BEGIN:VCALENDAR
VERSION:2.0
PRODID:-//Diócesis de Sincelejo - ECPv6.15.20//NONSGML v1.0//EN
CALSCALE:GREGORIAN
METHOD:PUBLISH
X-ORIGINAL-URL:https://diocesisdesincelejo.org
X-WR-CALDESC:Eventos para Diócesis de Sincelejo
REFRESH-INTERVAL;VALUE=DURATION:PT1H
X-Robots-Tag:noindex
X-PUBLISHED-TTL:PT1H
BEGIN:VTIMEZONE
TZID:America/Bogota
BEGIN:STANDARD
TZOFFSETFROM:-0500
TZOFFSETTO:-0500
TZNAME:-05
DTSTART:20180101T000000
END:STANDARD
END:VTIMEZONE
BEGIN:VEVENT
DTSTART;VALUE=DATE:20191101
DTEND;VALUE=DATE:20191102
DTSTAMP:20260501T084639
CREATED:20191101T014102Z
LAST-MODIFIED:20191101T144518Z
UID:9897-1572566400-1572652799@diocesisdesincelejo.org
SUMMARY:1 de noviembre. Solemnidad de Todos los Santos.
DESCRIPTION:Primera lectura\n\nLectura del libro del Apocalipsis (7\,2-4.9-14): \nYo\, Juan\, vi a otro Ángel que subía del Oriente y tenía el sello de Dios vivo; y gritó con fuerte voz a los cuatro Ángeles a quienes había encomendado causar daño a la tierra y al mar: «No causéis daño ni a la tierra ni al mar ni a los árboles\, hasta que marquemos con el sello la frente de los siervos de nuestro Dios.»\nY oí el número de los marcados con el sello: ciento cuarenta y cuatro mil sellados\, de todas las tribus de los hijos de Israel. Después miré y había una muchedumbre inmensa\, que nadie podría contar\, de toda nación\, razas\, pueblos y lenguas\, de pie delante del trono y el Cordero\, vestidos con vestiduras blancas y con palmas en sus manos.\nY gritan con fuerte voz: «La salvación es de nuestro Dios\, que está sentado en el trono\, y del Cordero.»\nY todos los Ángeles que estaban en pie alrededor del trono de los Ancianos y de los cuatro Vivientes\, se postraron delante del trono\, rostro en tierra\, y adoraron a Dios diciendo: «Amén\, alabanza\, gloria\, sabiduría\, acción de gracias\, honor\, poder y fuerza\, a nuestro Dios por los siglos de los siglos\, amén.»\nUno de los Ancianos tomó la palabra y me dijo: «Esos que están vestidos con vestiduras blancas quiénes son y de dónde han venido?»\nYo le respondí: «Señor mío\, tú lo sabrás.»\nMe respondió: «Esos son los que vienen de la gran tribulación; han lavado sus vestiduras y las han blanqueado con la Sangre del Cordero.» \nPalabra de Dios \n\n\n\nSalmo\n\nSal 23\,1-2.3-4ab.5-6 \nR/. Este es el grupo que viene a tu presencia\, Señor \nDel Señor es la tierra y cuanto la llena\,\nel orbe y todos sus habitantes:\nél la fundó sobre los mares\,\nél la afianzó sobre los ríos. R/. \nQuién puede subir al monte del Señor?\nQuién puede estar en el recinto sacro?\nEl hombre de manos inocentes y puro corazón\,\nque no confía en los ídolos. R/. \nÉse recibirá la bendición del Señor\,\nle hará justicia el Dios de salvación.\nÉste es el grupo que busca al Señor\,\nque viene a tu presencia\, Dios de Jacob. R/. \n\n\n\nSegunda lectura\n\nLectura de la primera carta del apóstol san Juan (3\,1-3): \nMirad qué amor nos ha tenido el Padre para llamarnos hijos de Dios\, pues ¡lo somos! El mundo no nos conoce porque no le conoció a él. Queridos\, ahora somos hijos de Dios y aún no se ha manifestado lo que seremos. Sabemos que\, cuando se manifieste\, seremos semejantes a él porque le veremos tal cual es. Todo el que tiene esta esperanza en él se purificará a sí mismo\, como él es puro. \nPalabra de Dios \n\n\n\nEvangelio de hoy\n\nLectura del santo evangelio según san Mateo (5\,1-12): \nViendo la muchedumbre\, subió al monte\, se sentó\, y sus discípulos se le acercaron. Y tomando la palabra\, les enseñaba diciendo: «Bienaventurados los pobres de espíritu\, porque de ellos es el Reino de los Cielos. Bienaventurados los mansos\, porque ellos poseerán en herencia la tierra. Bienaventurados los que lloran\, porque ellos serán consolados. Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia\, porque ellos serán saciados. Bienaventurados los misericordiosos\, porque ellos alcanzarán misericordia. Bienaventurados los limpios de corazón\, porque ellos verán a Dios. Bienaventurados los que trabajan por la paz\, porque ellos serán llamados hijos de Dios. Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia\, porque de ellos es el Reino de los Cielos. Bienaventurados seréis cuando os injurien\, y os persigan y digan con mentira toda clase de mal contra vosotros por mi causa. Alegraos y regocijaos\, porque vuestra recompensa será grande en los cielos; pues de la misma manera persiguieron a los profetas anteriores a vosotros.» \nPalabra del Señor \n\n\n\nLa reflexión del padre Adalberto\, nuestro vicario general \n\n\n1 de noviembre.\nSolemnidad de todos los santos.\n\nEl concepto de «santidad» vino evolucionando con el tiempo. El término hebreo קֹדֶשׁ  significa originalmente «apartado» o «separado»\, lo mismo que el término griego ἅγιος y el latino sanctus. Tal apartamiento o separación se va precisando con el paso del tiempo:\n• Inicialmente\, se refería a una separación física\, local\, para afirmar lo que hoy llamamos la «trascendencia» de Dios\, es decir\, que él es «otro»\, distinto de la creación y de las creaturas. En este sentido son llamados «santos» los lugares y las cosas destinadas a cultivar la relación con Dios. En esta perspectiva\, «santo» es el que está separado de lo «ordinario»\, que es considerado «profano» (así lo entendían los fariseos).\n• Luego\, asume un carácter ético\, para dejar claro que Dios no comparte la injusticia ni se asocia con los injustos. Esta afirmación aparece de forma ambigua en el AT\, porque Dios es presentado como el justo que combate la injusticia con métodos semejantes a los que emplean los injustos (pena de muerte\, castigos\, daño…). En esta perspectiva\, santo es el «justo»\, o sea\, el que cumple la Ley de Moisés.\n• Finalmente\, en el NT asume un carácter eminentemente teológico: santo es el que participa del Espíritu Santo de Dios y\, por consiguiente\, ama como Dios\, es decir\, como enseñó Jesús que ama Dios. Este concepto de santidad se aplica en exclusiva a Dios y a las personas que se dejan guiar por su Espíritu\, comenzando por Jesús\, naturalmente.\nNo obstante\, los conceptos anteriores todavía coexisten. Por eso se habla de «tierra santa»\, de «templo santo» (referido a edificios)\, o de «ornamentos sagrados»\, etc. De modo semejante se declaran santas las personas justas\, de recta conducta\, que son benefactoras de la humanidad. La solemnidad de todos los sanos nos sitúa en la perspectiva netamente cristiana. Por eso las lecturas son solamente del NT.\n \n1. Primera lectura (Ap 7\,2-4.9-14).\nLa santidad no es un atributo de unos cuantos escogidos\, sino la vocación de muchedumbres innumerables. Esto se expresa con el simbolismo de los números y con la ponderación de las cantidades:\n• 144.000 (=12x12x1.000) expresa la plenitud del Israel antiguo y del nuevo (12×12) en cuanto realidad histórica bajo el influjo del Mesías (1.000).\n• La muchedumbre innumerable\, plurinacional\, multirracial\, multilingüe\, que procede de todos los pueblos\, expresa la universalidad de la obra santificadora del Cordero.\nSus integrantes se definen por dos rasgos:\n• son «siervos de nuestro Dios»: personas liberadas que apoyan la obra liberadora de Dios.\n• y mártires de sangre: testigos del Cordero liberador al precio de su propia vida.\nEllos son signo viviente de la victoria de Dios y del Cordero; por razón de ellos se le tributa a Dios todo honor por los siglos sin fin.\n \n2. Segunda lectura (1Jn 3\,1-3).\nEn el origen de nuestra santidad está el amor del Padre\, manifestado por la obra y el mensaje del Hijo. Y la meta de esa santidad consiste en ser como Dios.\n• El amor del Padre se revela al llamarnos a ser sus hijos y\, de hecho\, hacernos hijos suyos. Esta nueva condición implica una nueva vida (la que se recibe como don y la que se exhibe como conducta)\, vida que «el mundo» (la sociedad injusta) no conoce en su origen ni reconoce en su manifestación; o sea\, el mundo no conoce ese amor porque no lo ha aceptado\, y no lo reconoce porque\, como no la ha vivido\, lo percibe como contrario a sus intereses egoístas. Esa santidad está por fuera de la capacidad de comprensión y aceptación de ese «mundo».\n• Aunque es una realidad presente («ya somos hijos de Dios»)\, esta no se agota en este tiempo presente\, pues tiene un futuro insospechado: llegar a ser «semejantes a él»\, porque esta nueva condición nos conduce al mismo plano del Padre («el hijo es igual a su padre»). El futuro ya se siente presente\, y alienta la esperanza de su definitiva realización. La santidad es experiencia de plenitud y anhelo de plenitud total.\nPor eso\, la santidad nos estimula a asemejarnos al Padre lo más posible. Y ese estímulo nos impulsa a deshacernos de todo lo que desdiga de nuestra condición de hijos suyos\, en razón de que nos impide ser semejantes a él.\n \n3. Evangelio (Mt 5\,1-12a).\nEl camino de santidad cristiana se sintetiza en el programa de las bienaventuranzas. Su propuesta es universal\, para judíos y paganos (cf. Mt 4\,25-5\,2).\n• El amor del Padre y la fidelidad a su designio\, espontáneamente\, nos llevan a rechazar el ídolo de la riqueza para eliminar la raíz de la desdicha humana y poner las bases para la auténtica convivencia en la solidaridad\, sin exclusiones. Surge el hombre libre\, desprendido y solidario\, hijo de Dios (5\,3).\n• Esta decisión\, asumida conjuntamente por quienes acepten ese amor\, generará un clima de libertad y desatará un proceso de la más profunda liberación: los que sufren\, los sometidos y los hambrientos y sedientos de esa justicia serán liberados de la dependencia y de la necesidad. Al aceptar la propuesta de Jesús y entrar en el reino\, encuentran la verdadera libertad (5\,3-6).\n• Esa profunda experiencia de liberación interior conducirá a una experiencia de salvación\, experiencia de Dios en la vida: los misericordiosos\, los limpios de corazón y los que construyen la paz verifican que Dios Padre actúa dando vida y multiplicando el bien en cada comunidad que se construya sobre esa base (5\,7-9).\n• Y\, aunque se opongan ferozmente los que\, con su codicia\, siguen dando culto a la riqueza\, la amenaza de muerte no detiene a los hijos de Dios. El Padre promete y da una vida que supera la muerte. Vida que no es meramente futura; es ya un don comprobado.\nLos hombres (los que carecen del Espíritu y son «hijos»/ciudadanos del «mundo») se oponen en nombre de sus intereses\, porque están cegados por el dios de este mundo (la codicia de riqueza); recurren al poder destructor de la palabra\, a la persecución\, incluso legalizada\, y\, por último\, al odio asesino. Pero eso no hace más que quitarles la máscara y mostrar su debilidad.\n\nLa santidad\, en la concepción de los antiguos\, tenía un carácter marcadamente individual; en la concepción cristiana\, por brotar del reinado de Dios y conducir a su reino\, tiene el doble carácter de ser personal y comunitaria. Pero el aspecto comunitario es el decisivo\, es el que le pone el sello de autenticidad a la santidad del individuo.\nTiene dos aspectos\, uno pasivo («santificados»)\, que consiste en acoger la acción santificadora del Espíritu: él es el que nos hace santos; otro activo («santificadores»)\, que consiste en vivir la acción santificadora del Espíritu por nuestras obras de amor. Vivimos y proyectamos la santidad.\nCelebramos la eucaristía como «pueblo santo de Dios». Y contraemos el compromiso de irradiar esa santidad en nuestra comunidad de fe y en nuestra convivencia social.\nFeliz solemnidad.
URL:https://diocesisdesincelejo.org/calendario/1-de-noviembre-solemnidad-de-todos-los-santos/
CATEGORIES:Palabra y reflexión del día
END:VEVENT
BEGIN:VEVENT
DTSTART;VALUE=DATE:20191102
DTEND;VALUE=DATE:20191103
DTSTAMP:20260501T084639
CREATED:20191102T142037Z
LAST-MODIFIED:20191102T142037Z
UID:9913-1572652800-1572739199@diocesisdesincelejo.org
SUMMARY:2 de noviembre. Conmemoración de Todos los Fieles Difuntos.
DESCRIPTION:Primera lectura\nLectura del libro de las Lamentaciones (3\,17-26): \nMe han arrancado la paz\, y ni me acuerdo de la dicha; me digo: «Se me acabaron las fuerzas y mi esperanza en el Señor.» Fíjate en mi aflicción y en mi amargura\, en la hiel que me envenena; no hago más que pensar en ello y estoy abatido. Pero hay algo que traigo a la memoria y me da esperanza: que la misericordia del Señor no termina y no se acaba su compasión: antes bien\, se renuevan cada mañana: ¡qué grande es tu fidelidad! El Señor es mi lote\, me digo\, y espero en él. El Señor es bueno para los que en él esperan y lo buscan; es bueno esperar en silencio la salvación del Señor. \nPalabra de Dios\n\n\nSalmo\nSal 129\,1-2.3-4.5-6.7-8 \nR/. Desde lo hondo a ti grito\, Señor \nDesde lo hondo a ti grito\, Señor;\nSeñor\, escucha mi voz;\nestén tus oídos atentos\na la voz de mi súplica. R/. \nSi llevas cuenta de los delitos\, Señor\,\n¿quién podrá resistir?\nPero de ti procede el perdón\ny así infundes respeto. R/. \nMi alma espera en el Señor\,\nespera en su palabra;\nmi alma aguarda al Señor\,\nmás que el centinela la aurora. R/. \nAguarde Israel al Señor\,\ncomo el centinela la aurora;\nporque del Señor viene la misericordia\,\nla redención copiosa. R/. \nY él redimirá a Israel\nde todos sus delitos. R/.\n\n\nEvangelio de hoy\nLectura del santo evangelio según san Juan (14\,1-6): \nEn aquel tiempo\, dijo Jesús a sus discípulos: «Que no tiemble vuestro corazón; creed en Dios y creed también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas estancias; si no fuera así\, ¿os habría dicho que voy a prepararos sitio? Cuando vaya y os prepare sitio\, volveré y os llevaré conmigo\, para que donde estoy yo\, estéis también vosotros. Y adonde yo voy\, ya sabéis el camino.»\nTomás le dice: «Señor\, no sabemos adonde vas\, ¿cómo podemos saber el camino?»\nJesús le responde: «Yo soy el camino\, y la verdad\, y la vida. Nadie va al Padre sino por mí.» \nPalabra del Señor\n\n\nLa reflexión del padre Adalberto\, nuestro vicario general\n\n2 de noviembre.\nConmemoración de todos los fieles difuntos\n\nDada la multiplicidad de las lecturas bíblicas que propone el leccionario para celebrar lícitamente esta conmemoración\, aquí hay unas pistas generales para enfocar el mensaje. Lo más importante es\, sin duda\, afirmar la concepción cristiana de la vida y de la muerte.\n\n1. ¿Por qué oramos por los difuntos?\n• Porque «Dios no le es de muertos\, sino de vivos; es decir\, para él todos ellos están vivos» (Lc 20\,38). Nos ejercitamos en la «comunión de los santos».\n• «Porque ninguno de nosotros vive para sí ni ninguno muere para sí; si vivimos\, para el Señor vivimos\, y si morimos\, morimos para el Señor; o sea que\, en vida o en muerte\, somos del Señor. Para eso murió el Mesías y recobró la vida\, para tener señorío sobre vivos y muertos» (Rm 14\,7-9). Reconocemos el señorío universal de Jesucristo.\n• Porque nosotros no somos los árbitros de la salvación\, y tenemos claro que «aunque nuestra conciencia nos condene\, por encima de nuestra conciencia está Dios\, que lo sabe todo» (1Jn 3\,20). Intercedemos por los hermanos y pedimos la vida para todos.\n\n2. ¿Qué objeto tiene esta conmemoración?\n• Profesar nuestra fe. Declaramos nuestra fe en la resurrección de los muertos\, pero no en abstracto ni genéricamente\, sino la de nuestros difuntos\, la de nuestros queridos familiares y amigos cuya separación nos produjo intenso dolor y puso a prueba nuestra fe. Hacemos confiada memoria de aquellos cuya ausencia física sigue siendo un sensible vacío.\n• Fortalecer nuestra esperanza. Afianzamos nuestra seguridad en la indestructible vida que el Padre nos infunde por Jesús. Confirmamos la certeza de que el Espíritu por el cual el Padre resucitó a Jesús de la muerte habita en nosotros y será también la razón de nuestra resurrección. Vivimos a la espera del futuro reencuentro con nuestros seres queridos\, según la promesa del Señor.\n• Mantener vivo el amor. Permanecemos fieles al amor por nuestros seres queridos que partieron de nuestro mundo\, y cultivamos ese amor para conservar la relación con ellos a despecho de la muerte. La Palabra\, la oración y los sacramentos alimentan la fidelidad que nos une a quienes volveremos a encontrar más allá de la muerte.\n\n3. ¿Cuál es el mensaje de este día?\nEs el núcleo del mensaje de nuestra fe\, proclamado con ardor a pesar del dolor:\n• Anunciamos con alegría y convicción que el Padre resucitó a Jesús de la muerte. Este constituye el núcleo de nuestra fe y la síntesis de nuestra buena noticia para toda la humanidad.\n• Damos testimonio de que Jesús nos envía su Espíritu para darnos nueva vida. Esta aseveración declara el amor que conocimos por revelación y manifestamos con nuestro servicio.\n• Esperamos la resurrección que Jesús nos promete y su Espíritu nos garantiza. Esta esperanza se basa en el cumplimiento que Dios dio a su promesa de vida en la persona de Jesús.\n\n4. ¿Cómo celebrar este día?\n• Renovando nuestra adhesión de fe y de amor a Jesús para estar con él\, solidarios con él en el anuncio del reinado de Dios y en la construcción de su reino\, y guardando con lealtad su mensaje en nuestra vida.\n• Superando tanto las concepciones culturales que presentan la vida de forma contraria a la buena noticia como las supersticiones que entienden la muerte con criterios opuestos a los de nuestra fe católica.\n• Absteniéndonos de tomar parte en rituales de duelo que nieguen nuestra esperanza en el Señor\, en la resurrección de los muertos y en la vida eterna\, o en festejos de corte pagano y en sórdidos negocios en los cementerios o en torno a ellos.\n\n5. ¿Cómo hablar del purgatorio?\n• Con la visión cristiana de la muerte. Jesús compara la muerte con el nacimiento: hay ruptura y continuidad\, no hay aniquilación. Termina la vida física que recibimos de nuestros progenitores\, pero permanece la vida eterna que\, por la fe en Jesús\, nos da el Padre del cielo.\n• Con fundamento en el amor de Dios. La muerte repentina (por accidente\, asesinato\, enfermedad) puede truncar un proceso de conversión a Dios que iba en camino. El purgatorio se entiende como la oportunidad misericordiosa que Dios da para concluir ese proceso.\n• Con independencia de criterio. Respetamos a los que creen en el animismo y en la reencarnación\, pero no compartimos sus creencias. Por eso\, necesitamos purificar el lenguaje: nada de «benditas ánimas»\, ni de «vidas anteriores»\, expresiones ajenas a nuestra fe cristiana.\n\nJesús nos enseña a ver la muerte en relación con la vida\, y ambas en relación con él: «Yo soy la resurrección y la vida; el que se adhiere a mí\, aunque muera\, vivirá\, pues todo el que vive y se adhiere a mí jamás morirá» (Jn 11\,25-26). Por eso\, él explica la muerte comparándola con el parto (cf. Jn 16\,21)\, o con la invitación a una fiesta de bodas (cf. Mt 25\,1-13). Implica responsabilidad\, sí\, pero no ante un código legal\, sino ante los otros seres humanos: la entrega de la propia vida en el servicio a los demás (cf. Mt 25\,14-30)\, el compromiso activo a favor de la vida de los otros (cf. Mt 25\,31-46). Y Dios es tan generoso que puso la vida eterna al alcance de toda persona que busque su propia plenitud en un mínimo ético: el respeto por la vida humana (cf. Mt 19\,16-19)\, aunque a sus discípulos les pide más: lograr una convivencia más humana (cf. Mt 19\,20-21).\nLa tendencia a convertir en espectáculo las celebraciones de la Iglesia pretende cambiar nuestras «celebraciones exequiales» en «homenaje póstumo» a los difuntos\, exigiendo que la celebración de la eucaristía con ocasión de la muerte de un cristiano se convierta en un anecdotario de este\, con elogios incluidos\, desperdiciando la oportunidad de anunciar a Jesucristo resucitado\, Señor de vivos y muertos\, vencedor de la muerte y fuente permanente del Espíritu Santo\, que nos da la vida eterna. Algo semejante puede darse en esta celebración\, cuando el acento se desvía hacia expresiones de tipo cultural-folclórico respecto de la muerte\, o hacia el cultivo de sentimientos de nostalgia o de culpa en relación con los difuntos\, dejando de lado la esperanza cristiana.\nEn la eucaristía\, banquete de vida eterna\, los fieles difuntos se sientan a la mesa al lado de Jesús mientras nosotros servimos el banquete (cf. Jn 12\,2). Llegará un día en que nosotros estaremos a la mesa\, y el Señor se ceñirá y nos servirá a uno por uno (cf. Lc 12\,37). En ese banquete\, en donde se entrecruzan el tiempo y la eternidad\, nos encontramos con nuestros amados difuntos y nos mantenemos unidos al Señor y con ellos. No tenemos necesidad de invocar muertos ni de que lo hagan por nosotros; esta celebración nos permite vivir la experiencia de permanecer en comunión de amor con todos ellos.\nFeliz y esperanzadora conmemoración.
URL:https://diocesisdesincelejo.org/calendario/2-de-noviembre-conmemoracion-de-todos-los-fieles-difuntos/
CATEGORIES:Palabra y reflexión del día
END:VEVENT
BEGIN:VEVENT
DTSTART;VALUE=DATE:20191103
DTEND;VALUE=DATE:20191104
DTSTAMP:20260501T084639
CREATED:20191102T204909Z
LAST-MODIFIED:20191102T204909Z
UID:9918-1572739200-1572825599@diocesisdesincelejo.org
SUMMARY:XXXI Domingo del Tiempo Ordinario. Ciclo C
DESCRIPTION:Primera lectura\nLectura del libro de la Sabiduría (11\,22–12\,2): \nSeñor\, el mundo entero es ante ti como un grano en la balanza\,\ncomo gota de rocío mañanero sobre la tierra.\nPero te compadeces de todos\, porque todo lo puedes\ny pasas por alto los pecados de los hombres para que se arrepientan.\nAmas a todos los seres\ny no aborreces nada de lo que hiciste;\npues\, si odiaras algo\, no lo habrías creado.\n¿Cómo subsistiría algo\, si tú no lo quisieras?\,\no ¿cómo se conservaría\, si tú no lo hubieras llamado?\nPero tú eres indulgente con todas las cosas\,\nporque son tuyas\, Señor\, amigo de la vida.\nPues tu soplo incorruptible está en todas ellas.\nPor eso corriges poco a poco a los que caen\,\nlos reprendes y les recuerdas su pecado\,\npara que\, apartándose del mal\, crean en ti\, Señor. \nPalabra de Dios\n\n\nSalmo\nSal 144\,1-2.8-9.10-11.13cd-14 \nR/. Bendeciré tu nombre por siempre\, Dios mío\, mi rey. \nV/. Te ensalzaré\, Dios mío\, mi rey;\nbendeciré tu nombre por siempre jamás.\nDía tras día\, te bendeciré\ny alabaré tu nombre por siempre jamás. R/. \nV/. El Señor es clemente y misericordioso\,\nlento a la cólera y rico en piedad;\nel Señor es bueno con todos\,\nes cariñoso con todas sus criaturas. R/. \nV/. Que todas tus criaturas te den gracias\, Señor\,\nque te bendigan tus fieles;\nque proclamen la gloria de tu reinado\,\nque hablen de tus hazañas. R/. \nV/. El Señor es fiel a sus palabras\,\nbondadoso en todas sus acciones.\nEl Señor sostiene a los que van a caer\,\nendereza a los que ya se doblan. R/. \n\n\nSegunda lectura\nLectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Tesalonicenses (1\,11–2\,2): \nHermanos:\nOramos continuamente por vosotros\, para que nuestro Dios os haga dignos de la vocación y con su poder lleve a término todo propósito de hacer el bien y la tarea de la fe. De este modo\, el nombre de nuestro Señor Jesús será glorificado en vosotros y vosotros en él\, según la gracia de nuestro Dios y del Señor Jesucristo.\nA propósito de la venida de nuestro Señor Jesucristo y de nuestra reunión con él\, os rogamos\, hermanos\, que no perdáis fácilmente la cabeza ni os alarméis por alguna revelación\, rumor o supuesta carta nuestra\, como si el día del Señor estuviera encima. \nPalabra de Dios\n\n\nEvangelio\nLectura del santo evangelio según san Lucas (19\,1-10): \nEN aquel tiempo\, Jesús entró en Jericó e iba atravesando la ciudad.\nEn esto\, un hombre llamado Zaqueo\, jefe de publicanos y rico\, trataba de ver quién era Jesús\, pero no lo lograba a causa del gentío\, porque era pequeño de estatura. Corriendo más adelante\, se subió a un sicomoro para verlo\, porque tenía que pasar por allí.\nJesús\, al llegar a aquel sitio\, levantó los ojos y le dijo:\n«Zaqueo\, date prisa y baja\, porque es necesario que hoy me quede en tu casa».\nÉl se dio prisa en bajar y lo recibió muy contento.\nAl ver esto\, todos murmuraban diciendo:\n«Ha entrado a hospedarse en casa de un pecador».\nPero Zaqueo\, de pie\, dijo al Señor:\n«Mira\, Señor\, la mitad de mis bienes se la doy a los pobres; y si he defraudado a alguno\, le restituyo cuatro veces más».\nJesús le dijo:\n«Hoy ha sido la salvación de esta casa\, pues también este es hijo de Abrahán. Porque el Hijo del hombre ha venido a buscar y a salvar lo que estaba perdido». \nPalabra del Señor \n\nLa reflexión del padre Adalberto\, nuestro vicario general \nXXXI Domingo del Tiempo Ordinario. Ciclo C.\n\nNuevamente presenta el evangelio la figura de un recaudador de impuestos\, pero esta vez desde su condición de pecador y haciendo tránsito a la condición de salvo en cuanto hijo de Abraham. El recaudador de este relato está dibujado con cinco trazos:\na) Es de origen israelita (ἀνήρ)\, circuncidado y miembro del pueblo de Abraham\, pero traidor a su pueblo y aliado de los romanos que ocupaban el territorio judío.\nb) Es «puro» de nombre (זַכִּי\, Ζακχαῖος: «puro»\, «inocente»)\, pero de conducta reprochable. En este rasgo se parece a los fariseos\, «tumbas sin señal» (cf. Lc 11\,44)\nc) Es un «jefe de recaudadores» (ἀρχιτελώνης)\, es decir\, un rapaz explotador tanto de su pueblo como de los recaudadores que estaban subordinados a él.\nd) Es rico (πλούσιος)\, con un enriquecimiento criminal\, porque ha amontonado una fortuna que es producto de la opresión y de la explotación.\ne) Es «bajo de estatura» (μικρός τῃ ἡλικίᾳ)\, como consecuencia de lo anterior; es decir\, es un ser que no da la talla humana\, que se ha deshumanizado.\nLa circunstancia del encuentro de él con Jesús establece una sutil comparación entre la prostituta Rahab\, que ayudó a Josué a entrar a Jericó\, y que por eso se salvó con su familia\, y el recaudador Zaqueo\, que con alegría acoge en su casa a Jesús\, y este lo declara salvado con toda su casa.\n\nLc 19\,1-10.\nLa entrada de Jesús en Jericó carece del triunfalismo de la entrada de Josué; apenas se menciona\, no se describe. Mientras atraviesa la ciudad\, aparece Zaqueo\, afanado por distinguir a Jesús\, pero impedido de hacerlo por la multitud y su baja estatura. Tiene dos obstáculos: la multitud es para él un estorbo; la baja estatura humana\, su lastre personal. Pero trata de superar sus obstáculos\, por eso se apresura a buscar una forma de hacerlo.\nEl sicómoro (συκομορέα) al que se sube para ver a Jesús es otra de las plantas de la familia de las moráceas\, la tercera que nombra el evangelista. La primera\, la higuera\, era figura de la institución judía (cf. Lc 13\,6-7)\, la segunda\, la morera\, era figura de ese mismo pueblo en cuanto infiel (cf. Lc 17\,6). El sicómoro es una higuera egipcia cuya madera era usada para ataúdes de momias. Ese sicómoro coincide con «el lugar» por donde Zaqueo pensaba que iba a pasar Jesús. «El lugar» es designación técnica del templo. Con este artificio literario\, Lucas da a entender que Zaqueo\, con el fin de conocer a Jesús\, regresa a la institución que lo ha excluido\, sin darse cuenta de que esta institución reproduce el mismo sistema de dominación que hubo una vez en el antiguo Egipto\, es un «nido de víboras» (Lc 3\,7-9)\, un cajón para muertos.\nPor eso Jesús lo manda bajarse enseguida y le explica que es designio de Dios que él se aloje en su casa. Zaqueo accede y lo acoge con alegría\, mientras «todos» censuran a Jesús\, incluidos sus discípulos\, hasta ahora disueltos en la multitud. El hecho de hospedarse en casa de un pecador\, a los ojos de todos\, lo hace cómplice de su pecado\, según las leyes de pureza e impureza. En esta censura contra Jesús se advierte la mentalidad farisea que domina el ambiente de la ciudad. Pero en la alegría de Zaqueo se percibe el despunte de la nueva época: el Mesías está a la vista\, y esto es motivo suficiente para la alegría (cf. Lc 1\,17.28.57; 2\,10).\nZaqueo se hace eco de las exigencias de enmienda propuestas por Juan Bautista (cf. Lc 3\,10-14)\, que se atienen a las prescripciones de la Ley; pero va más allá\, las desborda. La Ley solo preveía la restitución cuádruple en un único caso (cf. Exo 21\,37); en los demás era siempre inferior (cf. Exo 22\,1-15; Lev 5\,20-25; Num 5\,5-7)\, pero Zaqueo generaliza para sí mismo la exigencia hecha una vez por David (cf. 2Sam 12\,6). Esta enmienda de su conducta individual resulta suficiente para obtener la salvación\, como había enseñado Jesús (cf. Lc 18\,18-20: «vida definitiva»).\nSin embargo\, ni Zaqueo da su adhesión a Jesús\, ni él lo invita a seguirlo. La razón está en que el recaudador hace una rectificación que se mantiene en los términos de la Ley –judía o romana–\, por muy severa que esta sea\, en tanto que Jesús pide la renuncia a todos los bienes (cf. Lc 12\,33; 18\,22); o sea\, pide empeñarse en erradicar la sociedad injusta e inequitativa (cf. Lc 17\,6). Zaqueo no se ha comprometido a no exigir más de lo que los recaudadores tenían establecido por la ley romana (cf. Lc 3\,12-13)\, y retiene la mitad de sus bienes\, es decir\, no renuncia a todos ellos; por consiguiente\, aún no está dispuesto a ser discípulo de Jesús (cf. Lc 14\,33). Se reintegra al pueblo de Abraham\, pero no está del todo preparado para integrarse a la comunidad de Jesús.\nHay tres reacciones frente a Jesús: la de los que lo dejan todo para seguirlo (cf. Lc 5\,11.28; 18\,28)\, la de quienes están demasiado apegados y de nada se desprenden (18\,18-25)\, y la de Zaqueo\, que se desprende de la mitad de sus bienes (19\,8). Está en un punto intermedio\, indeciso todavía.\nSe bajó del sicómoro y enmendó su pasado\, y eso le vale la presente declaración de salvación: «Hoy ha llegado la salvación a esta casa»\, y la rehabilitación en su condición de israelita de pleno derecho: «también él es hijo de Abraham». Queda despejado el camino para darle su adhesión al hombre Jesús\, que ha venido a «buscar lo que estaba perdido y a salvarlo». Esta expresión remite a las parábolas de la oveja\, la moneda y el hijo (cf. Lc 15)\, particularmente a la del hijo\, que estaba «muerto» y volvió a la «vida» (salvar)\, «perdido»\, y se le ha «encontrado» (buscar)\, porque en ella se resalta de forma explícita el hecho de la enmienda y del regreso a la casa paterna.\n\nLa exclusión no se valora con criterios ideológicos\, que a menudo son inhumanos\, sino desde la perspectiva del amor\, y particularmente del amor universal del Padre Dios. Cuando los discípulos de Jesús se disuelven en la masa\, ya no tienen criterio propio\, y juzgan y condenan con criterios de masa\, incluso a su propio maestro.\nLa reintegración de todos los excluidos tiene dos exigencias: la enmienda\, por parte de estos\, y la superación de la sociedad injusta\, por parte de todos. Zaqueo tiene que bajarse del sicómoro y rectificar su conducta\, solo así puede ver la salvación y ser reconocido como hijo de Abraham. Los demás\, tienen que abrirse a él y reconocerlo como israelita igual a ellos. En otros términos\, hay que replantearse la vida y también la convivencia social.\nLas asambleas de cada domingo\, donde se hace memoria del Señor resucitado\, son un encuentro con Jesús que debiera contener ambos elementos: habernos bajado del sicómoro\, es decir\, haber roto con la sociedad injusta\, y haber enmendado nuestras injusticias personales. Así aprendemos a construir el reino de Dios en la tierra.\nFeliz día del Señor.
URL:https://diocesisdesincelejo.org/calendario/xxxi-domingo-del-tiempo-ordinario-ciclo-c/
CATEGORIES:Palabra y reflexión del día
END:VEVENT
BEGIN:VEVENT
DTSTART;VALUE=DATE:20191104
DTEND;VALUE=DATE:20191105
DTSTAMP:20260501T084639
CREATED:20191104T144745Z
LAST-MODIFIED:20191104T145638Z
UID:9998-1572825600-1572911999@diocesisdesincelejo.org
SUMMARY:Lunes de la XXXI semana del Tiempo Ordinario. Año I.
DESCRIPTION:Primera lectura\n\nLectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos (11\,29-36): \nLos dones y la llamada de Dios son irrevocables. Vosotros\, en otro tiempo\, erais rebeldes a Dios; pero ahora\, al rebelarse ellos\, habéis obtenido misericordia. Así también ellos\, que ahora son rebeldes\, con ocasión de la misericordia obtenida por vosotros\, alcanzarán misericordia. Pues Dios nos encerró a todos en la rebeldía para tener misericordia de todos. ¡Qué abismo de generosidad\, de sabiduría y de conocimiento\, el de Dios! ¡Qué insondables sus decisiones y qué irrastreables sus caminos! ¿Quién conoció la mente del Señor? ¿Quién fue su consejero? ¿Quién le ha dado primero\, para que él le devuelva? Él es el origen\, guía y meta del universo. A él la gloria por los siglos. Amén. \nPalabra de Dios \n\n\n\nSalmo\n\nSal 68\,30-31.33-34.36-37 \nR/. Que me escuche\, Señor\, tu gran bondad \nYo soy un pobre malherido;\nDios mío\, tu salvación me levante.\nAlabaré el nombre de Dios con cantos\,\nproclamaré su grandeza con acción de gracias. R/. \nMiradlo\, los humildes\, y alegraos\,\nbuscad al Señor\, y revivirá vuestro corazón.\nQue el Señor escucha a sus pobres\,\nno desprecia a sus cautivos. R/. \nEl Señor salvará a Sión\,\nreconstruirá las ciudades de Judá\,\ny las habitarán en posesión.\nLa estirpe de sus siervos la heredará\,\nlos que aman su nombre vivirán en ella. R/. \n\n\n\nEvangelio de hoy\n\nLectura del santo evangelio según san Lucas (14\,12-14): \nEn aquel tiempo\, dijo Jesús a uno de los principales fariseos que lo había invitado: «Cuando des una comida o una cena\, no invites a tus amigos\, ni a tus hermanos\, ni a tus parientes\, ni a los vecinos ricos; porque corresponderán invitándote\, y quedarás pagado. Cuando des un banquete\, invita a pobres\, lisiados\, cojos y ciegos; dichoso tú\, porque no pueden pagarte; te pagarán cuando resuciten los justos.» \nPalabra del Señor \n\n\n\nLa reflexión del padre Adalberto\, nuestro vicario general \n\n\nLunes de la XXXI semana del Tiempo Ordinario. Año I.\n\nEl leccionario nos propone volver sobre la afirmación final de la lectura del sábado anterior («los dones y la llamada de Dios son irrevocables») como punto de partida del mensaje de este día. El apóstol está comunicando un secreto que es –a la vez– invitación a la humildad (delante de Dios nadie puede presumir) y a la esperanza (Dios quiere salvar a todos): este secreto consiste en la conversión de los judíos al Mesías. Solamente enunció el secreto\, no lo explicó ni determinó las circunstancias (el momento y el modo) en que ese secreto se verá realizado.\nEs pertinente señalar\, sin embargo\, que Pablo no se refiere al triunfo de una religión sobre otra\, sino al triunfo del Mesías. Valga una analogía: así como la victoria de Jesús sobre el pecado y la muerte aconteció por su resurrección\, que a nadie perjudicó\, así también el triunfo del Mesías en la historia no significará humillación para nadie\, sino vida\, libertad y alegría para todos.\nPor eso\, cuando habla de que «todo Israel se salvará» no hay que interpretar esas palabras en el sentido de que «la religión cristiana» prevalecerá sobre «la religión judía»\, porque aquí se trata de algo que trasciende la «religión»\, que es la fe.\n\nRom 11\,29-36.\nEl texto propuesto tiene dos partes claramente diferenciables: primero hace ver que la condición de los paganos y de los judíos es la misma delante de Dios; después\, prorrumpe en exclamaciones de admiración y alabanza ante el sabio designio de Dios. Esto último es «dar gloria a Dios».\n1. Judíos y paganos ante Dios.\nSentado el principio de que «los dones y la llamada de Dios son irrevocables»\, plantea primero la situación de los paganos. Primero\, los paganos habían sido rebeldes a Dios (cf. 1\,18-32)\, y su rebeldía se manifestó en impiedad e injusticia. Pero Dios les otorgó misericordia a los paganos con motivo de la rebeldía de los judíos. Ahora\, los rebeldes son los judíos\, y esta rebeldía resulta les beneficiosa a los judíos\, porque reciben la misma misericordia gratuita que Dios otorgó a los paganos por el anuncio de la buena noticia. Hay que recordar que\, en el lenguaje de la Biblia\, la «rebeldía» contra Dios implica la resistencia a dejarse liberar y salvar por él. El apóstol ya explicó cómo se dio esa rebeldía de los paganos. Pero los paganos obtuvieron la salvación no por «las obras de la Ley»\, sino por la fe en Jesús\, anunciado por la buena noticia.\nPor su parte\, el apego de los judíos a la Ley y a sus tradiciones los cerró a la buena noticia y los puso en la misma condición de los paganos\, y por eso ahora los rebeldes son ellos. No solo se resisten a aceptar a Jesús como Mesías\, sino que rechazándolo a él se han declarado «enemigos» de la buena noticia (cf. Rm 11\,28). Ateniéndose a la lógica de la misericordia divina\, el favor que obtuvieron los paganos gratuitamente por la fe también será ofrecido a los judíos gratuitamente por la misma fe en Jesús\, de forma que también estos alcancen la salvación del mismo modo que aquellos. Judíos y paganos han sido «rebeldes» a los ojos de Dios. Y la reacción de Dios ante tal rebeldía generalizada ha sido la oferta de misericordia gratuita para todos a través de su Hijo. La expresión «Dios encerró a todos en la rebeldía para ejercer misericordia con todos» la desarrolló Pablo antes (cf. 3\,9-24): solidarios en el pecado\, todos\, judíos y griegos\, han sido infieles a Dios\, y Dios\, en su bondad\, los ha tratado con misericordia a todos.\n2. Asombro cristiano ante Dios.\nLo asombroso de esta conducta divina resulta incomprensible y sorprendente para la inteligencia humana. Pablo se declara asombrado por el abismo de «riqueza\, sabiduría y conocimiento» que Dios exhibe con esa inesperada actuación. «Riqueza»\, en el lenguaje figurado que aquí usa Pablo\, se refiere a la generosidad para dar (cf. 2Cor 8\,2): Dios ha dado mucho más de lo que se le habría podido pedir\, manifestando así una incomparable magnanimidad. «Sabiduría» es la capacidad y la habilidad para saber hacer del mejor modo las cosas. La sabiduría de Dios se manifiesta en sus obras\, pero sobre todo en Jesús (cf. 1Cor 1\,24)\, que es su encarnación: en la cruz de Jesús brilló una sabiduría que sorprende por igual a los hombres sabios y a los poderosos. «Conocimiento» es el saber o ciencia basado en la experiencia (cf. Rm 2\,20; 15\,14). Dios conoce bien la realidad del ser humano y lo demuestra con este derroche de misericordia que impulsa al hombre a la superación de sí mismo y a ponerse a la altura de Dios por la configuración con su Hijo. Esta es una exclamación que no brota del temor\, sino del asombro\, de la admiración y de la gratitud por la grandeza con la que Dios se revela salvando a todos con su amor universal. En esto consiste la glorificación de Dios\, en reconocer la munificencia divina.\nFinalmente\, para resaltar que Dios no recurre a nadie para determinar su designio ni prodigarles sus bienes a los hombres\, Pablo cita al profeta (Isa 40\,13)\, que se refiere a la repatriación de los judíos después del exilio en Babilonia (texto tomado de los LXX\, con un ligero retoque)\, y otro texto cuyo origen todavía se discute (¿Job 15\,8\, o 35\,7\, o 41\,3\, o 41\,11\, o Jer 23\,18?)\, que afirma la absoluta suficiencia de Dios cuando se trata de darles algo a los hombres. Lo inmenso no se puede medir con magnitudes reducidas\, lo gratuito no se puede entender como la devolución de un préstamo. Dios concede la mayor libertad\, y se da a sí mismo.\nY viene la «doxología» (glorificación) propiamente dicha. Reconoce la total dependencia de la creación con respecto de Dios\, en el sentido de todo participa de su bondad porque de él viene\, en él subsiste y a él se orienta. En suma\, por ser él «el origen\, el camino y la meta del universo». Ante su admirable esplendidez solo caben el asombro y la gratitud: «a él la gloria por los siglos\, amén».\n\nCuando hay personas que sindican a Dios de ser mezquino\, indiferente o cruel en relación con el ser humano\, el que medita su conducta ante la humanidad\, teniendo ante sus ojos la conducta de Jesús\, no puede menos que reconocer que hablaba de un Dios que solo se imaginaba\, pero que no conocía. Del mismo modo\, quienes se imaginan que Dios está lleno de furor contra esta «humanidad pecadora»\, y que está a la espera de que se colme la medida para aniquilarla con ira y sin piedad\, al enfrentarse a la extrema bondad manifestada en Jesús tendrá que reconocer como Job: «Me siento pequeño\, ¿qué replicaré?\, me taparé la boca con la mano. He hablado una vez y no insistiré; dos veces y no añadiré nada» (Job 40\,4-5). El asombroso amor de Dios\, una vez que ha sido conocido\, solo puede suscitar una reacción: la respuesta agradecida.\nPero puede suceder que los que celebramos asiduamente la eucaristía nos dejemos arrastrar de la rutina y lleguemos a sentir\, como los israelitas\, que «no tenemos ni pan ni agua y nos da náuseas ese pan sin cuerpo» (Num 21\,5). Es preciso renovar diariamente la sorpresa que nos produce el asombroso amor de Dios manifestado en el Mesías Jesús\, Señor nuestro.\nFeliz lunes.
URL:https://diocesisdesincelejo.org/calendario/lunes-de-la-xxxi-semana-del-tiempo-ordinario-ano-i/
CATEGORIES:Palabra y reflexión del día
END:VEVENT
BEGIN:VEVENT
DTSTART;VALUE=DATE:20191105
DTEND;VALUE=DATE:20191106
DTSTAMP:20260501T084639
CREATED:20191104T200529Z
LAST-MODIFIED:20191104T212744Z
UID:10002-1572912000-1572998399@diocesisdesincelejo.org
SUMMARY:Martes de la XXXI semana del Tiempo Ordinario. Año I.
DESCRIPTION:Primera lectura\n\nLectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos (12\,5-16a): \nNosotros\, siendo muchos\, somos un solo cuerpo en Cristo\, pero cada miembro está al servicio de los otros miembros. Los dones que poseemos son diferentes\, según la gracia que se nos ha dado\, y se han de ejercer así: si es la profecía\, teniendo en cuenta a los creyentes; si es el servicio\, dedicándose a servir; el que enseña\, aplicándose a enseñar; el que exhorta\, a exhortar; el que se encarga de la distribución\, hágalo con generosidad; el que preside\, con empeño; el que reparte la limosna\, con agrado. Que vuestra caridad no sea una farsa; aborreced lo malo y apegaos a lo bueno. Como buenos hermanos\, sed cariñosos unos con otros\, estimando a los demás más que a uno mismo. En la actividad\, no seáis descuidados; en el espíritu\, manteneos ardientes. Servid constantemente al Señor\, Que la esperanza os tenga alegres: estad firmes en la tribulación\, sed asiduos en la oración. Contribuid en las necesidades de los santos; practicad la hospitalidad. Bendecid a los que os persiguen; bendecid\, sí\, no maldigáis. Con los que ríen\, estad alegres; con los que lloran\, llorad. Tened igualdad de trato unos con otros: no tengáis grandes pretensiones\, sino poneos al nivel de la gente humilde. \nPalabra de Dios \n\n\n\nSalmo\n\nSal 130\,1.2.3 \nR/. Guarda mi alma en la paz junto a ti\, Señor \nSeñor\, mi corazón no es ambicioso\,\nni mis ojos altaneros;\nno pretendo grandezas\nque superan mi capacidad. R/. \nSino que acallo y modero mis deseos\,\ncomo un niño en brazos de su madre. R/. \nEspere Israel en el Señor\nahora y por siempre. R/. \n\n\n\nEvangelio\n\nLectura del santo evangelio según san Lucas (14\,15-24): \nEn aquel tiempo\, uno de los comensales dijo a Jesús: «¡Dichoso el que coma en el banquete del reino de Dios!»\nJesús le contestó: «Un hombre daba un gran banquete y convidó a mucha gente; a la hora del banquete mandó un criado a avisar a los convidados: “Venid\, que ya está preparado.” Pero ellos se excusaron uno tras otro. El primero le dijo: “He comprado un campo y tengo que ir a verlo. Dispénsame\, por favor.” Otro dijo: “He comprado cinco yuntas de bueyes y voy a probarlas. Dispénsame\, por favor.” Otro dijo: “Me acabo de casar y\, naturalmente\, no puedo ir.” El criado volvió a contárselo al amo. Entonces el dueño de casa\, indignado\, le dijo al criado: “Sal corriendo a las plazas y calles de la ciudad y tráete a los pobres\, a los lisiados\, a los ciegos y a los cojos.” El criado dijo: “Señor\, se ha hecho lo que mandaste\, y todavía queda sitio.” Entonces el amo le dijo: “Sal por los caminos y senderos e insísteles hasta que entren y se me llene la casa.” Y os digo que ninguno de aquellos convidados probará mi banquete.» \nPalabra del Señor \n\n\n\nLa reflexión del padre Adalberto\, nuestro vicario general \n\n\nMartes de la XXXI semana del Tiempo Ordinario. Año I.\n\nDespués de declarar la caducidad de la Ley y su sustitución por el Espíritu\, ahora pasa a explicar cómo se rige la conducta moral del cristiano\, cómo se puede llevar una vida con ética y sin ley. La vida moral del cristiano no está en relación con un código\, sino con una persona\, Jesús\, a través del Espíritu\, que es vínculo de amor. Por él uno experimenta que Dios lo ama\, y por él mismo uno es capaz de amar como se siente amado por Dios. Cada circunstancia tiene exigencias diferentes de amor\, y a ellas puede responder el cristiano en comunión con el Espíritu\, empeñándose a fondo en manifestar el amor del Padre.\nComo es tradición en la Escritura\, particularmente entre los profetas\, el apóstol relaciona el culto con la ética. Hay un culto «auténtico»\, propio del cristiano\, que concibe el sacrificio no como una supresión de la vida (ajena o propia)\, sino como una consagración de la misma en una entrega semejante a la de Jesús\, por la vida de la humanidad. Hay una ética nueva\, guiada por una nueva racionalidad\, la de la mente transformada y capaz de discernir el «designio» de Dios en un mundo a veces adverso y siempre cambiante (cf. 12\,1-2\, omitido).\n\nRom 12\,5-16a.\nLa convivencia entre los cristianos supera las rivalidades que hay en el mundo; nadie –ocupe la posición que sea– está facultado para sentirse superior a los demás\, al contrario\, cada uno ha de valorarse a sí mismo según su adhesión de fe y la capacidad de servicio que ha recibido de acuerdo con esa adhesión al Señor. Para ilustrar esto\, Pablo recurre a una analogía en boga entre los filósofos de la época: comparar las relaciones entre los miembros de una sociedad o de un grupo con los vínculos de interdependencia que se dan entre los miembros del cuerpo humano\, pero aquí es claro que el vínculo fundamental es el Mesías (cf. 12\,4\, omitido).\nLa comunión de vida y amor para disfrutar vida (el Espíritu) equivale a la que se da entre el cuerpo y sus miembros\, que son una misma realidad. La unidad de cuerpo es compatible con la diversidad de miembros. Unidos al Mesías por medio del Espíritu\, los muchos son un solo cuerpo\, conservando cada uno su propia identidad\, la cual es don de Dios y capacidad para darse\, como lo es su amor.\nEl principio diferenciador\, por el cual se afirma la identidad individual\, procede de Dios. La diversidad\, pues\, es querida por él. Esos dones son dotes o capacidades de servicio fraterno para generar\, a la vez\, diversidad y unidad\, individualidad y comunidad. El don que cada uno recibe ha de valorarse como don de Dios\, ordenarse a la utilidad del cuerpo\, y subordinarse al bien común. Ninguno es título de dominio\, superioridad o privilegio. Enumera algunos:\n•   «Hablar inspirado»\, todo cristiano ha de hablar inspirado por el Espíritu para dirigirse al «mundo» (cf. 1Cor 14\,31\, pero aquí habla el apóstol de algo concreto\, es decir\, del «carisma» de profecía dentro de la comunidad\, que ha de ejercerse en proporción a la fe del que habla\, es decir\, de su adhesión a la persona de Jesús\, lo que debe ser discernido por los otros profetas de la comunidad (cf. 1Cor 14\,29).\n•   «Servicio» (διακονία)\, se refiere a un servicio concreto –no a la condición de servidor que es propia de todo cristiano–\, y que ha de ejercerse con dedicación. El servicio de Pablo es el anuncio de la buena noticia a los paganos\, servicio que presta abiertamente\, a la vista de todos (cf. 11\,13)\, y que en algunas ocasiones puede encontrar incomprensiones entre los creyentes mismos\, sobre todo los de origen judío (cf. 15\,31).\n•   «Enseñanza» (διδασκαλία)\, no proponiendo una doctrina nueva\, ya que en la comunidad cristiana el maestro por excelencia es Jesús\, sino enseñando y explicando lo que él enseñó. A todas luces\, no se trata de una enseñanza especulativa\, sino lo que se refiere a la práctica del amor\, como está testimoniado por las Escrituras y por los testigos del mensaje en medio de sus tribulaciones unidas a las del Mesías (cf. 15\,1-4).\n•   «Exhortar» (παράκλησις)\, tarea propia de todo cristiano\, pero aquí se refiere al que anima a la asamblea o estimula a la comunidad para que permanezca fiel en el camino del Señor. La exhortación es consuelo en la tribulación e impulso a la unidad y a la concordia fraterna para que la convivencia entre los cristianos se constituya en ánimo de vida\, de tal modo que alaben a Dios con su alegría a pesar de las penalidades (cf. 15\,5-6; 2Cor 7\,7.13).\n•   «Contribuir» (μεταδίδωμι)\, expresión de la solidaridad de todo cristiano\, aplicada aquí en concreto a la contribución de cada uno al sostenimiento de su comunidad. Esta contribución ha de hacerse con esplendidez. Sin embargo\, comienza por el don de sí mismo a los demás\, en el amor que comparte los dones del Espíritu para mutuo enriquecimiento (cf. 1\,11-12).\n•   «Presidir» (προΐστημι)\, tarea específica de quien era designado al frente de la comunidad para cuidar el bien común y el de cada uno de los miembros de la misma. Esta presidencia ha de ejercerse con empeño\, esmerándose en hacer lo mejor. Es un ministerio de la primera época de las comunidades\, y –a juzgar por los hechos– era bastante exigente para quienes lo ejercían\, así como era grande su importancia para la comunidad (cf. 1Tes 5\,12-13).\n•   «Compartir» (ἐλεέω: hacer misericordia\, ayudar)\, es expresión de solidaridad comunitaria\, aquí se refiere al encargado de asistir a los más necesitados de la comunidad distribuyendo lo que entre todos aportaban para compartir. El modelo de esta misericordia es Dios\, que da a manos llenas\, libremente y más allá de los méritos del que recibe (cf. 9\,15.18; 11\,31-32). Esta tarea hay que realizarla con alegría\, es decir\, mostrando empatía y simpatía.\nDe ahí que cada uno ponga\, ante todo\, el mayor empeño en ser cristiano para poder actuar como cristiano. Primero «ser»\, luego «hacer». Las indicaciones concretas de conducta no son formulaciones de un «deber hacer»\, sino revelación de un «poder ser»: el amor\, la fraternidad\, la actividad\, la fidelidad\, la esperanza y la alegría\, la solidaridad con los necesitados y el esmero en la acogida no son órdenes\, son posibilidades disponibles para lograr el propio desarrollo.\n\nEl cristiano se emancipa de la Ley para alzar el vuelo por encima de la misma y alcanzar la estatura del Hijo de Dios. El miedo al castigo con el que amenaza la religión queda superado por la libertad para amar que infunde el Espíritu; la mediocridad del código de conducta\, por el deseo de parecerse al Padre; la incertidumbre de salvarse\, por la experiencia de salvación.\nEn la eucaristía damos nuestra aceptación («Amén») al Cuerpo de Cristo y a su propuesta de hacer lo mismo que él hizo\, «en conmemoración» suya\, conducidos por su Espíritu: todo un programa para la plena realización de la vida y de la convivencia.\nFeliz martes.
URL:https://diocesisdesincelejo.org/calendario/martes-de-la-xxxi-semana-del-tiempo-ordinario-ano-i/
CATEGORIES:Palabra y reflexión del día
END:VEVENT
BEGIN:VEVENT
DTSTART;VALUE=DATE:20191106
DTEND;VALUE=DATE:20191107
DTSTAMP:20260501T084639
CREATED:20191105T235744Z
LAST-MODIFIED:20191106T171751Z
UID:10014-1572998400-1573084799@diocesisdesincelejo.org
SUMMARY:Miércoles de la XXXI semana del Tiempo Ordinario. Año I.
DESCRIPTION:Primera lectura\n\nLectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos (13\,8-10): \nA nadie le debáis nada\, más que amor; porque el que ama a su prójimo tiene cumplido el resto de la ley. De hecho\, el «no cometerás adulterio\, no matarás\, no robarás\, no envidiarás» y los demás mandamientos que haya\, se resumen en esta frase: «Amarás a tu prójimo como a ti mismo.» Uno que ama a su prójimo no le hace daño; por eso amar es cumplir la ley entera. \nPalabra de Dios \n\n\n\nSalmo\n\nSal 111\,1-2.4-5.9 \nR/. Dichoso el que se apiada y presta \nDichoso quien teme al Señor\ny ama de corazón sus mandatos.\nSu linaje será poderoso en la tierra\,\nla descendencia del justo será bendita. R/. \nEn las tinieblas brilla\ncomo una luz el que es justo\,\nclemente y compasivo.\nDichoso el que se apiada y presta\,\ny administra rectamente sus asuntos. R/. \nReparte limosna a los pobres;\nsu caridad es constante\, sin falta\,\ny alzará la frente con dignidad. R/. \n\n\n\nEvangelio de hoy\n\nLectura del santo evangelio según san Lucas (14\,25-33): \nEn aquel tiempo\, mucha gente acompañaba a Jesús; él se volvió y les dijo: «Si alguno se viene conmigo y no pospone a su padre y a su madre\, y a su mujer y a sus hijos\, y a sus hermanos y a sus hermanas\, e incluso a sí mismo\, no puede ser discípulo mío. Quien no lleve su cruz detrás de mi no puede ser discípulo mio. Así\, ¿quién de vosotros\, si quiere construir una torre\, no se sienta primero a calcular los gastos\, a ver si tiene para terminarla? No sea que\, si echa los cimientos y no puede acabarla\, se pongan a burlarse de él los que miran\, diciendo: “Este hombre empezó a construir y no ha sido capaz de acabar. ¿O qué rey\, si va a dar la batalla a otro rey\, no se sienta primero a deliberar si con diez mil hombres podrá salir al paso del que le ataca con veinte mil? Y si no\, cuando el otro está todavía lejos\, envía legados para pedir condiciones de paz. Lo mismo vosotros: el que no renuncia a todos sus bienes no puede ser discípulo mío.» \nPalabra del Señor \n\n\n\nLa reflexión del padre Adalberto\, nuestro vicario general \n\n\nMiércoles de la XXXI semana del Tiempo Ordinario. Año I.\n\nEl Espíritu capacita al cristiano para amar por encima de lo común\, haciéndolo capaz incluso de bendecir a sus perseguidores en vez de maldecirlos y\, al mismo tiempo\, solidarizarse con los que gozan y los que sufren: siempre es uno de ellos. Mantiene relaciones de concordia en la comunidad\, es decir\, las construye –porque ellas no se dan espontáneamente–\, procurando apartarse de toda ambición de superioridad por encima de los demás\, empeñado más bien en lo que afirme la igualdad («atraídos por lo humilde»). Ajeno a toda autosuficiencia\, jamás devuelve mal por mal\, ni insulto por insulto; conserva buenas relaciones de convivencia y se esmera por mantener la paz con todos. No es vengativo\, opta por hacerle el bien incluso a su enemigo\, para que se avergüence de su mal proceder\, y está siempre dispuesto a no dejarse vencer por el mal\, sino a vencer el mal a fuerza de bien (cf. Rn 12\,14-21\, omitido).\n[El texto 13\,2-7 es considerado como una interpolación que interrumpe el tema que comenzó a desarrollar en 12\,1. Por eso el leccionario se lo salta y continúa en 13\,8].\n\nRom 13\,8-10.\nEl cristiano concibe el derecho y el deber como frutos de amor. El gran deber que tiene con todos es el amor. Esto implica un concepto totalmente nuevo del deber: no se trata de una obligación urgida desde fuera de la persona\, sino de una exigencia interior\, urgida desde su propia espiritualidad. No es necesaria la imposición de un código\, a menudo con la amenaza de una sanción\, porque el impulso interior del Espíritu genera espontáneamente en él tanto el respeto por el derecho ajeno como la disposición a darse para aquilatar la vida ajena. Este amor\, además de no causar daño\, es capacidad de percibir la necesidad del «otro» y hacer de su solución un deber para sí mismo.\nEs importante advertir el acento universal contenido en la enfática formulación negativa «a nadie le deban nada fuera del amor mutuo» (13\,8). Este amor no excluye «a nadie»\, no se ciñe «al estrecho círculo de los correligionarios\, y mucho menos a los de la misma raza\, concepto que está ausente en el texto. El concepto de «prójimo» es cristiano\, carente de connotaciones nacionalistas o religiosas. Por consiguiente\, el cristiano es capaz de ser siempre un excelente ciudadano en cada país\, ya que\, en la medida en que se coloca por encima de las leyes\, deja ver que se siente en el deber de mejorar la sociedad entera\, no solo su propia vida privada. Y además de eso\, quien ama colma las expectativas que nunca pudieron satisfacer los israelitas: cumplir totalmente la Ley.\nLa visión cristiana del derecho es igualmente novedosa. Todos los mandamientos de la Ley\, como lo enseñó Jesús\, se resumen en el amor al otro. El amor no provoca daño\, y con eso queda cumplida la Ley de Moisés. Pero el cristiano\, urgido por el Espíritu\, se siente con el derecho a ir más allá. Reclama para sí la libertad de amar\, es decir\, para mostrar solicitud por el bien del prójimo y para trabajar por lograr ese bien. El criterio de «bien común» o de «bien individual» no se agota en las formulaciones codificadas\, porque siempre hay algo mejor que ofrecerle a la humanidad. El amor es dinamismo de vida que sigue los impulsos del Espíritu\, y quien sigue los impulsos del Espíritu de porta como hijo de Dios (cf. 8\,14). Por esta razón\, el cristiano puede resultar incómodo para cualquier sociedad instalada en la injusticia. En el ejercicio de su derecho de amar con libertad\, más allá de las leyes\, se sentirá libre para exigir una superior calidad de vida y mejores condiciones de convivencia. Y\, como se inspira en el reino de Dios\, siempre estará por encima de cualquier orden social.\nEl cristiano puede ser un excelente ciudadano de cualquier país\, pero ese no es su ideal; para él\, el ideal es que su país sea un territorio en el que los seres humanos que lo habitan sientan la urgencia de amar sin medida y de favorecer cada uno el pleno desarrollo de sus «prójimos» y procurar cada día una convivencia social más incluyente y grata. Así traduce al lenguaje civil su ideal del reino de Dios. Por otro lado\, el cristiano es consciente de que ningún proyecto histórico realiza plenamente el reino de Dios; primero\, porque este se logra del todo después de la muerte; y\, además\, porque la humanidad siempre estará ansiosa de más vida.\nEs claro también para el cristiano que él es consciente de la fuerza que lo impulsa\, el Espíritu de Dios\, en tanto que sus conciudadanos –si no comparten esta experiencia– podrán captar la racionalidad de este amor que no causa daño y que procura el mayor bien pata todos\, pero carecerán de la fuerza para mantenerse fieles en ese propósito. Por eso\, el testimonio de amor del cristiano solo será completo cuando comparta su experiencia de hijo de Dios. Esto no se hace con afán proselitista\, sino en la misma línea de buscar el bien para todos.\nEs igualmente claro que –por diversas razones– no todos se abrirán a la buena noticia\, pero eso no es obstáculo para que el cristiano inmerso en el mundo civil se esmere por mostrarles a sus conciudadanos mejores caminos\, más humanos\, más incluyentes\, al mismo tiempo que su disposición a colaborar con todos secundando iniciativas que\, parcial o plenamente\, estén de acuerdo con las exigencias del amor cristiano.\nProsigue con una invitación a la vigilancia cristiana (también omitida: vv. 11-14)\, a despertarse del sueño\, mostrando así que el orden social vigente «adormece» la conciencia. Y exhorta así a los cristianos a asumir su identidad cristiana\, a vivir plenamente la condición de «miembros del Mesías»\, hijos de Dios que se dejan guiar por el Espíritu y no por los bajos instintos.\n\nLa ética social del cristiano va más allá de la ética de la Ley de Moisés. Esta era un mínimo\, suficiente para convivir sin causarle daño al prójimo. El amor cristiano no está definido por códigos sino por las exigencias que le plantean las relaciones con los demás y su decisión de ser testigo del Señor. Por eso\, y por ser portador del mensaje del reino\, se mantiene en tensión hacia la humanidad nueva\, identificándose cada vez mejor con su Señor Jesús Mesías.\nCada comunidad cristiana tiene la oportunidad de convertirse en un centro de irradiación del pensamiento social que se deriva del amor cristiano y del ideal del reino de Dios. El discípulo de Jesús es libre de inserirse en cualquier partido político\, o en cualquier gremio económico\, o en cualquier grupo social\, en tanto vaya animado por el amor cristiano –no por arribismos sociales ni por mezquinos intereses de poder o de dinero– y con intenciones de comportarse «como la levadura en la masa».\nLa configuración libre con Jesús –significada por la comunión eucarística– puede convertir nuestro «hombre viejo» en «hombre nuevo»\, y nos capacita para transformar esta sociedad caduca en reino de Dios. No es cuestión de obligación impuesta\, sino de capacidad dada. En vez de pensar que «tenemos que»\, con alegría nos damos cuenta de que «podemos ser».\nFeliz miércoles.
URL:https://diocesisdesincelejo.org/calendario/miercoles-de-la-xxxi-semana-del-tiempo-ordinario-ano-i/
CATEGORIES:Palabra y reflexión del día
END:VEVENT
BEGIN:VEVENT
DTSTART;VALUE=DATE:20191107
DTEND;VALUE=DATE:20191108
DTSTAMP:20260501T084639
CREATED:20191107T052658Z
LAST-MODIFIED:20191108T042103Z
UID:10025-1573084800-1573171199@diocesisdesincelejo.org
SUMMARY:Jueves de la XXXI semana del Tiempo Ordinario. Año I.
DESCRIPTION:Primera lectura\n\nLectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos (14\,7-12): \nNinguno de nosotros vive para sí mismo ni muere para sí mismo: si vivimos\, para el Señor vivimos\, y si morimos\, para el Señor morimos. Por lo tanto\, ya sea que estemos vivos o que hayamos muerto\, somos del Señor. Porque Cristo murió y resucitó para ser Señor de vivos y muertos. Pero tú\, ¿por qué juzgas mal a tu hermano? ¿Por qué lo deprecias? Todos vamos a comparecer ante el tribunal de Dios\, como dice la Escritura: Juro por mí mismo\, dice el Señor\, que todos doblarán la rodilla ante mí y todos reconocerán públicamente que yo soy Dios. En resumen\, cada uno de nosotros tendrá que dar cuenta de sí mismo a Dios. \nPalabra de Dios \n\n\n\nSalmo\n\nSal 26 \nR/. El Señor es mi luz y mi salvación \nEl Señor es mi luz y mi salvación\,\n¿a quién voy a tenerle miedo?\nEl Señor es la defensa de mi vida\,\n¿quién podrá hacerme temblar? R/. \nLo único que pido\, lo único que busco\nes vivir en la casa del Señor toda mi vida\,\npara disfrutar las bondades del Señor\ny estar continuamente en su presencia. R/. \nEspero ver la bondad del Señor\nen esta misma vida.\nÁrmate de valor y fortaleza\ny confía en el Señor. R/. \n\n\n\nEvangelio de hoy\n\nLectura del santo Evangelio según san Lucas (15\,1-10): \nEn aquel tiempo\, solían acercarse a Jesús todos los publicanos y los pecadores a escucharle. Y los fariseos y los escribas murmuraban entre ellos: «Ése acoge a los pecadores y come con ellos.»\nJesús les dijo esta parábola: «Si uno de vosotros tiene cien ovejas y se le pierde una\, ¿no deja las noventa y nueve en el campo y va tras la descarriada\, hasta que la encuentra? Y\, cuando la encuentra\, se la carga sobre los hombros\, muy contento; y\, al llegar a casa\, reúne a los amigos y a los vecinos para decirles: “¡Felicitadme!\, he encontrado la oveja que se me había perdido.” Os digo que así también habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta que por noventa y nueve justos que no necesitan convertirse. Y si una mujer tiene diez monedas y se le pierde una\, ¿no enciende una lámpara y barre la casa y busca con cuidado\, hasta que la encuentra? Y\, cuando la encuentra\, reúne a las amigas y a las vecinas para decirles: “¡Felicitadme!\, he encontrado la moneda que se me había perdido.” Os digo que la misma alegría habrá entre los ángeles de Dios por un solo pecador que se convierta.» \nPalabra del Señor \n\n\n\nLa reflexión del padre Adalberto\, nuestro vicario general \n\n\nJueves de la XXXI semana del Tiempo Ordinario. Año I. \nUn problema concreto da ocasión a Pablo para aplicar los principios antes expuestos respecto del amor como criterio de conducta. Unos cristianos («los fuertes en la fe») hacen uso de su libertad cristiana con desenvoltura; otros («los débiles en la fe»)\, restringen dicha libertad con observancias propias de los paganos o de los judíos. En este caso\, se trata de los tabúes en relación con los alimentos. Jesús enseñó que no hay alimentos puros ni impuros\, pero dicha enseñanza no había sido igualmente asimilada por todos\, y algunos sentían escrúpulos para comer ciertos alimentos\, mientras que los otros procedían con libertad. Pero también había escrúpulos respecto de la observancia de días. Los «fuertes en la fe»\, o libres\, despreciaban a los «débiles en la fe»\, o no-libres\, tildándolos de mojigatos; los «débiles en la fe»\, juzgaban a los «fuertes en la fe» acusándolos de renegados. El apóstol les hace ver que Dios los acepta y acoge a ambos\, con tal que cada uno proceda por fidelidad a su conciencia y con convicción\, porque tanto los unos como los otros hacen lo que hacen «por el Señor» (Rm 14\,1-6\, omitidos por el leccionario).\nEs importante tener en cuenta que la persona que le da su adhesión al Señor no surge «de la nada»\, sino que tiene un pasado que la condiciona en mayor o menos grado; y un ingrediente de ese pasado es la cultura\, que muy a menudo involucra ideas\, afectos y tabúes de condición religiosa\, de los cuales no es fácil escapar. La opción de fe por el Señor consta de un momento puntual\, que es la conversión inicial\, y de un proceso gradual que es el resto de la vida. Esto es lo que el apóstol tiene en cuenta en estos casos\, dado que las personas realizan de modos diversos la conversión inicial y el proceso subsiguiente\, siendo ambos auténticos. \nRom 14\,7-12.\n Toda opción de opinión o de conducta debe apoyarse en una convicción de fe\, es decir\, por adhesión al Señor; ningún cristiano vive para sí mismo y ni ninguno muere para sí mismo. Cuando habla de «vivir para sí mismo»\, se refiere a su estilo de vida y de convivencia. No es cristiano llevar un estilo de vida egoísta e insolidario. Cuando habla de «morir para sí mismo»\, se refiere a las decisiones por las cuales se abandona definitivamente un particular estilo de vida o de convivencia. Las rupturas que realiza un creyente no tienen finalidades egoístas o insolidarias. «Vivimos» para seguir al Señor\, y «morimos» para seguir al Señor. En uno y otro caso optamos como cristianos. Esa es la finalidad de la Pascua del Mesías: para ejercer señorío en todas nuestras decisiones por medio de su Espíritu de libertad.\nUna vez más\, es importante señalar la originalidad del concepto de «señorío» que se predica del Mesías Jesús. En la cultura antigua\, se llamaba «señor» al que no tenía alguien por encima suyo que lo dominara\, y tenía otros sujetos a su dominio\, llamados «siervos». Jesús hizo a los suyos «señores»\, es decir\, libres\, y nunca los llamó «siervos»\, sino «amigos»\, estableciendo así con ellos una relación de igualdad. Al infundirles su Espíritu\, les dio la soberana libertad para amar como él\, lo cual los puso por encima de toda ley. Por tanto\, su señorío no es de dominio\, sino de liberación: él es Señor porque hace libres («señores») a los suyos.\nEs claro que puede darse el caso de cristianos que no han derivado todas las consecuencias de su conversión al Señor. A pesar de haber recibido la buena noticia\, puede haber preceptos religiosos o costumbres culturales que sigan pesando en su mentalidad o en sus decisiones. Pablo les hace a los romanos las mismas recomendaciones que a los corintios\, cuando estos se enfrentaban entre sí por el hecho de que algunos compraban en el mercado y consumían carnes sacrificadas a los ídolos (cf. 1Co 8\,7-13; 10\,14-33).\nDetrás de estas disensiones se esconde un sincero afán de fidelidad al Señor. Unos\, «fuertes en la fe»\, han comprendido con alegría la profundidad de alcance de la libertad cristiana\, y se entusiasman tanto con ella que quieren dar testimonio de la misma\, y eso está bien. Otros\, al contrario\, «débiles en la fe»\, conservan el temor propio de la religión que abandonaron hasta mezclar el amor cristiano con el temor religioso –es una forma de sincretismo–\, y por eso no se atreven a disfrutar plenamente de su libertad cristiana. Lo cierto es que cada una de estas posturas se da con el propósito de manifestar la adhesión al Señor. Aquí no hay razón alguna para juzgar\, condenar y descalificarse mutuamente. El Señor enseña a entender la situación\, comprender a la persona y ayudarle fraternalmente.\nJuzgar al «hermano» implica erigirse por encima de uno que es igual\, lo que significa arrogarse atribuciones que no se tienen. Despreciar al hermano implica negar el amor\, y esto es anular la adhesión de fe al Señor con la cual se pretende justificar ese desprecio. Ni la condenación ni la descalificación se sostienen delante del «tribunal» de Dios.\nLo que importa no son leyes ni costumbres\, sino la actitud ante el Señor por la adhesión a él\, y el respeto y la acogida en relación con el hermano. Así es como se vive el amor cristiano. Por tanto\, ni condenas ni desprecios\, sino respeto por las opciones de los demás. El único juez es Dios\, que es juez justo\, y será ante él que cada uno habrá de responder personalmente. La adhesión al Señor importa más que las opciones éticas particulares; asegurada la adhesión a él\, las otras opciones siempre tendrán valor relativo y podrán ser rectificadas. \nEste principio sigue reclamando urgente aplicación entre Iglesias\, comunidades y cristianos\, agrupados o individualmente. El que ayuna por amor al Señor tiene tanto derecho y merece tanto respeto como el que se niega a hacerlo por fidelidad al Señor. Las prácticas devocionales que se hacen con el fin de agradar al Señor se legitiman por dicha finalidad\, pero no pueden imponerse como obligatorias para todo creyente. Desde luego\, se trata de prácticas hechas sinceramente por amor al Señor\, porque hay prácticas devocionales que se hacen «para cebar el amor propio» (Col 2\,23). Eso no expresa amor\, sino búsqueda narcisista de sí mismo. No podemos descalificar a los que el Señor acogió\, sostiene y puede salvar; si lo hiciéramos\, eso sería faltar al amor\, y no se podría justificar en nombre del Señor. Los «fuertes en la fe» son tentados de despreciar a sus hermanos y de mofarse de sus escrúpulos; los «débiles en la fe»\, de condenar a «los fuertes en la fe» como herejes. Ambos deben recordar que la salvación no es merecida por «las obras»\, y que la gracia de Dios es la que inspira nuestra conducta.\nAbracémonos cada día más al Señor en la eucaristía\, para que crezcamos en adhesión a él y en fuerza de convicción personal. El Espíritu del Señor nos guiará hasta el amor pleno.\nFeliz jueves eucarístico y vocacional.
URL:https://diocesisdesincelejo.org/calendario/jueves-de-la-xxxi-semana-del-tiempo-ordinario-ano-i/
CATEGORIES:Palabra y reflexión del día
END:VEVENT
BEGIN:VEVENT
DTSTART;VALUE=DATE:20191108
DTEND;VALUE=DATE:20191109
DTSTAMP:20260501T084639
CREATED:20191108T033652Z
LAST-MODIFIED:20191108T033652Z
UID:10027-1573171200-1573257599@diocesisdesincelejo.org
SUMMARY:Viernes de la XXXI semana del Tiempo Ordinario. Año I.
DESCRIPTION:Primera lectura\nLectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos (15\,14-21): \nRespecto a vosotros\, hermanos\, yo personalmente estoy convencido de que rebosáis buena voluntad y de que os sobra saber para aconsejaros unos a otros. A pesar de eso\, para traeros a la memoria lo que ya sabéis\, os he escrito\, a veces propasándome un poco. Me da pie el don recibido de Dios\, que me hace ministro de Cristo Jesús para con los gentiles: mi accion sacra consiste en anunciar la buena noticia de Dios\, para que la ofrenda de los gentiles\, consagrada por el Espíritu Santo\, agrade a Dios. Como cristiano\, pongo mi orgullo en lo que a Dios se refiere. Sería presunción hablar de algo que no fuera lo que Cristo hace por mi medio para que los gentiles respondan a la fe\, con mis palabras y acciones\, con la fuerza de señales y prodigios\, con la fuerza del Espíritu Santo. Tanto\, que en todas direcciones\, a partir de Jerusalén y llegando hasta la Iliria\, lo he dejado todo lleno del Evangelio de Cristo. Eso sí\, para mí es cuestión de amor propio no anunciar el Evangelio más que donde no se ha pronunciado aún el nombre de Cristo; en vez de construir sobre cimiento ajeno\, hago lo que dice la Escritura: «Los que no tenían noticia lo verán\, los que no habían oído hablar comprenderán.» \nPalabra de Dios\n\n\nSalmo\nSal 97 \nR/. El Señor revela a las naciones su victoria \nCantad al Señor un cántico nuevo\nporque ha hecho maravillas:\nsu diestra le ha dado la victoria\,\nsu santo brazo. R/. \nEl Señor da a conocer su victoria\,\nrevela a las naciones su justicia:\nse acordó de su misericordia y su fidelidad\nen favor de la casa de Israel. R/. \nLos confines de la tierra han contemplado\nla victoria de nuestro Dios.\nAclama al Señor\, tierra entera;\ngritad\, vitoread\, tocad. R/.\n\n\nEvangelio de hoy\nLectura del santo Evangelio según san Lucas (16\,1-8): \nEn aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: «Había una vez un hombre rico que tenía un administrador\, el cual fue acusado ante él de haberle malgastado sus bienes. Lo llamó y le dijo: “¿Es cierto lo que me han dicho de ti? Dame cuenta de tu trabajo\, porque en adelante ya no serás administrador.” Entonces el administrador se puso a pensar: “¿Qué voy a hacer ahora que me quitan el trabajo? No tengo fuerzas para trabajar la tierra y me da vergüenza pedir limosna. Ya sé lo que voy a hacer\, para tener a alguien que me reciba en su casa\, cuando me despidan.” Entonces fue llamando uno por uno a los deudores de su amo. Al primero le preguntó: “¿Cuánto le debes a mi amo?” El hombre respondió: “Cien barriles de aceite.” El administrador le dijo: “Toma tu recibo\, date prisa y haz otro por cincuenta.” Luego preguntó al siguiente: “Y tú\, ¿cuánto debes?” Éste respondió: “Cien sacos de trigo.” El administrador le dijo: “Toma tu recibo y haz otro por ochenta.” El amo tuvo que reconocer que su mal administrador había procedido con habilidad. Pues los que pertenecen a este mundo son más hábiles en sus negocios que los que pertenecen a la luz». \nPalabra del Señor\n\n\nLa reflexión del padre Adalberto\, nuestro vicario general\n\nViernes de la XXXI semana del Tiempo Ordinario. Año I.\n\nAunque él goza de total libertad\, y sabe que nada es impuro de por sí\, sino para quien lo tiene por impuro\, Pablo\, tras exhortar a cesar en los recíprocos juicios condenatorios\, pide que los «fuertes en la fe» sean considerados con el hermano «débil en la fe» y no le den ocasión de tropiezo. Es claro que Dios no reina por cuestiones de comer y beber\, o por dejar de hacerlo\, «sino por la honradez\, la paz y la alegría que da el Espíritu Santo» (Rom 14\,17)\, y quien así le sirve al Mesías «agrada a Dios y lo aprueban los hombres» (Rom 14\,18). Así que lo importante es buscar una convivencia en paz. Vivir con libertad\, sí\, pero evitar el escándalo.\nLos «fuertes en la fe» tiene la responsabilidad de moderar el uso de su libertad para evitar el escándalo de los «débiles». Y todos tienen la responsabilidad de acogerse unos a otros para mostrar con su unidad que Dios es amor. Unos y otros tienen razones para bendecir a Dios. Y a todos los invita a la esperanza que viene del Espíritu Santo y lanza al futuro desliándolos del pasado (cf. Rom 14\,13-15\,13\, omitido). \nRom 15\,14-21.\n Estamos en el epílogo de la carta. El apóstol vuelve el tema de la visita a Roma (cf. 1\,10-15)\, y hace ahora un resumen de su actividad apostólica\, poniendo de relieve los criterios con los que procede y sus proyectos como evangelizador. Ha fundado iglesias por doquier y quiere promover las buenas relaciones entre las mismas\, e insiste en su propósito de ir a España.\nAunque haya escrito con su característico apasionamiento\, Pablo reconoce que en Roma la iglesia local está bien. Pero declara que su audacia al escribirle se basa en el don recibido de Dios que lo hace «celebrante» (λειτουργός) del Mesías Jesús en relación con los paganos (aquí parece referirse más a los romanos que a los judíos). Ese término (λειτουργός) lo usa Pablo para referirse a los servidores públicos (cf. Rom 13\,6)\, con lo que sugiere el carácter abierto (universal) de su ministerio como evangelizador\, que ofrece un «sacrificio vivo» (12\,1)\, puesto que implica la entrega de su vida al anuncio de la buena noticia y la «ofrenda» que los paganos le hacen a Dios de sus propias vidas\, consagrados por el Espíritu Santo.\nDe paso\, se advierte ahí un enfoque nuevo en el concepto de «culto» (λειτουργία): no consiste en ritos o en ceremonias sino en «anunciar la buena noticia de Dios» (v. 16; cf. 1\,9). Ahora se reconcilia a los hombres con Dios mediante el anuncio de la palabra\, y no con sacrificios cruentos; lo que santifica a las personas no son los ritos sino la gracia del Espíritu Santo. «La ofrenda de los paganos» es la adhesión de fe de los mismos\, hechos «santos» por el Espíritu.\nPor consiguiente\, en los asuntos de Dios no hay cabida para la vanagloria; no se atribuye el apóstol lo que él sabe que es obra del Mesías a través de él\, por medio de sus palabras y de sus obras\, para suscitar la respuesta de fe de los paganos\, y por medio de «señales y prodigios» (acciones liberadoras características del nuevo éxodo)\, que son obra del Espíritu Santo. Todo es obra de Dios\, y él ha sido libre cooperador suyo (δοῦλος: cf. 1\,1). La mención de la «fuerza de señales y prodigios»\, explicada enseguida como la «fuerza del Espíritu»\, explica el «éxodo» cristiano en términos diferentes al antiguo éxodo. Ya no se trata de las señales de poder que antiguamente se atribuían a Moisés (o a Dios) para someter los poderes paganos; se trata de la fuerza de amor y de vida que procede de Dios y que se comunica a través del Espíritu\, la cual no somete\, sino que libera para hacer capaz de amar; y esta fuerza «saca» del egoísmo y de la injusticia para conducir al reino de Dios\, la nueva tierra prometida. Este es el «éxodo» cristiano\, que es obra del Dios que no solo sacó a los israelitas de Egipto\, sino que es el autor de todos los éxodos de todos los pueblos que han buscado libertad y vida (cf. Amós 9\,7).\nAdemás de descartar toda presunción\, Pablo declara haber puesto su compromiso entusiasta: en todo el mundo mediterráneo entonces conocido\, desde Jerusalén (cf. Hch 1\,8) y su región hasta Iliria (Ἰλλυρικόν\, la costa del Mar Adriático)\, en cada comarca\, ha anunciado la buena noticia del Mesías y ha establecido iglesias cristianas\, poniendo sumo cuidado de abrir nuevos campos a la buena noticia y reconociendo el trabajo de evangelización hecho por otros. En razón de la urgencia de la tarea de evangelizar\, Pablo explica que ha preferido hacerlo en los lugares en donde el Mesías todavía es desconocido\, «donde aún no se había pronunciado su nombre». De acuerdo con uno de los aspectos de la predicación del Evangelio –su carácter de proclamación oficial y cuasi jurídica–\, Pablo considera que el evangelio está oficialmente anunciado cuando ha sido proclamada en las ciudades principales y en ellas se ha establecido al menos una comunidad de creyentes. En ese punto\, considera que su misión esta cumplida (cf. 15\,23) y que les corresponde a los discípulos la tarea de sostener y proseguir su obra.\nEl hecho de no querer «construir sobre cimiento ajeno» no es\, pues\, cuestión de orgullo o de rivalidad con otros evangelizadores –asunto ya descartado (cf. vv. 17-18)–\, sino su urgencia por llevar a todas partes la buena noticia. Quizás en este afán hay un eco a la instrucción que en su momento diera Jesús de no pararse a saludar por el camino (cf. Lc 10\,4; 2Rey 4\,29)\, en el sentido de ponderar el carácter de vida o muerte de la misión. Cita al profeta Isaías (52\,12 LXX) para justificar ya no la prisa\, sino el propósito de anunciar a Jesús más allá de donde hasta entonces era conocido. \nHay que destacar en este texto:\n•   El concepto cristiano de culto (λειτουργία)\, que consiste (aquí) en anunciar la palabra de Dios a quienes no la conocen\, no a quienes ya la conocen. En Hb 13\,16 el amor es visto como «sacrificio agradable a Dios». En Fil 2\,17 la ofrenda «litúrgica» es la entrega de Pablo hasta la muerte. En resumen\, el culto cristiano no es ceremonial ni ritual sino vital\, existencial. Lo ceremonial y ritual son las celebraciones.\n•          El concepto cristiano de celebrante (λειτουργός) equivale (aquí) a anunciador de la buena noticia para propiciar la santificación o consagración de los paganos por el Espíritu Santo. Hace de sí mismo instrumento libre del Mesías y del mismo Espíritu.\n•          El compromiso de Pablo como mensajero de la buena noticia\, que lo impulsa a llevar el mensaje a donde otros no han llegado\, para extender así su cubrimiento.\nEn nuestros templos realizamos\, con mayor o menor solemnidad\, celebraciones en las cuales expresamos lo que creemos y lo que vivimos\, renovamos nuestra adhesión al Señor mediante los signos sacramentales\, y recibimos nuevos impulsos de vida para proseguir la misión. Estas celebraciones son estímulo para nuestro sacerdocio bautismal y ministerial. Celebremos así la eucaristía\, para encontrar en ella impulso para el «culto» de la evangelización.\nFeliz viernes.
URL:https://diocesisdesincelejo.org/calendario/viernes-de-la-xxxi-semana-del-tiempo-ordinario-ano-i/
CATEGORIES:Palabra y reflexión del día
END:VEVENT
BEGIN:VEVENT
DTSTART;VALUE=DATE:20191110
DTEND;VALUE=DATE:20191111
DTSTAMP:20260501T084639
CREATED:20191109T150445Z
LAST-MODIFIED:20191109T151048Z
UID:10033-1573344000-1573430399@diocesisdesincelejo.org
SUMMARY:Fiesta de la dedicación de la Basílica de Letrán
DESCRIPTION:Primera lectura\n\nLectura de la profecía de Ezequiel (47\,1-2.8-9.12): \nEn aquellos días\, el ángel me hizo volver a la entrada del templo. Del zaguán del templo manaba agua hacia levante –el templo miraba a levante–. El agua iba bajando por el lado derecho del templo\, al mediodía del altar. Me sacó por la puerta septentrional y me llevó a la puerta exterior que mira a levante. El agua iba corriendo por el lado derecho.\nMe dijo: «Estas aguas fluyen hacia la comarca levantina\, bajarán hasta la estepa\, desembocarán en el mar de las aguas salobres\, y lo sanearán. Todos los seres vivos que bullan allí donde desemboque la corriente\, tendrán vida; y habrá peces en abundancia. Al desembocar allí estas aguas\, quedará saneado el mar y habrá vida dondequiera que llegue la corriente. A la vera del río\, en sus dos riberas\, crecerán toda clase de frutales; no se marchitarán sus hojas ni sus frutos se acabarán; darán cosecha nueva cada luna\, porque los riegan aguas que manan del santuario; su fruto será comestible y sus hojas medicinales.» \nPalabra de Dios \n\n\n\nSalmo\n\nSal 45\,2-3.5-6.8-9 \nR/. El correr de las acequias alegra la ciudad de Dios\,\nel Altísimo consagra su morada \nDios es nuestro refugio y nuestra fuerza\,\npoderoso defensor en el peligro.\nPor eso no tememos aunque tiemble la tierra\,\ny los montes se desplomen en el mar. R/. \nEl correr de las acequias alegra la ciudad de Dios\,\nel Altísimo consagra su morada.\nTeniendo a Dios en medio\, no vacila;\nDios la socorre al despuntar la aurora. R/. \nEl Señor de los ejércitos está con nosotros\,\nnuestro alcázar es el Dios de Jacob.\nVenid a ver las obras del Señor\,\nlas maravillas que hace en la tierra:\npone fin a la guerra hasta el extremo del orbe. R/. \n\n\n\nSegunda lectura\n\nLectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios (3\,9c-11.16-17): \nSois edificio de Dios. Conforme al don que Dios me ha dado\, yo\, como hábil arquitecto\, coloqué el cimiento\, otro levanta el edificio. Mire cada uno cómo construye. Nadie puede poner otro cimiento fuera del ya puesto\, que es Jesucristo. ¿No sabéis que sois templo de Dios y que el Espíritu de Dios habita en vosotros? Si alguno destruye el templo de Dios\, Dios lo destruirá a él; porque el templo de Dios es santo: ese templo sois vosotros. \nPalabra de Dios \n\n\n\nEvangelio de hoy\n\nLectura del santo evangelio según san Juan (2\,13-22): \nSe acercaba la Pascua de los judíos\, y Jesús subió a Jerusalén.\nY encontró en el templo a los vendedores de bueyes\, ovejas y palomas\, y a los cambistas sentados; y\, haciendo un azote de cordeles\, los echó a todos del templo\, ovejas y bueyes; y a los cambistas les esparció las monedas y les volcó las mesas; y a los que vendían palomas les dijo: «Quitad esto de aquí; no convirtáis en un mercado la casa de mi Padre.»\nSus discípulos se acordaron de lo que está escrito: «El celo de tu casa me devora.»\nEntonces intervinieron los judíos y le preguntaron: «¿Qué signos nos muestras para obrar así?»\nJesús contestó: «Destruid este templo\, y en tres días lo levantaré.»\nLos judíos replicaron: «Cuarenta y seis años ha costado construir este templo\, ¿y tú lo vas a levantar en tres días?»\nPero él hablaba del templo de su cuerpo. Y\, cuando resucitó de entre los muertos\, los discípulos se acordaron de que lo había dicho\, y dieron fe a la Escritura y a la palabra que había dicho Jesús. \nPalabra del Señor \n\n\n\nLa reflexión del padre Adalberto\, nuestro vicario general \nSábado de la XXXI semana del Tiempo Ordinario. Año I.\n\nPablo declara que su afán por llevar la buena noticia a «donde todavía no se había nombrado el Mesías para no construir sobre cimiento ajeno» (Rom 15\,20) ha sido su principal obstáculo para ir a Roma. Considera que ese impedimento ya no existe en la región donde se ha movido hasta entonces\, y por eso piensa que ha llegado la hora de ir a España\, pasando por Roma\, en donde espera detenerse un tiempo\, contando con que tendrá el apoyo de ellos para realizar esa misión. Antes\, va a Jerusalén (viaje que trastornará sus planes\, según Hechos) a llevar una colecta\, y\, después\, se dirigirá a España\, convencido de que el Mesías aprueba esa iniciativa. Él presiente los riesgos de la ida a Jerusalén\, por eso les pide que oren por él\, para que Dios lo proteja de sus enemigos y él realice felizmente sus planes (cf. Rom 15\,22-33\, omitido). \nRom 16\,3-9.16.22-27.\n En primer lugar\, recomienda a la «hermana Febe\, «diaconisa de la iglesia de Cencreas»\, quizá portadora de la carta\, muy notable por su servicio a los cristianos\, incluido él mismo (cf. Rom 16\,1-2\, omitido). Con el término «diaconía» (διακονία) ha calificado antes la ayuda material y el servicio que presta quien la lleva (15\,31). Febe\, como portadora de la carta\, le prestaría a la comunidad un servicio edificante\, es decir\, que contribuiría a su crecimiento. Cencreas es el puerto oriental de Corinto (el occidental era Lequeo)\, desde donde Pablo salió hacia Siria (cf. Hch 18\,18). Al designar a Febe como «abogada» (προστάτις) se refiere –en sentido legal– a alguien que representaba a los extranjeros privados de garantías jurídicas; podría tratarse de alguien de alto rango que había intervenido como protectora de los cristianos\, Pablo incluido.\nLuego\, viene una serie de saludos que le añade un tono familiar a la carta y da testimonio de cómo eran de mixtas las comunidades cristianas en esa época.\nSe destacan\, ante todo\, las cálidas y afectuosas relaciones personales de Pablo con varios de los miembros de la comunidad de Roma. Los nombres que menciona –algunos no aparecen en otra parte del Nuevo Testamento– muestran que él ya conoce a los destinatarios. Son\, por lo menos\, 28 personas\, cifra que permite suponer que quizá la comunidad entera fuera más numerosa\, cosa que explicaría también su renombre (cf. 1\,8).\nEn segundo lugar\, se destaca también la gran diversidad de los miembros que integran dicha comunidad\, a partir de sus nombres:\n• Los hay de origen griego: Apeles\, Epéneto\, Filólogo\, Narciso\, Trifena\, Trifosa.\n• También de origen romano: Julia\, Rufo\, Urbano.\n• Y otros de origen judío\, aun teniendo nombres extranjeros: Andrónico\, Áquila Aristóbulo\, María\, Priscila.\nY es igualmente diversa su procedencia social:\n• Unos parecen personajes de estrato alto: Aristóbulo era posiblemente familiar de Herodes.\n• Otros ciudadanos comunes: de origen judío\, griego y romano.\n• Y hasta libertos e incluso esclavos: Ampliato\, Asíncrito\, Hermes\, Herodión («mi paisano»)\, Nereo\, Olimpio\, Patrobas\, Pérside\, Filólogo\, Flegón\, Estaquis.\nUna iglesia realmente universal (católica) por su capacidad de integrar en uno las diversidades étnicas\, que en aquella época eran tan determinantes.\nEn tercer lugar\, es preciso destacar algo que también se aprecia en otras partes\, que también la familia\, que es uno de los tres pilares de la sociedad antigua (familia\, patria y religión)\, juega un papel importante en la difusión del evangelio (cf. 1Cor 16\,19; Col 4\,15; Flm 2); se trata de una evangelización verdaderamente inculturada. Las primeras comunidades de creyentes eran auténticas «iglesias domésticas» porque se reunían en las casas. Esto les daba un evidente aire de familiaridad\, que aquí se constata. Habría que añadir el hecho de que la diversidad antes destacada debía de causar asombro o\, al menos\, extrañeza; no parecía probable que se mirara con naturalidad el hecho de que en la vivienda familiar de un patricio romano se reuniera una comunidad que integrara tal diversidad étnica\, social y económica. Así que la iglesia familiar local era un signo contradictorio\, sorprendente y estrambótico a la vez.\nEl leccionario omite una advertencia que hace el apóstol a la comunidad de Roma en relación con el influjo de quienes incitan a discordias y ocasiones de tropiezo en contra de la doctrina que los romanos han aprendido. La contraposición que hace entre estar al servicio del Mesías y estar al servicio del propio estómago puede tratarse de la disputa respecto de tabúes de tipo alimenticio (alimentos «puros» y alimentos «impuros») que engaña incautos con zalamerías y halagos. No solo hay que rechazar sus doctrinas y las correspondientes prácticas\, sino que es preciso estar en guardia para identificar a esas personas y cuidarse de ellas. Él reconoce que el asentimiento de fe de los romanos es notorio y reconocido (cf. 1\,8)\, pero los exhorta a ser abiertos a todo lo bueno e impermeables a lo malo\, con lo que garantizarán que la realización de la profecía de triunfar sobre el mal (cf. Gen 3\,15). El deseo del «favor» de Dios parece dar por terminada la carta\, pero la adición de los saludos de parte de Timoteo\, Lucio\, Jasón y Sosípatro no permite llegar a esa conclusión (Rom 16\,17-21).\nEl amanuense también saluda a los destinatarios de la carta\, lo que sugiere que los anteriores saludos de los cuatro compañeros nombrados\, más el suyo\, atribuciones que él se toma con consentimiento del remitente\, sería indicio de la libertad con la que autor y escriba procedían. Enseguida se añade\, y ahora de parte del remitente\, un saludo de Gayo\, quien lo hospeda\, de Erasto\, «el tesorero de la ciudad» y de «nuestro hermano» Cuarto. Esto permite suponer que los vv. 21-24 constituyen una «posdata» a la carta propiamente dicha.\nLa carta termina con una doxología\, cuya autenticidad se pone en duda\, porque no pertenece al estilo de Pablo\, pero el amanuense\, al menos en esta carta\, se toma sus libertades. Pone de presente la maravilla de la Iglesia al contemplar el misterio por fin manifestado y comunicado mediante una disposición de Dios. Se trata del secreto que Pablo ha revelado en la exposición que hizo en la carta y que ahora se ofrece a todos: que los judíos y los paganos\, por igual\, son llamados a la fe que libera (perdona) y salva (da vida). Por eso da gloria a Dios\, «el único que es sabio» por medio de Jesús Mesías. \nEste texto nos invita y desafía a constituir hoy comunidades verdaderamente familiares\, de hermanos\, que mantengan siempre el tono hogareño\, no importa que ahora hayan crecido en número. Por eso es urgente que nuestras parroquias se revitalicen con la formación de comunidades «de talla humana» en las cuales se entablen relaciones fraternales\, y que dichas comunidades se relacionen entre sí con vínculos efectivos de hermandad.\nLa eucaristía es también escuela de vida comunitaria. Nuestras asambleas eucarísticas\, porque se reúnen con frecuencia\, pueden desarrollar relaciones de conocimiento y estima\, de manera que se diferencien –por ejemplo– de los asistentes asiduos a un teatro o a un estadio. Así se pondrá de presente que el Señor nos une más que cualquier otro interés o motivo humano.\nFeliz sábado en compañía de María\, la madre del Señor.
URL:https://diocesisdesincelejo.org/calendario/fiesta-de-la-dedicacion-de-la-basilica-de-letran/
CATEGORIES:Palabra y reflexión del día
END:VEVENT
BEGIN:VEVENT
DTSTART;VALUE=DATE:20191110
DTEND;VALUE=DATE:20191111
DTSTAMP:20260501T084639
CREATED:20191110T131555Z
LAST-MODIFIED:20191110T131735Z
UID:10038-1573344000-1573430399@diocesisdesincelejo.org
SUMMARY:XXXII Domingo del Tiempo Ordinario. Ciclo C.
DESCRIPTION:Primera lectura\n\nLectura del segundo libro de los Macabeos (7\,1-2.9-14): \nEn aquellos días\, sucedió que arrestaron a siete hermanos con su madre. El rey los hizo azotar con látigos y nervios para forzarlos a comer carne de cerdo\, prohibida por la ley. Uno de ellos habló en nombre de los demás:\n«Qué pretendes sacar de nosotros? Estamos dispuestos a morir antes que quebrantar la ley de nuestros padres».\nEl segundo\, estando a punto de morir\, dijo:\n«Tú\, malvado\, nos arrancas la vida presente; pero\, cuando hayamos muerto por su ley\, el Rey del universo nos resucitará para una vida eterna».\nDespués se burlaron del tercero. Cuando le pidieron que sacara la lengua\, lo hizo enseguida y presentó las manos con gran valor. Y habló dignamente:\n«Del Cielo las recibí y por sus leyes las desprecio; espero recobrarlas del mismo Dios».\nEl rey y su corte se asombraron del valor con que el joven despreciaba los tormentos.\nCuando murió este\, torturaron de modo semejante al cuarto. Y\, cuando estaba a punto de morir\, dijo:\n«Vale la pena morir a manos de los hombres\, cuando se tiene la esperanza de que Dios mismo nos resucitará. Tú\, en cambio\, no resucitarás para la vida». \nPalabra de Dios \n\n\n\nSalmo\n\nSal 16\,1.5-6.8.15 \nR/. Al despertar me saciaré de tu semblante\, Señor. \nV/. Señor\, escucha mi apelación\,\natiende a mis clamores\,\npresta oído a mi súplica\,\nque en mis labios no hay engaño. R/. \nV/. Mis pies estuvieron firmes en tus caminos\,\ny no vacilaron mis pasos.\nYo te invoco porque tú me respondes\, Dios mío;\ninclina el oído y escucha mis palabras. R/. \nV/. Guárdame como a las niñas de tus ojos\,\na la sombra de tus alas escóndeme.\nYo con mi apelación vengo a tu presencia\,\ny al despertar me saciaré de tu semblante. R/. \n\n\n\nSegunda lectura\n\nLectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Tesalonicenses (2\,16–3\,5): \nHermanos:\nQue el mismo Señor nuestro\, Jesucristo\, y Dios\, nuestro Padre\, que nos ha amado y nos ha regalado un consuelo eterno y una esperanza dichosa\, consuele vuestros corazones y os dé fuerza para toda clase de palabras y obras buenas. Por lo demás\, hermanos\, orad por nosotros\, para que la palabra del Señor siga avanzando y sea glorificada\, como lo fue entre vosotros\, y para que nos veamos libres de la gente perversa y malvada\, porque la fe no es de todos.\nEl Señor\, que es fiel\, os dará fuerzas y os librará del Maligno.\nEn cuanto a vosotros\, estamos seguros en el Señor de que ya cumplís y seguiréis cumpliendo todo lo que os hemos mandado.\nQue el Señor dirija vuestros corazones hacia el amor de Dios y la paciencia en Cristo.\nPalabra de Dios \n\n\n\nEvangelio de hoy\nLectura del santo evangelio según san Lucas (20\,27-38): \nEn aquel tiempo\, se acercaron algunos saduceos\, los que dicen que no hay resurrección\, y preguntaron a Jesús:\n«Maestro\, Moisés nos dejó escrito: “Si a uno se le muere su hermano\, dejando mujer pero sin hijos\, que tome la mujer como esposa y de descendencia a su hermano . Pues bien\, había siete hermanos; el primero se casó y murió sin hijos. El segundo y el tercero se casaron con ella\, y así los siete\, y murieron todos sin dejar hijos. Por último\, también murió la mujer. Cuando llegue la resurrección\, ¿de cuál de ellos será la mujer? Porque los siete la tuvieron como mujer».\nJesús les dijo:\n«En este mundo los hombres se casan y las mujeres toman esposo\, pero los que sean juzgados dignos de tomar parte en el mundo futuro y en la resurrección de entre los muertos no se casarán ni ellas serán dadas en matrimonio. Pues ya no pueden morir\, ya que son como ángeles; y son hijos de Dios\, porque son hijos de la resurrección.\nY que los muertos resucitan\, lo indicó el mismo Moisés en el episodio de la zarza\, cuando llama al Señor: “Dios de Abrahán\, Dios de Isaac\, Dios de Jacob”. No es Dios de muertos\, sino de vivos: porque para él todos están vivos». \nPalabra del Señor \n\nLa reflexión del padre Adalberto\, nuestro vicario general \nXXXII Domingo del Tiempo Ordinario. Ciclo C.\n\nEl hecho de admitir la existencia de Dios o de invocarlo no es suficiente para estar en sintonía con Jesús. El problema del Dios verdadero no es un asunto meramente «teológico»\, en el sentido académico del término\, sino\, sobre todo\, antropológico\, en su doble dimensión personal y social.\nEl Evangelio de este domingo presenta dos concepciones diametralmente opuestas de Dios: la que proponen los círculos de poder de la sociedad judía (y de todas las sociedades de todos los tiempos)\, y la que propone Jesús. El partido saduceo\, conformado por los sumos sacerdotes (la aristocracia religiosa) y los senadores (la aristocracia seglar)\, era precisamente el de los mayores propietarios\, quienes constituían una ínfima minoría\, dueña de las tierras\, poderosa y aureolada de prestigio. Eran los materialistas de la época\, ya que su horizonte se limitaba a lo terreno\, pues negaban la vida futura alegando que no se encontraban referencias a ella en el Pentateuco\, que eran los únicos libros que admitían como revelación de Dios.\n\nLc 20\,27-38.\nDesde su llegada a Jerusalén\, Jesús se dedicó a enseñarle al pueblo (a «abrirles los ojos»)\, en tanto que los sumos sacerdotes (saduceos)\, los letrados (fariseos) y los notables del pueblo\, trataban de eliminarlo; pero el entusiasmo popular que despertaba Jesús les impedía lograr su propósito. Así que se dedicaron a hacerle preguntas capciosas para tenderle trampas y tener de qué acusarlo. Dado que no podían descalificarlo por su conducta\, buscaban hacerlo por la doctrina; acusarlo de hereje era una estrategia efectiva para desacreditarlo ante el pueblo. Primero fueron juntos\, y luego por partidos. Cuando llegó el turno de los saduceos\, estos pretendieron llevarse por delante a Jesús junto con los fariseos\, que también afirmaban la resurrección\, aunque de modo distinto al de Jesús. Ellos no solo aborrecían a Jesús\, se aborrecían igualmente entre sí.\nEste es el escenario en donde se aprecian las dos divergentes visiones de Dios.\n1. El Dios de los círculos de poder.\nLos saduceos proponen un caso teórico\, inverosímil\, según ellos basado en la Ley –como ellos la explicaban–\, con el propósito de demostrar que la fe en la vida eterna es irracional. Su relato es una sucesión de muertes que refleja más su propia visión que la historia del pueblo\, porque la promesa de Dios había sido bendecir al pueblo con el don de la vida\, y la ha venido cumpliendo\, pero los saduceos no reconocen eso. Están obsesionados con la posesión («¿de quién será…?») hasta el punto de no importarles la vida. De su caso se deduce que ellos entienden la vida eterna como prolongación de la vida presente –se puede suponer que así la proponían los fariseos–\, y piensan que la Ley de Moisés conserva su vigencia incluso después de muertas las personas. Es necesario advertir que ellos se consideraban los únicos intérpretes autorizados de las Escrituras.\nPero lo que no dicen es más revelador que lo que niegan. Como tienen asegurados los medios de subsistencia por las riquezas que acumulan\, y pueden garantizarse la permanencia de tal estado de cosas por el poder que detentan y porque\, además\, gozan de la más alta consideración a causa del prestigio del que están recubiertos\, no ven la necesidad de cambio alguno\, ni comparten las ansias del pueblo que anhela y espera un orden social diferente. Su dios les permite disfrutar de sus muchas riquezas con la conciencia tranquila\, porque legitiman el orden por ellos establecido con el alegato de que esa es su santa voluntad\, y porque los acredita con títulos que los presentan como superiores a los demás y con derecho a hacer lo que se les antoje.\n2. El Dios de Jesús.\nPara Jesús es claro que «este mundo» injusto no es definitivo\, que hay un «mundo futuro» que es cualitativamente diferente. Ante todo\, es un mundo en donde la vida no tendrá ese carácter transitorio que tiene esta ni dependerá de los medios de subsistencia; por consiguiente\, no habrá necesidad de procrear ni de casarse\, porque es imposible que mueran\, y el único que transmite esa calidad de vida es Dios; en el mundo futuro solo él será la fuente de la vida\, él será el único Padre\, los demás seremos todos «hijos» suyos. La nueva vida consistirá en la plena posesión del Espíritu\, posesión que nos hará hijos como el Hijo. Esto da a entender que el sexo\, en cuanto capacidad de expresar amor y transmitir la vida\, ya habrá cumplido su función\, porque el amor tampoco necesitará de estímulo sensible alguno\, dado que será espontáneo\, gratuito y eterno. En ese mundo futuro los seres humanos «son como ángeles»\, por eso sus relaciones recíprocas no requerirán ya de ley alguna\, les bastará sobradamente el amor. Jesús entiende que el acceso a este mundo futuro es gracia dada a «los justos» que ha vivido y practicado el amor gratuito (cf. Lc 14\,14)\, y en eso también su postura es distinta de la de los fariseos\, que enseñaban la resurrección como un premio a los observantes de la Ley.\n3. La diferencia.\nLos círculos de poder proponen un «dios de muertos»\, en tanto que Jesús propone el «Dios de vivos»\, el Padre. Para los círculos de poder\, los muertos ya no existen. Para Jesús\, en cambio\, los que murieron físicamente están vivos\, porque Dios les da su vida. Para los círculos de poder\, Dios es una cuestión académica; hablan de él como de una teoría que no les hace falta para vivir ni para convivir. Para Jesús\, Dios es la fuente inagotable de la vida definitiva; habla de él como «Hijo»\, porque ha recibido el Espíritu que procede del Padre\, motivo de su plenitud humana e inspirador de su convivencia fraterna y servicial con todos.\nLo más destacado de todo es que Jesús descalifica su pretendido conocimiento de las Escrituras y muestra que la interpretan a favor de sus intereses ideológicos\, no según el designio de Dios. Esa es una diferencia decisiva.\n\nLos prejuicios ideológicos impiden interpretar apropiadamente las Escrituras e inducen de forma perversa a manipularlas en favor de intereses mezquinos. Pero lo más grave es que desfiguran el verdadero rostro de Dios y finalmente conducen a la más descarada idolatría.\nEscoger entre el Dios de vivos de Jesús y el dios de muertos de los círculos de poder no es una cuestión ideológica\, sino vital. Es decir\, uno opta por uno u otro según la vida que escoja. Si uno privilegia una vida insolidaria en la riqueza\, el poder y el prestigio\, ya escogió el dios de muertos. Si privilegia una vida de generosidad\, servicio y hermandad\, escogió el Dios de vivos\, el de Jesús. Los círculos de poder de la época de Jesús aparentaban ser muy religiosos\, pero su religiosidad era pura fachada para disimular su verdadero interés\, que era causa de muerte para sí mismos y para todo su pueblo. Jesús no necesita disfraz\, le basta ser auténtico\, y así transmite vida.\nComulgar con Jesús no es aparecer como religioso\, es compartir su experiencia de Dios y vivir y convivir de acuerdo con esa experiencia. Nuestra asamblea dominical deja ver claramente cuál Dios es el que honra.\nFeliz día del Señor.
URL:https://diocesisdesincelejo.org/calendario/xxxii-domingo-del-tiempo-ordinario-ciclo-c/
CATEGORIES:Palabra y reflexión del día
END:VEVENT
BEGIN:VEVENT
DTSTART;VALUE=DATE:20191111
DTEND;VALUE=DATE:20191112
DTSTAMP:20260501T084639
CREATED:20191111T170617Z
LAST-MODIFIED:20191111T170617Z
UID:10042-1573430400-1573516799@diocesisdesincelejo.org
SUMMARY:Lunes de la XXXI semana del Tiempo Ordinario. Año I.
DESCRIPTION:Primera lectura\nComienzo del libro de la Sabiduría (1\,1-7): \nAmad la justicia\, los que regís la tierra\, pensad correctamente del Señor y buscadlo con corazón entero. Lo encuentran los que no exigen pruebas\, y se revela a los que no desconfían. Los razonamientos retorcidos alejan de Dios\, y su poder\, sometido a prueba\, pone en evidencia a los necios. La sabiduría no entra en alma de mala ley ni habita en cuerpo deudor del pecado. El espíritu educador y santo rehuye la estratagema\, levanta el campo ante los razonamientos sin sentido y se rinde ante el asalto de la injusticia. La sabiduría es un espíritu amigo de los hombres que no deja impune al deslenguado; Dios penetra sus entrañas\, vigila puntualmente su corazón y escucha lo que dice su lengua. Porque el espíritu del Señor llena la tierra y\, como da consistencia al universo\, no ignora ningún sonido. \nPalabra de Dios\nSalmo\nSal 138\,1-3a.3b-6.7-8.9-10 \nR/. Guíame\, Señor\, por el camino eterno \nSeñor\, tú me sondeas y me conoces;\nme conoces cuando me siento o me levanto\,\nde lejos penetras mis pensamientos;\ndistingues mi camino y mi descanso. R/. \nTodas mis sendas te son familiares.\nNo ha llegado la palabra a mi lengua\,\ny ya\, Señor\, te la sabes toda.\nMe estrechas detrás y delante\,\nme cubres con tu palma.\nTanto saber me sobrepasa\,\nes sublime\, y no lo abarco. R/. \n¿Adónde iré lejos de tu aliento\,\nadónde escaparé de tu mirada?\nSi escalo el cielo\, allí estás tú;\nsi me acuesto en el abismo\, allí te encuentro. R/. \nSi vuelo hasta el margen de la aurora\,\nsi emigro hasta el confín del mar\,\nallí me alcanzará tu izquierda\,\nme agarrará tu derecha. R/.\nEvangelio de hoy\nLectura del santo evangelio según san Lucas (17\,1-6): \nEn aquel tiempo\, Jesús dijo a sus discípulos: «Es inevitable que sucedan escándalos; pero ¡ay del que los provoca! Al que escandaliza a uno de estos pequeños\, más le valdría que le encajaran en el cuello una piedra de molino y lo arrojasen al mar. Tened cuidado. Si tu hermano te ofende\, repréndelo; si se arrepiente\, perdónalo; si te ofende siete veces en un día\, y siete veces vuelve a decirte: “Lo siento”\, lo perdonarás.»\nLos apóstoles le pidieron al Señor: «Auméntanos la fe.»\nEl Señor contestó: «Si tuvierais fe como un granito de mostaza\, diríais a esa morera: “Arráncate de raíz y plántate en el mar.” Y os obedecería.» \nPalabra del Señor \n\nLa reflexión del padre Adalberto\, nuestro vicario general \nLunes de la XXXII semana del Tiempo Ordinario. Año I.\n\nEste libro\, llamado «Sabiduría de Salomón» porque en sus capítulos 7-9 habla en primera persona un «rey» sabio que la tradición judía identificaba con él\, es obra de un autor anónimo\, quizás natural de Alejandría y\, al parecer\, contemporáneo de Jesús o de uno o dos decenios antes. Es un tratado sobre la justicia en el gobierno\, y está dirigido a «los que rigen la tierra» (Sab 1\,1)\, sin otra especificación (cf. Sab 6\,1). Tiende un puente entre dos culturas\, la judía y la griega\, sobre todo la escuela estoica. Saca lecciones de la historia israelita y les da validez universal.\n«Lo que sucede con el pensamiento\, sucede también con el estilo» (L. Alonso Schökel). Recursos de una y otra lengua (hebrea y griega) se combinan para dar a luz una obra original. Se refiere a la incorruptibilidad e inmortalidad de los justos\, a las cuales renuncian los impíos. Al personificar la Sabiduría\, acentúa su actividad creadora y reveladora de Dios. Se percibe el afán por actualizar la fe judía\, por lo que no sorprende su cercanía al Nuevo Testamento y a los Padres de la Iglesia. \nSab 1\,1-7.\n «Amen la justicia\, los que rigen la tierra» (cf. Sal 45\,8). Ese es el «título» del libro\, que pretende interesar a los judíos en el panorama internacional\, amenazados como están por el paganismo y sus valores\, no siempre compaginables con la Ley. Se dirige a los gobernantes\, pero esto parece una ficción literaria cuya finalidad es proponer la «justicia» como el valor supremo y universal\, al cual han de tender todos los hombres. Los judíos\, obviamente\, tiene su propio ideal de justicia.\nPuesto que se trata de un tratado sobre la justicia\, además de exhortar a los gobernantes o jueces de la tierra a amar la justicia\, en los versículos introductorios explica cuál es esa justicia que han de amar los poderosos. Es la misma justicia que ama el Señor (cf. 1Cro 29\,17; Isa 61\,8; Sal 11\,7) y que ama el rey elegido por Dios\, lo cual implica «odiar» la iniquidad (cf. Sal 45\,8). Cuando habla de «la tierra»\, el autor se refiere a la morada de «los hombres»\, no solo a la tierra de Israel (cf. Sal 2\,10; 96\,13; 98\,9). Y «los que juzgan la tierra» (οἱκρίνοντες τὴν γῆν)son sus gobernantes o jueces. Este amor a la justicia implica una recta concepción de Dios\, lo cual excluye evidentemente toda idolatría\, pero\, de manera positiva\, exige practicar esa justicia respetando el derecho del prójimo (cf. Jer 22\,15-16). Como corresponde al pensamiento religioso\, hay que «buscar» al Señor\, porque él es «un Dios escondido» (cf. Isa 45\,15; 55\,6)\, y algunos «lo buscan queriendo encontrarlo» (cf. Sab 13\,6)\, a veces con el temor de que él no se deje encontrar (cf. Sal 27\,8-9). Esa búsqueda debe ser sincera («con corazón íntegro»)\, sin doblez ni falsedad\, para que pueda ser exitosa.\nEl Señor sí se deja encontrar\, pero de los que no dudan de él («no le exigen pruebas»)\, es decir\, se manifiesta a quienes se fían de él («no desconfían de él»). La desconfianza\, que se manifiesta en la exigencia de pruebas (cf. Exo 17\,2.7; Num 14\,22)\, revela la búsqueda de «teofanías» de tipo extraordinario y no propiamente búsqueda del Señor mismo. Esos dos obstáculos –tentar a Dios y desconfiar de él– están íntimamente relacionados y también aparecen a menudo en oposición con el éxodo. En este libro serán las actitudes típicas de los «impíos»\, que no encuentran a Dios. En cambio\, el «justo» no opone esos impedimentos y logra un encuentro interior con el Señor.\nAunque el Señor no se esconde\, sino que «los razonamientos retorcidos alejan de Dios»\, porque son moralmente perversos\, por eso apartan al hombre de Dios y lo separan de él (cf. Prv 2\,15; Isa 59\,2); y su «fuerza» (δύναμις) pone en evidencia la insensatez de los necios (ἄφρονας)\, o sea\, de los que se forjan una falsa concepción de él. Esa fuerza es Dios mismo en cuanto actúa en la historia y en ella se manifiesta. La necedad consiste en la falsa imagen de Dios que mueve a los impíos a «tentar» y «poner a prueba» al Señor que en la historia se manifiesta como liberador y salvador de su pueblo (cf. Sal 95\,9).\nLa razón de lo anterior es que dicha «fuerza»\, que es la Sabiduría divina\, no «entra» ni tampoco «habita» en un viviente (ψυχή) que urde el mal (κακότεχνος)\, ni permanece en conviviente (σῶμα) endeudado (κατάχρεος) con la injusticia. «Viviente» (ψυχή) es el individuo; conviviente (σῶμα)\, el miembro de una sociedad. La Sabiduría capacita para vivir y convivir en la justicia; si no hay amor a la justicia\, esa «fuerza» de Dios no actuará en el ser humano ni en su convivencia. La Sabiduría es presentada también como «Espíritu santo»\, es decir\, autocomunicación de Dios que «educa» al hombre para que viva en la fidelidad a la alianza. Esta santidad «santifica» (aparta) al ser humano de la falsedad haciéndolo «justo»\, o sea\, amante de la Sabiduría\, lo separa de «los razonamientos sin sentido» para protegerlo de las acusaciones de la injusticia cuando se presente en la persecución contra él.\nEsa Sabiduría es un «espíritu»\, ante todo\, «amigo de los hombres»\, por eso se declara en contra de toda actitud ofensiva. Porque Dios conoce lo que deshonra a los hombres\, sea exteriormente\, con la palabra (lit.: «labios»\, «lengua»)\, o incluso interiormente\, con el pensamiento (lit.: «riñones»\, «corazón»). Ese «Espíritu del Señor» (Dios mismo\, Sabiduría)\, que en el principio –antes de que el Señor ordenara su creación– «se cernía sobre la faz de las aguas» (Gen 1\,2)\, ahora llena\, penetra la tierra entera (cf. Sab 7\,24; 8\,1)\, le da consistencia al universo\, pero se distingue de este\, y nada de lo que en él acontece se le escapa\, porque él lo abarca todo. \n«Pensar correctamente del Señor» es importante para no fabricarnos un Dios a nuestra medida\, de manera que terminemos engañándonos a nosotros mismos con la intención de justificarnos. Muchas opiniones respecto de Dios son «interesadas»\, fruto de «razonamientos retorcidos» con el fin de legitimar conductas o sistemas de pensamiento o de organización social. No siempre se han de atribuir a la ignorancia las imágenes del Dios «castigador»\, ansioso de «ofrendas» (dinero o especies)\, «guerrero»\, etc. Detrás de ellas puede haber un ánimo controlador\, o una insaciable codicia\, o un fanatismo desenfrenado. El amor a la justicia da la sabiduría para discernir y evitar caer en esos engaños que se oponen a Dios y a la raza humana.\nCuando el Nuevo Testamento presenta a Jesús como Sabiduría de Dios y fuente del Espíritu del Padre\, nos da una clave segura para hacer ese discernimiento y no dejarnos engañar. El sacrificio que Dios quiere no es la muerte de seres vivientes\, sino la dedicación a su designio para dar vida eterna de la humanidad. Eso es lo que conmemoramos en la eucaristía.\nFeliz lunes.
URL:https://diocesisdesincelejo.org/calendario/lunes-de-la-xxxi-semana-del-tiempo-ordinario-ano-i-2/
CATEGORIES:Palabra y reflexión del día
END:VEVENT
BEGIN:VEVENT
DTSTART;VALUE=DATE:20191112
DTEND;VALUE=DATE:20191113
DTSTAMP:20260501T084639
CREATED:20191112T012604Z
LAST-MODIFIED:20191112T020649Z
UID:10044-1573516800-1573603199@diocesisdesincelejo.org
SUMMARY:Martes de la XXXII semana del Tiempo Ordinario. Año I.
DESCRIPTION:Primera lectura\n\nLectura del libro de la Sabiduría (2\,23–3\,9): \nDios creó al hombre para la inmortalidad y lo hizo a imagen de su propio ser; pero la muerte entró en el mundo por la envidia del diablo\, y los de su partido pasarán por ella. En cambio\, la vida de los justos está en manos de Dios\, y no los tocará el tormento. La gente insensata pensaba que morían\, consideraba su tránsito como una desgracia\, y su partida de entre nosotros como una destrucción; pero ellos están en paz. La gente pensaba que cumplían una pena\, pero ellos esperaban de lleno la inmortalidad; sufrieron pequeños castigos\, recibirán grandes favores\, porque Dios los puso a prueba y los halló dignos de si; los probó como oro en crisol\, los recibió como sacrificio de holocausto; a la hora de la cuenta resplandecerán como chispas que prenden por un cañaveral; gobernarán naciones\, someterán pueblos\, y el Señor reinará sobre ellos eternamente. Los que confían en él comprenderán la verdad\, los fieles a su amor seguirán a su lado; porque quiere a sus devotos\, se apiada de ellos y mira por sus elegidos. \nPalabra de Dios \n\n\n\nSalmo\n\nSal 33\,2-3.16-17.18-19 \nR/. Bendigo al Señor en todo momento \nBendigo al Señor en todo momento\,\nsu alabanza está siempre en mi boca;\nmi alma se gloria en el Señor:\nque los humildes lo escuchen y se alegren. R/. \nLos ojos del Señor miran a los justos\,\nsus oídos escuchan sus gritos;\npero el Señor se enfrenta con los malhechores\,\npara borrar de la tierra su memoria. R/. \nCuando uno grita\, el Señor lo escucha\ny lo libra de sus angustias;\nel Señor está cerca de los atribulados\,\nsalva a los abatidos. R/. \n\n\n\nEvangelio de hoy\n\nLectura del santo evangelio según san Lucas (17\,7-10): \nEn aquel tiempo\, dijo el Señor: «Suponed que un criado vuestro trabaja como labrador o como pastor; cuando vuelve del campo\, ¿quién de vosotros le dice: “En seguida\, ven y ponte a la mesa” ¿No le diréis: “Prepárame de cenar\, cíñete y sírveme mientras como y bebo\, y después comerás y beberás tú” ¿Tenéis que estar agradecidos al criado porque ha hecho lo mandado? Lo mismo vosotros: Cuando hayáis hecho todo lo mandado\, decid: “Somos unos pobres siervos\, hemos hecho lo que teníamos que hacer.”» \nPalabra del Señor \n\n\n\nLa reflexión del padre Adalberto\, nuestro vicario general \n\n\nMartes de la XXXII semana del Tiempo Ordinario. Año I.\n\nLuego de invitar a buscar la Sabiduría\, el autor se refiere particularmente a los pecados de la lengua\, y declara que la palabra que procede de la injusticia no es inocua\, porque quita la vida del que la pronuncia y de su víctima: «la palabra calumniadora mata» (Sab 1\,11). De allí pasa a afirmar que «Dios no hizo la muerte ni goza destruyendo a los vivientes»\, por lo que no es sabio ni justo aliarse con la muerte. Se refiere a la muerte física\, común a todos los hombres\, pero que puede ser adelantada por el homicida; y también a la muerte definitiva\, que al autor reserva a los malvados\, «porque la justicia es inmortal». Los impíos llaman a la muerte tanto con sus palabras como con sus acciones\, y se hacen partidarios de la misma (cf. Sab 1\,8-16).\nEn ese horizonte reducido de la vida física se dan razonamientos equivocados y pesimistas. Eso abre camino a un desesperado afán de disfrute que ante nada se detiene y rehúye a todo lo que implique debilidad: «que sea nuestra fuerza la norma del derecho\, pues lo débil –eso es claro– no sirve para nada». Y deciden llevarse por delante al justo pobre (cf. Sab 2\,1-20). \nSab 2\,23-3\,9.\n El autor establece un paralelismo antitético entre el justo y el impío\, mostrando que cada uno escoge ser lo uno o lo otro. «Dios creó al hombre para la incorruptibilidad (ἀφθαρςία)». En Primer lugar\, afirma que el origen del ser humano no es el azar –como sostienen los impíos (2\,2)–\, sino la iniciativa creadora de Dios; enseguida\, afirma el destino definitivo del mismo: la indestructibilidad\, es decir\, para la inmortalidad (cf. 4Mac 9\,22; 17\,12: ἀφθαρςία\, con 16\,13: ἀνασθαςία: las dos expresiones son equivalentes). Ese es su plan original: todos destinados a permanecer. No afirma que Dios creó al hombre inmortal\, como lo enseñó la filosofía griega\, particularmente en su doctrina sobre la «transmigración de las almas». El designio de Dios no condena al hombre\, ni a la vida ni a la muerte sin libertad; propone la vida y deja al hombre la posibilidad de elegirla a rehusarse a ella. La razón de este destino es la condición de imagen de Dios de la que goza el ser humano desde su creación. El autor sobrepasa notablemente el relato original\, como se puede ver en relación con el origen (cf. Gen 1\,27: ἐποίησεν\, «hizo»; Sab 2\,23: ἔκτισεν\, «creó») y en relación con el destino (Gen 3\,19εἰς γῆν ἀπελεύσῃ\, «a la tierra volverás»; Sab 23:ἀφθαρςία\, «incorruptibilidad»).\nLa muerte hace su entrada en el mundo por envidia del «diablo» (la «Serpiente»: cf. Gen 3\,1)\, es decir\, la personificación del falso profeta\, figura corporativa. Los que lo siguen pasan por esa muerte. No se refiere a la muerte física\, que es común a todos\, sino a la muerte definitiva\, que está reservada a los partidarios del «diablo». Así como la incorruptibilidad está vinculada a la condición de imagen de Dios\, la «experiencia» de la muerte está vinculada a la condición de «partidario» del diablo. La «envidia» del diablo –cuyo objeto no se especifica– puede que se deba al destino final del hombre. Dado que «la justicia es inmortal» (1\,15) y la perdición es consecuencia de una vida extraviada (1\,12)\, ser impío es ser del «partido» de la muerte\, que es el mismo partido del diablo. La justicia del justo provoca la envidia del impío\, que pretende suprimir al justo con la muerte\, de la que el justo se siente defendido por Dios (2\,10-20).\nEn cambio\, la vida de los justos está en las manos de Dios\, donde no llegará tormento alguno. No está en manos de los impíos decidir el destino de los justos\, como erradamente imaginan los impíos. Incluso en la muerte\, los justos permanecen bajo el señorío de Dios\, porque nada escapa a su soberanía. Pero la perspectiva cambia según como se perciba la misma realidad:\n• En el pensamiento de los insensatos la muerte se percibe como aniquilación\, como fracaso\, como destrucción. La miran como un castigo. El hecho de la muerte física del justo parecería darles la razón y confirmar su opinión: la muerte se enseñorea también de los justos. Pero el autor alude la muerte del justo como su «tránsito» (ἔξοδος) y su «partida» (πορεία)\, evitando el término «muerte». Como consecuencia\, el castigo lo sufren ellos\, los impíos (a causa de su opción)\, pues menospreciando al justo se apartaron del Señor desdeñando la sabiduría. Su esperanza se revela vacía\, desiertos sus afanes\, inútiles sus obras. Su desgracia repercute sobre toda su familia (3\,10-12\, omitido).\n• La experiencia de los justos es opuesta. Destinados a la incorruptibilidad a por designio de Dios\, su destino final es la paz o felicidad. La mirada nublada de los impíos no alcanzó a ver más allá de las apariencias y tampoco ahora es capaz de percibir la diferencia. Los justos\, por el contrario\, no están en el mundo de las conjeturas\, «están en paz» de manera permanente\, es decir\, en el disfrute pleno de la vida y la alegría junto a Dios. «Esperaban»\, y su esperanza no era vacía\, porque «esperaban de lleno la inmortalidad». Como comprobación de su calidad («justos»)\, queda su resistencia en la adversidad. A cambio de «pequeños tormentos» reciben «grandes favores»; Dios comprobó su valor incomparable y los recibió como el más excelso sacrificio. Su destino es la gloria\, el reinado y la victoria\, y –sobre todo– el honor de que Dios mismo sea su rey. Seguirán al lado de Dios (puesto que se pusieron de su parte frente a los impíos) y experimentarán su amor y su protección.\n«Los que confían en él comprenderán la verdad». La confianza actual («confían»)\, verificada en la fidelidad y la esperanza en medio del sufrimiento de esta vida terrestre\, tienen asegurado un futuro («comprenderán») que implicará no solo la superación de esta etapa de tormentos\, sino también la comprobación gozosa de la fidelidad de Dios («la verdad»). \nOpina Luis Alonso Schökel que «hay que notar la expresión “Dios creó al hombre para la inmortalidad” (ὁ θεὸς ἔκτισεν τὸν ἄνθρωπον ἐπ’ἀφθαρσίᾳ). No dice que “Dios hizo al hombre inmortal”\, sino “para la inmortalidad”. ἀφθαρσίαaplicado a vivientes equivale a inmortalidad\, como “corrupción” equivale a muerte… En este verso no se propone la teoría griega de un alma por naturaleza inmortal o incorruptible\, encerrada y aun prisionera de un cuerpo corruptible y mortal. El autor\, recordando aquí el texto de Gn 1\,27 afirma\, más que la naturaleza\, un destino. Si todas las cosas las hace Dios “para que existan” (1\,14)\, al hombre lo hizo para que viva\, para la inmortalidad… Compárese con la expresión de 1\,15: “la justicia es inmortal (ἀθάνατος)”\, en la que no se habla de destino\, sino de naturaleza» (Conferencia).\nLos impíos dejan al justo en la muerte. Dios lo toma y lo conduce a la vida gloriosa. Aquí se vislumbra la fe en la resurrección que Jesús anunciará y revelará en sí mismo. Los discípulos del Señor no podemos ser inferiores en la fe al autor de este libro. Y\, como él\, debemos tener bien claro que se trata de la resurrección de «los justos» (cf. Mt 25\,46; Lc 14\,34).\nEl Señor resucita a quien come su carne y bebe su sangre\, es decir\, a quien comulga con su entrega de amor y se la apropia convirtiéndola en su norma de conducta.\nFeliz martes.
URL:https://diocesisdesincelejo.org/calendario/martes-de-la-xxxi-semana-del-tiempo-ordinario-ano-i-2/
CATEGORIES:Palabra y reflexión del día
END:VEVENT
BEGIN:VEVENT
DTSTART;VALUE=DATE:20191113
DTEND;VALUE=DATE:20191114
DTSTAMP:20260501T084639
CREATED:20191112T235530Z
LAST-MODIFIED:20191112T235530Z
UID:10049-1573603200-1573689599@diocesisdesincelejo.org
SUMMARY:Miércoles de la XXXII semana del Tiempo Ordinario. Año I.
DESCRIPTION:Primera lectura\nLectura del libro de la Sabiduría (6\,1-11): \nEscuchad\, reyes\, y entended; aprendedlo\, gobernantes del orbe hasta sus confines; prestad atención\, los que domináis los pueblos y alardeáis de multitud de súbditos; el poder os viene del Señor\, y el mando\, del Altísimo: él indagará vuestras obras y explorará vuestras intenciones; siendo ministros de su reino\, no gobernasteis rectamente\, ni guardasteis la ley\, ni procedisteis según la voluntad de Dios. Repentino y estremecedor vendrá sobre vosotros\, porque a los encumbrados se les juzga implacablemente. A los más humildes se les compadece y perdona\, pero los fuertes sufrirán una fuerte pena; el Dueño de todos no se arredra\, no le impone la grandeza: él creó al pobre y al rico y se preocupa por igual de todos\, pero a los poderosos les aguarda un control riguroso. Os lo digo a vosotros\, soberanos\, a ver si aprendéis a ser sabios y no pecáis; los que observan santamente su santa voluntad serán declarados santos; los que se la aprendan encontrarán quien los defienda. Ansiad\, pues\, mis palabras; anheladlas\, y recibiréis instrucción. \nPalabra de Dios\n\n\nSalmo\nSal 81\,3-4.6-7 \nR/. Levántate\, oh Dios\, y juzga la tierra \n«Proteged al desvalido y al huérfano\,\nhaced justicia al humilde y al necesitado\,\ndefended al pobre y al indigente\,\nsacándolos de las manos del culpable.» R/. \nYo declaro: «Aunque seáis dioses\,\ne hijos del Altísimo todos\,\nmoriréis como cualquier hombre\,\ncaeréis\, príncipes\, como uno de tantos.» R/.\n\n\nEvangelio de hoy\nLectura del santo evangelio según san Lucas (17\,11-19): \nYendo Jesús camino de Jerusalén\, pasaba entre Samaria y Galilea.\nCuando iba a entrar en un pueblo\, vinieron a su encuentro diez leprosos\, que se pararon a lo lejos y a gritos le decían: «Jesús\, maestro\, ten compasión de nosotros.»\nAl verlos\, les dijo: «ld a presentaros a los sacerdotes.»\nY\, mientras iban de camino\, quedaron limpios. Uno de ellos\, viendo que estaba curado\, se volvió alabando a Dios a grandes gritos y se echó por tierra a los pies de Jesús\, dándole gracias. Éste era un samaritano.\nJesús tomó la palabra y dijo: «¿No han quedado limpios los diez?; los otros nueve\, ¿dónde están? ¿No ha vuelto más que este extranjero para dar gloria a Dios?»\nY le dijo: «Levántate\, vete; tu fe te ha salvado.» \nPalabra del Señor\n\n\nLa reflexión del padre Adalberto\n\nMiércoles de la XXXII semana del Tiempo Ordinario. Año I.\n\nLa perspectiva de la resurrección de los justos replantea la doctrina de la retribución\, al mismo tiempo que precisa el contenido de la promesa\, que sigue siendo la vida\, pero ahora superior a lo que hasta entonces se había comprendido. Por eso\, se declaran dichosas tanto la vida intachable\, aunque sin descendencia biológica (cf. Sab 3\,13-4\,6)\, como la muerte prematura (cf. Sab 4\,7-19)\, que antes eran consideradas maldición. En la misma perspectiva\, los impíos\, al verse juzgados por sus obras\, descubren la frustración y el fracaso de su vida arbitraria y extraviada y la comparan con el glorioso destino de los justos (cf. Sab 4\,20-5\,23).\nHay que advertir aquí que el asunto de la retribución no sólo asciende de nivel en cuanto al contenido de la promesa\, sino que su radio de acción se amplía con alcance universal. Ya no se trata de la victoria de Israel sobre los otros pueblos\, sino de la victoria de los justos y del fracaso de los impíos\, sean de la nación que sean. El libro se dirige a «los que rigen la tierra». \nSab 6\,1-11.\n Parecería que lo anteriormente expuesto (cap. 1-5) fueran solo prolegómenos; en realidad\, la primera parte del libro concluye en 6\,1-21\, que tiene cierto paralelismo con 1\,1-15. El autor se vuelve a los gobernantes y los exhorta a entender la enseñanza de este libro y a aceptarla\, a aprender sabiduría y a prestar la mayor atención\, en razón de su responsabilidad.\nLos primeros destinatarios de la enseñanza del libro son los gobernantes helenísticos y los romanos\, pero el autor piensa también en los reyes que vendrán. Deben reconocer que\, si se sienten árbitros del derecho\, respaldados por sus ejércitos\, comparten la mentalidad de los impíos (cf. Sab 2\,11)\, y su destino será el de ellos. Su mando debe estar al servicio de la justicia que les compete administrar.\nPor eso\, el capítulo comienza con cuatro imperativos que instan a los hombres constituidos en jefes de los pueblos a fijarse en la instrucción que sigue: «escuchen\, entiendan\, aprendan\, atiendan». «Escuchen» es la exhortación propia de los maestros de sabiduría (cf. Job 13.6.17; 21\,2; Prv 4\,1; 8\,33; Sir 3\,1; 27\,3); como su enseñanza era oral\, el aprendiz debía escucharlos. «Entiendan» implica el esmero puesto en captar el sentido y la finalidad de la enseñanza para que esta tenga el efecto propuesto (cf. Isa 6\,9); dado que el mensaje es claro\, la incomprensión sería negligencia de los jefes. «Aprendan» connota la docilidad del discípulo que asimila con diligencia la lección de su maestro\, lo que entraña la humildad\, útil para aprender sabiduría. «Atiendan» puntualiza el interés puesto en lo que se escucha\, interés que se manifiesta en el afán por entender y llevar a la práctica la enseñanza.\nEmbriagados por el poder\, pueden no percatarse de que ese mando les viene del Altísimo y que él los someterá a juicio. Era teología común entre los judíos el origen divino del recto ejercicio del poder político (cf. Prv 8\,15-16)\, así como a Dios se atribuían tanto la ascensión de los reyes al trono como su caída (cf. Dan 2\,21; 5\,18) y\, por consiguiente\, se consideraba que todos los reyes eran como servidores suyos\, sujetos a él. Si ellos no eran la fuente de su poder\, tampoco lo eran del derecho de la gente. Ellos también estaban sujetos a las leyes (las de cada pueblo) y el Señor los emplazaba en el juicio de la historia. En efecto\, Dios\, creador de todos\, no está en este mundo y no les teme a las amenazas de los poderosos de la tierra. Pero él «se preocupa por igual de todos».\nSu dominio viene del Señor\, y su mando del Altísimo\, lo que exige que el ejercicio de dichas atribuciones se atenga a los designios del Señor\, y que no procedan como piensan los impíos\, que el poder político es acumulación de fuerzas y de hombres armados y que ese poder es la fuente del derecho (2\,11). El derecho no puede fundamentarse en el pie de fuerza que tenga el gobernante a su disposición\, porque eso llevaría a la contradicción de que la justicia se base en un atropello\, es decir\, en una injusticia. Principio regulador del poder político: este no es propiedad personal\, sino un don recibido de alguien que ama la justicia y la exige\, por tanto\, el ejercicio de ese poder implica una responsabilidad delante del Señor\, a quien hay que darle cuentas de su administración «según la voluntad de Dios».\nEs indiferente que los jefes de los pueblos conozcan al Señor o lo reconozcan como su Dios. Él actúa soberanamente\, no arbitrariamente\, para hacer valer el derecho y respetar la justicia. Ya había quedado claro que él «indaga» las obras de los jefes y «explora» sus intenciones\, lo que advierte que el juicio del Señor\, además de no ser arbitrario\, se basa en las obras y en sus intenciones\, y que\, dada su elevada posición\, los jefes serán juzgados sin miramientos\, puesto que cuanto mayor sea su poder tanta mayor responsabilidad tienen delante del Señor.\nLa severidad del juicio de Dios será directamente proporcional al poder: «a los más humildes se les compadece y perdona\, pero los fuertes sufrirán una fuerte pena». Es una amonestación dirigida a los jefes para que hagan buen uso de un poder político sin controles efectivos desde el punto de vista humano\, generalmente omnímodo y arbitrario. Con esta sentencia\, el autor lanza la advertencia de que ningún abuso de poder quedará impune.\nDios\, como «Dueño de todos»\, no se amilana\, pero ellos sí deben «temerle» (respetarlo) a él. La grandeza humana no lo impresiona\, así que\, por eso\, porque a los poderosos les aguarda un control riguroso\, porque a los encumbrados se los juzga implacablemente\, y los fuertes sufrirán una fuerte pena\, los soberanos han de ser sabios no pecando\, es decir\, no cometiendo injusticia. Si acatan lo que él establece\, serán declarados santos y en el juicio tendrán defensa. Por eso han de ansiar la enseñanza y recibir la instrucción para gobernar con justicia. \nDios no es la razón de ser de las diferencias sociales; él no clasificó a los seres humanos\, ni estableció estratos entre ellos: «El rico y el pobre se encuentran: a ambos los hizo el Señor» (Prv 22\,2); las diferencias son de origen humano (cf. Sir 13\,15-23; Qoh 3\,16). Jesús no tiene la misma concepción de Dios ni del hombre que prevalece en el AT. Por lo mismo\, no venera el poder ni se inclina ante él\, sino que denuncia tanto a los poderosos como sus abusos\, y considera ese poder el verdadero enemigo de Dios y del hombre. De hecho\, en el Evangelio nunca aparece el término «poder» (κράτος) referido a Jesús ni a Dios. Pero\, por alguna razón\, ciertas traducciones vierten como «poder» otros términos: δύναμις\, que traduce «fuerza»\, o ἐξουσία\, «autoridad»; con lo cual se confunden los lectores modernos de dichas traducciones bíblicas. Desde la perspectiva de Jesús nunca se puede hablar de «origen divino del poder político». El cristiano debe mantener frente a ese poder una postura mucho más crítica que la que se observa en el libro de la Sabiduría y en todo el Antiguo Testamento\, precisamente en función del reino de Dios anunciado por Jesús.\nSolo en el libro del Apocalipsis se usa la categoría de «poder» en relación con Jesús resucitado\, y denota su capacidad de comunicar vida\, no de dominar. El estrecho contacto directo con Jesús en la eucaristía debe identificarnos cada vez más con él en la acción y en el pensamiento.\nFeliz miércoles.
URL:https://diocesisdesincelejo.org/calendario/miercoles-de-la-xxxii-semana-del-tiempo-ordinario-ano-i/
CATEGORIES:Palabra y reflexión del día
END:VEVENT
BEGIN:VEVENT
DTSTART;VALUE=DATE:20191114
DTEND;VALUE=DATE:20191115
DTSTAMP:20260501T084639
CREATED:20191113T203529Z
LAST-MODIFIED:20191114T040426Z
UID:10052-1573689600-1573775999@diocesisdesincelejo.org
SUMMARY:Jueves de la XXXII semana del Tiempo Ordinario. Año I.
DESCRIPTION:Primera lectura\n\nLectura del libro de la Sabiduría (7\,22–8\,1): \nLa sabiduría es un espíritu inteligente\, santo\, único\, múltiple\, sutil\, móvil\, penetrante\, inmaculado\, lúcido\, invulnerable\, bondadoso\, agudo\, incoercible\, benéfico\, amigo del hombre\, firme\, seguro\, sereno\, todopoderoso\, todo vigilante\, que penetra todos los espíritus inteligentes\, puros\, sutilísimos. La sabiduría es más móvil que cualquier movimiento\, y\, en virtud de su pureza\, lo atraviesa y lo penetra todo; porque es efluvio del poder divino\, emanación purísima de la gloria del Omnipotente; por eso\, nada inmundo se le pega. Es reflejo de la luz eterna\, espejo nítido de la actividad de Dios e imagen de su bondad. Siendo una sola\, todo lo puede; sin cambiar en nada\, renueva el universo\, y\, entrando en las almas buenas de cada generación\, va haciendo amigos de Dios y profetas; pues Dios ama sólo a quien convive con la sabiduría. Es más bella que el sol y que todas las constelaciones; comparada a la luz del día\, sale ganando\, pues a éste le releva la noche\, mientras que a la sabiduría no le puede el mal. Alcanza con vigor de extremo a extremo y gobierna el universo con acierto. \nPalabra de Dios \n\n\n\nSalmo\n\nSal 118 \nR/. Tu palabra\, Señor\, es eterna \nTu Palabra\, Señor\, es eterna\,\nmás estable que el cielo. R/. \nTu fidelidad de generación en generación\,\nigual que fundaste la tierra y permanece. R/. \nPor tu mandamiento subsisten hasta hoy\,\nporque todo está a tu servicio. R/. \nLa explicación de tus palabras ilumina\,\nda inteligencia a los ignorantes. R/. \nHaz brillar tu rostro sobre tu siervo\,\nenséñame tus leyes. R/. \nQue mi alma viva para alabarte\,\nque tus mandamientos me auxilien. R/. \n\n\n\nEvangelio\n\nLectura del santo evangelio según san Lucas (17\,20-25): \nEn aquel tiempo\, a unos fariseos que le preguntaban cuándo iba a llegar el reino de Dios\, Jesús les contestó: «El reino de Dios no vendrá espectacularmente\, ni anunciarán que está aquí o está allí; porque mirad\, el reino de Dios está dentro de vosotros.»\nDijo a sus discípulos: «Llegará un tiempo en que desearéis vivir un día con el Hijo del hombre\, y no podréis. Si os dicen que está aquí o está allí no os vayáis detrás. Como el fulgor del relámpago brilla de un horizonte a otro\, así será el Hijo del hombre en su día. Pero antes tiene que padecer mucho y ser reprobado por esta generación.» \nPalabra del Señor \n\n\n\nLa reflexión del padre Adalberto\, nuestro vicario general \n\n\nJueves de la XXXII semana del Tiempo Ordinario. Año I.\n\nDespués de la exhortación a los gobernantes\, el autor describe el encuentro con la Sabiduría\, que toma la iniciativa. Salen a buscarla «los que la desean» y ella es la que conduce al «reino» (βασιλεία: término polisémico que significa «realeza»\, «reino» y «reinado»)\, de modo que quien guste de tronos y cetros debe respetar la sabiduría si quiere reinar perdurablemente (cf. Sab 6\,12-25). Enseguida\, sin pronunciar su nombre\, presenta a Salomón como modelo de «rey» sabio que\, sin embargo\, comenzó como todo mortal (cf. Sab 7\,1-22a).\nEl autor hace un alto elogio de la Sabiduría presentándola con lenguaje filosófico-religioso\, más cercano a la cultura griega que a la hebrea. Se refiere a:\n• La naturaleza del espíritu de la Sabiduría\n• Su origen divino\n• Su actividad exterior. \nSab 7\,22-8\,1.\n La pretensión de «Salomón» es dar una visión de la Sabiduría lo más completa que le resulte posible. Primero esclarece la naturaleza de la Sabiduría por la del espíritu que hay en ella. A continuación\, la relación natural de la Sabiduría con Dios\, sugiriendo una dependencia muy íntima. Finalmente\, su actividad\, que es capacidad de renovar cambiando\, de lucir sin ocaso\, de abarcar y gobernar con acierto el universo.\nEs preciso recordar que «espíritu» (hebreo\, רוּחַ; griego\, πνεῦμα) significa «viento» y «aliento». En la primera acepción\, connota «fuerza»; en la segunda\, «vida». Esto implica que el término engloba el concepto de «fuerza de vida»\, y es en ese sentido que el autor se ha referido a ese «espíritu» de la Sabiduría (cf. 1\,5.6; 7\,7)\, que es «espíritu santo» de Dios (9\,17).\n7\,22b-23: El espíritu de la Sabiduría.\nDeclara 21 atributos (3×7: la totalidad homogénea multiplicada por la totalidad heterogénea) para significar su perfección absoluta. Los presenta en grupos de dos o de tres\, con una cierta progresión: propiedades físicas\, cualidades morales\, disposiciones providenciales\, y atributos divinos. Esta altísima perfección la sitúa en la esfera divina\, como «espíritu» de Dios\, es decir\, comunicación de Dios\, o don de sí mismo a las creaturas y\, en particular\, a la humanidad.\nLa intención del autor no parece ser definir con precisión el sentido conceptual de cada uno de esos 21 atributos\, que en su mayoría responden a conceptos griegos\, sino ponderar en los términos del nuevo lenguaje la excelencia de la sabiduría israelita. Tenía que mostrar que la sabiduría heredada de los antepasados no es inferior\, sino superior\, a la nueva sabiduría que encuentran los creyentes en la cultura griega.\n7\,24-26: Origen divino de la Sabiduría.\nAhora\, con un sutil cambio gramatical de sujeto (ya no es «el espíritu de la Sabiduría»\, sino la Sabiduría misma)\, presenta el ser mismo de la Sabiduría\, más allá de sus atributos. Es como si se pasara de lo «adjetivo» a lo «sustantivo».\nSu condición divina la hace incomprensible\, pero el autor se vale de imágenes que indican a la vez procedencia e intimidad\, y trata de describirla con algunas metáforas que sugieran su omnipresencia y al mismo tiempo su habitación en la creación –sin confundirse ni mezclarse con la misma– para manifestar y dar a conocer a Dios.\nSe vale el autor cinco metáforas sugerentes\, sin ponerle límites conceptuales a lo que quiere expresar: efluvio\, emanación\, reflejo\, espejo e imagen\, todas en relación con Dios\, el inefable. Y eso es lo que el autor pretende con esas metáforas\, mostrar la íntima relación inseparable de la Sabiduría con Dios. Pero es consciente de que no define ni a Dios ni la Sabiduría.\n7\,27-8\,1: Actividad de la Sabiduría.\nFinalmente\, se muestra activa (no solamente presente) en el universo. Por decirlo así\, el autor pasa de lo «sustantivo» a lo «verbal»\, es decir\, al quehacer de la Sabiduría\, que se verifica tanto en el universo creado como en la historia de los seres humanos. La actividad de la Sabiduría en la creación es diversa de la que realiza en la historia a través de los «amigos de Dios».\nElla es fuente permanente de renovación de la creación sin afectar su identidad; transforma interior e individualmente a los hombres buenos haciéndolos amigos de Dios y sus profetas. Según el autor\, «Dios solo ama a quien convive con la sabiduría». Ella es superior en belleza a la creación por su carácter permanente\, y «gobierna el universo con acierto»\, y por eso es maestra de gobernantes.\nLa grandeza de la Sabiduría se manifiesta en sus «obras». El autor sintetiza resumiendo todo en la creación como un todo\, y particularmente en el ser humano. Per más adelante abundará en la descripción detallada de las obras de la Sabiduría en la creación y en su actividad en la historia\, ya que en la tradición israelita las «obras» de Dios son señaladamente la creación\, la liberación («éxodo») y la salvación («promesa»). Al afirmar que la Sabiduría «todo lo puede» sugiere su identificación con Dios también en el obrar tanto como en el ser. Dios es sabio y actúa sabiamente. Al decir que la Sabiduría renueva el universo sin cambiar ella misma\, deja constancia de la inmutabilidad de Dios y de su capacidad de renovar la tierra (cf. Sal 102\,28; 104\,30)\, quizá abriendo una rendija a la concepción griega de Dios como «motor inmóvil». Su ingreso «en las almas buenas de cada generación» alude a lo que antes dijo el autor (1\,4) e indica ahora su finalidad: hacer «amigos de Dios y profetas». Esta actividad de la Sabiduría se bifurca: «amigos de Dios» implica la relación personal\, de intimidad\, de los hombres con él; «profetas»\, la calidad de testigos de esos «amigos» en relación con el resto de la humanidad. Aquí se puede tratar de entender lo que el autor expresó antes en categorías griegas (cf. 1\,4). «Alma» es la vida individual y el sentido de la misma según las opciones de cada uno. A esto se refiere ahora al hablar de «amigos de Dios». En cambio\, «cuerpo» es la misma vida\, pero en relación social\, con los demás humanos (identidad\, presencia y actividad)\, es decir\, la vida en convivencia. A esto se refiere ahora al hablar de «profetas».\nEl que no convive con la Sabiduría\, es amigo de la injusticia\, y así no puede disfrutar de esa amistad con Dios que entraña la Sabiduría. Y\, para explicarlo\, pondera otra vez el ser de la Sabiduría con la metáfora de una luz incomparable y sin posibilidad de ensombrecerse\, razón por la cual es incompatible con el mal\, porque ella «gobierna el universo con acierto». \nHay una expresión restrictiva incompatible con el mensaje de Jesús: «Dios ama solo a quien convive con la sabiduría» (7\,28). Excluye al que obra el mal\, al impío o pecador. Pero Jesús revela que el Padre ama también a los malos\, a los injustos (cf. Mt 5\,45)\, a los desagradecidos y a los malvados (cf. Lc 6\,35). Hay un dato llamativo en Sab 7\,4\, donde el rey sabio dice que lo criaron «con mimo\, entre pañales» (ἐνσπαργάνοις)\, texto al que alude el evangelista cuando dice que\, a Jesús\, recién nacido\, su madre «lo envolvió en pañales» (ἐσπαργάνωσεναὐτὸν: Lc 2\,7). Así Lucas sugiere el linaje real de Jesús y su plena condición humana.\nPor lo demás\, lo que se dice de la Sabiduría\, a grandes rasgos\, se cumple plenamente en Jesús\, que es Hijo del Padre\, y presencia y actividad de Dios en la creación y en la humanidad.\nSabio\, en lenguaje cristiano equivale a hijo de Dios y testigo de Jesucristo. Por eso\, la sabiduría cristiana está relacionada con el Espíritu Santo\, que nos hace hijos del Padre y testigos del Señor. Y esa es su actividad santificadora en la vida de fe y en los sacramentos\, en particular de la Cena del Señor: hacernos hijos y testigos.\nFeliz jueves eucarístico y vocacional.
URL:https://diocesisdesincelejo.org/calendario/jueves-de-la-xxxii-semana-del-tiempo-ordinario-ano-i/
CATEGORIES:Palabra y reflexión del día
END:VEVENT
BEGIN:VEVENT
DTSTART;VALUE=DATE:20191115
DTEND;VALUE=DATE:20191116
DTSTAMP:20260501T084639
CREATED:20191115T062018Z
LAST-MODIFIED:20191116T030657Z
UID:10059-1573776000-1573862399@diocesisdesincelejo.org
SUMMARY:Viernes de la XXXII semana del Tiempo Ordinario. Año I.
DESCRIPTION:Primera lectura\n\nLectura del libro de la Sabiduría (13\,1-9): \nEran naturalmente vanos todos los hombres que ignoraban a Dios y fueron incapaces de conocer al que es\, partiendo de las cosas buenas que están a la vista\, y no reconocieron al Artífice\, fijándose en sus obras\, sino que tuvieron por dioses al fuego\, al viento\, al aire leve\, a las órbitas astrales\, al agua impetuosa\, a las lumbreras celestes\, regidoras del mundo. Si\, fascinados por su hermosura\, los creyeron dioses\, sepan cuánto los aventaja su Dueño\, pues los creó el autor de la belleza; y si los asombró su poder y actividad\, calculen cuánto más poderoso es quien los hizo; pues\, por la magnitud y belleza de las criaturas\, se descubre por analogía el que les dio el ser. Con todo\, a éstos poco se les puede echar en cara\, pues tal vez andan extraviados\, buscando a Dios y queriéndolo encontrar; en efecto\, dan vueltas a sus obras\, las exploran\, y su apariencia los subyuga\, porque es bello lo que ven. Pero ni siquiera éstos son perdonables\, porque\, si lograron saber tanto que fueron capaces de averiguar el principio del cosmos\, ¿cómo no encontraron antes a su Dueño? \nPalabra de Dios \n\n\n\nSalmo\n\nSal 18\,2-3.4-5 \nR/. El cielo proclama la gloria de Dios \nEl cielo proclama la gloria de Dios\,\nel firmamento pregona la obra de sus manos\nel día al día le pasa el mensaje\,\nla noche a la noche se lo susurra. R/. \nSin que hablen\, sin que pronuncien\,\nsin que resuene su voz\,\na toda la tierra alcanza su pregón\ny hasta los limites del orbe su lenguaje. R/. \n\n\n\nEvangelio de hoy\n\nLectura del santo evangelio según san Lucas (17\,26-37): \nEn aquel tiempo\, dijo Jesús a sus discípulos: «Como sucedió en los días de Noé\, así será también en los días del Hijo del hombre: comían\, bebían y se casaban\, hasta el día que Noé entró en el arca; entonces llegó el diluvio y acabó con todos. Lo mismo sucedió en tiempos de Lot: comían\, bebían\, compraban\, vendían\, sembraban\, construían; pero el día que Lot salió de Sodoma\, llovió fuego y azufre del cielo y acabó con todos. Así sucederá el día que se manifieste el Hijo del hombre. Aquel día\, si uno está en la azotea y tiene sus cosas en casa\, que no baje por ellas; si uno está en el campo\, que no vuelva. Acordaos de la mujer de Lot. El que pretenda guardarse su vida la perderá; y el que la pierda la recobrará. Os digo esto: aquella noche estarán dos en una cama: a uno se lo llevarán y al otro lo dejarán; estarán dos moliendo juntas: a una se la llevarán y a la otra la dejarán.»\nEllos le preguntaron: «¿Dónde\, Señor?»\nÉl contestó: «Donde se reúnen los buitres\, allí está el cuerpo.» \nPalabra del Señor \n\n\n\nLa reflexión del padre Adalberto\, nuestro vicario general \n\n\nViernes de la XXXII semana del Tiempo Ordinario. Año I.\n\nLa exhortación inicial («Amen la justicia\, los que rigen la tierra; piensen correctamente del Señor y búsquenlo con íntegro corazón») recorre el libro. Primero concretó en que consiste la sabiduría que se manifiesta en la justicia\, y que permite reinar exitosamente y conduce a un destino glorioso después de la muerte. Ahora se refiere a «pensar correctamente del Señor».\nEl autor pasa a criticar la religión pagana y lo hace en tres momentos:\n• Crítica del culto a la naturaleza (13\,1-9)\n• Crítica de la idolatría (13\,10-15\,13)\n• Crítica de la zoolatría (15\,14-19).\n\nSab 13\,1-9.\nEl leccionario solo lee la primera. Es una crítica de la religión pagana a partir de sus formas más altas de culto: la atribución de carácter divino a las creaturas siderales y a las fuerzas de la naturaleza. Tiene tres partes:\n1. Versículos 1-2. La expresión «los hombres» se usa con frecuencia para designar a los que\, siendo creados por Dios\, viven lejos de él. Aquí aparece sin artículo\, reforzada con el adjetivo «todos»\, que subraya más su carácter universal. Estos\, los que «ignoraban a Dios»\, se hicieron vacíos e incapaces de percibir al Creador a través de sus creaturas y\, por eso\, llegaron a la ofuscación de confundir las creaturas con su Creador. Los que no tienen conocimiento de Dios\, son «vanos» como los ídolos a los que dan culto (cf. Is 44\,9 LXX)\, se quedan a medio camino\, se quedaron presos en la apariencia.\n«Las cosas buenas» (τὰ ἀγαθἁ: v. 1) es una expresión que evoca el juicio complacido del Creador: «era muy bueno» (καλὰ λίαν). El problema no radica en el Creador ni en sus obras\, sino en la «vaciedad» (o «necedad») de «los hombres»\, que es la idolatría.\nAunque el autor pueda tener en mente la religión egipcia\, cuyo juicio reportará «torturados por una plaga de alimañas» (16\,1)\, la enumeración de seis términos que contiene el v. 2\, relacionados con la partícula disyuntiva «o» (ἤ)\, va más allá de la religión egipcia\, visiblemente hasta la griega («fuego\, viento\, agua»\, falta la «tierra» para aludir al estoicismo).\n2. Versículos 3-5. El problema que se plantea el autor no es la negación de la existencia de Dios\, sino el hecho de no haber descubierto al verdadero\, «al que es» (τὸν ὄντα: 13\,1; cf. Ex 3\,14).\nLa hermosura del universo los cautivó y no descubrieron al autor de la belleza (se refiere a la fascinación del mundo griego por la armonía del cosmos); su potencia y actividad los asombró tanto que no calcularon la potencia de su Hacedor. Por «analogía» (es decir\, proporcionalmente) la magnitud y la belleza de las creaturas debía llevar a descubrir a su Creador. Esa fascinación no se encuentra en el pueblo hebreo\, ya que\, para este\, la belleza de la creatura se desdibuja ante la del Creador. Si vieron como dioses las creaturas\, era de esperar que dedujeran que ellas no dan razón de sí mismas\, que tienen un dueño\, y que éste las excede en belleza\, «pues las creó el autor de la belleza».\n3. Versículos 6-9. El autor hace una apreciación que ya estaba anunciada desde el principio\, cuando dijo que los que divinizado la naturaleza son «naturalmente vanos» (v. 1). Pero a continuación matiza esa apreciación de forma novedosa entre los judíos.\nEn este último sentido\, afirma que poco se les puede reprochar porque\, aunque andan extraviados\, también andan buscando a Dios y queriendo encontrarlo\, pues escrutan sus obras dada su belleza. Son personas que desean encontrar a Dios y lo buscan con los recursos a su alcance y con sinceridad. Pero\, por otro lado\, declara que no son del todo excusables porque su inteligencia\, que los llevó a establecer que el cosmos tuvo un origen\, no los condujo primero al Hacedor de todo antes que a la investigación de los secretos de la naturaleza.\nNo se puede condenar tajantemente a personas que\, en el fondo\, buscan a Dios. Juzga correcto punto de partida (de las creaturas al Creador)\, aunque considera imperdonable que\, siendo capaces de hacerlo\, no han trascendido hasta el verdadero Creador («el que es»\, v. 1)\, atrapados por la belleza de lo que contemplan y exploran.\nEl interrogante que hace al final supone dos hechos: «lograron saber tanto»\, lo que implica un reconocimiento de todo el saber de los paganos\, y «fueron capaces de averiguar el principio del cosmos»\, o sea\, conjeturaron que había un principio único\, una explicación del todo. Entonces\, «¿por qué no hallaron antes a su Dueño?». El autor supone que es más fácil descubrir a Dios en sus obras que penetrar en los misterios de la naturaleza. Así el autor confirma a los judíos en su fe y tiende un puente a los sabios paganos.\n\nEl judío (y con mayor razón el cristiano) no llega a Dios por la especulación de la razón ni por la deducción que pueda hacer a partir de las creaturas\, sino por la fe dada al Dios que le sale al paso y se le revela. Esa es la diferencia entre la religión y la fe. El autor del libro de la Sabiduría se refiere a los que tienen creencias («los hombres»)\, no a los que viven de la fe. El hombre de fe no requiere «demostración» de la existencia de Dios\, ya que tiene experiencia de su amor y vive en permanente relación con él. La idolatría constituye un problema de «los hombres» religiosos\, no de los creyentes. Mucho menos es problema de los seguidores de Jesús. Es decir\, siguiendo a Jesús es imposible incurrir en idolatría; y\, al contrario\, cometiendo idolatría\, es imposible seguir a Jesús (cf. Mt 6\,24; Lc 16\,13).\nSi el creyente ve a Dios en las creaturas y en el comportamiento de las mismas –sobre todo en lo que tienen de sorprendente y asombroso–\, no es por «deducción racional»\, sino porque conoce al Creador en cuanto creador\, y reconoce la creación como «obra» suya. En realidad\, la primera «obra» de Dios que Israel experimentó fue el éxodo\, la liberación de la esclavitud\, y a través de esta obra lo vio como señor de la creación.\nLa eucaristía nos centra en la fe y nos libera de la idolatría. Es imposible adherirse al Señor en su entrega de amor y\, a la vez\, ser idólatra.\nFeliz viernes.
URL:https://diocesisdesincelejo.org/calendario/viernes-de-la-xxxii-semana-del-tiempo-ordinario-ano-i/
CATEGORIES:Palabra y reflexión del día
END:VEVENT
BEGIN:VEVENT
DTSTART;VALUE=DATE:20191116
DTEND;VALUE=DATE:20191117
DTSTAMP:20260501T084639
CREATED:20191116T031637Z
LAST-MODIFIED:20191116T031637Z
UID:10065-1573862400-1573948799@diocesisdesincelejo.org
SUMMARY:Sábado de la XXXII semana del Tiempo Ordinario. Año I.
DESCRIPTION:Primera lectura\nLectura del libro de la Sabiduría (18\,14-16;19\,6-9): \nUn silencio sereno lo envolvía todo\, y\, al mediar la noche su carrera\, tu palabra todopoderosa se abalanzó\, como paladín inexorable\, desde el trono real de los cielos al país condenado; llevaba la espada afilada de tu orden terminante; se detuvo y lo llenó todo de muerte; pisaba la tierra y tocaba el cielo. Porque la creación entera\, cumpliendo tus órdenes\, cambió radicalmente de naturaleza\, para guardar incólumes a tus hijos. Se vio la nube dando sombra al campamento\, la tierra firme emergiendo donde había antes agua\, el mar Rojo convertido en camino practicable y el violento oleaje hecho una vega verde; por allí pasaron\, en formación compacta\, los que iban protegidos por tu mano\, presenciando prodigios asombrosos. Retozaban como potros y triscaban como corderos\, alabándote a ti\, Señor\, su libertador. \nPalabra de Dios\n\n\nSalmo\nSal 104\,2-3.36-37.42-43 \nR/. Recordad las maravillas que hizo el Señor \nCantadle al son de instrumentos\,\nhablad de sus maravillas;\ngloriaos de su nombre santo\,\nque se alegren los que buscan al Señor. R/. \nHirió de muerte a los primogénitos del país\,\nprimicias de su virilidad.\nSacó a su pueblo cargado de oro y plata\,\ny entre sus tribus nadie tropezaba. R/. \nPorque se acordaba de la palabra sagrada\nque había dado a su siervo Abrahán\,\nsacó a su pueblo con alegría\,\na sus escogidos con gritos de triunfo. R/.\n\n\nEvangelio de hoy\nLectura del santo evangelio según san Lucas (18\,1-8): \nEn aquel tiempo\, Jesús\, para explicar a sus discípulos cómo tenían que orar siempre sin desanimarse\, les propuso esta parábola: «Había un juez en una ciudad que ni temía a Dios ni le importaban los hombres. En la misma ciudad había una viuda que solía ir a decirle: “Hazme justicia frente a mi adversario.” Por algún tiempo se negó\, pero después se dijo: “Aunque ni temo a Dios ni me importan los hombres\, como esta viuda me está fastidiando\, le haré justicia\, no vaya a acabar pegándome en la cara.”»\nY el Señor añadió: «Fijaos en lo que dice el juez injusto; pues Dios\, ¿no hará justicia a sus elegidos que le gritan día y noche?; ¿o les dará largas? Os digo que les hará justicia sin tardar. Pero\, cuando venga el Hijo del hombre\, ¿encontrará esta fe en la tierra?» \nPalabra del Señor\n\n\nLa reflexión del padre Adalberto\, nuestro vicario general
URL:https://diocesisdesincelejo.org/calendario/sabado-de-la-xxxii-semana-del-tiempo-ordinario-ano-i/
CATEGORIES:Palabra y reflexión del día
END:VEVENT
BEGIN:VEVENT
DTSTART;VALUE=DATE:20191117
DTEND;VALUE=DATE:20191118
DTSTAMP:20260501T084639
CREATED:20191117T050216Z
LAST-MODIFIED:20191117T050216Z
UID:10074-1573948800-1574035199@diocesisdesincelejo.org
SUMMARY:XXXIII Domingo del Tiempo Ordinario. Ciclo C.
DESCRIPTION:Primera lectura\nLectura de la profecía de Malaquias (3\,19-20a): \nHE aquí que llega el día\, ardiente como un horno\, en el que todos los orgullosos y malhechores serán como paja; los consumirá el día que está llegando\, dice el Señor del universo\, y no les dejará ni copa ni raíz.\nPero a vosotros\, los que teméis mi nombre\, os iluminará un sol de justicia y hallaréis salud a su sombra. \nPalabra de Dios\n\n\nSalmo\nSal 97\,5-6.7-9a.9bc \nR/. El Señor llega para regir los pueblos con rectitud. \nV/. Tañed la cítara para el Señor\,\nsuenen los instrumentos:\ncon clarines y al son de trompetas\,\naclamad al Rey y Señor. R/. \nV/. Retumbe el mar y cuanto contiene\,\nla tierra y cuantos la habitan;\naplaudan los ríos\,\naclamen los montes. R/. \nV/. Al Señor\, que llega\npara regir la tierra.\nRegirá el orbe con justicia\ny los pueblos con rectitud. R/. \n\n\nSegunda lectura\nLectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Tesalonicenses (3\,7-12): \nHermanos:\nYa sabéis vosotros cómo tenéis que imitar nuestro ejemplo: No vivimos entre vosotros sin trabajar\, no comimos de balde el pan de nadie\, sino que con cansancio y fatiga\, día y noche\, trabajamos a fin de no ser una carga para ninguno de vosotros.\nNo porque no tuviéramos derecho\, sino para daros en nosotros un modelo que imitar.\nAdemás\, cuando estábamos entre vosotros\, os mandábamos que si alguno no quiere trabajar\, que no coma.\nPorque nos hemos enterado de que algunos viven desordenadamente\, sin trabajar\, antes bien metiéndose en todo.\nA esos les mandamos y exhortamos\, por el Señor Jesucristo\, que trabajen con sosiego para comer su propio pan. \nPalabra de Dios\n\n\nEvangelio de hoy\nLectura del santo evangelio según san Lucas (21\,5-19): \nEn aquel tiempo\, como algunos hablaban del templo\, de lo bellamente adornado que estaba con piedra de calidad y exvotos\, Jesús les dijo:\n«Esto que contempláis\, llegarán días en que no quedará piedra sobre piedra que no sea destruida».\nEllos le preguntaron:\n«Maestro\, ¿cuándo va a ser eso?\, ¿y cuál será la señal de que todo eso está para suceder?».\nÉl dijo:\n«Mirad que nadie os engañe. Porque muchos vendrán en mi nombre diciendo: “Yo soy”\, o bien: “Está llegando el tiempo”; no vayáis tras ellos.\nCuando oigáis noticias de guerras y de revoluciones\, no tengáis pánico.\nPorque es necesario que eso ocurra primero\, pero el fin no será enseguida».\nEntonces les decía:\n«Se alzará pueblo contra pueblo y reino contra reino\, habrá grandes terremotos\, y en diversos países\, hambres y pestes.\nHabrá también fenómenos espantosos y grandes signos en el cielo.\nPero antes de todo eso os echarán mano\, os perseguirán\, entregándoos a las sinagogas y a las cárceles\, y haciéndoos comparecer ante reyes y gobernadores\, por causa de mi nombre. Esto os servirá de ocasión para dar testimonio.\nPor ello\, meteos bien en la cabeza que no tenéis que preparar vuestra defensa\, porque yo os daré palabras y sabiduría a las que no podrá hacer frente ni contradecir ningún adversario vuestro.\nY hasta vuestros padres\, y parientes\, y hermanos\, y amigos os entregarán\, y matarán a algunos de vosotros\, y todos os odiarán a causa de mi nombre.\nPero ni un cabello de vuestra cabeza perecerá; con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas». \nPalabra del Señor \n\nLa reflexión del padre Adalberto\, nuestro vicario general \nXXXIII Domingo del Tiempo Ordinario. Ciclo C.\n\nHa sido frecuente que este evangelio se haya interpretado como anuncio del fin del mundo. Esta interpretación se puede admitir si se tienen en cuenta las siguientes precisiones:\n1. No se trata de la aniquilación de la creación\, porque eso no significaría triunfo alguno del Dios creador\, sino su humillante derrota. La creación continuará (cf. Lc 17\,26-37).\n2. Se trata del fin del «mundo»\, o sea\, el final de un orden injusto\, no el de la historia\, sino el de un sistema social opresor\, explotador y excluyente. La historia proseguirá.\n3. Ese fin es reiterado\, porque «el mundo» se reinventa; pero la buena noticia nos garantiza que\, cuantas veces ese «mundo» injusto se recicle\, otras tantas veces fracasará.\n4. El papel de los creyentes es imprescindible en ese fracaso del «mundo»\, porque\, sin mediar su testimonio\, la injusticia del «mundo» jamás quedará del todo descubierta.\n\nLc 21\,5-19.\nLos dirigentes del pueblo judío\, en vez de dedicarse a servirle al pueblo\, utilizaron sus respectivos cargos para servirse de la gente convirtiendo esos cargos en un medio de vida y de promoción personal. Jesús los puso al descubierto (cf. Lc 19\,47–21\,4). La mentalidad general consideraba el lujo del templo de Jerusalén como un homenaje a la gloria de Dios; Jesús no pensaba así\, pero sus discípulos se sentían fascinados por esa fastuosidad.\n1. Las circunstancias.\nJesús llegó directo al templo y denunció que lo habían convertido en «una cueva de bandidos». Y se dedicó a enseñarle al pueblo. Eso provocó la reacción en su contra de los círculos de poder\, a los cuales Jesús fue poniendo en evidencia. Pero sus discípulos se han dejado absorber por la mentalidad común\, y se admiran de la magnificencia del templo como si reflejara la grandeza de Dios. Por eso él les anuncia que el templo será destruido\, y con él Jerusalén entera. Ellos habían oído decir que eso sucedería\, pero que\, cuando sucediera\, Dios iba a intervenir prodigiosamente para expulsar de la «tierra santa» a todos los paganos e instaurar el reino de Israel. Tanto tiempo hablándoles del reino de Dios\, pero todavía no entendían\, ellos soñaban con en el reino de Israel.\n2. El malentendido.\nJesús les advierte que esa mentalidad los expone a la manipulación. Han entendido mal\, y van a interpretar al revés los acontecimientos. Se van a presentar muchos que se declararán «mesías»\, afirmando que llegó la hora del triunfo militar. No deberán irse detrás de ellos. Seguirá habiendo guerras de dominación y surgirán subversiones contra las tiranías\, pero eso no indica que el fin esté cercano. Esa mentalidad los expone\, pues\, a equivocarse con respecto de las personas y de los acontecimientos. Se dejarán engañar por personas sin escrúpulos e interpretarán erradamente los sucesos que marcarán la historia. Esas serán equivocaciones trágicas e irreparables.\n3. La aclaración.\nLos nacionalismos y los imperialismos serán como una constante en toda la historia. De ellos se derivarán grandes conmociones sociales y políticas («terremotos»)\, y se hará notable el vacío de Dios («hambre»)\, no porque sientan añoranza de él\, sino porque las actividades de los cristianos serán consideradas verdaderos flagelos para los intereses del imperio («pestes»: cf. Hch 24\,1-5)\, lo cual producirá el pánico colectivo e irracional («espantos») de los paganos contra los cristianos.\nEn efecto\, las «señales» que darán los cristianos\, por acción del Espíritu Santo («desde el cielo»)\, provocarán el eclipse de los ídolos y el desprestigio de los valores de las sociedades paganas (cf. Lc 21\,25) porque les comunicarán libertad interior a las personas (cf. Hch 6\,8). Y esto enardecerá la persecución y la detención de los discípulos para entregarlos a las sinagogas (judías) y cárceles (judías o paganas)\, y conducirlos ante las respectivas autoridades\, reyes\, gobernadores (paganos). Y esa es la prueba de cargo contra los regímenes del mundo: la persecución contra los inocentes.\n4. La exhortación.\nLa primera recomendación de Jesús es no defenderse\, eso le otorgaría legitimidad al juicio y al «mundo» que los juzga. En vez de defensa\, deberán hacer una denuncia profética por inspiración del Espíritu Santo\, motivada en el amor y la justicia\, que sus adversarios no podrán contradecir.\nLa segunda recomendación que les hace es estar preparados para lo peor\, porque hasta los lazos más firmes (familia\, parentesco\, amistad) se soltarán\, porque la lealtad a los valores sociales será más determinante que el amor que no venga de Dios. Hay que estar preparados para el rechazo generalizado por causa del nombre de Jesús\, porque el mensaje del amor universal de Dios\, que iguala a las naciones con Israel\, será considerado como una traición a la tradición patria.\nLa tercera recomendación es la confianza total en el amor del Padre. Perseverando en ese amor la vida está plenamente asegurada. No hay por qué temer. Aquí hay un nuevo eco a la parábola del sembrador: la «constancia» que allá garantizaba el fruto (cf. 8\,15) aquí garantiza «la vida».\n\nLas personas y las sociedades tienen un insobornable anhelo de vida\, de libertad\, de justicia y de fraternidad. La historia avanza por la búsqueda de la satisfacción de esa «hambre» (cf. 6\,21). Los individuos y los pueblos suelen ponerse en manos de líderes que les prometen colmar esas ansias de vida\, y cuando se sienten defraudados los abandonan y se van tras otros; a veces los pueblos y los individuos andan «como ovejas sin pastor»\, pero insisten en buscar; incluso\, se desesperan y se precipitan\, pero apenas toman conciencia de su frustración emprenden una nueva búsqueda.\nLa tarea de los discípulos de Jesús en las sociedades humanas a través de la historia es clara: se trata de ser «señal contradictoria» (Lc 2\,34). La opulencia humana no es signo de la presencia y de la bendición de Dios. La prosperidad económica no es signo inequívoco del favor de Dios. La violencia\, en cualquiera de sus formas y con cualquiera de sus pretextos\, no anuncia el reinado de Dios\, ni lo favorece\, ni es su precursora. Decir eso puede desagradar\, pero hay que decirlo.\nLa guerra y la conmoción social\, siempre cargadas de temores\, son decisiones humanas\, nunca serán designio de Dios para hacer justicia o instaurar su reino. Frente a los poderes del «mundo»\, el cristiano no es un bravucón ni un cobarde\, es un testigo. Testigo de cargo\, por el amor que testimonia contra el odio; testigo de descargo\, porque el amor no puede ser desmentido por el odio. Y\, frente a todos los poderes de muerte\, el cristiano se levanta como testigo de su Señor y de la vida indestructible que su Espíritu comunica.\nProcuremos que nuestras comunidades\, y en especial nuestra asamblea eucarística\, sean ámbitos donde nazcan\, crezcan y maduren cristianos constructores de la historia\, alimentados con el pan de la vida\, que es Jesús.\nFeliz día del Señor.
URL:https://diocesisdesincelejo.org/calendario/xxxiii-domingo-del-tiempo-ordinario-ciclo-c/
CATEGORIES:Palabra y reflexión del día
END:VEVENT
BEGIN:VEVENT
DTSTART;VALUE=DATE:20191118
DTEND;VALUE=DATE:20191119
DTSTAMP:20260501T084639
CREATED:20191119T125907Z
LAST-MODIFIED:20191119T130028Z
UID:10079-1574035200-1574121599@diocesisdesincelejo.org
SUMMARY:Lunes de la XXXIII semana del Tiempo Ordinario. Año I.
DESCRIPTION:Primera lectura\nLectura del primer libro de los Macabeos (1\,10-15.41-43.54-57.62-64): \nEn aquellos días\, brotó un vástago perverso: Antíoco Epifanes\, hijo del rey Antíoco. Había estado en Roma como rehén\, y subió al trono el año ciento treinta y siete de la era seléucida.\nPor entonces hubo unos israelitas apóstatas que convencieron a muchos: «¡Vamos a hacer un pacto con las naciones vecinas\, pues\, desde que nos hemos aislado\, nos han venido muchas desgracias!»\nGustó la propuesta\, y algunos del pueblo se decidieron a ir al rey. El rey los autorizó a adoptar las costumbres paganas\, y entonces\, acomodándose a los usos paganos\, construyeron un gimnasio en Jerusalén; disimularon la circuncisión\, apostataron de la alianza santa\, emparentaron con los paganos y se vendieron para hacer el mal. El rey Antíoco decretó la unidad nacional para todos los súbditos de su imperio\, obligando a cada uno a abandonar su legislación particular. Todas las naciones acataron la orden del rey\, e incluso muchos israelitas adoptaron la religión oficial: ofrecieron sacrificios a los ídolos y profanaron el Sábado. El día quince del mes de Casleu del año ciento cuarenta y cinco\, el rey mandó poner sobre el altar un ara sacrílega\, y fueron poniendo aras por todas las poblaciones judías del contorno; quemaban incienso ante las puertas de las casas y en las plazas; los libros de la Ley que encontraban\, los rasgaban y echaban al fuego\, al que le encontraban en casa un libro de la alianza y al que vivía de acuerdo con la Ley\, lo ajusticiaban\, según el decreto real. Pero hubo muchos israelitas que resistieron\, haciendo el firme propósito de no comer alimentos impuros; prefirieron la muerte antes que contaminarse con aquellos alimentos y profanar la alianza santa. Y murieron. Una cólera terrible se abatió sobre Israel. \nPalabra de Dios\n\n\nSalmo\nSal 118\,53.61.134.150.155.158 \nR/. Dame vida\, Señor\, para que observe tus decretos \nSentí indignación ante los malvados\,\nque abandonan tu voluntad. R/. \nLos lazos de los malvados me envuelven\,\npero no olvido tu voluntad. R/. \nLíbrame de la opresión de los hombres\,\ny guardaré tus decretos. R/. \nYa se acercan mis inicuos perseguidores\,\nestán lejos de tu voluntad. R/. \nLa justicia está lejos de los malvados\nque no buscan tus leyes. R/. \nViendo a los renegados\, sentía asco\,\nporque no guardan tus mandatos. R/.\n\n\nEvangelio\nLectura del santo evangelio según san Lucas (18\, 35-43): \nEn aquel tiempo\, cuando se acercaba Jesús a Jericó\, había un ciego sentado al borde del camino\, pidiendo limosna.\nAl oír que pasaba gente\, preguntaba qué era aquello; y le explicaron: «Pasa Jesús Nazareno.»\nEntonces gritó: «¡Jesús\, hijo de David\, ten compasión de mí!»\nLos que iban delante le regañaban para que se callara\, pero él gritaba más fuerte: «¡Hijo de David\, ten compasión de mí!»\nJesús se paró y mandó que se lo trajeran.\nCuando estuvo cerca\, le preguntó: «¿Qué quieres que haga por ti?»\nÉl dijo: «Señor\, que vea otra vez.»\nJesús le contestó: «Recobra la vista\, tu fe te ha curado.»\nEn seguida recobró la vista y lo siguió glorificando a Dios. Y todo el pueblo\, al ver esto\, alababa a Dios. \nPalabra del Señor\n\n\nLa reflexión del padre Adalberto\, nuestro vicario general\n\nLunes de la XXXIII semana del Tiempo Ordinario. Año I.\n\nEn esta penúltima semana vamos a leer de forma alternativa pasajes de 1Mac y 2Mac. En la versión griega del Antiguo Testamento (LXX) aparecen cuatro «libros de los Macabeos». El prologuista de 2Mac afirma que la obra original consta de cinco volúmenes y que fue escrita por Jasón de Cirene\, y que él se propone resumirla en uno solo (cf. 2Mac 2\,23). El primero\, pues\, es independiente\, y su lengua original fue el hebreo\, texto dado por perdido. Se piensa que las fuentes de Jasón son las de 1Mac\, y esta es la razón por la que coinciden en algunos relatos. El tercero no tiene relación alguna con el período macabeo\, ni es tenido por canónico en la Iglesia católica ni en las Iglesias de la Reforma\, pero sí es leído en la Iglesia griega; y recibe este nombre por narrar la persecución de los judíos en Egipto en tiempos de Ptolomeo IV Filopator (222–205 a. C.). El cuarto es un tratado filosófico judío en clave estoica\, sobre la primacía de la razón piadosa-religiosa por encima de las pasiones. Fue escrito alrededor del año 205 a. C.\, y es considerado canónico por la Iglesia Ortodoxa.\n1Mac y 2Mac no pertenecen al canon judío; san Jerónimo los juzgaba apócrifos\, los Padres de la Iglesia casi no los citan\, y solo a partir del siglo IV aparecen en los cánones. Aunque Lutero lamentaba que 1Mac no fuera canónico\, la Reforma protestante los rechazó\, pero en el Concilio de Trento la Iglesia católica los admitió como inspirados. El tema de ambos libros es semejante: gracias a la ayuda divina\, Judas Macabeo y sus hermanos reconquistaron tanto la autonomía nacional como la libertad de culto que Antíoco IV quiso aniquilar. Pero los dos relatos son independientes y no cubren exactamente el mismo período. Ambos llegaron hasta nosotros en griego\, la lengua original de 2Mac.\n\n1Mac 1\,10-15.41-43.54-57.62-64.\nNos hallamos en el año 175 a.C. Antíoco IV de Siria domina Palestina. Hacia 169 a. C.\, este rey toma por título θεός ἐπιφανής («Dios manifiesto»)\, título que sus súbditos no tardaron en cambiar por el apodo ἐπιμανής («loco»). Él había estado en Roma como rehén\, después de que su padre fuera derrotado por los romanos. La simpatía por la cultura griega encuentra acogida entre unos judíos\, pero halla feroz rechazo entre los otros. Esa es la primera tensión que se ve en el relato. El autor pertenece al grupo que la rechaza de plano. Los dos grupos son presentados en sus más extremas posturas: colaboracionismo ingenuo y oposición firme.\nEl primer grupo es calificado de apóstata\, el segundo\, de mártires.\nLa descripción del primer grupo comienza con una alarmante invitación: hacer pacto con las naciones vecinas (relativizando así el pacto con el Señor) con el pretexto de que su separación de ellas les ha provocado males. Dicha separación corresponde a lo que ellos entendían por la «santidad» del pueblo. Luego\, buscaron la autorización del rey para adoptar costumbres paganas que implicaban la apostasía de la alianza. El gimnasio implicaba tres actividades: unas lecciones filosóficas\, los deportes al desnudo y el culto a los dioses griegos\, lo que los llevó a «disimular» la circuncisión mediante una operación quirúrgica de restitución del prepucio. El asunto implicaba\, como mínimo\, avergonzarse del signo de la alianza con el Señor. Además\, esto incluía también la creación de una organización dedicada a la formación de la juventud en los aspectos físico\, cultural y premilitar. Según varios autores\, el cambio más significativo consistió en el nuevo estatuto de la ciudad: Jerusalén se convirtió en una πόλις (ciudad) griega\, abandonando o subordinando su estatuto de «ciudad santa». Y\, por último\, así le abrieron las puertas al rey para que impusiera a los judíos las costumbres que al principio eran optativas.\nCon el fin de facilitar la gobernabilidad\, Antíoco considero oportuno uniformar su reino\, ya que los diferentes grupos étnicos y lingüísticos lo hacían sentir rey de un reino políticamente inestable y socioculturalmente difuso\, además de geográficamente disperso. Así promovió el sincretismo religioso y cultural. Pero esta fue una medida equivocada en Judea\, donde le fe y las aspiraciones de independencia nacional coincidían. Antíoco se dio cuenta de que no podía lograr esa uniformidad sin suprimir la religión local. Y dio comienzo a la persecución religiosa desde el momento en que Jerusalén quedó asimilada a una «ciudad» griega. Muchos cedieron.\nEl segundo grupo\, apenas mencionado\, es descrito como firme en su fidelidad. Tal fidelidad se refiere\, en primer lugar\, a resistirse a adoptar la religión oficial\, a ofrecer sacrificios a los ídolos y a profanar el sábado. En el templo\, sobre el altar\, se impuso un ara sacrílega\, cuyas réplicas fueron diseminadas por las poblaciones judías del entorno. La expresión (βδέλυγμα ἐρημώσεως) «abominación de la desolación» está tomada del profeta Daniel (11\,31) y traduce una expresión hebrea (שִּׁקֻוּץ מְשׁוֹמֵם) que denota un ídolo detestable que alude a Baal y al Zeus Olímpico de los sirios. A eso\, se sumó la quema de los libros de la Ley\, la erección de unos pequeños santuarios frente a las casas y la celebración mensual del día natalicio del rey (el 17 de diciembre –25 de Kisleu– del año 167)\, bajo pena de muerte a quien se negara a hacerlo.\nSin embargo\, muchos israelitas ofrecieron resistencia\, aunque su fidelidad se cifró en asuntos importantes –como la circuncisión de los niños–\, también en asuntos secundarios de la Ley (no comer alimentos impuros)\, quizá porque ya no les permitían vivir de acuerdo con su Ley\, bajo pena de muerte. Pero muchos prefirieron morir antes que apostatar.\nEl pueblo es objeto de una enorme cólera\, que se le atribuye a los apóstatas (cf. Jc 2\,11-20).\n\nLa falta de claridad entre lo que es fundamental e irrenunciable y lo secundario y adaptable es la primera causa del debilitamiento del pueblo de Israel. La división en partidos opuestos\, nacida de esta falta de claridad\, es la segunda causa\, que permite que el enemigo común se incruste entre esos partidos. Y la falta de solidaridad –que tolera con indolencia que los unos sean tratados con consideración a costa del maltrato y del martirio de los otros– es la causa que amenaza con destruirlo.\nDesempeñarse en un mundo plural\, tanto ayer como hoy\, ofrece oportunidades y comporta riesgos. Por eso el cristiano debe tener claro lo fundamental\, mantener la unidad –como decía san Agustín– en lo indispensable\, hacer uso de su libertad en lo discutible\, y vivir el amor a los hermanos en toda circunstancia. Cada época produce polarizaciones de toda índole y lleva a asumir posturas intransigentes e intolerantes. No podemos perder de vista que toda división nos debilita y nos pone en manos de los enemigos del evangelio\, arriesgando así el testimonio de la buena noticia. La división de la Iglesia perjudica gravemente su misión.\nUnidos a Jesús en el abrazo de la comunión\, hagamos cada día el firme propósito de mantener la unidad de fe «para que el mundo crea».\nFeliz lunes.
URL:https://diocesisdesincelejo.org/calendario/lunes-de-la-xxxiii-semana-del-tiempo-ordinario-ano-i/
CATEGORIES:Palabra y reflexión del día
END:VEVENT
BEGIN:VEVENT
DTSTART;VALUE=DATE:20191119
DTEND;VALUE=DATE:20191120
DTSTAMP:20260501T084639
CREATED:20191119T130552Z
LAST-MODIFIED:20191119T130552Z
UID:10081-1574121600-1574207999@diocesisdesincelejo.org
SUMMARY:Martes de la XXXIII semana del Tiempo Ordinario. Año I.
DESCRIPTION:Primera lectura\nLectura del segundo libro de los Macabeos (6\,18-31): \nEn aquellos días\, a Eleazar\, uno de los principales escribas\, hombre de edad avanzada y semblante muy digno\, le abrían la boca a la fuerza para que comiera carne de cerdo. Pero él\, prefiriendo una muerte honrosa a una vida de infamia\, escupió la carne y avanzó voluntariamente al suplicio\, como deben hacer los que son constantes en rechazar manjares prohibidos\, aun a costa de la vida. Los que presidían aquel sacrificio ilegal\, viejos amigos de Eleazar\, lo llevaron aparte y le propusieron que hiciera traer carne permitida\, preparada por él mismo\, y que la comiera\, haciendo como que comía la carne del sacrificio ordenado por el rey\, para que así se librara de la muerte y\, dada su antigua amistad\, lo tratasen con consideración.\nPero él\, adoptando una actitud cortés\, digna de sus años\, de su noble ancianidad\, de sus canas honradas e ilustres\, de su conducta intachable desde niño y\, sobre todo\, digna de la Ley santa dada por Dios\, respondió todo seguido: «iEnviadme al sepulcro! Que no es digno de mi edad ese engaño. Van a creer muchos jóvenes que Eleazar\, a los noventa años\, ha apostatado\, y\, si miento por un poco de vida que me queda\, se van a extraviar con mi mal ejemplo. Eso seria manchar e infamar mi vejez. Y\, aunque de momento me librase del castigo de los hombres\, no escaparía de la mano del Omnipotente\, ni vivo ni muerto. Si muero ahora como un valiente\, me mostraré digno de mis años y legaré a los jóvenes un noble ejemplo\, para que aprendan a arrostrar voluntariamente una muerte noble por amor a nuestra santa y venerable Ley.»\nDicho esto\, se dirigió en seguida al suplicio. Los que lo llevaban\, poco antes deferentes con él\, se endurecieron\, considerando insensatas las palabras que acababa de pronunciar.\nÉl\, a punto de morir a fuerza de golpes\, dijo entre suspiros: «Bien sabe el Señor\, que posee la santa sabiduría\, que\, pudiendo librarme de la muerte\, aguanto en mi cuerpo los crueles dolores de la flagelación\, y los sufro con gusto en mi alma por respeto a él.»\nAsí terminó su vida\, dejando\, no sólo a los jóvenes\, sino a toda la nación\, un ejemplo memorable de heroísmo y de virtud. \nPalabra de Dios\n\n\nSalmo\nSal 3\,2-3.4-5.6-7 \nR/. El Señor me sostiene \nSeñor\, cuántos son mis enemigos\,\ncuántos se levantan contra mí;\ncuántos dicen de mí: «Ya no lo protege Dios.» R/. \nPero tú\, Señor\, eres mi escudo y mi gloria\,\ntú mantienes alta mi cabeza.\nSi grito invocando al Señor\,\nél me escucha desde su monte santo. R/. \nPuedo acostarme y dormir y despertar:\nel Señor me sostiene.\nNo temeré al pueblo innumerable\nque acampa a mi alrededor. R/.\n\n\nEvangelio\nLectura del santo evangelio según san Lucas (19\,1-10): \nEn aquel tiempo\, entró Jesús en Jericó y atravesaba la ciudad. Un hombre llamado Zaqueo\, jefe de publicanos y rico\, trataba de distinguir quién era Jesús\, pero la gente se lo impedía\, porque era bajo de estatura. Corrió más adelante y se subió a una higuera\, para verlo\, porque tenía que pasar por allí.\nJesús\, al llegar a aquel sitio\, levantó los ojos y dijo: «Zaqueo\, baja en seguida\, porque hoy tengo que alojarme en tu casa.»\nÉl bajó en seguida y lo recibió muy contento.\nAl ver esto\, todos murmuraban\, diciendo: «Ha entrado a hospedarse en casa de un pecador.»\nPero Zaqueo se puso en pie\, y dijo al Señor: «Mira\, la mitad de mis bienes\, Señor\, se la doy a los pobres; y si de alguno me he aprovechado\, le restituiré cuatro veces más.»\nJesús le contestó: «Hoy ha sido la salvación de esta casa; también éste es hijo de Abrahán. Porque el Hijo del hombre ha venido a buscar y a salvar lo que estaba perdido.» \nPalabra del Señor\n\n\nLa reflexión del padre Adalberto\, nuestro vicario general\n\nMartes de la XXXIII semana del Tiempo Ordinario. Año I.\n\nEl autor del llamado «segundo libro» asegura\, en su prefacio\, que su tarea no fue nada fácil (cf. 2\,26)\, y en el epílogo deja a juicio del lector si su composición fue bien lograda\, o si fue mediocre\, asegurando que eso fue todo lo que pudo hacer (cf. 15\,38). Valora la historia desde la perspectiva de una teología particular\, según la cual todos los acontecimientos son efectos de la voluntad divina. Se destaca la fe judía en la creación y la organización del mundo. Por otro lado\, desarrolla la escatología de Daniel sobre la resurrección\, pero –en el caso que hoy nos ocupa– parece que Eleazar se acoge a la convicción de los saduceos. Pronuncia también un juicio favorable a la intercesión para expiar los pecados de los muertos y de los justos que fueron martirizados en favor de los que están en la tierra.\nLa historia de Eleazar se encuentra desarrollada posteriormente (3Mac 6\,1ss; 4Mac 5–7). El relato hace referencia a las prohibiciones de alimentos «impuros» (cf. Lev 11\,7-8; Deu 14\,8)\, pero su objetivo es afirmar la fidelidad y evitar el escándalo que puede ocasionar siquiera la simulación de complacencia con el régimen idólatra opresor.\n\n2Mac 6\,18-31.\nEl ejemplo de Eleazar (אֶלְעָזַר: «Dios ha socorrido»)\, presentado como un «anciano»\, relaciona el personaje con el martirio de los «maestros del pueblo»\, cuya desgracia habría de servir para purificar y acendrar al pueblo mientras se cumplía el plazo del opresor (cf. Dan 11\,32-35).Y\, aunque en este relato no se explicita la fe en la resurrección\, no se puede descartar que esta esté en la mente del autor\, porque dicha resurrección es una promesa para «los maestros» (cf. Dan 12\,1-3). Eleazar es descrito como «uno de los principales letrados»\, pero es mucho mejor presentado como ser humano: digno de semblante en su ancianidad\, cortés\, noble\, honrado\, ilustre e intachable desde su infancia. Es un ser humano cabal. Y así se narra su «pasión»\, en alusión al martirio de los «doctores del pueblo». Su figura\, de anciano respetable\, su avanzada edad\, noventa años\, y su dedicación al estudio de la Ley para guiar a otros\, lo muestran como encarnación de la tradición. Eleazar habla con su forma de ser y con sus palabras. Su porte y su dignidad concuerdan con sus palabras; antes y después de la prueba\, se muestra fiel de obra y de palabra.\nPrimero\, pretenden forzarlo a quebrantar las prohibiciones alimentarias de la Ley («le abrían la boca a la fuerza para que comiera carne de cerdo»)\, a lo que él responde mostrando que su apego a la vida está subordinado a su fidelidad a dicha Ley («prefiriendo una muerte honrosa a una vida de infamia») y recordando que la palabra del Señor da vida (cf. Sal 119). Al escupir la carne de cerdo –manifestación de rechazo y desprecio– da a entender que la fuente de la verdadera vida no es la carne del culto idolátrico\, sino la fidelidad al Señor. Y se muestra dispuesto a morir antes que transigir quebrantando sus certezas («avanzó voluntariamente al suplicio»). Es indudable que su figura es escogida\, tanto por el narrador como por los actores de los hechos\, por su carácter emblemático. Y. Eleazar muestra que no se equivocaban\nLuego\, intentan persuadirlo con palabras complaciente amistad\, y sugiriéndole que fingiera la idolatría\, aunque permaneciendo de hecho fiel a la Ley («le propusieron que hiciera traer carne permitida\, preparada por él mismo\, y que la comiera haciendo como que comía la carne del sacrificio ordenada por el rey»)\, es decir\, actuar como farsante o hipócrita\, y prometiendo el favor del poderoso al cual ellos mismos se han sometido. El autor utiliza aquí un término –φιλανθρωπία\, traducido por «consideración»\, o «benevolencia» o «humanidad»– que solo les aplica los paganos o a los judíos helenizados. Indica así la mentalidad que anima su oferta. Eleazar reacciona declarándose listo a afrontar la muerte antes que darles un mal ejemplo a los jóvenes. Declara que escapar de la ira de ellos no le interesa tanto como tener la aprobación de Dios. Y los declara asesinos diciéndoles: «Envíenme al sepulcro».\nEl narrador destaca la dignidad con la que Eleazar le hace frente a la muerte por ser fiel a sí mismo\, a su edad\, a su condición de «anciano» en la sociedad judía\, a su educación familiar\, y\, en particular\, a «la Ley santa dada por Dios» (v. 23)\, y prefiere que le den muerte («envíenme al sepulcro»: ᾄδης\, región de los muertos) antes que engañar a las generaciones jóvenes\, haciéndose así responsable de su carácter de ejemplo para dichas generaciones. Aunque él no exprese la fe en la resurrección\, se refiere a los «castigos» que se padecen incluso muerto\, advirtiendo así que sí hay justicia –aunque no explique cómo– y que la muerte no exime de dar cuentas de las propias acciones y sus consecuencias. Piensa\, quizás\, en Dan 12\,2: «Muchos de los que duermen en el polvo despertarán: unos para la vida eterna\, otros para ignominia perpetua». Así como lo hizo con su vida\, también con su muerte quiere Eleazar enseñar y dejarles a los jóvenes un noble ejemplo. Por eso\, con dignidad y libertad\, «se dirigió enseguida al suplicio». Esto es desafiante para el poderoso\, que solo sabe matar e infundir miedo.\nPor fin\, ante su inquebrantable determinación\, sus verdugos se quitan la máscara de amistad y muestran su ferocidad asesina. Se dan por ofendidos con las palabras de Eleazar\, quien es ejecutado a garrotazos\, muerte cruel y destinada a servir de advertencia a los demás judíos. Pero antes de morir\, a modo de testamento\, afirma su aceptación voluntaria de la muerte por fidelidad al Señor: «aguanto en mi cuerpo los crueles dolores de la flagelación… en mi alma los sufro con gusto por respeto a él». Su vida\, definitivamente\, permanece como testimonio no solo para los jóvenes –como él quería– sino para la nación entera.\n\nEs indudable que el relato de esta muerte tiene la finalidad de infundir coraje y firmeza a los israelitas en tiempos de persecución. Y la historia posterior muestra que lo logra. También estos relatos edificaron y estimularon a muchas generaciones de cristianos\, que se inspiraron en ellos para ofrecer resistencia a los poderes enemigos de su fe.\nNo obstante\, hoy hay cristianos que siguen siendo objeto de atropellos parecidos tanto en la arbitrariedad como en la crueldad. Muchos hermanos nuestros son señalados\, cazados como animales de presa y ejecutados de forma ignominiosa («con el debido cumplimiento de los requisitos de ley»). A los autores de semejante atrocidad nos les alcanzarán las lágrimas para llorar su vergüenza. La historia los juzgará. Nosotros podemos solidarizarnos con las víctimas apoyándolas\, buscando la misma coherencia de fe\, declarando con valor y sin arrogancia esa misma fe\, y orando por los perseguidos y sus familias.\nLa celebración de la eucaristía nos ayude a ser más solidarios con los perseguidos a causa de la fe al abrazarnos a Jesucristo\, «el testigo fiel»\, y al empeñarnos en realizar en nuestras vidas la entrega del Señor.\nFeliz martes.
URL:https://diocesisdesincelejo.org/calendario/martes-de-la-xxxiii-semana-del-tiempo-ordinario-ano-i/
CATEGORIES:Palabra y reflexión del día
END:VEVENT
BEGIN:VEVENT
DTSTART;VALUE=DATE:20191120
DTEND;VALUE=DATE:20191121
DTSTAMP:20260501T084639
CREATED:20191120T034724Z
LAST-MODIFIED:20191120T034724Z
UID:10084-1574208000-1574294399@diocesisdesincelejo.org
SUMMARY:Miércoles de la XXXIII semana del Tiempo Ordinario. Año I.
DESCRIPTION:Primera lectura\nLectura del segundo libro de los Macabeos (7\,1.20-31): \nEn aquellos días\, arrestaron a siete hermanos con su madre. El rey los hizo azotar con látigos y nervios para forzarlos a comer carne de cerdo\, prohibida por la Ley. Pero ninguno más admirable y digno de recuerdo que la madre. Viendo morir a sus siete hijos en el espacio de un día\, lo soportó con entereza\, esperando en el Señor.\nCon noble actitud\, uniendo un temple viril a la ternura femenina\, fue animando a cada uno\, y les decía en su lengua: «Yo no sé cómo aparecisteis en mi seno; yo no os di el aliento ni la vida\, ni ordené los elementos de vuestro organismo. Fue el creador del universo\, el que modela la raza humana y determina el origen de todo. Él\, con su misericordia\, os devolverá el aliento y la vida\, si ahora os sacrificáis por su ley.»\nAntíoco creyó que la mujer lo despreciaba\, y sospechó que lo estaba insultando. Todavía quedaba el más pequeño\, y el rey intentaba persuadirlo\, no sólo con palabras\, sino que le juraba que si renegaba de sus tradiciones lo haría rico y feliz\, lo tendría por amigo y le daría algún cargo. Pero como el muchacho no hacía ningún caso\, el rey llamó a la madre y le rogaba que aconsejase al chiquillo para su bien.\nTanto le insistió\, que la madre accedió a persuadir al hijo; se inclinó hacia él y\, riéndose del cruel tirano\, habló así en su idioma: «Hijo mío\, ten piedad de mí\, que te llevé nueve meses en el seno\, te amamanté y crié tres años y te he alimentado hasta que te has hecho un joven. Hijo mío\, te lo suplico\, mira el cielo y la tierra\, fíjate en todo lo que contienen y verás que Dios lo creó todo de la nada\, y el mismo origen tiene el hombre. No temas a ese verdugo\, no desmerezcas de tus hermanos y acepta la muerte. Así\, por la misericordia de Dios\, te recobraré junto con ellos.»\nEstaba todavía hablando\, cuando el muchacho dijo: «¿Qué esperáis? No me someto al decreto real. Yo obedezco los decretos de la ley dada a nuestros antepasados por medio de Moisés. Pero tú\, que has tramado toda clase de crímenes contra los hebreos\, no escaparás de las manos de Dios.» \nPalabra de Dios\n\n\nSalmo\nSal 16\,1.5-6.8.15 \nR/. Al despertar\, Señor\, me saciaré de tu semblante \nSeñor\, escucha mi apelación\,\natiende a mis clamores\,\npresta oído a mi súplica\,\nque en mis labios no hay engaño. R/. \nMis pies estuvieron firmes en tus caminos\,\ny no vacilaron mis pasos.\nYo te invoco porque tú me respondes\, Dios mío;\ninclina el oído y escucha mis palabras. R/. \nGuárdame como a las niñas de tus ojos\,\na la sombra de tus alas escóndeme.\nPero yo con mi apelación vengo a tu presencia\,\ny al despertar me saciaré de tu semblante. R/.\n\n\nEvangelio de hoy\nLectura del santo evangelio según san Lucas (19\,11-28): \nEn aquel tiempo\, dijo Jesús una parábola; el motivo era que estaba cerca de Jerusalén\, y se pensaban que el reino de Dios iba a despuntar de un momento a otro.\nDijo\, pues: «Un hombre noble se marchó a un país lejano para conseguirse el título de rey\, y volver después. Llamó a diez empleados suyos y les repartió diez onzas de oro\, diciéndoles: “Negociad mientras vuelvo.” Sus conciudadanos\, que lo aborrecían\, enviaron tras él una embajada para informar: “No queremos que él sea nuestro rey.” Cuando volvió con el título real\, mandó llamar a los empleados a quienes había dado el dinero\, para enterarse de lo que había ganado cada uno. El primero se presentó y dijo: “Señor\, tu onza ha producido diez.” Él le contestó: “Muy bien\, eres un empleado cumplidor; como has sido fiel en una minucia\, tendrás autoridad sobre diez ciudades.” El segundo llegó y dijo: “Tu onza\, señor\, ha producido cinco.” A ése le dijo también: “Pues toma tú el mando de cinco ciudades.” El otro llegó y dijo: “Señor\, aquí está tu onza; la he tenido guardada en el pañuelo; te tenía miedo\, porque eres hombre exigente\, que reclamas lo que no prestas y siegas lo que no siembras.” Él le contestó: “Por tu boca te condeno\, empleado holgazán. ¿Conque sabías que soy exigente\, que reclamo lo que no presto y siego lo que no siembro? Pues\, ¿por qué no pusiste mi dinero en el banco? Al volver yo\, lo habría cobrado con los intereses.” Entonces dijo a los presentes: “Quitadle a éste la onza y dádsela al que tiene diez.” Le replicaron: “Señor\, si ya tiene diez onzas.” “Os digo: ‘Al que tiene se le dará\, pero al que no tiene se le quitará hasta lo que tiene.’ Y a esos enemigos míos\, que no me querían por rey\, traedlos acá y degolladlos en mi presencia.”»\nDicho esto\, echó a andar delante de ellos\, subiendo hacia Jerusalén. \nPalabra del Señor\n\n\nLa reflexión del padre Adalberto\, nuestro vicario general\n\n\nMiércoles de la XXXIII semana del Tiempo Ordinario. Año I.\n\nContinuamos en el segundo libro. Después del anciano Eleazar\, vienen siete jóvenes\, todos hijos de una misma madre. Se percibe la alusión a Sion como «madre» (cf. Isa 49; 54; 60; 62). En Jer 15\,9 se encuentra la figura de Sion\, madre de siete hijos\, personificación del pueblo y sus pobladores. Esa parece ser la función de este relato. Eleazar representaba la tradición; la madre y sus siete hijos representan las generaciones sucesivas del pueblo raso. El hecho de que no se den sus nombres apunta a la representación simbólica.\nCon el trasfondo del salmo 139/138\,13-24 se formula esta meditación que tiende el puente entre la creación y la resurrección\, declarada aquí sin ambages. Cuanto más afirma el tirano su poder de matar\, tanto más audazmente el creyente afirma la fuerza de vida que procede del Creador. Se advierte un tono de burla: el tirano asesino fracasa dramáticamente\, porque no infunde el miedo con el que pretendía imponerse ni logra eliminar la vida que pretende suprimir pero\, en cambio\, frustra definitivamente la suya\, la que en vano intenta afirmar.\n\n2Mac 7\,1.20-31.\nEn una lucha desigual\, los débiles desafían al poderoso simplemente con un «no». Primero\, se niegan a acatar la imposición del rey por su fidelidad a la Ley de sus antepasados. La saña del rey muestra su exasperación impotente ante la conciencia de los que se niegan a obedecer sus órdenes. Cuanto más alarde de crueldad hace\, más se fortalece la resistencia de la madre y de sus hijos\, que se sienten todos en la presencia del Señor y objeto de su misericordia. La respuesta en lengua materna: «¡No comeré!» resuena como un grito de combate de quienes\, sin armas\, luchan contra el que dispone de todos los instrumentos de tortura. La palabra de las víctimas resulta más escalofriante y amenazadora que sus refinadas torturas: «Tú\, malvado\, nos arrancas la vida presente. Pero cuando hayamos muerto por su Ley\, el rey del universo nos resucitará para una vida eterna».\nCada uno lo dice a su manera. El autor va mostrando el tormento de los jóvenes uno a uno. Cada uno responde con tal entereza que parece que el autor se regodeara en la humillación del poderoso que no logra hacerse respetar (temer). El primero afirma que todos están listos a morir antes que quebrantar la Ley. Pero faltan seis\, la afirmación está por demostrar. El rey lo hace torturar espantosamente para atemorizar a los restantes. Pero el segundo\, después de las primeras torturas\, pronuncia el fatídico «no comeré»\, y desafía a Antíoco con su fe en que «el rey del universo» (por encima de todo rey) los resucitará «para una vida eterna». El tercero asombra al rey y a su corte por su valerosa determinación. El cuarto\, después de sus torturas\, declaró que valía la pena «morir a manos de los hombres»\, cuando se espera la resurrección de manos de Dios; y pronunció la amenaza de muerte definitiva contra Antíoco: «en cambio\, tú no resucitarás para la vida». El quinto le recordó al rey el hecho de ser «un simple mortal» arbitrario\, pero le anuncia que será víctima –él y los suyos– de ese abuso de poder. El sexto lo llama a desengañarse: «no pienses que vas a quedar impune». Todos han despreciado ese poder que él ostenta. Quedan la madre y el hermano menor (7\,2-19\, omitido).\nLa madre muestra entereza: temple viril y ternura femenina. Ella anima la fe en el «Creador del universo» y en su misericordia. En su primera intervención\, remite la existencia y la vida de sus hijos al designio creador de Dios\, y en su misericordia afinca la fe en la resurrección de sus fieles. En la segunda\, extiende el mismo razonamiento a la existencia del «cielo y de la tierra»\, el universo\, y afirma que Dios creó todo sin materia alguna preexistente («de la nada»)\, lo que sugiere que la existencia de las cosas es participación de la existencia misma de Dios.\nSaltando por encima de ella\, el rey pretende persuadir al menor\, pero el influjo de la madre es insobornable. Resulta patético el rey queriendo valerse de la madre para que convenza al más pequeño «para su bien». Este «bien» aquí se entiende de dos maneras divergentes: según el tirano\, conservando la vida física; según la madre\, conservando la fidelidad a la Ley. Y es tragicómica la burla que la madre hace del rey infundiéndole ánimo al hijo para que desacate la orden real. La madre\, al dar un paso más afirmando que Dios creó el universo sin material previo\, le da a entender al hijo que es más fácil para él resucitar a uno de la muerte\, dado que «el mismo origen tiene el hombre». Así las cosas\, aceptar la muerte –paradójicamente– es la forma de garantizar la vida\, lo mismo que hicieron sus hermanos mayores\, y la madre podrá reunir a todos sus hijos («te recobraré junto con ellos»).\nEl poder de un rey fracasa ante la ternura de una madre y la fragilidad de un niño creyentes. El niño responde a la súplica de la madre y se resiste a los halagos del tirano. Contrapone la voluntad del tirano a la voluntad de Dios («No me someto al decreto real. Yo obedezco los decretos de la Ley dada a nuestros antepasados por medio de Moisés»). Y apostrofa también al rey advirtiéndole que sus crímenes no quedarán impunes. En un extenso alegato\, asume la causa de sus hermanos y la reivindica\, al mismo tiempo que le anuncia al rey que la «ira» del Todopoderoso (es decir\, la reprobación de Dios por los pecados de Israel) se detendrá en el martirio que sufren los siete hermanos\, en tanto que él\, el tirano\, en medio de tormentos\, se verá forzado a reconocer que el Señor es el único Dios (cf. 7\,32-40\, omitido).\nCuando mata a la madre\, ya ella lo había vencido siete veces\, una por cada hijo. Y ella corona la victoria con su propia muerte.\n\nAquí hay una formidable lección: aunque todo el pueblo de Dios muriera mártir\, siempre será vencedor. El tirano asesino no se sostendrá. Su derrota no es meramente psicológica. El pueblo de Dios tiene la vida asegurada\, en tanto que el homicida no tiene vida eterna (cf. 1Jn 3\,15). Esta lección de fe vale del mismo modo\, y con más robusta verdad\, para el pueblo de la nueva alianza. La muerte y resurrección de Jesucristo nos dan la certeza de ello. Desde los cristianos sacrificados en todo el mundo a causa de su fe\, hasta las víctimas inocentes de los atracos callejeros y de los atentados terroristas\, todos ellos tienen un Redentor\, alguien que se ocupa de su causa y que los reivindicará ante su Padre del cielo. El cielo y la tierra pasarán\, pero sus promesas de vida se cumplirán. Y entonces será el llanto y el rechinar de dientes para los que pusieron su confianza en el miedo y en la muerte.\nSigamos celebrando asiduamente la eucaristía; cada vez que comemos de ese pan y bebemos de ese cáliz anunciamos la muerte del Señor (que venció la muerte)\, proclamamos con gozosa certeza su resurrección\, y esperamos seguros su gloriosa venida para reivindicar a los suyos. Nuestros mártires no verán frustrada su esperanza.\nFeliz miércoles.
URL:https://diocesisdesincelejo.org/calendario/miercoles-de-la-xxxiii-semana-del-tiempo-ordinario-ano-i/
CATEGORIES:Palabra y reflexión del día
END:VEVENT
BEGIN:VEVENT
DTSTART;VALUE=DATE:20191121
DTEND;VALUE=DATE:20191122
DTSTAMP:20260501T084639
CREATED:20191121T130920Z
LAST-MODIFIED:20191121T132014Z
UID:10088-1574294400-1574380799@diocesisdesincelejo.org
SUMMARY:Jueves de la XXXIII semana del Tiempo Ordinario. Año I.
DESCRIPTION:Primera lectura\n\nLectura del segundo libro de los Macabeos (2\,15-29): \nEn aquellos días\, los funcionarios reales encargados de hacer apostatar por la fuerza llegaron a Modín\, para que la gente ofreciese sacrificios\, y muchos israelitas acudieron a ellos. Matatías se reunió con sus hijos\, y los funcionarios del rey le dijeron: «Eres un personaje ilustre\, un hombre importante en este pueblo\, y estás respaldado por tus hijos y parientes. Adelántate el primero\, haz lo que manda el rey\, como lo han hecho todas las naciones\, y los mismos judíos\, y los que han quedado en Jerusalén. Tú y tus hijos recibiréis el título de grandes del reino\, os premiarán con oro y plata y muchos regalos.»\nPero Matatias respondió en voz alta: «Aunque todos los súbditos en los dominios del rey le obedezcan\, apostatando de la religión de sus padres\, y aunque prefieran cumplir sus órdenes\, yo\, mis hijos y mis parientes viviremos según la alianza de nuestros padres. El cielo nos libre de abandonar la ley y nuestras costumbres. No obedeceremos las órdenes del rey\, desviándonos de nuestra religión a derecha ni a izquierda.»\nNada más decirlo\, se adelantó un judío\, a la vista de todos\, dispuesto a sacrificar sobre el ara de Modin\, como lo mandaba el rey. Al verlo\, Matatias se indignó\, tembló de cólera y en un arrebato de ira santa corrió a degollar a aquel hombre sobre el ara. Y entonces mismo mató al funcionario real\, que obligaba a sacrificar\, y derribó el ara. Lleno de celo por la ley\, hizo lo que Fineés a Zinirí\, hijo de Salu.\nLuego empezó a gritar a voz en cuello por la ciudad: «El que sienta celo por la ley y quiera mantener la alianza\, ¡que me siga!»\nDespués se echó al monte con sus hijos\, dejando en el pueblo cuanto tenía. Por entonces\, muchos bajaron al desierto para instalarse allí\, porque deseaban vivir según derecho y justicia. \nPalabra de Dios \n\n\n\nSalmo\n\nSal 49\,1-2.5-6.14-15 \nR/. Al que sigue buen camino\nle haré ver la salvación de Dios \nEl Dios de los dioses\, el Señor\, habla:\nconvoca la tierra de oriente a occidente.\nDesde Sión\, la hermosa\, Dios resplandece. R/. \n«Congregadme a mis fieles\,\nque sellaron mi pacto con un sacrificio.»\nProclame el cielo su justicia;\nDios en persona va a juzgar. R/. \n«Ofrece a Dios un sacrificio de alabanza\,\ncumple tus votos al Altísimo\ne invócame el día del peligro:\nyo te libraré\, y tú me darás gloria.» R/. \n\n\n\nEvangelio de hoy\n\nLectura del santo evangelio según san Lucas (19\,41-44): \nEn aquel tiempo\, al acercarse Jesús a Jerusalén y ver la ciudad\, le dijo llorando: «¡Si al menos tú comprendieras en este día lo que conduce a la paz! Pero no: está escondido a tus ojos. Llegará un día en que tus enemigos te rodearán de trincheras\, te sitiarán\, apretarán el cerco\, te arrasarán con tus hijos dentro\, y no dejarán piedra sobre piedra. Porque no reconociste el momento de mi venida.» \nPalabra del Señor \n\n\n\nLa reflexión del padre Adalberto\, nuestro vicario general \n\n\nJueves de la XXXIII semana del Tiempo Ordinario. Año I.\n\nDespués de los atropellos de Antíoco\, surge la previsible reacción de los que no compartían las costumbres paganas. Ahora se trata de imponer el sacrificio para celebrar el día del natalicio del rey Antíoco (cf. 2Mac 6\,7). Se trata de la presentación de los héroes del relato\, pero no como un grupo de militares\, sino como una familia de «leales» (fieles: חָסִידִים) al Señor y a su Ley.\nEl autor presenta a Matatías (מַתִּתְיָה: «regalo del Señor») y a sus cinco hijos\, que se lamentan por las desgracias que azotan a su pueblo y manifiestan por eso dolor y tristeza. La profanación del altar (1\,59) llevó al colmo los atropellos\, y Matatías reaccionó con un largo y sentido lamento\, al que se sumaron sus hijos con expresiones de duelo. Los nombres y apodos de los hijos son estos: Juan («el Feliz»)\, Simón («el Fanático»)\, Judas («el Designado»)\, Lázaro («el Despierto»)\, y Jonatán («el Favorito»). El significado de los apodos es bastante conjetural. El de Judas\, trasliterado Macabeo (Μακκαβαῖος) no es probable que signifique «Martillo»\, porque los apodos se los daban a niños a temprana edad\, o al nacer. Josefo presenta a Matatías como «hijo» de Asamonaios\, de donde procede la designación «asmoneos»\, que se aplicó posteriormente a la dinastía de los hijos de Matatías. Los judíos que no se dejaron helenizar se llamaron «asideos» (hebreo חָסִיד)\, y varios de ellos apoyaron a Judas\, pero luego se apartaron y se declararon enemigos de los asmoneos\, y se llamaron «separados» (פְרוּשִים)\, de donde surgieron los «fariseos».\n\n1Mac 2\,15-29.\nLa escena que sigue es importante para el autor del libro\, porque con ella muestra la naturaleza de la actuación de Matatías y sus hijos. No son simples héroes militares\, son fieles creyentes. La razón última de su intervención es profundamente religiosa. Por eso\, los funcionarios del rey se presentan con la misión de forzar a los judíos a apostatar de su fe.\nLa intención de los funcionarios es clara: «hacer apostatar por la fuerza». Matatías se estableció en Modín porque no quiso participar de la apostasía generalizada que vio en Jerusalén\, en donde había nacido. Es de suponer\, entonces\, que su presencia y la de sus hijos en la reunión citada por los funcionarios reales tiene intenciones adversas a dicha apostasía. Los funcionarios recurren al halago\, reconociéndole liderazgo a Matatías y su familia\, e invitándolo a someterse el rey con el fin de obtener el título de grandes del reino («amigos del rey»)\, con prebendas de oro y plata. El título corresponde a una jerarquía de distinciones honoríficas heredadas de la corte persa\, que se clasificaba así: amigos\, honorables amigos\, primeros amigos\, amigos primeros y preferidos. Son cuatro grados\, de los cuales se les ofrece a Matatías y a sus hijos el máximo. Se pueden encontrar alusiones a los «primeros amigos» (cf. 10\,65; 11\,27; 2Mac 8\,9). Era un honor tentador.\nLa respuesta de Matatías es un «no» sin matices y en voz alta: «yo\, mis hijos y mis parientes viviremos según la alianza de nuestros padres… No obedeceremos las órdenes del rey…». Este pronunciamiento público tiene como objetivo manifestar que no sienten temor frente al rey ni a sus esbirros\, por un lado\, y\, por el otro\, pretende enardecer a la población. La invocación que él hace («¡líbrenos de abandonar la Ley y nuestras costumbres!») apela a la misericordia de Dios (no lo nombra\, quizá por respeto\, quizá por el ambiente de culto idolátrico en el que está). Aquí hay otro rasgo de la piedad o lealtad de Matatías y sus hijos que el narrador quiere subrayar. Ellos no se apoyan en sus fuerzas físicas sino en la ayuda compasiva de Dios para sus fieles. Dado que les toca escoger entre el Señor y el rey\, no vacilan en optar por el Señor.\nEl miedo hizo presa de un judío que decidió con hechos discrepar de Matatías y se adelantó a sacrificar\, optando por el rey; Matatías lo degolló sobre el ara\, inspirado en el celo por la alianza (cf. Deu 13\,7-12; Exo 34\,12-13). Se trata de dar una lección y de erradicar la idolatría de en medio del pueblo. Además\, mató al funcionario real «que obligaba a sacrificar» (Josefo lo llama Báquides y Apeles) y volteó el ara del sacrificio. Este hecho es relacionado con la acción de Fineés\, narrada en Num 25\,6-15 y recordada también en Sal 106\,28-31 y en Sir 45\,23. El narrador quiere dejar claro que Matatías actuó conforme a la Ley La violencia engendró violencia\, y la tiranía provocó la revuelta. Por eso\, Matatías levantó aún más la voz («empezó a gritar a voz en cuello»)\, recorrió Modín invitando a la rebelión para irse con él y sus hijos a la montaña de Judá (cf. Neh 8\,15). La razón que invoca es otro de los aspectos que el narrador quiere destacar: «el que sienta celo por la Ley y quiera mantener la alianza\, ¡que me siga!». Ese es el término determinante: «celo». Es el amor exclusivo y ardiente por «la Ley» –como expresión de la voluntad divina– y por «la alianza» con el Señor –como expresión de la relación personal y comunitaria con él– lo que da razón a la rebelión y a las decisiones que tomarán en adelante. Esto era tan importante para ellos\, que por ese celo dejaron en el pueblo todo cuanto tenían.\nMuchos –inhábiles quizá para la guerra\, o no deseosos de embarcarse en tal aventura\, o sintiendo incompatibilidad entre la guerra y su fe–\, para resistirse a obedecerle al rey se fueron al desierto\, que era refugio tradicional de los disidentes políticos (cf. 1\,53; 1Sam 23\,14).\n\nHasta el momento\, las reacciones ante la tiranía que proscribía el judaísmo y prescribía la religión del rey solo había suscitado resistencia firme con un «no» contundente\, por parte de Eleazar y por parte del pueblo (la madre y sus siete hijos). Ahora esa negativa se reafirma con la resistencia violenta. La muerte del judío cobarde y del funcionario real son la respuesta de los desesperados ante el ultraje a sus convicciones\, y se abre paso la sombría posibilidad del exterminio del pueblo.\nSi buscamos una diferencia entre las tres formas de fidelidad\, encontramos que\, por un lado\, el anciano Eleazar solo ve dos opciones: una muerte honrosa o una vida infame (cf. 2Mac 6\,19)\, y\, pensando en los jóvenes y en su responsabilidad ante Dios\, quiso dar testimonio de una muerte noble (cf. 2Mac 6\,24-28). Por el otro\, la madre y los hijos\, apoyados en la misericordia de Dios\, y ciertos de que él los resucitaría si morían por la Ley\, optaron por entregar sus vidas antes que renegar de la alianza con el Señor. Por último\, Matatías y sus hijos\, alegando celo por la Ley del Señor\, se creyeron en el deber de defender\, al precio de sus vidas\, la Ley y la alianza con Dios.\nSentimos que la segunda forma es la que más nos acerca a la fidelidad de Jesús\, pero las otras dos están siempre ahí como tentadoras posibilidades. Solo entrando cada vez más en el misterio de la eucaristía podremos identificarnos y configurarnos con Jesús.\nFeliz jueves eucarístico y vocacional.
URL:https://diocesisdesincelejo.org/calendario/jueves-de-la-xxxiii-semana-del-tiempo-ordinario-ano-i/
CATEGORIES:Palabra y reflexión del día
END:VEVENT
BEGIN:VEVENT
DTSTART;VALUE=DATE:20191122
DTEND;VALUE=DATE:20191123
DTSTAMP:20260501T084639
CREATED:20191122T135147Z
LAST-MODIFIED:20191122T135412Z
UID:10094-1574380800-1574467199@diocesisdesincelejo.org
SUMMARY:Viernes de la XXXIII semana del Tiempo Ordinario. Año I.
DESCRIPTION:Primera lectura\nLectura del primer libro de los Macabeos (4\,36-37.52-59): \nEn aquellos días\, Judas y sus hermanos propusieron: «Ahora que tenemos derrotado al enemigo\, subamos a purificar y consagrar el templo.»\nSe reunió toda la tropa\, y subieron al monte Sión. El año ciento cuarenta y ocho\, el día veinticinco del mes noveno\, que es el de Casleu\, madrugaron para ofrecer un sacrificio\, según la ley\, en el nuevo altar de los holocaustos recién construido. En el aniversario del día en que lo habían profanado los paganos\, lo volvieron a consagrar\, cantando himnos y tocando cítaras\, laúdes y platillos. Todo el pueblo se postró en tierra\, adorando y alabando a Dios\, que les había dado éxito. Durante ocho días\, celebraron la consagración\, ofreciendo con júbilo holocaustos y sacrificios de comunión y de alabanza. Decoraron la fachada del templo con coronas de oro y rodelas. Consagraron también el portal y las dependencias\, poniéndoles puertas. El pueblo entero celebró una gran fiesta\, que canceló la afrenta de los paganos. Judas\, con sus hermanos y toda la asamblea de Israel\, determinó que se conmemorara anualmente la nueva consagración del altar\, con solemnes festejos\, durante ocho días\, a partir del veinticinco del mes de Casleu. \nPalabra de Dios\n\n\nSalmo\n1Cro 29\,10.11abc.11d-12a.12bed \nR/. Alabamos\, Señor\, tu nombre glorioso \nBendito eres\, Señor\, Dios de nuestro padre Israel\,\npor los siglos de los siglos. R/. \nTuyos son\, Señor\, la grandeza y el poder\,\nla gloria\, el esplendor\, la majestad\,\nporque tuyo es cuanto hay en cielo y tierra. R/. \nTú eres rey y soberano de todo.\nDe ti viene la riqueza y la gloria. R/. \nTú eres Señor del universo\,\nen tu mano está el poder y la fuerza\,\ntú engrandeces y confortas a todos. R/.\n\n\nEvangelio de hoy\nLectura del santo evangelio según san Lucas (19\,45-48): \nEn aquel tiempo\, entró Jesús en el templo y se puso a echar a los vendedores\, diciéndoles: «Escrito está: “Mi casa es casa de oración”; pero vosotros la habéis convertido en una “cueva de bandidos.”»\nTodos los días enseñaba en el templo. Los sumos sacerdotes\, los escribas y los notables del pueblo intentaban quitarlo de en medio; pero se dieron cuenta de que no podían hacer nada\, porque el pueblo entero estaba pendiente de sus labios. \nPalabra del Señor\n\n\nLa reflexión del padre Adalberto\, nuestro vicario general\n\nViernes de la XXXIII semana del Tiempo Ordinario. Año I.\n\nLos que buscaron refugio en el desierto «porque deseaban vivir según el derecho y la justicia» (1Mac 2\,29) se albergaron en cuevas (cf. 2\,31). Los funcionarios del rey los persiguieron hasta el desierto y los atacaron en sábado. Los judíos no respondieron al ataque por ser día de precepto\, sino que se replegaron en sus cuevas. Los funcionarios del rey amontonaron ramas en las bocas de las cuevas y les prendieron fuego\, matándolos a todos por asfixia. El «no» al rey y el «sí» a la Ley los condujo a una muerte con este grito: «¡Muramos todos con la conciencia limpia! El cielo y la tierra son testigos de que ustedes nos matan contra todo derecho». Matatías y sus hijos\, tras una reunión de deliberación\, decidieron que la vida estaba por encima del precepto. La rebelión de los Macabeos se produjo después de mucho sufrimiento y martirio por parte de los israelitas.\nMatatías y sus 5 hijos\, con la horda que se les unió\, han venido hostigado y desmoralizado con éxito las tropas de Antíoco IV. Este tuvo que reunir sus tropas urgido por la necesidad de sujetar al sátrapa de Armenia\, Artaxias\, que se había declarado independiente después de la muerte del rey Antíoco III. Además\, tenía que recuperar otras provincias orientales\, que protegían su reino de la creciente amenaza de los partos. Sus dominios estaban agitados\, y esta agitación favorecía la causa de los macabeos. Por otro lado\, sostener un ejército de mercenarios es costoso\, y\, como la lealtad depende de la paga\, las dificultades económicas debilitaban las fuerzas del rey.\n\n1Mac 4\,36-37.52-59.\nFalta un golpe importante: consolidar la fe\, para que el pueblo sienta cercano al Señor. Por eso deciden purificar y consagrar el templo. Por «purificar» se entiende el hecho de borrar del mismo todo signo del paso de los gentiles por el templo y reparar los daños causados por su devastadora presencia. Por «consagrar» se entiende la separación de su espacio para dedicarlo exclusivamente al culto divino. Tienen que tomar decisiones de gran responsabilidad\, como la de destruir el altar de los holocaustos para construir uno nuevo\, así como la de renovar sus utensilios\, pero tales acciones tienen una enorme carga simbólica: expulsar de su lugar sagrado al abominable pagano.\nCon el transcurso del tiempo\, este acontecimiento será celebrado con variadas denominaciones: «Dedicación» (ἐγκαινισμός: 1Mac 4\,59; 2Mac 2\,9.19; ἐγκαίνια: Jn 10\,22)\, también: «Purificación» (καθαρισμός: 2Mac 2\,16.18; 10\,3.5)\, «Chozas» (σκηνοπηγία: 2Mac 1\,8.18)\, o\, según Favio Josefo\, fiesta de las «Luces» (φώτα)\, porque se celebraba como la fiesta de las Chozas (cf. Lev 23-33-36). Pero es más conocida por su nombre hebreo\, «Janucá» (חֲנֻכָה).\nLa propuesta de Judas de «purificar» el lugar (cf. vv. 36-51) y «consagrar» el santuario (cf. vv. 52-61) implica tanto el rescate de lo que los paganos habían saqueado y profanado como la victoria del Señor y de sus fieles sobre la impiedad de los paganos y su voluntad de blasfemia. Dado que el templo era el centro de la vida religiosa del pueblo\, y su existencia era exigencia para observar los preceptos cultuales de la Ley\, la reanudación de la relación del pueblo con el Señor requería\, ineludiblemente la restauración del mismo para que el pueblo se reconciliara con el Señor.\nLa primera inspección que hace «toda la tropa» estremeció su sensibilidad: «el santuario desolado\, el altar profanado\, las puertas incendiadas\, la maleza creciendo como matorrales en una ladera\, y las dependencias del templo derruidas». Esto provocó una reacción de dolor y penitencia por parte de la tropa\, y un gran clamor hecho oración (cf. vv. 36-40).\n«Madrugaron» es un modismo hebreo (שׁכם) que se expresa en griego (ὀρθρίζω) con significación semejante a una de las acepciones de «madrugar» en español\, que es «darse prisa» en hacer algo (cf. 6\,33; Sl 63\,2; Is 26\,9). Están urgidos por llevar a cabo la purificación y consagración del lugar por lo significativo que es para ellos que esto se haga en ese preciso día. Tiene un valor simbólico muy alto el hecho de sea precisamente el mismo día en que lo habían profanado los paganos. Se cerraba así un ciclo de ignominia. Y ofrecieron sacrificios según la Ley en el nuevo altar\, erigido para reemplazar el profanado\, con manifestaciones festivas. Imperceptiblemente\, se ha pasado de la mera presencia de la tropa a la de la asamblea plenaria que cantaba himnos y tocaba cítaras\, laúdes y platillos: «Todo el pueblo se postró en tierra adorando y alabando a Dios\, que les había dado éxito». Este pueblo alaba a su Dios por haberle dado éxito en su propósito de recuperar la autonomía y la libertad de darle culto. Los ocho días de celebración desbordan la semana de siete días\, con lo cual expresan la trascendencia del júbilo que los embarga. Restituyeron también los motivos ornamentales que había sido arrancados de la facha del templo (cf. 1\,22 con 4\,57) y repusieron las puertas de sus dependencias. Judas\, junto con sus hermanos y con toda la asamblea de Israel acordaron «celebrar anualmente la nueva consagración del altar con solemnes festejos durante ocho días\, a partir del veinticinco de diciembre. Esta fiesta se hizo tan popular\, que no solo canceló la afrenta de los paganos\, sino que perduró incluso hasta después de la destrucción del templo a manos de cuatro legiones romanas al mando de Tito\, en el año 70 d. C.\nLa fiesta significa la alegría de recuperar su relación con Dios como pueblo\, al tiempo que le dan gracias por haberles dado la victoria sobre el enemigo. Lo significativo de esta fiesta es el hecho de que se celebra en el tercer aniversario de la profanación del templo por parte de los paganos (cuando se ofreció el primer sacrificio a Zeus: 1Mac 11\,59). La fiesta duró ocho días\, y dio origen a la Janucá\, que coincide con la Navidad cristiana\, el 25 de diciembre. Se sienten libres del yugo opresor y de la ignominia que los avergonzaba.\n\nLa purificación y consagración del templo es ocasión propicia para reflexionar en el templo que son el cristiano y su comunidad. Es grande la pena que causa la profanación de templos\, capillas y oratorios en nuestras comunidades. En ocasiones\, incluso si es obra de alienados mentales\, los atropellos y la destrucción que ocasionan provocan reacciones de indignación. Pero no se nota la misma tristeza cuando la profanación se da en los templos vivos (las personas individualmente consideradas que soportan la injusticia\, el abuso y la corrupción)\, o en las iglesias (domésticas o parroquiales) que se alejan del Señor haciéndose cómplices del «pecado del mundo». De hecho\, hay rituales públicos de desagravio en el caso de los edificios\, pero no hay manifestaciones de duelo –como podrían ser las celebraciones penitenciales colectivas– para reconocer y enmendar la profanación de los consagrados al Señor que son víctimas de la tiranía del dinero o del poder.\nLos tiempos de Adviento y Cuaresma podrían ser ocasiones para «purificar y volver a consagrar» los templos vivos del Dios vivo\, en los que habita el Espíritu Santo por la fe en el Mesías Jesús.\nEl «rito penitencial» del comienzo de la misa debiera tener explícitamente ese tinte para recibir dignamente al Señor en el sacramento eucarístico.\nFeliz viernes.
URL:https://diocesisdesincelejo.org/calendario/viernes-de-la-xxxiii-semana-del-tiempo-ordinario-ano-i/
CATEGORIES:Palabra y reflexión del día
END:VEVENT
BEGIN:VEVENT
DTSTART;VALUE=DATE:20191123
DTEND;VALUE=DATE:20191124
DTSTAMP:20260501T084639
CREATED:20191123T131922Z
LAST-MODIFIED:20191123T131922Z
UID:10098-1574467200-1574553599@diocesisdesincelejo.org
SUMMARY:Sábado de la XXXIII semana del Tiempo Ordinario. Año I.
DESCRIPTION:Primera lectura\nLectura del primer libro de los Macabeos (6\,1-13): \nEn aquellos días\, el rey Antíoco recorría las provincias del norte\, cuando se enteró de que en Persia había una ciudad llamada Elimaida\, famosa por su riqueza en plata y oro\, con un templo lleno de tesoros: escudos dorados\, lorigas y armas dejadas allí por Alejandro\, el de Filipo\, rey de Macedonia\, que había sido el primer rey de Grecia. Antíoco fue allá e intentó apoderarse de la ciudad y saquearla; pero no pudo\, porque los de la ciudad\, dándose cuenta de lo que pretendía\, salieron a atacarle. Antíoco tuvo que huir\, y emprendió el viaje de vuelta a Babilonia\, apesadumbrado. Entonces llegó a Persia un mensajero\, con la noticia de que la expedición militar contra Judá había fracasado: Lisias\, que había ido como caudillo de un ejército poderoso\, había huido ante el enemigo; los judíos\, sintiéndose fuertes con las armas y pertrechos\, y el enorme botín de los campamentos saqueados\, habían derribado el arca sacrílega construida sobre el altar de Jerusalén\, habían levantado en torno al santuario una muralla alta como la de antes\, y lo mismo en Betsur\, ciudad que pertenecía al rey. Al oír este informe\, el rey se asustó y se impresionó de tal forma que cayó en cama con una gran depresión\, porque no le habían salido las cosas como quería. Allí pasó muchos días\, cada vez más deprimido.\nPensó que se moría\, llamó a todos sus grandes y les dijo: «El sueño ha huído de mis ojos; me siento abrumado de pena y me digo: “¡A qué tribulación he llegado\, en qué violento oleaje estoy metido\, yo\, feliz y querido cuando era poderoso!” Pero ahora me viene a la memoria el daño que hice en Jerusalén\, robando el ajuar de plata y oro que había allí\, y enviando gente que exterminase a los habitantes de Judá\, sin motivo. Reconozco que por eso me han venido estas desgracias. Ya veis\, muero de tristeza en tierra extranjera.» \nPalabra de Dios\n\n\nSalmo\nSal 9\,2-3.4.6.16.19 \nR/. Gozaré\, Señor\, de tu salvación \nTe doy gracias\, Señor\, de todo corazón\,\nproclamando todas tus maravillas;\nme alegro y exulto contigo\ny toco en honor de tu nombre\, oh Altísimo. R/. \nPorque mis enemigos retrocedieron\,\ncayeron y perecieron ante tu rostro.\nReprendiste a los pueblos\, destruiste al impío\ny borraste para siempre su apellido. R/. \nLos pueblos se han hundido en la fosa que hicieron\,\nsu pie quedó prendido en la red que escondieron.\nÉl no olvida jamás al pobre\,\nni la esperanza del humilde perecerá. R/.\n\n\nEvangelio de hoy\nLectura del santo evangelio según san Lucas (20\,27-40): \nEn aquel tiempo\, se acercaron a Jesús unos saduceos\, que niegan la resurrección\, y le preguntaron: «Maestro\, Moisés nos dejó escrito: Si a uno se le muere su hermano\, dejando mujer\, pero sin hijos\, cásese con la viuda y dé descendencia a su hermano. Pues bien\, había siete hermanos: el primero se casó y murió sin hijos. Y el segundo y el tercero se casaron con ella\, y así los siete murieron sin dejar hijos. Por último murió la mujer. Cuando llegue la resurrección\, ¿de cuál de ellos será la mujer? Porque los siete han estado casados con ella.»\nJesús les contestó: «En esta vida\, hombres y mujeres se casan; pero los que sean juzgados dignos de la vida futura y de la resurrección de entre los muertos no se casarán. Pues ya no pueden morir\, son como ángeles; son hijos de Dios\, porque participan en la resurrección. Y que resucitan los muertos\, el mismo Moisés lo indica en el episodio de la zarza\, cuando llama al Señor “Dios de Abrahán\, Dios de Isaac\, Dios de Jacob”. No es Dios de muertos\, sino de vivos; porque para él todos están vivos.»\nIntervinieron unos escribas: «Bien dicho\, Maestro.»\nY no se atrevían a hacerle más preguntas. \nPalabra del Señor\n\n\nLa reflexión del padre Adalberto\, nuestro vicario general\n\nSábado de la XXXIII Semana del Tiempo Ordinario. Año I.\n\nAntíoco IV era un megalómano ambicioso de riquezas y poder. Cuando creyó haber consolidado su trono\, invadió el norte de Egipto (cf. 1Ma 1\,16-10). Después de eso\, invadió Judá y Jerusalén y saqueó el templo. Cuando Judas y sus hermanos comenzaron su exitosa guerra de guerrillas en su contra\, le adelantó la paga de un año a sus soldados para que estuvieran disponibles\, pero\, al notar que había perdido liquidez por disminución de ingresos\, por divisiones internas y por la miseria que su codicia había generado\, situación que había vivido antes\, emprendió un viaje para cobrar tributos en Persia. Dejó a Lisias al frente del gobierno\, desde el Éufrates hasta Egipto\, con la mitad de sus tropas e instrucciones para reprimir la rebelión macabea (cf. 1Mc 3\,27-37).\nAhora el autor narra la muerte de Antíoco\, que –según los historiadores– aconteció antes del fin de los trabajos de la restauración del templo\, pero el autor del libro la sitúa aquí en razón de sus intereses como redactor.\n\n\n1Mac 6\,1-13.\nNo hay noticias de una ciudad llamada Elimaida (forma griega de Elam\, gentilicio: Ἐλαμίτης); se trata\, más bien\, del país en torno a Susa\, antigua capital de Persia\, y más en concreto\, a la región montañosa del nordeste de dicha ciudad. El templo al que se refiere era el de Nanea-Artemis (cf. 2Mac 1\,13.15)\, y lo que mueve al rey son su insaciable codicia\, por un lado\, y su temor a quedar sin fondos en las arcas reales. La población le salió al encuentro lo repelió y le impidió el saqueo que planeaba. Se retiró a Babilonia\, pero antes de salir de Persia recibió noticias de que sus tropas habían sido vencidas en Judea. El autor se complace en destacar la reconstrucción del templo\, porque es de su interés\, pero es igualmente algo que muestra el fracaso del afán de dominación de tipo ideológico que Antíoco se proponía; así que también este hecho lo afecta. En realidad\, a Antíoco lo inspiraba la difusión que en su momento hizo Alejandro Magno de la cultura griega\, pero los métodos fueron diversos\, y los resultados que obtuvo fueron totalmente negativos.\nEl autor ya había descrito al rey como «un vástago perverso» y había vinculado con la condición de rehén que padeció en Roma su historia personal (1\,10). Para financiar la lealtad de sus tropas y para pagar los fuertes tributos que le debía a Roma\, necesitaba liquidez permanente. En aquel tiempo\, saquear templos era una opción rentable\, pero los sacerdotes y los devotos reaccionaban con violencia y resentimientos\, y eso constituía un factor desfavorable (cf. 2Mac 1\,13-16). Esto permite suponer que el rencor contra él estaba motivado en el nacionalismo y en la religión.\nEl relato de la muerte de Antíoco aparece aquí (6\,1-17) y en 2Mac 9\,1-29; 10\,9. Es evidente que este acontecimiento se prestaba para narrarlo de forma ejemplarizante\, quizá con una elegía (cf. Isa 14\, o Eze 32)\, y el autor de 2Mac lo explota al máximo. Este relato da por supuesto que esa muerte ocurrió a finales del año 149 –que comienza en otoño: cf. 1Mac 6\,16–\, después de que el templo fuera dedicado. En realidad –validando el cómputo de 1Mac 6\,16–\, Antíoco murió al comienzo de dicho año\, antes de la dedicación del templo. Es preferible el cómputo de 2Mac.\nAntíoco planeaba llegar a Babilonia\, pero solo logró llegar a Ecbátana (cf. 2Mac 9\,3)\, territorio persa (cf. 2Mac 6\,5)\, y allí tuvo noticias de las actividades de Judas. Lisias se había retirado y su expedición militar había fracasado; «los judíos habían derribado el ara sacrílega construida sobre el altar de Jerusalén» («la abominación»: 1\,15; 4\,43). Estos hechos se combinan para mostrarles a los destinatarios del libro la frustración que significaba para el invasor el fracaso de su intento de dominación e imposición de un culto idolátrico.\nEl tirano se desmorona y enferma\, dos realidades que lo privan de sus dos grandes seguridades. Siempre se sintió poderoso e invencible\, y ahora se ve derrotado; siempre pretendió disponer de a su antojo la vida de otros\, y ahora la suya está en peligro\, sin que su poder\, sus riquezas o su dignidad real puedan cambiar esa situación. Recuérdese el apodo que le dieron (ἐπιμανής: «loco»). Sus designios se estrellaron contra la frustración\, y solo le queda una insoportable pesadumbre.\nSu «confesión» ante sus propios dignatarios («sus amigos»: cf. 2\,18) es el reconocimiento de un fracaso culpable. El autor considera y opina que la muerte de Antíoco IV es un castigo por los muchos crímenes cometidos contra Judá\, omitiendo mencionar los daños ocasionados a tantos otros pueblos paganos. Particularmente\, este autor piensa que esta muerte «en tierra extranjera» es una sanción divina por el pillaje que perpetró contra el templo de Jerusalén. El autor de 2Mac reporta su muerte a manos de los adoradores de la diosa Nanea (1\,11-17). Pero\, aunque reconoce su manía de saquear templos (cf. 9\,2)\, también le atribuye su muerte a «una enfermedad invisible e incurable» (9\,5)\, presumiblemente un cáncer de estómago\, dada la descripción ofrecida –agudos e incesantes dolores abdominales y pestilente olor (cf. 2Mac 9\,5.9-12.28)–\, que el autor considera «castigo divino».\nAntíoco no se reconoce simplemente vencido\, sino responsable de su propio fiasco. Establece con amargura el contraste entre la dicha que sentía cuando era querido por ser poderoso y la culpa que siente por el daño que ha hecho: despojo violento y genocidio caprichoso. Confiesa que sus desgracias –en particular la tristeza de morir fuera de su patria– son consecuencia de sus decisiones. No hay en sus palabras expresión alguna de conversión\, solamente admisión de un fracaso que él mismo se procuró por dejarse arrastrar por su codicia\, su vanidad y su prepotencia.\n\nLa narración del autor es claramente favorable a los rebeldes judíos y desfavorable para los judíos helenizados y para los mismos griegos. No obstante\, esa es la lección de la historia: Todo reino dividido\, toda familia dividida se viene abajo (cf. Mc 3\,24). Hacer sociedad sobre desigualdades y polarizaciones para satisfacer vanidosas ansias de poder y disimulada codicia de riquezas ajenas es condenarse al fracaso. En el lenguaje moderno\, es una sociedad fallida\, inviable\, insostenible. En algún momento\, si no cambia\, colapsará. Los atropellos cometidos por Antíoco en contra de la vida de las personas\, de su libertad de pensamiento\, conciencia y de expresión\, de sus bienes y recursos de supervivencia\, de su autonomía nacional y cultural\, en fin\, en contra de la vida y de la convivencia\, lo llevaron a edificar sobre la injusticia un reino de suyo indefendible.\nQuienes celebramos la eucaristía nos comprometemos a buscar «el reinado de Dios y su justicia» en medio de esas sociedades fallidas y al precio de nuestra propia entrega\, imitando la de Jesús.\nFeliz sábado en compañía de María\, la madre del Señor.
URL:https://diocesisdesincelejo.org/calendario/sabado-de-la-xxxiii-semana-del-tiempo-ordinario-ano-i/
CATEGORIES:Palabra y reflexión del día
END:VEVENT
BEGIN:VEVENT
DTSTART;VALUE=DATE:20191124
DTEND;VALUE=DATE:20191125
DTSTAMP:20260501T084639
CREATED:20191124T143029Z
LAST-MODIFIED:20191124T143029Z
UID:10101-1574553600-1574639999@diocesisdesincelejo.org
SUMMARY:Solemnidad de Jesucristo\, rey del universo
DESCRIPTION:Primera lectura\nLectura del segundo libro de Samuel (5\,1-3): \nEn aquellos días\, todas las tribus de Israel se presentaron ante David en Hebron y le dijeron:\n«Hueso tuyo y carne tuya somos. Desde hace tiempo\, cuando Saúl reinaba sobre nosotros\, eras tú el que dirigía las salidas y entradas de Israel. Por su parte\, el Señor te ha dicho: “Tú pastorearás a mi pueblo Israel\, tú serás el jefe de Israel”».\nLos ancianos de Israel vinieron a ver al rey en Hebrón. El rey hizo una alianza con ellos en Hebrón\, en presencia del Señor\, y ellos le ungieron como rey de Israel. \nPalabra de Dios\n\n\nSalmo\nSal 121\,1-2.4-5 \nR/. Vamos alegres a la casa del Señor. \nV/. Qué alegría cuando me dijeron:\n¡«Vamos a la casa del Señor»!\nYa están pisando nuestros pies\ntus umbrales\, Jerusalén. R/. \nV/. Allá suben las tribus\, las tribus del Señor\,\nsegún la costumbre de Israel\,\na celebrar el nombre del Señor;\nen ella están los tribunales de justicia\,\nen el palacio de David. R/. \n\n\nSegunda lectura\nLectura de la carta del apóstol san Pablo a los Colosenses (1\,12-20): \nHermanos:\nDemos gracias a Dios Padre\, que os ha hecho capaces de compartir la herencia del pueblo santo en la luz.\nÉl nos ha sacado del dominio de las tinieblas\,\ny nos ha trasladado al reino del Hijo de su amor\,\npor cuya sangre hemos recibido la redención\,\nel perdón de los pecados.\nÉl es imagen del Dios invisible\,\nprimogénito de toda criatura;\nporque en él fueron creadas todas las cosas:\ncelestes y terrestres\, visibles e invisibles.\nTronos y Dominaciones\,\nPrincipados y Potestades;\ntodo fue creado por él y para él.\nÉl es anterior a todo\,\ny todo se mantiene en él.\nÉl es también la cabeza del cuerpo: de la Iglesia.\nÉl es el principio\, el primogénito de entre los muertos\, y así es el primero en todo.\nPorque en él quiso Dios que residiera toda la plenitud. Y por él y para él quiso reconciliar todas las cosas\,\nlas del cielo y las de la tierra\,\nhaciendo la paz por la sangre de su cruz. \nPalabra de Dios\n\n\nEvangelio de hoy\nLectura del santo evangelio según san Lucas (23\,35-43): \nEn aquel tiempo\, los magistrados hacían muecas a Jesús diciendo:\n«A otros ha salvado; que se salve a sí mismo\, si él es el Mesías de Dios\, el Elegido».\nSe burlaban de él también los soldados\, que se acercaban y le ofrecían vinagre\, diciendo:\n«Si eres tú el rey de los judíos\, sálvate a ti mismo».\nHabía también por encima de él un letrero:\n«Este es el rey de los judíos».\nUno de los malhechores crucificados lo insultaba diciendo:\n«¿No eres tú el Mesías? Sálvate a ti mismo y a nosotros».\nPero el otro\, respondiéndole e increpándolo\, le decía:\n«¿Ni siquiera temes tú a Dios\, estando en la misma condena? Nosotros\, en verdad\, lo estamos justamente\, porque recibimos el justo pago de lo que hicimos; en cambio\, éste no ha hecho nada malo».\nY decía:\n«Jesús\, acuérdate de mí cuando llegues a tu reino».\nJesús le dijo:\n«En verdad te digo: hoy estarás conmigo en el paraíso». \nPalabra del Señor \n\nLa reflexión del padre Adalberto\, nuestro vicario general \nXXXIV Domingo del Tiempo Ordinario. Ciclo C.\n\nEl último domingo del año litúrgico celebra a Jesús como rey. Esta afirmación requiere de una apropiada comprensión. Hay que entender en qué consiste esa realeza de Jesús\, y qué tiene que ver su reinado con el de Dios. En los evangelios se advierte la diferenciación entre el tiempo presente y el tiempo futuro\, y Mateo diferencia con claridad el reino del Hijo del Hombre del reino de su Padre (13\,41.43).\nEn «el tiempo presente»\, antes de la muerte\, se manifiesta Jesús como un ser histórico que realiza la presencia de Dios\, y luego\, a través de la Iglesia\, que es su «cuerpo»\, prolonga esa presencia en la historia. Reinar\, para él\, consiste en servir\, no en mandar. Su servicio es liberador\, por eso se solidariza con los excluidos de la tierra para dignificarlos; también es salvador\, por eso convoca a formar parte de una comunidad de vida.\nEn «el tiempo futuro»\, después de la muerte\, Dios Padre lo es todo en todos\, en el sentido de que su Espíritu es la única vida que anima a todos\, y su reinado consiste en hacernos sus hijos\, herederos de su gloria\, eternamente felices.\nEl reinado de Jesús se realiza en la historia\, y es la primera etapa del reinado de Dios. El reinado del Padre se realiza más allá de la historia\, y es definitivo.\n\nLc 23\,35-43.\nEl «trono» desde el cual reina Jesús es la cruz. Esto significa varias cosas a la vez:\n• Jesús reina desde el cadalso destinado a los «malhechores» (κακούργοι) y a los esclavos (δοῦλοι) rebeldes\, es decir\, desde el lugar en donde son condenados los excluidos.\n• Jesús reina precisamente cuando es considerado un «malhechor rebelde» por el poder político\, y un «maldito de Dios» por el poder religioso.\n• Jesús no reina por poder\, sino por amor; no reina eliminando a sus enemigos\, sino entregando su vida por amor a todos\, tanto por los amigos como por los enemigos.\nA partir de la relación de «los hombres» con los reyes paganos (cf. Lc 22\,25)\, y en total contraste con el reinado de Jesús\, Lucas describe las actitudes de los siguientes actores:\n1. Los sometidos al poder.\nEl pueblo asume una postura pasiva\, sumisa\, incapaz de discernir; y acepta de manera acrítica la legitimidad de un poder que mata la vida y hasta la aspiración a vivir. El evangelista lo describe como los «mirones» (cf. 14\,29)\, que se burlan del que no fue capaz de culminar lo que se propuso. A su juicio\, Jesús es el «malhechor» rebelde presentado por la propaganda oficial y que fracasó ante el aplastante poder de los dirigentes. Ese pueblo no se interroga si hay razones o si hay derecho para tratar así a un ser humano. Presencia la ejecución de Jesús como quien asiste a un «espectáculo» público (v. 28) completamente legal.\nLos sumos sacerdotes y los jefes se aseguraron de que el pueblo pensara respecto de Jesús lo que ellos pensaban\, y que sintiera por él el mismo odio que ellos le tenían. La pasividad del pueblo es una muestra evidente del control que ese poder despótico ejercía sobre la sociedad.\n2. Los que detentan el poder.\n• Los dirigentes judíos se apoyan en su pretendido prestigio\, en la aureola de su saber teológico. Se supone que ellos conocen a Dios mejor que ninguno\, y ponen en duda la misión divina y la condición salvadora de Jesús porque no se defiende de ellos. Según ellos\, Jesús se ha presentado como «el Mesías de Dios»\, siendo que él rehusó ese título (cf. Lc 9\,20-21); o como «el Elegido»\, título dado al pueblo por el profeta (cf. Isa 42\,1; 43\,20; 45\,4)\, es decir\, lo acusan de usurpador.\n• Los soldados romanos\, inconscientes y carentes de juicio propio\, abusan de su superioridad física para torturar con saña al crucificado –«se burlaban de él y le ofrecían vinagre»– y proceden de acuerdo a la manera de pensar de sus propios jefes\, los dirigentes paganos (cf. Lc 22\,25). Ellos no respetan a un rey que no se salvaguarda con los mismos recursos violentos a los que estaban habituados\, por eso\, sus burlas tienen un marcado acento de desprecio. No han entendido que se están burlando de su propio ideal de rey –del rey que respetan–\, no del que Jesús encarna.\nLos dirigentes judíos y los soldados romanos coinciden en su ideal político y tienen el mismo concepto de rey; y coinciden también en su concepto de salvación\, que es asegurar la propia vida. Solo difieren en los mezquinos intereses que cada uno defiende.\n3. Los rebeldes ante el poder.\nLos excluidos de esa sociedad arbitraria e injusta se diversifican en dos grupos:\n• Unos\, representados por el malhechor que insultaba a Jesús\, asimilando también la propaganda del régimen\, legitiman ese régimen\, aceptando sus mentiras y reproduciendo su violencia. Sus palabras son un eco acrítico de las burlas de los dirigentes judíos y de los soldados romanos. Son los oprimidos que rechazan a Jesús porque no se muestra tanto o más violento que sus verdugos.\n• Otros\, representados por el malhechor que le suplicaba a Jesús\, más sensibles a consideraciones humanitarias («este… no ha hecho nada malo»)\, aunque le reconocen vagamente legitimidad al régimen («lo nuestro es justo»)\, se distancian del mismo porque perciben su injusticia. Son los oprimidos que reconocen la justicia de Jesús\, se convierten a él y se acogen a su reinado.\nEste último malhechor no alega inocencia\, reconoce su culpa y pide clemencia. Pero tiene juicio crítico\, y percibe que un régimen que condene a morir de manera tan atroz a un inocente\, aunque invoque a Dios\, como los dirigentes del pueblo\, y se ampare en la legalidad\, como los soldados romanos\, no puede ser un reino justo. El hecho de buscar en Jesús\, crucificado como él\, acogida generosa y rehabilitación gratuita es justamente la fe que se necesita para entrar en el reino de Jesús y\, por medio de él\, en el reino del Padre («el paraíso»).\n\nLa realeza de Jesús no es un título honorífico mundano. No consiste en cierta clase de distinción que le otorgue superioridad sobre los demás. Su dignidad real radica en su condición de Hijo\, igual a su Padre en lo que es y en lo que hace.\nEl reinado de Jesús no es un espectáculo pomposo\, un derroche de lujo insultante y humillante\, alardes de poder absoluto\, para someter a otros. Él reina como su Padre\, dando vida\, entregando su vida para que otros obtengan vida.\nEl reino de Jesús no es un pueblo de sometidos\, envilecidos por el temor\, privados de la libertad y la alegría. Su reino es el ámbito en donde los seres humanos gozan de dilatada libertad interior y exterior\, porque todos son señores\, gracias a que el Espíritu Santo los hace partícipes del señorío de su rey.\n¡Al que hizo de nosotros linaje real y sacerdotes para Dios su Padre\, y nos llamó a su lado para que reinemos sobre la tierra\, a Jesús\, que nos ungió con su Espíritu de amor y nos constituyó benefactores de la humanidad\, a él gloria y alabanza por los siglos de los siglos! (cf. Ap 4\,9-10).\nFeliz día del Señor.
URL:https://diocesisdesincelejo.org/calendario/solemnidad-de-jesucristo-rey-del-universo/
CATEGORIES:Palabra y reflexión del día
END:VEVENT
BEGIN:VEVENT
DTSTART;VALUE=DATE:20191125
DTEND;VALUE=DATE:20191126
DTSTAMP:20260501T084639
CREATED:20191125T041911Z
LAST-MODIFIED:20191125T041912Z
UID:10103-1574640000-1574726399@diocesisdesincelejo.org
SUMMARY:Lunes de la XXXIV semana del Tiempo Ordinario. Año I.
DESCRIPTION:Primera lectura\nComienzo de la profecía de Daniel (1\,1-6.8-20): \nEl año tercero del reinado de Joaquín\, rey de Judá\, llegó a Jerusalén Nabucodonosor\, rey de Babilonia\, y la asedió. El Señor entregó en su poder a Joaquín de Judá y todo el ajuar que quedaba en el templo; se los llevó a Senaar\, y el ajuar del templo lo metió en el tesoro del templo de su dios. El rey ordenó a Aspenaz\, jefe de eunucos\, seleccionar algunos israelitas de sangre real y de la nobleza\, jóvenes\, perfectamente sanos\, de buen tipo\, bien formados en la sabiduría\, cultos e inteligentes y aptos para servir en palacio\, y ordenó que les enseñasen la lengua y literatura caldeas. Cada día el rey les pasaría una ración de comida y de vino de la mesa real. Su educación duraría tres años\, al cabo de los cuales\, pasarían a servir al rey. Entre ellos\, había unos judíos: Daniel\, Ananías\, Misael y Azarías. Daniel hizo propósito de no contaminarse con los manjares y el vino de la mesa real\, y pidió al jefe de eunucos que lo dispensase de esa contaminación.\nEl jefe de eunucos\, movido por Dios\, se compadeció de Daniel y le dijo: «Tengo miedo al rey\, mi señor\, que os ha asignado la ración de comida y bebida; si os ve más flacos que vuestros compañeros\, me juego la cabeza.»\nDaniel dijo al guardia que el jefe de eunucos había designado para cuidarlo a él\, a Ananías\, a Misael y a Azarías: «Haz una prueba con nosotros durante diez días: que nos den legumbres para comer y agua para beber. Compara después nuestro aspecto con el de los jóvenes que comen de la mesa real y trátanos luego según el resultado.»\nAceptó la propuesta e hizo la prueba durante diez días. Al acabar\, tenían mejor aspecto y estaban más gordos que los jóvenes que comían de la mesa real. Así que les retiró la ración de comida y de vino y les dio legumbres. Dios les concedió a los cuatro un conocimiento profundo de todos los libros del saber. Daniel sabía además interpretar visiones y sueños. Al cumplirse el plazo señalado por el rey\, el jefe de eunucos se los presentó a Nabucodonosor. Después de conversar con ellos\, el rey no encontró ninguno como Daniel\, Ananías\, Misael y Azarías\, y los tomó a su servicio. Y en todas las cuestiones y problemas que el rey les proponía\, lo hacían diez veces mejor que todos los magos y adivinos de todo el reino. \nPalabra de Dios\n\n\nSalmo\nDn 3\,52.53.54.55.56 \nR/. A ti gloria y alabanza por los siglos \nBendito eres\, Señor\, Dios de nuestros padres\, çbendito tu nombre santo y glorioso. R/. \nBendito eres en el templo de tu santa gloria. R/. \nBendito eres sobre el trono de tu reino. R/. \nBendito eres tú\, que\, sentado sobre querubines\, sondeas los abismos. R/. \nBendito eres en la bóveda del cielo. R/.\n\n\nEvangelio de hoy\nLectura del santo evangelio según san Lucas (21\,1-4): \nEn aquel tiempo\, alzando Jesús los ojos\, vio unos ricos que echaban donativos en el arca de las ofrendas; vio también una viuda pobre que echaba dos reales\, y dijo: «Sabed que esa pobre viuda ha echado más que nadie\, porque todos los demás han echado de lo que les sobra\, pero ella\, que pasa necesidad\, ha echado todo lo que tenía para vivir.» \nPalabra del Señor\n\n\nLa reflexión del padre Adalberto\, nuestro vicario general\n\nLunes de la XXXIV semana del Tiempo Ordinario. Año I.\n\nEl libro de Daniel tomó su forma final en tiempos de la rebelión macabea\, en el contexto que acabamos de recordar la semana anterior. El libro está escrito en tres lenguas\, hebreo\, arameo y griego. El ambiente babilónico en que el autor sitúa el relato es pretendidamente simulado con el fin de hacer del mismo una narración edificante para sus contemporáneos.\nDesde el punto de vista de las lenguas\, el material del libro se reparte así: en hebreo\, 1\,1–2\,4a\, 8 y 12; arameo\, 4\,4b–7\,28; griego\, 2\,24-90; 13 y 14. Pero\, teniendo en cuenta sus contenidos\, el material del libro se distribuye en narraciones\, visiones y oraciones Las «narraciones» tratan de hechos referentes a Daniel y sus compañeros; las «visiones» son de Daniel\, explicadas por un ángel; y las «oraciones» son dos largas y dos breves. Unas veces el autor escribe en tercera persona y otras lo hace en primera persona. Las «narraciones» están escritas en hebreo (cap. 1)\, arameo (caps. 2-6) y griego (13-14); las «visiones»\, en arameo (cap. 7) y hebreo (caps. 8-12); las «oraciones» largas\, en griego (3\,25-90)\, y las breves en la lengua del caso.\nEs el único escrito de género apocalíptico admitido en el canon judío\, pero no como profeta\, sino entre los «escritos» (כְּתוּבִים)\, a diferencia de como lo acogieron las biblias griega y latina. Se tiene la apocalíptica como heredera de la profecía.\n\nDan 1\,1-6.8-20.\nEsta introducción a toda la narrativa del libro sirve para presentar como modelo de israelita a los cuatro personajes destacados como tales\, Daniel y sus tres compañeros. Conducidos a la corte\, permanecen fieles a la Ley\, sobre todo en dos asuntos que coinciden con los temas de fricción en la historia macabea: la prohibición de algunos alimentos\, tenidos por impuros\, y la idolatría. En esa época\, tomó su forma definitiva el libro de Daniel. La «sabiduría» que el libro les atribuye a esos cuatro personajes\, que es don de Dios\, es también ejemplo para el pueblo de Israel\, para que aprenda a ser fiel a su Señor.\nLa datación con la que comienza el libro –dadas las dificultades históricas que plantea– deja ver que el autor se vale del género literario «haggádico» –derivado del término hebreo de la Mishná הַגָּדָה\, que literalmente significa «descripción»\, «narración»– utilizado con frecuencia en relatos con escasa o ninguna relación con la realidad histórica a la que se refiere\, dado que su intención no es histórica\, sino la de inspirar una lección moral. En el año 606 («tercero del reinado de Joaquín»)\, Nabucodonosor no era todavía rey de Babilonia (lo fue un año después\, en el 605). El nombre de Babilonia aparece aquí en su versión antigua (Senaar: cf. Gen 10\,10; 11\,2)\, quizás como un arcaísmo intencional.\nEl ascenso de los israelitas en las cortes de los reyes paganos es un motivo literario desde el patriarca José en adelante. Y la acogida de Daniel se calca sobre el relato del ascenso de José en la corte del faraón\, pero aquí con un marcado acento de confrontación entre el judaísmo y el helenismo que quería imponer el gobierno seléucida. Los cuatro jóvenes son presentados como miembros de la aristocracia judía\, y el propósito de «enseñarles la lengua y la literatura caldeas» implica adiestrarlos en la literatura adivinatoria babilónica\, adiestramiento que ellos solían hacer en tres años. Primero los presenta con sus nombres judíos: Daniel (דָּנִיּאֵל: «Dios es mi juez»)\, Ananías (חֲנַנְיָה: «el Señor es pródigo»)\, Misael (מִישָׁאֵל: «¿quién pertenece a Dios?») y Azarías (עֲזַרְיָה: «el Señor socorrió»). Enseguida se reporta su cambio de nombres a iniciativa del jefe de eunucos\, a cuyo cargo quedaron. Daniel pasó a llamarse Belsazar (בֵּלְטְשַׁצַּר: nombre acadio abreviado: balāṭi-šar-uṣur: «¡guarda a vida del rey!»)\, Ananías\, Sidrac (שַׁדְרַךְ: de probable origen hurrita Shadrak)\, Misael\, Misac (מֵישַׁךְ: nombre de un pueblo de Asia Menor: Gen 10\,2)\, y Azarías\, Abdénago (עֲבֵד נְגְוֹ: deformación intencional del arameo עֲבֵד נַבוּ: «siervo de Nabú»). Este cambio de nombres es una afirmación de autoridad por parte del jefe de eunucos\, pero también significa un cambio de destinación (cf. 2Rey 23\,34).\nNo es sorprendente que el primer asunto que se plantea sea el de los alimentos\, cuestión que se resolverá favorablemente para ellos\, y con enorme ventaja. Y esto se debió a que el jefe de eunucos fue «movido por Dios»\, aunque sentía el riesgo que implicaba desobedecer al rey\, su señor\, porque desobedecerle significaba exponer su vida. Hay que situar esta cuestión en el marco del siglo II\, en el que los judíos consideraban «impuros» los alimentos paganos. La prueba a los justos durante «diez días» es un período que se vuelve recurrente en la literatura apocalíptica. Más que el ayuno\, la fidelidad al Señor mejora el aspecto de la persona. Y esto significa mucho para los judíos de la época de Antíoco IV. El Señor actúa también entre los paganos\, y quienes son receptivos respetan la fidelidad de los justos; quienes se oponen a esa fidelidad\, se muestran cerrados al Señor.\nDaniel y sus compañeros no solo aventajan físicamente a los jóvenes paganos sino también intelectualmente. En las cortes se formaba a los niños que eran destinados a la profesión de las «letras» (escribas\, traductores\, cronistas\, sabios y adivinos). Aquí se habla de las tradiciones religioso-culturales caldeas\, pero\, fuera de ese saber\, Daniel se destaca –como José– por su capacidad de «interpretar visiones y sueños»\, capacidad que le viene de Dios. En conjunto\, el grupo de jóvenes israelitas supera diez veces más a «los magos y adivinos de todo el reino» (anticipo del tema del capítulo 2\, donde se designarán las diversas categorías de «sabios»)\, sin que esto signifique que los israelitas sean magos o adivinos\, sino que son superiores a ellos. Pasada la prueba de los «diez días»\, resultan «diez veces» superiores.\nMás adelante Daniel explicará que los sueños y visiones son desvaríos de la fantasía del ser humano. Esto significa que su capacidad de interpretación versa sobre la condición humana\, la cual él es capaz de escrutar por don de Dios.\nEl objetivo del autor es inculcar la convicción de que la fidelidad al Señor hace al creyente respetable y estimable ante «los hombres»\, y que no debería el creyente sentirse apocado por su fidelidad\, ni avergonzado por no ser como los demás\, ni acomplejado por llevar un género de vida diferente al de las demás personas.\n\nTambién los discípulos de Jesús podemos aprender a afirmar nuestra identidad de cristianos sin arrogancia y sin vergüenza. Y\, mucho más\, podemos tener presente que nos compete una responsabilidad con toda la humanidad: somos «sal de la tierra»\, y la sal no puede perder su sabor porque solo servirá para que la echen fuera y la pisoteen; o sea\, si se desdibuja nuestra identidad\, harán caso omiso de nosotros y nos despreciarán como seres sin valor alguno.\nNo podemos igualarnos a los magos y adivinos\, debemos mostrar la inmensa superioridad de nuestra fe sobre las supersticiones. «Los hombres» necesitan y esperan que les mostremos una Iglesia «experta en humanidad»\, como dijo Pablo VI ante la ONU. Somos «luz para el mundo»\, y la sociedad humana tiene derecho a que le mostremos otro modo de convivir\, el estilo de convivencia que se deriva de las bienaventuranzas\, que satisface las ansias de vida.\nNo es comprensible que los que comemos del Cuerpo y bebemos de la Sangre del Señor nos comportemos como seres humanos intrascendentes.\nFeliz lunes.
URL:https://diocesisdesincelejo.org/calendario/lunes-de-la-xxxiv-semana-del-tiempo-ordinario-ano-i/
CATEGORIES:Palabra y reflexión del día
END:VEVENT
BEGIN:VEVENT
DTSTART;VALUE=DATE:20191126
DTEND;VALUE=DATE:20191127
DTSTAMP:20260501T084639
CREATED:20191126T003952Z
LAST-MODIFIED:20191126T004103Z
UID:10106-1574726400-1574812799@diocesisdesincelejo.org
SUMMARY:Martes de la XXXIV semana del Tiempo Ordinario. Año I.
DESCRIPTION:Primera lectura\n\nLectura de la profecía de Daniel (2\,31-45): \nEn aquellos días\, dijo Daniel a Nabucodonosor: «Tú\, rey\, viste una visión: una estatua majestuosa\, una estatua gigantesca y de un brillo extraordinario; su aspecto era impresionante. Tenla la cabeza de oro fino\, el pecho y los brazos de plata\, el vientre y los muslos de bronce\, las piernas de hierro y los pies de hierro mezclado con barro. En tu visión\, una piedra se desprendió sin intervención humana\, chocó con los pies de hierro y barro de la estatua y la hizo pedazos. Del golpe\, se hicieron pedazos el hierro y el barro\, el bronce\, la plata y el oro\, triturados como tamo de una era en verano\, que el viento arrebata y desaparece sin dejar rastro. Y la piedra que deshizo la estatua creció hasta convertirse en una montaña enorme que ocupaba toda la tierra. Éste era el sueño; ahora explicaremos al rey su sentido: Tú\, majestad\, rey de reyes\, a quien el Dios del cielo ha concedido el reino y el poder\, el dominio y la gloria\, a quien ha dado poder sobre los hombres\, dondequiera que vivan\, sobre las bestias del campo y las aves del cielo\, para que reines sobre ellos\, tú eres la cabeza de oro. Te sucederá un reino de plata\, menos poderoso. Después un tercer reino\, de bronce\, que dominará todo el orbe. Vendrá después un cuarto reino\, fuerte como el hierro. Como el hierro destroza y machaca todo\, así destrozará y triturará a todos. Los pies y los dedos que viste\, de hierro mezclado con barro de alfarero\, representan un reino dividido; conservará algo del vigor del hierro\, porque viste hierro mezclado con arcilla. Los dedos de los pies\, de hierro y barro\, son un reino a la vez poderoso y débil. Como viste el hierro mezclado con la arcilla\, así se mezclarán los linajes\, pero no llegarán a fundirse\, lo mismo que no se puede alear el hierro con el barro. Durante ese reinado\, el Dios del cielo suscitará un reino que nunca será destruido ni su dominio pasará a otro\, sino que destruirá y acabará con todos los demás reinos\, pero él durará por siempre; eso significa la piedra que viste desprendida del monte sin intervención humana y que destrozó el barro\, el hierro\, el bronce\, la plata y el oro. Éste es el destino que el Dios poderoso comunica a su majestad. El sueño tiene sentido\, la interpretación es cierta.» \nPalabra de Dios \n\n\n\nSalmo\n\nDn 3\,57.58.59.60.61 \nR/. Ensalzadlo con himnos por los siglos \nCriaturas todas del Señor\,\nbendecid al Señor. R/. \nÁngeles del Señor\,\nbendecid al Señor. R/. \nCielos\, bendecid al Señor. R/. \nAguas del espacio\,\nbendecid al Señor. R/. \nEjércitos del Señor\,\nbendecid al Señor. R/. \n\n\n\nEvangelio de hoy\n\nLectura del santo evangelio según san Lucas (21\,5-11): \nEn aquel tiempo\, algunos ponderaban la belleza del templo\, por la calidad de la piedra y los exvotos.\nJesús les dijo: «Esto que contempláis\, llegará un día en que no quedará piedra sobre piedra: todo será destruido.»\nEllos le preguntaron: «Maestro\, ¿cuándo va a ser eso?\, ¿y cuál será la señal de que todo eso está para suceder?»\nÉl contestó: «Cuidado con que nadie os engañe. Porque muchos vendrán usurpando mi nombre\, diciendo: “Yo soy”\, o bien “El momento está cerca”; no vayáis tras ellos. Cuando oigáis noticias de guerras y de revoluciones\, no tengáis pánico. Porque eso tiene que ocurrir primero\, pero el final no vendrá en seguida.»\nLuego les dijo: «Se alzará pueblo contra pueblo y reino contra reino\, habrá grandes terremotos\, y en diversos países epidemias y hambre. Habrá también espantos y grandes signos en el cielo.» \nPalabra del Señor \n\n\n\nLa reflexión del padre Adalberto\, nuestro vicario general \n\n\nMartes de la XXXIV semana del Tiempo Ordinario. Año I.\n\nEl libro de Daniel presenta un concepto muy avanzado de la interioridad profunda del ser humano. Este relato está precedido por estas palabras que le dirige al rey: «En cuanto a mí\, no es que yo tenga una sabiduría superior a la de todos los vivientes; si me han revelado el secreto es para que le explique el sentido al rey y así puedas entender lo que pensabas» (Dan 2\,30). Nada de adivinación. Se trata de que el rey se entienda a sí mismo. Se siente uno tentado a afirmar que es el «psiquiatra» más antiguo. El autor hace gala tanto de conocer la intimidad humana\, con sus anhelos y temores\, como de tener noción clara del sentido de la historia: el reino (la convivencia social) que se edifica sobre las ansias de riqueza (oro\, plata) y el dominio de los demás (hierro)\, tiene apariencia deslumbrante e imponente\, pero es tan inconsistente como una vasija de barro; solo el reino (la convivencia humana) edificado por Dios (es decir\, según sus designios) tiene garantía de perdurabilidad.\nEl relato de hoy es como una historia dentro de otra\, y la intención de la primera es develar el sentido de la segunda y mostrando\, de paso\, que la sabiduría que Dios otorga a Israel le da superioridad sobre la sabiduría pagana\, porque lo hace capaz de conocer lo que hay dentro del hombre\, y de desentrañar las dinámicas de la historia.\n\nDan 2\,31-45.\nEl recurso a los «sueños» como género literario de revelación es muy frecuente en la Biblia\, sobre todo en el Antiguo Testamento (cf. Gen 28\,12; 37\,5.9.10\, etc.)\, en donde se diferencia el «sueño» revelador del que se presenta como engaño\, que se identifica por la incitación a la idolatría (cf. Deu 13\,2-6). También hay referencias al sueño como actividad psicológica\, que se caracteriza por una ilusoria percepción de la realidad (cf. Isa 28\,8; Sal 126\,1). Sin embargo\, los sueños tribuidos a José –sobre los cuales se construye la narración de los sueños que hay en Daniel– corresponde más a premoniciones de un hombre perspicaz que a revelaciones de origen divino\, aunque –a diferencia del caso de José– Daniel atribuye sus facultades a dones recibidos de Dios\, como participación de su ciencia y de su sabiduría.\nEl rey tuvo un sueño perturbador (Dan 2\,1)\, y llamó a sus «magos\, astrólogos\, agoreros y adivinos» para que se lo explicaran\, pero antes tenían que contarle cuál había sido el sueño. Ellos se declararon incapaces\, y el rey los mandó ejecutar. Daniel pidió aplazar la ejecución y\, con sus compañeros\, invocó la ayuda de Dios. Dios le hizo ver lo que le preocupaba al rey\, y Daniel se presentó ante él y le dijo: «Te pusiste a pensar en lo que iba a suceder\, y el que revela los secretos te comunicó lo que va a suceder» (Dan 2\,29). Es la afirmación neta del señorío de Dios en la historia de los hombres\, incluso paganos.\nEl rey se inquieta por el futuro de su legado –preocupación de todos los reyes–\, y no es tan torpe como para no ver la debacle que se cierne sobre su reino. Daniel se la describe –según las antiguas especulaciones sobre las edades del mundo– con una imagen que simboliza las diversas edades con minerales de valor decreciente\, hasta la arcilla; y\, cuando todo se derriba\, se produce una intervención divina que instaura «un reino que jamás será destruido». Daniel anuncia un proceso de decadencia que no implica pérdida para la humanidad. Esa imagen se parece a los colosos de la antigüedad\, pero es imponente arriba y frágil en su base.\nSe refiere a la sucesión de los grandes imperios históricos: La cabeza de oro es Babilonia; el reino de Media es el de plata; el reino de Persia\, el de bronce; el imperio de Alejandro\, el de hierro. Muerto Alejandro\, su imperio se divide entre el Egipto de los lágidas y la Siria de los seléucidas (hierro y cerámica). La referencia a la imposibilidad de fundir el hierro con el barro alude al hecho de que Antíoco II se casó con Berenice\, hija de Tolomeo II Filadelfo\, en 252\, matrimonio que no consolidó la unión ni produjo la paz entre los seléucidas y los lágidas\, ni evitó la guerra entre ellos. También podría aludir al matrimonio que\, en 194\, ante la amenaza de los romanos\, Antíoco III procuró aliarse con Tolomeo V\, tomando en matrimonio a su hija Cleopatra. La piedra que «se desprendió sin intervención humana» (2\,34) es interpretada por Daniel como un reino suscitado por el Dios del cielo que nunca habría de ser destruido ni usurpado\, sino que destruirá los otros y perdurará por siempre (cf. 2\,44-45). Representar el pueblo de Dios con una piedra no es infrecuente en el Antiguo Testamento (cf. Sal 118\,22; Isa 18\,14; 28\,16; 51\,1)\, así como tampoco es raro el hecho de sugerir la intervención divina descartando toda intervención humana (cf. Isa 31\,8-9).\nSon hechos conocidos por los judíos\, porque pertenecen al pasado. Esta «prophetia ex eventu» (anuncio posterior al acontecimiento) tiene el propósito de confirmar a los judíos en la firme convicción de que esos reinos paganos\, por muy devastadores que fueran –y precisamente por su carácter destructor– son pasajeros\, y que el único reino perdurable es el de Dios. Y que de eso no pueden permitirse dudas.\nLa expectativa de este reinado de Dios que va a establecer un reino eterno perdurable viene desde los tiempos del reinado de David\, quien consolidó el reino de Israel de acuerdo con la promesa que le hizo del Señor: «Tu casa y tu reino durarán por siempre en mi presencia; tu trono permanecerá por siempre» (2Sam 7\,16; cf. Isa 9\,6). Comprensiblemente –teniendo en cuenta las circunstancias históricas de la antigüedad– los israelitas\, en conflictos nacionales y de supervivencia en relación con sus vecinos próximos y lejanos\, entendieron esta promesa en sentido restringido\, como una victoria nacional y un dominio internacional.\n\nLos judíos de la época de los Macabeos y los cristianos de todos los tiempos enfrentamos las atrocidades de los sucesivos imperios de mentiras y de violencias que atropellan la dignidad humana y conculcan los derechos de las personas. Pero no las enfrentamos con mentiras ni con armas\, sino con la propuesta del reino de Dios\, que no es una esperanza ilusoria para un futuro indeterminado\, sino la alternativa ya presente y a la disposición de todos mediante la puesta en marcha del programa de las bienaventuranzas. Somos conscientes de que tenemos una propuesta que satisface el ansia universal de vida\, libertad y paz.\nNo le damos prelación a la denuncia\, por muy útil que ella sea\, sino al anuncio\, para claridad y consuelo de los que sufren; tampoco le damos prioridad a la protesta (incluso pacífica)\, que es necesaria\, sino a la propuesta\, para presentar la alternativa de Dios e impulsar la nueva tierra y los nuevos cielos\, en los que habita la justicia del reino de Dios. Mucho menos privilegiamos la condena\, por censurables que sean las atrocidades que se cometen\, porque nos consideramos enviados con la misión de salvaren vez de condenar.\nLa celebración de la eucaristía es siempre anticipo del banquete del reino\, profecía de la nueva humanidad. Y allí abrimos campo para soñar con ojos abiertos ese reino eterno de Dios. Los que celebramos la cena del Señor sentimos la urgencia de anunciar y construir su reino.\nFeliz martes.
URL:https://diocesisdesincelejo.org/calendario/martes-de-la-xxxiv-semana-del-tiempo-ordinario-ano-i/
CATEGORIES:Palabra y reflexión del día
END:VEVENT
BEGIN:VEVENT
DTSTART;VALUE=DATE:20191127
DTEND;VALUE=DATE:20191128
DTSTAMP:20260501T084639
CREATED:20191127T030812Z
LAST-MODIFIED:20191127T030812Z
UID:10110-1574812800-1574899199@diocesisdesincelejo.org
SUMMARY:Miércoles de la XIV semana del Tiempo Ordinario. Año I.
DESCRIPTION:Primera lectura\nLectura de la profecía de Daniel (5\,1-6.13-14.16-17.23-28): \nEn aquellos días\, el rey Baltasar ofreció un banquete a mil nobles del reino\, y se puso a beber delante de todos. Después de probar el vino\, mandó traer los vasos de oro y plata que su padre\, Nabucodonosor\, había cogido en el templo de Jerusalén\, para que bebieran en ellos el rey y los nobles\, sus mujeres y concubinas. Cuando trajeron los vasos de oro que habían cogido en el templo de Jerusalén\, brindaron con ellos el rey y sus nobles\, sus mujeres y concubinas. Apurando el vino\, alababan a los dioses de oro y plata\, de bronce y hierro\, de piedra y madera. De repente\, aparecieron unos dedos de mano humana escribiendo sobre el revoco del muro del palacio\, frente al candelabro\, y el rey veía cómo escribían los dedos. Entonces su rostro palideció\, la mente se le turbó\, le faltaron las fuerzas\, las rodillas le entrechocaban.\nTrajeron a Daniel ante el rey\, y éste le preguntó: «¿Eres tú Daniel\, uno de los judíos desterrados que trajo de Judea el rey\, mi padre? Me han dicho que posees espíritu de profecía\, inteligencia\, prudencia y un saber extraordinario. Me han dicho que tú puedes interpretar sueños y resolver problemas; pues bien\, si logras leer lo escrito y explicarme su sentido\, te vestirás de púrpura\, llevarás un collar de oro y ocuparás el tercer puesto en mi reino.»\nEntonces Daniel habló así al rey: «Quédate con tus dones y da a otro tus regalos. Yo leeré al rey lo escrito y le explicaré su sentido. Te has rebelado contra el Señor del cielo\, has hecho traer los vasos de su templo\, para brindar con ellos en compañía de tus nobles\, tus mujeres y concubinas. Habéis alabado a dioses de oro y plata\, de bronce y hierro\, de piedra y madera\, que ni ven\, ni oyen\, ni entienden; mientras que al Dios dueño de vuestra vida y vuestras empresas no lo has honrado. Por eso Dios ha enviado esa mano para escribir ese texto. Lo que está escrito es: “Contado\, Pesado\, Dividido.” La interpretación es ésta: “Contado”: Dios ha contado los días de tu reinado y les ha señalado el límite; “Pesado”: te ha pesado en la balanza y te falta peso; “Dividido”: tu reino se ha dividido y se lo entregan a medos y persas.» \nPalabra de Dios\n\n\nSalmo\nDn 3\,62.63.64.65.66.67 \nR/. Ensalzadlo con himnos por los siglos \nSol y luna\,\nbendecid al Señor. R/. \nAstros del cielo\,\nbendecid al Señor. R/. \nLluvia y rocío\,\nbendecid al Señor. R/. \nVientos todos\,\nbendecid al Señor. R/. \nFuego y calor\,\nbendecid al Señor. R/. \nFríos y heladas\,\nbendecid al Señor. R/.\n\n\nEvangelio de hoy\nLectura del santo evangelio según san Lucas (21\,12-19): \nEn aquel tiempo\, dijo Jesús a sus discípulos: «Os echarán mano\, os perseguirán\, entregándoos a las sinagogas y a la cárcel\, y os harán comparecer ante reyes y gobernadores\, por causa mía. Así tendréis ocasión de dar testimonio. Haced propósito de no preparar vuestra defensa\, porque yo os daré palabras y sabiduría a las que no podrá hacer frente ni contradecir ningún adversario vuestro. Y hasta vuestros padres\, y parientes\, y hermanos\, y amigos os traicionarán\, y matarán a algunos de vosotros\, y todos os odiarán por causa mía. Pero ni un cabello de vuestra cabeza perecerá; con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas.» \nPalabra del Señor\n\n\nLa reflexión del padre Adalberto\, nuestro vicario general\n\nMiércoles de la XXXIV semana del Tiempo Ordinario. Año I.\n\nLos hechos aquí narrados no corresponden a acontecimientos históricos\, pretenden transmitir un mensaje que\, más que advertir a los reyes paganos\, tiene la intención de animar a los judíos perseguidos. Las referencias de carácter histórico se proponen mostrar que el reinado de Dios se realiza en la historia. De hecho\, Nabucodonosor no tuvo un hijo llamado Baltasar. Por «hijo» ha de entenderse la sucesión\, a la cual se le asigna un nombre programático: «Baltasar»\, nombre efectivamente babilonio («Bel-šar-usur»)\, significa «Bel protege al rey». Este nombre corresponde a un hijo de Nabonido\, que nunca fue rey.\nLa trama de este relato –esencialmente la misma de las narraciones de los capítulos 2 y 4– difiere de las anteriores en su sustancia. El enigma que deberá descifrar Daniel no consiste en un sueño que contenga una visión\, sino en tres palabras escritas de un modo inexplicable en un muro del palacio real y que\, ante la impenitencia del rey\, le acarrean una fuerte condena. Su moraleja será también diferente a las de las narraciones anteriores: Dios sanciona a quienes dan culto a ídolos y profanan las cosas santas en sus fiestas sacrílegas. Desde el punto de vista literario\, la narración está vinculada a la anterior\, ya que este rey es hijo del que aparece en la narración anterior.\nEl vino no estaba prohibido en el culto israelita (cf. Is 25\,6); se lo utilizaba con toda probabilidad antes del siglo II en la cena pascual. Pero es sabido el papel que jugaba en las orgías y bacanales introducidas en Jerusalén bajo el reinado de Antíoco Epífanes (cf. 2Mac 6\,4).\n«Como pieza literaria\, el capítulo es memorable. La escena ha inspirado a muchos artistas\, entre otros a Calderón de la Barca» (L. A. Schökel).\n\nDan 5\,1-6.13-14.16-17.23-28.\nEl escenario en donde se desarrolla la acción es un espléndido banquete real con mil invitados\, todos de la nobleza\, y con derroche de vino y con los excesos que de esto se derivan. Ya bebido\, el rey hace traer los «utensilios» (en realidad\, los vasos) de oro y plata «que Nabucodonosor había robado en el templo de Jerusalén». La designación «utensilios» vincula los vasos con el resto del botín tomado del templo; su utilización en ese banquete implica una provocación\, ente todo por el hecho de que bebiera él en ellos y también «los nobles\, sus mujeres y sus concubinas»\, porque esto entrañaba una profanación intencional\, señal de desprecio. No se trata de una celebración cultual\, sino de un banquete real en donde se invocan los dioses locales. La aparición repentina de «unos dedos de mano humana» que escribían de manera visible «frente al candelabro» ponen al rey a temblar de miedo y a reclamar la presencia de sus «sabios» en busca de explicación.\nAquí se observa el contraste –primero– entre la actitud arrogante del rey\, su descarada impiedad y –enseguida– la incapacidad de sus magos\, astrólogos\, agoreros y adivinos. La palidez del rey deja al desnudo su fragilidad interior y su indecible miedo. Contrastan también el lujo y el poder que promete el rey con el desdén con que Daniel se rehúsa a aceptarlos.\nEl autor presenta los nombres de tres tipos o unidades de monedas:\n• Mina (de la raíz מוי: «contar»\, someter a un cómputo).\n• Tequel (de la raíz תקל: «pesar»\, llevar a una balanza).\n• Dividido (de la raíz: פרס: «dividir»\, repartir la unidad).\nEn portugués «conto» (cf. «contar») es nombre de moneda\, así en español «peseta» (cf. «pesar»); y en muchas lenguas se habla de «céntimo»\, «centavo» (cf. «dividir»). El autor podría referirse al valor decadente de los tres imperios sucesivos: babilonios\, medos y persas\, o de los tres reyes: Nabucodonosor\, Baltasar y los reyes de medos y persas (en un solo bloque).\nEl reconocimiento que hace el rey de que los sabios y astrólogos de su reino no ha sido capaces ni de leer ni de explicar el sentido del escrito es una declaración del fracaso de la sabiduría de sus dominios y de sus súbditos\, y expresión de su desconcierto (cf. v. 15\, omitido).\nEl rey no habla de su propio saber\, sino de un saber recibido («me han dicho») para referirse al saber que posee Daniel «para interpretar sueños y resolver problemas». Lo único de lo que puede alardear como propio son los lujos y honores de la corte\, que Daniel desdeña con energía y con dignidad\, sin rehusarse por eso a leer el escrito y a explicar su sentido para el rey.\nEn primer lugar\, la realeza del «padre» del rey –de acuerdo con la teología judía de la época– era un don del «Dios Altísimo» (nombre universal de Dios) con el fin de hacer justicia en las naciones (castigando los regímenes injustos con el fracaso\, entre ellos el judío). Sin embargo\, el rey no se reconoció servidor del Dios Altísimo\, sino que se ensoberbeció\, lo cual lo redujo a comportarse como las bestias del campo hasta cuando reconoció al Dios Altísimo (cf. 3\,31–4\,34).\nDaniel le reprocha en duros términos al rey su impiedad y contumacia\, rasgos todos heredados de su «padre» Nabucodonosor. Se refiere al Dios de Israel con el nombre de «Señor del cielo»\, contra el cual se ha rebelado el rey con esa burla de usar los utensilios del templo en una fiesta palaciega. Es decir\, el rey se muestra seguidor de la misma línea de conducta de los otros reyes paganos. Los dioses que adoran el rey y sus cortesanos son inertes («dioses de oro y plata\, de bronce y hierro\, de piedra y madera»)\, y son incapaces de hacerse respetar («ni ven\, ni oyen\, ni entienden»)\, pero no es así el Dios de Israel («Dueño de sus vidas y de sus empresas»); por eso\, él ha reaccionado enviando esa mano para escribir ese texto. Lo que aquí importa es la conducta\, no los nombres ni la condición del representante de turno en el poder. El dinero del cual el rey se ufana es causa y presagio de su perdición.\nLa interpretación de Daniel le hace entender que su reino corre la misma suerte que su dinero\, que ha sido contado\, pesado y dividido (repartido\, enajenado). Es decir\, que el dinero no le da estabilidad ni le ofrece garantía alguna al reino del cual él se siente tan seguro. La duración de su reinado tiene ya un límite fijado para pronto\, el rey en persona ha sido pesado en la balanza de la justicia y ha sido encontrado falto de peso (cf. Sal 62\,10; Prv 16\,11-12; Job 31\,6)\, y el reino ya dividido será repartido entre medos y persas.\nAunque Daniel había rehusado los honores que el rey le ofreciera\, este se los otorgó\, porque Daniel satisfizo sus inquietudes. Y lo anunciado por Daniel se cumplió aquella misma noche.\n\n¡Qué necesaria será siempre esa libertad ante el tirano y sus regalos! Los cristianos somos luz del mundo en la medida que disfrutamos de esa libertad. Pero\, cuando la perdemos\, la luz se vuelve tinieblas y los tiranos hacen de las suyas… con nuestra complicidad. Los tiranos se imponen por el recurso al engaño\, en primer lugar; si este no funciona\, porque la gente no se dejare embaucar\, entonces recurre al halago\, que manipula el deseo de reconocimiento; y si tampoco este funciona\, porque la gente fuese insobornable\, recurre a la amenaza; esta solo funciona cuando la gente es cobarde. Si la gente no se deja amedrentar\, el tirano recurre a la muerte. Y surgen los mártires.\nJesucristo manifestó entereza ante Herodes y ante Pilato\, incluso cuando ellos lo amenazaban de muerte. Comulgar con Jesús es afianzar en él nuestra dignidad para dar testimonio con una noble declaración en presencia de Dios (cf. 1Tm 6\,13).\nFeliz miércoles.
URL:https://diocesisdesincelejo.org/calendario/miercoles-de-la-xiv-semana-del-tiempo-ordinario-ano-i-2/
CATEGORIES:Palabra y reflexión del día
END:VEVENT
BEGIN:VEVENT
DTSTART;VALUE=DATE:20191128
DTEND;VALUE=DATE:20191129
DTSTAMP:20260501T084639
CREATED:20191128T015509Z
LAST-MODIFIED:20191128T133135Z
UID:10116-1574899200-1574985599@diocesisdesincelejo.org
SUMMARY:Jueves de la XXXIV semana del Tiempo Ordinario. Año I.
DESCRIPTION:Primera lectura\n\nLectura de la profecía de Daniel (6\,12-28): \nEn aquellos días\, unos hombres espiaron a Daniel y lo sorprendieron orando y suplicando a su Dios.\nEntonces fueron a decirle al rey: «Majestad\, ¿no has firmado tú un decreto que prohíbe hacer oración\, durante treinta días\, a cualquier dios o cualquier hombre fuera de ti\, bajo pena de ser arrojado al foso de los leones?»\nEl rey contestó: «El decreto está en vigor\, como ley irrevocable de medos y persas.»\nEllos le replicaron: «Pues Daniel\, uno de los deportados de Judea\, no te obedece a ti\, majestad\, ni al decreto que has firmado\, sino que tres veces al día hace oración a su Dios.»\nAl oírlo\, el rey\, todo sofocado\, se puso a pensar la manera de salvar a Daniel\, y hasta la puesta del sol hizo lo imposible por librarlo.\nPero aquellos hombres le urgían\, diciéndole: «Majestad\, sabes que\, según la ley de medos y persas\, un decreto o edicto real es válido e irrevocable.»\nEntonces el rey mandó traer a Daniel y echarlo al foso de los leones.\nEl rey dijo a Daniel: «¡Que te salve ese Dios a quien tú veneras tan fielmente!»\nTrajeron una piedra\, taparon con ella la boca del foso\, y el rey la selló con su sello y con el de sus nobles\, para que nadie pudiese modificar la sentencia dada contra Daniel. Luego el rey volvió a palacio\, pasó la noche en ayunas\, sin mujeres y sin poder dormir. Madrugó y fue corriendo al foso de los leones.\nSe acercó al foso y gritó afligido: «¡Daniel\, siervo del Dios vivo! ¿Ha podido salvarte de los leones ese Dios a quien veneras tan fielmente?»\nDaniel le contestó: «¡Viva siempre el rey! Mi Dios envió su ángel a cerrar las fauces de los leones\, y no me han hecho nada\, porque ante él soy inocente\, como tampoco he hecho nada contra ti.»\nEl rey se alegró mucho y mandó que sacaran a Daniel del foso. Al sacarlo\, no tenía ni un rasguño\, porque había confiado en su Dios. Luego mandó el rey traer a los que habían calumniado a Daniel y arrojarlos al foso de los leones con sus hijos y esposas. No habían llegado al suelo\, y ya los leones los habían atrapado y despedazado.\nEntonces el rey Darlo escribió a todos los pueblos\, naciones y lenguas de la tierra: «¡Paz y bienestar! Ordeno y mando que en mi imperio todos respeten y teman al Dios de Daniel. Él es el Dios vivo que permanece siempre. Su reino no será destruido\, su imperio dura hasta el fin. Él salva y libra\, hace signos y prodigios en el cielo y en la tierra. Él salvó a Daniel de los leones.» \nPalabra de Dios \n\n\n\nSalmo\n\nDn 3\,68.69.70.71.72.73.74 \nR/. Ensalzadlo con himnos por los siglos \nRocíos y nevadas\,\nbendecid al Señor. R/. \nTémpanos y hielos\,\nbendecid al Señor. R/. \nEscarchas y nieves\,\nbendecid al Señor. R/. \nNoche y día\,\nbendecid al Señor. R/. \nLuz y tinieblas\,\nbendecid al Señor. R/. \nRayos y nubes\,\nbendecid al Señor. R/. \nBendiga la tierra al Señor. R/. \n\n\n\nEvangelio de hoy\n\nLectura del santo evangelio según san Lucas (21\,20-28): \nEn aquel tiempo\, dijo Jesús a sus discípulos: «Cuando veáis a Jerusalén sitiada por ejércitos\, sabed que está cerca su destrucción. Entonces\, los que estén en Judea\, que huyan a la sierra; los que estén en la ciudad\, que se alejen; los que estén en el campo\, que no entren en la ciudad; porque serán días de venganza en que se cumplirá todo lo que está escrito. ¡Ay de las que estén encintas o criando en aquellos días! Porque habrá angustia tremenda en esta tierra y un castigo para este pueblo. Caerán a filo de espada\, los llevarán cautivos a todas las naciones\, Jerusalén será pisoteada por los gentiles\, hasta que a los gentiles les llegue su hora. Habrá signos en el sol y la luna y las estrellas\, y en la tierra angustia de las gentes\, enloquecidas por el estruendo del mar y el oleaje. Los hombres quedarán sin aliento por el miedo y la ansiedad ante lo que se le viene encima al mundo\, pues los astros se tambalearán. Entonces verán al Hijo del hombre venir en una nube\, con gran poder y majestad. Cuando empiece a suceder esto\, levantaos\, alzad la cabeza: se acerca vuestra liberación.» \nPalabra del Señor \n\n\n\nLa reflexión del padre Adalberto\, nuestro vicario general \n\n\nJueves de la XXXIV semana del Tiempo Ordinario. Año I. \nNo existe noticia histórica de un rey «Darío el Medo». Definitivamente\, Darío es un nombre de origen persa\, no medo\, que significa «el que mantiene el bien». El relato de hoy evoca la conquista de Babilonia en 539\, cuando Ciro de Persia\, con la complicidad del gobernador de la ciudad\, Gubaru\, se la tomó sin disparar una flecha ni arrojar una lanza. Pero\, para entonces\, ya Ciro se había apoderado del reino de Media.\nNuevo forcejeo entre el poderoso rey y el misericordioso Dios de Daniel. Ocasión: la envidia de los ministros ineptos en contra de Daniel por el talento que demuestra él en el desempeño de su cargo. Al no encontrarle falta ni negligencia alguna\, se inventaron un delito que solo se le pudiera imputar a él. Y manipularon la vanidad del gobernante para tipificar dicho delito. El delito consistía en prohibir el culto de cualquier otro que no fuera el rey. Daniel ignoró la prohibición y oró y adoró a su Dios según las costumbres de los judíos en el destierro («en dirección hacia Jerusalén»)\, como ya lo venía haciendo desde antes (cf. Dan 6\,1-11).\nEl rey aparece aquí con la intención de hacer de Daniel una especie de visir\, como el Faraón había hecho con José (cf. Gen 41\,39-43). La hostilidad de los colegas de Daniel no se debe a motivos religiosos\, sino a rivalidades políticas; la religión es un instrumento del que de valen para acabar con él. Este tipo de intolerancia religiosa es ajeno a las costumbres persas\, pero muy acorde con la prepotencia de los reyes helenísticos\, que se endiosaban y en determinadas ocasiones suspendían por un mes el culto a los dioses oficiales\, para que se les rindiera ese culto a ellos. El rey que aquí aparece\, manoseado por sus cortesanos\, no es Darío I. \nDan 6\,12-28.\nEste rey aparece sutilmente manipulado por los ministros\, colegas de Daniel\, y prisionero del sistema legal\, que reputaba de «irrevocables» las leyes de medos y persas (cf. 6\,9.13)\, cosa que pudo ser cierta en el caso de la última dinastía de los reyes aqueménidas (cf. Est 1\,9; 8\,8)\, no ciertamente en los tiempos de Darío I\, que la historia muestra como un gobernante recio. El relato presenta a un rey fácilmente manejable a causa de su vanidad –este es un rasgo que se verifica en el perfil de todo gobernante con pretensiones absolutistas– y sus ministros saben de esa debilidad suya. Por eso presentan la iniciativa como un acuerdo suyo (cf. 6\,7-9). Esta determinación parece no importarle a Daniel (cf. 6\,10-11). La postura de los judíos para orar en público es de pies; pero después del exilio empezaron a adoptar la costumbre de hacerlo de rodillas en la oración privada; la oración pública sigue siendo de pies.\nDaniel\, a pesar de estar enterado de la promulgación del decreto real\, y consciente de que era un asunto de vida o muerte\, no se escondió para orar a su Dios. Por eso pudo ser visto por sus antagonistas y presentado por ellos ante el rey como un rebelde\, contumaz y reincidente («no te obedece\, ni la prohibición que tú has firmado\, y reza sus oraciones tres veces al día»). Es útil recordar que la oración de la que aquí se habla se hacía a Dios en voz alta\, no era una oración interior\, mental\, por lo que se podía escuchar (cf. v. 11\, omitido).\nEl autor presenta una especie de forcejeo entre el rey\, visiblemente inclinado a favorecer una vez más a Daniel\, y sus cortesanos\, no menos visiblemente decididos a perjudicarlo y hacerlo condenar por el mismo rey. El poder real aparece atrapado en sus propias leyes\, las cuales se han convertido hábilmente en instrumento de injusticia en manos de sus cortesanos. Parece que no quedara escapatoria\, y así lo experimenta el rey.\nAunque quiso salvarlo\, el rey no pudo\, dada la dureza del sistema legal; así que no le quedaba otra alternativa que condenar a Daniel\, cosa que hizo a disgusto\, no sin antes invocar sobre él la protección del Dios al que Daniel tan fielmente servía. Pero la ansiedad lo atormentó de muerte (privación tanto del alimento como de la procreación). Es sabido por las inscripciones y los relieves de la época que tanto en Asiria como en Babilonia (cf. Eze 19\,1-9) se guardaban leones cautivos para soltarlos en las cacerías del rey. La cueva en que se encontraban aparece aquí descrita como un pozo profundo cuya abertura se podía cerrar con una piedra grande. El carácter simbólico de los leones como peligro mortal –señaladamente amenaza del poder político– aparece en varios textos del Antiguo Testamento (cf. Sal 22\,14; 91\,91\,13; Est 4\,17s) y del Nuevo (cf. 2Tim 4\,17; 1Ped 5\,8).\nLa ansiedad hace madrugar al rey de regreso al foso o tumba en busca de Daniel. La prisa en saber qué pasó durante la noche hace aflorar una leve esperanza –que es lo que el autor quiere enfatizar– de su parte: que ese Dios a quien Daniel sirve y por quien se expone puede librar de la muerte (cf. 3\,17-18). Encontró a Daniel sano y salvo\, como correspondía a su condición inocente tanto en relación con Dios\, a quien permaneció fuel\, como en relación con el rey\, a quien profesó lealtad a pesar de las evidentes diferencias de fe y de criterios.\nLas evidencias llevan al rey a invertir el juicio y ordena ejecutar la sentencia contra todos los acusadores de Daniel. Así se libera de su nefasto influjo y de su evidente manipulación por envidia. Queda al descubierto la verdadera razón de la inhumanidad del sistema legal: servir a la injusticia\, no al reino\, ni al rey\, ni a sus súbditos. El rey niega el carácter inquebrantable de las leyes y reconoce al Dios de Daniel como Dios vivo (en oposición a los ídolos)\, ordena que se le dé culto\, cosa que antes había prohibido y reconoce que el único reino que no será destruido es el de Dios por ser liberador y salvador.\nEs conocido que a partir del año 169 Antíoco IV pretendió imponer el culto del dios fenicio Baal Shamen («Señor de los cielos»)\, identificado con el dios griego Zeus Olímpico\, del cual Antíoco se presentaba como manifestación terrestre. De ahí el sobrenombre que él mismo se atribuyó\, Epífanes (Ἐπιφανής): dios manifestado. En ese marco histórico\, tiene sentido el relato de Daniel\, que es una exhortación a los judíos para no dar culto a hombres\, por muy poderosos que sean\, incluso al riesgo de ser martirizados\, porque el Señor salva al justo. \n«Los hombres» a menudo resultan esclavos de mañosas manipulaciones y de sistemas de vida que capturan y aprisionan su libertad. Y no es imposible que eso también nos suceda a los cristianos cuando nos atrapa la misma lógica de «los hombres»\, o sea\, de los que no se guían por el Espíritu Santo\, sino por instintos o impulsos de «la carne». La tentación de convertir el Evangelio en ley –y de sustraer la ley de su historicidad– puede conducirnos a posturas de tipo intransigente e intolerante\, como las «irrevocables» leyes de los medos y los persas. Solo la insobornable adhesión al Señor nos guarda fieles a él y a nosotros mismos\, y nos libera de la idolatría de la ley que reclama sacrificios humanos.\nLa escucha de la Palabra\, la oración y el pan de la eucaristía nos ayudan a mantenernos libres y fieles. Por eso nos negamos a vivir sin ellos\, no porque nos creamos mejores que los demás\, sino porque sentimos que los necesitamos. El Señor nos asiste para que los «leones» de hoy respeten nuestra vida (cf. 2Tm 4\,17).\nFeliz jueves eucarístico y vocacional.
URL:https://diocesisdesincelejo.org/calendario/jueves-de-la-xxxiv-semana-del-tiempo-ordinario-ano-i/
CATEGORIES:Palabra y reflexión del día
END:VEVENT
BEGIN:VEVENT
DTSTART;VALUE=DATE:20191129
DTEND;VALUE=DATE:20191130
DTSTAMP:20260501T084639
CREATED:20191129T030602Z
LAST-MODIFIED:20191129T030602Z
UID:10121-1574985600-1575071999@diocesisdesincelejo.org
SUMMARY:Viernes de la XXXIV semana del Tiempo Ordinario. Año I.
DESCRIPTION:Primera lectura\nLectura de la profecía de Daniel (7\,2-14): \nYo\, Daniel\, tuve una visión nocturna: los cuatro vientos del cielo agitaban el océano. Cuatro fieras gigantescas salieron del mar\, las cuatro distintas. La primera era como un león con alas de águila; mientras yo miraba\, le arrancaron las alas\, la alzaron del suelo\, la pusieron de pie como un hombre y le dieron mente humana. La segunda era como un oso medio erguido\, con tres costillas en la boca\, entre los dientes.\nLe dijeron: «¡Arriba! Come carne en abundancia.»\nDespués vi otra fiera como un leopardo\, con cuatro alas de ave en el lomo y cuatro cabezas. Y le dieron el poder. Después tuve otra visión nocturna: una cuarta fiera\, terrible\, espantosa\, fortísima; tenía grandes dientes de hierro\, con los que comía y descuartizaba\, y las sobras las pateaba con las pezuñas. Era diversa de las fieras anteriores\, porque tenía diez cuernos. Miré atentamente los cuernos y vi que entre ellos salía otro cuerno pequeño; para hacerle sitio\, arrancaron tres de los cuernos precedentes. Aquel cuerno tenía ojos humanos y una boca que profería insolencias. Durante la visión\, vi que colocaban unos tronos\, y un anciano se sentó; su vestido era blanco como nieve\, su cabellera como lana limpísima; su trono\, llamas de fuego; sus ruedas\, llamaradas. Un río impetuoso de fuego brotaba delante de él. Miles y miles le servían\, millones estaban a sus órdenes. Comenzó la sesión y se abrieron los libros. Yo seguía mirando\, atraído por las insolencias que profería aquel cuerno; hasta que mataron a la fiera\, la descuartizaron y la echaron al fuego. A las otras fieras les quitaron el poder\, dejándolas vivas una temporada. Mientras miraba\, en la visión nocturna vi venir en las nubes del cielo como un hijo de hombre\, que se acercó al anciano y se presentó ante él. Le dieron poder real y dominio; todos los pueblos\, naciones y lenguas lo respetarán. Su dominio es eterno y no pasa\, su reino no tendrá fin. \nPalabra de Dios\n\n\nSalmo\nDn 3\,75.76.77.78.79.80.81 \nR/. Ensalzadlo con himnos por los siglos \nMontes y cumbres\,\nbendecid al Señor. R/. \nCuanto germina en la tierra\,\nbendiga al Señor. R/. \nManantiales\,\nbendecid al Señor. R/. \nMares y ríos\,\nbendecid al Señor. R/. \nCetáceos y peces\,\nbendecid al Señor. R/. \nAves del cielo\,\nbendecid al Señor. R/. \nFieras y ganados\,\nbendecid al Señor. R/.\n\n\nEvangelio de hoy\nLectura del santo evangelio según san Lucas (21\,29-33): \nEn aquel tiempo\, expuso Jesús una parábola a sus discípulos: «Fijaos en la higuera o en cualquier árbol: cuando echan brotes\, os basta verlos para saber que el verano está cerca. Pues\, cuando veáis que suceden estas cosas\, sabed que está cerca el reino de Dios. Os aseguro que antes que pase esta generación todo eso se cumplirá. El cielo y la tierra pasarán\, mis palabras no pasarán.» \nPalabra del Señor\n\n\nLa reflexión del padre Adalberto\, nuestro vicario general\n\nViernes de la XXXIV semana del Tiempo Ordinario. Año I.\n\nEl autor dijo al principio que\, como don particular\, «Daniel sabía además interpretar visiones y sueños» (Dan 1\,17). Este don se mostró primero en la interpretación de sueños\, advirtiendo que no se trata de una sabiduría superior\, sino de una revelación de Dios para que el hombre pueda entender lo que él mismo piensa (cf. Dan 2\,30). Luego siguen las «visiones». La primera es de Nabucodonosor\, y que también es llamada «sueño» (cf. Dan 4\,2.7). A partir del capítulo siete\, se encuentran cuatro visiones\, descritas por el narrador como «visiones de su fantasía» (Dan 7\,1: חֶזְוֵי רֵאשֵׁהּ: lit.: «visiones de su cabeza»)\, pero Daniel también las llama «visiones de mi fantasía» (7\,15: חֶזְוֵי רֵאשִׁי). Esta «visión» y su interpretación están vinculadas a la profecía. Esto significa que la «visión» es un recurso que utiliza el profeta para anunciar su mensaje\, recurso en el cual juega papel importante su «fantasía» (la creatividad imaginativa del profeta). No obstante\, el contenido del capítulo 4 hace ver que tanto los «sueños» como las «visiones» son comunes a todos los hombres\, pero el «sentido» del sueño y su «interpretación cierta» solo los desentraña el profeta\, es decir\, el que está animado por el Espíritu de Dios\, esto no es facultad de los magos\, agoreros y adivinos.\nLos acontecimientos descritos en estas «visiones» son presentados como pendientes\, como si aún no hubieran sucedido. Este es un recurso cuya finalidad consiste en asegurar que los reinos paganos contemporáneos irán a su propia ruina como también se arruinaron los de la antigüedad\, precisamente por haberse mostrado opresores y hostiles al pueblo de Dios\, pero\, igualmente\, quieren asegurar la instauración futura del reino de Dios.\n\nDan 7\,2-14.\nLamentablemente\, el leccionario omite el v. 1 de este capítulo\, versículo que contextualiza el relato: «El año primero de Baltasar\, rey de Babilonia\, Daniel tuvo un sueño\, visiones de su fantasía\, estando en la cama. Y al punto escribió lo que había soñado». Lo que importa no es la datación –el libro no tiene pretensiones historiográficas–\, sino la enunciación del «género literario» del que se vale el autor («un sueño\, visiones de su fantasía»). Daniel refiere que tuvo dos visiones nocturnas (vv. 2.7) que\, aparentemente\, separan dos épocas: la pasada (los tres primeros reinos) y la presente (el imperio helénico).\nEl profeta «ve» la historia como océano agitado por «los cuatro vientos» (los cuatro puntos cardinales en movimiento). El panorama internacional está convulsionado. «El mar grande» (יַמָּא רַבָא) alude al abismo primordial\, el principio de la historia\, cuando Dios pone orden al caos. Y presenta los imperios con imágenes de animales feroces (חֵיוָה: «fiera» o «bestia») para enfatizar tanto su talante asesino («fieras») como su carácter inhumano («bestias»):\n• Babilonia es representada con un león feroz hasta su conquista por Darío el medo.\n• Media es simbolizada con un oso dotado de «corazón de hombre» (mente humana).\n• Persia es imaginada como un leopardo\, a cuya sobra prosperó Daniel (cf. 6\,29).\n• Alejandro y su imperio helénico es descrito como una fiera terrible\, espantosa.\nSe observa que las fieras o bestias representan el poder político\, sea del imperio o Estado en su conjunto\, sea su jefe o caudillo\, en particular. Esta representación era tradicional entre los profetas\, ahora recibe un impulso nuevo\, y repercutirá en el libro del Apocalipsis.\nSe resalta su ferocidad y se hace notar que su figura humana es mero aspecto\, aducida con el propósito de contraponerlas a Dios. En sí\, son reinos «bestiales»\, humanos en apariencia.\nLa segunda visión nocturna se extiende en la descripción de la cuarta bestia: es tan horrible\, que no hay fiera alguna sobre la tierra para compararla; esta ya no procede de oriente\, como las tres anteriores\, sino de occidente. Los «diez cuernos» representan diez reyes de diferentes países\, contemporáneos de Antíoco IV Epífanes\, hasta la época del autor. Dotado como de «ojos humanos y profería insolencias»\, expresión que lo relaciona con el rey de Babilonia (cf. Isa 37\,23) para situarlo al mismo nivel de impiedad. El conjunto es una descripción simbólica de Antíoco IV. Después de la muerte de Alejandro\, su reino fue distribuido entre sus cuatro generales\, uno de ellos Seleuco I\, quien recibió Babilonia y Siria. Los «ojos» hacen referencia a un indicio dado por Gabriel a Daniel (cf. 8\,21)\, en el que se refiere a la sucesión del «rey de Grecia» y el surgimiento de Antíoco\, el cuerno que «apuntó hacia la Perla» (Judea cf. 8\,5-9). La «boca insolente» se refiere a la impía arrogancia de Antíoco y a su intemperancia verbal (cf. 7\,25; 11\,36; 1Mac 1\,24-25; 2Mac 5\,17).\nInesperadamente\, en el desarrollo de esta misma visión\, surge un reino nuevo («unos tronos») con indiscutible capacidad de juzgar. Los «tronos» dispuestos ahora son para sesionar los que van a juzgar con el anciano\, cuyo «trono» será descrito aparte\, pero es evidente que los tronos son para juzgar. El «blanco» de su vestido y de su cabellera es señal de gloria y victoria\, así como el «fuego» de su trono es metáfora del juicio aniquilador\, usual en las teofanías en las que el Señor reprueba la injusticia (cf. Exo 19\,18; Sal 50\,3; 97\,3; Isa 30\,27-28). La inmensa muchedumbre de sus servidores\, expresada en términos empleados para designar unidades militares\, significa que todas las fuerzas del cielo están al servicio de Dios. No obstante\, el anciano no actúa contra los reinos «bestiales»; ellos solos van llegando a su fin\, unos antes de los otros\, según la magnitud de su injusticia.\nY entonces\, por decisión del anciano\, «una figura humana» que procede de lo alto («vi venir en las nubes del cielo») es investida con el otorgamiento que le hacen de los atributos reales para un reinado universal en el espacio y en las culturas («todos los pueblos»)\, en el tiempo («su dominio es eterno y nunca pasa») y en la historia («su reino no será destruido»).\n\nLa lección de la «visión» es clara: los reinos «bestiales» colapsarán y fracasarán por eso\, por su inhumanidad; en cambio\, el reino «de rostro humano» perdurará justamente por eso\, por su carácter humano. La sencillez de la lección no le resta profundidad. Domesticar las fieras (cf. Gen 1\,24-26) y poner el poder político al servicio de la humanidad son una misma tarea. Todas las empresas realizadas en contra de la justicia (el desprecio de la dignidad humana\, la violación de los derechos humanos) están de antemano condenadas al fracaso por traicionar la misión que Dios nos confió. En cambio\, lo que se edifica sobre la justicia y el amor tiene garantía de supervivencia y goza del apoyo de Dios porque responde a su designio.\nEse es el sentido de historia que mueve a la humanidad desde la muerte y resurrección de Jesucristo. Y esa es la manera como los cristianos asumimos (o dejamos de asumir) nuestra responsabilidad histórica.\nLa eucaristía no sólo nos compromete a una vida individualmente justa\, sino a construir una convivencia social justa\, que cada vez se aproxime más al reino de Dios.\nFeliz viernes.
URL:https://diocesisdesincelejo.org/calendario/viernes-de-la-xxxiv-semana-del-tiempo-ordinario-ano-i/
CATEGORIES:Palabra y reflexión del día
END:VEVENT
BEGIN:VEVENT
DTSTART;VALUE=DATE:20191130
DTEND;VALUE=DATE:20191201
DTSTAMP:20260501T084639
CREATED:20191130T161613Z
LAST-MODIFIED:20191130T161613Z
UID:10125-1575072000-1575158399@diocesisdesincelejo.org
SUMMARY:30 de noviembre. Fiesta de San Andrés\, apóstol.
DESCRIPTION:Primera lectura\nLectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos (10\,9-18): \nSi tus labios profesan que Jesús es el Señor\, y tu corazón cree que Dios lo resucitó de entre los muertos\, te salvarás. Por la fe del corazón llegamos a la justificación\, y por la profesión de los labios\, a la salvación. Dice la Escritura: «Nadie que cree en él quedará defraudado.» Porque no hay distinción entre judío y griego; ya que uno mismo es el Señor de todos\, generoso con todos los que lo invocan. Pues «todo el que invoca el nombre del Señor se salvará.» Ahora bien\, ¿cómo van a invocarlo\, si no creen en él?; ¿cómo van a creer\, si no oyen hablar de él?; y ¿cómo van a oír sin alguien que proclame?; y ¿cómo van a proclamar si no los envían? Lo dice la Escritura: «¡Qué hermosos los pies de los que anuncian el Evangelio!» Pero no todos han prestado oído al Evangelio; como dice Isaías: «Señor\, ¿quién ha dado fe a nuestro mensaje?» Así pues\, la fe nace del mensaje\, y el mensaje consiste en hablar de Cristo. Pero yo pregunto: «¿Es que no lo han oído?» Todo lo contrario: «A toda la tierra alcanza su pregón\, y hasta los límites del orbe su lenguaje.» \nPalabra de Dios\n\n\nSalmo\nSal 18\,2-3.4-5 \nR/. A toda la tierra alcanza su pregón \nEl cielo proclama la gloria de Dios\,\nel firmamento pregona la obra de sus manos:\nel día al día le pasa el mensaje\,\nla noche a la noche se lo susurra. R/. \nSin que hablen\, sin que pronuncien\,\nsin que resuene su voz\,\na toda la tierra alcanza su pregón\ny hasta los límites del orbe su lenguaje. R/.\n\n\nEvangelio de hoy\nLectura del santo evangelio según san Mateo (4\,18-22): \nEn aquel tiempo\, pasando Jesús junto al lago de Galilea\, vio a dos hermanos\, a Simón\, al que llaman Pedro\, y a Andrés\, su hermano\, que estaban echando el copo en el lago\, pues eran pescadores. Les dijo: «Venid y seguidme\, y os haré pescadores de hombres.»\nInmediatamente dejaron las redes y lo siguieron. Y\, pasando adelante\, vio a otros dos hermanos\, a Santiago\, hijo de Zebedeo\, y a Juan\, que estaban en la barca repasando las redes con Zebedeo\, su padre. Jesús los llamó también. Inmediatamente dejaron la barca y a su padre y lo siguieron. \nPalabra del Señor\n\n\nLa reflexión del padre Adalberto\, nuestro vicario general\n30 de noviembre.\nFiesta de san Andrés\, apóstol. \nAndrés (Ἀνδρέας: varonil\, valiente)\, es un nombre griego\, no hebreo\, lo cual habla del carácter abierto de su familia\, es decir\, de su desapego con respecto de la muy defendida «tradición de los mayores». Es hermano de Simón Pedro\, y conocido en la tradición cristiana con el título de «primer llamado» (προτοκλήτος). Natural de Betsaida\, perteneció al grupo de Juan Bautista hasta cuando Juan señaló a Jesús como «el Cordero de Dios que va a quitar el pecado del mundo».\nHoy es considerado el patrono de la Iglesia Ortodoxa. \n1. Primera lectura (Rm 10\,9-18).\nLa nueva relación con Dios (la «nueva alianza») se basa en la fe dada a Jesús. Esta fe tiene dos dimensiones: la interior y la pública. La fe pública se declara con los labios\, al reconocer abiertamente a Jesús como «Señor»; la fe interior se profesa en el corazón\, admitiendo que Dios lo resucitó de la muerte. Esta fe produce un doble efecto: liberador y salvador. Esto significa que el creyente\, al aceptar a Jesús como Señor\, rompe las lealtades anteriores (valores\, tradiciones\, injusticias)\, con lo cual se hace libre. Y\, al aceptar a Jesús como el Mesías resucitado por Dios\, recibe el don del Espíritu\, que le infunde vida nueva («salvación»). El Espíritu que Jesús infunde desarrolla al máximo la libertad de quien se fía de él\, de modo que sus seguidores son libres para amar como él\, sin miedo al egoísmo\, a la injusticia y a la muerte misma. El seguidor de Jesús está animado por una certeza tan fuerte que no considera posible el fracaso siguiéndolo («ninguno que crea en él quedará defraudado»).\nEsta opción está abierta a todos los seres humanos\, sin discriminaciones\, porque el Señor Jesús\, liberador de todos es uno solo\, y él es el salvador de todos. La magnitud de la tarea es grande. Para que todos reciban la acción liberadora y salvadora del Mesías es preciso que su nombre sea anunciado\, y para que sea anunciado es preciso que se envíe a los anunciadores y que estos se comprometan con su vida a cumplir su encargo. Pero todavía falta algo: la respuesta de la fe. Una vez proclamado el mensaje\, entra en juego la libertad del oyente\, porque el mensaje\, que es anuncio del Mesías\, se propone\, no se impone. Y la fe es respuesta libre a la propuesta amorosa del enviado («apóstol»). Esa aceptación de la fe se define en términos de «obedecer» (ὑπακούω)\, es decir\, de aceptación libre (distinto de «someterse»). Esa «obediencia» es libre. \n2. Evangelio (Mt 4\,18-22).\nLa propuesta de la buena noticia es siempre la misma\, pero los grupos humanos a los que se le dirige son variados. También la respuesta debe ser la misma\, la fe\, pero la forma como esta se expresa es también variada. El escenario es el «mar» (el lago de Galilea)\, lugar del éxodo\, frontera líquida con los pueblos paganos. El relato presenta dos grupos de pescadores:\n1. Primer grupo.\nLos hermanos Simón y Andrés son pescadores pobres\, pertenecen a una familia no muy apegada a la tradición (nombres extranjeros) y tienen un instrumento de trabajo bastante característico\, que también es arma de guerra (ἀμφίβληστρον: atarraya. Cf. Hab 1\,15). Son pescadores sin barca. Jesús los llama para que lo sigan\, y les promete convertirlos en «pescadores de hombres»; esta expresión era una metáfora militar para significar «conquistadores de pueblos». Ellos dejaron «las redes» (τά δίκτυα)\, instrumento de pesca y de caza\, término a menudo usado en sentido figurado (Ez 17\,20; Os 7\,12). El evangelista sugiere que dejaron su trabajo habitual y se dispusieron a una conquista de pueblos\, pero no por amor\, como la entendía Jesús\, sino por la fuerza\, como habían aprendido ellos de sus mayores (no dice que dejaran el ἀμφίβληστρον).\n2. Segundo grupo.\nLos hermanos Santiago y Juan son pescadores también\, pero pertenecen a un grupo mucho más estructurado. Sus nombres hebreos son indicio de que pertenecen a una familia tradicional. Aquí la relación entre los hermanos está mediada por la figura de mando (obsérvese la posición del nombre de Zebedeo entre los nombres de sus dos hijos). Estos tienen barca\, lo cual indica la posesión de mejores medios de producción; están preparando las redes (τά δίκτυα)\, todavía no han entrado en acción. Al escuchar el mismo llamado\, dejan la barca y a su padre (no las redes). Esto indica que continúan con su trabajo\, pero se desvinculan de su núcleo social («barca») y de su figura de mando («padre») para afirmar solamente el vínculo de fraternidad que los une. \nAl llamado de Jesús a anunciar el reinado de Dios y a construir su reino se puede responder de varios modos\, dependiendo de la comprensión que se tenga del mismo. Lo que más importa\, al principio\, es el atractivo que ejerce la persona de Jesús. La adhesión personal a él es fundamental. Los contenidos del mensaje y los métodos para proponerlo se irán afinando con el tiempo\, a medida que se vaya conociendo mejor a Jesús. Andrés al final se desmarca de su hermano\, y termina encabezando el grupo de discípulos que\, tras dar su adhesión a Jesús\, siguieron fieles a él (cf. Mc 13\,3; ver plegaria eucarística I).\nLa celebración de san Andrés nos ayuda a comprender que\, aunque el llamado es\, en esencia\, el mismo\, y la respuesta es también la misma\, cada uno recorre distinto camino siguiendo a Jesús. Lo que importa es la fe pública y la fe interior. Mientras se mantenga esa adhesión a Jesús\, ella irá identificando a su seguidor con él\, y en ese proceso de identificación terminará siguiéndolo cada vez más de cerca. Esto nos ayuda a comprender por qué cada vez que vamos a recibir la eucaristía nos declaramos ineptos para hacerlo\, pero la recibimos renovando el propósito de seguir a Jesús y de anunciarlo con la vida y con la palabra.\nFeliz fiesta.
URL:https://diocesisdesincelejo.org/calendario/30-de-noviembre-fiesta-de-san-andres-apostol/
CATEGORIES:Palabra y reflexión del día
END:VEVENT
END:VCALENDAR