Diez días después de la visita del papa Francisco a Colombia, la Iglesia Católica en el Caribe invitó públicamente a acoger el mensaje del Santo Padre, enfatizando en la reconciliación y la paz a la luz de la encíclica ecológica Laudato sí’.

Los obispos de las diócesis y arquidiócesis del Caribe dedicaron una gran parte de sus oraciones y reflexiones a la realidad de la región, con 11 millones de habitantes.

Al término del Encuentro, celebrado del 20 al 22 de septiembre en el Seminario Juan XXIII en Salgar (Atlántico), los prelados señalaron en una declaración conjunta que “lamentan profundamente que la mayoría de los pescadores transcurren mucho tiempo en ríos, mares, ciénagas y lagunas, con embarcaciones muy  precarias” lo cual, “hace del arte de la pesca una profesión peligrosa que si bien unas veces da para comer, no alcanza ciertamente el goce efectivo de los derechos”. (puntos 3 y 4 de la Declaración).

“Creemos y reafirmamos que el agua que riega nuestra región Caribe es un don de Dios, un derecho humano vital y un bien común” y añadieron que “acceder al agua es una cuestión de justicia y sostenibilidad social y política de todo el Caribe”, agregaron.

Los superiores eclesiásticos también se solidarizaron con los migrantes venezolanos para quienes pidieron una acogida “digna y respetuosa”

Los pobres
La declaración episcopal dedicó un espacio a los pobres, al señalar que “han sido tratados en los medios de comunicación desde estereotipos sociales, normalmente como grupos de peligro y amenaza en vez de ser considerados como personas con una historia y una dignidad propias”.

En el Encuentro participaron, además de los obispos, representantes de los programas de Desarrollo y Paz del Caribe, universidades, empresarios y entidades de cooperación.

 

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