La formación de la pastoral de la salud enfatizó en una salud preventiva.

Como parte de los encuentros y formaciones por los 50 años que cumplirá en abril, la Diócesis de Sincelejo ofreció un taller para fortalecer el trabajo de su pastoral de la salud.

El mismo fue dictado en Sincelejo por el padre Leonidas Ortiz, ordenado para la Diócesis de Garzón y en calidad de préstamo a la Arquidiócesis de Bogotá.

El religioso enfatizó en la importancia de comprender la vida como el mayor regalo de Dios y por eso invitó a cuidarla y a trabajar en una salud preventiva.

Padre Leonidas Ortiz.

“No hay que preocuparse por la salud solamente cuando la persona está enferma, sino, más bien, crear las condiciones para que haya siempre una salud plena en las personas”, sostuvo.

El presbítero puso de ejemplo la creación de ambientes sanos en la vida de familia, en el colegio, en la escuela, la alimentación sana, la fraternidad y ayuda mutua.

“Que hagan deporte, que tengan una visión diferente de la vida. Todo eso es pastoral de la salud, e, igualmente, proteger la vida de los niños que no han nacido. Los que están todavía en el vientre de la madre. Entonces, proteger ese niño hasta que nazca también es otro papel de la pastoral”, señaló.

Ortiz recalcó que quienes trabajan en la pastoral de la salud lo hacen como cualquier profesional de ese campo. Hay siete pasos que ayudan a un buen trabajo pastoral:

  1. Tener una espiritualidad básica. Esa espiritualidad se inicia, primero, conociendo el contexto de su acción pastoral: enfermedades, sufrimientos, problemas.
  2. Acercándose a Jesucristo.
  3. Encontrarse con el Señor, y sabiendo que, cuando uno se encuentra con un enfermo, también se está encontrando con Jesucristo.
  4. Conversión de vida, cambiar permanentemente la mente, el corazón, la mirada, las palabras.
  5. La vivencia discipular, seguir a Jesucristo.
  6. Vivencia comunitaria. El cristiano vive en comunidad, no es individualista.
  7. El compromiso misionero, llegar a los pobres y enfermos, como lo hacía Jesús.

Decenas de laicos y religiosas participaron en este taller, organizado por el padre Juan José Sarmiento Cueto, delegado por monseñor José para la pastoral de la salud.

El obispo de Sincelejo instaló la formación recordando que los enfermos son Cristo para los servidores, y los servidores son Cristo para los enfermos.