BEGIN:VCALENDAR
VERSION:2.0
PRODID:-//Diócesis de Sincelejo - ECPv6.15.20//NONSGML v1.0//EN
CALSCALE:GREGORIAN
METHOD:PUBLISH
X-WR-CALNAME:Diócesis de Sincelejo
X-ORIGINAL-URL:https://diocesisdesincelejo.org
X-WR-CALDESC:Eventos para Diócesis de Sincelejo
REFRESH-INTERVAL;VALUE=DURATION:PT1H
X-Robots-Tag:noindex
X-PUBLISHED-TTL:PT1H
BEGIN:VTIMEZONE
TZID:America/Lima
BEGIN:STANDARD
TZOFFSETFROM:-0500
TZOFFSETTO:-0500
TZNAME:-05
DTSTART:20180101T000000
END:STANDARD
END:VTIMEZONE
BEGIN:VEVENT
DTSTART;VALUE=DATE:20190201
DTEND;VALUE=DATE:20190202
DTSTAMP:20260504T155344
CREATED:20190131T200824Z
LAST-MODIFIED:20190131T200824Z
UID:8259-1548979200-1549065599@diocesisdesincelejo.org
SUMMARY:Viernes de la III semana del Tiempo Ordinario. Año I
DESCRIPTION:Primera lectura\nLectura de la carta a los Hebreos (10\,19-25): \nTeniendo entrada libre al santuario\, en virtud de la sangre de Jesús\, contando con el camino nuevo y vivo que él ha inaugurado para nosotros a través de la cortina\, o sea\, de su carne\, y teniendo un gran sacerdote al frente de la casa de Dios\, acerquémonos con corazón sincero y llenos de fe\, con el corazón purificado de mala conciencia y con el cuerpo lavado en agua pura. Mantengámonos firmes en la esperanza que profesamos\, porque es fiel quien hizo la promesa; fijémonos los unos en los otros\, para estimularnos a la caridad y a las buenas obras. No desertéis de las asambleas\, como algunos tienen por costumbre\, sino animaos tanto más cuanto más cercano veis el Día. \nPalabra de Dios\n\n\nSalmo\nSal 23\,1-2.3-4ab.5-6 \nR/. Este es el grupo que viene a tu presencia\, Señor \nDel Señor es la tierra y cuanto la llena\,\nel orbe y todos sus habitantes:\nél la fundó sobre los mares\,\nél la afianzó sobre los ríos. R/. \n¿Quién puede subir al monte del Señor?\n¿Quién puede estar en el recinto sacro?\nEl hombre de manos inocentes y puro corazón\,\nque no confía en los ídolos. R/. \nÉse recibirá la bendición del Señor\,\nle hará justicia el Dios de salvación.\nÉste es el grupo que busca al Señor\,\nque viene a tu presencia\, Dios de Jacob. R/.\n\n\nEvangelio de hoy\nLectura del santo evangelio según san Marcos (4\,21-25): \nEn aquel tiempo\, dijo Jesús a la muchedumbre: «¿Se trae el candil para meterlo debajo del celemín o debajo de la cama\, o para ponerlo en el candelero? Si se esconde algo\, es para que se descubra; si algo se hace a ocultas\, es para que salga a la luz. El que tenga oídos para oír\, que oiga.»\nLes dijo también: «Atención a lo que estáis oyendo: la medida que uséis la usarán con vosotros\, y con creces. Porque al que tiene se le dará y al que no tiene se le quitará hasta lo que tiene.» \nPalabra del Señor\n\n\nLa reflexión del padre Adalberto\, nuestro vicario general\n\n\n\nViernes de la III semana del Tiempo Ordinario. Año I.\n\nEl razonamiento que hace el autor en el texto propuesto para hoy recuerda las advertencias que hizo antes (cf. Heb 6\,4-8). Es indudable que se refiere a la apostasía –probablemente comparable a la idolatría de la que habla el Deuteronomio– pero\, en todo caso\, se mantiene en el plano de la hipótesis\, como parece sugerir el descargo que hizo respecto de sus destinatarios (cf. Heb 6\,9). El problema que vislumbra el predicador es la posibilidad de abandono de la fe\, abandono que podría comenzar con la deserción de las asambleas (cf. Heb 10\,25).\n\nConsiderando la hipotética posibilidad de la apostasía\, el autor la valora\, en primer lugar\, como menosprecio de la salvación ofrecida por medio del Mesías y obstinación en el pecado\, lo que supondría que el apóstata se quedaría sin esperanza\, porque –rechazado el Mesías– ya no quedan sacrificios por los pecados. Apostatar de la fe sería una frustración superior a los «castigos» con que se amenazaba al que fuera infiel a la primera alianza (cf. Dt 13\,2-6; 17\,2-5). Infidelidad que consistía en la idolatría debidamente comprobada. Es conveniente tener presente que el lenguaje de «castigo» le atribuye a Dios –como represalia– las consecuencias de las injusticias cometidas por un individuo o por una colectividad. Esto depende del concepto que se tiene de Dios.\n\nHeb 10\,32-39.\nCuando el autor habló de obstinación en el pecado\, se refería al retorno a la vida anterior a la fe\, lo cual muestra que su concepto de idolatría va más allá de lo cultual\, que era el concepto propio del Deuteronomio. Por eso advirtió que se trataba de una decisión mucho más grave y que podía acarrear consecuencias más desastrosas. Y\, valiéndose del lenguaje de «castigo»\, compara las dos consecuencias de las dos formas de apostasía. En el caso de la antigua alianza\, si se comprobaba la apostasía mediante dos o tres testigos\, el apóstata se exponía a ser ejecutado sin compasión. El «fuego» del que allí se habla es metáfora de un juicio de condenación. En el caso de la nueva alianza\, el apóstata es testigo de cargo contra sí mismo\, y los cargos los formula en términos de despreciar (?????????: «pisotear») al Hijo de Dios –desprecio que equivale a idolatría–\, reputar como profana la sangre de la alianza que lo consagró –declarar profano lo santo–\, y ultrajar al Espíritu de la gracia –ultraje que equivale a blasfemia–\, o sea\, se juzga a sí mismo con sus hechos. En la lógica del lenguaje de castigo\, advierte sobre la justicia vindicativa del Señor\, o sea\, sobre las inexorables malas consecuencias de esa apostasía (cf. Heb 10\,26-31\, omitido).\n\nNuevamente vuelve a la exhortación haciendo memoria de los primeros días de la conversión a la fe\, que fueron días de luces y sombras. «Recién iluminados»\, o sea\, recién bautizados (cf. Heb 6\,4)\, vivieron una experiencia gozosa en su interior y entre los hermanos que los acogieron\, pero debieron sostener también «recios y penosos combates»\, dado que no era fácil cambiar de credo religioso en aquellas sociedades. En efecto\, la estabilidad social se basaba en tres pilares: patria\, familia y religión; negar uno de ellos era introducir un factor de inestabilidad que la intolerancia de dichas sociedades no estaba dispuesta a permitir. La inseguridad que esos desestabilizantes cambios desataban provocaba toda clase de reacciones represoras. El autor enumera cuatro de esas reacciones. La finalidad de las mismas era aislar al individuo o al grupo que osaba salirse de esos tres parámetros\, tal como estaban establecidos. Enumeración que lleva implícito el contraste entre ser excluido y autoexcluirse. La apostasía cristiana constituiría el segundo caso.\n\nLa primera reacción de sanción social que les recuerda es el escarnio público y las vejaciones que debieron soportar en carne propia\, sometidos a burla y a improperios\, reputados como apátridas y desleales a sus familias\, o como impíos con respecto de sus dioses.\n\nPero esto también los afectaba de otro modo\, como cuando ellos se hicieron solidarios con los que padecían directamente esa sanción. En la comunidad eran conscientes por experiencia de lo que les esperaba a los neoconversos\, por eso sus miembros estaban preparados para apoyarlos a fin de que la exclusión no los hiciera sentir solos o desamparados.\nSe dio también el caso de que llevaran a la cárcel a algunos neoconversos por el solo «delito» de haber cambiado de credo y de haber abrazado costumbres distintas a las admitidas que –sin que fueran inmorales ni ilegales– marcaban una cierta distancia con respecto del resto. Esto no solo tenía que ver con el culto\, también con la vida familiar y con las responsabilidades ciudadanas.\n\nPor último\, no faltó la confiscación de los bienes. Aunque normalmente se confiscaban bienes mal adquiridos\, también era frecuente el abuso de expropiar sin indemnización\, arbitrariamente\, por abuso de poder. Parece ser que el hecho de deslindarse los cristianos del credo oficial daba pretexto a los abusadores para despojarlos; y el autor recuerda que ellos aceptaron «con alegría» esa incautación\, dando así testimonio de tener «un patrimonio mejor y estable».\n\nFinalmente\, los exhorta a conservar esa valentía que ya demostraron en el pasado\, pensando en la recompensa que esa valentía tiene reservada para el futuro. En concreto\, los destinatarios han mostrado que «les hace falta constancia»\, que están propensos a desanimarse; por eso\, el autor del sermón los ha venido animando a ser fieles\, actitud que mira a Jesús e incluye la constancia. Pero la constancia que el autor observa que les falta no es en abstracto\, sino muy concreta\, es la que necesitan «para realizar el designio de Dios». Por eso les habló del sacrificio del Mesías como una entrega de sí mismo (de su «cuerpo») en esta historia en donde hay padecimientos («carne») para realizar dicho designio. Ese es el culto que Dios quiere. Pero Dios no es mera exigencia; ese culto tiene una finalidad también concreta: «alcanzar la promesa»\, que es promesa de vida eterna. Con un par de citas (Is 26\,20; Hab 2\,3-4)\, aterriza el tema de la constancia en el de la fe-fidelidad\, haciendo ver que la fe no solo obtiene la promesa\, sino que realiza la obra de Dios\, para concluir estimulando a sus interlocutores diciéndoles: «nosotros no somos de los que se echan atrás para perecer\, sino hombres fieles que conservan la vida»\, incluyéndose él entre ellos.\n\nEs importante el primer paso dado para seguir a Jesús\, siempre que se recuerden sus motivos y que cada paso dado después de ese confirme los anteriores y mantenga en el seguimiento.\nLa apostasía no necesariamente se da de forma pública y ruidosa\, a menudo suele ser de forma privada y silenciosa; tampoco es preciso desertar de las asambleas\, se puede continuar asistiendo a ellas y llenando los escaños en los templos\, pero alejándose cada día más de la vida de la Iglesia. No hace falta abandonar las comunidades\, los movimientos y grupos apostólicos o los cargos en la Iglesia; es posible continuar haciendo lo mismo que hacen los cristianos sin ser ya cristiano.\n\nEs posible vivir de «glorias pasadas»\, de gratos recuerdos que alimenten la falsa ilusión de seguir siendo lo que una vez fue\, pero que ya no es más que eso\, un grato recuerdo.\nEl autor nos exhorta a la fe-fidelidad\, es decir\, a la adhesión a Jesús ratificada con la «constancia para realizar el designio de Dios y alcanzar así la promesa». La eucaristía viva no se reduce a una actividad lúdico-recreativa de la que todo el mundo sale contento; sería tiempo perdido si ella no fortaleciera la fe-fidelidad para seguir a Jesús en medio de las resistencias internas y externas.\nFeliz viernes.
URL:https://diocesisdesincelejo.org/calendario/viernes-de-la-iii-semana-del-tiempo-ordinario-ano-i/
CATEGORIES:Palabra y reflexión del día
END:VEVENT
BEGIN:VEVENT
DTSTART;VALUE=DATE:20190202
DTEND;VALUE=DATE:20190203
DTSTAMP:20260504T155344
CREATED:20190202T003838Z
LAST-MODIFIED:20190202T005715Z
UID:8264-1549065600-1549151999@diocesisdesincelejo.org
SUMMARY:2. de febrero. Fiesta de la Presentación del Señor
DESCRIPTION:Primera lectura\n\nLectura del libro de Malaquías (3\,1-4): \nAsí dice el Señor: «Mirad\, yo envío a mi mensajero\, para que prepare el camino ante mí. De pronto entrará en el santuario el Señor a quien vosotros buscáis\, el mensajero de la alianza que vosotros deseáis. Miradlo entrar –dice el Señor de los ejércitos–. ¿Quién podrá resistir el día de su venida?\, ¿quién quedará en pie cuando aparezca? Será un fuego de fundidor\, una lejía de lavandero: se sentará como un fundidor que refina la plata\, como a plata y a oro refinará a los hijos de Leví\, y presentarán al Señor la ofrenda como es debido. Entonces agradará al Señor la ofrenda de Judá y de Jerusalén\, como en los días pasados\, como en los años antiguos.» \nPalabra de Dios \n\n\n\nSalmo\n\nSal 23 \nR/. El Señor\, Dios de los ejércitos\, es el Rey de la gloria. \n¡Portones!\, alzad los dinteles\,\nque se alcen las antiguas compuertas:\nva a entrar el Rey de la gloria. R/. \n¿Quién es ese Rey de la gloria?\nEl Señor\, héroe valeroso;\nel Señor\, héroe de la guerra. R/. \n¡Portones!\, alzad los dinteles\,\nque se alcen las antiguas compuertas:\nva a entrar el Rey de la gloria. R/. \n¿Quién es ese Rey de la gloria?\nEl Señor\, Dios de los ejércitos.\nÉl es el Rey de la gloria. R/. \n\n\n\nSegunda lectura\n\nLectura de la carta a los Hebreos (2\,14-18): \nLos hijos de una familia son todos de la misma carne y sangre\, y de nuestra carne y sangre participó también Jesús; así\, muriendo\, aniquiló al que tenía el poder de la muerte\, es decir\, al diablo\, y liberó a todos los que por miedo a la muerte pasaban la vida entera como esclavos. Notad que tiende una mano a los hijos de Abrahán\, no a los ángeles. Por eso tenía que parecerse en todo a sus hermanos\, para ser sumo sacerdote compasivo y fiel en lo que a Dios se refiere\, y expiar así los pecados del pueblo. Como él ha pasado por la prueba del dolor\, puede auxiliar a los que ahora pasan por ella. \nPalabra de Dios \n\n\n\nEvangelio de hoy\nLectura del santo evangelio según san Lucas (2\,22-40): \nCuando llegó el tiempo de la purificación\, según la ley de Moisés\, los padres de Jesús lo llevaron a Jerusalén\, para presentarlo al Señor\, de acuerdo con lo escrito en la ley del Señor: «Todo primogénito varón será consagrado al Señor»\, y para entregar la oblación\, como dice la ley del Señor: «un par de tórtolas o dos pichones.» Vivía entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón\, hombre justo y piadoso\, que aguardaba el consuelo de Israel; y el Espíritu Santo moraba en él. Había recibido un oráculo del Espíritu Santo: que no vería la muerte antes de ver al Mesías del Señor. Impulsado por el Espíritu\, fue al templo.\nCuando entraban con el niño Jesús sus padres para cumplir con él lo previsto por la ley\, Simeón lo tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo: «Ahora\, Señor\, según tu promesa\, puedes dejar a tu siervo irse en paz. Porque mis ojos han visto a tu Salvador\, a quien has presentado ante todos los pueblos: luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel.»\nSu padre y su madre estaban admirados por lo que se decía del niño.\nSimeón los bendijo\, diciendo a María\, su madre: «Mira\, éste está puesto para que muchos en Israel caigan y se levanten; será como una bandera discutida: así quedará clara la actitud de muchos corazones. Y a ti\, una espada te traspasará el alma.»\nHabía también una profetisa\, Ana\, hija de Fanuel\, de la tribu de Aser. Era una mujer muy anciana; de jovencita había vivido siete años casada\, y luego viuda hasta los ochenta y cuatro; no se apartaba del templo día y noche\, sirviendo a Dios con ayunos y oraciones. Acercándose en aquel momento\, daba gracias a Dios y hablaba del niño a todos los que aguardaban la liberación de Jerusalén. Y\, cuando cumplieron todo lo que prescribía la ley del Señor\, se volvieron a Galilea\, a su ciudad de Nazaret. El niño iba creciendo y robusteciéndose\, y se llenaba de sabiduría; y la gracia de Dios lo acompañaba. \nPalabra del Señor \n\nLa reflexión del padre Adalberto\, nuestro vicario general \n2 de febrero.\nFiesta de la Presentación del Señor.\n\nPor apego a la cronología\, esta fiesta se sale de su contexto litúrgico (Navidad) y se proyecta en un horizonte autónomo. Sin duda\, ella desborda el rito previsto para el rescate del primogénito y para la purificación de su madre (cf. Ex 13\,11-16; Lev 12). Podemos señalas tres acentos en la celebración: cristológico\, que es el principal\, y los dos restantes subordinados a él: mariológico y eclesiológico\, y entrañablemente relacionados entre sí.\n\n1. Primera lectura (Ml 3\,1-4).\nDios promete enviar un heraldo a prepararle el camino. Esto indica que Dios es el que viene hacia el hombre\, y que no hay que ir a buscarlo; pero\, por otro lado\, su venida requiere de una preparación\, no se presenta de repente ni sin previo aviso. Y lo que habrá que prepararle es un «camino»\, expresión cargada de sentido metafórico (conducta o proceder)\, que indica que\, si bien es cierto que el Señor viene\, lo hace de acuerdo a un procedimiento\, porque exige de parte de los destinatarios cierta conducta que propicie y acoja su venida. En resumen: Dios viene\, pero el hombre no lo espera de modo pasivo\, sino activo\, creando las condiciones que favorezcan el encuentro entre los dos\, hombre y Dios.\n\nSe anuncia la llegada de Dios al santuario\, que ahora se dice buscado por el pueblo\, en el sentido de deseado por él (deseo manifestado en la preparación del camino). Y esta llegada lo presenta de dos modos: es «el Señor» buscado y «el mensajero» deseado. La alianza de la que aquí se habla es la nueva\, anunciada por los profetas (cf. Jr 31\,31; 32\,40; Ez 16\,60; 34\,25; 36\,27-28).\n\nSu llegada entraña un juicio selectivo\, que determinará a calidad de los que lo vean llegar. Será un juicio de purificación\, para sacar lo mejor de cada uno\, en particular de los que le ofrecen el culto en nombre del pueblo\, para que todos le tributen su reconciliación nacional y su unidad fraterna como la ofrenda más grata al Señor.\n\n2. Segunda lectura (Hb 2\,14-18).\nPara salvar a la humanidad\, Jesús se solidariza con ella\, por eso llama sus «hermanos» a los seres humanos y comparte con ellos sus sufrimientos. Esta solidaridad con la humanidad lo lleva a asumir la muerte\, para eliminar el poder del diablo. En efecto\, el miedo a la muerte esclaviza a los hombres y los incapacita para amar\, porque no es posible amar sin libertad. Liberar del miedo a la muerte es otorgar libertad interior para oponerse al diablo y anular su poder. Los ángeles no necesitaban esta libertad\, porque ellos no mueren\, pero sí los «hijos de Abrahán»\, es decir\, los hombres de fe\, porque el miedo a la muerte podría hacerlos claudicar.\n\nEsto es lo que hace a Jesús «sumo sacerdote»\, puente entre Dios y la humanidad: su compasión\, en relación con los hombres\, y su fidelidad\, en relación con Dios. Y este sacerdocio sí que extirpa el pecado\, porque no solo conoce el dolor humano\, sino que ese mismo dolor lo padeció siendo fiel al amor de Dios. Por eso\, además de ser puente entre Dios y los hombres\, les ofrece ayuda eficaz para superar tanto el miedo a la muerte como el pecado que mata y lleva a la injusticia.\n\n3. Evangelio (Lc 2\,22-40).\nEl relato de la presentación de Jesús en el templo tiene dos escenas precedidas de una breve introducción y seguidas de una también breve conclusión.\n\n1. Introducción.\nUna prescripción legal que el autor reporta como ajena (?? ?????? ??? ?????????? ?????: «los días de la purificación de ellos»)\, según «la Ley de Moisés»\, referida a María\, y otra (según «la Ley del Señor») referida a Jesús y en relación con el éxodo liberador\, el «rescate del primogénito» varón\, son el objeto de este relato. El autor aprovecha la circunstancia para hacer constar –al indicar la ofrenda que hacen\, «un par de tórtolas o dos pichones»– el carácter marginal\, pobre y humilde de la familia de Jesús.\n\n2. Los hombres de fe.\nEl anciano Simeón\, residente en Jerusalén\, justo y piadoso\, habitado por el Espíritu Santo y que aguardaba el consuelo de Israel\, avisado por el Espíritu Santo que vería al Mesías antes de morir\, va al templo a impulsos del Espíritu Santo y toma en sus brazos al niño Jesús y lo reconoce como salvación de Dios a disposición de todos los pueblos\, luz reveladora para las naciones (paganas) y gloria de Israel. Por eso bendice a sus padres.\nAdvierte\, eso sí\, que el niño será una «señal contradictoria» (??????? ?????????????) en Israel\, como lo fue en su nacimiento (cf. Lc 2\,12)\, y que las aspiraciones de la «madre» serán truncadas por «una espada»\, la del poder establecido. Esto pondrá el descubierto las ideas de muchos.\n\n3. Los hombres religiosos.\nEn contrapunto\, la anciana «profetisa» Ana\, enraizada en la tradición\, sin experiencia personal de amor (viuda)\, sirviéndole a Dios con ritos religiosos (rezos y ayunos) y apegada a la institución religiosa («no se apartaba del templo»)\, da gracias a Dios por el que ella considera el liberador de Jerusalén.\nEn tanto que el Espíritu Santo es mencionado tres veces en relación con Simeón\, no se lo menciona una sola vez en relación con Ana\, aunque se la llame profetisa. Simeón toma en sus brazos al niño; Ana no lo hace. Simeón sitúa a Jesús en un horizonte universal; Ana\, en uno nacionalista. Simeón le sirve a Dios con su vida de fe; Ana\, con formalismos de carácter religioso. El contraste señala anticipadamente las dos ópticas desde las cuales será visto Jesús en el pueblo de Israel\, e identifica desde ya a sus representantes.\n\n4. Conclusión.\nSe constata el cumplimiento de todas las prescripciones de «la Ley del Señor» (no de «la Ley de Moisés»: cf. vv.22.23) y se reporta que regresan a su vida ordinaria en Nazaret de Galilea\, lejos del influjo de la institución religiosa. El desarrollo físico y el desarrollo humano de Jesús es fruto del favor de Dios\, el Espíritu Santo\, que descansa permanentemente sobre él.\n\nLa presentación tiene un aspecto formal innecesario\, que el evangelista hace notar al indicar que esa legislación es ajena. De hecho\, Jesús\, el «Consagrado» (cf. 1\,35)\, hijo del Altísimo (cf. 1\,32) e hijo de Dios (cf. 1\,35)\, no tenía necesidad de rescate ni de consagración. Y María\, la «favorecida» (cf. 1\,28.29)\, la que recibirá el Espíritu Santo (cf. 1\,35)\, la «sierva del Señor» (cf. 1\,38)\, tampoco necesitaba de purificación alguna.\n\nSi Jesús es la luz\, María es el candelero («la candelaria») sobre el cual brilla esa luz\, y la Iglesia es la portadora y anunciadora de esa luz para todas las naciones\, para iluminar a los que viven en tinieblas y sombras de muerte (cf. Lc 1\,78-79). Tanto la una como la otra son «siervas del Señor» en el sentido de que\, liberadas por él\, se ponen al servicio de su designio liberador.\n\nRecibimos a Jesús en la eucaristía con las disposiciones de Simeón\, y tomamos clara conciencia de que el Salvador es una «señal contradictoria» que trunca nuestras ilegítimas aspiraciones de tipo particularista o partidista para invitarnos a realizar el designio universal del Padre.\nFeliz fiesta.
URL:https://diocesisdesincelejo.org/calendario/fiesta-de-la-presentacion-del-senor/
CATEGORIES:Palabra y reflexión del día
END:VEVENT
BEGIN:VEVENT
DTSTART;VALUE=DATE:20190203
DTEND;VALUE=DATE:20190204
DTSTAMP:20260504T155344
CREATED:20190202T230223Z
LAST-MODIFIED:20190202T230223Z
UID:8289-1549152000-1549238399@diocesisdesincelejo.org
SUMMARY:IV Domingo del Tiempo Ordinario. Ciclo C.
DESCRIPTION:Primera lectura\nLectura del libro de Jeremías (1\,4-5.17-19): \nEN los días de Josías\, el Señor me dirigió la palabra:\n«Antes de formarte en el vientre\, te elegí; antes de que salieras del seno materno\, te consagré: te constituí profeta de las naciones.\nTú cíñete los lomos:\nprepárate para decirles todo lo que yo te mande.\nNo les tengas miedo\,\no seré yo quien te intimide.\nDesde ahora te convierto en plaza fuerte\,\nen columna de hierro y muralla de bronce\,\nfrente a todo el país:\nfrente a los reyes y príncipes de Judá\,\nfrente a los sacerdotes y al pueblo de la tierra.\nLucharán contra ti\, pero no te podrán\,\nporque yo estoy contigo para librarte\n—oráculo del Señor—». \nPalabra de Dios\n\n\nSalmo\nSal 70\,1-2.3-4a.5-6ab.15ab.17 \nR/. Mi boca contará tu salvación\, Señor. \nV/. A ti\, Señor\, me acojo:\nno quede yo derrotado para siempre.\nTú que eres justo\, líbrame y ponme a salvo\,\ninclina a mí tu oído y sálvame. R/. \nV/. Sé tú mi roca de refugio\,\nel alcázar donde me salve\,\nporque mi peña y mi alcázar eres tú.\nDios mío\, líbrame de la mano perversa. R/. \nV/. Porque tú\, Señor\, fuiste mi esperanza\ny mi confianza\, Señor\, desde mi juventud.\nEn el vientre materno ya me apoyaba en ti\,\nen el seno tú me sostenías. R/. \nV/. Mi boca contará tu justicia\,\ny todo el día tu salvación\,\nDios mío\, me instruiste desde mi juventud\,\ny hasta hoy relato tus maravillas. R/. \n\n\nSegunda lectura\nLectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios (12\,31–13\,13): \nHermanos:\nAmbicionad los carismas mayores. Y aún os voy a mostrar un camino más excelente.\nSi hablara las lenguas de los hombres y de los ángeles\, pero no tengo amor\, no sería más que un metal que resuena o un címbalo que aturde.\nSi tuviera el don de profecía y conociera todos los secretos y todo el saber; si tuviera fe como para mover montañas\, pero no tengo amor\, no sería nada.\nSi repartiera todos mis bienes entre los necesitados; si entregara mi cuerpo a las llamas\, pero no tengo amor\, de nada me serviría.\nEl amor es paciente\, es benigno; el amor no tiene envidia\, no presume\, no se engríe; no es indecoroso ni egoísta; no se irrita; no lleva cuentas del mal; no se alegra de la injusticia\, sino que goza con la verdad.\nTodo lo excusa\, todo lo cree\, todo lo espera\, todo lo soporta. El amor no pasa nunca.\nLas profecías\, por el contrario\, se acabarán; las lenguas cesarán; el conocimiento se acabará.\nPorque conocemos imperfectamente e imperfectamente profetizamos; mas\, cuando venga lo perfecto\, lo imperfecto se acabará.\nCuando yo era niño\, hablaba como un niño\, sentía como un niño\, razonaba como un niño. Cuando me hice un hombre\, acabé con las cosas de niño.\nAhora vemos como en un espejo\, confusamente; entonces veremos cara a cara. Mi conocer es ahora limitado; entonces conoceré como he sido conocido por Dios.\nEn una palabra\, quedan estas tres: la fe\, la esperanza y el amor. La más grande es el amor. \nPalabra de Dios\n\n\nEvangelio\nLectura del santo evangelio según san Lucas (4\,21-30): \nEn aquel tiempo\, Jesús comenzó a decir en la sinagoga:\n«Hoy se ha cumplido esta Escritura que acabáis de oír».\nY todos le expresaban su aprobación y se admiraban de las palabras de gracia que salían de su boca.\nY decían:\n«¿No es este el hijo de José?».\nPero Jesús les dijo:\n«Sin duda me diréis aquel refrán: “Médico\, cúrate a ti mismo”\, haz también aquí\, en tu pueblo\, lo que hemos oído que has hecho en Cafarnaún».\nY añadió:\n«En verdad os digo que ningún profeta es aceptado en su pueblo. Puedo aseguraros que en Israel había muchas viudas en los días de Elías\, cuando estuvo cerrado el cielo tres años y seis meses y hubo una gran hambre en todo el país; sin embargo\, a ninguna de ellas fue enviado Elías sino a una viuda de Sarepta\, en el territorio de Sidón. Y muchos leprosos había en Israel en tiempos del profeta Eliseo\, sin embargo\, ninguno de ellos fue curado sino Naamán\, el sirio».\nAl oír esto\, todos en la sinagoga se pusieron furiosos y\, levantándose\, lo echaron fuera del pueblo y lo llevaron hasta un precipicio del monte sobre el que estaba edificado su pueblo\, con intención de despeñarlo. Pero Jesús se abrió paso entre ellos y seguía su camino. \nPalabra del Señor \n\n\n\nLa reflexión del padre Adalberto\, nuestro vicario general\n\nIV Domingo del Tiempo Ordinario. Ciclo C.\n\nEl amor universal de Dios es el núcleo de la buena noticia en dos sentidos\, porque manifiesta a las claras que Dios es totalmente positivo\, y porque declara sin ambages que su amor bondadoso abraza a todos los seres humanos\, incluso a «los desagradecidos y malvados» (Lc 6\,35). Un amor así\, que a nadie excluye\, brinda confianza y da esperanza a todos\, y a nadie debería desagradarle. Sin embargo\, los seres humanos a veces no nos movemos por la razón ni nos conmovemos con el corazón\, y por eso hasta el amor más sublime es susceptible de ser trágicamente rechazado.\n\nEl anuncio que escuchamos este domingo nos sitúa ante esta eventualidad y nos invita a pensar en los obstáculos que pudiéramos interponer a ese amor universal característico del cristiano.\n\nLc 4\,21-30.\nDespués de que Jesús declaró el cumplimiento de la Escritura\, se produjo una reacción adversa por parte de los congregados en la sinagoga\, entonces Jesús intentó dialogar con ellos arguyendo explicaciones tomadas de la misma Escritura\, pero sus explicaciones incitaron una reacción de rechazo por parte de la congregación\, y\, finalmente\, Jesús emprendió el camino.\n\n1. Introducción: declaración de Jesús.\nLa lectura del texto modificado por Jesús produjo una crispada expectativa entre los miembros de la congregación sinagogal. «Toda la sinagoga tenía los ojos clavados en él» (Lc 4\,20). Jesús «se sentó» para explicarlo\, asumiendo así la actitud del maestro que enseña\, y comenzó señalando el momento como el «hoy» de la salvación (cf. Lc 2\,11; 4\,21; 22\,34.61; 23\,43; Hch 1\,6; 3\,18). Pero lo decisivo fue su declaración: «Hoy se ha cumplido este pasaje de la Escritura mientras ustedes lo estaban escuchando».\n\n2. Reacción de la congregación.\nUn murmullo de desaprobación se hizo sentir. Los congregados en la sinagoga manifestaban su desacuerdo entre ellos. Se declaraban en contra\, extrañados por «el discurso sobre la gracia» que pronunciaba Jesús. El narrador da a entender la simultaneidad de las acciones: mientras Jesús les habla\, ellos murmuran con disgusto. Les parece inaceptable que Jesús no haya pronunciado las «palabras de desgracia» del libro de Isaías contra los paganos\, y que solo haya hablado del favor de Dios tanto para judíos como para paganos\nEn Nazaret «se pensaba que él era hijo de José» (Lc 3\,23)\, pero ahora lo ponen en duda porque Jesús no se parece a José ni en las ideas ni en la conducta\, como ya lo había dejado ver desde su juventud (cf. Lc 2\,48-49). Para ser «hijo de José» se necesitaba que compartiera la mentalidad de todos los aldeanos\, y ellos ven que Jesús no ha salido como el padre que ellos le atribuyen.\n\n3. Argumentación de Jesús.\nEn el centro del drama\, Jesús interrumpe su enseñanza y responde a sus contradictores. Primero\, interpreta el sentir del auditorio en la sinagoga valiéndose de un proverbio que supone que ellos le van a citar: «médico\, cúrate tú». El refrán se aplicaría al hecho de que\, antes de curar el mal de los paganos\, Jesús debería curar el malestar de su propio pueblo. El uso metafórico del término «médico» está atestiguado en el Antiguo Testamento (cf. Job 13\,4; Is 26\,14 LXX; Jer 8\,22)\, y se refiere a la persona con liderazgo\, responsable del bienestar del pueblo. Ellos suponen que Jesús\, si quiere declararse Mesías\, deberá dedicarse solo a su pueblo. Por eso se refieren con desdén a Cafarnaún\, población de judíos y paganos\, en donde él había actuado antes.\n\nActo seguido\, Jesús enuncia un principio que denuncia una actitud arraigada en Israel: el rechazo a los profetas. Lo que hacen ahora con él sus paisanos de Nazaret fue lo mismo que hicieron sus antepasados con Elías y Eliseo. Y\, precisamente\, cuando Elías fue rechazado en Israel\, Dios lo envió a donde una viuda extranjera\, a pesar de haber entonces muchas viudas en Israel; y cuando Eliseo\, también fue beneficiado un leproso extranjero\, a pesar de los muchos que había en Israel. En otras palabras\, Dios se ha ocupado de los paganos\, incluso no habiéndolo hecho por Israel.\n\n4. Reacción de la congregación.\nLa segunda vez que la congregación reacciona lo hace con furia; a empellones saca a Jesús de la sinagoga\, como signo de excomunión. Pero con esto no hacen más que confirmar sus palabras: el profeta es rechazado en su propia patria. Los vecinos de Nazaret no renuncian a su fanatismo violento y excluyente; en vez de convertirse a Dios\, exigen que Jesús se convierta en un fanático nacionalista como ellos\, que comparta su odio a los extranjeros y diga que Dios también los odia. La mención del «monte donde estaba situada su ciudad» no se refiere a la topografía de Nazaret\, sino a la de Jerusalén; con eso Lucas hace ver que la furia de los vecinos procede de la religión inculcada desde la capital. La intención manifiesta es «despeñarlo»\, es decir\, darle una muerte de apóstata (cf. 2Cro 25\,12). Están seguros de que Dios no está con Jesús\, sino con ellos.\n\n5. Conclusión: el camino de Jesús.\nEl hecho de que Jesús se haya abierto paso entre ellos muestra su autoridad\, es decir\, su libertad para proceder. La misma libertad que ha manifestado frente a las Escrituras la tiene frente a los vecinos de Nazaret. Y con esa libertad «emprendió el camino»\, comenzó su misión\, la ejecución de su programa\, sin acobardarse a causa de la oposición al mismo.\n\nLa universalidad del amor de Dios encuentra sus más firmes opositores en los hombres religiosos de Israel\, precisamente los que escuchaban cada sábado la lectura de las Escrituras. La religión centra al hombre en sí mismo y lo vuelve autorreferencial\, es decir\, lo induce a un narcisismo de tipo espiritual que lo erige en medida del bien y del mal: bueno es lo que está de acuerdo con su manera de ser y de pensar\, y malo es lo contrario.\n\nLos vecinos de Nazaret no dudaron un instante de que su odio exclusivista pudiera ser contrario al amor de Dios. Estaban convencidos de que protegían los fueros de Dios y de su pueblo y de que Jesús estaba equivocado. Les interesaban más las ideas recibidas que la verdad de Dios. Por eso se sentían con derecho a matar\, y hasta de darle sentido religioso al homicidio.\n\nNuestras sociedades polarizadas y excluyentes\, que alimentan odios y rencores enarbolando las más diversas banderas\, posiblemente reaccionarán contra este mensaje del mismo modo que los paisanos de Jesús. Pero el mundo necesita testigos de ese amor universal que enfrenten sin odio el odio y que no se dejen amedrentar por la violencia\, y nosotros nos comprometimos con Jesús a ser sus testigos personales en todos los rincones de la tierra. Las asambleas dominicales tienen la honrosa tarea de mantener vivo este mensaje a lo largo de los siglos.\n¡Feliz día del Señor!
URL:https://diocesisdesincelejo.org/calendario/iv-domingo-del-tiempo-ordinario-ciclo-c/
CATEGORIES:Palabra y reflexión del día
END:VEVENT
BEGIN:VEVENT
DTSTART;VALUE=DATE:20190204
DTEND;VALUE=DATE:20190205
DTSTAMP:20260504T155344
CREATED:20190203T164324Z
LAST-MODIFIED:20190204T024337Z
UID:8292-1549238400-1549324799@diocesisdesincelejo.org
SUMMARY:Lunes de la IV semana del Tiempo Ordinario. Año I
DESCRIPTION:Primera lectura\n\nLectura de la carta a los Hebreos (11\,32-40): \nHERMANOS:\n¿Para qué seguir? No me da tiempo de referir la historia de Gedeón\, Barac\, Sansón\, Jefté\, David\, Samuel y los profetas; estos\, por fe\, conquistaron reinos\, administraron justicia\, vieron promesas cumplidas\, cerraron fauces de leones\, apagaron hogueras voraces\, esquivaron el filo de la espada\, se curaron de enfermedades\, fueron valientes en la guerra\, rechazaron ejércitos extranjeros; hubo mujeres que recobraron resucitados a sus muertos.\nPero otros fueron torturados hasta la muerte\, rechazando el rescate\, para obtener una resurrección mejor. Otros pasaron por la prueba de las burlas y los azotes\, de las cadenas y la cárcel; los apedrearon\, los aserraron\, murieron a espada\, rodaron por el mundo vestidos con pieles de oveja y de cabra\, faltos de todo\, oprimidos\, maltratados —el mundo no era digno de ellos—\, vagabundos por desiertos y montañas\, por grutas y cavernas de la tierra.\nY todos estos\, aun acreditados por su fe\, no consiguieron lo prometido\, porque Dios tenía preparado algo mejor a favor nuestro\, para que ellos no llegaran sin nosotros a la perfección. \nPalabra de Dios \n\n\n\nSalmo\n\nSal 30\,20.21.22.23.24 \nR/. Sed fuertes y valientes de corazón\,\nlos que esperáis en en Señor \nV/. Qué bondad tan grande\, Señor\,\nreservas para los que te temen\,\ny concedes a los que a ti se acogen\na la vista de todos. R/. \nV/. En el asilo de tu presencia los escondes\nde las conjuras humanas;\nlos ocultas en tu tabernáculo\,\nfrente a las lenguas pendencieras. R/. \nV/. Bendito sea el Señor\, que ha hecho por mí\nprodigios de misericordia\nen la ciudad amurallada. R/. \nV/. Yo decía en mi ansiedad:\n«Me has arrojado de tu vista»;\npero tú escuchaste mi voz suplicante\ncuando yo te gritaba. R/. \nV/. Amad al Señor\, fieles suyos;\nel Señor guarda a sus leales\,\ny a los soberbios los paga con creces. R/. \n\n\n\nEvangelio\n\nLectura del santo evangelio según san Marcos (5\,1-20): \nEN aquel tiempo\, Jesús y sus discípulos llegaron a la otra orilla del mar\, a la región de los gerasenos. Apenas desembarcó\, le salió al encuentro\, de entre los sepulcros\, un hombre poseído de espíritu inmundo. Y es que vivía entre los sepulcros; ni con cadenas podía ya nadie sujetarlo; muchas veces lo habían sujetado con cepos y cadenas\, pero él rompía las cadenas y destrozaba los cepos\, y nadie tenía fuerza para dominarlo. Se pasaba el día y la noche en los sepulcros y en los montes\, gritando e hiriéndose con piedras. Viendo de lejos a Jesús\, echó a correr\, se postró ante él y gritó con voz potente:\n«¿Qué tienes que ver conmigo\, Jesús\, Hijo de Dios altísimo?\nPor Dios te lo pido\, no me atormentes».\nPorque Jesús le estaba diciendo:\n«Espíritu inmundo\, sal de este hombre».\nY le preguntó:\n«Cómo te llamas?».\nÉl respondió:\n«Me llamo Legión\, porque somos muchos».\nY le rogaba con insistencia que no los expulsara de aquella comarca.\nHabía cerca una gran piara de cerdos paciendo en la falda del monte. Los espíritus le rogaron:\n«Envíanos a los cerdos para que entremos en ellos».\nEl se lo permitió. Los espíritus inmundos salieron del hombre y se metieron en los cerdos; y la piara\, unos dos mil\, se abalanzó acantilado abajo al mar y se ahogó en el mar.\nLos porquerizos huyeron y dieron la noticia en la ciudad y en los campos. Y la gente fue a ver qué había pasado.\nSe acercaron a Jesús y vieron al endemoniado que había tenido la legión\, sentado\, vestido y en su juicio. Y se asustaron.\nLos que lo habían visto les contaron lo que había pasado al endemoniado y a los cerdos. Ellos le rogaban que se marchase de su comarca.\nMientras se embarcaba\, el que había estado poseído por el demonio le pidió que le permitiese estar con él. Pero no se lo permitió\, sino que le dijo:\n«Vete a casa con los tuyos y anúnciales lo que el Señor ha hecho contigo y que ha tenido misericordia de ti».\nEl hombre se marchó y empezó a proclamar por la Decápolis lo que Jesús había hecho con él; todos se admiraban. \nPalabra del Señor \n\n\n\nLa reflexión del padre Adalberto\, nuestro vicario general \n\n\n\nLunes de la IV semana del Tiempo Ordinario. Año I. \nConcluye aquí el capítulo 11\, conclusión que se puede esquematizar en tres partes\, pero\, mirando más atentamente la central\, esta se puede desdoblar en dos.\n1. Breve introducción (v. 32a)\n2. Personajes ilustres de Israel I (vv. 32b-35a)\n3. Personajes ilustres de Israel II (vv. 35b-38)\n4. Conclusión general (vv. 39-40).\nConstituye un cuadro de conjunto de hombres y mujeres de fe e israelitas fieles\, pero no se limita a ellos; el autor piensa en los cristianos del presente y se abre al futuro y definitivo cumplimiento de la promesa de Dios. \nHeb 11\,32-40.\nLa revista de los grandes testigos de la fe ha tenido como objetivo avivar la fe que muestra señales de fatiga y está amenazada de deserción. Para eso\, el autor mostró que los actores insignes de la historia del pueblo de Israel fueron firmes creyentes\, y lo demostraron superando la prueba del sufrimiento. Mayor firmeza se puede esperar cuando el sufrimiento es menor.\n1. Breve introducción.\nEl autor decide poner fin a su larga exposición con una nota resumida que abarque en síntesis lo que resta\, y hace una pregunta retórica («¿Qué más quieren que les diga?») con la cual pretende ponderar que seguir sería tarea de nunca acabar.\n2. Personajes ilustres de Israel I.\nNo es claro a quiénes se refiere cuando habla de que «con su fe subyugaron reinos\, administraron justicia\, consiguieron promesas…». Podría pensarse que esas afirmaciones iniciales respecto de los logros de los hombres de fe constituyan notas generales de todos ellos\, notas que estimulan a pensar que la fe vence todos los obstáculos. Así\, tras hacer la afirmación general\, las menciones nominales ilustrarían la verdad de esa afirmación y darían cabida a las alusiones genéricas.\nUna ojeada a la historia de los personajes de los jueces y los reyes\, sin omitir a los dos profetas coetáneos de los primeros reyes\, Elías y Eliseo (cf. 1Rey 17\,23; 2Rey 4\,36 con Heb 11\,35a)\, pasa por datos que aluden al profeta Daniel (cf. Dan 6\,23; 3\,23-25 con Heb 11\,33b); quizás en la referencia a que «administraron justicia» (Heb 11\,33a) piensa en Gedeón\, Barac\, Jefté y Sansón (cf. 1Sam 12\,11)\, o en David (cf. 2Sam 8\,15)\, y que con el «vigor tras la debilidad» (cf. Hb 11\,34c con Jc 15\,17-20) aluda a la vida de Sansón (Jc 16). Todas estas acciones son fruto de la fe de sus protagonistas (cf. Heb 11\,33a). Es como si el autor quisiera dar una clave de lectura de toda la Escritura para que cada lector deduzca en qué medida cada uno de sus personajes ha mostrado una fe firme como la que él ha presentado desde el principio de esta exposición (cf. Heb 11\,1).\n3. Personajes ilustres de Israel II.\nLa fe es\, ciertamente\, triunfal\, aunque no triunfalista. Los ejemplos anteriores dejan ver su faceta triunfal\, en el sentido de que los hombres de fe\, con su persuasión y su certeza\, desafiaron las circunstancias inmediatas en vista de la meta futura. Pero ahora muestra la reciedumbre que da la fe y la constancia en el testimonio frente a la adversidad y la muerte violenta. Como se trata de una visión resumida\, no aporta nombres\, pero el avezado lector de la Biblia percibe que los vv. 35b-36 aluden a la muerte martirial de Eleazar y de los siete hermanos y su madre (cf. 2Mac 6\,18-7\,42); la lapidación parece referirse a la muerte de Zacarías (2Cro 24\,21); el aserramiento se refiere a la forma como según la tradición se hablaba de la muerte de Isaías (cf. Martirio de Isaías\, capítulo 5); la muerte de profetas a espada alude a la ira de Ajab y Jezabel en contra de todos los profetas del Señor (cf. 1Rey 19\,10). Las noticias sobre las andanzas de fugitivos errantes pueden referirse tanto a Elías (2Rey 1\,8; 1Rey 17\,2; 18\,4; 19\,8) como a sucesos acaecidos en la época de los Macabeos (cf. 1Mac 2\,29ss; 2Mac 5\,27). No obstante\, los malos tratos de los que ellos fueron víctimas denuncian la inhumanidad del mundo que los hizo padecer. En el fondo\, «el mundo no se los merecía». Los hombres de fe no solo mostraron una admirable estatura humana\, sino que dejaron al descubierto la mezquindad del mundo que los rechazó.\n4. Conclusión general.\nVuelve la mirada atrás para ratificar que\, por la fe\, «declaró Dios su aprobación a los antiguos» (Heb 1\,2). Pero ahora quiere aclarar algo: por qué\, si fueron gratos a Dios\, no alcanzaron aquellos hombres de fe el cumplimiento de la promesa. Su respuesta sorprende: no fue por ellos mismos\, que fueron indudablemente agradables a Dios\, sino por nosotros. Dios quiso que ellos esperaran por nosotros\, porque «preparó algo mejor» (Heb 11\,40) para «esta etapa final» (cf. Heb 1\,2)\, y quiso que ellos lograran eso «mejor» junto con nosotros. \nLa historia de la fe es un camino que hombres y mujeres\, con la mirada iluminada por Dios\, son capaces de ver más allá de donde alcanzarían a ver los otros\, y\, por eso\, están determinados a alcanzar ese remoto horizonte superando límites y enfrentado las más feroces oposiciones. La fe es «salida» (éxodo)\, desde Abraham en adelante\, es búsqueda de la realización de una promesa de Dios con la certeza absoluta de que dicha realización desbordará nuestras expectativas; es seguimiento de Jesús\, e implica un movimiento siempre hacia adelante\, hacia la propia plenitud\, venciendo óbices y resistencias\, que inspira y alimenta un ilimitado espíritu de superación. Es como una peregrinación\, de insoslayable carácter comunitario\, donde todos vamos con todos\, y donde aprendemos a esperarnos los unos a los otros\, porque queremos llegar completos y juntos. No han esperado en vano los antiguos\, como tampoco en vano esperamos nosotros cuando nos negamos a dejar tirados en el camino a los nuestros.\nLa celebración de la eucaristía es nuestro «maná»\, verdadero pan de vida\, que nos da fuerzas para avanzar en ese éxodo de la fe hasta lograr la meta tan a anhelada.\nFeliz lunes.
URL:https://diocesisdesincelejo.org/calendario/lunes-de-la-iv-semana-del-tiempo-ordinario-ano-i/
CATEGORIES:Palabra y reflexión del día
END:VEVENT
BEGIN:VEVENT
DTSTART;VALUE=DATE:20190205
DTEND;VALUE=DATE:20190206
DTSTAMP:20260504T155344
CREATED:20190203T171302Z
LAST-MODIFIED:20190205T154159Z
UID:8294-1549324800-1549411199@diocesisdesincelejo.org
SUMMARY:Martes de la IV semana del Tiempo Ordinario. Año I
DESCRIPTION:Primera lectura\n\nLectura de la carta a los Hebreos (12\,1-4): \nHERMANOS:\nTeniendo una nube tan ingente de testigos\, corramos\, con constancia\, en la carrera que nos toca\, renunciando a todo lo que nos estorba y al pecado que nos asedia\, fijos los ojos en el que inició y completa nuestra fe\, Jesús\, quien\, en lugar del gozo inmediato\, soportó la cruz\, despreciando la ignominia\, y ahora está sentado a la derecha del trono de Dios. Recordad al que soportó tal oposición de los pecadores\, y no os canséis ni perdáis el ánimo.\nTodavía no habéis llegado a la sangre en vuestra pelea contra el pecado. \nPalabra de Dios \n\n\n\nSalmo\n\nSal 21\,26b-27.28.30.31-32 \nR/. Te alabarán\, Señor\, los que te buscan \nV/. Cumpliré mis votos delante de sus fieles.\nLos desvalidos comerán hasta saciarse\,\nalabarán al Señor los que lo buscan:\n¡Viva su corazón por siempre! R/. \nV/. Lo recordarán y volverán al Señor\nhasta de los confines del orbe;\nen su presencia se postrarán\nlas familias de los pueblos.\nAnte él se postrarán las cenizas de la tumba\,\nante él se inclinarán los que bajan al polvo. R/. \nV/. Me hará vivir para él\, mi descendencia le servirá\,\nhablarán del Señor a la generación futura\,\ncontarán su justicia al pueblo que ha de nacer:\n«Todo lo que hizo el Señor». R/. \n\n\n\nEvangelio\n\nLectura del santo evangelio según san Marcos (5\,21-43): \nEN aquel tiempo\, Jesús atravesó de nuevo en barca a la otra orilla\, se le reunió mucha gente a su alrededor y se quedó junto al mar.\nSe acercó un jefe de la sinagoga\, que se llamaba Jairo\, y\, al verlo\, se echó a sus pies\, rogándole con insistencia:\n«Mi niña está en las últimas; ven\, impón las manos sobre ella\, para que se cure y viva».\nSe fue con él y lo seguía mucha gente que lo apretujaba.\nHabía una mujer que padecía flujos de sangre desde hacía doce años. Había sufrido mucho a manos de los médicos y se había gastado en eso toda su fortuna; pero\, en vez de mejorar\, se había puesto peor. Oyó hablar de Jesús y\, acercándose por detrás\, entre la gente\, le tocó el manto\, pensando:\n«Con solo tocarle el manto curaré».\nInmediatamente se secó la fuente de sus hemorragias y notó que su cuerpo estaba curado. Jesús\, notando que había salido fuerza de él\, se volvió enseguida\, en medio de la gente y preguntaba:\n«Quién me ha tocado el manto?».\nLos discípulos le contestaban:\n«Ves cómo te apretuja la gente y preguntas: “Quién me ha tocado?”».\nÉl seguía mirando alrededor\, para ver a la que había hecho esto. La mujer se acercó asustada y temblorosa\, al comprender lo que le había ocurrido\, se le echó a los píes y le confesó toda la verdad.\nÉl le dice:\n«Hija\, tu fe te ha salvado. Vete en paz y queda curada de tu enfermedad».\nTodavía estaba hablando\, cuando llegaron de casa del jefe de la sinagoga para decirle:\n«Tu hija se ha muerto. ¿Para qué molestar más al maestro?».\nJesús alcanzó a oír lo que hablaban y le dijo al jefe de la sinagoga:\n«No temas; basta que tengas fe».\nNo permitió que lo acompañara nadie\, más que Pedro\, Santiago y Juan\, el hermano de Santiago. Llegan a casa del jefe de la sinagoga y encuentra el alboroto de los que lloraban y se lamentaban a gritos y después de entrar les dijo:\n«¿Qué estrépito y qué lloros son estos? La niña no está muerta; está dormida».\nSe reían de él. Pero él los echó fuera a todos y\, con el padre y la madre de la niña y sus acompañantes\, entró donde estaba la niña\, la cogió de la mano y le dijo:\n«Talitha qumi» (que significa: «Contigo hablo\, niña\, levántate»).\nLa niña se levantó inmediatamente y echó a andar; tenía doce años. Y quedaron fuera de sí llenos de estupor.\nLes insistió en que nadie se enterase; y les dijo que dieran de comer a la niña. \nPalabra del Señor \n\n\n\nLa reflexión del padre Adalberto\, nuestro vicario general \n\n\n\nMartes de la IV semana del Tiempo Ordinario. Año I.\n\nLas dos «facetas» de la fe con las que el autor concluye el capítulo anterior lo conducen ahora a derivar las consecuencias para la conducta del hombre de fe\, y lo hace valiéndose de una metáfora deportiva. El aspecto «radiante» de la fe lo expone en términos de competición de corredores\, y el aspecto «sombrío» lo compara a la constancia sostenida (???????) del deportista\, por la cual obtiene su mejor rendimiento y conquista la deseada presea. Lo primero entraña entusiasmo; lo segundo\, esfuerzo. Es preciso advertir que la metáfora tiene aplicación comunitaria\, aunque se supone que el entusiasmo y el esfuerzo son evidentemente personales.\n\nLa salida de la fe y su consiguiente peregrinación\, el nuevo éxodo\, que consiste en el seguimiento del Mesías por el «desierto» de la historia\, se presenta ahora como una carrera y se convierte en espectáculo público\, comparable a un certamen deportivo en el que compiten los lectores y el mismo autor del sermón. Esta imagen es muy del gusto de Pablo\, a la cual se añade la del pugilato (cf. 1Co 9\,24-27); el compromiso personal\, que se muestra en la disciplina (cf. 2Tm 2\,5; 4\,7-8) asegura el fruto de la vida eterna a pesar de las apariencias de deshonor (cf. 1Co 4\,9).\n\nHeb 12\,1-4.\nLa imagen –que es en apariencia sencilla– es compleja por las evocaciones que hace. Ante todo\, la gradería del imaginario estadio en donde los cristianos corren la carrera de la fe está formada por la multitudinaria «nube de testigos» que ha enunciado en el capítulo anterior. No son\, pues\, espectadores indiferentes\, ni mucho menos hostiles; son amistosos\, y sus gritos son de estímulo.\n\nLa exhortación a los corredores\, entre los cuales se cuenta el escritor\, comienza por la libertad para correr. A esta libertad se oponen «todo lastre» y «el pecado». El «lastre» (?????) es indefinido; de hecho\, este término solo aparece aquí en el texto griego de la Biblia. Pero su carácter genérico («todo lastre») insinúa que se trata de cualquier obstáculo a la vida de fe\, y puede resumirse en la añoranza del pasado\, un peso muerto que resta agilidad\, o sea\, merma la necesaria libertad para vivir la fe. El «pecado» es el obstáculo a la «alianza» (relación) con Dios\, que solo se puede quitar mediante la donación de Jesús\, su «sacrificio»\, que consiste en entregarse a cumplir el designio de Dios. Esa libertad dinamiza la fe\, entendida aquí como una carrera más que como un sencillo caminar. La fuerza expresiva de esta imagen le da mayor ímpetu a la noción de fe.\n\nDicha «carrera» (????) es «propuesta» (?????????)\, no impuesta. De hecho\, la fe es «escucha»\, es decir\, asentimiento de hijo (??????: cf. Heb 5\,8)\, no sumisión de esclavo. El compromiso revela la libre aceptación de esa propuesta\, y se muestra en la constancia (???????) puesta en la carrera\, que equivale a mantenerse a la escucha con el propósito de no rendirse antes de llegar a la meta. Esa disciplina en la prueba o en el combate es cualidad indispensable en un atleta y\, con tanta mayor razón\, en el hombre de fe (cf. Heb 10\,32; 1Cor 9\,24-27; Fil 3\,11-16; 1Tim 6\,12; 2Tim 2\,5).\n\nEl inspirador supremo es Jesús\, «pionero y consumador de la fe». La mirada fija en él (??????) excluye mirar en otra dirección. Jesús es «pionero» de la salvación de los hijos de Dios\, esto es\, el que los precede en la gloria a la cual Dios quiere conducirlos a todos (cf. Heb 2\,10). Así que\, como pionero\, él está en el punto de llegada. También es «consumador» de la fe\, en el sentido de que lleva a los hijos de Dios a su perfección como tales por el mismo camino que él recorrió. Él es el campeón indiscutido\, el modelo de dicha carrera. Cuando el autor invita a mantener fija la mirada en él\, destaca los siguientes rasgos que lo caracterizan:\n• Su esperanza en la dicha futura\, es decir\, su absoluta confianza en la promesa de Dios.\n• Soportó el peso de la cruz –cargarla y morir en ella–\, que es signo de soledad y oprobio.\n• Su exaltación a la gloria real divina\, sentado a la derecha del trono de Dios (cf. Heb 1\,3).\n\nPero si la mirada está fija en Jesús\, el pensamiento no menos: hay que meditar en que él soportó la oposición de los pecadores-injustos\, y\, teniendo en cuenta su constancia\, no dejarse desalentar ni desanimar por la resistencia y el antagonismo. La sede de toda meditación es el corazón; esto implica que no se trata de una mera reflexión racional\, sino de una relación que alcanza el núcleo profundo y estable del seguidor de Jesús\, ya que se trata de aprender a «soportar» como él\, y a no cansarse ni desanimarse por la oposición de los pecadores. Este es un objetivo decisivo para el predicador de este sermón: robustecer la fe de sus interlocutores.\nActo seguido\, la imagen se desplaza de la «carrera» al «combate a muerte» con el pecado. Y aquí la semejanza con Jesús se lleva al extremo: la entrega total de la propia vida en el combate de la fe\, confiando en la promesa de vida que Dios cumplió en Jesús y que cumplirá a cada uno de los seguidores del mismo. Si la fe es el compromiso de ofrecer la propia vida para darles vida a otros\, la máxima expresión de la fe –que nunca se debe descartar– es la del combate a muerte como el del Mesías\, morir dando vida\, no arrebatándola.\n(La imagen del combate apenas se sugiere hoy. Se desarrollará en la lectura de mañana).\n\nHay dos imágenes entremezcladas: la del corredor en el estadio y la del sentenciado que carga la cruz. La primera muestra el aspecto eufórico o positivo: los testigos de la fe nos animan con su griterío para que sigamos corriendo hasta alcanzar la meta que ya ellos alcanzaron\, manteniendo la mirada y el pensamiento fijos en Jesús. La segunda muestra el aspecto disfórico o negativo: el populacho enfurecido que le grita insultos al condenado a muerte\, para hacerlo sentir desdichado y rechazado; pero el autor invita a no apartar el pensamiento de Jesús\, quien también sufrió esa afrenta\, y a través de ella llegó a la gloria real («trono») de Dios.\n\nSea que nosotros acudamos gozosos o apesadumbrados a la celebración de la eucaristía\, Jesús es «el pionero y consumador de nuestra fe»\, y en él podemos mantener fija la mirada\, porque en ningún caso nos defrauda. Comulgar con él es nuestra valiente declaración de que él da pleno sentido a nuestras treguas y a nuestras luchas.\nFeliz martes.
URL:https://diocesisdesincelejo.org/calendario/martes-de-la-iv-semana-del-tiempo-ordinario-ano-i/
CATEGORIES:Palabra y reflexión del día
END:VEVENT
BEGIN:VEVENT
DTSTART;VALUE=DATE:20190206
DTEND;VALUE=DATE:20190207
DTSTAMP:20260504T155344
CREATED:20190205T223111Z
LAST-MODIFIED:20190205T223111Z
UID:8299-1549411200-1549497599@diocesisdesincelejo.org
SUMMARY:Miércoles de la IV semana del Tiempo Ordinario. Año I
DESCRIPTION:PRIMERA LECTURA \nDios corrige al que ama. \nLectura de la carta a los Hebreos    12\, 4-7. 11-15 \nHermanos: \nEn la lucha contra el pecado\, ustedes no han resistido todavía hasta derramar su sangre. Ustedes se han olvidado de la exhortación que Dios les dirige como a hijos suyos: \n“Hijo mío\, no desprecies la corrección del Señor\, y cuando te reprenda\, no te desalientes. \nPorque el Señor corrige al que ama y castiga a todo aquel que recibe por hijo”. \nSi ustedes tienen que sufrir es para su corrección; porque Dios los trata como a hijos\, y ¿hay algún hijo que no sea corregido por su padre? \nEs verdad que toda corrección\, en el momento de recibirla\, es motivo de tristeza y no de alegría; pero más tarde\, produce frutos de paz y de justicia en los que han sido adiestrados por ella. Por eso\, “que recobren su vigor las manos que desfallecen y las rodillas que flaquean. Y ustedes\, avancen por un camino llano”\, para que el rengo no caiga\, sino que se sane. \nBusquen la paz con todos y la santificación\, porque sin ella nadie verá al Señor. Estén atentos para que nadie sea privado de la gracia de Dios\, y para no brote ninguna raíz venenosa capaz de perturbar y contaminar a la comunidad. \nSALMO RESPONSORIAL    102\, 1-2. 13-14. 17-18a \nR/. El amor del Señor permanece para siempre. \nBendice al Señor\, alma mía\, que todo mi ser bendiga a su santo Nombre; bendice al Señor\, alma mía\, y nunca olvides sus beneficios. \nComo un padre es cariñoso con sus hijos\, así es cariñoso el Señor con sus fieles; Él conoce de qué estamos hechos\, sabe muy bien que no somos más que polvo. \nPero el amor del Señor permanece para siempre\, y su justicia llega hasta los hijos y los nietos de los que lo temen y observan su Alianza. \n\nEVANGELIO\n\nACLAMACIÓN AL EVANGELIO     Jn 10\, 27 \nAleluya. \n“Mis ovejas escuchan mi voz\, Yo las conozco y ellas me siguen”\, dice el Señor. \nAleluya. \nEVANGELIO \nUn profeta es despreciado solamente en su pueblo. \n+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos        6\, 1-6 \nJesús se dirigió a su pueblo\, seguido de sus discípulos. Cuando llegó el sábado\, comenzó a enseñar en la sinagoga\, y la multitud que lo escuchaba estaba asombrada y decía: “¿De dónde saca todo esto? ¿Qué sabiduría es esa que le ha sido dada y esos grandes milagros que se realizan por sus manos? ¿No es acaso el carpintero\, el hijo de María\, hermano de Santiago\, de José\, de Judas y de Simón? ¿Y sus hermanas no viven aquí entre nosotros?” Y Jesús era para ellos un motivo de escándalo. \nPor eso les dijo: “Un profeta es despreciado solamente en su pueblo\, en su familia y en su casa”. Y no pudo hacer allí ningún milagro\, fuera de sanar a unos pocos enfermos\, imponiéndoles las manos. Y Él se asombraba de su falta de fe. \nJesús recorría las poblaciones de los alrededores\, enseñando a la gente. \n\nLa reflexión del padre Adalberto\, nuestro vicario general \nMiércoles de la IV semana del Tiempo Ordinario. Año I.\n\nSe retoma el v. 4\, con el cual terminó la lectura del día anterior\, que cambia de las imágenes de la carrera y la «via crucis» a la imagen del pugilato o combate. Ambas\, la imagen de la carrera y la del combate\, aparecen asociadas en el pensamiento de Pablo\, como se pudo apreciar en la introducción del comentario de ayer. En términos prácticos\, bastaría que la lectura del lunes IV llegara solo hasta el v. 3\, ya que la imagen del combate viene a desarrollarse a partir del v. 4\, y\, por cierto\, de manera muy original\, porque el autor seculariza el combate espiritual sacándolo del ámbito mítico para llevarlo al plano histórico\, y mostrando en la historia la acción educadora de Dios respecto de sus hijos. Así la semejanza de Jesús con sus discípulos queda más clara.\n\nSin embargo\, la explicación de la paternidad de Dios solo es diáfana en Jesús; todo otro hombre apelará a su experiencia\, y esta estará condicionada por su cultura. El autor de este sermón es un cristiano de cultura judía\, y esta condición pesa en él a la hora de explicar la paternidad de Dios\, como se puede constatar en este texto\, sobre todo en el fragmento omitido (cf. Heb 12\,8-10).\n\nHeb 12\,4-7.11-15.\nPuesto que se trata de fijar la mirada en Jesús y mantener el pensamiento centrado en su persona\, su obra y su mensaje\, es necesario llegar hasta donde llegó él: «hasta la sangre» en la lucha contra el pecado. O sea\, la lucha contra la injusticia que aflige a la humanidad es de por vida\, no por un rato; es un combate «a muerte»\, y esto no podemos perderlo de vista\, porque significaría desviar la mirada de Jesús\, «que soportó tanta oposición de parte de los pecadores». Esta afirmación del autor muestra la complejidad de lo que en la Biblia se denomina «pecado». No se trata de mera imperfección moral\, sino de la injusticia que se incrusta en las relaciones interpersonales y en las relaciones de convivencia social\, injusticia que merma la calidad de vida de quien la comete.\n\nY aquí es donde se constata la novedad del enfoque. En primer lugar\, presenta a Dios como un padre que educa a sus hijos\, realidad accesible a toda cultura. El concepto de educación paterna depende del concepto de amor paterno. El padre que educa a su hijo lo hace porque lo ama. El amor parental se expresa de forma específica: el materno es de acogida y aceptación; el paterno\, de estímulo y exigencia. El padre manifiesta su amor al hijo enseñándole lo que él sabe y hace (cf. Pv 4\,1-4). Por eso\, Dios perfecciona a su hijo haciéndolo pasar por la prueba de la fidelidad a despecho del sufrimiento (cf. Hb 2\,10)\, para que pueda así liberar y salvar a los otros y conducir muchos hijos a la gloria (cf. Hb 2\,14-18). Esto significa que las dificultades de la existencia\, que ponen a prueba el amor\, educan al hijo en el combate contra el pecado.\nEl autor utiliza el lenguaje arcaico de «castigo» para asociarlo así con la disciplina que los padres humanos inculcan a sus hijos haciendo uso de la amonestación\, la reprensión o el castigo físico\, y así –desde sus usos culturales– ilustra el amor paternal de Dios. El término «castigo» está aquí en función del concepto de «disciplina» (derivado del verbo «discipular»: hacer discípulo). En la cultura hebrea\, el «hijo» aprende de su «padre»\, es discípulo suyo. Y el padre educa enseñando\, corrigiendo y reprochando. Así le muestra su amor paternal (cita Pv 3\,11-12 LXX).\n\nLa analogía que el autor usa consiste en afirmar que «la oposición por parte de los pecadores»\, o sea\, «la cruz» (rechazo social) y «la ignominia» (demérito personal)\, que concretan la resistencia a los cristianos\, constituyen medios de los cuales Dios se vale para perfeccionar a sus hijos en el amor\, a semejanza de la forma como perfeccionó al Hijo (cf. Heb 2\,10-12). Y esto\, lejos de ser interpretado como desdén de su parte\, es prueba de su amor de legítimo Padre.\n\nPor eso\, en una digresión que el leccionario omite (vv. 8-10)\, establece esa relación entre el amor paternal humano y el amor paternal de Dios\, al tiempo que diferencia el uno del otro. Los padres carnales fueron considerados y acatados como educadores; con mayor razón\, aceptamos como tal «al Padre de nuestro espíritu para tener vida». Los padres carnales nos educaban «según sus luces» para ser como ellos; Dios\, en cambio\, para que participemos de su santidad.\n\nEl aspecto disfórico de la fe (la «via crucis») no es\, ciertamente\, agradable\, pero afianza la fe y\, a la larga\, produce «un fruto apacible de honradez (justicia)». Las luchas que los creyentes libran en la historia concretan el «combate contra el pecado»\, que es la injusticia en sus dos modalidades: individual (pecado personal) y social (pecado del «mundo»). De ahí la exhortación a proseguir animosamente el nuevo éxodo (cita a Is 35\,3\, que habla del retorno del exilio) haciendo referencia a brazos\, piernas (rodillas) y pies (adición a Is 53\,3). El brazo es símbolo de la actividad\, la pierna (rodilla)\, lo es de la firmeza al caminar\, y el pie del camino que se sigue. La idea de conjunto parece ser: actuar decididamente con rectitud. El objetivo es claro: «para que la pierna coja no se disloque\, sino que sane»\, es decir\, para que los desanimados no desanden el camino emprendido\, sino que prosigan el éxodo comenzado (cf. Hb 3\,12-4\,3).\n\nEl combate cristiano contra el pecado consiste en la lucha interior contra la propia injusticia\, ejerciendo en nuestras vidas el señorío de Jesús por el don de su Espíritu Santo\, que nos hace dueños de nosotros mismos. Y consiste también en la ruptura exterior con el orden injusto\, para evitar la complicidad con él y para denunciar sus mentiras y sus obras perversas\, ejerciendo así el señorío de Jesucristo resucitado en la historia de la humanidad. Este combate de doble faz es de por vida y «hasta la sangre»\, es decir\, hasta la muerte\, incluso violenta\, si llegare el caso.\n\nEn ese combate aprendemos del Hijo a ser hijos\, y\, por consiguiente\, a ser como el Padre. Este aprendizaje no es siempre agradable y placentero\, porque es exigente\, pero\, como es estimulante\, nos conduce a la satisfacción de crecer y de llegar a ser lo que estamos destinados a ser por el bautismo: hijos de Dios. Nos mueve la moral del poder ser\, no la moral del deber ser. Es decir\, nos mueve el Espíritu Santo del Padre y del Hijo\, no la Ley. Por eso\, en la eucaristía nos estimula la entrega del «cuerpo» (la persona) de Jesús hasta derramar su «sangre» (entregar su Espíritu) para garantizar la continuidad de su obra.\nFeliz miércoles.
URL:https://diocesisdesincelejo.org/calendario/miercoles-de-la-iv-semana-del-tiempo-ordinario-ano-i/
CATEGORIES:Palabra y reflexión del día
END:VEVENT
BEGIN:VEVENT
DTSTART;VALUE=DATE:20190207
DTEND;VALUE=DATE:20190208
DTSTAMP:20260504T155344
CREATED:20190207T021342Z
LAST-MODIFIED:20190207T021342Z
UID:8308-1549497600-1549583999@diocesisdesincelejo.org
SUMMARY:Jueves de la IV semana del Tiempo Ordinario. Año I
DESCRIPTION:Primera lectura\nLectura de la carta a los Hebreos (12\,18-19.21-24):  \nVosotros no os habéis acercado a un monte tangible\, a un fuego encendido\, a densos nubarrones\, a la tormenta\, al sonido de la trompeta; ni habéis oído aquella voz que el pueblo\, al oírla\, pidió que no les siguiera hablando. Y tan terrible era el espectáculo\, que Moisés exclamó: «Estoy temblando de miedo.» Vosotros os habéis acercado al monte Sión\, ciudad del Dios vivo\, Jerusalén del cielo\, a millares de ángeles en fiesta\, a la asamblea de los primogénitos inscritos en el cielo\, a Dios\, juez de todos\, a las almas de los justos que han llegado a su destino y al Mediador de la nueva alianza\, Jesús\, y a la aspersión purificadora de una sangre que habla mejor que la de Abel. \nPalabra de Dios \n\n\n\nSalmo\nSal 47  \nR/. Oh Dios\, meditamos tu misericordia\nen medio de tu templo \nGrande es el Señor y muy digno de alabanza\nen la ciudad de nuestro Dios\,\nsu monte santo\, altura hermosa\,\nalegría de toda la tierra. R/. \nEl monte Sión\, vértice del cielo\,\nciudad del gran rey;\nentre sus palacios\,\nDios descuella como un alcázar. R/. \nLo que habíamos oído lo hemos visto\nen la ciudad del Señor de los ejércitos\,\nen la ciudad de nuestro Dios:\nque Dios la ha fundado para siempre. R/. \nOh Dios\, meditamos tu misericordia\nen medio de tu templo:\ncomo tu renombre\, oh Dios\, tu alabanza\nllega al confín de la tierra;\ntu diestra está llena de justicia. R/. \n\n\n\nEvangelio de hoy\nLectura del santo evangelio según san Marcos (6\,7-13):  \nEn aquel tiempo\, llamó Jesús a los Doce y los fue enviando de dos en dos\, dándoles autoridad sobre los espíritus inmundos. Les encargó que llevaran para el camino un bastón y nada más\, pero ni pan\, ni alforja\, ni dinero suelto en la faja; que llevasen sandalias\, pero no una túnica de repuesto.\nY añadió: «Quedaos en la casa donde entréis\, hasta que os vayáis de aquel sitio. Y si un lugar no os recibe ni os escucha\, al marcharos sacudíos el polvo de los pies\, para probar su culpa.»\nEllos salieron a predicar la conversión\, echaban muchos demonios\, ungían con aceite a muchos enfermos y los curaban. \nPalabra del Señor \n\n\n\nLa reflexión del padre Adalberto\, nuestro vicario general\n\n\n\nJueves de la IV semana del Tiempo Ordinario. Año I.\n\nDespués de la exhortación a la constancia o al aguante (???????)\, el autor exhorta a sus oyentes a la fidelidad a la vocación cristiana. En otro texto omitido por el leccionario (Heb 12\,14-17) se refiere a esta fidelidad en sus aspectos comunitario e individual\, y propone como ilustración dos ejemplos del Antiguo Testamento.\n\nLa fidelidad comunitaria\, en su aspecto positivo\, se expresa en términos de convivencia pacífica «con todos»\, lo que desborda los límites de la comunidad; y la fidelidad individual\, también en el aspecto positivo\, se expresa en términos de consagración personal («santificación»)\, requisito del todo indispensable para tener experiencia directa de Dios («ver a Dios»).\n\nLa infidelidad comunitaria se ilustra con la advertencia de Moisés al pueblo para que no incurra en la idolatría de los pueblos que atravesaron\, comenzando por Egipto\, hasta la tierra prometida; permitir la idolatría sería como dejar que arraiguen en el pueblo plantas amargas y venenosas (cf. Dt 29\,15-17). Los cristianos conviven con idólatras y deben cuidarse unos a otros de la idolatría.\n\nLa infidelidad individual la previene recomendando que no haya en la comunidad un «fornicario» (??????) o un «profano» (???????)\, y la ilustra con la actitud de Esaú (cf. Gen 25\,33; 27\,30-40); «fornicario» (idólatra)\, porque «vendió» su fidelidad al cambiar sus derechos de primogénito por no soportar una carencia; «profano» (mundano)\, porque\, al no valorar su condición\, renunciar a su primogenitura y desentenderse de la promesa\, se excluyó a sí mismo del pueblo de Dios.\n\nHeb 12\,18-19.21-24.\nEl predicador compara ahora dos actitudes opuestas\, la forma como experimentaron a Dios los destinatarios de la primera alianza y la forma como lo experimentan los destinatarios de la nueva. La manera como Dios les fue presentado a los antiguos difiere de la manera como lo conocen los cristianos. En ambos casos se trata de un «acercamiento» (cf. vv. 18.22)\, pero a realidades del todo distintas. Presenta dos asambleas en dos diferentes escenarios y con distintas experiencias. El leccionario omite el v. 20\, pero es mejor tenerlo en cuenta.\n\nLos destinatarios de la primera alianza experimentaron a Dios con temor\, que es lo propio de la actitud religiosa. Aunque el «acercamiento» entraña la fe\, el lenguaje religioso prevalece a la hora de describir la experiencia. El escenario de esta alianza es terrestre: «fuego tangible y ardiente»\, como el que vio Moisés\, hecho que ocurrió en el «monte de Dios»\, o «monte Horeb»\, el mismo identificado por la tradición con el «monte Sinaí» (cf. Ex 3\,1ss)\, fuego que anuncia el juicio divino a favor de su pueblo y en contra del pueblo opresor; las circunstancias son también terrestres: la «tiniebla\, oscuridad y tormenta»\, azote que doblegó al Faraón (cf. Exo 10\,22)\, y ámbito desde el cual Dios le habló a Israel (cf. Dt 4\,11)\, «el eco de trompeta» que permitía el acceso al monte (cf. Exo 19\,13) y anunciaba la potente voz de Dios (cf. Exo 19\,19) ante el terror del pueblo (cf. Exo 19\,16; 20\,18)\, y «el clamor de dichos» (el decálogo) tales que\, «al oírlo\, pidieron que no siguiera» (cf. Exo 20\,18-20). El temor que sentían era tan grande que ellos «no podían soportar lo que les mandaba»\, dado su carácter tan severo (cf. Exo 19\,12). El mismo mediador de la alianza\, Moisés\, participaba de ese temor (cf. Dt 9\,19).\n\nEn cambio\, el «acercamiento» de los cristianos\, que entraña la fe en Jesús\, los erige en auténticos herederos de las promesas hechas a Abraham. La mención del «monte Sion»\, nombrado primero que la ciudad\, es el lugar de la presencia de Dios\, casa de Dios\, «y esa casa somos nosotros» (Heb 3\,6): la comunidad local (la que escucha el sermón) se reconoce como la nueva familia de Dios; esa mención del «monte Sion» contrapone esta alianza a la pactada en el «monte Sinaí» al tiempo que reclama para los cristianos la promesa de la vida hecha a Abraham y la del reino perpetuo hecha a David. Por eso añade\, acto seguido\, «a la ciudad de Dios vivo\, la Jerusalén celeste»\, para completar la mención del «monte Sion»\, ensanchar el horizonte más allá de la comunidad local y situarse en el amplio horizonte del nuevo pueblo de Dios («ciudad»: convivencia)\, poniendo el acento en su carácter «celeste»\, por oposición al escenario terrestre de la anterior alianza. Esta es una asamblea de la que forman parte «los millares de ángeles en fiesta» que celebran la alabanza de Dios junto con «la asamblea de los primogénitos inscritos en el cielo»\, los justos de todos los tiempos que «por la fe y la paciencia van heredando las promesas» (Heb 6\,12)\, aunque la plenitud de la misma se colme en el futuro (cf. Heb 11\,40). En el centro de la asamblea celeste está Dios\, «juez de todos». La enumeración continúa con «los espíritus de los justos llegados a la meta» (cf. Heb 11\,40) nombrados al lado de Jesús\, que es quien los ha llevado a la consumación definitiva (cf. Gen 4\,24; Heb 2\,10-12). Presenta a Jesús como el «mediador de una nueva alianza» que tiene como característica «la sangre de la aspersión que clama con más fuerza que la de Abel»\, alusión al hecho de que\, en tanto que la sangre derramada de Abel clamaba venganza (cf. Gen 4\,10)\, la de Jesús ofrece el perdón de Dios y el libre acceso a él (cf. Heb 10\,19).\n\nSería insensato rechazar esta oferta\, porque si el rechazo de los oráculos pronunciados desde el Sinaí llevó a la frustración de no entrar en el descanso de Dios (cf. Heb 3\,7-11)\, el rechazo de los oráculos pronunciados desde el cielo conduciría a la perdición definitiva. Estos oráculos que vienen del cielo tienen potencia para conmocionar todo y dar paso al mundo inconmovible\, que permanece para siempre. La comunidad cristiana pertenece a ese mundo y debe agradecerlo en el servicio sincero y respetuoso a Dios\, porque el servicio a los ídolos acarrea la propia perdición (cf. Dt 4\,20). El compromiso con Dios exige seriedad (cf. Heb 12\,25-29\, vv. omitidos).\n\nLa insistencia que hace el autor en la diferencia que hay entre la antigua alianza y la nueva debería encontrar mucho más eco en los cristianos\, no para cultivar inútiles sentimientos de superioridad con respecto de los demás\, sino para valorar la generosa oferta de amor que Dios le hace a toda la humanidad a través de Jesucristo. Solo así podemos ofrecer la buena noticia con el testimonio\, más que con las palabras. El mundo necesita sentir que el pecado no tiene poder para dominar al individuo ni para pervertir la sociedad; cada persona\, cada familia\, cada sociedad humana desea la buena noticia de que sus anhelos de vida feliz y convivencia pacífica son realizables. El mal no es una fatalidad inevitable\, y la humanidad necesita ver que no lo es.\n\nComunidades cristianas que muestren el cielo en la tierra\, que sean enclaves del reino del Padre en el mundo\, que anuncien la buena notica de que «el reinado de Dios está cerca»\, al alcance de todos… esa es una tarea inaplazable. Sobre todo\, cuando se advierte que hay congregaciones de «cristianos» que viven los ideales de la antigua alianza invocando el nombre de Jesús.\n\nLa celebración de la cena del Señor es ocasión privilegiada para vivir esa experiencia del cielo en la tierra\, y prolongarla en la vida cotidiana y en la convivencia habitual con los demás.\nFeliz jueves.
URL:https://diocesisdesincelejo.org/calendario/jueves-de-la-iv-semana-del-tiempo-ordinario-ano-i/
CATEGORIES:Palabra y reflexión del día
END:VEVENT
BEGIN:VEVENT
DTSTART;VALUE=DATE:20190208
DTEND;VALUE=DATE:20190209
DTSTAMP:20260504T155344
CREATED:20190208T040426Z
LAST-MODIFIED:20190208T040426Z
UID:8310-1549584000-1549670399@diocesisdesincelejo.org
SUMMARY:Viernes de la IV semana del Tiempo Ordinario. Año I
DESCRIPTION:Primera lectura\nLectura de la Carta a los Hebreos (13\,1-8): \nHERMANOS:\nConservad el amor fraterno y no olvidéis la hospitalidad: por ella algunos\, sin saberlo\, “hospedaron” a ángeles.\nAcordaos de los presos como si estuvierais presos con ellos; de los que son maltratados como si estuvierais en su carne.\nQue todos respeten el matrimonio; el lecho nupcial\, que nadie lo mancille\, porque a los impuros y adúlteros Dios los juzgará.\nVivid sin ansia de dinero\, contentándoos con lo que tengáis\, pues él mismo dijo:\n«Nunca te dejaré ni te abandonaré»; así tendremos valor para decir:\n«El Señor es mi auxilio: nada temo;\n¿qué podrá hacerme el hombre?».\nAcordaos de vuestros guías\, que os anunciaron la palabra de Dios; fijaos en el desenlace de su vida e imitad su fe.\nJesucristo es el mismo ayer y hoy y siempre. \nPalabra de Dios\n\n\nSalmo\nSal 26 \nR/. El Señor es mi luz y mi salvación \nV/. El Señor es mí luz y mi salvación\,\n¿a quién temeré?\nEl Señor es la defensa de mi vida\,\n¿quién me hará temblar? R/. \nV/. Si un ejército acampa contra mí\,\nmi corazón no tiembla;\nsi me declaran la guerra\,\nme siento tranquilo. R/. \nV/. Él me protegerá en su tienda\nel día del peligro;\nme esconderá en lo escondido de su morada\,\nme alzará sobre la roca. R/. \nV/. Tu rostro buscaré\, Señor\,\nno me escondas tu rostro.\nNo rechaces con ira a tu siervo\,\nque tú eres mi auxilio;\nno me deseches. R/. \n\n\nEvangelio de hoy\nLectura del santo evangelio según san Marcos (6\,14-29): \nEN aquel tiempo\, como la fama de Jesús se había extendido\, el rey Herodes oyó hablar de él. Unos decían:\n«Juan el Bautista ha resucitado de entre los muertos y por eso las fuerzas milagrosas actúan en él».\nOtros decían:\n«Es Elías».\nOtros:\n«Es un profeta como los antiguos».\nHerodes\, al oírlo\, decía:\n«Es Juan\, a quien yo decapité\, que ha resucitado».\nEs que Herodes había mandado prender a Juan y lo había metido en la cárcel encadenado.\nEl motivo era que Herodes se había casado con Herodías\, mujer de su hermano Filipo\, y Juan le decía que no le era lícito tener a la mujer de su hermano.\nHerodías aborrecía a Juan y quería matarlo\, pero no podía\, porque Herodes respetaba a Juan\, sabiendo que era un hombre justo y santo\, y lo defendía. Al escucharlo quedaba muy perplejo\, aunque lo oía con gusto.\nLa ocasión llegó cuando Herodes\, por su cumpleaños\, dio un banquete a sus magnates\, a sus oficiales y a la gente principal de Galilea.\nLa hija de Herodías entró y danzó\, gustando mucho a Herodes y a los convidados. El rey le dijo a la joven:\n«Pídeme lo que quieras\, que te lo daré».\nY le juró:\n«Te daré lo que me pidas\, aunque sea la mitad de mi reino».\nElla salió a preguntarle a su madre:\n«¿Qué le pido?».\nLa madre le contestó:\n«La cabeza de Juan el Bautista».\nEntró ella enseguida\, a toda prisa\, se acercó al rey y le pidió:\n«Quiero que ahora mismo me des en una bandeja la cabeza de Juan el Bautista».\nEl rey se puso muy triste; pero por el juramento y los convidados no quiso desairarla. Enseguida le mandó a uno de su guardia que trajese la cabeza de Juan. Fue\, lo decapitó en la cárcel\, trajo la cabeza en una bandeja y se la entregó a la joven; la joven se la entregó a su madre.\nAl enterarse sus discípulos fueron a recoger el cadáver y lo pusieron en un sepulcro. \nPalabra del Señor\n\n\n\nLa reflexión del padre Adalberto\, nuestro vicario general\n\n\n\nViernes de la IV semana del Tiempo Ordinario. Año I.\n\nEl capítulo 12 terminó con una advertencia respecto del peligro que significa rechazar la voz del Señor que habla ahora de manera definitiva\, puesto que se trata de la realidad que es «última» (cf. Heb 1\,2) y que tiene su origen en el Espíritu Santo\, el reino inconmovible\, que hay de agradecer. Tal gratitud se demuestra con el afán de servirle a Dios como a él le agrada\, «con escrupuloso esmero» (???? ????????? ??? ?????: «con reverencia y temor»\, o sea\, «con reverente temor»). El compromiso con Dios es exigente\, porque es serio. El predicador citó Dt 4\,24\, que previene enérgicamente contra la idolatría\, dado el daño que esta le causa al individuo y a la comunidad\, y atribuye a «castigo» de Dios las consecuencias que tiene la idolatría (????????????) en la vida individual y en la convivencia social (cf. Hb 12\,25-29). Ese «servicio» (???????) a Dios no consiste en ritos ceremoniales\, como el «servicio» del antiguo pacto\, sino en una vida de amor coherente con la fe en el Mesías. A eso se refiere el capítulo 13.\n\nEl capítulo 13 quizás permite ver la forma como este sermón fue pasando de una comunidad a otra. El v. 22 tiene el aspecto de conclusión del sermón\, en tanto que los vv. 17-18 presentan el mismo aspecto. Estos últimos parecen suponer que los guías o «dirigentes» (v. 17.24) están en la comunidad\, en tanto que da la impresión de que los mencionados antes (v. 7) evocan figuras del pasado. De todos modos\, en este capítulo se nota el esfuerzo por darle al «sermón» cierta forma epistolar\, y de asociarlo implícitamente a la figura de Pablo (cf. vv. 19.23.24).\n\nHeb 13\,1-8.\nEl amor característico de la comunidad cristiana es «amor fraterno» (??????????)\, amor a la vez de amistad (?????) y de hermanos (???????: concreto que incluye hermanos y hermanas)\, o de fraternidad (?????????: abstracto de relación). Connota el afecto que se causa tanto en la amistad como en la familiaridad\, e implica una doble exigencia de igualdad. Este amor se manifiesta con hechos concretos. El autor echa mano de la moral convencional\, común a judíos y cristianos\, a hebreos y griegos\, para proponer algunas pautas de una cierta ética «internacional»\, pero apela a motivaciones de fe\, no siempre explícitas\, quizá con intención de hacer plausible la fe a la vista de los paganos a través del testimonio de inserción sociocultural de los cristianos.\n\n• La hospitalidad (?????????). Implica una actitud amistosa (?????) en relación con el extranjero (?????). Muy apreciada en el mundo antiguo –y recomendada en ambas culturas\, la hebrea y la griega– como muestra particular de acogida y de humanidad\, aquí motivada con la alusión al episodio narrado en Gn 18–19 y en Tob 5–7. En el fondo de esta alusión está la sugerencia de que la apertura al extranjero es como darle acogida al mensajero de Dios («ángel») y\, por tanto\, a Dios mismo. Sugerencia que puede verse confirmada por la intercesión de Abraham en favor de los habitantes de Sodoma y Gomorra\, y en el hecho de que Tobías haya sido extranjero.\n\n• La solidaridad con las víctimas. También recomendada por los filósofos estoicos\, era estimada entre los judíos y los paganos. Aquí se refiere en particular a los encarcelados y a los perseguidos\, y está motivada por la común sensibilidad humana. Se expresa en términos de «memoria» de dos categorías de víctimas. En el primer caso\, los «encarcelados»\, se trata de no olvidarlos y sentirse partícipes de su exclusión de la convivencia social y de su privación de la libertad; en el segundo\, los «maltratados»\, mencionados antes (cf. Heb 11\,37)\, cuyo maltrato se debe a la «oposición por parte de los pecadores» (Heb 12\,3) a su evidente fe\, y se trata de no olvidarlos recordando que todos los seres humanos podemos ser igualmente maltratados. Se puede inferir que ambos\, los encarcelados y los maltratados son miembros de la comunidad cristiana.\n\n• La moral conyugal. Los judíos eran estrictos en esta materia\, condenaban el libertinaje de los paganos en este sentido\, y estaban convencidos de la severidad del juicio de Dios al respecto. El autor se refiere directamente a la institución (? ?????)\, para la cual reclama valoración (??????)\, o sea\, respeto y aprecio. Esto significa que los cristianos han de romper con la mentalidad común entre los paganos al respecto\, y adoptar la nueva escala de valores\, que considera honorable esa institución. Por lo mismo\, la fidelidad a la pareja es un imperativo de la fe\, como exigencia de la fidelidad a Dios. En ese sentido afirma que «a los fornicarios y adúlteros los juzgará Dios»\, juicio que no se expresa en términos de «castigo» (cf. Sab 3\,7.13-16).\n\n• El desprendimiento. También los filósofos contemporáneos proponían el desapego respecto del dinero (principio estoico de la «autosuficiencia»)\, pero el autor aquí no se refiere a la ascesis\, sino a la conducta social motivada por la confianza en la providencia y el amor de Dios. Esta «suficiencia con lo que se tiene» se apoya en la promesa del que dijo: «nunca te dejaré\, nunca te abandonaré» (cf. Dt 31\,6 LXX)\, palabras dirigidas al pueblo antes de entrar a conquistar la tierra prometida\, ahora apropiadas para los cristianos que están construyendo el reino de Dios.\n\n• La memoria de los testigos. Si antes invitaba a «recordar» (a los encarcelados y maltratados)\, ahora invita a «acordarse» de los «dirigentes» (?????????). Hay un matiz de diferencia ente una y otra acción. No es lo mismo «recordar» (????????) que «acordarse» (?????????). Lo primero es «hacer memoria»\, es decir\, un ejercicio de evocación; lo segundo\, implica la decisión de mantener presente algo o a alguien. Lo primero depende de la facultad de memorizar; lo segundo\, del valor que se le asigne al hecho o a la persona. Aquí se trata de la voluntad conscientemente renovada no perder de vista a los cristianos coherentes\, que dedicaron su vida a dar testimonio –con ella– del mensaje en el cual creyeron\, y de la resolución tomada de imitar su coherencia.\n\nEl Mesías Jesús es siempre el mismo; no cambia al gusto del predicador de turno. El que «hoy» contemplamos glorioso es el mismo Jesús histórico de «ayer»\, que anunció el reino de Dios\, fue rechazado y crucificado\, y seguirá siéndolo siempre («mañana»). Es contemporáneo de todos.\n\nLo que adultere esa imagen suya se debe catalogar como «doctrinas complicadas y extrañas».\n\nEl cristiano le «sirve» (da culto) a Dios con el amor expresado en actitudes que aquilatan la vida personal y la convivencia social. Este amor tiene un referente claro: Jesús Mesías. Y Jesús sigue siendo el mismo antes de la cruz y después de su resurrección. No es lícito desconectar la praxis histórica de Jesús de su condición gloriosa. El referente del cristiano no es la Ley de Moisés ni el culto ceremonial del templo de Jerusalén. Por eso\, el criterio que guía al cristiano es el Espíritu Santo\, que pone al discípulo en sintonía con el Jesús de la historia y de la gloria\, sin adulterar su realidad. Y esa sintonía con Jesucristo se manifiesta en la vida personal y en la convivencia social.\n\nLa eucaristía está ligada a la entrega del Señor («esto es mi cuerpo entregado por ustedes»); no hay verdadera comunión con él ni auténtico culto eucarístico separado de su praxis de amor\, especialmente por los más desvalidos y excluidos.\nFeliz viernes.
URL:https://diocesisdesincelejo.org/calendario/viernes-de-la-iv-semana-del-tiempo-ordinario-ano-i/
CATEGORIES:Palabra y reflexión del día
END:VEVENT
BEGIN:VEVENT
DTSTART;VALUE=DATE:20190209
DTEND;VALUE=DATE:20190210
DTSTAMP:20260504T155344
CREATED:20190209T042135Z
LAST-MODIFIED:20190209T042135Z
UID:8312-1549670400-1549756799@diocesisdesincelejo.org
SUMMARY:Sábado de la IV semana del Tiempo Ordinario. Año I
DESCRIPTION:Primera lectura\nLectura de la carta Hebreos (13\,15-17.20-21): \nHERMANOS:\nPor medio de Jesús\, ofrezcamos continuamente a Dios un sacrificio de alabanza\, es decir\, el fruto de unos labios que confiesan su nombre.\nNo os olvidéis de hacer el bien y de ayudaros mutuamente; esos son los sacrificios que agradan a Dios.\nObedeced y someteos a vuestros guías\, pues ellos se desvelan por vuestro bien\, sabiéndose responsables; así lo harán con alegría y sin lamentarse\, cosa que no os aprovecharía.\nQue el Dios de la paz\, que hizo retornar de entre los muertos al gran pastor de las ovejas\, Jesús Señor nuestro\, en virtud de la sangre de la alianza eterna\, os confirme en todo bien para que cumpláis su voluntad\, realizando en nosotros lo que es de su agrado por medio de Jesucristo.\nA él la gloria por los siglos de los siglos. Amén. \nPalabra de Dios\n\n\nSalmo\nSal 22 \nR/. El Señor es mi pastor\, nada me falta \nR/. El Señor es mi pastor\, nada me falta. \nV/. El Señor es mi pastor\, nada me falta:\nen verdes praderas me hace recostar;\nme conduce hacia fuentes tranquilas\ny repara mis fuerzas. R/. \nV/. Me guía por el sendero justo\,\npor el honor de su nombre.\nAunque camine por cañadas oscuras\,\nnada temo\, porque tú vas conmigo:\ntu vara y tu cayado me sosiegan. R/. \nV/. Preparas una mesa ante mi\,\nenfrente de mis enemigos;\nme unges la cabeza con perfume\,\ny mi copa rebosa. R/. \nV/. Tu bondad y tu misericordia me acompañan\ntodos los días de mi vida\,\ny habitaré en la casa del Señor\npor años sin término. R/. \n\n\nEvangelio de hoy\nLectura del santo evangelio según san Marcos (6\,30-34): \nEN aquel tiempo\, los apóstoles volvieron a reunirse con Jesús\, y le contaron todo lo que habían hecho y enseñado.\nÉl les dijo:\n«Venid vosotros a solas a un lugar desierto a descansar un poco».\nPorque eran tantos los que iban y venían\, que no encontraban tiempo ni para comer.\nSe fueron en barca a solas a un lugar desierto.\nMuchos los vieron marcharse y los reconocieron; entonces de todas las aldeas fueron corriendo por tierra a aquel sitio y se les adelantaron. Al desembarcar\, Jesús vio una multitud y se compadeció de ella\, porque andaban como ovejas que no tienen pastor; y se puso a enseñarles muchas cosas. \nPalabra del Señor\n\n\nLa reflexión del padre Adalberto\, nuestro vicario general\n\n\n\nSábado de la IV semana del Tiempo Ordinario. Año I.\n\nLos vv. 9-14 del capítulo 13 establecen una contraposición de cultos basada en las legislaciones y en las tradiciones del Antiguo Testamento: «los que dan culto en el tabernáculo» (los judíos) y «nosotros» (los cristianos). El primero es ineficaz; el segundo\, totalmente eficaz. Esto conduce a distinguir dos concepciones de «liturgia» que se pueden constatar en el Nuevo Testamento: la concepción ligada al culto ritual\, y la nueva\, ligada al culto existencial\, que es la propia de Jesús.\n\nEl término «liturgia» (??????????) procede de ?????? («público») y ????? («trabajo»): se trata de una acción u obra pública\, de un servicio público. En el Antiguo Testamento se refiere a las acciones rituales propias del ceremonial realizado en el templo; en el NT\, a la vida pública del cristiano animada por el Espíritu Santo. La liturgia del cristiano es su vida de fe como testimonio público del amor de Dios manifestado en Jesús Mesías. Esto es necesario tenerlo en cuenta para entender el mensaje de este sermón.\n\nLos sacerdotes judíos no podían comer de las víctimas que se sacrificaban el «día de la expiación»\, por eso «no tienen derecho a comer» lo que comemos los cristianos en nuestro altar. Se refiere a que Jesús es nuestra gran víctima de la expiación\, y como las víctimas se quemaban «fuera del campamento»\, así también Jesús\, fue sacrificado «fuera de las murallas»\, excluido de la sociedad. Pero así consagró a los suyos «con su sangre»\, es decir\, con su Espíritu (cf. Heb 13\,9-12).\n\nHeb 13\,15-17.20-21.\nLos cristianos\, «fuera del campamento» (es decir\, en actitud de éxodo)\, aceptan para sí la misma exclusión que padeció Jesús\, «dado que aquí no tenemos ciudad permanente\, andamos en busca de la futura» (Heb 13\,14). Es decir\, abandonar la antigua alianza para construir el reino de Dios.\n\nHay también un giro en el lenguaje\, o sea\, en el sentido de los términos. El término «sacrificio»\, entendido como medio de honrar a Dios\, no consiste en sufrimiento autoinfligido o infligido a otros vivientes\, sino en el don del propio «cuerpo» (la entrega personal) para realizar el designio de Dios. Por consiguiente\, se llaman ahora «sacrificio»: la fe\, el amor fraterno\, la solidaridad\, etc.\n\n1. El tributo de labios que bendicen su nombre. Bendecir a Dios es darle gracias por la salvación. El autor piensa en Os 14\,3: «…acepta el don que te ofrecemos\, el fruto de nuestros labios»\, es decir\, el reconocimiento de que la salvación no viene del poder imperial\, de que la guerra no es el camino\, de que los ídolos son inútiles\, y de que\, en cambio\, en Dios encuentran compasión el huérfano y curación el apóstata\, porque su amor es gratuito. Este reconocimiento es confesión pública de fe que se manifiesta como testimonio de ese amor gratuito (cf. Sal 50\,14 LXX).\n\n2. Hacer el bien. El término griego ??????? no equivale al concepto actual de «beneficencia»\, aun siendo este término traducción literal de aquel\, porque ese concepto está hoy viciado de un cierto tinte de asistencialismo paternalista. En la mente del autor\, se refiere a la actividad de hacer el bien\, es decir\, manifestar el amor con obras\, dándoles vida a los demás. También aquí hay un hecho público\, inspirado en el amor cristiano. Esta actividad se diferencia de la siguiente en que es abierta\, dirigida a todos\, en tanto que la otra es interna\, entre los miembros de la comunidad.\n\n3. La solidaridad. Con el término ????????(«solidaridad») se refiere al autor a aquella «ciudad futura» (cf. Heb 11\,13-16; 13\,14) objeto de la esperanza de los hombres fe (cf. Heb 11\,10)\, que desde ya están construyendo con relaciones humanas inspiradas por la fe y basadas en el amor cristiano. Aunque se trata de una realidad futura\, es ya una construcción presente que comienza por la ???????\, haciendo el bien. La solidaridad construye el reino de Dios en la historia de los hombres como haciendo profesión de esperanza. Es un hecho público inspirado en la esperanza cristiana\, que busca renovar lo público\, transformando el «mundo» en reino de Dios.\n\n4. La responsabilidad. Hay que facilitarles la tarea a los dirigentes de las comunidades\, haciéndose responsables de ese nuevo culto a Dios\, ya que ellos asumen la guía de las comunidades contando con el compromiso personal de sus miembros. De este modo\, los dirigentes podrán cumplir su tarea con alegría\, y no con aflicción\, porque esto último sería nefasto para las comunidades.\n\nEl autor\, sin duda dirigente también\, pide oración por él y sus compañeros\, pues si bien proceden con rectitud y nobleza\, desea reunirse pronto con los destinatarios (vv. 18-19\, omitidos).\n\nEl saludo de despedida es una bendición en la cual el autor pide que el mismo Dios que realizó el éxodo definitivo de Jesús sacándolo de la muerte los dote y capacite para realizar su designio\, y se valga de todos\, remitente y destinatarios\, para realizar su obra por medio de Jesús. Atribuye a Jesús el título de «pastor de su rebaño»\, dado a Dios por el profeta\, (cf. Is 63\,11)\, y vincula con él «la sangre de su alianza» liberadora\, referida al Mesías por el profeta (cf. Zac 9\,11). Y concluye con una doxología\, también conectada a Jesús: «¡A él la gloria por los siglos de los siglos\, amén!».\n\nLa vida pública de fe\, amor y esperanza constituye la «liturgia» del cristiano. Lo que hacemos en nuestros templos son «celebraciones»\, que serán «litúrgicas» en la medida en que sean expresión de la fe\, manifestación del amor y anuncio de la esperanza así públicamente testimoniados. La belleza del ceremonial\, la creatividad de los ritos\, la expresividad de los símbolos\, el acierto de los signos tiene valor en la medida en que traducen en una fiesta la vida cristiana que se celebra. Todo eso\, en cambio\, pierde valor cuando no revela la verdad de nuestras vidas.\n\nLa más humilde y sencilla celebración de la eucaristía\, respaldada por la fidelidad al Señor\, por la solidaridad fraternal y por la construcción de lo público con la fuerza del Espíritu de Jesús es y será siempre una verdadera celebración litúrgica.\n\nLa comunión eucarística es «litúrgica» cuando\, al mismo tiempo que acoge con responsabilidad al Señor\, compromete con él en la construcción del reino de Dios en la tierra.\nFeliz sábado en compañía de María\, la madre del Señor.
URL:https://diocesisdesincelejo.org/calendario/sabado-de-la-iv-semana-del-tiempo-ordinario-ano-i/
CATEGORIES:Palabra y reflexión del día
END:VEVENT
BEGIN:VEVENT
DTSTART;VALUE=DATE:20190210
DTEND;VALUE=DATE:20190211
DTSTAMP:20260504T155344
CREATED:20190210T020513Z
LAST-MODIFIED:20190210T021243Z
UID:8318-1549756800-1549843199@diocesisdesincelejo.org
SUMMARY:V Domingo del Tiempo Ordinario. Ciclo C
DESCRIPTION:Primera lectura\n\nLectura del libro de Isaías (6\,1-2a.3-8): \nEL año de la muerte del rey Ozías\, vi al Señor sentado sobre un trono alto y excelso: la orla de su manto llenaba el templo.\nJunto a él estaban los serafines\, y se gritaban uno a otro diciendo:\n«¡Santo\, santo\, santo es el Señor del universo\, llena está la tierra de su gloria!».\nTemblaban las jambas y los umbrales al clamor de su voz\, y el templo estaba lleno de humo.\nYo dije:\n«Ay de mí\, estoy perdido! Yo\, hombre de labios impuros\, que habito en medio de gente de labios impuros\, he visto con mis ojos al Rey\, Señor del universo».\nUno de los seres de fuego voló hacia mí con un ascua en la mano\, que había tomado de! altar con unas tenazas; la aplicó a mi boca y me dijo:\n«Al tocar esto tus labios\, ha desaparecido tu culpa\, está perdonado tu pecado».\nEntonces escuché la voz del Señor\, que decía:\n«A quién enviaré? ¿Y quién irá por nosotros?».\nContesté:\n«Aquí estoy\, mándame». \nPalabra de Dios \n\n\n\nSalmo\n\nSal 137 \nR/. Delante de los ángeles tañeré para ti\, Señor. \nV/. Te doy gracias\, Señor\, de todo corazón\,\nporque escuchaste las palabras de mi boca;\ndelante de los ángeles tañeré para ti;\nme postraré hacia tu santuario. R/. \nV/. Daré gracias a tu nombre:\npor tu misericordia y tu lealtad\,\nporque tu promesa supera tu fama.\nCuando te invoqué\, me escuchaste\,\nacreciste el valor en mi alma. R/. \nV/. Que te den gracias\, Señor\, los reyes de la tierra\,\nal escuchar el oráculo de tu boca;\ncanten los caminos del Señor\,\nporque la gloria del Señor es grande. R/. \nV/. Tu derecha me salva.\nEl Señor completará sus favores conmigo.\nSeñor\, tu misericordia es eterna\,\nno abandones la obra de tus manos. R/. \n\n\n\nSegunda lectura\n\nLectura de la primera carta de san Pablo a los Corintios (15\,1-11): \nOs recuerdo\, hermanos\, el Evangelio que os anuncié y que vosotros aceptasteis\, en el que además estáis fundados\,\ny que os está salvando\, si os mantenéis en la palabra que os anunciamos; de lo contrario\, creísteis en vano.\nPorque yo os transmití en primer lugar\, lo que también yo recibí: que Cristo murió por nuestros pecados según las Escrituras; y que fue sepultado y que resucitó al tercer día\, según las Escrituras; y que se apareció a Cefas y más tarde a los Doce; después se apareció a más de quinientos hermanos juntos\, la mayoría de los cuales vive todavía\, otros han muerto; después se apareció a Santiago\, más tarde a todos los apóstoles; por último\, como a un aborto\, se me apareció también a mí.\nPorque yo soy el menor de los apóstoles y no soy digno de ser llamado apóstol\, porque he perseguido a la Iglesia de Dios.\nPero por la gracia de Dios soy lo que soy\, y su gracia para conmigo no se ha frustrado en mí. Antes bien\, he trabajado más que todos ellos. Aunque no he sido yo\, sino la gracia de Dios conmigo. Pues bien; tanto yo como ellos predicamos así\, y así lo creísteis vosotros. \nPalabra de Dios \n\n\nEvangelio de hoy\nLectura del santo evangelio según san Lucas (5\,1-11): \nEn aquel tiempo\, la gente se agolpaba en torno a Jesús para oír la palabra de Dios. Estando él de pie junto al lago de Genesaret\, vio dos barcas que estaban en la orilla; los pescadores\, que habían desembarcado\, estaban lavando las redes.\nSubiendo a una de las barcas\, que era la de Simón\, le pidió que la apartara un poco de tierra. Desde la barca\, sentado\, enseñaba a la gente.\nCuando acabó de hablar\, dijo a Simón:\n«Rema mar adentro\, y echad vuestras redes para la pesca».\nRespondió Simón y dijo:\n«Maestro\, hemos estado bregando toda la noche y no hemos recogido nada; pero\, por tu palabra\, echaré las redes».\nY\, puestos a la obra\, hicieron una redada tan grande de peces que las redes comenzaban a reventarse. Entonces hicieron señas a los compañeros\, que estaban en la otra barca\, para que vinieran a echarles una mano. Vinieron y llenaron las dos barcas\, hasta el punto de que casi se hundían. Al ver esto\, Simón Pedro se echó a los pies de Jesús diciendo:\n«Señor\, apártate de mí\, que soy un hombre pecador».\nY es que el estupor se había apoderado de él y de los que estaban con él\, por la redada de peces que habían recogido; y lo mismo les pasaba a Santiago y Juan\, hijos de Zebedeo\, que eran compañeros de Simón.\nY Jesús dijo a Simón:\n«No temas; desde ahora serás pescador de hombres».\nEntonces sacaron las barcas a tierra y\, dejándolo todo\, lo siguieron. \nPalabra del Señor \n\nLa reflexión del padre Adalberto\, nuestro vicario general \n\n\nV Domingo del Tiempo Ordinario. Ciclo C.\n\nDespués de su excomunión por parte de los asiduos de la sinagoga de Nazaret\, Jesús se dirigió a Cafarnaún y allí se puso a enseñar en la sinagoga. La gente notó que él hablaba con libertad y que su palabra reducía al silencio el fanatismo violento («espíritu\, demonio inmundo») y que esto a nadie perjudicaba\, sino que provocaba admiración. De la sinagoga pasó a los círculos ajenos al culto\, donde encontró el mismo fanatismo violento que había en la sinagoga. La ciudad entera estaba enferma del mismo mal\, y los más afectados querían que él adoptara sus ideales. Por eso\, él se retiró a pedirle a Dios para que la gente entendiera su misión (cf. Lc 4\,31-43\, omitido).\n\nLc 5\,1-11.\nEntonces Jesús decidió hacer abiertamente su propuesta. Y una multitud\, deseosa de escucharlo\, acudió a él. El relato de este domingo presenta su llamado a Israel. Tras una breve introducción\, siguen dos acciones de Jesús\, la reacción del grupo de Simón\, la invitación de Jesús a ese grupo\, y una breve conclusión.\n\n1. Introducción: la realidad.\nUna multitud se agolpa alrededor de Jesús «para escuchar el mensaje de Dios»\, el que rechazara la sinagoga de Nazaret y causara estupefacción en la sinagoga de Cafarnaún. Jesús está «a la orilla del lago»\, es decir\, en el ámbito doméstico\, solo en relación con Israel. Y allí observa la presencia de dos grupos\, «dos barcas»\, de pescadores activos.\n\n2. Jesús con la multitud.\nJesús abordó uno de los grupos: «subió a una de las barcas\, que pertenecía a Simón». Esto deja entender que él parte de la realidad que encuentra y la asume como punto de partida: «le rogó (a Simón) que la sacase un poco de tierra». Jesús aún no tenía grupo propio\, pero se apoyó en uno de los existentes en la sociedad\, no precisamente el más piadoso (cf. Lc 4\,38)\, y desde allí hizo su propuesta. Es la misma que hizo en la sinagoga de Nazaret: el amor universal de Dios.\n\nNo se constata reacción alguna de parte de esa multitud. Pero el evangelista\, mediante un recurso literario sutil («estando también él a la orilla del lago») vinculó este hecho con una profecía\, que prometía una pesca abundante (cf. Ez 47\,1-10).\n\n3. Jesús con el grupo de Simón.\nEl núcleo de la narración está aquí. Jesús se dirige a Simón como líder del grupo pidiéndole que se enfile ahora a aguas profundas y que echen las redes de ellos para pescar. En la respuesta de Simón se advierte la primera impresión que le causó Jesús\, al llamarlo «jefe» (?????????)\, que será el título que le darán siempre los Doce. Además\, Simón manifiesta que durante la «noche» ellos se han fatigado sin lograr nada; «noche» que corresponde al pasado improductivo de la actividad de Simón y sus compañeros. Sin embargo\, Simón afirma que\, fiado en lo que Jesús ha dicho (?? ???? ???)\, él echará las redes.\n\nEl evangelista juega con los dos sentidos de la palabra «pesca» en aquella cultura. Así como era la actividad normal de los pescadores\, también era la actividad de los militares que conquistaban pueblos. Ambos usaban «redes»\, unos como herramienta de trabajo\, y los otros como arma de guerra. Las redes de ellos consistían en su afán proselitista por lograr prosélitos que aceptaran la superioridad de Israel sobre los otros pueblos. Lo dicho por Jesús consiste en invitar a todos los hombres a formar una comunidad universal de hermanos. La sorpresiva cantidad de peces que atraparon «reventaba las redes»\, es decir\, puso en crisis su método proselitista. Ellos invitaron a «los de la otra barca» para que les ayudaran\, y entonces fueron las barcas las que «casi se hundían»\, o sea\, sus formas de convivencia («las barcas») no son aptas para salvar la humanidad («casi se hundían»). Practicar el mensaje de Jesús puso en cuestión su mentalidad y su actividad.\n\nReaccionó primero «Simón Pedro» (nombre y sobrenombre)\, reconociendo la grandeza de Jesús («Señor»\, no «jefe») y pidiéndole que se apartara de él\, porque él se sentía pecador. Y esa misma fue la reacción tanto de sus compañeros de barca como de los de la otra barca\, «Santiago y Juan\, hijos de Zebedeo». Al llamarlo «Simón Pedro»\, el evangelista señala la actitud ambivalente del personaje: por un lado «escucha» («Simón») y\, por el otro\, es testarudo («Piedra»). Los de la otra barca son designados de manera muy ajustada a la tradición: nombres y genealogía hebreos. Los dos grupos («barcas») con los que Jesús entra en relación son bastante distintos.\n\n4. Invitación de Jesús.\nJesús sosiega a Simón asegurándole que no hay castigo para el pecador («no temas»)\, y haciéndole una promesa: «desde ahora pescarás hombres vivos». Esta acción de «atrapar vivo» (??????) era prohibida en las guerras (cf. Num 31\,15; Dt 20\,17; 2Sam 8\,2 LXX)\, a menos que hubiera algún interés (cf. Num 31\,18; Jos 2\,13; 2Cro 25\,12). Jesús la despoja de su carácter militar y violento\, y además de prometer la vida\, promete convertir a sus seguidores en salvadores de la vida.\n\n5. Conclusión: la nueva realidad.\nLa tranquilidad ofrecida a Simón\, y la promesa de hacerlo pescador de hombres vivos\, vale para los dos grupos. «Ellos sacaron las barcas a tierra»\, no se desentendieron de sus respectivos grupos humanos\, y «dejándolo todo\, lo siguieron». Es claro que no dejan su vida y su convivencia\, sino su manera de vivir y de convivir.\n\nEl amor universal de Dios invita a todos los seres humanos a construir la nueva sociedad\, o sea\, el «reino de Dios». Jesús no parte de idealismos perfeccionistas\, sino de lo que hay en el mundo\, de los seres humanos concretos que pueblan la sociedad humana. Sin embargo\, se percibe que a unos les interesa su propuesta más que a otros. Los asiduos a la sinagoga\, tanto en Nazaret como en Cafarnaún\, quieren que él adopte sus criterios. La multitud\, masificada por la enseñanza de la sinagoga\, no logra sintonizar con él. Pero Jesús no excluye a nadie\, y forma su primer grupo de seguidores a partir de unos alejados de la práctica religiosa y de otros apegados a ella. En ambos casos\, el punto de partida es la fe\, que se traduce en un acto de confianza en él con la intención de poner en práctica lo dicho por él\, aunque vaya en contravía de la propia experiencia.\n\nEse acto de fe sigue siendo necesario\, tanto para los alejados de la vida de la Iglesia como para los tradicionalmente insertos en ella. Las comunidades cristianas saben que los alejados y aquellos que nunca han recibido el mensaje son su campo de misión. Y necesitan recordar que Jesús las envía a «pescar hombres vivos»\, es decir\, a salvar la vida de la gente en todos sus aspectos.\n\nLas asambleas dominicales tienen la responsabilidad de estimular a sus miembros para que sean «pescadores de hombres vivos»\, de modo que el mundo los vea como «salvadores de la vida».\n¡Feliz día del Señor!
URL:https://diocesisdesincelejo.org/calendario/v-domingo-del-tiempo-ordinario-ciclo-c/
CATEGORIES:Palabra y reflexión del día
END:VEVENT
BEGIN:VEVENT
DTSTART;VALUE=DATE:20190211
DTEND;VALUE=DATE:20190212
DTSTAMP:20260504T155344
CREATED:20190210T180740Z
LAST-MODIFIED:20190211T004702Z
UID:8322-1549843200-1549929599@diocesisdesincelejo.org
SUMMARY:Lunes de la V semana del Tiempo Ordinario. Año I
DESCRIPTION:Primera lectura\n\nComienzo del libro del Génesis (1\,1-19): \nAl principio creó Dios el cielo y la tierra. La tierra estaba informe y vacía; la tiniebla cubría la superficie del abismo\, mientras el espíritu de Dios se cernía sobre la faz de las aguas. Dijo Dios:«Exista la luz». Y la luz existió.\nVio Dios que la luz era buena. Y separó Dios la luz de la tiniebla. Llamó Dios a la luz «día» y a la tiniebla llamó «noche».\nPasó una tarde\, pasó una mañana: el día primero. Y dijo Dios: «Exista un firmamento entre las aguas\, que separe aguas de aguas». E hizo Dios el firmamento y separó las aguas de debajo del firmamento de las aguas de encima del firmamento. Y así fue. Llamó Dios al firmamento «cielo».\nPasó una tarde\, pasó una mañana: el día segundo. Dijo Dios: «Júntense las aguas de debajo del cielo en un solo sitio\, y que aparezca lo seco». Y así fue. Llamó Dios a lo seco «tierra»\, y a la masa de las aguas llamó «mar». Y vio Dios que era bueno.\nDijo Dios: «Cúbrase la tierra de verdor\, de hierba verde que engendre semilla\, y de árboles frutales que den fruto según su especie y que lleven semilla sobre la tierra». Y así fue. La tierra brotó hierba verde que engendraba semilla según su especie\, y árboles que daban fruto y llevaban semilla según su especie. Y vio Dios que era bueno.\nPasó una tarde\, pasó una mañana: el día tercero. Dijo Dios: «Existan lumbreras en el firmamento del cielo\, para separar el día de la noche\, para señalar las fiestas\, los días y los años\, y sirvan de lumbreras en el firmamento del cielo\, para iluminar sobre la tierra». Y así fue. E hizo Dios dos lumbreras grandes: la lumbrera mayor para regir el día\, la lumbrera menor para regir la noche; y las estrellas. Dios las puso en el firmamento del cielo para iluminar la tierra\, para regir el día y la noche y para separar la luz de la tiniebla. Y vio Dios que era bueno. Pasó una tarde\, pasó una mañana: el día cuarto. \nPalabra de Dios \n\n\n\nSalmo\n\nSal 103\,1-2a.5-6.10.12.24.35c \nR/. Goce el Señor con sus obras \nBendice\, alma mía\, al Señor\,\n¡Dios mío\, qué grande eres!\nTe vistes de belleza y majestad\,\nla luz te envuelve como un manto. R/. \nAsentaste la tierra sobre sus cimientos\,\ny no vacilará jamás;\nla cubriste con el manto del océano\,\ny las aguas se posaron sobre las montañas. R/. \nDe los manantiales sacas los ríos\,\npara que fluyan entre los montes;\njunto a ellos habitan las aves del cielo\,\ny entre las frondas se oye su canto. R/. \nCuántas son tus obras\, Señor\,\ny todas las hiciste con sabiduría;\nla tierra está llena de tus criaturas.\n¡Bendice\, alma mía\, al Señor! R/. \n\n\n\nEvangelio\n\nLectura del santo evangelio según san Marcos (6\,53-56): \nEn aquel tiempo\, terminada la travesía\, Jesús y sus discípulos llegaron a Genesaret y atracaron. Apenas desembarcados\, lo reconocieron y se pusieron a recorrer toda la comarca; cuando se enteraba la gente dónde estaba Jesús\, le llevaba los enfermos en camillas. En los pueblos\, ciudades o aldeas donde llegaba colocaban a los enfermos en la plaza y le rogaban que les dejase tocar al menos la orla de su manto; y los que lo tocaban se curaban. \nPalabra del Señor \n\n\n\nLa reflexión del padre Adalberto\, nuestro vicario general \n\n\nLunes de la V semana del Tiempo Ordinario. Año I. \nComenzamos ahora la lectura de los primeros once capítulos del libro del Génesis\, lo que nos remite al remoto «pasado» (?????: cf. Heb 1\,1) de nuestra fe. Los primeros libros de la Biblia forman lo que\, en la tradición cristiana\, primero griega y después latina\, se denominó Pentateuco\, término griego que designa los cinco rollos que en hebreo reciben el nombre de Torá (???????)\, traducido «Ley» al español\, aunque ese término va más allá de lo jurídico\, y significa también «instrucción».\nLos primeros 11 capítulos del Génesis nos hablan del origen del mundo y del mal\, desde luego\, con una visión de fe\, no con una descripción científica. La creación del mundo es propuesta en dos narraciones que corresponden a dos épocas diferentes: más elaborada y actual la primera (Gen 1\,1-2\,4a)\, más antropomórfica y antigua la segunda (cf. Gen 2\,4b-25). \nGen 1\,1-19.\nEl primer relato de la creación presenta el origen del universo distribuido en una semana laboral con su respectivo día de descanso. Se piensa que este relato es aproximadamente del año 400 a. C. El fragmento que se lee hoy narra los primeros cuatro días de la creación. Fue redactado en una época en que los días se contaban a partir del mediodía. Es una obra de poesía religiosa\, no una descripción científica de los orígenes del universo. Aparecen en él Dios\, como protagonista del mismo\, y dos principios dinámicos suyos: su potente «aliento/viento» (?????)\, que pone orden en el caos\, y su eficaz palabra (?????)\, que da la existencia\, el nombre y el lugar\, y que bendice (dota de vida y de la capacidad de transmitirla).\n0. Introducción.\nUna breve nota señala que el principio de todo es acción creadora de Dios: nada de orden\, nada de vida al principio\, un gran vacío\, un abismo tenebroso. Pero el aliento o viento de Dios se cierne sobre ese mar informe y vacío con su fuerza fecundante. Una afirmación rotunda abre el libro: «En el principio creó Dios (????????) los cielos (??????????) y la tierra (???????)»\n1. Primer día.\nInterviene la palabra («dijo Dios») y pronuncia la luz («que exista la luz»)\, y esta llega a la existencia por la sola palabra divina. Propiamente hablando\, la creación se da por el paso de la tiniebla a la luz\, del no-ser al ser. Dios valora positivamente su primera obra\, le da nombre y le asigna turno\, alternativo con el de la tiniebla\, a la que le da nombre también y le asigna turno en relación con la luz. «Pasó una tarde\, pasó una mañana»: alternan la tiniebla y la luz\, y esta tiene preeminencia.\n2. Segundo día.\nLa lluvia se interpretaba en el mundo precientífico como el derramamiento sobre la tierra de un depósito superior de agua. El segundo día separa Dios las aguas «de arriba» de las «de abajo» por medio de una bóveda. Su palabra da existencia a esta bóveda\, la pone en su lugar y le asigna un nombre: «cielo». Y continúa el ritmo regular de la alternancia tiniebla-luz\, es decir\, prosigue la obra creadora. El término «cielo» (????????) está usado aquí en una acepción restringida en relación con la del primer día.\n3. Tercer día.\nComo las aguas «de abajo» cubrían la faz de la tierra\, ahora la palabra creadora les asigna su lugar para que surja una nueva realidad\, «los continentes». Estos reciben el nombre de «tierra»\, y a la masa de las aguas el de «mar». Como en el segundo día el nombre «cielo» se restringe a la bóveda\, en el tercero el nombre «tierra» (?????) también se restringe\, ahora se refiere específicamente a los continentes. Nueva valoración positiva de parte de Dios\, que muestra así su complacencia con su propia obra.\nProsigue el tercer día con el poblamiento de la tierra. Los vegetales con capacidad de reproducirse («hierba verde que engendre semilla y árboles frutales que den fruto… y que lleven semilla»). Dicho y hecho. Hablando con propiedad\, esta es la primera bendición (dotación de vida y de la capacidad de transmitirla). Por esa razón Dios valora nuevamente su obra como positiva (buena y bella: ????). Y prosigue su creación.\n4. Cuarto día.\nLa luz y las tinieblas habían sido separadas y se les había asignado nombre\, pero no se les había asignado lugar. Este estará en «la bóveda del cielo»\, porque les asigna también una función trascendente: además de separar el día de la noche\, señalarán las fiestas y el transcurrir del tiempo. La luz sobre el tiempo provendrá de «la bóveda del cielo». El tiempo de los hombres no será anodino. Dicho y hecho.\nEl sol y la luna\, dioses mayores de los pueblos paganos\, no son más que criaturas de Dios al servicio de «la tierra» (hombres\, animales y vegetales). Dígase lo mismo de las estrellas\, que eran símbolos paganos de sus reyes\, tenidos como hijos de los dioses. Y nuevamente valora Dios de manera positiva su obra y se dispone a continuarla. \nMostrar la creación fundamentalmente como el paso de la tiniebla a la luz entraña mucho más que un mero espectáculo visual. Es la forma no-metafísica de hablar del paso de la no-existencia a la existencia\, del no-ser al ser. Afirmar que esto se da por la acción fecundante del «aliento» de Dios (su «espíritu») y por la eficiencia que tiene su «decir» (su «palabra») implica que la creación es participación del ser de Dios. Él se auto comunica al crear\, las criaturas son expresiones suyas. Pero ellas tienen su propia consistencia\, son distintas de él\, hasta el punto de tener entidad e identidad propias\, por eso él les asigna otro nombre.\nLa creación en una semana laboral establece una relación entre la obra creadora de Dios y el trabajo del hombre y de la humanidad. El hombre trabajador se asemeja al Dios creador. Y esto orienta la actividad creadora del ser humano: toda actividad suya está encaminada a reflejar la bondad que Dios declara en su obra\, bondad que se concreta en la bendición: todo está ordenado al servicio de la vida.\nPor eso\, el pan y el vino que presentamos en la eucaristía\, «fruto… del trabajo del hombre» termina convirtiéndose en pan de vida y bebida de salvación\, ordenados ambos a la vida eterna del ser humano\, es decir\, a su igualdad con Dios.\nFeliz lunes.
URL:https://diocesisdesincelejo.org/calendario/lunes-de-la-v-semana-del-tiempo-ordinario-ano-i/
CATEGORIES:Palabra y reflexión del día
END:VEVENT
BEGIN:VEVENT
DTSTART;VALUE=DATE:20190212
DTEND;VALUE=DATE:20190213
DTSTAMP:20260504T155344
CREATED:20190212T042022Z
LAST-MODIFIED:20190212T042022Z
UID:8330-1549929600-1550015999@diocesisdesincelejo.org
SUMMARY:Martes de la V semana del Tiempo Ordinario. Año I
DESCRIPTION:Primera lectura\nLectura del libro del Génesis (1\,20–2\,4a): \nDIJO Dios:\n«Bullan las aguas de seres vivientes\, y vuelen los pájaros sobre la tierra frente al firmamento del cielo».\nY creó Dios los grandes cetáceos y los seres vivientes que se deslizan y que las aguas fueron produciendo según sus especies\, y las aves aladas según sus especies.\nY vio Dios que era bueno.\nLuego los bendijo Dios\, diciendo:\n«Sed fecundos y multiplicaos\, llenad las aguas del mar; y que las aves se multipliquen en la tierra».\nPasó una tarde\, pasó una mañana: el día quinto.\nDijo Dios:\n«Produzca la tierra seres vivientes según sus especies: ganados\, reptiles y fieras según sus especies».\nY así fue.\nE hizo Dios las fieras según sus especies\, los ganados según sus especies y los reptiles según sus especies.\nY vio Dios que era bueno.\nDijo Dios:\n«Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza; que domine los peces del mar\, las aves del cielo\, los ganados y los reptiles de la tierra».\nY creó Dios al hombre a su imagen\, a imagen de Dios lo creó\, varón y mujer los creó.\nDios los bendijo; y les dijo Dios:\n«Sed fecundos y multiplicaos\, llenad la tierra y sometedla; dominad los peces del mar\, las aves del cielo y todos los animales que se mueven sobre la tierra».\nY dijo Dios:\n«Mirad\, os entrego todas las hierbas que engendran semilla sobre la superficie de la tierra y todos los árboles frutales que engendran semilla: os servirán de alimento. Y la hierba verde servirá de alimento a todas las fieras de la tierra\, a todas las aves del cielo\, a todos los reptiles de la tierra y a todo ser que respira».\nY así fue.\nVio Dios todo lo que había hecho\, y era muy bueno.\nPasó una tarde\, pasó una mañana: el día sexto.\nAsí quedaron concluidos el cielo\, la tierra y todo el universo.\nY habiendo concluido el día séptimo la obra que había hecho\, descansó el día séptimo de toda la obra que había hecho.\nY bendijo Dios el día séptimo y lo consagró\, porque en él descansó de toda la obra que Dios había hecho cuando creó.\nEsta es la historia del cielo y de la tierra cuando fueron creados. \nPalabra de Dios\n\n\nSalmo\nSal 8\,4-5.6-7.8-9 \nR/. Señor\, dueño nuestro\,\n¡qué admirable es tu nombre en toda la tierra! \nV/. Cuando contemplo el cielo\, obra de tus dedos\,\nla luna y las estrellas que has creado\,\n¿qué es el hombre\, para que te acuerdes de él\,\nel ser humano\, para mirar por él? R/. \nV/. Lo hiciste poco inferior a los ángeles\,\nlo coronaste de gloria y dignidad;\nle diste el mando sobre las obras de tus manos.\nTodo lo sometiste bajo sus pies. R/. \nV/. Rebaños de ovejas y toros\,\ny hasta las bestias del campo\,\nlas aves del cielo\, los peces del mar\,\nque trazan sendas por el mar. R/. \n\n\nEvangelio de hoy\nLectura del santo evangelio según san Marcos (7\,1-13): \nEN aquel tiempo\, se reunieron junto a Jesús los fariseos y algunos escribas venidos de Jerusalén; y vieron que algunos discípulos comían con manos impuras\, es decir\, sin lavarse las manos. (Pues los fariseos\, como los demás judíos\, no comen sin lavarse antes las manos\, restregando bien\, aferrándose a la tradición de sus mayores\, y al volver de la plaza no comen sin lavarse antes\, y se aferran a otras muchas tradiciones\, de lavar vasos\, jarras y ollas).\nY los fariseo y los escribas le preguntaron:\n«Por qué no caminan tus discípulos según las tradiciones de los mayores y comen el pan con manos impuras?».\nÉl les contestó:\n«Bien profetizó Isaías de vosotros\, hipócritas\, como está escrito:\n“Este pueblo me honra con los labios\,\npero su corazón está lejos de mí.\nEl culto que me dan está vacío\,\nporque la doctrina que enseñan\nson preceptos humanos”.\nDejáis a un lado el mandamiento de Dios para aferraros a la tradición de los hombres».\nY añadió:\n«Anuláis el mandamiento de Dios por mantener vuestra tradición. Moisés dijo: “Honra a tu padre y a tu madre” y “el que maldiga a su padre o a su madre es reo de muerte”. Pero vosotros decís: “Si uno le dice al padre o a la madre: los bienes con que podría ayudarte son ‘corbán’\, es decir\, ofrenda sagrada”\, ya no le permitís hacer nada por su padre o por su madre; invalidando la palabra de Dios con esa tradición que os transmitís; y hacéis otras muchas cosas semejantes». \nPalabra del Señor\n\n\nLa reflexión del padre Adalberto\, nuestro vicario general\n\n\n\nMartes de la V semana del Tiempo Ordinario. Año I.\n\nA partir del quinto día\, crea Dios las formas de vida animal y humana. Acuáticos y voladores\, en el quinto día\, y animales domésticos\, reptiles y fieras\, y al ser humano\, en el sexto día. La bendición\, implícita en la creación de la vida vegetal\, se explicita ahora en la creación de la vida animal y en la creación de la vida humana\, en cada caso con sus particulares atribuciones.\nYa en el acto creador del segundo día apareció la acción de Dios («hizo Dios») junto a su palabra creadora («dijo Dios»\, vv. 6-7); esto ocurrirá de nuevo en el cuarto día (vv. 14-16) y en el sexto (vv. 24-25). Ese ritmo de «decir» (?????) y «decir-hacer» (??????-?????) llega hasta el momento de crear al hombre\, cuando al verbo «decir» y al verbo «hacer» se yuxtapone la triple repetición del verbo «crear» (??????)\, para completar así cinco menciones del mismo en el relato (cf. vv. 1.21.27). Toda la creación\, particularmente la de los grandes vivientes\, alcanza su plenitud en la del ser humano.\n\nGen 1\,20-2\,4a.\nLa vida animal comienza en las aguas\, y después se extiende a la tierra y al aire. Así como los astros aparecieron como simples luminarias sin nombre propio –lo que impide personificarlos– y su función rectora no les es propia\, sino asignada por Dios\, ahora los monstruos marinos\, antes asociados al caos primordial\, aparecen también como creaturas suyas.\n5. Quinto día.\n\nLa primera manifestación de la vida animal es multitudinaria y tumultuosa\, como la de un líquido en ebullición. Las aguas primordiales se convierten como en un caldo de vida. Y esta se proyecta rápidamente fuera del agua y se mueve entre la tierra y el firmamento. Se destacan los cetáceos\, sin sus nombres míticos (cf. Is 27\,1; 51\,9; Sl 74\,13; 148\,7): son animales que se reproducen según sus especies\, igual que las aves. Dios aprueba de nuevo la bondad de su obra y pronuncia la bendición explícita: crecer\, multiplicarse y llenar las aguas (acuáticos) o multiplicarse en la tierra (aves). En el pensamiento bíblico\, la bendición no es solamente un bien espiritual\, ella se concreta en el desarrollo y la expansión de la vida.\n6. Sexto día.\n\nEn primer lugar\, reptantes y serpenteantes\, o sea\, reptiles y serpientes\, pero también los que se les asimilan: gusanos\, sabandijas\, insectos y fauna menuda\, toda clase de «alimañas»\, término que parece señalar a animales dañinos. Y vuelve a valorar Dios positivamente esta obra suya.\n\nDe pronto\, el tono cambia. Ya no se trata de un imperativo impersonal («hágase»)\, sino de una deliberación de Dios (cf. Gen 11\,7)\, que pondera la importancia de lo que va a hacer\, o de una especie de consejo celeste\, como si Dios reuniera su corte para proponer lo que sigue: «hagamos el hombre a nuestra imagen y semejanza». Esta expresión («imagen y semejanza») se encuentra en Gn 5\,3 para indicar la relación de conformidad de un hijo con su padre. La «imagen» puede tener un sentido religioso: el ser humano representa a Dios. Y la «semejanza» atenúa el sentido material de la «imagen»: no se trata de un parecido físico\, sino existencial. «El hombre» es un colectivo\, porque acto seguido el verbo que a él se refiere está en plural: «que gobiernen…». Su misión consistirá en ser lugarteniente de Dios ante los peces del mar\, las aves del cielo\, los animales domésticos y todos los reptiles. No se mencionan «las fieras de la tierra».\n\nLa imagen de Dios se concreta en la pareja\, y esta en la comunión: «varón y hembra los creó». La diversidad\, que a la vez opone y atrae\, configura la imagen de Dios. Sigue la bendición: Crecer\, multiplicarse\, llenar la tierra (hasta aquí lo mismo que a los animales); someter (??????) la tierra\, lo que significa reconocer la soberanía de Dios sobre la misma y ponerla al servicio de su designio\, y gobernar (?????) los animales\, que implica el dominio\, pero\, dado que este puede ser benigno o tiránico\, el hombre tendrá que optar siempre entre ser como Dios o convertirse en antagonista suyo. Se trata de una delegación del señorío de Dios\, pero no de manera ilimitada\, sino habida cuenta de su condición de «imagen y semejanza» de Dios y de las exigencias propias de la justicia (cf. Lv 25\,23.43)\, justicia de la cual solo él\, Dios\, es el árbitro.\nDespués de creado el hombre\, la aprobación de Dios es superlativa: «muy bueno». Esto confirma que\, con la creación del hombre\, Dios ha llevado su obra hasta su culminación.\n7. Séptimo día.\n\nDios concluye su obra y descansa. Él ha creado todo por su libre iniciativa; no es un asalariado\, ni\, mucho menos\, un esclavo que trabaja para otro. Es dueño de su trabajo. Por eso\, no solo descansa\, sino que también bendice el descanso\, es decir\, pone el descanso en relación con la dotación de vida («re-creación») y también con la facultad de transmitirla (descanso compartido). Su descanso no es mero ocio\, no es simple inactividad\, es manifestación de señorío de sí mismo\, afirmación de la propia libertad. Y en esto también el hombre puede asemejarse a él.\n\nEl término «sábado» (??????) –que no aparece en este texto– significa «cesación»\, que es la idea que da el verbo «cesar» (??????)\, que sí aparece (cf. Gen 2\,2)\, y evoca aquí la terminación de la obra creadora. No es un mandato\, es una consagración y una bendición. Al mismo tiempo que supone la satisfacción que siente el que culmina exitosamente su tarea\, implica una dedicación especial al servicio de la vida («lo bendijo») y una consagración al mismo Dios («lo santificó»).\n8. Conclusión.\n\nLa breve noticia da cuenta de la finalización del relato\, haciendo inclusión temática con 1\,1. En esto consiste la obra creadora de Dios. Todo es bueno\, ¡muy bueno!\n\nEl relato de la creación implica una «secularización» o una «desmitificación». Lo que antes se consideraba poderes supramundanos ahora es presentado como conjunto de creaturas de Dios. Lo que se miraba unas veces con temor y otras con reverencia\, ahora se revelan sin relación intrínseca con el mal. La bondad de la creación está inequívoca y reiteradamente afirmada. Se trata\, desde luego\, de bondad ontológica\, no ética ni moral\, porque esta última solo es concebible en los seres racionales. La preeminencia del ser humano no es patente de corso\, sino una de sus más exigentes responsabilidades: ser representante de Dios ante las creaturas para prolongar con su trabajo la obra creadora del que lo creó a su imagen y semejanza.\n\nLo que hacemos con nuestro trabajo al llevar el pan y el vino hasta la mesa eucarística\, para que se conviertan en pan de vida y bebida de salvación\, es lo que podemos hacer con toda la creación\, ponerla al servicio de la vida\, para que la bendición de Dios sea una realidad permanente en la tierra y para todas las creaturas.\nFeliz martes.
URL:https://diocesisdesincelejo.org/calendario/martes-de-la-v-semana-del-tiempo-ordinario-ano-i/
CATEGORIES:Palabra y reflexión del día
END:VEVENT
BEGIN:VEVENT
DTSTART;VALUE=DATE:20190214
DTEND;VALUE=DATE:20190215
DTSTAMP:20260504T155344
CREATED:20190213T170923Z
LAST-MODIFIED:20190213T170923Z
UID:8332-1550102400-1550188799@diocesisdesincelejo.org
SUMMARY:Miércoles de la V semana del Tiempo Ordinario. Año I
DESCRIPTION:Primera lectura\nLectura del libro del Génesis (2\,4b-9.15-17):  \nEl día en que el Señor Dios hizo tierra y cielo\, no había aún matorrales en la tierra\, ni brotaba hierba en el campo\, Porque el Señor Dios no había enviado lluvia sobre la tierra\, ni había hombre que cultivase el suelo; pero un manantial salía de la tierra y regaba toda la superficie del suelo.\nEntonces el Señor Dios modeló al hombre del polvo del suelo e insufló en su nariz aliento de vida; y el hombre se convirtió en ser vivo. Luego el Señor Dios plantó un jardín en Edén\, hacia Oriente\, y colocó en él al hombre que había modelado.\nEl Señor Dios hizo brotar del suelo toda clase de árboles hermosos para la vista y buenos para comer; además\, el árbol de la vida en mitad del jardín\, y el árbol del conocimiento del bien y el mal. El Señor Dios tomó al hombre y lo colocó en el jardín de Edén\, para que lo guardara y lo cultivara.\nEl Señor Dios dio este mandato al hombre: «Puedes comer de todos los árboles del jardín\, pero del árbol del conocimiento del bien y el mal no comerás\, porque el día en que comas de él\, tendrás que morir». \nPalabra de Dios \n\n\n\nSalmo\nSal 103\,1-2a.27-28.29be-30  \nR/ Bendice\, alma mía\, al Señor \nBendice\, alma mía\, al Señor\,\n¡Dios mío\, qué grande eres!\nTe vistes de belleza y majestad\,\nla luz te envuelve como un manto. R/ \nTodos ellos aguardan\na que les eches comida a su tiempo:\nse la echas\, y la atrapan;\nabres tu mano\, y se sacian de bienes. R/ \nLes retiras el aliento\, y expiran\,\ny vuelven a ser polvo;\nenvías tu aliento\, y los creas\,\ny repueblas la faz de la tierra. R/ \n\n\n\nEvangelio de hoy\nLectura del santo evangelio según san Marcos (7\,14-23):  \nEn aquel tiempo\, llamó Jesús de nuevo a la gente y les dijo: «Escuchad y entended todos: nada que entre de fuera puede hacer al hombre impuro; lo que sale de dentro es lo que hace impuro al hombre».\nCuando dejó a la gente y entró en casa\, le pidieron sus discípulos que les explicara la parábola. Él les dijo: «También vosotros seguís sin entender? ¿No comprendéis? Nada que entre de fuera puede hacer impuro al hombre\, porque no entra en el corazón sino en el vientre y se echa en la letrina». (Con esto declaraba puros todos los alimentos).\nY siguió: «Lo que sale de dentro del hombre\, eso sí hace impuro al hombre. Porque de dentro\, del corazón del hombre\, salen los pensamientos perversos\, las fornicaciones\, robos\, homicidios\, adulterios\, codicias\, malicias\, fraudes\, desenfreno\, envidia\, difamación\, orgullo\, frivolidad. Todas esas maldades salen de dentro y hacen al hombre impuro». \nPalabra del Señor \n\n\n\nLa reflexión del padre Adalberto \n\n\nMiércoles de la V semana del Tiempo Ordinario. Año I. \nHabida cuenta de su actual posición en la Biblia\, a este se lo llama «segundo relato de la creación»\, atribuido a un escritor de época anterior a la del autor al cual se le atribuye el «primer relato». Así que\, cronológicamente hablando\, este sería el primer relato. No narra propiamente la «creación»\, que da por realizada\, sino el origen del ser humano (???????)\, origen que presenta de forma sucesiva: primero el varón y después la mujer\, con un énfasis particular en el origen de la mujer. En función de la creación de la mujer\, se narra la creación de los animales. \nDifiere del primero en la descripción de la tierra en relación con el agua (no había)\, en que sitúa toda la escena en un parque o jardín situado en Edén\, término tomado del acádico\, y que significa «estepa»\, pero que suena parecido a un término hebreo (?????) que significa «delicia»\, y\, además\, en que plantea de modo explícito la relación del hombre con Dios. Por otra parte\, en el relato de Gen 1\,1–2\,4a el ser humano aparece como culmen de la creación\, en tanto que en este relato el ser humano es la razón por la que todo lo demás llega a la existencia. \nGen 2\,4b-9.15-17.\nSupone la creación\, y en una perspectiva inversa a la del primer relato: «el Señor Dios hizo tierra y cielo». Pero la tierra es un sequedal\, ni siquiera había matorrales\, mucho menos pastizales. Por «matorrales» (lit.: «mata del campo») se entiende el arbusto aislado\, signo de vida en un suelo aún inculto; en cambio\, los «pastizales» (lit.: «planta del campo») connotan a sus consumidores\, que no existen todavía. La razón de esta carencia es doble: el Señor no ha enviado la lluvia (signo de su bendición)\, y tampoco hay ser humano que cultive el campo y extraiga agua de la tierra (agua subterránea\, como era lo común en la geografía del autor). Aunque no hay animales\, de momento no se echan de menos. Interesa el ser humano. El hombre será bendición para la tierra y la tierra bendición para el hombre.\nPor eso el origen del hombre está ligado a la tierra (y al agua): el Señor Dios lo modela con arcilla del terreno. En hebreo hay un juego de palabras entre «el hombre» (???????: ’?d?m)\, en sentido colectivo\, y «el terreno» (?????????: ’?d?m?h). Además\, el Señor Dios le insufla al hombre un «aliento de vida» (???????? ??????) que procede de él\, que anima la vida física del hombre (cf. Pr 20\,27) y que aquilata la vida humana: «ser viviente» (?????? ??????).\nEdén y parque o jardín se distinguen aquí (Edén contiene el parque o jardín)\, pero se juntarán luego\, para hablar del «jardín de Edén» (cf. 2\,15) o «jardín de Dios» (cf. Ez 28\,13)\, contrapuesto al desierto y a la estepa (cf. Is 51\,3). En todo caso\, es el lugar escogido por Dios para la vida humana. Y allí hace brotar la vida vegetal como un espectáculo visual y una generosa provisión de alimento. En ese parque o jardín hay dos árboles destacados: el de la vida y el de conocer el bien y el mal. El primero es símbolo de la inmortalidad\, y en Pv 3\,18 se identifica con la sabiduría; el segundo\, del arbitrio universal (cf. Gen 24\,50; 31\,24; Is 5\,20). \nSigue una inserción que\, al parecer\, pretende mostrar la universalidad del parque\, al situar en él los cuatro grandes ríos que\, como arterias mayores\, irrigan el mundo (vv. 10-14\, omitidos). Esto tiene más valor simbólico que geográfico o histórico. Los cuatro puntos cardinales\, es decir\, toda la tierra\, son fecundados por sendas corrientes vivificadoras\, unas con nombres conocidos\, y las otras con nombres hasta ahora desconocidos. Y no falta la mención de su riqueza mineral. \nDios le confía el parque al hombre con la misión de «cuidar (?????) y cultivar (?????)» su suelo. Son sus dos grandes responsabilidades: la primera implica servicio; la segunda\, protección. El cuidado del suelo\, que se expresa en su cultivo\, hace del ser humano servidor de la creación y promotor de su desarrollo. El trabajo que significa «cuidar y cultivar» el suelo es una actividad totalmente positiva para el ser humano\, porque es una tarea a él asignada por Dios con la doble finalidad de que el hombre se desarrolle como tal haciéndose responsable del desarrollo de la tierra. \nEl hombre puede disfrutar del parque o jardín\, como de un don\, y tiene libertad para vivir en él\, incluso por siempre: puede comer «de todos los árboles»\, lo que incluye el árbol de la vida. No obstante\, Dios le hace una restricción: no puede comer del «árbol de conocer el bien y el mal»\, porque este le acarreará la muerte. Es decir\, no puede atribuirse el arbitrio universal del parque. El jardín es «de Dios» (Ez 31\,9)\, y el hombre como lugarteniente suyo\, ha de tratar el jardín de Dios como lo haría su dueño. Si dispone del parque o jardín a su arbitrio\, cometerá suicidio. La muerte de la que aquí se habla no es instantánea ni física\, como se verá más adelante. Se trata de una especie de muerte en vida\, de un sinsentido que trastorna el orden creado y particularmente perjudica la vida y la convivencia del ser humano. \nEsta visión de la creación humana\, siendo menos majestuosa que la anterior\, resulta ser más comprometedora. El ser humano se descubre llamado a afirmar su solidaridad con la creación\, comenzando por la tierra\, con la cual tiene una relación íntima\, y luego con la vegetación que\, si bien existe para su servicio\, es también la beneficiaria de su servicio como cuidador y cultor. El hombre es bendición para la creación y la creación es bendición para él: interacción de vida. Pero es sobre todo en la relación con Dios en donde el relato se muestra más exigente. Dios crea todo para el hombre\, lo pone todo en sus manos\, y lo responsabiliza de todo delante de él. En otras palabras\, el hombre se encarga de la creación en nombre de Dios. Por eso no puede proceder de manera arbitraria\, porque eso implicaría la autoaniquilación\, la autodestrucción de la especie humana. Así de solidarios son el destino del hombre y el de la creación.\nNo es casual que Jesús haya escogido como signos de la entrega misma de su persona –y del don de Dios– productos de vegetales como el pan y el vino. Tampoco lo es que esta entrega tenga relación con el «paraíso» a través de la enmienda del pecado y de la conversión a Jesús como «rey» (cf. Lc 23\,39-43). Todo eso nos muestra que es cierto: si procedemos a nuestro arbitrio\, sin tener en cuenta el amor de Dios\, frustramos la creación y nos destruimos; pero\, si aceptamos el reinado liberador de Dios\, volveremos al paraíso.\nFeliz miércoles.
URL:https://diocesisdesincelejo.org/calendario/miercoles-de-la-v-semana-del-tiempo-ordinario-ano-i/
CATEGORIES:Palabra y reflexión del día
END:VEVENT
BEGIN:VEVENT
DTSTART;VALUE=DATE:20190214
DTEND;VALUE=DATE:20190215
DTSTAMP:20260504T155344
CREATED:20190214T051245Z
LAST-MODIFIED:20190214T175137Z
UID:8337-1550102400-1550188799@diocesisdesincelejo.org
SUMMARY:Jueves de la V semana del Tiempo Ordinario. Año I
DESCRIPTION:Primera lectura\n\nLectura del libro de los Hechos de los apóstoles (13\,46-49): \nEn aquellos días\, Pablo y Bernabé dijeron a los judíos: «Teníamos que anunciaros primero a vosotros la palabra de Dios; pero como la rechazáis y no os consideráis dignos de la vida eterna\, sabed que nos dedicamos a los gentiles. Así nos lo ha mandado el Señor: “Yo te haré luz de los gentiles\, para que lleves la salvación hasta el extremo de la tierra.”»\nCuando los gentiles oyeron esto\, se alegraron y alababan la palabra del Señor; y los que estaban destinados a la vida eterna creyeron. La palabra del Señor se iba difundiendo por toda la región. \nPalabra de Dios \n\n\n\nSalmo\n\nSal 116\,1.2 \nR/. Id al mundo entero y proclamad el Evangelio \nAlabad al Señor\, todas las naciones\,\naclamadlo\, todos los pueblos. R/. \nFirme es su misericordia con nosotros\,\nsu fidelidad dura por siempre. R/. \n\n\n\nEvangelio de hoy\n\nLectura del santo evangelio según san Lucas (10\,1-9): \nEn aquel tiempo\, designó el Señor otros setenta y dos y los mandó por delante\, de dos en dos\, a todos los pueblos y lugares adonde pensaba ir él.\nY les decía: «La mies es abundante y los obreros pocos; rogad\, pues\, al dueño de la mies que mande obreros a su mies. ¡Poneos en camino! Mirad que os mando como corderos en medio de lobos. No llevéis talega\, ni alforja\, ni sandalias; y no os detengáis a saludar a nadie por el camino. Cuando entréis en una casa\, decid primero: “Paz a esta casa.” Y\, si allí hay gente de paz\, descansará sobre ellos vuestra paz; si no\, volverá a vosotros. Quedaos en la misma casa\, comed y bebed de lo que tengan\, porque el obrero merece su salario. No andéis cambiando de casa. Si entráis en un pueblo y os reciben bien\, comed lo que os pongan\, curad a los enfermos que haya\, y decid: “Está cerca de vosotros el reino de Dios.”» \nPalabra del Señor \n\n\n\nLa reflexión del padre Adalberto\, nuestro vicario general \n\n\n\n\nJueves de la V semana del Tiempo Ordinario. Año I. \nEste relato se considera insertado\, puesto que lo que Dios le dice al hombre (??-???????) en 2\,16-17 –supuestamente solo–\, en 3\,1-3.11-13 se considera como dicho a la pareja\, o sea que el «hombre» (???????) en 2\,4b-17 es la pareja. Pero esta inserción urge la importancia del tema que es objeto de este mensaje: la identidad de la mujer. \nEn aparente contradicción con la observación común de que todo ser humano es «nacido de mujer»\, aquí se afirma que la mujer procede del varón. En parte\, esto obedece a la mentalidad\, común en la época\, según la cual la vida procede de él\, que planta su semilla\, mientras que la mujer\, se pensaba\, solamente la guardaba en tanto germinaba\, crecía y nacía. Sin embargo\, todo el relato aparece construido para reivindicar la dignidad de la mujer\, y ningún recurso mejor para hacerlo que dejando constancia de su procedencia del varón\, aunque no por iniciativa del propio varón\, sino por iniciativa divina. \nAunque redundante\, es bueno reiterar la aclaración de que estos relatos no pretender explicar el origen del ser humano desde un punto de vista científico\, ni mucho menos describir su proceso evolutivo\, sino afirmar verdades derivadas de la experiencia de fe en Dios. \nGen 2\,18-25.\nEl relato puede subdividirse en tres escenas\, precedidas de una breve introducción y cerradas con una también breve conclusión. \n1. Introducción.\nDios exterioriza su designio: el ser humano «bueno» (????)\, como él quiere que sea su creación\, no es un ser solitario\, él quiere que sea solidario. Por eso se propone darle «una ayuda o defensa». Es término hebreo ?????\, traducido «ayuda»\, significa además «defensa» y «protección». Se trata de una compañía de apoyo. Además\, esa «ayuda» es «correspondiente» (????????)\, es decir\, conforme es él. En resumen\, compañía\, cooperación\, cuidado y correspondencia. \n2. Los animales.\nEs ahora cuando se narra la creación de los animales\, en función del contraste entre ellos y esa «ayuda correspondiente» que\, de acuerdo con el designio de Dios\, debe tener el hombre. Todos los animales son formados\, como el hombre\, «de arcilla»\, lo que crea un vínculo entre ambos. Dios se los presentó al hombre\, «para ver qué nombre les ponía». La expectativa por la decisión del hombre\, sugiere que Dios lo deja en libertad de decidir su relación con los animales\, y la imposición del nombre determinará esa relación. El hombre\, en efecto\, pone nombre a todos los animales\, lo cual implica que él les asigna lugar y función\, afirmando así respecto de ellos su señorío (análogo al ejercido respecto del suelo)\, pero con ninguno de ellos se relaciona él de forma «correspondiente»\, aunque le sirvan de ayuda. Por muy valiosos que sean los ganados y otros animales –y lo son\, como se aprecia en el resto del relato bíblico–\, ninguno de ellos satisface adecuadamente la necesidad de convivencia del ser humano. \n3. La mujer.\nLa siguiente acción de Dios induce al hombre a una absoluta pasividad: le provocó a un letargo\, y el hombre se durmió. Ese «sueño profundo» (??????????) sugiere una misteriosa y muy significativa intervención divina (cf. Gen 15\,12). El varón deja de ser un actor o espectador. La acción corre a cargo de Dios. La extracción de la costilla\, sin prótesis de reemplazo\, pero sin causarle merma al varón\, sirve para expresar que una parte del ser del varón está ahora en las manos de Dios\, su creador. Aquí no aparece la imagen del alfarero\, sino la del constructor; de hecho\, literalmente el texto dice que «el Señor construyó una mujer». Es el único caso en el que el término traducido «costilla» (?????) tiene esa significación\, y no la habitual: «flanco» o «costado» (de un edificio). De ahí que se use con el verbo «construir» (??????). Ser los huesos y la carne de alguien implica estrecho parentesco familiar o tribal (cf. Gn 29\,14; Jc 9\,2; 2Sm 5\,1; 19\,13.14). Con los animales\, el hombre tiene una relación biológica; con la mujer\, la que «corresponde» a él. \n4. El encuentro.\nAsí como le presentó los animales\, ahora Dios le presenta la mujer al hombre. Este reacciona complacido por la estrecha relación que ve entre él y la mujer\, hasta el punto de que solo acierta a ponerle su propio nombre. Esto replantea de tal modo las cosas que ahora él se identifica como varón y a ella la identifica como hembra. En hebreo se observa un juego de palabras: «varón» (?????) y «hembra» (???????)\, sonidos correspondientes\, asonancia pretendida\, con el fin de afirmar al mismo tiempo la igualdad\, establecer la diferencia y constatar la reciprocidad. Tres veces se repite en el texto hebreo el pronombre demostrativo «esta» (???)\, neta afirmación de la alteridad en la reciprocidad: el varón reconoce a la hembra como su alter ego. Por eso se justifica que el varón deje padre y madre: porque se une a alguien semejante\, emparentado por la común condición humana\, y porque juntos harán realidad la bendición de prolongar la vida con lazos más fuertes que los que les dieron origen. \n5. Conclusión.\nLa relación así entablada es de absoluta transparencia\, de mutua confianza\, de plena estima y de total aceptación. La desnudez (cf. Am 2\,16; Mi 1\,8) y la vergüenza (cf. Sl 6\,11; 83\,18) expresan\, ante todo\, debilidad\, desprotección\, derrota. Varón y mujer se acogen el uno al otro sin abusar de sus mutuas debilidades. \nEl hombre\, según el designio de Dios\, no es un ser encerrado en su egoísmo\, sin otra aspiración distinta de sus intereses\, sin otro móvil más allá de sus impulsos. Es un ser por naturaleza abierto\, recíproco\, hecho para la solidaridad\, capaz de amar. «El hombre»\, en la Biblia\, es un término de valor colectivo\, que\, mínimo\, implica al varón y la mujer\, pero deja abierta la posibilidad de una mayor cobertura (familia\, tribu\, nación\, etc.)\, lo que\, a su vez\, amplía su radio de libertad. \nLa relación que el ser humano entabla con Dios es distinta a la que\, en virtud de esta\, tiene con sus semejantes y a la que tiene con los animales\, permaneciendo todas en una línea constructiva. La autoafirmación no riñe con la afirmación del «nosotros»; se afianza en ella\, así como la afirmación de la masculinidad se da en la asertividad acogedora de la feminidad. Así se desarrolla el sentido comunitario\, que es esencial para el desarrollo verdaderamente humano. \nLa asamblea eucarística es afirmación de un «nosotros» cuyos vínculos sobrepasan los de «hueso y carne» –«carne y hueso»\, decimos nosotros–\, porque nos sentimos unidos por una solidaridad superior\, «la comunión de los santos»\, que comienza por la comunión con Jesús\, de la cual es signo la comunión eucarística. Así somos hombres nuevos\, pioneros de una nueva creación.\nFeliz jueves.
URL:https://diocesisdesincelejo.org/calendario/jueves-de-la-v-semana-del-tiempo-ordinario-ano-i/
CATEGORIES:Palabra y reflexión del día
END:VEVENT
BEGIN:VEVENT
DTSTART;VALUE=DATE:20190215
DTEND;VALUE=DATE:20190216
DTSTAMP:20260504T155344
CREATED:20190214T231113Z
LAST-MODIFIED:20190215T011042Z
UID:8350-1550188800-1550275199@diocesisdesincelejo.org
SUMMARY:Viernes de la V semana del Tiempo Ordinario. Año I
DESCRIPTION:Primera lectura\n\nLectura del Génesis (3\,1-8): \nLA serpiente era más astuta que las demás bestias del campo que el Señor había hecho. Y dijo a la mujer:\n«Conque Dios os ha dicho que no comáis de ningún árbol del jardín?».\nLa mujer contestó a la serpiente:\n«Podemos comer los frutos de los árboles del jardín; pero del fruto del árbol que está en mitad del jardín nos ha dicho Dios:\n“No comáis de él ni lo toquéis\, de lo contrario moriréis”».\nLa serpiente replicó a la mujer:\n«No\, no moriréis; es que Dios sabe que el día en que comáis de él\, se os abrirán los ojos\, y seréis como Dios en el conocimiento del bien y el mal».\nEntonces la mujer se dio cuenta de que el árbol era bueno de comer\, atrayente a los ojos y deseable para lograr inteligencia; así que tomó de su fruto y comió. Luego se lo dio a su marido\, que también comió.\nSe les abrieron los ojos a los dos y descubrieron que estaban desnudos; y entrelazaron hojas de higuera y se las ciñeron.\nCuando oyeron la voz del Señor Dios que se paseaba por el jardín a la hora de la brisa\, Adán y su mujer se escondieron de la vista del Señor Dios entre los árboles del jardín. \nPalabra de Dios \n\n\n\nSalmo\n\nSal 31\,1-2.5.6.7 \nR/. Dichoso el que está absuelto de su culpa \nV/. Dichoso el que está absuelto de su culpa\,\na quien le han sepultado su pecado;\ndichoso el hombre a quien el Señor no le apunta el delito\ny en cuyo espíritu no hay engaño. R/. \nV/. Había pecado\, lo reconocí\,\nno te encubrí mi delito;\npropuse: «Confesaré al Señor mi culpa»\,\ny tú perdonaste mi culpa y mi pecado. R/. \nV/. Por eso\, que todo fiel te suplique\nen el momento de la desgracia:\nla crecida de las aguas caudalosas\nno lo alcanzará. R/. \nV/. Tú eres mi refugio\,\nme libras del peligro\,\nme rodeas de cantos de liberación. R/. \n\n\n\nEvangelio\n\nLectura del santo evangelio según san Marcos (7\,31 37): \nEN aquel tiempo\, dejando Jesús el territorio de Tiro\, pasó por Sidón\, camino del mar de Galilea\, atravesando la Decápolis. Y le presentaron un sordo\, que\, además\, apenas podía hablar; y le piden que le imponga la mano. Él\, apartándolo de la gente\, a solas\, le metió los dedos en los\noídos y con la saliva le tocó la lengua.\nY mirando al cielo\, suspiró y le dijo:\n«Effetá» (esto es\, «ábrete»).\nY al momento se le abrieron los oídos\, se le soltó la traba de la lengua y hablaba correctamente.\nEl les mandó que no lo dijeran a nadie; pero\, cuanto más se lo mandaba\, con más insistencia lo proclamaban ellos.\nY en el colmo del asombro decían:\n«Todo lo ha hecho bien: hace oír a los sordos y hablar a los mudos». \nPalabra del Señor \n\n\n\nLa reflexión del padre Adalberto\, nuestro vicario general \n\n\n\nViernes de la V semana del Tiempo Ordinario. Año I. \nEl escenario de la creación\, hasta ahora planteado de modo tan positivo\, suscita la pregunta por el origen del mal\, y el autor la enfrenta en los mismos orígenes. Por eso se ha hablado de «pecado original»\, porque es la injusticia que está en el origen de todas. Mucho se ha discutido sobre el significado de la «serpiente»\, y la iconografía se ha solazado magnificándola; en muchas imágenes parece una anaconda\, desconocida entre los orientales. Las interpretaciones sexuales han sido recurrentes\, pero para nada convincentes.\nTeniendo en cuenta que en hebreo la palabra «serpiente» (??????) se escribe y suena parecido a la palabra «vaticinio» (??????)\, y dado que ese juego de palabras es común en hebreo\, es probable que el autor quiera enfrentar la palabra de Dios con el vaticinio del falso profeta de todos los tiempos\, y por eso haya recurrido a este símbolo universal\, de uso corriente en las religiones paganas y entre los adivinos y agoreros. \nGen 3\,1-8.\nEl origen del mal se sitúa en la ruptura de la relación de confianza del hombre en Dios\, que provoca la ruptura también de las relaciones humanas. Cuatro escenas sucesivas presentan este drama de la humanidad.\n1. La serpiente.\nAdemás de ser creatura\, es descrita con tres rasgos: animal\, astuta y parlante. Aparece en primer lugar el rasgo de la astucia. «Astuto» (??????) significa: artero\, ladino\, taimado\, cauto\, circunspecto. Puede ser una cualidad o un defecto. En segundo lugar\, es «viviente»\, animal (??????)\, o sea\, creación de Dios y objeto de la aprobación de su Creador. Por último\, «habla»\, atributo que solo tienen Dios y los seres humanos\, lo que indica que se trata de una realidad humana. En síntesis\, es una entidad humana\, creatura de Dios\, capaz de ser cautelosa o seductora. La relación verbal cuasi homófona con «vaticinio» sugiere que se trata de una actividad humana que\, con cierto ropaje supersticioso\, induce al engaño. Entre los cananeos\, la serpiente era símbolo de fertilidad (tal vez por eso se ha querido dar interpretación sexual a este relato\, suponiendo ese influjo); en Egipto\, sobre todo con alas («serafines»)\, era símbolo de fuerza política; en la célebre epopeya babilónica de Gilgamesh\, ella le hurtó al héroe el árbol de la inmortalidad. El relato bíblico va por otro lado.\n2. La tentación.\nEn efecto\, su conversación con la mujer separa la pareja\, y parte de una afirmación mentirosa: Dios no permite comer de los árboles del parque… Gramaticalmente\, la frase queda en suspenso e inconclusa\, pretendidamente ambigua. La mujer\, por su parte\, corrige la mentira añadiendo otra prohibición: de todos los árboles está permitido comer\, excepto del que está en medio del jardín\, el cual –según ella– no se puede «ni tocar»\, bajo amenaza de muerte. La intención de la afirmación de la serpiente es insinuar que Dios es un tirano. Y la respuesta de la mujer le abre la puerta. El siguiente embate de la serpiente va más allá: astutamente\, trueca la muerte inevitable a consecuencia de comer del árbol (cf. Gen 2\,17: «tendrás que morir») en una amenaza de muerte inmediata (cf. Gen 3\,4: «¡ninguna pena de muerte!») y desmiente a Dios afirmando lo contrario: Comer de ese árbol abre los ojos (es decir\, libera) y otorga la igualdad con Dios\, porque obtiene arbitrio universal. Pueden desafiar a Dios comiendo del árbol y comprobar que no van a morir por eso. Presenta a Dios como tirano\, para provocar la rivalidad con él.\n3. La caída.\nLa mujer\, seducida por el oráculo de la serpiente\, cae en la tentación: lo que antes no le llamaba la atención ahora despierta su apetencia\, deslumbra sus ojos\, y hasta le parece útil para adquirir acierto o prosperidad. A diferencia de los otros árboles del parque\, este permite el acceso a una perspicacia extraordinaria para lograr la felicidad. Después\, toma el fruto\, come del mismo y le ofrece a su marido\, «que comió con ella». Son tres momentos distintos: sucumbir al influjo del engaño –lo cual altera la percepción y el juicio–\, ejecutar la acción\, y hacer cómplice a otro. La caída entraña un proceso que comienza por un trastorno inducido por medio de un «vaticinio»\, es decir\, de un oráculo opuesto a la palabra de Dios; este «vaticinio» es causante de ese trastorno de la percepción y del juicio\, y tal trastorno es el que legitima y justifica una acción que resulta dañina para quien la ejecuta y para su entorno\, porque él se expande a través de las relaciones sociales. El anhelo de vida\, libertad y felicidad termina siendo engañado y defraudado.\n4. Las repercusiones.\nLas consecuencias son inmediatas: sí se les abren los ojos\, es decir\, sí hacen uso de su libertad\, pero\, en vez de «ser como Dios»\, se descubren «desnudos»\, o sea\, débiles\, en vez de poderosos. De nuevo hay un juego de palabras: «ser astuto» (?????) con «desnudo» (?????). Descubrieron el engaño del que fueron víctimas\, y enseguida se esconden el uno del otro\, porque se perdió la confianza entre ellos\, ahora se sienten inseguros. Dios ha sido cercano a ellos\, pero también su intimidad con él se trastorna\, por eso se esconden de él. Oyen la «voz» (????: que sí transmite la palabra) de Dios que se pasea por el jardín al «viento» (?????: espíritu) del día\, « viento» que es el medio vital en el que Dios se encuentra con el ser humano; pero la palabra de Dios y su aliento vital ya no les son familiares\, ya no viven en la atmósfera de intimidad con él\, porque se rompió también su relación con Dios\, y él les resulta extraño y hasta temible. \nEl origen del mal está planteado desde una perspectiva profética. Por no dar crédito a la voz de Dios y dárselo\, en cambio\, al oráculo del falso profeta («vaticinio»)\, el ser humano rompe sus relaciones de solidaridad y su relación de intimidad con Dios. Ese oráculo presenta a Dios como un tirano\, pero le propone al hombre emularlo y arrebatarle el mando; no deslegitima la tiranía\, sino que propone invertirla. En la raíz del mal están\, pues\, la mentira\, que engaña\, y la violencia\, que se rompe las relaciones armónicas.\nY así sigue siendo. El cambio de alianza no ha cambiado la naturaleza del pecado\, aunque sí su percepción desde la perspectiva de Dios. Jesús nos revela al Padre que mira el pecado como un fracaso del ser humano que causa sufrimiento al pecador y a la sociedad humana. Nuestro pecado sigue los mismos pasos: falta de confianza en la palabra de Dios\, confianza dada a las palabras engañosas\, percepción desvirtuada de la realidad de las cosas\, juicio desacertado por ofuscación de la mente\, contagio del mal por imitación o por complicidad\, y experiencia de frustración.\nEl Señor nos reúne para curarnos con su palabra y con la fuerza de su Espíritu. En el sacramento de la eucaristía nos brinda ambos remedios para el peor de nuestros males.\nFeliz viernes.
URL:https://diocesisdesincelejo.org/calendario/viernes-de-la-v-semana-del-tiempo-ordinario-ano-i/
CATEGORIES:Palabra y reflexión del día
END:VEVENT
BEGIN:VEVENT
DTSTART;VALUE=DATE:20190216
DTEND;VALUE=DATE:20190217
DTSTAMP:20260504T155344
CREATED:20190216T003523Z
LAST-MODIFIED:20190216T004616Z
UID:8362-1550275200-1550361599@diocesisdesincelejo.org
SUMMARY:Sábado de la V semana del Tiempo Ordinario. Año I
DESCRIPTION:Primera lectura\n\nLectura del libro del Génesis (3\,9-24): \nEL Señor Dios llamó al hombre y le dijo:\n«Dónde estás?».\nÉl contestó:\n«Oí tu ruido en el jardín\, me dio miedo\, porque estaba desnudo\, y me escondí».\nEl Señor Dios le replicó:\n«Quién te informó de que estabas desnudo?\, ¿es que has comido del árbol del que te prohibí comer?».\nAdán respondió:\n«La mujer que me diste como compañera me ofreció del fruto y comí».\nEl Señor Dios dijo a la mujer:\n«¿Qué has hecho?».\nLa mujer respondió:\n«La serpiente me sedujo y comí».\nEl Señor Dios dijo a la serpiente:\n«Por haber hecho eso\, maldita tú entre todo el ganado y todas las fieras del campo; te arrastrarás sobre el vientre y comerás polvo toda tu vida; pongo hostilidad entre ti y la mujer\, entre tu descendencia y su descendencia; esta te aplastará la cabeza cuando tú la hieras en el talón».\nA la mujer le dijo:\n«Mucho te haré sufrir en tu preñez\, parirás hijos con dolor\, tendrás ansia de tu marido\, y él te dominará».\nA Adán le dijo:\n«Por haber hecho caso a tu mujer y haber comido del árbol del que te prohibí\, maldito el suelo por tu culpa: comerás de él con fatiga mientras vivas; brotará para ti cardos y espinas\, y comerás hierba del campo. Comerás el pan con sudor de tu frente\, hasta que vuelvas a la tierra\, porque de ella fuiste sacado; pues eres polvo y al polvo volverás».\nAdán llamó a su mujer Eva\, por ser la madre de todos los que viven.\nEl Señor Dios hizo túnicas de piel para Adán y su mujer\, y los vistió.\nY el Señor Dios dijo:\n«He aquí que el hombre se ha hecho como uno de nosotros en el conocimiento del bien y el mal; no vaya ahora a alargar su mano y tome también del árbol de la vida\, coma de él y viva para siempre».\nEl Señor Dios lo expulsó del jardín de Edén\, para que labrase el suelo de donde había sido tomado.\nEchó al hombre\, y a oriente del jardín de Edén colocó a los querubines y una espada llameante que brillaba\, para cerrar el camino del árbol de la vida. \nPalabra de Dios \n\n\n\nSalmo\n\nSal 89\,2.3-4.5-6.12-13 \nR/. Señor\, tú has sido nuestro refugio de generación en generación \nV/. Antes que naciesen los montes\no fuera engendrado el orbe de la tierra\,\ndesde siempre y por siempre tú eres Dios. R/. \nV/. Tú reduces el hombre a polvo\,\ndiciendo: «Retornad\, hijos de Adán».\nMil años en tu presencia son un ayer que pasó;\nuna vela nocturna. R/. \nV/. Si tú los retiras\nson como un sueño\,\ncomo hierba que se renueva:\nque florece y se renueva por la mañana\,\ny por la tarde la siegan y se seca. R/. \nV/. Enséñanos a calcular nuestros años\,\npara que adquiramos un corazón sensato.\nVuélvete\, Señor\, ¿hasta cuándo?\nTen compasión de tus siervos. R/. \n\n\n\nEvangelio de hoy\n\nLectura del santo Evangelio San Marcos (8\,1-10): \nPOR aquellos días\, como de nuevo se había reunido mucha gente y no tenían qué comer\, Jesús llamó a sus discípulos y les dijo:\n«Siento compasión de la gente\, porque llevan ya tres días conmigo y no tienen qué comer\, y si los despido a sus casas en ayunas\, van a desfallecer por el camino. Además\, algunos han venido desde lejos».\nLe replicaron sus discípulos:\n«¿Y de dónde se puede sacar pan\, aquí\, en despoblado\, para saciar a tantos?».\nÉl les preguntó:\n«¿Cuántos panes tenéis?».\nEllos contestaron:\n«Siete».\nMandó que la gente se sentara en el suelo y tomando los siete panes\, dijo la acción de gracias\, los partió y los fue dando a sus discípulos para que los sirvieran. Ellos los sirvieron a la gente.\nTenían también unos cuantos peces; y Jesús pronunció sobre ellos la bendición\, y mandó que los sirvieran también.\nLa gente comió hasta quedar saciada y de los trozos que sobraron llenaron siete canastas; eran unos cuatro mil y los despidió; y enseguida montó en la barca con sus discípulos y se fue a la región de Dalmanuta. \nPalabra del Señor \n\n\n\nLa reflexión del padre Adalberto \n\n\n\n\nSábado de la V semana del Tiempo Ordinario. Año I. \nEl autor responde ahora a dos preguntas: cuál es la actitud de Dios ante el pecado\, y cuál el futuro mismo del pecado en la sociedad humana. El cuadro en conjunto es complejo\, concebido como un juicio con citación\, indagatoria\, cargos\, descargos y sentencias. Se puede leer a partir del v. 8\, que le sirve de introducción\, y luego sigue la acción propiamente dicha.\nEl lenguaje que se usa es parecido al judicial: definición del hecho punible con el fin de establecer responsabilidades\, declarar culpas\, dar sentencias diferenciadas\, conminar sanciones punitivas y dictar medidas preventivas posteriores. \n«Se les abrieron los ojos a los dos\, y descubrieron que estaban desnudos…» (Gen 3\,7). «Abrirle los ojos» a alguien es una metáfora de liberación. Sin embargo\, el relato constata una experiencia frustrante: abrieron los ojos para descubrir su vulnerabilidad y sentir vergüenza de sí mismos\, lo que los lleva a buscar refugio el uno respecto del otro y ambos respecto de Dios. Antes podían vivir desnudos delante de Dios sin temor\, y convivir desnudos sin sentir vergüenza. Eso se acabó. \nGen 3\,9-24.\nTras la introducción\, siguen la indagatoria y el interrogatorio\, en el que las partes hacen cargos y descargos\, se celebra el juicio\, Dios dicta sentencia\, se replantea la relación de pareja\, y concluye con unas medidas posteriores. \n1. Introducción e indagatoria.\nEl hombre percibe que su relación con Dios ya no es la misma\, por eso huye de su presencia. El hecho de que Dios lo llame y lo busque ya no constituye para él la oportunidad del encuentro de intimidad confiada\, porque el sentimiento de culpa lo induce a experimentar temor («me entró miedo»)\, desamparo y desprecio de sí mismo («porque estaba desnudo»); ya no se siente digno de comparecer ante Dios («me escondí»). Sigue en el jardín\, pero ahora su relación con Dios está mediada por ese sentimiento de indignidad y de culpa que experimenta delante de él. Entonces Dios indaga por el origen de esa experiencia de desnudez que el hombre manifiesta («¿y quién te ha dicho que estabas desnudo?»)\, experiencia que entraña cautiverio\, no liberación (cf. Is 20\,4). La única respuesta posible es que el hombre haya dejado de escuchar a Dios\, dejándose llevar a su propia ruina por un oráculo engañoso («¡A que has comido del árbol prohibido!»).\nEl autor deja entrever que Dios no se desentiende de su creatura\, incluso cuando esta le ha dado la espalda\, ni la abandona en manos de ese poder que la sedujo y la condujo a apartarse de él. \n2. Interrogatorio formal.\nSentirse desnudo solo puede deberse a la experiencia de la fragilidad derivada del hecho de comer del árbol prohibido\, que era causal de muerte (cf. Gen 2\,17; 3\,3-5). La «muerte» de la que aquí se habla no es la supresión de la vida física\, sino esa condición de ruptura entre el ser humano y Dios\, en primer lugar. El hombre no puede negar haber desoído la voz de Dios que sí percibió en el parque (cf. Gn 3\,10); es el primer interrogado en consideración a su condición de cabeza de hogar\, pero\, en vez de asumir su propia responsabilidad\, se descarga acusando a la mujer e\, indirectamente\, a Dios que se la dio por compañía. \nDios interroga también a la mujer\, la cual acepta el hecho\, pero se descarga alegando engaño por parte de la serpiente. Ella se reconoce «seducida» por la serpiente\, es decir\, admite que dejó que la engañara y acepta que le dio crédito a la palabra de la serpiente por encima de la de Dios\, pero no se refiere al hecho de que le ofreció al hombre\, ni a que este comió con ella\, simplemente se declara responsable de haber comido ella («la serpiente me engañó y comí»). Este «allanamiento a cargos» aparece como una manifestación voluntaria y espontánea de la aceptación que ella hace de haberse prestado para que la serpiente introdujera el desorden. De ahí procede la parcial idea de que la culpa es solo de la mujer\, eco que perdura hasta mucho tiempo después (cf. 1Tim 2\,14). \nLa serpiente\, antes locuaz\, guarda silencio. El sentido de la responsabilidad parece diluirse. \n3. Juicio y sentencias.\nEl enjuiciamiento y las sentencias se dan en un orden inverso a las acusaciones. Las sentencias aparecen como «castigos» de Dios\, pero una consideración más atenta de las mismas permite diferenciar el mensaje del lenguaje empleado para transmitirlo:\na) La serpiente. Una maldición implica declarar indeseable una existencia\, esto es\, invalidar la declaración de «bondad» con la que Dios aprobó su creación. Significa que Dios no la reconoce como creatura suya. Las características de la serpiente en cuanto animal\, que no se dice hayan cambiado\, ahora se interpretan como rasgos de futura humillación y derrota («morder el polvo») de todo lo que ella representa: el mal que combate contra la humanidad. En cuanto tal\, estarán toda la historia en enemistad recíproca\, pero el triunfo del linaje humano es seguro\, aunque la serpiente haya introducido la muerte en el mundo contra del hombre.\nb) La mujer. La capacidad de dar a luz la vida\, en contraposición a la serpiente\, que introdujo la muerte\, será para ella una victoria dolorosa\, tanto en los sufrimientos de la gestación como en los dolores del parto. No se insinúa que antes de la caída la mujer habría gestado sin sufrir o que habría parido sin dolor\, sino que ella vivirá en carne propia la lucha contra las consecuencias del engaño de la serpiente. Pero no hay maldición para la mujer.\nPor otro lado\, la atracción natural de la mujer hacia el hombre\, más urgente ahora en un mundo de rivalidades\, será de signo contradictorio: lo buscará para que la proteja\, pero el mismo pecado lo inducirá a él para que la domine.\nc) El hombre. Dejarse arrastrar al engaño y hacerse cómplice del mal le acarrea ahora maldición por su culpa al suelo del cual fue formado. No es Dios quien maldice el suelo\, sino la culpa del hombre. Este derivará de él su alimento con fatiga\, porque le producirá cardos y espinas\, y él\, que había de cultivar el campo\, ahora tendrá un esfuerzo adicional (limpiar la maleza) para poder alimentarse. Esto será de por vida\, hasta cuando la muerte lo lleve a la tierra de la que provino. El hombre que antes tuvo a su alcance el árbol de la vida ahora es declarado un mortal más. Así se cumple la sentencia de muerte que pesaba sobre el hecho de comer del árbol prohibido. La solidaridad con la tierra se torna negativa. Tampoco hay maldición para el hombre. \n4. Nuevas relaciones.\nAhora el hombre le asigna un nuevo nombre a la mujer\, ya no en relación consigo mismo\, sino en relación con la futura descendencia. La muerte hizo su entrada en el mundo de los hombres\, pero el futuro de la vida estará asegurado\, porque la mujer\, ahora llamada Eva (??????: «Vitalidad»)\, garantiza su continuidad. \n5. Disposiciones finales.\nDios no abandona a sus creaturas. Proveerlas de vestido significa brindarles abrigo y protección para su indefensión y vulnerabilidad en la lucha contra la serpiente. \nEl arbitrio que el hombre se ha atribuido no le impedirá en adelante arrogarse la condición divina y atribuirse la inmortalidad\, porque la mentira y el engaño harán también su carrera junto con la violencia y la muerte. La expulsión del paraíso deja constancia de que todo hombre es un ser mortal\, cuya responsabilidad es histórica («labrar» la tierra de donde fue sacado)\, y nada más. El autor recurre a unas figuras de la mitología mesopotámica (querubines) para expresar el carácter hermético con el que queda cerrado el parque de Edén. Y se vale de otro símbolo\, «la espada llameante»\, que representa el rayo temible y destructor\, para indicar que\, en caso de burlar la vigilancia de los querubines\, nadie cruzaría la barrera de fuego del rayo. En otras palabras\, el acceso al paraíso es humanamente imposible. \nLa presencia del mal es un hecho\, pero su influjo no es tranquilo ni definitivo. Desde el principio y por los siglos\, la humanidad lucha contra él\, una generación tras otra. La mujer fue engañada por la serpiente\, pero con su maternidad burla siempre la condena de muerte que atrajo el pecado (cf. 1Tm 2\,14-15). El hombre se hizo cómplice\, y con él arrastró el resto de la creación\, pero con su fatigoso trabajo está rescatando esa creación y poniéndola al servicio de la vida. La relación entre el varón y la mujer quedó afectada de desconfianza y rivalidad\, pero al replantear su relación se pusieron a mirar hacia el futuro de la especie en términos de vitalidad.\nY lo más importante es que Dios no abandona al ser humano. Lo protege\, lo ubica y le plantea desafíos y exigencias que\, en vez de negarle la condición divina y la inmortalidad\, lo conducirán a ellas. En efecto\, Jesús\, el nacido de mujer (cf. Gal 4\,4)\, después de probar la muerte la venció y nos adquirió la vida eterna junto con la condición de hijos de Dios. Esa es la vida que\, en asocio con la creación (pan y vino)\, celebramos y nutrimos como don de Dios y fruto de nuestro trabajo\, de lo cual la eucaristía es sacramento de fe. \nFeliz sábado en compañía de María\, la madre del Señor.
URL:https://diocesisdesincelejo.org/calendario/sabado-de-la-v-semana-del-tiempo-ordinario-ano-i/
CATEGORIES:Palabra y reflexión del día
END:VEVENT
BEGIN:VEVENT
DTSTART;TZID=America/Lima:20190217T080000
DTEND;TZID=America/Lima:20190217T170000
DTSTAMP:20260504T155344
CREATED:20190217T200206Z
LAST-MODIFIED:20190217T200206Z
UID:8365-1550390400-1550422800@diocesisdesincelejo.org
SUMMARY:VI Domingo del Tiempo Ordinario. Ciclo C
DESCRIPTION:Primera lectura\nLectura del libro de Jeremías (17\,5-8): \nAsí dice el Señor: «Maldito quien confía en el hombre\, y en la carne busca su fuerza\, apartando su corazón del Señor. Será como un cardo en la estepa\, no verá llegar el bien; habitará la aridez del desierto\, tierra salobre e inhóspita. Bendito quien confía en el Señor y pone en el Señor su confianza. Será un árbol plantado junto al agua\, que junto a la corriente echa raíces; cuando llegue el estío no lo sentirá\, su hoja estará verde; en año de sequía no se inquieta\, no deja de dar fruto.» \nPalabra de Dios\n\n\nSalmo\nSal 1\,1-2.3.4.6 \nR/. Dichoso el hombre que ha puesto su confianza en el Señor \nDichoso el hombre que no sigue el consejo de los impíos\,\nni entra por la senda de los pecadores\,\nni se sienta en la reunión de los cínicos;\nsino que su gozo es la ley del Señor\,\ny medita su ley día y noche. R/. \nSerá como un árbol plantado\nal borde de la acequia:\nda fruto en su sazón\ny no se marchitan sus hojas;\ny cuanto emprende tiene buen fin. R/. \nNo así los impíos\, no así;\nserán paja que arrebata el viento.\nPorque el Señor protege el camino de los justos\,\npero el camino de los impíos acaba mal. R/.\n\n\nSegunda lectura\nLectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios (15\,12.16-20): \nSi anunciamos que Cristo resucitó de entre los muertos\, ¿cómo es que dice alguno de vosotros que los muertos no resucitan? Si los muertos no resucitan\, tampoco Cristo resucitó; y\, si Cristo no ha resucitado\, vuestra fe no tiene sentido\, seguís con vuestros pecados; y los que murieron con Cristo se han perdido. Si nuestra esperanza en Cristo acaba con esta vida\, somos los hombres más desgraciados. ¡Pero no! Cristo resucitó de entre los muertos: el primero de todos. \nPalabra de Dios\n\n\nEvangelio de hoy\nLectura del santo evangelio según san Lucas (6\,17.20-26): \nEn aquel tiempo\, bajó Jesús del monte con los Doce y se paró en un llano\, con un grupo grande de discípulos y de pueblo\, procedente de toda Judea\, de Jerusalén y de la costa de Tiro y de Sidón.\nÉl\, levantando los ojos hacia sus discípulos\, les dijo: «Dichosos los pobres\, porque vuestro es el reino de Dios. Dichosos los que ahora tenéis hambre\, porque quedaréis saciados. Dichosos los que ahora lloráis\, porque reiréis. Dichosos vosotros\, cuando os odien los hombres\, y os excluyan\, y os insulten\, y proscriban vuestro nombre como infame\, por causa del Hijo del hombre. Alegraos ese día y saltad de gozo\, porque vuestra recompensa será grande en el cielo. Eso es lo que hacían vuestros padres con los profetas. Pero\, ¡ay de vosotros\, los ricos!\, porque ya tenéis vuestro consuelo. ¡Ay de vosotros\, los que ahora estáis saciados!\, porque tendréis hambre. ¡Ay de los que ahora reís!\, porque haréis duelo y lloraréis. ¡Ay si todo el mundo habla bien de vosotros! Eso es lo que hacian vuestros padres con los falsos profetas.» \nPalabra del Señor \n\nLa reflexión del padre Adalberto\, nuestro vicario general \nVI Domingo del Tiempo Ordinario. Ciclo C.\n\nDespués de llamar a sus primeros seguidores\, Jesús mostró con hechos que el amor de Dios es universal: tocó a un judío leproso\, dio libertad a un ser humano paralizado\, e invitó a un pecador a seguirlo. Luego\, manifestó que ese amor cambia la relación de Dios con la humanidad: ahora hay una nueva alianza\, que es de libertad\, alegría y amistad\, y por eso hay que abrirse al cambio. Eso significaba que la Ley de Moisés ya había cumplido su papel\, y pasaba a ser parte de lo viejo. Lo esencial de esa Ley era el amor al prójimo\, y en eso hay que centrarse ahora. Pero esto produjo el rechazo de la sinagoga\, y por eso él constituyó un grupo de Doce\, dando a entender que ahora había también un nuevo pueblo de Dios\, que es universal\, abierto a todos los pueblos. Eso atrajo mucha gente hacia él para oírlo\, y él los acogió a todos (cf. Lc 5\,12–6\,19).\n\nLc 6\,17.20-26.\nAhora Jesús declara abiertamente su programa. Es una propuesta de felicidad dirigida\, en primer lugar\, a sus discípulos\, con la advertencia de que el otro programa es una engañosa propuesta de felicidad que termina en frustración. Y esto lo hace «en terreno llano»\, es decir\, accesible a todos.\n1. La propuesta de Jesús.\nEl reinado de Dios es de libre aceptación\, y su reino está formado por personas que\, además de libres\, son felices. La primera bienaventuranza se formula en tiempo presente\, lo que indica que ella es condición para las dos siguientes\, formuladas en futuro\, como promesas.\n1.1. «Dichosos ustedes los pobres\, porque tienen a Dios por rey».\nJesús no se refiere a una pobreza forzada\, que nada tiene de dichosa\, sino a la pobreza elegida\, a «hacerse pobre» (cf. 2Co. 8\,9)\, o sea\, a la pobreza libre; es un modo de ser que consiste en hacerse solidario con los últimos de la escala social y cambiar la sociedad para que los incluya y no los deje por fuera. Siendo así\, Jesús les garantiza a los suyos que Dios es su rey y ellos son su reino\, garantía que les asegura la vida\, la libertad y la felicidad.\n1.2. «Dichosos ustedes los que ahora pasan hambre\, porque ustedes serán saciados».\nLa solidaridad con los pobres no es romántica\, a menudo es exigente\, como exigente es la dura condición que ellos padecen; por eso\, el empeño por llenar sus carencias impondrá sobriedad y autodisciplina\, para que de ese modo los bienes con que Dios bendice alcancen para todos. Pues la sobriedad y la disciplina que brotan del amor superarán el temor que mueve a acaparar\, y se producirán\, como dones de Dios\, la abundancia y la seguridad (cf. Lc 9\,12-15).\n1.3. «Dichosos ustedes los que ahora lloran\, porque ustedes van a reír»\nLas exigencias de la solidaridad con los pobres también exigen renuncia\, para compartir su dolor y su tristeza. El llanto del que aquí se habla exterioriza un dolor que no se puede ocultar\, como el de la pérdida de un ser querido; normalmente se expresa así el dolor de los oprimidos\, dolor para el cual no hay consuelo\, porque sus victimarios son insensibles e indiferentes. Pero el reino de Dios\, donde se vive el mensaje de Jesús\, excluye esa violencia.\nConclusión. «Alégrense y salten de gozo».\nEl odio de «los hombres» es señal de fidelidad a la causa del Hijo del Hombre. Ser excluidos por ellos\, insultados y vetados\, debe ser motivo de satisfacción\, porque la gran recompensa de Dios es un hecho presente. Ese trato es sello de autenticidad; así trataron a los antiguos profetas.\n2. La propuesta de «los hombres».\nEn oposición al reinado de Dios\, está el reinado del dinero\, del egoísmo y de la insensibilidad. La libertad que ofrece es aparente\, porque hay una relación de apego mezclada con temor y con dudas. Lo fundamental es la valoración suprema de la riqueza\, de la que se deriva todo lo demás.\n2.1. «¡Ay de ustedes los ricos\, porque ya tienen su consuelo!».\nJesús profiere un lamento. Ver la riqueza como el máximo valor impide que el mensaje de Dios produzca fruto en el ser humano (cf. Lc 8\,14)\, y hacer de ella «el consuelo» es lamentable\, porque pone el apoyo de la propia vida en lo que la destruye (cf. Lc 16\,14-31). No es que él pronuncie una maldición\, sino que anuncia una desgracia\, con el propósito de evitarla.\n2.2. «¡Ay de ustedes los que ahora están repletos\, porque van a pasar hambre!».\nAcaparar cuando otros carecen de lo indispensable proporciona una falsa seguridad\, que impide ver la ruina que viene (cf. Lc 12\,13-21). Los que están repletos son «los ricos» que se descubren con las manos vacías en tanto que los «hambrientos» son colmados de bienes (cf. Lc 1\,53)\, y este hecho revela que la riqueza es precaria\, que la felicidad que ofrece es ilusoria.\n2.3. «¡Ay de ustedes los que ahora ríen\, porque van a lamentarse y a llorar!».\nLa indolencia frente al sufrimiento ajeno es censurable; mucho más lo es el disfrute a costa de la desgracia de los demás. Esa conducta inhumana es una insensatez\, sobre todo en circunstancias como las actuales («ahora»)\, cuando se ha revelado el amor de Dios por todos\, y en especial por los desvalidos. «Lamentarse y llorar» expresa el duelo por una pérdida irreparable.\nConclusión. «¡Ay… de ustedes!».\nEn tanto que los discípulos profetas son vilipendiados por «los hombres»\, los discípulos falsos profetas son elogiados por «todos los hombres». Es posible que los discípulos profetas alcancen la aprobación de algunos hombres\, y que estos acepten su mensaje; en cambio\, la aprobación de «todos los hombres» implica la infidelidad de los falsos profetas al mensaje de Jesús.\n\nLas bienaventuranzas y los lamentos de Jesús\, en este evangelio\, se dirigen a sus discípulos. Esto permite suponer que Lucas escribió para una comunidad ya establecida\, de cierta trayectoria\, en la cual había discípulos que estaban abandonando la opción inicial y asimilando la mentalidad y las costumbres de la sociedad\, con lo cual extraviaban a muchos\, como hacían los falsos profetas.\nLas bienaventuranzas aparecen aquí como unas declaraciones de dicha presente y futura\, contra las apariencias. Los lamentos son advertencias en relación con una desdicha desapercibida\, pero que\, a pesar de sus apariencias\, labra un futuro de desgracia.\nEn cualquier época las comunidades cristianas tienen necesidad de mirarse en ese espejo con el fin de determinar qué tan fieles son a Jesús\, a su obra y a su mensaje. Y las asambleas de todos los domingos tienen el ineludible compromiso de rectificar continuamente su rumbo atendiendo a esta carta de navegación.\n¡Feliz día del Señor!
URL:https://diocesisdesincelejo.org/calendario/vi-domingo-del-tiempo-ordinario-ciclo-c/
CATEGORIES:Palabra y reflexión del día
END:VEVENT
BEGIN:VEVENT
DTSTART;TZID=America/Lima:20190217T080000
DTEND;TZID=America/Lima:20190217T170000
DTSTAMP:20260504T155344
CREATED:20190218T001557Z
LAST-MODIFIED:20190218T001557Z
UID:8367-1550390400-1550422800@diocesisdesincelejo.org
SUMMARY:Lunes de la VI semana del Tiempo Ordinario. Año I
DESCRIPTION:Primera lectura\nLectura del libro del Génesis (4\,1-15.25): \nEL hombre conoció a Eva\, su mujer\, que concibió y dio a luz a Caín. Y ella dijo:\n«He adquirido un hombre con la ayuda del Señor».\nDespués dio a luz a Abel\, su hermano. Abel era pastor de ovejas\, y Caín cultivaba el suelo.\nPasado un tiempo\, Caín ofreció al Señor dones de los frutos del suelo; también Abel ofreció las primicias y la grasa de sus ovejas.\nEl Señor se fijó en Abel y en su ofrenda\, pero no se fijó en Caín ni en su ofrenda; Caín se enfureció y andaba abatido.\nEl Señor dijo a Caín:\n«Por qué te enfureces y andas abatido? ¿No estarías animado si obraras bien?; pero\, si no obras bien\, el pecado acecha a la puerta y te codicia\, aunque tú podrás dominarlo».\nCaín dijo a su hermano Abel:\n«Vamos al campo».\nY\, cuando estaban en el campo\, Caín atacó a su hermano Abel y lo mató.\nEl Señor dijo a Caín:\n«Dónde está Abel\, tu hermano?».\nRespondió Caín:\n«No sé; ¿soy yo el guardián de mi hermano?».\nEl Señor le replicó:\n«¿Qué has hecho? La sangre de tu hermano me está gritando desde el suelo.\nPor eso te maldice ese suelo que ha abierto sus fauces para recibir de tus manos la sangre de tu hermano.\nCuando cultives el suelo\, no volverá a darte sus productos. Andarás errante y perdido por la tierra».\nCaín contestó al Señor:\n«Mi culpa es demasiado grande para soportarla. Puesto que me expulsas hoy de este suelo\, tendré que ocultarme de ti\, andar errante y perdido por la tierra\, y cualquiera que me encuentre me matará».\nEl Señor le dijo:\n«El que mate a Caín lo pagará siete veces».\nY el Señor puso una señal a Caín para que\, si alguien lo encontraba\, no lo matase.\nAdán conoció otra vez a su mujer\, que dio a luz un hijo y lo llamó Set\, pues dijo:\n«Dios me ha dado otro descendiente en lugar de Abel\, asesinado por Caín». \nPalabra de Dios\n\n\nSalmo\nSal 49\,1.8.16bc-17.20-21 \nR/. Ofrece a Dios un sacrificio de alabanza \nV/. El Dios de los dioses\, el Señor\, habla:\nconvoca la tierra de oriente a occidente.\n«No te reprocho tus sacrificios\,\npues siempre están tus holocaustos ante mí. R/. \nV/. ¿Por qué recitas mis preceptos\,\ny tienes siempre en la boca mi alianza\,\ntú que detestas mi enseñanza\ny te echas a la espalda mis mandatos? R/. \nV/. Te sientas a hablar contra tu hermano\,\ndeshonras al hijo de tu madre;\nEsto haces\, ¿y me voy a callar?\n¿Crees que soy como tú?\nTe acusaré\, te lo echaré en cara». R/. \n\n\nEvangelio\nLectura del santo evangelio según san Marcos (8\,11-13): \nEN aquel tiempo\, se presentaron los fariseos y se pusieron a discutir con Jesús; para ponerlo a prueba\, le pidieron un signo del cielo.\nJesús dio un profundo suspiro y dijo:\n«Por qué esta generación reclama un signo? En verdad os digo que no se le dará un signo a esta generación».\nLos dejó\, se embarcó de nuevo y se fue a la otra orilla. \nPalabra del Señor\n\n\nLa reflexión del padre Adalberto\, nuestro vicario general\n\n\nPrimera lectura\nLectura del libro del Génesis (4\,1-15.25): \nEL hombre conoció a Eva\, su mujer\, que concibió y dio a luz a Caín. Y ella dijo:\n«He adquirido un hombre con la ayuda del Señor».\nDespués dio a luz a Abel\, su hermano. Abel era pastor de ovejas\, y Caín cultivaba el suelo.\nPasado un tiempo\, Caín ofreció al Señor dones de los frutos del suelo; también Abel ofreció las primicias y la grasa de sus ovejas.\nEl Señor se fijó en Abel y en su ofrenda\, pero no se fijó en Caín ni en su ofrenda; Caín se enfureció y andaba abatido.\nEl Señor dijo a Caín:\n«Por qué te enfureces y andas abatido? ¿No estarías animado si obraras bien?; pero\, si no obras bien\, el pecado acecha a la puerta y te codicia\, aunque tú podrás dominarlo».\nCaín dijo a su hermano Abel:\n«Vamos al campo».\nY\, cuando estaban en el campo\, Caín atacó a su hermano Abel y lo mató.\nEl Señor dijo a Caín:\n«Dónde está Abel\, tu hermano?».\nRespondió Caín:\n«No sé; ¿soy yo el guardián de mi hermano?».\nEl Señor le replicó:\n«¿Qué has hecho? La sangre de tu hermano me está gritando desde el suelo.\nPor eso te maldice ese suelo que ha abierto sus fauces para recibir de tus manos la sangre de tu hermano.\nCuando cultives el suelo\, no volverá a darte sus productos. Andarás errante y perdido por la tierra».\nCaín contestó al Señor:\n«Mi culpa es demasiado grande para soportarla. Puesto que me expulsas hoy de este suelo\, tendré que ocultarme de ti\, andar errante y perdido por la tierra\, y cualquiera que me encuentre me matará».\nEl Señor le dijo:\n«El que mate a Caín lo pagará siete veces».\nY el Señor puso una señal a Caín para que\, si alguien lo encontraba\, no lo matase.\nAdán conoció otra vez a su mujer\, que dio a luz un hijo y lo llamó Set\, pues dijo:\n«Dios me ha dado otro descendiente en lugar de Abel\, asesinado por Caín». \nPalabra de Dios\n\n\nSalmo\nSal 49\,1.8.16bc-17.20-21 \nR/. Ofrece a Dios un sacrificio de alabanza \nV/. El Dios de los dioses\, el Señor\, habla:\nconvoca la tierra de oriente a occidente.\n«No te reprocho tus sacrificios\,\npues siempre están tus holocaustos ante mí. R/. \nV/. ¿Por qué recitas mis preceptos\,\ny tienes siempre en la boca mi alianza\,\ntú que detestas mi enseñanza\ny te echas a la espalda mis mandatos? R/. \nV/. Te sientas a hablar contra tu hermano\,\ndeshonras al hijo de tu madre;\nEsto haces\, ¿y me voy a callar?\n¿Crees que soy como tú?\nTe acusaré\, te lo echaré en cara». R/. \n\n\nEvangelio\nLectura del santo evangelio según san Marcos (8\,11-13): \nEN aquel tiempo\, se presentaron los fariseos y se pusieron a discutir con Jesús; para ponerlo a prueba\, le pidieron un signo del cielo.\nJesús dio un profundo suspiro y dijo:\n«Por qué esta generación reclama un signo? En verdad os digo que no se le dará un signo a esta generación».\nLos dejó\, se embarcó de nuevo y se fue a la otra orilla. \nPalabra del Señor\n\n\nLa reflexión del padre Adalberto\n\n\n\nLunes de la VI semana del Tiempo Ordinario. Año I.\n\nEl mal avanza\, y de la pareja se transmite ahora a su descendencia. Así como dividió la pareja\, ahora divide la descendencia. No solo desgarra la unidad conyugal creada por Dios\, sino también la comunidad fraternal nacida de aquella.\n\nEste relato\, según los especialistas\, es la trasposición a los orígenes de uno anterior que narraba el origen de los quenitas (cf. Jc 4\,11.17); o que\, también\, es una exaltación de la vida seminómada (Abel) en oposición a la vida agrícola (Caín)\, dos culturas con intereses en pugna\, como aparece en los conflictos entre cananeos y madianitas (cf. Jc 6ss). La trasposición le da al mensaje del relato un alcance universal\, aunque presente anacronismos. En efecto\, supone el desarrollo de la civilización\, la existencia de quienes puedan matar y vengar a Caín\, y la mujer con la que este se casa (cf. Gen 4\,17). Pero el mensaje es claro: el alejamiento del hombre con respecto de Dios produce la ruptura de las relaciones humanas.\n\nGen 4\,1-15.25.\nEl relato avanza linealmente y describe con economía de rasgos el origen de los dos hermanos y sus diferencias\, su diversa relación con el Señor y las consecuencias de la misma\, la actitud de Caín y sus consecuencias\, el asesinato de Abel y la reacción del Señor\, el reconocimiento de culpa por parte de Caín y la reacción del Señor. Se añade\, como conclusión\, el v. 25\, que da cuenta del nacimiento de Set.\n\n1. Los dos hermanos.\nDe acuerdo con lo previsto\, la lucha de la mujer contra la serpiente se concreta en la transmisión de la vida. Adán se une a Eva\, ella concibe\, da a luz a Caín y explica la razón de ser de dicho nombre: un antiguo verbo semítico\, que significaba «procrear» (?????)\, y\, posteriormente: comprar\, adquirir\, poseer. Enseguida se narra el nacimiento de Abel (?????\, de ?????: suspiro\, soplo)\, nombre que connota un cierto rasgo de fugacidad.\n\n2. La relación con Dios.\nAbel se hace pastor de ovejas y Caín se dedica a la labranza. Ambos pretenden dar culto al Señor con el producto de su trabajo. No se explica por qué el Señor se fija con preferencia «en Abel y su ofrenda» en relación con «Caín y su ofrenda». Pero\, si se tiene en cuenta el supuesto origen del relato y la historia misma de Israel\, puede conjeturarse que\, en la mente del autor final\, Abel encarna la época seminómada del pueblo\, cuando Dios lo sacó de Egipto e hizo alianza con él\, en tanto que Caín encarna la época sedentaria\, ya en la tierra prometida\, en donde el pueblo se dejó arrastrar a la idolatría. Y esa sería una buena explicación de la rivalidad\, la que parece aducir la carta a los hebreos (cf. Heb 11\,4).\n\nDios le habla a Caín. Los especialistas ponderan las dificultades para traducir el v. 7\, y relacionan el verbo traducido «agazapado»\, «al acecho» (?????) –referido al pecado–\, con el demonio asirio-babilónico llamado «Rabitsú» (????????)\, lo cual daría idea del odio asesino de Caín a Abel\, odio que está asociado con la idolatría (cf. Sal 106\,36-37)\, y que Caín podría dominar.\n\n3. El fratricidio.\nEl texto hebreo original dice que Caín le habló a su hermano y que\, estando en el campo\, «se abalanzó Caín sobre su hermano Abel y lo mató». Sin detalles\, apenas dando cuenta de la acción sorpresiva y letal\, contrastada con su condición de hermanos\, constata el relato la comisión del fratricidio.\n\n4. La reacción del Señor.\nEl Señor pregunta otra vez «¿dónde?» (cf. Gen 3\,9). La primera vez preguntó al hombre por sí mismo; la segunda\, a Caín por su hermano. La insolente respuesta de Caín da cuenta de la grave ruptura que se ha dado entre él y Dios a causa de su injusticia. Aunque reconoce a Abel como su hermano\, niega toda responsabilidad en relación con él. La sangre es la vida (cf. Gen 9\,4-5); derramar la sangre del hermano es un crimen inconcebible e inadmisible (cf. Gen 37\,26-27). La sangre derramada de Abel grita ante Dios\, que es el único Señor de la vida humana. El terreno\, ligado al ser humano en su origen y en su misión\, maldice a Caín negándole sus frutos y todo reposo permanente: su destino será vagar errante por la tierra\, como nómada\, como Abel.\n\n5. La admisión de la culpa.\nLa denuncia del Señor lleva a Caín a reconocer la insoportable gravedad de su culpa (?????)\, que es también su castigo. A la ruptura con Dios\, lejos de su presencia\, a la maldición de la tierra\, y a su vida de errante vagabundo se le añade el temor de ser él también asesinado. Pero no expresa arrepentimiento alguno.\n\n6. Reacción del Señor.\nEl Señor niega fundamento al temor de Caín. La protección de la vida de Caín se garantiza por una marca\, que lo caracteriza como miembro de una tribu\, que sería la encargada de vengarlo ferozmente («siete veces»). El versículo se refiere a la venganza tribal de sangre\, que disuadía a las tribus del desierto a matar de manera indiscriminada\, por temor a la venganza por parte de la tribu de origen o del clan del muerto. Es una manera de explicar la sobrevivencia de Caín y la tolerancia del Señor. La pena de muerte prolongaría la obra de la serpiente.\n\n7. Conclusión.\nAdán y su mujer tienen un nuevo hijo\, que su madre llama Set (????)\, porque él va a establecer (????) una nueva descendencia. Caín sobrevivirá\, pero la línea de Abel no se va a perder. Set fue padre de Enós\, «el primero que invocó el nombre del Señor» (Gen 4\,26).\n\nEl mal\, ciertamente\, avanza\, pero la muerte que introdujo la serpiente\, aunque ha herido en el talón a la humanidad\, no prevalecerá; según la promesa\, el linaje de la mujer le aplastará la cabeza a la serpiente y destruirá el poder de la muerte.\n\nLos cristianos reconocemos cumplida esa promesa en la resurrección de Jesús\, el Mesías; damos gracias porque\, por la fe en Jesús Mesías\, hemos sido hechos partícipes de ese cumplimiento\, y celebramos diariamente ese triunfo en la celebración de la eucaristía\, comiendo el pan de vida eterna\, y esperando nuestro turno de vencer la muerte en solidaridad con Jesús\, por la fuerza de su Espíritu.\nFeliz lunes.
URL:https://diocesisdesincelejo.org/calendario/lunes-de-la-vi-semana-del-tiempo-ordinario-ano-i/
CATEGORIES:Palabra y reflexión del día
END:VEVENT
BEGIN:VEVENT
DTSTART;VALUE=DATE:20190219
DTEND;VALUE=DATE:20190220
DTSTAMP:20260504T155344
CREATED:20190219T021417Z
LAST-MODIFIED:20190219T021417Z
UID:8378-1550534400-1550620799@diocesisdesincelejo.org
SUMMARY:Martes de la VI semana del Tiempo Ordinario. Año I
DESCRIPTION:Primera lectura\nLectura del libro del Génesis (6\,5-8;7\,1-5.10): \nAl ver el Señor que la maldad del hombre crecía sobre la tierra\, y que todo su modo de pensar era siempre perverso\, se arrepintió de haber creado al hombre en la tierra\, y le pesó de corazón. Y dijo: «Borraré de la superficie de la tierra al hombre que he creado; al hombre con los cuadrúpedos\, reptiles y aves\, pues me pesa de haberlos hecho.»\nPero Noé alcanzó el favor del Señor.\nEl Señor dijo a Noé: «Entra en el arca con toda tu familia\, pues tú eres el único justo que he encontrado en tu generación. De cada animal puro toma siete parejas\, macho y hembra; de los no puros\, una pareja\, macho y hembra; y lo mismo de los pájaros\, siete parejas\, macho y hembra\, para que conserven la especie en la tierra. Dentro de siete días haré llover sobre la tierra cuarenta días con sus noches\, y borraré de la superficie de la tierra a todos los vivientes que he creado.»\nNoé hizo todo lo que le mandó el Señor. Pasados siete días\, vino el diluvio a la tierra. \nPalabra de Dios\n\n\nSalmo\nSal 28\, 1a.2.3ac-4.3b.9c-10 \nR/. El Señor bendice a su pueblo con la paz \nHijos de Dios\, aclamad al Señor\,\naclamad la gloria del nombre del Señor\,\npostraos ante el Señor en el atrio sagrado. R/. \nLa voz del Señor sobre las aguas\,\nel Señor sobre las aguas torrenciales.\nLa voz del Señor es potente\,\nla voz del Señor es magnífica. R/. \nEl Dios de la gloria ha tronado.\nEn su templo un grito unánime: «¡Gloria!»\nEl Señor se sienta por encima del aguacero\,\nel Señor se sienta como rey eterno. R/.\n\n\nEvangelio de hoy\nLectura del santo evangelio según san Marcos (8\,14-21): \nEn aquel tiempo\, a los discípulos se les olvidó llevar pan\, y no tenían mas que un pan en la barca.\nJesús les recomendó: «Tened cuidado con la levadura de los fariseos y con la de Herodes.»\nEllos comentaban: «Lo dice porque no tenemos pan.»\nDándose cuenta\, les dijo Jesús: «¿Por qué comentáis que no tenéis pan? ¿No acabáis de entender? ¿Tan torpes sois? ¿Para qué os sirven los ojos si no veis\, y los oídos si no oís? A ver\, ¿cuántos cestos de sobras recogisteis cuando repartí cinco panes entre cinco mil? ¿Os acordáis?»\nEllos contestaron: «Doce.»\n«¿Y cuántas canastas de sobras recogisteis cuando repartí siete entre cuatro mil?»\nLe respondieron: «Siete.»\nÉl les dijo: «¿Y no acabáis de entender?» \nPalabra del Señor\n\n\n\nLa reflexión del padre Adalberto\, nuestro vicario general\n\nMartes de la VI semana del Tiempo Ordinario. Año I.\n\nEn la mentalidad primitiva y simplificada de los escritores antiguos\, la única forma de afirmar la soberanía de Dios consistía en atribuirle todo\, lo bueno y lo malo. De hecho\, «lo bueno y lo malo» o «el cielo y la tierra» –es decir\, la conjunción de los opuestos– son maneras de expresar ellos nuestro concepto abstracto de «totalidad». Eso es necesario saberlo para poder entenderlos\, y para no hacer una errónea inducción de sentido en lugar de la deducción del mismo cuando tratamos de comprender sus escritos.\n\nSi un escritor moderno quisiera dar el mensaje del relato del diluvio\, se extendería explicando cómo la irresponsabilidad del hombre provocó un desastre ecológico de colosal magnitud\, casi universal. El escritor bíblico lo expresa en otras categorías\, las suyas. Señalará la responsabilidad en términos de «culpa»\, las causas del desastre en términos de «ira» de Dios\, y sus consecuencias en términos de «castigo» divino. Y para poner de presente la validez intemporal de la lección que quiere inculcar\, generalizará dándole proporciones universales.\nEl relato del diluvio\, del cual existen versiones extrabíblicas –en particular el relato sumérico de Ziusudra y el babilónico que está en la epopeya de Gilgamesh–\, era ampliamente conocido tanto en el reino del Norte como en el del Sur\, y su narración bíblica recurre a alusiones a la historia posterior de Israel para crear un vínculo entre este pueblo y la humanidad y para sacar lecciones pedagógicas para la historia futura del mismo pueblo.\n\nGen 6\,5-8; 7\,1-5.10.\nEl relato bíblico es largo\, abarca cuatro capítulos. El leccionario lo resume. Hoy se vale de una perícopa del capítulo 6 y otra del capítulo 7.\n\n1. Perdición.\nEl autor constata el crecimiento de la maldad (?????) y que\, en general\, la actitud del hombre se inclina siempre a lo perverso. Y usando una expresión de fuerte tinte antropomórfico\, afirma que «el Señor se arrepintió de haber creado al hombre\, y se indignó en su corazón». Quiere expresar así el reparo que hace el Señor del uso arbitrario que el ser humano hace de su libertad («conocedor del bien y del mal»\, Gen 3\,22) y\, al mismo tiempo\, la reprobación divina del sucesivo comportamiento. Así se entiende también la misma expresión respecto de la designación de Saúl como rey (cf. 1Sam 15\,11). Una expresión parecida se encuentra en Mc 3\,5 («…mirando en torno indignado\, aunque dolorido por su obstinación…»).\nDe ahí proviene la sentencia: borrar de la tierra al hombre junto con los animales. Esta supresión\, atribuida a Dios\, es claramente efecto de las perversas inclinaciones del hombre (cf. Gen 6\,5)\, o sea\, un resultado de su proceder irresponsable. La expresión no puede tomarse al pie de la letra\, porque resulta contradictoria con la acción que sigue. En primer lugar\, «Noé alcanzó el favor del Señor». El pesar no es tan generalizado como literalmente aparece; por otro lado\, la intención manifiesta de salvar a Noé\, su familia y todas las especies de animales muestra que la sentencia tampoco es contra todos. Queda un resto que se puede rescatar\, que goza de la aprobación del Señor. Además\, la razón aducida para esa decisión puede parecer contradictoria a la luz de una lectura ingenua del texto: «por su culpa\, la tierra está llena de crímenes; los voy a exterminar con la tierra» (Gen 6\,13). Esa lectura acrítica llevaría a concluir que un crimen se castiga con otro\, conclusión absurda. En su mentalidad\, y con su lenguaje\, el autor quiere expresar que la injusticia afecta a toda la creación\, pero que Dios se propone rescatarla.\n2. Rescate.\nNoé es rescatado del desastre con toda su familia (en la sociedad patriarcal\, la familia sigue los pasos del patriarca)\, y también los animales. Noé (????: «descanso»)\, «el único hombre justo»\, es\, como hombre\, un alivio para la creación entera. La distinción entre animales puros e impuros es un anacronismo: es común en la época del autor\, pero extraña en la época del relato. Pero sirve para indicar que los animales considerados «impuros» pertenecen a la creación que Dios declaró «buena» y que quiere rescatar. Y\, además\, deja claro que el hombre justo\, también constituye un solaz para toda la creación. La lluvia se desata el séptimo día\, el día del «descanso» de Dios (cf. Gen 2\,2-3)\, relacionado también con la liberación de Egipto (cf. Ex 20\,8-11; Dt 5\,12-15). El diluvio se presenta como un acto liberador\, por cuanto –según el autor– Dios extermina así la maldad de la tierra. En su visión\, el diluvio es provocado por la maldad humana\, y la obra del Señor consiste en librar de esa destrucción a Noé\, a su familia y una parte representativa de la creación. Se resalta la sintonía de Noé con Dios (cf. Gen 7\,5.7-9)\, característica del hombre justo\, que contrasta con la maldad que provoca el diluvio.\n\nEl diluvio es como una vuelta al caos original\, antes de la vida transmitida por el aliento de Dios y antes del orden constituido por su palabra. La imagen no se agota en su aspecto ecológico. Cuando enfrentamos tan altos niveles de corrupción social\, o cuando la impunidad generaliza la delincuencia\, estamos frente a otra catástrofe parecida a la del diluvio. Es claro que la crisis moral afecta incluso las relaciones del ser humano con la naturaleza\, pero el relato quiere llamar nuestra atención sobre el hecho de que la globalización del mal repercute desordenando lo que Dios ha dispuesto ordenar. Y ese desorden es consecuencia de la arbitrariedad humana\, del hecho de pretender el ser humano convertir sus injusticias en norma suprema de vida y convivencia. Se arriesgan y se pierden ambas: la vida y la convivencia.\n\nJesús nos rescata del diluvio haciéndonos responsables de la historia y dándonos el Espíritu Santo para que rompamos con el pecado «personal»\, que arruina la vida\, y con el pecado «del mundo»\, que arruina la convivencia social. La eucaristía es pan de verdadera vida y capacidad para la nueva convivencia\, basada en el amor. Comulgar nos compromete a vivir y convivir de un modo tal que podremos sobrevivir al diluvio de la aniquilación definitiva\, la muerte eterna.\nFeliz martes.
URL:https://diocesisdesincelejo.org/calendario/martes-de-la-vi-semana-del-tiempo-ordinario-ano-i/
CATEGORIES:Palabra y reflexión del día
END:VEVENT
BEGIN:VEVENT
DTSTART;VALUE=DATE:20190220
DTEND;VALUE=DATE:20190221
DTSTAMP:20260504T155344
CREATED:20190219T232942Z
LAST-MODIFIED:20190219T232942Z
UID:8380-1550620800-1550707199@diocesisdesincelejo.org
SUMMARY:Miércoles de la VI semana del Tiempo Ordinario. Año I
DESCRIPTION:Primera lectura\nLectura del libro del Génesis (8\,6-13.20-22):  \nPASADOS cuarenta días\, Noé abrió la claraboya que había hecho en el arca y soltó el cuervo\, que estuvo saliendo y retornando hasta que se secó el agua en la tierra.\nDespués soltó la paloma\, para ver si había menguado el agua sobre la superficie del suelo. Pero la paloma no encontró donde posarse y volvió al arca\, porque todavía había agua sobre la superficie de toda la tierra. Él alargó su mano\, la agarró y la metió consigo en el arca.\nEsperó otros siete días y de nuevo soltó la paloma desde el arca. Al atardecer\, la paloma volvió con una hoja verde de olivo en el pico.\nNoé comprendió que el agua había menguado sobre la tierra. Esperó todavía otros siete días y soltó la paloma\, que ya no volvió.\nEl año seiscientos uno\, el día primero del mes primero se secó el agua en la tierra. Noé abrió la claraboya del arca\, miró y vio que la superficie del suelo estaba seca.\nNoé construyó un altar al Señor\, tomó animales y aves de toda especie pura y los ofreció en holocausto sobre el altar.\nEl Señor olió el aroma que aplaca y se dijo:\n«No volveré a maldecir el suelo a causa del hombre\, porque la tendencia del corazón humano es mala desde la juventud. No volveré a destruir a los vivientes como acabo de hacerlo. Mientras dure la tierra no han de faltar siembra y cosecha\, frío y calor\, verano e invierno\, día y noche». \nPalabra de Dios \n\n\n\nSalmo\nSal 115\,12-13.14-15.18-19  \nR/. Te ofreceré\, Señor\, un sacrificio de alabanza \nV/. ¿Cómo pagaré al Señor\ntodo el bien que me ha hecho?\nAlzaré la copa de la salvación\,\ninvocando el nombre del Señor. R/. \nV/. Cumpliré al Señor mis votos\nen presencia de todo el pueblo.\nMucho le cuesta al Señor\nla muerte de sus fieles. R/. \nV/. Cumpliré al Señor mis votos\nen presencia de todo el pueblo\,\nen el atrio de la casa del Señor\,\nen medio de ti\, Jerusalén. R/. \n\n\n\nEvangelio de hoy\nLectura del santo evangelio según san Marcos (8\,22-26):  \nEN aquel tiempo\, Jesús y sus discípulos llegaron a Betsaida.\nY le trajeron a un ciego pidiéndole que lo tocase.\nÉl lo sacó de la aldea\, llevándolo de la mano\, le untó saliva en los ojos\, le impuso las manos y le preguntó:\n«Ves algo?».\nLevantando los ojos dijo:\n«Veo hombres\, me parecen árboles\, pero andan».\nLe puso otra vez las manos en los ojos; el hombre miró: estaba curado y veía todo con claridad.\nJesús lo mandó a casa diciéndole que no entrase en la aldea. \nPalabra del Señor \n\n\n\n\nLa reflexión del padre Adalberto\n\n\nMiércoles de la VI semana del Tiempo Ordinario. Año I.\n\nEl diluvio se presenta como un gran cataclismo que es consecuencia de la maldad de los hombres. Como los escritores antiguos analizaban y juzgaban de otro modo\, en el relato bíblico se presenta esa consecuencia como «castigo» de Dios a la injusticia de los hombres\, con el fin de que el lector entienda que él reprueba esa injusticia y no la comparte.\n\nLos detalles que aporta el relato permiten ver que\, por otro lado\, Dios cuida a todas sus creaturas y no permite que esa maldad arrase con la creación. Pero su salvación no ocurre por «milagro»\, sino desde dentro de la historia. Así como se ha generalizado la maldad\, también\, aunque sea en relativa baja proporción\, existen la justicia y la integridad: «Noé fue en su época un hombre justo y honrado\, y trataba con Dios» (Gen 6\,9). Esa intimidad con Dios lo asemeja a Henoc (cf. Gen 5\,22) Y los justos\, aunque sean comparativamente pocos\, son suficientes para que Dios saque adelante su proyecto (cf. Gen 18\,16-33).\n\nPor eso\, el autor dice que «Dios se acordó de Noé y de todas las fieras y el ganado que estaban con él en el arca» (Gen 8\,1). Esto sugiere la continuación de la historia por iniciativa divina. Y el «viento» (o «espíritu») que Dios hace soplar sobre la tierra anuncia un nuevo comienzo (cf. Gen 1\,2). Cesó el diluvio y se separaron las aguas de la tierra (cf. Gen 1\,9-10)\, comenzando por dejar ver los picos de los montes\, y principalmente el del monte Ararat\, considerado a la sazón el más alto de toda la tierra (cf. Gen 8\,1-5\, omitido).\n\nGen 8\,6-13.20-22.\nLa cronología del diluvio debe de tener alguna significación\, dada la precisión de sus datos\, pero los estudios disponibles atribuyen a una fuente la duración de cuarenta días (cf. Gen 7\,17)\, a otra de ciento cincuenta días (cf. Gen 7\,24; 8\,3)\, o sea\, cinco meses\, pero no permiten aseverar con seguridad la significación de los tiempos que se contabilizan en el relato. La cuarentena de tiempo (días\, a escala individual; años\, a escala colectiva) se refiere a un período definido de gracia o de desgracia. Era el tiempo que se requería para ser «anciano»\, y el tiempo que Israel peregrinó en el desierto. El término de «cinco meses» figura en el Nuevo Testamento asociado a un tormento limitado que\, a la vez\, aflige con un «castigo»\, pero rescata la vida (cf. Lc 1\,24; Ap 9\,5.10).\n\nDespués de que cesan las lluvias\, Noé espera cuarenta días para hacer la primera inspección. No hay locución divina; él debe arreglárselas con los recursos que tiene a su disposición. Primero\, suelta un cuervo\, animal considerado «impuro» por la posterior ley mosaica (cf. Lv 11\,15)\, pero también instrumento del Señor\, que cuida los suyos (cf. 1Ry 17\,4); al fin y al cabo\, el cuervo es creatura suya (cf. Lc 12\,24). El cuervo voló sin rumbo\, hasta que se secó el agua.\nDespués\, Noé soltó una paloma\, símbolo de fecundidad\, que volvió al arca\, porque no encontró donde posarse. Siete días después la soltó de nuevo\, y al atardecer regresó llevando en el pico una hoja de olivo que había arrancado\, símbolo de vegetación útil al hombre\, y de paz\, indicio de que la tierra volvía a ser habitable para el ser humano. Siete días después soltó de nuevo la paloma\, y esta no regresó\, señal de que ya se podía salir del arca.\n\nEs entonces cuando Dios le habla a Noé (vv. 15-19\, omitidos) para invitarlo a hacer lo mismo que había hecho Moisés: salir y sacar\, como en un nuevo éxodo\, a poseer la tierra y a realizar la bendición («sean fecundos y se multipliquen»: poseer y dar la vida). La salida de los animales es ordenada («salieron por familias»)\, como había sido la salida de Egipto (cf. Num 1).\n\nAhora se emplean por primera vez los términos «altar» y «sacrificio»\, evidente anacronismo que quiere relacionar las dos épocas\, le del relato y la del escritor. Se reporta que Noé ofrece al Señor un sacrificio de reconciliación\, y que él lo acepta. El lenguaje que utiliza el autor no es para tomar al pie de la letra; se refiere a los sacrificios propios del tiempo del escritor\, no al tiempo de Noé. Un holocausto de la magnitud descrita deja sin efecto la misión de rescate que se le confió a Noé. Lo que quiere enseñar el autor es que\, tras la salvación\, el justo le da gracias a Dios\, y para eso se vale del lenguaje cultual y sacrificial de su tiempo. La aceptación de este culto por parte del justo muestra la reconciliación de la humanidad con Dios a través de la rectitud y la honradez.\n\nLo que sigue es una reflexión atribuida al Señor\, pero no comunicada a Noé. Ante todo\, el Señor desvincula el futuro de la tierra de la conducta del hombre\, y constata luego la inclinación del hombre al mal «desde la juventud» (cf. Gen 6\,5-6). El diluvio no ha cambiado la índole pecadora del ser humano\, pero tampoco ha cambiado la actitud misericordiosa de Dios. La naturaleza no va a pagar las culpas de los hombres\, así que los ritmos propios de los tiempos (de la historia) no van a depender de la volubilidad del corazón humano. La naturaleza seguirá su curso\, incluso si el ser humano se desvía de su camino\, porque la perversidad humana no impedirá la estabilidad de los ritmos de la naturaleza\, que son dones de Dios.\n\nEl diluvio deja un mensaje positivo. Es cierto que el hombre con su maldad puede causarle mucho perjuicio a la creación y a la propia especie humana\, en particular; y eso depende de su «corazón»\, que en esencia no ha cambiado\, sigue inclinado al mal. Pero es también cierto que ese corazón puede inclinarse al bien por decisión propia\, y cooperar con Dios en la salvación de la creación y de la propia especie humana. Y no es cierto que\, porque la maldad prolifera\, el bien está en desventaja. Con una sola familia justa puede Dios restaurar su obra.\n\nEl hombre pretenderá arrastrar tras de sí a la creación en pos de sus inclinaciones suicidas\, o conducirla hacia la meta que Dios quiere. Dios no apoya la destrucción\, y ella siempre se realizará sin su respaldo\, pero sí respalda lo constructivo y lo considera como cooperación a su obra\, dándole garantía de permanencia. Los trastornos que la naturaleza experimenta por influjo del hombre se enfrentan a la búsqueda espontánea de la misma naturaleza por recuperar el equilibrio de sus ritmos y a veces se producen catástrofes cuya autoría es humana\, no divina.\n\nEl trabajo humano creativo y edificante se simboliza en la eucaristía\, en donde el pan y el vino se convierten en pan de vida eterna y bebida de salvación. Ese trabajo evoca la entrega de Jesús y nos recuerda nuestra responsabilidad histórica\, para que no nos ocurra como en los tiempos de Noé\, sino que estemos preparados para la llegada del Hijo del Hombre\, como ahora estamos preparados para recibirlo en la comunión eucarística.\nFeliz miércoles.
URL:https://diocesisdesincelejo.org/calendario/miercoles-de-la-vi-semana-del-tiempo-ordinario-ano-i/
CATEGORIES:Palabra y reflexión del día
END:VEVENT
BEGIN:VEVENT
DTSTART;VALUE=DATE:20190221
DTEND;VALUE=DATE:20190222
DTSTAMP:20260504T155344
CREATED:20190220T204906Z
LAST-MODIFIED:20190221T225633Z
UID:8382-1550707200-1550793599@diocesisdesincelejo.org
SUMMARY:Jueves de la VI semana del Tiempo Ordinario. Año I
DESCRIPTION:Primera lectura\n\nLectura del libro del Génesis (8\,6-13.20-22): \nPASADOS cuarenta días\, Noé abrió la claraboya que había hecho en el arca y soltó el cuervo\, que estuvo saliendo y retornando hasta que se secó el agua en la tierra.\nDespués soltó la paloma\, para ver si había menguado el agua sobre la superficie del suelo. Pero la paloma no encontró donde posarse y volvió al arca\, porque todavía había agua sobre la superficie de toda la tierra. Él alargó su mano\, la agarró y la metió consigo en el arca.\nEsperó otros siete días y de nuevo soltó la paloma desde el arca. Al atardecer\, la paloma volvió con una hoja verde de olivo en el pico.\nNoé comprendió que el agua había menguado sobre la tierra. Esperó todavía otros siete días y soltó la paloma\, que ya no volvió.\nEl año seiscientos uno\, el día primero del mes primero se secó el agua en la tierra. Noé abrió la claraboya del arca\, miró y vio que la superficie del suelo estaba seca.\nNoé construyó un altar al Señor\, tomó animales y aves de toda especie pura y los ofreció en holocausto sobre el altar.\nEl Señor olió el aroma que aplaca y se dijo:\n«No volveré a maldecir el suelo a causa del hombre\, porque la tendencia del corazón humano es mala desde la juventud. No volveré a destruir a los vivientes como acabo de hacerlo. Mientras dure la tierra no han de faltar siembra y cosecha\, frío y calor\, verano e invierno\, día y noche». \nPalabra de Dios \n\n\n\nSalmo\n\nSal 115\,12-13.14-15.18-19 \nR/. Te ofreceré\, Señor\, un sacrificio de alabanza \nV/. ¿Cómo pagaré al Señor\ntodo el bien que me ha hecho?\nAlzaré la copa de la salvación\,\ninvocando el nombre del Señor. R/. \nV/. Cumpliré al Señor mis votos\nen presencia de todo el pueblo.\nMucho le cuesta al Señor\nla muerte de sus fieles. R/. \nV/. Cumpliré al Señor mis votos\nen presencia de todo el pueblo\,\nen el atrio de la casa del Señor\,\nen medio de ti\, Jerusalén. R/. \n\n\n\nEvangelio de hoy\n\nLectura del santo evangelio según san Marcos (8\,22-26): \nEN aquel tiempo\, Jesús y sus discípulos llegaron a Betsaida.\nY le trajeron a un ciego pidiéndole que lo tocase.\nÉl lo sacó de la aldea\, llevándolo de la mano\, le untó saliva en los ojos\, le impuso las manos y le preguntó:\n«Ves algo?».\nLevantando los ojos dijo:\n«Veo hombres\, me parecen árboles\, pero andan».\nLe puso otra vez las manos en los ojos; el hombre miró: estaba curado y veía todo con claridad.\nJesús lo mandó a casa diciéndole que no entrase en la aldea. \nPalabra del Señor \n\n\n\nLa reflexión del padre Adalberto\, nuestro vicario general \n\n\nJueves de la VI semana del Tiempo Ordinario. Año I.\n\nDespués del diluvio hay una cierta visión «pragmática» de la realidad. La relación de la humanidad con Dios ya no es tan espontánea como era antes del pecado (cf. Gen 1\,28-30). Ahora\, tras el desorden introducido por la inclinación del corazón humano a la maldad\, hay que contar con dicho desorden y atenerse a los hechos. Es claro\, una vez más\, que Dios no cambia la realidad desde fuera sino desde dentro. Quiere contar con el ser humano para dirigir la historia y regir el mundo. Desde siempre consta que Dios requiere la libre cooperación humana.\n\nCon el diluvio ha terminado la primera época de la historia del mundo y se da comienzo a otra en la que el pecado es un factor añadido e insertado en las relaciones del hombre con Dios\, con sus semejantes y con las creaturas que le fueron confiadas bajo su responsabilidad. El paraíso se convierte en una añoranza y en una esperanza. El hombre añorará la paz paradisíaca y hará de la misma objeto de esperanza futura.\n\nEl relato presenta dos momentos: primero\, la renovación de la creación a partir de la nueva realidad; después\, la alianza explícita de Dios con la creación entera.\n\nGen 9\,1-13.\nLa presente acción se desarrolla en el mismo lugar en donde Noé ofreció a Dios el sacrificio de reconciliación. Dios se dirige a la humanidad sobreviviente del diluvio\, a Noé y sus hijos\, como a la primera pareja\, cuando la creó.\n\n1. La creación renovada.\nLa bendición de Dios abarca ahora toda una familia\, pero su contenido cambia. La fórmula de bendición de Gen 9\,1b es igual a la de Gen 1\,28a. Pero la relación de los animales con respecto del hombre varía: ahora es una mezcla de temor y respeto por parte de ellos; esto implica que la realeza del hombre no es pacífica\, sino que infunde temor en los animales\, los que todavía son responsabilidad suya. El hombre y algunos animales son ahora carnívoros\, sin dejar de consumir vegetales los hombres y sin que deje de haber animales herbívoros\, a diferencia de lo que era al principio (cf. Gen 1\,29)\, cuando el hombre era solo vegetariano y los animales herbívoros. Dar muerte a los animales y comer de su carne\, y que los animales den muerte al ser humano y coman de su carne forma parte de esta nueva condición. El autor afirma que Dios sanciona esta nueva situación para dar a entender que la acepta\, ya que no corresponde a su disposición original.\nPero hay una limitación: la prohibición de comer la carne con su sangre\, porque la sangre es la vida\, y ni el hombre puede disponer de la vida de los animales ni de sus semejantes\, ni tampoco los animales pueden disponer de la vida humana. Si un hombre llega a derramar la sangre de su semejante\, será reo de muerte\, porque la vida humana es imagen de la de Dios (cf. Gen 2\,7).\nPero Dios reafirma su disposición original. La bendición consiste en crecer\, multiplicarse\, poblar la tierra y dominarla-cultivarla. Este es el marco de referencia\, incluso dada la nueva situación. La vida es bendición divina\, y así hay que considerarla. Esta inclusión cierra el primer momento.\n2. La alianza renovada.\nLa primitiva relación del hombre con Dios («alianza») se formuló en términos de total libertad\, desde luego sin autorización para cometer arbitrariedad alguna (cf. Gen 2\,16-17). Ahora el pacto que había sido anunciado antes (cf. Gen 6\,18) es con la familia de Noé y con sus descendientes\, pero incluye también a los animales\, que fueron con ellos rescatados del diluvio. Esta alianza consiste en que Dios promete que\, aunque el hombre siga inclinado al mal\, la historia no volverá a truncarse por el pecado del hombre (cf. Gn 8\,22): no volverá a suceder lo del diluvio. Aquí hay un pensamiento profundo: Dios\, sin compromiso alguno de parte de Noé y los suyos\, presentes y futuros descendientes\, ni –por supuesto– de parte de «los animales de la tierra»\, promete de un modo unilateral y gratuito que nunca más se repetirá el diluvio. Lo que esto significa no es que ya no habrá cataclismos ni inundaciones\, sino que el pecado del hombre no volverá a destruir la tierra. Es decir\, que Dios rompe la relación entre el pecado del hombre y su consecuente poder destructor de la naturaleza y de la historia. Habrá agresión y extinción\, como las que ya anunció antes entre hombres y animales (cf. Gen 9\,2-6)\, pero no aniquilación. Esto es\, Dios garantiza al hombre la continuidad de la historia\, lo cual implica un futuro abierto\, la posibilidad de nuevas oportunidades a pesar de los desaciertos\, errores e incluso crímenes de los hombres.\n\nY Dios propone una señal para ofrecer garantía de ese pacto: el arco iris. Entre los antiguos\, este fenómeno natural se consideraba como el «arco» con el cual los dioses disparaban flechas para castigar a los hombres (los rayos\, asociados a las tempestades). Su aparición en el firmamento\, al cesar la tempestad\, se interpretaba como apaciguamiento de los dioses. El autor asume ese vieja símbolo para darle un nuevo significado: Dios tranquiliza a los hombres; no habrá destrucción.\n\nLa primera alianza fue implícita\, la confianza entre Dios y el hombre era completa; por tanto\, no había necesidad de garantías. Ahora\, dado que el ser humano falló\, se introdujo la desconfianza en él\, razón por la que Dios le da una garantía para que supere sus dudas. La alianza celebrada con Abraham también tendrá una señal: la circuncisión\, que será símbolo de un amor fecundo o vivificador. Luego\, vendrá la alianza del Sinaí\, y su señal será el sábado\, signo de libertad y de autonomía. El pacto con Noé es un «pacto con la tierra»\, es decir\, universal\, con la humanidad entera y con los animales que habitan la tierra.\n\nEl diluvio significa el fin de una era\, no el fin del mundo. El compromiso de Dios es que no habrá destrucción de la creación. La historia continuará a pesar de las perversas inclinaciones del corazón humano y de las pésimas realizaciones de sus manos. Esta revelación\, tan clara desde el principio\, aparece ensombrecida por un temor popularizado\, y reforzado por predicadores sin reflexión\, temor según el cual Dios va a acabar el mundo. De tanto en tanto aparecen presagios de cuerpos celestes que supuestamente van a impactar contra la tierra\, y los fanáticos religiosos aprovechan para salir a «profetizar» sus temores como si fueran palabra de Dios. Esto mismo ha dado pie para distorsionar el mensaje de textos como Mt 24\,29-31\, en donde Jesús anuncia el fin de una época de injusticia\, y utilizarlos para hacer terrorismo religioso. Eso no favorece la causa de la buena noticia\, la perjudica; no es el miedo al castigo lo que realmente cambia a los hombres\, sino el amor. El miedo somete\, el amor libera. Y solo los hombres libres hacen verdadera historia\, como hijos de Dios.\n\nLa «sangre derramada para el perdón de los pecados» (el Espíritu Santo de Jesús) pacta la nueva y definitiva alianza de la humanidad con Dios\, la que crea el hombre nuevo y el mundo nuevo.\nFeliz jueves eucarístico y vocacional.
URL:https://diocesisdesincelejo.org/calendario/jueves-de-la-vi-semana-del-tiempo-ordinario-ano-i/
CATEGORIES:Palabra y reflexión del día
END:VEVENT
BEGIN:VEVENT
DTSTART;TZID=America/Lima:20190221T080000
DTEND;TZID=America/Lima:20190221T170000
DTSTAMP:20260504T155344
CREATED:20190221T230353Z
LAST-MODIFIED:20190222T042513Z
UID:8392-1550736000-1550768400@diocesisdesincelejo.org
SUMMARY:22. de febrero. La Cátedra de san Pedro\, apóstol
DESCRIPTION:Primera lectura\n\nLectura de la primera carta del apóstol san Pedro (5\,1-4): \nA los presbíteros en esa comunidad\, yo\, presbítero como ellos\, testigo de los sufrimientos de Cristo y partícipe de la gloria que va a manifestarse\, os exhorto: Sed pastores del rebaño de Dios que tenéis a vuestro cargo\, gobernándolo no a la fuerza\, sino de buena gana\, como Dios quiere; no por sórdida ganancia\, sino con generosidad; no como déspotas sobre la heredad de Dios\, sino convirtiéndoos en modelos del rebaño. Y cuando aparezca el supremo Pastor\, recibiréis la corona de gloria que no se marchita. \nPalabra de Dios \n\n\n\nSalmo\n\nSal 22\,1-3.4.5.6 \nR/. El Señor es mi pastor\, nada me falta \nEl Señor es mi pastor\, nada me falta:\nen verdes praderas me hace recostar;\nme conduce hacia fuentes tranquilas\ny repara\, mis fuerzas;\nme guía por el sendero justo\,\npor el honor de su nombre. R/. \nAunque camine por cañadas oscuras\,\nnada temo\, porque tú vas conmigo:\ntu vara y tu cayado me sosiegan. R/. \nPreparas una mesa ante mí\,\nenfrente de mis enemigos;\nme unges la cabeza con perfume\,\ny mi copa rebosa. R/. \nTu bondad y tu misericordia\nme acompañan todos los días de mi vida\,\ny habitaré en la casa del Señor\npor años sin término. R/. \n\n\n\nEvangelio\n\nLectura del santo evangelio según san Mateo (16\,13-19): \nEn aquel tiempo\, al llegar a la región de Cesarea de Filipo\, Jesús preguntó a sus discípulos: «¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?»\nEllos contestaron: «Unos que Juan Bautista\, otros que Elías\, otros que Jeremías o uno de los profetas.»\nÉl les preguntó: «Y vosotros\, ¿quién decís que soy yo?»\nSimón Pedro tomó la palabra y dijo: «Tú eres el Mesías\, el Hijo de Dios vivo.»\nJesús le respondió: «¡Dichoso tú\, Simón\, hijo de Jonás!\, porque eso no te lo ha revelado nadie de carne y hueso\, sino mi Padre que está en el cielo. Ahora te digo yo: Tú eres Pedro\, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia\, y el poder del infierno no la derrotará. Te daré las llaves del reino de los cielos; lo que ates en la tierra quedará atado en el cielo\, y lo que desates en la tierra quedará desatado en el cielo.» \nPalabra del Señor \n\n\n\nLa reflexión del padre Adalberto\, nuestro vicario \n\n\n\n22 de febrero.\nFiesta de la cátedra de san Pedro\, apóstol. \nJesús habló de «la cátedra de Moisés» (????????? ???????: Mt 23\,2) para referirse al mensaje y a la praxis de liberación y de salvación que Moisés transmite a Israel con palabras y acciones. Y denunció la usurpación que hicieron de dicha cátedra los escribas y los fariseos para subyugar a su pueblo\, eximiéndose ellos de cualquier compromiso\, por mínimo que fuera.\nHablar en la Iglesia de la cátedra de san Pedro apóstol nos remite al papel que el mismo Jesús le asignó a Simón\, «hijo de Jonás» (Mt 16\,17)\, al llamarlo «piedra» para construir su Iglesia sobre la «roca» que es la fe en él\, y que se manifiesta en escuchar y poner en práctica su mensaje (cf. Mt 7\,24). Dado que todos los discípulos estaban aferrados a un ideal mesiánico nacionalista violento –lo que los dejaba expuestos al tentador– por Simón rogó Jesús de manera particular para que no llegara a faltarle esa fe\, y le encomendó que\, una vez convertido él\, afianzara a sus hermanos (cf. Lc 22\,31-32). La cátedra de Pedro consiste en ese afianzamiento de la fe de los hermanos. \n1. Primera lectura (1P 5\,1-4).\nLa visión que inicialmente presenta el apóstol de su ministerio tiene tres rasgos que son\, ante todo\, testimoniales:\n1. Es colegiado (??????????????). Hay una corresponsabilidad\, si bien él es el que exhorta a los demás\, como corresponde entre hermanos\, y como es propio del primer responsable.\n2. Es testimonial. Él es testigo de la pasión de Jesús y partícipe de la misma como tal\, ya que ha padecido por la buena noticia. Ese padecimiento es testimonio de fidelidad al Señor.\n3. Es pascual. El testimonio se basa en la experiencia pasada de la gloria futura. El apóstol vive la esperanza que anuncia. Su ministerio anima la esperanza del pueblo y sus pastores.\nEn este testimonio de colegialidad y de solidaridad con el Señor en su pasión y en su gloria reside la base de su actividad a favor de aquellos a quienes exhorta.\nSu exhortación se sintetiza en tres recomendaciones\, contrastadas con sus opuestos\, relacionadas todas ellas con el pastoreo:\n1. Cuidar el pequeño rebaño (????????: diminutivo cariñoso) no por obligación\, sino de buena gana. Es un cuidado que dimana del amor al «rebañito»\, no de un deber impuesto.\n2. … tampoco por sacar dinero\, sino con verdadero entusiasmo (????????: ??? + ??????: pasión anticipada). La motivación es un amor sin cálculos\, que se adelanta\, que toma la iniciativa.\n3. … ni tiranizando a pequeño rebaño\, sino presentándose como modelos para el mismo. Nada de dominio del «rebañito»; el propio testimonio debe bastar para estimularlo a la acción.\nEste ejercicio pastoral será el aprobado por el supremo Pastor y recompensado con la corona de la gloria eterna. El pastor no tiene aspiraciones terrenas\, y eso garantiza su pureza de intención. \n2. Evangelio (Mt 16\,13-19).\nPor encima de todas (tres: totalidad) las opiniones de «los hombres» (los que permanecen sujetos a sus bajos instintos)\, debe destacarse la opinión que tengan los discípulos del «Hijo del Hombre» (el que está lleno del Espíritu Santo). Aquellos hablan de oídas; estos\, de su propia experiencia. Simón Pedro señala tres elementos:\n1. El Mesías. Es decir\, el Ungido enviado por Dios para liberar al pueblo. El Hijo del Hombre\, el ser humano por excelencia\, colma las aspiraciones y expectativas de la humanidad. En él cifra el género humano –no solo el pueblo judío– su esperanza de realización plena.\n2. El Hijo del Dios vivo. Es decir\, imagen de Dios en su ser y en su quehacer (en vez de «hijo de David»). Jesús carece de padre humano porque la raíz de su vida es el Espíritu del Padre\, lo que lo mueve es el amor que el Padre le comunica\, y su modelo de conducta es la del Padre.\n3. El Dios vivo. Esta expresión significa dos cosas a la vez:\na) El Padre es el Dios que posee la vida (viviente) como atributo propio\, y por eso la comunica (vivificador o salvador). Definirlo como «padre» (fuente de vida) excluye toda relación suya con la muerte y con todo lo que mortifique (produzca muerte). Pero\, sobre todo\, afirma que él no es solo «Creador»\, origen de la existencia\, sino «Padre»\, fuente de la vida.\nb) El Padre es el único Dios verdadero\, en oposición a los ídolos\, que son inertes. Afirmar que Dios es uno solo (monoteísmo) no es nuevo\, pero afirmar que lo que lo hace único es el hecho de su paternidad (donación de vida)\, y no su poder\, es un giro radical en la concepción de Dios. Simón descubre que el Dios que la verdad de Dios es su amor «salvador»\, dador de vida.\nEsta profesión de fe en él y de aceptación de su persona\, en contraste con las opiniones de «los hombres» hace que Simón Pedro descubra en ese Jesús su propia realidad individual. El que así conoce a Jesús\, se llega a conocer a sí mismo. Jesús le revela a Simón su verdadera identidad:\n1. «Dichoso … te lo reveló mi Padre». El Padre es quien revela al Hijo\, y lo revela a los sencillos (cf. Mt 11\,25-27). Simón es uno de los «sencillos»\, es decir\, lo opuesto a «los sabios y entendidos» que profesan un saber teórico y sin compromiso alguno con Dios ni con su pueblo. Revelación de Dios que no consiste en mero saber\, sino en un verdadero «conocimiento» recíproco.\n2. «Simón\, hijo de Jonás». Por haberse abierto a la universalidad\, como Jonás\, el profeta\, cuyo ejemplo sigue («hijo»)\, ahora él puede anunciar la buena noticia\, que es para todos los pueblos. Como Jonás\, Simón tiene que luchar con el nacionalismo que se opone al amor universal. Y esa es la gran lección que tendrá que transmitir: la universalidad del amor del Padre.\n3. «Pedro» (???????: piedra) … «roca» (??????) … «mi Iglesia». Re-interpreta Jesús el sobrenombre con el que lo llamaban sus paisanos (cf. Mt 4\,18). Su testarudez o terquedad se transforma –por la fe– en firmeza o fidelidad\, y armoniza con la estabilidad propia de la fe. Esta fe transforma los defectos en cualidades. Pedro ahora es una «piedra»-modelo de las que Jesús quiere valerse para edificar la muralla de su ciudad sobre la «roca»-fe en el Padre (el «Dios vivo»). \nEl Señor nos invita a tener presente «la cátedra de san Pedro»\, como «modelo del rebaño» y como testigo para los testigos. Aceptar al verdadero Jesús nos lleva a descubrir la propia verdad y el honroso papel que podemos desempeñar en la edificación de la ciudad de Dios\, la sede de la vida\, en la tierra de «los hombres». Eso le da un nuevo sentido a nuestra comunión eucarística\, porque nos invita a que asumamos la responsabilidad de las comunidades como testigos de la pasión y de la resurrección del Señor. El ministerio de Pedro es servicio a la unidad\, con base en la adhesión de fe dada al Señor como «Mesías Hijo del Dios vivo». Comulgar con él es asumir juntos la responsabilidad de la unidad de nuestra comunidad de fe.\nFeliz fiesta.
URL:https://diocesisdesincelejo.org/calendario/22-de-febrero-la-catedra-de-san-pedro-apostol/
CATEGORIES:Palabra y reflexión del día
END:VEVENT
BEGIN:VEVENT
DTSTART;VALUE=DATE:20190223
DTEND;VALUE=DATE:20190224
DTSTAMP:20260504T155344
CREATED:20190222T234933Z
LAST-MODIFIED:20190223T003803Z
UID:8397-1550880000-1550966399@diocesisdesincelejo.org
SUMMARY:Sábado de la VI semana del Tiempo Ordinario. Año I
DESCRIPTION:Primera lectura\n\nLectura de la carta a los Hebreos (11\,1-7): \nHERMANOS:\nLa fe es fundamento de lo que se espera\, y garantía de lo que no se ve.\nPor ella son recordados los antiguos.\nPor la fe sabemos que el universo fue configurado por la palabra de Dios\, de manera que lo visible procede de lo invisible.\nPor la fe\, Abel ofreció a Dios un sacrificio mejor que Caín; por ella\, Dios mismo\, al recibir sus dones\, lo acreditó como justo; por ella sigue hablando después de muerto.\nPor la fe fue arrebatado Henoc\, sin pasar por la muerte; no lo encontraron\, porque Dios lo había arrebatado; en efecto\, antes de ser arrebatado se le acreditó que había complacido a Dios\, y sin fe es imposible complacerlo\, pues el que se acerca a Dios debe creer que existe y que recompensa a quienes lo buscan.\nPor la fe\, advertido Noé de lo que aún no se veía\, tomó precauciones y construyó un arca para salvar a su familia; por ella condenó al mundo y heredó la justicia que viene de la fe. \nPalabra de Dios \n\n\n\nSalmo\n\nSal 144\,2-3.4-5.10-11 \nR/. Bendeciré tu nombre; Señor\, por siempre \nV/. Día tras día\, te bendeciré\ny alabaré tu nombre por siempre jamás.\nGrande es el Señor\, merece toda alabanza\,\nes incalculable su grandeza. R/. \nV/. Una generación pondera tus obras a la otra\,\ny le cuenta tus hazañas.\nAlaban ellos la gloria de tu majestad\,\ny yo repito tus maravillas. R/. \nV/. Que todas tus criaturas te den gracias\, Señor\,\nque te bendigan tus fieles.\nQue proclamen la gloria de tu reinado\,\nque hablen de tus hazañas. R/. \n\n\n\nEvangelio de hoy\n\nLectura del santo evangelio según san Marcos (9\,2-13): \nEN aquel tiempo\, Jesús tomó consigo a Pedro\, a Santiago y a Juan\, subió aparte con ellos solos a un monte alto\, y se transfiguró delante de ellos. Sus vestidos se volvieron de un blanco deslumbrador\, como no puede dejarlos ningún batanero del mundo.\nSe les aparecieron Elías y Moisés\, conversando con Jesús. Entonces Pedro tomó la palabra y dijo a Jesús:\n«Maestro\, ¡qué bueno es que estemos aquí! Vamos a hacer tres tiendas\, una para ti\, otra para Moisés y otra para Elías».\nNo sabía qué decir\, pues estaban asustados.\nSe formó una nube que los cubrió y salió una voz de la nube:\n«Este es mi Hijo\, el amado; escuchadlo».\nDe pronto\, al mirar alrededor\, no vieron a nadie más que a Jesús\, solo con ellos.\nCuando bajaban del monte\, les ordenó que no contasen a nadie lo que habían visto hasta que el Hijo del hombre resucitara de entre los muertos.\nEsto se les quedó grabado y discutían qué quería decir aquello de resucitar de entre los muertos.\nLe preguntaron:\n«¿Por qué dicen los escribas que primero tiene que venir Elías?».\nLes contestó él:\n«Elías vendrá primero y lo renovará todo. Ahora\, ¿por qué está escrito que el Hijo del hombre tiene que padecer mucho y ser despreciado? Os digo que Elías ya ha venido y han hecho con él lo que han querido\, como estaba escrito acerca de él». \nPalabra del Señor \n\n\n\n\n\n\nLa reflexión del padre Adalberto\, nuestro vicario general\n\nSábado de la VI semana del Tiempo Ordinario. Año I.\n\nLos primeros 11 capítulos del libro del Génesis\, que hasta ayer meditamos\, contienen un mensaje de fe\, no una enseñanza de astrofísica\, ni de cosmología\, ni de antropología. Es muy importante reiterar esta claridad para que no se distorsione el mensaje de la fe ni se cree un conflicto artificial entre ciencia y fe\, que carece de sentido.\n\nLa fe implica una relación personal con Dios por la cual se le atribuye la autoría de «los mundos y las edades» (Heb 1\,2)\, dado el conocimiento que de él se tiene a partir de dicha relación. Esto es\, la convicción de fe de que Dios es el autor del espacio y del tiempo no se fundamenta en una deducción filosófica ni científica\, sino experiencial\, es decir\, es un saber derivado de la relación interpersonal con él. Esto no obsta para que el hombre de fe compruebe la racionalidad de su fe recurriendo a la filosofía y constatando que puede ser\, a la vez\, filósofo\, científico y creyente.\n\nDe esta fe\, en una perspectiva concreta\, trata la carta de los hebreos.\n\nHeb 11\,1-7.\nEl autor comienza indicando a qué se refiere cuando habla de fe. Una realidad tan compleja tiene muchos aspectos\, pero a él no le interesa hacer «teoría» o teología de la fe; su finalidad es muy precisa: se propone revitalizar la fe de los destinatarios de su sermón\, fe que muestra síntomas de cansancio por la escasa libertad interior y por el desaliento sin esperanza de los creyentes (cf. Heb 3\,6)\, que se mueve en el mismo punto\, está tentada de dar marcha atrás (cf. Heb 3\,10-4\,11) y no muestra avances notables en su esperado proceso de maduración (cf. Heb 5\,11-6\,6). Así que él describe (no define) la fe en función de esa intención como una persuasión cierta que da una visión más profunda (y realista) de las circunstancias presentes y actúa en contravía de lo aparente (cf. Heb 10\,32-34) y con la expectativa de un futuro que da por seguro.\n\nEn términos generales\, la fe es la razón por la cual Dios aprobó «a los antiguos».\nPrimero\, la fe ayuda a ver más allá de las causas naturales para descubrir que fue su palabra la que formó los mundos\, de forma que lo que se ve tienen su origen en lo que no se ve. Este es el punto capital de su afirmación: una realidad no-visible da razón de la realidad visible. Luego\, aporta testimonios de esa clase de fe\, es decir\, de hombres que se apoyan en esa certeza y\, por eso\, actúan de manera inexplicable\, pero esa certeza les infunde un diferente sentido a la propia vida. Los ejemplos que propone de los primeros 11 capítulos del Génesis\, no eran usuales en su época para hablar de la fe. Posiblemente\, su intención consiste en proponer testigos que no sean del patrimonio exclusivo de los israelitas\, sino de un horizonte más universalista:\n\n1. Abel.\nLa superioridad del sacrificio de Abel con respecto del de Caín no es preferencia arbitraria de Dios\, sino consecuencia de la fe de Abel\, que se verifica en su rectitud personal\, la que cualifica sus dones haciéndolos aceptos a Dios (cf. Heb 13\,16). Los profetas insistían en que los dones manchados de injusticia eran inaceptables para Dios (cf. Is 1\,10-19). Esa fe es la que le confiere valor a su sangre (su vida interior) haciéndola elocuente aún después de muerto él. Quiere decir que la integridad de Abel le da coherencia a su vida y hace que sea ejemplar\, por su fe\, incluso después de muerto. La vida del creyente perdura.\n2. Henoc.\nLa salvación de Henoc «sin pasar por la muerte» muestra otro alcance de la fe: dar una vida de intimidad con Dios como resultado de esa fe por la cual él agradaba a Dios. El libro del Génesis insiste en el trato de Henoc con Dios (cf. Gen 5\,22.24) como la razón por la que Dios se lo llevó. El autor afirma que «sin fe es imposible agradar a Dios»\, de donde deduce que Henoc era un exponente de esa fe. Su trato íntimo con Dios se basa en dos hechos: creer que Dios existe y que recompensará a los que lo buscan. El Dios vivo y remunerador garantiza la permanencia del creyente. La fe en la existencia de Dios no es metafísica\, es exclusión de los ídolos.\n3. Noé.\nLa fe de Noé se manifiesta en que da crédito al mensaje de Dios\, cuyo anuncio no muestra realidades visibles ni tangibles\, pero sí terribles. Su fe se concretó en que construyó el arca y se aseguró así la salvación\, es decir\, en hacer caso al mensaje en el que había creído. La fe de Noé denunció el sinsentido del mundo y así adquirió el derecho a la salvación que procura la misma fe. Noé es presentado en oposición al mundo\, como llevándole la contraria\, característica muy importante de la fe de todos los tiempos\, y que el autor quiere urgir en los destinatarios de su escrito. El creyente es un nadador a contracorriente.\n4. Balance.\nLa fe por la que Dios «declaró su aprobación a los antiguos» se ejemplifica de modo universal a partir de tres figuras (totalidad homogénea): Abel\, quien le tributó culto a Dios con «un sacrificio superior» y\, a causa de eso padeció a manos de su hermano; Henoc\, quien se fio de Dios y esperó su recompensa\, y Dios lo libró de la muerte; y Noé\, quien dio crédito al juicio de Dios respecto de una convivencia social sin razón de ser\, y le apostó a un mundo nuevo creyéndole a Dios.\n\nLa fe en el Dios vivo y vivificador le da un sentido diferente a la vida humana\, saca al hombre de la mediocridad y lo lleva por un camino de justicia que contrasta con los criterios comúnmente admitidos. Perseverar en este género de vida requiere de un trato íntimo con Dios para hacerle frente a la muerte con una actitud de plena confianza en que él no solo da sentido\, sino también consistencia a la vida personal. El creyente no es un contradictor de oficio\, es testigo de un mundo invisible\, futuro y mejor\, más cierto que el que se alcanza a ver con los ojos. Y dando testimonio de esa realidad se convierte en testigo del Dios vivo y remunerador\, es decir\, en el Dios que da la vida\, la salva y la prolonga más allá de la muerte.\nLos cristianos podemos comprender el mensaje de esos tres primeros antepasados con mayor claridad\, porque Jesús nos ha dado el conocimiento de Dios más allá de la revelación antigua\, y nos permite experimentar al Padre que nos da su Espíritu y nos hace partícipes de su propia vida en un trato muy personal\, con nombre propio: nos llama y nos hace efectivamente hijos suyos. En la eucaristía\, a través de su Hijo\, nos hace sentir hijos en torno a la mesa familiar\, alimentando nuestra vida con la suya por la generosa comunicación de su Espíritu Santo.\nFeliz sábado en compañía de María\, la madre del Señor.
URL:https://diocesisdesincelejo.org/calendario/sabado-de-la-vi-semana-del-tiempo-ordinario-ano-i/
CATEGORIES:Palabra y reflexión del día
END:VEVENT
BEGIN:VEVENT
DTSTART;VALUE=DATE:20190224
DTEND;VALUE=DATE:20190225
DTSTAMP:20260504T155344
CREATED:20190224T154232Z
LAST-MODIFIED:20190224T154232Z
UID:8404-1550966400-1551052799@diocesisdesincelejo.org
SUMMARY:VII Domingo del Tiempo Ordinario. Año I
DESCRIPTION:Primera lectura\nLectura del primer libro de Samuel (26\,2.7-9.12-13.22-23): \nEn aquellos días\, Saúl emprendió la bajada hacia el páramo de Zif\, con tres mil soldados israelitas\, para dar una batida en busca de David. David y Abisay fueron de noche al campamento; Saúl estaba echado\, durmiendo en medio del cercado de carros\, la lanza hincada en tierra a la cabecera. Abner y la tropa estaban echados alrededor.\nEntonces Abisay dijo a David: «Dios te pone el enemigo en la mano. Voy a clavarlo en tierra de una lanzada; no hará falta repetir el golpe.»\nPero David replicó: «¡No lo mates!\, que no se puede atentar impunemente contra el ungido del Señor.»\nDavid tomó la lanza y el jarro de agua de la cabecera de Saúl\, y se marcharon. Nadie los vio\, ni se enteró\, ni se despertó: estaban todos dormidos\, porque el Señor les había enviado un sueño profundo.\nDavid cruzó a la otra parte\, se plantó en la cima del monte\, lejos\, dejando mucho espacio en medio\, y gritó: «Aquí está la lanza del rey. Que venga uno de los mozos a recogerla. El Señor pagará a cada uno su justicia y su lealtad. Porque él te puso hoy en mis manos\, pero yo no quise atentar contra el ungido del Señor.» \nPalabra de Dios\n\n\nSalmo\nSal 102\,1-2.3-4.8.10.12-13 \nR/. El Señor es compasivo y misericordioso \nBendice\, alma mía\, al Señor\,\ny todo mi ser a su santo nombre.\nBendice\, alma mía\, al Señor\,\ny no olvides sus beneficios. R/. \nÉl perdona todas tus culpas\ny cura todas tus enfermedades;\nél rescata tu vida de la fosa\ny te colma de gracia y de ternura. R/. \nEl Señor es compasivo y misericordioso\,\nlento a la ira y rico en clemencia;\nno nos trata como merecen nuestros pecados\nni nos paga según nuestras culpas. R/. \nComo dista el oriente del ocaso\,\nasí aleja de nosotros nuestros delitos;\ncomo un padre siente ternura por sus hijos\,\nsiente el Señor ternura por sus fieles. R/.\n\n\nSegunda lectura\nLectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios (15\,45-49): \nEl primer hombre\, Adán\, fue un ser animado. El último Adán\, un espíritu que da vida. No es primero lo espiritual\, sino lo animal. Lo espiritual viene después. El primer hombre\, hecho de tierra\, era terreno; el segundo hombre es del cielo. Pues igual que el terreno son los hombres terrenos; igual que el celestial son los hombres celestiales. Nosotros\, que somos imagen del hombre terreno\, seremos también imagen del hombre celestial. \nPalabra de Dios\n\n\nEvangelio de hoy\nLectura del santo evangelio según san Lucas (6\,27-38): \nEn aquel tiempo\, dijo Jesús a sus discípulos: «A los que me escucháis os digo: Amad a vuestros enemigos\, haced el bien a los que os odian\, bendecid a los que os maldicen\, orad por los que os injurian. Al que te pegue en una mejilla\, preséntale la otra; al que te quite la capa\, déjale también la túnica. A quien te pide\, dale; al que se lleve lo tuyo\, no se lo reclames. Tratad a los demás como queréis que ellos os traten. Pues\, si amáis sólo a los que os aman\, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores aman a los que los aman. Y si hacéis bien sólo a los que os hacen bien\, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores lo hacen. Y si prestáis sólo cuando esperáis cobrar\, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores prestan a otros pecadores\, con intención de cobrárselo. ¡No! Amad a vuestros enemigos\, haced el bien y prestad sin esperar nada; tendréis un gran premio y seréis hijos del Altísimo\, que es bueno con los malvados y desagradecidos. Sed compasivos como vuestro Padre es compasivo; no juzguéis\, y no seréis juzgados; no condenéis\, y no seréis condenados; perdonad\, y seréis perdonados; dad\, y se os dará: os verterán una medida generosa\, colmada\, remecida\, rebosante. La medida que uséis\, la usarán con vosotros.» \nPalabra del Señor \n\n\n\nLa reflexión del padre Adalberto\, nuestro vicario general\n\nVII Domingo del Tiempo Ordinario. Ciclo C.\n\nDespués de haberse dirigido a sus discípulos proponiéndoles los dos caminos\, el de la felicidad y el de la desdicha –o\, lo que es lo mismo\, «la vida y el bien\, la muerte y el mal» (Dt 30\,15)– ahora se dirige a la «gran muchedumbre del pueblo procedente de todo el país judío…» (Lc 6\,17) para proponerle el amor universal como seguro camino de felicidad.\n\nEn un mundo dividido en pueblos replegados sobre sí mismos\, o volcados sobre los demás con el propósito de dominarlos\, el mensaje del amor universal debió de sonar\, por lo menos\, extraño. Particularmente\, los asiduos a la sinagoga\, acostumbrados a la enseñanza de los letrados fariseos\, consideraban una traición a su ideario patrio la actitud de Jesús hacia los paganos (cf. Lc 4\,22). No obstante\, Jesús insiste en el mensaje del amor universal.\n\nLc 6\,27-38.\nEl «sermón de la llanura» propone el amor universal en sí mismo\, en contraste con la actitud de los «pecadores» o descreídos\, y en relación con el Dios Altísimo\, el Dios de todos los pueblos.\n\n1. El amor universal.\nHay que insistir en que se trata de una propuesta\, y que esta se dirige a quienes «escuchan» con fe a Jesús. Es decir\, es una invitación sin atisbos de imposición\, lo que sugiere que Jesús espera una respuesta libre. Él no impone obligaciones\, sino que exhorta a tomar decisiones.\nLa enumeración de cuatro actitudes insinúa la universalidad\, los cuatro puntos cardinales:\nEl amor a los enemigos constituye una exhortación tanto inesperada como insólita. Era normal que se justificara el odio a los enemigos\, incluso invocando motivaciones religiosas (cf. Sal 137\,8-9; 139\,19-22). Pero Jesús deslegitima ese odio (cf. Lc 4\,19.25-27) invitando a amarlos.\nCuando la venganza era aceptada y hasta regulada\, debió de extrañar que Jesús invitara a quienes se sentían odiados a hacerles el bien a quienes los odiaban. En esto justamente consiste el amor\, en la firme disposición a hacer el bien\, incluso a quienes procuran el perjuicio y el mal.\nBendecir\, en este contexto\, significa desearle vida a otro. Puesto que maldecir significa desear el mal\, desear la muerte\, pedirle a Dios que les dé vida a quienes lo maldicen a uno es una reacción contraria a la dictada por las costumbres. Bendecir a quien maldice no parece racional.\nEn general\, se consideraba que el maltrato excusaba del buen trato\, y autorizaba a pedir la acción de Dios para que castigara al malhechor. Al contrario\, Jesús exhorta a pedirle a Dios por el que maltrata\, en vez de solicitarle una intervención vengadora en contra del agresor.\nPropone tres ejemplos –pasa del plural al singular– para ilustrar el espíritu de dichas actitudes:\nAfirmar el amor y no dejarse arrastrar por la violencia. El amor lo hace a uno señor de sí mismo y le confiere autocontrol para que no se contradiga ni permita que otro lo desvíe del camino.\nArriesgar la vida («manto») y la honra («túnica»)\, pero no dejarse arrebatar el amor. En el centro\, la disposición a darlo todo con tal de no negar el amor\, ni siquiera a los agresores.\nGenerosidad llevada hasta el extremo. Eran comunes la confiscación de los bienes o el robo; y\, a veces\, por defenderlos\, se arriesgaba la vida. Hay que mostrar que la vida vale más que ellos.\nY resume todo en una actitud eminentemente positiva: dar a los demás el trato que uno quiere recibir de ellos\, sin requisitos ni contraprestaciones\, por propia iniciativa y gratuitamente.\n2. El amor de los «pecadores».\nContrasta después el amor universal con el amor excluyente\, que es el de «los pecadores»:\nNo hay generosidad en manifestarle aprecio a quienes lo aprecian a uno; esa reciprocidad circula como moneda de cambio en las relaciones interesadas. Eso no es verdadero amor.\nHacerles el bien solamente a quienes se lo hacen a uno es beneficiarse a sí mismo; los otros solo se reducen a instrumentos de la propia satisfacción. Eso es egoísmo disfrazado de amor.\nHacer favores en espera de futuras contraprestaciones\, tampoco es generosidad; es una inversión que se espera recuperar a determinado plazo. Eso es utilitarismo que simula ser amor.\nEl amor verdadero es incluyente\, abraza a los enemigos; es desinteresado\, les hace el bien a los que no lo van a retribuir; y es generoso y beneficia a todos\, sin esperar reciprocidad.\n3. El amor del Padre.\nEsa calidad de amor es la que garantiza la recompensa por parte del «Altísimo»\, modo universal de designar a Dios. Esa recompensa consiste en ser «hijos del Altísimo»\, a semejanza de Jesús\, en quien la condición de «hijo» alcanza su máxima expresión. Ser «hijo» es ser igual al Padre\, por lo que la recompensa consiste en heredar la condición divina. Y esta condición nos permite ser como el Padre\, «que es bondadoso con los desagradecidos y los malvados».\nJesús no manda «obedecer» a Dios\, sino que invita a «ser como» él. La «compasión» del Padre es manifestación de benevolencia universal a despecho de todo mal (cf. Sl 103\,8-14). Y esta actitud compasiva se niega a juzgar y condenar a los demás; al contrario\, está dispuesta al perdón\, dado que eso es lo que vemos en el Padre\, y lo que queremos que los demás hagan con nosotros; está presta a la generosidad\, porque nosotros conocemos la desbordante generosidad del Padre\, y también queremos encontrar generosidad en los demás. Pero\, sobre todo\, porque a medida que nos abrimos al amor universal en esa misma medida Dios se vuelca sobre nosotros. Ensanchar nuestra capacidad de amar es acoger aún más al Espíritu Santo para parecernos cada vez más a Dios y crecer como «hijos del Altísimo». En la medida de nuestra entrega crece el don de Dios.\n\nEl reino de Dios es una nueva sociedad humana que empieza en esta tierra con nuevas relaciones humanas\, no establecidas sobre cálculos egoístas\, sino en generosidad desbordada; no fijadas en intereses mezquinos\, sino en el respeto y la estima por el semejante; no fundadas en beneficencia oportunista en busca de reciprocidad\, sino en la libre iniciativa del amor que quiere dar vida.\n\nLas auténticas comunidades cristianas dan testimonio\, en primer lugar\, de estar constituidas por «hombres nuevos»\, es decir\, seres humanos que son «hijos del Altísimo» y que están apasionados por la propuesta de «ser como el Padre» y no escatiman esfuerzo alguno para parecerse aún más a él. Y\, de modo semejante\, dan testimonio de una convivencia armoniosa que deja atrás todas las formas sociales de discriminación y exclusión\, todos los sistemas políticos que solo favorecen a sus adeptos y se desentienden de los demás\, y todos los sistemas económicos cuyo único móvil es el lucro\, y desechan a los seres humanos que «no producen» rendimiento monetario.\n\nLas asambleas dominicales son para escuchar este mensaje –en cualquiera de sus presentaciones– y empeñarse cada vez más en construir el reino de Dios en los ambientes sociales en los que se desenvuelven\, conscientes de que en la medida en que se esmeren en esa misma medida Dios se irá volcando sobre ellas e irá reconociendo a sus miembros como hijos suyos.\n¡Feliz día del Señor!
URL:https://diocesisdesincelejo.org/calendario/vii-domingo-del-tiempo-ordinario-ano-i/
CATEGORIES:Palabra y reflexión del día
END:VEVENT
BEGIN:VEVENT
DTSTART;VALUE=DATE:20190225
DTEND;VALUE=DATE:20190226
DTSTAMP:20260504T155344
CREATED:20190225T034504Z
LAST-MODIFIED:20190225T034504Z
UID:8413-1551052800-1551139199@diocesisdesincelejo.org
SUMMARY:Lunes de la VII semana del Tiempo Ordinario. Año I
DESCRIPTION:Primera lectura\nComienzo del libro del Eclesiástico (1\,1-10): \nTODA sabiduría viene del Señor\ny está con él por siempre.\nLa arena de los mares\, las gotas de la lluvia\ny los días del mundo\, ¿quién los contará?\nLa altura de los cielos\, la anchura de la tierra\ny la profundidad del abismo\, ¿quién las escrutará?\n¿Quién ha escrutado la sabiduría de Dios\, que es anterior a todo?\nAntes que todo fue creada la sabiduría\,\ny la inteligencia prudente desde la eternidad.\nLa fuente de la sabiduría es la palabra de Dios en las alturas\ny sus canales son mandamientos eternos.\nLa raíz de la sabiduría\, ¿a quién fue revelada?\ny sus recursos\, ¿quién los conoció?\nLa ciencia de la sabiduría\, ¿a quién fue revelada?\ny su mucha experiencia\, ¿quién la conoció?\nUno es el Altísimo\, creador todopoderoso.\nUno solo es sabio\, temible en extremo:\nel que está sentado en su trono.\nEl Señor mismo creó la sabiduría\, la vio\, la midió\ny la derramó sobre todas sus obras.\nSe la concedió a todos los vivientes\ny se la regaló a quienes lo aman. \nPalabra de Dios\n\n\nSalmo\nSal 92\,1ab.1c-2.5 \nR/. El Señor reina\, vestido de majestad \nV/. El Señor reina\, vestido de majestad;\nel Señor\, vestido y ceñido de poder. R/. \nV/. Así está firme el orbe y no vacila.\nTu trono está firme desde siempre\,\ny tú eres eterno. R/. \nV/. Tus mandatos son fieles y seguros;\nla santidad es el adorno de tu casa\,\nSeñor\, por días sin término. R/. \n\n\nEvangelio de hoy\nLectura del santo evangelio según san Marcos (9\,14-29): \nEN aquel tiempo\, Jesús y los tres discípulos bajaron del monte y volvieron a donde estaban los demás discípulos\, vieron mucha gente alrededor y a unos escribas discutiendo con ellos.\nAl ver a Jesús\, la gente se sorprendió y corrió a saludarlo. El les preguntó:\n«¡De qué discutís?».\nUno de la gente le contestó:\n«Maestro\, te he traído a mi hijo; tiene un espíritu que no lo deja hablar; y cuando lo agarra\, lo tira al suelo\, echa espumarajos\, rechina los dientes y se queda rígido. He pedido a tus discípulos que lo echen y no han sido capaces».\nÉl\, tomando la palabra\, les dice:\n«Generación incrédula! ¿Hasta cuándo estaré con vosotros? ¿Hasta cuándo os tendré que soportar? Traédmelo».\nSe lo llevaron.\nEl espíritu\, en cuanto vio a Jesús\, retorció al niño; este cayó por tierra y se revolcaba echando espumarajos.\nJesús preguntó al padre:\n«Cuánto tiempo hace que le pasa esto?».\nContestó él:\n«Desde pequeño. Y muchas veces hasta lo ha echado al fuego y al agua para acabar con él. Si algo puedes\, ten compasión de nosotros y ayúdanos».\nJesús replicó:\n«Si puedo? Todo es posible al que tiene fe».\nEntonces el padre del muchacho se puso a gritar:\n«Creo\, pero ayuda mi falta de fe».\nJesús\, al ver que acudía gente\, increpó al espíritu inmundo\, diciendo:\n«Espíritu mudo y sordo\, yo te lo mando: sal de él y no vuelvas a entrar en él».\nGritando y sacudiéndolo violentamente\, salió.\nEl niño se quedó como un cadáver\, de modo que muchos decían que estaba muerto.\nPero Jesús lo levantó cogiéndolo de la mano y el niño se puso en pie.\nAl entrar en casa\, sus discípulos le preguntaron a solas:\n«Por qué no pudimos echarlo nosotros?».\nEl les respondió:\n«Esta especie solo puede salir con oración». \nPalabra del Señor\n\n\n\n\nLa reflexión del padre Adalberto\, nuestro vicario general \nLunes de la VII semana del Tiempo Ordinario. Año I. \nAdemás de los escritos de los profetas\, el Eclesiástico (o Sirácida) es el único libro del Antiguo Testamento de autor ciertamente conocido: Jesús\, hijo de Sirá (50\,27; 51\,30). Fue un libro tan leído en la Iglesia antigua que\, por eso\, se le dio el título de «Eclesiástico». Como no era tenido por canónico entre los judíos\, el texto hebreo original desapareció hasta fines del siglo VIII\, cuando un grupo hebreo lo usó durante dos siglos; desapareció nuevamente en el siglo XII hasta finales del siglo XIX. En 1931\, 1958 y 1960 aparecieron nuevos fragmentos\, hasta que en 1966 se encontraron unas páginas suyas en excavaciones hechas en Masada.\nJesús ben Sirá quiere defender el patrimonio religioso del judaísmo e intenta convencer a sus correligionarios de que Israel posee la auténtica sabiduría en la Ley\, y que no tiene que envidiarles a las conquistas\, reales pero ambiguas\, del pensamiento y de la cultura del mundo helénico. \nSir 1\,1-10.\nEl libro comienza explicando la relación intrínseca entre sabiduría y respeto a Dios. El traductor griego utiliza escasamente el nombre griego de Dios (????); prefiere el término «Señor» (??????) para traducir los nombres más comunes de Dios en hebreo (????\, ???????\, ????????).\nLos primeros 10 versículos se refieren a la sabiduría en sí. A partir del v. 11 se refiere a su relación con el respeto a Dios («temor del Señor»). Los primeros diez versículos son el texto propuesto para este día. En él\, la sabiduría aparece\, a la vez\, como atributo divino\, y\, por tanto\, eterna como él; también es la primera creación de Dios\, y\, además\, es objeto de revelación y de donación.\n1. La sabiduría\, atributo divino (vv. 1-3).\nLa sabiduría es una cualidad divina. Por eso\, lo primero que afirma el autor es que toda sabiduría procede del Señor. Se entiende por «sabiduría» (griego ?????; hebreo ???????) un saber práctico\, una habilidad o destreza; es inteligencia que implica saber-hacer. Cualquier conocimiento (saber y experiencia) de la realidad\, es a la vez teórico y práctico\, y tiene su origen en el Señor. Pero esa procedencia no implica desprendimiento; la sabiduría «está con él eternamente»\, es un «efluvio divino\, emanación purísima de la gloria del omnipotente» (cf. Sab 7\,25); brota de Dios\, pero\, al mismo tiempo\, mantiene su íntima relación con él y relaciona lo demás con él.\nSe relaciona con la creación en sus aspectos minúsculos («los granos de la arena de la playa\, las gotas de agua de la lluvia\, los días de los siglos»)\, y también en los mayúsculos («la altura de los cielos\, la anchura de la tierra\, la hondura del abismo») cuyo número y cuyas dimensiones escapan al saber práctico del ser humano («contar») y a su saber teórico («rastrear»).\n2. La sabiduría\, creación divina (vv. 4.9).\nLa sabiduría es creación de Dios. Para su mejor comprensión\, ahora la expresa en términos de «inteligencia prudente» o «inteligencia y prudencia»\, otra forma de insistir en su doble carácter\, a la vez\, «teórica» y «práctica»; esta insistencia del autor quizá se deba al propósito de diferenciarla de la «sabiduría» griega\, que es ante todo especulativa (cf. 1Cor 1\,22)\, aunque en Israel hubo también sabios teóricos\, o sea\, no comprometidos con su saber (cf. Is 29\,14). Después del versículo 4\, el texto latino inserta un versículo 5 que no aparece en el texto griego (salvo en los designados con la sigla griego 248): «La fuente de la sabiduría es la palabra de Dios que está en el cielo; sus canales son los mandamientos eternos»\, versículo que distingue con más claridad las dos expresiones de la sabiduría\, el atributo divino y la creación divina.\nLa sabiduría no fue creación mediata de Dios\, es decir\, no la creó mediante recurso alguno\, sino que es creación personal suya (?????? ?????)\, él la «conoció y la midió». Su preexistencia se afirma con frecuencia en los libros sapienciales (cf. Job 28\,12-23; Pr 8\,22-31; Bar 3\,20-32)\, en relación con la creación. En cuanto creación divina\, no es identificable con Dios\, y se entiende más bien como atributo de las creaturas\, de lo cual se hablará en el próximo apartado.\n3. La sabiduría\, don divino (vv. 8.10).\nAntes del versículo 8\, el texto latino y el «griego 248» insertan un versículo 7 (ausente en el texto griego corto): «¿A quién fue revelada la ciencia de la sabiduría? ¿Quién comprendió su mucha experiencia?»\, que introduce este tema. El autor quiere insistir en que la fuente de la sabiduría es el Señor (cf. v. 1)\, y por eso ahora afirma que el único sabio por excelencia es Dios\, el rey que inspira respeto (cf. v.8). Así establece que él es su único autor y su propietario indiscutible.\nÉl «la derramó sobre todas sus obras» (v. 9). Es la sabiduría manifestada en la existencia\, en el hecho mismo de ser. La existencia de las creaturas es expresión de la sabiduría creadora y creada de Dios. Al mismo tiempo\, ellas manifiestan la sabiduría\, atributo divino\, y participan de ella en su calidad de seres autónomos\, que ostentan consistencia propia y muestran un orden admirable.\nPor otro lado\, la sabiduría solo es accesible al hombre por revelación\, no por empresa humana (cf. v. 6). La sabiduría además de derramada sobre las creaturas\, particularmente ha sido repartida «entre los vivientes». Aquí se avanza un paso más: ya no es la existencia\, sino la vida\, sobre todo la de los animales y la humana (????)\, la que recibe y a la vez refleja la sabiduría divina repartida a ellos «según su generosidad». Y\, por último\, pasa de esa vida que el Señor ama con generosidad a la vida de «los que lo aman»\, refiriéndose así a los que tienen relación con él en virtud de la alianza basada en la Ley. La Ley expresa el grado máximo de sabiduría revelada o comunicada. \nLa sabiduría no es un simple saber teórico; incluso cuando se refiere a ella en ese sentido\, el autor tiene en mente su carácter eminentemente práctico. Se resume su sentido en el hecho de «saber vivir» y «saber convivir». Por eso hay como una triple distinción:\n1. La sabiduría divina\, atributo del Señor\, que reina desde el cielo\, por la cual él es recto\, procede con rectitud e infunde respeto.\n2. La sabiduría creada\, reflejada en las creaturas\, manifestación de la bondad del ser divino y portadoras de bondad.\n3. La sabiduría revelada\, transmitida a los hombres\, por la cual el ser humano aprende a vivir y a convivir con los demás. Esta es más visible en los que aman al Señor cumpliendo la Ley.\nEl autor afirma que toda sabiduría procede de Dios\, y que él es la fuente misma de la sabiduría que existe en las creaturas y\, particularmente\, en el ser humano.\nLos cristianos llamamos a Jesús «sabiduría de Dios» (cf. 1Co 1\,24)\, y esta sabiduría se expresa en la cruz\, que confunde los saberes humanos (cf. 1Cor 1\,19). Es la sabiduría del amor manifestado hasta el extremo\, que no concuerda con las teorías humanas\, aunque es el verdadero camino de realización para el ser humano. En la eucaristía hacemos memoria de «la locura de la cruz» (1Co 1\,21) y\, para asombro del mundo\, decimos «amén» a esa locura\, comprometiéndonos nosotros también a vivirla. Esa «locura de Dios» es la sabiduría del Espíritu que se manifiesta en nuestro compromiso de amor al estilo de Jesús.\nFeliz lunes.
URL:https://diocesisdesincelejo.org/calendario/lunes-de-la-vii-semana-del-tiempo-ordinario-ano-i/
CATEGORIES:Palabra y reflexión del día
END:VEVENT
BEGIN:VEVENT
DTSTART;VALUE=DATE:20190226
DTEND;VALUE=DATE:20190227
DTSTAMP:20260504T155344
CREATED:20190226T162823Z
LAST-MODIFIED:20190310T181723Z
UID:8415-1551139200-1551225599@diocesisdesincelejo.org
SUMMARY:Martes de la VII semana del Tiempo Ordinario. Año I
DESCRIPTION:Primera lectura\n\nLectura del libro del Eclesiástico (2\,1-11): \nHIJO\, si te acercas a servir al Señor\,\npermanece firme en la justicia y en el temor\,\ny prepárate para la prueba.\nEndereza tu corazón\, mantente firme\ny no te angusties en tiempo de adversidad.\nPégate a él y no te separes\,\npara que al final seas enaltecido.\nTodo lo que te sobrevenga\, acéptalo\,\ny sé paciente en la adversidad y en la humillación.\nPorque en el fuego se prueba el oro\,\ny los que agradan a Dios en el horno de la humillación.\nConfía en él y él te ayudará\,\nendereza tus caminos y espera en él.\nLos que teméis al Señor\, aguardad su misericordia\ny no os desviéis\, no sea que caigáis.\nLos que teméis al Señor\, confiad en él\,\ny no se retrasará vuestra recompensa.\nLos que teméis al Señor\, esperad bienes\,\ngozo eterno y misericordia.\nLos que teméis al Señor\, amadlo\ny vuestros corazones se llenarán de luz.\nFijaos en las generaciones antiguas y ved:\n¿Quién confió en el Señor y quedó defraudado?\,\no ¿quién perseveró en su temor y fue abandonado?\,\no ¿quién lo invocó y fue desatendido?\nPorque el Señor es compasivo y misericordioso\,\nperdona los pecados y salva en tiempo de desgracia\,\ny protege a aquellos que lo buscan sinceramente. \nPalabra de Dios \n\n\n\nSalmo\n\nSal 36\,3-4.18-19.27-28.39-40 \nR/. Encomienda tu camino al Señor\, y él actuará \nV/. Confía en el Señor y haz el bien\,\nhabitarás tu tierra y reposarás en ella en fidelidad;\nsea el Señor tu delicia\,\ny él te dará lo que pide tu corazón. R/. \nV/. El Señor vela por los días de los buenos\,\ny su herencia durará siempre;\nno se agostarán en tiempo de sequía\,\nen tiempo de hambre se saciarán. R/. \nV/. Apártate del mal y haz el bien\,\ny siempre tendrás una casa;\nporque el Señor ama la justicia\ny no abandona a sus fieles.\nLos inicuos son exterminados\,\nla estirpe de los malvados se extinguirá. R/. \nV/. El Señor es quien salva a los justos\,\nél es su alcázar en el peligro;\nel Señor los protege y los libra\,\nlos libra de los malvados y los salva\nporque se acogen a él. R/. \n\n\n\nEvangelio\n\nLectura del santo evangelio según san Marcos (9\,30-37): \nEN aquel tiempo\, Jesús y sus discípulos atravesaron Galilea; no quería que nadie se enterase\, porque iba instruyendo a sus discípulos.\nLes decía:\n«El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres y lo matarán; y después de muerto\, a los tres días resucitará».\nPero no entendían lo que decía\, y les daba miedo preguntarle. Llegaron a Cafarnaún\, y una vez en casa\, les preguntó:\n«¿De qué discutíais por el camino?».\nEllos callaban\, pues por el camino habían discutido quién era el más importante.\nJesús se sentó\, llamó a los Doce y les dijo:\n«Quien quiera ser el primero\, que sea el último de todos y el servidor de todos».\nY tomando un niño\, lo puso en medio de ellos\, lo abrazó y les dijo:\n«El que acoge a un niño como este en mi nombre\, me acoge a mí; y el que me acoge a mí\, no me acoge a mí\, sino al que me ha enviado». \nPalabra del Señor \n\n\n\nLa reflexión del padre Adalberto\, nuestro vicario general \n\n\nMartes de la VII semana del Tiempo Ordinario. Año I.\n\nBen Sirá explica primero que la sabiduría procede del Señor (1\,1-10) y\, luego\, que para adquirirla hay que respetar al Señor («temer al Señor»). Este «temor del Señor»\, a la vez respeto y amor\, es gloria y honor\, gozo y júbilo\, vida digna\, próspera\, duradera y fructuosa para el que lo profesa (cf. Sir 1\,11-21). El respeto por el Señor es exigente; en particular\, exige ser dueño de sí mismo\, dominio que el pecador no cultiva\, ya que es cualidad de hombres libres\, fieles y humildes. Esto indica que la sabiduría es para vivir y convivir (cf. Sir 1\,22-27).\n\nA partir de ahí\, explica a continuación cómo adquirir y cómo cultivar el respeto al Señor. En la raíz del mismo está la sinceridad; si no la hay\, el Señor descubre toda falsedad: Esa es la condición inicial. La hipocresía está descartada\, al igual que la soberbia (cf. Sir 1\,28-30).\n\nEl «homo sapiens» que delinea el autor es un «viviente conviviente»\, cuyo saber vivir y convivir le viene del Señor\, que es su Creador. Como creatura\, el ser humano está habilitado para «saber» vivir humanamente\, y para «saber» convivir solidariamente; esa sabiduría propia de su condición de creatura se potencia con la sabiduría revelada por el Señor\, la Ley.\n\nSir 2\,1-13.\nLa sabiduría del israelita contrasta con la sabiduría del mundo helénico\, por eso\, vivir sabiamente requiere de unas actitudes básicas para mantenerse en el «respeto al Señor». El texto propuesto hoy a nuestra consideración enumera tres:\n\n1. La valentía.\nLa sabiduría es servicio al Señor. Y este servicio exige un corazón firme\, valiente. El autor piensa en la prueba (?????????) que supone el contraste entre la sabiduría de la Ley y la filosofía griega. No hay que temer a la adversidad\, al contrario\, hay que adherirse más firmemente al Señor para resultar enaltecido por él. La aceptación es determinante: el que se acerca a servir al Señor sabe que este servicio tiene unas exigencias y requiere unas calidades. Acepta las exigencias para que se aprecien en él dichas calidades. Además\, así como el oro se acrisola en el fuego\, los elegidos del Señor se aquilatan en la prueba\, sea la que sea: enfermedad o pobreza (la incertidumbre de la vida). «El horno de la pobreza» resulta ser prueba de calidad\, en vez de la supuesta maldición de Dios que se le atribuía. Se trata\, pues\, de enfrentar dignamente privaciones de esa índole (pobreza o enfermedad)\, sin renunciar por ellas a la prometida fidelidad a la Ley del Señor.\n2. La confianza.\nLa sabiduría se testimonia mostrando seguridad en que el Señor ayudará y allanará el camino del justo. La ayuda del Señor se deriva de su fidelidad a la promesa; el que prometió la vida\, ayudará a conservarla y a disfrutarla. El camino del justo es recto\, los senderos de los impíos\, tortuosos; el justo experimenta la oposición de los impíos poniéndole trampas en el camino\, pero el Señor le allana el camino al justo para que permanezca fiel. Los que «temen» (respetan) el Señor pueden esperar en su misericordia (amor expresado en apoyo)\, porque él los sostendrá de modo que no se aparten de él y no vayan a fallar. Es preciso mantener la confianza en que él dará a cada uno oportunamente su recompensa («salario») y no la diluirá en el tiempo. El respeto del Señor induce a la confianza\, y esta lleva a esperar bienes\, gozo perpetuo y misericordia. Se trata de mantener hacia el futuro la persuasión de que el Señor es fiel a su promesa\, que no abandona a sus fieles\, y que les remunerará su lealtad.\n3. La paciencia.\nLa sabiduría aprende de la historia\, porque ella condensa la experiencia del pueblo. Las Escrituras dan testimonio de la historia de los hombres de fe. El Señor jamás ha defraudado a nadie que haya confiado en él; el que esperó en él nunca resultó abandonado\, el que pidió su ayuda siempre fue escuchado. Con el que sufre\, el Señor se muestra «clemente» (?????????)\, o sea\, compasivo\, y «misericordioso» (???????)\, o sea\, solidario: «él perdona el pecado y salva del peligro». En caso de debilidad humana («pecado») él no rechaza ni castiga\, sino que perdona; en caso de fragilidad o vulnerabilidad («peligro»)\, él no desampara ni se rehúsa\, sino que ayuda. Se trata de mantener el aguante\, resistiendo en la adversidad\, porque está comprobado que el Señor no abandona.\n\nEn consideración a esas tres actitudes básicas del respeto al Señor\, el autor lanza\, entonces\, tres imprecaciones:\n\n• ¡Ay del corazón cobarde! El hombre que se acobarda se vuelve ambiguo\, sus acciones son tímidas («manos desfallecidas») y su camino incierto («va por dos caminos»).\n• ¡Ay del corazón desconfiado! El que se niega a confiar en el Señor –y por eso desfallece– se priva a sí mismo de la protección del Señor («no alcanzará protección»).\n• ¡Ay de los que se rinden! (v. 14\, omitido). El que pierde el aguante y desfallece en la esperanza\, porque desconfía de la promesa\, se priva del futuro («¿qué hará cuando venga el Señor?»)\n\nLa sabiduría no es solo un título de predilección por parte de Dios y un motivo de gloria para el israelita\, es igualmente una exigencia de coherencia. Y esta exigencia puede volverse duramente apremiante en muchos de los casos. Ser sabio a la manera del Señor en la culta sociedad de corte helénico era exponerse al juicio soberbio de quienes presumían de tener la última palabra\, porque se creían más sabios que los demás. Esto sin contar con que la sabiduría que procede del respeto al Señor conduce a llevar un género de vida que los filósofos griegos censuraban como estupidez. Por eso\, la «prueba» de la que habla el autor era doblemente exigente. El israelita no tenía otro apoyo que el Señor y el testimonio de su corazón\, confiando en que el Señor remuneraría su lealtad. Pero tenía otra prueba: su reivindicación por parte del Señor no sería inmediata\, podía demorarse; había que tener el aguante\, la paciencia\, para resistir hasta cuando él manifestara su compasión y su misericordia. No le era lícito desertar.\n\nEl cristiano vive hoy una prueba que le exige una confianza más radical y aguante a prueba de toda suerte de vejámenes: cargar la cruz. La única fuerza que puede sostenerlo en la «via crucis» es la que procede del Señor Jesús\, su Espíritu. Cuando el discípulo sigue a su Señor\, lo hace a través de esa vía dolorosa que lo lleva a la luz de la resurrección\, por gracia del Espíritu del Padre y del Hijo. Gracia que se renueva en la celebración del memorial del Señor.\nFeliz martes.
URL:https://diocesisdesincelejo.org/calendario/martes-de-la-vii-semana-del-tiempo-ordinario-ano-i/
CATEGORIES:Palabra y reflexión del día
END:VEVENT
BEGIN:VEVENT
DTSTART;VALUE=DATE:20190227
DTEND;VALUE=DATE:20190228
DTSTAMP:20260504T155344
CREATED:20190226T230702Z
LAST-MODIFIED:20190227T002354Z
UID:8419-1551225600-1551311999@diocesisdesincelejo.org
SUMMARY:Miércoles de la VII semana del Tiempo Ordinario. Año I
DESCRIPTION:Primera lectura\n\nLectura del libro del Eclesiástico (4\,12-22): \nLa sabiduría instruye a sus hijos\, estimula a los que la comprenden. Los que la aman aman la vida\, los que la buscan alcanzan el favor del Señor; los que la retienen consiguen gloria del Señor\, el Señor bendecirá su morada; los que la sirven sirven al Santo\, Dios ama a los que la aman. Quien me escucha juzgará rectamente\, quien me hace caso habitará en mis atrios; disimulada caminaré con él\, comenzaré probándolo con tentaciones; cuando su corazón se entregue a mí\, volveré a él para guiarlo y revelarle mis secretos; pero\, si se desvía\, lo rechazaré y lo encerraré en la prisión; si se aparte de mí\, lo arrojaré y lo entregaré a la ruina. \nPalabra de Dios \n\n\n\nSalmo\n\nSal 118\,165.168.171.172.174.175 \nR/. Mucha paz tienen los que aman tus leyes\, Señor \nMucha paz tienen los que aman tus leyes\,\ny nada los hace tropezar. R/. \nGuardo tus decretos\,\ny tú tienes presentes mis caminos. R/. \nDe mis labios brota la alabanza\,\nporque me enseñaste tus leyes. R/. \nMi lengua canta tu fidelidad\,\nporque todos tus preceptos son justos. R/. \nAnsío tu salvación\, Señor;\ntu voluntad es mi delicia. R/. \nQue mi alma viva para alabarte\,\nque tus mandamientos me auxilien. R/. \n\n\n\nEvangelio\n\nLectura del santo evangelio según san Marcos (9\,38-40): \nEn aquel tiempo\, dijo Juan a Jesús: «Maestro\, hemos visto a uno que echaba demonios en tu nombre\, y se lo hemos querido impedir\, porque no es de los nuestros.»\nJesús respondió: «No se lo impidáis\, porque uno que hace milagros en mi nombre no puede luego hablar mal de mí. El que no está contra nosotros está a favor nuestro.» \nPalabra del Señor \n\n\n\nLa reflexión del padre Adalberto\, nuestro vicario general \n\n\n\nMiércoles de la VII semana del Tiempo Ordinario. Año I.\n\nLuego de exhortar a mantener el «temor del Señor» –o sea\, el respeto y el amor a Dios– a pesar de la prueba\, y de hacer un apremiante llamado a resistir en los momentos de persecución\, el autor mostró la relación entre ese «temor del Señor» y la escucha de su palabra\, la observancia de sus caminos\, la búsqueda de su agrado y la observancia de su Ley\, la apertura de corazón y la humildad ante él. Es preferible el juicio del Señor al de «los hombres» (seguramente los paganos)\, porque el Señor es misericordioso (cf. Sir 2\,15-18\, omitido).\n\nLuego\, Ben Sirá se refirió extensamente a la piedad filial\, los deberes de los hijos con sus padres\, en una especie de desarrollo del cuarto mandamiento del decálogo (cf. Ex 20\,12; Dt 5\,16). Y\, a continuación\, propuso consejos sobre las relaciones con los demás en la humildad y la caridad\, calidades humanas y de profundo valor religioso con las cuales se concreta el «temor del Señor» en la convivencia social (cf. Sir 3\,1-31\, omitido).\n\nSigue una exhortación del maestro al ejercicio amable de la caridad por compasión y solidaridad\, ya que esta conducta hace grato al hombre a los ojos de Dios y lo recomienda ante la asamblea del pueblo; e incita al sabio a liberar al oprimido del opresor\, a hacer justicia y a solidarizarse con los excluidos de la sociedad (cf. Sir 4\,1-10\, omitido).\n\nSir 4\,12-22.\nBen Sirá pone en labios de la Sabiduría –como si se tratara de una madre educando a sus hijos– una exhortación. Primero\, introduce el discurso\, y después le da la palabra a la sabiduría. Aquí tenemos en cuenta el v. 11\, omitido por el leccionario\, que forma parte de esa introducción.\n\n1. Habla el sabio.\nLa sabiduría «hace crecer (??????) a sus hijos». Es una afirmación polivalente\, que sugiere a una madre que nutre y cría a sus hijos (su crecimiento físico)\, que los educa e instruye (su crecimiento espiritual y moral)\, y los vuelve grandes y respetables en la asamblea del pueblo (su crecimiento social). Además\, la sabiduría –enseña Ben Sirá– «estimula a los que la comprenden»\, en el sentido de que cuida a quienes la buscan (v. 11\, omitido).\nEl amor a la sabiduría equivale al amor a la vida\, es decir\, el sabio es quien vive de verdad\, pues\, además de darle calidad humana a su vida\, la sabiduría ennoblece su convivencia con los demás\, y quienes se esmeran por buscarla alcanzan la aprobación del Señor y se colman de gozo. Estas máximas inculcan la sabiduría en una perspectiva de presente\, es decir\, no hay que esperar para comprobar sus efectos bienhechores\, que se experimentan de inmediato (según el texto hebreo).\nPerseverar en la sabiduría lleva a heredar la gloria del Señor y a obtener la compañía y la bendición divinas dondequiera que se dirija el «hijo» de la sabiduría; ella es como la nube que acompañaba a los israelitas que peregrinaban en el desierto. La bendición que ella le asegura a quien la retiene es permanente garantía de vida\, no importa dónde «acampe» este.\nServirle a la sabiduría es rendirle culto al Santo. Afirmación importante\, pues pone el acento en la vida recta y en la convivencia justa\, entendidas como homenaje de adoración al Señor\, acento que se confirma con la siguiente afirmación\, «el Señor ama a los que la aman»\, en donde el amor a la sabiduría prácticamente equivale a amar al Señor. Si antes afirmaba que el amor a la sabiduría es amor a la vida\, ahora avanza un paso más\, asegurando que el amor a la sabiduría es respondido por el Señor\, como dando a entender que es lo mismo amar al Señor que amar la sabiduría.\n2. Habla la Sabiduría.\nSegún el texto hebreo\, el discurso de la sabiduría comienza en el v. 15. Desde aquí en adelante\, el autor recurre a la personificación de la sabiduría\, recurso que se hace notar con la mayúscula inicial con que se escribe ahora el nombre común\, para darle así carácter de nombre propio.\n\nLa Sabiduría-madre comienza prometiendo que quien la escuche tendrá la capacidad de «juzgar» rectamente\, función que alude al tribunal sagrado que –según sugieren algunos salmos– está en el templo; esto equivale a prometer la facultad de juzgar con justicia y equidad\, como lo hace el Señor que habita en el templo. Alusión que parece confirmarse con la mención de los «atrios».\n\nEn el texto hebreo falta el versículo 16\, que está en el texto griego (en tercera persona): «Si se fía de ella\, la obtendrá en heredad\, y sus descendientes la tendrán en posesión».\n\nProsigue la Sabiduría haciendo promesas dirigidas a quien se apegue a ella. Su acompañamiento será discreto (literalmente: «caminaré con él como una extraña»)\, pero el adiestramiento para su «hijo» (discípulo) será efectivo. Primero –dice–\, «comenzaré probándolo con tentaciones». Pese a que el judío conoce la revelación y la sabiduría desde su nacimiento (cf. Sir prólogo 1-2)\, no se trata de mero saber intelectual\, sino de una asimilación activa\, por el entrenamiento personal; así podrá disfrutar personalmente de los bienes de la sabiduría. Es decisión suya ser fiel a la tradición recibida y demostrar con su vida su apego a la sabiduría de sus mayores.\n\nLa Sabiduría\, igualmente\, promete a su discípulo que lo guiará por el camino y le revelará sus secretos\, pero le advierte que\, si se separa de ella\, lo rechazará y lo confinará a la cárcel\, lenguaje que pretende mostrar la fatalidad de abandonar el camino de la sabiduría: «si se aparta de mí\, lo arrojaré y lo entregaré a los salteadores». Apartarse de la sabiduría implica la pérdida de sí mismo y el despojo violento de todos sus bienes.\n\nAhora\, la Sabiduría-madre se dirige al hijo-discípulo en tono de exhortación: Hay que aprovechar la ocasión que se le presenta en el mundo en el que vive. En el caso\, se refiere al judío entre los ciudadanos de cultura griega\, pero se puede generalizar. Sin embargo\, hay dos advertencias a este respecto: guardarse del mal y no avergonzarse de su condición ni disimular por ello su propia fe\, porque eso lo perjudicaría. El autor distingue dos aspectos opuestos de la «vergüenza»: «uno que acarrea culpa\, y el otro que trae gracia y honor». Se trata de no incurrir en la culpa ni ceder para perjudicarse a sí mismo… y sigue una serie de encargos en ese sentido (cf. vv. 23-31\, omitido).\n\nVivir la propia fe en un ambiente cultural y religiosamente heterogéneo entraña un apasionante desafío. Ante todo\, es necesario desarrollar y afianzar la convicción de que esa fe humaniza\, es decir\, ennoblece al creyente\, lo hace mejor ser humano; no mejor que los demás\, porque eso no sería favorable\, sino mejor en su trato con los demás. Es decir\, la fe como factor de crecimiento personal y social. Enseguida\, hay que constatar que el Dios al cual se le rinde culto se complace en ese crecimiento humano y social\, que lo exige y lo potencia\, y que\, por lo tanto\, la propia fe entraña una apertura dialógica hacia el entorno humano\, cultural y social en el que ella se vive.\n\nEl cristiano\, testigo de que la Sabiduría de Dios se encarnó\, está llamado a manifestar la simpatía de Dios por todo lo humano\, mostrándose siempre abierto a lo que promueve la dignidad y los derechos y los deberes de los seres humanos\, de modo que tanto las relaciones interpersonales como las sociales estén encaminadas a dar testimonio del favor de Dios. A esto nos compromete la celebración de la eucaristía y\, sobre todo\, la comunión eucarística.\nFeliz miércoles.
URL:https://diocesisdesincelejo.org/calendario/miercoles-de-la-vii-semana-del-tiempo-ordinario-ano-i/
CATEGORIES:Palabra y reflexión del día
END:VEVENT
BEGIN:VEVENT
DTSTART;VALUE=DATE:20190228
DTEND;VALUE=DATE:20190301
DTSTAMP:20260504T155344
CREATED:20190228T015325Z
LAST-MODIFIED:20190228T015325Z
UID:8423-1551312000-1551398399@diocesisdesincelejo.org
SUMMARY:Jueves de la VII semana del Tiempo Ordinario. Año I
DESCRIPTION:Primera lectura\nLectura del libro del Eclesiástico (5\,1-10): \nNO No confíes en tus riquezas\,\nni digas: «Con esto me basta».\nNo sigas tu instinto y tu fuerza\,\nsecundando las pasiones de tu corazón.\nY no digas: «Quién puede dominarme?»\,\no bien: «Quién logrará someterme por lo que he hecho?»\,\nporque el Señor ciertamente te castigará.\nNo digas: «He pecado\, y ¿qué me ha pasado?»\,\nporque el Señor sabe esperar.\nDel perdón no te sientas tan seguro\,\nmientras acumulas pecado tras pecado.\nY no digas: «Es grande su compasión\,\nme perdonará mis muchos pecados»\,\nporque él tiene compasión y cólera\,\ny su ira recae sobre los malvados.\nNo tardes en convertirte al Señor\,\nni lo dejes de un día para otro\,\nporque de repente la ira del Señor se enciende\,\ny el día del castigo perecerás.\nNo confíes en riquezas injustas\,\nporque de nada te servirán el día de la desgracia. \nPalabra de Dios\n\n\nSalmo\nSal 1 \nR/. Dichoso el hombre que ha puesto su confianza en el Señor \nV/. Dichoso el hombre\nque no sigue el consejo de los impíos\,\nni entra por la senda de los pecadores\,\nni se sienta en la reunión de los Cínicos;\nsino que su gozo es la ley del Señor\,\ny medita su ley día y noche. R/. \nV/. Será como un árbol\nplantado al borde de la acequia:\nda fruto en su sazón\ny no se marchitan sus hojas;\ny cuanto emprende tiene buen fin. R/. \nV/. No así los impíos\, no así;\nserán paja que arrebata el viento.\nPorque el Señor protege el camino de los justos\,\npero el camino de los impíos acaba mal. R/. \n\n\nEvangelio de hoy\nLectura del santo evangelio según san Marcos (9\,41-50): \nEN aquel tiempo\, dijo Jesús a sus discípulos:\n«El que os dé a beber un vaso de agua porque sois de Cristo\, en verdad os digo que no se quedará sin recompensa. El que escandalice a uno de estos pequeñuelos que creen\, más le valdría que le encajasen en el cuello una piedra de molino y lo echasen al mar. Si tu mano te induce a pecar\, córtatela: más te vale entrar manco en la vida\, que ir con las dos manosa la ugehennan al fuego que no se apaga.\nY\, si tu pie te induce a pecar\, córtatelo: más te vale entrar cojo en la vida\, que ser echado con los dos pies a la “gehenna”.\nY\, si tu ojo te induce a pecar\, sácatelo: más te vale entrar tuerto en el reino de Dios\, que ser echado con los dos ojos a la “gehenna”\, donde el gusano no muere y el fuego no se apaga.\nTodos serán salados a fuego. Buena es la sal; pero si la sal se vuelve sosa\, ¿con qué la salaréis? Tened sal entre vosotros y vivid en paz unos con otros». \nPalabra del Señor\n\n\nLa reflexión del padre Adalberto\, nuestro vicario general\n\nJueves de la VII semana del Tiempo Ordinario. Año I.\n\nDespués del elogio de la sabiduría y de la exhortación atribuida a ella como una madre que educa a sus hijos\, vino su amonestación a distinguir entre la vergüenza que acarrea culpa y la vergüenza que trae gracia y honor\, evitando la arrogancia y la cobardía.\n\nEn primer lugar\, inculcó el testimonio de palabra: la sabiduría aprendida de la Ley no se puede ocultar ni disimular; al contrario\, en el hablar hay que mostrarla. Enseguida volvió sobre el temor del Señor: no contradecir al Señor alegando inocencia\, hay que reconocer las propias culpas\, ya que la sinceridad es de sabios. Y luego volvió al juicio para recomendar un difícil equilibrio en las relaciones de convivencia en una sociedad pagana: ni someterse al juicio del necio\, ni oponer resistencia a la autoridad\, ni compartir con la autoridad inicua. Por eso\, educa en la lucha a muerte por la justicia\, asegurando en ella la ayuda del Señor\, sin arrogancia ni cobardía\, sin ferocidad ni pusilanimidad\, sin desmedidas exigencias ni mezquino egoísmo (cf. Sir 4\,23-31).\n\nEn ese mismo esquema binario propone ahora el autor sus reflexiones sobre la presunción (5\,1-8) y el hablar (5\,9-6\,1). Hay que mantener siempre presente su intención de enseñar la sabiduría inculcando el «temor» (respeto + amor) al Señor.\n\nSir 5\,1-10.\nEn desarrollo de su esquema binario\, Ben Sirá propone dos maneras de presumir\, y le hace una exhortación al pecador\, en este caso\, al presumido. Esta vez no hay dos opuestos\, uno negativo y otro positivo\, sino dos distintos\, ambos negativos.\n\n1. Primera forma de presunción.\nConsiste en la confianza en sí mismo apoyándose en realidades externas o internas\, sin respetar al Señor. La riqueza es frecuentemente denunciada como causa de una falsa seguridad\, origen de cierta sensación de poder que se constituye en una de las raíces del orgullo y de la presunción\, y que empuja al hombre sin escrúpulos a satisfacer sus pasiones mezquinas\, olvidándose así de la precariedad de la condición humana (cf. Dt 8\,17-18). Pero la riqueza también puede infundir la falsa seguridad en sí mismo y la pérdida del respeto al Señor. Tal actitud arrogante y presumida es la del impío que se siente seguro de sus logros (cf. Sl 10\,6; 73\,3.4.12)\, se gloría de su ambición (cf. Sl 10\,3)\, y aparta su pensamiento del Señor (cf. Sl 10\,4; 53\,2) y de sus juicios (cf. Sl 10\,11.13). Esto es lo que hoy se describe con el término «autosuficiencia»\, en su sentido negativo: pensar que la riqueza basta para vivir tranquilo y sin preocuparse de Dios ni del prójimo. Pero pecador debe saber que el Señor lo llamará a responder por sus acciones.\n2. Segunda forma de presunción.\nSin embargo\, el presumido insiste con otra forma de presunción\, aún más refinada y peligrosa: la presunción de impunidad al abrigo de la compasión de Dios. Sí\, es cierto que «el Señor es un Dios paciente»\, pero eso no lo hace cómplice del pecador\, como si este pudiera indefinidamente añadir culpas a culpas. Por mucho que se demore\, su reprobación alcanzará al criminal\, aunque las apariencias en la tierra indiquen lo contrario (cf. Qo 8\,11-15). No puede estar el pecador tan seguro de ser perdonado que se dedique con indolencia a amontonar injusticias con la presunción de que\, por ser compasivo\, el Señor\, sin más\, se las perdonará todas. Hacer de la bondad de Dios una coartada para pecar tranquilamente es un mal cálculo\, una insensatez. La afirmación de que el Señor «tiene compasión y tiene cólera» quiere explicar que su amor no es indiferente ante la injusticia; aunque es cierto que el Señor no castiga («compasión») –y por eso el pecador presume de que nada malo le ha sucedido–\, él reprueba la iniquidad («cólera»)\, porque está a favor de la justicia y en contra de la injusticia.\n3. Exhortación.\nLa auténtica reacción del pecador ante la proverbial compasión del Señor es volverse a él cuanto antes\, sin dar largas al asunto\, por dos razones\, a cual más incierta: la «cólera del Señor» no avisa\, y «el día del castigo (de la venganza)» es aniquilador. Nadie puede tener certeza del momento en que deberá asumir la responsabilidad de sus acciones\, pero tarde o temprano tendrá que hacerlo. En ese momento\, las muchas riquezas de nada servirán\nSe entiende aquí la «cólera» del Señor no solo como su reprobación\, sino también como el modo de manifestarse esa reprobación. Que Dios reprueba\, es algo sabido\, pues él es justo y no apoya la injusticia; pero la forma como lo haga\, es decir\, las consecuencias que tiene esa falta de apoyo suyo\, son impredecibles. De modo semejante\, el «castigo» del Señor se refiere al fracaso de las empresas humanas por falta del apoyo del Señor\, interpretadas como «venganza» suya cuando el pecador ha colmado la medida de sus crímenes.\n\nEn otros términos\, la multiplicación de las injusticias produce\, como resultado\, la ruina de los proyectos del pecador\, y esa ruina es impredecible e imponderable. Por eso\, la confianza en las riquezas injustas es una estupidez («insensatez»)\, esas riquezas no pueden evitar el fracaso que entraña la injusticia con la que son amasadas esas riquezas.\n\nEl respeto al Señor da sensatez y protege al sabio de la infundada presunción que se deriva del supuesto apoyo exterior o interior de las riquezas\, la fuerza física o el poder\, cosas que no dan valor al ser humano. También lo protege de suponer que la paciencia del Señor y su perdón le permiten prolongar su maldad todo el tiempo que quiera\, sin que esa maldad le cause resultados adversos. Debe entender que la riqueza no compra la justicia\, y que\, siendo cierto que el Señor es paciente y que perdona\, la injusticia es dañina en sí misma\, y como no tiene aprobación ni apoyo de parte de Dios\, termina causando daño a su autor y arruinando sus proyectos.\n\nJesús habla con mayor claridad de esta relación entre riqueza\, injusticia\, indolencia y ruina. No solo a escala individual\, sino también social. Tanto el individuo como la sociedad que ponen su confianza en la riqueza o en la violencia se condenan al fracaso individual o social. Por eso\, las bienaventuranzas invitan a ser libres\, a poner nuestra confianza en Dios y a ser solidarios con los desposeídos. Esta invitación hay que aceptarla personalmente y vivirla comunitariamente. La asamblea eucarística\, en la que se comparten el pan de la vida y la copa de la salvación\, es signo e instrumento de esa aceptación. Esa es una de las razones por las que recibimos la comunión diciendo «amén».\nFeliz jueves eucarístico y vocacional.
URL:https://diocesisdesincelejo.org/calendario/jueves-de-la-vii-semana-del-tiempo-ordinario-ano-i/
CATEGORIES:Palabra y reflexión del día
END:VEVENT
END:VCALENDAR