El templete de la catedral San Francisco de Asís de Sincelejo fue epicentro la mañana de este miércoles 4 de julio de una ‘abrazatón’, que unió a los representantes de las distintas confesiones cristianas presentes en el departamento de Sucre.

Con ese gesto, fue celebrado el Día Nacional de la Libertad Religiosa y de Cultos, instituido por el Gobierno nacional, para reconocer al sector religioso como gestor de reconciliación.

La conmemoración convocó a cristianos de distintas denominaciones y a sus líderes. El padre Adalberto Sierra Severiche, vicario general de la Diócesis de Sincelejo y párroco en Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, participó en representación del obispo diocesano monseñor José Clavijo Méndez; el pastor Carlos Zúñiga Rinconez, como presidente de la Asociación de Ministros Evangélicos de Sucre (Ames), y el pastor José Romero, de la Asociación de Pastores Evangélicos de Sincelejo.

“Hoy nos complace podernos presentar unidos, como hermanos, reconociéndonos el uno al otro como hermanos. Nos hemos dado un abrazo y nos seguiremos dando ese abrazo porque en el fondo el mensaje que le queremos lanzar a la sociedad colombiana es que el nombre de Dios jamás se puede utilizar, lícitamente, para dividir a las personas y, muchos menos, para enfrentarlas. El nombre de Dios es para unirnos”, expresó el padre Adalberto.

El presbítero resaltó que el Estado colombiano reconoce no solo el hecho religioso, sino a todos los hombres que tienen una fe religiosa como actores responsables y constructores de paz.

“Este es un reconocimiento que nos hemos ganado. No es gratuito. No es un regalo del Gobierno que sale ni es tampoco un regalo del Gobierno que viene. Es una política pública del Estado y corresponde a un hecho en el cual los cristianos de todas las denominaciones hemos mostrado que somos dichosos porque Dios nos reconoce como hijos suyos, porque nosotros trabajamos por la paz, por la felicidad de la humanidad”, añadió. 

El vicario anotó que estamos distribuidos en distintas confesiones y recordó las dificultades de Jesús con sus comunidades que aspiraban a puestos de gobierno y a quienes el Señor les aclaró que el objetivo no es mandar, sino servir, entregarse y dar su vida por los demás, como él mismo lo hizo.

“El Estado colombiano reconoce el hecho religioso como factor y gestor de paz. No precisamente como un hecho político. Lo importante no es que nosotros seamos los que tienen la cantidad de votos para poner un presidente, o un gobernador, o un alcalde, sino que nosotros (los cristianos) somos como la levadura, que tenemos la capacidad de ir transformando las sociedades para que sean verdaderamente reino de Dios”, señaló.

Carlos Guerra Sierra, secretario de Gobierno de Sucre, participó en representación de Édgar Martínez Romero, gobernador del departamento, quien reconoció la voluntad de los cristianos para construir una sociedad en paz.