Si no fuera porque se forma comunidad cristiana, no habría prueba de la resurrección de Jesús, más allá del testimonio de las mujeres que hallaron el sepulcro vacío.

Así lo enseñó monseñor José Clavijo Méndez, obispo de Sincelejo, durante la celebración de la Vigilia Pascual en la catedral San Francisco de Asís (video completo abajo).

El obispo se preguntó cuál será la manera de que la gente crea que verdaderamente Cristo ha resucitado. Y se respondió que no hay sino una, que narra el Evangelio: que los testigos de la resurrección vayan a dar la buena noticia.

“Es lo que san Lucas mismo nos dice en el libro de los Hechos de los Apóstoles. ¿Pero cómo sé yo que esto es verdad?, que es una noticia digna de creerse. ¿Cuál es la prueba que me permite verificar que Cristo ha resucitado? Lo hemos estado hablando en los días anteriores, y ahora llegó el momento de revelar el secreto: la comunidad cristiana. Este este el signo de Cristo resucitado”.

Y añadió: “Una comunidad que cumpla el mandamiento del Señor: «Ámense como yo los he amado.» Y una comunidad que ha vencido la muerte, que se abraza a la cruz de Cristo, porque la muerte ha sido vencida. Y entonces, si la cruz de Cristo ha sido vencedora, decíamos ayer, podremos amarnos de verdad, porque desaparece todo egoísmo. La comunidad cristiana se caracteriza porque los miembros se aman los unos a los otros con el amor de Cristo”.

Clavijo recalcó que ese amor permite ver al otro como el más importante y a lo del otro como lo más importante. “Lo mío puede esperar. Tú eres el más importante porque te amo de verdad”.

Las comunidades que así viven se convierten ellas mismas en buena noticia y no hay necesidad de ir a tocar puerta a puerta a llevar ninguna noticia, sino que la comunidad misma es una noticia que se riega y de la que la gente dice que quiere ser como ella, explicó el prelado.

“Cuando la gente ve el amor hecho realidad en una comunidad y dicen «Miren, cómo se aman.» (ese era el dicho entre los romanos). Por eso la gente fue a buscar que los evangelizaran para formar comunidad”.

Esta conclusión la seguiremos viendo mañana y durante todos los 50 días de la Pascua, cómo se van formando estas realidades, esta nueva manera de ver la vida, esta nueva manera de vivir en comunidad.

“Ojalá que a ustedes les alcance la batería y no se cansen, y domingo tras domingo, en estos días de la Pascua, juntos recorramos ese camino. Y cada domingo será mejor que el anterior”.