BEGIN:VCALENDAR
VERSION:2.0
PRODID:-//Diócesis de Sincelejo - ECPv6.15.20//NONSGML v1.0//EN
CALSCALE:GREGORIAN
METHOD:PUBLISH
X-WR-CALNAME:Diócesis de Sincelejo
X-ORIGINAL-URL:https://diocesisdesincelejo.org
X-WR-CALDESC:Eventos para Diócesis de Sincelejo
REFRESH-INTERVAL;VALUE=DURATION:PT1H
X-Robots-Tag:noindex
X-PUBLISHED-TTL:PT1H
BEGIN:VTIMEZONE
TZID:America/Bogota
BEGIN:STANDARD
TZOFFSETFROM:-0500
TZOFFSETTO:-0500
TZNAME:-05
DTSTART:20180101T000000
END:STANDARD
END:VTIMEZONE
BEGIN:VEVENT
DTSTART;VALUE=DATE:20190801
DTEND;VALUE=DATE:20190802
DTSTAMP:20260501T134627
CREATED:20190801T052123Z
LAST-MODIFIED:20190801T052123Z
UID:9183-1564617600-1564703999@diocesisdesincelejo.org
SUMMARY:Jueves de la XVII semana del Tiempo Ordinario. Año I
DESCRIPTION:Primera lectura\nLectura del libro del Éxodo (40\,16-21.34-38): \nEn aquellos días\, Moisés hizo todo ajustándose a lo que el Señor le había mandado. El día uno del mes primero del segundo año fue construido el santuario. Moisés construyó el santuario\, colocó las basas\, puso los tablones con sus trancas y plantó las columnas; montó la tienda sobre el santuario y puso la cubierta sobre la tienda; como el Señor se lo había ordenado a Moisés. Colocó el documento de la alianza en el arca\, sujetó al arca los varales y la cubrió con la placa. Después la metió en el santuario y colocó la cortina de modo que tapase el arca de la alianza; como el Señor se lo había ordenado a Moisés. Entonces la nube cubrió la tienda del encuentro\, y la gloria del Señor llenó el santuario. Moisés no pudo entrar en la tienda del encuentro\, porque la nube se había posado sobre ella\, y la gloria del Señor llenaba el santuario. Cuando la nube se alzaba del santuario\, los israelitas levantaban el campamento\, en todas las etapas. Pero\, cuando la nube no se alzaba\, los israelitas esperaban hasta que se alzase. De día la nube del Señor se posaba sobre el santuario\, y de noche el fuego\, en todas sus etapas\, a la vista de toda la casa de Israel. \nPalabra de Dios\n\n\nSalmo\nSal 83\,3.4.5-6a.8a.11 \nR/. ¡Qué deseables son tus moradas\,\nSeñor de los ejércitos! \nMi alma se consume\ny anhela los atrios del Señor\,\nmi corazón y mi carne\nretozan por el Dios vivo. R/. \nHasta el gorrión ha encontrado una casa;\nla golondrina\, un nido donde colocar sus polluelos:\ntus altares\, Señor de los ejércitos\,\nRey mío y Dios mío. R/. \nDichosos los que viven en tu casa\,\nalabándote siempre.\nDichosos los que encuentran en ti su fuerza;\ncaminan de baluarte en baluarte. R/. \nVale más un día en tus atrios\nque mil en mi casa\,\ny prefiero el umbral de la casa de Dios\na vivir con los malvados. R/.\n\n\nEvangelio\nLectura del santo evangelio según san Mateo (13\,47-53): \nEn aquel tiempo\, dijo Jesús a la gente: «El reino de los cielos se parece también a la red que echan en el mar y recoge toda clase de peces: cuando está llena\, la arrastran a la orilla\, se sientan\, y reúnen los buenos en cestos y los malos los tiran. Lo mismo sucederá al final del tiempo: saldrán los ángeles\, separarán a los malos de los buenos y los echarán al horno encendido. Allí será el llanto y el rechinar de dientes. ¿Entendéis bien todo esto?»\nEllos les contestaron: «Sí.»\nÉl les dijo: «Ya veis\, un escriba que entiende del reino de los cielos es como un padre de familia que va sacando del arca lo nuevo y lo antiguo.»\nCuando Jesús acabó estas parábolas\, partió de allí. \nPalabra del Señor\n\n\nLa reflexión del padre Adalberto\, nuestro vicario general\n\nJueves de la XVII semana del Tiempo Ordinario. Año I.\n\nLos capítulos 35-40 aparecen como la realización de lo mandado en los capítulos 25-31\, con una que otra adición. Se trata de construir y dotar un santuario para el Señor\, aunque tenga carácter provisional\, para que acompañe la marcha del pueblo por el desierto hasta la tierra prometida.\nEste santuario cesará en su función cuando sea construido el templo de Jerusalén. Los artesanos son ejecutores de «todo lo que ha mandado el Señor»\, palabras que le atribuyen a esta obra una importancia notable en el contexto de la alianza. La respuesta generosa del pueblo provee todos los materiales necesarios hasta el punto de que Moisés debe ponerles límite a las donaciones.\nPrimero\, el relato indica el mandato del Señor: fecha de la inauguración del santuario\, elementos y disposición de los mismos\, unción consagratoria del santuario\, sus utensilios\, el altar y la vasija del agua\, y unción y consagración de Aarón y sus hijos como sacerdotes.\n\nExo 40\,14-19.32-36.\nAunque el texto de hoy gira en torno a la ejecución de las órdenes del Señor a Moisés\, dado que se refiere al culto\, el leccionario toma dos versículos anteriores que se refieren a la investidura y a la consagración de los hijos de Aarón como sacerdotes; la investidura y consagración de Aarón (omitida) se relata inmediatamente antes. Tal parece que el leccionario está interesado en mostrar la legitimidad del sacerdocio de los descendientes de Aarón.\nEl relato insiste ocho veces en que Moisés procedió según lo que el Señor le había ordenado (cf. Exo 40\,16.19.21.23.35.27.29.32). El santuario fue inaugurado en la conmemoración del segundo aniversario de la salida de Egipto (cf. Exo 40\,17)\, o sea\, unos nueve meses después de la llegada al monte Sinaí. lo que pone el culto en relación con el éxodo\, la pascua y la alianza. Su montaje correspondió en todo a las instrucciones del Señor\, o sea\, así es como él quería que fuera honrado su nombre. Estas afirmaciones tienden a justificar de antemano en culto en el futuro templo.\nEn lugar destacado colocó el documento de la alianza\, depositado en el arca\, la cual\, rodeada de honores\, se mete en el santuario y queda detrás de una cortina\, según las instrucciones del Señor. Esto subraya el papel central de la alianza en el culto. Los vv. 18-33 (la lectura solo toma los vv. 18.32) constituyen un segundo informe detallado de la ejecución de las órdenes del Señor en lo referente a la organización del santuario. Este detallado ritual tiende a justificar tanto el ritual del templo de Jerusalén como las futuras legislaciones de pureza ritual.\nEl hombre ha completado la tienda del santuario\, pero el encuentro solo se puede producir con éxito si el Señor se hace presente. La protección de su nube y la luz de su fuego acompañan el pueblo en su recorrido a través del desierto; el Señor determina la partida y el rumbo en la vía a la libertad. Es él quien lleva a su pueblo hasta la tierra que le prometió.\nFinalmente\, la presencia del Señor es la que avala el santuario. El Señor viene a tomar posesión del mismo con su presencia visible\, pero sin imagen alguna\, con su gloria. La nube que cubre la tienda y la gloria del Señor llena el santuario manifiestan esa presencia. Esta presencia es tan viva\, que –para ponderarla– el autor dice que Moisés no puede entrar en la tienda del encuentro\, porque\, en primer lugar\, la nube se ha posado sobre ella\, y\, en segundo lugar\, la gloria del Señor llena el santuario. La gloria que estaba en el monte (cf. Exo 34\,29-35) se traslada con la nube al santuario. Ahora no hay que subir al monte para encontrarse con el Señor\, basta ir al santuario. Parecería que aquí cesara la función profética de Moisés y comenzara la mediación sustitutiva del sacerdocio en dicho santuario. El hecho de que Moisés no tenga cabida en el santuario a consecuencia de que la nube está sobre este y de que la gloria del Señor lo llena\, en cierto modo\, deja a Moisés por «fuera» del lugar en donde ahora se puede encontrar al Señor. Esta aseveración puede dar pie a afirmar una cierta «autonomía» del culto con respecto de la alianza y\, sobre todo\, en relación con lo que se ha convenido en llamar el «decálogo ético»\, separando el culto de las exigencias de la justicia\, en particular en lo que se refiere a la misericordia (cf. Ose 6\,6).\n«Cuando Moisés subió al monte\, la nube lo cubría y la gloria del Señor descansaba sobre el monte Sinaí\, y la nube lo cubrió durante seis días. Al séptimo día\, llamó a Moisés desde la nube. La gloria del Señor apareció a los israelitas como fuego voraz sobre la cumbre del monte. Moisés se adentró en la nube y subió al monte\, y estuvo allí cuarenta días con sus noches» (Exo 24\,15-18). Es evidente el contraste entre las dos presentaciones de la presencia y la gloria del Señor.\nEn adelante\, el santuario será el punto de referencia de las etapas del éxodo\, porque la nube será la que –con su movimiento horizontal– indicará la ruta y la longitud de cada trayecto\, y –con su movimiento vertical– indicará el tiempo de duración de cada etapa y señalará el momento en que se habrá de levantar el campamento. La nube será compañía protectora durante el día\, posándose sobre el santuario (no «delante de ellos»: Exo 13\,21-22)\, y «el fuego» (no «columna de fuego»; y siempre sobre el santuario) durante la noche. La presencia de Dios\, simbolizada en esta «nube» que da sombra de día y luz de noche\, se relaciona solamente con el santuario\, pero determina el ritmo de la marcha de los israelitas «a la vista de toda la casa de Israel».\n\nUn santuario itinerante es la forma ideal de representar el acompañamiento del Señor al pueblo a lo largo de su travesía. El libro del Éxodo termina con esa reconfortante presencia protectora del Señor que los sacó de Egipto y los conduce a la tierra que prometió darles.\nEn el Nuevo Testamento encontramos sintéticamente expresada esta imagen en el prólogo del cuarto evangelio (Jn 1\,14): «La Palabra se hizo hombre y acampó entre nosotros. Contemplamos su gloria\, gloria como de Hijo único del Padre\, lleno de amor y lealtad». La gloria de Dios ya no se manifiesta en un santuario hecho por manos humanas\, sino en el «cuerpo» de «carne» del Hijo único del Padre (cf. Jn 2\,21). Él es el «camino» de esta travesía que nos conduce a través de la «verdad» (fidelidad al amor) hasta la «vida»\, que es la definitiva tierra prometida\, en el hogar del Padre celestial (cf. Jn 14\,6). Él es el santuario viviente\, el que nos hace partícipes de la gloria del Padre (el Espíritu Santo)\, permitiéndonos desde ya el disfrute de la promesa.\nEsa promesa se nos entrega en arras sacramentales (pan de vida eterna) en la eucaristía\, verdadero maná\, que nos constituye también en santuarios vivos de la gloria de Dios. Así\, ya no hay ruptura entre el santuario y el hombre\, entre el culto y la misericordia\, la palabra y la vida.\nFeliz jueves eucarístico y vocacional.
URL:https://diocesisdesincelejo.org/calendario/jueves-de-la-xvii-semana-del-tiempo-ordinario-ano-i/
CATEGORIES:Palabra y reflexión del día
END:VEVENT
BEGIN:VEVENT
DTSTART;VALUE=DATE:20190802
DTEND;VALUE=DATE:20190803
DTSTAMP:20260501T134627
CREATED:20190805T034542Z
LAST-MODIFIED:20190805T034542Z
UID:9240-1564704000-1564790399@diocesisdesincelejo.org
SUMMARY:Viernes de la XVII semana del Tiempo Ordinario. Año I
DESCRIPTION:Primera lectura\nLectura del libro del Levítico (23\,1.4-11.15-16.27.34b-37): \nEl Señor dijo a Moisés: «Estas son las festividades del Señor\, en las que convocarán a asambleas litúrgicas. El día catorce del primer mes\, al atardecer\, es la fiesta de la Pascua del Señor. El día quince del mismo mes es la fiesta de los panes sin levadura\, dedicada al Señor. Comerán panes sin levadura durante siete días. El primer día de éstos se reunirán en asamblea litúrgica y no harán ningún trabajo. Los siete días harán ofrendas al Señor. El día séptimo se volverán a reunir en asamblea litúrgica y no harán ningún trabajo de siervos».\nEl Señor volvió a hablar a Moisés y le dijo: «Di a los israelitas: Cuando entren en la tierra que yo les voy a dar y recojan la cosecha\, le llevarán la primera gavilla al sacerdote\, quien la agitará ritualmente en presencia del Señor\, el día siguiente al sábado para que sea aceptada. Pasadas siete semanas completas\, contando desde el día siguiente al sábado en que lleven la gavilla para la agitación ritual\, hasta el día siguiente al séptimo sábado\, es decir\, a los cincuenta días\, harán una nueva ofrenda al Señor. El día diez del séptimo mes es el día de la expiación. Se reunirán en asamblea litúrgica\, harán penitencia y presentarán una ofrenda al Señor. El día quince de este séptimo mes comienza la fiesta de los Campamentos\, dedicada al Señor\, y dura siete días. El primer día se reunirán en asamblea litúrgica. No harán trabajos serviles. Los siete días harán ofrendas al Señor. El octavo día volverán a reunirse en asamblea litúrgica y a hacer una ofrenda al Señor. Es día de reunión religiosa solemne. No harán trabajos serviles.\nEstas son las festividades del Señor\, en las que se reunirán en asamblea litúrgica y ofrecerán al Señor oblaciones\, holocaustos y ofrendas\, sacrificios de comunión y libaciones\, según corresponde a cada día». \nPalabra de Dios\n\n\nSalmo\nSal 80 \nR/. Aclamemos al Señor\, nuestro Dios \nEntonemos un canto\nal son de las guitarras y del arpa.\nQue suene la trompeta en esta fiesta\nque conmemora nuestra alianza.R/. \nPorque ésta es una ley en Israel\,\nes un precepto que el Dios de Jacob\nestableció para su pueblo\,\ncuando lo rescató de Egipto. R/. \n«No tendrás otro Dios fuera de mí\nni adorarás a dioses extranjeros.\nPues yo\, el Señor\, soy el Dios tuyo\,\nel que te sacó de Egipto\, tu destierro». R/.\n\n\nEvangelio\nLectura del santo Evangelio según san Mateo\n(13\,54-58): \nEn aquel tiempo\, Jesús llegó a su tierra y se puso a enseñar a la gente en la sinagoga\, de tal forma\, que todos estaban asombrados y se preguntaban: «¿De dónde ha sacado éste esa sabiduría y esos poderes milagrosos? ¿No es el hijo del carpintero? ¿No es María su madre\, y no son sus hermanos Santiago\, José\, Simón y Judas? ¿No viven entre nosotros todas sus hermanas? ¿De dónde\, pues\, ha sacado todas estas cosas?»\nY se negaban a creer en él.\nEntonces Jesús les dijo: «Un profeta no es despreciado más que en su patria y en su casa».\nY no hizo muchos milagros allí por la incredulidad de ellos. \nPalabra del Señor\n\n\nLa reflexión del padre Adalberto\, nuestro vicario general\n\n\nViernes de la XVII semana del Tiempo Ordinario. Año I.\n\nEl Levítico es un libro muy complejo\, que desalienta al que se le aproxime con mirada superficial. No solo requiere que se tengan en cuenta sus contextos (histórico\, religioso\, cultural)\, sino que se yergue como una advertencia en más de un sentido. Detrás de sus minuciosas prescripciones late la vida religiosa de un pueblo primitivo formado por seres humanos que luchan por vivir\, que tantean estilos propios para convivir\, y buscan sobrevivir en medio de grandes perplejidades internas y tenaces oposiciones externas. Para el cristiano constituye una advertencia: el Mesías superó los minuciosos preceptos de la Ley y cambió los conceptos de sacrificio\, sacerdocio\, culto y don\, pero el riesgo de volver a lo ya superado es real y permanente.\nEs notable en este libro el empeño por perfilar la identidad de Israel como pueblo del Señor\, en alianza con él\, y la insistencia en hacerlo en el terreno del culto\, por cuanto la lucha contra todas las formas de idolatría manifiesta el afán por lograr que el valor supremo del pueblo sea al amor al Señor\, el que los sacó de Egipto. Pero la lucha contra la idolatría va más allá de lo cultual\, dado que el problema fundamental es que el culto al Señor tiene exigencias éticas que los cultos a los ídolos no solo menosprecian\, sino que también las desconocen. La minuciosidad de tabúes que se encuentran en el libro –y que desconciertan o desagradan al lector contemporáneo– muestran hasta qué punto fue necesario llevar esta lucha\, en lo cultural y en lo espiritual.\nSon escasos los textos de este libro que trae la liturgia eucarística. En esta lectura semi-continua del Pentateuco solo tenemos los fragmentos de hoy y mañana.\n\nLev 23\,1.4-11.15-16.27.34b-37.\nElemento fundamental del culto son las celebraciones\, y particularmente las fiestas. Celebrar es expresar alegría por algo. Implica el hecho que se celebra y el modo como se celebra. Cuando lo que se celebra cobra carácter reiterado\, se habla de fiesta memorial. Los pueblos primitivos eran ganaderos y agricultores\, y sus celebraciones estaban centradas en sus culturas pastoril y agrícola\, y –por consiguiente– en sus ritmos naturales (apareamientos\, crías\, siembras\, cosechas). Israel se distancia de este estilo de celebración\, porque no busca a Dios en los fijos ritmos naturales\, sino en los acontecimientos que le dieron origen. Es decir\, en tanto que «los pueblos» celebraban sus dioses en la naturaleza\, Israel celebraba al Señor en su historia. Por eso\, viejas fiestas de indudable origen pastoril o agrícola cobran nuevo sentido al relacionarlas con la pascua y la alianza.\nEsta es una síntesis del calendario litúrgico que los israelitas compendiaron después del exilio a Babilonia. Enumera 7 fiestas\, en las cuales se convocaba asamblea cultual (factor de integración del pueblo) para mantener viva la historia común\, la alianza con el Señor y su presencia en medio del pueblo: el sábado (semanal)\, la Pascua (anual)\, la primera gavilla\, las primicias\, el año nuevo\, el día de la expiación y la fiesta de las Chozas. La lectura propuesta solo se refiere a 5 de ellas.\n1. La Pascua y los Ázimos.\nLa fiesta de la Pascua\, unida a la de los (panes) Ázimos\, es la fiesta fundacional del pueblo. Estas dos fiestas\, además de relacionadas entre sí\, se suceden una a la otra\, la de los Ázimos comenzaba el día siguiente a la Pascua\, y recuerdan la liberación del pueblo\, rescatado de la esclavitud en Egipto. Si el sábado era la fiesta más observada\, la Pascua era la más solemne. La Pascua era una fiesta pastoril entre los cananeos; la de los Ázimos era una fiesta agrícola. Al relacionarlas con la Pascua\, Israel les da un nuevo sentido\, despojándolas de su inspiración original.\n2. La primera gavilla.\nEn Palestina\, la cebada era el primer producto de la tierra que maduraba sus espigas. La primera gavilla que se recogía señalaba el comienzo de la siega\, gavilla que era presentada al sacerdote junto con el holocausto de un cordero añal\, como reconocimiento por la bendición recibida. En conjunto con «la fiesta de los cincuenta días»\, encuadran el tiempo de la cosecha. La ofrenda de la primera espiga tenía por objetivo «desacralizar» la cosecha\, algo así como la «circuncisión» de los árboles (cf. Lev 19\,23-25). Estaba prohibido comer de esta cosecha antes del día de la fiesta.\n3. La Fiesta de los siete sábados.\nLa llamada «fiesta de las semanas» de las primicias se celebraba cincuenta días después\, contados a partir de la ofrenda de la primera gavilla\, y consistía en ofrendas de pan\, holocaustos\, libaciones y sacrificios expiatorios. Es también llamada «la fiesta de los cincuenta días» (Pentecostés)\, o «de la cosecha» (cf. Exo 23\,16)\, y se constituye en una prolongada acción de gracias que se celebraba al final de la cosecha del trigo. S le asigna una especie de hipoteca social (cf. Lev 23\,22).\n4. El Día del Gran Perdón.\nEl día diez del séptimo mes se celebraba el llamado «Día de la Expiación»\, para hacer penitencia todo el pueblo\, y está terminantemente prohibido eximirse de ella y del descanso laboral. En la actualidad es conocida la expresión hebrea «Yom Kippur» (יוֹם כִּפֻּרִים: «Día de las Expiaciones»)\, o simplemente «el Día». Era la ocasión para purificarse de las impurezas legales\, reafirmando la «santidad» de Israel\, es decir\, su carácter «aparte» en relación con los otros pueblos. Poco a poco\, evolucionó hacia una gran liturgia de perdón de los pecados.\n5. La Fiesta de las Chozas.\nEn el mismo mes\, en el día decimoquinto\, era la Fiesta de las Chozas\, con una duración de siete días\, en la cual se conmemoraba la salida de Egipto fabricando chozas y habitando en ellas\, para mantener el recuerdo de esa gesta liberadora. Es posible que su origen esté en una costumbre de origen campesino\, en las enramadas que hacían los encargados de la supervisión de los huertos en el momento de la cosecha. Eso permite relacionarla con el éxodo (cf. vv. 42-43).\n\nElementos comunes de esas fiestas: todas estaban relacionadas con la promesa y el cumplimiento de la misma\, con la alianza y con la expresión de libertad que significaba el hecho del reposo. La referencia a la historia y la dimensión comunitaria sacan estas fiestas de los ciclos de la naturaleza\, que celebraban los otros pueblos. Su carácter obligatorio está en función de la identidad nacional\, no por necesidad de reconocimiento de parte del Señor. Implican la celebración exuberante\, la participación comunitaria que integra y crea –o fortalece– la identidad social y la comunidad de origen y destino. La fiesta se desdibuja cuando se pierde la coherencia con la identidad colectiva.\nLas celebraciones cristianas están llamadas a mostrar el vínculo que las une con los misterios que conmemoran. Es válido integrar expresiones culturales a las celebraciones de la fe\, pero no hasta el punto de que dichas expresiones absorban y desnaturalicen la fe\, sino de modo que la fe les dé nuevo contenido en función del mensaje liberador y salvador de la buena noticia. Sobre todo\, la celebración de la eucaristía en los distintos contextos étnicos y culturales. Las celebraciones de la fe también tienen que ser como la levadura en la masa\, transformadoras.\nFeliz viernes.
URL:https://diocesisdesincelejo.org/calendario/viernes-de-la-xvii-semana-del-tiempo-ordinario-ano-i/
CATEGORIES:Palabra y reflexión del día
END:VEVENT
BEGIN:VEVENT
DTSTART;VALUE=DATE:20190803
DTEND;VALUE=DATE:20190804
DTSTAMP:20260501T134627
CREATED:20190802T043929Z
LAST-MODIFIED:20190805T034239Z
UID:9190-1564790400-1564876799@diocesisdesincelejo.org
SUMMARY:Sábado de la XVII semana del Tiempo Ordinario. Año I
DESCRIPTION:Lectura del libro del profeta Isaías     61\, 9-11 \nLa descendencia de mi pueblo será conocida entre las naciones\, y sus vástagos\, en medio de los pueblos: todos los que los vean\, reconocerán que son la estirpe bendecida por el Señor.\nYo desbordo de alegría en el Señor\, mi alma se regocija en mi Dios. Porque él me vistió con las vestiduras de la salvación y me envolvió con el manto de la justicia\, como un esposo que se ajusta la diadema y como una esposa que se adorna con sus joyas.\nPorque así como la tierra da sus brotes y un jardín hace germinar lo sembrado\, así el Señor hará germinar la justicia y la alabanza ante todas las naciones. \nPalabra de Dios. \nSALMO    1Sam 2\, 1. 4-5. 6-7. 8abcd (R.: cf. 1a) \nR. Mi corazón se regocija en el Señor\, mi salvador.\n\nMi corazón se regocija en el Señor\,\ntengo la frente erguida gracias a mi Dios.\nMi boca se ríe de mis enemigos\,\nporque tu salvación me ha llenado de alegría. R. \nEl arco de los valientes se ha quebrado\,\ny los vacilantes se ciñen de vigor;\nlos satisfechos se contratan por un pedazo de pan\,\ny los hambrientos dejan de fatigarse;\nla mujer estéril da a luz siete veces\,\ny la madre de muchos hijos se marchita. R. \nEl Señor da la muerte y la vida\,\nhunde en el Abismo y levanta de él.\nEl Señor da la pobreza y la riqueza\,\nhumilla y también enaltece. R. \nEl levanta del polvo al desvalido\ny alza al pobre de la miseria\,\npara hacerlos sentar con los príncipes\ny darles en herencia un trono de gloria. R. \nALELUIA     Cf. Lc 2\, 19 \nFeliz la Virgen María\,\nque conservaba la Palabra de Dios\ny la meditaba en su corazón. \nEVANGELIO \nConservaba estas cosas en el corazón \n+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas     2\, 41-51 \nLos padres de Jesús iban todos los años a Jerusalén en la fiesta de la Pascua. Cuando el niño cumplió doce años\, subieron como de costumbre\, y acabada la fiesta\, María y José regresaron\, pero Jesús permaneció en Jerusalén sin que ellos se dieran cuenta. Creyendo que estaba en la caravana\, caminaron todo un día y después comenzaron a buscarlo entre los parientes y conocidos. Como no lo encontraron\, volvieron a Jerusalén en busca de él.\nAl tercer día\, lo hallaron en el Templo en medio de los doctores de la Ley\, escuchándolos y haciéndoles preguntas. Y todos los que lo oían estaban asombrados de su inteligencia y sus respuestas.\nAl verlo\, sus padres quedaron maravillados y su madre le dijo: «Hijo mío\, ¿por qué nos has hecho esto? Piensa que tu padre y yo te buscábamos angustiados.»\nJesús les respondió: «¿Por qué me buscaban? ¿No sabían que yo debo ocuparme de los asuntos de mi Padre?» Ellos no entendieron lo que les decía.\nEl regresó con sus padres a Nazaret y vivía sujeto a ellos. Su madre conservaba estas cosas en su corazón. \nPalabra del Señor. \n\nLa reflexión del padre Adalberto\, nuestro vicario general \nSábado de la XVII semana del Tiempo Ordinario. Año I.\n\nEl «año jubilar»\, llamado posteriormente «el año de gracia del Señor» (Isa 61\,2)\, formula un ideal de convivencia basada en la alianza que gira sobre dos o tres puntos\, inspirados todos en el ideal de libertad y autonomía\, que es la base del la independencia familiar\, tribal y nacional:\n1. La recuperación de la propiedad de la tierra. El hombre «sin tierra» carece de un ámbito donde afirmar su señorío como hombre libre; su condición equivale a la del esclavo.\n2. La manumisión de los esclavos. El hombre reducido a la servidumbre en relación con otro ser humano carece de autonomía\, no solo acata órdenes\, sino que depende de decisiones ajenas.\n3. La condonación de las deudas (actualización de la «remisión»\, שְׁמִטָּה: Deu 15\,1ss). Muestra del influjo de la predicación de los profetas en las nuevas exigencias de la justicia social.\nNo hay constancia de que se haya aplicado esta legislación en algún momento\, pero refleja bien el ideal de convivencia que se esperaba del pueblo de la alianza. Quizás tiene más de «ideal» que de praxis\, es decir\, tal vez era más utopía que ley\, pero es clara su intención de querer evitar tanto el acaparamiento de la tierra como la consiguiente desigualdad social debida al enriquecimiento de un reducido grupo a expensas de la mayoría. Esto implica que el «año jubilar» se sitúa en un horizonte hacia donde el pueblo debe caminar. La actualización que entraña la «condonación de las deudas» en el Deuteronomio muestra que ese era el propósito.\n\nLev 25\,1.8-17.\nHay dos realidades íntimamente relacionadas\, el Año Sabático y el Año Jubilar. El leccionario solo se refiere al segundo\, pero vale la pena tener presente en qué consiste cada uno.\n1. El «Año sabático» (Lev 25\,1-7\, omitido)\nLa Ley preveía el descanso semanal para seres humanos y animales en la observancia semanal del sábado (cf. Exo 20\,8-11; Deu 5\,12-15); ahora también prevé un asueto para la tierra después de un determinado período\, que también se pone en relación con el éxodo y la alianza. Esto no es ajeno a los usos y costumbres de entonces; una antigua costumbre oriental buscaba asegurar la fertilidad de la tierra suspendiendo por un tiempo su cultivo. Los israelitas la asumieron para poner la tierra en relación con el Señor\, dueño absoluto de la misma\, y con el culto a él.\nAsí como se «santifica» el sábado\, hay que «santificar» este año. Se trata\, en primer lugar\, de una manumisión general\, de no sembrar y de recuperar la propiedad de la familia. Durante ese año\, se prohibía plantar\, podar y almacenar frutos\, pero se permitía\, tanto al propietario como a los que de él dependían\, tomar los frutos espontáneos. Al parecer\, esta ley nunca se observó (cf. Lev 26\,34-35; Jer 34\,14)\, aunque luego fue restablecida (cf. 1Mac 6\,49.53).\n2. El año jubilar (Lev 25\,8-55)\nRecibe su nombre de «yôbel» (יוֹבֵל\, «carnero»\, «cuerno de carnero»)\, que se usaba como trompeta con el fin de anunciar la inauguración del año. El leccionario omite los vv. 18-55.\nEl esquema temporal sigue el ritmo de las semanas\, en este caso se hace un «cómputo de siete semanas de años»\, pasados los cuales\, se «santificará» el año 49 o 50. Los intérpretes no se ponen de acuerdo\, por las particularidades de la numeración hebrea\, que a menudo incluía los números primero y último de la serie\, es más probable que el número 50 designe la suma de 1+49\, pero que\, efectivamente\, corresponda a 49 años. El año comenzaba el Día de la Expiación y constituía un período de emancipación (libertad para los esclavos: דְּרוֹר)\, en el que las propiedades alienadas debían regresar a manos de sus dueños enajenantes.\nLa enajenación de la propiedad se hacía por el valor del número de cosechas que iba a producir hasta el próximo jubileo. Dado que lo que se tenía en cuenta al momento de alienar la tierra era el número de años durante el cual esta iba a producir cosechas en beneficio del comprador\, su precio de venta variaba en función de los años que faltaban para el próximo año jubilar\, cuando la tierra debía regresar a manos del vendedor. De esta forma se enfatiza el carácter inalienable de la propiedad familiar\, dado que esta había sido asignada a cada familia por el Señor.\nLa libertad de las personas (fruto y lección del éxodo) se tutelaba por la posesión de la tierra que les había sido repartida en herencia\, pero no con dominio absoluto sobre ella\, porque el dueño absoluto de la tierra es el Señor (cf. Lv 25\,23). Este principio constituye una instancia inapelable para garantizar la equidad en la posesión de la tierra. Nadie podía venderla a perpetuidad. Nadie podía quedarse sin tierra de por vida. Así se pretende garantizar la libertad\, la independencia y la autonomía de los israelitas. El asunto iba más allá de una transacción agraria\, puesto que ponía en cuestión el derecho del prójimo y el respeto al Señor que los sacó de Egipto.\nEste respeto por el derecho del prójimo y la soberanía del Señor garantizaba la tranquilidad para poseer «la tierra». Es decir\, el respeto por la heredad familiar tutelaba la posesión tranquila que el pueblo entero tendría sobre «la tierra» que el Señor le había dado en herencia al pueblo. Cierto\, la tierra era promesa del Señor\, pero esa promesa implicaba de parte del pueblo una reciprocidad a la promesa («co-promesa»)\, es decir\, un compromiso. Cumpliendo ese compromiso\, el pueblo podría disfrutar de la generosa providencia del Señor más allá de toda previsión o de cualquier cálculo humano (cf. Lev 25\,18-22\, omitido).\nAunque la esclavitud se admitía en la época\, no se consideraba la situación ideal. Por exigencia de la recuperación de la tierra\, había que dejar libres a los esclavos\, es decir\, a los que se vendieron a sí mismos por no tener otro modo de pagar sus deudas (cf. Lev 25\,23-32\, omitido).\nLa condonación de las deudas se refería ante todo a las deudas de los pobres. El ideal era que no hubiera pobres en el país\, porque Dios bendecía el territorio de forma generosa con ese fin (cf. Lev 25\,35-38\, omitido).\nToda esta legislación\, que de algún modo pretende humanizar las relaciones de convivencia tan inhumanas de la época\, muestran el empeño por procurar una nueva convivencia social\, que sea fruto de la alianza del pueblo con el Señor.\n\nCuando Jesús proclama «el año de gracia del Señor» no invoca la ley sino la unción del Espíritu del Señor (יהוה) que sacó a Israel de Egipto. Y no protagoniza un éxodo como el de Moisés\, ni una repartición de tierras como la de Josué. El Espíritu saca del mundo y lleva hasta la comunidad cristiana\, en donde se comparten (no reparten) los bienes. Aquí todos son «pobres» para que no haya indigentes en la comunidad. Ese es el espíritu de las bienaventuranzas.\nEn el banquete eucarístico partimos el pan\, lo compartimos y nos unimos en un solo cuerpo para «trabajar por el reino de Dios y su justicia»\, es decir\, para crear una sociedad nueva en donde sea posible una convivencia humana justa y solidaria.\nFeliz sábado en compañía de María\, la madre del Señor.
URL:https://diocesisdesincelejo.org/calendario/maria-del-inmaculado-corazon-patrona-de-la-diocesis-de-sincelejo/
CATEGORIES:Palabra y reflexión del día
END:VEVENT
BEGIN:VEVENT
DTSTART;VALUE=DATE:20190805
DTEND;VALUE=DATE:20190806
DTSTAMP:20260501T134627
CREATED:20190805T034616Z
LAST-MODIFIED:20190805T034616Z
UID:9237-1564963200-1565049599@diocesisdesincelejo.org
SUMMARY:Lunes de la XVIII semana del Tiempo Ordinario. Año I
DESCRIPTION:Primera lectura\nLectura del libro de los Números (11\,4b-15): \nEn aquellos días\, los israelitas dijeron: «¡Quién pudiera comer carne! Cómo nos acordamos del pescado que comíamos gratis en Egipto\, y de los pepinos y melones y puerros y cebollas y ajos. Pero ahora se nos quita el apetito de no ver más que maná.»\nEl maná se parecía a semilla de coriandro con color de bedelio; el pueblo se dispersaba a recogerlo\, lo molían en el molino o lo machacaban en el almirez\, lo cocían en la olla y hacían con ello hogazas que sabían a pan de aceite. Por la noche caía el rocío en el campamento y\, encima de él\, el maná.\nMoisés oyó cómo el pueblo\, familia por familia\, lloraba\, cada uno a la entrada de su tienda\, provocando la ira del Señor; y disgustado\, dijo al Señor: «¿Por qué tratas mal a tu siervo y no le concedes tu favor\, sino que le haces cargar con todo este pueblo? ¿He concebido yo a todo este pueblo o lo he dado a luz\, para que me digas: “Coge en brazos a este pueblo\, como una nodriza a la criatura\, y llévalo a la tierra que prometí a sus padres”? ¿De dónde sacaré pan para repartirlo a todo el pueblo? Vienen a mí llorando: “Danos de comer carne.” Yo solo no puedo cargar con todo este pueblo\, pues supera mis fuerzas. Si me vas a tratar así\, más vale que me hagas morir; concédeme este favor\, y no tendré que pasar tales penas.» \nPalabra de Dios\n\n\nSalmo\nSal 80\,12-13.14-15.16-17 \nR/. Aclamad a Dios\, nuestra fuerza \nMi pueblo no escuchó mi voz\,\nIsrael no quiso obedecer:\nlos entregué a su corazón obstinado\,\npara que anduviesen según sus antojos. R/. \n¡Ojalá me escuchase mi pueblo\ny caminase Israel por mi camino!\nEn un momento humillaría a sus enemigos\ny volvería mi mano contra sus adversarios. R/. \nLos que aborrecen al Señor te adularían\,\ny su suerte quedaría fijada;\nte alimentaría con flor de harina\,\nte saciaría con miel silvestre. R/.\n\n\nEvangelio de hoy\nLectura del santo evangelio según san Mateo (14\,13-21): \nEn aquel tiempo\, al enterarse Jesús de la muerte de Juan\, el Bautista\, se marchó de allí en barca\, a un sitio tranquilo y apartado. Al saberlo la gente\, lo siguió por tierra desde los pueblos. Al desembarcar\, vio Jesús el gentío\, le dio lástima y curó a los enfermos.\nComo se hizo tarde\, se acercaron los discípulos a decirle: «Estamos en despoblado y es muy tarde\, despide a la multitud para que vayan a las aldeas y se compren de comer.»\nJesús les replicó: «No hace falta que vayan\, dadles vosotros de comer.»\nEllos le replicaron: «Si aquí no tenemos más que cinco panes y dos peces.»\nLes dijo: «Traédmelos.»\nMandó a la gente que se recostara en la hierba y\, tomando los cinco panes y los dos peces\, alzó la mirada al cielo\, pronunció la bendición\, partió los panes y se los dio a los discípulos; los discípulos se los dieron a la gente. Comieron todos hasta quedar satisfechos y recogieron doce cestos llenos de sobras. Comieron unos cinco mil hombres\, sin contar mujeres y niños. \nPalabra del Señor\n\n\nLa reflexión del padre Adalberto\, nuestro vicario general\n\nLunes de la XVIII semana del Tiempo Ordinario. Año I.\n\nEl nombre de este libro es traducción directa al español del título que le asigna la traducción de la Vulgata («Numeri»)\, que traduce el título de la versión griega de los LXX (ἀριθμοί). En cambio\, en el Tárgum Masorético se conoce como «en el desierto» (בְּמִדְבַּר)\, cuarta palabra del primero de los versículos del libro. Aunque ninguno de esos nombres expresa apropiadamente el contenido del libro\, sí señalan dos de sus características\, los censos y la precisión aritmética\, por un lado\, y la localización en el desierto\, por el otro.\nEn la visión de este libro\, el pueblo continúa en el desierto\, pero se acerca a la tierra prometida. El autor narra de otro modo la historia\, idealizando los hechos. El pueblo aparece como ejército ordenado en orden de batalla\, o como procesión ordenada a la tierra santa: en su centro\, el arca y la tienda del encuentro\, alrededor de este centro\, los hijos de Aarón y de Leví\, en torno a ellos las doce tribus\, tres por cada lado\, que marchan al son de trompeta en un viaje de 40 etapas.\nMoisés\, como jefe y legislador\, deja ver su faceta humana\, con vacilaciones y desalientos\, y\, sobre todo\, se muestra como el permanente intercesor a favor de un pueblo difícil de conducir. En el relato propuesto para este día se plantea el problema de la supervivencia desde tres perspectivas: la del pueblo\, la de Dios y la de Moisés.\n\nNum 11\,4b-15.\nAnte todo\, se trata de un relato etiológico\, que pretende explicar el origen del nombre «Taberá» (תּבְעֶרָה: «estallido»\, «incendio»). La «murmuración»\, entendida como descrédito de la liberación efectuada por el Señor a través de Moisés es frecuente en los relatos del desierto.\nEn el relato juega un papel importante «la cólera del Señor»\, que se presenta con el lenguaje del «castigo». La «cólera» expresa la firme censura del Señor a la deslealtad del individuo o del pueblo a la alianza. El «castigo» constata las consecuencias de esa infidelidad en la vida individual o en la convivencia social (cf. Num 11\,1-3). Por eso\, cólera y castigo casi siempre van juntos.\n1. La perspectiva del pueblo: la carne.\nLa primera parte del versículo 4 da cuenta del origen mixto de Israel («La turba que iba con ellos estaba hambrienta»). La fe que invocaba al Señor (יהוה) era misionera y abierta\, pero exigía dejar atrás las prácticas paganas. La «turba» (אֲסַפְסֻף) reportada en Exo 12\,38 –que se unió a los israelitas al salir de Egipto y que subió con ellos– manifiesta hambre\, y el pueblo se pone a quejarse con esa masa\, con nostalgia de la carne y el pescado que comían «de balde» en Egipto\, ponderando el pan de la esclavitud y mencionando despectivamente el maná\, el pan de la libertad. El pueblo asumió e hizo suya la perspectiva de una masa que no venía de los patriarcas y la convirtió en motivo de su queja contra el Señor y contra Moisés.\n2. La perspectiva de Dios: el maná.\nEl maná se consigue en el desierto; consiste en una sustancia dulce y pegajosa –todavía la hay en los valles centrales del Sinaí– probablemente excretada por unos insectos que chupan la savia de las plantas de tamarisco\, que se extendía sobre el pan\, a manera de mermelada. Era semejante a la semilla de coriandro –una gramínea cuyos granos molidos servían de condimento– y de un color semejante al del bedelio –una gomorresina usada en farmacia–; molido como los granos de trigo\, se cocía en forma de hogazas y era comestible\, con sabor a nutritivo y delicioso pan de aceite. Pero la rutina ha hecho que el pueblo le perdiera el gusto hasta sentir náuseas ante él.\n3. La perspectiva de Moisés: su debilidad.\nMoisés tomó conciencia de que el descontento del pueblo entero («familia por familia») tenía un origen foráneo («la masa que iba con ellos») y que tal descontento provocaba la «ira del Señor»\, y se disgustó. El texto no deja claro el motivo del disgusto de Moisés: la queja del pueblo\, la ira del Señor\, o su propia impotencia ante la situación. El contexto parece decidir el asunto a favor de la tercera opción. Moisés se siente incapaz de cargar con ese pueblo en tales circunstancias\, y también él se le queja al Señor. Le parece agobiante la responsabilidad que pesa sobre él\, dado que la idea no ha sido suya. La iniciativa de liberar («concebir») y salvar («dar a luz») al pueblo no fue suya\, es del Señor\, quien se lo confió como a «padre adoptivo» (אֹמֵן) para conducirlo hasta la tierra de promisión. Sin embargo\, este término (אֹמֵן) designaba también al tutor\, al educador\, e incluso a la aya. En todo caso\, entraña un fuerte matiz afectivo. Moisés se siente incapaz de saciar el hambre que siente el pueblo\, esa carga supera sus fuerzas\, que es triste su suerte. Así que\, en esas condiciones\, prefiere morir.\n\nHay muchas comunidades que\, penetradas por el espíritu del mundo\, van mirando hacia atrás\, con una cierta nostalgia de un pasado idealizado\, quejándose de tener que conquistar su libertad interior\, resistentes al éxodo\, y dispuestas a renunciar a sus más caros ideales con tal de ahorrarse el esfuerzo de ser libres. Y quisieran regresar a la anterior condición de esclavitud. Pensando que «todo tiempo pasado fue mejor»\, se resisten a completar el éxodo.\nHay muchos líderes decepcionados de su vocación\, del pueblo y de Dios\, que sienten superior a sus fuerzas la misión que les corresponde\, y que desean renunciar a todo aquello por lo que han vivido. Se quejan del pueblo que les fue entregado como «hijo adoptivo»\, y le reclaman a Dios por carecer de capacidad para atender a la gente. Prefieren desertar («morir») antes que continuar. Se sienten desdichados y los agobia la responsabilidad que pesa sobre sus hombros.\nDios no interviene desde fuera de la historia\, sino desde dentro. Así como el maná se conseguía en el desierto\, así las intervenciones de Dios se dan en esta historia y en cada lugar\, con recursos al alcance de los hombres\, y suficientes para lograr el objetivo: llegar a la tierra prometida. La ira de Dios expresa las consecuencias de esa actitud del líder y del pueblo: la mediocridad que frena e impide llegar a la meta. Es él quien propone siempre la alternativa liberadora y salvadora.\nEste cruce de dramas nos invita a volver la mirada al crucificado. Y\, al celebrar el memorial de su muerte y resurrección\, recordar que la única muerte que vale la pena es esa\, la suya\, la que entrega el Espíritu y da vida. Ese pan que partimos da fuerza a ambos: al pueblo asediado por el espíritu del «mundo»\, y al «padre adoptivo» al cual el Señor le confía su pueblo.\nFeliz lunes.
URL:https://diocesisdesincelejo.org/calendario/lunes-de-la-xviii-semana-del-tiempo-ordinario-ano-i/
CATEGORIES:Palabra y reflexión del día
END:VEVENT
BEGIN:VEVENT
DTSTART;VALUE=DATE:20190806
DTEND;VALUE=DATE:20190807
DTSTAMP:20260501T134627
CREATED:20190805T234700Z
LAST-MODIFIED:20190806T145551Z
UID:9244-1565049600-1565135999@diocesisdesincelejo.org
SUMMARY:Fiesta de la Transfiguración del Señor. Ciclo C
DESCRIPTION:Primera lectura\n\nLectura de la profecía de Daniel (7\,9-10.13-14): \nDurante la visión\, vi que colocaban unos tronos\, y un anciano se sentó; su vestido era blanco como nieve\, su cabellera como lana limpísima; su trono\, llamas de fuego; sus ruedas\, llamaradas. Un río impetuoso de fuego brotaba delante de él. Miles y miles le servían\, millones estaban a sus órdenes. Comenzó la sesión y se abrieron los libros. Mientras miraba\, en la visión nocturna vi venir en las nubes del cielo como un hijo de hombre\, que se acercó al anciano y se presentó ante él. Le dieron poder real y dominio; todos los pueblos\, naciones y lenguas lo respetarán. Su dominio es eterno y no pasa\, su reino no tendrá fin. \nPalabra de Dios \n\n\n\nSalmo\n\nSal 96 \nR/. El Señor reina\, altísimo sobre la tierra \nEl Señor reina\, la tierra goza\,\nse alegran las islas innumerables.\nTiniebla y nube lo rodean\,\njusticia y derecho sostienen su trono. R/. \nLos montes se derriten como cera\nante el dueño de toda la tierra;\nlos cielos pregonan su justicia\,\ny todos los pueblos contemplan su gloria. R/. \nPorque tú eres\, Señor\,\naltísimo sobre toda la tierra\,\nencumbrado sobre todos los dioses. R/. \n\n\n\nSegunda lectura\n\nLectura de la segunda carta de Pedro (1\,16-19): \nCuando os dimos a conocer el poder y la última venida de nuestro Señor Jesucristo\, no nos fundábamos en fábulas fantásticas\, sino que habíamos sido testigos oculares de su grandeza. Él recibió de Dios Padre honra y gloria\, cuando la Sublime Gloria le trajo aquella voz: «Éste es mi Hijo amado\, mi predilecto.» Esta voz\, traída del cielo\, la oímos nosotros\, estando con él en la montaña sagrada. Esto nos confirma la palabra de los profetas\, y hacéis muy bien en prestarle atención\, como a una lámpara que brilla en un lugar oscuro\, hasta que despunte el día\, y el lucero nazca en vuestros corazones. \nPalabra de Dios \n\n\n\nEvangelio de hoy\n\nLectura del santo evangelio según san Mateo (17\,1-9): \nEn aquel tiempo\, Jesús tomó consigo a Pedro\, a Santiago y a su hermano Juan y se los llevó aparte a una montaña alta. Se transfiguró delante de ellos\, y su rostro resplandecía como el sol\, y sus vestidos se volvieron blancos como la luz. Y se les aparecieron Moisés y Elías conversando con él. Pedro\, entonces\, tomó la palabra y dijo a Jesús: «Señor\, ¡qué bien se está aquí! Si quieres\, haré tres tiendas: una para ti\, otra para Moisés y otra para Elías.»\nTodavía estaba hablando cuando una nube luminosa los cubrió con su sombra\, y una voz desde la nube decía: «Éste es mi Hijo\, el amado\, mi predilecto. Escuchadlo.»\nAl oírlo\, los discípulos cayeron de bruces\, llenos de espanto. Jesús se acercó y\, tocándolos\, les dijo: «Levantaos\, no temáis.»\nAl alzar los ojos\, no vieron a nadie más que a Jesús\, solo.\nCuando bajaban de la montaña\, Jesús les mandó: «No contéis a nadie la visión hasta que el Hijo del hombre resucite de entre los muertos.» \nPalabra del Señor \n\n\n\nLa reflexión del padre Adalberto\, nuestro vicario general \n\n\n6 de agosto.\nLa transfiguración del Señor. Ciclo C. \nAl referir este hecho\, los evangelistas no intentan narrar un «milagro»\, sino una teofanía. Este acontecimiento es una revelación. Su contexto es claro: los discípulos se resisten a aceptar que el Mesías padezca a manos de las autoridades judías\, que sea ejecutado y que así sea como entre en su gloria (cf. Lc 9\,18-27; 24\,26). Jesús les revela a los tres más díscolos discípulos la verdad del Mesías\, verdad que es ratificada por el Padre y admitida por los personeros del Antiguo Testamento.\n[Cuando esta fiesta no cae en domingo\, sólo se hace una de las lecturas\, con el salmo\, antes del evangelio.] \n1. Primera lectura (Dan 7\,9-10.13-14.\nLa historia humana se escenifica como un juicio en el tribunal de Dios\, el cual es representado por un anciano nimbado de gloria («vestido blanco como nieve»)\, sentado en un trono móvil de «fuego» (símbolo del juicio). Dos elementos contrarios (agua y fuego)\, aquí conjugados («río de fuego»)\, y dos ámbitos opuestos (cielo y tierra) son el «marco» de esa historia. Los servidores del juez son incalculables en número. Los «acusados» son las «fieras» que son reinos terrestres (cf. Dan 7\,17.23)\, de enorme crueldad. Su antagonista\, una figura humana y los «santos del Altísimo».\nLa figura humana aparece nimbada de la gloria divina («nubes del cielo») y\, por eso\, a disposición del anciano (Dios). Él le otorga el dominio universal y eterno\, un reinado que no tendrá fin. \n2. Segunda lectura (2Pd 1\,16-19).\nLa venida del Señor Jesús Mesías en toda su potencia no es un cuento fantástico\, sino testimonio de los que presenciaron su grandeza. El Dios y Padre testimonió de viva voz el honor y la gloria de Jesús como hijo suyo. Ellos\, los apóstoles\, son testigos presenciales de ese acontecimiento\, porque estaban con él cuando ocurrió. Esa revelación da autenticidad a las profecías relativas a Jesús\, y a la esperanza de su venida con fuerza de vida y gloria divina. Dichas profecías iluminan el mundo tenebroso en el que peregrinan los discípulos. \n3. Evangelio (Lc 9\,28b-36).\nLucas data este acontecimiento «como a los ocho días después»\, lo que sugiere que está más allá del mundo creado («siete días») y que se adentra en el mundo divino. El hecho de referencia es el episodio en donde «Pedro» reconoció a Jesús como «el Mesías de Dios»\, es decir\, el Mesías de la expectación popular: un guerrero al estilo de David\, constructor de un reino terreno.\nEl relato se condensa en tres escenas:\na) La transfiguración de Jesús.\nEn un ambiente de oración (de él) ellos perciben a Jesús con otra óptica. Dios y Jesús se muestran compenetrados\, de tal modo que Jesús refleja a Dios. No era raro que Jesús orara solo\, aunque sus discípulos estuvieran presentes (cf. Lc 9\,18; 11\,1); con este dato el evangelista da a entender que Jesús está en comunión con Dios\, pero sus discípulos no están en comunión con él. Por eso\, la oración solo tiene repercusión en él\, no en ellos\, que se portan como meros espectadores. Lo primero que se aprecia es el cambio del «aspecto de su rostro»\, es decir\, su misma persona\, allí presente\, a causa de su íntima comunión con Dios en la oración\, revela algo que los discípulos no habían advertido antes. La refulgencia del blanco de sus vestidos muestra que la expresión de su rostro refleja la gloria divina. Es decir\, la persona entera de Jesús en su investidura («vestidura») de Hijo (cf. Lc 3\,22) se hace innegablemente visible\, se puede reconocer la gloria de Dios en su esplendor («refulgía»)\, se hace visible el Espíritu que lo habita y lo configura como Hijo de Dios. Y el color blanco refulgente\, como el de las nubes\, manifiesta su condición divina.\nb) La presencia de Moisés con Elías.\nLa Ley y los Profetas\, representados por sus máximos exponentes (Elías sujeto y subordinado a Moisés)\, ante los discípulos conversaban con Jesús\, como cuando Moisés recibía en el desierto instrucciones del Señor. Esto indica que la «alianza» pactada por medio de Moisés y la profecía que mantuvo vivo el espíritu de la alianza se subordinan a Jesús. Dicha «conversación» tiene un tema: el éxodo de Jesús a partir de Jerusalén. Es evidente que Moisés y Elías están de acuerdo con Jesús. Esta armonía inquieta a Pedro y los otros dos\, que siempre han mirado con recelo el mensaje de Jesús\, considerándolo apartado u opuesto al espíritu de la Ley y los profetas\, por lo que intentan cambiar la perspectiva: prefieren quedarse como están. La modorra y el sueño que ellos sentían se debía al influjo «adormecedor» de la doctrina de los letrados\, que operaba como una cizaña narcótica. Por eso se despabilan\, porque sienten que la revelación de Jesús amenaza sus seguridades\, ya que Moisés y Elías le dejan el campo libre a Jesús («ellos se alejaban»). Queda claro que el nuevo éxodo consistirá en abandonar Jerusalén\, y eso los sacude. De ahí la propuesta de «Pedro»\, que trata a Jesús de «jefe»\, y quiere volver al espíritu del viejo éxodo con su alusión a la fiesta de las Chozas.\nc) La intervención del Padre.\nEl Padre\, presente en la nube que revela y vela su presencia\, interrumpe a Pedro\, indicando su desacuerdo\, ratificando la calidad filial de Jesús («mi Hijo»)\, al igual que su condición mesiánica («Elegido»)\, e indicando que es a él a quien han de escuchar\, no a Moisés y Elías (antigua alianza)\, que no se han dirigido a ellos.\nLa unicidad de Jesús no da lugar a duda alguna: la voz se refiere solo a él\, porque solo él estaba presente cuando se produjo la voz. Por eso\, ellos recurrieron a una conspiración de silencio\, que será temporal\, como aclara el narrador. \nEn el devenir de la historia\, el Mesías\, el Hijo del Hombre\, no viene como poder\, sino como anti-poder. El poder reside en las «bestias» (reinos salvajes)\, que se dedican a destruir. Esto no es fábula\, es acontecer histórico que muestra que Jesús es «hijo» de Dios\, es decir\, que se porta en la historia como Dios Padre\, o sea\, dando vida (contrario a lo que hace la «bestia» destructora y asesina). La acción histórica del Hijo consiste en deslegitimar esas «bestias».\nEl discípulo de Jesús no puede «casarse» con ningún sistema de convivencia que sea «bestial» (inhumano) ni difundir en las comunidades «fábulas rebuscadas». Su misión es dar testimonio del Señor glorioso que conduce la historia para «que se realice en la tierra el designio divino concebido en el cielo» (cf. Mt 6\,10).\nPor eso comulgamos sacramentalmente con Jesús\, para dar testimonio de él por la realización de su obra.\n¡Feliz fiesta del Señor!
URL:https://diocesisdesincelejo.org/calendario/fiesta-de-la-transfiguracion-del-senor-ciclo-c/
CATEGORIES:Palabra y reflexión del día
END:VEVENT
BEGIN:VEVENT
DTSTART;VALUE=DATE:20190807
DTEND;VALUE=DATE:20190808
DTSTAMP:20260501T134627
CREATED:20190807T183500Z
LAST-MODIFIED:20190807T183500Z
UID:9251-1565136000-1565222399@diocesisdesincelejo.org
SUMMARY:Miércoles de la XVIII semana del Tiempo Ordinario. Año I
DESCRIPTION:Primera lectura\nLectura del libro de los Números (13\,1-2.25–14\,1.26-30.34-35): \nEn aquellos días\, el Señor dijo a Moisés en el desierto de Farán: «Envía gente a explorar el país de Canaán\, que yo voy a entregar a los israelitas: envía uno de cada tribu\, y que todos sean jefes.»\nAl cabo de cuarenta días volvieron de explorar el país; y se presentaron a Moisés\, a Aarón y a toda la comunidad israelita\, en el desierto de Farán\, en Cadés. Presentaron su informe a toda la comunidad y les enseñaron los frutos del país.\nY les contaron: «Hemos entrado en el país adonde nos enviaste; es una tierra que mana leche y miel; aquí tenéis sus frutos. Pero el pueblo que habita el país es poderoso\, tienen grandes ciudades fortificadas (hemos visto allí hijos de Anac). Amalec vive en la región del desierto\, los hititas\, jebuseos y amorreos viven en la montaña\, los cananeos junto al mar y junto al Jordán.»\nCaleb hizo callar al pueblo ante Moisés y dijo: «Tenemos que subir y apoderarnos de esa tierra\, porque podemos con ella.»\nPero los que habían subido con él replicaron: «No podemos atacar al pueblo\, porque es más fuerte que nosotros.»\nY desacreditaban la tierra que habían explorado delante de los israelitas: «La tierra que hemos cruzado y explorado es una tierra que devora a sus habitantes; el pueblo que hemos visto en ella es de gran estatura. Hemos visto allí gigantes\, hijos de Anac: parecíamos saltamontes a su lado\, y así nos veían ellos.»\nEntonces toda la comunidad empezó a dar gritos\, y el pueblo lloró toda la noche.\nEl Señor dijo a Moisés y Aarón: «¿Hasta cuándo seguirá esta comunidad malvada protestando contra mí? He oído a los israelitas protestar de mí. Pues diles: “Por mi vida –oráculo del Señor–\, que os haré lo que me habéis dicho en la cara; en este desierto caerán vuestros cadáveres\, y de todo vuestro censo\, contando de veinte años para arriba\, los que protestasteis contra mí no entraréis en la tierra donde juré que os establecería. Sólo exceptúo a Josué\, hijo de Nun\, y a Caleb\, hijo de Jefoné. Contando los días que explorasteis la tierra\, cuarenta días\, cargaréis con vuestra culpa un año por cada día\, cuarenta años. Para que sepáis lo que es desobedecerme. Yo\, el Señor\, juro que trataré así a esa comunidad perversa que se ha amotinado contra mí: en este desierto se consumirán y en él morirán.» \nPalabra de Dios\n\n\nSalmo\nSal 105\,6-7a.13-14.21-22.23 \nR/. Acuérdate de mí\, Señor\, por amor a tu pueblo \nHemos pecado con nuestros padres\,\nhemos cometido maldades e iniquidades.\nNuestros padres en Egipto\nno comprendieron tus maravillas. R/. \nBien pronto olvidaron sus obras\,\ny no se fiaron de sus planes:\nardían de avidez en el desierto\ny tentaron a Dios en la estepa. R/. \nSe olvidaron de Dios\, su salvador\,\nque había hecho prodigios en Egipto\,\nmaravillas en el país de Cam\,\nportentos junto al mar Rojo. R/. \nDios hablaba ya de aniquilarlos;\npero Moisés\, su elegido\,\nse puso en la brecha frente a él\,\npara apartar su cólera del exterminio. R/.\n\n\nEvangelio de hoy\nLectura del santo evangelio según san Mateo (15\,21-28): \nEn aquel tiempo\, Jesús se marchó y se retiró al país de Tiro y Sidón.\nEntonces una mujer cananea\, saliendo de uno de aquellos lugares\, se puso a gritarle: «Ten compasión de mí\, Señor\, Hijo de David. Mi hija tiene un demonio muy malo.»\nÉl no le respondió nada.\nEntonces los discípulos se le acercaron a decirle: «Atiéndela\, que viene detrás gritando.»\nÉl les contestó: «Sólo me han enviado a las ovejas descarriadas de Israel.»\nElla los alcanzó y se postró ante él\, y le pidió: «Señor\, socórreme.»\nÉl le contestó: «No está bien echar a los perros el pan de los hijos.»\nPero ella repuso: «Tienes razón\, Señor; pero también los perros se comen las migajas que caen de la mesa de los amos.»\nJesús le respondió: «Mujer\, qué grande es tu fe: que se cumpla lo que deseas.»\nEn aquel momento quedó curada su hija. \nPalabra del Señor\n\n\nLa reflexión del padre Adalberto\, nuestro vicario general\n\nMiércoles de la XVIII semana del Tiempo Ordinario. Año I.\n\nEl concepto bíblico de «rebelión» es –curiosamente– opuesto al que se maneja en el lenguaje común. En su empleo ordinario\, el sustantivo «rebelión» y el verbo «rebelarse» denotan la resistencia o la oposición activa a un tirano que restringe las libertades humanas\, sean estas individuales o colectivas. En este contexto\, la rebeldía aparece como una responsabilidad de quien quiere vivir su libertad. La rebeldía es\, en este caso\, una virtud que aquilata la persona y enaltece los pueblos porque se resisten a dejarse someter\, explotar y humillar.\nOtro es el caso que se presenta en la Biblia cuando se habla de la rebeldía del pueblo contra Dios\, y\, en general\, de cualquier rebelión de esta naturaleza. Cuando el ser humano se rebela contra Dios\, este hecho connota la resistencia al éxodo\, la oposición a ser libre. Los israelitas manifiestan en el camino del éxodo nostalgia de la opresión que padecieron y malestar por el costo que significa aprender a ser libre e independiente. Esa añoranza de las cadenas\, como si se añorara una situación idílica\, llevó al pueblo a despreciar su propio proceso liberador y a Moisés\, el guía que el Señor puso al frente de ese proceso.\nDesde este último punto de vista\, la rebeldía es un estancamiento del individuo y del pueblo que impide su liberación\, desarrollo y maduración\, y por eso constituye pecado.\n\nNum 13\,2-3a.26-14\,1.26-30.34-35.\nEste relato ejemplifica uno de tales casos. Para subrayar la unidad y la solidaridad del pueblo\, se habla de la exploración de la tierra prometida por parte de doce líderes de las tribus (נָשִׂיא: «jefe»); con esto\, lo que acontecerá a continuación implica a todo el pueblo\, ya que cada uno representa una tribu: «todos eran jefes de los israelitas (רֹאשׁ: «cabeza» de tribu)».\nLa inspección previa de la tierra prometida que se prolongó «cuarenta días» (cf. Num 13\,25\, omitido). Los enviados rindieron informe «a Moisés\, a Aarón y a toda la comunidad israelita»\, dato que sugiere el carácter público y oficial de dicho informe. Para corroborar sus palabras\, presentaron muestras de los frutos del país. Esto mostró que la tierra correspondía a lo que había prometido el Señor («es una tierra que mana leche y miel»). Esto debía bastar para darle fe al Señor\, ya que los había sacado de Egipto y los había conducido a la tierra que prometió.\nNo obstante\, ponderan la pujanza del pueblo que la habita y de la seguridad que disfruta en ciudades fortificadas. La arqueología señala que esas ciudades tenían murallas macizas de más de diez metros de alto y de cinco o más metros de espesor\, lo que llevaba a deducir que eran fortificaciones difíciles de tomar por asalto. Pero\, inesperadamente\, pasan a conjeturar que los constructores eran gigantes (algo así como la leyenda que transmitían los griegos respecto de los cíclopes). Aquí se refieren a los anaquitas («hijos de Anac»)\, de los cuales hay mención en los textos egipcios de maldición\, en donde aparecen como una tribu insurrecta causante de muchos problemas para Egipto hacia el siglo XIX a. C. La noticia de que estaban allí los amalecitas\, enemigos de los israelitas (cf. Exo 17\,8-16)\, resultó muy inquietante para estos.\nCaleb disintió de sus compañeros de exploración y animó al pueblo a subir y conquistar esa tierra\, pero sus compañeros\, a excepción de Josué\, se sintieron inferiores a la empresa y se pusieron a desacreditar la tierra y a ponderar en exceso la estatura de sus habitantes. Sentirse inferior ala tarea y exagerar la imposibilidad de realizarla son dos caras de la misma medalla. A pesar del positivo informe de los exploradores\, el pueblo comenzó a declarar imposible alcanzar la meta de la tierra prometida. Sienten que les queda grande y la desacreditan porque\, en el fondo\, quieren regresar al país de la esclavitud. Al decir que «es una tierra que devora a sus habitantes» dan a entender que allí la vida es imposible\, porque el país es malsano\, estéril\, infestado de bestias salvajes\, o no produce lo suficiente para el sustento\, o incluso porque la violencia se ha enquistado allí como un implacable azote permanente (cf. Eze 36\,13-15). Esa apreciación contrasta fuertemente no solo con el informe antes expuesto (cf. vv. 26-27)\, sino con la descripción de Egipto dada por ellos anteriormente (cf. Num 11\,5). Hasta exageran la estatura de los habitantes del país refiriéndose a ellos como «gigantes» («nefileos»: נְּפִלִים). La verdad es que no hay documentación ni prueba alguna que autorice a suponer que había en Palestina seres humanos de elevada estatura en la época de la conquista de la tierra. Quizá el origen de esta creencia está –como se dijo antes– en pensar que las construcciones de grandes monumentos exigían que sus autores fueran como los cíclopes de la mitología griega.\nDe nuevo se amotina el pueblo y manifiesta su rebeldía. No solo desacredita la liberación de la que ha sido objeto al ser rescatado de la esclavitud («¡ojalá hubiéramos muerto en Egipto»!)\, también desacredita el camino que ha recorrido («…o en este desierto\, ¡ojalá muriéramos!»)\, sino que desacredita de antemano la tierra prometida considerando un moridero la tierra de la salvación (cf. vv. 1-3; 2-3 omitidos).\nEl Señor no los obligó a entrar\, al contrario\, puesto que manifestaron su deseo de morir «en este desierto» (cf. 14\,3)\, eso es lo que les anuncia que va a suceder: morirán en el desierto y no entrarán en la tierra los mayores de veinte años\, exceptuados Josué y Caleb (cf. 14\,28-29). Vagarán durante toda una generación por el desierto («cuarenta años»)\, un año por cada uno de los días que exploraron la tierra. La resistencia a entrar en la tierra prometida repercute en su contra. Esta es una forma de mostrar cómo la rebelión contra el Señor frustra la vida del individuo y el proyecto colectivo del pueblo. Los términos airados en que se expresa el Señor corresponden a la «ira del Señor»\, es decir\, la desaprobación de esa conducta por su parte y las consecuencias que la misma tiene sobre los individuos y sobre la colectividad.\n\nObedecer al Señor es hacerse un pueblo libre; desobedecerle\, es resistirse a la libertad. Esta marcha a través del desierto es un aprendizaje de independencia\, autonomía y libertad. En algunas oportunidades\, el enemigo del éxodo proviene del exterior («la masa»: cf. Num 11\,4)\, en las otras\, de dentro\, comenzando por el miedo.\nJesús\, como modelo de pastor\, nos invita a «salir» del «mundo» (la sociedad injusta) y nos lleva a «la tierra prometida» (la comunidad cristiana fundada en las bienaventuranzas) y\, por ella\, al hogar del Padre. La comunidad es el espacio mínimo alternativo al «mundo». Jesús no quiere crear grupos reactivos\, grupos de oposición al mundo\, sino grupos alternativos\, a los cuales puedan acudir los que buscan una alternativa de vida y de convivencia. No quiere que malgastemos energías protestando\, sino que derrochemos amor proponiendo soluciones.\nNuestras asambleas eucarísticas están llamadas a mostrar esa alternativa mediante su praxis de fraternidad sobria y solidaria y el mensaje liberador de la buena noticia.\nFeliz miércoles.
URL:https://diocesisdesincelejo.org/calendario/miercoles-de-la-xviii-semana-del-tiempo-ordinario-ano-i/
CATEGORIES:Palabra y reflexión del día
END:VEVENT
BEGIN:VEVENT
DTSTART;TZID=America/Bogota:20190807T080000
DTEND;TZID=America/Bogota:20190807T170000
DTSTAMP:20260501T134627
CREATED:20190808T032925Z
LAST-MODIFIED:20190808T032925Z
UID:9258-1565164800-1565197200@diocesisdesincelejo.org
SUMMARY:Jueves de la XVIII semana del Tiempo Ordinario. Año I
DESCRIPTION:Primera lectura\nLectura del libro de los Números (20\,1-13): \nEn aquellos días\, la comunidad entera de los israelitas llegó al desierto de Sin el mes primero\, y el pueblo se instaló en Cadés. Allí murió María y allí la enterraron.\nFaltó agua al pueblo\, y se amotinaron contra Moisés y Aarón. El pueblo riñó con Moisés\, diciendo: «¡Ojalá hubiéramos muerto como nuestros hermanos\, delante del Señor! ¿Por qué has traído a la comunidad del Señor a este desierto\, para que muramos en él\, nosotros y nuestras bestias? ¿Por qué nos has sacado de Egipto para traernos a este sitio horrible\, que no tiene grano ni higueras ni viñas ni granados ni agua para beber?»\nMoisés y Aarón se apartaron de la comunidad y se dirigieron a la tienda del encuentro y\, delante de ella\, se echaron rostro en tierra.\nLa gloria del Señor se les apareció\, y el Señor dijo a Moisés: «Coge el bastón\, reúne la asamblea\, tú con tu hermano Aarón\, y\, en presencia de ellos\, ordenad a la roca que dé agua. Sacarás agua de la roca para darles de beber a ellos y a sus bestias.»\nMoisés retiró la vara de la presencia del Señor\, como se lo mandaba; ayudado de Aarón\, reunió la asamblea delante de la roca\, y les dijo: «Escuchad\, rebeldes: ¿Creéis que podemos sacaros agua de esta roca?»\nMoisés alzó la mano y golpeó la roca con el bastón dos veces\, y brotó agua tan abundantemente que bebió toda la gente y las bestias.\nEl Señor dijo a Moisés y a Aarón: «Por no haberme creído\, por no haber reconocido mi santidad en presencia de los israelitas\, no haréis entrar a esta comunidad en la tierra que les voy a dar.»\n(Ésta es la fuente de Meribá\, donde los israelitas disputaron con el Señor\, y él les mostró su santidad.) \nPalabra de Dios\n\n\nSalmo\nSal 94\,1-2.6-7.8-9 \nR/. Ojalá escuchéis hoy la voz del Señor:\n«No endurezcáis vuestro corazón.» \nVenid\, aclamemos al Señor\,\ndemos vítores a la Roca que nos salva;\nentremos a su presencia dándole gracias\,\naclamándolo con cantos. R/. \nEntrad\, postrémonos por tierra\,\nbendiciendo al Señor\, creador nuestro.\nPorque él es nuestro Dios\,\ny nosotros su pueblo\,\nel rebaño que él guía. R/. \nOjalá escuchéis hoy su voz:\n«No endurezcáis el corazón como en Meribá\,\ncomo el día de Masá en el desierto;\ncuando vuestros padres me pusieron a prueba\ny me tentaron\, aunque habían visto mis obras.» R/.\n\n\nEvangelio de hoy\nLectura del santo evangelio según san Mateo (16\,13-23): \nEn aquel tiempo\, al llegar a la región de Cesarea de Filipo\, Jesús preguntó a sus discípulos: «¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?»\nEllos contestaron: «Unos que Juan Bautista\, otros que Elías\, otros que Jeremías o uno de los profetas.»\nÉl les preguntó: «Y vosotros\, ¿quién decís que soy yo?»\nSimón Pedro tomó la palabra y dijo: «Tú eres el Mesías\, el Hijo de Dios vivo.»\nJesús le respondió: «¡Dichoso tú\, Simón\, hijo de Jonás!\, porque eso no te lo ha revelado nadie de carne y hueso\, sino mi Padre que está en el cielo.\nAhora te digo yo: tú eres Pedro\, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia\, y el poder del infierno no la derrotará. Te daré las llaves del reino de los cielos; lo que ates en la tierra\, quedará atado en el cielo\, y lo que desates en la tierra\, quedará desatado en el cielo.»\nY les mandó a los discípulos que no dijesen a nadie que él era el Mesías. Desde entonces empezó Jesús a explicar a sus discípulos que tenía que ir a Jerusalén y padecer allí mucho por parte de los ancianos\, sumos sacerdotes y escribas\, y que tenía que ser ejecutado y resucitar al tercer día.\nPedro se lo llevó aparte y se puso a increparlo: «¡No lo permita Dios\, Señor! Eso no puede pasarte.»\nJesús se volvió y dijo a Pedro: «Quítate de mi vista\, Satanás\, que me haces tropezar; tú piensas como los hombres\, no como Dios.» \nPalabra del Señor\n\n\n\n\n\nLa reflexión del padre Adalberto\, nuestro vicario general\nJueves de la XVIII semana del Tiempo Ordinario. Año I.\n\nYa transcurrieron los 40 años en el desierto\, y se reanuda la marcha hacia la tierra prometida. En el último tramo van a morir los tres hermanos destacados en esta gesta: María\, Aarón y Moisés. Nuevamente se presenta el problema de la sed (recurrente en el desierto) siguiendo el esquema ya conocido: la pregunta del porqué del éxodo\, la visión negativa del mismo («para hacer morir al pueblo») y el deseo de preferir haber muerto en vez de haber salido de Egipto. Este relato es semejante al de Exo 17\,1-7\, de cual se considera una reinterpretación. Se presenta como un litigio entre el pueblo y Moisés\, que el Señor zanja como otras tantas veces\, pero esta vez tanto Moisés como Aarón no salen bien librados.\n\nNum 20\,1-13. \nReaparece el tema de la «rebelión» del pueblo tras indicar que el pueblo se instaló en Cadés\, lugar cuyas características son contrarias a las de la tierra prometida (cf. Num 13\,23; Deu 8\,7-10; Joel 1\,12; Ageo 2\,19). Los israelitas llegaron a Cadés mucho antes de lo que aquí se narra (cf. Num 13\,26)\, de lo que se deduce que el hecho aquí narrado pudo producirse al final de esa estancia. La muerte de María y su sepultura se mencionan de pasada\, y antes de los acontecimientos que se van a precipitar\, uno relacionado con «el pueblo» y el otro con sus hermanos. Es la primera de los tres en morir sin siquiera ver la tierra prometida; Aarón morirá después\, también sin entrar en ella (cf. Num 20\,22-29). Y finalmente morirá Moisés\, después de haberla visto desde lejos (cf. Num 27\,12-23). María\, pues\, será ajena a lo que sigue a continuación.\nLa falta de agua dio ocasión al motín del pueblo contra Moisés y Aarón\, aunque la querella fue directamente contra Moisés. Se supone que ya murió la generación que se resistió a entrar en la tierra prometida (cf. Num 14\,29)\, pero también estos sobrevivientes declaran preferible la muerte («¡ojalá hubiéramos muerto como nuestros hermanos delante del Señor!»)\, ya que consideran que los sacaron de Egipto para llevarlos a morir en el desierto. El reclamo se centró en el hecho de haberlos sacado de Egipto\, razón a la que atribuyen encontrarse en ese desierto\, y no en la tierra que les habían prometido. Parece una acusación de fraude.\nMoisés y Aarón apelaron al Señor\, él les manifestó su gloria y les dio instrucciones para proceder.\nPrimero\, tomar el «bastón»\, seguramente el que usó para hacer las «señales» en Egipto (cf. Exo 3\,2-4; 4\,8-10; 14\,16; 17\,5-6)\, lo cual relacionaría este hecho con la gesta liberadora. Opinan otros que se trata de la «vara» de Aarón\, puesta como «signo contra los rebeldes» (cf. Num 17\,16-26).\nSegundo\, reunir la asamblea y hablarle a la roca ante ella\, para que la roca diera agua. Quizás la intención es mostrar que la roca hará más caso a la palabra de Moisés que el pueblo. La palabra de Moisés y Aarón sería suficiente para que la roca diera agua en abundancia para todos.\nLas acciones emprendidas por Moisés no son exactamente las mismas indicadas por el Señor:\nMoisés tomo el bastón\, «como se le mandó»\, y él y su hermano reunieron la asamblea delante de la roca; pero ellos se dirigieron en tono de reproche a la asamblea\, Moisés «levantó la mano» (cf. Num 33\,3; Exo 14\,8; 17\,11) y con el bastón golpeó (cf. Exo 8\,12-13) la roca por dos veces. Son tres las acciones que no corresponden a las instrucciones recibidas: hablarle a la asamblea –en vez de a la roca–\, alzar la mano (gesto de victoria contra los paganos)\, y golpear la roca con el bastón (signo contra los paganos). La pregunta hecha a la asamblea fue improcedente\, porque el agua iba a brotar independientemente de que la asamblea lo creyera posible o no\, porque el Señor quería así mostrar su santidad. El gesto de levantar la mano fue un alarde de triunfo personal de Moisés que oscureció la intervención del Señor\, y la acción de golpear repetidamente la roca fue innecesaria\, porque bastaba solamente la palabra para que el agua brotara. El Señor esperaba que Moisés y Aarón le creyeran y reconocieran su santidad en presencia de los israelitas manifestando una vez más su señorío sobre la naturaleza –como antes lo hizo con el mar–\, y mostrando que él podía poner esa naturaleza al servicio de su designio liberador y salvador.\nEl agua brotó en suficiente abundancia\, pero el Señor le hizo dos reproches a Moisés: no haberle creído y no haber reconocido su santidad ante el pueblo. El primero se entiende a partir de las acciones realizadas\, que no correspondieron a sus indicaciones. El segundo\, a partir de lo que el Señor les ordenó hacer: mostrar que él tiene dominio sobre la naturaleza y que esta le obedece. Por esas razones se explica que Moisés y Aarón no harán entrar al pueblo en la tierra prometida\, por no hacerle caso al Señor y por no mostrar que él es «santo» (distinto de los dioses paganos). Ese lugar se llama Meribá (de la raíz רִיב: disputar\, pelear\, pleitear)\, porque los israelitas pleitearon con el Señor\, y él les mostró su santidad haciendo posible lo que ellos consideraban imposible\, y dando testimonio de que no los sacó de Egipto para hacerlos morir\, sino para hacerlos libres y conducirlos seguros a la «tierra que mana leche y miel».\n\nMuchas veces el afán de subsistencia de los individuos y de los pueblos los lleva a carearse con Dios\, o con la idea que ellos tienen de él. Consideran inadmisible –y en eso tienen razón– que a Dios no le importe la insatisfacción de las necesidades básicas de individuos\, grupos y pueblos. El rol de los líderes\, puestos por el Señor al frente del pueblo\, es decisivo en esta circunstancia. Hay que seguir las instrucciones del Señor en vez hacerle reproches al pueblo: enarbolar ante la asamblea el signo legítimo de la autoridad conferida por el Señor («el bastón»)\, pero no con el fin de «golpear»\, sino para que conste que la acción es iniciativa suya; apoyarse solo en la palabra del Señor\, que si ejerce señorío sobre la naturaleza con mayor razón puede ser escuchada por los hombres; y mostrar así que el Señor es distinto de los ídolos inertes que legitiman la injusticia.\nEste mensaje es urgido con mayor fuerza por la buena noticia de Jesús\, y exigido de modo más apremiante por el sacramento de la eucaristía. Por la palabra del Señor\, el pan ordinario llega a ser pan de vida eterna\, y\, por la misma palabra\, nos configuramos con él por la fe para declarar su santidad ante los demás\, mostrando que la vida de los hombres no solo le importa al Padre de Jesús\, sino que procede de él y es él quien la alienta y alimenta\, porque quiere que nosotros la poseamos en plenitud. «Santificamos» el nombre del Padre mostrándolo como el Dios de la vida.\nFeliz jueves
URL:https://diocesisdesincelejo.org/calendario/jueves-de-la-xviii-semana-del-tiempo-ordinario-ano-i/
CATEGORIES:Palabra y reflexión del día
END:VEVENT
BEGIN:VEVENT
DTSTART;VALUE=DATE:20190809
DTEND;VALUE=DATE:20190810
DTSTAMP:20260501T134627
CREATED:20190809T031035Z
LAST-MODIFIED:20190809T031053Z
UID:9261-1565308800-1565395199@diocesisdesincelejo.org
SUMMARY:Viernes de la XVIII semana del Tiempo Ordinario. Año I
DESCRIPTION:Primera lectura\n\nLectura del libro del Deuteronomio (4\,32-40): \nMoisés habló al pueblo\, diciendo: «Pregunta\, pregunta a los tiempos antiguos\, que te han precedido\, desde el día en que Dios creó al hombre sobre la tierra: ¿hubo jamás\, desde un extremo al otro del cielo\, palabra tan grande como ésta?; ¿se oyó cosa semejante?; ¿hay algún pueblo que haya oído\, como tú has oído\, la voz del Dios vivo\, hablando desde el fuego\, y haya sobrevivido?; ¿algún Dios intentó jamás venir a buscarse una nación entre las otras por medio de pruebas\, signos\, prodigios y guerra\, con mano fuerte y brazo poderoso\, por grandes terrores\, como todo lo que el Señor\, vuestro Dios\, hizo con vosotros en Egipto\, ante vuestros ojos? Te lo han hecho ver para que reconozcas que el Señor es Dios\, y no hay otro fuera de él. Desde el cielo hizo resonar su voz para enseñarte\, en la tierra te mostró aquel gran fuego\, y oíste sus palabras que salían del fuego. Porque amó a tus padres y después eligió a su descendencia\, él en persona te sacó de Egipto con gran fuerza\, para desposeer ante ti a pueblos más grandes y fuertes que tú\, para traerte y darte sus tierras en heredad\, cosa que hoy es un hecho. Reconoce\, pues\, hoy y medita en tu corazón\, que el Señor es el único Dios\, allá arriba en el cielo\, y aquí abajo en la tierra; no hay otro. Guarda los preceptos y mandamientos que yo te prescribo hoy\, para que seas feliz\, tú y tus hijos después de ti\, y prolongues tus días en el suelo que el Señor\, tu Dios\, te da para siempre.» \nPalabra de Dios \n\n\n\nSalmo\n\nSal 76\,12-13.14-15.16.21 \nR/. Recuerdo las proezas del Señor \nRecuerdo las proezas del Señor;\nsí\, recuerdo tus antiguos portentos\,\nmedito todas tus obras\ny considero tus hazañas. R/. \nDios mío\, tus caminos son santos:\n¿qué dios es grande como nuestro Dios?\nTú\, oh Dios\, haciendo maravillas\,\nmostraste tu poder a los pueblos. R/. \nCon tu brazo rescataste a tu pueblo\,\na los hijos de Jacob y de José.\nGuiabas a tu pueblo\, como a un rebaño\,\npor la mano de Moisés y de Aarón. R/. \n\n\n\nEvangelio de hoy\n\nLectura del santo evangelio según san Mateo (16\,24-28): \nEn aquel tiempo\, dijo Jesús a sus discípulos: «El que quiera venirse conmigo\, que se niegue a sí mismo\, que cargue con su cruz y me siga. Si uno quiere salvar su vida\, la perderá; pero el que la pierda por mí la encontrará. ¿De qué le sirve a un hombre ganar el mundo entero\, si arruina su vida? ¿O qué podrá dar para recobrarla? Porque el Hijo del hombre vendrá entre sus ángeles\, con la gloria de su Padre\, y entonces pagará a cada uno según su conducta. Os aseguro que algunos de los aquí presentes no morirán sin antes haber visto llegar al Hijo del hombre con majestad.» \nPalabra del Señor \n\n\n\nLa reflexión del padre Adalberto\, nuestro vicario general \n\n\n\nViernes de la XVIII semana del Tiempo Ordinario. Año I.\n\nComienza aquí la lectura semicontinua del Deuteronomio. Se trata de una obra animada por una preocupación pastoral cuyo principal propósito es el de inculcarle al pueblo la fidelidad al Señor y a la alianza con él a través de la observancia de sus leyes. Por eso\, apela a la historia para deducir de la misma las lecciones del caso. La Ley se afianza en la historia y en la conciencia del individuo y del pueblo. La alternancia entre la segunda persona del singular y la segunda del plural parecen sugerir que este libro pretende que el individuo se identifique con el pueblo y que este repose en la libre decisión de los individuos (cf. Deu 1\,8). La unicidad del Señor se concreta en la unicidad del lugar del culto; todas las leyes se sintetizan en la lealtad del Señor y a él. El destino del pueblo y el del individuo están íntimamente relacionados; la vida del individuo\, expresada en términos de culto al Señor (consagración a él)\, exige una convivencia justa y solidaria.\nEl título hebreo del libro es «Estas son las palabras» (אֵלֶה הַדְּבָרִים)\, pero el nombre con el que se lo conoce corresponde a una literal e inexacta traducción griega de Deu 17\,18: «…escribirá… una copia de esta ley» (…γράψει… τὸ δευτερονόμιον τοῦτο)\, que traduce «segunda ley» lo que significa «copia de esta ley». El problema capital del libro es la relación entre la ley promulgada en Moab con la promulgada en el monte Sinaí. Al presentar la de Moab como «copia» de la del Sinaí\, se le da solución a dicho problema: la una es «copia» viva de la otra.\n\nDeu 4\,32-40.\nEl estilo del libro es parenético. El texto se refiere a la doctrina positiva acerca del Señor. Fijamos la atención en tres asuntos: El Señor es el único Dios\, el amor del Señor por su pueblo\, y el designio del Señor con respecto de su pueblo.\n1. La unicidad del Señor.\nLa intervención del Señor en la historia del pueblo le da una pista al israelita cuando se trate de rastrear las huellas del Señor. Más que en la naturaleza\, él se hace presente en la historia universal. Israel\, ante todo\, ha conocido y reconocido al Señor como el Dios que se ha hecho presente en su historia\, el Dios de sus antepasados (Abraham\, Isaac y Jacob) es el Señor (cf. Deu 4\,31). Esto tiene un puente entre «Dios» (en general\, אֱלֹהִם) y «el Señor» (Dios de Israel\, יהוה) e identifica el Dios de los patriarcas y de las promesas con el Dios del éxodo. No son distintos; es el mismo.\nAhondando esta experiencia\, descubre que él no es solo el creador del pueblo\, sino de todos los pueblos\, y del mundo entero. Él es el origen de la humanidad y de todas las cosas. La afirmación tiene un enorme valor\, porque es el único texto del Deuteronomio que reconoce a Dios como creador\, y precisamente como creador universal. Es la única vez que aparece el verbo «crear» en este libro\, atribuido a Dios (אֱלֹהִם)\, a quien se identifica con «el Señor» (יהוה: cf. v. 34).\nLa unicidad del Señor se fundamenta en sus obras inéditas e inauditas tanto en la tierra como en el cielo\, en la revelación que él ha hecho de sí mismo y\, sobre todo\, en la liberación de Israel de la esclavitud en Egipto para conducirlo a la tierra que él prometió a los patriarcas. Fuera de él no hay otro. Sus obras son únicas\, y lo que él revela de sí mismo lo distingue de los ídolos.\n2. El amor del Señor.\nLos dioses de los paganos inspiraban temor. Israel participa de la convicción de que no se puede ver a Dios y seguir vivo (cf. Jue 6\,22-23; 13\,22)\, pero también reconoce que ha escuchado la voz de Dios que hablaba en medio del fuego\, y esto no le causó la muerte. Por el contrario\, el Señor «bajó» al monte Sinaí «con fuego» (Exo 19\,18) sin que por ello el pueblo hubiera sido aniquilado. Y\, lo más asombroso\, el Señor es el único Dios que liberó un pueblo de manos de otro\, dando pruebas –mediante señales prodigiosas– de que él prevalece sobre los ídolos. Las manifestaciones que dio «en son de guerra» se refieren a la creencia antigua de que cuando los pueblos guerreaban sus dioses combatían\, y prevalecía el de «mano fuerte» y con mayor potencia («brazo extendido»). Los «terribles portentos» que hizo el Señor contra los egipcios aluden a las «plagas» (o «azotes») a los que se expuso Egipto por querer mantener su dominio sobre los hebreos.\nSu amor se manifestó en la elección de Israel por lealtad a los patriarcas y por fidelidad a sus promesas\, pero –sobre todo– por la forma como lo rescató de Egipto y lo condujo a poseer la tierra que le había prometido en heredad.\n3. El designio del Señor.\nEl Señor se le ha revelado a Israel para que este pueblo sepa que él es Dios\, y que los ídolos de los paganos no cuentan («no hay otro fuera de él»)\, y para que el pueblo se instruya y salga de la ignorancia en la que están los otros. En el fondo\, el cumplimiento de la promesa –que ahora es un hecho– implica el fracaso de los dioses telúricos y uránicos de los pueblos que habitaban en el territorio de Canaán. La fidelidad al Señor entraña la participación en su triunfo. Y todo esto tiene un solo propósito: la felicidad del pueblo y de todos sus descendientes («para que seas feliz\, tú y tus hijos después de ti»)\, disfrutando de larga vida en la tierra que les da como heredad. La felicidad se describe con el verbo יָטַב («ser bueno»\, «estar bien»\, «hacer el bien»).\n\nComo se puede apreciar\, esas tres realidades se entrelazan\, y en el centro\, como núcleo de todas\, está el amor del Señor. Amor que se expresa en la creación\, en la liberación de la esclavitud\, y en la plenitud de vida (salvación) que le ofrece al pueblo.\nPrescindiendo del sesgo nacionalista y excluyente del narrador\, el cristiano puede afirmar esto con mayor fuerza y verdad. El amor universal del Padre supera hoy la barrera de buenos y malos\, de justos e injustos (cf. Mt 5\,45) para derribar en la persona de Jesús el muro de enemistades que separa a los hombres\, con el fin de crear en él mismo un nuevo tipo humano\, «el hombre nuevo»\, la humanidad reconciliada (cf. Ef 2\,14-16).\nSigue siendo verdad que los ídolos fracasan\, y que su fracaso demuestra dramáticamente que «el Señor es Dios arriba en el cielo y abajo en la tierra\, y no hay otro». Pero esta verdad no se afirma en tono polémico\, porque no se trata de hacer prevalecer un pueblo sobre otros\, sino –al mejor estilo del Deuteronomio– en tono de exhortación\, para evitar que los hombres y los pueblos se pierdan siguiendo ídolos que no liberan ni salvan\, como son la riqueza\, el egoísmo\, la egolatría\, o el egocentrismo. La libertad\, la vida y la felicidad son posibles para todos.\nEn la eucaristía celebramos esa posibilidad como un hecho ya cumplido y\, por la comunión con el Señor\, lo prolongamos en nuestras vidas. El designio de Dios\, ahora mejor comprendido\, es la felicidad de toda la humanidad.\nFeliz viernes.
URL:https://diocesisdesincelejo.org/calendario/viernes-de-la-xviii-semana-del-tiempo-ordinario-ano-i/
CATEGORIES:Palabra y reflexión del día
END:VEVENT
BEGIN:VEVENT
DTSTART;VALUE=DATE:20190810
DTEND;VALUE=DATE:20190811
DTSTAMP:20260501T134627
CREATED:20190810T163057Z
LAST-MODIFIED:20190810T163057Z
UID:9266-1565395200-1565481599@diocesisdesincelejo.org
SUMMARY:Fiesta de San Lorenzo\, diácono y mártir
DESCRIPTION:Primera lectura\nLectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Corintios (9\,6-10): \nEl que siembra tacañamente\, tacañamente cosechará; el que siembra generosamente\, generosamente cosechará. Cada uno dé como haya decidido su conciencia: no a disgusto ni por compromiso; porque al que da de buena gana lo ama Dios. Tiene Dios poder para colmaros de toda clase de favores\, de modo que\, teniendo siempre lo suficiente\, os sobre para obras buenas. Como dice la Escritura: «Reparte limosna a los pobres\, su justicia es constante\, sin falta.» El que proporciona semilla para sembrar y pan para comer os proporcionará y aumentará la semilla\, y multiplicará la cosecha de vuestra justicia. \nPalabra de Dios\n\n\nSalmo\nSal 111\,1-2.5-6.7-8.9 \nR/. Dichoso el que se apiada y presta \nDichoso quien teme al Señor\ny ama de corazón sus mandatos.\nSu linaje será poderoso en la tierra\,\nla descendencia del justo será bendita. R/. \nDichoso el que se apiada y presta\,\ny administra rectamente sus asuntos.\nEl justo jamás vacilará\,\nsu recuerdo será perpetuo. R/. \nNo temerá las malas noticias\,\nsu corazón está firme en el Señor.\nSu corazón está seguro\, sin temor\,\nhasta que vea derrotados a sus enemigos. R/. \nReparte limosna a los pobres;\nsu caridad es constante\, sin falta\,\ny alzará la frente con dignidad. R/.\n\n\nEvangelio de hoy\nLectura del santo evangelio según san Juan (12\,24-26): \nEn aquel tiempo\, dijo Jesús a sus discípulos: «Os aseguro que si el grano de trigo no cae en tierra y muere\, queda infecundo; pero si muere\, da mucho fruto. El que se ama a sí mismo se pierde\, y el que se aborrece a sí mismo en este mundo se guardará para la vida eterna. El que quiera servirme\, que me siga\, y donde esté yo\, allí también estará mi servidor; a quien me sirva\, el Padre lo premiará.» \nPalabra del Señor\n\n\nLa reflexión del padre Adalberto\, nuestro vicario general\n\n10 de agosto.\nSan Lorenzo\, diácono y mártir.\n\nNatural de Huesca (hacia 225) Lorenzo es venerado no solo por la Iglesia católica\, sino también por la Iglesia ortodoxa\, la Comunión anglicana\, la Iglesia luterana y otras. En el momento de su muerte\, era diácono regionario de la Iglesia de Roma. Murió asado en una parrilla el 10 de agosto del año 258 (tendría unos 33 años)\, luego de declarar que la riqueza de la Iglesia eran los pobres.\nLas lecturas de su fiesta recurren –ambas– a la metáfora de la siembra desde dos perspectivas complementarias:\n1. La primera se refiere a hacer el bien siendo dadivoso. Diferencia entre dos formas de sembrar: una tacaña y otra generosa. La siembra generosa se hace por convicción y obtiene la desbordante bendición de Dios. Concreta la quinta bienaventuranza: «dichosos los misericordiosos\, porque esos obtendrán misericordia» (Mt 5\,7).\n2. La segunda se refiere al don de sí mismo. La propia vida es como una semilla que se disuelve en la tierra para dar origen a una vida superior pero contenida en ella. En «este mundo»\, tener apego a la propia vida es congraciarse con el sistema injusto; en cambio\, subordinar la propia vida al reino de Dios es romper con ese sistema\, pero también es unirse al Señor para servir a la humanidad\, lo cual recibe como recompensa la herencia del Padre\, la vida eterna. Concreta esto la octava bienaventuranza: «Dichosos los que viven perseguidos por su fidelidad\, porque esos tienen a Dios por rey» (Mt 5\,10)\, y su desarrollo\, propuesto por Jesús (cf. Mt 5\,11-12).\n\n1. Primera lectura (2Co 9\,6-10).\nEn la visita que Pablo hizo a Jerusalén «para conocer a Pedro» (Ga 1\,18)\, Santiago\, Pedro y Juan\, «que eran considerados como columnas» (Ga 2\,9)\, le pidieron que interesara a los paganos en la situación de los «pobres» de la comunidad cristiana en Judea (cf. Ga 2\,10). Pablo asumió dicho encargo con empeño y dedicación. Pero hizo más que una simple colecta\, evangelizó.\nLa primera experiencia del cristiano es el amor\, por el cual conoce a Dios y se siente reconocido por él. Este amor se traduce en una experiencia de vida-salvación (cf. 2Co 1\,8-10)\, de alegría en la vida comunitaria (cf. 2Co 1\,24-2\,3)\, y de libertad\, gracias a la presencia del Espíritu del Señor en el corazón de quien se ha convertido a él (cf. 2Co 3\,17).\nEl cristiano muestra su fe por el amor\, su libertad por el desprendimiento y la generosidad\, y esta por la solidaridad y la voluntad de compartir. La prodigalidad se compara a una siembra: cuantas más semillas se siembran\, tanto más abunda la cosecha. Pero esta siembra no la rige la ley\, sino la libertad; no la tasa ningún cálculo\, sino la generosidad. Dios le da recompensa al que da «de buena gana»\, y no a disgusto o por una imposición legal.\nTener la capacidad de dar\, y dar generosamente\, es «gracia» de Dios (cf. 2Co 8\,1) Quien da de buena gana se ve colmado de bienes para seguir siendo generoso; de esa manera Dios estimula y apoya al que hace el bien para que siga dándose y dando de lo que se le confía para que lo administre en bien de los demás.\n\n2. Evangelio (Jn 12\,24-26).\nJesús parte de una experiencia de la cultura agrícola de sus interlocutores: la semilla que produce cosecha es la que germina\, y para germinar es preciso que «muera»\, pero esa muerte no termina en aniquilación sino en multiplicación de sí misma. La semilla que no germina se queda sola; la que germina\, en cambio\, produce otras iguales a sí misma («mucho fruto»).\nEntonces establece una analogía implícita: cada discípulo suyo es como una semilla de vida nueva y de convivencia según el designio de Dios\, y este\, por el don de sí mismo\, multiplica la vida en vez de menguarla. Y de allí avanza a una conclusión: mejor que dar es darse. En «este mundo»\, la tendencia dominante consiste en el afán por garantizar la propia supervivencia. Y esa tendencia perpetúa en el tiempo un sistema de vida egoísta y de convivencia injusta («el mundo»). En ese sentido\, el que se «aferra a la propia vida» deteriora la convivencia social para asegurar la propia supervivencia. Y lo que logra es todo lo contrario: perjudica la calidad de su vida y deteriora la armonía de la convivencia social. En cambio\, «desdeñar la propia vida» (siempre se refiere a la vida física: ψυχή) equivale subordinar los intereses individuales –como los plantea «este mundo»: ἐν τῷ κόσμῳ τούτῳ– en busca del reinado de Dios\, e impulsa a darse a sí mismo para asegurar la convivencia humana (el «reino de Dios»). El discípulo «ayudante» (διάκονος) de Jesús imita la entrega de amor del maestro\, que da vida eterna\, y\, por eso\, recibe de parte del Padre la misma honra que el Hijo\, la vida eterna (ζωή αἰώνιος). Ni pierde la vida ni cae en la infamia.\n\nComo regionario\, Lorenzo era testigo de la caridad y administrador de la solidaridad de la Iglesia. Para él\, los realmente importantes eran aquellos a quienes servía con alegría y amor. Por eso\, al preguntársele dónde tenía las riquezas de la Iglesia\, y él reunir los pobres a los que atendía\, no lo hizo para burlarse del déspota y desatar su ira\, sino porque eso era lo él que creía y sentía.\nQuien considera su propia vida como semilla que ha de sembrar para que germine y produzca fruto\, vive su vida cristiana al estilo del maestro\, no se amolda a «este mundo» injusto\, sino que se empeña por construir el reino de Dios\, y sirve a los demás sin servirse de ellos.\nComulgar con Jesús es asumir en favor de otros el compromiso de trabajar por un mundo nuevo y mejor\, seguro de que el Padre le dará honra al lado de Jesús\, como hizo con Lorenzo.\nFeliz fiesta.
URL:https://diocesisdesincelejo.org/calendario/fiesta-de-san-lorenzo-diacono-y-martir/
CATEGORIES:Palabra y reflexión del día
END:VEVENT
BEGIN:VEVENT
DTSTART;VALUE=DATE:20190812
DTEND;VALUE=DATE:20190813
DTSTAMP:20260501T134627
CREATED:20190812T034252Z
LAST-MODIFIED:20190812T034252Z
UID:9269-1565568000-1565654399@diocesisdesincelejo.org
SUMMARY:Lunes de la XIX semana del Tiempo Ordinario. Año I
DESCRIPTION:Primera lectura\nLectura del libro del Deuteronomio (10\,12-22): \nMoisés habló al pueblo\, diciendo: «Ahora\, Israel\, ¿qué es lo que te exige el Señor\, tu Dios? Que temas al Señor\, tu Dios\, que sigas sus caminos y lo ames\, que sirvas al Señor\, tu Dios\, con todo el corazón y con toda el alma\, que guardes los preceptos del Señor\, tu Dios\, y los mandatos que yo te mando hoy\, para tu bien. Cierto: del Señor son los cielos\, hasta el último cielo\, la tierra y todo cuanto la habita; con todo\, sólo de vuestros padres se enamoró el Señor\, los amó\, y de su descendencia os escogió a vosotros entre todos los pueblos\, como sucede hoy. Circuncidad vuestro corazón\, no endurezcáis vuestra cerviz; que el Señor\, vuestro Dios\, es Dios de dioses y Señor de señores\, Dios grande\, fuerte y terrible; no es parcial ni acepta soborno\, hace justicia al huérfano y a la viuda\, ama al forastero\, dándole pan y vestido. Amaréis al forastero\, porque forasteros fuisteis en Egipto. Temerás al Señor\, tu Dios\, le servirás\, te pegarás a él\, en su nombre jurarás. Él será tu alabanza\, él será tu Dios\, pues él hizo a tu favor las terribles hazañas que tus ojos han visto. Setenta eran tus padres cuando bajaron a Egipto\, y ahora el Señor\, tu Dios\, te ha hecho numeroso como las estrellas del cielo.» \nPalabra de Dios\n\n\nSalmo\nSal 147\,12-13.14-15.19-20 \nR/. Glorifica al Señor\, Jerusalén \nGlorifica al Señor\, Jerusalén;\nalaba a tu Dios\, Sión:\nque ha reforzado los cerrojos de tus puertas\,\ny ha bendecido a tus hijos dentro de ti. R/. \nHa puesto paz en tus fronteras\,\nte sacia con flor de harina.\nÉl envía su mensaje a la tierra\,\ny su palabra corre veloz. R/. \nAnuncia su palabra a Jacob\,\nsus decretos y mandatos a Israel;\ncon ninguna nación obró así\,\nni les dio a conocer sus mandatos. R/.\n\n\nEvangelio de hoy\nLectura del santo evangelio según san Mateo (17\,22-27): \nEn aquel tiempo\, mientras Jesús y los discípulos recorrían juntos Galilea\, les dijo Jesús: «Al Hijo del hombre lo van a entregar en manos de los hombres\, lo matarán\, pero resucitará al tercer día.» Ellos se pusieron muy tristes.\nCuando llegaron a Cafarnaún\, los que cobraban el impuesto de las dos dracmas se acercaron a Pedro y le preguntaron: «¿Vuestro Maestro no paga las dos dracmas?»\nContestó: «Sí.»\nCuando llegó a casa\, Jesús se adelantó a preguntarle: «¿Qué te parece\, Simón? Los reyes del mundo\, ¿a quién le cobran impuestos y tasas\, a sus hijos o a los extraños?»\nContestó: «A los extraños.»\nJesús le dijo: «Entonces\, los hijos están exentos. Sin embargo\, para no escandalizarlos\, ve al lago\, echa el anzuelo\, coge el primer pez que pique\, ábrele la boca y encontrarás una moneda de plata. Cógela y págales por mí y por ti.» \nPalabra del Señor\n\n\nLa reflexión del padre Adalberto\, nuestro vicario general\n\nLunes de la XIX semana del Tiempo Ordinario. Año I.\n\nEl capítulo 6 concluye con una catequesis para uso doméstico\, con el fin de explicarles a los hijos la razón de ser del pueblo y de la alianza. El capítulo 7 hace como un avance de lo que Israel ha de poner en práctica para evitar la contaminación de la idolatría\, so pena de perder la bendición que ha recibido. El capítulo 8 advierte contra otro peligro: que la prosperidad desvíe al pueblo y lo lleve a olvidarse del Señor o a cambiarlo por dioses falsos. El capítulo 9 se refiere a la conquista de la tierra y a las razones de la misma\, señalando que los pueblos desposeídos son víctimas de su injusticia\, y que Israel correrá la misma suerte si se hace idólatra; de hecho\, ya ha cometido ese pecado y Moisés tuvo que interceder por él. En 10\,1-11 se recuerda la reiteración que hizo el Señor de la alianza después del culto al becerro de oro\, y que él mismo ordenó depositar en el arca las losas de la Ley\, y que\, por eso\, se llama «arca de la alianza». Así llegamos al texto de hoy.\nLa exhortación que hoy se propone\, típica del Deuteronomio\, muestra el influjo de la enseñanza de los profetas. Enuncia las exigencias d la alianza recurriendo al bagaje convencional\, pero le da una gran importancia al carácter personal\, interior\, de la misma\, y no solo a su aspecto social. En particular\, inculca el principal mandamiento con fuerza expresiva y con un nuevo enfoque. Esa es una particularidad de Israel\, su relación de amor con el Señor.\n\nDeu 10\,12-22. \nUna vez más\, abunda el autor sobre la prelación del primer mandamiento\, que no solo es central\, sino basilar. Y esta vez lo motiva poniendo a consideración del pueblo tres hechos: la elección amorosa del pueblo\, la absoluta soberanía del Señor\, y la liberación y salvación de la esclavitud.\nIntroduce la parénesis con un estilo retórico parecido al de Miqueas (6\,6-8)\, poniendo al pueblo a reflexionar sobre las exigencias de la alianza con el Señor. La expresión «y ahora» conecta lo anterior con lo que sigue\, es decir\, lo que exige el Señor; cinco infinitivos («temer»\, «caminar»\, «amar»\, «servir» y «guardar»)\, en cuyo centro está «amar»\, y un solo objetivo («para que te vaya bien»). El amor al Señor exige el respeto («temer») y el seguimiento («caminar») y se expresa con la exclusividad de la relación («servir») y con la fidelidad a toda prueba («guardar»). Esa es la clave de la felicidad para el pueblo como tal\, para que el éxodo se convierta en éxito permanente.\n1. «Se enamoró el Señor».\nHay una realidad asombrosa en la base de esta experiencia: siendo el Señor dueño de los cielos\, de la tierra y de todo lo que ella contiene\, solo se enamoró de los «padres» (antepasados) de los israelitas y prolongó ese amor a sus descendientes\, ahora convertidos en un pueblo entre todos los de la tierra y en el pueblo elegido por él. La expresión «cielos de los cielos» (como «Dios de los dioses» o «Señor de los señores») es superlativa y denota la excelencia del Señor. Por contraste con la pequeñez del pueblo\, resulta asombroso que el excelso Señor se haya fijado en ese pueblo tan minúsculo (cf. Deu 7\,7-8). En respuesta\, el pueblo no solo ha de circuncidarse físicamente\, como signo de pertenencia al Señor\, sino «circuncidar su corazón»\, dándole carácter interior a la fidelidad que exige esa pertenencia\, y no endurecer la cerviz (no ser «rebelde»).\n2. «Dios de dioses».\nEn efecto\, el Señor\, Dios de los israelitas\, está muy por encima de los que reciben ese nombre (אֱלֹהִים)\, ya que él «es» (יהוה: «Yo soy»: Exo 3\,14)\, y los otros no son; el Señor (liberador) excede con creces a todos los que son designados como «señores» אֲדֹנֵים)) porque él libera sin someter. Se caracteriza con cinco atributos: «grande\, fuerte\, terrible\, imparcial e insobornable»\, que vienen a ser las notas características de su santidad. Santidad y justicia son equivalentes; por ser santo\, el Señor es justo y hace justicia a los excluidos. El «huérfano»\, la «viuda» y el «emigrante» son las (tres: totalidad homogénea) categorías de los desvalidos; por eso\, el Señor se muestra solícito por su bienestar\, y lo mismo ha de hacer su pueblo. En respuesta\, el pueblo mostrará la santidad del Señor amando al emigrante\, porque él también fue emigrante en Egipto\, y el Señor lo amó.\n3. «El Señor es tu Dios».\nEl pueblo mostrará ser propiedad del Señor con signos visibles: su respeto por él se verá en la observancia de la alianza\, su servicio exclusivo a él\, en el rechazo de la idolatría\, su fidelidad a él\, en el amor de respuesta\, y su lealtad a él\, en el hecho de jurar sólo por él. En aquella sociedad\, en la que el juramento era garantía de honestidad\, el israelita solo podía poner por testigo de su rectitud al Señor\, defensor del pobre\, no a los ídolos\, que servían de pretexto para atropellar. El Señor es su único Dios; el culto festivo\, o sea\, la alabanza y la acción de gracias\, solo se dirigirán al Señor\, ya que él es «el Dios de los dioses»\, a quien este pueblo reconoce como fuente de todos sus bienes\, comenzando por la liberación de la esclavitud por medio de «terribles hazañas» de las que el pueblo es testigo ocular. El pueblo puede constatar la diferencia que hay entre los setenta antepasados que llegaron a Egipto y la multiplicación de vida que ahora ha alcanzado\, porque el Señor lo ha hecho «numeroso como las estrellas del cielo».\n\n La amorosa elección del pueblo por parte del Señor\, la indiscutible soberanía del Señor\, visible en su superioridad sobre los dioses y los guerreros de los pueblos\, y la liberación y salvación que él ha dado como bendición a su pueblo son hechos que fundan la alianza y reclaman de Israel una respuesta adecuada. En la base y en el centro de esa alianza está el amor del Señor; por eso\, en el centro y la base de la respuesta del pueblo estará la fidelidad a ese amor.\nEl fundamento de la relación del cristiano con su Dios no puede estar en una obligación –sea de carácter moral o legal–\, sino en la experiencia de ese amor del Padre testimoniado y demostrado por Jesús\, comunicado por el Espíritu Santo de forma incomparable\, y manifestado en una vida nueva\, que es fruto espontáneo de esa relación. No hay «obligación» alguna que pueda urgir de modo tan apremiante la fidelidad como lo hace la experiencia de ese amor infundido por obra y gracia del Espíritu Santo en el «corazón» del cristiano (cf. Rom 5\,5; 8\,1-17). Pasamos así de una ética del «deber hacer» a la ética del «poder ser»\, que abre un horizonte de ilimitada realización.\nEn la eucaristía celebramos el don de una fuerza de vida que nos capacita para superarnos\, para poder ser hijos de Dios (cf. Jn 1\,12). No es obligación\, no es ley\, es posibilidad abierta.\nFeliz lunes.
URL:https://diocesisdesincelejo.org/calendario/lunes-de-la-xix-semana-del-tiempo-ordinario-ano-i/
CATEGORIES:Palabra y reflexión del día
END:VEVENT
BEGIN:VEVENT
DTSTART;VALUE=DATE:20190813
DTEND;VALUE=DATE:20190814
DTSTAMP:20260501T134627
CREATED:20190813T001027Z
LAST-MODIFIED:20190813T174434Z
UID:9272-1565654400-1565740799@diocesisdesincelejo.org
SUMMARY:Martes de la XIX semana del Tiempo Ordinario. Año I
DESCRIPTION:Primera lectura\n\nLectura del libro del Deuteronomio (31\,1-8): \nMoisés dijo estas palabras a los israelitas: «He cumplido ya ciento veinte años\, y me encuentro impedido; además\, el Señor me ha dicho: “No pasarás ese Jordán.” El Señor\, tu Dios\, pasará delante de ti. Él destruirá delante de ti esos pueblos\, para que te apoderes de ellos. Josué pasará delante de ti\, como ha dicho el Señor. El Señor los tratará como a los reyes amorreos Sijón y Og\, y como a sus tierras\, que arrasó. Cuando el Señor os los entregue\, haréis con ellos lo que yo os he ordenado. ¡Sed fuertes y valientes\, no temáis\, no os acobardéis ante ellos!\, que el Señor\, tu Dios\, avanza a tu lado\, no te dejará ni te abandonará.»\nDespués Moisés llamó a Josué\, y le dijo en presencia de todo Israel: «Sé fuerte y valiente\, porque tú has de introducir a este pueblo en la tierra que el Señor\, tu Dios\, prometió dar a tus padres; y tú les repartirás la heredad. El Señor avanzará ante ti. Él estará contigo; no te dejará ni te abandonará. No temas ni te acobardes.» \nPalabra de Dios \n\n\n\nSalmo\n\nDt 32\,3-4a.7.8.9.12 \nR/. La porción del Señor fue su pueblo \nVoy a proclamar el nombre del Señor:\ndad gloria a nuestro Dios.\nÉl es la Roca\,\nsus obras son perfectas. R/. \nAcuérdate de los días remotos\,\nconsidera las edades pretéritas\,\npregunta a tu padre\, y te lo contará\,\na tus ancianos\, y te lo dirán. R/. \nCuando el Altísimo daba a cada pueblo su heredad\ny distribuía a los hijos de Adán\,\ntrazando las fronteras de las naciones\,\nsegún el número de los hijos de Dios. R/. \nLa porción del Señor fue su pueblo\,\nJacob fue el lote de su heredad.\nEl Señor sólo los condujo\,\nno hubo dioses extraños con él. R/. \n\n\n\nEvangelio de hoy\n\nLectura del santo evangelio según san Mateo (18\,1-5.10.12-14): \nEn aquel momento\, se acercaron los discípulos a Jesús y le preguntaron: «¿Quién es el más importante en el reino de los cielos?»\nÉl llamó a un niño\, lo puso en medio y dijo: «Os aseguro que\, si no volvéis a ser como niños\, no entraréis en el reino de los cielos. Por tanto\, el que se haga pequeño como este niño\, ése es el más grande en el reino de los cielos. El que acoge a un niño como éste en mi nombre me acoge a mí. Cuidado con despreciar a uno de estos pequeños\, porque os digo que sus ángeles están viendo siempre en el cielo el rostro de mi Padre celestial. ¿Qué os parece? Suponed que un hombre tiene cien ovejas: si una se le pierde\, ¿no deja las noventa y nueve en el monte y va en busca de la perdida? Y si la encuentra\, os aseguro que se alegra más por ella que por las noventa y nueve que no se habían extraviado. Lo mismo vuestro Padre del cielo: no quiere que se pierda ni uno de estos pequeños.» \nPalabra del Señor \n\n\n\nLa reflexión del padre Adalberto\, nuestro vicario general \n\n\nMartes de la XIX semana del Tiempo Ordinario. Año I.\n\nLa sucesión de Moisés plantea los interrogantes de cómo se hará presente el Señor en medio de su pueblo y de cómo se cumplirá enteramente su promesa. Este capítulo presenta a Josué como el sucesor de Moisés (vv. 1-8)\, la consignación por escrito de las cláusulas de la Ley y su entrega a los levitas para que se la lean al pueblo (vv. 9-13.24-27)\, y un cántico que será invocado como testimonio contra el pueblo en caso de infidelidad (vv. 16-22.28-30). Esto último corresponde a la costumbre de consignar por escrito y guardar en un lugar sagrado las cláusulas de un pacto y releerlas periódicamente para asegurar su cumplimiento.\nEl tono de arenga militar que tiene este texto no compagina con las actitudes básicas de la misión cristiana. Es preciso situarse en el contexto histórico. La ocupación de la tierra\, fenómeno normal en aquella época\, se presenta como una conquista precedida y auspiciada por el Señor. También pertenece al espíritu de la época presentar como guerreros a los dioses de los pueblos. Israel está en esas coordenadas espaciales y temporales. Es más cuestión de lenguaje y cultura. Nos interesa el mensaje\, más allá del lenguaje\, y la creación de una «cultura misionera» que vaya más allá del proselitismo y descarte definitivamente el dominio.\n\nDeu 31\,1-8.\nEn definitiva\, se trata de tres realidades entrelazadas: la obra del Señor\, que es el cumplimiento de su promesa\, y dos determinados hombres a quienes él confía tareas para que ese cumplimiento se verifique a lo largo de la historia. En este caso\, la promesa se cumple por manos de Moisés\, pero ahora este es relavado por Josué\, en cuyas manos queda la responsabilidad de llevar a un cumplimiento más pleno la misma promesa a favor del mismo pueblo.\n1. El normal relevo de Moisés.\nEn algún momento debía darse. En primer lugar\, se le atribuye a Moisés una consideración de edad: tener ciento veinte años significa haber pertenecido a tres generaciones: la de la cautividad\, la del éxodo (cf. Exo 7\,7) y la del desierto\, siendo esta última la que vagó durante cuarenta años hasta cuando perecieron los que se quejaron de la tierra prometida (cf. Num 14\,33). En segundo lugar\, el relevo se produce antes de ingresar a la tierra prometida\, lo cual tiene un tinte de fracaso para Moisés\, fracaso atribuido a culpa del pueblo (cf. Deu 1\,37-38; 3\,23-29). La culpa de Moisés consistió en no hacerle ver la santidad del Señor al pueblo rebelde (cf. Num 20\,12; 27\,14)\, lo que alude al episodio de Num 20\,1-13\, en donde implícitamente se le reprocha a Moisés no haberse atenido a las instrucciones con las que el Señor quería mostrar su santidad revelando su señorío sobre la naturaleza y la gratuidad de su amor\, y para esto Moisés solo debía «hablar»; es decir\, la sola palabra del Señor (sin acciones humanas) haría la obra. Por eso\, ahora el Señor quiere que su santidad se vea en ausencia de Moisés\, para que quede claro que es él quien conduce al pueblo. La presencia del Señor se verificará por medio del arca de la alianza.\n2. El cumplimiento de la promesa.\nEl asentamiento de los pueblos nómadas comenzaba a darse espontáneamente por todos lados\, y –no siempre– producía disputas entre pueblos por cuestiones territoriales. Es el momento en que los pueblos invocan a sus divinidades para que zanjen esas disputas\, y se deba por entendido que el pueblo vencedor adoraba una divinidad más poderosa. Los israelitas nómadas no fueron ajenos a esta mentalidad\, sobre todo cuando interpretaban su salida de Egipto como un forcejeo entre el Señor y los dioses de Egipto\, los cuales fueron superados por él y\, gracias a esa victoria\, lograron zafarse el yugo de la esclavitud. Ahora viene el cumplimiento de la promesa de la tierra.\nEste cumplimiento es interpretado ahora en términos de dominación de otros pueblos\, que han de ser destruidos\, porque son idólatras. Este es un modo de presentar\, con el lenguaje de castigo\, lo que está dicho en otro lugar: «Si tú vas a conquistar esas tierras\, no es por tu justicia y honradez\, sino que el Señor\, tu Dios\, despoja a esos pueblos por su injusticia y por mantener la palabra que juró a tus padres\, Abraham\, Isaac y Jacob» (Deu 9\,5). En otros términos\, la idolatría\, que legitima el atropello y la injusticia de los reyes paganos\, produjo la injusticia y\, con ella\, la ruina de esas naciones. Y ahora Israel tendrá oportunidad de ocuparlas como quien ocupa un terreno baldío. Pero narrar los hechos como una gesta de conquistadores favorece la comprensión que el pueblo tiene de sí mismo y la presentación que hace del Señor ante los otros pueblos.\n3. La investidura de Josué.\nComo sucesor de Moisés\, es designado su ayudante Josué\, hijo de Nun\, designación hecha por el Señor\, ante Moisés\, privadamente\, en la tienda del encuentro (cf. v. 14). Después\, lo presentó Moisés delante del pueblo. Sigue una exhortación particular a la fuerza y la valentía\, exhortación ya hecha a todo el pueblo en relación con los otros pueblos (cf. v. 6). Esta exhortación particular está en relación con la doble misión de Josué dirigir el pueblo en la toma de la tierra\, y ser garante del cumplimiento de la promesa de Dios a su pueblo. Con estas mismas palabras lo inviste de autoridad para cumplir la responsabilidad de introducir el pueblo a la tierra que el Señor prometió a los antepasados\, y le encarga la tarea de repartirla entre los herederos de esos antepasados. Por fin\, le asegura la misma ayuda y la misma protección del Señor que él tuvo hasta ese momento\, y lo exhorta de nuevo a no sentir temor ni a dejarse abatir por esa responsabilidad.\n\nEs por estos antecedentes que la misión cristiana de «pescar hombres» (metáfora militar para «conquistar pueblos») exigirá dejar las redes (usadas como armas de guerra) y abandonar la barca con el padre y los jornaleros (expresión sintética de una sociedad autoritaria y estratificada). No es lícito para el cristiano «hacer prosélitos» (cf. Mt 23\,15)\, porque su misión es «hacer discípulos» (cf. Mt 28\,19). Pero esa exigencia no siempre se respetó. Y aún hoy necesita ser reiterada frente a los fanatismos que animan a ciertos grupos de «cristianos» cuya fe no es clara. Da mucho que pensar el hecho de que ciertos planes de «evangelismo» fueran ideados con esa matriz «guerrera» del Antiguo Testamento. La misión cristiana solo puede permitirse un forcejeo: convencer a los hombres que –por la razón que sea– se sienten indignos de la buena noticia de que también esta es para ellos (cf. Lc 14\,23).\nTenemos mucho trecho que andar para caminar tras las huellas de Jesús. La misión se concreta en el hecho de proponer la propia experiencia de felicidad –realización personal– y no en el afán de imponer ideas o costumbres. La celebración de la cena del Señor es banquete de hermanos donde se comparte la vida que procede del crucificado resucitado\, su cuerpo y su sangre\, a través de los cuales nos hace partícipes de su Espíritu. Esta vida nos capacita para comunicar el mismo Espíritu (cf. 1Ts 1\,5) y llevar a la condición de hijos de Dios a los que libremente acepten serlo.\nFeliz martes.
URL:https://diocesisdesincelejo.org/calendario/martes-de-la-xix-semana-del-tiempo-ordinario-ano-i/
CATEGORIES:Palabra y reflexión del día
END:VEVENT
BEGIN:VEVENT
DTSTART;VALUE=DATE:20190814
DTEND;VALUE=DATE:20190815
DTSTAMP:20260501T134627
CREATED:20190813T184135Z
LAST-MODIFIED:20190813T213439Z
UID:9276-1565740800-1565827199@diocesisdesincelejo.org
SUMMARY:Miércoles de la XIX semana del Tiempo Ordinario. Año I
DESCRIPTION:Primera lectura\n\nLectura del libro del Deuteronomio (34\,1-12): \nEn aquellos días\, Moisés subió de la estepa de Moab al monte Nebo\, a la cima del Fasga\, que mira a Jericó; y el Señor le mostró toda la tierra: Galaad hasta Dan\, el territorio de Neftall\, de Efraín y de Manasés\, el de Judá hasta el mar occidental\, el Negueb y la comarca del valle de Jericó\, la ciudad de las palmeras\, hasta Soar; y le dijo: «Ésta es la tierra que prometí a Abrahán\, a Isaac y a Jacob\, diciéndoles: “Se la daré a tu descendencia.” Te la he hecho ver con tus propios ojos\, pero no entrarás en ella.»\nY allí murió Moisés\, siervo del Señor\, en Moab\, como había dicho el Señor. Lo enterraron en el valle de Moab\, frente a Bet Fegor; y hasta el dia de hoy nadie ha conocido el lugar de su tumba. Moisés murió a la edad de ciento veinte años; no había perdido vista ni había decaído su vigor. Los israelitas lloraron a Moisés en la estepa de Moab treinta días\, hasta que terminó el tiempo del duelo por Moisés. Josué\, hijo de Nun\, estaba lleno del espíritu de sabiduría\, porque Moisés le había impuesto las manos; los israelitas le obedecieron e hicieron lo que el Señor había mandado a Moisés. Pero ya no surgió en Israel otro profeta como Moisés\, con quien el Señor trataba cara a cara; ni semejante a él en los signos y prodigios que el Señor le envió a hacer en Egipto contra el Faraón\, su corte y su país; ni en la mano poderosa\, en los terribles portentos que obró Moisés en presencia de todo Israel. \nPalabra de Dios \n\n\n\nSalmo\n\nSal 65\,1-3a.5.8.16-17 \nR/. Bendito sea Dios\,\nque me ha devuelto la vida \nAclamad al Señor\, tierra entera;\ntocad en honor de su nombre\,\ncantad himnos a su gloria.\nDecid a Dios: «¡Qué temibles son tus obras!» R/. \nVenid a ver las obras de Dios\,\nsus temibles proezas en favor de los hombres.\nBendecid\, pueblos\, a nuestro Dios\,\nhaced resonar sus alabanzas. R/. \nFieles de Dios\, venid a escuchar\,\nos contaré lo que ha hecho conmigo:\na él gritó mi boca\ny lo ensalzó mi lengua. R/. \n\n\n\nEvangelio\n\nLectura del santo evangelio según san Mateo (18\,15-20): \nEn aquel tiempo\, dijo Jesús a sus discípulos: «Si tu hermano peca\, repréndelo a solas entre los dos. Si te hace caso\, has salvado a tu hermano. Si no te hace caso\, llama a otro o a otros dos\, para que todo el asunto quede confirmado por boca de dos o tres testigos. Si no les hace caso\, díselo a la comunidad\, y si no hace caso ni siquiera a la comunidad\, considéralo como un gentil o un publicano. Os aseguro que todo lo que atéis en la tierra quedará atado en el cielo\, y todo lo que desatéis en la tierra quedará desatado en el cielo. Os aseguro\, además\, que si dos de vosotros se ponen de acuerdo en la tierra para pedir algo\, se lo dará mi Padre del cielo. Porque donde dos o tres están reunidos en mi nombre\, allí estoy yo en medio de ellos.» \nPalabra del Señor \n\n\n\nLa reflexión del padre Adalberto\, nuestro vicario general \n\n\nMiércoles de la XIX semana del Tiempo Ordinario. Año I.\n\nPrimero murió María\, y fue sepultada en Cadés (cf. Nm 20\,1); después murió Aarón\, en el Monte Hor\, a la edad de 123 años (cf. Nm 33\,39). Ahora se reporta la muerte de Moisés\, a los 120 años. Ninguna de las tres muertes se narra en detalle\, aunque de la muerte de María no se reportan ni la edad ni el tiempo de duelo\, de la de Aarón se reportan tres días de duelo (cf. Nm 20\,29).\nEste breve capítulo sirve de conclusión tanto al Deuteronomio como a todo el Pentateuco\, del cual forma parte. Por eso coinciden los nombres de Nebo y Pisgá para designar el mismo monte (cf. Deu 3\,27). El relato de la muerte de Moisés está ligado al de su sucesión por parte de Josué (cf. Deu 1\,37-38; 3\,25-28) de modo semejante a la sucesión de Elías por parte de Eliseo. Así\, el relato\, aunque concluye una narración\, queda abierto a la continuación de la historia.\nEl autor del relato desborda lo real para sugerir lo ideal. Desde la cumbre del Fasga\, en el monte Nebo\, no se puede contemplar la totalidad de la tierra que describe. Pero pretende mostrar que Moisés vio la totalidad de la tierra de la promesa (verla es una forma de tenerla: cf. Gn 13\,14-15; Nm 27\,12-13).\n\nDeu 34\,1-12.\nLa mirada panorámica de la tierra que el Señor le muestra a Moisés la recorre de norte a sur\, así como Abraham la había recorrido por etapas\, también de norte a sur. Por eso el Señor declara la correspondencia entre la tierra prometida y la tierra que va a entregar\, para que conste que la promesa está a punto de cumplirse. Moisés no entrará en ella (cf. Dt 4\,21). El hecho de que esta visión panorámica sea físicamente imposible –aunque desde el monte Nebo sí sea posible ver el Mar Mediterráneo en un día claro–\, y la reiterada insistencia en que Moisés\, pese a que no entra en la tierra\, la contempla íntegramente desde lejos obligan a pensar de nuevo en el sentido que tiene el veto a ese ingreso de Moisés. Tal vez sea una forma de explicar por qué él no completó el éxodo\, no tanto desde el punto de vista de la culpa\, sino desde la perspectiva de la solidaridad que él siempre asumió con respecto del pueblo en la culpa (cf. Deu 1\,29-38). Moisés perece con la «generación malvada»\, pero el último de ella\, y aparte de todos ellos. La visión que el Señor le permite es también ocasión para comprobar por si mismo el cumplimiento de la promesa.\nLa muerte del profeta se reporta sin detalles. La redacción del texto original parece dar a entender que el Señor mismo es quien lo sepulta\, y por eso nadie sabe el lugar de su tumba. El hecho de que no se conozca el sitio de su tumba equipara la muerte de Moisés a la suerte de Elías\, que fue arrebatado al cielo (cf. 2Ry 2\,11). En todo caso\, su muerte no se debió a debilitamiento por razón de la edad\, aunque Moisés mismo se hubiera declarado impedido por la edad para «entrar y salir»\, es decir\, para cumplir sus tareas como jefe (cf. Deu 31\,2). El autor afirma que gozaba del uso de sus facultades y conservaba su vigor. Más bien se entiende como la culminación de una misión\, sugerida por los 120 años que vivió: tres generaciones (la de la esclavitud\, la de la liberación y la de la travesía del desierto). Esta edad es la máxima asignada por Dios al hombre habida cuenta de su condición «de carne» (cf. Gen 6\,3). Pero\, al mismo tiempo\, haber sido testigo de las obras del Señor durante tres generaciones le asigna a su vida un sitial de privilegio\, y al mismo tiempo corona su muerte con una aureola de realización personal. El duelo por su muerte fue de treinta días. El duelo por la muerte del Faraón era de setenta y dos días; el de la muerte de Jacob fue de setenta días; el de la muerte de Aarón fue de treinta días. Esta comparación permite apreciar lo lamentable que se pondera la muerte de Moisés\, que\, por otro lado\, se diferencia de la de Aarón en el hecho de que de este último si se conoce el lugar de su sepultura (cf. Num 20\,26.28).\nLa capacidad de Josué se expresa en «grandes dotes de prudencia» (רוּחַ הָכְמָה)\, y se atribuye a que Moisés le impuso las manos. Esta imposición de manos significaba la transmisión del espíritu\, la delegación de autoridad (cf. Nm 27\,20) y la investidura para el cargo. Y a ello se debe también el hecho de su aceptación por parte de los israelitas.\nEl balance final indica que Moisés en relación con el Señor y el pueblo ocupa un puesto singular:\n1. Ningún profeta se le compara. La profecía era para Israel la gran mediación con el Señor; ella marca la diferencia entre los «mediadores» paganos\, que pretendían dominar sus divinidades\, y los profetas hebreos\, que eran receptores de la palabra del Señor y debían ser fieles a ella. Moisés es un profeta incomparable\, aunque él mismo promete que el Señor enviará «un profeta… como yo» (Deu 18\,15). Él se convierte para Israel en paradigma de profeta.\n2. Su intimidad con Dios es sin par. El trato «cara cara» del Señor con Moisés (cf. Num 12\,6-8) lo distingue del común de los profetas\, porque la revelación del Señor a él es directa\, sin recurso alguno a visiones ni sueños (lo que implica una comunicación imperfecta\, «velada»)\, de tal modo que Moisés no se imaginaba a Dios\, sino que lo contemplaba. La tienda de la reunión\, que parece ser una especie de capilla privada de Moisés\, es testimonio de esa intimidad.\n3. Como liberador es inigualable. Los «signos y prodigios» que Moisés realizó en Egipto enviado por el Señor también lo sitúan por fuera de la serie de los profetas\, los cuales realizaban acciones simbólicas o gestos expresivos para comunicar el mensaje\, pero lo que hizo Moisés\, por encargo del Señor\, «contra el Faraón\, su corte y su país» mostró la potente mano del Señor que liberó de la esclavitud a los israelitas y\, como siervo del Señor\, venció la resistencia del imperio opresor.\n\nMoisés queda como figura de referencia\, a la vez grandiosa y truncada. Lleva a cabo el éxodo del pueblo\, pero el suyo se queda inconcluso. Moisés es una figura pendiente de terminar. Pero\, del mismo modo\, es una figura modélica\, por cuanto cumple su misión con admirable abnegación\, anteponiendo siempre el bien del pueblo a su bienestar personal o familiar\, incluso cuando ese pueblo no le agradecía. No solo fue mediador entre el Señor y el pueblo\, sino –sobre todo– fiel intercesor a favor del pueblo delante del Señor. De forma serena aceptó su relevo y entregó su «cargo» al sucesor sin amargura ni frustración\, consciente de haber cumplido su misión.\nEn Jesús esa figura logrará tanto la perfección como la plenitud. Él libera radicalmente al hombre y lo conduce a la plenitud de la vida (salvación) convirtiéndose él en el modelo humano acabado («el Hijo del Hombre»)\, sacándolo –primero– del «mundo» e introduciéndolo en su comunidad alternativa («mi Iglesia») para llevarlo –por último– a la verdadera tierra prometida\, «el reino del Padre». En vez de una Ley\, nos infunde su Espíritu\, que es impulso de amor divino y transmisor de vida definitiva. El maná de su éxodo es la eucaristía\, verdadero pan de vida\, cuerpo y sangre de Jesús\, que nos configura con él en comunión de vida y de obra.\nFeliz miércoles.
URL:https://diocesisdesincelejo.org/calendario/miercoles-de-la-xix-semana-del-tiempo-ordinario-ano-i/
CATEGORIES:Palabra y reflexión del día
END:VEVENT
BEGIN:VEVENT
DTSTART;VALUE=DATE:20190814
DTEND;VALUE=DATE:20190816
DTSTAMP:20260501T134627
CREATED:20190814T213712Z
LAST-MODIFIED:20190814T213712Z
UID:9280-1565740800-1565913599@diocesisdesincelejo.org
SUMMARY:Solemnidad de la Asunción de la Bienaventurada Virgen María
DESCRIPTION:Primera lectura\nLectura del libro del Apocalipsis (11\,19a;12\,1.3-6a.10ab): \nSe abrió en el cielo el santuario de Dios y en su santuario apareció el arca de su alianza. Después apareció una figura portentosa en el cielo: Una mujer vestida de sol\, la luna por pedestal\, coronada con doce estrellas. Apareció otra señal en el cielo: Un enorme dragón rojo\, con siete cabezas y diez cuernos y siete diademas en las cabezas. Con la cola barrió del cielo un tercio de las estrellas\, arrojándolas a la tierra. El dragón estaba enfrente de la mujer que iba a dar a luz\, dispuesto a tragarse el niño en cuanto naciera. Dio a luz un varón\, destinado a gobernar con vara de hierro a los pueblos. Arrebataron al niño y lo llevaron junto al trono de Dios. La mujer huyó al desierto\, donde tiene un lugar reservado por Dios.\nSe oyó una gran voz en el cielo: «Ahora se estableció la salud y el poderío\, y el reinado de nuestro Dios\, y la potestad de su Cristo.» \nPalabra de Dios\n\n\nSalmo\nSal 44\,10bc.11-12ab.16 \nR/. De pie a tu derecha está la reina\, enjoyada con oro de Ofir \nHijas de reyes salen a tu encuentro\,\nde pie a tu derecha está la reina\,\nenjoyada con oro de Ofir. R/. \nEscucha\, hija\, mira: inclina el oído\,\nolvida tu pueblo y la casa paterna;\nprendado está el rey de tu belleza:\npóstrate ante él\, que él es tu señor. R/. \nLas traen entre alegría y algazara\,\nvan entrando en el palacio real. R/.\n\n\nSegunda lectura\nLectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios (15\,20-27a): \nCristo resucitó de entre los muertos: el primero de todos. Si por un hombre vino la muerte\, por un hombre ha venido la resurrección. Si por Adán murieron todos\, por Cristo todos volverán a la vida. Pero cada uno en su puesto: primero Cristo\, como primicia; después\, cuando él vuelva\, todos los que son de Cristo; después los últimos\, cuando Cristo devuelva a Dios Padre su reino\, una vez aniquilado todo principado\, poder y fuerza. Cristo tiene que reinar hasta que Dios haga de sus enemigos estrado de sus pies. El último enemigo aniquilado será la muerte. Porque Dios ha sometido todo bajo sus pies. \nPalabra de Dios\n\n\nEvangelio\nLectura del santo evangelio según san Lucas (1\,39-56): \nEn aquellos días\, Maria se puso en camino y fue aprisa a la montaña\, a un pueblo de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. En cuanto Isabel oyó el saludo de Maria\, saltó la criatura en su vientre.\nSe llenó Isabel del Espíritu Santo y dijo a voz en grito: «¡Bendita tú entre las mujeres\, y bendito el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor? En cuanto tu saludo llegó a mis oídos\, la criatura saltó de alegría en mi vientre. Dichosa tú\, que has creído\, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá.»\nMaría dijo: «Proclama mi alma la grandeza del Señor\, se alegra mi espíritu en Dios\, mi salvador; porque ha mirado la humillación de su esclava. Desde ahora me felicitarán todas las generaciones\, porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí: su nombre es santo\, y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación. Él hace proezas con su brazo: dispersa a los soberbios de corazón\, derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes\, a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos. Auxilia a Israel\, su siervo\, acordándose de la misericordia –como lo había prometido a nuestros padres– en favor de Abrahán y su descendencia por siempre.»\nMaría se quedó con Isabel unos tres meses y después volvió a su casa. \nPalabra del Señor\n\n\nLa reflexión del padre Adalberto\, nuestro vicario general\n\n15 de agosto.\nAsunción de la Virgen María.\n\nI. VÍSPERA DE LA SOLEMNIDAD\n\nEsta solemnidad celebra la glorificación de la madre del Señor\, que es imagen y figura de la Iglesia\, y\, por ende\, celebra la gloria de la Iglesia que ha vencido la muerte por seguir al Señor. No es simétrica ni equivalente a «ascensión» (latín: ascensio)\, es la repercusión de la glorificación del Mesías en los suyos. María\, como primera creyente\, primera cristiana\, e imagen viviente de la Iglesia es la primera a quien la Iglesia declara públicamente asumida por el Padre. «Asunción» (lat. adsumptio/assumptio) es un término que procede del verbo latino assumere\, que significa:\n• Atraer a sí.\n• Tomar para sí.\n• Aceptar.\nComo el cielo se concibe «arriba»\, eso le añadió a «asunción» la connotación de «elevación»\, y de ahí se pasó a la eventual confusión de «asunción» con «ascensión».\n\n1. Primera lectura (1Cro 15\,3-4.15-16).\nDespués de su coronación\, el primer acto oficial de David es trasladar el arca de la alianza desde «Villa Sotos» (קִריַת יְעָרים) hasta la casa de Obededón (cf. 2Cro 13\,5.13)\, según el ceremonial que Moisés prescribió\, a cargo de los levitas\, con cantores y músicos\, e introdujeron el arca en una tienda que David tenía preparada. Tras los sacrificios y las ofrendas\, David bendijo al pueblo.\nMaría es presentada momentáneamente como arca de la alianza cuando lleva en su seno a Jesús y visita a Isabel. La liturgia compara la alegría de la asunción de María con la que sintió el pueblo de Israel al recibir el arca de la alianza en la tienda construida por David\, pero a la inversa: lo que ahora celebramos no es la presencia de Dios en medio del pueblo\, sino la comparecencia de un ser humano\, María\, la madre del Señor\, en el cielo\, en presencia del Padre\, porque en ella se nos muestra en su plenitud la obra salvadora de Jesús.\n\n2. Segunda lectura (1Co 15\,54-57).\nLa victoria de la vida sobre la muerte supone la muerte\, porque esta condición mortal no puede heredar el reino de Dios; incluso si no muriéramos tendríamos que ser transformados para poder heredar la vida incorruptible. Esta realidad corruptible «tiene que vestirse de incorrupción»\, y la realidad mortal «tiene que vestirse de inmortalidad». Este «vestirse» significa que la muerte física no aniquila nuestra realidad humana\, sino que la transfigura. Y entonces será cuando se verá no solo el fracaso de la muerte\, sino también el del pecado y\, por consiguiente\, la precariedad de la Ley\, porque\, si el pecado ha operado como aguijón de la muerte\, la Ley lo ha hecho como fuerza del pecado. La magnificencia de Dios se ha mostrado dándonos la victoria sobre la muerte «por medio de nuestro Señor\, Jesús Mesías». En su calidad de «Señor»\, nos libera; como «Jesús»\, nos salva; como «Mesías»\, nos introduce en el reino.\n\n3. Evangelio (Lc 11\,27-28)\nEl evangelio nos recuerda que la dicha de la transmisión de la vida física (de madre a hijo) no es comparable a la dicha de la vida que el Padre Dios transmite a quienes escuchan y guardan su mensaje. El breve texto del evangelio habla de la «madre» de Jesús en dos planos: biológico\, por un lado\, y étnico\, por el otro.\nLa enardecida «mujer» que grita «de entre la multitud»\, como vocera del «resto de Israel»\, habla a favor de Jesús:\n• «Dichoso el vientre que te llevó…»: hace consistir la dicha de la «madre» (nación) de Jesús en la generación biológica\, o sea\, en la supervivencia nacional.\n• «…y los pechos que te criaron»: radica esa dicha en la transmisión de la leche (enseñanza) por vía materna (nacional)\, o sea\, en las tradiciones judías.\nEsto se da en la perspectiva de quienes pensaban que la promesa de Dios\, la vida\, se concretaba en una descendencia numerosa. Jesús precisa que la promesa del Padre es el Espíritu Santo (cf. Lc 24\,49)\, y por eso re-orienta la proclamación de dicha:\n• «Mejor: ¡dichosos los que escuchan el mensaje de Dios…!»: la dicha no es para el pasado\, es la realidad de un pueblo nuevo\, no afianzado en los vínculos de carne y sangre\, sino en la escucha del mensaje de Dios (cf. Lc 8\,21).\n• «¡…y lo cumplen!» (lit.: «lo guardan»): La dicha radica en la fidelidad al mensaje que ahora es la norma de la alianza con Dios. Este mensaje produce fruto al ciento por uno (cf. Lc 8\,8)\, como el «fruto» del vientre de María (cf. Lc 1\,42).\nJesús va más allá de los vínculos de la «carne» (biológicos y culturales) y conduce a la dicha del reino\, la de las bienaventuranzas\, que asegura la «gran» recompensa de Dios (cf. Lc 6\,23). Ya no se trata de la supervivencia étnica del colectivo\, sino de la supervivencia definitiva por escuchar y cumplir fielmente el mensaje de Dios. La alegría de María radica en ser llamada «dichosa» por todas las generaciones a causa de las obras que el Potente hizo en su favor (cf. Lc 1\,47-48).\n\nPor eso celebramos la asunción de María\, o –como dice el apóstol– la absorción de su condición mortal humana por la fuente inagotable de la vida\, que es el Padre. Este no es privilegio exclusivo suyo\, sino destino de todo el que escucha y cumple el mensaje de Dios.\nEn la recepción de la eucaristía se anticipa nuestra propia asunción\, porque\, en vez de nosotros volver vida nuestra el pan que recibimos\, ese pan «absorbe» nuestra condición mortal\, viste de incorruptibilidad este ser corruptible y nos hace partícipes de la vida divina.\n\n\n\nII. DÍA DE LA SOLEMNIDAD\n\nLa repercusión de la resurrección del Mesías en cada seguidor suyo\, subrayada en la víspera de esta celebración\, tiene su complemento natural en esta afirmación de la repercusión de dicha resurrección en la Iglesia entera.\n\n1. Primera lectura (Ap 11\,19a; 12\,1-6a.10ab).\nEn medio de las persecuciones que sufre la Iglesia\, Dios se manifiesta recordando su fidelidad («el arca de la alianza») y anuncia que viene a intervenir en la historia.\nSu intervención se realiza por medio de «una magnífica señal»:\n• Una mujer (γυνή\, casada y apta para la maternidad): la esposa fiel y fecunda.\n• Revestida de sol: envuelta por Dios en su propia gloria.\n• La luna bajo sus pies: dominio sobre la historia (sucesión del tiempo).\n• Coronada de doce estrellas: su realeza triunfante y trascendente.\n• Encinta (permanentemente): espera la vida nueva que ha de llegar.\n• En trabajos de parto: perseguida.\nFrente a ella\, otra señal:\n• Un dragón rojo: bestia ensangrentada\, símbolo del imperio asesino.\n• Siete cabezas: vigencia plena\, expresa el mal endiosado («en el cielo»).\n• Diez cuernos: poder limitado.\n• Siete diademas: se trata del poder político.\n• Barrió la tercera parte de las estrellas: hegemonía que derroca otros reyes.\n• Devorar al hijo: intolerancia del poder frente al hombre nuevo.\nLa mujer-comunidad da a luz al hombre nuevo a pesar de la oposición del poder asesino. El hombre nuevo es invencible\, porque participa del señorío de Dios; la comunidad sigue bajo persecución\, y le toca hacer su éxodo en la historia\, en el «desierto»\, sin amoldarse a la sociedad\, sin pertenecer al «mundo».\n\n2. Segunda lectura (1Co 15\,20-27a).\nLa segunda lectura nos recuerda las dos «etapas» del reino de Dios:\n1. Reinado del Mesías. Primero tiene que reinar el Mesías\, hasta cuando haya aniquilado «toda soberanía\, autoridad y fuerza» contrarias a él\, la última de las cuales será la muerte.\n2. Reinado del Padre. Después de sometida la muerte\, el Mesías entregará su reino a Dios Padre. «Y Dios lo será todo en todos» (15\,28\, omitido)\, otra forma de hablar de la «asunción».\nLa resurrección del Mesías es un hecho\, y garantiza que su potencia de vida resucita a los suyos. Él es nuevo Adán. Si la solidaridad con el primero nos hizo mortales\, la solidaridad con el Mesías nos hace inmortales. Su obra es vencer la muerte a lo largo de la historia (por la supresión de los enemigos del hombre) hasta poner a los suyos en manos del Padre\, después de haber aniquilado definitivamente la muerte (al resucitarlos) para que vivan por siempre en comunión con él.\n\n3. Evangelio (Lc 1\,39-56).\nEl evangelio nos presenta a María dando testimonio del reinado del Mesías y anunciándolo (Lc 1\,39-56). Por su testimonio\, transmite el Espíritu Santo y provoca la alegría de la liberación; por su anuncio\, declara caduco el viejo orden social y la instauración de uno totalmente nuevo.\nMaría exalta al Señor porque ha sido exaltada por él. Dios «salvador» (comunicador de vida) es su alegría. Su dicha está destinada a ser reconocida y proclamada por las generaciones futuras.\nLa activa fuerza salvadora de Dios («su brazo») interviene en la historia:\n• haciendo fracasar los planes asesinos y negando su apoyo a los poderosos\,\n• reivindicando a los sometidos y dando apoyo a sus justas aspiraciones\, y\n• manifestando su fidelidad a la alianza y a la promesa hechas desde antiguo.\n\n La asunción de María nos recuerda que:\n• Dios la tomó para sí y la preservó del pecado –no del dolor– para que acogiera al Mesías y lo diera a luz para salvación de la humanidad. Eso mismo hace con nosotros\, cuando nos llama a aceptar a Jesús por la fe y manifestarlo por medio del testimonio de vida y de palabra.\n• Ella afrontó el mal y lo enfrentó al amar a Jesús en la adversidad\, desde la huida a Egipto hasta la cruz\, cuando el «dragón» quiso devorarlo\, apropiándose así del destino del Mesías. Nosotros también asumimos la cruz del Mesías para que él nos haga partícipes de su gloria.\n• Ella exaltó\, celebró\, proclamó y gozó la acción salvadora de Dios en la historia del pueblo\, y la asumió como hecha en favor suyo\, solidaria con él y con el pueblo sufrido. Nosotros también tomamos sobre los hombros las tareas de la buena noticia\, para que la vida de Jesús (su Espíritu) anime al pueblo de Dios\, y nuestra alegría consista en ver resurgir el pueblo de sus humillaciones.\nCiertamente\, la virgen María asunta al cielo (es decir\, asumida por Dios) es «figura y primicias de la Iglesia»\, además de «consuelo y esperanza del pueblo peregrino»\, como canta en el prefacio de la misa de hoy la Iglesia terrestre\, que no está destinada a un futuro sombrío sino esplendoroso.\nCuando comulgamos\, Jesús nos asume y\, progresivamente\, va suprimiendo el poder del mal en nuestras vidas\, hasta cuando nos asuma del todo y nos lleve a la gloria eterna\, en donde «los justos brillarán como el sol en el reino de su Padre» (Mt 13\,45).\nCelebramos esta solemnidad como profecía de nuestro glorioso destino.\nFeliz solemnidad.
URL:https://diocesisdesincelejo.org/calendario/solemnidad-de-la-asuncion-de-la-bienaventurada-virgen-maria/
CATEGORIES:Palabra y reflexión del día
END:VEVENT
BEGIN:VEVENT
DTSTART;VALUE=DATE:20190816
DTEND;VALUE=DATE:20190817
DTSTAMP:20260501T134627
CREATED:20190816T020821Z
LAST-MODIFIED:20190816T020821Z
UID:9284-1565913600-1565999999@diocesisdesincelejo.org
SUMMARY:Viernes de la XIX semana del Tiempo Ordinario. Año I
DESCRIPTION:Primera lectura\nLectura del libro de Josué (24\,1-13): \nEn aquellos días\, Josué reunió a las tribus de Israel en Siquén. Convocó a los ancianos de Israel\, a los cabezas de familia\, jueces y alguaciles\, y se presentaron ante el Señor.\nJosué habló al pueblo: «Así dice el Señor\, Dios de Israel: “Al otro lado del río Éufrates vivieron antaño vuestros padres\, Teraj\, padre de Abrahán y de Najor\, sirviendo a otros dioses. Tomé a Abrahán\, vuestro padre\, del otro lado del río\, lo conduje por todo el país de Canaán y multipliqué su descendencia dándole a Isaac. A Isaac le di Jacob y Esaú. A Esaú le di en propiedad la montaña de Seír\, mientras que Jacob y sus hijos bajaron a Egipto. Envié a Moisés y Aarón para castigar a Egipto con los portentos que hice\, y después os saqué de allí. Saqué de Egipto a vuestros padres; y llegasteis al mar. Los egipcios persiguieron a vuestros padres con caballería y carros hasta el mar Rojo. Pero gritaron al Señor\, y él puso una nube oscura entre vosotros y los egipcios; después desplomó sobre ellos el mar\, anegándolos. Vuestros ojos vieron lo que hice en Egipto. Después vivisteis en el desierto muchos años. Os llevé al país de los amorreos\, que vivían en Transjordania; os atacaron\, y os los entregué. Tomasteis posesión de sus tierras\, y yo los exterminé ante vosotros. Entonces Balac\, hijo de Sipor\, rey de Moab\, atacó a Israel; mandó llamar a Balaán\, hijo de Beor\, para que os maldijera; pero yo no quise oír a Balaán\, que no tuvo más remedio que bendeciros\, y os libré de sus manos. Pasasteis el Jordán y llegasteis a Jericó. Los jefes de Jericó os atacaron: los amorreos\, fereceos\, cananeos\, hititas\, guirgaseos\, heveos y jebuseos; pero yo os los entregué; sembré el pánico ante vosotros\, y expulsasteis a los dos reyes amorreos\, no con tu espada ni con tu arco. Y os di una tierra por la que no habíais sudado\, ciudades que no habíais construido\, y en las que ahora vivís\, viñedos y olivares que no habíais plantado\, y de los que ahora coméis.”» \nPalabra de Dios\n\n\nSalmo\nSal 135\,1-3.16-18.21-22.24 \nR./ Porque es eterna su misericordia \nDad gracias al Señor porque es bueno. R/. \nDad gracias al Dios de los dioses. R/. \nDad gracias al Señor de los señores. R/. \nGuió por el desierto a su pueblo. R/. \nÉl hirió a reyes famosos. R/. \nDio muerte a reyes poderosos. R/. \nLes dio su tierra en heredad. R/. \nEn heredad a Israel\, su siervo. R/. \nY nos libró de nuestros opresores. R/.\n\n\nEvangelio de hoy\nLectura del santo evangelio según san Mateo (19\,3-12): \nEn aquel tiempo\, se acercaron a Jesús unos fariseos y le preguntaron\, para ponerlo a prueba: «¿Es lícito a uno despedir a su mujer por cualquier motivo?»\nÉl les respondió: «¿No habéis leído que el Creador\, en el principio\, los creó hombre y mujer\, y dijo: “Por eso abandonará el hombre a su padre y a su madre\, y se unirá a su mujer\, y serán los dos una sola carne”? De modo que ya no son dos\, sino una sola carne. Pues lo que Dios ha unido\, que no lo separe el hombre.»\nEllos insistieron: «¿Y por qué mandó Moisés darle acta de repudio y divorciarse?»\nÉl les contestó: «Por lo tercos que sois os permitió Moisés divorciaros de vuestras mujeres; pero\, al principio\, no era así. Ahora os digo yo que\, si uno se divorcia de su mujer –no hablo de impureza– y se casa con otra\, comete adulterio.»\nLos discípulos le replicaron: «Si ésa es la situación del hombre con la mujer\, no trae cuenta casarse.»\nPero él les dijo: «No todos pueden con eso\, sólo los que han recibido ese don. Hay eunucos que salieron así del vientre de su madre\, a otros los hicieron los hombres\, y hay quienes se hacen eunucos por el reino de los cielos. El que pueda con esto\, que lo haga.» \nPalabra del Señor\n\n\nLa reflexión del padre Adalberto\n\nViernes de la XIX semana del Tiempo Ordinario. Año I.\n\nEs bastante discutido el origen de este capítulo\, pero es claro su mensaje. Se trata de ratificar la alianza del pueblo con el Señor como contrapartida al cumplimiento de la promesa por parte de Dios. Hay dos partes\, que se distribuyen prácticamente en los dos últimos textos del libro que se proponen en esta lectura a grandes zancadas:\n1. Alocución del Señor (vv. 1-13). Historia del pueblo: narración de lo que fue antes y después de que el Señor tomara la iniciativa de revelársele. Consta de siete etapas. Texto de hoy\n2. Diálogo entre Josué y el pueblo (vv. 14-24). Exhortación a la fidelidad al Señor\, expresada en la renuncia a la idolatría. Respuesta del pueblo. Texto de mañana.\n\nJos 24\,2-13.\nEl capítulo comienza con tres acciones de Josué (v. 1\, omitido): reunir «todas las tribus de Israel» (כָּל שִׁבְטֵי יִשְׂרָאֵל)\, convocar a las autoridades (ancianos\, jefes\, jueces y alguaciles) ante la presencia de Dios\, y hablarle al pueblo. Se trata de una asamblea de estricto carácter religioso.\nLa introducción del «discurso de Dios» (Josué es su portavoz) es de corte profético\, lo que sitúa a Josué en ese plano. El verdadero interlocutor del pueblo es el Señor.\nAntes de la revelación. Al otro lado del río (Éufrates)\, Téraj y sus hijos Abram y Najor (se omite la mención de Harán) eran idólatras («servían a otros dioses»). De hecho\, el nombre de Téraj alude a un culto dado a la divinidad Luna. Este culto a esas divinidades será el que terminará por ser prohibido a Israel (cf. Exo 20\,3). No hay mención alguna de los antepasados semitas (Arfaxad\, Sélaj Héber\, Péleg\, Reú\, Sarug\, Najor).\nRevelación a Abraham. En un siguiente momento\, se constata la irrupción del Señor: él tomó a Abraham «del otro lado del Río» (el Éufrates aparece como límite de frontera\, lugar de la ruptura) y lo condujo a Canaán\, donde lo multiplicó dándole a Isaac. No nombra a Ismael\, omisión que pretende afirmar la unidad del pueblo\, ni tampoco menciona la bajada de Abraham a Egipto.\nLa descendencia prometida. El «dar» hijos implica la prolongación del nombre y la garantía del futuro de la vida. Los dos hijos de Isaac\, Esaú y Jacob\, ratifican y multiplican el don que le hizo antes a Abraham dándole a Isaac. Pero no dice nada al respecto de estos hijos\, excepto lo que seguirá a continuación\, que no es lo que esperaría el que conoce la tradición patriarcal del Génesis.\nSus diferentes destinos. Con el énfasis dado al don de la tierra hecho a Esaú\, contrasta el hecho de no mencionar iniciativa divina alguna en la bajada de Jacob y sus hijos a Egipto. Lo primero se presenta como un don divino («a Esaú le di en propiedad el monte de Seír»)\, lo segundo\, por lo contrario\, aparece como una iniciativa privada («Jacob y sus hijos bajaron a Egipto»)\nLa liberación de Egipto. Se extiende en este punto\, pero no menciona la opresión egipcia; habla del paso del «Mar Rojo». La mención de Moisés y Aarón aparece claramente subordinada («envié a Moisés y Aarón»)\, porque el protagonista es el Señor. Menciona un «castigo» a Egipto\, pero no explica la razón de ser del mismo\, así mismo\, menciona los «portentos» y la «sacada» de Egipto (se refiere aquí tanto a la generación presente como a los antepasados) y\, por último\, menciona los acontecimientos en torno al Mar Rojo: llegada de los israelitas\, persecución por parte de los egipcios\, apelación de los israelitas al Señor\, la «nube oscura» de la que él se valió para proteger a los israelitas\, y el «desplome» del mar sobre los egipcios… a los ojos de los israelitas. Es notable la extensión que le dedica el discurso a esta parte.\nLa estancia en el desierto. Llama la atención también la omisión respecto de la alianza del Sinaí\, quizá para destacar más la alianza que se va a pactar enseguida\, o tal vez para dar a entender que la que cuenta es la del presente. No se refiere a la idolatría ni a la rebeldía del pueblo\, aunque sí habla de lo prolongada que fue la estancia en el desierto («muchos años»)\, estancia que no comenta ni justifica\, como si el asunto no fuera tan digno de mención como el anterior. Solo menciona los favores de Dios\, no sus «castigos».\nOcupación de Transjordania. Recuerda las victorias sobre los reyes amorreos (Og y Sijón: cf. Num 21\,21-35)\, cuyos nombres no menciona. Se refiere a Balac y Balaam (Num 22–24)\, y da relieve a la acción protectora del Señor\, que impidió la maldición y provocó la bendición de Balaam a favor de los israelitas. Pero no se refiere al grave pecado de Baal Fegor (Num 25) ni tampoco al consiguiente «castigo»\, omisión esta que prolonga la observación anotada anteriormente.\nOcupación de Cisjordania. Victoria sobre los poderosos de Jericó\, expulsión de los (siete) pueblos por ellos representados\, el pánico («la plaga de avispas») que los derrotó\, y la tierra que ocuparon sin esfuerzo. Hay que notar que el énfasis del éxito de la conquista está puesto en la acción del Señor y no en las armas de los israelitas («no con tu espada ni con tu arco»). El discurso enumera tres dones: la victoria sobre los «dueños» de Jericó\, la expulsión de los pueblos y la recepción de tierra\, ciudades y campos cultivados.\n\n El autor parece empeñado en señalar solo los beneficios de Dios sin mencionar los pecados del pueblo ni sus correspondientes consecuencias («castigos»)\, con el claro propósito de facilitar la adhesión de fe a él. Pero\, al mismo tiempo\, haciendo la mirada retrospectiva y recordando que el pueblo tiene un pasado que hunde raíces en la idolatría\, y teniendo en cuenta el entorno\, que es también politeísta\, Josué quiere que el pueblo –que ciertamente es mixto desde que salió del país de la esclavitud– al que muy probablemente se le están vinculando algunos residentes de los pueblos ocupados\, afiance su fe en el Señor y el carácter exclusivo de esta relación. Para logarlo\, solamente hace énfasis en el amor del Señor que los ha venido conduciendo con solicitud y con protección continua\, sin insistir en los pecados del pueblo\, pues ya tuvieron suficiente cuando recibieron el «castigo». El discurso quiere mostrar la indulgencia del Señor y ofrecerles una nueva oportunidad a todos\, como una especie de amnistía: «borrón y cuenta nueva».\nEsto nos sugiere algo muy recomendable antes del «acto penitencial» que nosotros realizamos al comenzar celebrar el banquete eucarístico. Puesto que se trata de lo que llamamos «eucaristía» (acción de gracias)\, la celebración debe comenzar con una sentida acción de gracias a Dios por su amor\, por nuestra vocación a la fe\, por sus bendiciones\, por las personas que él ha puesto providencialmente en nuestro camino para ayudarnos a crecer\, por la capacidad que nos da de amar\, servir y perdonar\, etc. Tal reconocimiento preparará mejor la andadura a nuestro «acto penitencial»\, es decir\, al reconocimiento de nuestros pecados y a la correspondiente súplica de perdón\, y se equilibra mejor el comienzo de nuestra celebración\, de la cual vamos a salir una vez más con la certeza de haber sido amados y bendecidos gratuitamente\, por puro amor divino.\nFeliz viernes.
URL:https://diocesisdesincelejo.org/calendario/viernes-de-la-xix-semana-del-tiempo-ordinario-ano-i/
CATEGORIES:Palabra y reflexión del día
END:VEVENT
BEGIN:VEVENT
DTSTART;VALUE=DATE:20190817
DTEND;VALUE=DATE:20190818
DTSTAMP:20260501T134627
CREATED:20190817T035752Z
LAST-MODIFIED:20190817T040208Z
UID:9287-1566000000-1566086399@diocesisdesincelejo.org
SUMMARY:Sábado de la XIX semana del Tiempo Ordinario. Año I
DESCRIPTION:Primera lectura\n\nLectura del libro de Josué (24\,14-29): \nEn aquellos días\, Josué continuó hablando al pueblo: «Pues bien\, temed al Señor\, servidle con toda sinceridad; quitad de en medio los dioses a los que sirvieron vuestros padres al otro lado del río y en Egipto; y servid al Señor. Si no os parece bien servir al Señor\, escoged hoy a quién queréis servir: a los dioses que sirvieron vuestros padres al este del Éufrates o a los dioses de los amorreos en cuyo país habitáis; yo y mi casa serviremos al Señor.»\nEl pueblo respondió: «¡Lejos de nosotros abandonar al Señor para servir a dioses extranjeros! El Señor es nuestro Dios; él nos sacó a nosotros y a nuestros padres de la esclavitud de Egipto; él hizo a nuestra vista grandes signos\, nos protegió en el camino que recorrimos y entre todos los pueblos por donde cruzamos. El Señor expulsó ante nosotros a los pueblos amorreos que habitaban el país. También nosotros serviremos al Señor: ¡es nuestro Dios!»\nJosué dijo al pueblo: «No podréis servir al Señor\, porque es un Dios santo\, un Dios celoso. No perdonará vuestros delitos ni vuestros pecados. Si abandonáis al Señor y servís a dioses extranjeros\, se volverá contra vosotros y\, después de haberos tratado bien\, os maltratará y os aniquilará.»\nEl pueblo respondió: «¡No! Serviremos al Señor.»\nJosué insistió: «Sois testigos contra vosotros mismos de que habéis elegido servir al Señor.»\nRespondieron: «¡Somos testigos!»\nJosué contestó: «Pues bien\, quitad de en medio los dioses extranjeros que conserváis\, y poneos de parte del Señor\, Dios de Israel.»\nEl pueblo respondió: «Serviremos al Señor\, nuestro Dios\, y le obedeceremos.»\nAquel día\, Josué selló el pacto con el pueblo y les dio leyes y mandatos en Siquén. Escribió las cláusulas en el libro de la ley de Dios\, cogió una gran piedra y la erigió allí\, bajo la encina del santuario del Señor\, y dijo a todo el pueblo: «Mirad esta piedra\, que será testigo contra vosotros\, porque ha oído todo lo que el Señor nos ha dicho. Será testigo contra vosotros\, para que no podáis renegar de vuestro Dios.» Luego despidió al pueblo\, cada cual a su heredad.\nAlgún tiempo después murió Josué\, hijo de Nun\, siervo del Señor\, a la edad de ciento diez años. \nPalabra de Dios \n\n\n\nSalmo\n\nSal 15\,1-2a.5.7-8.11 \nR/. Tú\, Señor\, eres el lote de mi heredad \nProtégeme\, Dios mío\, que me refugio en ti;\nyo digo al Señor: «Tú eres mi bien.»\nEl Señor es el lote de mi heredad y mi copa;\nmi suerte está en tu mano. R/. \nBendeciré al Señor\, que me aconseja\,\nhasta de noche me instruye internamente.\nTengo siempre presente al Señor\,\ncon él a mi derecha no vacilaré. R/. \nMe enseñarás el sendero de la vida\,\nme saciarás de gozo en tu presencia\,\nde alegría perpetua a tu derecha. R/. \n\n\n\nEvangelio de hoy\n\nLectura del santo evangelio según san Mateo (19\,13-15): \nEn aquel tiempo\, le acercaron unos niños a Jesús para que les impusiera las manos y rezara por ellos\, pero los discípulos los regañaban. Jesús dijo: «Dejadlos\, no impidáis a los niños acercarse a mí; de los que son como ellos es el reino de los cielos.» Les impuso las manos y se marchó de allí. \nPalabra del Señor \n\n\n\nLa reflexión del padre Adalberto\, nuestro vicario general \n\n\nSábado de la XIX semana del Tiempo Ordinario. Año I.\n\nEste texto incluye un diálogo entre Josué y el pueblo\, y prácticamente concluye el libro; quedan unos cuantos versículos (30-33)\, que relatan el entierro de Josué\, el destino de los restos de José\, hijo de Jacob\, y el de los restos de Eleazar\, hijo de Aarón.\nEn el versículo 13 concluyó la alocución del «Señor\, Dios de Israel» (cf. v. 2) por medio de Josué. Sin fórmula de continuidad\, de manera casi abrupta\, Josué deja de hablar en nombre del Señor y empieza a hacerlo en su propio nombre desde el versículo 14 hasta el 24. Se da así un diálogo entre Josué y el pueblo. Desde el versículo 25 hasta el 28 se ratifica la alianza\, ratificación que concluye con el envío del pueblo\, cada uno a su heredad\, como era usual (cf. 1Sam 10\,25; 2Sam 18\,2). El versículo 29 reporta la muerte de Josué.\nEl diálogo se estructura en siete intervenciones\, tres de Josué y cuatro del pueblo. En particular\, el verbo servir (עבד) aparece siete veces en la intervención de Josué y otras siete en el diálogo.\n\nJos 24\,14-29.\nLo que podría servir para indicar el paso del discurso de Dios al de Josué serían las coordenadas espacio temporales: «del otro lado del río… antiguamente» (v. 2) a «ahora… en cuyo país (de los amorreos)» (vv. 14.15). Josué se traslada del pasado al presente y de Mesopotamia a Palestina. Si refiriéndose al pasado habló en nombre del Señor\, refiriéndose al presente lo hace en su propio nombre para actualizar la alianza del pueblo con el Señor.\n1. La exhortación de Josué.\nSu exhortación gira en torno a la relación con el Señor. Parte de una elección libre\, condicionada a la eventualidad de que el pueblo considere que resulta duro servir al Señor (v. 15). Y sintetiza esa exhortación en dos actitudes:\na) Respetar y servir al Señor\, fórmula que aparece literalmente (cf. 2Sam 12\,24; cf. v. 14) en cierto momento crucial en que el pueblo había pedido un rey –siendo así que su rey es el Señor (cf. 2Sam 12\,12– y Samuel le dio a Saúl después de recordarle los beneficios del Señor y de asegurarle la misericordia divina y de invitarlo a abandonar los ídolos (cf. 2Sam 12). El «servicio» se refiere al culto\, pero este no se entiende solo en la perspectiva ritual\, aunque esta es muy importante.\nb) Romper con los dioses de sus antepasados implica la lealtad al Señor\, reconociéndolo como Dios en exclusiva. La ruptura con los dioses de los antepasados (cf. Eze 20\,7-8) exige reconocer que todo lo bueno se lo debe Israel al Señor\, en tanto que de los «dioses rivales» (cf. Exo 20\,3; Deu 5\,7) proceden todos los males. La idolatría niega esa ruptura\, constituye un engaño admitido y se expresa en rebeldía que se resiste a escuchar al Señor (cf. Eze 20\,7-8).\nRespetar» (temer) al Señor es ser fiel a la alianza\, con la cual expresa su adhesión al Señor; «servir» al Señor implica reconocerlo como el liberador y salvador\, servicio que se da con la vida y con la convivencia. Este servicio ha de ser sincero. No obstante\, esta decisión debe ser libre; pueden escoger servirle al Señor\, a los dioses del otro lado del río (Éufrates)\, a los de Egipto\, o a los de los amorreos. Por su parte\, Josué declara que él y toda su familia servirán al Señor.\n2. El diálogo con el pueblo.\nEl pueblo percibió el tono desafiante de la condición que formuló Josué y respondió al desafío:\nPueblo: No piensa abandonar al Señor\, del cual ha recibido la liberación y la salvación. Después de hacer una confesión histórica de fe\, también declara su intención de servir al Señor\, porque él es también su Dios\, como lo es de Josué.\nJosué: Insiste en que el pueblo está tentado de idolatría y que el Señor no está dispuesto a ser un dios más para ellos; la idolatría podría aniquilar el pueblo.\nPueblo: Insiste en que servirá al Señor. Esta vez\, la réplica del pueblo es más breve y contundente negando el supuesto que planteó Josué: «¡No! Serviremos la Señor».\nJosué: Los emplaza como testigos contra sí mismos de que eligieron servir al Señor\, citación que entraña el hecho de ser ellos mismos sus propios acusadores\, testigo de cargo en su contra.\nPueblo: Acepta ser testigo contra sí mismo.\nJosué: Los enfrenta a su propia decisión y los invita a renunciar a los ídolos para servir al Señor. No se indica que el pueblo haya quitado de en medio suyo los ídolos.\nPueblo: Declara su decisión de servir al Señor y de escucharlo (hacerle caso).\nEntonces Josué sella la alianza. Él y el pueblo se comprometen a temer y servir al Señor. Josué\, además\, hace de legislador\, como Moisés\, erige un monumento memorial-testimonial (cf. Is 1\,2; Miq 6\,1-2): después de declararse «siervo» del Señor\, Israel no puede renegar de él. La ceremonia termina con la despedida ritual del pueblo.\nJosué muere reconocido como «siervo» del Señor\, así como Moisés (cf. Jos 1\,1.13.15)\, es decir\, cooperador libre del Señor en su obra liberadora a favor de su pueblo.\n\nMientras Josué habló en nombre del Señor («Así dice el Señor…») solamente enumeró lo bueno que el Señor había hecho por el pueblo desde antes de que el pueblo lo conociera y lo reconociera como su Dios\, omitiendo todo reproche por los pecados del pueblo. Ahora\, cuando habla por sí mismo\, encara insistentemente al pueblo con su realidad de idolatría-infidelidad. Contrastan la decisión de Josué y su familia de «respetar y servir» al Señor –con la consiguiente exclusión de los ídolos– y la decisión masiva del pueblo\, que Josué hace reiterar explícitamente tres veces\, por el hecho de que el abandono de los ídolos por parte del pueblo aparece como una demostración de la verdad de sus palabras\, mientras que Josué no tiene que despojarse de ellos\, porque no los tiene. Esto significa que la idolatría es más bien fenómeno de masas\, es decir\, cuando la adhesión al Señor es personal\, la idolatría queda excluida; en cambio\, cuando es masiva\, esa adhesión es débil e influenciable\, y puede ser cambiada por una idolatría.\nEsto ayuda a comprender la importancia de la fe personal vivida en pequeñas comunidades que sean alternativa de vida y de convivencia para el cristiano en medio del «mundo»\, de modo que esas comunidades se conviertan en un «signo» luminoso para el «mundo». En vez de la amarga protesta por la injusticia del «mundo» –como si fueran grupos de oposición– esas comunidades se presentan como una amistosa propuesta de que sí es posible otro estilo de vida y otra forma de convivencia\, renunciando a la idolatría del prestigio\, del poder y del dinero.\nAl celebrar la eucaristía hacemos renovación de «la alianza nueva y eterna»\, afianzando también nuestra renuncia a toda forma de idolatría.\nFeliz sábado en compañía de María\, la madre del Señor.
URL:https://diocesisdesincelejo.org/calendario/sabado-de-la-xix-semana-del-tiempo-ordinario-ano-i/
CATEGORIES:Palabra y reflexión del día
END:VEVENT
BEGIN:VEVENT
DTSTART;VALUE=DATE:20190818
DTEND;VALUE=DATE:20190819
DTSTAMP:20260501T134627
CREATED:20190820T004259Z
LAST-MODIFIED:20190820T004259Z
UID:9302-1566086400-1566172799@diocesisdesincelejo.org
SUMMARY:XX Domingo del Tiempo Ordinario. Ciclo C
DESCRIPTION:Primera lectura\nLectura del libro de Jeremías (38\,4-6.8-10): \nEN aquellos días\, los dignatarios dijeron al rey:\n«Hay que condenar a muerte a ese Jeremías\, pues\, con semejantes discursos\, está desmoralizando a los soldados que quedan en la ciudad y al resto de la gente. Ese hombre no busca el bien del pueblo\, sino su desgracia».\nRespondió el rey Sedecías:\n«Ahí lo tenéis\, en vuestras manos. Nada puedo hacer yo contra vosotros».\nEllos se apoderaron de Jeremías y lo metieron en el aljibe de Malquías\, príncipe real\, en el patio de la guardia\, descolgándolo con sogas. Jeremías se hundió en el lodo del fondo\, pues el aljibe no tenía agua.\nEbedmélec abandonó el palacio\, fue al rey y le dijo:\n«Mi rey y señor\, esos hombres han tratado injustamente al profeta Jeremías al arrojarlo al aljibe\, donde sin duda morirá de hambre\, pues no queda pan en la ciudad».\nEntonces el rey ordenó a Ebedmélec el cusita:\n«Toma tres hombres a tu mando y sacad al profeta Jeremías del aljibe antes de que muera». \nPalabra de Dios\n\n\nSalmo\nSal 39\,2.3;4.18 \nR/. Señor\, date prisa en socorrerme. \nV/. Yo esperaba con ansia al Señor;\nél se inclinó y escuchó mi grito. R/. \nV/. Me levantó de la fosa fatal\,\nde la charca fangosa;\nafianzó mis pies sobre roca\,\ny aseguró mis pasos. R/. \nV/. Me puso en la boca un cántico nuevo\,\nun himno a nuestro Dios.\nMuchos\, al verlo\, quedaron sobrecogidos\ny confiaron en el Señor. R/. \nV/. Yo soy pobre y desgraciado\,\npero el Señor se cuida de mí;\ntú eres mi auxilio y mi liberación:\nDios mío\, no tardes. R/. \n\n\nSegunda lectura\nLectura de la carta a los Hebreos (12\,1-4): \nHermanos:\nTeniendo una nube tan ingente de testigos\, corramos\, con constancia\, en la carrera que nos toca\, renunciando a todo lo que nos estorba y al pecado que nos asedia\, fijos los ojos en el que inició y completa nuestra fe\, Jesús\, quien\, en lugar del gozo inmediato\, soportó la cruz\, despreciando la ignominia\, y ahora está sentado a la derecha del trono de Dios.\nRecordad al que soportó tal oposición de los pecadores\, y no os canséis ni perdáis el ánimo.\nTodavía no habéis llegado a la sangre en vuestra pelea contra el pecado. \nPalabra de Dios \n\n\n\nEvangelio\nLectura del santo evangelio según san Lucas (12\,49-53): \nEn aquel tiempo\, dijo Jesús a sus discípulos:\n«He venido a prender fuego a la tierra\, ¡y cuánto deseo que ya esté ardiendo! Con un bautismo tengo que ser bautizado\, ¡y qué angustia sufro hasta que se cumpla!\n¿Pensáis que he venido a traer paz a la tierra? No\, sino división. Desde ahora estarán divididos cinco en una casa: tres contra dos y dos contra tres; estarán divididos el padre contra el hijo y el hijo contra el padre\, la madre contra la hija y la hija contra la madre\, la suegra contra su nuera y la nuera contra la suegra». \nPalabra del Señor \n\nLa reflexión del padre Adalberto\, nuestro vicario general \nXX Domingo del Tiempo Ordinario. Ciclo C.\n\nPara concluir la instrucción a los discípulos aparte de las multitudes\, Jesús se remite a su misión\, presentada en términos de juicio\, pero corrigiendo la manera como sus coetáneos entendían el juicio de Dios. En concreto\, Jesús alude a la expectación que había generado Juan Bautista\, quien emplazó a las multitudes que pedían su bautismo pero no estaban dispuestas a cambiar su forma de pensar y su manera de actuar (cf. Lc 3\,7-9). Además\, Juan anunció que el Mesías iba a «bautizar con Espíritu Santo y fuego»\, es decir\, a realizar un juicio de salvación a favor de unos\, y un juicio de aniquilación en contra de otros. Jesús quiere aclarar cuál es su papel\, y eso es lo que hace con las palabras que escuchamos este domingo.\n\nLc 12\,49-53.\nLa metáfora del «fuego» para referirse al juicio es común\, como lo muestra la expresión «prueba de fuego»\, que se usa en varias lenguas antiguas y modernas. En la Escritura\, expresiones como «fuego que no se apaga» (Lc 3\,17) se refieren a un juicio que suprime totalmente la existencia\, lo que implica una condenación inapelable. En el texto que se lee hoy Jesús enfrenta tres juicios\, el de Juan\, suyo y el del mundo; niega el primero y muestra las consecuencias de los dos últimos.\n1. Los tres juicios.\n«Fuego he venido a lanzar sobre la tierra»\, declara Jesús. Hay que notar la diferencia entre «lanzar al fuego» y «lanzar fuego». La primera connota una inapelable condena de aniquilación\, en tanto que la segunda solamente sugiere un juicio definitivo. Jesús anuncia este juicio definitivo «sobre la tierra»\, lo que implica las repercusiones tanto locales como universales del mismo.\nEl «fuego» al que se refiere Jesús es el mensaje («lenguas») del amor universal manifestado en el acontecimiento de Pentecostés (cf. Hch 2\,3). Este es el «fuego» que ha de juzgar «la tierra»\, pero no como amenaza de destrucción\, sino como oportunidad de restauración; por eso\, este hecho se presenta como opuesto a lo que sucedió en la torre de Babel (cf. Gen 11\,1-9).\n«¡Y qué más quiero si ya ha prendido!»\, exclama complacido Jesús. El mensaje del amor a todos ya ha «prendido»\, ya hay gente que lo está aceptando\, y Jesús celebra este hecho como un triunfo de Dios. La fuerza de amor y de vida que procede del Padre\, el Espíritu Santo que él infunde en la historia humana\, está encontrando acogida en la humanidad.\n«Pero tengo que ser sumergido por las aguas («bautizado») …». Jesús constata que el mensaje del amor universal también encuentra oposición. Otros hombres quieren extinguir ese fuego que él está lanzando\, y\, para extinguirlo\, se proponen eliminarlo a él\, suprimir su vida. A eso se refiere la metáfora de la inmersión del fuego en el agua.\n«…y no veo la hora de que eso se cumpla». Sin embargo\, la hora del dominio de las tinieblas (cf. Lc 22\,53) se prolongará por un lapso muy breve\, porque Jesús pondrá su Espíritu en manos del Padre\, y por manos del Padre lo entregará a la humanidad entera (cf. Lc 23\,44-46). Por eso Jesús espera la hora de su muerte con expectativas de triunfo.\nHay tres maneras de concebir el juicio:\n• Según Juan\, Dios salva a los justos y extermina a los injustos.\n• Según Jesús\, Dios deja a cada uno la decisión de salvarse o perderse.\n• Según el mundo\, quien contradiga sus intereses es reo de muerte.\n2. Las consecuencias.\n«¿Piensan ustedes que yo he venido a dar tranquilidad a la tierra?»\, pregunta Jesús a sus oyentes. «No»\, responde él mismo. Él no es profeta de la falsa paz\, el que tranquiliza conciencias diciendo que todo está bien para que la gente quede contenta y para tener a su favor la opinión pública.\n«No\, sino disensión». Jesús\, con su mensaje de amor universal\, convoca la reacción favorable de los que quieren la verdadera paz\, pero provoca la reacción airada de los que avalan la falsa paz. Por ahí empieza el juicio de Dios. La actitud que cada uno asume ante el mensaje y sus exigencias es la que decide cuál es su postura en este juicio\, y si se salva o se condena. La falsa paz se quita su disfraz y descubre su verdad. El orden establecido sobre la dominación de las personas y la prevalencia de la violencia sobre la justicia queda al desnudo con toda carga de su inhumanidad cuando se confronta con el mensaje de Jesús\, el profeta que incomoda a los indolentes.\nJesús trae a colación las palabras del profeta que se lamentaba por la desaparición de los hombres leales y honrados\, y porque solo quedaban los que acechaban para matar\, robar\, poner trampas\, sobornar y codiciar. La confianza se había perdido\, los hijos eran una vergüenza para su padre… «los enemigos de uno son los de su propia casa» (Miq 7\,6). Así es la sociedad en su tiempo.\nEn medio de ese caos\, el mensaje de Jesús obliga a tomar decisiones. Y lo que va a suceder será que la adhesión a él se mostrará más fuerte que los vínculos de la sangre. «Una familia de cinco» recuerda la del rico indiferente ante la miseria de Lázaro (cf. Lc 16\,28). Ahora\, el padre terreno no será el modelo de vida\, porque el Padre del cielo lo aventajará con creces; el hijo terreno no será el futuro de la familia\, porque el Hijo de Dios garantizará un futuro más cierto; la maternidad nacional no estará por encima de la vida que Dios transmite (cf. Lc 11\,27-28); ninguna relación de afinidad (nuera suegra) podrá prevalecer sobre la adhesión de fe al Señor (cf. Lc 21\,16).\n\n El mundo juzga y condena con palabras de descalificación y exclusión y con hechos de violencia escalonada. La frontera entre lo ilegal\, desde la maledicencia hasta el asesinato callejero\, y lo legal\, desde la multa o la reclusión carcelaria hasta la cadena perpetua o la pena de muerte\, no suprime la sensación de fracaso ante el mal que implica ese tipo de juicio.\nTampoco es justo el juicio de Juan Bautista\, que responsabiliza a Dios del destino de las personas\, destino que ellas eligen por su cuenta. No nos corresponde declarar quiénes se salvan o quiénes se condenan; eso lo decide cada uno con sus opciones a favor o en contra del mensaje del amor universal. Nunca en la celebración del sacramento de la penitencia\, el perdón y la reconciliación –incluso entendido como juicio– puede el cristiano sentirse bajo la tortura de un juzgamiento inmisericorde e implacable. Mucho menos es lícito declarar condenado a alguien\, ni siquiera al difunto de quien nos consta que sus obras eran malas.\nLos cristianos necesitamos recuperar y poner en práctica el sentido del «juicio» que preconizó Jesús. Nos corresponde «lanzar el fuego» del amor universal proponiendo\, más con los hechos que con las palabras\, la superación de la paz de apariencias y la oportunidad de tomar decisiones de fe en el Señor que rompan las cadenas de la complicidad con toda organización social injusta. Esto es lo que nuestras asambleas dominicales están llamadas a propiciar.\n¡Feliz día del Señor!
URL:https://diocesisdesincelejo.org/calendario/xx-domingo-del-tiempo-ordinario-ciclo-c/
CATEGORIES:Palabra y reflexión del día
END:VEVENT
BEGIN:VEVENT
DTSTART;VALUE=DATE:20190819
DTEND;VALUE=DATE:20190820
DTSTAMP:20260501T134627
CREATED:20190820T004500Z
LAST-MODIFIED:20190820T004500Z
UID:9304-1566172800-1566259199@diocesisdesincelejo.org
SUMMARY:Lunes de la XX del Tiempo Ordinario. Año I
DESCRIPTION:Primera lectura\nLectura del libro de los Jueces (2\,11-19): \nEn aquellos días\, los israelitas hicieron lo que el Señor reprueba\, dieron culto a los ídolos; abandonaron al Señor\, Dios de sus padres\, que los había sacado de Egipto\, y se fueron tras los otros dioses\, dioses de las naciones vecinas\, y los adoraron\, irritando al Señor. Abandonaron al Señor y dieron culto a Baal y a Astarté. El Señor se encolerizó contra Israel: los entregó a bandas de saqueadores que los saqueaban\, los vendió a los enemigos de alrededor\, y los israelitas no podían resistirles. En todo lo que emprendían\, la mano del Señor se les ponía en contra\, exactamente como él les había dicho y jurado\, llegando así a una situación desesperada. Entonces el Señor hacía surgir jueces\, que los libraban de las bandas de salteadores; pero ni a los jueces hacían caso\, sino que se prostituían con otros dioses\, dándoles culto\, desviándose muy pronto de la senda por donde habían caminado sus padres\, obedientes al Señor. No hacían como ellos. Cuando el Señor hacía surgir jueces\, el Señor estaba con el juez; y\, mientras vivía el juez\, los salvaba de sus enemigos\, porque le daba lástima oírlos gemir bajo la tiranía de sus opresores. Pero\, en cuanto moría el juez\, recaían y se portaban peor que sus padres\, yendo tras otros dioses\, rindiéndoles adoración; no se apartaban de sus maldades ni de su conducta obstinada. \nPalabra de Dios\n\n\nSalmo\nSal 105\,34-35.36-37.39-40.43-44 \nR/. Acuérdate de mí\, Señor\, por amor a tu pueblo \nNo exterminaron a los pueblos\nque el Señor les había mandado;\nemparentaron con los gentiles\,\nimitaron sus costumbres. R/. \nAdoraron sus ídolos y cayeron en sus lazos;\ninmolaron a los demonios sus hijos y sus hijas. R/. \nSe mancharon con sus acciones\ny se prostituyeron con sus maldades.\nLa ira del Señor se encendió contra su pueblo\,\ny aborreció su heredad. R/. \nCuántas veces los libró;\nmas ellos\, obstinados en su actitud\,\nperecían por sus culpas;\npero él miró su angustia\,\ny escuchó sus gritos. R/.\n\n\nEvangelio\nLectura del santo evangelio según san Mateo (19\,16-22): \nEn aquel tiempo\, se acercó uno a Jesús y le preguntó: «Maestro\, ¿qué tengo que hacer de bueno para obtener la vida eterna?»\nJesús le contestó: «¿Por qué me preguntas qué es bueno? Uno solo es Bueno. Mira\, si quieres entrar en la vida\, guarda los mandamientos.»\nÉl le preguntó: «¿Cuáles?»\nJesús le contestó: «No matarás\, no cometerás adulterio\, no robarás\, no darás falso testimonio\, honra a tu padre y a tu madre\, y ama a tu prójimo como a ti mismo.»\nEl muchacho le dijo: «Todo eso lo he cumplido. ¿Qué me falta?»\nJesús le contestó: «Si quieres llegar hasta el final\, vende lo que tienes\, da el dinero a los pobres –así tendrás un tesoro en el cielo– y luego vente conmigo.»\nAl oír esto\, el joven se fue triste\, porque era rico. \nPalabra del Señor\n\n\n\nLa reflexión del padre Adalberto\, nuestro vicario general\n\nLunes de la XX semana del Tiempo Ordinario. Año I.\n\nEn el libro se identifican dos introducciones: la primera va de 1\,1 a 2\,5; la segunda\, de 2\,6 a 3\,6. La conquista sintetizada y simplificada en el libro de Josué es presentada aquí como realizada en varias etapas en las que cada tribu –sola o en coalición con otra u otras– hacen su penetración a la tierra de Canaán en un proceso lento\, que probablemente duró hasta los tiempos de David y Salomón. En todo caso\, la tradición según la cual algunas tribus se limitaron solo a asentarse en el territorio y a cambiar el equilibrio del poder sometiendo la población nativa sin expulsarla se considera aquí como el pecado capital de la conquista\, por el sincretismo que implicó. El ingreso por ataques sorpresivos estuvo acompañado de una infiltración progresiva\, pero esta última se produjo «de doble vía»: los conquistadores a veces resultados «conquistados».\nPor aquí comenzamos la lectura discontinua de este libro llamado «de los jueces»\, que concluirá el jueves de esta semana. El llamado «tiempo de los jueces» (cf. 2Sm 7\,11; 2Ry 23\,22; Rut 1\,1) llena el vacío narrativo que habría entre el ingreso a la tierra y la instauración de la monarquía. Pero el nombre «juez» o «jueces» (שְׁפְטִים/שָׁפַט) es muy genérico. Son personajes escogidos por Dios para salvar al pueblo\, unos más destacados\, otros apenas nombrados.\nEl texto que se lee hoy presenta de manera esquemática el ritmo de la historia del pueblo en ese período:\na) Falta del pueblo (vv. 11-13).\nb) Castigo del Señor (vv.14-15a).\nc) Angustia que entraña arrepentimiento (v. 15b).\nd) Liberación (v.16).\n\nJc 2\,11-19.\nLa lentitud de la conquista requiere una explicación por cuanto implica dilación del cumplimiento de la promesa del Señor. La primera explicación parece excesivamente cruel en su expresión: la demora se debió a que los israelitas no exterminaron a los pueblos que allí encontraron. Pero esa explicación no hay que tomarla al pie de la letra\, como puede verse (cf. Jue 1\,21.27-35); después\, se habla de derribar los altares de los cananeos\, y\, por último\, el ángel del Señor les reprocha a los israelitas por haber contemporizado con los cananeos y haber dado cultos a sus dioses. Esto se refiere al hecho de que el israelita nómada\, al volverse sedentario\, se siente tentado de adoptar las costumbres de los paganos sin hacer el debido discernimiento; y así fue como admitieron el culto a los dioses cananeos de la fecundidad (Baal y Astarté)\, con el cual pretendían garantizar la productividad de la tierra. A eso atribuye el narrador tanto la lentitud de la conquista como\, sobre todo\, las ocasionales escaramuzas con los cananeos y filisteos\, que a veces los sometían.\nLas tribus pasaban de libertad a dominación\, y de esta a una liberación por obra del Señor. Cada liberación será seguida por una nueva dominación\, la cual será explicada por la infidelidad de los israelitas a la alianza con el Señor. Un cuadro esquemático más general y amplio sería así:\n1. Pecado del pueblo: generalmente reiterado.\n2. En relación con el Señor: abandono\, desobediencia.\n3. En relación con los ídolos: culto y seguimiento a ídolos.\n4. Castigo del Señor al pueblo: abandono en manos de sus enemigos.\n5. Súplica del pueblo al Señor: petición de salvación.\n6. Envío de un salvador («juez»): hazañas del «juez».\n7. Victoria del salvador: rechazo o sometimiento del enemigo.\n8. Período de paz: armonía hasta nueva infidelidad.\nEs un ritmo repetitivo que alterna entre la idolatría del pueblo y la compasión del Señor. En el fondo\, este ritmo marca la historia del pueblo\, no la de esa sola época. Es como un paradigma verificable en cualquier período de la vida del pueblo. El seguimiento de los ídolos y la adopción de costumbres paganas está relacionado con el cambio del paradigma de convivencia: el pueblo ha pasado de la cultura nómada y pastoril a la cultura sedentaria y agrícola\, aunque conservando el pastoreo. Los pueblos autóctonos daban culto a dioses de la fecundidad\, de la lluvia\, etc.\, y celebraban los ritmos de la naturaleza\, en tanto que Israel daba culto al Señor y celebraba su acción liberadora y salvadora en su historia. Los israelitas se dejan atraer por el culto al dios Baal\, señor del sol y de la fertilidad; asociada a Baal\, estaba Astarté\, la diosa del amor y la fecundidad. El culto a estos dioses lo califican los profetas de prostitución\, o sea\, es una traición al amor de la alianza.\nEl esquema propuesto por el autor en los vv. 11-19 no es minuciosamente verificable\, parece un recurso mnemotécnico para narrar la historia dejando una lección (que es la característica básica de la historiografía bíblica) para que el pueblo aprenda a vivir y convivir. La lección es válida; el esquema que simplifica la historia no es matemáticamente exacto. Hay ocasiones en las que esa acción de los jueces es inútil (cf. 2\,6-17) y la fidelidad del pueblo es a menudo temporal (cf. 2\,18-20); por otro lado\, las expresiones de reconocimiento de culpa y arrepentimiento –que falta\, por ejemplo\, después de 2\,16– aparece casi de manera incidental (cf. 2\,18; 3\,9.15; 4\,3; 6\,6; 10\,10). Es un esquema que orienta a lo esencial del ritmo de la historia\, y que desentraña su sentido.\nLa alianza exigía la fidelidad al Señor. La idolatría era una forma concreta de infidelidad que atrae muchos males\, los cuales se interpretan como «castigo» del Señor. El principal de estos «castigos» es la dominación y la opresión por parte de las naciones circundantes. El «juez» (o salvador) era la respuesta del Señor al clamor de perdón por parte del pueblo\, otra manera de mostrar que él si era fiel a la alianza\, y que los dioses cananeos eran impotentes ante él. Generalmente\, no hacían mucho caso a los jueces\, y\, cuando moría el juez\, reincidían en la idolatría.\n\n Los teólogos israelitas interpretaron la permanencia de las poblaciones cananeas como «azotes» del Señor para castigar la idolatría del su propio pueblo. De esta forma querían explicar por qué no exterminó esas poblaciones. Este dato sugiere cautela a la hora de tomar al pie de la letra las narraciones épicas que presentan a los israelitas entrando arrolladoramente en Canaán y pasando pueblos a cuchillo en nombre del Señor.\nTambién las comunidades cristianas\, si abandonan su amor del principio (cf. Ap 2\,4) reproducen ese mismo esquema. Pero ahora es claro que no se trata de padecer «castigo» alguno de parte del Señor\, sino de afrontar las consecuencias de dicho abandono. En la historia de todos los tiempos se verifica que las infidelidades de las iglesias producen dolorosas consecuencias que perjudican su vida y su misión. Pero también se constata que la gran solución ha sido siempre la «santidad»\, es decir\, la enmienda de vida y la conversión al Señor.\nLa parábola del trigo y la cizaña (cf. Mt 13\,24-30) ayuda a entender la actitud de Dios frente a la presencia del mal; se trata de una tolerancia benevolente\, no complaciente\, que distingue ambas realidades\, pero no pronuncia juicio alguno antes de la recolección del fruto. El juicio depende del fruto que produce cada uno. O sea\, el juicio lo hace la respuesta dada al mensaje.\nEl Señor Jesús permanece fiel. Y el Padre envía continuamente obreros a su mies\, ungidos por el Espíritu Santo\, para salvar a su pueblo. Esa es la salvación que celebramos en la eucaristía.\nFeliz lunes.
URL:https://diocesisdesincelejo.org/calendario/lunes-de-la-xx-del-tiempo-ordinario-ano-i/
CATEGORIES:Palabra y reflexión del día
END:VEVENT
BEGIN:VEVENT
DTSTART;VALUE=DATE:20190820
DTEND;VALUE=DATE:20190821
DTSTAMP:20260501T134627
CREATED:20190820T004811Z
LAST-MODIFIED:20190820T012937Z
UID:9306-1566259200-1566345599@diocesisdesincelejo.org
SUMMARY:Martes de la XX semana del Tiempo Ordinario. Año I
DESCRIPTION:Primera lectura\n\nLectura del libro de los Jueces (6\,11-24a): \nEn aquellos días\, el ángel del Señor vino y se sentó bajo la encina de Ofrá\, propiedad de Joás de Abiezer\, mientras su hijo Gedeón estaba trillando a látigo en el lagar\, para esconderse de los madianitas.\nEl ángel del Señor se le apareció y le dijo: «El Señor está contigo\, valiente.»\nGedeón respondió: «Perdón\, si el Señor está con nosotros\, ¿por qué nos ha venido encima todo esto? ¿Dónde han quedado aquellos prodigios que nos contaban nuestros padres: “De Egipto nos sacó el Señor.” La verdad es que ahora el Señor nos ha desamparado y nos ha entregado a los madianitas.»\nEl Señor se volvió a él y le dijo: «Vete\, y con tus propias fuerzas salva a Israel de los madianitas. Yo te envío.»\nGedeón replicó: «Perdón\, ¿cómo puedo yo librar a Israel? Precisamente mi familia es la menor de Manasés\, y yo soy el más pequeño en la casa de mi padre.»\nEl Señor contestó: «Yo estaré contigo\, y derrotarás a los madianitas como a un solo hombre.»\nGedeón insistió: «Si he alcanzado tu favor\, dame una señal de que eres tú quien habla conmigo. No te vayas de aquí hasta que yo vuelva con una ofrenda y te la presente.»\nEl Señor dijo: «Aquí me quedaré hasta que vuelvas.» Gedeón marchó a preparar un cabrito y unos panes ázimos con media fanega de harina; colocó luego la carne en la cesta y echó el caldo en el puchero; se lo llevó al Señor y se lo ofreció bajo la encina.\nEl ángel del Señor le dijo: «Coge la carne y los panes ázimos\, colócalos sobre esta roca y derrama el caldo.» Así lo hizo.\nEntonces el ángel del Señor alargó la punta del cayado que llevaba\, tocó la carne y los panes\, y se levantó de la roca una llamarada que los consumió. Y el ángel del Señor desapareció.\nCuando Gedeón vio que se trataba del ángel del Señor\, exclamó: «¡Ay\, Dios mío\, que he visto al ángel del Señor cara a cara!»\nPero el Señor le dijo: «¡Paz\, no temas\, no morirás!»\nEntonces Gedeón levantó allí un altar al Señor y le puso el nombre de «Señor de la Paz.» \nPalabra de Dios \n\n\n\nSalmo\n\nSal 84\,9.11-12.13-14 \nR/. El Señor anuncia la paz a su pueblo \nVoy a escuchar lo que dice el Señor:\n«Dios anuncia la paz\na su pueblo y a sus amigos\ny a los que se convierten de corazón.» R/. \nLa misericordia y la fidelidad se encuentran\,\nla justicia y la paz se besan;\nla fidelidad brota de la tierra\,\ny la justicia mira desde el cielo. <R/. \nEl Señor nos dará la lluvia\,\ny nuestra tierra dará su fruto.\nLa justicia marchará ante él\,\nla salvación seguirá sus pasos. R/. \n\n\n\nEvangelio\n\nLectura del santo evangelio según san Mateo (19\,23-30): \nEn aquel tiempo\, dijo Jesús a sus discípulos: «Os aseguro que difícilmente entrará un rico en el reino de los cielos. Lo repito: Más fácil le es a un camello pasar por el ojo de una aguja que a un rico entrar en el reino de Dios.»\nAl oírlo\, los discípulos dijeron espantados: «Entonces\, ¿quién puede salvarse?»\nJesús se les quedó mirando y les dijo: «Para los hombres es imposible; pero Dios lo puede todo.»\nEntonces le dijo Pedro: «Pues nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido; ¿qué nos va a tocar?»\nJesús les dijo: «Os aseguro: cuando llegue la renovación\, y el Hijo del hombre se siente en el trono de su gloria\, también vosotros\, los que me habéis seguido\, os sentaréis en doce tronos para regir a las doce tribus de Israel. El que por mí deja casa\, hermanos o hermanas\, padre o madre\, mujer\, hijos o tierras\, recibirá cien veces más y heredará la vida eterna. Muchos primeros serán últimos y muchos últimos serán primeros.» \nPalabra del Señor \n\n\n\nLa reflexión del padre Adalberto\, nuestro vicario general \n\n\nMartes de la XX semana del Tiempo Ordinario. Año I.\n\nEl libro presenta «jueces». Se suele hablar de «jueces mayores» y «jueces menores» teniendo en cuenta la mayor o menor extensión dedicada a la narración de su vida y sus acciones. El biblista Luis Alonso Schökel separa dos grupos: los que intervienen militarmente en contra de la opresión extranjera (Otoniel\, Ehud\, Débora y Barac\, Gedeón\, Abimelec\, Jefté Sansón) y a los cuales –siguiendo a Max Weber– identifica como «jefes carismáticos»\, que coinciden con la denominación de «mayores»\, y otros\, cuyos nombres apenas se registran para relatar brevemente sus vidas (Sangar\, Tolá\, Ibsán\, Elón\, Abdón)\, a los cuales –siguiendo también a Max Weber– identifica como «funcionarios»\, que son los denominados «menores».\nEl leccionario solo se referirá a Gedeón\, Abimelec y Jefté.\nLa vocación de Gedeón tiene parecidos a la vocación de Moisés (Ex 3) y la de Jeremías\, el profeta (Jr 1); además\, evoca las teofanías de la época patriarcal\, por ejemplo\, las de Agar (cf. Gn 16\,7-14; 21\,14b-19)\, Abraham (cf. Gn 18\,1-15) o Jacob (cf. Gn 28\,10-22).\nEste relato ilustra el cuadro general trazado en 2\,11-19\, pero subraya el hecho de que\, para desempeñar el oficio de juez\, el Señor no llama a los poderosos sino a los pequeños. La figura del «ángel del Señor» expresa como una exteriorización del mismo Señor\, en cuanto se revela (מַלְאָךְ: ángel\, mensajero)\, de lo cual Gedeón solo se da cuenta al final (cf. v. 22)\, como es usual (cf. Gen 18\,1-15; 32\,23-33; Jos 5\,13-15; Jue 13\,16-21).\n\nJc 6\,11-24a.\nLa vocación d Gedeón se da en unas circunstancias de gran tribulación para los israelitas a causa del rechazo de los madianitas. Los obligó a replegarse en refugios precarios\, perjudicó sus cosechas y sus ganados\, y los redujo a la indigencia. Esta vez\, del ángel del Señor (enviado suyo) es un profeta anónimo que le reclama fidelidad a los israelitas en relación con el Señor y con la alianza pactada con él. A Gedeón se le manifiesta el Señor en persona.\nEl terebinto designa un árbol tenido por sagrado que se cultivaba en los alrededores de los santuarios tanto de los israelitas como de los cananeos (Siquén: Gen 12\,6; Betel: Gen 35\,8; Guibeá: 1Sam 14\,2; Mambré: Gen 13\,18; Berseba: Gen21\,33).\nLos madianitas eran también un pueblo grande y nómada\, en el cual Israel reconocía tanto un pariente (cf. Gen 25\,2-6) como un aliado estratégico (cf. Exo 2\,15-22; 3\,1; 18\,1-12; Num 10\,29-23)\, y también como un peligroso enemigo (cf. Num 22\,4.7; 25\,6-18; 31). Este último es el caso en el tiempo de los jueces\nGedeón\, hijo de Joás\, del clan de Abiezer\, de la tribu de Manasés\, trilla el trigo a escondidas de las bandas de salteadores madianitas –que se lo podían robar–\, y no solo ellos\, también los amalecitas y otros nómadas provenientes de oriente. La metáfora de la langosta junta las nociones del ingente número de las mismas con la enorme devastación que causaban\, y que era inevitable (cf. Jue 6\,3-6). El ángel del Señor se le aparece a Gedeón y lo saluda deseándole la presencia del Señor\, Dios de Israel\, que sacó el pueblo de Egipto. Gedeón manifiesta cierto escepticismo\, preguntando cómo esa presencia es compatible con tantas desgracias. Y\, sobre todo\, reclamando esa presencia en razón de la alianza con el Señor que hizo subir a Israel de Egipto hasta esa tierra. Por boca suya\, se expresa una sensación de desamparo.\nEl diálogo entre ellos\, extenso y cuidado\, se desarrolla de forma esquemática:\n1. El Señor envía a Gedeón a que\, con sus propias fuerzas\, salve a Israel de sus enemigos. A todas luces\, la «fuerza» (כֹּחַ) de Gedeón es su habilidad para trabajar. No necesita más.\n2. Gedeón aduce como objeción la pequeñez de su tribu y su juventud personal. Esto que le parece un obstáculo es lo que el Señor busca: mostrar que es su obra\, no la de Gedeón.\n3. El Señor hace la promesa usual: «yo estaré contigo» (en respuesta a la objeción formulada por él: v.13)\, por la cual se compromete él también. Gedeón responderá su pregunta.\n4. Gedeón pide una «señal» (אוֹת) de haber alcanzado el favor del Señor y de que es él quien le habla. Se trata de una «señal» liberadora\, al estilo de las que hizo Moisés.\n5. La señal se concreta en la aceptación de una ofrenda de alimentos que se convierte en un sacrificio de comunión y que\, finalmente\, el Señor acepta en holocausto\, sacrificio agradable.\nEl «fuego» que se dispara de repente sin haber sido encendido ni alimentado por combustible alguno es un signo de la teofanía que confirma la aceptación del sacrificio y\, quizá\, consagra el lugar como santuario (cf. Exo 3\,2-6; Lv 9\,24; 1Rey 18\,38).\nLa certeza de que realmente se trata del Señor le ocasiona temor a Gedeón\, quien piensa que\, por haber visto cara a cara al Señor tiene que morir. Según las concepciones de la época\, todo sr humano que viera a Dios –salvo por inadvertencia– debía morir (cf. Jue 13\,32; Gen 32\,31; Exo 3\,6; 33\,20-23; Isa 6\,5).\nAhora el Señor en persona\, por medio de su ángel (manifestación o teofanía) saluda a Gedeón con la paz. Este saludo le hace eco al que inicialmente Gedeón recibió con escepticismo. El ángel le dijo: «el Señor esté contigo»; ahora le dice: «la paz esté contigo». Finalmente\, Gedeón reconoce que el Señor es «Señor de la paz»\, en alusión a la paz que él y sus compatriotas no experimentaban (cf. v. 13). Al ponerle ese nombre al altar\, Gedeón responde al oráculo del Señor; la denominación de un altar tiene siempre el carácter de una confesión de fe\, porque ella perfecciona la consagración del lugar santo (cf. Gen 33\,20; 35\,7; Exo 17\,15-16; Jos 22\,34).\n\nLa «señal» que Gedeón pidió y recibió fue la aceptación benevolente del Señor. Dios no requiere de poderes ni de fuerzas sobrehumanas para salvar. Con las fuerzas que tenemos le basta. En la vida de Jesús hay «señales» de amor\, por la palabra (cf. Lc 11\,29-30) y por su entrega (cf. Mt 12\,38-40; 16\,4); en la cruz del Mesías no hay despliegues de poder\, sino un derroche del amor que da vida (el Espíritu) entregando la propia. El «abandono» que Jesús experimenta en la cruz\, y por el cual le pide explicación al Padre\, muestra que no hay «vacío» de Dios cuando faltan manifestaciones de poder\, sino cuando falta el amor\, porque él está presente en el amor que asume el dolor para infundir su Espíritu Santo en la humanidad. El cristiano no necesita más apoyo que la fuerza de amor y de vida que dimana del Espíritu Santo de su Señor crucificado y resucitado.\nAunque sea válido apelar a los recursos que ofrecen la ciencia y la técnica para transmitir el mensaje\, no podemos olvidar que esos recursos jamás podrán sustituir el amor. Tampoco las cualidades humanas (inteligencia\, elocuencia\, erudición\, dotes de liderazgo) o los numerosos recursos metodológicos que tenemos a nuestro alcance (capacidad de persuasión\, sugestión o de convencer\, dominio de auditorios…) pueden sustituir la fuerza del testimonio de vida. No somos «mercaderes de lo santo»; por tanto\, las técnicas de mercadeo están excluidas.\nDe hecho\, la eucaristía no es un «súper pan». Es «carne» (realidad humana mortal) de Jesús\, animada\, eso sí\, por el amor del Espíritu Santo («sangre del Señor»). Con ella nos basta para realizar la obra de Dios.\nFeliz martes.
URL:https://diocesisdesincelejo.org/calendario/9306/
CATEGORIES:Palabra y reflexión del día
END:VEVENT
BEGIN:VEVENT
DTSTART;VALUE=DATE:20190821
DTEND;VALUE=DATE:20190822
DTSTAMP:20260501T134627
CREATED:20190821T042116Z
LAST-MODIFIED:20190821T144129Z
UID:9310-1566345600-1566431999@diocesisdesincelejo.org
SUMMARY:Miércoles de la XX semana del Tiempo Ordinario. Año I
DESCRIPTION:Primera lectura\n\nLectura del libro de los Jueces (9\,6-15): \nEn aquellos días\, los de Siquén y todos los de El Terraplén se reunieron para proclamar rey a Abimelec\, junto a la encina de Siquén.\nEn cuanto se enteró Yotán\, fue y\, en pie sobre la cumbre del monte Garizín\, les gritó a voz en cuello: «¡Oídme\, vecinos de Siquén\, así Dios os escuche! Una vez fueron los árboles a elegirse rey\, y dijeron al olivo: “Sé nuestro rey.” Pero dijo el olivo: “¿Y voy a dejar mi aceite\, con el que engordan dioses y hombres\, para ir a mecerme sobre los árboles?” Entonces dijeron a la higuera: “Ven a ser nuestro rey.” Pero dijo la higuera: ¿Y voy a dejar mi dulce fruto sabroso\, para ir a mecerme sobre los árboles?” Entonces dijeron a la vid: “Ven a ser nuestro rey.” Pero dijo la vid: “¿Y voy a dejar mi mosto\, que alegra a dioses y hombres\, para ir a mecerme sobre los árboles?” Entonces dijeron a la zarza: “Ven a ser nuestro rey.” Y les dijo la zarza: “Si de veras queréis ungirme rey vuestro\, venid a cobijaros bajo mi sombra; y si no\, salga fuego de la zarza y devore a los cedros del Líbano.”» \nPalabra de Dios \n\n\n\nSalmo\n\nSal 20\,2-3.4-5.6-7 \nR/. Señor\, el rey se alegra por tu fuerza \nSeñor\, el rey se alegra por tu fuerza\,\n¡y cuánto goza con tu victoria!\nLe has concedido el deseo de su corazón\,\nno le has negado lo que pedían sus labios. R/. \nTe adelantaste a bendecirlo con el éxito\,\ny has puesto en su cabeza una corona de oro fino.\nTe pidió vida\, y se la has concedido\,\naños que se prolongan sin término. R/. \nTu victoria ha engrandecido su fama\,\nlo has vestido de honor y majestad.\nLe concedes bendiciones incesantes\,\nlo colmas de gozo en tu presencia. R/. \n\n\n\nEvangelio de hoy\n\nLectura del santo evangelio según san Mateo (20\,1-16a): \nEn aquel tiempo\, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola: «El reino de los cielos se parece a un propietario que al amanecer salió a contratar jornaleros para su viña. Después de ajustarse con ellos en un denario por jornada\, los mandó a la viña. Salió otra vez a media mañana\, vio a otros que estaban en la plaza sin trabajo\, y les dijo: “Id también vosotros a mi viña\, y os pagaré lo debido.” Ellos fueron. Salió de nuevo hacia mediodía y a media tarde e hizo lo mismo. Salió al caer la tarde y encontró a otros\, parados\, y les dijo: “¿Cómo es que estáis aquí el día entero sin trabajar?” Le respondieron: “Nadie nos ha contratado.” Él les dijo: “Id también vosotros a mi viña.” Cuando oscureció\, el dueño de la viña dijo al capataz: “Llama a los jornaleros y págales el jornal\, empezando por los últimos y acabando por los primeros.” Vinieron los del atardecer y recibieron un denario cada uno. Cuando llegaron los primeros\, pensaban que recibirían más\, pero ellos también recibieron un denario cada uno. Entonces se pusieron a protestar contra el amo: “Estos últimos han trabajado sólo una hora\, y los has tratado igual que a nosotros\, que hemos aguantado el peso del día y el bochorno. Él replicó a uno de ellos: “Amigo\, no te hago ninguna injusticia. ¿No nos ajustamos en un denario? Toma lo tuyo y vete. Quiero darle a este último igual que a ti. ¿Es que no tengo libertad para hacer lo que quiera en mis asuntos? ¿O vas a tener tú envidia porque yo soy bueno?” Así\, los últimos serán los primeros y los primeros los últimos.» \nPalabra del Señor \n\n\n\nLa reflexión del padre Adalberto\, nuestro vicario general \n\n\nMiércoles de la XX semana del Tiempo Ordinario. Año I. \nLos nombres israelitas que terminaban en -baal (hebreo בָעַל) sugieren la convicción de que el Señor es «dueño» (liberador) o «marido» (alianza) en relación con el pueblo. Luego\, cuando en Canaán se encontraron con que los cananeos llamaban Baal a su dios y ese nombre pasó a ser sinónimo de idolatría\, esos nombres fueron cambiados o reinterpretados. Es probable que el nombre original de Gedeón (גִדְעְוֹן)\, probablemente derivado del verbo «arrancar» (גדע)\, que también significa «cortar» o «derribar»\, no fuera ese sino Yerubbaal («el Señor actuará»)\, y que le fue cambiado por esa razón. En Jue 6\,14-24 se dice que él cambió un santuario de Baal en uno dedicado al Señor mediante la erección de un nuevo altar y el ofrecimiento de un nuevo sacrificio (vv. 21.24)\, y utilizó como leña el árbol sagrado. Por ser Joás\, su padre\, sacerdote de Baal lo defendió y reinterpretó su nombre (cf. Jue 6\,25-32).\nA Gedeón le propusieron fundar una dinastía: ser el jefe\, y que su jefatura fuera hereditaria. Pero él se rehusó alegando que el jefe de Israel era el Señor (Jue 8\,22-23). Pero luego se hizo un objeto de culto portátil («efod»)\, que terminó convirtiéndose en una ocasión de idolatría para todo Israel (cf. Jue 8\,24-27)\, mientras él se retiró a la vida privada hasta su muerte.\nMuerto Gedeón\, uno de sus hijos\, Abimélec («mi padre es rey») –hijo de una concubina que tuvo\, además de sus muchas mujeres– (cf. Jue 8\,30) después de asesinar a sus hermanos\, excepto a Yotán\, que se escondió\, se hizo proclamar rey (cf. Jue 9\,1-5). \nJue 9\,6-15.\nLa ceremonia de coronación se programó para efectuarse en Siquén\, más exactamente en la acrópolis de la villa\, que en los vv. 46-49 recibe el nombre de Torre Siquén\, designación que debe de aludir al barrio fortificado y a sus habitantes. El sitio preciso debe identificarse con la encina junto a la cual Josué estableció una estela luego de la alianza que selló entre el pueblo y el Señor en Siquén (cf. Jos 24\,26). Esta indicación podría ser una forma de sugerir el intento de sustituir al Señor como rey de Israel. Las indicaciones del lugar de la coronación dejan ver que los campesinos («propietarios de Siquén»: vv. 6-7) y los dirigentes («los del Terraplén» o «Torre de Siquén») se han puesto de acuerdo para permitir que Abimélec reine sobre ellos. Eso implica una deslealtad hacia Gedeón\, que no aceptó la jefatura de por vida y se resistió a que sus hijos heredaran esa jefatura.\nCuando se reunieron en Siquén\, junto a la encina del lugar\, para proclamar rey a Abimelec\, Yotán salió de su escondite y denunció la insensatez de los siquemitas desde la cumbre del monte Garizín. Con un apólogo –relato alegórico emparentado con la fábula– de origen no israelita denunció esa perversa manipulación. Y\, hecha la denuncia\, volvió a esconderse.\nEl olivo\, la higuera y la vid eran vegetales básicos para la economía local de subsistencia: eran una bendición\, porque significaban un valioso aporte a la vida humana. Los cedros del Líbano\, aunque no producían frutos\, daban madera fina\, no solo útil para la economía\, sino también para la convivencia\, porque ella se usaba en las construcciones de casas\, templos y palacios. Pero la zarza\, arbusto espinoso\, no produce ni lo uno ni lo otro.\nEl apólogo\, de probable origen pagano y retomado por Yotán\, sugiere que los mejores entre los hombres no tienen ganas ni tiempo para ser reyes\, porque consideran tener mejores tareas que cumplir en beneficio de la humanidad y al servicio de Dios; por eso\, suele suceder que los menos aptos sean los que acepten esa tarea. La zarza no puede ni siquiera ofrecer sombra\, que es lo menos que se podría esperar de una planta en tierra cálida; además\, es peligrosa\, ya que arde fácilmente y se consume con rapidez\, con lo cual puede destruir los tan ponderados «cedros del Líbano». Elegir la zarza como rey de los árboles es escoger entre su incapacidad de proporcionar sombra y su posibilidad de provocar un incendio\, es decir\, entre lo inútil y lo peligroso. Yotán les reprocha a los israelitas la pésima elección que están haciendo.\nEs una crítica enérgica a toda clase de gobierno autoritario y logrado a base de mentira y de violencia. Constituye uno de los más antiguos ejemplos de la literatura sapiencial israelita\, la que se desarrollará notablemente a partir de la época de Salomón. Es también una dura crítica a la institución de la monarquía\, que precisamente era juzgada como inútil y peligrosa. Y se prepara así la futura crítica de los profetas a la monarquía (cf. 1Sam 8).\nEnseguida\, Yotán prolonga su crítica en un duro interrogatorio a los electores\, y les anuncia que\, si no han procedido con sinceridad y lealtad en relación con Gedeón y su familia\, las relaciones de Abimelec con ellos serán tormentosas y terminarán haciéndose recíprocamente daño\, tanto él a ellos como ellos a él (cf. Jc 9\,16-20\, omitido).\nPero\, más inmediatamente\, el narrador prepara los acontecimientos en los que desembocará este gobierno de Abimélec: primero\, los brotes de rebeldía contra la tiranía\, luego\, sofocación de la revuelta con sangre\, después\, literalmente\, aniquilación por medio del fuego\, por último\, murió el tirano derribado por una mujer y rematado por su propio escudero. El apólogo que propuso Yotán se verificó en los hechos posteriores (cf. Jue 9\,21-57\, omitido). \nEsta crítica del poder absoluto sigue siendo válida en todo tiempo y para todos los pueblos. En lenguaje directo y sencillo\, Jesús hace una valoración semejante del poder que somete y oprime. Pero también es cierto que los tiranos afirman su poder basados en la complicidad o en el temor de sus súbditos. Yotán hizo su denuncia\, pero luego «emprendió la huida y se marchó a Beer; allí se quedó por miedo a su hermano Abimelec» (Jc 9\,21). El problema no es sentir miedo\, sino dejarse dominar de él y permitir que el tirano actúe a sus anchas. Jesús no incita a sus discípulos a la temeridad ni a la bravuconería\, por eso él no los convoca a ser grupos de presión ni de oposición\, sino pequeñas comunidades alternativas. El reino se ha de proponer en pequeñas comunidades que lo hagan palpable y creíble\, y que se ofrezcan a las víctimas del poder como posibilidad abierta de nueva vida y de nueva convivencia. Pasar de la protesta a la propuesta requiere convicción y creatividad\, y para eso Jesús nos llena de su Espíritu\, para que nuestras comunidades sean gérmenes del reino de Dios.\nPor eso\, el cristiano no puede comulgar con Jesús y\, al mismo tiempo\, patrocinar este tipo de sistemas de gobierno. Las asambleas en las que se celebra la eucaristía están llamadas a ser profecía de la nueva humanidad\, no mera protesta contra el régimen injusto.\nFeliz miércoles.
URL:https://diocesisdesincelejo.org/calendario/miercoles-de-la-xx-semana-del-tiempo-ordinario-ano-i/
CATEGORIES:Palabra y reflexión del día
END:VEVENT
BEGIN:VEVENT
DTSTART;VALUE=DATE:20190822
DTEND;VALUE=DATE:20190823
DTSTAMP:20260501T134627
CREATED:20190822T005952Z
LAST-MODIFIED:20190822T005952Z
UID:9314-1566432000-1566518399@diocesisdesincelejo.org
SUMMARY:Santísima Virgen María\, reina
DESCRIPTION:Primera lectura\nLectura del libro de Isaías (9\,1-3.5-6): \nEl pueblo que caminaba en tinieblas vio una luz grande; habitaban tierra de sombras\, y una luz les brilló. Acreciste la alegría\, aumentaste el gozo; se gozan en tu presencia\, como gozan al segar\, como se alegran al repartirse el botín. Porque la vara del opresor\, y el yugo de su carga\, el bastón de su hombro\, los quebrantaste como el día de Madián. Porque un niño nos ha nacido\, un hijo se nos ha dado: lleva a hombros el principado\, y es su nombre: «Maravilla de Consejero\, Dios guerrero\, Padre perpetuo\, Príncipe de la paz.» Para dilatar el principado\, con una paz sin límites\, sobre el trono de David y sobre su reino. Para sostenerlo y consolidarlo con la justicia y el derecho\, desde ahora y por siempre. El celo del Señor de los ejércitos lo realizará. \nPalabra de Dios\n\n\nSalmo\nSal 112\,1-2.3-4.5-6.7-8 \nR/. Bendito sea el nombre del Señor\, ahora y por siempre \nAlabad\, siervos del Señor\,\nalabad el nombre del Señor.\nBendito sea el nombre del Señor\,\nahora y por siempre. R/. \nDe la salida del sol hasta su ocaso\,\nalabado sea el nombre del Señor.\nEl Señor se eleva sobre todos los pueblos\,\nsu gloria sobre los cielos. R/. \n¿Quién como el Señor\, Dios nuestro\,\nque se eleva en su trono\ny se abaja para mirar al cielo y a la tierra? R/. \nLevanta del polvo al desvalido\,\nalza de la basura al pobre\,\npara sentarlo con los príncipes\,\nlos príncipes de su pueblo. R/.\n\n\nEvangelio de hoy\nLectura del santo evangelio según san Lucas (1\,26-38): \nEn aquel tiempo\, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret\, a una virgen desposada con un hombre llamado José\, de la estirpe de David; la virgen se llamaba María.\nEl ángel\, entrando en su presencia\, dijo: «Alégrate\, llena de gracia\, el Señor está contigo.» Ella se turbó ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquél.\nEl ángel le dijo: «No temas\, María\, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo\, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande\, se llamará Hijo del Altísimo\, el Señor Dios le dará el trono de David\, su padre\, reinará sobre la casa de Jacob para siempre\, y su reino no tendrá fin.»\nY María dijo al ángel: «¿Cómo será eso\, pues no conozco a varón?»\nEl ángel le contestó: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti\, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer se llamará Hijo de Dios. Ahí tienes a tu pariente Isabel\, que\, a pesar de su vejez\, ha concebido un hijo\, y ya está de seis meses la que llamaban estéril\, porque para Dios nada hay imposible.»\nMaría contestó: «Aquí está la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.» Y la dejó el ángel. \nPalabra del Señor\n\n\nLa reflexión del padre Adalberto\, nuestro vicario general\n\n22 de agosto.\nSantísima Virgen María\, reina.\n\nAl contrario de lo que ocurre en los reinados humanos\, en los cuales los hijos son de linaje real porque sus padres tienen sangre real\, en el reinado del Mesías su madre es reina porque él\, el Hijo\, es rey. La realeza de María deriva de la de Jesús\, no al revés. La dignidad real es atributo de María en razón de su condición de discípula del Señor\, no en virtud de su ascendencia familiar. La realeza cristiana procede del bautismo (cf. 1Pd 2\,9)\, que se ejerce en la tierra (cf. Ap 5\,10) y en la historia (cf. Ap 20\,4.6)\, así como en la eternidad (cf. Ap 22\,5). En la tierra y en la historia\, con el Hijo del Hombre; en la eternidad\, con el Padre.\nEsta fiesta se celebra a los ocho días de haber celebrado la Asunción de María. Y esa vinculación aclara su sentido: María recibe «la merecida corona con la que el Señor\, juez justo»\, premia en el último día a los que anhelan su venida (cf. 2Tm 4\,8)\, «la corona de la vida que Dios ha prometido a los que lo aman» (St 1\,12). Está en función del reinado del Mesías y del Padre.\n\n1. Primera lectura (Is 9\,1-3.5-6).\nEn Israel\, la pareja real la forman el rey y su madre (cf. 1Ry 2\,19; 15\,2; 2Ry 10\,13; 12\,2; 23\,31.36; 24\,18). El reinado del Mesías anuncia ante todo para «el pueblo»\, en referencia principal al «país que estaba en la angustia» (cf. Is 23)\, el paso del no-ser al ser\, de las tinieblas a la luz\, de la muerte a la vida\, como una nueva creación\, que contrasta un estado anterior con el que sigue. Al paso de la humillación a la honra (cf. 8\,23) le sigue el contraste tinieblas-luz\, para señalar luego el paso de la tristeza a la alegría y de la opresión a la liberación (incluyendo el v. 4\, omitido). Todo esto incrementa la alegría de vivir\, y deja atrás la aflicción. En particular\, el contraste luz-tinieblas evoca el amanecer\, la salida del sol\, que en la mentalidad de la época y en los rituales dinásticos se comparaba a la ascensión de un rey al trono (cf. 2Sm 23\,3-4; Sl 110\,3) y el rey mismo al sol (cf. Sl 72\,5.17). La alegría del pueblo también hace parte del ritual de entronización (cf. 1Ry 1\,40; 2Ry 11\,12.14)\, porque ha nacido el «Príncipe de la paz»\, que va a ocupar el trono de David para que se consoliden en el pueblo para siempre el derecho y la justicia. «El yugo del opresor» (cf. Is 10\,27; 14\,25) es el reinado del extranjero sobre Israel (cf. Lv 26\,13; Dt 28\,48)\, que se hace sentir por medio de sus delegatarios («dominadores»: cf. Is 14\,2-6)\, y que será quebrantado por la obra del Señor («como el día de Madián»: cf. Jc 7-8; Is 10\,24-27).\nEl motivo para tanta alegría y esperanza radica en que «un niño nos ha nacido\, un hijo se nos ha dado». Se trata\, más que de un nacimiento\, del surgimiento de un nuevo rey\, hijo adoptado por el Señor –elemento esencial del ritual de entronización: cf. 2Sm 7\,14; Sl 2\,7; 89\,27-28; 110\,3)– e investido por él como rey\, a quien se le imponen cuatro nombres en uno –cada uno compuesto por dos sustantivos–\, imposición de nombre que era usual en los rituales de coronación. Pero\, si faltara un quinto nombre (a imitación del protocolo de coronación de los reyes egipcios luego del Imperio Medio) ese sería probablemente «Emanuel»\, lo que remitiría a Isa 7\,14\, en donde se anunciaba este nacimiento.\n\n2. Evangelio (Lc 1\,26-38).\nPara ser madre del Mesías rey de Israel (y reina madre)\, se requiere la fe\, no unas condiciones convencionales\, como eran las de origen\, sangre\, turno\, etc. Esa fe le garantiza a María la «dicha» de las bienaventuranzas (cf. Lc 6\,20-23) y le asegura el cumplimiento de las promesas hechas por el Señor (cf. Lc 1\,45). Esa «dicha» le será reconocida por las generaciones futuras (cf. Lc 1\,48).\nDe hecho\, el Mesías no será «heredero» del trono de David\, será el Señor Dios el que le dé ese trono\, y no para ser «hijo» de David\, sino «Hijo del Altísimo»; David solo será su «antepasado»\, en virtud de la promesa hecha por Dios. Su reinado\, una vez inaugurado\, ya no será determinado por el tiempo\, será para siempre\, «no tendrá final»\, y será superior al de David (cf. Lc 20\,41-44).\nEsta realidad\, por fuera de toda posibilidad humana\, requiere la acción del Espíritu Santo\, acción que\, a su vez\, requiere la fe. Al revelarse la posible acción del Espíritu Santo\, el ángel le hace ver a María que «la fuerza del Altísimo» se hace efectiva a partir de esa libre cooperación humana. Por eso las acciones se presentan en tiempo futuro («bajará»\, «cubrirá»\, «el que va a nacer»\, «será llamado»)\, para dar a entender que dependen de la decisión humana. María se profesa «sierva del Señor»\, es decir\, mujer libre y dispuesta a servir libremente al designio liberador de Dios. Desde ese momento\, «el ángel la dejó» en libertad de acción\, ya no necesitaba dirección para la acción\, porque su adhesión al Señor y su compromiso con su designio tienen un carácter irrestricto e irreversible. Y de esa adhesión se deriva su libre acción. Esa libertad\, potenciada por el Espíritu\, es fruto de su participación en el señorío del Hijo del Hombre (cf. Lc 6\,5).\n\n El reinado con el Mesías «en la historia» (el tiempo) y «en la tierra» (la geografía) busca crear las condiciones de igualdad y de justicia reclamadas por Juan (cf. Lc 3\,4-5) y que la Virgen anunció proféticamente (cf. Lc 1\,51-53). El reinado con el Padre en la eternidad se funda en la confianza que el siervo (la sierva) «administrador fiel y sensato» ha recibido de su Señor por esperarlo en el leal desempeño de su encargo\, y\, por eso\, el Señor le confía la administración «de todos sus bienes» (cf. Lc 12\,42-44). Se trata de ser partícipe de la actividad liberadora y salvadora de Dios Padre a favor de toda la humanidad secundando la obra de Jesús.\nMaría comenzó a reinar cuando se declaró «la sierva del Señor». Porque este es un reinado de servicio\, no de dominio\, que libera\, no esclaviza. Servir al Padre es reinar. Celebrarla como reina es afirmar su solidaridad activa con su hijo\, el liberador. Ella acogió\, aceptando a Jesús\, el reinado de Dios\, y ahora\, en la gloria del Padre\, administra con él\, y con los santos del cielo\, todos los bienes eternos como madre providente y amorosa; reina sirviéndole a la humanidad como madre.\nEn la mesa eucarística Jesús está con el delantal puesto y sirviéndoles a los suyos uno por uno (cf. Lc 12\,37; 22\,27)\, y así comprendemos\, con él y con su madre\, que en el reino de Dios reinar es servir. Comulgar con Jesús nos asocia a su obra liberadora y salvadora\, como asoció a María en su vida histórica y la asocia ahora\, después de ser asumida por Dios Padre.\nFeliz conmemoración.
URL:https://diocesisdesincelejo.org/calendario/santisima-virgen-maria-reina/
CATEGORIES:Palabra y reflexión del día
END:VEVENT
BEGIN:VEVENT
DTSTART;VALUE=DATE:20190823
DTEND;VALUE=DATE:20190824
DTSTAMP:20260501T134627
CREATED:20190823T020454Z
LAST-MODIFIED:20190823T020454Z
UID:9317-1566518400-1566604799@diocesisdesincelejo.org
SUMMARY:Viernes de la XX semana del Tiempo Ordinario. Año I
DESCRIPTION:Primera lectura\nComienzo del libro de Rut (1\,1.3-6.14b-16.22): \nEn tiempo de los jueces\, hubo hambre en el país\, y un hombre emigró\, con su mujer Noemí y sus dos hijos\, desde Belén de Judá a la campiña de Moab. Elimelec\, el marido de Noemí\, murió\, y quedaron con ella sus dos hijos\, que se casaron con dos mujeres moabitas: una se llamaba Orfá y la otra Rut. Pero\, al cabo de diez años de residir allí\, murieron también los dos hijos\, y la mujer se quedó sin marido y sin hijos. Al enterarse de que el Señor había atendido a su pueblo dándole pan\, Noemí\, con sus dos nueras\, emprendió el camino de vuelta desde la campiña de Moab. Orfá se despidió de su suegra y volvió a su pueblo\, mientras que Rut se quedó con Noemí.\nNoemí le dijo: «Mira\, tu cuñada se ha vuelto a su pueblo y a su dios. Vuélvete tú con ella.»\nPero Rut contestó: «No insistas en que te deje y me vuelva. Donde tú vayas\, iré yo; donde tú vivas\, viviré yo; tu pueblo es el mío\, tu Dios es mi Dios.»\nAsí fue como Noemí\, con su nuera Rut\, la moabita\, volvió de la campiña de Moab. Empezaba la siega de la cebada cuando llegaron a Belén. \nPalabra de Dios\n\n\nSalmo\nSal 145\,5-6ab.6c-7.8-9a.9be-10 \nR/. Alaba\, alma mía\, al Señor \nDichoso a quien auxilia el Dios de Jacob\,\nel que espera en el Señor\, su Dios\,\nque hizo el cielo y la tierra\,\nel mar y cuanto hay en él. R/. \nQue mantiene su fidelidad perpetuamente\,\nque hace justicia a los oprimidos\,\nque da pan a los hambrientos.\nEl Señor liberta a los cautivos. R/. \nEl Señor abre los ojos al ciego\,\nel Señor endereza a los que ya se doblan\,\nel Señor ama a los justos.\nEl Señor guarda a los peregrinos. R/. \nSustenta al huérfano y a la viuda\ny trastorna el camino de los malvados.\nEl Señor reina eternamente\,\ntu Dios\, Sión\, de edad en edad. R/.\n\n\nEvangelio de hoy\nLectura del santo evangelio según san Mateo (22\,34-40): \nEn aquel tiempo\, los fariseos\, al oír que Jesús había hecho callar a los saduceos\, formaron grupo\, y uno de ellos\, que era experto en la Ley\, le preguntó para ponerlo a prueba: «Maestro\, ¿cuál es el mandamiento principal de la Ley?»\nÉl le dijo: «”Amarás al Señor\, tu Dios\, con todo tu corazón\, con toda tu alma\, con todo tu ser.” Este mandamiento es el principal y primero. El segundo es semejante a él: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo.” Estos dos mandamientos sostienen la Ley entera y los profetas.» \nPalabra del Señor\n\n\nLa reflexión del padre Adalberto\, nuestro vicario general\n\nViernes de la XX semana del Tiempo Ordinario. Año I.\n\nLa cronología interna del relato nos sitúa «en el tiempo en que gobernaban los jueces». Comienza con una narración de emigración y repatriación: de Belén a Moab y de Moab a Belén. Vale la pena leer completa la introducción del libro (1\,1-6)\, aunque el leccionario omita el v. 2. La época que narra el libro de los Jueces es época de cuentos. No es una historia\, por eso las coordenadas de tiempo y espacio no se precisan con detalle. Los personajes tienen nombres significativos:\n• Elimélec (אֱלִימֶלֶךְ): mi Dios es rey.\n• Noemí (נָעֳמִי): mi favorita\, mi dulzura.\n• Majlón (מַחְלוֹן): débil\, estéril\, enfermo.\n• Kilión (כִלְיוֹן): acabado\, agotado\, consumido.\n• Rut (רוּת): alivio/consuelo.\n• Orfá (עָרְפָּה): (etimología incierta).\n\nRut 1\,1.3-6.14b-16.22.\nLa introducción deja claro con sus datos que el autor del libro no se propone referir una historia\, sino relatar un cuento verosímil con una finalidad didáctica. «El tiempo de los jueces» puede ser una expresión semejante a la española «en tiempos de bárbaras naciones»\, dado que entonces se daban períodos de guerra sucedidos por otros de tranquilidad\, lo que provocaba la alternancia de períodos de escasez seguidos de otros de producción y relativo bienestar.\nEn los períodos de escasez de alimentos\, como sucede con todas las especies\, las familias tenían que emigrar a buscarlos donde los hubiera. Aquí el hambre aparece como un recurso del narrador para poner en movimiento una familia que sale de Belén («casa del pan») para irse a un territorio extranjero («la campiña de Moab») en calidad de residentes extranjeros. Hasta el momento\, toda la familia permanece en el anonimato\, lo que indica que es una situación común y frecuente.\nLa presentación de la familia se hace en el v. 2 (omitido por el leccionario)\, que ya se adelantó en la introducción. Ya en el v. 1 se había dicho que la iniciativa de la emigración la tomó el jefe de la familia («un hombre emigró desde Belén…»)\, como correspondía. Los hijos desempeñarán un papel puramente simbólico\, sus vidas serán fugaces. Y finalmente se constata su llegada a la tierra de su destino\, sin detalles\, porque lo que interesa es lo que sigue a continuación. Inclusive\, la larga estancia de la familia en Moab («unos diez años») se narra en pocas palabras.\nAconteció la muerte de Elimélec. La familia quedó en una condición de extrema marginalidad. La tríada «forasteros (pobres)\, huérfanos y viudas»\, que caracterizaba a los excluidos en aquella sociedad\, califica esta familia. Luego\, se casaron los dos hijos con mujeres moabitas\, Orfá y Rut\, pero ellos no sobrevivieron mucho tiempo a su padre –diez años– y murieron sin haber tenido hijos. Ahora la marginalidad alcanza su cumbre: tres viudas pobres sin hijos. Noemí\, totalmente sola en país extranjero\, decidió volver a Belén («casa del pan») porque «el Señor había atendido a su pueblo dándole pan». Emigró con marido y con hijos\, y se dispone a volver sola.\nDe las seis veces que aparece el verbo «volver» (שׁוּב)\, cuatro se refieren al punto de partida (cf. vv. 8.11.12.14) y dos el punto de llegada (cf. vv. 7.10). A diferencia del principio (v. 1)\, ahora la migración la encabeza una mujer. Noemí apremió a sus nueras a regresar a sus respectivas casas con efusión de sentimientos de gratitud\, con deseos de que el Señor\, su Dios –por encima de las barreras nacionales–\, las bendijera y les recompensara su buen comportamiento hacia ella y sus hijos difuntos\, y con argumentos razonables sobre su incierto futuro al lado de ella. Pero ellas se negaron alzando la voz y llorando\, y manifestaron su intención de quedarse con ella. Finalmente\, Orfá se regresó\, pero Rut se quedó con su suegra\, cambiando así de pueblo y de Dios\, aunque\, por el matrimonio de ambas con israelitas podían ser consideradas ambas como pertenecientes al pueblo de Israel\, razón por la que Nohemí las bendijo en nombre del Señor.\nLa decisión de Rut implica que ella renunció al legítimo ideal de tener un marido y de parir hijos\, todo por piedad con su suegra\, a la que decidió acompañar en su sombrío destino (cf. 1\,12-13). La considerada insistencia de Nohemí se encontró con la devota resistencia de Rut que añadió a su fidelidad un juramento y una imprecación para terminar asegurando «solo la muerte nos podrá separar» (v. 17\, omitido). Son palabras solemnes\, las más solemnes del capítulo\, y con sonoridad rítmica. Es la primera vez que Rut habla sola; hasta ahora lo había hecho a coro con Orfá.\nEl viaje de retorno es también narrado sobriamente\, porque lo único que le interesa al autor es el punto de partida\, Moab (vv. 6.22) y el de llegada\, Belén (vv. 7.19). Su llegada causó un alboroto\, sobre todo entre las mujeres. Nohemí\, aludiendo al significado de su nombre\, derramó la congoja que amargaba su alma\, atribuyéndole al Todopoderoso Señor la causa de su amargura. El nombre que llevaba sonaba ahora irónico y hasta burlesco. La atribución de su desgracia al Todopoderoso (שַׁדַּי: dos veces) corresponde\, por un lado\, a la convicción de que todo procede del Señor (para afirmar su unicidad)\, enumerando los opuestos (cf. Is 45\,6-7)\, y\, por el otro\, para darle cierto aire de antigüedad al relato\, utilizando ese nombre arcaico y la concepción de Dios aneja al mismo.\nLlegaron a Belén para la siega de la cebada\, tiempo de alegría (cf. Is 9\,2)\, pese a la amargura de Noemí\, pues Rut presagia la alegría y la vida. Hay una esperanza latente en medio de tanto dolor. La aventura de Moab y todo lo que la provocó llegaron a su fin\, y aunque sufrió y habría razón para cambiarse de nombre\, de hecho\, no lo cambia. La presencia de Rut «la moabita» es bálsamo que alivia sus dolores. Están a finales de abril y principios de mayo\, y ante ellas se abre un futuro promisorio\, propicio para la celebración; el tiempo del hambre insatisfecha ya quedó atrás.\n\nEl inexplicable sufrimiento de los justos no es definitivo ni tampoco determinante. La bondad\, el valor y la rectitud vividos en el dolor se muestran fecundos\, porque las personas no solo crecen humanamente\, sino que Dios premia su fidelidad probada (demostrada) en la aflicción. «Rut la moabita» se muestra como la persona generosa y solidaria\, dispuesta a cambiar sus prioridades individuales\, sus valores culturales y sus arraigos naturales (familia\, nación) para apoyar a una de su condición\, viuda\, pobre y extranjera\, aceptando hacerse como ella –viuda y pobre\, en un país distinto del suyo–\, haciendo honor a su nombre.\nEl seguimiento de Jesús por parte del cristiano contiene esos rasgos: la opción por la pobreza en favor de los pobres\, los sufrientes\, los sometidos y las víctimas de la injusticia\, y la solidaridad con ellos en la misericordia\, la lealtad\, la búsqueda de la felicidad\, y la fidelidad a esa opción hasta el final\, es el programa de las bienaventuranzas\, la dicha que se obtiene de manera paradójica\, al unir la propia suerte a la de los «perdedores» en este mundo\, para hacerlos ciudadanos del reino.\nAsí es el sufrimiento de Jesús en la cruz\, y el de todos los que\, con él\, cargan la cruz. De esa cruz brota el Espíritu Santo\, cuya fuerza se nos transmite por medio del sacramento de la eucaristía.\nFeliz viernes.
URL:https://diocesisdesincelejo.org/calendario/viernes-de-la-xx-semana-del-tiempo-ordinario-ano-i/
CATEGORIES:Palabra y reflexión del día
END:VEVENT
BEGIN:VEVENT
DTSTART;VALUE=DATE:20190824
DTEND;VALUE=DATE:20190825
DTSTAMP:20260501T134627
CREATED:20190824T155933Z
LAST-MODIFIED:20190824T155933Z
UID:9321-1566604800-1566691199@diocesisdesincelejo.org
SUMMARY:24 de agosto. Fiesta de San Bartólome\, apóstol
DESCRIPTION:Primera lectura\nLectura del libro del Apocalipsis (21\,9b-14): \nEl ángel me habló así: «Ven acá\, voy a mostrarte a la novia\, a la esposa del Cordero.»\nMe transportó en éxtasis a un monte altísimo\, y me enseñó la ciudad santa\, Jerusalén\, que bajaba del cielo\, enviada por Dios\, trayendo la gloria de Dios. Brillaba como una piedra preciosa\, como jaspe traslúcido. Tenía una muralla grande y alta y doce puertas custodiadas por doce ángeles\, con doce nombres grabados: los nombres de las tribus de Israel. A oriente tres puertas\, al norte tres puertas\, al sur tres puertas\, y a occidente tres puertas. La muralla tenía doce basamentos que llevaban doce nombres: los nombres de los apóstoles del Cordero. \nPalabra de Dios\n\n\nSalmo\nSal 144\,10-11.12-13ab.17-18 \nR/. Que tus fieles\, Señor\, proclamen la gloria de tu reinado \nQue todas tus criaturas te den gracias\, Señor\,\nque te bendigan tus fieles;\nque proclamen la gloria de tu reinado\,\nque hablen de tus hazañas. R/. \nExplicando tus hazañas a los hombres\,\nla gloria y la majestad de tu reinado.\nTu reinado es un reinado perpetuo\,\ntu gobierno va de edad en edad. R/. \nEl Señor es justo en todos sus caminos\,\nes bondadoso en todas sus acciones;\ncerca está el Señor de los que lo invocan\,\nde los que lo invocan sinceramente. R/.\n\n\nEvangelio de hoy\nLectura del santo evangelio según san Juan (1\,45-51): \nEn aquel tiempo\, Felipe encuentra a Natanael y le dice: «Aquel de quien escribieron Moisés en la Ley y los profetas\, lo hemos encontrado: Jesús\, hijo de José\, de Nazaret.»\nNatanael le replicó: «¿De Nazaret puede salir algo bueno?»\nFelipe le contestó: «Ven y verás.»\nVio Jesús que se acercaba Natanael y dijo de él: «Ahí tenéis a un israelita de verdad\, en quien no hay engaño.»\nNatanael le contesta: «¿De qué me conoces?»\nJesús le responde: «Antes de que Felipe te llamara\, cuando estabas debajo de la higuera\, te vi.»\nNatanael respondió: «Rabí\, tú eres el Hijo de Dios\, tú eres el Rey de Israel.»\nJesús le contestó: «¿Por haberte dicho que te vi debajo de la higuera\, crees? Has ver cosas mayores.» Y le añadió: «Yo os aseguro: veréis el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre.» \nPalabra del Señor\n\n\nLa reflexión del padre Adalberto\, nuestro vicario general\n\n24 de agosto.\nSan Bartolomé\, apóstol.\n\nBartolomé es mencionado en las cuatro listas de los nombres de los apóstoles (Mt 10\,3; Mc 3\,18; Lc 6\,14; Hch 1\,13; griego Βαρθολομαῖος). Su nombre no aparece en Jn\, que tampoco da la lista de los Doce. En cambio\, en Jn aparece Natanael\, que no es mencionado en los sinópticos. El nombre es un patronímico arameo (בַּר טַלְמַי: «hijo de Tolomeo»\, que equivale a un apellido). Desde el siglo IX se lo relaciona con Natanael (hebreo: נְתַנְאֵל: «Dios ha dado»\, este sí nombre) uniéndolos (el nombre sería: Natanael Bartolomé). Esto último tiene solo valor conjetural\, no se basa en testimonios históricos.\n\n1. Primera lectura (Ap 21\,9b-14).\nLa Iglesia es\, a la vez\, novia y esposa del Cordero\, la ciudad cuya existencia es alternativa a la de la «gran prostituta»\, la ciudad idólatra e injusta. Por eso\, la Iglesia es señalada como venida del cielo\, de parte de Dios por los ángeles ejecutores de las plagas contra «la gran prostituta».\nLa Iglesia solo se puede admirar desde «la cima de un monte alto» (o sea\, con la ayuda de una excepcional revelación de parte de Dios)\, y\, aunque es llamada con el nombre de Jerusalén\, en nada se parece a ella (el autor se inspira en Ez 48\,30-34). Su brillo refleja la gloria de Dios; su muralla grande y alta es signo de protección divina; sus doce puertas\, dirigidas de a tres por cada uno de los puntos cardinales\, son indicio de su apertura universal. Los doce ángeles\, a diferencia de los querubines de Gn 3\,24\, garantizan el acceso a Dios. La mención conjunta de las doce tribus con la de los doce apóstoles muestran la unidad de la historia –pasada y presente– y el cumplimiento de la promesa de Dios. Pero es importante subrayar el carácter «basilar» de los doce apóstoles del Cordero.\n\n2. Evangelio (Jn 1\,45-51).\nEl encuentro con Jesús suscita la tarea misionera\, porque es imposible guardar para sí semejante experiencia. Hay que darlo a conocer. Y esto se hace movido por el amor a Jesús y el amor a la humanidad. Felipe fue llamado y a su turno buscó a Natanael.\nNatanael resulta ser escéptico\, pues los hechos recientes lo llenan de prejuicios: de Galilea han surgido muchos grupos de fanáticos con pretensiones de tipo mesiánico. Felipe lo invita a hacer por sí mismo lo experiencia («ven a verlo»). No es cuestión de teoría\, sino de praxis.\nNatanael se encuentra con que Jesús lo conoce\, y\, además\, le asegura el amor y la libre elección de Dios («Antes que te llamara Felipe… me fijé en ti»: cf. Os 9\,10 LXX). Este es un encuentro que despierta en él un gran entusiasmo\, y se adhiere a Jesús de un modo distinto al de Felipe (cf. v. 45 con v. 49)\, pero con la misma idea de fondo: ambos ven a Jesús a la luz de su tradición religiosa sin advertir que en él Dios se revela con nueva luz. Esto lo irán aprendiendo en el camino del seguimiento.\nPor eso Jesús le anuncia que la elección y el amor del pasado no son lo máximo\, que habrán de ver «cosas mayores». El «cielo» (Dios) será plenamente accesible («abierto») por medio de él («el Hijo del Hombre»)\, que será «el camino» para ir al Padre (cf. Jn 14\,6).\n\nLa Iglesia católica es «apostólica» en sus orígenes\, en sus ministerios capitales y en cada uno de sus miembros. Por eso se dice que la Iglesia se edifica sobre el fundamento de los apóstoles\, que los obispos son sucesores de los apóstoles\, y que los laicos hacen su «apostolado» en el mundo. Las fiestas de todos los apóstoles son una oportunidad para crecer en la comprensión de nuestra apostolicidad.\nEl apóstol es\, ante todo\, discípulo de Jesús. Sale del mundo real\, es decir\, de entre los prejuicios sociales por la libre y amorosa elección de Dios. Es\, además\, un predestinado a ver en la cruz el cumplimiento de la promesa de Dios a favor de toda la humanidad. El apóstol anuncia\, construye y contempla la nueva ciudad de Dios\, incluyente y cimentada sobre las promesas cumplidas. Toda ella está llena de la presencia de Dios. La Iglesia\, y cada comunidad eclesial es «apostólica» por ser construcción de apóstoles para el apostolado (misión universal). Bartolomé nos recuerda que la esencia de la vocación apostólica es el llamado amoroso de Dios\, y la tarea es construir la ciudad de Dios para todos.\nEn esa línea apostólica estamos insertos por la fe\, el Espíritu Santo\, el amor entre hermanos\, el mensaje\, los sacramentos (particularmente la eucaristía)\, en una palabra: el amor del Padre.\nFeliz fiesta.
URL:https://diocesisdesincelejo.org/calendario/24-de-agosto-fiesta-de-san-bartolome-apostol/
CATEGORIES:Palabra y reflexión del día
END:VEVENT
BEGIN:VEVENT
DTSTART;TZID=America/Bogota:20190824T080000
DTEND;TZID=America/Bogota:20190824T170000
DTSTAMP:20260501T134627
CREATED:20190825T013050Z
LAST-MODIFIED:20190825T013050Z
UID:9325-1566633600-1566666000@diocesisdesincelejo.org
SUMMARY:XXI Domingo del Tiempo Ordinario. Ciclo C.
DESCRIPTION:Primera lectura\nLectura del libro de Isaías (66\,18-21): \nEsto dice el Señor:\n«Yo\, conociendo sus obras y sus pensamientos\,\nvendré para reunir\nlas naciones de toda lengua;\nvendrán para ver mi gloria.\nLes daré una señal\, y de entre ellos\nenviaré supervivientes a las naciones:\na Tarsis\, Libia y Lidia (tiradores de arco)\,\nTúbal y Grecia\, a las costas lejanas\nque nunca oyeron mi fama ni vieron mi gloria.\nEllos anunciarán mi gloria a las naciones.\nY de todas las naciones\, como ofrenda al Señor\,\ntraerán a todos vuestros hermanos\,\na caballo y en carros y en literas\,\nen mulos y dromedarios\,\nhasta mi santa montaña de Jerusalén\n—dice el Señor—\,\nasí como los hijos de Israel traen ofrendas\,\nen vasos purificados\, al templo del Señor.\nTambién de entre ellos escogeré\nsacerdotes y levitas —dice el Señor—». \nPalabra de Dios\n\n\nSalmo\nSal 116\,1.2 \nR/. Id al mundo entero y proclamad el Evangelio \nV/. Alabad al Señor todas las naciones\,\naclamadlo todos los pueblos. R/. \nV/. Firme es su misericordia con nosotros\,\nsu fidelidad dura por siempre. R/. \n\n\nSegunda lectura\nLectura de la carta a los Hebreos (12\,5-7.11-13): \nHermanos:\nHabéis olvidado la exhortación paternal que os dieron:\n«Hijo mío\, no rechaces la corrección del Señor\,\nni te desanimes por su reprensión;\nporque el Señor reprende a los que ama\ny castiga a sus hijos preferidos».\nSoportáis la prueba para vuestra corrección\, porque Dios os trata como a hijos\, pues ¿qué padre no corrige a sus hijos?\nNinguna corrección resulta agradable\, en el momento\, sino que duele; pero luego produce fruto apacible de justicia a los ejercitados en ella.\nPor eso\, fortaleced las manos débiles\, robusteced las rodillas vacilantes\, y caminad por una senda llana: así el pie cojo\, no se retuerce\, sino que se cura. \nPalabra de Dios\n\n\nEvangelio de hoy\nLectura del santo evangelio según san Lucas (13\,22-30): \nEn Jesús pasaba por ciudades y aldeas enseñando y se encaminaba hacia Jerusalén.\nUno le preguntó:\n«Señor\, ¿son pocos los que se salvan?».\nÉl les dijo:\n«Esforzaos en entrar por la puerta estrecha\, pues os digo que muchos intentarán entrar y no podrán. Cuando el amo de la casa se levante y cierre la puerta\, os quedaréis fuera y llamaréis a la puerta diciendo:\nSeñor\, ábrenos;\npero él os dirá:\n“No sé quiénes sois”.\nEntonces comenzaréis a decir:\n“Hemos comido y bebido contigo\, y tú has enseñado en nuestras plazas”.\nPero él os dirá:\n“No sé de dónde sois. Alejaos de mí todos los que obráis la iniquidad”.\nAllí será el llanto y el rechinar de dientes\, cuando veáis a Abrahán\, a Isaac y a Jacob y a todos los profetas en el reino de Dios\, pero vosotros os veáis arrojados fuera. Y vendrán de oriente y occidente\, del norte y del sur\, y se sentarán a la mesa en el reino de Dios.\nMirad: hay últimos que serán primeros\, y primeros que serán últimos». \nPalabra del Señor \n\nLa reflexión del padre Adalberto\, nuestro vicario general \nXXI Domingo del Tiempo Ordinario. Ciclo C.\n\nEl amor universal del Padre manifiesta su voluntad salvadora universal. Él «quiere que todos los hombres se salven y lleguen a conocer la verdad» (1Tim 2\,4). No hay categoría humana alguna que de antemano esté excluida de ese amor y de esa voluntad salvadora. Esta actitud de Dios se manifiesta en la vocación y la promesa hechas a Abraham (cf. Gen 12\,1-3). Sin embargo\, Dios ha tenido que rectificar una y otra vez a quienes han pretendido encasillarlo en sus fanatismos excluyentes y han hablado o actuado en su nombre para justificar toda suerte de exclusión.\nEs importante tener presente que el concepto bíblico de «salvación» equivale a «vida»\, que salvar es infundir vida\, y que\, por eso\, la salvación se da por el amor\, porque amar es dar vida.\n\nLc 13\,22-30.\nEn el evangelio de este domingo\, uno le plantea a Jesús la salvación en términos cuantitativos\, y Jesús aprovecha la ocasión para insistir en que la salvación depende del hombre como respuesta al ofrecimiento divino\, y que no es una decisión arbitraria por parte de Dios. En el texto pueden distinguirse tres partes: pregunta a Jesús y su respuesta\, la explicación de la respuesta\, y el alcance universal de la oferta de la salvación.\n1. Pregunta y respuesta.\nJesús continúa en el camino a Jerusalén y va enseñando por dondequiera que pasa. «Uno»\, que más adelante se revelará que es israelita\, le pregunta por la hipotética cantidad de los que se van a salvar\, cantidad que él supone será pequeña\, por la forma como formula su pregunta: «¿Serán pocos los que se salvan?». En aquella época había grupos que se distanciaban del resto\, porque se consideraban mejores que los otros\, y reclamaban a Dios en exclusiva. La pregunta pretende establecer si Jesús hace causa común con los que piensan de ese modo.\nLa respuesta de Jesús invita a hacer un esfuerzo como el que hacen los atletas «para abrirse paso por la puerta estrecha». Esta metáfora de la «puerta estrecha» se refiere a la decisión individual de fe. De entrada\, Jesús descarta que la salvación sea un fenómeno masivo\, de montonera: «les advierto que muchos van a intentar entrar y no podrán». Es decir\, la salvación depende de la fe de cada uno\, no de una arremetida tumultuosa. Y\, al decir esto\, no afirma que la salvación esté restringida a unos pocos\, sino que la decide cada uno\, porque es un asunto personal.\nAl valerse del lenguaje deportivo de la época\, Jesús hace consistir la salvación en la superación de sí mismo aprendiendo del maestro (cf. Lc 6\,40)\, y se distancia así de los grupos excluyentes.\n2. Explicación de la respuesta.\nPrimero\, se refiere a la oferta de la salvación para los israelitas. Es como la invitación a una fiesta en donde se ofrece un banquete a los invitados (cf. Lc 14\,15-24). Llegará un momento en que se cerrará la puerta para servir el banquete\, y solo participarán de él los que ya hayan entrado. Estas palabras se refieren al banquete de la nueva alianza\, la Pascua de Jesús\, cuando llegará el reinado de Dios (cf. Lc 22\,14-18)\, es decir\, la muerte de Jesús en la cruz\, cuando él será rechazado por Israel\, y se acabará el privilegio otorgado a este pueblo. Ya Dios no los reconocerá como pueblo elegido («no sé quiénes son ustedes»)\, ni importará el hecho de haber sido compatriotas de Jesús\, porque\, por haber practicado la injusticia\, renunciaron a la fe y se alejaron de Dios.\nPara ellos será una enorme frustración («llanto y rechinar de dientes») ver que los patriarcas y los profetas participan del banquete del reino de Dios en tanto que ellos\, que suponían ser herederos de Abraham\, Isaac y Jacob\, se verán privados de esa herencia por haber rechazado la salvación ofrecida por medio de Jesús. El hecho de que aduzcan haber conocido a Jesús y haber oído sus enseñanzas («hemos comido y bebido contigo\, y tú has enseñado en nuestras plazas») no es favorable para ellos; al contrario\, los hace más culpables\, porque su rechazo y su injusticia fueron acciones conscientes y no trágicas equivocaciones.\n3. La salvación universal.\nEl reino de Dios también será herencia para los paganos\, a quienes algunos quisieron cerrarles el paso pretendiendo tener la exclusiva. Jesús hace esta afirmación de manera bastante gráfica al nombrar los cuatro puntos cardinales\, con los cuales sugiere la totalidad de la tierra y también la totalidad de la humanidad que la habita. Todos ellos «vendrán a sentarse en el banquete del reino de Dios»\, de igual a igual con los patriarcas y los profetas. Obviamente\, esta congregación será consecuencia de la muerte y resurrección del Señor.\nHay que insistir en que Jesús se refiere a los que se hayan rehusado a darle su adhesión de fe\, no a personas en su condición de miembros de un pueblo o de cualquier otro grupo humano. Esto significa que la exclusión del banquete del reino no viene determinada desde fuera\, en razón de pertenencia social alguna\, sino desde dentro\, en razón de la negativa a fiarse de Jesús. Y la falta de fe se expresa aquí en términos de validez universal: «practicar la injusticia». La práctica de la justicia constituye un mínimo de fe suficiente para heredar la salvación. Y es decisión personal\, al alcance de todo ser humano. Por eso\, la salvación es universal.\n\nHay muchos modos de entender la salvación. Es frecuente que algunos de ellos no compaginen con otros\, y eso no resulta extraño\, porque «cada cabeza es un mundo»\, como dice el refranero popular. La revelación judeocristiana la entiende como comunicación de vida por parte de Dios. Pero\, tanto entre judíos como entre cristianos\, han surgido intentos de limitar la salvación a un determinado rango de destinatarios\, a pesar de que en ambas tradiciones la salvación tiene una destinación universal. Esos intentos obedecen a fanatismos humanos\, no al designio divino.\nLas comunidades cristianas formadas después de las divisiones entre las Iglesias han caído con frecuencia en esa trampa\, y dentro de esas mismas comunidades también se observa lo propio\, a veces descalificando parte de sus miembros y considerándolos indignos de salvarse.\nLa Iglesia que se llama «católica» no puede olvidar que su nombre la compromete a testimoniar el amor universal de Dios y\, por consiguiente\, a anunciar la salvación universal por la fuerza de ese amor. Nada justifica las discriminaciones hacia afuera ni por dentro. Particularmente\, resulta escandaloso que la Iglesia se vea dividida\, y a veces enfrentada\, por razones económicas\, sociales\, políticas\, culturales e incluso cultuales. Necesitamos recordar que el mínimo de fe consiste en la práctica de la justicia\, y que lo contrario implica negación de la fe.\nQue la celebración de la eucaristía\, verdadero anticipo del banquete del reino de Dios\, nos ayude a crecer en la justicia\, en la unidad\, en el amor y en la salvación.\n¡Feliz día del Señor!
URL:https://diocesisdesincelejo.org/calendario/xxi-domingo-del-tiempo-ordinario-ciclo-c/
CATEGORIES:Palabra y reflexión del día
END:VEVENT
BEGIN:VEVENT
DTSTART;VALUE=DATE:20190826
DTEND;VALUE=DATE:20190827
DTSTAMP:20260501T134627
CREATED:20190825T222012Z
LAST-MODIFIED:20190826T024244Z
UID:9338-1566777600-1566863999@diocesisdesincelejo.org
SUMMARY:Lunes de la XXI semana del Tiempo Ordinario. Año I
DESCRIPTION:Primera lectura\n\nComienzo de la primera carta del apóstol san Pablo a los Tesalonicenses (1\,1-5.8b-10): \nPablo\, Silvano y Timoteo a la Iglesia de los tesalonicenses\, en Dios Padre y en el Señor Jesucristo. A vosotros\, gracia y paz. Siempre damos gracias a Dios por todos vosotros y os tenemos presentes en nuestras oraciones. Ante Dios\, nuestro Padre\, recordamos sin cesar la actividad de vuestra fe\, el esfuerzo de vuestro amor y el aguante de vuestra esperanza en Jesucristo\, nuestro Señor. Bien sabemos\, hermanos amados de Dios\, que él os ha elegido y que\, cuando se proclamó el Evangelio entre vosotros\, no hubo sólo palabras\, sino además fuerza del Espíritu Santo y convicción profunda. Sabéis cuál fue nuestra actuación entre vosotros para vuestro bien. Vuestra fe en Dios había corrido de boca en boca\, de modo que nosotros no teníamos necesidad de explicar nada\, ya que ellos mismos cuentan los detalles de la acogida que nos hicisteis: cómo\, abandonando los ídolos\, os volvisteis a Dios\, para servir al Dios vivo y verdadero\, y vivir aguardando la vuelta de su Hijo Jesús desde el cielo\, a quien ha resucitado de entre los muertos y que nos libra del castigo futuro. \nPalabra de Dios \n\n\n\nSalmo\n\nSal 149\,1-2.3-4.5-6a.9b \nR/. El Señor ama a su pueblo \nCantad al Señor un cántico nuevo\,\nresuene su alabanza en la asamblea de los fieles;\nque se alegre Israel por su Creador\,\nlos hijos de Sión por su Rey. R/. \nAlabad su nombre con danzas\,\ncantadle con tambores y cítaras;\nporque el Señor ama a su pueblo\ny adorna con la victoria a los humildes. R/. \nQue los fieles festejen su gloria\ny canten jubilosos en filas:\ncon vítores a Dios en la boca;\nes un honor para todos sus fieles. R/. \n\n\n\nEvangelio de hoy\n\nLectura del santo evangelio según san Mateo (23\,13-22): \nEn aquel tiempo\, habló Jesús diciendo: «¡Ay de vosotros\, escribas y fariseos hipócritas\, que cerráis a los hombres el reino de los cielos! Ni entráis vosotros\, ni dejáis entrar a los que quieren. ¡Ay de vosotros\, escribas y fariseos hipócritas\, que viajáis por tierra y mar para ganar un prosélito y\, cuando lo conseguís\, lo hacéis digno del fuego el doble que vosotros! ¡Ay de vosotros\, guías ciegos\, que decís: “Jurar por el templo no obliga\, jurar por el oro del templo sí obliga!” ¡Necios y ciegos! ¿Qué es más\, el oro o el templo que consagra el oro? O también: “Jurar por el altar no obliga\, jurar por la ofrenda que está en el altar sí obliga.” ¡Ciegos! ¿Qué es más\, la ofrenda o el altar que consagra la ofrenda? Quien jura por el altar jura también por todo lo que está sobre él; quien jura por el templo jura también por el que habita en él; y quien jura por el cielo jura por el trono de Dios y también por el que está sentado en él.» \nPalabra del Señor \n\n\n\nLa reflexión del padre Adalberto\, nuestro vicario general \n\n\nLunes de la XXI semana del Tiempo Ordinario. Año I. \nInicialmente\, Tesalónica era una notable ciudad portuaria ubicada en el golfo Térmico\, al norte de Grecia\, fundada hacia el año 316 a. C. por Casandro\, general de Alejandro Magno. Casandro le asignó este nombre en honor a su esposa\, que era hermanastra de Alejandro. Los romanos la conquistaron en el año 168 y pasó a ser capital de la provincia romana de Macedonia en 146. La actual ciudad de Salónica era esa capital de la provincia romana de Macedonia establecida en 146 a.C. Según Hch 17\,1\, existía allí una colonia judía con una sinagoga a la que eran asiduos muchos prosélitos\, entre los cuales se destacaba un importante grupo femenino (cf. Hch 17\,4). Allí\, a Tesalónica\, llegó Pablo con Silvano (Silas) y Timoteo procedentes de Filipos\, en donde Pablo y Silvano habían sido perseguidos (cf. 1Ts 2\,2)\, hacia el año 49/50\, poco después de la resurrección de Jesús. Fueron bien acogidos (cf. 1Ts 1\,6-7)\, y allí debieron de permanecer largo tiempo\, pero la colonia judía los rechazó y Pablo huyó a Berea\, y de allí se marchó a Atenas\, mientras Silvano se quedó en Berea y Timoteo lo acompañó a Atenas. Después\, Pablo mandó a Timoteo a averiguar por la comunidad de Tesalónica (cf. 1Ts 3\,5)\, este y Silvano se le unieron en Corinto\, lugar del que probablemente Pablo escribió esta carta. \n1Ts 1\,1-5.8b-10.\nEl saludo va de parte de los tres fundadores de la comunidad a «los que en Tesalónica forman la Iglesia de Dios Padre y del Señor Jesús Mesías». El carácter «local» de la iglesia se puede valorar como uno de sus rasgos distintivos desde la perspectiva humana\, geográfica y cultural; y –como rasgo definitorio de su identidad cristiana– aparece su vínculo con «Dios Padre» por medio del «Mesías Jesús»\, vínculo que se expresa mediante una sola preposición «en» (ἐν) rigiendo en dativo ambos nombres («Dios Padre» y «Jesús Mesías»)\, vinculados con la conjunción «y» (καί: cf. 2Tes 1\,1). Otras veces\, dice «las Iglesias de Dios que están… en el Mesías Jesús» (1Tes 2\,14; 1Cor 1\,2)\, para distinguir la iniciativa de Dios de la vinculación al Mesías.\nEl contenido del saludo («gracia y paz») no tiene indicación de origen\, («de Dios nuestro Padre y del Señor\, Jesús Mesías»: cf. Rm 1\,7; 1Co 1\,3; 2Co 1\,2; Ef 1\,2; Fp 1\,2; Col 1\,2: «de Dios nuestro Padre»). La «gracia» es el amor gratuito que el Padre otorga por medio del Hijo y establece una relación firme y duradera del hombre con Dios; la «paz» es la consecuencia de esa gracia tanto en la relación con Dios –reconciliación– como en la relación de armonía entre los seres humanos. Desea\, pues\, la experiencia del amor divino y sus consecuencias en la alianza con Dios y en la convivencia humana («Iglesia de Dios»).\nLa acción de gracias\, segundo elemento de la carta\, tiene por motivo la comunidad misma\, a la que el apóstol y sus compañeros mantienen presente en su oración por tres motivos: su fe activa\, su amor esforzado y su esperanza tesonera\, fincados en la persona del «Señor» (liberador)\, «Jesús» (salvador)\, «Mesías» (rey). La «oración» (προσευχή) de la que habla es mucho más amplia que la mera petición (δέησις); se refiere a la invocación a Dios\, ante quien se acuerda de la comunidad.\nLa certeza de la elección de los tesalonicenses se funda en dos realidades: la iniciativa del amor de Dios («amados por Dios») y la respuesta de la comunidad al mensaje\, que se percibe en «una fuerza exuberante del Espíritu Santo». el amor recibido que\, amando\, responde al amor divino. Así se comprueba la eficacia de la buena noticia anunciada y acogida. La fe\, propuesta y acogida\, respondió a la iniciativa del amor divino\, amor que quedó patente en la forma como Pablo y sus compañeros llevaron a cabo la predicación de la buena noticia («para bien de ustedes»).\nEsta respuesta se dio en medio de muchas dificultades\, pero también rebosando «la alegría del Espíritu Santo». Ese hecho los convirtió en referente tanto para los creyentes de la provincia del Norte («Macedonia»)\, de la que Tesalónica es era la capital\, como para los de la provincia del sur («Acaya»)\, de la que la capital era Corinto (vv. 6-7\, omitidos). La comunidad se ha convertido en altavoz del mensaje del Señor incluso más allá de Macedonia y Acaya (Grecia)\, dado que el hecho fue notorio: judíos\, gran número de griegos y mujeres notables (cf. Hch 17\,1-4) hasta el punto de ser un acontecimiento muy comentado («ha corrido de boca en boca»). Aunque se trate de una notoria hipérbole\, la expresión «en todas partes» se refiere a los lugares en los que Pablo era conocido porque había visitado esos lugares en Acaya y Macedonia\nLo que refiere de ellos se concreta en dos datos importantes como reacción al primitivo kerigma: el abandono de los ídolos (ruptura con el pasado)\, y la conversión a Dios\, «para servir al Dios vivo y verdadero». Esa conversión abre un horizonte de futuro que hunde raíces en el presente: «aguardar la vuelta desde el cielo de su Hijo\, al que resucitó de la muerte\, de Jesús\, el que nos libra del castigo venidero». Les hace un resumen del ya conocido anuncio de la vida\, muerte y resurrección de Jesús\, del cual son seguidores (cf. v. 6)\, y en cuyo triunfo encuentran la certeza de realización de su propio futuro. El término «castigo» (ὀργή: «ira») expresa las consecuencias de la idolatría\, que inevitablemente lleva al ser humano y su sociedad a la injusticia y a la ruina. \nLa conversión se da «de los ídolos al Dios vivo y verdadero». La oposición expresa no solo que los ídolos son inertes y falsos\, sino que la idolatría implica la muerte y el engaño\, o la violencia y la mentira. La evangelización supone todo un impulso de humanización\, porque rescata tanto a los individuos como a las sociedades de esos dos factores de disolución: la mentira y la violencia. El amor de Dios no es mera efusión de sentimiento\, es el descubrimiento de la gran verdad que deslegitima y supera la violencia\, permitiendo a «los hombres» experimentar en su vida y en su convivencia la «fuerza exuberante del Espíritu Santo» y la «alegría del Espíritu Santo»\, factores de integración y de desarrollo humano. La evangelización de las comunidades\, urbanas o rurales\, de nuestras sociedades excluyentes se legitima con esa fuerza de amor universal (incluyente) que derriba las barreras artificiales que separan y enfrentan a individuos y grupos y logra la unidad sin anular las diversidades\, sino que las interpreta y acoge como factores de integración. Eso es un signo visible y testimonio elocuente de la Iglesia «sacramento universal de salvación».\nLa celebración eucarística es experiencia de ese amor universal de Dios y escuela de convivencia fraterna\, con la fuerza y la alegría del Espíritu Santo. En ella\, la comunidad evangelizada muestra y refuerza su unidad\, y renueva su compromiso de trabajar por la unidad de los pueblos.\nFeliz lunes.
URL:https://diocesisdesincelejo.org/calendario/lunes-de-la-xxi-semana-del-tiempo-ordinario-ano-i/
CATEGORIES:Palabra y reflexión del día
END:VEVENT
BEGIN:VEVENT
DTSTART;VALUE=DATE:20190827
DTEND;VALUE=DATE:20190828
DTSTAMP:20260501T134627
CREATED:20190826T165143Z
LAST-MODIFIED:20190827T034521Z
UID:9343-1566864000-1566950399@diocesisdesincelejo.org
SUMMARY:Martes de la XXI semana del Tiempo Ordinario. Año I
DESCRIPTION:Primera lectura\n\nLectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Tesalonicenses (2\,1-8): \nSabéis muy bien\, hermanos\, que nuestra visita no fue inútil. A pesar de los sufrimientos e injurias padecidos en Filipos\, que ya conocéis\, tuvimos valor –apoyados en nuestro Dios– para predicaros el Evangelio de Dios en medio de fuerte oposición. Nuestra exhortación no procedía de error o de motivos turbios\, ni usaba engaños\, sino que Dios nos ha aprobado y nos ha confiado el Evangelio\, y así lo predicamos\, no para contentar a los hombres\, sino a Dios\, que aprueba nuestras intenciones. Como bien sabéis\, nunca hemos tenido palabras de adulación ni codicia disimulada. Dios es testigo. No pretendimos honor de los hombres\, ni de vosotros\, ni de los demás\, aunque\, como apóstoles de Cristo\, podíamos haberos hablado autoritariamente; por el contrario\, os tratamos con delicadeza\, como una madre cuida de sus hijos. Os teníamos tanto cariño que deseábamos entregaros no sólo el Evangelio de Dios\, sino hasta nuestras propias personas\, porque os habíais ganado nuestro amor. \nPalabra de Dios \n\n\n\nSalmo\n\nSal 138\,1-3.4-6 \nR/. Señor\, tú me sondeas y me conoces \nSeñor\, tú me sondeas y me conoces;\nme conoces cuando me siento o me levanto\,\nde lejos penetras mis pensamientos;\ndistingues mi camino y mi descanso\,\ntodas mis sendas te son familiares. R/. \nNo ha llegado la palabra a mi lengua\,\ny ya\, Señor\, te la sabes toda.\nMe estrechas detrás y delante\,\nme cubres con tu palma.\nTanto saber me sobrepasa\,\nes sublime\, y no lo abarco. R/. \n\n\n\nEvangelio\n\nLectura del santo evangelio según san Mateo (23\,23-26): \nEn aquel tiempo\, habló Jesús diciendo: «¡Ay de vosotros\, escribas y fariseos hipócritas\, que pagáis el décimo de la menta\, del anís y del comino\, y descuidáis lo más grave de la ley: el derecho\, la compasión y la sinceridad! Esto es lo que habría que practicar\, aunque sin descuidar aquello. ¡Guías ciegos\, que filtráis el mosquito y os tragáis el camello! ¡Ay de vosotros\, escribas y fariseos hipócritas\, que limpiáis por fuera la copa y el plato\, mientras por dentro estáis rebosando de robo y desenfreno! ¡Fariseo ciego!\, limpia primero la copa por dentro\, y así quedará limpia también por fuera.» \nPalabra del Señor \n\n\n\nLa reflexión del padre Adalberto\, nuestro vicario general \n\n\nMartes de la XXI semana del Tiempo Ordinario. Año I.\n\nLa carta prosigue con una reminiscencia de las relaciones de Pablo\, Silvano y Timoteo con los tesalonicenses\, y con una descripción de la conducta del apóstol entre ellos y del modo como ellos le correspondieron. Pablo desgrana las características de su apostolado y perfila la figura del apóstol en negativo (declarando lo que no es) y en positivo (afirmando lo que sí es). Eso también permite hacerse a una idea de los «ídolos» que hay que abandonar y de lo que implica «convertirse al Dios vivo y verdadero» (cf. 1Tes 1\,9).\nEn el texto propuesto para hoy\, el apóstol desarrolla la idea que expuso al hablar del lo que significó para los tesalonicenses el anuncio de la buena noticia (cf. 1\,5) a partir de la «llegada» (cf. 1\,9) de Pablo y sus compañeros a Tesalónica y la acogida que los tesalonicenses les dieron.\n\n1Tes 2\,1-8.\nParte del reconocimiento de que la acogida de los tesalonicenses no ha sido inútil («en vano»)\, sino que perdura hasta el presente. Y esto corresponde a la buena voluntad de ambas partes.\nRecuerda que llegaron a Tesalónica después de haber padecido «sufrimientos e injurias» en Filipos (cf. Hch 16\,11-40) –padecimientos conocidos por los tesalonicenses– y destaca tres actitudes decisivas de parte de los misioneros:\n1. Valentía (2\,2). Apoyándose en su Dios («nuestro Dios»)\, se atrevieron a exponer la buena noticia de Dios\, en medio de una fuerte oposición (cf. Hch 17\,5). En el momento del primer anuncio de la buena noticia\, su Dios no era el de los destinatarios. Enfrentaron sufrimientos físicos y morales y una «fuerte oposición»\, pero su confianza en Dios fue mayor.\n2. Honestidad (2\,3). La exhortación que les dirigieron a los tesalonicenses no procedía ni de la mentira ni de motivaciones sucias ni torcidas. La propuesta del kerigma se presenta como «exhortación» (παράκλησις)\, testimonio vital apasionado que busca respuesta decidida. En él no hubo los vicios de los retóricos charlatanes ambulantes\, propagandistas religiosos.\n3. Fidelidad a Dios (2\,4). Dios los aprobó para anunciar la buena noticia\, y ellos anunciaron el mensaje sin pretender halagar a hombres\, sino a Dios. Por sentirse responsables ante Dios\, Pablo y sus compañeros entregaron el mensaje con rectitud de intención\, ante la mirada del Dios que escruta los corazones y discierne las intenciones sin fijarse en apariencias.\nPor eso:\n1. No mostraron adulación ni «codicia disimulada» de riquezas. La adulación a los poderosos pretendía ganarse su favor (benevolencia) o sus favores (regalos). La palabra «codicia» (griego πλεονεξία\, de πλέον\, «más»\, y ἔχω\, «tener») implica el afán por acumular. Solo Dios lo puede descubrir\, por eso Pablo cita a Dios como testigo supremo de que eso no lo mueve.\n2. No buscaron «honores humanos». Descarta dos tipos de «honores»: los que podrían surgir dentro de la comunidad («de ustedes») y los que se pueden dar fuera de ella («de otros»)\, pero\, en ambos casos\, considera que esos honores son «de los hombres» (ἐξ ἀνθρώπων)\, es decir\, no obedecen a los criterios de verdad ni a los impulsos de amor del Espíritu Santo.\n3. No pretendieron dominar a la gente. Su calidad de «apóstoles del Mesías» (enviados suyos) podría haberlos autorizado a recargar sobre los tesalonicenses su «peso» (el sostenimiento\, la potestad)\, pero –en vez de eso– renunciaron a toda apariencia de dominio\, entablando con ellos unas relaciones de consideración y respeto\, como iguales\, familiares\, maternales.\nPositivamente\, su trato con la nueva comunidad de creyentes lo expresa en estos términos:\n1. Le dieron un trato delicado y cariñoso. Pablo utiliza alternativamente las imágenes de la «madre» (cf. v. 7) y del «padre» (cf. v. 11) para describir el modo como él y sus compañeros se relacionaron con la recién fundada iglesia local de Tesalónica\, refiriéndose a la iniciación en la fe («crianza») o a la consiguiente educación cristiana («exhortación»).\n2. Le entregaron su propia vida con amor. La entrega de la buena noticia de Dios se produjo con la entrega personal de sí mismos a la comunidad\, no como el cumplimiento de un deber oneroso\, sino por la dedicación de sí mismos\, con todas sus fuerzas\, de manera que resultara una entrega mucho más abnegada que la de una madre que lacta a sus hijos.\n3. Se cuidaron de ser una carga para ella (v. 9\, no leído hoy). Esta es una prueba más de que no perseguían intereses mezquinos ni se aprovechaban de la comunidad. Pablo recuerda con mucha frecuencia la satisfacción que experimenta por no haber dependido económicamente de las comunidades que fundó (cf. 2Ts 3\,7-9; 1Cor\, 4\,12; 2Cor 11\,7-10; 12\,13-18).\nSe nota que aquí al apóstol no le preocupan cuestiones doctrinales\, sino\, ante todo\, poner de manifiesto la intensidad de los sentimientos que lo vinculan a una comunidad que él fundó recientemente y de la que no hace mucho se había separado. Después de una cierta inquietud\, se alegra con las buenas noticias recibidas. Su alegría por ver irradiarse la fe de la joven iglesia se expresa en una prolongada acción de gracias. No tiene que corregir errores\, los hermanos de Tesalónica van por el camino correcto. La única recomendación que les hace es perseverar en ese camino y continuar con su proceso de crecimiento.\n\nEs un sintético «manual del misionero» cuya validez sigue vigente. Muestra que el auténtico discípulo de Jesús supera las tres grandes tentaciones enemigas del seguimiento:\n• La codicia de riqueza\,\n• Las ansias de prestigio y\n• La ambición de poder.\nY eso es lo que hace eficaz su labor como misioneros. Al superar esas tentaciones\, dieron el paso de los ídolos al Dios verdadero. Y al dar testimonio de ello muestran el camino que ha de seguir el discípulo que verdaderamente quiere convertirse el Señor.\nEn algunos ámbitos daría la impresión de que estas tentaciones no impiden la fe\, sino que la autentican. Por ejemplo\, «iglesias» que pretenden acreditarse como emporios de riquezas\, o como poderosos e influyentes partidos políticos\, o miembros de coaliciones en el gobierno de naciones\, o dirigentes de las mismas convertidos en figuras mediáticas de dudosa fama o prestigio abiertamente cuestionable\, etc.\, quieren dar la impresión de que son comunidades o personalidades exitosas. No obstante\, esos logros no resisten un simple análisis a la luz de la figura de Jesús o del ideal del reino de Dios. Por eso\, Pablo presenta –como muestra de autenticidad– el desinterés con el que proceden él y sus compañeros.\nLa eucaristía\, sacramento de la generosa entrega de Jesús\, nos confirma en la misión y nos habilita para llevarla eficazmente a cabo\, sirviendo «al Dios vivo y verdadero» (1Tes 1\,9) con el propósito no de contentar a hombres\, sino a Dios\, que sondea nuestro interior. Comulga con Jesús quien sintoniza con él interiormente\, por la fuerza y la alegría del Espíritu\, y actúa como él en sus relaciones con Dios y con la humanidad.\nFeliz martes.
URL:https://diocesisdesincelejo.org/calendario/martes-de-la-xxi-semana-del-tiempo-ordinario-ano-i/
CATEGORIES:Palabra y reflexión del día
END:VEVENT
BEGIN:VEVENT
DTSTART;VALUE=DATE:20190828
DTEND;VALUE=DATE:20190829
DTSTAMP:20260501T134627
CREATED:20190828T031130Z
LAST-MODIFIED:20190828T031221Z
UID:9356-1566950400-1567036799@diocesisdesincelejo.org
SUMMARY:Miércoles de la XXI semana del Tiempo Ordinario. Año I
DESCRIPTION:Primera lectura\n\nLectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Tesalonicenses (2\,9-13): \nRecordad\, hermanos\, nuestros esfuerzos y fatigas; trabajando día y noche para no serle gravoso a nadie\, proclamamos entre vosotros el Evangelio de Dios. Vosotros sois testigos\, y Dios también\, de lo leal\, recto e irreprochable que fue nuestro proceder con vosotros\, los creyentes; sabéis perfectamente que tratamos con cada uno de vosotros personalmente\, como un padre con sus hijos\, animándoos con tono suave y enérgico a vivir como se merece Dios\, que os ha llamado a su reino y gloria. Ésa es la razón por la que no cesarnos de dar gracias a Dios\, porque al recibir la palabra de Dios\, que os predicamos\, la acogisteis no como palabra de hombre\, sino\, cual es en verdad\, como palabra de Dios\, que permanece operante en vosotros\, los creyentes. \nPalabra de Dios \n\n\n\nSalmo\n\nSal 138\,7-8.9-10.11-12ab \nR/. Señor\, tú me sondeas y me conoces \n¿Adónde iré lejos de tu aliento\,\nadónde escaparé de tu mirada?\nSi escalo el cielo\, allí estás tú;\nsi me acuesto en el abismo\, allí te encuentro. R/. \nSi vuelo hasta el margen de la aurora\,\nsi emigro hasta el confín del mar\,\nallí me alcanzará tu izquierda\,\nme agarrará tu derecha. R/. \nSi digo: «Que al menos la tiniebla me encubra\,\nque la luz se haga noche en torno a mí»\,\nni la tiniebla es oscura para ti\,\nla noche es clara como el día. R/. \n\n\n\nEvangelio de hoy\n\nLectura del santo evangelio según san Mateo (23\,27-32): \nEn aquel tiempo\, habló Jesús diciendo: «¡Ay de vosotros\, escribas y fariseos hipócritas\, que os parecéis a los sepulcros encalados! Por fuera tienen buena apariencia\, pero por dentro están llenos de huesos y podredumbre; lo mismo vosotros: por fuera parecéis justos\, pero por dentro estáis repletos de hipocresía y crímenes. ¡Ay de vosotros\, escribas y fariseos hipócritas\, que edificáis sepulcros a los profetas y ornamentáis los mausoleos de los justos\, diciendo: “Si hubiéramos vivido en tiempo de nuestros padres\, no habríamos sido cómplices suyos en el asesinato de los profetas”! Con esto atestiguáis en contra vuestra\, que sois hijos de los que asesinaron a los profetas. ¡Colmad también vosotros la medida de vuestros padres!» \nPalabra del Señor \n\n\n\nLa reflexión del padre Adalberto\, nuestro vicario general \n\n\nMiércoles de la XXI semana del Tiempo Ordinario. Año I.\n\nEl fragmento que hoy se propone aporta unos testimonios. En primer lugar\, Pablo cita a los tesalonicenses y a Dios como testigos a favor de los misioneros; en segundo lugar\, ellos\, los tres fundadores de la comunidad –Pablo\, Silvano y Timoteo– dan testimonio de la positiva respuesta de los tesalonicenses al mensaje; y\, finalmente\, también valoran el testimonio de los tesalonicenses reconociendo los sufrimientos que han padecido por causa del mensaje. Aquí hay que aclarar que el v. 9 fue añadido al texto anterior\, y este último testimonio (vv.14-16) está omitido por el leccionario por las dificultades que ese texto representa: la forma como se refiere a los judíos es impropia de Pablo\, y el «castigo» del que habla en el v. 16 –si alude a la destrucción de Jerusalén en el año 70– plantea dificultades\, porque o se trata de una interpolación posterior\, o la carta no es auténtica de Pablo.\n\n1Ts 2\,9-13.\nEl apóstol ha venido reivindicando el total desinterés con el que él y sus compañeros llevaron la buena noticia a Tesalónica\, sin duda para distanciarse y diferenciarse de los propagandistas de filosofías y religiones –muchos de ellos charlatanes– que abundaban en esa época. Ahora se refiere a las dificultades superadas para entregar y recibir la buena noticia.\nPrimer testimonio.\nPablo considera que el testimonio de los tesalonicenses y del mismo Dios es favorable a los misioneros. Ellos han procedido limpia\, honrado e intachablemente (v. 10) en relación con aquellos a quienes se han dirigido. Son tres adverbios (totalidad homogénea) que califican el verbo «ser» o «hacerse» (γίνομαι)\, que connota\, en este caso\, la decisión personal de portarse de un determinado modo. «Limpiamente» (ὀςίως) denota un modo que agrada a Dios porque se trata de algo compatible con su santidad. «Honradamente» (δικαίως) indica un modo justo\, apropiado\, ajustado a la bondad y a la razón. «Intachablemente» (ἀμέμπτως) señala lo que es irreprochable\, como el cristiano quiere que el Señor lo encuentre (cf. 1Tes 3\,13; 5\,23).\nA ellos les consta el comportamiento «paternal» de los misioneros (v. 11)\, que complementa el trato «maternal»\, delicado aducido anteriormente (v. 7) y que se concretó en la exhortación hecha de manera serena o exigente a responderle a Dios que los invitó a ser y a anunciar la nueva sociedad humana\, «su reino»\, sociedad en la cual se manifiesta «su gloria»\, es decir\, su presencia bienhechora (v. 12). Si la madre cría\, el padre enseña.\nSegundo testimonio.\nEl testimonio de los misioneros es\, a la vez\, el motivo por el cual ellos mismos bendicen a Dios siempre (o sea\, le dan gracias incesantes): porque los tesalonicenses valoraron el mensaje anunciado por los misioneros «como palabra de Dios»\, diferenciándolo de las «palabras de hombres» (los filósofos\, propagandistas de religiones o los muy numerosos charlatanes que deambulaban por todas partes). Ese mensaje se ha comprobado como «palabra de Dios» por la eficacia que reconocen los mismos tesalonicenses (v. 13). El hecho de haber distinguido el mensaje de Dios de las propuestas filosóficas y de la charlatanería no solo habla de la cordura de los tesalonicenses\, sino también del don de Dios. Es evidente que se conjugan la gracia y la disposición humana. Las «filosofías» de la época no eran disciplinas especulativas –como lo son en la actualidad–\, proponían maneras de pensar y de vivir que muchas veces resultaban atractivas para la gente pensante. En cambio\, las charlatanerías –filosóficas o religiosas– eran extravagancias que cautivaban a los incautos o a los que estaban ansiosos de novedades.\nEl notorio hecho de que la iglesia de Tesalónica –los tesalonicenses que se convirtieron– hubiera discernido y aceptado la predicación de la buena noticia como «palabra de Dios» es claro indicio de la indefectible gracia de Dios\, a todos ofrecida\, y de la fe (respuesta a la buena noticia) de los tesalonicenses que así la aceptaron. Esa confluencia suscita la acción de gracias de los misioneros\, quienes avalan la autenticidad de esa fe constatando el hecho de que dicha palabra «despliega su energía» (ἐνεργέω) en los tesalonicenses que creyeron en ella. Dado que se trata de una palabra viva\, la fe en ella se verifica en el cambio de vida.\nTercer testimonio (vv. 14-16\, omitidos).\nLa «palabra de Dios» (la buena noticia anunciada) acogida con fe no solo transforma la vida individual\, sino que espontáneamente se irradia a la convivencia social. Este influjo\, que de suyo es positivo porque implica la transformación de las relaciones sociales por exigencia del amor cristiano\, aunque es vivido y propuesto con gozo y alegría por los creyentes\, no siempre es aceptado por todos\, dada la diversidad de intereses que se entrecruzan en toda sociedad.\nLos misioneros dan testimonio de que los tesalonicenses han padecido oposición por parte de sus propios compatriotas. En esto se asemejan a las comunidades cristianas de Judea\, ya que los otros tesalonicenses los han hecho sufrir como los otros judíos a sus compatriotas cristianos. Es extremadamente dura la andanada con la que arremete contra los judíos\, a los que sindica de matar al Señor Jesús y a los profetas y de perseguirlos a ellos (Pablo\, Silas y Timoteo); los acusa de no agradar a Dios y de ser enemigos de los hombres; y les reprocha el hecho de estorbar la predicación a los paganos para impedir que se salven\, con lo cual\, afirma\, colmaron la medida de sus pecados y\, por eso\, los ha alcanzado el «castigo» (ὀργή).\nNo es claro a qué se refiere Pablo con esa reprimenda\, quizás solo sea a lo que narra Lucas en la primera visita a Tesalónica (cf. Hch 17\,1-9)\, aunque queda por explicar el final del v. 16 («…el castigo los ha alcanzado de lleno»).\n\nQue la comunidad dé testimonio a favor de los misioneros\, y estos den testimonio a favor de dicha comunidad es señal de armonía\, y garantía de la presencia activa de Dios en ella y en ellos. Esta presencia se realiza por medio de su Palabra. Esta «Palabra de Dios» –o sea\, el mensaje de «la buena noticia»– primero se «recibe» (παραλαμβάνω) por una escucha atenta\, después se «acoge» (δέχομαι) por la adhesión de fe\, y luego «despliega su energía» (ἐνεργέω) por la eficacia que le es propia en razón de su condición de Palabra de Dios.\nEl dinamismo de la Palabra le da una nueva vida al creyente\, y renueva la convivencia de la comunidad\, de manera que la distingue del resto de la sociedad («el mundo») y la convierte en alternativa frente a esa sociedad. Esto puede ser recibido con agrado por dicha sociedad\, en cuyo caso la comunidad tendrá un ambiente favorable para la misión\, pero también puede ser rechazado con enfado\, en cuyo caso la comunidad tendrá que padecer la incomprensión\, la exclusión y\, quizá\, la persecución.\nAl final de la celebración de la cena del Señor somos enviados a la misión\, a dar testimonio de lo que hemos visto (la asamblea de los hermanos\, el pan partido y compartido) y oído (el mensaje de la Palabra viva de Dios). Nosotros no podemos dejar de ser testigos.\nFeliz miércoles.
URL:https://diocesisdesincelejo.org/calendario/miercoles-de-la-xxi-semana-del-tiempo-ordinario-ano-i/
CATEGORIES:Palabra y reflexión del día
END:VEVENT
BEGIN:VEVENT
DTSTART;VALUE=DATE:20190829
DTEND;VALUE=DATE:20190830
DTSTAMP:20260501T134627
CREATED:20190829T135156Z
LAST-MODIFIED:20190829T135439Z
UID:9363-1567036800-1567123199@diocesisdesincelejo.org
SUMMARY:29 de agosto. Martirio de San Juan Bautista
DESCRIPTION:Primera lectura\n\nLectura del libro de Jeremías (1\,17-19): \nEn aquellos días\, recibí esta palabra del Señor: «Cíñete los lomos\, ponte en pie y diles lo que yo te mando. No les tengas miedo\, que si no\, yo te meteré miedo de ellos. Mira; yo te convierto hoy en plaza fuerte\, en columna de hierro\, en muralla de bronce\, frente a todo el país: frente a los reyes y príncipes de Judá\, frente a los sacerdotes y la gente del campo. Lucharán contra ti\, pero no te podrán\, porque yo estoy contigo para librarte.» Oráculo del Señor. \nPalabra de Dios \n\n\n\nSalmo\n\nSal 70\,1-2.3-4a.5-6ab.15ab.17 \nR/. Mi boca contará tu auxilio \nA ti\, Señor\, me acojo:\nno quede yo derrotado para siempre;\ntú que eres justo\, líbrame y ponme a salvo\,\ninclina a mí tu oído\, y sálvame. R/. \nSé tú mi roca de refugio\,\nel alcázar donde me salve\,\nporque mi peña y mi alcázar eres tú\, Dios mío\,\nlíbrame de la mano perversa. R/. \nPorque tú\, Dios mío\, fuiste mi esperanza\ny mi confianza\, Señor\, desde mi juventud.\nEn el vientre materno ya me apoyaba en ti\,\nen el seno tú me sostenías. R/. \nMi boca contará tu auxilio\,\ny todo el día tu salvación.\nDios mío\, me instruiste desde mi juventud\,\ny hasta hoy relato tus maravillas. R/. \n\n\n\nEvangelio de hoy\n\nLectura del santo evangelio según san Marcos (6\,17-29): \nEn aquel tiempo\, Herodes había mandado prender a Juan y lo había metido en la cárcel\, encadenado. El motivo era que Herodes se había casado con Herodías\, mujer de su hermano Filipo\, y Juan le decía que no le era lícito tener la mujer de su hermano. Herodías aborrecía a Juan y quería quitarlo de en medio; no acababa de conseguirlo\, porque Herodes respetaba a Juan\, sabiendo que era un hombre honrado y santo\, y lo defendía. Cuando lo escuchaba\, quedaba desconcertado\, y lo escuchaba con gusto. La ocasión llegó cuando Herodes\, por su cumpleaños\, dio un banquete a sus magnates\, a sus oficiales y a la gente principal de Galilea. La hija de Herodías entró y danzó\, gustando mucho a Herodes y a los convidados.\nEl rey le dijo a la joven: «Pídeme lo que quieras\, que te lo doy.»\nY le juró: «Te daré lo que me pidas\, aunque sea la mitad de mi reino.»\nElla salió a preguntarle a su madre: «¿Qué le pido?»\nLa madre le contestó: «La cabeza de Juan\, el Bautista.»\nEntró ella en seguida\, a toda prisa\, se acercó al rey y le pidió: «Quiero que ahora mismo me des en una bandeja la cabeza de Juan\, el Bautista.»\nEl rey se puso muy triste; pero\, por el juramento y los convidados\, no quiso desairarla. En seguida le mandó a un verdugo que trajese la cabeza de Juan. Fue\, lo decapitó en la cárcel\, trajo la cabeza en una bandeja y se la entregó a la joven; la joven se la entregó a su madre. Al enterarse sus discípulos\, fueron a recoger el cadáver y lo enterraron. \nPalabra del Señor \n\n\n\nLa reflexión del padre Adalberto\, nuestro vicario general \n\n\n29 de agosto.\nMartirio de san Juan Bautista.\n\nLa muerte de Juan Bautista es\, sin duda alguna\, testimonial\, o sea martirial. Para la tradición\, es indudable que anuncia la muerte de Jesús\, pero la narración que hace Mc tiene dos planos: el histórico y el representativo\, de manera que\, siendo fiel a los hechos\, muestra su sentido oculto más allá de los mismos.\nCon magistral habilidad y total fidelidad al mensaje y a los hechos\, el evangelista hace que cada uno de los personajes se trascienda a sí mismo\, de manera que de actores anecdóticos del drama que él narra\, se conviertan en claves para interpretar la historia misma. Al tiempo que hace una lectura del pasado hasta el presente\, anuncia para el futuro la conducta que la clase dirigente del pueblo asumirá ante el Mesías. Así deja al descubierto que los acontecimientos no constituyen una trágica equivocación\, sino el desarrollo propio de la lógica del poder político.\nEl evangelista rescata el hecho de la intrascendencia y descubre su trascendencia mostrándonos una clave para interpretar la historia: en el «teatro» de los acontecimientos\, las personas\, más allá de sus apariencias\, están a favor o en contra del designio de Dios. Y esa postura es mucho más determinante de lo que a simple vista parece\, llegando incluso a invertir los resultados aparentes de triunfo o fracaso. La explicación final está en la muerte y resurrección de Jesús.\n\n1. Primera lectura (Jr 1\,17-19).\nLa vocación del profeta culmina con su envío.  Esta vocación se da en circunstancias precisas de la historia del pueblo de Dios. Abarcan los años 628 a 585 antes de Cristo. Es un momento muy agitado en el panorama internacional. Dieciséis años después de su vocación\, el profeta verá caer la capital del Imperio Asirio (Nínive)\, y siete años más tarde será testigo del despunte del rey de Babilonia\, y por advertir ese hecho como un peligro para Judá se le prohibirá entrar en el templo. Por otra parte\, cinco años antes de su vocación el rey Josías se convirtió al Señor\, y luego de seis años el rey encontró el libro de la Ley\, pero\, diecinueve años después de la vocación del profeta\, murió Josías\, fue sucedido por su segundo hijo Joacaz\, a quien depuso el Faraón Necó para darle el trono a Joaquín\, primogénito de Josías. Es un momento muy turbulento de la historia.\nLa exhortación que el Señor le dirige a Jeremías de ceñirse muestra el sentido de la misión. Quien usa túnica larga y amplia debe ceñírsela para viajar\, para trabajar\, para luchar. De todo eso tiene su misión. En esa lucha puede ser que surja el miedo\, que es interior y que favorece al adversario. El profeta deberá superarlo confiando en el Señor\, porque el miedo lo atormenta y confunde\, y hasta puede hacerle ver al mismo Señor como su enemigo. Pero son sus enemigos los que deben asustarse (cf. Jr 10\,2; 30\,10). El que se deja atemorizar y pierde la confianza en el Señor queda a merced de sus enemigos (cf. Is 7\,9). Sin embargo\, la fe sólida engendra una gran confianza y una firme seguridad. El Señor le promete su protección con tres expresivas imágenes:\n• «Plaza fuerte»: el profeta será como una ciudad amurallada\, invencible\, inexpugnable.\n• «Columna de hierro»: se presentará ante el pueblo firmemente rígido\, férreamente asertivo.\n• «Muralla de bronce»: para enemigos y adversarios será límite insalvable\, frontera protectora.\nPero\, a su turno\, en señal de fidelidad\, el profeta deberá resistir frente a tres poderes:\n• político: «reyes y príncipes»\,\n• religioso: «sacerdotes»\,\n• económico: terratenientes.\nEl profeta solo se apoyará en el Señor\, y él será suficiente protector.\n\n2. Evangelio (Mc 6\,17-29).\nSi el matrimonio «en justicia y derecho» (Os 2\,21) es símbolo de la alianza\, y el adulterio es símbolo de idolatría (cf. Os 2\,4ss)\, la relación ilegítima de Herodes y Herodías significa más de lo que parece a simple vista. El evangelista muestra el fondo de la cuestión:\n1. El matrimonio ilegítimo entre Herodes y Herodías refleja la traición a Dios que se da en la complicidad de «los notables de Galilea» y el ilegitimo ocupante del trono de David. Herodes no era judío ni descendiente de David\, era idumeo; por tanto\, no era un legítimo sucesor de David. Los «notables»\, al darle la espalda a su propio pueblo\, se la han dado también a Dios.\n2. La anónima hija de Herodías oculta y revela la tragedia del pueblo sometido a «los notables de Galilea»\, manipulado en contra de sí mismo\, utilizado para pedir la muerte del profeta que era vocero de Dios y personero del pueblo\, porque reclamaba la justicia en favor de dicho pueblo. El anonimato de la hija subraya su despersonalización y su total dependencia a su «madre».\n3. El juego de poderes que desnuda a la vez la impotencia del poder y su peligrosidad\, porque es instrumento de muerte\, deja al descubierto la razón por la cual Jesús se sitúa en las antípodas del poder político. Este se apacienta a sí mismo y se desentiende de las necesidades de la gente. Aquí la frivolidad muestra un rostro trágico: se está jugando con la vida de todo un pueblo.\nJuan no solo censuró la ilegítima relación de pareja que Herodes entabló con Herodías\, sino que\, ante todo\, denunció la complicidad la clase dirigente galilea con ese poder despótico. Por eso en el relato aparece subrayado el odio de esa dirigencia (personificada por Herodías). El problema no es meramente de índole moral (matrimonio ilegítimo)\, es\, sobre todo\, la infidelidad del pueblo a la alianza con el Señor. Y esa infidelidad es iniciativa y culpa de los dirigentes manipuladores.\nLas circunstancias históricas en las que Juan cumplió su misión y dio su testimonio se plasman en el episodio que corona su existencia terrena. Aparentemente\, Juan es el derrotado\, mientras la clase dirigente –una vez más– se sale con la suya. Pero esa es mera apariencia\, no la realidad.\n\nHay tres banquetes en el relato del evangelio:\na) El que Jesús celebra con los recaudadores y los descreídos\, quienes festejan su inclusión en el reino de Dios\, es decir\, la universalidad del amor de Dios\, que también a ellos los abraza.\nb) El que celebra el nacimiento del rey Herodes\, que culmina con el sacrificio de Juan\, el profeta de Dios. La vida se festejó provocando la muerte de Juan Bautista\, motivada por el odio.\nc) El que conmemora la pasión\, muerte y resurrección de Jesús\, que transmite la vida de Dios (el Espíritu Santo). La muerte de Jesús por odio fue derrotada por su vida entregada por amor.\nCada uno de ellos simboliza un estilo de convivencia: uno en contra de la vida; el otro a su favor.\nEn el de Jesús encuentran respuesta de vida los excluidos y también los asesinados. El odio y la muerte\, definitivamente\, no tendrán la última palabra en la historia humana.\nEl banquete eucarístico es anuncio profético de vida eterna para cada uno\, y del reino de Dios para todos los seres humanos. Comulgar con el Señor es compromiso con la vida humana y\, por consiguiente\, con el reino\, la sociedad humana que le abre horizontes de vida y felicidad a todos.\nFeliz conmemoración.
URL:https://diocesisdesincelejo.org/calendario/29-de-agosto-martirio-de-san-juan-bautista/
CATEGORIES:Palabra y reflexión del día
END:VEVENT
BEGIN:VEVENT
DTSTART;VALUE=DATE:20190830
DTEND;VALUE=DATE:20190831
DTSTAMP:20260501T134627
CREATED:20190830T035652Z
LAST-MODIFIED:20190830T035652Z
UID:9375-1567123200-1567209599@diocesisdesincelejo.org
SUMMARY:Viernes de la XXI semana del Tiempo Ordinario. Año I
DESCRIPTION:Primera lectura\nLectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Tesalonicenses (4\,1-8): \nPor Cristo Jesús os rogamos y exhortamos: Habéis aprendido de nosotros cómo proceder para agradar a Dios; pues proceded así y seguid adelante. Ya conocéis las instrucciones que os dimos\, en nombre del Señor Jesús. Esto quiere Dios de vosotros: una vida sagrada\, que os apartéis del desenfreno\, que sepa cada cual controlar su propio cuerpo santa y respetuosamente\, sin dejarse arrastrar por la pasión\, como hacen los gentiles que no conocen a Dios. Y que en este asunto nadie ofenda a su hermano ni se aproveche con engaño\, porque el Señor venga todo esto\, como ya os dijimos y aseguramos. Dios no nos ha llamado a una vida impura\, sino sagrada. Por consiguiente\, el que desprecia este mandato no desprecia a un hombre\, sino a Dios\, que os ha dado su Espíritu Santo. \nPalabra de Dios\n\n\nSalmo\nSal 96\,1.2b.5-6.10.11-12 \nR/. Alegraos\, justos\, con el Señor \nEl Señor reina\, la tierra goza\,\nse alegran las islas innumerables.\nJusticia y derecho sostienen su trono. R/. \nLos montes se derriten como cera\nante el dueño de toda la tierra;\nlos cielos pregonan su justicia\,\ny todos los pueblos contemplan su gloria. R/. \nEl Señor ama al que aborrece el mal\,\nprotege la vida de sus fieles\ny los libra de los malvados. R/. \nAmanece la luz para el justo\,\ny la alegría para los rectos de corazón.\nAlegraos\, justos\, con el Señor\,\ncelebrad su santo nombre. R/.\n\n\nEvangelio de hoy\nLectura del santo evangelio según san Mateo (25\,1-13): \nEn aquel tiempo\, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola: «Se parecerá el reino de los cielos a diez doncellas que tomaron sus lámparas y salieron a esperar al esposo. Cinco de ellas eran necias y cinco eran sensatas. Las necias\, al tomar las lámparas\, se dejaron el aceite; en cambio\, las sensatas se llevaron alcuzas de aceite con las lámparas. El esposo tardaba\, les entró sueño a todas y se durmieron. A medianoche se oyó una voz: “¡Que llega el esposo\, salid a recibirlo!” Entonces se despertaron todas aquellas doncellas y se pusieron a preparar sus lámparas. Y las necias dijeron a las sensatas: “Dadnos un poco de vuestro aceite\, que se nos apagan las lámparas.” Pero las sensatas contestaron: “Por si acaso no hay bastante para vosotras y nosotras\, mejor es que vayáis a la tienda y os lo compréis.” Mientras iban a comprarlo\, llegó el esposo\, y las que estaban preparadas entraron con él al banquete de bodas\, y se cerró la puerta. Más tarde llegaron también las otras doncellas\, diciendo: “Señor\, señor\, ábrenos.” Pero él respondió: “Os lo aseguro: no os conozco.” Por tanto\, velad\, porque no sabéis el día ni la hora.» \nPalabra del Señor\n\n\nLa reflexión del padre Adalberto\, nuestro vicario general\n\nViernes de la XXI semana del Tiempo Ordinario. Año I.\n\nEl apóstol da unas instrucciones a la comunidad. Primero formula un principio general que sirve de fundamento a toda la parénesis. Después da recomendaciones de carácter personal que derivan naturalmente hacia recomendaciones para la convivencia comunitaria. Parte de estas últimas se concentran en la relación de amor fraternal\, en la cual se extiende\, en el que será el texto de la lectura de mañana.\nSe puede pensar que las instrucciones y aclaraciones que siguen en el resto de la carta dejan entrever lo que Pablo considera «las deficiencias» (τὰ ὑστερήματα) de la fe de la comunidad (cf. 3\,10). Se trata de criterios de conducta propios de la vida de fe\, de amor y de esperanza propia de los cristianos. La opción fundamental por Jesús necesita hacerse explícita de varios modos en la conducta personal y en la convivencia comunitaria y social. Es «deficiente» la fe que no transforma la vida individual en vida cristiana\, y la convivencia social en fraternidad cristiana. Pasado\, presente y futuro\, individuos y sociedades quedan afectados por la fe.\n\n1Ts 4\,1-8.\nLa fe implica una ruptura con el pasado\, un «ya no más…»\, define de un modo alternativo el presente («ahora…») y perfila un futuro al que se aspira\, que el presente no colma («todavía no…»). Esto se da porque el creyente es un «hombre nuevo» que experimenta el reinado de Dios y busca «el reino de Dios y su justicia»\, por el cual trabaja.\nEn general\, se trata de una insistente exhortación a seguir creciendo. La vida cristiana jamás se estanca\, a Dios le agrada el desarrollo de sus hijos. La conducta que el apóstol insiste ahora en reiterar «por el Señor Jesús» remite a la opción de fe y a su criterio fundamental. Eso fue lo que el grupo enseñó con su testimonio «para agradar a Dios». El apóstol admite que los tesalonicenses de hecho están portándose así\, y los anima a continuar en esa tónica. Tanto más\, cuanto el propósito que los anima no es «agradar a hombres» (cf. 2\,4)\, propósito que el grupo misionero descartó de plano desde el comienzo.\nLas instrucciones son reiteradas\, no constituyen una novedad; el grupo misionero se las dio a conocer «en nombre del Señor Jesús» desde la primera evangelización.\nEl designio (θέλημα) de Dios respecto de ellos es una vida consagrada (santa)\, y eso significa:\na) Apartarse del libertinaje sexual (πορνεία)\, que cada uno sea dueño de sí mismo\, sin dejarse arrastrar por los bajos instintos\, como sucede entre «los paganos que no conocen a Dios». El autocontrol\, más que disciplina\, es consagración a Dios\, respeto por sí mismo y\, sí\, ejercicio del señorío de Jesucristo en la propia vida. Este señorío es posible gracias al Espíritu Santo.\nb) Evitar la ofensa y el engaño (la afrenta y la traición) al hermano «en este asunto»\, o sea\, en cuestiones de moral sexual\, ya que ellos saben que el Señor (Jesús) reprueba eso. La sociedad pagana\, de la que provenían los cristianos\, toleraba la licencia y la promiscuidad en conductas sexuales que el judaísmo (y luego el cristianismo) consideraba abominables.\nEl «designio» de Dios y las exigencias de la fe en el Señor Jesús revisten un carácter distintivo: los que no se atienen a este género de vida demuestran su inexperiencia del verdadero Dios\, o sea\, están en el engaño; los que engañan a su «hermano» (supuestamente creyente) oponen su vida a la opción de fe que manifestaron haber hecho\, asemejándose a los paganos. Por eso hay que asumir esas instrucciones guiados por una triple motivación de fe:\na) La «venganza» del Señor. La expresión «el Señor es vengador (ἔκδικος) de todo eso» hace alusión al hecho de que el Señor no es indiferente a la injusticia y reivindica la justicia de las víctimas (cf. Apo 6\,10; 19\,2). Pero la «venganza» que el Señor reclama para sí se contrapone a la que practican los hombres\, porque dos males no hacen un bien (cf. Rom 12\,19).\nb) La «vocación» por parte de Dios. El apóstol descarta primero lo que a los tesalonicenses les parecía normal a causa de sus costumbres sociales («Dios no nos llamó a la inmoralidad»)\, para establecer después cuál es la vocación que él hace («… sino a una vida consagrada»). En esta contraposición se refleja el «antes» y el «después» que produce la fe.\nc) El origen de las instrucciones. Puesto que ellos reconocieron que la palabra que les llevaron los misioneros era de origen divino y no humano (cf. 2\,13)\, rechazar estas instrucciones que Pablo les transmite no es lo mismo que cerrar los oídos a los propagandistas de filosofías o de religiones\, o a los charlatanes de oficio\, sino rechazar al Espíritu Santo de Dios.\nEs decir\, el designio de Dios –para cuya realización él envió a su Hijo e infundió su Espíritu Santo– consiste en que el hombre escape del «mundo» (el nuevo éxodo) e ingrese en el reino\, donde se deja conducir por el Espíritu Santo. Si rechaza las instrucciones de Dios\, rechaza la guía del Espíritu\, se frustra el éxodo fuera del mundo y\, por consiguiente\, el propósito de la fe. Las instrucciones tienen la finalidad de poner al alcance del creyente la ayuda del Espíritu Santo para que salga de sí mismo\, en primer lugar\, y\, en definitiva\, para que salga del mundo injusto en el que vivió hasta antes de su encuentro con el Señor.\nLa mención del Espíritu Santo reviste una particular importancia en este momento\, ya que es la primera de las dos veces que ocurre en esta carta. La segunda se refiere precisamente al hecho de estar abiertos a los mensajes inspirados por él\, haciendo el debido discernimiento (cf. 5\,19-22). Los tesalonicenses\, que tuvieron la sensatez de distinguir la palabra de Dios de las palabras humanas y escogieron bien al aceptar como palabra de Dios el mensaje de Jesús («la buena noticia»)\, no pueden ahora equivocarse rechazando las instrucciones que muestran las consecuencias prácticas de la palabra de Dios; eso sería privarse del Espíritu Santo.\n\nLas comunidades no solo han de distinguirse por su visible espíritu de superación\, el dominio de sí y la decencia de sus costumbres; tampoco basta el respeto por las normas de convivencia y la rectitud moral de sus miembros. También se requiere la responsabilidad de todos y cada uno en relación con la convivencia social. Son luz para el mundo\, no carga para la sociedad; sal de la tierra\, no levadura de corrupción. Las exigencias de la vida moral –particularmente las de la moral sexual– muestran la efectividad del señorío de Jesucristo en el cristiano\, pero no como una imposición exterior\, sino como una capacidad interior; demuestran el amor del Espíritu Santo en las relaciones fraternas\, muy por encima de las leyes religiosas o sociales; y dan testimonio de lo que significa la consagración al Dios que los cristianos llaman Padre\, a diferencia de los cultos de los pueblos paganos a sus dioses.\nLa eucaristía\, por ser banquete de vida\, es escuela de convivencia cristiana. Quienes en ella nos reunimos en asamblea fraterna nos comprometemos públicamente a mostrar con nuestra vida y nuestra convivencia que estamos consagrados al Padre y que nuestra consagración es creciente. El pan que partimos y compartimos nos configura cada día más con aquel a quien seguimos\, Jesucristo\, el Señor.\nFeliz viernes.
URL:https://diocesisdesincelejo.org/calendario/viernes-de-la-xxi-semana-del-tiempo-ordinario-ano-i/
CATEGORIES:Palabra y reflexión del día
END:VEVENT
BEGIN:VEVENT
DTSTART;VALUE=DATE:20190831
DTEND;VALUE=DATE:20190901
DTSTAMP:20260501T134627
CREATED:20190831T065314Z
LAST-MODIFIED:20190831T065314Z
UID:9382-1567209600-1567295999@diocesisdesincelejo.org
SUMMARY:Sábado de la XXI semana del Tiempo Ordinario. Año I
DESCRIPTION:Primera lectura\nLectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Tesalonicenses (4\,9-11): \nAcerca del amor fraterno no hace falta que os escriba\, porque Dios mismo os ha enseñado a amaros los unos a los otros. Como ya lo hacéis con todos los hermanos de Macedonia. Hermanos\, os exhortamos a seguir progresando: esforzaos por mantener la calma\, ocupándoos de vuestros propios asuntos y trabajando con vuestras propias manos\, como os lo tenemos mandado. \nPalabra de Dios\n\n\nSalmo\nSal 97\,1.7-8.9 \nR/. El Señor llega para regir los pueblos con rectitud \nCantad al Señor un cántico nuevo\,\nporque ha hecho maravillas:\nsu diestra le ha dado la victoria\, su santo brazo. R/. \nRetumbe el mar y cuanto contiene\,\nla tierra y cuantos la habitan;\naplaudan los ríos\,\naclamen los montes. R/. \nAl Señor\, que llega para regir la tierra.\nRegirá el orbe con justicia\ny los pueblos con rectitud. R/.\n\n\nEvangelio de hoy\nLectura del santo evangelio según san Mateo (25\,14-30): \nEn aquel tiempo\, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola: «Un hombre\, al irse de viaje\, llamó a sus empleados y los dejó encargados de sus bienes: a uno le dejó cinco talentos de plata\, a otro dos\, a otro uno\, a cada cual según su capacidad; luego se marchó. El que recibió cinco talentos fue en seguida a negociar con ellos y ganó otros cinco. El que recibió dos hizo lo mismo y ganó otros dos. En cambio\, el que recibió uno hizo un hoyo en la tierra y escondió el dinero de su señor. Al cabo de mucho tiempo volvió el señor de aquellos empleados y se puso a ajustar las cuentas con ellos. Se acercó el que había recibido cinco talentos y le presentó otros cinco\, diciendo: “Señor\, cinco talentos me dejaste; mira\, he ganado otros cinco.” Su señor le dijo: “Muy bien. Eres un empleado fiel y cumplidor; como has sido fiel en lo poco\, te daré un cargo importante; pasa al banquete de tu señor.” Se acercó luego el que había recibido dos talentos y dijo: “Señor\, dos talentos me dejaste; mira\, he ganado otros dos.” Su señor le dijo: “Muy bien. Eres un empleado fiel y cumplidor; como has sido fiel en lo poco\, te daré un cargo importante; pasa al banquete de tu señor.” Finalmente\, se acercó el que había recibido un talento y dijo: “Señor\, sabía que eres exigente\, que siegas donde no siembras y recoges donde no esparces\, tuve miedo y fui a esconder tu talento bajo tierra. Aquí tienes lo tuyo.” El señor le respondió: “Eres un empleado negligente y holgazán. ¿Con que sabías que siego donde no siembro y recojo donde no esparzo? Pues debías haber puesto mi dinero en el banco\, para que\, al volver yo\, pudiera recoger lo mío con los intereses. Quitadle el talento y dádselo al que tiene diez. Porque al que tiene se le dará y le sobrará\, pero al que no tiene\, se le quitará hasta lo que tiene. Y a ese empleado inútil echadle fuera\, a las tinieblas; allí será el llanto y rechinar de dientes.”» \nPalabra del Señor\n\n\nLa reflexión del padre Adalberto\, nuestro vicario general\n\nSábado de la XXI semana del Tiempo Ordinario. Año I.\n\nEl apóstol se refiere en detalle al amor fraternal en los vv. 9-12. El leccionario omite el v. 12. En primer lugar\, hace una valoración del amor fraternal entre los tesalonicenses y sus alcances. En segundo lugar\, prosigue con la exhortación al crecimiento\, y los exhorta de manera apremiante en relación con su convivencia interna\, asunto este que urge con fuerza\, y –por último– se refiere tanto a una actitud discreta en la convivencia interna como al buen nombre de la comunidad ante el resto de la sociedad. Esto muestra una estrecha relación entre la fe\, el amor cristiano y el testimonio ante «el mundo».\nLa comunidad cristiana no es un refugio encerrado en donde el creyente puede resguardarse del mundo «impío»\, al cual miraría con mezcla de temor y desprecio. Al contrario\, es el ámbito que contiene la experiencia del amor de Dios\, compartido con alegría y libertad\, desde donde se mira el mundo con benevolencia y con la intención de irradiar sobre él la luz de la vida para guiarlo a la alianza con Dios. La Iglesia no odia el mundo\, aunque a veces el mundo la odie a ella. Para la comunidad\, su misión es el ancho mundo\, al cual le debe el testimonio del amor de Dios.\n\n1Ts 4\,9-11.\nA las instrucciones respecto del descontrol\, le siguen estas respecto del autocontrol\, que no son normas ascéticas ni severos ejercicios de austeridad\, sino la toma de conciencia de la capacidad y la libertad para amar que le da el Espíritu Santo al cristiano.\n1. El amor cristiano entre hermanos.\nEn este punto\, el del «cariño de hermanos» (φιλαδελφία)\, los tesalonicenses no necesitan que se los instruya\, porque Dios en persona los enseña. Aquí se verifica la acción del Espíritu Santo en la comunidad\, y más allá de ella. Porque el Espíritu que los enseña a amarse entre ellos los enseña a amar a «todos los hermanos» de las otras iglesias de Macedonia. La expresión «Dios mismo los enseña…»\, u otras semejantes\, traducen un solo término griego (θεοδίδακτοί)\, que está formado por dos palabras: «Dios» (θεός) y «enseñado» (διδακτός)\, que visiblemente se refieren a quien ha sido instruido por Dios. Este término alude a dos pasajes proféticos del Antiguo Testamento.\nEl primero: «Tus hijos serán discípulos del Señor\, tendrán gran paz tus hijos» (Is 54\,13)\, se refiere a la reconstrucción de Jerusalén y garantiza la protección del Señor sobre su pueblo. Este texto\, despojado de sus rasgos nacionales\, lo usó Jesús (cf. Jn 6\,45) para referirse a que el Padre dirige al ser humano hacia el Hijo a fin que de él aprenda a amar al otro ser humano.\nEl segundo: «… Meteré mi ley en su pecho\, la escribiré en su corazón… todos me conocerán» (Jer 31\,33-34)\, se refiere a la interiorización de las exigencias de la alianza\, hecho de se considera cumplido cuando el Espíritu Santo es derramado en el corazón humano por la fe dada al Mesías Jesús (cf. Rom 5\,5) haciendo del creyente un hombre nuevo\, libre para amar.\n2. Instrucciones a los hermanos.\nNo obstante\, Pablo los anima a continuar creciendo en el amor\, y a corregir algunas conductas de acuerdo con las instrucciones que ya les ha dado antes. En el versículo 11\, la posición enfática –al principio de la frase griega– del verbo traducido como «esmerarse» o «poner todo el ahínco» (φιλοτιμέομαι) que implica «querer» (φιλέω) el «honor» (τιμή) «para sí» (voz media)\, sugiere que las tres siguientes instrucciones constituyen un asunto de honor para la comunidad.\na) «Conservar la calma» (ἡσυχάζω). Esta instrucción permite saber que en la iglesia local había cierta agitación\, debida a ciertos temas inquietantes\, algunos de los cuales se mencionarán más adelante (cf. 4\,13-5\,11). La exhortación es urgente\, por cuanto dicha conservación de la calma es cuestión de crédito para la comunidad\, y la pérdida de esa calma le producirá descrédito.\nb) «Ocuparse de sus asuntos» (πράσσειν τὰ ἴδια). Invita a tomar en serio las responsabilidades y los quehaceres de la vida diaria. Sugiere que la agitación era notoria por sus efectos\, había perturbado el desarrollo normal de la vida de los creyentes y amenazaba con perjudicar la imagen pública de la comunidad. La comunidad se expone a causar extrañeza por un comportamiento anómalo.\nc) «Trabajar con sus manos» (ἐργάζεσθαι ταῖς χερσὶν ὑμῶω). Asumir la responsabilidad de la propia subsistencia. Parece que la perturbación habría llevado a algunos –por lo menos– a descuidar o abandonar las labores ordinarias (trabajos agrícolas\, tareas domésticas\, negocios)\, lo cual no solo ponía en riesgo su propia subsistencia\, sino que debía de causar desconcierto a los de fuera.\n3. La imagen pública de la comunidad (v. 12\, omitido).\nLas conductas extravagantes parecen deberse a que\, como indica la otra carta a la misma iglesia\, una falsa concepción de la venida del Señor indujo a algunos a desentenderse de la vida ordinaria e incluso del propio sostenimiento\, lo cual causaba descrédito de la iglesia entre los paganos.\nEsas conductas pueden causar sorpresa y descrédito en su propio medio\, descalificando así la fe entre los paganos. Por otro lado\, desentenderse de sus propias responsabilidades los llevaría a la indigencia y a depender de los otros\, lo que los haría objeto de burla y escarnio. En vez de poder presentarse como luz para la sociedad de Tesalónica\, se convertirían en una carga despreciable para sus conciudadanos. La holgazanería y la mendicidad son indecorosas y constituyen tropiezo para los de fuera. El amor exige que cada uno se sostenga a sí mismo\, sin hacerse carga para los demás. El autor aboga por una independencia económica que sea fruto de la libertad cristiana\, distinta de la «autosuficiencia» de los estoicos.\nDefinitivamente\, es «cuestión de honor». La iglesia debe dar testimonio de corrección y cordura.\n\nPablo procura que los cristianos venidos del mundo pagano muestren con su vida que están consagrados a Dios\, para que así dejen sin piso el rechazo de que eran objeto por parte de los judíos\, por no atenerse a la Ley de Moisés. Pero también han de mostrarle al mundo pagano que la opción de fe los hace mejores seres humanos y mejores ciudadanos\, y que sus familias y sus comunidades son espacios de realización humana\, en donde se impulsa el desarrollo humano y se estimula el desarrollo social. Esto no se puede lograr con conductas delirantes.\nTambién en nuestros tiempos los cristianos debemos cultivar ese sentido del honor\, para que la buena noticia no caiga en descrédito por la falta de sensatez\, de responsabilidad y de compromiso por parte de los miembros de las comunidades locales. El fanatismo\, el sectarismo\, la hipocresía religiosa\, la negativa al diálogo\, el rigorismo moral\, y un largo etcétera\, son actitudes que le causan perjuicio la evangelización. A menudo la fe sufre más descrédito por parte de los falsos creyentes que por parte de los que se resisten a creer. Por eso\, tanto en el anuncio de la fe y en la celebración de sus misterios como –sobre todo– en nuestra conducta\, debe brillar la sensatez del evangelio.\nFeliz sábado en compañía de María\, la madre del Señor.
URL:https://diocesisdesincelejo.org/calendario/sabado-de-la-xxi-semana-del-tiempo-ordinario-ano-i/
CATEGORIES:Palabra y reflexión del día
END:VEVENT
END:VCALENDAR