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SUMMARY:Miércoles de la II semana de Pascua.
DESCRIPTION:Primera lectura\nLectura del libro de los Hechos de los apóstoles (5\,17-26): \nEN aquellos días\, el sumo sacerdote y todos los suyos\, que integran la secta de los saduceos\, en un arrebato de celo\, prendieron a los apóstoles y los metieron en la cárcel pública. Pero\, por la noche\, el ángel del Señor les abrió las puertas de la cárcel y los sacó fuera\, diciéndoles:\n«Marchaos y\, cuando lleguéis al templo\, explicad al pueblo todas estas palabras de vida».\nEntonces ellos\, al oírlo\, entraron en el templo al amanecer y se pusieron a enseñar. Llegó entre tanto el sumo sacerdote con todos los suyos\, convocaron el Sanedrín y el pleno de los ancianos de los hijos de Israel\, y mandaron a la prisión para que los trajesen. Fueron los guardias\, no los encontraron en la cárcel\, y volvieron a informar\, diciendo:\n«Hemos encontrado la prisión cerrada con toda seguridad\, y a los centinelas en pie a las puertas; pero\, al abrir\, no encontramos a nadie dentro».\nAl oír estas palabras\, ni el jefe de la guardia del templo ni los sumos sacerdotes atinaban a explicarse qué había pasado. Uno se presentó\, avisando:\n«Mirad\, los hombres que metisteis en la cárcel están en el templo\, enseñando al pueblo».\nEntonces el jefe salió con los guardias y se los trajo\, sin emplear la fuerza\, por miedo a que el pueblo los apedrease. \nPalabra de Dios\n\n\nSalmo\nSal 33\,2-3.4-5.6-7.8-9 \nR/. Si el afligido invoca al Señor\, él lo escucha \nBendigo al Señor en todo momento\,\nsu alabanza está siempre en mi boca;\nmi alma se gloría en el Señor:\nque los humildes lo escuchen y se alegren. R/. \nProclamad conmigo la grandeza del Señor\,\nensalcemos juntos su nombre.\nYo consulté al Señor\, y me respondió\,\nme libró de todas mis ansias. R/. \nContempladlo\, y quedaréis radiantes\,\nvuestro rostro no se avergonzará.\nEl afligido invocó al Señor\,\nél lo escuchó y lo salvó de sus angustias. R/. \nEl ángel del Señor acampa en torno a sus fieles\ny los protege.\nGustad y ved qué bueno es el Señor\,\ndichoso el que se acoge a él. R/.\n\n\nEvangelio de hoy\nLectura del santo evangelio según san Juan (3\,16-21): \nTANTO amó Dios al mundo\, que entregó a su Unigénito\, para que todo el que cree en él no perezca\, sino que tenga vida eterna.\nPorque Dios no envió a su Hijo al mundo para juzgar al mundo\, sino para que el mundo se salve por él.\nEl que cree en él no será juzgado; el que no cree ya está juzgado\, porque no ha creído en el nombre del Unigénito de Dios.\nEste es el juicio: que la luz vino al mundo\, y los hombres prefirieron la tiniebla a la luz\, porque sus obras eran malas. Pues todo el que obra el mal detesta la luz\, y no se acerca a la luz\, para no verse acusado por sus obras.\nEn cambio\, el que obra la verdad se acerca a la luz\, para que se vea que sus obras están hechas según Dios. \nPalabra del Señor\n\n\nLa reflexión del padre Adalberto\, nuestro vicario general\n\nMiércoles de la II semana de Pascua.\n\nLos acontecimientos que estamos meditando en el libro de los Hechos de los Apóstoles se narran en el trasfondo del éxodo. Es la pascua de la Iglesia. Los sumos sacerdotes\, cual nuevos faraones\, meten en la cárcel a los apóstoles (todos) pero el Ángel del Señor los libera.\nEl amor de Dios\, y\, por tanto\, el amor del cristiano\, no es un sentimentalismo fácil y romántico\, sino una relación comprometida y constructiva cuya finalidad consiste en la salvación de aquellos a quienes se ama. El amor es salvador. Amar es salvar\, y salvar es infundir vida.\n\n1. Primera lectura (Hch 5\,17-26).\nLa «rabia» del partido saduceo\, al cual pertenecen en su gran mayoría los sumos sacerdotes y los senadores\, toma nota de la ruptura de la comunidad con el culto del templo\, y esto los alarma. Por eso apresan a los apóstoles delante de la gente\, con el propósito de amedrentar\, pero el Ángel del Señor\, como en Egipto\, los rescata en aquella «noche». En el libro de los Hechos\, este «Ángel del Señor» (el «mensajero» del Dios del éxodo) se identifica con Jesús en su aspecto liberador. La figura del Antiguo Testamento se interpreta a la luz de Jesús. Cuando va a subrayar su aspecto salvador\, el libro usa su nombre propio («Jesús»: el Señor salva). El Ángel del Señor los envía de nuevo a cumplir la misión ante «el pueblo» (es decir\, Israel)\, que debe comenzar por Jerusalén (cf. Lc 24\,47-48) y que se ha de cumplir íntegramente. La liberación de la que han sido objeto es para que estén disponibles para la misión. Este paso («pascua») lo indica el libro contrastando la «noche» de la cárcel con el «alba» cuando ellos «se pusieron a enseñar».\nLa acción represiva pierde su efecto ante la obra interiormente liberadora del «Ángel del Señor» (Jesús). Aunque la «cárcel» permanece\, y el calabozo sigue siendo un reclusorio que atemoriza\, a los guardias les sorprende que los «presos» sigan libres y haciendo uso público de su libertad. El aparato represivo ha perdido su poder sobre los liberados por Jesús\, el «Ángel del Señor».\nLos apóstoles\, como antaño Moisés\, deben explicarle al pueblo «este modo de vida»\, es decir\, la liberación que acontece por medio de Jesús. El sumo sacerdote junto con su partido convoca «el Consejo\, a saber\, el Senado en pleno». Esta doble designación (Consejo\, Senado) alude al grupo de ancianos (????????) que asistía a Moisés. Los actuales ancianos se oponen a la obra liberadora que apoyaron los antiguos. Los que antes se sentían libres y con capacidad de encarcelar\, fueron presa del despiste; los que estaban presos\, en cambio\, fueron liberados y cooperan con el Dios del éxodo. Ya no hay prisión que pueda retenerlos. Dios ha invalidado la cárcel de los dirigentes (el miedo). De las acciones\, los apóstoles han pasado a la enseñanza sobre Jesús. El pueblo se pone de su parte y se debilita el poder de los dirigentes asesinos. Aunque los apóstoles todavía no hacen pleno uso de su libertad\, Dios interviene para liberarlos con el fin de que ellos cooperen con él en la realización de su designio.\nYa los guardias tienen que tomar precauciones («sin emplear la fuerza»)\, porque les causa temor el respaldo que el pueblo les da a los misioneros.\n\n2. Evangelio (Jn 3\,16-21).\n«Dios es amor» (1Jn 4\,7.16)\, y demuestra ese amor con el don de su Hijo\, que es como darse a sí mismo\, para que el que lo acepte tenga vida y no perezca. La fe consiste en aceptar a ese Dios que se entrega por medio de Jesús y como él. Esta aceptación implica un cambio\, una conversión. No se trata de un Dios que sentencia y condena\, sino del Dios que en Jesús ofrece la oportunidad de salvarse. Nótese que dice: «para que el mundo por él se salve» (v. 17). El mundo (en este caso\, la humanidad) no es un objeto pasivo sino agente activo de su propia salvación. Por eso\, aunque Dios tiene un designio universal de salvación\, el mundo es responsable de salvarse. Se perciben así dos actitudes: el que le da su adhesión a Jesús y el que no.\n• Negar la adhesión de fe a Jesús es dar sentencia contra sí mismo\, renunciar a la posibilidad de plenitud de vida que él ofrece. Su condición de «Hijo único de Dios» (??? ????????????? ??? ??????? ??? ?????????????? ??? ????\, lit.: «por no haber creído en el nombre de Hijo único De Dios») equivale «hijo amado» (cf. Gen 22\,2). Esto significa cerrarse al amor manifestado por Dios mediante este hijo singular. Esta es la opción de «los hombres»\, los que no se dejan guiar por el Espíritu\, sino por «la tiniebla» (la ideología embustera)\, por ser secuaces del «pecado del mundo» (la injusticia de la sociedad perversa). Su actuación es «perversa»\, por eso detestan la luz\, es decir\, a Jesús\, porque él denuncia la perversidad de sus obras.\n• En cambio\, el que tiene una conducta favorable a la vida humana\, da su adhesión de fe a Jesús y se exime de toda sentencia\, eso es practicar la «lealtad» (???????\, lit.: «la verdad»)\, o sea\, el amor leal/fiel\, como él. Por eso\, le da su adhesión a Jesús\, no teme acercarse a él\, pues sus actuaciones son coherentes con esa adhesión al Señor\, que es su modelo de vida\, y no tiene que avergonzarse de sus obras\, porque se inspira en él. Aquí se aprecia claro que la adhesión a la persona\, la obra y el mensaje de Jesús está preparada y precedida al optar por la «lealtad». El que está de parte de la verdad y de la justicia muestra una actitud favorable a la vida humana\, a la realización humana\, y\, por eso\, se siente atraído por Jesús y se acerca a él\, porque encuentra en él la confirmación de su opción. Jesús responde a sus anhelos\, y se le ofrece como su mejor aliado para realizarlos.\n\nEs necesario tomar en serio y asumir el señorío de Jesucristo para ser eficaces en la misión que Dios quiere confiarnos. Este no consiste en someterse a él\, sino en aprender la libertad del Hijo del Hombre\, la que procede del Espíritu\, es decir\, la libertad para amar. Esta liberad implica la opción de ser «hijo de Dios» como Jesús. En el fondo\, significa cumplir el viejo sueño de «ser como Dios» (cf. Gen 3\,5).\nLa adhesión de fe a Jesús como el Hijo único del Padre resulta ser opción de fe en el ser humano\, tal como este se revela en Jesús. Él es «el Hombre»\, la máxima expresión de humanidad. Es el Hombre-Dios\, en quien el Padre señala el modelo humano\, el ideal que todo ser humano acepta como propuesta para alcanzar así su propia plenitud humana. En él se encuentra la libertad que todo ser humano requiere para realizarse y amar sin ataduras egoístas ni miedos.\nPor eso\, cuando en la comunión eucarística lo recibimos con un terminante «amén» (término hebreo de la misma raíz que «fe»)\, nos abrazamos a él con el propósito cada día más firme de ser felices como él.\nFeliz miércoles.
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SUMMARY:Jueves de la II semana de Pascua.
DESCRIPTION:Primera lectura\nLectura del libro de los Hechos de los apóstoles (5\,27-33): \nEN aquellos días\, los apóstoles fueron conducidos a comparecer ante el Sanedrín y el sumo sacerdote los interrogó\, diciendo:\n«¿No os habíamos ordenado formalmente no enseñar en ese Nombre? En cambio\, habéis llenado Jerusalén con vuestra enseñanza y queréis hacernos responsables de la sangre de ese hombre».\nPedro y los apóstoles replicaron:\n«Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres. El Dios de nuestros padres resucitó a Jesús\, a quien vosotros matasteis\, colgándolo de un madero. Dios lo ha exaltado con su diestra\, haciéndolo jefe y salvador\, para otorgar a Israel la conversión y el perdón de los pecados. Testigos de esto somos nosotros y el Espíritu Santo\, que Dios da a los que lo obedecen».\nEllos\, al oír esto\, se consumían de rabia y trataban de matarlos. \nPalabra de Dios\n\n\nSalmo\nSal 33\,2.9.17-18.19-20 \nR/. Si el afligido invoca al Señor\, él lo escucha \nBendigo al Señor en todo momento\,\nsu alabanza está siempre en mi boca.\nGustad y ved qué bueno es el Señor\,\ndichoso el que se acoge a él. R/. \nEl Señor se enfrenta con los malhechores\,\npara borrar de la tierra su memoria.\nCuando uno grita\, el Señor lo escucha\ny lo libra de sus angustias. R/. \nEl Señor está cerca de los atribulados\,\nsalva a los abatidos.\nAunque el justo sufra muchos males\,\nde todos lo libra el Señor. R/.\n\n\nEvangelio\nLectura del santo evangelio según san Juan (3\,31-36): \nEL que viene de lo alto está por encima de todos. El que es de la tierra es de la tierra y habla de la tierra. El que viene del cielo está por encima de todos. De lo que ha visto y ha oído da testimonio\, y nadie acepta su testimonio. El que acepta su testimonio certifica que Dios es veraz.\nEl que Dios envió habla las palabras de Dios\, porque no da el Espíritu con medida. El Padre ama al Hijo y todo lo ha puesto en su mano. El que cree en el Hijo posee la vida eterna; el que no crea al Hijo no verá la vida\, sino que la ira de Dios pesa sobre él. \nPalabra del Señor\n\n\n\n\n\nLa reflexión del padre Adalberto\, nuestro vicario general\nJueves de la II semana de Pascua.\n\nTodavía muchos cristianos equiparan el Nuevo Testamento al Antiguo\, porque no han tomado conciencia de la enorme diferencia que hay entre la Ley y Jesús. Pero esto no se resuelve con discusión académica\, sino con experiencia de fe. Ser cristiano es mucho más que saber\, es vivir y conocer por experiencia el seguimiento de Jesús.\nEl cumplimiento de la promesa de Dios sorprende\, y también exige apertura. La Ley de Moisés era anuncio profético de dicha promesa. Los profetas se basaron en su experiencia y expresaron esa experiencia con imágenes\, figuras\, metáforas\, tratando de hacerla inteligible. Quedarse en la «letra» de sus escritos\, sin abrirse al «espíritu» de sus oráculos\, encerraba la promesa en estrechos límites de comprensión. Por eso\, cuando el cumplimiento desborda las expectativas\, algunos\, en nombre de la Ley\, se resisten a aceptar tanto derroche de generosidad.\n\n1. Primera lectura (Hch 5\,27-33).\nEl Ángel del Señor mandó a los apóstoles que\, «de pie» (como testigos)\, le hablaran al pueblo en el templo sobre todo lo referente a «este modo de vida». Ahora\, «de pie»\, son acusados por el sacerdote ante el Consejo de desobedecer a Dios (porque no les obedecen a ellos). Sin saberlo y sin proponérselo\, los acusadores testifican que los apóstoles han cumplido la primera parte de la misión que les confió Jesús (llamado a la enmienda y la conversión comenzando por Jerusalén: Lc 24\,47). El Consejo entiende que los apóstoles responsabilizan a sus integrantes\, los senadores y sumos sacerdotes\, de la muerte violenta de Jesús\, al cual los apóstoles declaran inocente. Esta denuncia\, sin embargo\, no provoca una reacción de enmienda de su parte\, ni tampoco adhesión a la persona de Jesús (que sería la fe). El sumo sacerdote descarta esto de plano.\nPedro se hace vocero del grupo. El Dios que el sacerdote invoca fue precisamente el que resucitó al Jesús que ellos condenaron a morir como un maldito de Dios («colgándolo de un madero»: cf. Dt 21\,23); además\, lo exaltó como Jefe y Salvador en favor de Israel (nótese que aquí no se dijo que Pedro iba a hablar «lleno del Espíritu Santo»). Según esta presentación\, Pedro afirma que la resurrección es prácticamente una entronización en la que Jesús es constituido Mesías\, lo que de algún modo oscurece la misión histórica de Jesús o\, por lo menos\, justifica el hecho de que no lo hayan reconocido como tal antes de su resurrección.\nDe nuevo\, Pedro pierde de vista aquí que este mensaje es para todas las naciones (cf. Lc 24\,47). De todos modos –afirma–\, Dios solo les da el Espíritu Santo a los que le obedecen; y si ellos\, los apóstoles\, lo recibieron\, en tanto que los sacerdotes no\, queda claro que quienes obedecen a Dios son los apóstoles\, y no los sumos sacerdotes. Así que los testigos a favor de Jesús son los Once («nosotros») y el Espíritu Santo\, o sea\, muchos más de los que exige la Ley de Moisés («dos o tres»). El Espíritu Santo aparece confirmando el testimonio de los apóstoles.\nPor eso los sacerdotes quieren darles muerte a los apóstoles. El que no obedece a Dios mata al hombre (ellos mataron a Jesús); el que le obedece recibe el Espíritu Santo (posee la vida eterna y la comunica). La inocencia de Jesús y los suyos se demuestra porque dan vida.\n\n2. Evangelio (Jn 3\,31-36).\nEl evangelista hace una confrontación entre Moisés y Jesús en función de sus respectivos papeles en el designio de Dios. Por eso no los menciona por sus nombres propios (porque no se trata de un asunto personal)\, sino por lo que son y lo que hacen:\n2.1. «El que viene de arriba» es Jesús. De él afirma que:\n• Está por encima de todos.\n• Da testimonio de lo que ha visto y oído.\n• Su testimonio resulta inaceptable para muchos.\n• Quien lo acepta certifica la fidelidad de Dios a su promesa.\n2.2. «El que es de la tierra» es Moisés. De él afirma que:\n• Es de la tierra\, es decir\, está limitado por el espacio y el tiempo.\n• Se sitúa en una perspectiva sociocultural determinada.\n• Habla desde la tierra\, condicionado por esa perspectiva sociocultural.\n2.3. Balance de la confrontación:\n• El que viene de arriba tiene un mayor rol que todos los que son «de la tierra».\n• El que viene de arriba «da testimonio»\, en tanto que el que es de la tierra solo «habla».\nEl enviado de Dios\, «el que viene de arriba»)\, propone las «exigencias» (????????) de Dios\, en oposición a los «mandamientos» de Moisés: estos se redujeron a ser mero requerimiento exterior; las propuestas de Jesús\, en cambio\, comunican el Espíritu de Dios\, y este imprime un dinamismo interior de amor y de vida que capacita para cumplir libre y gozosamente las exigencias de Dios. Jesús no es uno más de la larga serie de los enviados de Dios\, él es su «Hijo»\, en cuya actividad autónoma («manos») se manifiesta el mismo Dios. Por eso\, darle adhesión a él es optar por la realización plena («vida eterna») de sí mismo; no escucharlo es privarse de la propia felicidad\, ser un réprobo de Dios («la cólera/reprobación de Dios queda sobre él»).\n\nMoisés tuvo un encargo divino\, sí\, pero en función del que había de venir. Era preciso tener en cuenta que:\n• su encargo era provisional\, pasajero;\n• su mensaje\, incompleto\, parcial;\n• su horizonte\, limitado\, situado.\nMoisés estuvo condicionado por la época\, la geografía y la cultura en las que vivió. Jesús no. Por eso\, en el prólogo\, el evangelista afirma:\n• «La Ley se dio por medio de Moisés; el amor y la lealtad han existido por medio de Jesús\, Mesías» (Jn 1\,17). Él da el Espíritu.\n• «A la divinidad nadie jamás la ha visto; un Hijo único\, Dios\, el que está de cara al Padre\, él ha sido la explicación» (Jn 1\,18). Jesús está «por encima de todos».\nEsto hay que tenerlo presente a la hora de recibir la comunión eucarística. Cuando comulgamos nos hacemos solidarios con Jesús\, porque él nos da la vida eterna.\nFeliz jueves.
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SUMMARY:3 de mayo. Exaltación de la Santa Cruz
DESCRIPTION:Cuando esta fiesta no cae en domingo\, se elige sólo una de las siguientes lecturas antes del Evangelio. \n1 Cuando alguien era mordido\,\nmiraba hacia la serpiente de bronce y quedaba curado \nLectura del libro de los Números     21\, 4b-9 \nEn el camino\, el pueblo perdió la paciencia y comenzó a hablar contra Dios y contra Moisés: «¿Por qué nos hicieron salir de Egipto para hacernos morir en el desierto? ¡Aquí no hay pan ni agua\, y ya estamos hartos de esta comida miserable!»\nEntonces el Señor envió contra el pueblo unas serpientes abrasadoras\, que mordieron a la gente\, y así murieron muchos israelitas.\nEl pueblo acudió a Moisés y le dijo: «Hemos pecado hablando contra el Señor y contra ti. Intercede delante del Señor\, para que aleje de nosotros esas serpientes.»\nMoisés intercedió por el pueblo\, y el Señor le dijo: «Fabrica una serpiente abrasadora y colócala sobre un asta. Y todo el que haya sido mordido\, al mirarla\, quedará curado.»\nMoisés hizo una serpiente de bronce y la puso sobre un asta. Y cuando alguien era mordido por una serpiente\, miraba hacia la serpiente de bronce y quedaba curado. \nPalabra de Dios. \nSALMO     Sal 77\, 1-2. 34-35. 36-37. 38 (R.: cf. 7b) \nR. No olviden las proezas del Señor.  \nPueblo mío\, escucha mi enseñanza\,\npresta atención a las palabras de mi boca:\nyo voy a recitar un poema\,\na revelar enigmas del pasado. R. \nCuando los hacía morir\, lo buscaban\ny se volvían a él ansiosamente:\nrecordaban que Dios era su Roca\,\ny el Altísimo\, su libertador. R. \nPero lo elogiaban de labios para afuera\ny mentían con sus lenguas;\nsu corazón no era sincero con él\ny no eran fieles a su alianza. R. \nEl Señor\, que es compasivo\,\nlos perdonaba en lugar de exterminarlos;\nuna y otra vez reprimió su enojo\ny no dio rienda suelta a su furor. R. \n2 Se anonadó a sí mismo. Por eso\, Dios lo exaltó \nLectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Filipos     2\, 6-11 \nJesucristo\, que era de condición divina\, no consideró esta igualdad con Dios como algo que debía guardar celosamente: al contrario\, se anonadó a sí mismo\, tomando la condición de servidor y haciéndose semejante a los hombres. Y presentándose con aspecto humano\, se humilló hasta aceptar por obediencia la muerte y muerte de cruz.\nPor eso\, Dios lo exaltó y le dio el Nombre que está sobre todo nombre\, para que al nombre de Jesús\, se doble toda rodilla en el cielo\, en la tierra y en los abismos\, y toda lengua proclame para gloria de Dios Padre: «Jesucristo es el Señor.» \nPalabra de Dios. \nALELUIA\n\nAleluia.\nTe adoramos\, Cristo\, y te bendecimos\,\nporque con tu cruz has redimido al mundo.\nAleluia. \nEVANGELIO \nEs necesario que el Hijo del hombre\nsea levantado en alto \n+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan     3\, 13-17 \nJesús dijo a Nicodemo:\n«Nadie ha subido al cielo\, sino el que descendió del cielo\, el Hijo del hombre que está en el cielo.\nDe la misma manera que Moisés levantó en alto la serpiente en el desierto\, también es necesario que el Hijo del hombre sea levantado en alto\, para que todos los que creen en él tengan Vida eterna.\nSí\, Dios amó tanto al mundo\, que entregó a su Hijo único para que todo el que cree en él no muera\, sino que tenga Vida eterna. Porque Dios no envió a su Hijo para juzgar al mundo\, sino para que el mundo se salve por él.» \nPalabra del Señor \n\nLa reflexión del padre Adalberto\, nuestro vicario general \n3 de mayo.\nExaltación de la Santa Cruz.\n\nEsta fiesta se originó en la dedicación de la basílica que se erigió en Jerusalén para mostrarle al pueblo la cruz en la que murió Jesús. Hoy se toma como un motivo para reflexionar en el hecho de que Jesús murió en la cruz\, y en lo que este hecho significa para los suyos.\nLa cruz\, como patíbulo\, es de origen persa; los romanos la importaron como instrumento para ejecutar a los esclavos rebeldes y a los antisociales. El hecho de «levantar» al condenado a muerte tenia la finalidad de exhibirlo públicamente como «ajusticiado» y proponerlo como advertencia\, con el fin de que sirviera de escarmiento tanto a los esclavos como a los criminales\, y lograr así que desistieran de sus intenciones rebeldes o criminales.\n\n1. Primera lectura (Num 21\,4b-9).\nPara comprender mejor este relato hay que tener en cuenta que en hebreo se da un parentesco entre «serpiente» (??????) y «bronce» (???????? ????????) con el verbo «adivinar» (????). Y también hay que recordar que la «rebelión» en el Antiguo Testamento no significa oponer resistencia a una tiranía\, sino resistirse a la oportunidad que el Señor brinda para alcanzar la libertad.\nEl pueblo rescatado se desanima\, siente extenuante el camino y se da a difamar la liberación de que está siendo objeto. En vez de un camino de vida\, ve un lazo de muerte\, el maná le parece miserable. Esto describe la situación de quienes ansían la libertad\, pero no están dispuestos a su conquista\, sino que pretenden alcanzarla sin esfuerzo alguno de su parte.\nEl autor atribuye a Dios la consecuencia de la maledicencia del pueblo: surgen entre el pueblo «las serpientes\, los serafines» (literalmente: ??????????? ???????????)\, que eran seres mitológicos de origen egipcio\, representados como serpientes con alas\, que adornaban el trono del faraón. O sea\, la maledicencia genera el pánico supersticioso de que los dioses protectores del faraón van a hacer fracasar el éxodo del Señor. Este miedo entraña desconfianza (falta de fe); temen que los dioses tutelares del faraón sean más fuertes que el Señor que los sacó del dominio egipcio.\nPor eso\, muchos «mueren» (caen en el engaño) y desisten del éxodo. La mentira supersticiosa se apodera de quienes le dan crédito\, y estos son sus primeras víctimas. Sin poder alguno\, dado que no son seres reales\, las «serpientes» dominan la situación\, generan caos\, envenenan a muchos de los rescatados de la servidumbre y los someten de nuevo con el mismo temor a la muerte con el que antes habían sido dominados en Egipto. Crearon su propio enemigo y se le rindieron.\nCuando el pueblo reconoce su pecado y recurre a la intercesión de Moisés\, el Señor le indica que haga para sí un serafín (??????) y lo coloque en un palo\, para que todo el que sea mordido viva al verlo. Moisés\, sin embargo\, hace una serpiente (??????) de bronce\, que cumple ese cometido. Aquí de lo que se trata es de enfrentar (ver) el propio miedo con fe en el Señor y confianza en la guía de Moisés. Esto le dará vida al pueblo. Y lo que era causa de muerte\, por esa fe y esa confianza\, se vuelve ocasión de vida. La «serpiente de bronce» (instrumento de superstición) puesta en alto pasa de ser un objeto de temor a convertirse en oportunidad para reconocer que el Señor que ha liberado a los israelitas del poder del faraón los salva (les de vida) en cualquier lugar.\n\n2. Evangelio (Jn 3\,13-17).\n«Subir al cielo para quedarse» es un modo de expresar el logro definitivo de la condición divina con la aceptación de Dios. «Haber bajado del cielo» expresa la adquisición inicial de la condición divina gracias al nacimiento «de arriba» (y «de nuevo») por la libre acción del Espíritu Santo. Esa condición divina\, que el ser humano pretendió usurpar por asalto\, instigado por la serpiente (cf. Gen 3\,1-5) está al alcance\, amorosamente ofrecida por Dios por medio del «Hijo del Hombre»\, o sea\, por medio del «hombre por excelencia»\, que no es una figura de poder\, sino expresión de la generosa entrega total de sí mismo. La condición divina se logra por esa entrega de amor.\nDicha entrega contradice nuestros razonamientos y sentimientos egoístas. Por eso\, «el Hijo del Hombre» es propuesto como Moisés propuso la «serpiente» en el desierto\, para que quien haga de su entrega el programa de su propia vida derrote el miedo a la muerte y descubra el camino de la vida plena y definitiva («eterna»). Jesús\, «levantado» en la cruz como signo del poder para matar que tiene «el mundo»\, pero «levantado» mucho más alto\, hasta el cielo\, como signo de la capacidad vivificadora propia del Padre\, es un desafío a la fe. Quien le dé su libre adhesión verá que esa entrega hasta la muerte no termina en el fracaso\, sino en la más resonante victoria.\n«Dios es amor» (1Jn 4\,7.16)\, y demuestra ese amor con la entrega de su Hijo\, que es como darse a sí mismo. para que el que lo acepte tenga vida y no perezca. Así\, la fe consiste en aceptar a ese Dios que se entrega por medio de su Hijo y como él. Esta aceptación entraña un cambio\, una conversión. No se trata de un Dios que sentencie y condene\, sino del Dios que en Jesús ofrece la oportunidad de salvarse. Adviértase que se lee: «para que el mundo por él se salve» (v. 17). El «mundo» –la humanidad\, en este caso– no es un objeto pasivo sino agente activo de su propia salvación. Por eso\, aunque Dios tiene un designio universal de salvación\, el mundo tiene la responsabilidad (capacidad de responder) para salvarse. Y la respuesta hay que darla al «Hijo del Hombre» levantado en alto\, crucificado.\n\nLa muerte de Jesús en la cruz significa dos cosas diametralmente opuestas:\n1. Para los verdugos de Jesús:\n• En el caso de los judíos: implica que él murió como maldito de Dios\, porque así estaba escrito en la Ley de Moisés: «Maldito el que cuelga de un leño» (Dt 21\,23)\n• En el caso de los romanos: Según sus propias leyes\, Jesús murió como un antisocial que había sido vendido a precio de esclavo. Declararse a su favor era un estigma.\n2. Para los seguidores de Jesús:\n• La muerte de Jesús es cumplimiento del mandamiento del Padre (cf. Jn 10\,18) para rescatarnos de la maldición (cf. Gal 3\,13-14). En este horizonte de comprensión\, la cruz es consecuencia de la coherencia de Jesús: fue crucificado por ser fiel al amor del Padre\n• La cruz de Jesús\, aunque los judíos la consideren un escándalo\, y los paganos una locura (cf. 1Cor 1\,23)\, para nosotros es portento y sabiduría de Dios (cf. 1Cor 1\,24)\, de la cual nos gloriamos (cf. Gal 6\,14a). No nos avergüenza adorar a Jesús crucificado.\nEn la cruz del Mesías nosotros estamos muertos para el mundo\, y el mundo está muerto para nosotros (cf. Ga 6\,14b). Esto quiere decir que\, al portar una cruz en el pecho\, como solemos hacer con frecuencia\, declaramos públicamente que ni somos cómplices de la injusticia (pecado) del mundo ni queremos llegar a serlo.\nLa celebración de la eucaristía recuerda y actualiza el sacrificio de la cruz. En ella aprendemos a enfrentar nuestro miedo supersticioso a la muerte. Cada vez que comemos con Jesús\, renovamos nuestro compromiso de solidaridad con él tanto en la vida como en la muerte\, y escuchamos ahí su invitación: «quien quiera venirse conmigo\, reniegue de sí mismo\, cargue su cruz\, y sígame» (Mc 8\,34).\nFeliz fiesta.
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SUMMARY:Fiesta de Felipe y Santiago\, apóstoles
DESCRIPTION:Primera lectura\nLectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios (15\,1-8):  \nOs recuerdo\, hermanos\, el Evangelio que os proclamé y que vosotros aceptasteis\, y en el que estáis fundados\, y que os está salvando\, si es que conserváis el Evangelio que os proclamé; de lo contrario\, se ha malogrado vuestra adhesión a la fe. Porque lo primero que yo os transmití\, tal como lo había recibido\, fue esto: que Cristo murió por nuestros pecados\, según las Escrituras; que fue sepultado y que resucitó al tercer día\, según las Escrituras; que se le apareció a Cefas y más tarde a los Doce; después se apareció a más de quinientos hermanos juntos\, la mayoría de los cuales viven todavía\, otros han muerto; después se le apareció a Santiago\, después a todos los apóstoles; por último\, se me apareció también a mí. \nPalabra de Dios \n\n\n\nSalmo\nSal 18\,2-3.4-5  \nR/. A toda la tierra alcanza su pregón \nEl cielo proclama la gloria de Dios\,\nel firmamento pregona la obra de sus manos:\nel día al día le pasa el mensaje\,\nla noche a la noche se lo susurra. R/. \nSin que hablen\, sin que pronuncien\,\nsin que resuene su voz\,\na toda la tierra alcanza su pregón\,\ny hasta los límites del orbe su lenguaje. R/. \n\n\n\nEvangelio\nLectura del santo evangelio según san Juan (14\,6-14):  \nEn aquel tiempo\, dijo Jesús a Tomás: «Yo soy el camino\, y la verdad\, y la vida. Nadie va al Padre\, sino por mí. Si me conocéis a mí\, conoceréis también a mi Padre. Ahora ya lo conocéis y lo habéis visto.»\nFelipe le dice: «Señor\, muéstranos al Padre y nos basta.»\nJesús le replica: «Hace tanto que estoy con vosotros\, ¿y no me conoces\, Felipe? Quien me ha visto a mí ha visto al Padre. ¿Cómo dices tú: “Muéstranos al Padre”? ¿No crees que yo estoy en el Padre\, y el Padre en mí? Lo que yo os digo no lo hablo por cuenta propia. El Padre\, que permanece en mí\, hace sus obras\, Creedme: yo estoy en el Padre\, y el Padre en mí. Si no\, creed a las obras. Os lo aseguro: el que cree en mí\, también él hará las obras que yo hago\, y aún mayores. Porque yo me voy al Padre; y lo que pidáis en mi nombre\, yo lo haré\, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si me pedís algo en mi nombre\, yo lo haré.» \nPalabra del Señor \n\n\n\n\n\n\n4 de mayo.\nSantos apóstoles Felipe y Santiago.\n\nFelipe de Betsaida (????????: «amigo de los caballos») es uno de esos discípulos de «la periferia»: su pueblo es fronterizo\, y su nombre griego habla de una familia algo distante de la religiosidad oficial. Fue llamado directamente por Jesús (cf. Jn 1\,43)\, y necesitó un largo proceso para aceptar su auténtica calidad mesiánica. Jesús lo puso a prueba para que superara las categorías del dinero (cf. Jn 6\,5). Cuando los griegos pidieron ver a Jesús\, él no supo manejar la cuestión\, y se apoyó en Tomás (cf. Jn 12\,20-22). Todavía en la Cena parece no comprender que el Padre está en Jesús (cf. Jn 14\,8-10). Esto muestra el fuerte influjo del Antiguo Testamento sobre Felipe.\nSantiago (???????\, ???????) es un nombre que evoluciona del griego al español pasando a través del latín (sant-: «sanctus»; Iacob: Jacobo) y toma la forma actual. Es el nombre del pariente del Señor que se convirtió en el líder de la Iglesia de Jerusalén después de la resurrección del Señor. Su nombre hebreo habla de una familia apegada a la tradición de los mayores. Aunque el apóstol Pablo lo considera apóstol\, no está en la lista de los Doce\, como tampoco lo está el mismo Pablo.\n\n1. Primera lectura (1Co 15\,1-8).\nSi la comunidad cristiana es testigo del Señor resucitado\, el apóstol lo debe ser con mayor razón.\na) La buena noticia del apóstol es:\n• Anunciada como tal (?? ?????????? ? ?????????????). Los corintios la recibieron así del grupo.\n• Acogida. La comunidad resultante es manifestación patente del eco que la palabra encontró.\n• Guardada. El apóstol da fe de que la comunidad se mantiene en ella después de aceptarla.\n• Salvadora. Y esa buena noticia ha producido una nueva vida y una nueva convivencia en ellos.\nb) Su contenido es:\n• Que el Mesías murió por los pecados\, es decir\, a causa de la injusticia de los hombres\, no por disposición de Dios.\n• Que fue sepultado y que resucitó. La sepultura certifica que realmente murió; la resurrección le pone fin a la muerte.\n• Que se apareció. Las apariciones dejan testigos que certifican con su vida que Jesús está vivo.\nc) Las apariciones:\n• A Pedro. Según la tradición lucana\, el primero de los Doce al que se le apareció (cf. Lc 24\,34).\n• A los Doce. Nombre del grupo que representaba a Israel\, ahora numéricamente reducido a 11.\n• A más de 500. Algunos suponen que Pablo se refiere aquí al acontecimiento de Pentecostés.\n• A Santiago. El pariente del Señor\, que no aparece entre sus seguidores antes de la resurrección.\n• Al resto de los apóstoles (literalmente: «a todos los apóstoles»). Pablo no circunscribe el título de «apóstol» a los Doce.\n• A Pablo mismo.\nLa lista de seis (trátese de personas o grupos) es incompleta. Deja abierta la posibilidad de nuevas apariciones del resucitado. Pero queda claro que la condición de «apóstol» (misionero) exige dos cosas:\n• La experiencia del Señor resucitado\, o sea\, el encuentro personal con Jesús como viviente.\n• El anuncio de la buena noticia\, o sea\, el testimonio personal de la buena noticia y su efecto.\n\n2. Evangelio (Jn 14\,6-14).\nJesús declara ser el camino\, la verdad y la vida del hombre que pretende llegar al Padre. Se trata de que\, para realizar el viejo anhelo de «ser como Dios»\, solo existe una manera\, y consiste en asemejarse a él como Hijo. Y esta identificación con el Padre se verifica por medio de obras que responden a las exigencias del amor\, obras que hablan más claro que las palabras (cf. Jn 10\,38).\n1. Jesús y el Padre.\nLa declaración de Jesús deja entrever que\, por él ser «el camino\, la verdad y la vida» que relacionan con el Padre\, conocerlo a él es conocer al Padre (cf. Jn 12\,45). El Padre se ha hecho visible por medio de su Hijo; ellos se revelan uno al otro: el Padre revela al Hijo y el Hijo revela al Padre. Esta revelación se hace:\n• Por las exigencias (?? ??????) que él propone con su mensaje (? ?????).\n• Por las obras (?? ????) que el Padre realiza por medio de él.\n2. Felipe: la pregunta por el Padre.\nLa petición de Felipe disocia al Padre del Hijo. Jesús vuelve a insistir en la identificación. Quien conoce al Hijo conoce al Padre; por consiguiente\, ya debieran conocer al Padre\, porque conocen al Hijo. Felipe\, hablando en nombre de los demás\, delata que no se fía de Jesús como personero del Padre. Por eso Jesús pregunta claramente: «¿No crees que yo estoy identificado con el Padre y el Padre conmigo?». De ser así\, el problema es de otro orden\, es falta de fe.\nEl mensaje de Jesús («las exigencias que yo propongo») es mensaje del Padre\, de modo que\, al no darle crédito a su mensaje\, le niegan crédito al Padre.\n3. El criterio de las obras.\nLa importancia de las obras es decisiva\, pero también en ellas se confirma la identificación entre el Hijo y el Padre (cf. Jn 5\,19-20). Aceptando la identificación del Hijo con el Padre por la unidad de vida entre ambos (el Espíritu)\, las obras conducen a la fe. Y la fe realizará esas mismas obras\, y las multiplicará en la medida en que se multiplique el grupo de los creyentes («hará obras como las mías e incluso mayores»)\, porque tiene a favor suyo estos apoyos:\n• La glorificación de Jesús («me voy al Padre»): la condición humana de Jesús se realiza a plenitud al asumir él la plena condición divina. Jesús\, el Hombre-Dios\, estará en el cielo junto al Padre\, y este hecho lo constituye en intercesor privilegiado de la humanidad.\n• La oración de la comunidad «en unión conmigo» (literalmente: «en nombre mío»). Él comparte la condición del Padre\, es Dios con él y como él; por eso\, él responde («yo lo haré») la oración hecha en solidaridad con él\, pues dispone de todo lo del Padre como propio.\nAsí\, la gloria del Padre (el Espíritu) se revela en el Hijo. Jesús afirma que revelar al Padre con las propias obras lleva a ser como el Padre y a actuar como él\, con su gloria\, es decir\, con la fuerza de su Espíritu\, gozando de su condición divina.\n\nEl apóstol\, testigo del Señor resucitado\, se convierte en visibilidad del Padre por su testimonio y sus obras como las de Jesús\, y porque la comunidad apostólica\, unida al Señor en la oración\, se identifica con él como él con el Padre\, de modo que\, así como el Padre escuchó siempre e hizo lo que Jesús le pidió\, así él escuchará lo que la comunidad pida para cumplir la misión\, y lo hará. La afirmación fundamental consiste en que el Espíritu Santo crea una unidad de vida y de propósito entre Jesús y el Padre\, y que esta unidad se reproduce entre Jesús y su discípulo. Esto significa que el apóstol no es un funcionario calificado\, sino un testigo experto\, es decir\, alguien que\, por haber tenido experiencia personal del Señor resucitado\, puede dar testimonio de él.\nLa celebración de la eucaristía resulta ser ocasión propicia para identificarnos con Jesús como comunidad apostólica y pedir en unión con él (en su «nombre») la realización del designio del Padre\, así como decimos en la oración del padrenuestro.\nFeliz fiesta.
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SUMMARY:III Domingo de Pascua. Ciclo C
DESCRIPTION:Primera lectura\nLectura del libro de los Hechos de los apóstoles (5\,27b-32.40b-41): \nEn aquellos días\, el sumo sacerdote interrogó a los apóstoles y les dijo: «¿No os hablamos prohibido formalmente enseñar en nombre de ése? En cambio\, habéis llenado Jerusalén con vuestra enseñanza y queréis hacernos responsables de la sangre de ese hombre.»\nPedro y los apóstoles replicaron: «Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres. El Dios de nuestros padres resucitó a Jesús\, a quien vosotros matasteis\, colgándolo de un madero. La diestra de Dios lo exaltó\, haciéndolo jefe y salvador\, para otorgarle a Israel la conversión con el perdón de los pecados. Testigos de esto somos nosotros y el Espíritu Santo\, que Dios da a los que le obedecen.»\nProhibieron a los apóstoles hablar en nombre de Jesús y los soltaron. Los apóstoles salieron del Sanedrín contentos de haber merecido aquel ultraje por el nombre de Jesús. \nPalabra de Dios\n\n\nSalmo\nSal 29\,2.4.5.6.11.12a.13b \nR/. Te ensalzaré\, Señor\, porque me has librado \nTe ensalzaré\, Señor\, porque me has librado\ny no has dejado que mis enemigos se rían de mí.\nSeñor\, sacaste mi vida del abismo\,\nme hiciste revivir cuando bajaba a la fosa. R/. \nTañed para el Señor\, fieles suyos\,\ndad gracias a su nombre santo;\nsu cólera dura un instante\,\nsu bondad\, de por vida;\nal atardecer nos visita el llanto;\npor la mañana\, el júbilo. R/. \nEscucha\, Señor\, y ten piedad de mí;\nSeñor\, socórreme.\nCambiaste mi luto en danzas.\nSeñor\, Dios mío\, te daré gracias por siempre. R/.\n\n\nSegunda lectura\nLectura del libro del Apocalipsis (5\,11-14): \nYo\, Juan\, en la visión escuché la voz de muchos ángeles: eran millares y millones alrededor del trono y de los vivientes y de los ancianos\, y decían con voz potente: «Digno es el Cordero degollado de recibir el poder\, la riqueza\, la sabiduría\, la fuerza\, el honor\, la gloria y la alabanza.» Y oí a todas las criaturas que hay en el cielo\, en la tierra\, bajo la tierra\, en el mar -todo lo que hay en ellos\, que decían: «Al que se sienta en el trono y al Cordero la alabanza\, el honor\, la gloria y el poder por los siglos de los siglos.» Y los cuatro vivientes respondían: «Amén.» Y los ancianos se postraron rindiendo homenaje. \nPalabra de Dios\n\n\nEvangelio de hoy\nLectura del santo evangelio según san Juan (21\,1-19): \nEn aquel tiempo\, Jesús se apareció otra vez a los discípulos junto al lago de Tiberíades. Y se apareció de esta manera: Estaban juntos Simón Pedro\, Tomás apodado el Mellizo\, Natanael el de Caná de Galilea\, los Zebedeos y otros dos discípulos suyos.\nSimón Pedro les dice: «Me voy a pescar.»\nEllos contestan: «Vamos también nosotros contigo.»\nSalieron y se embarcaron; y aquella noche no cogieron nada. Estaba ya amaneciendo\, cuando Jesús se presentó en la orilla; pero los discípulos no sabían que era Jesús.\nJesús les dice: «Muchachos\, ¿tenéis pescado?»\nEllos contestaron: «No.»\nÉl les dice: «Echad la red a la derecha de la barca y encontraréis.»\nLa echaron\, y no tenían fuerzas para sacarla\, por la multitud de peces. Y aquel discípulo que Jesús tanto quería le dice a Pedro: «Es el Señor.»\nAl oír que era el Señor\, Simón Pedro\, que estaba desnudo\, se ató la túnica y se echó al agua. Los demás discípulos se acercaron en la barca\, porque no distaban de tierra más que unos cien metros\, remolcando la red con los peces. Al saltar a tierra\, ven unas brasas con un pescado puesto encima y pan.\nJesús les dice: «Traed de los peces que acabáis de coger.»\nSimón Pedro subió a la barca y arrastró hasta la orilla la red repleta de peces grandes: ciento cincuenta y tres. Y aunque eran tantos\, no se rompió la red.\nJesús les dice: «Vamos\, almorzad.»\nNinguno de los discípulos se atrevía a preguntarle quién era\, porque sabían bien que era el Señor. Jesús se acerca\, toma el pan y se lo da\, y lo mismo el pescado. Esta fue la tercera vez que Jesús se apareció a los discípulos\, después de resucitar de entre los muertos.\nDespués de comer\, dice Jesús a Simón Pedro: «Simón\, hijo de Juan\, ¿me amas más que éstos?»\nÉl le contestó: «Sí\, Señor\, tú sabes que te quiero.»\nJesús le dice: «Apacienta mis corderos.»\nPor segunda vez le pregunta: «Simón\, hijo de Juan\, ¿me amas?»\nÉl le contesta: «Sí\, Señor\, tú sabes que te quiero.»\nÉl le dice: «Pastorea mis ovejas.»\nPor tercera vez le pregunta: «Simón\, hijo de Juan\, ¿me quieres?»\nSe entristeció Pedro de que le preguntara por tercera vez si lo quería y le contestó: «Señor\, tú conoces todo\, tú sabes que te quiero.»\nJesús le dice: «Apacienta mis ovejas. Te lo aseguro: cuando eras joven\, tú mismo te ceñías e ibas adonde querías; pero\, cuando seas viejo\, extenderás las manos\, otro te ceñirá y te llevará adonde no quieras.» Esto dijo aludiendo a la muerte con que iba a dar gloria a Dios.\nDicho esto\, añadió: «Sígueme.» \nPalabra del Señor \n\nLa reflexión del padre Adalberto\, nuestro vicario general \nIII Domingo de Pascua. Ciclo C.\n\nLa pesca era una metáfora militar muy frecuente en la época de los profetas\, imagen con la que se representaban los reinos invasores\, unas veces actuando por su propia iniciativa y otras como emisarios de Dios en «castigo» a los pecados de su pueblo (cf. Hab 1\,14-17; Jer 16\,16; Ez 12\,13; 17\,20; 32\,3; Job 19\,6). Esa metáfora era vigente todavía en la época de Jesús. Él recurre a ella cuando invita a sus primeros seguidores\, y les promete hacerlos «pescadores de hombres». Pero\, en sus labios\, esta metáfora tiene tres diferencias con respecto del uso común:\n• La pesca de peces los extrae del agua\, su medio vital\, para matarlos; la «pesca» de hombres\, es decir\, la misión\, saca a estos del ámbito de violencia y de muerte para salvarlos.\n• La «pesca» de pueblos es violenta; su finalidad es reducirlos a la servidumbre\, los saquea y los envilece; la misión conquista los pueblos con amor para hacerlos libres y dignos.\n• La «pesca» de «hombres» tiene una portada universal; no se trata ahora del predominio de un pueblo sobre los otros\, sino de construir la fraternidad universal sobre la tierra.\n\nJn 21\,1-14.\nEl relato contrasta el proselitismo con la misión y señala los rasgos característicos de la misión y de la comunidad misionera.\n1. Proselitismo versus misión.\nEs el tiempo del resucitado. El espacio tiene un horizonte universal. El lago es designado como «mar»\, y por su nombre pagano («mar de Tiberíades»)\, lo que pone el relato en clave de éxodo. Hay siete discípulos\, número que connota una totalidad heterogénea\, ya no Doce. La misión se dirige inequívocamente a toda la tierra\, y el grupo de los discípulos es ahora abierto.\n• Simón (nombre) Pedro (sobrenombre) toma la iniciativa de «ir a pescar»\, y sus compañeros lo apoyan. Pero la empresa resulta infructuosa. Están en «la noche»\, es decir\, en la tiniebla. Por eso la tarea resulta infructuosa. Simón la emprendió sin desprenderse de los afanes proselitistas que aprendió y que obstinadamente («Pedro») mantiene todavía.\n• La «luz» brilla cuando aparece Jesús. La noche se vuelve mañana\, despunta un nuevo día. Y él toma la iniciativa. Les pregunta si tienen algo para acompañar el pan\, y la seca respuesta negativa de ellos indica su desaliento y su fracaso. La iniciativa proselitista no favorece la vida\, no provee la pesca «para acompañar el pan»\, es decir\, no hace crecer la comunidad eucarística.\n2. Rasgos propios de la misión.\nJesús les hace una indicación: echar la red al lado derecho de la barca. En lenguaje figurado\, esta indicación cambia la perspectiva del grupo y el sentido de su labor. Aparentemente\, Jesús indica que los peces están del lado derecho de la embarcación. Sin embargo\, no hay que descuidar el sentido metafórico de la pesca (misión) y de la barca (comunidad)\, lo que invita a pensar en algo más que en un cardumen imperceptible desde la nave.\nHay que tener en cuenta que la (mano) «derecha» está cargada de un particular simbolismo en la Biblia. En cuanto «mano»\, ella simboliza la actividad\, y se refiere generalmente a las obras que realiza la persona. En particular\, la mano de Dios\, de la cual los discípulos son libre instrumento a través de sus acciones\, connota sus obras de amor restaurador\, liberador\, salvador e invencible que se manifestaron a través de las manos de Jesús (cf. Jn 3\,35; 10\, 18.28-29; 20\,20).\nA la diestra de Dios se le atribuyen la creación\, la liberación de la esclavitud\, y la salvación. Esto llega a su máxima expresión en la resurrección de Jesús\, a quien su diestra glorificó. Así que la indicación dada por Jesús invita a los discípulos a comprometer al grupo entero en un proyecto de creación\, liberación y salvación. El término usado para cuantificar los peces\, «muchedumbre»\, recuerda a los excluidos de la sociedad judía (cf. Jn 5\,3): Jesús les indicó que se dirigieran\, ante todo\, a los excluidos. Esta pesca sí resulta exitosa en gran medida.\n3. Rasgos propios de la iglesia misionera.\nEl discípulo predilecto de Jesús identificó a su Señor\, se lo comunicó a «Pedro» en cuanto tal\, es decir\, teniendo en cuenta su obstinación. El evangelista lo señala por su nombre (Simón) y por su sobrenombre (Pedro)\, y refiere que este realizó dos acciones:\n* Se ató la prenda de encima a la cintura. Recuerda así la acción de Jesús cuando se ató el paño a la cintura para significar su disposición de servir hasta la muerte (cf. Jn 13\,4). Pedro no había adoptado esa actitud («estaba desnudo») y por eso la misión no había dado frutos\, porque en vez de servicio\, se presentaba como proselitismo.\n* Se tiró al mar. Recuerda así que Jesús les había lavado los pies en señal de su entrega de amor (cf. Jn 13\,6-7). Él le advirtió que el servicio por amor es condición para permanecer a su lado y le aclaró que lo que limpia es la práctica de ese mensaje (cf. Jn 13\,8-10; 15\,3). Ahora\, él manifiesta su disposición de servir y entregar su vida.\nAl llegar los discípulos a la orilla\, encuentran que Jesús les ha preparado de comer pescado y pan. No obstante\, les pide que traigan los peces que han cogido en la pesca que han hecho. Otra vez\, Simón Pedro tomó la iniciativa y arrastró la red repleta de peces\, que ahora se señala que eran «grandes» (hombres adultos: cf. Jn 6\,10) y que su número era de «ciento cincuenta y tres». Esta es una cifra simbólica (50×3 + 3). «Cincuenta» es el número de los miembros de las comunidades de profetas (cf. 1Rey 18\,4.13; 2Rey 2\,7)\, hombres disponibles al Espíritu\, adultos. «Tres» es\, a la vez\, multiplicador y sumando\, y símbolo de totalidad homogénea; significa la presencia y acción de Dios\, por quien las comunidades se multiplican y crecen (cf. Gn 1\,22: bendición de Dios).\nJesús los invita a «almorzar». Hacía poco se había dicho que había amanecido\, y que el trayecto entre el sitio donde pescaron y el lugar donde estaba Jesús era de aproximadamente cien metros. Esto significa que los datos cronológicos tienen un valor teológico. Efectivamente\, el paso del amanecer al mediodía indica que los discípulos han venido ganando en claridad\, y ahora están en el momento de la plena luz\, el cenit\, cuando Jesús es tan patente que ninguno duda que sea él. Y él repite el mismo gesto que cuando repartió los panes y los peces a la multitud\, y luego les habló de la eucaristía. La vida entregada no se pierde\, sino que crece y se multiplica.\n\nEn el relato\, el mar simboliza la historia\, y la playa simboliza la meta. Jesús está ya en la meta y\, desde allí él potencia la labor de los suyos. Al llegar\, ellos ven que Jesús les tiene preparado el alimento\, pero les pide que presenten el fruto de su labor antes de brindarles de comer lo que él ha preparado para ellos. La eucaristía es\, a la vez\, punto de partida y meta de llegada de la misión.\nCada vez que la celebramos\, el Señor nos pide que presentemos en ella el servicio de amor que hemos realizado\, nuestra «pesca». Y es la oportunidad para llevar a su presencia los nombres de las personas a quienes hemos servido en su nombre. Él alimentará con su amor nuestra misión.\nFinalmente\, un día llegaremos definitivamente la playa para no volver a zarpar. Mientras vamos por la historia\, la eucaristía será energía para la misión; al final\, será nuestro premio. Tengamos esto presente al irnos «en paz»\, luego de nuestra celebración dominical.\nFeliz día del Señor.
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SUMMARY:Lunes de la III semana de Pascua.
DESCRIPTION:Primera lectura\nLectura del libro de los Hechos de los apóstoles (6\,8-15): \nEN aquellos días\, Esteban\, lleno de gracia y poder\, realizaba grandes prodigios y signos en medio del pueblo. Unos cuantos de la sinagoga llamada de los libertos\, oriundos de Cirene\, Alejandría\, Cilicia y Asia\, se pusieron a discutir con Esteban; pero no lograban hacer frente a la sabiduría y al espíritu con que hablaba.\nEntonces indujeron a unos que asegurasen:\n«Le hemos oído palabras blasfemas contra Moisés y contra Dios».\nAlborotaron al pueblo\, a los ancianos y a los escribas\, y\, viniendo de improviso\, lo agarraron y lo condujeron al Sanedrín\, presentando testigos falsos que decían:\n«Este individuo no para de hablar contra el Lugar Santo y la Ley\, pues le hemos oído decir que ese Jesús el Nazareno destruirá este lugar y cambiará las tradiciones que nos dio Moisés».\nTodos los que estaban sentados en el Sanedrín fijaron su mirada en él y su rostro les pareció el de un ángel. \nPalabra de Dios\n\n\nSalmo\nSal 118\,23-24.26-27.29-30 \nR/. Dichoso el que camina en la voluntad del Señor \nAunque los nobles se sienten a murmurar de mí\,\ntu siervo medita tus decretos;\ntus preceptos son mi delicia\,\ntus enseñanzas son mis consejeros. R/. \nTe expliqué mi camino\, y me escuchaste:\nenséñame tus mandamientos;\ninstrúyeme en el camino de tus mandatos\,\ny meditaré tus maravillas. R/. \nApártame del camino falso\,\ny dame la gracia de tu ley;\nescogí el camino verdadero\,\ndeseé tus mandamientos. R/.\n\n\nEvangelio de hoy\nLectura del santo evangelio según san Juan (6\,22-29): \nDESPUÉS de que Jesús hubo saciado a cinco mil hombres\, sus discípulos lo vieron caminando sobre el mar. Al día siguiente\, la gente que se había quedado al otro lado del mar notó que allí no había habido más que una barca y que Jesús no había embarcado con sus discípulos\, sino que sus discípulos se habían marchado solos.\nEntretanto\, unas barcas de Tiberíades llegaron cerca del sitio donde habían comido el pan después que el Señor había dado gracias. Cuando la gente vio que ni Jesús ni sus discípulos estaban allí\, se embarcaron y fueron a Cafarnaún en busca de Jesús.\nAl encontrarlo en la otra orilla del lago\, le preguntaron:\n«Maestro\, ¿cuándo has venido aquí?».\nJesús les contestó:\n«En verdad\, en verdad os digo: me buscáis no porque habéis visto signos\, sino porque comisteis pan hasta saciaros. Trabajad no por el alimento que perece\, sino por el alimento que perdura para la vida eterna\, el que os dará el Hijo del hombre; pues a este lo ha sellado el Padre\, Dios».\nEllos le preguntaron:\n«Y\, ¿qué tenemos que hacer para realizar las obras de Dios?».\nRespondió Jesús:\n«La obra de Dios es esta: que creáis en el que él ha enviado». \nPalabra del Señor\n\n\nLa reflexión del padre Adalberto\, nuestro vicario general\n\nLunes de la III semana de Pascua.\n\nAl leer las narraciones que nos transmiten los evangelistas y los demás escritores del Nuevo Testamento\, hay que preguntarse por la intención de los mismos. Primero\, si vino Jesús a realizar obras de carácter extraordinario para convencernos de su condición divina; segundo\, si vino a comunicarles sus «poderes» a unos cuantos mortales\, para asombro de los otros. O si vino con la misión de impulsar el desarrollo de todo el hombre y de todos los hombres.\nLa fe no es principalmente una operación intelectual\, sino\, ante todo\, una decisión personal que compromete la vida entera. Su objeto es la adhesión a la persona de Jesús para secundar su obra guiados interiormente por su Espíritu. Esa obra es siempre una nueva creación y un «éxodo» liberador y salvador. La fe tiene repercusiones en la vida y en la convivencia humanas como fruto de la identificación con Jesús. El ideal es ser testigos personales del Señor\, como Esteban.\n\n1. Primera lectura (Hch 6\,8-15).\nEsteban\, lleno de «gracia» (?????) y de «fuerza» (???????)\, realiza las mismas obras que antes se les han atribuido a los apóstoles (cf. Hch 5\,12)\, indicio de que se igualan los dos grupos. «Gracia» es el amor gratuito de Dios; «fuerza» es la vida que procede del Espíritu Santo. Decir que Esteban realiza «señales y prodigios» evoca el éxodo (las acciones atribuidas a Moisés)\, pero –en su caso– fuera de la institución judía\, o sea\, invita a sacudirse la sumisión al sistema religioso judío\, que rechazó y condenó a Jesús. Pero Esteban encontró la oposición de parte de algunos judíos que habían sido esclavos en Roma y que ahora tenían su propia sinagoga en Jerusalén. Eran todos judíos helenistas\, procedentes de todas partes del mundo\, pero leales a ese sistema religioso por no haberle dado su adhesión a Jesús. Estos se irritaron contra Esteban y discutían con él.\nPodría conjeturarse que Esteban\, por ser helenista\, hubiera pertenecido a esa sinagoga\, y que esa fuera la razón de su oposición\, ya que es claro que la oposición a los «signos y prodigios» de los apóstoles (cf. 5\,12) provino de las autoridades judías\, en tanto que la provocada contra Esteban se origina entre otros helenistas como él que vivían en Jerusalén procedentes de la Diáspora. Eso se explica porque en el siglo I los judíos de la Diáspora debían demostrar su lealtad mostrando su compromiso con la Ley ante las autoridades judías. Esteban les incomoda por aparecer desleal.\nEsteban no se defendió\, sino que habló inspirado por el Espíritu Santo\, y por eso no lo pudieron condenar. Fiel a lo que dijo Jesús (cf. Lc 21\,15)\, Esteban no se defendió\, sino que se dejó llevar por el Espíritu Santo\, es decir\, profetizó; y su profecía resultó irrebatible. Así que tuvieron que recurrir al soborno y a la invención de falsos testigos que hicieron circular rumores entre la gente. Organizaron un motín y presentaron a Esteban con falsas acusaciones ante el Consejo. Este proceso se parece al que hicieron contra Jesús. En el manejo de intrigas\, mentira y violencia\, los acusadores de Esteban se muestran eficientes. Ahora la acusación es que «no para de hablar» en contra del templo y de la Ley. Esteban\, como Jesús (cf. Lc 23\,9)\, guarda silencio. Pero cuando lo acusan de estar hablando contra el templo\, todos se dan cuenta de que Esteban es un enviado de Dios\, como los profetas\, y que\, por tanto\, es inocente. Esteban es un «hijo» de Dios.\n\n2. Evangelio (Jn 6\,22-29).\nLa multitud al otro lado del mar deduce la deserción de los discípulos. Ella\, por lo contrario\, había permanecido en el mismo sitio\, y ahora busca a Jesús con la intención de prolongar la situación del día anterior. Como Jesús no está\, y solo había una barca\, la solución la ofrecen unos botes de «paganos» (provenientes de Tiberíades)\, que llegaron al sitio «en donde habían comido el pan cuando el Señor pronunció la acción de gracias». Véase la conexión entre «comer el pan» y la «acción de gracias» (??????????): la abundancia del pan está ligada al amor generoso de Dios –no al poder–\, amor que todos habían prolongado al compartir.\nPor primera vez\, la multitud se dirige a Jesús\, y llamándolo «Maestro». Jesús deja sin respuesta la pregunta de cómo llegó allí y responde al deseo de encontrarlo. No han percibido la «señal» de amor que les dio\, ni han deducido sus exigencias; se han quedado en la mera satisfacción material sin ahondar en su causa. Es cierto que el alimento sustenta la vida\, pero es necesario garantizarla definitivamente. El ser humano no debe conformarse con una vida mediocre y fugaz; necesita aspirar a la vida plena y definitiva\, la que se alimenta de otro modo\, y les habla de un alimento que da vida definitiva. Este lo dará él en su calidad de «el Hijo del Hombre»\, el hombre según el proyecto divino\, sellado por el Padre con su Espíritu. Y como el pan material llega a la mesa por el trabajo\, este pan exige el compromiso del hombre («trabajen»). Es decir\, hay que decidirse a amar (sentido del «sello» del Espíritu). Sin embargo\, la multitud ve el pan\, pero no el amor que hizo posible su abundancia; ve a Jesús\, pero no percibe el Espíritu que habita en él.\nPor eso\, la gente se plantea el compromiso que le exige Jesús en términos de Ley. Le preguntan por «las obras» que Dios les pide realizar a cambio de ese alimento\, pensando en mandamientos. Y él les resume todo en una sola «obra»: la adhesión personal a él como enviado de Dios. Esta adhesión implica la identificación con él\, fiarse de él y seguirlo\, porque él es el modelo de hombre realizado y pleno. Así destaca el carácter de relación persona que tiene la fe a la que él se refiere.\n\nEntre tantos modelos humanos que nos propone el «mundo»\, escoger a Jesús como el nuestro es la prueba de fe en él. De poco vale «creer» en Jesús si reducimos ese «creer» a la aceptación de un listado de enunciados de carácter doctrinal o de exigencias de tipo moral\, si él mismo no es el ideal humano que nos inspira ni la meta que queremos alcanzar.\nLa verdadera fe se realiza en la asimilación de su Espíritu Santo\, de su vida\, de tal modo que nos apropiemos de ella para llegar a ser como él. Ese es el sentido del nuevo nacimiento\, el que se da en el bautismo por la acción interior del Espíritu Santo. Lo que la teología posterior llamará «el carácter»\, es el «sello» característico del seguidor de Jesús: el amor entregado hasta el don total de sí mismo para darle vida a la humanidad. Esto solo puede proceder del Espíritu Santo que le da vida nueva («nacer de nuevo») al cristiano.\nEste es también el sentido profundo de la comunión eucarística\, por la que aceptamos la vida entera de Jesús. En eso consiste «el sacramento de nuestra fe»\, es decir\, el «secreto» (?????????\, sacramentum) de nuestra adhesión a Jesús.\nFeliz lunes.
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SUMMARY:Martes de la III semana de Pascua.
DESCRIPTION:Primera lectura\nLectura del libro de los Hechos de los apóstoles (7\,51–8\,1a): \nEN aquellos días\, dijo Esteban al pueblo y a los ancianos y escribas:\n«¡Duros de cerviz\, incircuncisos de corazón y de oídos! Vosotros siempre resistís al Espíritu Santo\, lo mismo que vuestros padres. ¿Hubo un profeta que vuestros padres no persiguieran? Ellos mataron a los que anunciaban la venida del Justo\, y ahora vosotros lo habéis traicionado y asesinado; recibisteis la ley por mediación de ángeles y no la habéis observado».\nOyendo sus palabras se recomían en sus corazones y rechinaban los dientes de rabia. Esteban\, lleno de Espíritu Santo\, fijando la mirada en el cielo\, vio la gloria de Dios\, y a Jesús de pie a la derecha de Dios\, y dijo:\n«Veo los cielos abiertos y al Hijo del hombre de pie a la derecha de Dios».\nDando un grito estentóreo\, se taparon los oídos; y\, como un solo hombre\, se abalanzaron sobre él\, lo empujaron fuera de la ciudad y se pusieron a apedrearlo. Los testigos dejaron sus capas a los pies de un joven llamado Saulo y se pusieron a apedrear a Esteban\, que repetía esta invocación:\n«Señor Jesús\, recibe mi espíritu».\nLuego\, cayendo de rodillas y clamando con voz potente\, dijo:\n«Señor\, no les tengas en cuenta este pecado».\nY\, con estas palabras\, murió.\nSaulo aprobaba su ejecución. \nPalabra de Dios\n\n\nSalmo\nSal 30\,3cd-4.6ab.7b.8a.17.21ab \nR/. A tus manos\, Señor\, encomiendo mi espíritu \nSé la roca de mi refugio\,\nun baluarte donde me salve\,\ntú que eres mi roca y mi baluarte;\npor tu nombre dirígeme y guíame. R/. \nA tus manos encomiendo mi espíritu:\ntú\, el Dios leal\, me librarás.\nYo confío en el Señor.\nTu misericordia sea mi gozo y mi alegría. R/. \nHaz brillar tu rostro sobre tu siervo\,\nsálvame por tu misericordia.\nEn el asilo de tu presencia los escondes\nde las conjuras humanas. R/.\n\n\nEvangelio de hoy\nLectura del santo evangelio según san Juan (6\,30-35): \nEN aquel tiempo\, el gentío dijo a Jesús:\n«¿Y qué signo haces tú\, para que veamos y creamos en ti? ¿Cuál es tu obra? Nuestros padres comieron el maná en el desierto\, como está escrito: “Pan del cielo les dio a comer”».\nJesús les replicó: «En verdad\, en verdad os digo: no fue Moisés quien os dio pan del cielo\, sino que es mi Padre el que os da el verdadero pan del cielo. Porque el pan de Dios es el que baja del cielo y da vida al mundo».\nEntonces le dijeron: «Señor\, danos siempre de este pan».\nJesús les contestó: «Yo soy el pan de vida. El que viene a mí no tendrá hambre\, y el que cree en mí no tendrá sed jamás». \nPalabra del Señor\n\n\nLa reflexión del padre Adalberto\, nuestro vicario general\n\nMartes de la III semana de Pascua.\n\nEsteban da testimonio de qué significa «creer» en Jesús. En efecto\, Esteban se configura con su Señor en la vida como en la muerte. Lucas narra la muerte de Esteban en paralelo con la muerte de Jesús como «coronación» de una vida de fe totalmente disponible al Espíritu Santo. Es bueno recordar que el nombre de Esteban (griego ????????) significa «corona»\, como también «motivo de satisfacción» (cf. Fil 4\,1; 1Ts 2\,19).\nEn aquel tiempo\, la multitud quedó sorprendida porque Jesús no les exigió adhesión alguna a la Ley o a sus preceptos sino a su persona humana como fuente del Espíritu divino. Eso no se lo esperaban. Es posible que hoy suceda algo semejante. Habría que preguntarse si los hombres de hoy\, en particular los cristianos\, estamos dispuestos a darle nuestra adhesión al Hijo del Hombre\, o si preferimos un Jesús «diferente» (cf. 2Co 11\,4).\n\n1. Primera lectura (Hch 7\,51-8\,1a).\nLa infidelidad de los dirigentes del pueblo la expresa Esteban en estos términos: «rebeldes»\, que traduce la expresión figurativa «duros de cerviz»\, y que es reproche de idolatría desde los tiempos del desierto (cf. Hch 7\,41-43); «incircuncisos de corazón» (cf. Lev 26\,41; Jer 9\,25-26; Ez 44\,7.9)\, que implica resistencia a los mandatos de Dios; y añade «incircuncisos de oídos» (cf. Jer 6\,10)\, a causa de que ni escuchan ni comprenden la palabra del Señor.\nEn la última parte de su extenso discurso\, Esteban hace su denuncia profética: son sus jueces los que nunca han respetado a Dios ni al hermano\, y colmaron esa infidelidad matando a Jesús. En efecto\, «siempre» se resisten al Espíritu Santo portándose como sus antepasados\, que hostigaron a todos los profetas\, mataron a «los que anunciaban la venida del Justo» y\, por último\, acaban de entregar y asesinar al Justo en persona\, a pesar de haber recibido la Ley de manos de mensajeros de Dios\, Ley que nunca han guardado.\nMientras el Consejo se va llenando de ira\, Esteban está lleno de Espíritu Santo\, y declara ver el cielo abierto y al «Hijo del Hombre» como su testigo defensor («de pie») ante Dios. «El Hijo del Hombre» es el Hombre-Dios\, Jesús en su plena condición divina\, como juez de la historia\, que\, «sentado a la derecha de la Potencia de Dios» (cf. Lc 22\,69)\, juzga a los jueces. Esto es más de lo que el Consejo podía soportar\, así que se lanzaron furiosos contra él. Y ocurren dos lapidaciones: La primera es un linchamiento popular sin viso alguno de legalidad. La segunda viene a legalizar la anterior y la termina: surgen unos «testigos»\, bajo el mando de Saulo (que opera como nexo jurídico con el Consejo)\, quien autoriza la ejecución y da fe de la misma.\nSe usaba lapidar tirando de espaldas y contra el suelo al condenado\, y así lo apedreaban; si no moría\, le amontonaban encima del pecho una pila de piedras\, para que muriera asfixiado.\nEsteban muere como un segundo Jesús al entregar su espíritu y pedir perdón por sus asesinos. El narrador dice que Esteban «se durmió» (??????????). Así se entiende la muerte del cristiano. Por eso se llama «cementerio» («dormitorio») al lugar donde reposan los restos de los cristianos.\n\n2. Evangelio (Jn 6\,30-35).\nPese a que Jesús manifestó haberle dado a la multitud un «signo» (o «señal»: ???????)\, signo que fue reconocido por ella misma (cf. Jn 6\,14.26)\, ahora las personas le preguntan qué señal realiza él para que\, al verla\, le crean. Hablan de una señal de poder\, como las que en el libro del Éxodo se le atribuyen a Moisés. Jesús\, según ellos\, no realiza obra alguna de carácter espectacular como las que se dice que hizo Moisés. Quieren lo portentoso\, lo milagroso\, lo que no compromete\, en vez del compromiso humano cotidiano. No han percibido que Dios promete y así compromete\, porque quiere entablar con ellos una relación de amor\, no de poder\, y que una relación de amor es dialogal y exige reciprocidad\, en tanto que una relación de poder es impuesta y solo requiere sumisión\, ya que se trata de hacer prevalecer una voluntad sobre la otra.\nEllos hablan de sus «padres»\, pero Jesús les habla del Padre: opone la visión étnica de ellos a la visión universalista que él propone. Ellos piensan en sus antepasados\, a partir de Abraham\, pero no tienen en cuenta que la promesa hecha a los patriarcas era bendición para todos los pueblos.\nJesús pone las cosas en su sitio. No son como las narran: Moisés no les dio pan del cielo; el maná no lo era (interpretación de Jesús). El Padre es quien da (en presente) el verdadero pan del cielo: su incesante donación de vida «al mundo»\, o sea\, a toda la humanidad. Porque «el pan de Dios» es la demostración que él da de su amor vivificador. Ellos piden «pan de ese»\, pero le niegan a Jesús la adhesión que él les solicitó para poder dárselo.\nY –por eso– de dar el pan pasa ahora a identificarse él con el pan. Él es el pan. Él manifiesta el amor vivificador del Padre. La fe se expresa ahora en términos de «acercamiento» a él para darle adhesión y alcanzar así la plenitud personal. Esta plenitud responde al ansia de vida que la Ley no satisfizo (cf. Si 24\,21: «El que me come tendrá más hambre\, el que me bebe tendrá más sed»\, referido a la Ley). Esto significa que cuando el hombre busca su propia perfección (objetivo de la Ley) edifica su propio pedestal; en cambio\, al darle su adhesión a Jesús se convierte en servidor de los demás y trabaja por la igualdad en el amor. Y esto es lo que realiza y satisface al hombre.\n\nEl hecho de no estar pendiente de defenderse a sí mismo le da a Esteban libertad profética para anunciar el designio de Dios\, contrastarlo con los designios humanos y denunciar las injusticias cometidas por resistencia a la alianza con él\, o por no atenerse a su palabra o negarse a escuchar su mensaje o a sus mensajeros. Esa es la libertad que da el Espíritu Santo\, por la fuerza de vida que él infunde\, y que permite enfrentar la muerte con la seguridad de que la última palabra no es la de los asesinos\, sino la del Padre del cielo.\nLa multitud presenta cierta ambigüedad en su conducta. Admiran a Jesús\, pero no aceptan sus exigencias; lo tienen ante sí\, pero no se le acercan; sienten el hambre (insatisfacción)\, pero le ponen reparos al pan; piden\, pero se niegan a dar. No quieren comprometerse. Buscan un mundo feliz sin trabajar por lograrlo; quieren que Dios lo haga todo. Imaginan a Dios como un titiritero. Por eso\, la eucaristía de muchos se queda a medio camino\, porque solo hacen caso del «tomen y coman»\, pero no los interpela el «hagan lo mismo»\, como sí interpeló a Esteban.\nEl signo de la fracción del pan necesita ser más explicado\, ya que no faltan quienes piensan que tal fracción es un mero asunto práctico: se parte para introducirlo cómodamente en la boca. No descubren «el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo» en el «pan partido» y repartido para ser compartido por todos. Ojalá nosotros sí.\nFeliz martes.
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SUMMARY:Miércoles de la III semana de Pascua.
DESCRIPTION:Primera lectura\n\nLectura del libro de los Hechos de los apóstoles (8\,1-8): \nAQUEL día\, se desató una violenta persecución contra la Iglesia de Jerusalén; todos\, menos los apóstoles\, se dispersaron por Judea y Samaría.\nUnos hombres piadosos enterraron a Esteban e hicieron gran duelo por él.\nSaulo\, por su parte\, se ensañaba con la Iglesia\, penetrando en las casas y arrastrando a la cárcel a hombres y mujeres.\nLos que habían sido dispersados iban de un lugar a otro anunciando la Buena Nueva de la Palabra. Felipe bajó a la ciudad de Samaría y les predicaba a Cristo. El gentío unánimemente escuchaba con atención lo que decía Felipe\, porque habían oído hablar de los signos que hacía\, y los estaban viendo: de muchos poseídos salían los espíritus inmundos lanzando gritos\, y muchos paralíticos y lisiados se curaban. La ciudad se llenó de alegría. \nPalabra de Dios \n\n\n\nSalmo\n\nSal 65\,1-3a.4-5.6-7a \nR/. Aclamad al Señor\, tierra entera \nAclamad al Señor\, tierra entera;\ntocad en honor de su nombre\,\ncantad himnos a su gloria.\nDecid a Dios: «¡Qué temibles son tus obras!». R/. \n«Que se postre ante ti la tierra entera\,\nque toquen en tu honor\,\nque toquen para tu nombre».\nVenid a ver las obras de Dios\,\nsus temibles proezas en favor de los hombres. R/. \nTransformó el mar en tierra firme\,\na pie atravesaron el río.\nAlegrémonos en él\,\nque con su poder gobierna enteramente. R/. \n\n\n\nEvangelio de hoy\n\nLectura del santo evangelio según san Juan (6\,35-40): \nEN aquel tiempo\, dijo Jesús al gentío:\n«Yo soy el pan de vida. El que viene a mí no tendrá hambre\, y el que cree en mí no tendrá sed jamás; pero\, como os he dicho\, me habéis visto y no creéis.\nTodo lo que me da el Padre vendrá a mí\, y al que venga a mí no lo echaré afuera\, porque he bajado del cielo no para hacer mi voluntad\, sino la voluntad del que me ha enviado.\nEsta es la voluntad del que me ha enviado: que no pierda nada de lo que me dio\, sino que lo resucite en el último día.\nEsta es la voluntad de mi Padre: que todo el que ve al Hijo y cree en él tenga vida eterna\, y yo lo resucitaré en el último día». \nPalabra del Señor \n\nLa reflexión del padre Adalberto\, nuestro vicario general
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DESCRIPTION:Primera lectura\n\nLectura del libro de los Hechos de los apóstoles (8\,26-40): \nEN aquellos días\, un ángel del Señor habló a Felipe y le dijo:\n«Levántate y marcha hacia el sur\, por el camino de Jerusalén a Gaza\, que está desierto».\nSe levantó\, se puso en camino y\, de pronto\, vio venir a un etíope; era un eunuco\, ministro de Candaces\, reina de Etiopía e intendente del tesoro\, que había ido a Jerusalén para adorar. Iba de vuelta\, sentado en su carroza\, leyendo al profeta Isaías.\nEl Espíritu dijo a Felipe:\n«Acércate y pégate a la carroza».\nFelipe se acercó corriendo\, le oyó leer el profeta Isaías\, y le preguntó:\n«¿Entiendes lo que estás leyendo?».\nContestó:\n«Y cómo voy a entenderlo si nadie me guía?».\nE invitó a Felipe a subir y a sentarse con él. El pasaje de la Escritura que estaba leyendo era este:\n«Como cordero fue llevado al matadero\,\ncomo oveja muda ante el esquilador\,\nasí no abre su boca.\nEn su humillación no se le hizo justicia.\n¿Quién podrá contar su descendencia?\nPues su vida ha sido arrancada de la tierra».\nEl eunuco preguntó a Felipe:\n«Por favor\, ¿de quién dice esto el profeta?; ¿de él mismo o de otro?».\nFelipe se puso a hablarle y\, tomando píe de este pasaje\, le anunció la Buena Nueva de Jesús. Continuando el camino\, llegaron a un sitio donde había agua\, y dijo el eunuco:\n«Mira\, agua. ¿Qué dificultad hay en que me bautice?».\nMandó parar la carroza\, bajaron los dos al agua\, Felipe y el eunuco\, y lo bautizó. Cuando salieron del agua\, el Espíritu del Señor arrebató a Felipe. El eunuco no volvió a verlo\, y siguió su camino lleno de alegría.\nFelipe se encontró en Azoto y fue anunciando la Buena Nueva en todos los poblados hasta que llegó a Cesarea. \nPalabra de Dios \n\n\n\nSalmo\n\nSal 65\,8-9.16-17.20 \nR/. Aclamad al Señor\, tierra entera \nBendecid\, pueblos\, a nuestro Dios\,\nhaced resonar sus alabanzas\,\nporque él nos ha devuelto la vida\ny no dejó que tropezaran nuestros pies. R/. \nLos que teméis a Dios\, venid a escuchar\,\nos contaré lo que ha hecho conmigo:\na él gritó mi boca\ny lo ensalzó mi lengua. R/. \nBendito sea Dios\, que no rechazó mi súplica\nni me retiró su favor. R/. \n\n\n\nEvangelio de hoy\n\nLectura del santo evangelio según san Juan (6\,44-51): \nEN aquel tiempo\, dijo Jesús al gentío:\n«Nadie puede venir a mí si no lo atrae el Padre que me ha enviado\, Y yo lo resucitaré en el último día.\nEstá escrito en los profetas: “Serán todos discípulos de Dios”. Todo el que escucha al Padre y aprende\, viene a mí.\nNo es que alguien haya visto al Padre\, a no ser el que está junto a Dios: ese ha visto al Padre. En verdad\, en verdad os digo: el que cree tiene vida eterna.\nYo soy el pan de la vida. Vuestros padres comieron en el desierto el maná y murieron; este es el pan que baja del cielo\, para que el hombre coma de él y no muera.\nYo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre.\nY el pan que yo daré es mi carne por la vida del mundo». \nPalabra del Señor \n\n\n\nLa reflexión del padre Adalberto\, nuestro vicario general \n\n\nJueves de la III semana de Pascua.\n\nEn el mensaje de hoy y en el de mañana se da un salto de diecisiete versículos que se resumen a continuación. Antes de Felipe\, Samaría tenía otro líder\, Simón el mago\, un personaje que tenía abobada («pasmada») a la vecindad dándoselas de mucho («Grande»). En 8\,12 se dice de modo explícito que la gente le daba fe a Felipe\, no se menciona la fe a Jesús. Felipe bautizó masas\, pero no hubo efusión del Espíritu; así recibió el bautismo Simón\, sin haberse convertido.\nLos de la Iglesia de lengua hebrea tomaron cartas en el asunto enviando a Pedro y a Juan. Estos oraron por ellos (pidieron la bendición de Dios sobre los que habían roto con su pasado: cf. Hch 4\,24-31) y les impusieron las manos (personalizaron la adhesión de cada uno a Jesús). Se corrigió el fenómeno de masas propiciado por Felipe. Pero Simón interpretó todo esto en clave de magia\, porque él no había roto con sus antiguos valores; por eso\, pretendió hacerse a ese «poder» –así lo entendió él– con dinero. Pedro lo conminó y él se arrepintió con llanto\, como el mismo Pedro lo había hecho\, y se convirtió.\nHay que preguntarse por qué Jesús tiene más admiradores que seguidores\, por qué resulta más fácil alabarlo que hacerle caso\, y a qué se debe que sea más recurrente verlo como Hijo de Dios que como el Hijo del Hombre.\n\n1. Primera lectura (Hch 8\,26-40).\nLucas le da una nueva entidad a la antigua figura del «Ángel del Señor». Ahora representa a Jesús resucitado que\, al encontrarse una persona prisionera\, la «saca» de su encierro y la conduce a su éxodo personal. Cuando ya esa persona está abierta\, disponible a la gracia de Dios\, interviene el Espíritu del Señor. Y entonces llama a Jesús por su nombre\, acentuando su acción salvadora.\nPor eso\, ante el desconcierto que padece Felipe\, el Ángel del Señor lo llama a levantarse de su postración y a dirigirse hacia el sur\, a Gaza («Tesoro»). El tesoro es un negro (otra raza) etíope (otro pueblo) eunuco (sin progenie ni futuro) que quiere encontrar en la Escritura judía respuesta a sus inquietudes. Como ya Felipe está abierto\, el Espíritu le habla y Felipe responde «corriendo». Entabla un diálogo con el eunuco a partir de lo que se refiere a Jesús en dicha Escritura (cf. Lc 24\,27.44). Habla del Mesías rechazado y de la razón de su rechazo. Mostrando libertad para citar la Escritura (cf. Lc 4\,18-19)\, suprime el versículo que hablaba del «perdón de los pecados de su pueblo»\, porque el perdón de Jesús no se limita a Israel (cf. Lc 24\,47). Ahora Felipe no anuncia «al Mesías» (v. 5)\, sino «la buena noticia de Jesús».\nEl bautismo del eunuco transforma la vida de ambos. El códice Beza lee así: «El Espíritu del Señor bajó sobre el eunuco y el Ángel del Señor arrebató a Felipe». El eunuco ya es cristiano\, y su vida estéril cobra fecundidad. Un pueblo muerto\, sin esperanza\, tiene despejado su futuro\, es un verdadero tesoro. Felipe va a parar a una ciudad totalmente pagana (Azoto) y allí funda una comunidad de la que recibiremos noticias más adelante (cf. Hch 21\,8). Y de este modo termina aquí el aprendizaje del evangelizador Felipe. Ha completado su éxodo personal.\n\n2. Evangelio (Jn 6\,44-51).\nEl leccionario omite los versículos 41-43\, en donde se muestra el obstáculo que los sometidos al régimen oponen a la fe en Jesús: su condición humana. No descubren por sus obras de amor el Espíritu de Dios que habita en él y que lo hace presencia de Dios.\nJesús se desentiende de la crítica y de la polémica\, pero les denuncia la razón de su renuencia a creer: solo quien deja que el Padre lo encamine hacia Jesús llega a creer en él. Es decir\, solo quien concibe a Dios como «Padre» (fuente de vida) le da su adhesión a Jesús. De otro modo\, podría ser un simpatizante (en el mejor de los casos) o un opositor\, pero nunca un adherente. Si su actividad a favor de los débiles y excluidos no los interpela\, ni siquiera en Dios están creyendo.\nLos fariseos sostenían la doctrina de la resurrección\, pero como consecuencia de la observancia de la Ley. Jesús dice que la resurrección es fruto de la fe en él\, y se deriva del Espíritu que él da.\nReformula y corrige la afirmación de Is 54\,13 (cf. también Jr 31\,33-34):\n• El que enseña es el Padre\, no –como dice Isaías– «el Señor» (????).\n• Los discípulos son «todos» (la humanidad)\, no solo los israelitas.\n• Lo que el Padre enseña es a creer en Jesús\, no a observar la Ley.\nEl Padre no selecciona a unos privilegiados\, se dirige a todos. Todo el que aspira a la plenitud de vida (realización\, felicidad) e impulsa en otros esta misma aspiración\, aprende de él. Al Padre no se lo puede conocer directamente\, pero Jesús es su cabal explicación (cf. Jn 1\,18).\nEl que le da su adhesión a Jesús se hace hijo de Dios como él y posee ya vida definitiva. Ahora él se contrapone al maná\, no por su origen\, sino por su efecto: el maná no evitó que murieran los que lo comieron. También se contrapone a la Ley\, porque ella no da la vida eterna\, es él quien conduce a la «tierra prometida»\, al cielo. Se contrapone\, por último\, al cordero pascual: él es «el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo»\, cuya sangre (el Espíritu) libera de raíz\, y de verdad\, al ser humano. Pero es su «carne» (su realidad humana) la que da acceso al Espíritu y a la libertad interior que de él procede. Por eso\, ahora iguala el pan con su carne\, para significar que la humanidad tendrá vida verdadera en la medida en que asimile la realidad humana del Hijo del Hombre\, mortal y sujeta a penalidades y al rechazo.\n\nLa auténtica evangelización es doblemente liberadora: rompe las cadenas del evangelizador y del evangelizado. Y es también doblemente salvadora: infunde vida plena en el evangelizado y en el evangelizador. Jesús «saca» de las prisiones mentales\, permite así la apertura al Espíritu Santo\, y ambos\, Jesús y el Espíritu\, conducen a la experiencia de salvación compartida. La obra liberadora de Jesús (el nuevo «éxodo») toma el puesto de la preparación del camino del Señor que antes de la predicación de la buena noticia se le asignó a Juan Bautista.\nEs necesario evitar cierta idealización de Jesús que induce a un «pietismo» inocuo y socialmente irrelevante. Jesús es Dios como el Padre –ciertamente–\, pero el culto que ambos esperan («con espíritu y verdad»\, o sea\, con amor leal) no consiste en un ritual ceremonioso sino en la praxis del mismo amor servicial que él demostró (cf. Jn 13\,15.34). La celebración de la eucaristía tiene rito y ceremonia\, pero la eucaristía es más que eso\, es «memorial» del Señor. Quedarnos en la precisión del ritual o en la belleza del ceremonial sería traicionar la memoria del Señor. Hay que volver a la vida ordinaria con el impulso de vida nueva que dimana del Señor.\nFeliz jueves eucarístico y vocacional.
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SUMMARY:Viernes de la III semana de Pascua.
DESCRIPTION:Primera lectura\nLectura del libro de los Hechos de los apóstoles (9\,1-20): \nEN aquellos días\, Saulo\, respirando todavía amenazas de muerte contra los discípulos del Señor\, se presentó al sumo sacerdote y le pidió cartas para las sinagogas de Damasco\, autorizándolo a traerse encadenados a Jerusalén a los que descubriese que pertenecían al Camino\, hombres y mujeres.\nMientras caminaba\, cuando ya estaba cerca de Damasco\, de repente una luz celestial lo envolvió con su resplandor. Cayó a tierra y oyó una voz que le decía:\n«Saulo\, Saulo\, ¿por qué me persigues?».\nDijo él:\n«¿Quién eres\, Señor?».\nRespondió:\n«Soy Jesús\, a quien tú persigues. Pero levántate\, entra en la ciudad\, y allí se te dirá lo que tienes que hacer».\nSus compañeros de viaje se quedaron mudos de estupor\, porque oían la voz\, pero no veían a nadie. Saulo se levantó del suelo\, y\, aunque tenía los ojos abiertos\, no veía nada. Lo llevaron de la mano hasta Damasco. Allí estuvo tres días ciego\, sin comer ni beber.\nHabía en Damasco un discípulo\, que se llamaba Ananías. El Señor lo llamó en una visión:\n«Ananías».\nRespondió él:\n«Aquí estoy\, Señor».\nEl Señor le dijo:\n«Levántate y ve a la calle llamada Recta\, y pregunta en casa de Judas por un tal Saulo de Tarso. Mira\, está orando\, y ha visto en visión a un cierto Ananías que entra y le impone las manos para que recobre la vista».\nAnanías contestó:\n«Señor\, he oído a muchos hablar de ese individuo y del daño que ha hecho a tus santos en Jerusalén\, y que aquí tiene autorización de los sumos sacerdotes para llevarse presos a todos los que invocan tu nombre».\nEl Señor le dijo:\n«Anda\, ve; que ese hombre es un instrumento elegido por mí para llevar mi nombre a pueblos y reyes\, y a los hijos de Israel. Yo le mostraré lo que tiene que sufrir por mi nombre».\nSalió Ananías\, entró en la casa\, le impuso las manos y dijo:\n«Hermano Saulo\, el Señor Jesús\, que se te apareció cuando venías por el camino\, me ha enviado para que recobres la vista y seas lleno de Espíritu Santo».\nInmediatamente se le cayeron de los ojos una especie de escamas\, y recobró la vista. Se levantó\, y fue bautizado. Comió\, y recobró las fuerzas.\nSe quedó unos días con los discípulos de Damasco\, y luego se puso a anunciar en las sinagogas que Jesús es el Hijo de Dios. \nPalabra de Dios\n\n\nSalmo\nSal 116\,1.2 \nR/. Ir al mundo entero y proclamad el Evangelio \nAlabad al Señor\, todas las naciones\,\naclamadlo\, todos los pueblos. R/. \nFirme es su misericordia con nosotros\,\nsu fidelidad dura por siempre. R/.\n\n\nEvangelio de hoy\nLectura del santo evangelio según san Juan (6\,52-59): \nEN aquel tiempo\, disputaban los judíos entre sí:\n«¿Cómo puede este darnos a comer su carne?».\nEntonces Jesús les dijo:\n«En verdad\, en verdad os digo: si no coméis la carne del Hijo del hombre y no bebéis su sangre\, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna\, y yo lo resucitaré en el último día.\nMi carne es verdadera comida\, y mi sangre es verdadera bebida.\nEl que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él.\nComo el Padre que vive me ha enviado\, y yo vivo por el Padre\, así\, del mismo modo\, el que me come vivirá por mí.\nEste es el pan que ha bajado del cielo: no como el de vuestros padres\, que lo comieron y murieron; el que come este pan vivirá para siempre».\nEsto lo dijo Jesús en la sinagoga\, cuando enseñaba en Cafarnaún. \nPalabra del Señor\n\n\nLa reflexión del padre Adalberto\, nuestro vicario general\n\nViernes de la III semana de Pascua.\n\nPodemos preguntarnos cómo se propone Dios hacer realidad su designio de colmar con su vida al ser humano hasta hacerlo «hijo» suyo –si por un acto de poder en el cual el hombre sería un beneficiario pasivo\, o por cualquier otra acción– y cuál sería la actividad de la fe que respondería de manera apropiada a ese designio suyo. Es claro que\, puesto que se trata de una relación entre dos que se aman («alianza de amor») el presupuesto fundamental es la libertad\, y la exigencia más importante es la capacidad de amar con libertad.\nDios respeta la libertad del ser humano\, jamás coacciona\, pero tampoco se para a distancia para esperar que el hombre desarrolle una libertad que\, a menudo\, nace raquítica\, cautiva\, porque las personas nacen libres\, pero influenciadas y a veces sometidas. Él toma la iniciativa amándonos «primero» (cf. 1Jn 4\,19) con un amor que tiene una triple repercusión en nosotros: es creador\, liberador y salvador\, es decir\, nos hace nuevas creaturas\, nos estimula el desarrollo de la propia libertad\, y nos infunde una calidad de vida que resulta plenamente satisfactoria y que nos conduce a una convivencia grata con los demás.\n\n1. Primera lectura (Hch 9\,1-20).\nDespués de narrar la conversión de Felipe\, Lucas narra la de Saulo. Por «conversión» se entiende aquí el cambio que se opera en la persona a raíz de la rectificación que esta hace de la forma en que se representa y presenta a Dios o a Jesús. Felipe predicaba un Mesías triunfalista. Ya no.\nSaulo (cf. 7\,58; 8\,1) concebía a Dios\, al estilo fariseo\, como guardián de la Ley. Por eso consideró como hereje a Esteban\, y asistió como notario a los dos que lo lapidaron oficialmente\, luego del linchamiento popular; y se fue hasta Siria en persecución de los cristianos de lengua griega\, los que huyeron a Samaría –como Felipe– y a las naciones del entorno. Su idea de Dios lo lleva a un odio fanático contra los discípulos que se alejaron de la doctrina del judaísmo.\nCerca de Damasco (no hay caballo alguno; el viaje es a pie)\, Jesús se le revela claramente («luz»)\, y Saulo colapsa interiormente («cayó a tierra»). La voz lo llama «Saúl»\, como al rey que persiguió a David\, es decir\, Saulo se opone\, como el rey\, al ungido del Señor. Jesús se identifica haciéndose solidario con sus discípulos perseguidos («yo soy Jesús\, a quien tú persigues»). Según el códice Beza\, Saulo preguntó aterrorizado: «Señor\, ¿qué quieres que haga?»\, pregunta que entraña de su parte el reconocimiento de Jesús como Señor resucitado\, y la aceptación de su voluntad.\nY Saulo recibe estas instrucciones:\n• Levantarse de su postración\,\n• Entrar en Damasco\, y\n• Esperar indicaciones.\nSu viaje cambia de objetivo.\nLos acompañantes se detienen\, pero no caen; están estupefactos\, pero mudos; oyen la voz de Saulo\, pero no ven al que habla con Saulo. La ceguera de Saulo expresa su resistencia a la luz del cielo («aunque tenía los ojos abiertos\, no veía nada»); por tres días se resiste a vivir y a convivir («estuvo tres días sin vista y sin comer ni beber»)\, porque todo se le ha derrumbado. Esos «tres días» representan un breve período de profundo cambio. El hecho de no comer ni beber no se refiere a un ayuno religioso (como tampoco lo es en Lc 4\,2)\, sino al duelo que aflige a Saulo por su anterior comportamiento y su actual arrepentimiento.\nAnanías representa a una comunidad cristiana de lengua hebrea; Judas\, a una comunidad judía de lengua griega que –siguiendo las indicaciones de Juan Bautista– estaba preparada para recibir el anuncio del Mesías (cf. Calle «Recta» con Lc 3\,4-5)\, que era el objetivo de Saulo en Damasco. La oración indica su búsqueda. Ananías se resiste y el Señor le insiste. Ananías se presenta de parte del Señor y le anuncia a Saulo que va a recobrar la vista y a llenarse de Espíritu Santo. Saulo cede\, recobra la vista y lo bautizan. La recuperación de la vista (cf. Lc 4\,18; 7\,22; 18\,41-43) indica que ahora puede entender el sentido de la muerte de Jesús (cf. Lc 18\,31.34). Por eso se levantó y aceptó el bautismo lavando sus pecados por la invocación de Jesús (cf. Hch 22\,16). Tomar el alimento y recuperarse es otro rasgo que lo asocia a Saúl (cf.1Rey 28\,22.25). Y empieza a predicar a Jesús como hijo de Dios.\n\n2. Evangelio (Jn 6\,52-59).\nNota aclaratoria.\nEn este texto aparece 7 veces la acción de comer\, pero con dos verbos distintos:\n• ????? (vv. 52\, 53\, 58). Se refiere\, en general\, al hecho de alimentarse\, y a que los alimentos son preparados (cocidos).\n• ????? (vv. 54\, 56\, 57\, 58). Se refiere al proceso de la alimentación: mediante la masticación. Pero se usa en relación con alimentos no cocidos.\nMientras Jesús utilizaba la metáfora del pan\, ellos suponían que se refería a una doctrina. Al usar la de la carne\, referida a su realidad humana\, no entienden y se trenzan en una agria polémica. Entonces él les explica que «comer» y «beber» son metáforas para significar la apropiación de su realidad humana como «cuerpo» (ser en relación) y «sangre» (su vida que proviene de lo alto: el Espíritu). Comer (?????) su carne es hacer de su amor la norma de la propia convivencia; beber su sangre es darse a sí mismo hasta la muerte física\, con la seguridad de no morir del todo. Es identificarse con él en la entrega para lograr la propia plenitud\, y mantenerse en dicha entrega incluso\, si fuere el caso\, hasta la muerte violenta. Si no se da esta opción\, la obra de Dios no se realiza\, el hombre se condena a una existencia mediocre\, y el Espíritu Santo no lo puede llevar a su meta («no tienen vida en ustedes»). La asimilación (?????) con Jesús es el único alimento que derrota (no simplemente aplaza) la muerte.\nPero esta asimilación es un proceso tan personal como la masticación\, señal de que uno degusta y se apropia de lo que come. «Comer» (?????) es «roer»\, o sea\, ingerir por pequeñas porciones; pero es también «rumiar»\, o sea\, digestión lenta del alimento. Esto subraya la actividad personal del discípulo en la asimilación de la realidad humana («carne») y divina («sangre») de Jesús. Es ir apropiándose del ideal humano que Jesús encarna. La vida («sangre») de Jesús procede del Padre\, y él vive del designio del Padre\, o sea\, se realiza y es feliz dando vida. Por eso\, el que asimila la realidad de Jesús tiene vida («Espíritu») por la adhesión a él. Eso no lo realizó el maná.\n\nEl proceso de conversión de Saulo es más complejo y tendrá mayores alcances que el de Felipe. Para convertirse en portador del nombre de Jesús (cf. Hch 9\,15) a los paganos (cf. Hch 22\,21) y asegurar así el cumplimiento de la promesa de llevar la buena noticia «a todas las naciones» (Lc 24\,47)\, Saulo tuvo necesidad de un encuentro personal con el Señor que cambió su mundo y sus valores de manera irreversible. Así son las verdaderas conversiones.\nLa nueva sociedad humana no se creará por aglomeración de individuos\, sino por la unión libre de quienes respondan a la propuesta que el Padre hace en Jesús\, primero\, aceptando su amor y asimilándolo como la propia norma de vida y de convivencia; y\, segundo\, empeñándose como comunidad\, como un todo\, en la transmisión de esa vida al resto de la sociedad humana.\nLa celebración de la eucaristía siempre es comunitaria\, es decir\, pan partido y repartido para ser compartido. Primero\, es comido (?????) por cada uno\, y\, luego\, es propuesto por todos como alimento para los de afuera\, para que también ellos lo lleguen a comer (?????).\nFeliz viernes.
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SUMMARY:Sábado de la III semana de Pascua.
DESCRIPTION:Primera lectura\nLectura del libro de los Hechos de los apóstoles (9\,31-42): \nEN aquellos días\, la Iglesia gozaba de paz en toda Judea\, Galilea y Samaría. Se iba construyendo y progresaba en el temor del Señor\, y se multiplicaba con el consuelo del Espíritu Santo.\nPedro\, que estaba recorriendo el país\, bajó también a ver a los santos que residían en Lida. Encontró allí a un cierto Eneas\, un paralítico que desde hacía ocho años no se levantaba de la camilla.\nPedro le dijo:\n«Eneas\, Jesucristo te da la salud; levántate y arregla tu lecho».\nSe levantó inmediatamente. Lo vieron todos los vecinos de Lida y de Sarón\, y se convirtieron al Señor.\nHabía en Jafa una discípula llamada Tabita\, que significa Gacela. Tabita hacía infinidad de obras buenas y de limosnas. Por entonces cayó enferma y murió. La lavaron y la pusieron en la sala de arriba.\nComo Lida está cerca de Jafa\, al enterarse los discípulos de que Pedro estaba allí\, enviaron dos hombres a rogarle:\n«No tardes en venir a nosotros».\nPedro se levantó y se fue con ellos. Al llegar\, lo llevaron a la sala de arriba\, y se le presentaron todas las viudas\, mostrándole con lágrimas los vestidos y mantos que hacía Gacela mientras estuvo con ellas. Pedro\, mandando salir fuera a todos\, se arrodilló\, se puso a rezar y\, volviéndose hacia el cuerpo\, dijo:\n«Tabita\, levántate».\nElla abrió los ojos y\, al ver a Pedro\, se incorporó. Él\, dándole la mano\, la levantó y\, llamando a los santos y a las viudas\, la presentó viva.\nEsto se supo por todo Jafa\, y muchos creyeron en el Señor. \nPalabra del Señor\n\n\nSalmo\nSal 115\,12-13.14-15.16-17 \nR/. ¿Cómo pagaré al Señor todo el bien que me ha hecho? \n¿Cómo pagaré al Señor\ntodo el bien que me ha hecho?\nAlzaré la copa de la salvación\,\ninvocando el nombre del Señor. R/. \nCumpliré al Señor mis votos\nen presencia de todo el pueblo.\nMucho le cuesta al Señor\nla muerte de sus fieles. R/. \nSeñor\, yo soy tu siervo\,\nsiervo tuyo\, hijo de tu esclava:\nrompiste mis cadenas.\nTe ofreceré un sacrificio de alabanza\,\ninvocando el nombre del Señor. R/.\n\n\nEvangelio de hoy\nLectura del santo evangelio segun san Juan (6\,60-69): \nEN aquel tiempo\, muchos de los discípulos de Jesús dijeron:\n«Este modo de hablar es duro\, ¿quién puede hacerle caso?».\nSabiendo Jesús que sus discípulos lo criticaban\, les dijo:\n«¿Esto os escandaliza?\, ¿y si vierais al Hijo del hombre subir adonde estaba antes? El Espíritu es quien da vida; la carne no sirve para nada. Las palabras que os he dicho son espíritu y vida. Y\, con todo\, hay algunos de entre vosotros que no creen».\nPues Jesús sabía desde el principio quiénes no creían y quién lo iba a entregar.\nY dijo:\n«Por eso os he dicho que nadie puede venir a mí si el Padre no se lo concede».\nDesde entonces\, muchos discípulos suyos se echaron atrás y no volvieron a ir con él.\nEntonces Jesús les dijo a los Doce:\n«¿También vosotros queréis marcharos?».\nSimón Pedro le contestó:\n«Señor\, ¿a quién vamos a acudir? Tú tienes palabras de vida eterna; nosotros creemos y sabemos que tú eres el Santo de Dios». \nPalabra del Señor\n\n\n\nLa reflexión del padre Adalberto\, nuestro vicario general\nSábado de la III semana de Pascua \nDespués de la conversión de Saulo\, se ocupa Lucas de la conversión de Pedro. Este comienza con un proceso de cambio de mentalidad para convertirse al Señor\, proceso que había previsto y anunciado Jesús (cf. Lc 22\,31-32). La conversión de Pedro responde a la oración de Jesús\, que quiere obtener que la testarudez y el espíritu nacionalista del discípulo no dominen por sobre su adhesión al maestro. También en la conversión\, el amor del Señor nos precede.\nEs válido preguntarse si lícito creer en Jesús de la manera que cada uno escoja\, si se puede creer en su mensaje sin imitar su conducta\, si es cierto que se pueden realizar sus obras sin sentirse vinculado por su mensaje. Esto es particularmente urgente cuando se introducen en las iglesias las diversas formas de individualismo que vienen a romper la unidad querida por el Señor para los suyos (cf. Jn 17\,11-12.21-23)\, individualismos que promueven los cultos de personalidades al precio de desfigurar la realidad de Jesús\, desvirtuar el amor del Espíritu Santo y adulterar el don de la buena noticia… y con la connivencia de las mismas comunidades (cf. 2Cor 11\,4). \n1. Primera lectura (Hch 9\,31-42).\nPedro\, como apóstol que es\, recorre las comunidades en una especie de visita de inspección\, de un lado a otro\, para ver cómo están esas comunidades. El relato nos presenta una visión global y el estado particular de tres de ellas (totalidad homogénea).\n1.0. Visión general de las comunidades.\nLa situación característica de las jóvenes iglesias se describe con tres rasgos:\na. La conversión de Saulo trae paz a las comunidades\, al cesar la persecución.\nb. El respeto al Señor las fortalece y las conduce (por el camino del Señor).\nc. El aliento (??????????: ánimo) del Espíritu Santo las hace multiplicarse.\nEn ese trasfondo\, se narra la visita de «Pedro» a algunas iglesias\, en concreto la de Lida\, en Judea (40 km al noroeste de Jerusalén) y Jafa (a 16 km de Lida)\, puerto principal que servía a Jerusalén.\n1.1. La comunidad de Lida.\nRepresentada por Eneas (????????: «siempre joven»)\, estaba paralizada\, sin iniciativa ni creatividad\, desde hacía «ocho años». El número «ocho» hace referencia al mundo futuro: desde que recibió el Espíritu\, la nueva vida. La parálisis es símbolo de la rigidez espiritual que se opone a la libertad espiritual. Pese a haber recibido la buena noticia y haberle dado su adhesión a Jesús\, que entraña el don del Espíritu\, la comunidad está postrada\, en una situación muy grave. Pedro le recuerda la vida que le ha dado «el Señor Jesús Mesías»\, al incorporarlo a la comunidad de los «santos» (o sea\, los liberados salvados) y que\, por eso\, no tiene sentido que siga postrado («levántate»)\, sino que está en capacidad de integrarse a la asamblea eucarística («pon la mesa para ti mismo»). Pero Pedro no logra llevar la comunidad a la mesa del banquete del reino de Dios. Eneas «se levantó»\, pero no puso la mesa. Esto significa que todavía la comunidad no se abre a la inclusión universal (la admisión de los paganos). Hay una conversión masiva\, pero ella resulta insuficiente.\n1.2. La comunidad de Jafa.\nRepresentada por Tabita (griego: ???????; arameo: ?????????: «Gacela») nombre que sugiere vigor\, vitalidad. Se caracteriza por sus buenas obras y sus limosnas. Los dos nombres (griego y arameo) sugieren que era una comunidad mixta (judíos de origen griego y judíos autóctonos)\, pero que se limitaba a las obras de la piedad judía. La comunidad cristiana necesita más que eso para vivir. Se enferma y muere. La «sala de arriba» (cf. Hch 1\,13 con Lc 24\,53) se refiere a la mentalidad y a las actitudes judías. Pedro «se levantó» para acudir al llamado\, y procedió a hacer como Jesús\, pero sin tocarla\, ya que temía quedar legalmente impuro. A Jesús eso no le importó (cf. Lc 8\,54). La reacción es lenta. Ella abrió los ojos y se incorporó; entonces Pedro le dio la mano\, la levantó y la devolvió viva. Y muchos de Jafa creyeron en el Señor.\n(1.3. La comunidad de Simón).\nOmitida por el leccionario\, la tercera de las comunidades\, la de Simón\, no tiene problemas (él es «curtidor»\, y no le inquieta la impureza legal). Y allí Pedro hace un «retiro espiritual». Esta es una comunidad «junto al mar» (cf. Hch 10\,6)\, es decir\, misionera «ad gentes»\, desvinculada de la Ley. Pero en ella no hay «enfermos» ni «muertos». Es una comunidad espiritualmente sana. Eso es lo que pone pensativo a Simón (ahora no se lo llama «Pedro»)\, que está a la «escucha» del Espíritu. \n2. Evangelio (Jn 6\,60-69).\nLa explicación de las metáforas ha dado a conocer que Jesús no hablaba de una realidad idílica\, sino que descubrió a todos el sentido profundo de la fe en él. Por eso ahora la crítica se traslada al grupo de discípulos: juzgan «insoportable» lo que Jesús ha planteado. La metáfora del pan les pareció a todos entendible y aceptable\, porque la entendieron como la propuesta de una doctrina. Cuando él habló de «la carne del Hijo del Hombre»\, todos se desconcertaron\, porque ahora le entendían literalmente. Él explicó que se trata de asimilar su realidad humana y divina («carne»: mortalidad; «sangre»: inmortalidad) para resucitar\, pero ellos consideraron demasiado tener que amar como él exige. Entonces les pregunta:\n• ¿Esto les causa tropiezo (escándalo)?\n• ¿Y si lo vieran resucitar?\nY les explica de nuevo la metáfora de la sangre: «Es el Espíritu quien da vida». La sola realidad humana (a la cual tanto se apegan ellos)\, sin el Espíritu\, no basta. Es preciso que la «carne» esté animada por el Espíritu. Y las exigencias que él les ha explicado son eso: espíritu y vida. Él no busca gloria humana ni la promete. Por eso sabe que no todos ellos creen\, porque no renuncian a sus ambiciones de poder\, y consideran que Jesús pide mucho cuando invita a renunciar a ellas.\nÉl no idealiza al grupo; muchos están en el grupo sin comulgar con él. Sabe que uno lo va a entregar. El Padre concede el Espíritu en el encuentro con el Hijo. Pero muchos sólo aceptan el líder que piensan ver\, no el Hijo. Por eso muchos lo abandonan. Jesús está dispuesto a quedarse solo\, pero no a renunciar a su fidelidad al designio del Padre. Por eso les pregunta a los Doce si quieren ellos también marcharse. Simón Pedro toma la vocería del grupo y reconoce que lejos de Jesús no hay esperanza:\n• Sus exigencias son inseparables de su persona\, se aceptan o rechazan juntas;\n• La fe dada a él («hemos creído») lleva a un saber («y sabemos») que es certeza.\n• Él es «el Consagrado de Dios»\, o sea\, el sellado/ungido con el Espíritu Santo. \nLa auténtica fe cristiana une de manera inseparable:\n• El amor a Jesús: la relación personal y comunitaria de amistad con él\, vivida y testimoniada por los sacramentos\,\n• El compromiso con Jesús: la imitación de su identificación con el Padre\, dando vida con obras a la humanidad\, y\n• La fidelidad al mensaje de Jesús: hacer de sus exigencias de amor el propio criterio de juicio y la norma de conducta.\nLa eucaristía no es un bello símbolo de carácter religioso\, es «el sacramento de nuestra fe». Se proyecta más allá de su celebración\, en la vida diaria\, en donde se muestra la adhesión a Jesús. Lo otro puede ser «religioso»\, pero romántico e irrelevante. Lo que importa es la fe.\nFeliz sábado en compañía de María\, la madre del Señor.
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SUMMARY:IV Domingo de Pascua. Ciclo C
DESCRIPTION:Primera lectura\n\nLectura del libro de los Hechos de los apóstoles (13\,14.43-52): \nEn aquellos días\, Pablo y Bernabé desde Perge siguieron hasta Antioquia de Pisidia; el sábado entraron en la sinagoga y tomaron asiento. Muchos judíos y prosélitos practicantes se fueron con Pablo y Bernabé\, que siguieron hablando con ellos\, exhortándolos a ser fieles a la gracia de Dios. El sábado siguiente\, casi toda la ciudad acudió a oír la palabra de Dios. Al ver el gentío\, a los judíos les dio mucha envidia y respondían con insultos a las palabras de Pablo.\nEntonces Pablo y Bernabé dijeron sin contemplaciones: «Teníamos que anunciaros primero a vosotros la palabra de Dios; pero como la rechazáis y no os consideráis dignos de la vida eterna\, sabed que nos dedicamos a los gentiles. Así nos lo ha mandado el Señor: “Yo te haré luz de los gentiles\, para que lleves la salvación hasta el extremo de la tierra.”»\nCuando los gentiles oyeron esto\, se alegraron y alababan la palabra del Señor; y los que estaban destinados a la vida eterna creyeron. La palabra del Señor se iba difundiendo por toda la región. Pero los judíos incitaron a las señoras distinguidas y devotas y a los principales de la ciudad\, provocaron una persecución contra Pablo y Bernabé y los expulsaron del territorio. Ellos sacudieron el polvo de los pies\, como protesta contra la ciudad\, y se fueron a Iconio. Los discípulos quedaron llenos de alegría y de Espíritu Santo. \nPalabra de Dios \n\n\n\nSalmo\n\nSal 99\,2.3.5 \nR/. Somos su pueblo y ovejas de su rebaño \nAclama al Señor\, tierra entera\,\nservid al Señor con alegría\,\nentrad en su presencia con vítores. R/. \nSabed que el Señor es Dios:\nque él nos hizo\, y somos suyos\,\nsu pueblo y ovejas de su rebaño. R/. \n«El Señor es bueno\,\nsu misericordia es eterna\,\nsu fidelidad por todas las edades.» R/. \n\n\n\nSegunda lectura\n\nLectura del libro del Apocalipsis (7\,9.14b-17): \nYo\, Juan\, vi una muchedumbre inmensa\, que nadie podría contar\, de toda nación\, raza\, pueblo y lengua\, de pie delante del trono y del Cordero\, vestidos con vestiduras blancas y con palmas en sus manos.\nY uno de los ancianos me dijo: «Éstos son los que vienen de la gran tribulación: han lavado y blanqueado sus vestiduras en la sangre del Cordero. Por eso están ante el trono de Dios\, dándole culto día y noche en su templo. El que se sienta en el trono acampará entre ellos. Ya no pasarán hambre ni sed\, no les hará daño el sol ni el bochorno. Porque el Cordero que está delante del trono será su pastor\, y los conducirá hacia fuentes de aguas vivas. Y Dios enjugara las lágrimas de sus ojos. \nPalabra de Dios \n\n\n\nEvangelio de hoy\nLectura del santo evangelio según san Juan (10\,27-30): \nEn aquel tiempo\, dijo Jesús: «Mis ovejas escuchan mi voz\, y yo las conozco\, y ellas me siguen\, y yo les doy la vida eterna; no perecerán para siempre\, y nadie las arrebatará de mi mano. Mi Padre\, que me las ha dado\, supera a todos\, y nadie puede arrebatarlas de la mano del Padre. Yo y el Padre somos uno.» \nPalabra del Señor \n\nLa reflexión del padre Adalberto\, nuestro vicario general \nIV Domingo de Pascua. Ciclo C.\n\nPor medio de las metáforas del «pastor» y las «ovejas»\, Jesús se refiere a la relación entre él y los suyos. La figura del «pastor» entraña las tareas del pastoreo (conducción) y el apacentamiento (la alimentación) de las «ovejas»\, lo cual implica afecto\, atención y custodia de las mismas. La figura colectiva de «las ovejas» entraña la condición comunitaria (convivencia)\, el reconocimiento y la aceptación del pastor como tal\, y la confianza en él.\nJesús retoma estas metáforas del Antiguo Testamento (cf. Ez 34)\, en las que se describe al Señor Dios como el pastor (cf. Isa 40\,11) que contiende con los que figuran como pastores del pueblo\, pero dispersan y extravían las ovejas (cf. Jer 23\,1-8). Él se propone como la alternativa de Dios a los que se presentan como dirigentes con autoridad divina\, pero oprimen y explotan el pueblo.\n\nJn 10\,27-30.\nCada uno de los cuatro versículos que componen este breve texto contiene tres elementos que se refieren a la propuesta de Jesús como pastor puesto por el Padre para bien de las ovejas.\n1. Las ovejas y el pastor (v. 27).\nDescribe las ovejas en relación con el pastor con tres rasgos\, de los cuales el central (la relación de amor) es el que les da origen a los otros dos (la fe y el seguimiento):\na) «Mis ovejas escuchan mi voz». El mensaje de Jesús\, que es liberador y salvador\, es aceptado y provoca la adhesión de fe a él. Las otras «voces» son intimidatorias o generan desconfianza\, por eso no las escuchan; en cambio\, la voz de Jesús inspira confianza.\nb) «…yo las conozco». En el centro está la afirmación del amor del pastor a las ovejas\, amor que tiene dos características: la intimidad y el carácter nupcial (sentido de «conocer»). Así manifiesta Jesús que vino a crear una alianza de amor con los que escuchen su voz.\nc) «…y ellas me siguen». Escuchar y ser objeto de amor conduce al seguimiento. Jesús incide en la conducta individual y social de sus adherentes\, quienes recorren el mismo camino que él\, con el propósito de responder a su propuesta y lograr su plena realización.\n2. El pastor y las ovejas (v. 28).\nAhora invierte los términos y se refiere a la relación del pastor con las ovejas\, también con tres rasgos\, de los cuales es central la garantía de que no se perderán.\na) «…yo les doy vida eterna». A quienes lo escuchan\, responden a su amor y lo siguen\, Jesús les da el Espíritu Santo\, que es la plenitud de la vida del Padre\, comunicado sin medida y por amor. Esto indica que él satisface totalmente los anhelos de vida del ser humano.\nb) «…no se perderán jamás». La «perdición» es lo opuesto a la «salvación»; si esta es vida\, aquella es muerte. Jesús asegura que la vida que él comunica a los suyos es de tal calidad que nunca van a perecer\, están completamente al seguro y protegidos de la muerte.\nc) «…ni nadie las arrancará de mi mano». La imagen tiene fuerza en su expresión\, pero no afirma que él es superior en poder\, sino que su obra creadora\, liberadora y salvadora se realizará porque corresponde al designio de Dios y responde al anhelo del hombre.\n3. El Padre y el rebaño(v. 29).\nJesús es pastor por dos razones\, porque el Padre lo constituyó como tal\, y porque le dio el grupo de adherentes y seguidores atrayéndolos hacia él.\na) «…lo que me ha entregado mi Padre». El Padre resulta atractivo como tal para todo el que lo acepta como fuente de vida y de realización; él atrae hacia Jesús\, y así el grupo que se acerca a él constituye un don que el Padre le confía para que él le dé vida eterna.\nb) «…es lo más importante». Tanto para el Padre como –por supuesto– para el Hijo importa por encima de todo la humanidad nueva que se está creando y que el Padre le ha entregado al Hijo. Esta es la razón fundamental por la que el Padre nos «dio» su Hijo.\nc) «…nadie puede arrancar nada de la mano del Padre». El Padre manifiesta su propósito creador\, liberador y salvador a través del compromiso del Hijo; por eso\, la plena realización humana está «en las manos del Padre» como en las del Hijo\, y nadie la frustrará.\n4. El Padre y el Hijo-Pastor (v. 30).\nSegún la sintaxis griega\, en el centro de este versículo está el Padre («Yo y el Padre somos uno»). Al traducirlo al español\, se pierde esa perspectiva.\na) «Yo». Dado que el Padre es invisible\, su visibilidad se da en el Hijo. Ver al Hijo es ver al Padre. Por eso\, la afirmación de Jesús resulta provocadora\, porque él no dice que él es como Dios\, sino que el Padre es como él\, que si él da vida es porque Dios es Padre.\nb) «…y el Padre». El meollo del asunto está en la relación entre Dios y Jesús\, que es paternidad-filiación\, o sea\, que Jesús vive por el Padre\, y que el Padre lo ha «marcado» con el Espíritu Santo. No se trata de un representante plenipotenciario\, sino de su Hijo.\nc) «…somos uno». Esto significa que el Espíritu los identifica al uno con el otro\, y que no existe nada ni nadie por encima de ellos\, que las obras de Jesús son del Padre\, que lo opuesto a Jesús se opone al Padre\, y que quien está con Jesús está con el Padre.\n\nSer «ovejas» de Jesús es otra manera de señalar a sus seguidores como aquellos que le dan fe y lo siguen\, que de él reciben el Espíritu y la seguridad de realizarse como personas\, y que constituyen el bien más preciado tanto para el Padre como para el Hijo. Del mismo modo\, ser Jesús «pastor» nuestro significa que él entabla con nosotros una relación de amor para conducirnos a la plenitud de la vida\, con la certeza de que en nosotros se realizará el designio glorioso del Padre.\nEn este domingo\, todas las comunidades católicas ven a Jesús\, el pastor modelo\, en los ministros ordenados\, aprendices del pastor modelo\, y oran para que en la Iglesia abunden santos ministros ordenados\, obispos\, presbíteros y diáconos\, que hagan presente al pastor modelo. Que Jesús en la eucaristía nos haga sentir su amor que da vida tanto a los ministros ordenados como a los que se forman para serlo\, y a todos los otros miembros de la Iglesia\, en particular a las comunidades de vida consagrada. Todos somos sus ovejas porque escuchamos su voz y lo seguimos.\nFeliz día del Señor.
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SUMMARY:Lunes de la IV semana de Pascua.
DESCRIPTION:Primera lectura\nLectura del libro de los Hechos de los apóstoles (11\,1-18): \nEN aquellos días\, los apóstoles y los hermanos de Judea se enteraron de que también los gentiles habían recibido la palabra de Dios. Cuando Pedro subió a Jerusalén\, los de la circuncisión le dijeron en son de reproche:\n«Has entrado en casa de incircuncisos y has comido con ellos».\nPedro entonces comenzó a exponerles los hechos por su orden\, diciendo:\n«Estaba yo orando en la ciudad de Jafa\, cuando tuve en éxtasis una visión: una especie de recipiente que bajaba\, semejante a un gran lienzo que era descolgado del cielo sostenido por los cuatro extremos\, hasta donde yo estaba. Miré dentro y vi cuadrúpedos de la tierra\, fieras\, reptiles y pájaros del cielo. Luego oí una voz que me decía: “Levántate\, Pedro\, mata y come”. Yo respondí:\n«De ningún modo\, Señor\, pues nunca entró en mi boca cosa profana o impura”. Pero la voz del cielo habló de nuevo: «Lo que Dios ha purificado\, tú no lo consideres profano”. Esto sucedió hasta tres veces\, y de un tirón lo subieron todo de nuevo al cielo.\nEn aquel preciso momento llegaron a la casa donde estábamos tres hombres enviados desde Cesarea en busca mía. Entonces el Espíritu me dijo que me fuera con ellos sin dudar. Me acompañaron estos seis hermanos\, y entramos en casa de aquel hombre. Él nos contó que había visto en su casa al ángel que\, en pie\, le decía: “Manda recado a Jafa y haz venir a Simón\, llamado Pedro; él te dirá palabras que traerán la salvación a ti y a tu casa”.\nEn cuanto empecé a hablar\, bajó sobre ellos el Espíritu Santo\, igual que había bajado sobre nosotros al principio; entonces me acordé de lo que el Señor había dicho: “Juan bautizó con agua\, pero vosotros seréis bautizados con Espíritu Santo”. Pues\, si Dios les ha dado a ellos el mismo don que a nosotros\, por haber creído en el Señor Jesucristo\, ¿quién era yo para oponerme a Dios?».\nOyendo esto\, se calmaron y alabaron a Dios diciendo:\n«Así pues\, también a los gentiles les ha otorgado Dios la conversión que lleva a la vida». \nPalabra de Dios\n\n\nSalmo\nSal 41\,2-3;42\,3.4 \nR/. Mi alma tiene sed de ti\, Dios vivo \nComo busca la cierva corrientes de agua\,\nasí mi alma te busca a ti\, Dios mío;\nmi alma tiene sed de Dios\, del Dios vivo:\n¿cuándo entraré a ver el rostro de Dios? R/. \nEnvía tu luz y tu verdad:\nque ellas me guíen\ny me conduzcan hasta tu monte santo\,\nhasta tu morada. R/. \nMe acercaré al altar de Dios\,\nal Dios de mi alegría\,\ny te daré gracias al son de la cítara\,\nDios\, Dios mío. R/.\n\n\nEvangelio de hoy\nLectura del santo evangelio según san Juan (10\,1-10): \nEN aquel tiempo\, dijo Jesús:\n«En verdad\, en verdad os digo: el que no entra por la puerta en el aprisco de las ovejas\, sino que salta por otra parte\, ese es ladrón y bandido; pero el que entra por la puerta es pastor de las ovejas. A este le abre el guarda y las ovejas atienden a su voz\, y él va llamando por el nombre a sus ovejas y las saca fuera. Cuando ha sacado todas las suyas camina delante de ellas\, y las ovejas lo siguen\, porque conocen su voz: a un extraño no lo seguirán\, sino que huirán de él\, porque no conocen la voz de los extraños».\nJesús les puso esta comparación\, pero ellos no entendieron de qué les hablaba. Por eso añadió Jesús:\n«En verdad\, en verdad os digo: yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que han venido antes de mí son ladrones y bandidos; pero las ovejas no los escucharon.\nYo soy la puerta: quien entre por mí se salvará y podrá entrar y salir\, y encontrará pastos.\nEl ladrón no entra sino para robar y matar y hacer estragos; yo he venido para que tengan vida y la tengan abundante». \nPalabra del Señor \nEVANGELIO (opcional para el año A): Jn 10\, 11-18 \nLectura del santo Evangelio según san Juan. \nEN aquel tiempo\, dijo Jesús:\n«Yo soy el Buen Pastor. El buen pastor da su vida por las ovejas; el asalariado\, que no es pastor ni dueño de las ovejas\, ve venir al lobo\, abandona las ovejas y huye; y el lobo las roba y las dispersa; y es que a un asalariado no le importan las ovejas.\nYo soy el Buen Pastor\, que conozco a las mías\, y las mías me conocen\, igual que el Padre me conoce\, y yo conozco al Padre; yo doy mi vida por las ovejas.\nTengo\, además\, otras ovejas que no son de este redil; también a esas las tengo que traer\, y escucharán mi voz\, y habrá un solo rebaño y en solo Pastor.\nPor esto me ama el Padre\, porque yo entrego mi vida para poder recuperarla. Nadie me la quita\, sino que yo la entrego libremente. Tengo poder para entregarla y tengo poder para recuperarla: este mandato he recibido de mi Padre». \nPalabra del Señor.\n\n\nLa reflexión del padre Adalberto\n\n\n\nLunes de la IV semana de Pascua.\n\nLa conversión es visible\, pero para apreciarla hay que estar libre de prevenciones y prejuicios. A la comunidad de Jerusalén le cuesta admitir la conversión de los paganos porque sigue creyendo en los prejuicios de lo puro y lo impuro\, y continúa prevenida contra ellos.\nEl capítulo 10 del evangelio de Juan se distribuye en dos grandes partes:\n1. La relación de Jesús con el pueblo (cf. vv. 1-21).\n2. Su relación con la institución judía (cf. vv. 22-42).\nEn la primera parte recurre a tres pares de metáforas:\n• Para referirse a sí mismo: «la puerta» y «el pastor».\n• Para referirse al pueblo: «las ovejas» y «mis ovejas».\n• Para referirse a los dirigentes: «ladrones» y «bandidos».\nEn los primeros 10 versículos explica la metáfora de la puerta.\n\n1. Primera lectura (Hch 11\,1-18).\nDamos un salto largo. De Hch 9\,20 a Hch 11\,1. En seguida de 9\,20\, el leccionario omitió Hch 9\,21-30. Y ahora omite íntegramente el capítulo 10. En apretado resumen:\n• 9\, 21-30. Saulo\, pasó de «afirmar» que Jesús es el Hijo de Dios a «demostrar» que Jesús es el Mesías. Ese sesgo polémico le trajo persecuciones y tuvo que huir y refugiarse en Tarso.\n• 9\,31-42(43). Pedro visitó las comunidades de Judea y encontró en ellas dificultades que hicieron que se cuestionara seriamente. Lo hizo en la comunidad de Simón\n• 10\,1-48. Descripción del interrogante interno de Pedro\, y primer paso del mismo hacia su plena conversión.\nPedro ha cambiado. De ser «piedra»-testarudo\, para a ser «piedra»-firme en la fe. Ahora debe responsabilizarse del hecho de haber admitido a los paganos a la fe sin hacerlos circuncidar\, es decir\, ya puede confirmar a sus hermanos (cf. Lc 22\,32). A la comunidad parece no interesarle que Dios haya acogido y admitido a los paganos\, sino que Pedro ha violado la Ley. Él se refirió a la visión que tuvo en casa de Simón\, omitiendo lo que pudiera no ser del agrado de sus oyentes (por ejemplo\, que sintió «hambre» o insatisfacción)\, pero haciendo ver que no procedió solo\, sino en comunidad\, y en acatamiento a instrucciones de Dios. Explicó que el don del Espíritu indica la iniciativa de Dios. De este modo logró que todos se calmaran\, que aceptaran el designio libre de Dios y que lo alabaran\, aunque no admitieran todavía que Dios les ha dado también el Espíritu Santo a los paganos. Falta un largo trecho para que reconozcan el amor universal del Padre y la igualdad fundamental de los hijos de Dios.\nEl grupo de circuncisos acepta a medias la intervención divina: reconocen que Dios les concedió a los paganos «el arrepentimiento (?????????) que lleva a la vida»\, pero no ven la «conversión» (??????????)\, que conduce a la fe.\n\nJn 10\,1-10.\nEl «recinto»\, o «atrio» (????) no equivale a «redil» (??????)\, se refiere al templo y\, en sentido más amplio\, a la institución judía. Quien no llega en ella por la puerta\, sino por asalto («trepando») es un ladrón y un bandido. Estas dos figuras tienen sus nombres propios en el evangelio: Judas es «ladrón»\, y Barrabás es «bandido». Por la puerta entra el pastor\, con todo derecho a hacerlo. Él viene con un mensaje que es liberador\, no explotador («ladrones») ni violento («bandidos»). Por eso su palabra-mensaje logra audiencia en las ovejas.\nSu relación con las ovejas es personal\, no de masa («las llama por su nombre»)\, y liberadora (las saca de la institución que las oprime). No obliga\, precede con el testimonio coherente de libertad. Los «extraños» no son libres ni invitan a vivir en libertad\, por eso las ovejas les huyen (no les hacen caso). Así descalifica a los dirigentes y deslegitima su liderazgo. Pero ellos no se dan por entendidos.\nJesús explica la metáfora de la puerta. El único acceso legítimo al pueblo debe ser según su estilo. Los otros liderazgos son explotación y opresión. Por eso está disperso el pueblo\, porque no hay líder confiable a quien seguir. La primera vez se refirió a la «puerta» de la antigua alianza; ahora\, a la nueva relación de las ovejas con Dios a través de él. Solo si se ponen al servicio del pueblo\, como él\, o sea\, adoptando su actitud\, pueden los hombres ejercer un liderazgo legítimo. Hasta ahora\, todos los líderes de Israel han usado el despojo y el dominio\, y por eso la sociedad israelita ha fracasado («las ovejas no han hecho caso»). Nótese que Jesús solo aplica la doble categoría de ladrones y bandidos a los líderes del momento («son»); no a todos los del pasado.\nComo «puerta»\, él libera al hombre de la muerte. El dirigente que se porte como él se «sale» del mundo explotador y opresor: «quedará a salvo». Igual sucede con las ovejas. Él da acceso al mundo nuevo\, la tierra de la libertad\, la tierra prometida. Jesús le da\, además\, libertad de acción al hombre\, porque lo hace dueño de sí mismo y de sus actos. «Encontrará pastos» equivale a su promesa de saciar definitivamente a quien crea en él. Esos «pastos» se identifican con el pan\, que es el don que él hace de sí mismo.\nEn contraste\, «el ladrón» –que subsume al «bandido»– roba\, sacrifica y destruye; Jesús tiene un solo propósito: colmar de vida al ser humano. El verbo «sacrificar» denuncia que el robo y la destrucción se hacen abusivamente en nombre de Dios (alusión al culto explotador y opresor). Su misión\, de parte de Dios\, consiste en lo contrario: conducir a la humanidad al disfrute de la plenitud de la vida\, lo que entraña el goce de la libertad y el logro de la felicidad.\n\nPl único modo de cumplir la misión de anunciar la buena noticia «a todas las naciones». Esta misión exige cambiar la obstinación fanática por la firme fidelidad al Señor\, que nos dio testimonio del amor universal del Padre\, incluso al riesgo de su propia vida. «Pedro» se muestra discípulo de Jesús cuando abandona su terquedad nacionalista y se deja conducir por el Espíritu para llevarles la buena noticia también a los paganos.\nQue Jesús sea la puerta significa que él abre para todos\, opresores y oprimidos\, la posibilidad de una vida libre\, plenamente feliz\, plenamente realizada\, en nombre de Dios. Esa posibilidad queda siempre abierta para todo el que acepta a Jesús por la fe y se compromete a seguirlo.\nLa libertad interior es absolutamente necesaria para ser «señor» de sí mismo y para entregarse a los demás. Mientras subsistan ataduras interiores\, la libertad de opción está cautiva\, y la libertad de acción solo dará una falsa impresión de libertad. El «asalariado» es prisionero de su apego al dinero. Por eso cede al miedo. Pero es solo uno de los ejemplos de falta de libertad interior.\nLos prejuicios ideológicos también son ejemplo de falta de libertad interior. Por eso no arrancaba la misión. Cuando se dio cuenta\, Pedro rompió barreras y se abrió a la misión universal.\nEn la celebración de la eucaristía debemos verificar que entramos y salimos por la puerta para llevar siempre vida libre\, y conducir a los hombres a esos pastos que Jesús promete.\nFeliz lunes.
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SUMMARY:Fiesta de San Matías\, apóstol.
DESCRIPTION:Primera lectura\nLectura del libro de los Hechos de los apóstoles (11\,19-26): \nEN aquellos días\, los que se habían dispersado en la persecución provocada por lo de Esteban llegaron hasta Fenicia\, Chipre y Antioquía\, sin predicar la palabra más que a los judíos. Pero algunos\, naturales de Chipre y de Cirene\, al llegar a Antioquía\, se pusieron a hablar también a los griegos\, anunciándoles la Buena Nueva del Señor Jesús. Como la mano del Señor estaba con ellos\, gran número creyó y se convirtió al Señor.\nLlegó la noticia a oídos de la Iglesia de Jerusalén\, y enviaron a Bernabé a Antioquía; al llegar y ver la acción de la gracia de Dios\, se alegró y exhortaba a todos a seguir unidos al Señor con todo empeño\, porque era un hombre bueno\, lleno de Espíritu Santo y de fe. Y una multitud considerable se adhirió al Señor.\nBernabé salió para Tarso en busca de Saulo; cuando lo encontró\, se lo llevó a Antioquía. Durante todo un año estuvieron juntos en aquella Iglesia e instruyeron a muchos. Fue en Antioquía donde por primera vez los discípulos fueron llamados cristianos. \nPalabra de Dios\n\n\nSalmo\nSal 86\,1-3.4-5.6-7 \nR/. Alabad al Señor\, todas las naciones \nÉl la ha cimentado sobre el monte santo;\ny el Señor prefiere las puertas de Sión\na todas las moradas de Jacob.\n¡Qué pregón tan glorioso para ti\,\nciudad de Dios! R/. \n«Contaré a Egipto y a Babilonia\nentre mis fieles;\nfilisteos\, tirios y etíopes\nhan nacido allí».\nSe dirá de Sión: «Uno por uno\nodos han nacido en ella;\nel Altísimo en persona la ha fundado». R/. \nEl Señor escribirá en el registro de los pueblos:\n«Éste ha nacido allí».\nY cantarán mientras danzan:\n«Todas mis fuentes están en ti». R/.\n\n\nEvangelio de hoy\nLectura del evangelio según san Juan (10\,22-30): \nSE celebraba en Jerusalén la fiesta de la Dedicación del templo. Era invierno\, y Jesús se paseaba en el templo por el pórtico de Salomón.\nLos judíos\, rodeándolo\, le preguntaban:\n«¿Hasta cuándo nos vas a tener en suspenso? Si tú eres el Mesías\, dínoslo francamente».\nJesús les respondió:\n«Os lo he dicho\, y no creéis; las obras que yo hago en nombre de mi Padre\, esas dan testimonio de mí. Pero vosotros no creéis\, porque no sois de mis ovejas. Mis ovejas escuchan mi voz\, y yo las conozco\, y ellas me siguen\, y yo les doy la vida eterna; no perecerán para siempre\, y nadie las arrebatará de mi mano. Lo que mi Padre me ha dado es más que todas las cosas\, y nadie puede arrebatar nada de la mano de mi Padre. Yo y el Padre somos uno». \nPalabra del Señor\n\n\nLa reflexión del padre Adalberto\n\nMartes de la IV semana de Pascua.\n\nPasar de Judea a Samaría para llevar la buena noticia fue\, indudablemente\, un gran paso; se dio a raíz de la persecución. Pasar del ámbito judío (la sinagoga) al ámbito pagano es un gigantesco paso que entraña la apertura universal\, y el cumplimiento de la misión encargada por Jesús.\nDesde los años sesenta del siglo XX\, cuando se propuso la «teología de la liberación»\, surgieron dos corrientes extrañas a la misma\, ambas falsificaciones:\n• Una\, en la línea del mesianismo de los letrados judíos\, que presentaba a Jesús como caudillo de masas\, comprometido en un proyecto de simple carácter sociopolítico\, casi sin relación alguna con el designio amoroso del Padre.\n• Otra\, en la línea de un espiritualismo religioso (no espiritualidad cristiana) de carácter mágico-supersticioso\, que hizo de la historia un escenario parecido al de los «bosques encantados» que aparecen en los cuentos de brujerías.\nSi preguntamos cuál es la línea ortodoxa\, Jesús nos da la respuesta con sencilla claridad.\n\n1. Primera lectura (Hch 11\,19-26).\nLa muerte de Esteban y la feroz persecución que se desató a raíz de ella\, produjo una oleada de evangelización. Después vino la conversión de Felipe\, quien terminó abriéndose a los paganos. Enseguida\, se produjo la conversión de Saulo\, quien aceptó a Jesús y el universalismo cristiano. Luego\, sucedió la conversión de Pedro\, quien en la casa de Simón comprendió que el verdadero problema de las comunidades era su falta de apertura universal\, hasta cuando Dios le hizo ver que la doctrina de lo puro y lo impuro era cosa humana\, no divina. Pedro verificó esto en casa de Cornelio y lo compartió con sus hermanos. Ahora Lucas vuelve a la persecución que se desató por la muerte de Esteban. En concreto\, los perseguidos llegan a Fenicia (actual Líbano)\, a Chipre (a través del mar: éxodo) y a Antioquía (capital del Oriente)\, pero limitándose solo a los judíos. Hasta que algunos\, de Chipre y de Cirene (actual Libia)\, tomaron la iniciativa de evangelizar a los no-judíos (paganos) «dándoles la buena noticia del Señor Jesús». Prescindieron del Antiguo Testamento\, ya que sus destinatarios no tenían tradición israelita\, y les anunciaron el evangelio («la buena noticia del Señor»). El Señor los apoyó\, y por eso los paganos se convirtieron al Señor (Jesús). Es un hecho totalmente nuevo.\nEl hecho de que se creen comunidades en el nombre de Jesús alarma a los de Jerusalén. Bernabé\, que no fue enviado en misión oficial (porque iba solo)\, sino como inspector para luego rendir informe a los de Jerusalén\, al discernir aquella generosidad de Dios\, se alegró mucho y exhortó a la gente a perseverar en la fe. Prevaleció el discernimiento espiritual sobre el encargo recibido como inspector. Esto se debió a que Bernabé era un hombre bondadoso\, lleno de Espíritu Santo y fiel. Su condición de «hombre de bien» le hace ver ante todo los signos de vida\, lo positivo. Su plenitud de Espíritu Santo le permite ver en ese hecho la manifestación del amor universal del Padre. Y su plenitud de fe le permite ver la coherencia del mismo hecho con el mensaje de Jesús. Por este aval suyo\, «una considerable multitud» de paganos se adhirió al Señor. Luego salió para Tarso a buscar a Saulo\, que era maestro\, para completar el equipo de servicio. Por el hecho de ser una comunidad formada solo por paganos\, allí es donde por primera vez a los discípulos los conocen por su verdadera identidad: «cristianos». Ya no los confunden con una secta judía.\n\n2. Evangelio (Jn 10\,22-30).\nEs la fiesta de la dedicación del templo construido por Herodes. Es la última vez que está Jesús en dicho lugar. Aclara el tipo de mesianismo que él se atribuye y se declara el consagrado por el Padre\, el nuevo santuario en donde resplandece la gloria divina.\nEl «invierno» (cf. Ct 2\,11-13) sugiere que Jerusalén es ámbito de muerte. Por otro lado\, nombrar a Salomón recuerda que las promesas y advertencias de Dios a la casa de David\, el ungido\, siguen vigentes: si son infieles a la alianza con él\, el templo será destruido (cf. 2Cro 7\,11-22).\nSin embargo\, los dirigentes\, que quieren matarlo\, acusan a Jesús de no dejarlos vivir. Darle vida al pueblo oprimido por ellos es quitársela a ellos\, porque viven a costa del pueblo. Quieren que Jesús declare ser el Mesías\, pero él no usará ese título\, dada la connotación política que ellos le atribuyen. El mesianismo nacionalista que los dirigentes le inculcan al pueblo –y que responde a sus ambiciones de dominio\, no a las promesas de Dios– niega el amor universal. Jesús les afirma que –sin usar el título– se ha declarado Enviado de Dios. Y prueba de ello son sus obras\, las que tanto malestar significan para ellos.\nEs que para reconocerlo Mesías se hace necesario reconocer que la obra de Dios es creadora\, liberadora y salvadora. Por consiguiente\, él solo se acredita con esas obras\, y no con credenciales jurídicas o escriturarias. Su mesianismo no es un asunto de tipo legal o académico\, es la realidad de la obra de Dios en la historia humana. Mesías es el que restaura el orden creado\, da libertad e infunde vida nueva; pero ellos no creen porque no son «ovejas» suyas (no escuchan su mensaje liberador ni lo siguen a él). Por no haber tenido la experiencia personal de su amor (viven como masa)\, no han experimentado su protección\, no saben lo que significa estar en sus manos\, que es lo mismo que estar en las manos del Padre\, o sea\, tener la garantía de su plena realización. Tampoco saben lo importante que es el ser humano para el Hijo y para el Padre\, los cuales\, como son uno\, están identificados en el empreño por lograr la plena realización humana.\n\nLa universalidad del amor de Dios y el consecuente carácter incluyente de la evangelización\, tiene un innegable impacto social\, cultural y político que replantea las relaciones de convivencia de las sociedades humanas. El hecho de que la obra de Dios no se confunda con una opción política\, con un sistema económico o con una definida organización social no significa que sea inerte\, o irrelevante; al contrario\, se sitúa por encima de los partidismos para procurar el bien universal.\nMesías es el que –de hecho– hace libre de toda opresión. Los dirigentes explotadores no quieren acreditar a Jesús porque las obras de él desacreditan las de ellos. Como «son ladrones y bandidos»\, explotan y oprimen al pueblo; Jesús\, como Mesías\, no respalda\, no legitima ni sacraliza su poder\, sino que lo desautoriza.\nPor eso\, no es coherente que discípulos de Jesús\, que públicamente «comulgan» (se hacen uno) con él\, apoyen un sistema social explotador u opresor. Sea que explote y oprima con doctrinas que se disfrazan de religiosas\, sea que lo haga expoliando de sus bienes a la gente\, privándola del disfrute de su libertad\, o haciéndola sentir indigna\, culpable o incompetente. La comunión con Jesús nos confiere «autoridad» (???????) para inspirar\, estimular e impulsar el desarrollo humano de los demás; jamás nos otorga «poder» (??????) para anular la libertad de los demás\, y mucho menos para hacerlo en nombre de Dios.\nFeliz martes.
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SUMMARY:Miércoles de la IV semana de Pascua.
DESCRIPTION:Primera lectura\nLectura del libro de los Hechos de los apóstoles (15\,1-6): \nEN aquellos días\, unos que bajaron de Judea se pusieron a enseñar a los hermanos que\, si no se circuncidaban conforme al uso de Moisés\, no podían salvarse. Esto provocó un altercado y una violenta discusión con Pablo y Bernabé; y se decidió que Pablo\, Bernabé y algunos más de entre ellos subieran a Jerusalén a consultar a los apóstoles y presbíteros sobre esta controversia. Ellos\, pues\, enviados por la Iglesia provistos de lo necesario\, atravesaron Fenicia y Samaría\, contando cómo se convertían los gentiles\, con lo que causaron gran alegría a todos los hermanos. Al llegar a Jerusalén\, fueron acogidos por la Iglesia\, los apóstoles y los presbíteros; ellos contaron lo que Dios había hecho con ellos.\nPero algunos de la secta de los fariseos\, que habían abrazado la fe\, se levantaron\, diciendo:\n«Es necesario circuncidarlos y ordenarles que guarden la ley de Moisés».\nLos apóstoles y los presbíteros se reunieron a examinar el asunto. \nPalabra de Dios\n\n\nSalmo\nSal 121\,1-2.4-5 \nR/. Vamos alegres a la casa del Señor \n¡Qué alegría cuando me dijeron:\n«Vamos a la casa del Señor»!\nYa están pisando nuestro pies\ntus umbrales\, Jerusalén. R/. \nJerusalén está fundada\ncomo ciudad bien compacta.\nAllá suben las tribus\,\nlas tribus del Señor. R/. \nSegún la costumbre de Israel\,\na celebrar el nombre del Señor;\nen ella están los tribunales de justicia\,\nen el palacio de David. R/.\n\n\nEvangelio de hoy\nLectura del santo evangelio según san Juan (15\,1-8): \nEN aquel tiempo\, dijo Jesús a sus discípulos:\n«Yo soy la verdadera vid\, y mi Padre es el labrador. A todo sarmiento que no da fruto en mí lo arranca\, y a todo el que da fruto lo poda\, para que dé más fruto.\nVosotros ya estáis limpios por la palabra que os he hablado; permaneced en mí\, y yo en vosotros.\nComo el sarmiento no puede dar fruto por sí\, si no permanece en la vid\, así tampoco vosotros\, si no permanecéis en mí.\nYo soy la vid\, vosotros los sarmientos; el que permanece en mí y yo en él\, ese da fruto abundante; porque sin mí no podéis hacer nada. Al que no permanece en mí lo tiran fuera\, como el sarmiento\, y se seca; luego los recogen y los echan al fuego\, y arden.\nSi permanecéis en mí y mis palabras permanecen en vosotros\, pedid lo que deseáis\, y se realizará.\nCon esto recibe gloria mi Padre\, con que deis fruto abundante; así seréis discípulos míos». \nPalabra del Señor\n\n\nLa reflexión del padre Adalberto\, nuestro vicario general\n\nMiércoles de la IV semana de Pascua.\n\nLa aceptación de los alcances que tiene la universalidad («catolicidad») de la misión no es intuitiva ni espontánea\, sino fruto de un largo proceso de apertura al Espíritu de Jesús\, a veces en abierta oposición a la educación y a la cultura de los misioneros. En este caso\, la resistencia espiritual (o psicológica) se manifiesta con fuerza en Pablo\, de quien Lucas se ocupa en adelante y cuyo caso de conversión va a ilustrar para que quede como lección para las generaciones futuras.\nPara verificar que uno ha aceptado la invitación de Jesús\, hay que comenzar preguntándose si esto es algo tan íntimo y personal que pertenece en exclusiva al ámbito subjetivo\, o si hay hechos objetivos que identifican al seguidor del Señor. Jesús proporciona unos criterios:\n• La aceptación del Padre como Dios\, que se traduce en la conducta propia de «hijo» suyo.\n• La adhesión a él\, que saca de la «tiniebla» y se manifiesta en un diferente modo de pensar.\n• La aceptación libre de sus exigencias\, que muestra una persona comprometida con su obra.\n• La afirmación del origen divino del mensaje que él propone\, que se guarda con fidelidad.\n\n1. Primera lectura (Hch 12\,24-13\,5a).\nConcluye la primera parte del libro de los Hechos con la noticia de que\, a raíz de la conversión de Pedro\, el mensaje de Dios se extiende universalmente. Y ahora Bernabé y Saulo\, después de entregar la colecta (cf. Hch 11\,27-30) se regresan de Jerusalén (aunque parece que Lucas sugiere que solo Bernabé deja Jerusalén atrás)\, en compañía de Juan Marcos\, el evangelista.\nLa comunidad de Antioquía representa muy bien la Iglesia cristiana. Su constitución incluye un grupo mixto de tres profetas:\n• Bernabé\, chipriota\, nombre arameo.\n• Simeón-Negro\, nombre arameo y sobrenombre latino\, y\n• Lucio\, cireneo\, nombre latino.\nY dos maestros:\n• Manaén\, criado con Herodes\, y\n• Saulo\, ciudadano romano.\nEl uso del verbo griego ???????????\, que Lc refiere al culto judío (cf. Lc 1\,23: ???????????)\, sugiere que el Espíritu Santo interrumpe un culto de esa naturaleza («ayunando»: cf. Lc 5\,33-35) para urgirlos a la misión. Escoge al primer profeta (Bernabé) y al último maestro (Saulo)\, elección con la cual indica los dos componentes de la misión (anuncio y enseñanza)\, dándole la prioridad al anuncio respecto de la enseñanza (nombra primero a Bernabé y después a Saulo). Y urge a la iglesia enviarlos a la «obra» a la que los destinó\, obra que consiste en «abrirles a los paganos la puerta de la fe» (Hch 14\,26-27). No obstante\, la comunidad insiste en ese culto\, para después orar y hacer lo que le indicó el Espíritu Santo. La imposición de las manos sugiere el compromiso de todos en la misión. El hecho de «dejarlos ir» (en vez de «enviarlos») sugiere que la comunidad se desprende de sus dos miembros fundadores para realizar la misión. Dicha misión mezclará en lo sucesivo judaísmo y cristianismo\, hasta cuando la comunidad perfile plenamente su identidad cristiana. Aunque los misioneros llevan a Juan (sin el sobrenombre Marcos) como garante\, solo se dirigen a los judíos\, con todo y estar en tierras de paganos.\n\n2. Evangelio (Jn 12\,44-50).\nEsta es la última declaración pública de Jesús\, según Jn. En adelante hablará a los discípulos o a sus interrogadores\, en privado. El meollo de dicha declaración es el origen divino de su mensaje.\nPor boca de Jesús grita la Sabiduría (cf. Prv 1\,21-22) para sacudir la conciencia humana. Es una exhortación sin determinación de espacio ni de destinatarios\, abierta a todos los seres humano. Aceptarlo a él es aceptar al Padre que lo envió no para condenar al mundo\, sino para que el mundo se salve por él (cf. Jn 3\,17); verlo a él es ver al Padre que lo envió a realizar sus obras (cf. Jn 14\,9-11). Él y el Padre se identifican\, pues su persona y su actividad explican quién es el Padre. Él es luz del mundo\, porque saca a la humanidad del dominio de «la tiniebla»\, o sea\, del «mundo» injusto\, que es enemigo de Dios y del hombre (en este caso\, es el sistema ideológico religioso y político judío). La adhesión a él «saca» de la zona de la tiniebla.\nSus exigencias son de libre aceptación\, porque son exigencias de amor\, y toda respuesta al amor tiene que ser libre. Él no condena\, sino que salva. Cuando uno lo rechaza rehusándose a dichas exigencias\, la sentencia en su contra proviene de haber rechazado el mensaje\, que le dio pie para salvarse. Porque quien se niega a amar se perjudica a sí mismo. Este juicio se verificará «en el último día»\, expresión que significa dos cosas:\n• «el último día» de la vida terrena de Jesús\, cuando él dé la prueba del amor más grande; entonces no habrá manera de justificar el rechazo de su persona o sus obras\, ni de declarar irrealizable el amor que él ha demostrado y propuesto.\n• «el último día» de la propia vida terrena\, cuando cada uno enfrente el hecho de haber frustrado en sí mismo el designio divino al haberse negado a alcanzar su propia plenitud humana\, pese a haber visto ese designio realizado en Jesús.\nEn efecto\, el mensaje que él propone no es invención humana\, sino encargo del Padre. Jesús cumple así lo prometido en Dt 18\,18; él ha recibido un mandamiento de Dios\, que sustituye los antiguos\, y se hace concreto en su misión (cf. Jn 10\,17): dar vida. Este mandamiento es recíproco del que él propone a sus discípulos. Y el mandamiento\, de uno u otro modo\, es vida definitiva. Él es fiel al Padre\, por lo tanto\, no hay otro camino de acceso al Padre distinto de él. Moisés prometía larga vida (cf. Dt 32\,46-47); Jesús\, vida eterna. Él es la única revelación de Dios. Toda idea\, doctrina o «teoría» respecto Dios que sea incompatible con Jesús es falsa en la medida de esa incompatibilidad. Esto incluye también el mensaje del Antiguo Testamento. Cada uno queda en libertad de aceptar o de rechazar a Jesús\, pero a sabiendas de que el rechazo implica la propia frustración\, perdición o muerte.\n\nLa universalidad del amor de Dios es universalidad de la oferta del perdón liberador y del amor salvador. Ese amor universal es gratuito y fiel. Así es su perdón\, y así es su salvación.\nLa salvación es gratuita\, pero no es superflua. El mensaje que Jesús encarna y anuncia\, con obras y palabras\, es oferta y promesa de salvación. Sin embargo\, es urgente tomar conciencia de que hay que darle una respuesta libre\, generosa y total. No darle respuesta –que sería lo mismo que oponer resistencia a su persona\, a su obra o a su mensaje–\, significa malograrse uno mismo y perderse definitivamente. Esta no-respuesta se puede dar a veces bajo el disfraz de una respuesta a medias. Por eso Jesús «grita»\, para advertir que ese auto-engaño es siempre posible.\nPodríamos celebrar la eucaristía y comer del pan partido con sentimientos religiosos\, pero sin decisión de fe. Eso sería defraudarnos. Escuchemos el grito de advertencia de Jesús.\nFeliz miércoles.
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DESCRIPTION:Primera lectura\nLectura del libro de los Hechos de los apóstoles (13\,13-25): \nPABLO y sus compañeros se hicieron a la mar en Pafos y llegaron a Perge de Panfilia. Juan los dejo y se volvio a Jerusalén; ellos\, en cambio\, continuaron y desde Perge llegaron a Antioquía de Pisidia. El sábado entraron en la sinagoga y tomaron asiento. Acabada la lectura de la Ley y de los Profetas\, los jefes de la sinagoga les mandaron a unos que les dijeran:\n«Hermanos\, si tenéis una palabra de exhortación para el pueblo\, hablad».\nPablo se puso en pie y\, haciendo seña con la mano de que se callaran\, dijo:\n«Israelitas y los que teméis a Dios\, escuchad: El Dios de este pueblo\, Israel\, eligió a nuestros padres y multiplicó al pueblo cuando vivían como forasteros en Egipto. Los sacó de allí con brazo poderoso; unos cuarenta años “los cuidó en el desierto”\, “aniquiló siete naciones en la tierra de Canaán y les dio en herencia” su territorio; todo ello en el espacio de unos cuatrocientos cincuenta años. Luego les dio jueces hasta el profeta Samuel. Después pidieron un rey\, y Dios les dio a Saúl\, hijo de Quis\, de la tribu de Benjamín\, durante cuarenta años. Lo depuso y les suscitó como rey a David\, en favor del cual dio testimonio\, diciendo: “Encontré a David”\, hijo de Jesé\, “hombre conforme a mi corazón\, que cumplirá todos mis preceptos”.\nSegún lo prometido\, Dios sacó de su descendencia un salvador para Israel: Jesús. Juan predicó a todo Israel un bautismo de conversión antes de que llegara Jesús; y\, cuando Juan estaba para concluir el curso de su vida\, decía: “Yo no soy quien pensáis\, pero\, mirad\, viene uno detrás de mí a quien no merezco desatarle las sandalias de los pies”». \nPalabra de Dios\n\n\nSalmo\nSal 88\,2-3.21-22.25.27 \nR/. Cantaré eternamente tus misericordias\, Señor \nCantaré eternamente las misericordias del Señor\,\nanunciaré tu fidelidad por todas las edades.\nPorque dijieste: «La misericordia es un edificio eterno»\,\nmás que el cielo has afianzado tu fidelidad. R/. \nEncontré a David\, mi siervo\,\ny lo he ungido con óleo sagrado;\npara que mi mano esté siempre con él\ny mi brazo lo haga valeroso. R/. \nMi fidelidad y misericordia lo acompañarán\,\npor mi nombre crecerá su poder.\nÉl me invocará: «Tú eres mi padre\,\nmi Dios\, mi Roca salvadora». R/.\n\n\nEvangelio de hoy\nLectura del santo evangelio según san Juan (13\,16-20): \nCUANDO Jesús terminó de lavar los pies a sus discípulos les dijo:\n«En verdad\, en verdad os digo: el criado no es más que su amo\, ni el enviado es más que el que lo envía. Puesto que sabéis esto\, dichosos vosotros si lo ponéis en práctica. No lo digo por todos vosotros; yo sé bien a quiénes he elegido\, pero tiene que cumplirse la Escritura: “El que compartía mi pan me ha traicionado”. Os lo digo ahora\, antes de que suceda\, para que cuando suceda creáis que yo soy.\nEn verdad\, en verdad os digo: el que recibe a quien yo envíe me recibe a mí; y el que me recibe a mí recibe al que me ha enviado». \nPalabra del Señor\n\n\nLa reflexión del padre Adalberto\n\nJueves de la IV semana de Pascua.\n\nLa prelación de la «exhortación» (anuncio) con respecto de la «enseñanza» (catequesis) no es una cuestión académica\, sino vital para la misión. Primero tiene que haber el anuncio explícito de «la palabra del Señor»\, es decir\, el mensaje de Jesús (kerigma)\, que es la tarea del «profeta»\, y después se dará su ilustración a la luz de las Escrituras\, es decir\, la enseñanza (catequesis)\, que es la tarea del «maestro». El grupo misionero ideal que constituyó el Espíritu Santo está constituido por un profeta (Bernabé) y por un maestro (Saulo).\nHay que determinar cómo conjugar la libertad cristiana con el seguimiento del Señor\, ya que él no faculta a sus discípulos para actuar de cualquier modo; hay un vínculo que es preciso respetar. No basta con ser piadoso\, Jesús espera de sus discípulos un compromiso más que simplemente religioso. Por otro lado\, dado que va en nombre del Señor el discípulo tiene derecho a saber qué puede esperar de los destinatarios del mensaje que se le ha confiado.\n\n1. Primera lectura (Hch 13\,13-25).\nSaulo cambió su nombre hebreo por el nombre latino «Pablo» (cf. Hch 13\,6-12) De llevar el nombre del rey famoso por su alta estatura (cf. 1Sm 9\,2)\, para significar su vínculo como «siervo del Mesías Jesús» (cf. Rom 1\,1)\, pasó a adoptar ese nombre\, que significa «pequeño» (paulus). No obstante\, aquí aparece arrebatándole a Bernabé el liderazgo del grupo\, contra lo dispuesto por el Espíritu Santo. Él\, que es maestro\, encabeza el grupo («Pablo y sus compañeros»\, quitándole protagonismo a Bernabé\, que es el profeta. Por eso\, Juan (Marcos) se separó del grupo\, porque la enseñanza (o instrucción) va a versar sobre las Escrituras (el Antiguo Testamento)\, en donde no hay cabida para «la palabra del Señor» (el evangelio)\, y Pablo se dirigió a la sinagoga.\nAl «tomar asiento»\, indican su intención de participar en la homilía\, derecho que tenían como judíos adultos que eran. Al ser invitados a «exhortar»\, era de esperar que lo hiciera Bernabé\, el exhortador\, pero Pablo se adelantó. El hecho de reclamar atención con la mano sugiere que en la sinagoga hubo un barullo de extrañeza por la presencia de esos extraños. El discurso de Pablo en la sinagoga de Antioquía de Pisidia va dirigido a los «israelitas y adeptos»\, lo que indica cierta apertura. La primera parte del mismo resume la historia del pueblo desde Egipto hasta David\, sin mencionar a Abraham\, ni a Moisés ni a Josué\, y presenta a Jesús como sucesor de David (cf. Lc 20\,41-44: Jesús niega ser «hijo» o sucesor de David)\, omitiendo también la promesa hecha a Abraham. Según Pablo\, de la descendencia de David «Dios sacó para Israel un salvador». Como referencia de Jesús\, él recurrió al testimonio de Juan Bautista\, en su condición de precursor del Mesías –en vez de apelar a todo «lo que se refería a él en toda la Escritura» (cf. Lc 24\,27.44)–\, quien lo presentó como el esposo\, el que venía a realizar la alianza de Israel con Dios.\nPor ahora\, se ve que Pablo pierde de vista el horizonte universal.\n\n2. Evangelio (Jn 13\,16-20).\nEste texto presenta dos afirmaciones de carácter solemne (tienen la misma frase inicial (???? ???????? ????: «les aseguro») en las que Jesús se refiere:\n• A la relación de los discípulos con él\, en su calidad de maestro.\n• A la relación de cualquier ser humano con él a través de los discípulos.\nEn la primera se extiende más –como es obvio– porque la calidad del mensajero determina la reacción de los destinatarios ante el mensaje. Además\, es importante tener en cuenta que ambas afirmaciones se dan en el contexto de la cena\, en donde él les lavó los pies a sus discípulos.\n1. La relación de los discípulos con él.\nJesús cita un proverbio conocido (cf. Mt 10\,25)\, que hay que entender bien. Ha declarado que los discípulos son sus «amigos» (iguales)\, por eso se descarta que el proverbio tenga la intención de llamarlos «siervos». Lo que él pretende es fijarse en la segunda parte del mismo («… ni el enviado mayor que el que lo envía») para hacerles ver la temeridad y la arrogancia que significaría apartarse ellos de su línea de conducta. Eso sería muy irresponsable (no responder)\, porque no basta entenderlo\, hay que ponerlo en práctica. Y esta puesta en práctica no es mero cumplimiento de un deber\, sino el logro de la propia realización («dichosos»). La plenitud de la vida radica en el amor; el discípulo debe tener claro que no será feliz dominando\, sino amando\, no generando desigualdades entre las personas\, sino buscando la igualdad. Por eso alude al traidor\, para que ellos sepan que\, pese a ser consciente de la traición\, él fue voluntariamente a la muerte\, sabiendo que el enemigo podría estar camuflado entre los amigos. Así deberían ellos deducir la calidad de su amor y también conocer el amor gratuito del Padre\, del cual él es enviado (Mesías o Ungido).\n2. La acogida de los discípulos.\nLa acogida del enviado implica también la aceptación del mensaje. Como este no consiste en meras palabras\, porque el mensaje lo encarna el mensajero\, y como el mensajero no se aparta de la línea del que lo envió\, el discípulo –con su actitud de solidaridad y servicio– da su mensaje entregándose él mismo a darle dignidad y libertad a todo ser humano. Esta actividad dista tanto del poderío despótico como del sentimentalismo romántico\, porque cuestiona toda convivencia social inequitativa e injusta a riesgo de las propias seguridades y\, a veces\, al precio de la propia vida. Pero el discípulo es consciente de que lleva la presencia de Jesús y la del Padre. El discípulo no espera para sí un destino diferente del destino de quien lo envió.\n\nLa misión consiste en presentar a Jesús y establecer la relación con él. Después –y en función de esa presentación y de la consiguiente relación– viene la instrucción que permite ahondar en esa experiencia\, para ayudar a comprender sus alcances y a derivar sus consecuencias.\nEl discípulo goza de la libertad que le da el Espíritu Santo para amar como Jesús. Esa es su línea de fidelidad y su ruta de felicidad. El amor del Enviado y Consagrado de Dios –sellado con el Espíritu– está en función de la liberación y salvación de la humanidad. Esta doble tarea se ha de realizar en un «mundo» que esclaviza a las personas y se empeña en extinguir en ellas la aspiración a la plenitud de la vida. Para cumplir esa misión\, el discípulo debe despertar\, o apoyar\, en todos los hombres la aspiración a una vida más plena\, y ofrecerlas a todos la vida que propone Jesús y la convivencia en el Espíritu Santo. Esta propuesta es eficaz si:\n• El discípulo mantiene su unión con el Señor que lo envía\, fiel a su Espíritu.\n• El discípulo se abre y acerca a todo ser humano para liberarlo y salvarlo.\n• El discípulo «saca» del «mundo» a los hombres para llevarlos al reino de Dios.\nEsta tarea es tan exigente como la del mismo Señor\, y tiene iguales requisitos. Por eso recibimos el Espíritu del Señor\, y nos nutrimos con su cuerpo y sangre. La comunión eucarística es fuerza para la fidelidad y la misión.\nFeliz jueves eucarístico y vocacional.
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DESCRIPTION:Primera lectura\n\nLectura del libro de los Hechos de los apóstoles (13\,26-33): \nEN aquellos días\, cuando llegó Pablo a Antioquía de Pisidia\, decía en la sinagoga:\n«Hermanos\, hijos del linaje de Abrahán y todos vosotros los que teméis a Dios: a nosotros se nos ha enviado esta palabra de salvación. En efecto\, los habitantes de Jerusalén y sus autoridades no reconocieron a Jesús ni entendieron las palabras de los profetas que se leen los sábados\, pero las cumplieron al condenarlo. Y\, aunque no encontraron nada que mereciera la muerte\, le pidieron a Pilato que lo mandara ejecutar. Y\, cuando cumplieron todo lo que estaba escrito de él\, lo bajaron del madero y lo enterraron. Pero Dios lo resucitó de entre los muertos. Durante muchos días\, se apareció a los que habían subido con él de Galilea a Jerusalén\, y ellos son ahora sus testigos ante el pueblo. También nosotros os anunciamos la Buena Noticia de que la promesa que Dios hizo a nuestros padres\, nos la ha cumplido a nosotros\, sus hijos\, resucitando a Jesús. Así está escrito en el salmo segundo:\n“Tú eres mi Hijo: yo te he engendrado hoy”». \nPalabra de Dios \n\n\n\nSalmo\n\nSal 2\,6-7.8-9.10-11 \nR/. Tu eres mi Hijo: yo te he engendrado hoy \n«Yo mismo he establecido a mi Rey\nen Sión\, mi monte santo».\nVoy a proclamar el decreto del Señor;\nél me ha dicho: «Tú eres mi Hijo:\nyo te he engendrado hoy. R/. \nPídemelo:\nte daré en herencia las naciones\,\nen posesión\, los confines de la tierra:\nlos gobernarás con cetro de hierro\,\nlos quebrarás como jarro de loza». R/. \nY ahora\, reyes\, sed sensatos;\nescarmentad\, los que regís la tierra:\nservid al Señor con temor\,\nrendidle homenaje temblando. R/. \n\n\n\nEvangelio de hoy\n\nLectura del santo evangelio según san Juan (14\,1-6): \nEN aquel tiempo\, dijo Jesús a sus discípulos:\n«No se turbe vuestro corazón\, creed en Dios y creed también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas moradas; si no\, os lo habría dicho\, porque me voy a prepararos un lugar. Cuando vaya y os prepare un lugar\, volveré y os llevaré conmigo\, para que donde estoy yo estéis también vosotros. Y adonde yo voy\, ya sabéis el camino».\nTomás le dice:\n«Señor\, no sabemos adónde vas\, ¿cómo podemos saber el camino?».\nJesús le responde:\n«Yo soy el camino y la verdad y la vida. Nadie va al Padre sino por mí». \nPalabra del Señor \n\n\n\nLa reflexión del padre Adalberto\, nuestro vicario general \n\n\nViernes de la IV semana de Pascua.\n\nHoy como ayer\, frente a los innegables fenómenos de exclusión social\, afirmar la universalidad de la buena noticia constituye un acto de valor\, un triunfo del amor sobre el miedo. Cuanto más se justifican y legitiman las exclusiones –con argumentos que ofuscan las mentes– tanta mayor fe en Jesús necesita el evangelizador para proclamar el amor universal de Dios. Convertirse del particularismo al universalismo –del ancestral nacionalismo a la apertura «internacional»– exigió tiempo\, porque no se trataba simplemente de superar prejuicios\, sino de aprender a pensar y a sentir como Jesús\, es decir\, a dejarse conducir por su Espíritu Santo a través de la historia.\nEl paso de Jesús por su muerte cruenta evoca el paso del Mar Rojo; su entrada en la gloria del Padre\, el ingreso en la tierra prometida. Ahora les corresponde a los suyos «salirse» del mundo\, pasar a través del «desierto» (la historia humana) y llegar a la misma meta que él. Este «éxodo» lo realiza cada uno al salir de sí mismo\, sin miedo de amar como él\, al encuentro de los demás.\nEl amor de Jesús es reflejo del amor del Padre: universal\, gratuito y fiel. El discípulo de Jesús se empeña a vivir este amor en «el mundo»\, que es excluyente\, mezquino y inconstante como sus intereses. El testigo de Jesús requiere lucidez y valentía\, pero\, sobre todo\, ese amor para salvar a sus propios adversarios y enemigos sin dejarse convencer de odiarlos para corresponder así a su rechazo. El testigo de Jesús no se siente victorioso con la perdición de sus enemigos\, sino con el hecho de que estos lleguen a ser sus hermanos.\n\n1. Primera lectura (Hch 13\,26-33).\nSegunda parte del discurso de Pablo (13\,26-37). Recalca a quiénes se dirige: a los «descendientes de Abraham» y a los «prosélitos». Los seguidores de Jesús («nosotros») son los destinatarios del mensaje de Dios –según él– porque Israel rechazó al Mesías. Primera acusación: no reconocieron al Mesías\, y al condenarlo cumplieron las profecías que leen cada sábado; segunda acusación: a pesar de no encontrarlo culpable\, pidieron al gobernador pagano (Pilato) que lo ejecutara; tercera acusación: lo condenaron a morir como un «bandido» a los ojos del mundo pagano\, y como un «maldito de Dios» a la vista del pueblo judío (el «madero»: cf. Lc 23\,33; Dt 21\,13). Pero Dios lo resucitó\, reivindicándolo y anulando así la condena y la pena.\nPrimer testimonio: él se apareció «durante muchos días» (que equivalen a los «cuarenta días» de Hch 1\,3)\, de lo cual hay testigos\, sus discípulos\, los que subieron con él de Galilea a Jerusalén. Segundo testimonio: el anuncio de la buena noticia de que la promesa hecha a los antepasados la ha cumplido Dios a sus herederos («los padres… sus hijos») al resucitar a Jesús de la muerte. Tercer testimonio: la Escritura (Sl 2\,7-8) –de la cual solo cita el comienzo\, por ser un texto muy conocido por sus oyentes– testifica que el Señor llama «hijo mío» a «su Ungido»\, cuya generación declara «hoy» (Pablo la refiere a la resurrección)\, y le ofrece «en herencia las naciones de la tierra\, en posesión los confines del mundo».\nO sea\, que corrige lo que había dicho antes: Jesús no es ya «un salvador para Israel» (v.23)\, sino un salvador universal. Aunque haya entrado primero en una sinagoga judía\, Pablo afirma en ella el universalismo cristiano.\n\n2. Evangelio (Jn 14\,1-6).\nJesús siempre camina delante\, y los suyos lo siguen libremente (cf. Jn 6\,2; 10\,4). Esto también se verifica cuando se trata de ir tras él a la definitiva tierra prometida. Al aproximarse su partida\, la anuncia\, ellos se inquietan\, pero él los tranquiliza. Nótese que esta partida tiene dos perspectivas:\n• El evangelista se refiere a su muerte\, que culmina en su resurrección\,\n• La liturgia de Pascua la refiere a su glorificación\, y –en particular– a su ascensión al cielo y al envío del Espíritu Santo (Pentecostés).\nPara tranquilidad de los suyos\, Jesús les explica:\n• Mientras estén unidos a él\, lo estarán con Dios.\n• La relación con Dios es familiar\, por eso les habla del «hogar de mi Padre».\n• El Padre quiere tener muchos hijos; él no ha hablado de un Dios excluyente.\n• Su partida tiene carácter preparatorio en favor de los suyos.\n• Él volverá a «acoger» a los suyos a fin de que compartan su condición divina.\nPara alcanzar la misma meta que él\, los suyos han de realizar su mismo éxodo\, salir del «mundo»\, y recorrer el mismo camino\, que es él. Pero los discípulos no captan todavía cuál es el destino ni cuál el camino. Suponen que la muerte es el final del camino. Jesús les explica que:\n• Él es el «camino». Con esto les indica que el discipulado es dinámico\, progresivo\, no estático. Seguirlo es empeñarse en un proceso de crecimiento continuo en el amor\, «hasta el fin» (Jn 13\,1). El discípulo es siempre alguien en seguimiento\, y para seguirlo a él hay que caminar tras él.\n• Él es la «verdad». Se refiere a que la gran verdad de Dios es su inmenso amor\, y él es quien revela esa verdad. El discípulo está invitado a aceptar esta revelación y a dar testimonio de esa misma verdad con su propia entrega de amor.\n• Él es la «vida». El contenido de la verdad es la vida (cf. Jn 1\,4)\, es decir\, el amor comunica vida\, y vida desbordante (cf. Jn 10\,10). Esta vida es\, a la vez\, la verdad y la tarea del discípulo. No hay verdad si no hay comunicación de vida.\nEste es el único itinerario para llegar al Padre. El discípulo lo vive de un modo consciente\, por eso puede amar con el «amor más grande» (Jn 15\,13). Los demás lo harán en la medida en que estén dispuestos a realizar en sí mismos el designio de Dios\, que consiste en el logro de su propia plenitud humana (cf. Jn 1\,6-9; 3\,19-21; 7\,17).\n\nLa apertura universal es característica del amor de Dios. Los cristianos no son seres huraños que le hacen mala cara al mundo\, como reprochándole sus pecados o reprobando su existencia. Las comunidades cristianas no son fortalezas de refugio para rechazar\, sino espacios de convivencia abierta donde puedan llegar y encontrar acogida los que se sientan desamparados y excluidos.\nA partir de las palabras de Jesús surge una luz de esperanza y de confianza. Para salvar la propia vida hay que darla\, sin temor a perderla\, como lo hace él\, como lo hace el Padre. Surge también una certeza: la ortodoxia (la fidelidad a la verdad) no radica en el aferramiento a unas ideas\, sino en esa inquebrantable voluntad de dar vida en la entrega de sí mismo\, siguiendo los pasos («el camino») de Jesús. Y es claro que buscar la propia felicidad por el camino de Jesús no conduce al egocentrismo\, sino al don de sí mismo para darle vida a los demás.\nComulgar con Jesús es empeñarse en ser hijo de Dios como él\, buscando así la propia realización. La comunión es\, al mismo tiempo\, abrazo feliz e impulso a una mayor felicidad.\nFeliz viernes.
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SUMMARY:Sábado de la IV semana de Pascua.
DESCRIPTION:Primera lectura\nLectura del libro de los Hechos de los apóstoles (13\,44-52): \nEL sábado siguiente\, casi toda la ciudad acudió a oír la palabra del Señor. Al ver el gentío\, los judíos se llenaron de envidia y respondían con blasfemias a las palabras de Pablo. Entonces Pablo y Bernabé dijeron con toda valentía:\n«Teníamos que anunciaros primero a vosotros la palabra de Dios; pero como la rechazáis y no os consideráis dignos de la vida eterna\, sabed que nos dedicamos a los gentiles. Así nos lo ha mandado el Señor: “Yo te he puesto como luz de los gentiles\, para que lleves la salvación hasta el confín de la tierra”».\nCuando los gentiles oyeron esto\, se alegraron y alababan la palabra del Señor; y creyeron los que estaban destinados a la vida eterna.\nLa palabra del Señor se iba difundiendo por toda la región. Pero los judíos incitaron a las señoras distinguidas\, adoradoras de Dios\, y a los principales de la ciudad\, provocaron una persecución contra Pablo y Bernabé y los expulsaron de su territorio.\nEstos sacudieron el polvo de los pies contra ellos y se fueron a Iconio. Los discípulos\, por su parte\, quedaban llenos de alegría y de Espíritu Santo. \nPalabra de Dios\n\n\nSalmo\nSal 97\,1-2ab.2cd.3ab.3cd-4 \nR/. Los confines de la tierra han contemplado\nla victoria de nuestro Dios \nCantad al Señor un cántico nuevo\,\nporque ha hecho maravillas.\nSu diestra le ha dado la victoria\,\nsu santo brazo. R/. \nEl Señor da a conocer su salvación\,\nrevela a las naciones su justicia:\nse acordó de su misericordia y su fidelidad\nen favor de la casa de Israel. R/. \nLos confines de la tierra han contemplado\nla victoria de nuestro Dios.\nAclama al Señor\, tierra entera;\ngritad\, vitoread\, tocad. R/.\n\n\nEvangelio de hoy\nLectura del santo evangelio según san Juan (14\,7-14): \n«Si me conocierais a mí\, conoceríais también a mi Padre. Ahora ya lo conocéis y lo habéis visto».\nFelipe le dice:\n«Señor\, muéstranos al Padre y nos basta».\nJesús le replica:\n«Hace tanto que estoy con vosotros\, ¿y no me conoces\, Felipe? Quien me ha visto a mí ha visto al Padre. ¿Cómo dices tú: “Muéstranos al Padre”? ¿No crees que yo estoy en el Padre\, y el Padre en mí? Lo que yo os digo no lo hablo por cuenta propia. El Padre\, que permanece en mí\, él mismo hace las obras. Creedme: yo estoy en el Padre y el Padre en mí. Si no\, creed a las obras.\nEn verdad\, en verdad os digo: el que cree en mí\, también él hará las obras que yo hago\, y aun mayores\, porque yo me voy al Padre. Y lo que pidáis en mi nombre\, yo lo haré\, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si me pedís algo en mi nombre\, yo lo haré». \nPalabra del Señor\n\n\n\nLa reflexión del padre Adalberto\, nuestro vicario general\nSábado de la IV semana de Pascua. \nEl discurso de Pablo en la sinagoga de Antioquía de Pisidia continuó afirmando que la promesa de la resurrección hecha a David no era para este\, sino para el Mesías. Al final de la primera parte\, se dirigió de nuevo a los judíos\, relativizó la Ley y afirmó que el perdón de los pecados (es decir\, la normalización de la relación con Dios) solo se obtiene por la fe en Jesús\, pero esta fe se ofrece a toda la humanidad («a todo el que cree». Cf. vv. 34-41\, omitidos).\nEl conocimiento del Padre tiene mucho que ver con la actividad de los discípulos de Jesús a lo largo de la historia y en la geografía de los pueblos No es suficiente con que la persona crea en Dios\, con la idea de que «al fin de cuentas\, eso da lo mismo». La mera religiosidad no basta. Es necesario anunciar y vivir el amor que Jesús manifestó en la cruz: el amor del Padre\, que es universal. No es posible ser discípulo de Jesús siendo meramente un hombre religioso. \n1. Primera lectura (Hch 13\,44-52).\nLos apóstoles habían sido invitados a «exhortar». Pablo enseñó y terminó con una amenaza. La exhortación quedó pendiente. El códice Beza añade que todos quedaron en silencio. Asustados\, quizá\, o escépticos\, tal vez\, «al salir les rogaron que el sábado siguiente las hablara de lo mismo». Con la profecía de Habacuc quedó el aviso de una nueva invasión de paganos\, pero esta vez no como la de los caldeos (a la que se refería Habacuc)\, sino la de todas las naciones que Dios daba en herencia al Mesías resucitado (cf. Salmo 2\,8). Quedó una inquietud general (vv. 42-43).\nEl sábado siguiente\, enterados los paganos\, se reúnen para escuchar «el mensaje del Señor» –ya no en la sinagoga\, por falta de espacio\, sino\, presumiblemente\, en la plaza pública– hecho que provoca reacciones negativas por parte de los judíos nacionalistas. En efecto\, los judíos habían vivido por largo tiempo insistiéndoles a los paganos en que la salvación solo sería posible cuando abandonaran su cultura y se hicieran judíos. Pero llegaron los apóstoles\, entusiasmaron a la gente con la oferta de una salvación gratuita y sin exigirles cambiar de cultura\, presentando la figura de Jesús en absoluta libertad\, y encuentran aceptación general. La envidia de los judíos nacionalistas reacciona contra Pablo\, tratando de desacreditarlo con insultos.\nPor eso\, Pablo y Bernabé (este último es el sello de garantía de autenticidad de la misión) declaran con valor que se dirigirán a los paganos\, aduciendo que primero debían anunciar la palabra a los judíos\, pero que el mandato del Señor era dirigirse a los paganos. La obligación de anunciarles «primero» a los judíos «el mensaje de Dios» es táctica personal de Pablo\, no mandato del Señor. De hecho\, según «el mensaje de Dios» interpretado por el Señor\, el destino son los paganos (cf. v. 47). Pablo acusa a los judíos de rechazar «el mensaje de Dios» y de cerrarse al Espíritu Santo («la vida definitiva»)\, lo cual los obliga (a él\, sobre todo\, y a Bernabé) a dirigirse a los paganos. Y aduce como justificación el texto de Is 49\,6 (v. 47). Él sabe que esa es la misión\, pero insiste en dirigirse a los judíos pensando en que\, si un grupo considerable de judíos se hace cristiano\, será más fácil convertir a los paganos.\nEsa noticia alegró a los paganos\, que celebraron «el mensaje del Señor»\, y la comunidad cristiana creció. Pero los judíos se valieron de los poderes de hecho para expulsarlos. Ellos declararon su ruptura con los judíos\, y los nuevos discípulos paganos se llenaron del gozo del Espíritu Santo. \n2. Evangelio (Jn 14\,7-14).\nPara conocer al Padre es suficiente con conocer a Jesús. Dicho conocimiento es progresivo («conociéndome\, lo conocen a él\, y lo conocerán y verán presente»)\, él va dándolo a conocer cada vez mejor. Pero no es un «saber» intelectual\, sino el conocimiento creciente que se adquiere de alguien a través del trato. La relación crea familiaridad e intimidad. Estar anclado en las viejas categorías impide esa relación y ese conocimiento. Felipe considera que se trata de un acto que Jesús realiza\, no de una relación que él entable. Por eso Jesús le reprocha que la convivencia con él no lo haya llevado al conocimiento del Padre. No ha visto a Dios en el Hombre-Jesús\, porque para él Dios y el hombre son incompatibles.\nLa identificación de Jesús con el Padre se da en el ser («somos uno»; «uno» es el atributo divino: Dt 6\,4) y en el hacer. Por eso\, las exigencias (????????: los dichos) que él hace son propias del Padre; este actúa a través de Jesús\, mostrando así que su amor es siempre vivo\, dinámico\, y está atento a las necesidades de la persona. Así que\, dado que sus obras tienen como único objetivo el bien de las personas\, no cabe duda de que él y el Padre son uno.\nPor tanto\, cada discípulo es presencia y prolongación suya como él lo es de su Padre para realizar las mismas obras\, e incluso muchas más\, porque la comunidad de los discípulos se extenderá por toda la tierra y se prolongará en la historia. El Señor glorificado es garantía de eficacia de la labor liberadora y salvadora de los suyos\, porque la gloria del Padre (el Espíritu) se manifestará en él y en los suyos\, de tal manera que lo que pidan los discípulos\, en unión con él\, él lo realizará con la gloria divina de la cual es único heredero. Él mismo responderá las peticiones hechas al Padre. \nLa misión requiere experiencia de Dios\, porque consiste\, ante todo\, en transmitir esa experiencia y conducir al conocimiento personal de Dios como Padre. El evangelizador transmite el amor y la vida que proceden del Padre (el Espíritu Santo) provocando la fe en Jesús. Esto se logra con un tono de «exhortación»\, es decir\, de cálida invitación\, sin condenación ni amenaza. El pecado se ha de mostrar como obstáculo para la experiencia de Dios\, pero no como obstáculo para ser amado por él. De hecho\, la propuesta del mensaje ha de presentarse como muestra de amor de parte de Dios\, haciendo sentir que él se dirige a sus destinatarios porque los ama.\nEl conocimiento del Padre a través de su Hijo Jesús crea una relación que genera unas exigencias concretas de amor a la humanidad. No cualquiera lo conoce\, si bien es cierto que muchos se imaginan a Dios. Ese conocimiento comienza por el reconocimiento de que Dios es como Jesús lo muestra: Padre\, comprometido a fondo en la dignificación y realización del ser humano\, y siempre dispuesto a darse para que la humanidad alcance su destino: llegar hasta él\, o sea\, heredar la condición divina. No todos representan a Dios de este modo\, por eso desligan su creencia en Dios de su compromiso con el bien de la humanidad. Para Jesús Dios no es una creencia sino la certeza de una vida experimentada que impulsa a trabajar por la plenitud humana\, tanto la propia como la de los demás. En esto consiste la fe. Por eso\, la eucaristía es la fuerza de vida que anima al seguidor de Jesús y lo mueve a darse a los demás para estimular su búsqueda de plenitud.\nFeliz sábado con María\, la madre del Señor.
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SUMMARY:V Domingo de Pascua. Ciclo c.
DESCRIPTION:Primera lectura\nLectura del libro de los Hechos de los apóstoles (14\,21b-27): \nEn aquellos días\, Pablo y Bernabé volvieron a Listra\, a Iconio y a Antioquía\, animando a los discípulos y exhortándolos a perseverar en la fe\, diciéndoles que hay que pasar mucho para entrar en el reino de Dios. En cada Iglesia designaban presbíteros\, oraban\, ayunaban y los encomendaban al Señor\, en quien habían creído. Atravesaron Pisidia y llegaron a Panfilia. Predicaron en Perge\, bajaron a Atalía y allí se embarcaron para Antioquía\, de donde los habían enviado\, con la gracia de Dios\, a la misión que acababan de cumplir. Al llegar\, reunieron a la Iglesia\, les contaron lo que Dios había hecho por medio de ellos y cómo había abierto a los gentiles la puerta de la fe. \nPalabra de Dios\n\n\nSalmo\nSal 144\,8-9.10-11.12-13ab \nR/. Bendeciré tu nombre por siempre jamás\, Dios mío\, mi rey. \nEl Señor es clemente y misericordioso\,\nlento a la cólera y rico en piedad;\nel Señor es bueno con todos\,\nes cariñoso con todas sus criaturas. R/. \nQue todas tus criaturas te den gracias\, Señor\,\nque te bendigan tus fieles;\nque proclamen la gloria de tu reinado\,\nque hablen de tus hazañas. R/. \nExplicando tus hazañas a los hombres\,\nla gloria y majestad de tu reinado.\nTu reinado es un reinado perpetuo\,\ntu gobierno va de edad en edad. R/.\n\n\nSegunda lectura\nLectura del libro del Apocalipsis (21\,1-5a): \nYo\, Juan\, vi un cielo nuevo y una tierra nueva\, porque el primer cielo y la primera tierra han pasado\, y el mar ya no existe. Y vi la ciudad santa\, la nueva Jerusalén\, que descendía del cielo\, enviada por Dios\, arreglada como una novia que se adorna para su esposo. Y escuché una voz potente que decía desde el trono: «Ésta es la morada de Dios con los hombres: acamparé entre ellos. Ellos serán su pueblo\, y Dios estará con ellos y será su Dios. Enjugará las lágrimas de sus ojos. Ya no habrá muerte\, ni luto\, ni llanto\, ni dolor. Porque el primer mundo ha pasado.»\nY el que estaba sentado en el trono dijo: «Todo lo hago nuevo.» \nPalabra de Dios\n\n\nEvangelio de hoy\nLectura del santo evangelio según san Juan (13\,31-33a.34-35): \nCuando salió Judas del cenáculo\, dijo Jesús: «Ahora es glorificado el Hijo del hombre\, y Dios es glorificado en él. Si Dios es glorificado en él\, también Dios lo glorificará en si mismo: pronto lo glorificará. Hijos míos\, me queda poco de estar con vosotros. Os doy un mandamiento nuevo: que os améis unos a otros; como yo os he amado\, amaos también entre vosotros. La señal por la que conocerán todos que sois discípulos míos será que os amáis unos a otros.» \nPalabra de Señor \n\nLa reflexión del padre Adalberto\, nuestro vicario general \nV Domingo de Pascua. Ciclo C. \nEl mensaje de este domingo nos recuerda dos realidades íntimamente ligadas: la «gloria de Dios» y el «mandamiento nuevo».\nEn relación con la «gloria de Dios»\, hay que distinguir entre «ver» la gloria de Dios y «dar» gloria a Dios. El mensaje de este día se refiere a lo primero: la gloria de Dios se hace visible.\nEn relación con el «mandamiento nuevo»\, hay que advertir que se trata de una nueva realidad\, o sea\, no es un mandamiento más\, sino uno que toma el puesto de los anteriores. \nJn 13\,31-33a.34-35.\nEl escenario en donde Jesús pronunció estas palabras es la cena pascual\, después de que Judas salió del grupo. Sin embargo\, con el afán de no atenuar el carácter pascual\, el leccionario omite la segunda parte del versículo 33\, que constata la incapacidad de los discípulos para seguir a Jesús en la muerte\, porque no entienden ni comparten su entrega de amor.\n1. La manifestación de la gloria de Dios.\nEl término «gloria» (????) tiene la doble connotación que su equivalente hebreo (???????): riqueza y esplendor. Jesús se refiere a dos formas de manifestarse la gloria de Dios\, la primera hacia el pasado\, la segunda hacia el futuro. Ambas están en relación con él.\n«Acaba de manifestarse la gloria del Hijo del Hombre y\, por su medio\, la de Dios». La relación con el pasado está conectada con Judas. Ante la incomprensión de sus discípulos\, Jesús se puso en las manos del traidor con el propósito de salvarlo. Judas se afianzó en la decisión de entregarlo a sus enemigos y abandonó el grupo alejándose de Jesús e internándose en la tiniebla. Con ese gesto\, entregándose a sí mismo\, Jesús manifestó el incomparable amor de Dios al poner su vida en manos de la humanidad pecadora. La gloria de Dios consiste en su amor que da vida\, gloria que manifestó Jesús al entregarse por amor para darle vida la humanidad.\n«Por su medio\, Dios va a manifestar su gloria\, y va a manifestarla muy pronto». La relación con el futuro sugiere la próxima muerte de Jesús en la cruz\, en donde la manifestación de la gloria de Dios alcanzará una altura insuperable\, y consistirá en la demostración del «amor más grande» (Jn 15\,13)\, que se revelará cuando Jesús entregue su vida como testigo del amor del Padre\, y cuando comunique ese mismo amor al ser humano por el don de su Espíritu (cf. Jn 19\,30)\, para que la humanidad conozca el amor de Dios y también sea capaz de amar con el mismo amor con el que Dios la ama. En la cruz se dará la gran manifestación de esa gloria (cf. Jn 19\,33-35).\n2. El mandamiento nuevo.\nJesús contrapone los mandamientos de la antigua alianza a los mandamientos de la nueva. Los primeros son exigencias exteriores de la Ley; los segundos\, exigencias interiores del Espíritu. El mandamiento es «nuevo» y\, además\, característico del discípulo.\nCon palabras cargadas de intenso afecto\, Jesús les anuncia a sus discípulos su próxima muerte\, lo cual le da carácter de «testamento» al «mandamiento nuevo».\n«Les doy un mandamiento nuevo\, que se amen unos a otros…». El mandamiento se los da a sus discípulos\, lo que indica que es como el «estatuto» que los constituye como su comunidad. No es posible llevarlo a la práctica sin la comunidad\, así como tampoco es posible pertenecer a la comunidad sin llevarlo a la práctica. En cuanto «mandamiento»\, no es imposición\, es exigencia interior de vida y de convivencia que él propone a personas libres\, quienes lo aceptan porque quieren seguirlo. Y es «nuevo»\, además\, por tres razones. Primera\, porque la medida del amor es la misma que Jesús manifiesta: «igual que yo los he amado»; se supera la antigua medida: «como a ti mismo» (Lev 19\,18). Segunda\, porque la exigencia de amor no se hace en relación con Dios\, sino con el otro ser humano; se trata de entregarse al otro para darle vida\, no de entregarse a Dios: «ámense unos a otros». Esto entraña amar «igual» que Jesús y\, en definitiva\, «igual» que Dios\, para lo cual se requiere la identificación con Jesús y con Dios\, identificación que otorga el Espíritu Santo. Gracias a él «conocemos» y damos a «conocer» el amor de Dios. Y tercera\, por su alcance: no se trata del «prójimo» –entendido como vecino\, connacional o correligionario–\, sino de «todos»; el amor mutuo es «distintivo»\, no «discriminador»\, porque está en función de la misión universal. Ha de ser signo de que la nueva humanidad es posible.\n«En esto conocerán todos que ustedes son discípulos míos…». Este amor es inocultable\, visible\, porque es de hecho innegable. La comunidad no se da a conocer por una doctrina\, ni por algún atributo de los que caracterizan las sociedades del mundo –poder\, riqueza\, prestigio–\, sino por un empeño personal y comunitario de ofrecer a cada ser humano dignidad\, libertad y alegría\, es decir\, por su afán de infundir vida; esta es su tarjeta de presentación\, su carta de identidad. Tiene el propósito de mostrar con hechos el mensaje que pregona. Este mensaje tiene una destinación universal («todos»)\, por eso está desvinculado de cualquier determinación cultural\, para que esté al alcance de todos los seres humanos sin condiciones indebidas. El culto puede ser inculturado\, lo mismo que lo son las costumbres e incluso las leyes. Los usos políticos\, las normas sociales y los sistemas económicos\, tan vinculados a las culturas\, encontrarán en el amor el criterio que les indicará si están al servicio del ser humano o no\, es decir\, si favorecen o impiden el amor. Y en ese caso\, tendrán que optar entre al amor o la inhumanidad. No habrá alternativa. \nDespués de tantos siglos de escuchar y anunciar que el rasgo identificador del cristianismo es el amor\, los hechos de amor debieran pulular en toda la tierra. Pero parece que ha habido un cierto desplazamiento de acento\, despojando el amor cada vez más de su referencia a Jesús y dándole un sentido mucho más «aceptable» a los frívolos gustos del mundo.\nLos diversos géneros musicales\, las letras y las artes plásticas\, así como el mundo de la política\, parecen haber adoptado el lenguaje del amor como una «estrategia de venta» o un muy efectivo instrumento de persuasión. Y lo más desconcertante es que esas mismas realidades\, asumidas y cultivadas por cristianos\, a menudo no se constituyen en alternativa\, sino que se han impregnado de un romanticismo emocional que reduce el amor a un sentimiento\, y que así presentan incluso el amor de Dios y de Jesucristo\, casi sin alusión a la cruz del Señor. Por eso\, cuando se habla de dar gloria a Dios se piensa sobre todo en instrumentos musicales y en arreglos florales\, más que en la implantación de la justicia o en la erradicación de la violencia.\nLas comunidades cristianas –que se congregan «el octavo día» para celebrar la victoria del Señor resucitado– no pueden olvidar que\, desde la primera pascua\, el Señor Jesús se manifiesta en sus asambleas mostrándoles «las manos y el costado» (Jn 20\,20)\, como signo de que la victoria no es un golpe de suerte ni un alarde de poder\, sino fruto del amor comprometido y demostrado con obras («manos») hasta la entrega total de sí mismo para manifestar el amor de Dios («costado»). Este es el amor que distingue a los de Jesús y que revela la gloria del Padre.\n¡Feliz día del Señor!
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SUMMARY:Lunes de la V semana de Pascua.
DESCRIPTION:Primera lectura\nLectura del libro de los Hechos de los apóstoles (14\,5-18): \nEN aquellos días\, cuando en Iconio se produjeron conatos de violencia de parte de los gentiles y de los judíos\, con sus autoridades\, para maltratar a Pablo y a Bernabé y apedrearlos; al darse cuenta de la situación\, huyeron a las ciudades de Licaonia\, a Listra y Derbe y alrededores\, donde se pusieron a predicar el Evangelio.\nHabía en Listra\, sentado\, un hombre impedido de pies; cojo desde el seno de su madre\, nunca había podido andar. Estaba escuchando las palabras de Pablo\, y este\, fijando en él la vista y viendo que tenía una fe capaz de obtener la salud\, le dijo en voz alta:\n«Levántate\, ponte derecho sobre tus pies».\nEl hombre dio un salto y echó a andar. Al ver lo que Pablo había hecho\, el gentío exclamó en la lengua de Licaonia:\n«Los dioses en figura de hombres han bajado a visitarnos».\nA Bernabé lo llamaban Zeus\, y a Pablo\, Hermes\, porque se encargaba de hablar. El sacerdote del templo de Zeus que estaba a la entrada de la ciudad trajo a las puertas toros y guirnaldas y\, con la gente\, quería ofrecerles un sacrificio.\nAl oírlo los apóstoles Bernabé y Pablo\, se rasgaron el manto e irrumpieron por medio del gentío\, gritando y diciendo:\n«Hombres\, ¿qué hacéis? También nosotros somos humanos de vuestra misma condición; os anunciamos esta Buena Noticia: que dejéis los ídolos vanos y os convirtáis al Dios vivo “que hizo el cielo\, la tierra y el mar y todo lo que contienen”. En las generaciones pasadas\, permitió que cada pueblo anduviera su camino; aunque no ha dejado de dar testimonio de sí mismo con sus beneficios\, mandándoos desde el cielo la lluvia y las cosechas a sus tiempos\, dándoos comida y alegría en abundancia».\nCon estas palabras\, a dura penas disuadieron al gentío de que les ofrecieran un sacrificio. \nPalabra de Dios\n\n\nSalmo\nSal 113B\,1-2.3-4.15-16 \nR/. No a nosotros\, Señor\, no a nosotros\,\nsino a tu nombre da la gloria \nNo a nosotros\, Señor\, no a nosotros\,\nsino a tu nombre da la gloria\,\npor tu bondad\, por tu lealtad.\n¿Por qué han de decir las naciones:\n«Dónde está su Dios»? R/. \nNuestro Dios está en el cielo\,\nlo que quiere lo hace.\nSus ídolos\, en cambio\, son plata y oro\,\nhechura de manos humanas. R/. \nBenditos seáis del Señor\,\nque hizo el cielo y la tierra.\nEl cielo pertenece al Señor\,\nla tierra se la ha dado a los hombres. R/.\n\n\nEvangelio de hoy\nLectura del santo evangelio según san Juan (14\,21-26): \nEN aquel tiempo\, dijo Jesús a sus discípulos:\n«El que acepta mis mandamientos y los guarda\, ese me ama; al que me ama será amado mi Padre\, y yo también lo amaré y me manifestaré a él».\nLe dijo Judas\, no el Iscariote:\n«Señor\, ¿qué ha sucedido para que te reveles a nosotros y no al mundo?»\nRespondió Jesús y le dijo:\n«El que me ama guardará mi palabra\, y mi Padre lo amará\, y vendremos a él y haremos morada en él.\nEl que no me ama no guardará mis palabras. Y la palabra que estáis oyendo no es mía\, sino del Padre que me envió.\nOs he hablado de esto ahora que estoy a vuestro lado\, pero el Paráclito\, el Espíritu Santo\, que enviará el Padre en mi nombre\, será quien os lo enseñe todo y os vaya recordando todo lo que os he dicho». \nPalabra del Señor\n\n\nLa reflexión del padre Adalberto\, nuestro vicario general\n\nLunes de la V semana de Pascua.\n\nPablo es un hombre culto e inteligente\, pero tiene una idea preconcebida: que\, si logra convertir una comunidad judía entera de una ciudad importante\, esa será su carta de presentación para la conversión de ambos mundos: el judío y el pagano. Él considera que la conversión del mundo pagano pasa por la conversión del mundo judío. De ahí su reiterado y fallido intento.\nHay que preguntarse cómo realizar las «obras» de Dios en favor de la humanidad y cuáles serían las señales características de que tales «obras» están bien hechas; también\, si es posible hacer mal las «obras» de Dios\, y en qué consistiría esto. El mensaje de este día nos ayudará a dilucidar esto\, ya que reviste importancia capital.\n\n1. Primera lectura (Hch 14\,5-18).\nLos misioneros volvieron a «la sinagoga de los judíos»\, pero esta vez se formó una comunidad mixta\, que resultó asediada por los otros judíos y por paganos. El Señor apoyó la valentía de los apóstoles con «señales y prodigios» (obras creadoras\, liberadoras y salvadoras)\, ratificando así el anuncio del mensaje universal y el hecho de la formación de comunidades abiertas. Esto generó una gran división: «unos estaban por los judíos y otros por los apóstoles» (Hch 14\,4).\nLa misión en Iconio se completa de forma accidentada. Los judíos se separaron de los apóstoles\, Pablo y Bernabé\, pero pretendieron concitar fuerzas contra ellos para apedrearlos\, como ya había sucedido con Esteban. Al darse cuenta\, ellos se retiraron a Licaonia\, a otras localidades (Listra y Derbe)\, a anunciar allí la buena noticia. En estas no había sinagogas\, estaban en medio pagano.\nEn Listra\, el paganismo se les presentó bajo la figura de un individuo desde siempre paralítico\, sin libertad de movimiento\, incapaz de hacer su propio camino\, parecido al judaísmo. Recuérdese el caso del paralítico ante la puerta «Hermosa» del templo de Jerusalén: el culto judío paralizaba el pueblo (cf. Hch 3\,1-10); igual está el mundo pagano\, en estado lamentable a causa de su culto religioso. Pero este está completamente solo\, en tanto que el paralítico judío contaba con ayuda. Lucas da a entender las cosas a su manera: Pablo habló en griego\, la gente hablaba en licaonio. No obstante\, Pablo actuó de forma claramente liberadora. Pero\, al no haber comprensión –habla una lengua que ellos no entienden\, ellos hablan una lengua que Pablo y Bernabé no entienden–\, se trata de una acción que no implicó la ruptura total con los cultos paganos\, por lo que la gente elaboró un sincretismo religioso y produjo un «culto de personalidades» que Pablo y Bernabé a duras penas lograron conjurar.\n\n2. Evangelio (Jn 14\,21-26).\nJesús declara en qué consiste amarlo a él: en apropiarse de las exigencias que él ha formulado («mis mandamientos») y cumplirlas libremente. Sus exigencias (las llama «mandamientos» con el fin de oponerlas a los de la Ley) concretan lo que significa amar como él (cf. Jn 13\,34). Quien acepte y viva esas exigencias va a experimentar el amor del Padre con la fuerza del Espíritu Santo\, porque él es el que capacita para amar de ese modo; y entonces\, por experiencia\, podrá tener la revelación de Jesús como «Hijo» del Padre.\nJudas\, como «judío»\, le manifiesta cierta decepción porque esperaba que Jesús se manifestara al «mundo» haciéndole sentir su poder\, no que se manifestara apenas a los discípulos que lo siguen. Pero Jesús les explica que la revelación del Padre y del Hijo se da por la experiencia del amor (el Espíritu Santo)\, y no por imposición del poder. Solo quien corra el riesgo de la fe y se decida a amar como él podrá verificar en su vida la presencia y la actividad del Padre; si no lo hace\, si no ama\, da a entender que no se atiene a esas exigencias\, y\, en el fondo\, que rechaza al Padre que envió a Jesús. Es decir\, él mismo se excluye.\nJesús hace ver la diferencia de épocas. Su presencia histórica («mientras estoy con ustedes») deja conocer el mensaje del Padre\, mensaje que el discípulo ha de comprobar por sí mismo corriendo el riesgo de la fe. Posteriormente\, en el futuro sucesivo («el Espíritu Santo\, que enviará el Padre por mi medio»)\, tanto por la experiencia personal del amor como por su actividad a través de los profetas cristianos\, el Espíritu Santo va a acompañar a los discípulos durante su travesía por el camino hacia el Padre. El Espíritu vendrá por medio de Jesús\, el Señor crucificado y glorificado (cf. Jn 7\,37-39)\, para que ellos se vayan compenetrando con él e identificándose con su vida y su conducta. Él se encargará de mantener la Iglesia en la fidelidad a su Señor.\n\nLa evangelización tiene un destino universal –porque universal es el amor de Dios–\, y se realiza mediante obras y palabras íntimamente ligadas. Las obras muestran la «mano» de Dios\, pero son susceptibles de diferentes interpretaciones. Por eso se requieren las palabras (el mensaje de Jesús) para interpretar las obras. El evangelizador necesita asegurarse de que está hablando claramente el lenguaje de aquel a quien le anuncia la buena noticia. Y esto no es mera cuestión de idiomas\, es sintonía espiritual. Por eso es tan importante la llamada «inculturación» de la buena noticia.\nLas «obras» de Dios manifiestan que él es «Padre»; por tanto\, comunican vida. Las exhibiciones de poder no infunden vida\, sino duda (como en el caso del paralítico de Listra) y\, en la gente que no ha cambiado su mentalidad supersticiosa\, puede dar pie a cultos de personalidades e idolatrías. Esas «obras» exigen\, ante todo\, un compromiso personal con el Señor que se concreta en las exigencias de su amor. Es claro que Jesús no va a avasallar el «mundo» con jactancia de poder\, sino que quiere invitarlo\, con sus obras de amor y de vida\, a transformarse desde dentro\, pero libremente\, abriéndose al Espíritu.\nEn la medida en que los seguidores del Señor sintonicemos con él en este propósito daremos el testimonio misionero que él nos encargó (cf. Hch 1\,8). Comer el pan eucarístico es aceptarlo a él y acoger la potencia de amor de su Espíritu\, para infundir vida a través de nuestro amor.\nFeliz lunes.
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SUMMARY:Martes de la V semana de Pascua.
DESCRIPTION:Primera lectura\nLectura del libro de los Hechos de los apóstoles (14\,19-28): \nEN aquellos días\, llegaron unos judíos de Antioquía y de Iconio y se ganaron a la gente; apedrearon a Pablo y lo arrastraron fuera de la ciudad\, dejándolo ya por muerto. Entonces lo rodearon los discípulos; él se levantó y volvió a la ciudad.\nAl día siguiente\, salió con Bernabé para Derbe. Después de predicar el Evangelio en aquella ciudad y de ganar bastantes discípulos\, volvieron a Listra\, a Iconio y a Antioquia\, animando a los discípulos y exhortándolos a perseverar en la fe\, diciéndoles que hay que pasar muchas tribulaciones para entrar en el reino de Dios.\nEn cada Iglesia designaban presbíteros\, oraban\, ayunaban y los encomendaban al Señor\, en quien habían creído. Atravesaron Pisidia y llegaron a Panfilia. Y después de predicar la Palabra en Perge\, bajaron a Atalía y allí se embarcaron para Antioquia\, de donde los habían encomendado a la gracia de Dios para la misión que acababan de cumplir. Al llegar\, reunieron a la Iglesia\, les contaron lo que Dios había hecho por medio de ellos y cómo había abierto a los gentiles la puerta de la fe. Se quedaron allí bastante tiempo con los discípulos. \nPalabra de Dios\nSalmo\nSal 144\,10-11.12-13ab.21 \nR/. Que tus fieles\, Señor\, proclamen la gloria de tu reinado \nQue todas tus criaturas te den gracias\, Señor\,\nque te bendigan tus fieles.\nQue proclamen la gloria de tu reinado\,\nque hablen de tus hazañas. R/. \nExplicando tus hazañas a los hombres\,\nla gloria y majestad de tu reinado.\nTu reinado es un reinado perpetuo\,\ntu gobierno va de edad en edad. R/. \nPronuncie mi boca la alabanza del Señor\,\ntodo viviente bendiga su santo nombre\npor siempre jamás. R/.\nEvangelio de hoy\nLectura del santo evangelio según san Juan (14\,27-31a): \nEN aquel tiempo\, dijo Jesús a sus discípulos:\n«La paz os dejo\, mi paz os doy; no os la doy yo como la da el mundo. Que no turbe vuestro corazón ni se acobarde. Me habéis oído decir: “Me voy y vuelvo a vuestro lado”. Si me amarais\, os alegraríais de que vaya al Padre\, porque el Padre es más que yo. Os lo he dicho ahora\, antes de que suceda\, para que cuando suceda creáis.\nYa no hablaré mucho con vosotros\, pues se acerca el príncipe del mundo; no es que él tenga poder sobre mi\, pero es necesario que el mundo comprenda que yo amo al Padre\, y que\, como el Padre me ha ordenado\, así actúo yo». \nPalabra del Señor \n\nLa reflexión del padre Adalberto\, nuestro vicario general \n 
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SUMMARY:Miércoles de la V semana de Pascua.
DESCRIPTION:Primera lectura\n\nLectura del libro de los Hechos de los apóstoles (15\,1-6): \nEN aquellos días\, unos que bajaron de Judea se pusieron a enseñar a los hermanos que\, si no se circuncidaban conforme al uso de Moisés\, no podían salvarse. Esto provocó un altercado y una violenta discusión con Pablo y Bernabé; y se decidió que Pablo\, Bernabé y algunos más de entre ellos subieran a Jerusalén a consultar a los apóstoles y presbíteros sobre esta controversia. Ellos\, pues\, enviados por la Iglesia provistos de lo necesario\, atravesaron Fenicia y Samaría\, contando cómo se convertían los gentiles\, con lo que causaron gran alegría a todos los hermanos. Al llegar a Jerusalén\, fueron acogidos por la Iglesia\, los apóstoles y los presbíteros; ellos contaron lo que Dios había hecho con ellos.\nPero algunos de la secta de los fariseos\, que habían abrazado la fe\, se levantaron\, diciendo:\n«Es necesario circuncidarlos y ordenarles que guarden la ley de Moisés».\nLos apóstoles y los presbíteros se reunieron a examinar el asunto. \nPalabra de Dios \n\n\n\nSalmo\n\nSal 121\,1-2.4-5 \nR/. Vamos alegres a la casa del Señor \n¡Qué alegría cuando me dijeron:\n«Vamos a la casa del Señor»!\nYa están pisando nuestro pies\ntus umbrales\, Jerusalén. R/. \nJerusalén está fundada\ncomo ciudad bien compacta.\nAllá suben las tribus\,\nlas tribus del Señor. R/. \nSegún la costumbre de Israel\,\na celebrar el nombre del Señor;\nen ella están los tribunales de justicia\,\nen el palacio de David. R/. \n\n\n\nEvangelio de hoy\n\nLectura del santo evangelio según san Juan (15\,1-8): \nEN aquel tiempo\, dijo Jesús a sus discípulos:\n«Yo soy la verdadera vid\, y mi Padre es el labrador. A todo sarmiento que no da fruto en mí lo arranca\, y a todo el que da fruto lo poda\, para que dé más fruto.\nVosotros ya estáis limpios por la palabra que os he hablado; permaneced en mí\, y yo en vosotros.\nComo el sarmiento no puede dar fruto por sí\, si no permanece en la vid\, así tampoco vosotros\, si no permanecéis en mí.\nYo soy la vid\, vosotros los sarmientos; el que permanece en mí y yo en él\, ese da fruto abundante; porque sin mí no podéis hacer nada. Al que no permanece en mí lo tiran fuera\, como el sarmiento\, y se seca; luego los recogen y los echan al fuego\, y arden.\nSi permanecéis en mí y mis palabras permanecen en vosotros\, pedid lo que deseáis\, y se realizará.\nCon esto recibe gloria mi Padre\, con que deis fruto abundante; así seréis discípulos míos». \nPalabra del Señor \n\n\n\nLa reflexión del padre Adalberto\, nuestro vicario general \n\n\nMiércoles de la V semana de Pascua.\n\n\nLa estrechez de horizonte\, debida a la educación y a la cultura\, obstaculiza la visión y la búsqueda del ideal de Jesús. La fe cristiana no está atada a ningún culto anterior ni a ninguna cultura previa\, porque ella genera un culto propio y transforma radicalmente las culturas. Esta apertura radical es la que hace posible la alegría de ver cómo nuevos pueblos\, lenguas y culturas dan fe a la buena noticia del Señor\, porque ese hecho muestra la universalidad y la eficacia del amor de Dios.\nA dónde lleva ese éxodo al cual Jesús invitó a sus discípulos\, es un interrogante que tiene una respuesta sugerente en el evangelio: a la comunidad cristiana\, germen de la humanidad del futuro\, que está «fuera» del «mundo»\, no en sentido local\, sino espiritual. La comunidad se presenta\, así\, como la nueva tierra prometida que da respuesta al anhelo humano de una alternativa al mundo injusto. Jesús recurre a una metáfora (la vid y los sarmientos)\, la desarrolla y la convierte en una alegoría\, logrando así una vivaz explicación.\n\n1. Primera lectura (Hch 15\,1-6).\nLos discípulos de origen judío y muy apegados a sus tradiciones se muestran en desacuerdo con la admisión de los paganos sin exigirles la circuncisión y la observancia de la Ley de Moisés. No se los llama «cristianos»\, porque estos no han renunciado a su exclusivismo. Los «cristianos» de Antioquía sienten una fuerte presión con esa exigencia de circuncidarse (incorporarse al pueblo judío) y de someterse a la Ley de Moisés.\nPablo y Bernabé\, cada uno por su lado\, defienden la apertura a los paganos. La animadversión se dirige ante todo contra Pablo\, que es considerado el gran traidor. La determinación es que los dos suban a «consultar» en Jerusalén (el códice Beza dice que deben subir a ser juzgados). Esto deberá hacerse «con algunos más de ellos» ante «los apóstoles y los responsables (????????????)». La comunidad de Antioquía financió ese viaje de «consulta» («juicio»). Pero la delegación no dio muestras de afán por llegar a Jerusalén. Primero visitó a los cristianos de Fenicia (que engloba Galilea) y Samaría\, a quienes les habló de la conversión de los paganos\, de lo cual ellos –también «paganos»– se alegraron mucho.\nPero en Jerusalén fueron más cautelosos\, solo notificaron «lo que Dios había hecho con ellos»\, no se refirieron a la conversión de los paganos. La recepción corrió por cuenta de «la comunidad\, los apóstoles y los responsables»\, sin manifestación alguna de alegría El espíritu fariseo\, que ya se había infiltrado en la comunidad\, exige que los paganos se hagan judíos (se circunciden) para poder reconocerlos como seguidores de Jesús. En ese clima polarizado se realiza el examen de tan trascendental asunto para el futuro de la misión. Sutilmente\, Lucas deja ver una anomalía: la recepción estuvo a cargo de la comunidad\, los apóstoles y los responsables. El examen del asunto solo lo harán «los apóstoles» –encabezados por Pedro– y «los responsables» –encabezados por Santiago–\, sin la participación de «la comunidad».\n\n2. Evangelio (Jn 15\,1-8).\nEn el AT «la vid» («viña») era símbolo del pueblo de Dios. Al decir que él es la vid «verdadera» da a entender que Israel ya no es el pueblo de Dios\, y que el pueblo verdadero deriva de él su existencia\, no de una raza ni de una institución\, sino de la unión vital con él (fe). Y esto es así por decisión del Padre. Así que a quien no produzca los mismos «frutos» que él\, el Padre no lo respalda («lo corta»: corta esa relación)\, y al que los produzca\, el Padre lo «limpia» a fin de que produzca más. Lo que «limpia» es el mensaje de Jesús. Por eso\, la condición para producir fruto es la permanente unión con él\, así como el sarmiento unido a la vid produce fruto. El «fruto» es a la vez metáfora: a) del crecimiento personal y comunitario –internamente– y b) de la expansión de la comunidad –hacia su exterior–\, o sea\, la vida\, la convivencia y la misión universal. La unión es recíproca: Jesús da su vida y el grupo produce fruto; sin él\, no habrá amor verdadero al ser humano\, ni tampoco se daría el auténtico fruto\, porque solo él comunica el Espíritu Santo\, que los habilita para crecer en lo personal y comunitario y expandirse en perspectiva universal.\nLo dicho en relación con el Padre vale en relación con Jesús («Yo soy la vid…»). Entre ellos («sarmientos») y él («vid») circula una misma vida (savia: Espíritu)\, que produce «mucho fruto». Quien se salga de esa comunidad de vida\, muere («se seca»)\, sentencia contra sí mismo («fuego») y se destruye («arder»). Tras una muerte en vida\, termina en la muerte definitiva. La fidelidad a Jesús y a sus exigencias de amor tiene como garantía el compromiso de Jesús con los suyos a favor de la humanidad. Al pedir\, hacen reconocimiento de que la vida-Espíritu procede de él\, y buscan estrechar más la unión de la comunidad con él. Están identificados con él en la realización del designio del Padre\, por eso su apoyo es irrestricto («pidan lo que quieran»). Esta actividad a favor de la humanidad\, como la de Jesús\, manifiesta visiblemente la gloria (el amor-Espíritu) del Padre. La gloria del Padre no es un elogio dirigido a él\, sino el amor a la humanidad.\n\nEl fruto maduro de la obra de Jesús son los hombres nuevos y la nueva humanidad\, es decir\, los que han nacido de nuevo\, del agua y del Espíritu\, y han formado comunidades en las que desde ya se vive el reinado de Dios Padre. Ese hecho\, sobrehumano y sencillo\, marca un giro en la historia: Dios interviene para recrear el mundo\, liberarlo y salvarlo por medio de Jesús. En eso consiste la misión que el Padre le encargó y que él les confió a los suyos (cf. Jn 20\,21; Hch 1\,8).\nEsta es la alternativa de Jesús al mundo opresor: comunidades de amor unidas a él\, que\, con la fuerza de su Espíritu van produciendo nuevas comunidades de la misma naturaleza (los gajos de uvas de la vid son una metáfora apropiada de las nuevas comunidades cristianas). Esto es posible en la medida en que crece el discípulo en el amor universal y se da a todos\, como su maestro.\nPor eso es necesario ir superando el particularismo excluyente que se atrinchera a menudo en las comunidades con ingeniosos pretextos para justificar la auto-referencialidad y el encierro en sus estrechos confines. Lo que nos hace «católicos» no es el uso de un adjetivo –a veces con ánimo sectario– sino la efectiva apertura que da testimonio del amor universal del Padre.\nLa eucaristía nos comunica la vida del Señor para que nosotros crezcamos y maduremos en la misión\, produciendo nuevas comunidades de gente unida a Jesús por el mismo Espíritu-amor.\nFeliz miércoles.
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DESCRIPTION:Primera lectura\nLectura del libro de los Hechos de los apóstoles (15\,7-21): \nEN aquellos días\, después de una larga discusión\, se levantó Pedro y dijo a los apóstoles y a los presbíteros:\n«Hermanos\, vosotros sabéis que\, desde los primeros días\, Dios me escogió entre vosotros para que los gentiles oyeran de mi boca la palabra del Evangelio\, y creyeran. Y Dios\, que penetra los corazones\, ha dado testimonio a favor de ellos dándoles el Espíritu Santo igual que a nosotros. No hizo distinción entre ellos y nosotros\, pues ha purificado sus corazones con la fe. ¿Por qué\, pues\, ahora intentáis tentar a Dios\, queriendo poner sobre el cuello de esos discípulos un yugo que ni nosotros ni nuestros padres hemos podido soportar? No; creemos que lo mismo ellos que nosotros nos salvamos por la gracia del Señor Jesús».\nToda la asamblea hizo silencio para escuchar a Bernabé y Pablo\, que les contaron los signos y prodigios que Dios había hecho por medio de ellos entre los gentiles. Cuando terminaron de hablar\, Santiago tomó la palabra y dijo:\n«Escuchadme\, hermanos: Simón ha contado cómo Dios por primera vez se ha dignado escoger para su nombre un pueblo de entre los gentiles. Con esto concuerdan las palabras de los profetas\, como está escrito:\n“Después de esto volveré\ny levantaré de nuevo la choza caída de David;\nlevantaré sus ruinas y la pondré en pie\,\npara que los demás hombres busquen al Señor\,\ny todos los gentiles sobre los que ha sido invocado mi nombre:\nlo dice el Señor\, el que hace que esto sea conocido desde antiguo”.\nPor eso\, a mi parecer\, no hay que molestar a los gentiles que se convierten a Dios; basta escribirles que se abstengan de la contaminación de los ídolos\, de las uniones ilegítimas\, de animales estrangulados y de la sangre. Porque desde tiempos antiguos Moisés tiene en cada ciudad quienes lo predican\, ya que es leído cada sábado en las sinagogas». \nPalabra de Dios\n\n\nSalmo\nSal 95\,1-2a.2b-3.10 \nR/. Contad las maravillas del Señor\na todas las naciones \nCantad al Señor un cántico nuevo\,\ncantad al Señor\, toda la tierra;\ncantad al Señor\, bendecid su nombre. R/. \nProclamad día tras día su victoria.\nContad a los pueblos su gloria\,\nsus maravillas a todas las naciones. R/. \nDecid a los pueblos: «El Señor es rey\,\nél afianzó el orbe\, y no se moverá;\nél gobierna a los pueblos rectamente». R/.\n\n\nEvangelio de hoy\nLectura del santo evangelio según san Juan (15\,9-11): \nEN aquel tiempo\, dijo Jesús a sus discípulos:\n«Como el Padre me ha amado\, así os he amado yo; permaneced en mi amor.\nSi guardáis mis mandamientos\, permaneceréis en mi amor; lo mismo que yo he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor.\nOs he hablado de esto para que mi alegría esté en vosotros\, y vuestra alegría llegue a plenitud». \nPalabra del Señor\n\n\nLa reflexión del padre Adalberto\, nuestro vicario general\n\nJueves de la V semana de Pascua.\n\nJesús no dejó una Iglesia hecha\, sino en construcción. Esto significa que él marcha delante de los suyos\, pero que sus «ovejas» lo escuchan y lo siguen con plena libertad. La historia humana es dinámica\, y las realidades de los pueblos son diversas\, por eso el seguimiento no es rutinario ni monótono\, al contrario\, es tan variado como la vida misma. Y es ahí donde los discípulos han de tomar decisiones –dejándose guiar por el Espíritu de Jesús– para testimoniar el amor de Dios.\nLa metáfora desarrollada de la vid y los sarmientos se concreta en la relación de amor entre Jesús y los suyos\, amor que da vida\, y vida definitiva\, porque se trata del Espíritu de Dios\, que lleva al hombre a su propia plenitud y felicidad\, porque lo hace hijo y heredero de Dios. Plenitud que se logra siguiendo a Jesús.\n\n1. Primera lectura (Hch 15\,7-21).\nLa acción de «examinar» (????? ????) derivó en una discusión acalorada. Entonces se produjeron tres intervenciones destacadas:\n1. La intervención de «Pedro»\nPedro (ya «piedra» firme de la fe) tomó la palabra en medio del desacuerdo general y\, «animado por el Espíritu Santo» –según el códice Beza–\, recordó a todos lo que pasó en la casa de Cornelio\, a donde él no quería ir\, porque este era pagano y él consideraba que los paganos eran «impuros». Pero Dios se adelantó a darles el Espíritu Santo a Cornelio y a su familia\, con lo cual inutilizó la reticencia de Pedro y demostró que no hace diferencias entre judíos y paganos\, a quienes iguala mediante la fe en Jesús. Luego\, expreso que sería temerario («tentar a Dios») pretender imponer a los paganos una Ley que ni ellos ni los antepasados pudieron cumplir. Toda la asamblea quedó bien impresionada y guardó silencio\, incluso los «responsables»\, según el códice Beza. El Espíritu de Jesús indicó el camino «desde la primera época» (Hch 15\,7) y no es lícito abandonarlo.\n2. La intervención de Bernabé y Pablo.\nDespués de que Pedro hubo hablado\, la asamblea guardó silencio para escuchar a Bernabé y a Pablo (en ese orden)\, quienes hablaron de los hechos: «les contaron cuántas señales prodigiosas había realizado Dios por su medio entre los paganos». Los hasta ahora sentados en el banquillo de los acusados dan testimonio de la obra de Dios. La expresión «señales y prodigios» o «señales prodigiosas» se usa en el Antiguo Testamento para referirse a las acciones liberadoras de Moisés contra los egipcios. Lucas la utiliza cambiándole el sentido: no se trata de acciones de poder\, sino de manifestaciones del amor liberador y salvador del Espíritu Santo. Los otros evangelistas usan esa expresión en sentido negativo\, como obras de los falsos profetas. Si Pedro se refirió a lo que era voluntad explícita del Señor\, Bernabé y Pablo mostraron su actuación inequívoca.\n3. La intervención de Santiago.\nApenas terminaron ellos\, tomó la palabra el jefe de los «responsables». Por su parentesco con el Señor (lo que también lo hace descendiente de David)\, aunque en la vida histórica de Jesús nunca creyó en él ni lo siguió\, ahora se declara heredero suyo y se adueña poco a poco de la iglesia de Jerusalén. Comenzó reclamando atención y llamando «Simeón» a Pedro\, como recordándole su origen judío. Luego cambió sutilmente las palabras de Pedro para neutralizar su alcance y volver a los cauces del nacionalismo judío. Se centró en la restauración de la monarquía de David y en la salvación de las naciones paganas a través de Israel. No se atrevió a imponer la circuncisión\, pero sí hizo unas exigencias que dejan claro que los paganos dependen de Israel.\n\n2. Evangelio (Jn 15\,9-11).\nLa demostración del amor del Padre al Hijo se verificó cuando le dio su Espíritu en plenitud (cf. Jn 1\,14.32); también este les demuestra su amor a sus discípulos por el don del mismo Espíritu Santo (cf. Jn 1\,16; 7\,39). El Espíritu es la vida feliz que él comparte con los suyos\, y en la cual los invita a permanecer\, para lo cual no hay más opción que cumplir sus mandamientos\, así como él permanece en el amor del Padre cumpliendo sus mandamientos. Hasta ahora había hablado de «un» solo mandamiento:\n• «Este es el mandamiento que recibí de mi Padre» (Jn 10\,18). Se refiere al don de su vida y a su resurrección\, por lo cual el Padre le demuestra su amor.\n• «Les doy un mandamiento nuevo…». Se refiere al amor mutuo\, igual al suyo por los discípulos.\nAl expresarse en plural\, hace ver que el amor reviste muchas formas y tiene variadas exigencias\, según las circunstancias y necesidades de aquellos a quienes se dirige. O sea\, se trata de un amor concreto\, no de un amor abstracto. No se puede separar el amor a Jesús del amor a los demás. Y no se puede desvincular el amor a las personas de su vida concreta.\nEl objetivo del Padre y de Jesús es que los discípulos sean felices como ellos. Por eso manifiesta que sus exigencias tienen la finalidad de que compartan su alegría para que lleguen al colmo de la propia. Esta alegría es doble:\n• Por el fruto del propio crecimiento\, que les hace sentir la satisfacción de una vida en continua realización; la práctica del amor renueva la experiencia interior del amor del Padre\, de la presencia y el influjo del Espíritu\, y del seguimiento de Jesús en la amistad.\n• Por el fruto que produce el discípulo al crear nuevas comunidades de vida\, de alegría\, libertad y amor; la expansión de la comunidad incrementa el número de los salvados\, y eso constituye gozo para el discípulo que comparte la alegría de su Señor. Así se alegran ambos\, el que anuncia el mensaje y el que lo recibe (cf. Jn 4\,36; 1Jn 1\,1-4).\n\nMantener la «catolicidad» de la Iglesia es sinónimo de permanecer en la universalidad del amor de Dios. Lo contrario significa caer en particularismos ajenos y contrarios a la buena noticia de Jesús. Desde la primera época\, la Iglesia ha sentido esa llamada del Señor y se ha esmerado por responderle con fidelidad. Y así ha de continuar a lo largo de la historia.\nJesús no forma un grupo cerrado\, sino una comunidad abierta\, que se goza en la experiencia de amor que vive cada uno de sus miembros\, y en la expansión de esa experiencia para compartirla con el resto de la humanidad. La exclusión o la indiferencia son totalmente ajenas al amor que Jesús experimenta de parte del Padre\, el mismo que él les comunica a sus seguidores. Por eso la comunidad es «católica»\, en el más genuino sentido del término: es testigo del amor universal del Padre\, como lo fue Jesús ante judíos y paganos.\nEl pan eucarístico que Jesús parte y reparte entre «ustedes» (la comunidad local) no puede ser separado de la «sangre derramada por todos» (la humanidad entera).\nFeliz jueves eucarístico y vocacional.
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SUMMARY:Viernes de la V semana Pascua.
DESCRIPTION:Primera lectura\n\nLectura del libro de los Hechos de los apóstoles (15\,22-31): \nEN aquellos días\, los apóstoles y los presbíteros con toda la Iglesia acordaron elegir algunos de ellos para mandarlos a Antioquía con Pablo y Bernabé. Eligieron a Judas\, llamado Barsabá\, y a Silas\, miembros eminentes entre los hermanos\, y enviaron por medio de ellos esta carta:\n«Los apóstoles y los presbíteros hermanos saludan a los hermanos de Antioquía\, Siria y Cilicia provenientes de la gentilidad. Habiéndonos enterado de que algunos de aquí\, sin encargo nuestro\, os han alborotado con sus palabras\, desconcertando vuestros ánimos\, hemos decidido\, por unanimidad\, elegir a algunos y enviároslos con nuestros queridos Bernabé y Pablo\, hombres que han entregado su vida al nombre de nuestro Señor Jesucristo. Os mandamos\, pues\, a Silas y a Judas\, que os referirán de palabra lo que sigue: Hemos decidido\, el Espíritu Santo y nosotros\, no imponeros más cargas que las indispensables: que os abstengáis de carne sacrificada a los ídolos\, de sangre\, de animales estrangulados y de uniones ilegítimas. Haréis bien en apartaros de todo esto. Saludos».\nLos despidieron\, y ellos bajaron a Antioquía\, donde reunieron a la comunidad y entregaron la carta. Al leerla\, se alegraron mucho por aquellas palabras alentadoras. \nPalabra de Dios \n\n\n\nSalmo\n\nSal 56\,8-9.10-12 \nR/. Te daré gracias ante los pueblos\, Señor \nMi corazón está firme\, Dios mío\,\nmi corazón está firme.\nVoy a cantar y a tocar:\ndespierta\, gloria mía;\ndespertad\, cítara y arpa;\ndespertaré a la aurora. R/. \nTe daré gracias ante los pueblos\, Señor;\ntocaré para ti ante las naciones:\npor tu bondad\, que es más grande que los cielos;\npor tu fidelidad\, que alcanza las nubes.\nElévate sobre el cielo\, Dios mío\,\ny llene la tierra tu gloria. R/. \n\n\n\nEvangelio de hoy\n\nLectura del santo evangelio según san Juan (15\,12-17): \nEN aquel tiempo\, dijo Jesús a sus discípulos:\n«Este es mí mandamiento: que os améis unos a otros como yo os he amado.\nNadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos.\nVosotros sois mis amigos si hacéis lo que yo os mando.\nYa no os llamo siervos\, porque el siervo no sabe lo que hace su señor: a vosotros os llamo amigos\, porque todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer.\nNo sois vosotros los que me habéis elegido\, soy yo quien os he elegido y os he destinado para que vayáis y deis fruto\, y vuestro fruto permanezca.\nDe modo que lo que pidáis al Padre en mi nombre os lo dé. Esto os mando: que os améis unos a otros». \nPalabra del Señor \n\n\n\nLa reflexión del padre Adalberto\, nuestro vicario general \n\n\nViernes de la V semana de Pascua.\n\nLa misión se realiza en proporción a la libre docilidad del cristiano al Espíritu Santo. Un aspecto muy importante en esta docilidad al Espíritu Santo es la fidelidad al mensaje de Jesús\, que en las comunidades se perpetúa sobre todo por la actividad de los profetas.\nSin el amor que brota del Espíritu Santo\, la comunidad cristiana sería imposible\, y la misión un sueño irrealizable. Por esto\, el Espíritu es el «alma» de la Iglesia y de la misión. Él crea y renueva las condiciones para que la obra de Jesús se prolongue tanto en el tiempo como en el espacio.\n\n1. Primera lectura (Hch 15\,22-31).\nHay una primera manifestación de unanimidad: los apóstoles\, los responsables («presbíteros») y la asamblea deciden nombrar a dos de entre ellos: a Judas Barsabá y a Silas. «Barsabá» es apodo\, y puede significar «hijo del anciano (presbítero)» o «hijo del sábado»; pero el códice Beza lo llama «Barrabás»\, que significa «hijo del Padre». «Silas» es apócope de «Silvanus»\, nombre latino usado para designar al dios de las selvas. Son comisionados para viajar a Antioquía\, con Pablo y Bernabé –nuevamente Pablo a la cabeza\, indicio de sesgo judaizante–\, a llevar una carta con el acuerdo logrado entre los «apóstoles»\, con Pedro a la cabeza\, y los «presbíteros»\, dirigidos por Santiago.\nLa carta se dirige solo a los paganos convertidos a la fe\, en la provincia que el sumo sacerdote reclamaba como su jurisdicción –de la que Santiago se siente heredero– y desautoriza a los que han ido a perturbar las comunidades de origen pagano\, acredita como legados a Judas y a Silas\, y apoya dicha delegación con el respaldo de los «queridos» Bernabé y Pablo. El códice alejandrino escribe «nuestros queridos…»; el códice Beza\, «sus queridos…».\nAhora no se habla de «unanimidad»\, indicio de que lo que sigue es una fórmula de compromiso. De todos modos\, hay tres garantías:\n• La carta escrita\,\n• La delegación formal\, y\n• El respaldo de los apóstoles.\nLa carta comienza con una excusa\, y desautoriza a los perturbadores. El contenido de la decisión («…hemos decidido\, el Espíritu Santo y nosotros») es como un ajuste logrado entre los apóstoles –guiados por el Espíritu Santo– y los presbíteros –dirigidos por Santiago– que convienen esto:\n• «No imponer más cargas» (opinión de Pedro\, guiado por el Espíritu Santo)\,\n• «…que las indispensables» (opinión de Santiago y de los «presbíteros»). Renunciaron a exigir la circuncisión y la observancia de la Ley\, pero exigieron que se reconozca la superioridad de Israel.\nEs evidente que la imposición de esas «cargas» de la Ley –por mínimas que fueran– contradicen la libertad que da el Espíritu Santo y reducen a los paganos al estatus de extranjeros por fuera de Judea (en realidad lo eran)\, pero subordinados a los judíos\, desigualdad no querida por Jesús.\nSe abre paso el judeo-cristianismo. Al final de la carta\, el códice alejandrino dice: «Harán bien en guardarse de todo eso. ¡Salud!»\, en tanto que el códice Beza dice: «Guarden con cuidado todo eso\, y déjense llevar por el Espíritu». En esta última versión se expresa más libertad.\n\n2. Evangelio (Jn 15\,12-17).\nEl amor\, que es la esencia de la relación de Jesús con los suyos\, se convierte en el fundamento de la misión. Si faltara la comunidad de amor mutuo\, la misión no sería viable\, pues no habría alternativa al mundo injusto. Se trata de amor entre «amigos» (iguales)\, y con la disposición de dar el máximo («amor más grande»)\, que es la medida de Jesús («igual que yo los he amado»).\nÉl es el centro del grupo\, pero está en el mismo como «amigo»\, lo cual entraña:\n• Igualdad: los eleva a su nivel. Al lavarles los pies\, les reconoce la condición de «señores»\, sin dejar de ser él «el Señor». Él es libre y los hace igualmente libres.\n• Confianza: todo es común. Sin dejar de ser «el Maestro»\, al comunicarles lo que le oyó al Padre los faculta para comunicarlo ellos también. Ellos serán servidores como él.\n• Libertad: cada uno decide. Ser amigo de Jesús no es una imposición\, porque el amor no lo es. Si aceptan su propuesta\, serán libres apara amar como lo es él.\n• Compromiso: hay una tarea común. Ellos no lo buscaron a él para que él les asignara una tarea\, sino que él los eligió para que compartieran con él su misión.\nPor eso\, el amor («lo que yo les mando») no es optativo\, es condición ineludible; la confianza\, total; la elección\, gratuita; la tarea\, empeño personal y compartido.\nCon Jesús no se trabaja como obrero asalariado\, sino como obrero propietario y personalmente interesado en el éxito de la misión. La tarea consiste en:\n• ponerse en camino: se trata del éxodo personal y comunitario fuera del mundo y hacia la tierra prometida\, que es la comunidad;\n• producir fruto: fundar comunidades de amor fraterno\, de gente digna\, libre y feliz\, que con su amor le dé gloria o culto al Padre; y\n• fruto duradero: comunidades felices\, que satisfacen los anhelos de vida de sus miembros\, y van proponiendo en el mundo la alternativa de Jesús.\n\nAl profundizar la metáfora del fruto de la vid\, advertimos que se trata de:\n• racimos: metáfora de una comunidad de vida (no frutos aislados)\,\n• uvas dulces: metáfora de felicidad (no uvas agrias o amargas: cf. Is 5\,2)\,\n• productoras de vino: símbolo del amor nupcial (Ct 1\,2; 4\,10: amor de la alianza).\nEn la eucaristía presentamos el vino que nos dio Dios\, «fruto de la vid y del trabajo del hombre»\, que será el signo sacramental de la sangre (Espíritu) del Señor\, derramada para el perdón de los pecados de todos. Esa sangre circula a través de nosotros y no debe detenerse en nosotros\, ya que está destinada a todos.\nOrdinariamente se escucha que «la sangre de Cristo tiene poder»\, y esto hay que entenderlo en la perspectiva del Nuevo Testamento. En él\, el término «poder» (??????) nunca se predica del Jesús histórico (evangelios)\, pero sí del Señor resucitado. Sin embargo\, en este caso\, se refiere a su capacidad de dar vida\, de anular la muerte\, no a una supuesta licencia para imponerse sobre los demás. La «sangre» de Cristo es el Espíritu Santo\, que no domina\, pero que sí infunde la vida indestructible del Señor resucitado\, vida a la cual nos abrimos de corazón con el «amén» con el que celebramos y comemos el pan de la eucaristía.\nFeliz viernes.
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SUMMARY:Sábado de la V semana de Pascua.
DESCRIPTION:Primera lectura\nLectura del libro de los Hechos de los apóstoles (16\,1-10): \nEN aquellos días\, Pablo llegó a Derbe y luego a Listra. Había alli un discipulo que se llamaba Timoteo\, hijo de una judía creyente\, pero de padre griego. Los hermanos de Listra y de Iconio daban buenos informes de él. Pablo quiso que fuera con él y\, puesto que todos sabían que su padre era griego\, por consideración a los judíos de la región\, lo tomó y lo hizo circuncidar.\nAl pasar por las ciudades\, comunicaban las decisiones de los apóstoles y presbíteros de Jerusalén\, para que las observasen. Las iglesias se robustecían en la fe y crecían en número de día en día.\nAtravesaron Frigia y la región de Galacia\, al haberles impedido el Espíritu Santo anunciar la palabra en Asia. Al llegar cerca de Misia\, intentaron entrar en Bitinia\, pero el Espíritu de Jesús no se lo consintió. Entonces dejaron Misia a un lado y bajaron a Tróade.\nAquella noche Pablo tuvo una visión: se le apareció un macedonio\, de pie\, que le rogaba: «Pasa a Macedonia y ayúdanos».\nApenas tuvo la visión\, inmediatamente tratamos de salir para Macedonia\, seguros de que Dios nos llamaba a predicarles el Evangelio. \nPalabra de Dios\n\n\nSalmo\nSal 99\,1-2.3-5 \nR/. Aclama al Señor\, tierra entera \nAclama al Señor\, tierra entera\,\nservid al Señor con alegría\,\nentrad en su presencia con vítores. R/. \nSabed que el Señor es Dios:\nque él nos hizo y somos suyos\,\nsu pueblo y ovejas de su rebaño. R/. \nEl Señor es bueno\,\nsu misericordia es eterna\,\nsu fidelidad por todas las edades. R/.\n\n\nEvangelio de hoy\nLectura del santo evangelio según san Juan (15\,18-21): \nEN aquel tiempo\, dijo Jesús a sus discípulos:\n«Si el mundo os odia\, sabed que me ha odiado a mí antes que a vosotros.\nSi fuerais del mundo\, el mundo os amaría como cosa suya\, pero como no sois del mundo\, sino que yo os he escogido sacándoos del mundo\, por eso el mundo os odia.\nRecordad lo que os dije: “No es el siervo más que su amo”. Si a mí me han perseguido\, también a vosotros os perseguirán; si han guardado mi palabra\, también guardarán la vuestra.\nY todo eso lo harán con vosotros a causa de mi nombre\, porque no conocen al que me envió». \nPalabra del Señor\n\n\nLa reflexión del padre Adalberto\, nuestro vicario general\n\nSábado de la V semana de Pascua.\n\nCuando\, a pesar de lo inequívoco del mensaje de Jesús\, los discípulos admiten elementos ajenos al mismo\, se genera un sincretismo que\, aunque aparentemente se muestre exitoso\, a la larga se revela perjudicial para la misión. La carta remitida por «los apóstoles» (el Espíritu Santo») y los «responsables» (la Ley) abrió las puertas al sincretismo\, y eso alentó el acento judeo-cristiano que Pablo quería imprimirle a la misión.\nLa vida de la comunidad cristiana no se desenvuelve en una atmósfera idílica. Al amor que se vive en su interior se opone siempre el odio del «mundo» exterior\, al cual ella se propone como alternativa. Eso se lo cobra el «mundo» como se lo cobró al Señor. No siempre el «mundo» actúa desde fuera; a veces se infiltra y ataca desde dentro\, valiéndose de «falsos hermanos» (2Co 11\,26). Lo cierto es que siempre se opone a la vida y a la expansión de la comunidad. Así que la enemistad del «mundo» es signo de la fidelidad al Señor.\n\n1. Primera lectura (Hch 16\,1-10).\nDespués de entregar la carta a los cristianos convertidos del paganismo residentes en Antioquía\, Judas y Silas\, que eran profetas\, los alentaron largamente hasta cuando fueron despedidos en paz (cordialmente) para que regresaran a Jerusalén. Pablo y Bernabé (Pablo dirige) se detuvieron en Antioquía para enseñar (actividad de Pablo) y a anunciar (actividad de Bernabé). Pablo asumió la dirección de la misión urgiendo a Bernabé a volver a visitar las comunidades. Su intención\, no confesada\, es insistir en las prescripciones de los «responsables» de Jerusalén. Por eso\, cuando Bernabé insiste en llevar consigo a Juan Marcos (es decir\, en darle prioridad al evangelio)\, Pablo\, que se sintió desautorizado cuando Marcos lo dejó en Panfilia a causa de su sesgo nacionalista\, se rehusó a llevarlo\, y se separó de Bernabé. Bernabé y Marcos se fueron por mar a Chipre (por donde había comenzado la misión)\, y Pablo escogió a Silas como compañero profeta\, en lugar de Bernabé. Se deshizo el equipo creado por el Espíritu Santo. Pablo y Silas\, encomendados por los hermanos (que no vieron con buenos ojos esa separación)\, se dirigieron a las comunidades de Siria y Cilicia a insistir en el contenido disciplinar de la carta (cf. 15\,30-41\, omitido). Siguen a continuación dos episodios\, uno equívoco y otro inequívoco.\n1. Pablo complaciente.\nEn la segunda parte de la misión\, Lucas pone también un personaje real y representativo; en este caso\, «cierto discípulo de nombre Timoteo»\, de madre judía y padre pagano\, el apropiado para representar a las comunidades judeo-paganas de Derbe\, de donde era oriundo\, Listra e Iconio. El matrimonio del que nació es ilegítimo\, según la Ley de Moisés; por tanto\, son comunidades bastante libres con respecto de la Ley. Más adelante se da a entender que el padre de Timoteo había muerto\, indicio metafórico de que tampoco se guiaban por las costumbres paganas. Pero Pablo lo hace circuncidar para congraciarse con los judíos y tender un puente hacia ellos. Esta es una nueva táctica suya. Pablo extiende la obligación de «los decretos» más allá de lo debido\, ya que practica la circuncisión entre los cristianos de nacionalidad extranjera.\n2. El Espíritu y la misión.\nLa táctica de Pablo tuvo relativo éxito: las comunidades se afianzaron en el credo judeo-cristiano\, y nuevos judíos se incorporaron a ellas. Pero el Espíritu Santo (por medio de los profetas) se opuso a la difusión de ese mensaje en la provincia de Asia. Intentaron irse hacia Bitinia\, pero el Espíritu de Jesús tampoco lo consintió. La primera mención del Espíritu (calificado de «Santo»)\, refiere esa oposición al amor universal de Dios; la segunda (al determinarlo como «de Jesús»)\, a la praxis histórica de Jesús\, como revelación de ese amor de Dios. No es viable la misión como Pablo la está conduciendo. En esta perplejidad («noche»)\, Pablo experimenta\, la guía del Señor: un macedonio le pide que vaya a esa tierra a ayudarles con el mensaje de Jesús a los paganos. En este momento surge un grupo junto a Pablo («nosotros») que se presenta como en señal de que la orientación de la misión procede del Espíritu Santo. Y cuando este grupo esté ausente\, será señal de que Pablo procede sin la guía del Espíritu de Jesús.\n\n2. Evangelio (Jn 15\,18-21).\nEl sistema de poder y su (amplio o reducido) círculo de influencia\, cualquiera que sea su índole (política\, económica\, religiosa o cultural)\, siempre odia a Jesús (cf. Jn 7\,7) como también odia la luz\, porque esta denuncia su manera perversa de obrar en contra de la humanidad (cf. Jn 3\,20). Es que el mundo favorece a quien comparte sus valores y odia a quien no los comparte; y como este es mentiroso y homicida (cf. Jn 8\,44)\, ser simpatizante suyo es ser su cómplice\, y negarse a ser su cómplice es zafarse de su dominio\, lo cual implica la denuncia de su perversidad. Como Jesús saca a los suyos del mundo\, por eso el mundo los odia igual que a él.\nDe nuevo recurre al dicho que les citó\, ahora para indicarles que la persecución del mundo es consecuencia del servicio a la humanidad\, y los pone en paralelo consigo mismo:\n• Si el mundo lo ha perseguido a él\, también perseguirá a los suyos;\n• Si ha vigilado su mensaje\, también va a vigilar el de los suyos (obsérvese que el leccionario –a veces– traduce ????? por «guardar»\, su primera acepción\, y no por «vigilar»\, que es la que encaja en el contexto hostil).\nEsa hostilidad tiene doble explicación:\n• Porque los discípulos son seguidores de Jesús\, y\n• Porque el mundo se niega a reconocer al (Padre) que envió a Jesús.\nLos dirigentes del mundo se resisten a aceptar un Dios a favor del hombre.\n\nHay una actitud errada\, a veces inspirada en el deseo de atraer\, que consiste en «contemporizar» con el «mundo»\, entendiendo por «mundo» cualquier sistema de vida o de convivencia proclive a la injusticia. Esta actitud se ha dado siempre\, y seguirá dándose\, en la medida de la frivolidad o intrascendencia de la fe. Cuanto más definida y robusta sea la fe\, tanta menor cabida tendrán los sincretismos complacientes que permiten la infiltración del «mundo» en la Iglesia.\nEl discípulo de Jesús tiene bien claro que «el que ama al mundo no lleva dentro de sí el amor del Padre» (1Jn 2\,15; cf. St 4\,4). No es posible ser cómplice del «mundo» y permanecer fiel a Jesús. Por otro lado\, tampoco es posible ser fiel a Jesús y\, al mismo tiempo\, gozar de aceptación por parte del mundo. Romper con el mundo es exponerse a su sospecha y a su solapada o manifiesta persecución. El discípulo solo tiene una seguridad: haber optado por Jesús es haberse hecho solidario con él tanto en la vida como en la convivencia\, tanto en la acogida como en el rechazo.\nY esa opción se renueva cada vez que el discípulo en la celebración eucarística come su cuerpo y bebe su sangre: «cada vez que comemos de este pan y bebemos de este cáliz anunciamos tu muerte\, Señor\, hasta que vuelvas».\nFeliz sábado con María\, la madre del Señor.
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SUMMARY:VI Domingo de Pascua. Ciclo C
DESCRIPTION:Primera lectura\nLectura del libro de los Hechos de los apóstoles (15\,1-2.22-29): \nEn aquellos días\, unos que bajaron de Judea se pusieron a enseñar a los hermanos que\, si no se circuncidaban conforme a la tradición de Moisés\, no podían salvarse. Esto provocó un altercado y una violenta discusión con Pablo y Bernabé; y se decidió que Pablo\, Bernabé y algunos más subieran a Jerusalén a consultar a los apóstoles y presbíteros sobre la controversia. Los apóstoles y los presbíteros con toda la Iglesia acordaron entonces elegir algunos de ellos y mandarlos a Antioquía con Pablo y Bernabé.\nEligieron a Judas Barsabá y a Silas\, miembros eminentes entre los hermanos\, y les entregaron esta carta: «Los apóstoles y los presbíteros hermanos saludan a los hermanos de Antioquía\, Siria y Cilicia convertidos del paganismo. Nos hemos enterado de que algunos de aquí\, sin encargo nuestro\, os han alarmado e inquietado con sus palabras.\nHemos decidido\, por unanimidad\, elegir algunos y enviároslos con nuestros queridos Bernabé y Pablo\, que han dedicado su vida a la causa de nuestro Señor Jesucristo. En vista de esto\, mandamos a Silas y a Judas\, que os referirán de palabra lo que sigue: Hemos decidido\, el Espíritu Santo y nosotros\, no imponeros más cargas que las indispensables: que os abstengáis de carne sacrificada a los ídolos\, de sangre\, de animales estrangulados y de la fornicación. Haréis bien en apartaros de todo esto. Salud.» \nPalabra de Dios\n\n\nSalmo\nSal 66\,2-3.5.6.8 \nR/. Oh Dios\, que te alaben los pueblos\, que todos los pueblos te alaben \nEl Señor tenga piedad y nos bendiga\,\nilumine su rostro sobre nosotros;\nconozca la tierra tus caminos\,\ntodos los pueblos tu salvación. R/. \nQue canten de alegría las naciones\,\nporque riges el mundo con justicia\,\nriges los pueblos con rectitud\ny gobiernas las naciones de la tierra. R/. \nOh Dios\, que te alaben los pueblos\,\nque todos los pueblos te alaben.\nQue Dios nos bendiga;\nque le teman hasta los confines del orbe. R/.\n\n\nSegunda lectura\nLectura del libro del Apocalipsis (21\,10-14.21-23): \nEl ángel me transportó en éxtasis a un monte altísimo\, y me enseñó la ciudad santa\, Jerusalén\, que bajaba del cielo\, enviada por Dios\, trayendo la gloria de Dios. Brillaba como una piedra preciosa\, como jaspe traslúcido. Tenía una muralla grande y alta y doce puertas custodiadas por doce ángeles\, con doce nombres grabados: los nombres de las tribus de Israel. A oriente tres puertas\, al norte tres puertas\, al sur tres puertas\, y a occidente tres puertas. La muralla tenía doce basamentos que llevaban doce nombres: los nombres de los apóstoles del Cordero. Santuario no vi ninguno\, porque es su santuario el Señor Dios todopoderoso y el Cordero. La ciudad no necesita sol ni luna que la alumbre\, porque la gloria de Dios la ilumina y su lámpara es el Cordero. \nPalabra de Dios\n\n\nEvangelio de hoy\nLectura del santo evangelio según san Juan 14\,23-29): \nEn aquel tiempo\, dijo Jesús a sus discípulos: «El que me ama guardará mi palabra\, y mi Padre lo amará\, y vendremos a él y haremos morada en él. El que no me ama no guardará mis palabras. Y la palabra que estáis oyendo no es mía\, sino del Padre que me envió. Os he hablado de esto ahora que estoy a vuestro lado\, pero el Defensor\, el Espíritu Santo\, que enviará el Padre en mi nombre\, será quien os lo enseñe todo y os vaya recordando todo lo que os he dicho. La paz os dejo\, mi paz os doy; no os la doy yo como la da el mundo. Que no tiemble vuestro corazón ni se acobarde. Me habéis oído decir: “Me voy y vuelvo a vuestro lado.” Si me amarais\, os alegraríais de que vaya al Padre\, porque el Padre es más que yo. Os lo he dicho ahora\, antes de que suceda\, para que cuando suceda\, sigáis creyendo.» \nPalabra del Señor \n\nLa reflexión del padre Adalberto\, nuestro vicario general \nVI Domingo de Pascua. Ciclo C.\n\nLa nueva relación de Dios con la humanidad se realiza por amor y con fuerza de vida\, no con «poder»\, y con honra y gloria\, no con «espectáculo». Esto necesitamos entenderlo los discípulos de Jesús para anunciarlo en todos los tiempos. La condición indispensable del amor es la libertad de los que se aman\, libertad que es imposible en una relación de poder\, que implica dominación y sujeción. La gloria de Dios se reveló en la entrega que Jesús hizo de sí mismo\, llegando incluso hasta la deshonra de la cruz\, para manifestar el inmenso amor de Dios por la humanidad.\nEsta relación se mantiene incluso después de la resurrección del Señor. Jesús venció el pecado y la muerte\, pero esa victoria suya no significa un desastre para la humanidad\, ni siquiera para los pecadores\, sino que él les ofrece a todos la oportunidad de participar de su triunfo.\n\nJn 14\,23-29.\nEn el evangelio de este domingo\, Jesús se refiere\, primero\, a su venida con el Padre\, y\, enseguida\, a la venida del Espíritu Santo. Estas dos venidas están en función de dos partidas: la de Jesús al Padre\, y la de los discípulos a la misión.\n1. La venida del Padre y del Hijo.\nAnte la exteriorización de extrañeza y hasta decepción de un discípulo\, porque Jesús no anuncia una manifestación avasalladora suya frente al mundo\, sino una venida íntima a individuos\, Jesús explica que esa manifestación suya al hombre está condicionada por dos requisitos\, el amor a él y el compromiso con su mensaje. El «mundo» no cumple tales requisitos. La transformación del «mundo» en reino de Dios no se hará por imposición\, porque esa transformación no es verdadera ni\, mucho menos\, duradera. Tendrá que ser por amor\, o no será. Y esta es una decisión personal\, no un hecho masivo. Por eso\, la manifestación del resucitado es a los individuos.\nLa manifestación del Padre depende del amor y de la fe efectiva en el Hijo. El Padre responde a ese amor y a esa fe demostrando su amor\, es decir\, infundiendo su Espíritu en el que ama a Jesús y cumple su mensaje. Y esa manifestación consiste en la venida de ambos\, el Padre y el Hijo\, con carácter permanente\, a la vida del que ama y cree. El amor manifestado en el don del Espíritu es respuesta al amor del creyente. Por eso\, porque se trata de un diálogo libre de amor\, cuando no hay amor ni compromiso de fe\, hay rechazo de Jesús y del Padre que lo envió\, y eso impide que Jesús se manifieste al «mundo»\, porque este se resiste a las obras de amor de Jesús y\, por eso\, no acepta su mensaje de renovación\, liberación y salvación.\nEn su permanencia histórica con los discípulos\, Jesús ha expuesto el designio del Padre\, designio que ellos tendrán que ir profundizando y comprendiendo en el futuro. Así diferencia dos épocas\, antes de la resurrección («mientras estoy con ustedes») y después de la resurrección\, cuando será la demostración del amor del Padre y la venida y presencia permanente en el creyente.\n2. La venida del Espíritu Santo.\nAntes había hablado de una demostración de amor por parte del Padre\, que consiste en el don del Espíritu Santo\, pero como amor demostrado. Ahora se refiere al envío del Espíritu Santo de parte del Padre\, esta vez como amor comunicado\, es decir\, la infusión del Espíritu Santo como capacidad de vivir como Dios. Lo primero permite conocer el amor del Padre; lo segundo\, amar como ama el Padre\, es decir\, vivir como hijo de Dios.\nPrimero llama al Espíritu «paráclito»\, término que procede de la transcripción latina de la palabra griega que usa el evangelista (??????????). En español se traduce mejor con el término «valedor»\, que se usa para designar la persona que con su influjo ayuda a otra. Designa también una imagen tomada de la agricultura: se llamaba «paráclito» a la vara que se ponía como apoyo a las plantas trepadoras para que no se arrastraran ni se dañaran sus frutos. Esta imagen presenta al Espíritu Santo como amigo entrañable\, de absoluta confianza y solícito protector.\nDespués lo llama Espíritu Santo. «Espíritu» es Dios en cuanto amor vivificador. «Santo»\, porque pertenece a la esfera divina e introduce en ella: es «santo» y «santificador»\, porque saca al hombre del mundo perverso y lo traslada al ámbito divino.\nEl Espíritu Santo no se anuncia a sí mismo ni trae un mensaje distinto del de Jesús; él es quien recuerda y actualiza en las comunidades el mensaje de Jesús y sus exigencias por medio de los profetas. Es decir\, el mensaje del Espíritu santo es el mismo de Jesús\, que es el mensaje de Dios. No hay ruptura alguna en el paso de la época histórica de Jesús a su época gloriosa.\n3. Las partidas de Jesús y los suyos.\nLa despedida de Jesús no es como la de todo el mundo\, porque él no se ausentará del todo. Por eso quiere asegurarles tranquilidad a los suyos\, y conjurarles todo temor. Su ida no es sin retorno. Además\, él se marcha al Padre\, y aunque sea a través de la muerte\, su partida al Padre no significa un fracaso\, sino su plena realización\, y esto debería alegrar a los discípulos. El Padre es la fuente de toda vida\, y es más que Jesús porque él lo engendró\, porque él lo consagró y lo envió; porque todo lo que él tiene se lo ha dado el Padre.\nPor otro lado\, los discípulos harán su «éxodo»\, su salida del mundo\, invitados por Jesús (cf. Jn 14\,31: «¡Levántense\, vámonos de aquí!») guiados en este itinerario espiritual por el Espíritu Santo\, que los remitirá siempre a Jesús recordándoles el mensaje que él les expuso. También ellos están de «partida»\, y en esta travesía cada uno es como una nueva «Tienda del encuentro»\, en donde se harán presentes el Padre y el Hijo por la fuerza de vida y la acción del Espíritu Santo en cada uno de ellos. También la muerte del discípulo será una despedida de paz.\n\nLa presencia de Dios en el mundo no se realiza con portentos espectaculares\, sino en lo ordinario de la vida\, en la cotidianidad donde los discípulos dan testimonio de su amor realizando las obras de Jesús\, y certifican su fe siendo fieles al mensaje renovador\, liberador y salvador del resucitado. El Padre\, primero\, les manifiesta su amor a los discípulos con el don interior del Espíritu Santo\, o sea\, haciéndolos también hijos. Ambos\, el Padre y el Hijo hacen de cada discípulo un templo en el cual se manifiesta su gloria\, que es el Espíritu Santo\, fuerza de vida y de amor. Este Espíritu es el «valedor» porque apoya el crecimiento del discípulo\, y es el maestro interior\, porque enseña «todo» a los discípulos recordándoles íntegramente el mensaje de Jesús.\nQue nuestras asambleas eucarísticas dominicales sean ocasiones particulares en las cuales demos testimonio de que Dios habita en medio de nosotros y manifestemos que nos mantenemos fieles a su mensaje\, y que\, ayudados por el Espíritu Santo\, lo vamos realizando a lo largo de la historia.\n¡Feliz día del Señor!
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SUMMARY:Lunes de la VI semana de Pascua.
DESCRIPTION:Primera lectura\nLectura del libro de los Hechos de los apóstoles (16\,11-15): \nNOS hicimos a la mar en Tróade y pusimos rumbo hacia Samotracia; al día siguiente salimos para Neápolis y de allí para Filipos\, primera ciudad del distrito de Macedonia y colonia romana. Allí nos detuvimos unos días.\nEl sábado salimos de la ciudad y fuimos a un sitio junto al río\, donde pensábamos que había un lugar de oración; nos sentamos y trabamos conversación con las mujeres que habían acudido. Una de ellas\, que se llamaba Lidia\, natural de Tiatira\, vendedora de púrpura\, que adoraba al verdadero Dios\, estaba escuchando; y el Señor le abrió el corazón para que aceptara lo que decía Pablo.\nSe bautizó con toda su familia y nos invitó:\n«Si estáis convencidos de que creo en el Señor\, venid a hospedaros en mi casa».\nY nos obligó a aceptar. \nPalabra de Dios\n\n\nSalmo\nSal 149\,1-2.3-4.5-6a.9b \nR/. El Señor ama a su pueblo \nCantad al Señor un cántico nuevo\,\nresuene su alabanza en la asamblea de los fieles;\nque se alegre Israel por su Creador\,\nlos hijos de Sión por su Rey. R/. \nAlabad su nombre con danzas\,\ncantadle con tambores y cítaras;\nporque el Señor ama a su pueblo\ny adorna con la victoria a los humildes. R/. \nQue los fieles festejen su gloria\ny canten jubilosos en filas:\ncon vítores a Dios en la boca.\nEs un honor para todos sus fieles. R/.\n\n\nEvangelio de hoy\nLectura del santo evangelio según san Juan (15\,26–16\,4a): \nEN aquel tiempo\, dijo Jesús a sus discípulos:\n«Cuando venga el Paráclito\, que os enviaré desde el Padre\, el Espíritu de la verdad\, que procede del Padre\, él dará testimonio de mí; y también vosotros daréis testimonio\, porque desde el principio estáis conmigo.\nOs he hablado de esto\, para que no os escandalicéis. Os excomulgarán de la sinagoga; más aún\, llegará incluso una hora cuando el que os dé muerte pensará que da culto a Dios. Y esto lo harán porque no han conocido ni al Padre ni a mí.\nOs he hablado de esto para que\, cuando llegue la hora\, os acordéis de que yo os lo había dicho». \nPalabra del Señor\n\n\nLa reflexión del padre Adalberto\, nuestro vicario general\n\nLunes de la VI semana de Pascua.\n\nEl primer obstáculo que debe vencer el evangelizador es el particularismo excluyente. Este se anida y fortalece en el «corazón»\, y de allí es de donde hay que expulsarlo.\nJesús va a explicarles a sus discípulos cómo el Espíritu Santo los va a ayudar en la misión\, y cuáles serán los adversarios que se les opondrán en su labor de mensajeros suyos.\n\n1. Primera lectura (Hch 16\,10b-15).\nEn el códice Beza se lee: «cuando él (Pablo) se despertó\, …» dando a entender así que Pablo tenía constantemente esa visión del macedonio –Jesús en figura de macedonio–\, pero que no le daba importancia\, porque no interpretaba su significado. Y\, continúa el códice Beza: «nos refirió la visión…» –obsérvese el pronombre «nosotros»– «y nosotros entendimos que debíamos salir de inmediato para Macedonia\, porque Dios nos había llamado a nosotros a darles la buena noticia».\nInterpretada la visión\, el grupo salió para Macedonia y se fue directo a Filipos. Era una ciudad pagana\, sin notable presencia judía (no había sinagoga)\, pero de relieve en la organización del imperio romano. El sábado\, en vez de permanecer quietos\, salieron de la ciudad a buscar un lugar de oración. El grupo «nosotros» se dedicó a unas mujeres paganas que llegaron a ellos. Es importante que se trate de mujeres\, porque con ellas no se podía constituir una sinagoga. El tono de este grupo es cristiano\, ya que el grupo «nosotros» es profético\, y propone el mensaje de Jesús. Entre tanto Pablo se concentró en cierta asiática que representa a los paganos simpatizantes del judaísmo. Era de Tiatira\, no de Filipos\, comerciante de mercancías de alto costo\, y con residencia también en Filipos. El Señor intervino para que ella entendiera lo que hablaba Pablo (quiere librarlo del fracaso)\, porque ella no entendía. Esta se bautizó «con toda su casa» (no se dice que recibieron el Espíritu Santo). Su bautismo la integra más al mundo judío que a la comunidad de los discípulos de Jesús. Es una conversión incompleta\, por lo que el grupo «nosotros» manifiesta cierta reticencia\, y ella «suplicó» insistentemente ser reconocida mediante el hecho de alojarse en su casa como demostración de que la juzgan «fiel al Señor» (el códice Beza dice «fiel a Dios»\, al Dios de Israel). Su insistente súplica indica que al principio el grupo no había aceptado. El grupo «nosotros» se resistía para evitar que la población los identificara como judíos. Pero finalmente ella los presiona. El Señor reconoce y rescata la buena fe de Pablo\, pero al mismo tiempo le va indicando por medio del grupo «nosotros» cuándo se desvía la misión.\n\n2. Evangelio (Jn 15\,26-16\,4a).\nEl Paráclito se llama ahora «Espíritu de la verdad». Se trata\, ante todo\, de la verdad de Dios\, que es su amor inmenso por toda la humanidad. Jesús recibe continuamente ese Espíritu como flujo de fuerza y vida que procede del Padre. El Espíritu es Dios mismo\, que se comunica dando vida. Por eso es «la verdad» de Dios. La misión del Espíritu dentro de la comunidad es dar testimonio de Jesús\, y también los discípulos han de dar testimonio de Jesús ante el mundo\, precisamente porque han estado con él «desde el principio». Esto de estar con él «desde el principio» significa que los discípulos son testigos de la vida entera de Jesús\, desde su actuación histórica hasta la que realiza después de resucitado. Es decir\, no separan el Jesús de la historia del Jesús de la gloria. O\, dicho de otro modo\, no desvinculan el compromiso histórico de Jesús de la gloria celeste que ahora ostenta\, no desligan la cruz de la resurrección.\nHay un hecho que los discípulos deben enfrentar decididamente: las instituciones religiosas se van a venir contra ellos y los van a atacar. Como estas instituciones le rinden culto a un ídolo\, se imaginan que quitándole la vida a los demás están honrando a su falso dios. Jesús les hace ver que eso sucede precisamente porque los que defienden dichas instituciones no conocen al Padre ni tampoco lo conocen a él. Es decir\, son religiosas\, pero no creyentes. Esas instituciones tendrán su «hora»\, o sea\, su momento de sembrar terror y destruir vidas\, en contraste con la «hora» de Jesús\, que es la de dar vida a toda la humanidad por el don del Espíritu. La advertencia de Jesús tiene como finalidad alertar a los suyos para que recuerden que eso estaba previsto\, puesto que lo mismo había acontecido con él; que no se los había dicho desde antes porque entonces él los protegía de las asechanzas de las autoridades religiosas\, pero de este momento en adelante ellos solamente tendrán que valerse de la fuerza interior de amor que les comunica del Espíritu Santo.\n\nAquí encontramos la razón de por qué prosperan los grupos y los movimientos que proponen devociones que prometen y no comprometen\, que no son netamente cristianos\, que proponen incluso visiones distorsionadas de Dios\, de Jesús o de la buena noticia: el Señor nunca quiebra la caña rajada\, por eso no elimina esos grupos. Pero «nosotros» tenemos la responsabilidad de ser testigos del amor universal que nos identifica como «cristianos».\nDebemos insistir una vez más en diferenciar el testimonio de la publicidad y de la propaganda. No es lo mismo hacerle publicidad o propaganda a Jesús que dar testimonio de él. El testimonio implica la ayuda del Espíritu Santo y por consiguiente la fuerza de amor que procede de él. La publicidad y la propaganda solo necesitan eficaces técnicas de mercadeo. Solamente quien ama al estilo de Jesús da testimonio de él. Y ese testimonio implica «guardar su mensaje»\, es decir\, el compromiso de dar\, entregar o dedicar su existencia a procurar libertad y vida a la humanidad. Desde luego\, este testimonio suscita la oposición de quienes sienten amenazados sus intereses con dicha labor. Y surge entonces la persecución\, incluso disfrazada con vestidura religiosa. El discípulo cuenta con la fuerza interior del Espíritu Santo para sobreponerse a esa persecución.\nFeliz lunes.
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SUMMARY:Martes de la VI semana de Pascua.
DESCRIPTION:Primera lectura\nLectura del libro de los Hechos de los apóstoles (16\,22-34): \nEN aquellos días\, la plebe de Filipos se amotinó contra Pablo y Silas\, y los magistrados ordenaron que les arrancaran y que los azotaran con varas; después de molerlos a palos\, los metieron en la cárcel\, encargando al carcelero que los vigilara bien; según la orden recibida\, él los cogió\, los metió en la mazmorra y les sujetó los pies en el cepo.\nA eso de media noche\, Pablo y Silas oraban cantando himnos a Dios. Los presos los escuchaban. De repente\, vino un terremoto tan violento que temblaron los cimientos de la cárcel. Al momento se abrieron todas las puertas\, y a todos se les soltaron las cadenas. El carcelero se despertó y\, al ver las puertas de la cárcel de par en par\, sacó la espada para suicidarse\, imaginando que los presos se habían fugado. Pero Pablo lo llamó a gritos\, diciendo:\n«No te hagas daño alguno\, que estamos todos aquí».\nEl carcelero pidió una lámpara\, saltó dentro\, y se echó temblando a los pies de Pablo y Silas; los sacó fuera y les preguntó:\n«Señores\, ¿qué tengo que hacer para salvarme?»\nLe contestaron:\n«Cree en el Señor Jesús y te salvarás tú y tu familia».\nY le explicaron la palabra del Señor\, a él y a todos los de su casa.\nA aquellas horas de la noche\, el carcelero los tomó consigo\, les lavó las heridas\, y se bautizó en seguida con todos los suyos; los subió a su casa\, les preparó la mesa\, y celebraron una fiesta de familia por haber creído en Dios. \nPalabra de Dios\n\n\nSalmo\nSal 137\,1-2a.2bc.3.7c-8 \nR/. Señor\, tu derecha me salva \nTe doy gracias\, Señor\, de todo corazón\,\nporque escuchaste las palabras de mi boca;\ndelante de los ángeles tañeré para ti;\nme postraré hacia tu santuario. R/. \nDaré gracias a tu nombre\npor tu misericordia y tu lealtad.\nCuando te invoqué\, me escuchaste\,\nacreciste el valor en mi alma. R/. \nTu derecha me salva.\nEl Señor completará sus favores conmigo.\nSeñor\, tu misericordia es eterna\,\nno abandones la obra de tus manos. R/.\n\n\nEvangelio de hoy\nLectura del santo evangelio según san Juan (16\,5-11): \nEN aquel tiempo\, dijo Jesús a sus discípulos:\n«Ahora me voy al que me envió\, y ninguno de vosotros me pregunta: “¿Adónde vas?”. Sino que\, por haberos dicho esto\, la tristeza os ha llenado el corazón. Sin embargo\, os digo es la verdad: os conviene que yo me vaya; porque si no me voy\, no vendrá a vosotros el Paráclito. En cambio\, si me voy\, os lo enviaré.\nY cuando venga\, dejará convicto al mundo acerca de un pecado\, de una justicia y de una condena. De un pecado\, porque no creen en mí; de una justicia\, porque me voy al Padre\, y no me veréis; de una condena\, porque el príncipe de este mundo está condenado». \nPalabra del Señor\n\n\n\nLa reflexión del padre Adalberto\, nuestro vicario general\n\nMartes de la VI semana de Pascua.\n\nSalir de los encierros particularistas nos hace «uno» con el Señor y les muestra a los alejados un rostro aceptable de la misión. A menudo\, el fracaso de los proyectos misioneros debería llevar a evaluarlos para determinar que su frustración se debió a que eran proyectos proselitistas\, y por esa razón no produjeron el fruto que se esperaba. La misión bien encaminada es «exitosa».\nEs misión de discípulos de Jesús ser sus testigos en el «mundo». Y también han de ser testigos de cargo contra el «mundo». Esto se debe a que\, al dar testimonio del amor del Padre\, que es universal\, ponen al descubierto la farsa y la perversidad de las relaciones que entabla el «mundo»\, a veces dándoles el nombre de «amor». En esta misión cuentan con el apoyo del Espíritu.\n\n1. Primera lectura (Hch 16\,22-34).\nOtra vez van al lugar de oración. El grupo «nosotros» se topa con «cierta esclava» (un personaje representativo: «cierta») que personifica la clase oprimida de la sociedad pagana («esclava»)\, y que intuye una esperanza de vida mejor («espíritu de adivinación»); esos esclavos constituían la base de la economía de la sociedad pagana (mano de obra gratis). La actitud judaizante de Pablo –que involucra al profeta Silas\, su compañero– ignora los anhelos de liberación de dichos oprimidos paganos (la «esclava»)\, en contraste con el grupo del Espíritu («nosotros»: «estos hombres»)\, que alienta la esperanza de esos oprimidos. Pablo se irrita ante la expectativa de los oprimidos\, porque ella entorpece sus planes de dar prelación a los judíos\, por eso silencia a los esclavos. Entonces desaparece el grupo del Espíritu («nosotros»). Los dueños de los esclavos\, con el respaldo de la multitud\, acusan a Pablo y a Silas de hacer proselitismo judío (cf. Hch 16\,16-21: omitido).\nLos paganos se exasperaron\, los despojaron de su ropa (su dignidad)\, los molieron a palos y los metieron «en la cárcel» (la pérdida de libertad exterior)\, «en la mazmorra» (la prisión subterránea: la soledad en la que los aísla esa mentalidad)\, donde sujetaron sus pies «en el cepo» (pérdida de libertad interior). Orando y alabando a Dios\, en la «media noche» (alusión al éxodo liberador) se abrieron a su amor universal\, y este amor sacudió los cimientos de dicha cárcel y los liberó de su encierro y de sus cadenas (cf. Hch 4\,31). El carcelero\, pensando que ya no había esperanzas para él ni para los sometidos del régimen pagano –porque si Pablo quedaba libre seguiría silenciando la esperanza de los sometidos–\, decidió suicidarse\, pero Pablo se lo impidió haciéndole ver que estaban ahí\, y que no debía temer. El carcelero recuperó la esperanza y preguntó qué hacer para lograr esa vida a la que aspiraba («salvarme»). Entonces aceptaron al carcelero pagano sin ponerle otra condición distinta de la fe «en el Señor Jesús» (ninguna mención de la Ley\, solo «el mensaje del Señor») ni a él ni a los de su misma condición («los de tu casa»). Así crean una comunidad de neto origen pagano y con claro sello cristiano (bautismo y eucaristía). Esto contribuye a que los misioneros perfilen su identidad cristiana y recobren el carácter universal de la misión.\n\n2. Evangelio (Jn 16\,5-11).\nJesús se refiere a su muerte y al fruto de la misma\, que es el don del Espíritu. Los discípulos han de entenderlos bien\, tanto su muerte como el don del Espíritu\, sin dejarse cegar por la «tiniebla».\n2.1. La muerte de Jesús.\nCada vez que él se refiere a su partida sus discípulos reaccionan con la vieja mentalidad. Piensan que está claro lo que eso significa\, y no le preguntan a qué se refiere\, porque se llenan de tristeza pensando que él habla de lo mismo que ellos entienden. Más incomprensible les resulta entender que Jesús les diga que su partida es conveniente para ellos\, porque será así como vendrá a ellos el «Valedor» (???????????). «Valedor» es el amigo o compañero que\, con su presencia e influjo anima y estimula a otro en la realización de sus tareas\, en el cumplimiento de su misión\, o en su desempeño en la convivencia social. En algunas regiones de América Latina se usa la apócope «vale» («mi vale») para designarlo. La presencia física de Jesús debe ser sucedida por la presencia interior del Espíritu\, para que los discípulos puedan crecer. Por eso les conviene su partida. Así ellos\, animados interiormente\, tomarán iniciativas que los harán madurar como discípulos.\n2.2. El juicio contra el «mundo».\nEl Espíritu Santo a través del carisma de profecía de los discípulos descubrirá la perversidad del «mundo» (el sistema de convivencia injusto animado por valores contrarios al reino de Dios):\n• El «pecado del mundo» consiste en su oposición sistemática a la vida por la mentira («tiniebla») y por la represión\, la opresión y la supresión de la vida humana.\n• La «justicia» de Jesús quedará manifiesta cuando el Padre lo acoja\, lo reivindique y respalde su mensaje\, su vida y su obra en la tierra\, y él estará fuera del alcance del mundo asesino.\n• La «sentencia» contra el mundo será evidente con la condena de su «jefe» (el círculo de poder que condenó a Jesús). Los discípulos verán claro que ese «mundo» ha sido reprobado por Dios.\n\nLos discípulos han de amar el mundo que es creación de Dios. Pero deben resistirse al «mundo» que es creación de «los hombres». El primero\, que se identifica con la creación y la humanidad\, es bueno; el segundo\, que se identifica con el orden social injusto\, es perverso.\nEl «mundo» de «los hombres» juzga a los discípulos como lo hizo con Jesús\, pero ellos\, por amor a la humanidad\, se apoyan en su Valedor\, el Espíritu del Señor\, para ser jueces de ese «mundo»\, y así salvar el mundo (la humanidad) al cual Dios le demostró su amor dándole su Hijo\, para que ese mundo\, por la opción de fe\, se salve por medio del Hijo (cf. Jn 3\,16).\nEse don\, conmemorado en la eucaristía\, es\, a la vez\, experiencia y compromiso de amor para quienes la celebramos.\nFeliz martes.
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SUMMARY:Miércoles de la VI semana de Pascua.
DESCRIPTION:Primera lectura\nLectura del libro de los Hechos de los apóstoles (17\,15.22–18\,1): \nEN aquellos días\, los que conducían a Pablo lo llevaron hasta Atenas\, y se volvieron con el encargo de que Silas y Timoteo se reuniesen con él cuánto antes.\nPablo\, de pie en medio del Areópago\, dijo:\n«Atenienses\, veo que sois en todo extremadamente religiosos. Porque\, paseando y contemplando vuestros monumentos sagrados\, encontré incluso un altar con esta inscripción: “Al Dios desconocido”.\nPues eso que veneráis sin conocerlo os lo anuncio yo. “El Dios que hizo el mundo y todo lo que contiene”\, siendo como es Señor de cielo y tierra\, no habita en templos construidos por manos humanas\, ni lo sirven manos humanas\, como si necesitara de alguien\, él que a todos da la vida y el aliento\, y todo.\nDe uno solo creó el género humano para que habitara la tierra entera\, determinando fijamente los tiempos y las fronteras de los lugares que habían de habitar\, con el fin de que lo buscasen a él\, a ver si\, al menos a tientas\, lo encontraban; aunque no está lejos de ninguno de nosotros\, pues en él vivimos\, nos movemos y existimos; así lo han dicho incluso algunos de vuestros poetas: “Somos estirpe suya”.\nPor tanto\, si somos estirpe de Dios\, no debemos pensar que la divinidad se parezca a imágenes de oro o de plata o de piedra\, esculpidas por la destreza y la fantasía de un hombre. Así pues\, pasando por alto aquellos tiempos de ignorancia\, Dios anuncia ahora en todas partes a todos los humanos que se conviertan. Porque tiene señalado un día en que juzgará el universo con justicia\, por medio del hombre a quien él ha designado; y ha dado a todos la garantía de esto\, resucitándolo de entre los muertos».\nAl oír «resurrección de entre los muertos»\, unos lo tomaban a broma\, otros dijeron:\n«De esto te oiremos hablar en otra ocasión».\nAsí salió Pablo de en medio de ellos. Algunos se le juntaron y creyeron\, entre ellos Dionisio el areopagita\, una mujer llamada Dámaris y algunos más con ellos.\nDespués de esto\, dejó Atenas y se fue a Corinto. \nPalabra de Dios\n\n\nSalmo\nSal 148\,1-2.11-12.13.14 \nR/. Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria \nAlabad al Señor en el cielo\,\nalabad al Señor en lo alto.\nAlabadlo todos sus ángeles;\nalabadlo todos sus ejércitos. R/. \nReyes del orbe y todos los pueblos\,\npríncipes y jueces del mundo\,\nlos jóvenes y también las doncellas\,\nlos ancianos junto con los niños. R/. \nAlaben el nombre del Señor\,\nel único nombre sublime.\nSu majestad sobre el cielo y la tierra. R/. \nÉl acrece el vigor de su pueblo.\nAlabanza de todos sus fieles\,\nde Israel\, su pueblo escogido. R/.\n\n\nEvangelio\nLectura del santo evangelio según san Juan (16\,12-15): \nEN aquel tiempo\, dijo Jesús a sus discípulos:\n«Muchas cosas me quedan por deciros\, pero no podéis cargar con ellas por ahora; cuando venga él\, el Espíritu de la verdad\, os guiará hasta la verdad plena. Pues no hablará por cuenta propia\, sino que hablará de lo que oye y os comunicará lo que está por venir.\nÉl me glorificará\, porque recibirá de lo mío y os lo anunciará.\nTodo lo que tiene el Padre es mío. Por eso os he dicho que recibirá y tomará de lo mío y os lo anunciará». \nPalabra del Señor\n\n\nLa reflexión del padre Adalberto\, nuestro vicario general\n\nMiércoles de la VI semana de Pascua.\n\nDe diversos modos\, la humanidad se pregunta siempre por el sentido de la historia. Y se ha dado diversas respuestas\, desde la atribución de los acontecimientos al caos o al azar\, pasando por la explicación de un destino irracional y caprichoso\, hasta llegar a la desesperación por perplejidad\, o al optimismo por mayor o menor confianza. Para los discípulos de Jesús\, la historia encuentra sentido en él: «mediante él existió todo\, sin él no existió cosa alguna de lo que existe» (Jn 1\,3)\, o\, como explica el apóstol\, «por medio de él se creó el universo celeste y terrestre\, lo visible y lo invisible…» (Col 1\,16-17). Por eso\, seguir a Jesús es mucho más que seguir a un líder; es haber encontrado «el camino» que conduce a la plena realización\, tanto individual como colectiva.\n\n1. Primera lectura (Hch 17\,15.22-18\,1).\nRealizada la liberación espiritual\, siguió el proceso jurídico de excarcelación\, donde Pablo y Silas se declararon «ciudadanos romanos»\, lo que implicó un avance de su conciencia respecto de su misión entre los paganos\, pero volvieron a la comunidad judaizante (cf. Hch 16\,35-40\, omitido).\nNo evangelizaron en Anfípolis ni en Apolonia\, porque se dirigieron a Tesalónica\, en donde había sinagoga. Y allí Pablo se puso a «polemizar» (cambio de táctica) con los judíos. Logró convencer a algunos judíos\, a gran número de griegos adictos al judaísmo y a no pocas mujeres pudientes e influyentes. Los otros judíos reaccionaron invocando una acusación de sedición política y solo los pusieron en libertad con tráfico de influencias. De Tesalónica los sacaron «de noche» (alusión al éxodo) a Berea\, donde también había sinagoga. Allí hubo nuevos adherentes: judíos\, griegos\, señoras distinguidas y hombres. Los judíos de Tesalónica supieron que Pablo judaizaba en Berea y se fueron allí a agitar a la gente. Los hermanos hicieron que Pablo saliera solo (Timoteo y Silas se quedaron) y lo condujeron hasta Atenas\, donde lo dejaron en espera de Silas y Timoteo. En Atenas\, prosiguió discutiendo con judíos\, con adictos al judaísmo y atenienses del común. Los filósofos estoicos (sirios) lo vieron como un propagandista de dioses extranjeros\, y los epicúreos (atenienses) lo vieron como un charlatán (cf. Hch 17\,1-21).\nLo condujeron al areópago y él pronunció un discurso de corte apologético intentando ganarse la benevolencia del auditorio. Su exhortación fue la enmienda urgida con una amenaza de juicio. Cuando habló de la resurrección (no del resucitado) dio paso al escepticismo del auditorio y lo dejaron solo. Quedó una comunidad pequeña\, con un cierto nivel intelectual\, pero él abandonó Atenas. Por primera vez abandonó un lugar sin que se hubiera dado persecución o presión por parte de los paganos. Y se fue a Corinto. Atenas fue para él un fracaso.\n\n2. Evangelio (Jn 16\,12-15).\nLos alcances del mensaje del amor universal se dilatan tanto en extensión como en profundidad. Los discípulos aún «no pueden» determinarlos. De hecho\, nunca podrán\, porque en cada época descubrirán esos alcances en las nuevas situaciones que deberán afrontar. Pero también en este campo está prevista la presencia y la ayuda del Espíritu. Gracias a él\, los discípulos nunca serán inferiores a los desafíos de la historia. Por eso\, ahora Jesús lo llama «el Espíritu de la verdad»\, en el doble sentido que el término «verdad» tiene en este evangelio: la verdad liberadora (cf. 8\,31) y la verdad salvadora o vivificadora (cf. 1\,14); esta manifestación del Espíritu tiene el futuro como horizonte.\n2.1. El Espíritu como guía.\nEl Espíritu va guiando a los discípulos «en la verdad toda» (?? ????????? ????)\, o sea\, él siempre pone a su disposición la plenitud del amor liberador y salvador de Dios; en cualquier época los discípulos están capacitados para amar como Jesús\, «hasta el fin» (cf. 13\,1)\, pero la percepción de los discípulos es progresiva\, en la medida en que estén dispuestos a entregarse amando como su maestro (cf. Jn 13\,36).\n2.2. El Espíritu de Jesús.\nPor eso\, el Espíritu «no hablará por su cuenta\, sino que les comunicará cada cosa que le digan»; esto significa que la referencia de los oráculos del Espíritu\, y\, por lo mismo\, del amor expresado en obras será siempre la persona histórica de Jesús. Sería arrogante y fraudulento por parte del discípulo desvincularse de la línea de Jesús (cf. Jn 13\,12-17)\, o invocar el Espíritu Santo como pretexto para hacer eso.\n2.3. El Espíritu como intérprete.\nY así el Espíritu irá guiando a los discípulos en el transcurso de la historia: «él les interpretará lo que vaya viniendo»\, es decir\, desentrañará el sentido de los hechos que se van desencadenando a partir de la muerte y glorificación de Jesús. Para el discípulo es claro que la historia tiene una dinámica: todo lo que vaya en la línea de Jesús tiene el apoyo de Dios y garantía de permanencia; lo que no\, está condenado a fracasar porque no tiene consistencia. Así interpreta la historia a la luz del misterio de Jesús.\n\nLa historia no es un mero teatro de acontecimientos más o menos hilvanados\, más o menos justificables; es la intersección entre el amor inmenso de Dios y la libertad de los seres humanos. Es el ámbito en donde la humanidad\, como tal\, busca su propia realización. Búsqueda a veces fallida\, a menudo exitosa\, causante de muerte\, partera de vida\, pero nunca dada por concluida. Los discípulos de Jesús la vemos como el escenario en donde se verifica el misterio de la vida\, pasión\, muerte y glorificación del maestro. En ella estamos comprometidos a vivir ese misterio cumpliendo la misma misión que el maestro\, y aprendiendo de nuestros errores y fracasos que es arrogancia desviarse del camino\, que es él\, y de nuestros sudores y lágrimas que él es la garantía de la vida. El amor universal del Padre nos lleva por el camino de nuestra realización\, en tanto que el exclusivismo conduce siempre al aislamiento. Si el evangelizador se quedara solo\, antes de culpar a los destinatarios del mensaje\, debería examinarse en el amor universal.\nEn la eucaristía sintetizamos ese sentido cristiano de la historia. En ella vivimos la escucha de la palabra del Señor y juzgamos nosotros mismos si la hemos acogido o rechazado; esto nos lleva a determinar por nosotros mismos si estábamos o no preparados para la venida del Señor\, venida que se realiza en el sacramento.\nFeliz miércoles.
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DESCRIPTION:Primera lectura\nLectura del libro de los Hechos de los apóstoles (18\,1-8): \nEN aquellos días\, Pablo dejó Atenas y se fue a Corinto. Allí encontró a un tal Áquila\, judío natural del Ponto\, y a su mujer\, Priscila; habían llegado hacía poco de Italia\, porque Claudio había decretado que todos los judíos abandonasen Roma.\nSe juntó con ellos y\, como ejercía el mismo oficio\, se quedó a vivir y trabajar en su casa; eran tejedores de lona para tiendas de campaña. Todos los sábados discutía en la sinagoga\, esforzándose por convencer a judíos y griegos. Cuando Silas y Timoteo bajaron de Macedonia\, Pablo se dedicó enteramente a predicar\, dando testimonio ante los judíos de que Jesús es el Mesías\,\nComo ellos se oponían y respondían con blasfemias\, Pablo sacudió sus vestidos y les dijo:\n«Vuestra sangre recaiga sobre vuestra cabeza. Yo soy inocente y desde ahora me voy con los gentiles».\nSe marchó de allí y se fue a casa de un cierto Ticio Justo\, que adoraba a Dios y cuya casa estaba al lado de la sinagoga. Crispo\, el jefe de la sinagoga\, creyó en el Señor con toda su familia; también otros muchos corintios\, al escuchar a Pablo\, creían y se bautizaban. \nPalabra de Dios\n\n\nSalmo\nSal 97\,1-2ab.2cd-3ab.3cd-4 \nR/. El Señor revela a las naciones su victoria \nCantad al Señor un cántico nuevo\,\nporque ha hecho maravillas.\nSu diestra le ha dado la victoria\,\nsu santo brazo. R/. \nEl Señor da a conocer su salvación\,\nrevela a las naciones su justicia.\nSe acordó de su misericordia y su fidelidad\nen favor de la casa de Israel. R/. \nLos confines de la tierra han contemplado\nla victoria de nuestro Dios.\nAclama al Señor\, tierra entera;\ngritad\, vitoread\, tocad. R/.\n\n\nEvangelio\nLectura del santo evangelio según san Juan (16\,16-20): \nEN aquel tiempo\, dijo Jesús a sus discípulos:\n«Dentro de poco ya no me veréis\, pero dentro de otro poco me volveréis a ver».\nComentaron entonces algunos discípulos:\n«¿Qué significa eso de “dentro de poco ya no me veréis\, pero dentro de otro poco me volveréis a ver”\, y eso de “me voy al Padre”?».\nY se preguntaban:\n«¿Qué significa ese “poco”? No entendemos lo que dice».\nComprendió Jesús que querían preguntarle y les dijo:\n«¿Estáis discutiendo de eso que os he dicho: “Dentro de poco ya no me veréis\, y dentro de otro poco me volveréis a ver”? En verdad\, en verdad os digo: vosotros lloraréis y os lamentaréis\, mientras el mundo estará alegre; vosotros estaréis tristes\, pero vuestra tristeza se convertirá en alegría». \nPalabra del Señor\n\n\nLa reflexión del padre Adalberto\, nuestro vicario general\n\nJueves de la VI semana de Pascua.\n\nNo es lo mismo adherirse a una persona que adherirse a unas convicciones. Hablar convencido no equivale a hablar con objetividad. Las «convicciones» pueden arraigarse en la mentalidad de la persona hasta el punto de limitarla en su razonamiento. La fe genera convicciones\, pero no se subordina a ellas. La fe cristina es adhesión incondicional a la persona de Jesús; las convicciones que de ella se deriven pueden ayudar a vivir esa adhesión. El apóstol Pablo tenía convicciones derivadas de su anterior fe judía\, y estas se interponían con frecuencia entre él y su adhesión a la persona\, la obra y el mensaje de Jesús. Esto es indicio de que su fe cristiana no es aún madura.\nLa bina muerte-resurrección de Jesús\, ausencia y retorno\, se convierte\, por así decirlo\, en el ritmo de vida de la Iglesia. A lo largo de su éxodo\, habrá momentos en los que sentirá gravitar sobre sí tanto la muerte del Señor como el abandono que se siente por su ausencia; los habrá también de experiencias de vida\, alegría y gozo\, en los cuales no podrá dudar de su presencia bienhechora.\n\n1. Primera lectura (Hch 18\,1-8).\nPablo\, decepcionado\, abandona Atenas y se dirige a Corinto. Se vincula a una comunidad judía\, el matrimonio formado por Áquila («cierto judío») y Priscila\, ambos con nombre latino\, pero no se dice que ellos fueran discípulos\, y ambos forzados a abandonar la capital del imperio. Pablo vuelve a la sinagoga a polemizar con los judíos y a tratar de convencer a los griegos. Cuando Silas y Timoteo llegan\, deja de «polemizar» y se dedica a «predicar»\, pero se restringe a los judíos.\nLa mayor dificultad reside en que Pablo\, como «maestro»\, intenta convencer a los judíos de que acepten un Mesías que ellos no están dispuestos a aceptar: primero\, un Mesías fracasado (aunque les hablara de la resurrección)\, y segundo\, un Mesías universal (que echaba por tierra el privilegio de Israel y contradecía su nacionalismo). Por muchos argumentos de la Escritura que aportara\, Pablo no lograba la unanimidad de los judíos\, que era lo que él quería. El presupuesto de Pablo era inconveniente: si una comunidad judía se convirtiera en pleno y tomara el liderazgo de la fe en Jesús\, los paganos quedarían subordinados a Israel\, y entonces la universalidad de Jesús como salvador quedaba cuestionada\, y desmentida la igualdad de todos los hombres delante de Dios. En vista del rechazo rotundo de los judíos\, tras una amenazante advertencia\, Pablo declara (por segunda vez) que se va con los paganos. Pero no lo cumple por completo. Se dirige a los paganos («Ticio Justo»\, nombre latino)\, que era «simpatizante del judaísmo\, cuya casa estaba al lado de la sinagoga». Esto constituye un pequeño paso\, pero causa todavía ambigüedad: conversión del jefe de la sinagoga («Crispo\, el jefe de la sinagoga\, creyó en el Señor con toda su familia»)\, y también de muchos paganos naturales de Corinto\, algo positivo. Pero\, de nuevo\, hay bautismo solo en agua\, sin efusión del Espíritu Santo (cf. 16\,15.33).\n\n2. Evangelio (Jn 16\,16-20).\nTres veces se repite la frase «dentro de poco dejarán de verme\, pero poco más tarde me verán aparecer»\, lo cual resalta su importancia en este relato. Hay que señalar que este «ver» se indica con dos verbos griegos distintos\, aunque afines:\n• «Dentro de poco\, ya no me verán (???????)»: reconocer\, contemplar. Denota percepción física.\n• «… poco más tarde me volverán a ver (????)»: ver\, experimentar. Denota la visión no física.\nLa muerte cercana de Jesús producirá su ausencia\, que será breve\, porque él volverá a estar con ellos\, aunque de un modo diferente (ver diferencia entre ???? y ??????). Pero los discípulos no logran entender que su ausencia temporal es necesaria para su nueva presencia. Ese desconcierto se manifiesta en la triple (o cuádruple: vv. 16-19) repetición de la misma frase.\nJesús advierte su desconcierto y repite sus palabras como queriendo fijarlas en la memoria de sus discípulos. Conserva la diferencia entre «ver» y «aparecer»: la presencia será diferente\, pero real. Para explicar lo que su ausencia significará en el grupo\, se vale de dos verbos que describen su profundo dolor:\n• «Llorar» (?????): es el duelo por un muerto\, un dolor imposible de ocultar.\n• «Lamentarse» (??????): es la expresión del luto de forma pública\, visible.\nPor lo contrario\, «el mundo se alegrará». El sistema injusto celebra su triunfo sobre los discípulos y el dolor que les causa. La crucifixión y la muerte de Jesús serán el triunfo del «mundo»\, por su carácter de ignominia y destrucción. Pero ese triunfo está condenado al fracaso definitivo.\nFinalmente\, la tristeza de los discípulos «se convertirá en alegría». Alegría que es muy distinta de la del «mundo»: este se alegra con el dolor y la muerte; ellos\, en cambio\, por la vida que supera la muerte. Esta inversión se dará a consecuencia de la nueva y definitiva presencia de Jesús.\n\nLa ausencia de Jesús\, que la comunidad experimenta como abandono\, puede ser vivida en los momentos de persecución\, incomprensión y exclusión que agobien a los suyos en diferentes momentos de la vida. Pero esa ausencia será fugaz\, y el Señor volverá a manifestarse\, y podrá ser visto por los suyos\, y la alegría de su presencia los confirmará en el triunfo de la vida sobre la muerte\, del amor sobre el odio\, de la justicia sobre la injusticia.\nEs preciso fijar este dato en la memoria\, recordarlo siempre\, para no desanimarse ni darse por vencido en los momentos de adversidad. Siempre habrá que recordar que la «hora» del triunfo del «mundo» es fugaz\, porque carece de consistencia propia\, se apoya en la «tiniebla»\, es decir\, en la ofuscación de la mente humana a causa de la mentira. En cambio\, la «hora» del triunfo de Jesús tiene carácter de eternidad\, porque se apoya en la «luz»\, o sea\, en la experiencia de la vida victoriosa del Señor resucitado\, que es promesa cierta y de seguro cumplimiento.\nLa celebración eucarística confirma la presencia del Señor entre los suyos\, y fortalece cada vez más la certeza de la ruina del «mundo» y del éxito del reino de Dios. La victoria está asegurada.\nFeliz jueves eucarístico y vocacional.
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