La homilía de Navidad de monseñor José Clavijo Méndez, obispo de la Diócesis de Sincelejo, en la catedral fue una comparación entre la oscuridad de los creyentes de antes y los de ahora.

El prelado habló del difícil tiempo que viven quienes siguen al Hijo de Dios: “La fe es perseguida, se busca acabarla, ridiculizar todo lo que tenga que ver con realizaciones de fe, con celebraciones cristianas, se busca minimizar su impacto, y, los cristianos, los creyentes, nos tenemos que ir preparando para épocas difíciles”.

“No estamos ya en en la época triunfalista de hace unas décadas donde bastaba la palabra de un obispo para que todo el mundo agachara la cabeza, se vienen otras épocas, muy difíciles, a las que tenemos que irnos no solamente acostumbrando, sino, sobre todo, a las que tenemos que ir apuntando cómo tendremos que vivir la fe en épocas difíciles; cuando resultará muy complicado ser cristiano y profesarse cristiano en un mundo que detesta lo cristiano y quiere ocultarlo como una vergüenza”, sostuvo.

“Cosas sorprendentes”

Monseñor añadió que una de las cosas sorprendentes que ha ocurrido en Sincelejo, “poco conocidas, porque son cosas que no se divulgan por muchos motivos”, es este año.

“Se han producido dos hechos de apostasía. Me explico: dos cristianos bautizados han escrito al obispo, diciéndole: -Queremos apostatar de nuestra fe, no somos ya cristianos, pedimos que se nos borre de los libros de bautismo”, contó.

Las solicitudes, prosiguió el jerarca, han sido presentadas vía derecho de petición, a los que la curia ha respondido como lo pide la ley civil.

“Por eso digo, que se nos vienen tiempos difíciles, porque estos, que pueden ser dos casos aislados, como ha ocurrido y está ocurriendo en Argentina y en Europa, llegará el momento en que se convierten en hechos masivos y públicos”, agregó.

Monseñor, cuando incensaba la imagen del Niño Dios en el pesebre.

La Palabra de Dios como garantía

Tras este revelación, monseñor aseguró que no estaba asustando, sino invitando a replantear la forma de vivir la fe, porque “nos vienen tiempos de mucho sufrimiento a los creyentes”.

“Pero nosotros tenemos la Palabra del Señor como garantía: (…) las fuerzas del infierno no prevalecerán contra ella (la Iglesia) (Mt 16,18). Mientras haya siquiera un pequeño resto que mantenga la fe y la fidelidad al Señor, la Iglesia no se acabará, sufrirá, pero no se acabará. Y el sufrimiento nos conviene, porque os purifica”, manifestó.

La humanidad, según el pastor, pasa por tiempos “comodones” en los que todo está “fríamente calculado” en los que, en algo, ha caído la Iglesia.

“La comodidad nos hace olvidar una dimensión de la vida humana, que es el sufrimiento”, dijo, y comparó este sufrimiento con lo que hacen los misioneros: pasar incomodidades para llevar el Evangelio.