La satisfacción de sentirse acogidas en una tierra que hasta hace poco era desconocida y la nostalgia de no estar en su patria invadieron a las 30 venezolanas homenajeadas por la Diócesis de Sincelejo con el apoyo de la Gobernación de Sucre.

Ellas, luchadoras que han afrontado con valor las consecuencias de la crisis de su país, fueron exaltadas en el Mes de la Mujer.

La felicidad que invadía a muchas se quebrantó cuando en medio del silencio escucharon los acordes del himno de su país, al que aman y esperan volver.

El padre Ismael Acosta Pineda, director del Secretariado Diocesano de Pastoral Social/Diakonía de la Paz de la Diócesis de Sincelejo, explicó que en unión con la Gobernación de Sucre, la Iglesia ha caracterizado a la población venezolana que ha llegado a Sucre.

“Atendemos diariamente de 30 a 35 personas, les asistimos en lo que podemos, especialmente en el calor humano, y en que se sientan acogidos. Quisiéramos darles muchas cosas, pero la solución directa no la tenemos en el momento. Brindamos lo más básico y necesario”, detalló el presbítero, quien añadió que la Diócesis ha caracterizado en tres meses a alrededor de 700 venezolanos.

Carla Vergara, venezolana, contó que había salido hace un mes de su país con la esperanza de encontrar algo mejor para ella y su familia: “He tenido algunas dificultades porque no puedo pedir la visa para trabajar, si no tengo una oferta laboral; y no la tengo porque en los trabajos me piden tener la cédula colombiana o de extranjería, pero he tenido apoyo de Migración Colombia y de la Diócesis de Sincelejo”.

Carla expresó que el homenaje de la Diócesis es reconfortante para todas las mujeres venezolanas que asistieron: “A veces nos sentimos sin fuerzas, y con las palabras de hoy, nos dan ánimo y nos recuerdan que podemos salir adelante y que tenemos un propósito en la vida y lo vamos a lograr”.

Juan David Díaz, asesor de Paz y Posconflicto de la Gobernación de Sucre, participó en el homenaje y reiteró el deseo del Gobierno de apoyar a las mujeres venezolanas y hacerlas sentir acogidas, al tiempo que resaltó la pujanza y valentía con que ellas salen adelante.

Mónica Jiménez, coordinadora del programa departamental de Derechos Humanos, destacó que se espera que estas 30 mujeres se conviertan en líderes, de la mano de la Iglesia, porque la institucionalidad necesita voceros que cuenten cuáles son sus principales dificultades para determinar dónde llevar las ayudas que se permiten.

La funcionaria recalcó que lo que se quiere es que los venezolanos que llegan a Sucre adquieran el estatus de legalidad.