Ser catequista es “la comunicación de una experiencia y el testimonio de una fe que enciende los corazones, porque introduce el deseo de encontrar a Cristo”.

Son palabras del papa Francisco en el Congreso Internacional de Catequistas 2018 y nos indican que, para comunicar ese deseo de seguir a Cristo, los catequistas han de haberlo vivo antes. Estar bien consigo mismo para poderlo transmitir a los demás.

Paralelo a la formación doctrinal y académica que tienen los catequistas, buscan educar el alma para llevarla a la comunión íntima con la Trinidad. Esa experiencia la vivieron este 1 de febrero de 2020 catequistas y estudiantes de la Escuela Parroquial de Catequistas (ESPAC) de la Diócesis de Sincelejo, en el templo de la Parroquia Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa.

La jornada se cumplió con la participación de alrededor de 200 bautizados que reciben el acompañamiento del padre Róberson Acosta Álvarez, director de la ESPAC.

El itinerario de espiritualidad es una experiencia de crecimiento en la vida interior que se encontrará el primer sábado de cada mes, dirigida, primeramente, a estudiantes y graduados de la ESPAC, aunque también a no miembros de esta.

Busca la formación integral de sus miembros brindándoles, junto con la formación doctrinal, un camino de acompañamiento espiritual, útil no solamente para el crecimiento integral personal de cada uno de los estudiantes y graduados, sino para cualificar su servicio en la catequesis parroquial.

Desde ya están convocados los catequistas y estudiantes para el próximo encuentro, previsto para el 1 de marzo.