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SUMMARY:Viernes de la IV Semana de Cuaresma
DESCRIPTION:PRIMERA LECTURA \nCondenémoslo a una muerte infame. \nLectura del libro de la Sabiduría    2\, 1a. 12-22 \nLos impíos dicen entre sí\, razonando equivocadamente: “Tendamos trampas al justo\, porque nos molesta y se opone a nuestra manera de obrar; nos echa en cara las transgresiones a la Ley y nos reprocha las faltas contra la enseñanza recibida. Él se gloría de poseer el conocimiento de Dios y se llama a sí mismo hijo del Señor. \nEs un vivo reproche contra nuestra manera de pensar y su sola presencia nos resulta insoportable\, porque lleva una vida distinta de los demás y va por caminos muy diferentes. \nNos considera como algo viciado y se aparta de nuestros caminos como de las inmundicias. Él proclama dichosa la suerte final de los justos y se jacta de tener por padre a Dios. \nVeamos si sus palabras son verdaderas y comprobemos lo que le pasará al final. Porque si el justo es hijo de Dios\, Él lo protegerá y lo librará de las manos de sus enemigos. Pongámoslo a prueba con ultrajes y tormentos\, para conocer su temple y probar su paciencia. Condenémoslo a una muerte infame\, ya que él asegura que Dios lo visitará”. \nAsí razonan ellos\, pero se equivocan\, porque su malicia los ha enceguecido. No conocen los secretos de Dios\, no esperan retribución por la santidad\, ni valoran la recompensa de las almas puras. \nSALMO RESPONSORIAL    33\, 17-21. 23 \nR/. El Señor está cerca del que sufre. \nEl Señor rechaza a los que hacen el mal para borrar su recuerdo de la tierra. Cuando ellos claman\, el Señor los escucha y los libra de todas sus angustias. \nEl Señor está cerca del que sufre y salva a los que están abatidos. El justo padece muchos males\, pero el Señor lo libra de ellos. \nÉl cuida todos sus huesos\, no se quebrará ni uno solo. Pero el Señor rescata a sus servidores\, y los que se refugian en Él no serán castigados. \n\nEVANGELIO\n\nVERSÍCULO ANTES DEL EVANGELIO     Mt 4\, 4b \nEl hombre no vive solamente de pan\, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios. \nEVANGELIO \nQuisieron detenerlo\, pero todavía no había llegado su hora. \n+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan   7\, 1-2. 10. 14. 25-30 \nJesús recorría la Galilea; no quería transitar por Judea porque los judíos intentaban matarlo. \nSe acercaba la fiesta judía de las Chozas. Cuando sus hermanos subieron para la fiesta\, también Él subió\, pero en secreto\, sin hacerse ver. Promediaba ya la celebración de la fiesta\, cuando Jesús subió al Templo y comenzó a enseñar. \nAlgunos de Jerusalén decían: “¿No es éste Aquél a quien querían matar? ¡Y miren como habla abiertamente y nadie le dice nada! ¿Habrán reconocido las autoridades que es verdaderamente el Mesías? Pero nosotros sabemos de dónde es éste; en cambio\, cuando venga el Mesías\, nadie sabrá de dónde es”. \nEntonces Jesús\, que enseñaba en el Templo\, exclamó: “¿Así que ustedes me conocen y saben de dónde soy? \nSin embargo\, Yo no vine por mi propia cuenta; pero el que me envió dice la verdad\, y ustedes no lo conocen. \nYo sí lo conozco\, porque vengo de Él y es Él el que me envió”. \nEntonces quisieron detenerlo\, pero nadie puso las manos sobre Él\, porque todavía no había llegado su hora. \nLa reflexión del padre Adalberto Sierra \nUno de los interrogantes de actualidad permanente y de respuesta siempre pendiente es la razón por la que el justo es perseguido. Obviamente\, hay quienes quieren suprimirlo porque él se opone a sus mezquinos intereses individuales o grupales. Al respecto\, Jesús aclara dos cosas pertinentes:\n• Quien quiera realizar el designio divino (es decir\, favorecer el logro de la plenitud humana) está en capacidad de ver que lo que él enseña está de acuerdo con lo que Dios es.\n• Quien busca su propio prestigio habla en nombre de sus excluyentes intereses\, y no en nombre de Dios (cf. Jn 7\,17-18)\, por tanto\, es un falso profeta o un falso maestro.\nEl justo es insoportable porque desvela y les quita la careta a los que buscan sus fines particulares a costa del bien común. Y esa es la razón última por la que el justo es perseguido. \n1. Primera lectura (Sab 2\,2a.12-22).\nLa existencia\, la conducta y las palabras del justo no sólo contrastan con el estilo de vida de los impíos\, sino que estos las consideran un reproche insoportable. La forma como conciben la vida los impíos se origina en una visión sombría (cf. 2\,1-5: Jn la llamará «tiniebla») y se expresa en una frívola ansia individual de presente sin futuro (cf. 2\,6-9) así como en una convivencia fundada en la fuerza como norma del derecho (cf. 2\,10-11).\nEl justo les resulta incómodo por estas razones:\n• Se opone a las acciones de los impíos: con su vida\, deslegitima la conducta de ellos.\n• Les reprocha sus faltas contra la Ley: los declara infieles a la alianza con el Señor.\n• Los reprende por su infidelidad a la educación recibida: no son «hijos» de sus padres.\nPor otro lado\, en contraste con ellos\, el justo se presenta a sí mismo como el que:\n• «Conoce» (por experiencia) a Dios\, por tanto\, no es propenso a aceptar ídolos en su lugar.\n• Es «hijo» (imitador de las obras) del Señor\, por eso no imita las acciones de los impíos\, y\n• Llama a Dios su «padre» (modelo inspirador de su conducta) y no se ciñe a otro como a él.\nLa vida del justo –más que sus palabras– reprocha tanto las acciones como las convicciones de los impíos; su diferente conducta («se aparta de nuestras sendas…») los hace sentir mal («…como si contaminaran»). Los impíos sienten que los considera de mala ley. Y\, con su esperanza\, declara dichoso el destino del justo. Es un reproche viviente que los cuestiona continuamente.\nEntonces deciden ponerlo a prueba con el fin de desacreditarlo\, ya que suponen que Dios no lo va a librar de sus manos. Será como un juicio en el tribunal de la historia\, en el que el justo tendrá que demostrar que su confianza en Dios está fundada y que\, por consiguiente\, su vida y sus obras estaban apoyadas por Dios. No los preocupa declararse enemigos del justo y de Dios\, no sienten escrúpulo alguno en recurrir a la violencia y la muerte. Es tanto lo que los confunde («ciega») su maldad y tan lejos están de los secretos designios de Dios que viven y conviven sin esperanza (en la «tiniebla»\, diría el evangelista)\, ya que no esperan la retribución de la virtud ni el premio a la honestidad. Rechazan el camino del justo y escogen el camino errado. \n2. Evangelio (Jn 7\,1-2.10.25-30).\nHay un enorme contraste en el trasfondo de esta narración: la fiesta de «las Chozas» era la más alegre; la gente construía enramadas y aparentaba vivir como sus antepasados en el desierto\, con la expectativa de la liberación definitiva. En cambio\, Jesús debe tomar precauciones\, porque las intenciones en su contra son ominosas.\nLa amenaza de muerte se cierne sobre Jesús y él actúa cautelosamente. No le van a quitar la vida; él la va a entregar libremente. El ambiente en Jerusalén es de represión por parte de los dirigentes. Por eso\, él procede precavidamente. No busca entrar en conflicto\, no es hombre de contiendas\, pero\, si se presentara el conflicto por la oposición de los dirigentes a que él realice el designio de su Padre\, él no se rehusaría a dar testimonio del amor de ese Padre. Ante la libertad de Jesús para enseñar se dan tres reacciones diferentes:\n• Sorpresa de unos\, vecinos de Jerusalén\, dudando si los jefes lo habrán reconocido como Mesías\, porque\, según ellos\, las autoridades no proceden a arrestarlo ni a matarlo. Por un lado\, se percibe el influjo de las autoridades sobre la gente; por el otro\, su conciencia sobre el riesgo de Jesús.\n• Negativa de otros\, porque ellos esperan un Mesías de origen desconocido y que llegue de modo repentino y victorioso sobre sus enemigos. El autor hace uso de cierta ironía: suponen conocer el origen humano de Jesús (cf. 6\,42)\, pero ni siquiera intuyen su procedencia divina (cf. 6\,46).\n• Adhesión de otros\, que no esperan que el Mesías haga más signos que los que Jesús ha hecho (v. 31\, omitido por el leccionario). Estos comprenden que para reconocer a Jesús como enviado de Dios bastan las obras que el Padre le encargó realizar (cf. 5\,36-37).\nLa contrarréplica de Jesús consiste en lanzar un «grito» –como el de la Sabiduría (cf. Prv 1\,21-22; 8\,1-3)–\, que enseña a los inexpertos:\n• Declara que lo que ellos presumen de saber es irrelevante\, porque a él no lo definen ni su origen familiar ni su procedencia local.\n• Afirma que lo que importa es que él haya sido enviado por Dios\, y que no procede por su propia cuenta\, sino por una misión que Dios le confió.\n• Señala que\, en tanto ellos no saben quién lo envió\, él sí lo conoce\, porque procede de él\, y su misión también tiene en él su origen.\nEn tanto que el saber del que alardean sus opositores carece de importancia y pone de manifiesto su insensatez\, el conocimiento de Dios que Jesús declara no es teórico\, sino vital\, y resulta ser un reproche\, porque ellos debieran conocerlo por experiencia e identificarlo por sus obras.\nLa ideología embustera («tiniebla») que los dirigentes le han inculcado al pueblo le impide aspirar a su propia plenitud y reconocer a Jesús como enviado divino. Por eso\, los que Jesús ha puesto en evidencia intentan prenderlo\, pero su intento resulta vano: la vida de Jesús no les pertenece\, le pertenece a él\, él es dueño de su vida y él la dará cuando llegue su hora. \nLa falta de libertad interior comienza en los criterios que se admiten sin verificar su veracidad. Esa es «la tiniebla»\, es decir\, la mentira del tentador\, el engaño del anticristo\, la tentación de la serpiente antigua\, lo que les permite a los opresores de las conciencias dominar a las personas y llevarlas a pensar y a actuar en contra de sí mismas y a favor de los intereses de esos opresores. El mesianismo de los líderes inescrupulosos se afianza en la falta de pensamiento crítico. Jesús no acepta esa pasividad mental y libera a la gente porque desafía el «orden» injusto\, propone el bien del ser humano como valor supremo y actúa en consecuencia. Los dirigentes del pueblo lo dominan a causa del control que ejercen sobre el mismo mediante creencias que la multitud acata de manera acrítica\, por pura credulidad\, persuadida previamente de que tales dirigentes le hablan con la verdad. Esa mentira institucional constituye lo que el evangelista llama «la tiniebla»\, o sea\, la ideología del sistema que «ciega» a la masa\, la despersonaliza y la manipula. Esa es la tiniebla a la cual se opone Jesús con la luz de su existencia\, entregada por amor a dar libertad a las personas.\nAl comulgar con él\, permitimos que nos libere interiormente y nos comprometemos a prolongar y realizar su obra liberadora en nuestra convivencia social.
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SUMMARY:Sábado de la IV Semana de Cuaresma
DESCRIPTION:PRIMERA LECTURA \nYo era como un manso cordero\, llevado al matadero. \nLectura del libro de Jeremías   11\, 18-20 \nSeñor\, Tú me has hecho ver las intrigas de este pueblo. \nY yo era como un manso cordero\, llevado al matadero\, sin saber que ellos urdían contra mí sus maquinaciones: “¡Destruyamos el árbol mientras tiene savia\, arranquémoslo de la tierra de los vivientes\, y que nadie se acuerde más de su nombre!” Señor de los ejércitos\, que juzgas con justicia\, que sondeas las entrañas y los corazones\, ¡que yo vea tu venganza contra ellos\, porque a ti he confiado mi causa! \nSALMO RESPONSORIAL    7\, 2-3. 9bc-12 \nR/. ¡Señor\, Dios mío\, en ti me refugio! \nSeñor\, Dios mío\, en ti me refugio: sálvame de todos los que me persiguen; líbrame\, para que nadie pueda atraparme como un león\, que destroza sin remedio. \nJúzgame\, Señor\, conforme a mi justicia y de acuerdo con mi integridad. ¡Que se acabe la maldad de los impíos! Tú que sondeas las mentes y los corazones\, Tú que eres un Dios justo\, apoya al inocente. \nMi escudo es el Dios Altísimo\, que salva a los rectos de corazón. Dios es un Juez justo y puede irritarse en cualquier momento. \n\nEVANGELIO\n\nVERSÍCULO ANTES DEL EVANGELIO     Cf. Lc 8\, 15 \nFelices los que retienen la Palabra de Dios con un corazón bien dispuesto y dan fruto gracias a su constancia. \nEVANGELIO \n¿Acaso el Mesías vendrá de Galilea? \n+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan     7\, 40-53 \nAlgunos de la multitud\, que habían oído a Jesús\, opinaban: “Éste es verdaderamente el Profeta”. Otros decían: “Éste es el Mesías”. Pero otros preguntaban: “¿Acaso el Mesías vendrá de Galilea? ¿No dice la Escritura que el Mesías vendrá del linaje de David y de Belén\, el pueblo de donde era David?” Y por causa de Él\, se produjo una división entre la gente. Algunos querían detenerlo\, pero nadie puso las manos sobre Él. \nLos guardias fueron a ver a los sumos sacerdotes y a los fariseos\, y éstos les preguntaron: “¿Por qué no lo trajeron?” \nEllos respondieron: “Nadie habló jamás como este hombre”. \nLos fariseos respondieron: “¿También ustedes se dejaron engañar? ¿Acaso alguno de los jefes o de los fariseos ha creído en Él? En cambio\, esa gente que no conoce la Ley está maldita”. \nNicodemo\, uno de ellos\, que había ido antes a ver a Jesús\, les dijo: “¿Acaso nuestra Ley permite juzgar a un hombre sin escucharlo antes para saber lo que hizo?” \nLe respondieron: “¿Tú también eres galileo?  Examina las Escrituras y verás que de Galilea no surge ningún profeta”. \nY cada uno regresó a su casa. \nLa reflexión del padre Adalberto Sierra \nLas dos metáforas de «la luz» y «la tiniebla» confrontan –en Juan– dos realidades distintas: la vida humana («luz»: 1\,4) y una ideología contraria a ella («la tiniebla»: 1\,5)\, que busca suprimir la vida o\, al menos\, reprimirla. La vida es un hecho\, la ideología es un sistema de pensamiento convertida en patrón de pensamiento\, y que puede perpetuarse de forma acrítica. En eso se basa el juicio que Juan hace de «la tiniebla». Los letrados se instalaron como maestros del pueblo de Israel\, pero no para transmitirle el espíritu de la Ley\, sino para inculcar en el pueblo unas ideas que lo sometieran a su control. La tragedia de esto consiste en que el pueblo\, cegado por «la tiniebla»\, rechaza su propia liberación. Esto viene de antiguo\, y sin «la luz de la vida» (Jn 8\,12) se puede perpetuar de manera indefinida y en diferentes formas. Hoy el mensaje nos presenta «la tiniebla» en acción en contra de Jeremías y en contra de Jesús. Los ejemplos se pueden multiplicar. \n1. Primera lectura (Jer 11\,18-20).\nMás que notas personales\, las llamadas «confesiones» de Jeremías forman parte de su mensaje\, y dan testimonio de lo mucho que le exige ser profeta del Señor. Lejos de ser el resultado de una ambición personal\, esta vocación aparece como totalmente dependiente del designio de otro. El profeta no se presenta como dueño de la situación\, sino como servidor de la decisión divina. Se conjetura que\, por haber apoyado la reforma de Josías\, que prohibió los cultos locales\, las gentes de Anatot\, su ciudad\, y sobre todo los sacerdotes del lugar\, se sintieron afectados\, y reaccionaron en contra del profeta. Pero también pudo ser que\, en tiempos de Joaquín\, luego de denunciar el culto del templo de Jerusalén (caps. 7 y 26) y perseguido por eso\, vino a refugiarse en Anatot.\nDespués del v. 18\, algunos traductores insertan 12\,6 («También tus hermanos y tu familia te son desleales\, también ellos te calumnian a tus espaldas; no te fíes\, aunque te digan buenas palabras»). Enseguida de esa advertencia\, sigue la atormentada toma de conciencia del profeta y su súplica al Señor. Después del v. 20 insertan 12\,3 («Tú\, Señor me examinas y me conoces; tú sabes cuál es mi actitud hacia ti; apártalos como a ovejas de matanza\, resérvalos para el día del sacrificio»). En definitiva\, el fragmento que se lee hoy contrasta la fidelidad del profeta\, aun a riesgo de su vida\, y la deslealtad del pueblo –incluyendo a su círculo más cercano– al cual él intenta salvar y por el que tantas veces ha intercedido.\nEl profeta\, lleno de buenas intenciones\, ignora los planes que traman contra él y las conjuraciones a muerte de aquellos a quienes él pretende servir. Se acoge al «Señor de los ejércitos» (el Dios de la creación y de la historia)\, a quien él le ha encomendado su causa\, y usa el lenguaje de castigo («…que logre desquitarme de ellos») para pedir la justicia divina. Es su manera de pedirle al Señor que lo libere de las conjuras de sus enemigos\, y que a estos les muestre su reprobación. Él sabe que todo crimen tiene su castigo y que todo acto malvado le acarrea un sufrimiento a su autor (cf. 10\,25; 17\,12); es un principio de equilibrio que rige las relaciones de convivencia social; sin embargo\, Jeremías no toma la justicia por su mano\, sino que se acoge a la acción del Señor\, que determina cuándo es el momento (cf. Deu 32\,35). \n2. Evangelio (Jn 7\,40-53).\nEl sentir popular respecto de Jesús no es unánime. El evangelista reporta tres opiniones para sugerir la totalidad de las mismas: dos (la mayoría) son positivas: «el profeta» (cf. Deu 18\,18) y el Mesías; la tercera vuelve sobre el argumento de que el origen de Jesús y su lugar de nacimiento no concuerdan con las expectativas que ellos tienen\, sin preguntarse qué fundamento tiene ese argumento. Refieren «el Mesías» al esperado descendiente de David (cf. 2Sam 7\,12; Miq 5\,2) que\, por eso\, debía proceder de Belén. El evangelista le resta importancia a la cuestión\, porque lo que verdaderamente importa es la misión divina de Jesús (cf. 7\,28-29)\, y por eso no zanja el asunto. En realidad\, lo que debe acreditar la condición mesiánica de Jesús son sus obras\, no su lugar de nacimiento. Así\, la división entre ellos depende de que le den su adhesión o no. Tal división de opiniones los lleva al enfrentamiento entre ellos\, pero los más hostiles manifiestan intenciones de detener a Jesús (cf. 7\,30); sin embargo\, nadie procede.\nLas autoridades se involucran en el proceso que culminará en la muerte de Jesús\, urgidas por la actitud mayoritariamente favorable de la multitud en relación con él. Los guardias del templo\, al mando del sumo sacerdote\, habían sido enviados por los sumos sacerdotes y los fariseos para que arrestaran a Jesús (cf. 7\,32). Pero los guardias\, impresionados por el mensaje de Jesús\, no lo hicieron\, y esto provocó la ira de los fariseos\, los cuales tildaron a Jesús de impostor (hablan de «engañar») y adujeron como razón el argumento de que «los jefes» y «los fariseos» no le habían dado su adhesión a Jesús. Suponen que su conducta debe ser normativa para el pueblo\, y los desespera ver que el influjo de Jesús libera al pueblo de su dominio y logra que este se les salga de las manos. Por eso manifiestan su desprecio por el pueblo\, al cual tachan de ignorante («esa gente que no conoce la Ley») y lo consideran también despreciado por Dios («gente maldita»).\nA propósito del conocimiento de la Ley\, Nicodemo les recuerda que no se atienen al trámite legal\, porque están condenando a una persona sin escucharla y sin investigar sus acciones. La reacción contra Nicodemo es elusiva: pretenden insultarlo («galileo»)\, porque no pueden llamarlo «maldito»\, y también lo tratan de ignorante («estudia y verás…»). En realidad\, son ellos los que ignoran la Escritura\, ya que sí consta que hubo un profeta en Galilea (cf. 2Rey 14\,25: Jonás\, hijo de Amitay\, de Gatjéfer)\, pero ellos la ignoran culpablemente\, porque\, arrastrados por sus odios\, quieren negar los hechos. Pero Nicodemo tampoco rompe con ellos\, porque no toma conciencia de que los fariseos han convertido la Ley en instrumento de opresión y de muerte (cf. 19\,7).\nEl v. 53 pertenece a otro relato\, y no es relevante aquí. \nLa «opinión pública» no necesariamente refleja la verdad –ni siquiera mayoritaria–\, porque puede suceder que ella sea producto de una «opinión dominante»\, convertida en pública por favorecer los intereses de quienes detentan el poder\, y porque los perjudicados por ella carecen del espíritu crítico para distanciarse de la misma\, o el temor les impide disentir. Pero el criterio para valorar si una opinión\, mayoritaria según las estadísticas\, es verdadera o falaz\, reside en su relación con la vida humana\, no en sus índices de popularidad. Es falsa si es contraria a la vida humana\, y es verdadera si le es favorable\, porque «la vida es la luz de la humanidad» (cf. Jn 1\,4).\nHacer de la vida la verdad del hombre es pasar de la tiniebla a la luz\, de la esclavitud a la libertad. Jesús nos libera llevándonos a esa certidumbre interior. Su Espíritu Santo nos hace capaces de descubrir el valor excelso de la vida humana más allá de su aspecto o de las circunstancias que puedan determinarla. Y él es quien nos impulsa a salirnos del «mundo»\, rompiendo de manera decidida con «la tiniebla» que pretende extinguir «la luz» (cf. Jn 10\,39).\nEn la eucaristía esa luz «brilla» en la entrega de Jesús\, e «ilumina» el sentido de la nuestra (cf. Jn 1\,5.9)\, porque entregándonos con él y como él damos vida sin perderla (cf. Jn 8\,12).
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SUMMARY:Domingo de la V Semana de Cuaresma
DESCRIPTION:PRIMERA LECTURA \nYo estoy por hacer algo nuevo y daré de beber a mi pueblo. \nLectura del libro de Isaías   43\, 16-21 \nAsí habla el Señor: el que abrió un camino a través del mar y un sendero entre las aguas impetuosas; el que hizo salir carros de guerra y caballos\, todo un ejército de hombres aguerridos; ellos quedaron tendidos\, no se levantarán\, se extinguieron\, se consumieron como una mecha. No se acuerden de las cosas pasadas\, no piensen en las cosas antiguas; Yo estoy por hacer algo nuevo: ya está germinando\, ¿no se dan cuenta? Sí\, pondré un camino en el desierto y ríos en la estepa. \nMe glorificarán las fieras salvajes\, los chacales y los avestruces; porque haré brotar agua en el desierto y ríos en la estepa\, para dar de beber a mi Pueblo\, mi elegido\, el pueblo que Yo me formé para que pregonara mi alabanza. \nSALMO RESPONSORIAL   125\, 1-6 \nR/. ¡Grandes cosas hizo el Señor por nosotros! \nCuando el Señor cambió la suerte de Sión\, nos parecía que soñábamos: nuestra boca se llenó de risas y nuestros labios\, de canciones. \nHasta los mismos paganos decían: “¡El Señor hizo por ellos grandes cosas!” ¡Grandes cosas hizo el Señor por nosotros y estamos rebosantes de alegría! \n¡Cambia\, Señor\, nuestra suerte como los torrentes del Négueb! Los que siembran entre lágrimas cosecharán entre canciones. \nEl sembrador va llorando cuando esparce la semilla\, pero vuelve cantando cuando trae las gavillas. \nSEGUNDA LECTURA \nPor Cristo he sacrificado todas las cosas\, hasta hacerme semejante a Él en la muerte. \nLectura de la carta del Apóstol san Pablo a los cristianos de Filipos 3\, 8-14 \nHermanos: \nTodo me parece una desventaja comparado con el inapreciable conocimiento de Cristo Jesús\, mi Señor. Por Él\, he sacrificado todas las cosas\, a las que considero como desperdicio\, con tal de ganar a Cristo y estar unido a Él\, no con mi propia justicia -la que procede de la Ley- sino con aquélla que nace de la fe en Cristo\, la que viene de Dios y se funda en la fe. Así podré conocerlo a Él\, conocer el poder de su resurrección y participar de sus sufrimientos\, hasta hacerme semejante a Él en la muerte\, a fin de llegar\, si es posible\, a la resurrección de entre los muertos. \nEsto no quiere decir que haya alcanzado la meta ni logrado la perfección\, pero sigo mi carrera con la esperanza de alcanzarla\, habiendo sido yo mismo alcanzado por Cristo Jesús. \nHermanos\, yo no pretendo haberlo alcanzado. Digo solamente esto: olvidándome del camino recorrido\, me lanzo hacia adelante y corro en dirección a la meta\, para alcanzar el premio del llamado celestial que Dios me ha hecho en Cristo Jesús. \n\nEVANGELIO\n\nACLAMACIÓN AL EVANGELIO   Jn 12\, 12-13 \n“Vuelvan a mí de todo corazón\, porque soy bondadoso y compasivo”\, dice el Señor. \nEVANGELIO \nEl que no tenga pecado que arroje la primera piedra. \n+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan 8\,1-11 \nJesús fue al monte de los Olivos. Al amanecer volvió al Templo\, y todo el pueblo acudía a Él. Entonces se sentó y comenzó a enseñarles. \nLos escribas y los fariseos le trajeron a una mujer que había sido sorprendida en adulterio y\, poniéndola en medio de todos\, dijeron a Jesús: “Maestro\, esta mujer ha sido sorprendida en flagrante adulterio. Moisés\, en la Ley\, nos ordenó apedrear a esta clase de mujeres. Y Tú\, ¿qué dices?” \nDecían esto para ponerlo a prueba\, a fin de poder acusarlo. Pero Jesús\, inclinándose\, comenzó a escribir en el suelo con el dedo. \nComo insistían\, se enderezó y les dijo: “Aquél de ustedes que no tenga pecado\, que arroje la primera piedra”. \nE inclinándose nuevamente\, siguió escribiendo en el suelo. \nAl oír estas palabras\, todos se retiraron\, uno tras otro\, comenzando por los más ancianos. \nJesús quedó solo con la mujer\, que permanecía allí\, e incorporándose\, le preguntó: \n“Mujer\, ¿dónde están tus acusadores? ¿Nadie te ha condenado?” \nElla le respondió: \n“Nadie\, Señor”. \n“Yo tampoco te condeno -le dijo Jesús-. Vete\, no peques más en adelante” \nLa reflexión del padre Adalberto Sierra \nEn esta quinta semana de Cuaresma se anuncia el efecto salvador propio del amor de Dios\, que también es universal. El evangelio de este quinto domingo constituye una vigorosa defensa de la vida humana –incluso la más condenable– y una firme oposición a la pena de muerte.\nPara comprenderlo mejor\, es preciso tener en cuenta que el matrimonio judío tenía dos etapas: los esponsales\, cuando la mujer había cumplido doce años y un día\, y el varón dieciocho años; y las bodas\, que se celebraban un año después de los esponsales. Si cometían adulterio después de los esponsales\, se condenaban a muerte por lapidación; si lo hacían después de las bodas\, la pena de muerte era por estrangulación. Aquí piden lapidación; por tanto\, es una menor de 13 años. \nJn 8\,1-11.\nEste texto no pertenece ciertamente al evangelio de Juan\, donde se encuentra actualmente\, sino –según una tradición– al evangelio de Lucas. Algunos códices lo traen al final del capítulo 21 de este evangelio\, desde el último versículo del capítulo 7 de Juan (7\,53–8\,11). Se pueden considerar en él tres partes: la enseñanza de Jesús al pueblo\, la interrupción de la enseñanza por parte de los letrados y fariseos y la interacción de Jesús con ellos\, y el diálogo de Jesús con la «mujer».\n1. Enseñanza de Jesús al pueblo.\nCon un vocabulario propio del evangelio de Lucas\, el narrador refiere que Jesús\, tras pernoctar en el Monte de los Olivos\, madrugó a presentarse en el templo de Jerusalén para enseñarle al «pueblo en masa»\, que acudió a él apenas él hizo presencia en el lugar. El contenido de esta enseñanza suya no se explicita porque ya se sabe: el amor universal de Dios.\nDel contexto (cf. Lc 21\,37-38) se deduce que durante el día él enseñaba en el templo\, pero que en la noche se trasladaba al Olivar. Esto implica que su enseñanza era mal vista por los dirigentes del pueblo\, y que\, durante el día\, la gente obstaculizaba sus intenciones con respecto de él; por eso Jesús pernoctaba fuera de su alcance\, más allá de las murallas de Jerusalén.\n2. Interrupción de la enseñanza.\nEn el momento de la enseñanza\, Jesús está sentado. Irrumpen en tumulto y de forma repentina los dirigentes («los letrados y los fariseos») con un asunto diferente. Se pueden constatar estos pasos: el planteamiento del caso y sus motivaciones\, la respuesta de Jesús\, la insistencia de los acusadores y la persistencia de Jesús\, y la reacción del grupo acusador.\nPrimer paso: el planteamiento del caso y sus motivaciones:\nDe manera brusca\, «los letrados y los fariseos» le plantearon el caso de una mujer «sorprendida» en flagrante adulterio\, convirtieron este asunto en el tema central de su enseñanza\, y lo urgieron a tomar posición frente a un dilema –según ellos– fundado en la Ley de Moisés (cf. Lev 20\,10; Deu 22\,22-24): o declararla rea de muerte\, u oponerse a su lapidación.\nJesús no es juez\, lo que buscan no es una sentencia\, sino una opinión para tener pretexto contra él. Es síntoma de injusticia que\, si la niña fue «sorprendida»\, ellos no hayan traído a su cómplice.\nSegundo paso: la respuesta de Jesús:\nJesús\, sentado como estaba\, «se inclinó y se puso a escribir con el dedo en la tierra».\nAl escribir en la tierra\, Jesús alude a lo escrito en Jer 17\,1.13: «El pecado de Judá está escrito con punzón de hierro\, con punta de diamante está grabado en la tabla del corazón… Tú\, Señor\, eres la esperanza de Israel\, los que te abandonan fracasan\, los que se apartan de ti serán escritos en el polvo\, porque abandonaron al Señor\, manantial de agua viva». Así da a entender que todos los acusadores de la niña son pecadores empedernidos («corazón») y que están contados entre los muertos («escritos en el polvo») porque son idólatras («abandonaron al Señor»). Dando culto a un «dios de muertos» (Lc 20\,38)\, están inmolando a «los demonios» sus hijos y sus hijas (cf. Sal 106\,37); y\, por ser partidarios de la muerte\, son muertos en vida.\nTercer paso: insistencia de ellos y persistencia de Jesús:\nLos acusadores ignoraron la insinuación de Jesús e insistieron en que se pronunciara de manera explícita. Se da un nuevo movimiento de Jesús (ἀνακύπτω: «enderezarse»)\, continuando sentado. Entonces\, él los desafió a que le diera el golpe mortal a la niña el que de ellos estuviera libre de adulterio. La persona condenada a ser lapidada era echada en un foso; el primer ejecutor de esa pena le arrojaba una piedra grande al pecho\, que le desprendía el corazón y la mataba. Luego\, el resto se sumaba con piedras menores que dejaban el cadáver deshecho y sepultado.\nY Jesús\, «inclinándose de nuevo\, siguió escribiendo en el suelo». Teniendo en cuenta el texto de Jeremías\, es pensable que siguiera escribiendo los nombres de los presentes.\nCuarto paso: reacción de los acusadores:\nLas palabras de Jesús impactaron sus conciencias. Cuanto más viejos\, más culpables de adulterio (cf. Dan 13\,52-59). Por eso\, fueron abandonando el lugar «uno a uno\, empezando por los más viejos»\, hasta dejarlo solo con la niña\, que seguía siendo el tema central de la enseñanza («allí en medio»)\, enseñanza que no acababa todavía. Ellos plantearon el asunto con una actitud hipócrita\, y por eso no fueron capaces de resolverlo. Pero el asunto sigue planteado.\nJesús estaba sentado e inclinado escribiendo. Nuevamente se enderezó\, para dirigirse a la niña\, y la llamó «mujer».\n3. Diálogo de Jesús con la mujer.\nEl interrogatorio de Jesús es diferente\, y conduce a un juicio de salvación\, no de condenación. A la niña casadera la llama «mujer»\, haciéndola tomar conciencia de su responsabilidad personal\, y le pregunta por el paradero de sus acusadores y por el resultado de su acusación. La respuesta sobre el paradero de los acusadores remite de nuevo al oráculo de Jeremías: «escritos en el polvo»\, es decir\, han perdido su carácter de autoridad para acusarla. Por eso\, no hay respuesta para esta pregunta. En cambio\, respecto del resultado de la acusación\, sí hay respuesta: no hubo condena.\nLos culpables no la condenaron. Jesús\, el inocente que se atrevió a desafiarlos\, tampoco lo hace. La libra de la pena de muerte\, la deja marcharse y continuar su vida\, le abre la posibilidad de una nueva oportunidad. Eso sí\, la exhorta a que no vuelva a cometer adulterio.\nEn ningún momento se habla de arrepentimiento de ella o de perdón de parte de él. Se habla de que él la salva de la condena a muerte y de que tampoco él la condena a morir. Se trata\, pues\, de la deslegitimación de la pena de muerte en nombre de Dios. \nHay muchos modos de matar en nombre de Dios. Pero eso siempre será culto a los demonios. El que es Hijo de Dios por excelencia\, Jesús\, nos enseñó a honrar al Padre dando vida\, no dando muerte\, y poniéndonos al servicio de la vida humana. Los que se figuran dar culto a Dios dando muerte a los que ellos mismos excluyen actúan así porque no han conocido al Padre ni tampoco a su Hijo (cf. Jn 16\,2-3). Las personas y las sociedades que matan –cualquiera que sea la forma en que lo hagan– podrán ser «religiosas»\, pero jamás podrán llamarse cristianas\, aunque apelen a un ordenamiento legal\, porque la vida humana está por encima de toda ley\, incluso la religiosa.\nQuienes celebramos la eucaristía\, memorial de la vida entregada de Jesús para darnos vida eterna\, celebramos de verdad el banquete de la vida comprometiendo toda nuestra existencia al servicio de la vida de los demás. Las comunidades que comparten el pan de la vida jamás legitimarán el recurso a la pena de muerte después de considerar esta firme postura de su Maestro.
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SUMMARY:Lunes de la V Semana de Cuaresma
DESCRIPTION:PRIMERA LECTURA \nYo voy a morir sin haber hecho nada. \nLectura de la profecía de Daniel 13\, 1-9. 15-17. 19-30. 33-62 \nHabía en Babilonia un hombre llamado Joaquín. Él se había casado con una mujer llamada Susana\, hija de Jilquías\, que era muy hermosa y temía a Dios\, porque sus padres eran justos y habían instruido a su hija según la Ley de Moisés. Joaquín era muy rico y tenía un jardín contiguo a su casa. Muchos judíos iban a visitarlo\, porque era el más estimado de todos. \nAquel año\, se había elegido como jueces a dos ancianos del pueblo. A ellos se refiere la palabra del Señor: “La iniquidad salió en Babilonia de los ancianos y de los jueces que se tenían por guías del pueblo”. Esos ancianos frecuentaban la casa de Joaquín y todos los que tenían algún pleito acudían a ellos. \nHacia el mediodía\, cuando todos ya se habían retirado\, Susana iba a pasearse por el jardín de su esposo. Los dos ancianos\, que la veían todos los días entrar para dar un paseo\, comenzaron a desearla. Ellos perdieron la cabeza y apartaron sus ojos para no mirar al Cielo y no acordarse de sus justos juicios. \nUna vez\, mientras ellos aguardaban una ocasión favorable\, Susana entró como en los días anteriores\, acompañada solamente por dos jóvenes servidoras\, y como hacía calor\, quiso bañarse en el jardín. Allí no había nadie\, fuera de los dos ancianos\, escondidos y al acecho. \nElla dijo a las servidoras: “Tráiganme la crema y los perfumes\, y cierren la puerta del jardín para que pueda bañarme”. En cuanto las servidoras salieron\, ellos se levantaron y arrojándose sobre ella le dijeron: “La puerta del jardín está cerrada y nadie nos ve. Nosotros ardemos de pasión por ti; consiente y acuéstate con nosotros. Si te niegas\, daremos testimonio contra ti\, diciendo que un joven estaba contigo y que por eso habías hecho salir a tus servidoras”. \nSusana gimió profundamente y dijo: “No tengo salida: si consiento me espera la muerte\, si me resisto no escaparé de las manos de ustedes. Pero prefiero caer en las manos del Señor sin haber hecho nada\, que pecar delante de Él”. \nSusana gritó con todas sus fuerzas; los dos ancianos también se pusieron a gritar contra ella\, y uno de ellos corrió a abrir la puerta del jardín. Al oír esos gritos en el jardín\, la gente de la casa se precipitó por la puerta lateral para ver lo que ocurría\, y cuando los ancianos contaron su historia\, los servidores quedaron desconcertados\, porque jamás se había dicho nada semejante de Susana. \nAl día siguiente\, cuando el pueblo se reunió en casa de Joaquín\, su marido\, también llegaron los ancianos con la intención criminal de hacer morir a Susana. Ellos dijeron en presencia del pueblo: “Manden a buscar a Susana\, hija de Jilquías\, la mujer de Joaquín”. \nFueron a buscarla\, y ella se presentó acompañada de sus padres\, sus hijos y todos sus parientes. Todos sus familiares lloraban\, lo mismo que todos los que la veían. \nLos dos ancianos se levantaron en medio de la asamblea y le pusieron las manos sobre la cabeza. \nElla\, bañada en lágrimas\, levantó sus ojos al cielo\, porque su corazón estaba lleno de confianza en el Señor. Los ancianos dijeron: “Mientras nos paseábamos solos por el jardín\, esta mujer entró allí con dos servidoras; cerró la puerta y después hizo salir a las servidoras. Entonces llegó un joven que estaba escondido y se acostó con ella. Nosotros\, que estábamos en un rincón del jardín\, al ver la infamia\, nos precipitamos hacia ellos. \nLos vimos abrazados\, pero no pudimos atrapar al joven\, porque él era más fuerte que nosotros\, y abriendo la puerta\, se escapó. En cuanto a ella\, la apresamos y le preguntamos quién era ese joven\, pero ella no quiso decirlo. De todo esto somos testigos”. \nLa asamblea les creyó porque eran ancianos y jueces del pueblo\, y Susana fue condenada a muerte. \nPero ella clamó en alta voz: “Dios eterno\, Tú que conoces los secretos\, Tú que conoces todas las cosas antes que sucedan\, Tú sabes que ellos han levantado contra mí un falso testimonio. Yo voy a morir sin haber hecho nada de todo lo que su malicia ha tramado contra mí”. \nEl Señor escuchó su voz: cuando la llevaban a la muerte\, suscitó el santo espíritu de un joven llamado Daniel\, que se puso a gritar: “¡Yo soy inocente de la sangre de esta mujer!” \nTodos se volvieron hacia él y le preguntaron: “¿Qué has querido decir con esto?” \nDe pie\, en medio de la asamblea\, él respondió: “¿Son ustedes tan necios\, israelitas? ¡Sin averiguar y sin tener evidencia ustedes han condenado a una hija de Israel!  Vuelvan al lugar del juicio\, porque estos hombres han levantado un falso testimonio contra ella”. \nTodo el pueblo se apresuró a volver\, y los ancianos dijeron a Daniel: “Ven a sentarte en medio de nosotros y dinos qué piensas\, ya que Dios te ha dado la madurez de un anciano”. \nDaniel les dijo: “Sepárenlos bien a uno del otro y yo los interrogaré”. \nCuando estuvieron separados\, Daniel llamó a uno de ellos y le dijo: “¡Hombre envejecido en el mal!  Ahora han llegado al colmo los pecados que cometías anteriormente cuando dictabas sentencias injustas\, condenabas a los inocentes y absolvías a los culpables\, a pesar de que el Señor ha dicho: “No harás morir al inocente y al justo”. Si es verdad que tú la viste\, dinos bajo qué árbol los has visto juntos”. \nÉl respondió: “Bajo una acacia”. \nDaniel le dijo entonces: “Has mentido a costa de tu cabeza: el Ángel de Dios ya ha recibido de Él tu sentencia y viene a partirte por el medio”. \nDespués que lo hizo salir\, mandó venir al otro y le dijo: “¡Raza de Canaán y no de Judá\, la belleza te ha descarriado\, el deseo ha pervertido tu corazón! Así obraban ustedes con las hijas de Israel\, y el miedo hacía que ellas se les entregaran. ¡Pero una hija de Judá no ha podido soportar la iniquidad de ustedes!  Dime ahora\, ¿bajo qué árbol los sorprendiste juntos?” \nÉl respondió: “Bajo un ciprés”. \nDaniel le dijo entonces: “Tú también has mentido a costa de tu cabeza: el Ángel de Dios te espera con la espada en la mano\, para partirte por el medio.  Así acabará con ustedes”. \nEntonces toda la asamblea clamó en alta voz\, bendiciendo a Dios que salva a los que esperan en Él.  Luego\, todos se levantaron contra los dos ancianos\, a los que Daniel por su propia boca había convencido de falso testimonio\, y se les aplicó la misma pena que ellos habían querido infligir a su prójimo. Para cumplir la Ley de Moisés\, se los condenó a muerte\, y ese día se salvó la vida de una inocente. \nSALMO RESPONSORIAL   22\, 1-6 \nR/. El Señor es mi pastor\, nada me puede faltar. \nEl Señor es mi pastor\, nada me puede faltar. Él me hace descansar en verdes praderas\, me conduce a las aguas tranquilas y repara mis fuerzas. \nMe guía por el recto sendero\, por amor de su Nombre. Aunque cruce por oscuras quebradas\, no temeré ningún mal\, porque Tú estás conmigo: tu vara y tu bastón me infunden confianza. \nTú preparas ante mí una mesa\, frente a mis enemigos; unges con óleo mi cabeza y mi copa rebosa. \nTu bondad y tu gracia me acompañan a lo largo de mi vida; y habitaré en la Casa del Señor\, por muy largo tiempo. \n\nEVANGELIO\n\nVERSÍCULO ANTES DEL EVANGELIO    Ez 33\, 11 \nYo no deseo la muerte del malvado\, sino que se convierta y viva. \nEVANGELIO \nYo soy la luz del mundo. \n+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan    8\, 12-20 \nJesús dirigió la palabra a los fariseos\, diciendo: \n“Yo soy la luz del mundo. El que me sigue no andará en tinieblas\, sino que tendrá la luz de la Vida”. \nLos fariseos le dijeron: “Tú das testimonio de ti mismo: tu testimonio no vale”. Jesús les respondió: \n“Aunque Yo doy testimonio de mí\, mi testimonio vale porque sé de dónde vine y a dónde voy; pero ustedes no saben de dónde vengo ni a dónde voy. \nUstedes juzgan según la carne; Yo no juzgo a nadie\, y si lo hago\, mi juicio vale porque no soy Yo solo el que juzga\, sino Yo y el Padre que me envió. \nEn la Ley de ustedes está escrito que el testimonio de dos personas es válido. \nYo doy testimonio de mí mismo\, y también el Padre que me envió da testimonio de mí”. \nEllos le preguntaron: “¿Dónde está tu Padre?” \nJesús respondió: \n“Ustedes no me conocen ni a mí ni a mi Padre; si me conocieran a mí\, conocerían también a mi Padre”. \nÉl pronunció estas palabras en la sala del Tesoro\, cuando enseñaba en el Templo. Y nadie lo detuvo\, porque aún no había llegado su hora. \nLa reflexión del padre Adalberto Sierra \nEsta semana nos anuncia la acción «salvadora» (vivificadora) del Padre por medio de su Hijo. El ser humano no solo se arrogó el hecho de matar a su hermano (cf. Gén 4)\, sino que creó la pena de muerte (cf. Gén 4\,23-24) y luego la justificó presentándola como legislación divina. Una de las cláusulas de la alianza es «no matarás» (Éxo 20\,13)\, lo que indica que para ser pueblo de Dios hay que respetar la vida humana. Pero esa exigencia tendrá que esperar mucho tiempo antes de ser aceptada. Inclusive\, se ha llegado a matar en nombre de Dios (cf. Jn 16\,1)\, por desconocer al Padre y a su Hijo (cf. Jn 16\,2). Hoy es una exigencia por atender. Esta semana la escucharemos una vez más\, con el propósito de apropiárnosla. \n1. Primera lectura (Dan 13\,1-9.15-17.19-30.33-62).\nSusana («Azucena»: שׁוֹשַׁן\, שׁוֹשַׁנָּה) es imagen de Israel (cf. Ose 14\,6; Mt 6\,28; Lc 12\,27). El relato\, que es uno de los añadidos griegos al libro de Daniel\, se data en los días del cautiverio babilónico\, en una anónima y pequeña comunidad que gozaba de una cierta autonomía y era gobernada por jefes locales. Susana encarna el ideal de la esposa bella y fiel que confía en el Señor. Más allá del personaje\, ella personifica a Israel. Es posible distribuir la narración en siete partes:\n1. Introducción (vv. 1-4).\nJoaquín (יְהוֹיָקִים: «el Señor edificará»)\, el esposo de Susana\, era un hombre muy rico\, y Susana\, hija de Jelcías (חִלְקִיָּהוּ: «el Señor está de mi parte»)\, era una mujer muy bella y religiosa\, educada en la Ley de Moisés. Su casa era lugar habitual de reunión de los «ancianos» (concejales)\, y estaba dotada de un parque (παράδεισος). Allí se resolvían los pleitos de los lugareños.\n2. Los dos «ancianos» (vv. 5-14).\nDos concejales corruptos\, que hacían de jueces\, se enamoraron de Susana\, cada uno por su parte\, y\, cuando se dieron cuenta de su común pasión\, se pusieron de acuerdo para acceder juntos a ella. La cita que se aduce\, en la cual se designa a Dios como «Dueño»\, es de origen desconocido.\n3. La «tentación» en el paraíso (vv. 15-27).\nTendiéndole una trampa\, la amenazaron con acusarla de adulterio si no lo cometía con ellos. El adulterio estaba castigado con pena de muerte (cf. Lev 20\,10; Deu 22\,22). Al negarse Susana\, se armó un alboroto\, y los créditos fueron para los ancianos corruptos. La duda sobre la integridad personal de Susana se basó en la credibilidad institucional de ellos.\n4. El juicio de los «ancianos» (vv. 28-41).\nImpávidos y haciendo gala de cinismo\, cumplieron su promesa de venganza: Susana fue sometida a un juicio injusto –con todas las de la Ley– por los que tenían la misión de administrar justicia. Con base en su credibilidad\, Susana fue condenada a muerte. En la lapidación intervenía toda la comunidad\, después de imponerles las manos a la acusada.\n5. La apelación de Susana (vv. 42-44).\nSusana había decidido caer en manos de Dios y no en manos de esos jueces. Por eso\, confiando en el Señor\, apeló a él alegando lo que solo él podía saber\, que ellos habían dado falso testimonio contra ella. Y el Señor la escuchó e intervino.\n6. Daniel\, el «juicio de Dios» (vv. 45-62).\nDios suscitó a Daniel (דָּנִיִּאֵל: «Juicio de Dios»)\, quien denunció el juicio y la sentencia\, y luego cuestionó la ligereza del mismo\, juzgando a los jueces con un interrogatorio sencillo\, que dejó al descubierto su perversidad. En los vv. 54.58-59 se halla en el texto griego un juego de palabras para designar el árbol y el castigo correspondiente: acacia (σχῖνος)\, partir (σχίζω); encina (πρῖνος)\, despedazar (καταπρίω). El relato quiere mostrar que la perversidad es «insensata» (estúpida)\, y el insensato se condena a sí mismo. La asamblea los condenó a partir de esa auto condena.\n7. Conclusión (vv. 63-64).\nLa asamblea bendijo a Dios\, «que salva a los que esperan en él» –es decir\, le dio gracias–\, y toda la familia de Susana alabó a Dios porque esta fue hallada totalmente inocente. Y Daniel gozó de un gran prestigio entre los habitantes de aquella población. \n2. Evangelio: Jn 8\,1-11 (Ciclos A y B).\nQue Dios salve la vida del justo\, es algo que parece lógico a la razón humana\, pero el hecho que rescata este relato va contra esa razón: Jesús defiende el derecho a la vida de una persona que es a todas luces culpable ante la Ley de Moisés.\nLos letrados y los fariseos invocan el «mandato» de Moisés en la Ley para pedirle a Jesús que se pronuncie a favor de la pena de muerte contra una mujer sorprendida en adulterio\, pero de cuyo cómplice no hacen mención. Si Jesús lo llegara a hacer\, no solo se contradiría\, sino que sellaría su propia sentencia de muerte por usurpar el poder que los invasores romanos reclamaban como de su exclusiva competencia: sentenciar a muerte. Los «ancianos» que abogan a favor de la pena de muerte quieren eso\, la muerte ajena.\nLa acción de Jesús hace alusión a lo escrito en Jer 17\,1a.13b: «El pecado de Judá está escrito con punzón de hierro… los que se apartan serán escritos en el polvo\, porque abandonaron al Señor\, manantial de agua viva». Se trata de un pecado que lleva a la muerte («polvo»)\, y que consiste en la idolatría (cf. Jer 2\,11-13) de cambiar al Dios de la vida («manantial de agua viva») por los ídolos de la muerte (cf. Lc 20\,38). Su insistencia en la pena de muerte da culto a un «dios de muertos».\nNo les preocupa ser tildados de idólatras; tienen sed de sangre y urgen a que Jesús se pronuncie. Este los enfrentó con su propia conciencia\, acusándolos de adulterio\, y volvió a su denuncia. Al menos\, les quedaba un mínimo de decoro (o su culpa era tan evidente que resultaba innegable)\, porque todos ellos desistieron\, «comenzando por los más viejos».\nJesús salva la vida de una persona culpable. Ella no ha manifestado arrepentimiento ni ha pedido perdón. Él la salva porque él es «el salvador del mundo» (4\,42)\, de todos\, maleantes incluidos. \n2. Evangelio: Jn 8\,12-20 (Ciclo C).\nJesús se declara «luz del mundo»\, lo que equivale a «vida de la humanidad»\, e implica la libertad y la alegría para todos. Él cumple así la promesa de Dios (cf. Isa 42\,6-7; 49\,6.9). Ahora concreta más la promesa asegurando: «el que me sigue no camina en tinieblas\, sino que tendrá la luz de la vida». Así se presenta como el guía que conduce el nuevo éxodo sacando de la zona de la tiniebla (la mentira y la violencia) y llevando a la nueva tierra prometida («la luz de la vida»). Dios cumple la promesa de vida dando a su Hijo para que la humanidad viva (cf. 3\,16-17; 6\,51).\nDesde la zona de la tiniebla\, los fariseos intentan neutralizar la declaración de Jesús alegando que él no puede dar testimonio a favor de sí mismo. En realidad\, lo que sucede es que Jesús se ofrece en sustitución de la Ley –y sobre todo de la interpretación que de ella hacen ellos– erigiéndose como expresión del designio divino\, como ideal de vida y como norma de convivencia\, cosa que les arrebata su capacidad de someter a la gente y detentar el control de la sociedad. El testimonio de Jesús\, sin embargo\, «es válido» porque se fundamenta en su experiencia personal del amor de Dios que es su origen y quien le asignó su misión («sé de dónde he venido y a dónde me dirijo»). Se refiere al amor del Padre que le da vida y lo envía (cf. 6\,57)\, pero como ellos están cerrados al Espíritu no tienen capacidad para entenderlo.\nEl criterio de los fariseos\, por consiguiente\, es de corto alcance\, solo se atiene a miras humanas\, es decir\, al proyecto de hombre (el Mesías) y al proyecto de convivencia nacionalista que ellos le inculcan al pueblo\, que excluye a los otros pueblos de la salvación. Jesús no excluye a nadie («yo no doy sentencia contra nadie»)\, y\, si lo hiciera\, sería respaldado por el testimonio del Padre\, con el cual suman dos testigos\, lo que es conforme a la Ley de Moisés (cf. Deu 17\,6; Núm 35\,30). De hecho\, son ellos quienes se excluyen de la «luz» con su perverso modo de actuar (cf. 3\,19). O sea\, su testimonio es válido porque está respaldado por el Padre; él a nadie excluye\, pero si ellos se consideran excluidos\, es porque prefieren sus obras perversas a la salvación de Dios.\nLa pregunta de los fariseos es mordaz; le piden a Jesús que les diga «dónde está» su Padre\, para cerrar toda posibilidad de entendimiento entre ellos y él. Pero Jesús les denuncia la raíz profunda de su pregunta: al no reconocer que cuando él da vida actúa en nombre de Dios\, manifiestan su desconocimiento del Dios de Israel\, que así se reveló por medio de Moisés y que\, por medio de Jesús va más lejos revelándose como Padre. Verlo a él basta para ver al Padre (cf. 12\,45). \nLa vida es sagrado derecho de todo ser humano\, justo o injusto\, santo o pecador. Nadie se puede arrogar la facultad de reprimir\, oprimir o suprimir la vida humana\, y mucho menos invocando el nombre de Dios Padre. En su nombre solo se puede dar vida\, es decir\, comunicar su Espíritu a través de la donación de sí mismo en el servicio. Jesús nos enseña que este respeto por la vida no consiste simplemente en «no matar». Es\, además\, exigencia de convivencia pacífica\, respeto por la honra ajena\, y voluntad de inclusión social (cf. Mt 5\,21-22). El efecto salvador del amor del Padre se manifestó inicialmente en la obra liberadora de Moisés\, pero resplandece en la obra liberadora y salvadora de Jesús\, quien infunde su Espíritu en el ser humano.\nCuando él nos ofrece su «cuerpo» (su personal entrega de amor)\, nos invita a aceptar esa entrega prolongándola\, haciendo también nosotros lo mismo. Y eso es lo que declaramos aceptar con el «amén» que pronunciamos al recibir el sacramento de la eucaristía.
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SUMMARY:Martes de la V Semana de Cuaresma
DESCRIPTION:PRIMERA LECTURA \nTodo el que haya sido mordido\, al mirar la serpiente de bronce\, quedará sano. \nLectura del libro de los Números    21\, 4-9 \nLos israelitas partieron del monte Hor por el camino del Mar Rojo\, para bordear el territorio de Edóm. Pero en el camino\, el pueblo perdió la paciencia y comenzó a hablar contra Dios y contra Moisés: “¿Por qué nos hicieron salir de Egipto para hacernos morir en el desierto? ¡Aquí no hay pan ni agua\, y ya estamos hartos de esta comida miserable!” \nEntonces el Señor envió contra el pueblo unas serpientes abrasadoras\, que mordieron a la gente\, y así murieron muchos israelitas. \nEl pueblo acudió a Moisés y le dijo: “Hemos pecado hablando contra el Señor y contra ti. Intercede delante del Señor\, para que aleje de nosotros esas serpientes”. \nMoisés intercedió por el pueblo\, y el Señor le dijo: “Fabrica una serpiente abrasadora y colócala sobre un mástil. Y todo el que haya sido mordido\, al mirarla\, quedará sanado”. \nMoisés hizo una serpiente de bronce y la puso sobre un mástil. Y cuando alguien era mordido por una serpiente\, miraba hacia la serpiente de bronce y quedaba sano. \nSALMO RESPONSORIAL    101\, 2-3. 16-21 \nR/. ¡Señor\, escucha mi oración! \nSeñor\, escucha mi oración y llegue a ti mi clamor; no me ocultes tu rostro en el momento del peligro; inclina hacia mí tu oído\, respóndeme pronto\, cuando te invoco. \nLas naciones temerán tu Nombre\, Señor\, y los reyes de la tierra se rendirán ante tu gloria: cuando el Señor reedifique a Sión y aparezca glorioso en medio de ella; cuando acepte la oración del desvalido y no desprecie su plegaria. \nQuede esto escrito para el tiempo futuro y un pueblo renovado alabe al Señor: porque Él se inclinó desde su alto Santuario y miró a la tierra desde el cielo\, para escuchar el lamento de los cautivos y librar a los condenados a muerte. \n\nEVANGELIO\n\nVERSÍCULO ANTES DEL EVANGELIO \nLa semilla es la palabra de Dios\, el sembrador es Cristo; el que lo encuentra permanece para siempre. \nEVANGELIO \nCuando hayan levantado al Hijo del hombre\, entonces sabrán que Yo soy. \n+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan    8\, 21-30 \nJesús dijo a los fariseos: \n“Yo me voy\, y ustedes me buscarán y morirán en su pecado. Adonde Yo voy\, ustedes no pueden ir”. \nLos judíos se preguntaban: “¿Pensará matarse para decir: ‘Adonde Yo voy\, ustedes no pueden ir’?” \nJesús continuó: \n“Ustedes son de aquí abajo\, Yo soy de lo alto. Ustedes son de este mundo\, Yo no soy de este mundo. \nPor eso les he dicho: “Ustedes morirán en sus pecados”. \nPorque si no creen que Yo Soy\, morirán en sus pecados”. \nLos judíos le preguntaron: “¿Quién eres Tú?” Jesús les respondió: “Esto es precisamente lo que les estoy diciendo desde el comienzo. De ustedes\, tengo mucho que decir\, mucho que juzgar. \nPero Aquél que me envió es veraz\, y lo que aprendí de Él es lo que digo al mundo”. \nEllos no comprendieron que Jesús se refería al Padre. Después les dijo: “Cuando ustedes hayan levantado en alto al Hijo del hombre\, entonces sabrán que Yo Soy y que no hago nada por mí mismo\, sino que digo lo que el Padre me enseñó. El que me envió está conmigo y no me ha dejado solo\, porque Yo hago siempre lo que le agrada”. \nMientras hablaba así\, muchos creyeron en Él. \nLa reflexión del padre Adalberto Sierra \n«Salvar» es infundir vida. «Amar» es entregar libremente la propia vida. La «salvación» es amor en acción. Dios es «salvador»\, como Padre que es\, comunicando su propia vida como don\, para que los salvados por él tengan vida eterna (cf. Jn 3\,16-17). La salvación exige la libertad\, porque el amor solo puede darse en libertad. Por eso\, después de meditar en la actividad liberadora de Dios\, meditamos ahora en su actividad salvadora.\nJesús no «salva» (da vida) por una acción de poder\, exterior al hombre\, sino por la acción interior de su entrega\, que provoca la fe\, adhesión de parte del hombre\, y permite la infusión del Espíritu Santo en el «corazón». El hombre ha de enfrentar sus miedos\, sobre todo el miedo a la muerte\, y mirar al crucificado como fuente de vida definitiva\, como lo hacemos los cristianos.\nQuienes miran la cruz con horror y pavor se quedan solo en la superficie del asunto\, su mirada es exterior\, no percibe la verdad integral. Es verdad que la cruz de Jesús muestra con espanto el extremo al que es capaz de llegar el odio del mundo. Pero no es menos cierto que ella manifiesta hasta dónde es capaz de llegar el amor de Dios\, y no en abstracto\, ni con romanticismo\, sino en su capacidad de derrotar el odio y de superar el dolor. \n1. Primera lectura (Núm 21\,4-9).\nPara comprender mejor este relato hay que tener en cuenta que en hebreo se da un parentesco entre «serpiente» (נָחָשׁ) y «bronce» (נְחֺשֶׁת) con el verbo «adivinar» (נחשׁ); y\, también\, recordar que «rebelarse» contra Dios\, en el Antiguo Testamento\, no significa oponer resistencia a una tiranía\, sino resistirse a la iniciativa liberadora del Señor.\nEl relato se sitúa en el desierto. El pueblo rescatado se desanima\, siente extenuante el camino y se pone a difamar la liberación de la que está siendo beneficiario. En vez de un camino de vida\, ve una «trampa» de muerte\, el maná le parece miserable. No ve el amor que lo libera y lo lleva a la tierra de la vida\, «tierra espaciosa\, que mana leche y miel» (Éxo 3\,8; cf. Núm 14\,8; Deu 31\,20).\nEl relator le atribuye a Dios las consecuencias de la maledicencia del pueblo: surgen en medio del pueblo «las serpientes\, los serafines» (literalmente: הַנְּחָשׂים הַשְּׂרָפִם)\, seres mitológicos de origen egipcio\, representados como serpientes con alas\, que engalanaban el trono del faraón. O sea\, la maledicencia genera el pánico supersticioso de que los dioses protectores del faraón van a llevar al fracaso el éxodo del Señor. La mordedura de «los serafines» se entiende mejor cuando se tiene en cuenta que «serafín» (שָׂרָף) evoca un nombre\, «jefe» (שַׂר)\, que se predicaba de un general que representaba al rey (en este caso\, al faraón)\, y\, además\, está emparentado con el verbo «quemar» (שָׂרַף)\, que aquí describe el tormento del veneno de esas serpientes. Se trata\, entonces\, del miedo aún no superado a los ejércitos del faraón.\nEsto hace que muchos «mueran» (caigan en el engaño) y desistan. Cuando el pueblo reconoce su pecado y recurre a la intercesión de Moisés\, el Señor le indica a este que haga para sí un serafín (שָׁרָף) y lo coloque en un estandarte (hebreo\, נֵס; griego\, σημεῖον: cf. Lc 2\,34) para que todo el que sea mordido viva al verlo inerte. Moisés\, sin embargo\, hace una serpiente (נָחָשׁ) de bronce\, que cumple ese cometido. Aquí se trata de enfrentar («ver») el propio miedo con fe en el Señor y con confianza en la guía de Moisés. Esto le dará vida al pueblo. Y lo que era causa de muerte\, por esa fe y esa confianza\, se convierte en causa de vida. \n2. Evangelio (Jn 8\,21-30).\nEn este fragmento aparece tres veces en labios de Jesús la expresión «yo me marcho» (ἐγὼ ὑπάγω: vv. 21\, bis. 22) y tres veces también la expresión «yo soy» (ἐγὼ εἰμὶ: vv. 23.24.28). En la primera se refiere a su muerte; en la segunda\, a su condición divina («soy de arriba»: v. 23). Su muerte se presenta como algo consciente y voluntario\, una marcha que él emprende. Su condición divina se presenta en contraste con la complicidad de sus enemigos con el «mundo»\, el orden opuesto al ámbito celeste\, «arriba»\, en donde habita el Padre.\nJesús les advierte a los judíos que van a eliminarlo que su verdadero problema no es él\, sino el odio que sienten contra él\, ya que –al contrario– él es quien los puede salvar. El pecado que los llevará a la muerte («el pecado del mundo») es la actividad que ellos realizan cuando reprimen o suprimen la vida humana\, oponiéndose así al proyecto de Dios. Jesús les explica que pertenecen a dos ámbitos diferentes: él\, a la esfera «de arriba» (el reino de Dios); ellos\, a la «de abajo» (el «mundo»). Él posee el Espíritu\, ellos carecen de él. Si fueran hijos\, serían libres (cf. 8\,34-35). Por eso no son capaces de seguirlo\, porque son incapaces de darse (amar); por no reconocer al Padre no son hijos ni son libres.\nLa muerte de Jesús les mostrará su amor\, porque él es desapegado y libre de dar la vida para que los demás tengan vida. Jesús habla de su muerte como de un éxodo voluntario («yo me voy»)\, y se les propone para que crean en su condición divina («yo soy»). La partida (muerte-glorificación) demostrará que dicha condición divina no es una pretensión infundada. Cuando ellos lo levanten a él –como Moisés la serpiente en el desierto (cf. 3\,14-15; 8\,25)– comprenderán que él actuaba y hablaba guiado por el amor del Padre\, y que el Padre no lo abandona en la muerte\, sino que lo acoge consigo. Ellos verificarán que él no es su enemigo\, sino que todo lo que ha hecho es por encargo del Padre y con su respaldo. Y Jesús\, «levantado»\, los atraerá a todos hacia sí (cf. 12\,32). «Levantado» se refiere a la vez a su crucifixión y a su resurrección o exaltación.\nSus palabras provocan nuevas adhesiones. \nMirar con fe al crucificado no es fijar la mirada en un fetiche. Es considerar la muerte de Jesús\, coherente con el amor que ha testimoniado\, como camino de la plenitud definitiva. El verdadero amor da vida\, y la da cuando es entrega de sí mismo\, y no mero suministro de cosas. Jesús en la cruz desafía tanto el odio asesino como la muerte. Quien lo mira con fe se adhiere a ese desafío del mismo modo que él\, amando hasta el don total de sí mismo.\nLos miedos intoxican la vida y la convivencia llenando de desaliento a los individuos y los grupos; actúan como un fuego que reduce a cenizas hasta los más preciados sueños de libertad y de vida de las personas. Ese es el veneno que inoculan las distintas «serpientes» (mentiras) que intentan neutralizar el éxodo. La superstición del poder potencia esos miedos hasta el punto de hacerlos insoportables: obligan a ceder. El mayor de esos miedos es el miedo a la muerte. Jesús\, libre para amar\, por la libre entrega de su vida al servicio liberador supera ese miedo y nos invita a que lo hagamos nosotros como lo hizo él\, confiando en el amor salvador del Padre.\nEn la eucaristía\, Jesús se da a sí mismo; no nos promete cosas que nosotros podríamos alcanzar con nuestro esfuerzo. La eucaristía es el don de sí mismo como culto al Padre\, dador de vida; es decir\, es acción de gracias por el don de la vida recibida\, y el que la recibe entra de modo libre en esa dinámica de donación para hacerse solidario con Jesús. Por eso hablamos de «comunión eucarística»\, comulgamos con Jesús en esa entrega que es gratitud por la vida recibida.
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SUMMARY:Miércoles de la V Semana de Cuaresma
DESCRIPTION:PRIMERA LECTURA \nDios ha enviado a su Ángel y ha salvado a sus servidores. \nLectura de la profecía de Daniel    3\, 1. 4. 5b-6. 8. 12. 14-20. 24-25. 28 \nEl rey Nabucodonosor hizo una estatua de oro\, de treinta metros de alto y tres de ancho\, y la erigió en la llanura de Dura\, en la provincia de Babilonia. Y el heraldo proclamó con fuerza: “A todos ustedes\, pueblos\, naciones y lenguas\, se les ordena lo siguiente: Ustedes deberán postrarse y adorar la estatua de oro que ha erigido el rey Nabucodonosor. El que no se postre para adorarla será arrojado inmediatamente dentro de un horno de fuego ardiente”. \nEn ese mismo momento\, se acercaron unos Caldeos y acusaron a los judíos. Dijeron al rey Nabucodonosor: “Hay unos Judíos\, Sadrac\, Mesac y Abed Negó\, a quienes tú has encomendado la administración de la provincia de Babilonia. Esos hombres no te han hecho caso\, rey; ellos no sirven a tus dioses\, ni adoran la estatua de oro que tú has erigido”. \nNabucodonosor tomó la palabra y dijo: “¿Es verdad\, Sadrac\, Mesac y Abed Negó\, que ustedes no sirven a mis dioses y no adoran la estatua de oro que yo erigí? ¿Están dispuestos ahora\, apenas oigan el sonido de la trompeta\, el pífano\, la cítara\, la sambuca\, el laúd\, la cornamusa y de toda clase de instrumentos\, a postrarse y adorar la estatua que yo hice? Porque si ustedes no la adoran\, serán arrojados inmediatamente dentro de un horno de fuego ardiente. ¿Y qué dios podrá salvarlos de mi mano?” \nSadrac\, Mesac. y Abed Negó respondieron al rey Nabucodonosor\, diciendo: “No tenemos necesidad de darte una respuesta acerca de este asunto. Nuestro Dios\, a quien servimos\, puede salvarnos del horno de fuego ardiente y nos librará de tus manos. Y aunque no lo haga\, ten por sabido\, rey\, que nosotros no serviremos a tus dioses ni adoraremos la estatua de oro que tú has erigido”. \nNabucodonosor se llenó de furor y la expresión de su rostro se alteró frente a Sadrac\, Mesac y Abed Negó. El rey tomó la palabra y ordenó activar el horno siete veces más de lo habitual. Luego ordenó a los hombres más fuertes de su ejército que ataran a Sadrac\, Mesac y Abed Negó\, para arrojarlos en el horno de fuego ardiente. \nEl rey Nabucodonosor quedó estupefacto y se levantó rápidamente. Y tomando la palabra\, dijo a sus cortesanos: “¿No eran tres los hombres que fueron atados y arrojados dentro del fuego?” \nEllos le respondieron\, diciendo: “Así es\, rey”. \nÉl replicó: “Sin embargo\, yo veo cuatro hombres que caminan libremente por el fuego sin sufrir ningún daño\, y el aspecto del cuarto se asemeja a un hijo de los dioses”. \nNabucodonosor tomó la palabra y dijo: “Bendito sea el Dios de Sadrac\, Mesac y Abed Negó\, porque ha enviado a su Ángel y ha salvado a sus servidores\, que confiaron en Él y\, quebrantando la orden del rey\, entregaron su cuerpo antes que servir y adorar a cualquier otro dios que no fuera su Dios”. \nSALMO RESPONSORIAL     Dn 3\, 52-56 \nR/. ¡A ti\, gloria y honor eternamente! \nBendito seas\, Señor\, Dios de nuestros padres. Bendito sea tu santo y glorioso Nombre. Alabado y exaltado eternamente. \nBendito seas en el Templo de tu santa gloria. Aclamado y glorificado eternamente por encima de todo. \nBendito seas en el trono de tu reino. Aclamado por encima de todo y exaltado eternamente. \nBendito seas Tú\, que sondeas los abismos y te sientas sobre los querubines. Alabado y exaltado eternamente por encima de todo. \nBendito seas en el firmamento del cielo. Aclamado y glorificado eternamente por encima de todo. \n\nEVANGELIO\n\nVERSÍCULO ANTES DEL EVANGELIO   Cf.  Lc 8\, 15 \nFelices los que retienen la Palabra de Dios con un corazón bien dispuesto y dan fruto gracias a su constancia. \nEVANGELIO \nSi el Hijo los libera serán realmente libres. \n+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan      8\, 31-42 \nJesús dijo a aquellos judíos que habían creído en Él: “Si ustedes permanecen fieles a mi palabra\, serán verdaderamente mis discípulos: conocerán la verdad y la verdad los hará libres”. \nEllos le respondieron: “Somos descendientes de Abraham y jamás hemos sido esclavos de nadie. ¿Cómo puedes decir entonces: ‘Ustedes serán libres’?” \nJesús les respondió: \n“Les aseguro que todo el que peca es esclavo del pecado. \nEl esclavo no permanece para siempre en la casa; el hijo\, en cambio\, permanece para siempre. Por eso\, si el Hijo los libera\, ustedes serán realmente libres. \nYo sé que ustedes son descendientes de Abraham\, pero tratan de matarme porque mi palabra no penetra en ustedes. \nYo digo lo que he visto junto al Padre\, y ustedes hacen lo que han aprendido de su padre”. \nEllos le replicaron: “Nuestro padre es Abraham”. \nY Jesús les dijo: \n“Si ustedes fueran hijos de Abraham\, obrarían como él. \nPero ahora quieren matarme a mí\, al hombre que les dice la verdad que ha oído de Dios. \nAbraham no hizo eso. Pero ustedes obran como su padre”. \nEllos le dijeron: “Nosotros no hemos nacido de la prostitución; tenemos un solo Padre\, que es Dios”. \nJesús prosiguió: \n“Si Dios fuera su Padre\, ustedes me amarían\, porque Yo he salido de Dios y vengo de Él. No he venido por mí mismo\, sino que Él me envió”. \nLa reflexión del padre Adalberto Sierra \nEl poder necesita ser venerado para que los sometidos a él permanezcan como sus súbditos. Por eso se erige como objeto de culto\, revestido con su capacidad de matar la vida ajena\, circundado por la aureola del temor que infunde en sus vasallos\, dejando de lado todo escrúpulo para exigir la exclusiva\, y suprimiendo de ese modo la libertad.\nPero la libertad que merece ese nombre no es la mera libertad de acción\, porque ella llega más allá de la libertad de opción. Es la libertad para amar. Esta libertad para amar es la libertad de opción purificada y potenciada por el Espíritu Santo\, de tal manera que hace partícipe al ser humano del señorío de Jesús\, quien se constituye en Señor de personas libres y nos capacita para amar hasta el don total de nosotros mismos\, y este amor nos realiza como hijos del Padre Dios.\nLa sola condición social o la mera afiliación a una agrupación no bastan; se requiere un nuevo nacimiento (cf. Jn 3\,3-7)\, o sea\, la nueva condición\, la del hombre-espíritu\, el hombre renacido del Espíritu Santo (cf. Jn 7\,39). Este es el que comunica vida entregando la propia\, a imitación del «salvador del mundo» (Jn 4\,42). \n1. Primera lectura (Dan 3\,14-20.91-92.95).\nLos tres jóvenes enfrentan la disyuntiva de idolatrar el poder y vivir\, o de morir por ser fieles al Dios del éxodo\, que se opuso a ese poder. El tirano recurre a su «arma» favorita: la amenaza de muerte. El «horno encendido» es como «la prueba de fuego» (cf. Isa 43\,2)\, es decir\, un juicio en el cual el reo\, si la pasa\, es inocente\, y si sucumbe\, culpable. El rey enfrenta su poder de matar con la capacidad de salvar de cualquier divinidad («¿qué dios los va a librar de mis manos?»: cf. Jdt 6\,2). Esa es precisamente la apuesta que está en juego: si la capacidad mortífera del poder es superior a la capacidad salvadora del Señor. El poderoso rey se siente por encima de todos los dioses\, y por eso se imagina que es superior al Señor\, Dios de Israel.\nLa innecesaria enumeración de los instrumentos musicales parece destinada a preparar la burla al poder: toda su parafernalia solo servirá para orquestar el fracaso del poder ante el Señor Dios. Los tres jóvenes no discuten\, solo dan testimonio de adhesión al «Dios que veneramos»\, no por temor\, por engaño o por halago\, sino solo por fidelidad\, sin ponerle condiciones al Señor («si no lo hace…»). Se ratifican en su decisión de no adorar ni a los dioses del rey ni a él como figura de poder. Y esta negativa\, expresión de su libertad ante el temor de morir\, exaspera al rey.\nEl poder recrudece sus amenazas; la libertad de los jóvenes ante la muerte lo lleva al paroxismo y a hacer alardes de su capacidad de matar. La descripción de la cólera del rey reviste un carácter típico; así el lector asocia la resistencia que le oponen los mártires a los poderosos con la crueldad que estos desarrollan en su persecución. Pero el Señor interviene y salva a los tres jóvenes de la furia del tirano\, furia que es miedo a admitir que haya alguien por encima de él. La descripción que el rey hace de los condenados contrasta la acción de sus hombres con la del Señor. En lugar de tres\, hay cuatro hombres en el horno\, en vez de estar atados\, están libres\, en vez de calcinados por el fuego\, caminan a través de él sin daño alguno\, y el cuarto tiene aspecto de ángel (cf. vv. 49.92). El éxodo se renueva\, el primero fue a través del Mar Rojo; ahora\, a través de un mar de fuego. El rey tiene que reconocer que los tres jóvenes veneran al «Dios Altísimo» (sobradamente por encima de él)\, y que –por eso– son hombres a prueba de fuego. No le queda más remedio que aceptar que el «Dios Altísimo» es salvador\, y que se justifica resistirse a las pretensiones del poder para permanecer fieles a ese Dios. \n2. Evangelio (Jn 8\,31-42).\nLa condición de discípulo entraña la adhesión personal a Jesús\, el compromiso con su obra y la fidelidad a su mensaje. Esas tres notas de autenticidad son inseparables. Jesús explica que quien se atiene a su mensaje lo pone en práctica. Esa praxis lleva al discípulo a la experiencia de Dios\, al «conocimiento» vivo de la verdad de Dios (su amor liberador y salvador)\, y lo constituye «hijo»\, condición superior a la del «esclavo»; el hijo es libre y es heredero.\nEl discípulo fiel guarda el mensaje de Jesús\, y así conoce la verdad de Dios (su amor) que lo hace libre de la complicidad con la «tiniebla». Dicho mensaje\, puesto en práctica\, obtiene el don del Espíritu\, «verdad» y «vida» de Dios\, que conduce a la ruptura con el «mundo». El Espíritu es la fuente de la libertad y de la madurez cristiana\, que hace al hombre «señor» (dueño) de sí mismo\, y le permite superar la condición de servidumbre. Ser «hijo» implica ser miembro permanente de la familia\, gozar de libertad y actuar como el padre. No es suficiente la comunidad de raza para sentirse «hijo». Una cosa es ser «descendiente» (τέκνον)\, y otra muy distinta es ser «hijo» (υἱός).\nLa «descendencia» es una condición biológica; la «filiación» es una opción existencial. El hijo se parece a su padre y hace lo que le ve hacer a su padre (cf. 5\,19-20). Los judíos se decían «hijos de Abraham»\, e incluso de Dios\, pero se portaban como hijos de otro\, porque trataban de matar\, y esa conducta no podían atribuírsela ni al uno ni al otro. Sienten que Jesús los tilda de idólatras («nacidos de prostitución») y por eso protestan con ira\, en nombre de su origen como miembros del pueblo de Dios; pero si fueran hijos de Dios\, en vez de odiar\, amarían\, pues el odio da muerte\, en tanto que el amor da vida. Jesús adujo como prueba de su filiación divina sus obras («yo hago siempre lo que le agrada a él»: 8\,29)\, su mensaje («les he estado proponiendo la verdad que aprendí de Dios») y su misión («yo estoy aquí procedente de Dios… fue él quien me envió»). \nLa acción salvadora de Dios se manifiesta a través del amor\, y este se concreta en el don de su Hijo para que nosotros\, por él\, recibamos el Espíritu y tengamos vida.\nEsa acción salvadora excluye la esclavitud\, porque solo puede amar el que es libre. El ser humano es esclavo de sus miedos\, principalmente del miedo a la violencia y a la muerte. Por eso mismo\, esa acción salvadora descarta el odio\, porque este esclaviza\, niega el amor y se cierra al Espíritu.\n«Hijo» de Dios no es un simple título de abolengo\, es un modo de ser que entraña la valoración de la vida humana como «luz» (cf. Jn 1\,4)\, es decir\, como el criterio teórico-práctico de la propia existencia\, y que\, en consecuencia\, compromete esa existencia en la procura de la propia plenitud de vida dándoles vida a los demás. Jesús es el modelo de «Hijo»\, porque él\, con la entrega de su vida\, manifiesta y hace creíble el amor del Padre\, y se convierte así en mediador del mismo para otorgar el Espíritu a quienes quieran lograr esa misma plenitud.\nEsto es lo que conmemoramos en la eucaristía y a lo que cada uno se compromete libremente cuando la recibe diciendo «amén» de corazón. Jesús no solo nos hace partícipes de la salvación\, sino también de su propia acción salvadora. Cuando les damos nuestra vida a los demás\, somos «salvadores» con él. Así prolongamos su don a través del don que hacemos de nosotros mismos.
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SUMMARY:Jueves de la V Semana de Cuaresma
DESCRIPTION:PRIMERA LECTURA \nSerás el padre de una multitud de naciones. \nLectura del libro del Génesis      17\, 1-9 \nCuando Abrám tenía noventa y nueve años\, el Señor se le apareció y le dijo: \n“Yo soy el Dios Todopoderoso. Camina en mi presencia y sé irreprochable. \nYo haré mi alianza contigo\, y te daré una descendencia muy numerosa”. \nAbrám cayó con el rostro en tierra\, mientras Dios le seguía diciendo: \n“Ésta será mi alianza contigo: tú serás el padre de una multitud de naciones. Y ya no te llamarás más Abrám: en adelante tu nombre será Abraham\, para indicar que Yo te he constituido padre de una multitud de naciones. Te haré extraordinariamente fecundo: de ti suscitaré naciones\, y de ti nacerán reyes. \nEstableceré mi alianza contigo y con tu descendencia a través de las generaciones. Mi alianza será una alianza eterna\, y así Yo seré tu Dios y el de tus descendientes. Yo te daré en posesión perpetua\, a ti y a tus descendientes\, toda la tierra de Canaán\, esa tierra donde ahora resides como extranjero\, y Yo seré su Dios”. \nDespués\, Dios dijo a Abraham: “Tú\, por tu parte\, serás fiel a mi alianza; tú\, y también tus descendientes\, a lo largo de las generaciones”. \nSALMO RESPONSORIAL   104\, 4-9 \nR/. El Señor se acuerda de su Alianza. \n¡Recurran al Señor y a su poder\, busquen constantemente su rostro; recuerden las maravillas que Él obró\, sus portentos y los juicios de su boca! \nDescendientes de Abraham\, su servidor\, hijos de Jacob\, su elegido: el Señor es nuestro Dios\, en toda la tierra rigen sus decretos. \nÉl se acuerda eternamente de su Alianza\, de la palabra que dio por mil generaciones\, del pacto que selló con Abraham\, del juramento que hizo a Isaac. \n\nEVANGELIO\n\nVERSÍCULO ANTES DEL EVANGELIO     Cf. Sal 94\, 8a. 7d \nNo endurezcan su corazón\, sino escuchen la voz del Señor. \nEVANGELIO \nAbraham\, el padre de ustedes\, se alegró pensando ver mi día. \n+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan    8\, 51-59 \nJesús dijo a los judíos: \n“Les aseguro que el que es fiel a mi palabra no morirá jamás”. \nLos judíos le dijeron: “Ahora sí estamos seguros de que estás endemoniado. Abraham murió\, los profetas también\, y Tú dices: ‘El que es fiel a mi palabra no morirá jamás’. \n¿Acaso eres más grande que nuestro padre Abraham\, el cual murió? Los profetas también murieron. ¿Quién pretendes ser Tú?” \nJesús respondió: \n“Si Yo me glorificara a mí mismo\, mi gloria no valdría nada. Es mi Padre el que me glorifica\, el mismo al que ustedes llaman “nuestro Dios”\, y al que\, sin embargo\, no conocen. Yo lo conozco y si dijera: “No lo conozco”\, sería\, como ustedes\, un mentiroso. \nPero Yo lo conozco y soy fiel a su palabra. Abraham\, el padre de ustedes\, se estremeció de gozo\, esperando ver mi Día: lo vio y se llenó de alegría”. \nLos judíos le dijeron: “Todavía no tienes cincuenta años ¿y has visto a Abraham?” \nJesús respondió: \n“Les aseguro que desde antes que naciera Abraham\, Yo Soy”. \nEntonces tomaron piedras para apedrearlo\, pero Jesús se escondió y salió del Templo. \nLa reflexión del padre Adalberto Sierra \nDios impulsa la historia humana sin violentar la libertad. Él infunde un dinamismo positivo a los procesos históricos a través de su promesa\, que está inscrita en el corazón de cada ser humano y que Jesús estimula con su actividad\, con su mensaje y\, sobre todo\, con el don del Espíritu\, de modo que la esperanza impulse siempre a la humanidad en busca de una vida plenamente feliz. Así revela Dios su designio de salvación\, incluso a quienes no lo reconocen como Dios.\nLa esperanza de la humanidad es reacción a la promesa inscrita por Dios en el corazón humano. De este modo se asegura Dios que\, en cualquier circunstancia\, su promesa permanezca\, incluso si el ser humano se olvidara de él. Es tan grande su amor y tan decidida su voluntad salvadora que no permite que su designio de amor esté sujeto a las variaciones de la veleidad humana. La promesa de una vida plena (digna\, libre y feliz) seguirá alentando siempre a todo ser humano. \n1. Primera lectura (Gén 17\,3-9).\nLa comprensión de la promesa de Dios es dinámica. El cambio del nombre del patriarca expresa la realidad nueva que acontece en él por el encuentro con Dios. En realidad\, entre Abrán (אַבְרָם) y Abraham (אַבְרָהָם) no hay más diferencia que la que tiene el mismo nombre en dos dialectos de la misma lengua. Pero el segundo de ellos hace asonancia con «padre de multitud (de naciones)» (17\,4: אַב הַמוֹן גּוֹיִם). El nombre «Abrán» en sí –quizás inicialmente referido al dios protector del clan– significa «el padre es elevado» o «el padre ama». El término «multitud» (הָמוֹן) designa un grupo numeroso de cosas (cf. 1Cro 29\,16; 2Cro 31\,10) o de personas (cf. 2Cro 11\,23). En el caso de las personas los miembros del grupo pueden ser israelitas (cf. 2Sam 6\,19) o extranjeros: sirios (cf. 1Rey 20\,13.28)\, cusitas (cf. 2Cro 14\,10)\, edomitas (cf. 2Cro 20\,2.12)\, asirios (cf. 2Cro 32\,7; Isa 17\,12) o moabitas (cf. Isa 16\,14). De todos modos\, ahora la promesa es compendiada en tres bendiciones\, cuyo significado va mucho más allá de lo que a simple vista aparece:\n• La descendencia: es la seguridad de la continuidad de la vida. La perpetuidad del «nombre» del patriarca es certidumbre de la bendición y del favor del Señor. Él le había prometido un nombre «famoso» que sirviera de bendición para todas las familias del mundo (cf. 12\,2.3).\n• La tierra: es el espacio para afirmar y ejercer la propia libertad. El hombre desarrolla su señorío y ejercita su libertad llenando la tierra\, cuidándola y cultivándola\, y esto se concreta en «la tierra» que el Señor le prometió a cambio de la tierra nativa del patriarca (cf. 12\,1).\n• La alianza: es la garantía de la permanente protección divina. La honrada relación con el Señor le asegura al ser humano la fecundidad y la libertad. La bendición y protección que le prometió el Señor (cf. 12\,3) se garantiza en permanencia («un pacto perpetuo»).\nLas tres aseguran la vida feliz y las bases de su sostenibilidad. El uso aquí del término «naciones» (גּוֹיִם) le asigna a la paternidad del patriarca un horizonte universal: incluye todos los pueblos\, sin excepción. La promesa de la vida plena hecha a Abraham es –como luego lo afirmará Pablo– para todos los seres humanos. Por eso\, el Señor derramará su Espíritu «sobre toda carne» (Joel 3\,1)\, «y se revelará la gloria del Señor y la verá toda carne» (Isa 40\,5).\nLa universalidad de la promesa de vida\, libertad e intimidad con el Señor pertenece a la esencia de dicha promesa. Desde el primer momento\, la vocación del patriarca implica la «bendición» de «todas las familias del mundo» (cf. 12\,3). Esa universalidad es inseparable de la promesa divina. \n2. Evangelio (Jn 8\,51-59).\nCumplir el mensaje de Jesús (practicar su amor\, que infunde vida) hace crecer y\, porque implica experiencia del Espíritu\, excluye del todo la muerte. Esta no existe para el seguidor de Jesús (cf. Jn 8\,12)\, la muerte física no suprime la vida (cf. 11\,4). Sus adversarios no aceptan su exhortación a la vida\, sino que se reafirman en su postura; dicen que Jesús está loco\, que los hombres más cercanos a Dios están muertos\, que esa pretensión suya es irracional\, que la muerte sí es el final. Le preguntan por su identidad\, pero él no les muestra títulos para justificar su afirmación\, sino que se remite al amor del Padre que se revela (manifiesta su «gloria») a través de él.\nEllos lo declaran su Dios\, pero no lo conocen –conocerlo es practicar el derecho y la justicia: cf. Jer 22\,15-17; Ose 4\,1-2–; y no lo conocen porque ni respetan el derecho ajeno ni caminan con rectitud en presencia de Dios. Jesús les explica que él sí conoce a Dios –lo prueban sus obras–\, y que si él pensara de Dios lo que piensan ellos él sería tan embustero como ellos. Él conoce al Padre\, y eso queda patente en que él da cumplimiento su promesa liberadora y salvadora.\nEllos se dicen hijos de Abraham\, pero no se alegran como él con el cumplimiento de la promesa. Jesús afirma que Abraham «vio» su día (revelado por Dios)\, y ellos lo mal interpretan como si él hubiera afirmado que vio a Abraham; pero Jesús va más lejos y afirma que él estaba al principio y que mediante él existió todo (cf. Jn 1\,1-3). La promesa que Dios le hizo a Abraham en términos de tierra (libertad)\, descendencia (vida) y alianza (protección)\, se cumple plenamente en él.\nSin argumentos para contradecirlo\, recurren a la violencia: quieren matar al que les ofrece vida. El templo –en donde se da culto al dinero– no es un lugar seguro para el Hijo de Dios. Por eso\, Jesús sale de allí. Si bien la salvación es para todos\, no todos la reciben\, porque algunos tienen compromisos adquiridos con la muerte. \nEl sistema opresor («el mundo») adora el dinero y le ofrece sacrificios humanos. Se encarna en un círculo de poder y se legitima mediante una ideología que el evangelista denomina «la tiniebla»\, o sea\, recurso a la mentira y a la violencia para retener el poder. La injusticia resultante de dicho recurso es lo que el evangelista denomina «el pecado del mundo». Pero este «orden» perverso no es original\, porque no pertenece a la creación; es posterior a la «luz»\, y aunque trata de extinguir la luz\, nunca lo logrará\, porque la promesa de Dios\, que sí pertenece a la creación\, se lo impedirá. Por mucho que opriman a los individuos o a los pueblos\, estos jamás renunciarán a su esperanza de libertad y vida\, y\, mucho menos\, a la relación con Dios.\nDios\, en cambio\, ama al hombre y lo llama a ser hijo suyo como Jesús\, quien es «encarnación» suya. Se manifiesta como servidor y declara ser «luz» (vida) para toda la humanidad mediante el don del Espíritu\, amor que da vida. El fruto de la fe\, la aceptación de Jesús\, es el hombre nacido de nuevo\, que forma con otros semejantes el reino de Dios (la nueva convivencia humana) en donde cada ser humano colma sus ansias de plenitud.\nLa eucaristía es estímulo y anticipo de esa realidad\, es prenda de vida plena. La sangre «derramada por muchos» (πολλῶν: Mt 26\,28; Mc 14\,24) hace alusión a la rehabilitación de los «muchos» (Isa 53\,11-12)\, cuyos pecados cargó el Siervo del Señor («la muchedumbre»). Dicha sangre es efusión del Espíritu de Jesús (cf. Jn 19\,34)\, que se derrama «sobre toda carne» (Joel 3\,1; Hch 2\,17). Sea que se traduzca literalmente («muchos»)\, o según el sentido («todos»)\, no se puede restringir el alcance universal de la sangre del Señor como cumplimiento de la «promesa de mi Padre» (cf. Lc 24\,49)\, que es para toda la humanidad.
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SUMMARY:Viernes de la V Semana de Cuaresma
DESCRIPTION:PRIMERA LECTURA \nEl Señor está conmigo como un guerrero temible. \nLectura del libro de Jeremías      20\, 10-13 \nDijo el profeta Jeremías: \nOía los rumores de la gente: “¡Terror por todas partes! ¡Denúncienlo! ¡Sí\, lo denunciaremos!” Hasta mis amigos más íntimos acechaban mi caída: “Tal vez se lo pueda seducir; prevaleceremos sobre él y nos tomaremos nuestra venganza”. \nPero el Señor está conmigo como un guerrero temible: por eso mis perseguidores tropezarán y no podrán prevalecer; se avergonzarán de su fracaso\, será una confusión eterna\, inolvidable. \nSeñor de los ejércitos\, que examinas al justo\, que ves las entrañas y el corazón\, ¡que yo vea tu venganza sobre ellos!\, porque a ti he encomendado mi causa. ¡Canten al Señor\, alaben al Señor\, porque Él libró la vida del indigente del poder de los malhechores! \nSALMO RESPONSORIAL    17\, 2-7 \nR/. Invoqué al Señor y Él me escuchó. \nYo te amo\, Señor\, mi fuerza\, Señor\, mi Roca\, mi fortaleza y mi libertador. \nMi Dios\, el peñasco en que me refugio\, mi escudo\, mi fuerza salvadora\, mi baluarte. Invoqué al Señor\, que es digno de alabanza y quedé a salvo de mis enemigos. \nLas olas de la muerte me envolvieron\, me aterraron los torrentes devastadores\, me cercaron los lazos del Abismo\, las redes de la muerte llegaron hasta mí. \nPero en mi angustia invoqué al Señor\, grité a mi Dios pidiendo auxilio\, y Él escuchó mi voz desde su Templo\, mi grito llegó hasta sus oídos. \n\nEVANGELIO\n\nVERSÍCULO ANTES DEL EVANGELIO    Cf. Jn 6\, 63c. 68c \nTus palabras\, Señor\, son Espíritu y vida; Tú tienes palabras de vida eterna. \nEVANGELIO \nIntentaron detenerlo\, pero Él se les escapó de las manos. \n+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan     10\, 31-42 \nLos judíos tomaron piedras para apedrear a Jesús. \nEntonces Jesús dijo: “Les hice ver muchas obras buenas que vienen del Padre; ¿por cuál de ellas me quieren apedrear?” \nLos judíos le respondieron: “No queremos apedrearte por ninguna obra buena\, sino porque blasfemas\, ya que\, siendo hombre\, te haces Dios”. \nJesús les respondió: “¿No está escrito en la Ley de ustedes: “Yo dije: Ustedes son dioses”? \nSi la Ley llama dioses a los que Dios dirigió su Palabra -y la Escritura no puede ser anulada- ¿cómo dicen: ‘Tú blasfemas’\, a quien el Padre santificó y envió al mundo\, porque dijo: ‘Yo soy Hijo de Dios’? Si no hago las obras de mi Padre\, no me crean; pero si las hago\, crean en las obras\, aunque no me crean a mí. Así reconocerán y sabrán que el Padre está en mí y Yo en el Padre”. \nEllos intentaron nuevamente detenerlo\, pero Él se les escapó de las manos. \nJesús volvió a ir al otro lado del Jordán\, al lugar donde Juan Bautista había bautizado\, y se quedó allí. Muchos fueron a verlo\, y la gente decía: “Juan no ha hecho ningún signo\, pero todo lo que dijo de este hombre era verdad”. Y en ese lugar muchos creyeron en Él. \nLa reflexión del padre Adalberto Sierra \nEn todos los tiempos\, pero sobre todo en los tiempos de persecución\, acucia la pregunta de en dónde está Dios cuando sus hijos son deshonrados\, vistos con sospecha o perseguidos. No faltan quienes se pregunten si él presencia ese atropello «impasible e inmutable»\, como dicen algunos pensadores. Hay que preguntarse y responder con honradez si le importa la vida de sus fieles. Sí le importa\, él no se desentiende\, pero actúa movido por amor a todos\, «pues él quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad» (1Tim 2\,4).\nLa percepción de ausencia o indiferencia por parte de Dios corresponde a una visión equivocada de él. Quienes esperan intervenciones divinas aplastantes para condenar a los culpables muestran que no conocen al Dios del cual hablan\, ni tampoco su forma de actuar. Es decir\, no conocen (por experiencia) a Dios ni su obra. No conocen al salvador\, se imaginan un poderoso tirano. \n1. Primera lectura (Jer 20\,10-13).\nLa expresión que Jeremías había usado por mucho tiempo («terror por doquier»: cf. 6\,25; 20\,4; 46\,5; 49\,29) la parodian ahora sus enemigos cuchicheando contra él. Sus compatriotas esperan la oportunidad de desquitarse de él por sus denuncias. Ellos aguardan a que la «ingenuidad» del profeta –esperando que Dios lo protegerá– les va a permitir actuar en su contra y obtener la revancha: hacerle violencia y desquitarse. Se proponen engañarlo y luego atropellarlo\, como con el intento de hacer un ajuste de cuentas\, tal vez por el apoyo que dio a la reforma de Josías («A ver si se deja seducir\, lo violaremos y nos desquitaremos de él»).\nEl Señor lo ha expuesto a las iras de la multitud\, y él se encuentra desprovisto frente a ella. El que otrora infundía miedo con sus oráculos ahora siente miedo de sus enemigos\, a pesar de lo que prometió el Señor (cf. 1\,8.17). El profeta\, sin embargo\, sabe que el Señor está cerca y se apoya en él como su firme defensor («el Señor está conmigo como fiero soldado») y confía en el fracaso de sus perseguidores («mis perseguidores tropezarán y no me vencerán»). A la larga\, serán ellos los que hagan el ridículo ante la historia («sentirán la confusión de su fracaso\, un sonrojo eterno e inolvidable»). No obstante\, reconoce la capacidad asesina que ellos exhiben.\nEl único apoyo del profeta es el Señor. Jeremías tiene claro que todo crimen entraña su propio castigo\, y que toda mala acción tiene como consecuencia mucho sufrimiento. En la convivencia humana hay como un principio de equilibrio que se restaura a sí mismo. Por eso no procede él personalmente a castigar a sus perseguidores. Él espera a que ellos fracasen\, como consecuencia de sus actos\, y por eso se dirige al «Señor de los ejércitos» (el Dios de la creación y de la historia)\, para pedirle que lo defienda; se abandona en las manos del Señor\, en quien encuentra censura el mal y retribución el bien (cf. Deu 32\,35; Sal 73\,18). Detrás de esta plegaria están la preocupación por la gloria del Señor\, que es justo y no apoya la injusticia (cf. Sir 36\,1-17)\, y el afán de alabarlo por sus obras en favor de su pueblo fiel (cf. Est 13-14\, griego).\nY se anticipa a cantar agradecido\, dando por seguro que será escuchado\, porque «el Señor de los ejércitos» es salvador. Se declara «pobrecillo» (אֶבְיוֹן)\, probado por «los malvados» que lo hacen sufrir\, pero confiado en el Señor que le garantiza su acompañamiento («yo estoy contigo»: 1\,19). \n2. Evangelio (Jn 10\,31-42).\nComo los dirigentes intentan de nuevo matarlo\, Jesús los enfrenta ahora a las «obras excelentes» que él hace y les pregunta por cuál de ellas intentan apedrearlo. Las obras de la creación fueron valoradas por Dios como «sobradamente excelentes» (cf. Gén 1\,31 LXX). Al referirse a las suyas como «excelentes»\, Jesús las relaciona con las del Padre Creador.\nLa Ley prescribía la lapidación en numerosos casos\, uno de ellos era la infracción del precepto sabático\, otro\, la idolatría. Jesús es acusado por los dirigentes de ambas cosas. Ellos se escudan en su presunta ortodoxia y acusan de blasfemia a Jesús porque él se hace Dios. Pero él aduce un texto de la ley –aunque se distancia de ella («la Ley de ustedes»)–\, texto que llama «dioses» a los jefes del pueblo (cf. Sal 82\,6)\, a quienes la Ley les adjudica el encargo de hacer justicia\, es decir\, personas cuyo oficio les asigna una particular semejanza con Dios. Pero la exégesis judía también le asignaba esta condición al conjunto de los israelitas. Y no había razón para eliminar tal texto de la Escritura. Con mayor razón puede decirlo él de sí\, porque es consagrado por la unción del Espíritu de Dios y enviado al mundo por el Padre\, ya que la semejanza con Dios no radica en el poder de juzgar y condenar\, sino en su amor que «salva» (da vida)\, razón por la cual participa de un modo privilegiado de la santidad divina. Su consagración y su misión lo acreditan como tal.\nY vuelve a insistir en sus obras como su credencial de ser Hijo\, Consagrado y Enviado del Padre. Las otras credenciales –las jurídicas que ellos ostentan\, el mensaje que él anuncia– no cuentan\, sino las obras; ellas los llevarán a la conclusión de que\, por estar identificados el Padre y Jesús\, su objetivo es el mismo: dar vida. Ya han reconocido que las obras de Jesús son «excelentes»\, así que los remite a esas obras: si lo que Jesús hace (liberar y salvar) no es lo propio del Padre\, ellos tendrían razón para no creerle. Reconocer que sus obras son las del Padre los conduciría a aceptar la unión de propósito y de obra que hay entre él y el Padre. Pero ellos\, una vez más\, insisten en detenerlo para matarlo\, aunque Jesús nuevamente se les escapa de las manos.\nPor eso Jesús\, después de romper con la institución opresora\, pasa el Jordán\, como Josué\, pero en dirección contraria\, fuera de Judea\, a donde muchos lo siguen; ahora la «tierra prometida» es otra\, y «allí» (lejos del templo y de Jerusalén)\, se forma la nueva comunidad por la adhesión a él. Nuevamente se hace mención del testimonio de Juan Bautista a favor de Jesús\, mención que\, sumada a las anteriores\, arroja un total de cinco (cf. 1\,15.19-35; 3\,22-30; 5\,33-36)\, lo que certifica que las Escrituras (o Moisés: el Pentateuco) dan testimonio a favor de él (cf. 5\,39-40.46). \nMientras se siga pensando que el atributo distintivo de Dios es el poder\, el atropello y la muerte seguirán ejecutándose en su nombre. Cuando se admite que Dios es amor\, y que este es su rasgo capital\, entonces no queda más camino que seguir a Jesús realizando obras de amor para darle vida a la humanidad. Lo que importa no es la teología teórica –que puede ser clara o confusa– sino la experiencia del amor del Padre\, que es la «luz de la vida». A esta experiencia se llega por un solo camino\, Jesús\, quien nos revela la «verdad» del Padre Dios.\nLas grandes obras del Padre son la creación\, la liberación y la salvación. Son las «obras excelentes» que los seguidores de Jesús podremos mostrar para certificar nuestra condición de hijos de Dios. El empeño por restaurar el orden de la creación e instaurar el reino de Dios trabajando en favor de la libertad humana y ofreciendo la mejor calidad de vida al género humano mostrará nuestra identificación con el Padre\, como lo hizo Jesús.\nPor eso\, en la celebración de la eucaristía lo más importante es la «comunión» espiritual con el Señor\, de modo que podamos decir: «Jesús y yo somos uno». No basta consumir el pan\, hay que identificarse sacramentalmente con Jesús.
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SUMMARY:Sábado de la V Semana de Cuaresma
DESCRIPTION:Haré de ellos una sola nación. \nLectura de la profecía de Ezequiel    37\, 21-28 \nAsí habla el Señor: \nYo voy a tomar a los israelitas de entre las naciones adonde habían ido; los reuniré de todas partes y los llevaré a su propio suelo. Haré de ellos una sola nación en la tierra\, en las montañas de Israel\, y todos tendrán un solo rey: ya no formarán dos naciones ni estarán más divididos en dos reinos. \nYa no volverán a contaminarse con sus ídolos\, con sus abominaciones y con todas sus rebeldías. Los salvaré de sus pecados de apostasía y los purificaré: ellos serán mi Pueblo y Yo seré su Dios. \nMi servidor David reinará sobre ellos y todos ellos tendrán un solo pastor. Observarán mis leyes\, cumplirán mis preceptos y los pondrán en práctica. Habitarán en la tierra que di a mi servidor Jacob\, donde habitaron sus padres. Allí habitarán para siempre\, ellos\, sus hijos y sus nietos; y mi servidor David será su príncipe eternamente. \nEstableceré para ellos una alianza de paz\, que será para ellos una alianza eterna. Los instalaré\, los multiplicaré y pondré mi Santuario en medio de ellos para siempre. Mi morada estará junto a ellos: Yo seré su Dios y ellos serán mi Pueblo. Y cuando mi Santuario esté en medio de ellos para siempre\, las naciones sabrán que Yo soy el Señor\, el que santifico a Israel. \nSALMO RESPONSORIAL   Jer 31\, 10-12ab. 13 \nR/. El Señor nos cuidará como un pastor. \n¡Escuchen\, naciones\, la palabra del Señor\, anúncienla en las costas más lejanas! Digan: “El que dispersó a Israel lo reunirá\, y lo cuidará como un pastor a su rebaño”. \nPorque el Señor ha rescatado a Jacob\, lo redimió de una mano más fuerte que él. Llegarán gritando de alegría a la altura de Sión\, afluirán hacia los bienes del Señor. \nEntonces la joven danzará alegremente\, los jóvenes y los viejos se regocijarán; Yo cambiaré su duelo en alegría\, los alegraré y los consolaré de su aflicción. \n\nEVANGELIO\n\nVERSÍCULO ANTES DEL EVANGELIO     Ez 18\, 31 \nArrojen lejos de ustedes todas las rebeldías y háganse un corazón nuevo y un espíritu nuevo. \nEVANGELIO \nPara congregar en la unidad a los hijos de Dios que estaban dispersos. \n+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan     11\, 45-57 \nAl ver que Jesús había resucitado a Lázaro\, muchos de los judíos que habían ido a casa de María creyeron en Él. Pero otros fueron a ver a los fariseos y les contaron lo que Jesús había hecho. \nLos sumos sacerdotes y los fariseos convocaron un Consejo y dijeron: “¿Qué hacemos?  Porque este hombre realiza muchos signos. Si lo dejamos seguir así\, todos creerán en Él\, y los romanos vendrán y destruirán nuestro Lugar santo y nuestra nación”. \nUno de ellos\, llamado Caifás\, que era Sumo Sacerdote ese año\, les dijo: “Ustedes no comprenden nada. ¿No les parece preferible que un solo hombre muera por el pueblo y no que perezca la nación entera?” \nNo dijo eso por sí mismo\, sino que profetizó como Sumo Sacerdote que Jesús iba a morir por la nación\, y no solamente por la nación\, sino también para congregar en la unidad a los hijos de Dios que estaban dispersos. \nA partir de ese día\, resolvieron que debían matar a Jesús. Por eso Él no se mostraba más en público entre los judíos\, sino que fue a una región próxima al desierto\, a una ciudad llamada Efraím\, y allí permaneció con sus discípulos. \nComo se acercaba la Pascua de los judíos\, mucha gente de la región había subido a Jerusalén para purificarse. Buscaban a Jesús y se decían unos a otros en el Templo: “¿Qué les parece\, vendrá a la fiesta o no?” Los sumos sacerdotes y los fariseos habían dado orden de que si alguno conocía el lugar donde Él se encontraba\, lo hiciera saber para detenerlo. \nLa reflexión del padre Adalberto Sierra \nDespués del ambiguo reinado de Salomón\, el pueblo se dividió en dos reinos\, el del Norte\, que siguió llamándose Israel\, y el del Sur\, que se llamó Judá. Primero\, el reino del Norte se enfrentó al destierro al que lo condujeron los asirios; después\, el reino del Sur sufrió la misma suerte por parte de los caldeos. Hermanados en la desgracia\, ahora tienen que buscar la reconciliación y la recíproca reintegración.\nJesús viene a realizar dicha unidad muriendo por todos. Su actividad a favor de cuantos han sido excluidos por el «mundo» (el régimen político-religioso) logra que ese sistema de injusticia entre en crisis y se cuestione; pero\, por obra de sus dirigentes\, en vez de abrirse a la acción salvadora de Dios\, se encierra en sus intereses mezquinos y opta por eliminar a Jesús. Así\, esa institución político-religiosa nacionalista pierde su razón de ser en el designio salvador de Dios.\nPero también la humanidad está dividida en pueblos con intereses divergentes e irreconciliables. Y entre judíos y paganos –en la época de Jesús– hay un «muro de hostilidad» (Efe 2\,14) que solo será derribado por el amor de Jesús que\, en su persona\, por su amor universal que abolió la Ley\, creó en sí mismo un hombre nuevo y abrió la posibilidad de una nueva humanidad reconciliando a todos en un solo «cuerpo» y acabando así con la recíproca hostilidad entre ellos. \n1. Primera lectura (Eze 37\,21-28).\nEl oráculo es la segunda parte de un fragmento en el cual la unificación del pueblo se presenta como obra del Señor\, ya que los esfuerzos de los reyes han sido insuficientes. En las dos partes (vv. 15-24a; 24b-28) se repite diez veces el término «uno» (אֶחָד): siete en la primera y tres en la segunda. Ese es el núcleo de la cuestión.\nEl profeta hace un gesto simbólico (vv. 15-19) y enseguida procede a explicarlo. Se trata de un anuncio profético: El Señor los va a recoger: poniendo remedio a la dispersión\, los va a repatriar\, poniendo fin al destierro\, los reunirá\, poniendo término a la división\, los gobernará un solo rey\, poniéndole fin al cisma. Por eso\, la reunificación excluirá la idolatría y supondrá la consiguiente purificación del pecado\, como una renovación de la alianza\, ahora con la figura de David como referente. David es el referente de esa unidad\, ya que él fue su artífice y la dejó en herencia.\nLa reposición de la tierra implica la recuperación de la libertad de manera definitiva (la expresión «para siempre»\, עַד עוֹלָם\, se repite 5 veces)\, gobernados por David. La anunciada alianza será también definitiva\, y la vida\, prolífica; habrá asimismo un santuario «para siempre»\, que será señal de la consagración de Israel y de la permanencia del Señor en medio de su pueblo. No es preciso decir que el santuario será único\, pero sí se presenta este como factor de unidad.\nLa salvación se expresa aquí en términos de reunificación y reconciliación\, lo que entraña una renovación de la alianza\, renovación que tiene doble connotación: la consagración del pueblo al Señor y la presencia del mismo Señor en medio del pueblo\, y la recuperación de la libertad\, con la consiguiente exclusión de la idolatría y de la injusticia («pecado») que ella trae. \n2. Evangelio (Jn 11\,45-57).\nLa actividad «salvadora» (vivificadora) de Jesús tiene dos consecuencias: la fe en él por parte de unos y el temor de los que continúan siendo fieles al régimen opresor.\nEl Consejo se reúne a deliberar. Y\, muy a su pesar\, tienen que admitir que Jesús realiza muchas «señales» (σημεῖα). Este término tiene una doble connotación: se trata de un hecho que procede de Dios y que está encaminado a la liberación del pueblo. A ellos les preocupa sobremanera lo segundo\, porque si la gente se adhiriese a Jesús como el liberador\, ellos temen que los romanos\, al reconocer la inspiración religiosa del mesianismo judío\, tratarán de arrasar el soporte de este\, que se encuentra en el templo (ὁ τόπος)\, y terminarán por suprimir la nación judía (τό ἔθνος).\nLa intervención de Caifás (קֵיָּפָא: «el opresor») es tan brusca como descortés\, trata de ignorantes a sus pares y afirma la calculada conveniencia de sacrificar un hombre en lugar de todo el pueblo para salvar «la nación entera». El «pueblo» es el conjunto que se relaciona con Dios por la alianza; la «nación»\, la organización sociopolítica de tipo teocrático que ellos han puesto a girar en torno al templo. En ese orden de ideas\, los sumos sacerdotes\, según opina Caifás\, deben atender a sus intereses de grupo y protegerlos\, incluso por encima del bien del pueblo de Dios. Si es preciso sacrificar a uno de los miembros del «pueblo» con tal de tutelar los intereses de su «lugar» y de su «nación»\, hay que proceder sin escrúpulos. Sin darse cuenta\, Caifás reconoce el designio divino y anuncia («profetizó») que Jesús va a morir por «la nación» (Israel aparece ahora como una más entre las naciones) y por todos los hijos de Dios «dispersos» sobre la faz de la tierra.\nLa vida de Jesús está bajo amenaza cierta de muerte. Él guarda distancia yéndose a la región de Samaría («Efraín»). La tierra del hijo de José\, el que fue vendido por sus hermanos\, es lugar que le ofrece más seguridad a Jesús\, a pesar de ser considerada tierra de herejes. No solo se alejó del templo\, sino también ahora de Judea. Y junto con él\, sus discípulos. Samaría lo había aceptado (cf. 4\,4-44). Allí se constituye la «ciudad» de Jesús y los suyos.\nLa expectación de los campesinos que suben al templo en peregrinación consiste en averiguar si Jesús asistirá a esa Pascua o no. Su intención es la de purificarse («lavar su impureza»: cf. 2Cro 30\,15-17); sin embargo\, hay otra posibilidad de purificación\, distinta de la ritual\, que consiste en el servicio «de corazón» al Señor (cf. 2Cro 30\,19-20). La entrega de Jesús «para reunir en uno a los hijos de Dios dispersos» abrirá la posibilidad de la verdadera purificación (cf. Zac 13\,1; 14\,8) para todos y en todos los tiempos («la dinastía… y los vecinos»; «mar oriental… mar occidental\, en verano… en invierno»). Ninguno será excluido. Sin embargo\, ya los sumos sacerdotes tienen orquestado su plan de delación y prendimiento. Jesús les resulta insoportable. \nEl designio de Dios es un pueblo unido\, libre y en alianza perpetua con él\, que supere la división\, la sumisión y la idolatría. El sistema dominante (el «mundo») sustituyó este designio y por medio de la ideología que lo sostenía (la «tiniebla») se presentó como encarnación del designio salvador de Dios. Jesús lo denunció con sus obras\, haciendo ver que la plenitud de vida del ser humano es el criterio para reconocer la verdad («luz») y determinar con certeza de qué lado está Dios. Α la ideología opuso sus obras\, y ese sistema\, al verse puesto en evidencia\, determinó matarlo.\nEl «salvador» es rechazado por el sistema de muerte. Pero ese sistema de muerte tiene una lógica a la vez perversa y suicida. Eliminando a Jesús suprimió su propio futuro y se condenó a ser su última víctima\, porque Jesús se presentó ante ellos como la encarnación del Padre\, el Dios de la vida inagotable e invencible\, contra el cual fracasa la muerte. El futuro le pertenece a la vida\, no a la muerte. La salvación procede de Dios y es inevitable\, aunque puede ser rechazada.\nJesús sigue ofreciendo «salvación». Y esta salvación pasa por el respeto a la dignidad\, la vida y la libertad y los demás derechos de las personas. Aceptarlo a él\, que es lo que significamos con la comunión eucarística\, es asumir como norma de vida ese respeto. Si no\, «resulta imposible comer la cena del Señor» (1Cor 7\,20).
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SUMMARY:Domingo de Ramos
DESCRIPTION:PRIMERA LECTURA \nNo retiré mi rostro cuando me ultrajaban\, pero sé muy bien que no seré defraudado. \nLectura del libro de Isaías   50\, 4-7 \nEl mismo Señor me ha dado una lengua de discípulo\, para que yo sepa reconfortar al fatigado con una palabra de aliento. Cada mañana\, Él despierta mi oído para que yo escuche como un discípulo. El Señor abrió mi oído y yo no me resistí ni me volví atrás. Ofrecí mi espalda a los que me golpeaban y mis mejillas\, a los que me arrancaban la barba; no retiré mi rostro cuando me ultrajaban y escupían. \nPero el Señor viene en mi ayuda: por eso\, no quedé confundido; por eso\, endurecí mi rostro como el pedernal\, y sé muy bien que no seré defraudado. \nSALMO RESPONSORIAL   21\, 8-9. 17-18a. 19-20. 23-24 \nR/. Dios mío\, Dios mío\, ¿por qué me has abandonado? \nLos que me ven\, se burlan de mí\, hacen una mueca y mueven la cabeza\, diciendo: “Confió en el Señor\, que Él lo libre; que lo salve\, si lo quiere tanto”. \nMe rodea una jauría de perros\, me asalta una banda de malhechores; taladran mis manos y mis pies. Yo puedo contar todos mis huesos. \nSe reparten entre sí mi ropa y sortean mi túnica. Pero Tú\, Señor\, no te quedes lejos; Tú que eres mí fuerza\, ven pronto a socorrerme. \nYo anunciaré tu Nombre a mis hermanos\, te alabaré en medio de la asamblea: “Alábenlo\, los que temen al Señor; glorifíquenlo\, descendientes de Jacob; témanlo\, descendientes de Israel”. \nSEGUNDA LECTURA \nSe anonadó a sí mismo. Por eso\, Dios lo exaltó. \nLectura de la carta del Apóstol san Pablo a los cristianos de Filipos 2\, 6-11 \nJesucristo\, que era de condición divina\, no consideró esta igualdad con Dios como algo que debía guardar celosamente: al contrario\, se anonadó a sí mismo\, tomando la condición de servidor y haciéndose semejante a los hombres. Y presentándose con aspecto humano\, se humilló hasta aceptar por obediencia la muerte y muerte de cruz. \nPor eso\, Dios lo exaltó y le dio el Nombre que está sobre todo nombre\, para que al nombre de Jesús\, se doble toda rodilla en el cielo\, en la tierra y en los abismos\, y toda lengua proclame para gloria de Dios Padre: “Jesucristo es el Señor”. \n\nEVANGELIO\n\nBENDICIÓN DE LOS RAMOS \nEVANGELIO \n«Bendito el que viene en nombre del Señor» \n+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas Lc 19\, 28-40  \nJesús\, acompañado de sus discípulos\, iba camino a Jerusalén. \nCuando se acercó a Betfagé y Betania\, al pie del monte llamado de los Olivos\, envió a dos de sus discípulos\, diciéndoles: \n«Vayan al pueblo que está enfrente y\, al entrar\, encontrarán un asno atado\, que nadie ha montado todavía. Desátenlo y tráiganlo; y si alguien les pregunta: «¿Por qué lo desatan?»\, respondan: «El Señor lo necesita»». \nLos enviados partieron y encontraron todo como él les había dicho. \nCuando desataron el asno\, sus dueños les dijeron: «¿Por qué lo desatan?». \ny ellos respondieron: «El Señor lo necesita». \nLuego llevaron el asno adonde estaba Jesús y\, poniendo sobre él sus mantos\, lo hicieron montar. Mientras él avanzaba\, la gente extendía sus mantos sobre el camino. \nCuando Jesús se acercaba a la pendiente del monte de los Olivos\, todos los discípulos\, llenos de alegría\, comenzaron a alabar a Dios en alta voz\, por todos los milagros que habían visto. Y decían: «¡Bendito sea el Rey que viene en nombre del Señor! ¡Paz en el cielo y gloria en las alturas!». \nAlgunos fariseos que se encontraban entre la multitud le dijeron: «Maestro\, reprende a tus discípulos». \nPero él respondió: «Les aseguro que si ellos callan\, gritarán las piedras». \nQueridos hermanos: \nImitemos a la muchedumbre que aclamó a Jesús\, y caminemos cantando y glorificando a Dios\, unidos por el vínculo de la paz. \nAntífona de entrada Cf. Jn 12\, 1. 12-13; Sal 23\, 9-10 \nSeis días antes de la solemnidad de la Pascua\, cuando el Señor entraba a la ciudad de Jerusalén\, los niños salieron a su encuentro con palmas en sus manos y aclamaban con toda su voz. Hosanna en las alturas. Bendito tú\, que has venido lleno de misericordia. \nPuertas\, levanten sus dinteles. Ábranse\, puertas eternas\, para que entre el rey de la gloria. ¿Y quién es ese Rey de la gloria? El Rey de la gloria es el Señor de los ejércitos. Hosanna en las alturas. Bendito tú\, que has venido lleno de misericordia. \nMISA \nACLAMACIÓN AL EVANGELIO   Flp 2\, 8-9 \nCristo se humilló por nosotros hasta aceptar por obediencia la muerte\, y muerte de cruz. \nPor eso\, Dios lo exaltó y le dio el Nombre que está sobre todo nombre. \nEVANGELIO \n+ Pasión de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 22\, 7. 14—23\, 56 \nC.   Llegó el día de los Ázimos\, en el que se debía inmolar la víctima pascual. Cuando fue la hora\, Jesús se sentó a la mesa con los Apóstoles y les dijo: \n+     “He deseado ardientemente comer esta Pascua con ustedes antes de mi Pasión\, porque les aseguro que ya no la comeré más hasta que llegue a su pleno cumplimiento en el Reino de Dios”. \nC.   Y tomando una copa\, dio gracias y dijo: \n+     “Tomen y compártanla entre ustedes. Porque les aseguro que desde ahora no beberé más del fruto de la vid hasta que llegue el Reino de Dios”. \nC.   Luego tomó el pan\, dio gracias\, lo partió y lo dio a sus discípulos\, diciendo: \n“Esto es mi Cuerpo\, que se entrega por ustedes. Hagan esto en memoria mía”. \nC.   Después de la cena hizo lo mismo con la copa\, diciendo: \n+     “Esta copa es la Nueva Alianza sellada con mi Sangre\, que se derrama por ustedes. \nLa mano del traidor está sobre la mesa\, junto a mí. Porque el Hijo del hombre va por el camino que le ha sido señalado\, pero ¡ay de aquel que lo va a entregar!” \nC.   Entonces comenzaron a preguntarse unos a otros quién de ellos sería el que iba a hacer eso. \nY surgió una discusión sobre quién debía ser considerado como el más grande. Jesús les dijo: \n+     “Los reyes de las naciones dominan sobre ellas\, y los que ejercen el poder sobre el pueblo se hacen llamar bienhechores. Pero entre ustedes no debe ser así. Al contrario\, el que es más grande\, que se comporte como el menor\, y el que gobierna\, como un servidor. Porque\, ¿quién es más grande\, el que está a la mesa o el que sirve? ¿No es acaso el que está a la mesa? Y sin embargo\, Yo estoy entre ustedes como el que sirve. \nUstedes son los que han permanecido siempre conmigo en medio de mis pruebas. Por eso Yo les confiero la realeza\, como mi Padre me la confirió a mí. Y en mi Reino\, ustedes comerán y beberán en mi mesa\, y se sentarán sobre tronos para juzgar a las doce tribus de Israel. \nSimón\, Simón\, mira que Satanás ha pedido poder para zarandearlos como el trigo\, pero Yo he rogado por ti\, para que no te falte la fe. Y tú\, después que hayas vuelto\, confirma a tus hermanos”. \nC.   Pedro le dijo: \nS.    “Señor\, estoy dispuesto a ir contigo a la cárcel y a la muerte”. \nC.   Pero Jesús replicó: \n+     “Yo te aseguro\, Pedro\, que hoy\, antes que cante el gallo\, habrás negado tres veces que me conoces”. \nC.   Después les dijo: \n+     “Cuando los envié sin bolsa\, ni provisiones\, ni sandalia\, ¿les faltó alguna cosa?” \nC.   Respondieron: \nS.    “Nada” \nC.   Él agregó: \n+     “Pero ahora el que tenga una bolsa\, que la lleve; el que tenga una alforja\, que la lleve también; y el que no tenga espada\, que venda su manto para comprar una. Porque les aseguro que debe cumplirse en mí esta palabra de la Escritura: “Fue contado entre los malhechores”. Ya llega a su fin todo lo que se refiere a mí”. \nC.   Ellos le dijeron: \nS.    “Señor\, aquí hay dos espadas”. \nC.   Él les respondió: \n+     “Basta”. \nC.   Enseguida Jesús salió y fue como de costumbre al monte de los Olivos\, seguido de sus discípulos. Cuando llegaron\, les dijo: \n+     “Oren\, para no caer en la tentación”. \nC.   Después se alejó de ellos\, más o menos a la distancia de un tiro de piedra\, y puesto de rodillas\, oraba: \n+     “Padre\, si quieres\, aleja de mí este cáliz. Pero que no se haga mi voluntad\, sino la tuya”. \nC.   Entonces se le apareció un ángel del cielo que lo reconfortaba. En medio de la angustia\, Él oraba más intensamente\, y su sudor era como gotas de sangre que corrían hasta el suelo. \nDespués de orar se levantó\, fue hacia donde estaban sus discípulos y los encontró adormecidos por la tristeza. Jesús les dijo: \n+     “¿Por qué están durmiendo? Levántense y oren para no caer en la tentación”. \nC.   Todavía estaba hablando\, cuando llegó una multitud encabezada por el que se llamaba Judas\, uno de los Doce. Este se acercó a Jesús para besarlo. Jesús le dijo: \n+     “Judas\, ¿con un beso entregas al Hijo del hombre?” \nC.   Los que estaban con Jesús\, viendo lo que iba a suceder\, le preguntaron: \nS.    “Señor\, ¿usamos la espada?” \nC.   Y uno de ellos hirió con su espada al servidor del Sumo Sacerdote\, cortándole la oreja derecha. Pero Jesús dijo: \n+     “Dejen\, ya está”. \nC.   Y tocándole la oreja\, lo sanó. Después dijo a los sumos sacerdotes\, a los jefes de la guardia del Templo y a los ancianos que habían venido a arrestarlo: \n+     “¿Soy acaso un bandido para que vengan con espadas y palos? Todos los días estaba con ustedes en el Templo y no me arrestaron. Pero esta es la hora de ustedes y el poder de las tinieblas”. \nC.   Después de arrestarlo\, lo condujeron a la casa del Sumo Sacerdote. Pedro lo seguía de lejos. Encendieron fuego en medio del patio\, se sentaron alrededor de él y Pedro se sentó entre ellos. Una sirvienta que lo vio junto al fuego\, lo miró fijamente y dijo: \nS.    “Éste también estaba con Él”. \nC.   Pedro lo negó diciendo: \nS.    “Mujer\, no lo conozco”. \nC.   Poco después\, otro lo vio y dijo: \nS.    “Tú también eres uno de aquellos”. \nC.   Pero Pedro respondió: \nS.    “No\, hombre\, no lo soy”. \nC.   Alrededor de una hora más tarde\, otro insistió\, diciendo: \nS.    “No hay duda de que este hombre estaba con Él; además\, él también es galileo”. \nC.   Dijo Pedro: \nS.    “Hombre\, no sé lo que dices”. \nC.   En ese momento\, cuando todavía estaba hablando\, cantó el gallo. El Señor\, dándose vuelta\, miró a Pedro. Este recordó las palabras que el Señor le había dicho: “Hoy\, antes que cante el gallo\, me habrás negado tres veces”. Y saliendo afuera\, lloró amargamente. \nC.   Los hombres que custodiaban a Jesús lo ultrajaban y lo golpeaban; y tapándole el rostro\, le decían: \nS.    “Profetiza\, ¿quién te golpeó?” \nC.   Y proferían contra Él toda clase de insultos. \nC.   Cuando amaneció\, se reunió el Consejo de los ancianos del pueblo\, junto con los sumos sacerdotes y los escribas. Llevaron a Jesús ante el tribunal y le dijeron: \nS.    “Dinos si eres el Mesías”. \nC.   Él les dijo: \n+     “Si Yo les respondo\, ustedes no me creerán\, y si los interrogo\, no me responderán. Pero en adelante\, el Hijo del hombre se sentará a la derecha de Dios todopoderoso”. \nC.   Todos preguntaron: \nS.    “¿Entonces eres el Hijo de Dios?” \nC.   Jesús respondió: \n+     “Tienen razón\, Yo lo soy”. \nC.   Ellos dijeron: \nS.    “¿Acaso necesitamos otro testimonio? Nosotros mismos lo hemos oído de su propia boca”. \nC.   Después se levantó toda la asamblea y lo llevaron ante Pilato. \nC.   Y comenzaron a acusarlo\, diciendo: \nS.    “Hemos encontrado a este hombre incitando a nuestro pueblo a la rebelión\, impidiéndole pagar los impuestos al Emperador y pretendiendo ser el rey Mesías”. \nC.   Pilato lo interrogó\, diciendo: \nS.    “¿Eres Tú el rey de los judíos?” \n+     “Tú lo dices”. \nC.   Le respondió Jesús. Pilato dijo a los sumos sacerdotes y a la multitud: \nS.    “No encuentro en este hombre ningún motivo de condena”. \nC.   Pero ellos insistían: \nS.    “Subleva al pueblo con su enseñanza en toda la Judea. Comenzó en Galilea y ha llegado hasta aquí”. \nC.   Al oír esto\, Pilato preguntó si ese hombre era galileo. Y habiéndose asegurado de que pertenecía a la jurisdicción de Herodes\, se lo envió. En esos días\, también Herodes se encontraba en Jerusalén. \nC.   Herodes se alegró mucho al ver a Jesús. Hacía tiempo que deseaba verlo\, por lo que había oído decir de Él\, y esperaba que hiciera algún prodigio en su presencia. Le hizo muchas preguntas\, pero Jesús no le respondió nada. Entre tanto\, los sumos sacerdotes y los escribas estaban allí y lo acusaban con vehemencia. \nHerodes y sus guardias\, después de tratarlo con desprecio y ponerlo en ridículo\, lo cubrieron con un magnífico manto y lo enviaron de nuevo a Pilato. Y ese mismo día\, Herodes y Pilato\, que estaban enemistados\, se hicieron amigos. \nC.   Pilato convocó a los sumos sacerdotes\, a los jefes y al pueblo\, y les dijo: \nS.    “Ustedes me han traído a este hombre\, acusándolo de incitar al pueblo a la rebelión. Pero yo lo interrogué delante de ustedes y no encontré ningún motivo de condena en los cargos de que lo acusan; ni tampoco Herodes\, ya que él lo ha devuelto a este tribunal. Como ven\, este hombre no ha hecho nada que merezca la muerte. Después de darle un escarmiento\, lo dejaré en libertad”. \nC.   Pero la multitud comenzó a gritar: \nS.    “¡Qué muera este hombre! ¡Suéltanos a Barrabás!” \nC.   A Barrabás lo habían encarcelado por una sedición que tuvo lugar en la ciudad y por homicidio. \nPilato volvió a dirigirles la palabra con la intención de poner en libertad a Jesús. Pero ellos seguían gritando: \nS.    “¡Crucifícalo! ¡Crucifícalo!” \nC.   Por tercera vez les dijo: \nS.    “¿Qué mal ha hecho este hombre? No encuentro en Él nada que merezca la muerte. Después de darle un escarmiento\, lo dejaré en libertad”. \nC.   Pero ellos insistían a gritos\, reclamando que fuera crucificado\, y el griterío se hacía cada vez más violento. Al fin\, Pilato resolvió acceder al pedido del pueblo. Dejó en libertad al que ellos pedían\, al que había sido encarcelado por sedición y homicidio\, y a Jesús lo entregó al arbitrio de ellos. \nC.   Cuando lo llevaban\, detuvieron a un tal Simón de Cirene\, que volvía del campo\, y lo cargaron con la cruz\, para que la llevara detrás de Jesús. Lo seguían muchos del pueblo y un buen número de mujeres\, que se golpeaban el pecho y se lamentaban por Él. Pero Jesús\, volviéndose hacia ellas\, les dijo: \n+     “¡Hijas de Jerusalén!\, no lloren por mí; lloren más bien por ustedes y por sus hijos. Porque se acerca el tiempo en que se dirá: ¡Felices las estériles\, felices los vientres que no concibieron y los pechos que no amamantaron! Entonces se dirá a las montañas: “¡Caigan sobre nosotros!\, y a los cerros: “¡Sepúltennos!” Porque si así tratan a la leña verde\, ¿qué será de la leña seca?” \nC.   Con Él llevaban también a otros dos malhechores\, para ser ejecutados. \nC.   Cuando llegaron al lugar llamado “del Cráneo”\, lo crucificaron junto con los malhechores\, uno a su derecha y el otro a su izquierda. Jesús decía: \n+     “Padre\, perdónalos\, porque no saben lo que hacen”. \nC.   Después se repartieron sus vestiduras\, sorteándolas entre ellos. \nC.   El pueblo permanecía allí y miraba. Sus jefes\, burlándose\, decían: \nS.    “Ha salvado a otros: ¡que se salve a sí mismo\, si es el Mesías de Dios\, el Elegido!” \nC.   También los soldados se burlaban de Él y\, acercándose para ofrecerle vinagre\, le decían: \nS.    “Si eres el rey de los judíos\, ¡sálvate a ti mismo!” \nC.   Sobre su cabeza había una inscripción: “Este es el rey de los judíos”. \nC.   Uno de los malhechores crucificados lo insultaba\, diciendo: \nS.    “¿No eres tú el Mesías? Sálvate a ti mismo y a nosotros”. \nC.   Pero el otro lo increpaba\, diciéndole: \nS.    “¿No tienes temor de Dios\, tú que sufres la misma pena que Él? Nosotros la sufrimos justamente\, porque pagamos nuestras culpas\, pero Él no ha hecho nada malo”. \nC.   Y decía: \nS.    “Jesús\, acuérdate de mí cuando llegues a tu Reino”. \nC.   Él le respondió: \n+     “Yo te aseguro que hoy estarás conmigo en el Paraíso”. \nC.   Era alrededor del mediodía. El sol se eclipsó y la oscuridad cubrió toda la tierra hasta las tres de la tarde. El velo del Templo se rasgó por el medio. Jesús\, con un grito\, exclamó: \n+     “Padre\, en tus manos encomiendo mi espíritu”. \nC.   Y diciendo esto\, expiró. \nC.   Cuando el centurión vio lo que había pasado\, alabó a Dios\, exclamando: \nS.    “Realmente este hombre era un justo”. \nC.   Y la multitud que se había reunido para contemplar el espectáculo\, al ver lo sucedido\, regresaba golpeándose el pecho. Todos sus amigos y las mujeres que lo habían acompañado desde Galilea permanecían a distancia\, contemplando lo sucedido. \nC.   Llegó entonces un miembro del Consejo\, llamado José\, hombre recto y justo\, que había disentido con las decisiones y actitudes de los demás. Era de Arimatea\, ciudad de Judea\, y esperaba el Reino de Dios. Fue a ver a Pilato para pedirle el cuerpo de Jesús. Después de bajarlo de la cruz\, lo envolvió en una sábana y lo colocó en un sepulcro cavado en la roca\, donde nadie había sido sepultado. \nEra el día de la Preparación\, y ya comenzaba el sábado. \nLas mujeres que habían venido de Galilea con Jesús siguieron a José\, observaron el sepulcro y vieron cómo había sido sepultado. Después regresaron y prepararon los bálsamos y perfumes\, pero el sábado observaron el descanso que prescribía la Ley. \nLa reflexión del padre Adalberto Sierra \nSegún el Códice Alejandrino\, Lucas indica que Jesús sube a «Jerosólima» –Ἱεροσόλυμα\, nombre profano de la ciudad–\, pero el Códice Beza indica que sube a «Jerusalén» –Ἰερουσαλήμ\, nombre sacro de la misma–; es el mismo destino (cf. Lc 19\,28)\, pero las distintas designaciones indican diferentes intenciones. Al comienzo del viaje\, se señaló que Jesús tomó la decisión de encararse con «Jerusalén» (cf. Lc 9\,51). Cuando refirió la parábola de las onzas\, se dijo que «estaba cerca de «Jerusalén» (cf. Lc 19\,11). Al referirse a «Jerusalén» denota la institución religiosa y política\, a la cual Jesús va a denunciar\, no a conquistarla para hacerse al poder\, como pensaban algunos.\nEl narrador señala tres acercamientos de Jesús sin decir finalmente que entró en ella: «a Betfagé y Betania» (cf. Lc 19\,29)\, «a la bajada del Monte de los Olivos» (cf. Lc 19\,37) y a la ciudad misma (cf. Lc 19\,41)\, pero finalmente indica que «entró en el templo» (cf. Lc 19\,45)\, que era su objetivo.\nEs costumbre hablar de «la entrada triunfal» de Jesús\, pero nada tiene de triunfal\, aunque sí se escuchan las aclamaciones a un general que viene victorioso de la guerra. Es una entrada tensa\, eso sí\, por el contraste entre las aclamaciones de los discípulos y la reacción de «unos fariseos». \nLc 19\, 28-40.\nEl relato que se lee antes de la procesión comprende los dos primeros acercamientos de Jesús: a Betfagé y Betania\, y a la bajada del Monte de los Olivos.\n1. Primer acercamiento.\nHay una triple indicación local: Betfagé y Betania\, como parajes de paso\, y el Monte de los Olivos como indicador de dirección\, no de destino. Betfagé (arameoבֵּית פַּגֵּי: «casa de los higos verdes»)\, situada a un kilómetro de Jerusalén\, era reconocida como parte integrante de la ciudad\, y Betania (hebreo בֵּית עֲנִיָּה: «casa del pobre»)\, situada a tres kilómetros\, se consideraba un suburbio\, y era habitado por galileos. El Monte de los Olivos era el «lugar» de reunión de Jesús con sus discípulos (cf. 22\,39-40); la designación «lugar» (τόπος) lo presenta como alternativo al templo.\nLos «higos verdes» anuncian la primavera (cf. Cnt 2\,13) y la proximidad del verano\, o la época de la cosecha (cf. 21\,29)\, pero la «higuera» que era Israel no produjo «fruto» (cf. 13\,6-9) por haber explotado a los pobres y por haberlos excluido (cf. 19\,45-47; 21\,1-4). Betfagé está más cerca de Jerusalén que Betania\, punto de partida del nuevo éxodo y del don del Espíritu (cf. 24\,50).\nEl envío de dos discípulos (cf. 9\,2; 10\,1) sugiere su papel de representantes del grupo y evoca la misión. El hecho de que –después de haber mencionado dos aldeas– envíe a los discípulos «a esa aldea de enfrente» se debe a que la «aldea»\, denominación genérica\, engloba la población de Judea dominada por «la ciudad»\, es decir\, los ámbitos populares sometidos al influjo ideológico de la institución política y religiosa instalada en Jerusalén. Teniendo en cuenta ese cariz negativo\, se entiende que «enfrente» (κατέναντι) no indica mera posición topográfica\, sino que sugiere un antagonismo «frontal». Ellos han de dirigirse a un ámbito hostil\, que no comparte la enseñanza que Jesús les ha dado en la parábola de las onzas (19\,11-28).\nSu misión consiste en desatar un borrico «en el que nadie se ha montado nunca» y traérselo. Les advierte que es posible que esta acción cause extrañeza y ellos deberán dar una explicación. Esto alude a la profecía de Zac 9\,9\, que anunciaba al Mesías rey pacífico\, profecía que estaba «atada»\, silenciada por la ideología oficial del Mesías guerrero\, y que ningún rey o jefe de Israel o de Judá ha asumido como su propio programa (nadie lo ha montado); todos han recurrido a la violencia. El borrico tiene «dueños» (οἱκύριοι)\, pero «el Señor» (ὁκύριος) está por encima de ellos\, o sea\, los dirigentes se han adueñado de las profecías arrogándose la facultad de decidir cuáles valen y cuáles no. Jesús reclama autoridad por encima de todos ellos (cf. Lc 9\,35). Esto tendrá su plena explicación cuando Jesús declare que lo que tenía que cumplirse era justamente «lo que se refería a él en toda la Escritura» (24\,27)\, únicamente lo escrito acerca de él (cf. 24\,44).\nEsto significa que Jesús envía a sus discípulos a anunciar el Mesías pacífico y a comprobar que la ideología de los letrados le ha impedido al pueblo aceptar este anuncio.\nLa reacción de los discípulos ante la profecía se escenifica con las acciones que realizan respecto del borrico. Unos de ellos «echaron sus mantos encima del borrico»\, como cuando los servidores de David aparejaron la mula para que Salomón fuera coronado rey (cf. 1Rey 1\,28-35); esto alude a la aceptación de Jesús como Mesías pacífico. Pero otros\, «según iba avanzando él\, alfombraban el camino con los mantos»\, como cuando Jehú fue coronado rey (cf. 2Rey 9\,1-13)\, lo que habla de su interpretación de Jesús como Mesías rey guerrero.\n2. Segundo acercamiento.\nCualquiera que fuera la forma en que lo miraran\, los discípulos participan del mismo patriotismo nacionalista y de la misma religiosidad exaltada\, por esa razón «la muchedumbre (πλῆθος) de los discípulos\, en masa\, empezó a alabar a Dios\, entusiasmados y a grandes voces por todas las proezas que habían visto». En el Códice Beza se distinguen netamente dos aclamaciones: una de carácter positivo\, la de los discípulos que depositaron sus mantos sobre el borrico; la otra es de carácter políticamente tendencioso\, la de los que alfombraron el camino debajo del borrico.\nNo es «el pueblo» el que lo aclama\, porque este aún no lo reconoce como su Mesías (cf. 13\,35)\, son solo sus seguidores\, testigos de su obra liberadora. Lo declaran bendito y lo aclaman como el que viene «en nombre del Señor»; los otros lo declaran Rey\, aparentemente\, haciéndole así eco al cántico de los ángeles (cf. Lc 2\,14): la paz de este Mesías viene «del cielo»\, y\, por él\, el pueblo le da gloria «a Dios». Como se ve\, aunque no todos entienden a Jesús del mismo modo\, la actitud de todos sus seguidores es positiva en relación con él.\nA esta actitud positiva se contrapone la actitud negativa de algunos de los fariseos –que están en la multitud (ὄχλος) presente–\, quienes respetuosamente (lo llaman «Maestro») le piden a Jesús que reprenda a «sus» discípulos por lo que dicen. Según dichos fariseos\, estos discípulos están «poseídos» por una ideología diabólica\, y consideran que Jesús debe increparlos. La respuesta de Jesús parece aludir a las palabras de Juan Bautista (cf. 3\,8): así como Dios es capaz de suscitarle descendientes a Abraham de «estas piedras» (refiriéndose a los paganos)\, así afirma Jesús que si sus discípulos judíos callaran serán los paganos quienes proclamarán su mensaje. \nLa misión de los discípulos siempre consistirá en proponer la verdadera calidad mesiánica de su Maestro\, a sabiendas de que en el mundo hay expectativas contrarias\, e incluso de que en medio del grupo pueden surgir posturas contradictorias. Jesús se aproxima a sociedades infestadas de fanatismo excluyente y violento acompañado de seguidores que lo reconocen como rey de paz\, aunque también tienen ideas y prácticas violentas; además\, lo acompañan seguidores que todavía no han hecho la mínima ruptura con la sociedad excluyente y violenta\, y se imaginan que él los respalda en esas actitudes. Él sabe que no son las ideas ni las culturas las que van a decidir quién es o no su discípulo\, sino la actitud ante la cruz. Cuando las autoridades lo condenen a morir en una cruz\, como antisocial e impío\, entonces se verá quiénes están con él y quienes lo dejan solo. El problema no es con quiénes anda Jesús\, sino quiénes realmente andan con él. Él camina con todos\, pero no todos caminan con él. \nEl éxodo del Mesías\, que iba a completar en Jerusalén (Ἰερουσαλήμ\, Lc 9\,31: nombre judío de la ciudad)\, comienza con la celebración de «la fiesta de los Ázimos\, llamada la Pascua». Pero ahora será el nuevo Moisés el que resultará muerto; en vez del Egipto opresor\, será la institución judía la que se oponga al éxodo; y\, en lugar de la salida del pueblo\, se reafirmará su cautividad. Pero el Mesías\, visiblemente derrotado\, terminará lanzando el grito de victoria. \nLc 22\,1–23\,56.\nLa pasión de Jesús presenta una serie de contrastes que confrontan dos mundos: el suyo\, el de la «luz que es revelación para las naciones y gloria para tu pueblo\, Israel» (cf. 2\,32)\, y aquel del opresor poder de «las tinieblas y sombras de muerte» (cf. 1\,79; 22\,53).\nI. «El Hijo del hombre tiene que padecer mucho» (9\,22)\nJesús en manos de los senadores\, sumos sacerdotes y letrados.\n1. Dos designios: el de Satanás y el de Dios.\nLa institución religiosa y Judas aparecen como personeros de Satanás planeando la traición y la muerte de Jesús\, regocijándose por la oportunidad de hacer el mal y recompensando con dinero la deslealtad de Judas\, que había roto con ellos\, y ahora rompe con Jesús. Simultáneamente\, Jesús es personero del Padre y quiere asociar con él a sus discípulos; los exhorta a volver al propósito de la enmienda y\, desde esa perspectiva\, a prepararse para su Pascua (22\,1-13).\n2. Los discípulos en el mundo.\nEl Espíritu de Jesús inaugura un mundo nuevo\, abierto al reino de Dios\, en el cual la eucaristía es la cena pascual de los nuevos hombres libres. Pero el espíritu del mundo se infiltra en el grupo de Jesús\, y la fatal tentación será siempre el afán de dominio en vez de la voluntad de servicio. Los que quieran reinar con Jesús deberán juzgar el mundo con su conducta fraterna y servicial\, evitando asimilarse a los poderosos de la tierra (22\,24-30).\n3. La conversión permanente.\nLos discípulos asimilan el espíritu del mundo disfrazándolo de fe y amor a Jesús\, cayendo en la trampa de confiar en sus propias fuerzas en vez de apoyarse en su Señor. Las tentaciones que él venció deberán superarlas ellos también\, y los urge a que se den cuenta de que a ellos les tocarán circunstancias difíciles a lo largo de la historia. Pero confunden el combate espiritual con la lucha armada\, por eso Jesús exterioriza su hastío ante la incomprensión de ellos (22\,31-38).\n4. El combate espiritual.\nEn tanto que Jesús ora\, superando la tentación de abandonarlo todo por el miedo a morir\, ellos se desaniman porque perciben que su ideal de un Mesías nacionalista y guerrero no se realizará. Jesús permanece fiel al designio del Padre incluso al precio de la propia vida; ellos –igual que los enemigos de Jesús– apelan a la violencia. Jesús deslegitima el recurso a la violencia (cura la oreja del criado del sumo sacerdote)\, rechazando esa violencia que es propia del poder (22\,39-53).\n5. El discípulo entre los enemigos.\nPedro sigue «de lejos» de Jesús y se entremezcla con sus enemigos. Allí niega totalmente (3 veces) ser discípulo suyo. Su fidelidad al ideal del Mesías guerrero lo lleva a caer en la tentación. Pero la mirada de Jesús lo rescata de su perdición. Los guardias del templo se burlan de Jesús tratando de descalificarlo como profeta. Los tres poderes judíos (senadores\, sumos sacerdotes y letrados) lo juzgan solo para legitimar su condena\, pero Jesús declara que Dios lo reivindica (22\,54-71).\nII. El Hijo del Hombre «en manos de ciertos hombres» (9\,44)\nJesús comparece ante Pilato y ante Herodes\, los poderes paganos.\n6. La unión de poderes enemigos.\nLos dirigentes judíos lo ponen en manos de un pagano acusándolo de socavar la estabilidad del dominio romano sobre la región; al no tener éxito\, porque el gobernador no les cree\, aducen que Jesús es galileo\, región sediciosa\, y Pilato opta por enviárselo a Herodes\, responsable de Galilea. Herodes tenía curiosidad y esperaba gestos de poder de parte de Jesús\, pero él no los hizo\, y por eso lo despreció y lo devolvió. Y así volvieron a ser amigos Herodes y Pilatos (23\,1-12).\nIII. «Se burlarán de él\, lo insultarán\, le escupirán…» (18\,31-33)\nJesús condenado a muerte por los poderes judíos y paganos.\n7. La opción por el sedicioso asesino.\nPilato convoca los poderes judíos para decidir juntos la suerte de Jesús. Ni él ni Herodes hallan culpa en él\, pero ellos escogen a Barrabás\, sedicioso asesino\, y piden que Jesús sea condenado a morir en lugar de Barrabás. El evangelista hace énfasis en que «los sumos sacerdotes\, los jefes y el pueblo» a una sola voz\, por tres veces consecutivas\, piden la crucifixión de Jesús a pesar de la resistencia de los dirigentes paganos\, resistencia que ellos logran vencer (23\,13-25).\n8. La «via crucis».\nCuando Jesús va cargando el travesaño de la cruz camino al lugar de su ejecución\, se mencionan tres tipos de personajes: Simón de Cirene\, que carga la cruz detrás de Jesús\, como paradigma de discípulo (cf. 9\,23); las mujeres que se lamentan por él\, a quienes él advierte que lo hagan por ellas y por sus hijos\, porque esa sociedad que trata como criminales a los hombres de paz («leño verde») va camino de su propia destrucción; y los dos «malhechores» condenados a morir con él para ambientar su ejecución entre los malhechores\, como uno de ellos (cf. 23\,26-32; Isa 53\,9).\n9. En la cruz.\nJesús pide al Padre perdón para sus verdugos\, estos se reparten sus vestidos\, el pueblo mira y se calla\, y los jefes dan rienda suelta a su odio. Los que comparten su suerte se dividen: uno insulta a Jesús\, solidarizándose con sus propios verdugos; el otro advierte que una sociedad que condena al inocente no es justa\, y por eso se acoge al reinado de Jesús\, quien le promete hacerlo partícipe del reino de la vida\, ese reino del cual se burlan los jefes (23\,34-43)\n10. La muerte.\nLa muerte de Jesús es un eclipse a mediodía\, es la hora «de la autoridad de las tinieblas» (22\,53). Sin embargo\, es pasajera («hasta media tarde»); ahora el acceso a Dios queda abierto para siempre («se rasgó la cortina del santuario»)\, el Espíritu de Jesús está disponible para todos\, y los que lo rechazaron comprenden lo trágico de su rechazo. Pero los conocidos de Jesús guardaban cierta distancia –como Pedro (cf. 22\,54)–\, ajenos al sentido de su muerte (23\,44-49).\n11. La sepultura.\nTratando de evitar que Jesús sea sepultado con los culpables\, José de Arimatea\, que «aguardaba el reinado de Dios»\, pide el cuerpo y le da honrosa sepultura. Su muerte de hombre «justo» a los ojos del mundo pagano (cf. 23\,47) inaugura una nueva manera de morir y alienta la esperanza en un desenlace diferente («un sepulcro… donde no habían puesto a nadie todavía»). Las mujeres\, testigos de la muerte y ahora de la sepultura\, se disponen a evitar el olor a muerto (cf. 23\,50-56). \nEl relato de la pasión queda trunco\, incompleto\, falta una escena. Queda pendiente lo que harán las mujeres\, el embalsamamiento que se proponen para neutralizar la fetidez de la muerte. Dicho embalsamamiento no se lleva a cabo porque se sienten en el deber de observar el descanso\, cosa que implica que no tienen la libertad de discípulas de Jesús (cf. Lc 2\,23-28).\nA pesar de que han quedado claras con toda su crudeza las atrocidades que se pueden cometer al poner la ley por encima de la vida humana\, se necesita mucho más para que los discípulos de Jesús admitan que es él quien habla en nombre del Padre\, y no la ley (cf. Lc 9\,35).\nPero la muerte de Jesús queda como testimonio de que el Espíritu se da y se recibe por el amor sin medida\, el amor que se entrega a todos y por todos\, sin distinguir entre amigos y enemigos. Ese testimonio nos anima a comulgar con él.
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SUMMARY:Lunes Santo
DESCRIPTION:PRIMERA LECTURA \nÉl no levantará la voz ni la hará resonar por las calles. \nLectura del libro de Isaías  42\, 1-7 \nAsí habla el Señor: \nÉste es mi Servidor\, a quien Yo sostengo\, mi elegido\, en quien se complace mi alma. Yo he puesto mi espíritu sobre él para que lleve el derecho a las naciones. Él no gritará\, no levantará la voz ni la hará resonar por las calles. No romperá la caña quebrada ni apagará la mecha que arde débilmente. Expondrá el derecho con fidelidad; no desfallecerá ni se desalentará hasta implantar el derecho en la tierra\, y las costas lejanas esperarán su Ley. \nAsí habla Dios\, el Señor\, el que creó el cielo y lo desplegó\, el que extendió la tierra y lo que ella produce\, el que da el aliento al pueblo que la habita y el espíritu a los que caminan por ella. Yo\, el Señor\, te llamé en la justicia\, te sostuve de la mano\, te formé y te destiné a ser la alianza del pueblo\, la luz de las naciones\, para abrir los ojos de los ciegos\, para hacer salir de la prisión a los cautivos y de la cárcel a los que habitan en las tinieblas. \nSALMO RESPONSORIAL 26\, 1-3. 13-14 \nR/. El Señor es mi luz y mi salvación. \nEl Señor es mi luz y mi salvación\, ¿a quién temeré? El Señor es el baluarte de mi vida\, ¿ante quién temblaré? \nCuando se alzaron contra mí los malvados para devorar mi carne\, fueron ellos\, mis adversarios y enemigos\, los que tropezaron y cayeron. \nAunque acampe contra mí un ejército\, mi corazón no temerá; aunque estalle una guerra contra mí\, no perderé la confianza. \nYo creo que contemplaré la bondad del Señor en la tierra de los vivientes. Espera en el Señor y sé fuerte; ten valor y espera en el Señor. \n\nEVANGELIO\n\nACLAMACIÓN AL EVANGELIO \n¡Salve\, Rey nuestro! Sólo Tú te has compadecido de nuestros errores. \nEVANGELIO \nDéjala. Ella tenía reservado este perfume para el día de mi sepultura. \n+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan  12\, 1-11 \nSeis días antes de la Pascua\, Jesús volvió a Betania\, donde estaba Lázaro\, al que había resucitado. Allí le prepararon una cena: Marta servía y Lázaro era uno de los comensales. \nMaría\, tomando una libra de perfume de nardo puro\, de mucho precio\, ungió con él los pies de Jesús y los secó con sus cabellos. La casa se impregnó con la fragancia del perfume. \nJudas Iscariote\, uno de sus discípulos\, el que lo iba a entregar\, dijo: “¿Por qué no se vendió este perfume en trescientos denarios para dárselos a los pobres?” Dijo esto\, no porque se interesaba por los pobres\, sino porque era ladrón y\, como estaba encargado de la bolsa común\, robaba lo que se ponía en ella. \nJesús le respondió: “Déjala. Ella tenía reservado este perfume para el día de mi sepultura. A los pobres los tienen siempre con ustedes\, pero a mí no me tendrán siempre”. \nEntre tanto\, una gran multitud de judíos se enteró de que Jesús estaba allí\, y fueron\, no sólo por Jesús\, sino también para ver a Lázaro\, al que había resucitado. Entonces los sumos sacerdotes resolvieron matar también a Lázaro\, porque muchos judíos se apartaban de ellos y creían en Jesús\, a causa de él. \nLa reflexión del padre Adalberto Sierra \nEl triduo formado por los llamados Lunes Santo\, Martes Santo y Miércoles Santo\, triduo previo al llamado «triduo pascual»\, nos sitúa en un ambiente definido por los siguientes rasgos:\n• La persona de Jesús a la luz de la figura del «Siervo del Señor».\n• El ambiente de cena pascual y eucarística con sus discípulos.\n• La relación entre Jesús y los suyos\, particularmente con Judas.\nEn estos tres días el mensaje presenta una confrontación entre Jesús y Judas:\n• El lunes\, en medio de la comunidad.\n• El martes\, entre los tres discípulos más señalados.\n• El miércoles\, Jesús y Judas cara a cara.\nHoy contrasta la relación entre el discípulo\, el dinero y Jesús\, y sale a relucir la relación con los pobres\, que en el planteamiento de Jesús es muy diferente a la relación hasta entonces canonizada en la piedad tradicional. En lugar del asistencialismo\, Jesús plantea la integración. \n1. Primera lectura (Isa 42\,1-7).\nSiervo del Señor es el hombre libre que libremente coopera con el Señor (יהוה)\, el Dios del éxodo. Aquí es presentado como apoyado\, amado y elegido por el Señor\, y objeto de su complacencia personal\, en quien él ha puesto su Espíritu para traer justicia «a las naciones (גּוֹיִם: paganas)». El don del Espíritu de Dios\, aunque común a todos los vivientes (cf. 42\,5) y prometido al pueblo en particular\, aparece también en relación con el profeta (cf. 61\,1) y con Moisés (cf. 63\,11).\n• La misión del Siervo es de carácter universal. Promover el derecho en las naciones entraña algo así como la búsqueda de la justicia en las relaciones entre los individuos y los pueblos. No es una amenaza a los otros pueblos\, ni tampoco un anuncio de que van a ser sometidos.\n• Porque su misión es positiva\, no recurrirá a la violencia\, ni con sus palabras ni con sus hechos. La promoción del derecho será conforme al derecho\, sin gritos\, ni amenazas ni atropellos. Esta figura se parece a la del rey-mesías (cf. 11\,2)\, aunque aparente aludir a Ciro (cf. 44\,28; 45\,1).\n• Trabajará por la justicia constante y firmemente\, hasta lograrla. Las metáforas de la «caña» (o junco) y del «pabilo» se aplican de preferencia a las víctimas de Babilonia para designar un pueblo despojado de su fuerza («caña cascada»: 1Rey 14\,15; 2Rey 18\,21; Eze 29\,6; «pabilo»: cf. 43\,17).\n• Será constante en ese empeño. Dedicará toda su vida a esa misión hasta lograr su cumplimiento\, porque esa es la esperanza que anima hasta a los pueblos más lejanos. Esta decisión corresponde al más profundo anhelo de todas las naciones\, porque el designio divino las abarca a todas.\nLa justicia en las relaciones humanas\, interpersonales o internacionales\, no se logra atropellando lo débil\, sino fortaleciéndolo. En esa primera parte del oráculo queda claro el designio del Señor y su correspondencia con «la esperanza de las naciones»\, entre todas ellas\, porque el Señor quiere «implantar el derecho en la tierra».\nDios (אֵל: su nombre universal)\, el Señor (יהוה: el nombre del Dios del éxodo)\, en cuanto creador\, liberador y salvador declara:\n1.1. El Siervo\, llamado\, guiado y formado por él\, está «puesto como alianza de Israel y luz de las naciones»\, es decir\, mediador de la alianza para Israel\, testigo de la salvación para las naciones.\n1.2. Su misión es netamente liberadora y salvadora en relación con el ser humano:\n• «Abrir los ojos a los ciegos»: libertad interior. Los «ciegos»\, los privados de luz\, no pueden ver la ruta de su «salida». La liberación comienza por la percepción de su posibilidad.\n• «Sacar de la cárcel a los presos»: libertad de acción\, independencia. La «prisión» es privación de libertad de movimiento\, carencia de posibilidad de ejercer la propia libertad.\n• «(Sacar) del calabozo a los que viven en tinieblas»: garantizar su supervivencia. La «mazmorra» es la prisión profunda\, donde nunca llega la luz y la vida mengua en extremo.\nLas imágenes se refieren al Siervo y a un grupo de cautivos. Al Siervo se le dirige el Señor como si fuera un solo hombre\, y la misión del mismo se relaciona con ese grupo como ejecutor de un plan de salvación a favor del mismo. Este oráculo se cumple inicialmente en el retorno de los deportados a Babilonia\, pero queda pendiente de su pleno y definitivo cumplimiento. \n2. Evangelio (Jn 12\,1-11).\nSegún los historiadores\, Betania era un barrio marginal de Jerusalén\, habitado por galileos. De ahí ese nombre. «Seis días antes de la pascua» es un dato que tiene intención teológica: el «sexto día» es el de la creación del hombre. Jesús está en Betania\, la comunidad que tiene experiencia de la nueva vida. Por eso\, la cena ofrecida a Jesús por la comunidad sustituye el banquete fúnebre; él es el homenajeado\, pero Lázaro\, el muerto viviente (resucitado) está «con él»\, y no con sus hermanas. Los tres condensan el ser íntegro de su comunidad en relación con Jesús desde tres puntos de vista (visión integral):\n• Marta encarna la dimensión servicial de la comunidad\, que es el rasgo que la define hacia afuera y su rostro visible en «el mundo»\, la sociedad de «la tiniebla» que sofoca la luz de la vida.\n• María encarna la inefable comunión de amor de la comunidad con Jesús\, amor que tiene rasgos esponsales y que manifiesta una capacidad de donación asombrosa y sin medida.\n• Lázaro\, a su vez\, encarna la misma comunidad en cuanto ha recibido de Jesús la vida que venció la muerte\, y por eso participa ya «reclinado» (libre) con él del banquete de la vida.\nEl rasgo distintivo común es la amistad (cf. Jn 11\,3.5.11; 15\,13-15).\nMaría hace un derroche de generosidad al demostrarle su amor a Jesús\, y este espléndido amor satura la comunidad entera («la casa se llenó de la fragancia del perfume»).\nJudas reacciona estableciendo oposición entre el amor a Jesús y el amor a los pobres\, pero no por amor a los pobres\, sino porque ama el dinero. Jesús responde:\n• No hay contradicción entre el amor a él y el amor a los pobres. Puede haber pobres y no estar allí Jesús\, pero nunca puede estar Jesús sin que estén con él los pobres.\n• De hecho\, la comunidad de Jesús se define justamente como el «hogar de los pobres»; Betania (בֵּית עֲנִיָּה) significa precisamente eso: «casa del pobre».\n• La comunidad no es «benefactora» de los pobres\, porque estos no están fuera de ella\, ya que ella está integrada por los que han elegido ser pobres.\nEsto último parecen no haberlo captado los discípulos\, a juzgar por la conjetura que se hacen al respecto (cf. Jn 13\,28-29). De todos modos\, la comunidad\, en cuanto goza de la presencia viva de Jesús y da testimonio de su vida («Lázaro»)\, es objeto de atracción para las muchedumbres\, y de repulsión por parte de los dirigentes. \nEsta cena refleja el clima de gratitud\, amor y alegría en que la Iglesia celebra (o debe celebrar) la eucaristía. Ella es el ideal que deberían alcanzar las llamadas «misas por los difuntos»: verdaderas celebraciones con gratitud a Jesús por el don de la vida a favor de nuestros hermanos que ya celebraron su pascua personal y ahora participan con él del banquete de la vida eterna. Obvio\, sigue siendo válido orar por la plena remisión de los pecados de los difuntos\, pero esta no debe ser la única línea\, ni la definitiva. Sustituir el banquete fúnebre\, que todavía subsiste en algunas culturas\, por la cena del Señor es un logro de la fe cristiana; pero hay que ir más lejos aún: hacer de esta cena una verdadera «acción de gracias» por la vida que creemos y confesamos que han recibido nuestros hermanos difuntos\, que murieron «en el Señor» (Apo 14\,13).\nDemos gracias por la vida eterna dada a nuestros seres queridos y a todos los que ya han sido definitivamente salvados por Jesús.
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SUMMARY:Martes Santo
DESCRIPTION:PRIMERA LECTURA \nYo te destino a ser la luz de las naciones\, para que llegue mi salvación hasta los confines de la tierra. \nLectura del libro de Isaías 49\, 1-6 \n¡Escúchenme\, costas lejanas\, presten atención\, pueblos remotos! El Señor me llamó desde el seno materno\, desde el vientre de mi madre pronunció mi nombre. Él hizo de mi boca una espada afilada\, me ocultó a la sombra de su mano; hizo de mí una flecha punzante\, me escondió en su aljaba. Él me dijo: “Tú eres mi Servidor\, Israel\, por ti Yo me glorificaré”. Pero yo dije: “En vano me fatigué\, para nada\, inútilmente\, he gastado mi fuerza”. Sin embargo\, mi derecho está junto al Señor y mi retribución\, junto a mi Dios. \nY ahora\, ha hablado el Señor\, el que me formó desde el vientre materno para que yo sea su Servidor\, para hacer que Jacob vuelva a él y se le reúna Israel. Yo soy valioso a los ojos del Señor y mi Dios ha sido mi fortaleza. Él dice: “Es demasiado poco que seas mi Servidor para restaurar a las tribus de Jacob y hacer volver a los sobrevivientes de Israel; Yo te destino a ser la luz de las naciones\, para que llegue mi salvación hasta los confines de la tierra”. \nSALMO RESPONSORIAL   70\, 1-4a. 5-6ab. 15. 17 \nR/. Mi boca anunciará tu salvación\, Señor. \nYo me refugio en Ti\, Señor\, ¡que nunca tenga que avergonzarme! Por tu justicia\, líbrame y rescátame\, inclina tu oído hacia mí\, y sálvame. \nSé para mí una roca protectora\, Tú que decidiste venir siempre en mi ayuda\, porque Tú eres mi Roca y mi fortaleza. ¡Líbrame\, Dios mío\, de las manos del impío! \nPorque Tú\, Señor\, eres mi esperanza y mi seguridad desde mi juventud. En ti me apoyé desde las entrañas de mi madre; desde el vientre materno fuiste mi protector. \nMi boca anunciará incesantemente tus actos de justicia y salvación\, aunque ni siquiera soy capaz de enumerarlos. Dios mío\, Tú me enseñaste desde mi juventud\, y hasta hoy he narrado tus maravillas. \n\nEVANGELIO\n\nACLAMACIÓN AL EVANGELIO \nSalve\, Rey nuestro\, obediente al Padre; fuiste llevado a la crucifixión\, como un manso cordero a la matanza. \nEVANGELIO \nUno de ustedes me entregará… No cantará el gallo antes que me hayas negado tres veces. \n+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan 13\, 21-33. 36-38 \nJesús\, estando en la mesa con sus discípulos\, se estremeció y manifestó claramente: \n“Les aseguro que uno de ustedes me entregará”. \nLos discípulos se miraban unos a otros\, no sabiendo a quién se refería. \nUno de ellos -el discípulo al que Jesús amaba- estaba reclinado muy cerca de Jesús. Simón Pedro le hizo una seña y le dijo: “Pregúntale a quién se refiere”. Él se reclinó sobre Jesús y le preguntó: “Señor\, ¿quién es?” \nJesús le respondió: “Es aquel al que daré el bocado que voy a mojar en el plato”. \nY mojando un bocado\, se lo dio a Judas\, hijo de Simón Iscariote. En cuanto recibió el bocado\, Satanás entró en él. Jesús le dijo entonces: “Realiza pronto lo que tienes que hacer”. \nPero ninguno de los comensales comprendió por qué le decía esto. Como Judas estaba encargado de la bolsa común\, algunos pensaban que Jesús quería decirle: “Compra lo que hace falta para la fiesta”\, o bien que le mandaba dar algo a los pobres. Y en seguida\, después de recibir el bocado\, Judas salió. Ya era de noche. \nDespués que Judas salió\, Jesús dijo: \n“Ahora el Hijo del hombre ha sido glorificado y Dios ha sido glorificado en Él. Si Dios ha sido glorificado en Él\, también lo glorificará en sí mismo\, y lo hará muy pronto. \nHijos míos\, ya no estaré mucho tiempo con ustedes. Ustedes me buscarán\, pero Yo les digo ahora lo mismo que dije a los judíos: “A donde Yo voy\, ustedes no pueden venir””. \nSimón Pedro le dijo: “Señor\, ¿a dónde vas?” \nJesús le respondió: “Adonde Yo voy\, tú no puedes seguirme ahora\, pero más adelante me seguirás”. \nPedro le preguntó: “¿Señor\, por qué no puedo seguirte ahora? Yo daré mi vida por ti”. \nJesús le respondió: “¿Darás tu vida por mí? Te aseguro que no cantará el gallo antes que me hayas negado tres veces”. \nLa reflexión del padre Adalberto Sierra \nLa vocación y la misión le dan sentido a la vida y le permiten al ser humano lograr su plenitud. Quien ignora su razón de ser en este mundo\, es decir\, para ser quién y para hacer qué\, carece de unidad y de propósito en su vida. Pero el asunto no se resuelve con tener una meta\, es preciso que la meta sea digna de un ser humano\, para que la vida tenga calidad humana. Jesús se propone él mismo como ideal de vida y de convivencia\, y les asegura la supervivencia definitiva a quienes lo sigan. Invita a todos y a cada uno a alcanzar la propia realización.\nPero Jesús no es el único que habla de plenitud\, ni su oferta para alcanzarla es la única conocida. Incluso\, se da el caso de que las otras ofertas tengan una «presentación» más halagüeña\, atraigan más por su apariencia\, y hasta se vean como más acordes con la razón. Esto indica que alcanzar la plenitud humana implica elegir el modo correcto de hacerlo\, porque no basta con desearla.\nEl Antiguo Testamento expresa preferencialmente la intimidad del hombre con el Señor usando la categoría de «siervo». Entre seres humanos\, «siervo» implica sumisión absoluta de alguien con respecto de otro. Entre el hombre y Dios entraña una relación libre al servicio de la libertad. Por eso\, incluso si conserva la arcaica denominación de «siervo»\, el Nuevo Testamento privilegia la relación de amistad. Abraham y Moisés fueron llamados «amigos» de Dios. Pero Jesús lo hace de forma mucho más enfática con sus discípulos (cf. Jn 15\,15). \n1. Primera lectura (Isa 49\,1-6).\nEl oráculo completo tiene cuatro partes\, de las cuales hoy se toman las dos primeras: Locución del Siervo y locución del Señor.\n1. Locución del Siervo.\nEl «Siervo del Señor» habla de su vocación y de su misión. Llamado desde el vientre de su madre para ser enviado\, su existencia tiene repercusión universal. Él ve su misión en estos términos:\n• En el comienzo de su existencia está la raíz de su vocación: existe para ella. El Señor lo llamó antes que nadie por su propio nombre\, es decir\, de forma muy personal y definitiva.\n• Es vocación universal para la palabra: su misión es radicalmente profética. Las imágenes de la espada y la flecha se complementan para sugerir el carácter incisivo y directo de esa palabra.\n• El Señor lo protege\, porque lo reserva para el golpe certero\, a pesar de que él\, por momentos\, se sienta derrotado. A través de la vida de su Siervo\, el Señor manifestará su gloria.\n2. Locución del Señor.\nEl Señor\, que lo llamó y lo formó como «siervo suyo» para una misión histórica muy concreta\, confirma el horizonte universal de la vocación y la misión de su Siervo:\n• Es «poco» que su condición de Siervo del Señor se limite a restaurar la unidad del pueblo de Israel\, es decir\, restablecer las tribus y convertir el resto que quedó después del destierro.\n• Su misión consiste en ser luz de las naciones\, de modo que la salvación de Dios llegue a todos los pueblos de la tierra. El Señor declara que le interesan todos los seres humanos.\n• Él revelará de forma inesperada la gloria del Señor: el Siervo del Señor ha venido siendo objeto de desprecio y reducido a condición de siervo de tiranos paganos. El Señor cambiará su suerte.\nLa obra que se anuncia es a favor del Siervo\, no en contra de los dominadores. El Señor cambiará de tal modo la suerte de su Siervo que su acción provocará el respeto de los reyes y hará que los príncipes se postren de asombro y admiración por la lealtad del Santo de Israel. El Señor actúa generosamente en favor de quienes se fían de él. \n2. Evangelio (Jn 13\,21-33.36-38).\nContinúa la interacción de Jesús con los suyos en ambiente de cena pascual y eucarística. En este relato se encuentran tres maneras de sentarse a la mesa con Jesús:\n1. El discípulo predilecto.\nNo es designado con nombre propio\, sino por su relación con Jesús\, y desde la perspectiva de este. Es el discípulo «predilecto» de él\, su discípulo ideal\, el paradigma de discípulo:\n• Conoce el amor de Jesús\, lo acepta y le responde. La relación entre ellos es de amistad.\n• Es cercano a Jesús y lo trata con total confianza y familiaridad. Se porta como amigo suyo.\n• Tiene acceso libre a Jesús y goza de la confianza del Señor. Lo trata como a un amigo.\n• Es accesible a sus compañeros y disponible para ayudar a acceder a los secretos de Jesús.\n2. El discípulo inmaduro.\nEs llamado por su nombre y por su sobrenombre\, Simón Pedro. Se singulariza con estos rasgos:\n• No comprende el amor de Jesús ni le responde apropiadamente como discípulo.\n• Está lejos de Jesús\, por eso no conoce su intimidad ni puede comprender su amor.\n• Presume de ser más amigo de Jesús que los demás\, y de estar dispuesto a morir por él.\n• Separa el amor a Jesús del amor de Jesús por toda la humanidad\, en vez de vincularlos.\n3. El discípulo traidor.\nLlamado con tres nombres: Judas de Simón Iscariote. El «trozo» que Jesús le ofrece significa un gesto de amistad con el que el anfitrión solía distinguir a alguno de sus comensales ante el resto.\n• Por oponerse a Jesús\, responde con hostilidad a su amor: interioriza los valores del sistema que le rinde culto al dinero («entró en él Satanás») en vez aceptar del gesto amistoso de Jesús.\n• Tampoco se come el «trozo» (¿de pan?\, ¿de carne?) que le da Jesús\, sino que sale con él en la mano: Jesús se puso en sus manos y él decidió entregárselo a sus enemigos.\n• Al alejarse de Jesús se interna en la «noche»\, en la zona de la tiniebla\, es decir\, en la ideología embustera y en la praxis de violencia (cf. Jn 8\,44)\, zona de la que nunca se había desvinculado.\nUno de ellos se muestra realizado; otro\, tiene la posibilidad de lograrlo; el tercero se niega dicha posibilidad por afirmar intereses mezquinos y ajenos\, y por ponerse al servicio de los mismos. \nLa vocación\, la vida y la misión de cada cristiano se definen por su relación personal con Jesús. Él llama\, infunde el Espíritu y envía. Y todo ello es fruto de su amor: Llama a salir de «la tiniebla» (ideología embustera) y del «mundo» (sistema social injusto)\, transmite el Espíritu Santo\, amor que recrea\, da libertad y experiencia de salvación\, y envía a los regenerados\, liberados y salvados a compartir su libertad y su vida con el resto de la humanidad.\nJesús se estremece al ver que\, a pesar de su amor\, uno de los suyos va hacia la muerte por seguir leal al sistema que le rinde culto al dinero. Reafirma su amor poniéndose en sus manos\, dándose a él para que vuelva; responde con amor a la hostilidad de Judas\, pero este ya ha decidido que lo va a abandonar. A Pedro lo invita a futuro\, cuando comprenda el sentido de su entrega\, pero ese momento está lejos por la inmadurez y el engaño que dominan a este discípulo. Solo el discípulo que lo conoce y lo sigue está en capacidad de acompañarlo hasta la cruz. Este es el que de verdad comulga con él\, el que realmente come su carne y bebe su sangre. Este es el discípulo modelo.\nAl sentamos a la mesa con Jesús\, a menudo\, nos sentimos habitados por actitudes encontradas: la amistad sincera del discípulo predilecto\, la presunción infundada del discípulo inmaduro\, y la distancia interior del discípulo traidor. A todos él nos ofrece su don\, pero solo nos aprovecha en la medida en que respondemos a su amor con uno igual. Solo así nos realizamos como personas y como discípulos suyos.
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SUMMARY:Miércoles Santo
DESCRIPTION:PRIMERA LECTURA \nNo retiré mi rostro cuando me ultrajaban. \nLectura del libro de Isaías 50\, 4-9a \nEl mismo Señor me ha dado una lengua de discípulo\, para que yo sepa reconfortar al fatigado con una palabra de aliento. Cada mañana\, él despierta mi oído para que yo escuche como un discípulo. \nEl Señor abrió mi oído y yo no me resistí ni me volví atrás. Ofrecí mi espalda a los que me golpeaban y mis mejillas a los que me arrancaban la barba; no retiré mi rostro cuando me ultrajaban y escupían. Pero el Señor viene en mi ayuda: por eso\, no quedé confundido; por eso\, endurecí mi rostro como el pedernal\, y sé muy bien que no seré defraudado. Está cerca el que me hace justicia: ¿quién me va a procesar? ¡Comparezcamos todos juntos! ¿Quién será mi adversario en el juicio? ¡Que se acerque hasta mí! Sí\, el Señor viene en mi ayuda: ¿quién me va a condenar? \nSALMO RESPONSORIAL 68\, 8-10. 21-22. 31. 33-34 \nR/. ¡Señor\, Dios mío\, por tu gran amor\, respóndeme! \nPor ti he soportado afrentas y la vergüenza cubrió mi rostro; me convertí en un extraño para mis hermanos\, fui un extranjero para los hijos de mi madre: porque el celo de tu Casa me devora\, y caen sobre mí los ultrajes de los que te agravian. \nLa vergüenza me destroza el corazón\, y no tengo remedio. Espero compasión y no la encuentro\, en vano busco un consuelo: pusieron veneno en mi comida\, y cuando tuve sed me dieron vinagre. \nAsí alabaré con cantos el nombre de Dios\, y proclamaré su grandeza dando gracias; que lo vean los humildes y se alegren\, que vivan los que buscan al Señor: porque el Señor escucha a los pobres y no desprecia a sus cautivos. \n\nEVANGELIO\n\nACLAMACIÓN AL EVANGELIO \nSalve\, Rey nuestro\, sólo Tú te has compadecido de nuestros errores. \nEVANGELIO \nEl Hijo del hombre se va\, como está escrito de Él\, pero\, ¡ay de aquél por quien será entregado! \n+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 26\, 14-25 \nUno de los Doce\, llamado Judas Iscariote\, fue a ver a los sumos sacerdotes y les dijo: “¿Cuánto me darán si se lo entrego?” Y resolvieron darle treinta monedas de plata. Desde ese momento\, Judas buscaba una ocasión favorable para entregarlo. \nEl primer día de los Ácimos\, los discípulos fueron a preguntar a Jesús: “¿Dónde quieres que te preparemos la comida pascual?” \nÉl respondió: “Vayan a la ciudad\, a la casa de tal persona\, y díganle: “El Maestro dice: Se acerca mi hora\, voy a celebrar la Pascua en tu casa con mis discípulos””. \nEllos hicieron como Jesús les había ordenado y prepararon la Pascua. \nAl atardecer\, estaba a la mesa con los Doce y\, mientras comían\, Jesús les dijo: “Les aseguro que uno de ustedes me entregará”. \nProfundamente apenados\, ellos empezaron a preguntarle uno por uno: “¿Seré yo\, Señor?” \nÉl respondió: “El que acaba de servirse de la misma fuente que Yo\, ése me va a entregar. El Hijo del hombre se va\, como está escrito de él\, pero ¡ay de aquel por quien el Hijo del hombre será entregado: más le valdría no haber nacido!” \nJudas\, el que lo iba a entregar\, le preguntó: “¿Seré yo\, Maestro?” “Tú lo has dicho”\, le respondió Jesús. \n\nLa reflexión del padre Adalberto Sierra\nLa misión implica una disposición para cumplirla y la determinación para superar los obstáculos que se le opongan. Si esa misión es del más grande alcance (universal)\, requiere una disposición generosa hasta el don total de sí mismo y que la determinación no se arredre ni siquiera ante la muerte. El Siervo del Señor\, encarnado por Jesús\, muestra esa disposición y esa determinación.\nEs fácil cumplir una misión que goce de la aprobación general –o\, por lo menos\, de la mayoría–pero no lo es cuando se está rodeado de desaprobación e incomprensión. Jesús\, como Siervo del Señor\, encuentra oposición cerrada por parte de los dirigentes\, porque sus obras y su mensaje los desenmascaran y vulneran sus intereses; la gente\, dominada ideológicamente por ellos\, oscila entre la experiencia que tiene de la bondad de Jesús\, sus obras y su mensaje\, y las ideas inculcadas por los dirigentes\, que le exigen desconfiar de él. Su círculo más cercano\, el de sus discípulos\, es reflejo de ese mundo en el cual él cumple su misión. \n1. Primera lectura (Isa 50\,4-9a).\nEste es el llamado tercer cántico del Siervo del Señor de los cuatro que contiene el libro de Isaías (cf. 42\,1-9; 49\,1-13; 52\,13–53\,12). El Siervo habla de su preparación\, de su relación con el Señor y de su actitud frente a sus antagonistas. Todavía tendrá que aprender que los tribunales humanos se corrompen\, que\, por eso\, la injusticia triunfa\, y que Dios no avasalla a los injustos.\nEl Siervo se declara preparado para su misión y confiado en el Señor\, al cual se siente vinculado por la mutua fidelidad. Por eso\, siendo consciente de la oposición que encuentra\, se presenta al pueblo como testigo del Señor e invitándolo a confiar plenamente en él.\n1.1. La preparación del Siervo para la misión.\n• Como aprendiz de discípulo\, declara haber recibido de parte del Señor «una lengua de iniciado» para alentar a los abatidos. Ha recibido y entrega un mensaje de consolación.\n• También como discípulo\, madruga a escuchar y aprender como corresponde a los iniciados. Su aprendizaje es continuo para que su mensaje se mantenga actual.\n• El Señor le «abrió» el oído (metáfora de liberación) a despecho del sufrimiento y del maltrato\, que no logran convencerlo de que el Señor se haya desentendido de él.\n1.2. La relación del Siervo con el Señor.\nEl Siervo da testimonio de que su confianza se fundamenta en la fidelidad del Señor\, quien le da la valentía suficiente para hacer frente a la injusticia con resolución:\n• El Señor es su abogado defensor\, por eso no lo acobardan sus acusadores\, sino que se mantiene firme en el cumplimiento de su misión.\n• El Señor permanece cerca de él y lo ayuda frente a los tribunales injustos; por eso\, se atreve a desafiar a sus querellantes.\n• El Señor persevera\, y su ayuda también. Los tribunales que lo enjuician hoy son y mañana ya no existirán. La causa justa tiene garantía de supervivencia.\n1.3. La actitud del Siervo ante sus opositores.\nPor último\, si el Siervo no les ofrece resistencia a sus opositores\, no es por debilidad ni porque se reconozca culpable\, sino porque así pone él de relieve su plena confianza en el Señor\, que es su defensor. Él espera con total seguridad que el Señor intervendrá a su favor.\nY no solo eso: invita a acogerse al Señor\, que escucha y apoya a su siervo\, y anuncia que los que juzgan y condenan a los demás serán víctimas de su propio juicio (vv. 10-11\, omitidos). \n2. Evangelio (Mt 26\,14-25).\nLa confrontación entre Jesús y Judas va más allá de las personas\, se extiende a lo que cada uno de los dos personifica:\n• Jesús representa el reinado de Dios y su designio restaurador\, liberador y salvador.\n• Judas\, el reinado del dinero y su apetencia de posesión\, de dominio y de muerte.\na) Judas no ha aceptado la propuesta de Jesús\, no encaja en «Betania»\, por eso no ha optado por la pobreza. Su opción por el dinero lo lleva a ser infiel a Dios y a vender al ser humano (el «Hijo del Hombre») como una mercancía\, en complicidad con los intereses de los opresores («treinta monedas de plata»\, el precio de un esclavo: Éxo 21\,32; Zac 11\,12). Se opone al éxodo liberador y salvador del Mesías y se propone perpetuar el sistema de exclusión opuesto al reinado de Dios. Miente\, porque se sienta entre los amigos consciente de ser un traidor. Pero traicionando a Jesús se frustra a sí mismo hasta el punto de anular el valor de su propia existencia («más le valdría no haber nacido»). La traición de Judas es paradigma de todas las traiciones\, porque ella entraña la prevalencia de intereses ajenos en contra de sí mismo y de su pueblo. Judas no solo frustra el designio de Dios sobre él personalmente\, sino que\, al ponerse al servicio de los líderes opresores\, se opone al cumplimiento de la esperanza de su pueblo.\nb) La Pascua antigua motiva a los discípulos\, en tanto que Jesús\, que encarna el designio liberador y salvador del Padre\, compromete a los suyos a celebrar su Pascua\, pensando en que ya está cerca «su momento»\, el momento de su muerte. El «cordero» que se va a inmolar es él mismo con su entrega. La Pascua que Jesús va a «comer» (cf. 26\,21.26) se hará en «la ciudad» (cf. 21\,10; 23\,37)\, en presencia de (πρὸςσέ)alguien (δεῖνα) cuyo nombre no se profiere por respeto\, Dios\, el Padre. La predicción de la traición por parte de uno del grupo los lleva a pensar\, en primer lugar\, que cualquiera de ellos podría traicionarlo; por eso\, Jesús afirma que es uno del círculo íntimo («uno que ha mojado en la misma fuente»). Y lo precisa aún más con la oposición entre «ese hombre» (el que no tiene el Espíritu de Dios) y «el Hijo del Hombre» (el portador y dador del Espíritu de Dios). La oposición se cifra en la actitud del «Iscariote» contra la de Jesús. El nombre de Judas alude a su gentilicio; el sobrenombre Iscariote (Ἰσκαριώτης) –creado por el evangelista Marcos y adoptado por la tradición evangélica–\, procede de dos palabras hebreas (אִישׁ קְריּוֹת)\, y significa «el hombre de la aldea». Define a Judas como representante de todos los que siguen ciegamente la enseñanza inculcada al pueblo por sus letrados. Finalmente\, Jesús identifica al traidor ante él mismo\, no lo denuncia ante los otros. Es su último intento por salvarlo\, tratando de que tome conciencia de su perfidia y rectifique. \nA la hora de la verdad\, caben dos alternativas: el reinado de Dios y el «imperialismo internacional del dinero» (Pío XI: Quadragesimo anno\, 109). Uno crea\, libera y salva\, el otro oprime\, envilece y arruina la vida hasta hacerla miserable. Jesús es el pionero del reinado de Dios; Judas\, el cómplice paradigmático del reinado del dinero. El dinero les pone precio a los valores\, a la conciencia y a la lealtad\, y genera la cultura de corrupción. El relato no repite por cuánto dinero traicionó Judas a Jesús\, simplemente denuncia por qué\, para que el lector se fije en el trueque de valores\, y no caiga en la suposición de que una determinada suma justificaría tal traición. La figura de Judas representa lo opuesto a la figura de Jesús en todo. Judas llega hasta entregar a Jesús por dinero; Jesús\, en cambio\, se entrega a sí mismo por la vida de todos\, incluso por la de Judas.\nAmbos están en la cena\, pero Judas es enemigo entre los amigos\, en tanto que Jesús llama amigo incluso al enemigo. Lo que cuenta\, pues\, no es solo asistir a la cena\, sino el espíritu con el que se toma parte en ella.\nParticipemos de nuestra celebración eucarística como amigos y como hermanos.
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DESCRIPTION:Misa Crismal \nPRIMERA LECTURA \nEl Señor me ha ungido. \nÉl me envió a llevar la buena noticia a los pobres y a darles el óleo de la alegría. \nLectura del libro de Isaías   61\, 1-3a. 6a. 8b-9 \nEl espíritu del Señor está sobre mí\, porque el Señor me ha ungido. Él me envió a llevar la buena noticia a los pobres\, a vendar los corazones heridos\, a proclamar la liberación a los cautivos y la libertad a los prisioneros\, a proclamar un año de gracia del Señor\, un día de venganza para nuestro Dios; a consolar a todos los que están de duelo\, a cambiar su ceniza por una corona\, su ropa de luto por el óleo de la alegría\, y su abatimiento por un canto de alabanza. \nY ustedes serán llamados “Sacerdotes del Señor”\, se les dirá “Ministros de nuestro Dios”. Les retribuiré con fidelidad y estableceré en favor de ellos una alianza eterna. Su descendencia será conocida entre las naciones\, y sus vástagos\, en medio de los pueblos: todos los que los vean\, reconocerán que son la estirpe bendecida por el Señor. \nSALMO RESPONSORIAL   88\, 21-22. 25. 27 \nR/. Cantaré eternamente tu amor\, Señor. \nEncontré a David\, mi servidor\, y lo ungí con el óleo sagrado\, para que mi mano esté siempre con él y mi brazo lo haga poderoso. \nMi fidelidad y mi amor lo acompañarán\, su poder crecerá a causa de mi Nombre: Él me dirá: “Tú eres mi padre\, mi Dios\, mi Roca salvadora”. \nSEGUNDA LECTURA \nHizo de nosotros un Reino sacerdotal para Dios\, su Padre. \nLectura del libro del Apocalipsis   1\, 4b-8 \nLlegue a ustedes la gracia y la paz de parte de Aquél que es\, que era y que viene\, y de los siete espíritus que están delante de su trono\, y de Jesucristo\, el Testigo fiel\, el Primero que resucitó de entre los muertos\, el Rey de los reyes de la tierra. Él nos amó y nos purificó de nuestros pecados\, por medio de su sangre\, e hizo de nosotros un Reino sacerdotal para Dios\, su Padre. ¡A Él sea la gloria y el poder por los siglos de los siglos! Amén. \nÉl viene entre las nubes y todos lo verán\, aún aquéllos que lo habían traspasado. Por Él se golpearán el pecho todas las razas de la tierra. Sí\, así será. Amén. \nYo soy el Alfa y la Omega\, dice el Señor Dios\, el que es\, el que era y el que viene\, el Todopoderoso. \nMisa vespertina de la Cena del Señor  \nPRIMERA LECTURA \nPrescripciones sobre la cena pascual. \nLectura del libro del Éxodo 12\, 1-8. 11-14 \nEl Señor dijo a Moisés y a Aarón en la tierra de Egipto: “Este mes será para ustedes el mes inicial\, el primero de los meses del año. Digan a toda la comunidad de Israel: \n“El diez de este mes\, consíganse cada uno un animal del ganado menor\, uno para cada familia. Si la familia es demasiado reducida para consumir un animal entero\, se unirá con la del vecino que viva más cerca de su casa. En la elección del animal tengan en cuenta\, además del número de comensales\, lo que cada uno come habitualmente. \nElijan un animal sin ningún defecto\, macho y de un año; podrá ser cordero o cabrito. Deberán guardarlo hasta el catorce de este mes\, y a la hora del crepúsculo\, lo inmolará toda la asamblea de la comunidad de Israel. Después tomarán un poco de su sangre\, y marcarán con ella los dos postes y el dintel de la puerta de las casas donde lo coman. Y esa misma noche comerán la carne asada al fuego\, con panes sin levadura y verduras amargas. \nDeberán comerlo así: ceñidos con un cinturón\, calzados con sandalias y con el bastón en la mano. Y lo comerán rápidamente: es la Pascua del Señor. \nEsa noche Yo pasaré por el país de Egipto para exterminar a todos sus primogénitos\, tanto hombres como animales\, y daré un justo escarmiento a los dioses de Egipto. Yo soy el Señor. \nLa sangre les servirá de señal para indicar las casas donde ustedes estén. Al verla\, Yo pasaré de largo\, y así ustedes se librarán del golpe del Exterminador\, cuando Yo castigue al país de Egipto. \nÉste será para ustedes un día memorable y deberán solemnizarlo con una fiesta en honor del Señor. Lo celebrarán a lo largo de las generaciones como una institución perpetua””. \nSALMO RESPONSORIAL 115\, 12-13. 15-16bc. 17-18 \nR/. ¿Con qué pagaré al Señor todo el bien que me hizo? \n¿Con qué pagaré al Señor todo el bien que me hizo? Alzaré la copa de la salvación e invocaré el nombre del Señor. \n¡Qué penosa es para el Señor la muerte de sus amigos! Yo\, Señor\, soy tu servidor\, lo mismo que mi madre: por eso rompiste mis cadenas. \nTe ofreceré un sacrificio de alabanza\, e invocaré el nombre del Señor. Cumpliré mis votos al Señor\, en presencia de todo su pueblo. \nSEGUNDA LECTURA \nSiempre que coman este pan y beban este cáliz\, proclamarán la muerte del Señor. \nLectura de la primera carta del Apóstol san Pablo a los cristianos de Corinto 11\, 23-26 \nHermanos: \nLo que yo recibí del Señor\, y a mi vez les he transmitido\, es lo siguiente: \nEl Señor Jesús\, la noche en que fue entregado\, tomó el pan\, dio gracias\, lo partió y dijo: “Esto es mi Cuerpo\, que se entrega por ustedes. Hagan esto en memoria mía”. \nDe la misma manera\, después de cenar\, tomó la copa\, diciendo: “Esta copa es la Nueva Alianza que se sella con mi Sangre. Siempre que la beban\, háganlo en memoria mía”. \nY así\, siempre que coman este pan y beban esta copa\, proclamarán la muerte del Señor hasta que Él vuelva. \n\nEVANGELIO\n\nMisa Crismal \nACLAMACIÓN AL EVANGELIO   Is 61\, 1 \nEl Espíritu del Señor está sobre mí; Él me envió a llevar la Buena Noticia a los pobres. \nEVANGELIO \nEl Espíritu del Señor está sobre mí\, porque me ha consagrado por la unción. \n+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas   4\, 16-21 \nJesús fue a Nazaret\, donde se había criado; el sábado entró como de costumbre en la sinagoga y se levantó para hacer la lectura. Le presentaron el libro del profeta Isaías y\, abriéndolo\, encontró el pasaje donde estaba escrito: \n“El Espíritu del Señor está sobre mí\, porque me ha consagrado por la unción. Él me envió a llevar la Buena Noticia a los pobres\, a anunciar la liberación a los cautivos y la vista a los ciegos\, a dar la libertad a los oprimidos y proclamar un año de gracia del Señor”. \nJesús cerró el Libro\, lo devolvió al ayudante y se sentó. Todos en la sinagoga tenían los ojos fijos en Él. Entonces comenzó a decirles: “Hoy se ha cumplido este pasaje de la Escritura que acaban de oír”. \nMisa vespertina de la Cena del Señor  \nACLAMACIÓN AL EVANGELIO Jn 13\, 34 \n“Les doy un mandamiento nuevo: Ámense los unos a los otros\, como Yo los he amado”\, dice el Señor. \nEVANGELIO \nLos amó hasta el fin. \n+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan 13\, 1-15 \nAntes de la fiesta de Pascua\, sabiendo Jesús que había llegado su hora de pasar de este mundo al Padre\, Él\, que había amado a los suyos que quedaban en el mundo\, los amó hasta el fin. \nDurante la Cena\, cuando el demonio ya había inspirado a Judas Iscariote\, hijo de Simón\, el propósito de entregarlo\, sabiendo Jesús que el Padre había puesto todo en sus manos y que Él había venido de Dios y volvía a Dios\, se levantó de la mesa\, se sacó el manto y tomando una toalla se la ató a la cintura. Luego echó agua en un recipiente y empezó a lavar los pies a los discípulos y a secárselos con la toalla que tenía en la cintura. \nCuando se acercó a Simón Pedro\, éste le dijo: “¿Tú\, Señor\, me vas a lavar los pies a mí?” \nJesús le respondió: “No puedes comprender ahora lo que estoy haciendo\, pero después lo comprenderás”. \n“No\, le dijo Pedro\, ¡Tú jamás me lavarás los pies a mí!” \nJesús le respondió: “Si Yo no te lavo\, no podrás compartir mi suerte”. \n“Entonces\, Señor\, le dijo Simón Pedro\, ¡no sólo los pies\, sino también las manos y la cabeza!” \nJesús le dijo: “El que se ha bañado no necesita lavarse más que los pies\, porque está completamente limpio. Ustedes también están limpios\, aunque no todos”. Él sabía quién lo iba a entregar\, y por eso había dicho: “No todos ustedes están limpios”. \nDespués de haberles lavado los pies\, se puso el manto\, volvió a la mesa y les dijo: “¿comprenden lo que acabo de hacer con ustedes? Ustedes me llaman Maestro y Señor\, y tienen razón\, porque lo soy. Si Yo\, que soy el Señor y el Maestro\, les he lavado los pies\, ustedes también deben lavarse los pies unos a otros. Les he dado el ejemplo\, para que hagan lo mismo que Yo hice con ustedes”. \nLa reflexión del padre Adalberto Sierra \nResulta del todo inevitable comparar en este día la Pascua judía y la Pascua cristiana. En ambas se pasa de la servidumbre al servicio\, de la experiencia de muerte a la experiencia de salvación\, del miedo a la seguridad. Pero también hay contrastes entre ellas. Resumamos así:\n• De la liberación por el poder («plagas») a la liberación por el amor (entrega).\n• De la salvación de morir a la salvación de la muerte.\n• De la cena pascual «memorial» a la cena pascual también «sacramental».\nEn su Pascua\, los judíos comen la carne del cordero que cada familia se procura; en la Pascua de los cristianos\, el «cordero» es provisto por Dios. En resumen\, pasamos de la Pascua promesa a la Pascua cumplimiento. Las promesas contenidas en la Ley y los profetas\, hechas en otro tiempo a Abraham y su descendencia y confirmadas a la descendencia de David\, y el reinado de Dios en la historia humana\, se cumplen definitivamente. \n1. Primera lectura (Éxo 12\,1-8.11-14).\nLa Pascua se presenta como memorial de la salida liberadora (éxodo) de Israel desde la opresión en el país de la esclavitud hacia la prometida tierra de la libertad y la vida.\n1. La historia vuelve a comenzar a partir del éxodo («primer mes del año»).\n2. El cordero para la cena debe llenar estos requisitos básicos: Integridad («sin defecto» físico)\, vitalidad: «macho» (fuente de vida) y novedad («de un año»\, joven).\n3. La carne se compartirá: «Asada» (fuego que cuece y purifica)\, «con pan ázimo» (no fermentado\, incorrupto y nuevo) y «con verduras amargas» (conmemoración del amargo pasado).\n4. Se utiliza su sangre para distinguir a los israelitas de sus enemigos\, y así salvar sus vidas.\n5. Se come en estas condiciones: «Cintura ceñida» (presteza para salir\, alimento para el camino)\, «sandalias puestas» (calzados como libres y para un largo viaje)\, «bastón en mano» (bártulo para enfrentar peligros durante el viaje) y «a toda prisa» (disfrutando la ocasión del «paso» del Señor).\n6. Se entiende como confrontación entre el Señor que libera y salva y los ídolos que legitiman la esclavitud y la muerte\, batalla que los ídolos tienen perdida\, porque la victoria del Señor es más que segura\, no solo porque su causa es la justa\, sino porque ella responde al anhelo del pueblo. \n2. Segunda lectura (1Cor 11\,23-26).\nEl apóstol presenta la eucaristía como el memorial de la muerte salvadora de Jesús para que los discípulos renovemos así la memoria de su entrega y nos asociemos a ella (renovando así también la opción del bautismo\, que es irrepetible\, pero que\, conmemorándolo\, se puede renovar).\n• El pan partido para ser compartido es signo del «cuerpo» (la persona) del Señor. Comerlo es asimilarlo como norma de sana convivencia\, rompiendo así con los valores de una sociedad que\, por ser injusta\, frustra las aspiraciones con las cuales los seres humanos se asocian para convivir. El «cuerpo entregado» es signo del don de sí mismo para ponerse al servicio de la vida de otros\, lo que genera una convivencia humana\, solidaria y en la que todos pueden realizarse.\n• La copa para ser compartida expresa la nueva y definitiva relación de todos con Dios\, basada en la «sangre» (el Espíritu) de Jesús. Beberla es interiorizar el Espíritu\, y este elimina el pecado en su raíz y genera el hombre nuevo y definitivo\, el hombre-espíritu. La «sangre derramada» es signo del don del Espíritu Santo de Jesús\, que se transmite por ese servicio generoso\, universal y constante\, que parte del interior de cada persona y genera una nueva humanidad.\nComer del pan y beber de la copa entraña la proclamación de «la muerte del Señor» con todo lo que ella implica\, sus antecedentes (sus obras) y sus consecuencias: su reivindicación y el don del Espíritu a toda la humanidad. Y esto se prolongará a lo largo de toda la historia de la humanidad. La comunidad que celebra la eucaristía se convierte en profecía de la nueva humanidad. \n3. Evangelio (Jn 13\,1-15).\nLa nueva Pascua consiste en pasar de la complicidad con la injusticia («de este mundo») a la vida nueva y definitiva por amor («al Padre»). Ese paso entraña un conflicto:\n1. La idolatría del dinero desplazó del templo al Padre (cf. 2\,16)\, impuso su satánico dominio de violencia y de mentira (cf. 8\,44)\, e incapacitó a «los hombres» para oír el mensaje de Jesús (cf. 12\,37-43). El dinero somete y esclaviza mucho más al ser humano que el dominio del faraón.\n2. Dado que Judas seguía leal al «mundo» –ese ámbito social basado en el dinero– y nunca quiso romper esa lealtad (cf. 12\,6)\, había decidido entregar a Jesús. La cercanía de Jesús a él no le bastó\, nunca se convirtió\, y siguió dándole su adhesión a los valores en los que siempre había creído.\n3. Simón Pedro vivía en la ambigüedad: decía amar al Señor\, pero no aceptaba que había que dar la propia vida en el servicio por los demás. Por eso se rehusaba a que Jesús le expresara su amor en forma de servicio (cf. 13\,6); prefería los criterios de la sociedad estratificada (amos-siervos).\n4. En contraste\, Jesús sabe claramente que el cumplimiento de las promesas y la realización del designio del Padre están en sus manos\, que él es «Hijo» de Dios y que su destino es la gloria del Padre\, que por fidelidad a ese Padre quiere mostrar el amor universal como un servicio a la vida\, y que la verdad de Dios\, su amor fiel\, no es negociable y se ha de mantener «hasta el fin».\n• Él es «el maestro»\, y en tal condición sirve; quien lo acepte como maestro se hará su discípulo aceptando y siguiendo su ejemplo de servicio. Es impensable ser discípulo suyo («tener parte» con él) sin aceptar el servicio de Jesús y prolongarlo en el servicio a los demás. La igualdad entre los servidores es también exigencia del amor (cf. 15\,15).\n• Él es «el Señor» (hombre libre)\, y desde su libertad sirve; quien quiera participar de su señorío ha de hacerlo sirviendo con libertad y a favor de la libertad. La dicha del discípulo consiste en la libertad con la que procede\, sin necesidad de que le asignen una norma de conducta. El servicio de libre iniciativa es fuente de verdadera felicidad (cf. 13\,17).\n• La Pascua nueva y definitiva implica\, sí\, el antagonismo del Señor con los ídolos rivales de su Padre\, pero no la destrucción de «los hombres». Él está dispuesto a entregarse para dar a todos –también a «los hombres»– la oportunidad de ser libres y tener verdadera vida (salvarse). El Hijo de Dios no vino a condenar\, sino a salvar (cf. 3\,17). \nJesús convoca una comunidad de hombres libres («señores») e iguales («discípulos»)\, y establece el principio de que no es feliz quien domina sino quien sirve. No es cuestión de ser superiores o dueños de los demás\, sino hermanos\, como los hijos del mismo Padre.\nLa Iglesia conmemora hoy tres instituciones: el ministerio cristiano como prolongación libre del ministerio de Jesús; el «mandamiento nuevo» («nuevo»\, porque no es impuesto) del amor como expresión libre del discipulado cristiano; y la institución de la eucaristía –que contiene los otros dos– como la cena pascual de los hombres plenamente libres.\nEl ministerio cristiano no es título de superioridad ni garantía de privilegio\, es servicio por amor entre iguales («hermanos») al estilo del Maestro y Señor de todos\, Jesús. La cena pascual cristiana es profecía de la nueva humanidad y compromiso de fe para construir la nueva convivencia. La eucaristía es alimento y norma de vida para el discípulo. Hacerla solamente objeto de culto\, sin referencia alguna con la vida\, es desvirtuar su sentido y profanar su realidad. Por eso\, al recibir el sacramento\, decimos «amén» para significar nuestra comunión de Espíritu y vida con Jesús.
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DESCRIPTION:PRIMERA LECTURA \nÉl fue traspasado por nuestras rebeldías. \nLectura del libro de Isaías 52\, 13—53\, 12 \nSí\, mi Servidor triunfará: será exaltado y elevado a una altura muy grande. Así como muchos quedaron horrorizados a causa de él\, porque estaba tan desfigurado que su aspecto no era el de un hombre y su apariencia no era más la de un ser humano\, así también él asombrará a muchas naciones\, y ante él los reyes cerrarán la boca\, porque verán lo que nunca se les había contado y comprenderán algo que nunca habían oído. \n¿Quién creyó lo que nosotros hemos oído y a quién se le reveló el brazo del Señor? Él creció como un retoño en su presencia\, como una raíz que brota de una tierra árida\, sin forma ni hermosura que atrajera nuestras miradas\, sin un aspecto que pudiera agradarnos. Despreciado\, desechado por los hombres\, abrumado de dolores y habituado al sufrimiento\, como alguien ante quien se aparta el rostro\, tan despreciado\, que lo tuvimos por nada. \nPero él soportaba nuestros sufrimientos y cargaba con nuestras dolencias\, y nosotros lo considerábamos golpeado\, herido por Dios y humillado. \nÉl fue traspasado por nuestras rebeldías y triturado por nuestras iniquidades. El castigo que nos da la paz recayó sobre él y por sus heridas fuimos sanados. Todos andábamos errantes como ovejas\, siguiendo cada uno su propio camino\, y el Señor hizo recaer sobre él las iniquidades de todos nosotros. Al ser maltratado\, se humillaba y ni siquiera abría su boca: como un cordero llevado al matadero\, como una oveja muda ante el que la esquila\, él no abría su boca. Fue detenido y juzgado injustamente\, y ¿quién se preocupó de su suerte? Porque fue arrancado de la tierra de los vivientes y golpeado por las rebeldías de mi pueblo. Se le dio un sepulcro con los malhechores y una tumba con los impíos\, aunque no había cometido violencia ni había engaño en su boca. \nEl Señor quiso aplastarlo con el sufrimiento. Si ofrece su vida en sacrificio de reparación\, verá su descendencia\, prolongará sus días\, y la voluntad del Señor se cumplirá por medio de él. A causa de tantas fatigas\, él verá la luz y\, al saberlo\, quedará saciado. Mi Servidor justo justificará a muchos y cargará sobre sí las faltas de ellos. Por eso le daré una parte entre los grandes y él repartirá el botín junto con los poderosos. Porque expuso su vida a la muerte y fue contado entre los culpables\, siendo así que llevaba el pecado de muchos e intercedía en favor de los culpables. \nSALMO RESPONSORIAL 30\, 2. 6. 12-13. 15-17. 25 \nR/. Padre\, en tus manos encomiendo mi espíritu. \nYo me refugio en ti\, Señor\, ¡que nunca me vea defraudado! Yo pongo mi vida en tus manos: Tú me rescatarás\, Señor\, Dios fiel. \nSoy la burla de todos mis enemigos y la irrisión de mis propios vecinos; para mis amigos soy motivo de espanto\, los que me ven por la calle huyen de mí. Como un muerto\, he caído en el olvido\, me he convertido en una cosa inútil. \nPero yo confío en ti\, Señor\, y te digo: “Tú eres mi Dios\, mi destino está en tus manos”. Líbrame del poder de mis enemigos y de aquéllos que me persiguen. \nQue brille tu rostro sobre tu servidor\, sálvame por tu misericordia. Sean fuertes y valerosos\, todos los que esperan en el Señor. \nSEGUNDA LECTURA \nAprendió qué significa obedecer y llegó a ser causa de salvación eterna para todos los que le obedecen. \nLectura de la carta a los Hebreos 4\, 14-16; 5\, 7-9 \nHermanos: \nYa que tenemos en Jesús\, el Hijo de Dios\, un Sumo Sacerdote insigne que penetró en el cielo\, permanezcamos firmes en la confesión de nuestra fe. Porque no tenemos un Sumo Sacerdote incapaz de compadecerse de nuestras debilidades; al contrario Él fue sometido a las mismas pruebas que nosotros\, a excepción del pecado. \nVayamos\, entonces\, confiadamente al trono de la gracia\, a fin de obtener misericordia y alcanzar la gracia de un auxilio oportuno. \nCristo dirigió durante su vida terrena súplicas y plegarias\, con fuertes gritos y lágrimas\, a Aquél que podía salvarlo de la muerte\, y fue escuchado por su humilde sumisión. Y\, aunque era Hijo de Dios\, aprendió por medio de sus propios sufrimientos qué significa obedecer. De este modo\, Él alcanzó la perfección y llegó a ser causa de salvación eterna para todos los que le obedecen. \n\nEVANGELIO\n\nACLAMACIÓN AL EVANGELIO Flp. 2\, 8-9 \nCristo se humilló por nosotros hasta aceptar por obediencia la muerte\, y muerte de cruz. Por eso\, Dios lo exaltó y le dio el Nombre que está sobre todo nombre. \nEVANGELIO \nPasión de nuestro Señor Jesucristo según san Juan 18\, 1—19\, 42 \nC.   Jesús fue con sus discípulos al otro lado del torrente Cedrón. Había en ese lugar un huerto y allí entró con ellos. Judas\, el traidor\, también conocía el lugar porque Jesús y sus discípulos se reunían allí con frecuencia. Entonces Judas\, al frente de un destacamento de soldados y de los guardias designados por los sumos sacerdotes y los fariseos\, llegó allí con faroles\, antorchas y armas. Jesús\, sabiendo todo lo que le iba a suceder\, se adelantó y les preguntó: \n+     “¿A quién buscan?” \nC.   Le respondieron: \nS.    “A Jesús\, el Nazareno”. \nC.   Él les dijo: \n+     “Soy Yo”. \nC.   Judas\, el que lo entregaba estaba con ellos. Cuando Jesús les dijo: “Soy yo”\, ellos retrocedieron y cayeron en tierra. Les preguntó nuevamente: \n+     “¿A quién buscan?” \nC.   Le dijeron: \nS.    “A Jesús\, el Nazareno”. \nC.   Jesús repitió: \n+     “Ya les dije que soy Yo. Si es a mí a quien buscan\, dejen que estos se vayan”. \nC.   Así debía cumplirse la palabra que Él había dicho: “No he perdido a ninguno de los que me confiaste”. Entonces Simón Pedro\, que llevaba una espada\, la sacó e hirió al servidor del Sumo Sacerdote\, cortándole la oreja derecha. El servidor se llamaba Malco. Jesús dijo a Simón Pedro: \n+     “Envaina tu espada. ¿Acaso no beberé el cáliz que me ha dado el Padre?” \nC.     El destacamento de soldados\, con el tribuno y los guardias judíos\, se apoderaron de Jesús y lo ataron. Lo llevaron primero ante Anás\, porque era suegro de Caifás\, Sumo Sacerdote aquel año. Caifás era el que había aconsejado a los judíos: “Es preferible que un solo hombre muera por el pueblo”. \nC.   Entre tanto\, Simón Pedro\, acompañado de otro discípulo\, seguía a Jesús. Este discípulo\, que era conocido del Sumo Sacerdote\, entró con Jesús en el patio del Pontífice\, mientras Pedro permanecía afuera\, en la puerta. El otro discípulo\, el que era conocido del Sumo Sacerdote\, salió\, habló a la portera e hizo entrar a Pedro. La portera dijo entonces a Pedro: \nS.    “¿No eres tú también uno de los discípulos de ese hombre?” \nC.   Él le respondió: \nS.    “No lo soy”. \nC.   Los servidores y los guardias se calentaban junto al fuego\, que habían encendido porque hacía frío. Pedro también estaba con ellos\, junto al fuego. El Sumo Sacerdote interrogó a Jesús acerca de sus discípulos y de su enseñanza. Jesús le respondió: \n+     “He hablado abiertamente al mundo; siempre enseñé en la sinagoga y en el Templo\, donde se reúnen todos los judíos\, y no he dicho nada en secreto. ¿Por qué me interrogas a mí? Pregunta a los que me han oído qué les enseñé. Ellos saben bien lo que he dicho”. \nC.   Apenas Jesús dijo esto\, uno de los guardias allí presentes le dio una bofetada\, diciéndole: \nS.    “¿Así respondes al Sumo Sacerdote?” \nC.   Jesús le respondió: \n+     “Sí he hablado mal\, muestra en qué ha sido; pero si he hablado bien\, ¿por qué me pegas?” \nC.   Entonces Anás lo envió atado ante el Sumo Sacerdote Caifás. Simón Pedro permanecía junto al fuego. Los que estaban con él le dijeron: \nS.    “¿No eres tú también uno de sus discípulos?” \nC.   Él lo negó y dijo: \nS.      “No lo soy”. \nC.   Uno de los servidores del Sumo Sacerdote\, pariente de aquél al que Pedro había cortado la oreja\, insistió: \nS.    “¿Acaso no te vi con Él en la huerta?” \nC.      Pedro volvió a negarlo\, y en seguida cantó el gallo. \nC.   Desde la casa de Caifás llevaron a Jesús al pretorio. Era de madrugada. Pero ellos no entraron en el pretorio\, para no contaminarse y poder así participar en la comida de Pascua. Pilato salió adonde estaban ellos y les preguntó: \nS.    “¿Qué acusación traen contra este hombre?” \nC.   Ellos respondieron: \nS.    “Si no fuera un malhechor\, no te lo hubiéramos entregado”. \nC.   Pilato les dijo: \nS.    “Tómenlo y júzguenlo ustedes mismos\, según la ley que tienen”. \nC.   Los judíos le dijeron: \nS.    “A nosotros no nos está permitido dar muerte a nadie”. \nC.   Así debía cumplirse lo que había dicho Jesús cuando indicó cómo iba a morir. Pilato volvió a entrar en el pretorio\, llamó a Jesús y le preguntó: \nS.    “¿Eres Tú el rey de los judíos?” \nC.   Jesús le respondió: \n+     “¿Dices esto por ti mismo u otros te lo han dicho de mí?” \nC.   Pilato replicó: \nS.    “¿Acaso yo soy judío? Tus compatriotas y los sumos sacerdotes te han puesto en mis manos. ¿Qué es lo que has hecho?” \nC.   Jesús respondió: \n+     “Mi realeza no es de este mundo. Si mi realeza fuera de este mundo\, los que están a mi servicio habrían combatido para que Yo no fuera entregado a los judíos. Pero mi realeza no es de aquí”. \nC.   Pilato le dijo: \nS.    “¿Entonces Tú eres rey?” \nC.   Jesús respondió: \n+     “Tú lo dices: Yo soy rey. Para esto he nacido y he venido al mundo: para dar testimonio de la verdad. El que es de la verdad\, escucha mi voz”. \nC.   Pilato le preguntó: \nS.    “¿Qué es la verdad?” \nC.   Al decir esto\, salió nuevamente a donde estaban los judíos y les dijo: \nS.    “Yo no encuentro en Él ningún motivo para condenarlo. Y ya que ustedes tienen la costumbre de que ponga en libertad a alguien\, en ocasión de la Pascua\, ¿quieren que suelte al rey de los judíos?” \nC.   Ellos comenzaron a gritar\, diciendo: \nS.    “¡A Él no\, a Barrabás!” \nC.   Barrabás era un bandido. \nC.   Entonces Pilato tomó a Jesús y lo azotó. Los soldados tejieron una corona de espinas y se la pusieron sobre la cabeza. Lo revistieron con un manto púrpura\, y acercándose\, le decían: \nS.    “¡Salud\, rey de los judíos!” \nC.   Y lo abofeteaban. Pilato volvió a salir y les dijo: \nS.    “Miren\, lo traigo afuera para que sepan que no encuentro en Él ningún motivo de condena”. \nC.   Jesús salió\, llevando la corona de espinas y el manto púrpura. Pilato les dijo: \nS.    “¡Aquí tienen al hombre!” \nC.   Cuando los sumos sacerdotes y los guardias lo vieron\, gritaron: \nS.    “¡Crucifícalo! ¡Crucifícalo!” \nC.   Pilato les dijo: \nS.    “Tómenlo ustedes y crucifíquenlo. Yo no encuentro en Él ningún motivo para condenarlo”. \nC.   Los judíos respondieron: \nS.    “Nosotros tenemos una Ley\, y según esa Ley debe morir porque Él pretende ser Hijo de Dios”. \nC.   Al oír estas palabras\, Pilato se alarmó más todavía. Volvió a entrar en el pretorio y preguntó a Jesús: \nS.    “¿De dónde eres Tú?” \nC.   Pero Jesús no le respondió nada. Pilato le dijo: \nS.    “¿No quieres hablarme? ¿No sabes que tengo autoridad para soltarte y también para crucificarte?” \nC.   Jesús le respondió: \n+     “Tú no tendrías sobre mí ninguna autoridad\, si esta ocasión no la hubieras recibido de lo alto. Por eso\, el que me ha entregado a ti ha cometido un pecado más grave”. \nC.   Desde ese momento\, Pilato trataba de ponerlo en libertad. Pero los judíos gritaban: \nS.    “Si lo sueltas\, no eres amigo del César\, porque el que se hace rey se opone al César”. \nC.   Al oír esto\, Pilato sacó afuera a Jesús y lo hizo sentar sobre un estrado\, en el lugar llamado “el Empedrado”\, en hebreo\, “Gábata”. \nEra el día de la Preparación de la Pascua\, alrededor del mediodía. Pilato dijo a los judíos: \nS.    “Aquí tienen a su rey”. \nC.   Ellos vociferaban: \nS.    “¡Sácalo! ¡Sácalo! ¡Crucifícalo!” \nC.   Pilato les dijo: \nS.    “¿Voy a crucificar a su rey?” \nC.   Los sumos sacerdotes respondieron: \nS.    “No tenemos otro rey que el César”. \nC.   Entonces Pilato se lo entregó para que lo crucificaran\, y ellos se lo llevaron. \nC.   Jesús\, cargando sobre sí la cruz\, salió de la ciudad para dirigirse al lugar llamado “del Cráneo”\, en hebreo “Gólgota”. Allí lo crucificaron; y con Él a otros dos\, uno a cada lado y Jesús en el medio. Pilato redactó una inscripción que decía: “Jesús el Nazareno\, rey de los judíos”\, y la colocó sobre la cruz. \nMuchos judíos leyeron esta inscripción\, porque el lugar donde Jesús fue crucificado quedaba cerca de la ciudad y la inscripción estaba en hebreo\, latín y griego. Los sumos sacerdotes de los judíos dijeron a Pilato: \nS.    “No escribas: “El rey de los judíos”\, sino: Éste ha dicho: Yo soy el rey de los judíos””. \nC.   Pilato respondió: \nS.    “Lo escrito\, escrito está”. \nC.   Después que los soldados crucificaron a Jesús\, tomaron sus vestiduras y las dividieron en cuatro partes\, una para cada uno. Tomaron también la túnica\, y como no tenía costura\, porque estaba hecha de una sola pieza de arriba abajo\, se dijeron entre sí: \nS.    “No la rompamos. Vamos a sortearla\, para ver a quién le toca”. \nC.   Así se cumplió la Escritura que dice: “Se repartieron mis vestiduras y sortearon mi túnica”. Esto fue lo que hicieron los soldados. \nC.   Junto a la cruz de Jesús\, estaba su madre y la hermana de su madre\, María\, mujer de Cleofás\, y María Magdalena. Al ver a la madre y cerca de ella al discípulo a quien Él amaba\, Jesús le dijo: \n+     “Mujer\, aquí tienes a tu hijo”. \nC.   Luego dijo al discípulo: \n+     “Aquí tienes a tu madre”. \nC.   Y desde aquella Hora\, el discípulo la recibió como suya. \nC.   Después\, sabiendo que ya todo estaba cumplido\, y para que la Escritura se cumpliera hasta el final\, Jesús dijo: \n+     “Tengo sed”. \nC.   Había allí un recipiente lleno de vinagre; empaparon en él una esponja\, la ataron a una rama de hisopo y se la acercaron a la boca. Después de beber el vinagre\, dijo Jesús: \n+     “Todo se ha cumplido”. \nC.   E inclinando la cabeza\, entregó el espíritu. \nC.   Era el día de la Preparación de la Pascua. Los judíos pidieron a Pilato que hiciera quebrar las piernas de los crucificados y mandara retirar sus cuerpos\, para que no quedaran en la cruz durante el sábado\, porque ese sábado era muy solemne. \nLos soldados fueron y quebraron las piernas a los dos que habían sido crucificados con Jesús. Cuando llegaron a Él\, al ver que ya estaba muerto\, no le quebraron las piernas\, sino que uno de los soldados le atravesó el costado con la lanza\, y en seguida brotó sangre y agua. \nEl que vio esto lo atestigua: su testimonio es verdadero y él sabe que dice la verdad\, para que también ustedes crean. Esto sucedió para que se cumpliera la Escritura que dice: \n“No le quebrarán ninguno de sus huesos”. Y otro pasaje de la Escritura\, dice: \n“Verán al que ellos mismos traspasaron”. \nC.   Después de esto\, José de Arimatea\, que era discípulo de Jesús -pero secretamente\, por temor a los judíos- pidió autorización a Pilato para retirar el cuerpo de Jesús. Pilato se la concedió\, y él fue a retirarlo. \nFue también Nicodemo\, el mismo que anteriormente había ido a verlo de noche\, y trajo una mezcla de mirra y áloe\, que pesaba unos treinta kilos. Tomaron entonces el cuerpo de Jesús y lo envolvieron con vendas\, agregándole la mezcla de perfumes\, según la costumbre de sepultar que tienen los judíos. \nEn el lugar donde lo crucificaron había una huerta y en ella\, una tumba nueva\, en la que todavía nadie había sido sepultado. Como era para los judíos el día de la Preparación y el sepulcro estaba cerca\, pusieron allí a Jesús. \nLa reflexión del padre Adalberto Sierra \nEl amor auténtico es aquel que supera la prueba del dolor\, y cuanto mayor es el dolor que debe superar tanto mayor es la calidad que dicho amor demuestra. Esto es justo lo que los cristianos celebramos el Viernes Santo: que Jesús pasa la prueba del dolor\, de la humillación\, del desprecio e incluso de ser considerado un maldito de Dios por las máximas autoridades religiosas\, para dar testimonio del amor del Padre por todos\, incluidos sus verdugos.\nEse es el «amor más grande» (cf. Jn 15\,13). \n1. Primera lectura (Isa 52\,13-53\,13).\nEl Señor invita a fijar la mirada en su Siervo y anuncia algo inaudito (e inadmisible entonces): la salvación a través del sufrimiento. En el cántico se aduce una serie de hechos que corresponden a la vida del Siervo:\nSu nacimiento: vino al mundo como un ser insignificante; su sufrimiento: padeció desprecio\, dolor\, desdoro (maldición)\, culpación\, injusticia; su condena y muerte: enjuiciado y sentenciado contra todo derecho; su sepultura: sepultado como un desecho\, sin honores\, como un malvado; su exaltación: el Señor miró el dolor y la humillación que su Siervo aceptó padecer por los otros\, y lo rehabilitó dándole vida\, honor y dicha. \n2. Segunda lectura (Heb 4\,14-16; 5\,7-9).\nComo auténtico Sumo Sacerdote\, y en oposición a los así llamados en la religión judía\, Jesús ingresa en el ámbito divino y les ofrece a sus seguidores la seguridad de gozar de la benevolencia divina. Igual a los hombres en todo lo humano (lo cual excluye el pecado\, porque es inhumano)\, les ofrece a todos misericordia para el pasado y ayuda para el presente y el futuro.\nComo experimentó la fragilidad humana y a través de ella maduró como hijo\, con su amor superó la prueba del dolor. Así aprendió el ser «hijo»\, amando. Dios acogió su oración librándolo\, no de morir\, sino de la muerte\, y de un modo definitivo. Esto es lo que lo lleva a la perfección\, a su plena realización\, y por eso es causa de «salvación definitiva»\, es decir\, de vida eterna\, para todos sus seguidores. Así como él testimonió el amor del Padre a despecho del sufrimiento\, hasta la muerte\, del mismo modo llama a los suyos a lograr su propia realización personal siguiendo sus pasos\, que conducen al Padre. Por eso él es Sumo Sacerdote\, porque realmente lleva hasta Dios. \n3. Evangelio (Jn 18\,1-19\,42).\nLos hechos históricos no se explican por sí solos. Es el ser humano quien les asigna explicación analizándolos y determinando sus causas y consecuencias. Lo que nosotros llamamos «la pasión de Jesús» tiene varias maneras de ser explicado:\na) Según las autoridades religiosas de la época\, fue una hábil maniobra por la cual se deshicieron de un «impostor» manipulando la masa y\, aprovechándose de la debilidad del régimen ocupante\, conjuraron un peligro inminente para el templo y su organización social (cf. 11\,47-53).\nb) Según el procurador romano\, fue un procedimiento rutinario –uno de tantos– por el cual él se desembarazó de un «agitador» que perturbaba la «pax romana» en el ámbito de su jurisdicción\, complació a los dirigentes del pueblo y garantizó la permanencia del imperio en la región.\nc) Según el seguidor de Jesús\, es vigorosa denuncia del sistema religioso y político (el «mundo») que se confabuló contra Jesús porque él perjudicaba sus mezquinos intereses con el anuncio de la buena noticia del reinado de Dios como Padre. Y aquí encontramos dos ópticas: los evangelios sinópticos contrastan la injusticia del régimen con la inocencia de Jesús; en tanto que en Juan se presentan los hechos desde la perspectiva de Jesús: su claridad con respecto del «mundo»\, su seguridad en el amor del Padre\, y su voluntad de entrega para –con dicha entrega– dar testimonio del amor del Padre y denunciar la inhumanidad del «mundo». La visión sinóptica la meditamos el domingo anterior; esta última la meditaremos hoy.\n1. Introducción (18\,1-27).\n• Jesús enfrenta la violencia sin recurrir a ella; Pedro\, que recurre a ella\, le tiene miedo.\n• Jesús se entrega y\, por eso\, Pedro lo niega. Él quiere que Jesús haga uso de la violencia.\n2. La realeza y el reinado de Jesús (18\,28-40).\n• Jesús es condenado\, aunque ninguno quiere asumir la responsabilidad de su condena. Ni Caifás («opresor») ni Pilato («armado de jabalina») quieren tomar la decisión (28-33).\n• El poder que domina y violenta es enemigo de Dios y de la humanidad. Jesús no se apoya en él sino en el ansia y en la experiencia de vida. No tiene súbditos sino seguidores libres (33-38).\n• Los poderosos se entienden más fácilmente con los violentos que con Jesús. La opción de ellos por Barrabás es coherente con su manera de ser y de actuar (38-40).\n• En la tortura de Jesús los mismos torturadores\, sin darse cuenta\, desprestigien el poder que los respalda. Se burlan de su ideal de rey\, no del propuesto y encarnado por Jesús (19\,1-3).\n• La verdadera realeza no radica en la popularidad\, sino en el amor de Jesús y en su libertad. Por ser libre es dueño de sí mismo y capaz de darse por amor (4-8).\n• El poder religioso (los sumos sacerdotes) resulta ser más injusto e implacable que el poder civil (el procurador romano)\, pero este es débil porque quiere complacer al César (9-12).\n• Los dirigentes judíos optan por el César (que es un opresor) porque Jesús (liberador) revela un Dios de amor que no les permite seguir oprimiendo (13-16).\n• Dos lo siguieron al principio (1\,37)\, dos hombres ahora mueren con él en la cruz (19\,16-18).\n• Jesús\, nuevo código de relación con Dios\, o sea\, de alianza; él es la nueva Escritura (19-22).\n3. El reino de Jesús (19\,23-27).\n• El letrero de la Cruz en tres idiomas indica la universalidad del reinado de Jesús (19-22).\n• El reparto del manto en cuatro partes representa la universalidad de su reino (23).\n• La preservación de la túnica sin romperla indica la unidad de ese reino de Jesús (24).\n• En su reino\, la madre de Jesús\, la comunidad judía\, es acogida como madre (25-27).\n4. La muerte de Jesús (19\,28-42).\n• Con su entrega de amor\, Jesús lleva la condición humana hasta su cumbre\, haciendo al hombre capaz de amar como Dios y de comunicar el Espíritu (28-30).\n• Jesús\, en la cruz\, muestra la gloria de Dios y es fuente de vida (el Espíritu: «sangre-agua») para todos los que le den su adhesión (31-37).\n• El verdadero discípulo pasa su prueba de autenticidad en la actitud ante la muerte de Jesús (38).\n• Nicodemo no cree en la resurrección de Jesús\, por eso lleva esa enorme cantidad de mixturas para perfumar un cadáver y evitar el mal olor. Si tuviera fe\, habría llevado simplemente un poco de perfume de nardo\, como había dicho Jesús en la cena de Betania (39-42; cf. 12\,7). \nEsta narración de la pasión –según Juan– no es la descripción de un escenario humillante para conmover al lector\, es más bien una puesta en escena que desacredita el prestigio del poder. Jesús subvierte los valores del sistema\, y así pone en evidencia el auténtico sentido de su realeza y\, por contraste\, la perversidad de los poderes opresores.\nLa comunión eucarística de este día nos pone en comunión con Jesús en ese mismo propósito. El solo testimonio del amor del Padre\, sin recurso a «machete» alguno (cf. Jn 18\,10)\, basta para vencer «el mundo». El hombre desapegado puede ser generoso\, libre para darse\, libre para amar. La entrega de Jesús en la cruz\, que ratifica su entrega a lo largo de su vida entera\, la renovamos hoy como memoria y la asumimos como compromiso. Al comulgar\, declaramos públicamente que el mundo nuevo\, el reino de Dios\, no se realizará por las vías del poder\, sino por la entrega de amor\, y aceptamos la invitación de Jesús a solidarizarnos con él en su testimonio de amor.
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DESCRIPTION:PRIMERA LECTURA \nDios miró todo lo que había hecho y vio que era muy bueno. \nLectura del libro del Génesis 1\, 1—2\, 2 \nAl principio\, Dios creó el cielo y la tierra. La tierra era algo informe y vacío\, las tinieblas cubrían el abismo\, y el soplo de Dios se cernía sobre las aguas. \nEntonces Dios dijo: “Que exista la luz”. Y la luz existió. Dios vio que la luz era buena\, y separó la luz de las tinieblas; y llamó Día a la luz y Noche a las tinieblas. Así hubo una tarde y una mañana: este fue el primer día. \nDios dijo: “Que haya un firmamento en medio de las aguas\, para que establezca una separación entre ellas”. Y así sucedió. Dios hizo el firmamento\, y éste separó las aguas que están debajo de él\, de las que están encima de él; y Dios llamó Cielo al firmamento. Así hubo una tarde y una mañana: este fue el segundo día. \nDios dijo: “Que se reúnan en un solo lugar las aguas que están bajo el cielo\, y que aparezca el suelo firme”. Y así sucedió. \nDios llamó Tierra al suelo firme y Mar al conjunto de las aguas. Y Dios vio que esto era bueno. Entonces dijo: “Que la tierra produzca vegetales\, hierbas que den semilla\, y árboles frutales que den sobre la tierra frutos de su misma especie con su semilla adentro”. Y así sucedió. La tierra hizo brotar vegetales\, hierba que da semilla según su especie y árboles que dan fruto de su misma especie con su semilla adentro. Y Dios vio que esto era bueno. Así hubo una tarde y una mañana: este fue el tercer día. \nDios dijo: “Que haya astros en el firmamento del cielo para distinguir el día de la noche; que ellos señalen las fiestas\, los días y los años\, y que estén como lámparas en el firmamento del cielo para iluminar la tierra”. Y así sucedió. Dios hizo los dos grandes astros -el astro mayor para presidir el día y el menor para presidir la noche- y también hizo las estrellas. Y los puso en el firmamento del cielo para iluminar la tierra\, para presidir el día y la noche\, y para separar la luz de las tinieblas. Y Dios vio que esto era bueno. Así hubo una tarde y una mañana: este fue el cuarto día. \nDios dijo: “Que las aguas se llenen de una multitud de seres vivientes y que vuelen pájaros sobre la tierra\, por el firmamento del cielo”. Dios creó los grandes monstruos marinos\, las diversas clases de seres vivientes que llenan las aguas deslizándose en ellas y todas las especies de animales con alas. Y Dios vio que esto era bueno. Entonces los bendijo\, diciendo: “Sean fecundos y multiplíquense; llenen las aguas de los mares y que las aves se multipliquen sobre la tierra”. Así hubo una tarde y una mañana: este fue el quinto día. \nDios dijo: “Que la tierra produzca toda clase de seres vivientes: ganado\, reptiles y animales salvajes de toda especie”. Y así sucedió. Dios hizo las diversas clases de animales del campo\, las diversas clases de ganado y todos los reptiles de la tierra\, cualquiera sea su especie. Y Dios vio que esto era bueno. \nDios dijo: “Hagamos al hombre a nuestra imagen\, según nuestra semejanza; y que le estén sometidos los peces del mar y las aves del cielo\, el ganado\, las fieras de la tierra\, y todos los animales que se arrastran por el suelo”. \nY Dios creó al hombre a su imagen lo creó a imagen de Dios\, los creó varón y mujer. \nY los bendijo\, diciéndoles: “Sean fecundos\, multiplíquense\, llenen la tierra y sométanla; dominen a los peces del mar\, a las aves del cielo y a todos los vivientes que se mueven sobre la tierra”. Y continuó diciendo: “Yo les doy todas las plantas que producen semilla sobre la tierra\, y todos los árboles que dan frutos con semilla: ellos les servirán de alimento. Y a todas las fieras de la tierra\, a todos los pájaros del cielo y a todos los vivientes que se arrastran por el suelo\, les doy como alimento el pasto verde”. Y así sucedió. Dios miró todo lo que había hecho\, y vio que era muy bueno. Así hubo una tarde y una mañana: este fue el sexto día. \nAsí fueron terminados el cielo y la tierra\, y todos los seres que hay en ellos. \nEl séptimo día\, Dios concluyó la obra que había hecho\, y cesó de hacer la obra que había emprendido. \nSALMO RESPONSORIAL 103\, 1-2a. 5-6. 10. 12-14ab. 24. 35 \nR/. Señor\, envía tu Espíritu y renueva toda la tierra. \nBendice al Señor\, alma mía: ¡Señor\, Dios mío\, qué grande eres! Estás vestido de esplendor y majestad y te envuelves con un manto de luz. \nAfirmaste la tierra sobre sus cimientos: ¡no se moverá jamás! El océano la cubría como un manto\, las aguas tapaban las montañas. \nHaces brotar fuentes en los valles\, y corren sus aguas por las quebradas. Las aves del cielo habitan junto a ellas y hacen oír su canto entre las ramas. \nDesde lo alto riegas las montañas\, y la tierra se sacia con el fruto de tus obras. Haces brotar la hierba para el ganado y las plantas que el hombre cultiva. \n¡Qué variadas son tus obras\, Señor! ¡Todo lo hiciste con sabiduría\, la tierra está llena de tus criaturas! ¡Bendice al Señor\, alma mía! \nOración \nDios todopoderoso y eterno\, tú eres admirable en todas tus obras; te pedimos que quienes hemos sido redimidos por ti\, comprendamos que la creación del mundo\, en el comienzo de los siglos\, no es obra de mayor grandeza que el sacrificio pascual de Cristo\, realizado en la plenitud de los tiempos. Por Jesucristo\, nuestro Señor. \nR. Amén. \nSEGUNDA LECTURA \nEl sacrificio de Abraham\, nuestro padre en la fe. \nLectura del libro del Génesis  22\, 1-18 \nDios puso a prueba a Abraham. “¡Abraham!”\, le dijo. \nÉl respondió: “Aquí estoy”. \nEntonces Dios le siguió diciendo: “Toma a tu hijo único\, el que tanto amas\, a Isaac; ve a la región de Moria\, y ofrécelo en holocausto sobre la montaña que Yo te indicaré”. \nA la madrugada del día siguiente\, Abraham ensilló su asno\, tomó consigo a dos de sus servidores y a su hijo Isaac\, y después de cortar la leña para el holocausto\, se dirigió hacia el lugar que Dios le había indicado. Al tercer día\, alzando los ojos\, divisó el lugar desde lejos\, y dijo a sus servidores: “Quédense aquí con el asno\, mientras yo y el muchacho seguimos adelante. Daremos culto a Dios\, y después volveremos a reunirnos con ustedes”. \nAbraham recogió la leña para el holocausto y la cargó sobre su hijo Isaac; él\, por su parte\, tomó en sus manos el fuego y el cuchillo\, y siguieron caminando los dos juntos. \nIsaac rompió el silencio y dijo a su padre Abraham: “¡Padre!” \nÉl respondió: “Sí\, hijo mío”. \n“Tenemos el fuego y la leña -continuó Isaac- pero ¿dónde está el cordero para el holocausto?” \n“Dios proveerá el cordero para el holocausto”\, respondió Abraham. Y siguieron caminando los dos juntos. \nCuando llegaron al lugar que Dios le había indicado\, Abraham erigió un altar\, dispuso la leña\, ató a su hijo Isaac\, y lo puso sobre el altar encima de la leña. Luego extendió su mano y tomó el cuchillo para inmolar a su hijo. Pero el Ángel del Señor lo llamó desde el cielo: “¡Abraham\, Abraham!” \n“Aquí estoy”\, respondió él. \nY el Ángel le dijo: “No pongas tu mano sobre el muchacho ni le hagas ningún daño. Ahora sé que temes a Dios\, porque no me has negado ni siquiera a tu hijo único”. \nAl levantar la vista\, Abraham vio un carnero que tenía los cuernos enredados en una zarza. Entonces fue a tomar el carnero\, y lo ofreció en holocausto en lugar de su hijo. Abraham llamó a ese lugar: “El Señor proveerá”\, y de allí se origina el siguiente dicho: “En la montaña del Señor se proveerá”. \nLuego el Ángel del Señor llamó por segunda vez a Abraham desde el cielo\, y le dijo: “Juro por mí mismo -oráculo del Señor-: porque has obrado de esa manera y no me has negado a tu hijo único\, Yo te colmaré de bendiciones y multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo y como la arena que está a la orilla del mar. Tus descendientes conquistarán las ciudades de sus enemigos\, y por tu descendencia se bendecirán todas las naciones de la tierra\, ya que has obedecido mi voz”. \nSALMO RESPONSORIAL  15\, 5. 8-11 \nR/. Protégeme\, Dios mío\, porque en ti me refugio. \nEl Señor es la parte de mi herencia y mi cáliz\, ¡Tú decides mi suerte! Tengo siempre presente al Señor: Él está a mi lado\, nunca vacilaré. \nPor eso mi corazón se alegra\, se regocijan mis entrañas y todo mi ser descansa seguro: porque no me entregarás a la muerte ni dejarás que tu amigo vea el sepulcro. \nMe harás conocer el camino de la vida\, saciándome de gozo en tu presencia\, de felicidad eterna a tu derecha. \nOración \nDios y Padre de los creyentes\, que multiplicas a los hijos de tu promesa derramando la alegría de llegar a ser hijos de Dios\, y por el misterio pascual cumples la promesa hecha a Abrahán de hacerlo padre de todas las naciones; concede a los pueblos de la tierra responder dignamente a la gracia de tu llamado. Por Jesucristo\, nuestro Señor. \nTERCERA LECTURA \nLos israelitas entraron a pie en el cauce del mar. \nLectura del libro del Éxodo  14\, 15—15\, 1a \nEl Señor dijo a Moisés: “Ordena a los israelitas que reanuden la marcha. Y tú\, con el bastón en alto\, extiende tu mano sobre el mar y divídelo en dos\, para que puedan cruzarlo a pie. Yo voy a endurecer el corazón de los egipcios\, y ellos entrarán en el mar detrás de los israelitas. Así me cubriré de gloria a expensas del Faraón y de su ejército\, de sus carros y de sus guerreros. Los egipcios sabrán que soy el Señor\, cuando Yo me cubra de gloria a expensas del Faraón\, de sus carros y de sus guerreros”. \nEl Ángel de Dios\, que avanzaba al frente del campamento de Israel\, retrocedió hasta colocarse detrás de ellos; y la columna de nube se desplazó también de adelante hacia atrás\, interponiéndose entre el campamento egipcio y el de Israel. La nube era tenebrosa para unos\, mientras que para los otros iluminaba la noche\, de manera que en toda la noche no pudieron acercarse los unos a los otros. \nEntonces Moisés extendió su mano sobre el mar\, y el Señor hizo retroceder el mar con un fuerte viento del este\, que sopló toda la noche y transformó el mar en tierra seca. Las aguas se abrieron\, y los israelitas entraron a pie en el cauce del mar\, mientras las aguas formaban una muralla\, a derecha e izquierda. Los egipcios los persiguieron\, y toda la caballería del Faraón\, sus carros y sus guerreros\, entraron detrás de ellos en medio del mar. \nCuando estaba por despuntar el alba\, el Señor observó las tropas egipcias desde la columna de fuego y de nube\, y sembró la confusión entre ellos. Además\, frenó las ruedas de sus carros de guerra\, haciendo que avanzaran con dificultad. \nLos egipcios exclamaron: “Huyamos de Israel\, porque el Señor combate en favor de ellos contra Egipto”. \nEl Señor dijo a Moisés: “Extiende tu mano sobre el mar\, para que las aguas se vuelvan contra los egipcios\, sus carros y sus guerreros”. \nMoisés extendió su mano sobre el mar y\, al amanecer\, el mar volvió a su cauce. Los egipcios ya habían emprendido la huida\, pero se encontraron con las aguas\, y el Señor los hundió en el mar. Las aguas envolvieron totalmente a los carros y a los guerreros de todo el ejército del Faraón que habían entrado en medio del mar para perseguir a los israelitas. Ni uno solo se salvó. Los israelitas\, en cambio\, fueron caminando por el cauce seco del mar\, mientras las aguas formaban una muralla\, a derecha e izquierda. \nAquel día\, el Señor salvó a Israel de las manos de los egipcios. Israel vio los cadáveres de los egipcios que yacían a la orilla del mar\, y fue testigo de la hazaña que el Señor realizó contra Egipto. El pueblo temió al Señor\, y creyó en Él y en Moisés\, su servidor. \nCántico de Moisés   Ex 15\, 1b-6. 17-18 \nR/. Cantaré al Señor\, que se ha cubierto de gloria. \nCantaré al Señor\, que se ha cubierto de gloria: Él hundió en el mar los caballos y los carros. El Señor es mi fuerza y mi protección\, Él me salvó. Él es mi Dios y yo lo glorifico\, es el Dios de mi padre y yo proclamo su grandeza. \nEl Señor es un guerrero\, su nombre es “Señor”. Él arrojó al mar los carros del Faraón y su ejército\, lo mejor de sus soldados se hundió en el Mar Rojo. \nEl abismo los cubrió\, cayeron como una piedra en lo profundo del mar. Tu mano\, Señor\, resplandece por su fuerza\, tu mano\, Señor\, aniquila al enemigo. \nTú llevas a tu pueblo\, y lo plantas en la montaña de tu herencia\, en el lugar que preparaste para tu morada\, en el Santuario\, Señor\, que fundaron tus manos. ¡El Señor reina eternamente! \nOración \nDios nuestro\, cuyas maravillas vemos brillar también en nuestros días\, porque lo que hiciste en favor de tu pueblo elegido librándolo de la persecución del Faraón\, lo realizas por medio del agua del bautismo para la salvación de las naciones; te pedimos que todos los hombres del mundo se conviertan en verdaderos hijos de Abraham y se muestren dignos de la promesa de Israel. Por Jesucristo\, nuestro Señor. \nR. Amén. \nCUARTA LECTURA \nSe compadeció de ti con amor eterno tu redentor\, el Señor. \nLectura del libro de Isaías   54\, 5-14 \nTu esposo es Aquél que te hizo: su nombre es Señor de los ejércitos; tu redentor es el Santo de Israel: Él se llama “Dios de toda la tierra”. Sí\, como a una esposa abandonada y afligida te ha llamado el Señor: “¿Acaso se puede despreciar a la esposa de la juventud?”\, dice el Señor. Por un breve instante te dejé abandonada\, pero con gran ternura te uniré conmigo; en un arrebato de indignación\, te oculté mi rostro por un instante\, pero me compadecí de ti con amor eterno\, dice tu redentor\, el Señor. Me sucederá como en los días de Noé\, cuando juré que las aguas de Noé no inundarían de nuevo la tierra: así he jurado no irritarme más contra ti ni amenazarte nunca más. Aunque se aparten las montañas y vacilen las colinas\, mi amor no se apartará de ti\, mi alianza de paz no vacilará\, dice el Señor\, que se compadeció de ti. \n¡Oprimida\, atormentada\, sin consuelo! ¡Mira! Por piedras\, te pondré turquesas y por cimientos\, zafiros; haré tus almenas de rubíes\, tus puertas de cristal y todo tu contorno de piedras preciosas. Todos tus hijos serán discípulos del Señor\, y será grande la paz de tus hijos. Estarás afianzada en la justicia\, lejos de la opresión\, porque nada temerás\, lejos del temor\, porque no te alcanzará. \nSALMO RESPONSORIAL   29\, 2. 4-6. 11-12a. 13b \nR/. Yo te glorifico\, Señor\, porque Tú me libraste. \nYo te glorifico\, Señor\, porque Tú me libraste y no quisiste que mis enemigos se rieran de mí. Tú\, Señor\, me levantaste del Abismo y me hiciste revivir\, cuando estaba entre los que bajan al sepulcro. \nCanten al Señor\, sus fieles; den gracias a su santo Nombre\, porque su enojo dura un instante\, y su bondad\, toda la vida: si por la noche se derraman lágrimas\, por la mañana renace la alegría. \nEscucha\, Señor\, ten piedad de mí; ven a ayudarme\, Señor\, Tú convertiste mi lamento en júbilo. ¡Señor\, Dios mío\, te daré gracias eternamente! \nOración \nDios todopoderoso y eterno\, para que tu nombre sea glorificado multiplica la solemne promesa que hiciste a nuestros padres en la fe y aumenta con tu adopción los hijos de la promesa\, para que tu Iglesia reconozca\, desde ahora\, el cumplimiento de cuanto creyeron y esperaron los patriarcas. Por Jesucristo\, nuestro Señor. \nR. Amén. \nQUINTA LECTURA \nVengan a mí y vivirán. \nYo haré con ustedes una alianza eterna \nLectura del libro de Isaías  55\, 1-11 \nAsí habla el Señor: \n¡Vengan a tomar agua\, todos los sedientos\, y el que no tenga dinero\, venga también! Coman gratuitamente su ración de trigo\, y sin pagar\, tomen vino y leche. ¿Por qué gastan dinero en algo que no alimenta y sus ganancias\, en algo que no sacia? Háganme caso y comerán buena comida\, se deleitarán con sabrosos manjares. Presten atención y vengan a mí\, escuchen bien y vivirán. Yo haré con ustedes una alianza eterna\, obra de mi inquebrantable amor a David. Yo lo he puesto como testigo para los pueblos\, jefe y soberano de naciones. Tú llamarás a una nación que no conocías\, y una nación que no te conocía correrá hacia ti\, a causa del Señor\, tu Dios\, y por el Santo de Israel\, que te glorifica. \n¡Busquen al Señor mientras se deja encontrar\, llámenlo mientras está cerca! Que el malvado abandone su camino y el hombre perverso\, sus pensamientos; que vuelva al Señor\, y Él le tendrá compasión\, a nuestro Dios\, que es generoso en perdonar. Porque los pensamientos de ustedes no son los míos\, ni los caminos de ustedes son mis caminos -oráculo del Señor-. Como el cielo se alza por encima de la tierra\, así sobrepasan mis caminos y mis pensamientos a los caminos y a los pensamientos de ustedes. \nAsí como la lluvia y la nieve descienden del cielo y no vuelven a él sin haber empapado la tierra\, sin haberla fecundado y hecho germinar\, para que dé la semilla al sembrador y el pan al que come\, así sucede con la palabra que sale de mi boca: ella no vuelve a mí estéril\, sino que realiza todo lo que Yo quiero y cumple la misión que Yo le encomendé. \nCÁNTICO DE ISAÍAS \nR/. Sacarán aguas con alegría de las fuentes de la salvación. \nÉste es el Dios de mi salvación: yo tengo confianza y no temo\, porque el Señor es mi fuerza y mi protección; Él fue mi salvación. \nUstedes sacarán agua con alegría de las fuentes de la salvación. Den gracias al Señor\, invoquen su Nombre\, anuncien entre los pueblos sus proezas\, proclamen qué sublime es su Nombre. \nCanten al Señor porque ha hecho algo grandioso: ¡que sea conocido en toda la tierra! ¡Aclama y grita de alegría\, habitante de Sión\, porque es grande en medio de ti el Santo de Israel! \nOración \nDios todopoderoso y eterno\, esperanza única del mundo\, por la voz de tus profetas diste a conocer los misterios salvadores que sucederían en el tiempo; acrecienta los santos propósitos de tu pueblo\, porque tus fieles no podrán alcanzar la santidad sin la ayuda de tu gracia. Por Jesucristo\, nuestro Señor. \nR. Amén. \nSEXTA LECTURA \nCamina hacia el resplandor\, atraído por su luz. \nLectura del libro de Baruc   3\, 9-15. 32—4\, 4 \nEscucha\, Israel\, los mandamientos de vida; presta atención para aprender a discernir. ¿Por qué\, Israel\, estás en un país de enemigos y has envejecido en una tierra extranjera? ¿Por qué te has contaminado con los muertos\, contándote entre los que bajan al Abismo? ¡Tú has abandonado la fuente de la sabiduría! Si hubieras seguido el camino de Dios\, vivirías en paz para siempre. Aprende dónde está el discernimiento\, dónde está la fuerza y dónde la inteligencia\, para conocer al mismo tiempo dónde está la longevidad y la vida\, dónde la luz de los ojos y la paz. \n¿Quién ha encontrado el lugar de la Sabiduría\, quién ha penetrado en sus tesoros? El que todo lo sabe\, la conoce\, la penetró con su inteligencia; el que formó la tierra para siempre\, y la llenó de animales cuadrúpedos; el que envía la luz\, y ella sale\, la llama\, y ella obedece temblando. Las estrellas brillan alegres en sus puertos de guardia: Él las llama\, y ellas responden: “Aquí estamos”\, y brillan alegremente para Aquel que las creó. ¡Éste es nuestro Dios\, ningún otro cuenta al lado de Él! Él penetró todos los caminos de la ciencia y se la dio a Jacob\, su servidor\, y a Israel\, su predilecto. Después de esto apareció sobre la tierra\, y vivió entre los hombres. \nLa Sabiduría es el libro de los preceptos de Dios y la Ley que subsiste eternamente: los que la retienen\, alcanzarán la vida\, pero los que la abandonan\, morirán. Vuélvete\, Jacob\, y tómala\, camina hacia el resplandor\, atraído por su luz. No cedas a otro tu gloria\, ni tus privilegios a un pueblo extranjero. Felices de nosotros\, Israel\, porque se nos dio a conocer lo que agrada a Dios. \nSALMO RESPONSORIAL   18\, 8-11 \nR/. Señor\, Tú tienes palabras de Vida eterna. \nLa ley del Señor es perfecta\, reconforta el alma; el testimonio del Señor es verdadero\, da sabiduría al simple. \nLos preceptos del Señor son rectos\, alegran el corazón; los mandamientos del Señor son claros\, iluminan los ojos. \nLa palabra del Señor es pura\, permanece para siempre; los juicios del Señor son la verdad\, enteramente justos. \nSon más atrayentes que el oro\, que el oro más fino; más dulces que la miel\, más que el jugo del panal. \nOración \nDios nuestro\, que haces crecer a tu Iglesia convocando a todos los pueblos; protege siempre a cuantos purificas en el agua del bautismo. Por Jesucristo\, nuestro Señor. \nR. Amén. \nSÉPTIMA LECTURA \nYo los rociaré con agua pura y les daré un corazón nuevo. \nLectura de la profecía de Ezequiel  36\, 17a. 18-28 \nLa palabra del Señor me llegó en estos términos: \n“Hijo de hombre\, cuando el pueblo de Israel habitaba en su propio suelo\, lo contaminó con su conducta y sus acciones. Entonces derramé mi furor sobre ellos\, por la sangre que habían derramado sobre el país y por los ídolos con que lo habían contaminado. Los dispersé entre las naciones y ellos se diseminaron por los países. Los juzgué según su conducta y sus acciones. Y al llegar a las naciones adonde habían ido\, profanaron mi santo Nombre\, haciendo que se dijera de ellos: “Son el pueblo del Señor\, pero han tenido que salir de su país”. Entonces yo tuve compasión de mi santo Nombre\, que el pueblo de Israel profanaba entre las naciones adonde había ido. \nPor eso\, di al pueblo de Israel: “Así habla el Señor: Yo no obro por consideración a ustedes\, casa de Israel\, sino por el honor de mi santo Nombre\, que ustedes han profanado entre las naciones adonde han ido. Yo santificaré mi gran Nombre\, profanado entre las naciones\, profanado por ustedes. Y las naciones sabrán que Yo soy el Señor -oráculo del Señor- cuando manifieste mi santidad a la vista de ellas\, por medio de ustedes. \nYo los tomaré de entre las naciones\, los reuniré de entre todos los países y los llevaré a su propio suelo. Los rociaré con agua pura\, y ustedes quedarán purificados. Los purificaré de todas sus impurezas y de todos sus ídolos. \nLes daré un corazón nuevo y pondré en ustedes un espíritu nuevo: les arrancaré de su cuerpo el corazón de piedra y les daré un corazón de carne. \nInfundiré mi espíritu en ustedes y haré que sigan mis preceptos\, y que observen y practiquen mis leyes. Ustedes habitarán en la tierra que Yo he dado a sus padres. Ustedes serán mi Pueblo y Yo seré su Dios””. \nSALMO RESPONSORIAL   41\, 3. 5bcd; 42\, 3-4 \nR/. Mi alma tiene sed de Dios. \nMi alma tiene sed de Dios\, del Dios viviente: ¿Cuándo iré a contemplar el rostro de Dios? \n¡Cómo iba en medio de la multitud y la guiaba hacia la Casa de Dios\, entre cantos de alegría y alabanza\, en el júbilo de la fiesta! \nEnvíame tu luz y tu verdad: que ellas me encaminen y me guíen a tu santa Montaña\, hasta el lugar donde habitas. \nY llegaré al altar de Dios\, el Dios que es la alegría de mi vida; y te daré gracias con la cítara\, Señor\, Dios mío. \nOración \nDios de poder inmutable\, cuyo resplandor no conoce el ocaso\, mira con bondad a tu Iglesia\, signo de tu presencia entre nosotros; prosigue serenamente la obra de la salvación humana según tu proyecto eterno\, y haz que todos los hombres experimenten y vean cómo lo abatido por el pecado se restablece\, lo viejo se renueva\, y la creación se restaura plenamente por Cristo\, de quien todo procede. Que vive y reina por los siglos de los siglos. \nR. Amén.  \nGloria  \nOración colecta \nDios nuestro\, que iluminas esta santísima noche con la gloria de la resurrección del Señor; acrecienta en tu Iglesia el espíritu de adopción de hijos para que\, renovados en el cuerpo y en el alma\, te sirvamos con plena fidelidad. Por nuestro Señor Jesucristo\, tu Hijo que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo\, y es Dios\, por los siglos de los siglos. \nR. Amén. \nEPÍSTOLA \nCristo\, después de resucitar\, no muere más. \nLectura de la carta del Apóstol san Pablo a los cristianos de Roma  6\, 3-11 \nHermanos: \n¿No saben ustedes que todos los que fuimos bautizados en Cristo Jesús\, nos hemos sumergido en su muerte? Por el bautismo fuimos sepultados con Él en la muerte\, para que así como Cristo resucitó por la gloria del Padre\, también nosotros llevemos una Vida nueva. \nPorque si nos hemos identificado con Cristo por una muerte semejante a la suya\, también nos identificaremos con Él en la resurrección. \nComprendámoslo: nuestro hombre viejo ha sido crucificado con Él\, para que fuera destruido este cuerpo de pecado\, y así dejáramos de ser esclavos del pecado. Porque el que está muerto\, no debe nada al pecado. \nPero si hemos muerto con Cristo\, creemos que también viviremos con Él. Sabemos que Cristo\, después de resucitar\, no muere más\, porque la muerte ya no tiene poder sobre Él. Al morir\, Él murió al pecado\, una vez por todas; y ahora que vive\, vive para Dios. Así también ustedes\, considérense muertos al pecado y vivos para Dios en Cristo Jesús. \nSALMO RESPONSORIAL  117\, 1-2. 16-17. 22-23 \nR/. Aleluya\, aleluya\, aleluya. \n¡Den gracias al Señor\, porque es bueno\, porque es eterno su amor! Que lo diga el pueblo de Israel: ¡es eterno su amor! \nLa mano del Señor es sublime\, la mano del Señor hace proezas. No\, no moriré: viviré para publicar lo que hizo el Señor. \nLa piedra que desecharon los constructores es ahora la piedra angular. Esto ha sido hecho por el Señor y es admirable a nuestros ojos. \n\nEVANGELIO\n\nEVANGELIO \n¿Por qué buscan entre los muertos al que está vivo? \n+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 24\, 1-12 \nEl primer día de la semana\, al amanecer\, las mujeres fueron al sepulcro con los perfumes que habían preparado. Ellas encontraron removida la piedra del sepulcro y entraron\, pero no hallaron el cuerpo del Señor Jesús. \nMientras estaban desconcertadas a causa de esto\, se les aparecieron dos hombres con vestiduras deslumbrantes. Como las mujeres\, llenas de temor\, no se atrevían a levantar la vista del suelo\, ellos les preguntaron: “¿Por qué buscan entre los muertos al que está vivo? No está aquí\, ha resucitado. \nRecuerden lo que Él les decía cuando aún estaba en Galilea: “Es necesario que el Hijo del hombre sea entregado en manos de los pecadores\, que sea crucificado y que resucite al tercer día” \nY las mujeres recordaron sus palabras. \nCuando regresaron del sepulcro\, refirieron esto a los Once y a todos los demás. Eran María Magdalena\, Juana y María\, la madre de Santiago\, y las demás mujeres que las acompañaban. Ellas contaron todo a los Apóstoles\, pero a ellos les pareció que deliraban y no les creyeron. \nPedro\, sin embargo\, se levantó y corrió hacia el sepulcro\, y al asomarse\, no vio más que las sábanas. Entonces regresó lleno de admiración por lo que había sucedido. \nLa reflexión del padre Adalberto Sierra \nLos seres humanos reflexionamos y hablamos acerca de la vida y de la muerte con una enorme dificultad: de la vida tenemos experiencia directa; de la muerte\, solo experiencia indirecta. Pero nosotros\, los cristianos\, reflexionamos y hablamos al respecto a la luz de la historia de Jesús de Nazaret y de nuestra experiencia de fe en él:\n• Tenemos una cierta experiencia de la muerte\, como máxima ruptura\, cuando hemos muerto al pecado\, rompiendo así definitivamente con todo género de injusticia. Aunque aún no hayamos experimentado la muerte física\, nos hemos vinculado sacramentalmente a la muerte de Jesús de tal forma que nuestra irreversible ruptura con el pecado es continua experiencia de muerte.\n• Tenemos también experiencia de una vida nueva –de superior calidad– cuando nos dejamos conducir por el Espíritu que Jesús entregó en la cruz y que nos hace hijos de Dios. Mientras nos es dado resucitar para la vida eterna\, andamos en una vida nueva\, «vivos para Dios»\, sirviendo a la humanidad como Jesús\, experimentando así\, en nuestra vida mortal\, la vida del Espíritu. \nLc 24\,1-12\nEste relato de Lucas presenta dos grupos: el de las mujeres y «las demás»\, y el de los Once y «los demás». Inicialmente informa el anuncio de la resurrección\, no aún el encuentro con la persona del resucitado\, pero\, sobre todo\, las diversas reacciones ante este anuncio. Los «dos hombres» son los portadores del anuncio\, que tan pronto aparecen como desaparecen.\n1. Las mujeres y «las demás».\nEl narrador da tres nombres: María Magdalena\, Juana y María la de Santiago.\nMaría Magdalena y Juana son ya conocidas con Jesús en su misión evangelizadora\, junto con los Doce (cf. 8\,1-3). Dijo que habían sido «curadas de malos espíritus y enfermedades»\, aludiendo al común pasado pecador\, pasado del cual Jesús las ha desvinculado. Esto\, en relación con «María\, la llamada Magdalena\, de la que habían salido siete demonios» tiene un contenido claro: conoce por experiencia la actividad liberadora y salvadora de Jesús. De Juana dijo que era «la mujer de Cusa\, intendente de Herodes». Dado de Juana es nombre hebreo\, en tanto que Cusa y su oficio se sitúan en el mundo pagano\, este matrimonio representa un cariz universalista\, acorde con el amor de Dios anunciado por Jesús. La tercera de ellas\, «María la de Santiago»\, se menciona por primera vez (pero cf. Mc 16\,1)\, y constituye un caso en el que la madre es designada por el hijo\, lo cual permite suponer que es viuda y que pertenece al sector excluido de la sociedad. Las tres\, pues\, representan a los seguidores de Jesús procedentes de la marginalidad social judía. Se nota en ellas una doble adhesión: a los valores del judaísmo\, porque observan la Ley («sábado»: 23\,56)\, y a la persona de Jesús –aunque muerto–\, porque llevan aromas para embalsamarlo.\nLas mujeres se dirigen al sepulcro y lo primero que constatan es que no hay frontera entre Jesús y ellas: el sepulcro está abierto; pero Jesús no está en él. Olvidan que Jesús estrenó sepulcro (cf. 23\,53)\, es decir\, inauguró un nuevo modo de morir. Al escuchar a los dos hombres\, entendieron por fin. Por eso abandonaron el sepulcro y salieron a anunciar la buena noticia. Las tres aparecen ahora acompañadas y respaldadas por «las demás»\, en un empeño colectivo por insistirles a «los apóstoles» en el mensaje que recibieron de los «dos hombres»\, cuya importancia es aquí decisiva.\n2. Los dos hombres.\nLos dos hombres vestidos de manera refulgente son Moisés y Elías\, que representan la Ley y los profetas. Ellos estuvieron presentes en el monte de la transfiguración frente a tres discípulos (cf. 9\,30-33)\, y estarán más tarde presentes en las inmediaciones de Betania\, cuando llegue la hora de la ascensión\, frente a todos los discípulos (cf. 24\,50-51; Hch 1\,9-11). Aparecen\, por tanto\, como testigos y anunciadores de la condición gloriosa de Jesús. En este relato se señala su pertenencia al mundo definitivo por el fulgor de sus vestiduras (9\,31; 24\,5; Hch 1\,10: «blanco»).\nEllos les hacen tomar conciencia de lo equivocada de su búsqueda: buscan entre los muertos a un viviente. Imposible encontrarlo allí («no está aquí»)\, y el motivo de su ausencia se le atribuye a Dios (ἠγέρθη: voz pasiva\, indicio de acción divina: «fue resucitado»). Esta atribución es normal\, por un lado\, dado que solo él puede darle vida a un muerto; pero\, además\, indica la reivindicación del crucificado por parte de Dios como instancia definitiva: Dios anuló y revirtió la sentencia de muerte\, lo que significa que esa sentencia fue injusta\, porque el condenado era inocente. Ahora\, la Ley y los profetas se dirigen a los discípulos\, pero ya no citan el Antiguo Testamento\, sino las palabras de Jesús. Así dan testimonio de que Jesús es el auténtico y definitivo portavoz del Padre (cf. 9\,35). Moisés y Elías\, emancipados del Antiguo Testamento\, pueden dar claro testimonio del Señor resucitado.\n3. Los Once y «los demás».\nLos Once\, de los cuales sólo se menciona un nombre\, Pedro\, son seguidores de Jesús que ya no representan a Israel\, por la deserción de Judas. Las mujeres –que representan a los discípulos de la franja excluida de la sociedad judía– les anunciaron «todo esto a los Once y a todos los demás». Pero ellos le restaron credibilidad al mensaje dudando de la cordura de las mensajeras.\n«Pedro\, sin embargo\, se levantó y fue corriendo al sepulcro». Se encontraba abatido por pensar que todo había acabado con la muerte de Jesús. La somera inspección que hizo del sepulcro era suficiente para concluir que Jesús ya no estaba en la región de los muertos («vio solo las vendas»)\, pero «se volvió a su casa extrañado de lo ocurrido». Los hechos no encajaban en su esquema de pensamiento\, así que optó por desconocer los hechos. Así reaccionan también «los demás».\nEsa enigmática expresión\, paralela a «las demás» (cf. 24\,10) en relación con las tres mujeres\, alude a los otros seguidores de Jesús\, procedentes del judaísmo\, pero no integrantes del grupo de los Doce\, ahora reducidos a Once. «Los demás» constituyeron el grupo destinatario de las parábolas de Jesús\, los que no conocían por experiencia los secretos del reinado de Dios y había que darles el mensaje con parábolas\, porque estaban inutilizados para captarlo a causa de la mentalidad que les inculcaban los dirigentes del pueblo (cf. 8\,10). Estos piensan y actúan como los Once. \nNi la tumba vacía\, ni el testimonio de la Ley y los profetas a favor de las palabras de Jesús\, ni el anuncio de las mujeres y «las demás» logran impactar a los Once y «los demás». Queda pendiente la aceptación del mensaje por parte de este segundo grupo de seguidores de Jesús. En el libro de los Hechos de los Apóstoles se ocupará Lucas de su proceso de conversión.\nDe momento\, es claro que la difusión de la buena noticia es responsabilidad de las mujeres y «las demás»\, es decir\, de los seguidores de Jesús surgidos de la franja marginal de la sociedad judía. A este grupo le atribuye el evangelista las características antes señaladas: experiencia personal de la fuerza restauradora\, liberadora y salvadora de Jesús\, el propio compromiso con el amor universal de Dios\, y libertad y generosidad para apoyar con sus recursos la labor evangelizadora del Señor (cf. 8\,2-3). La fe en el resucitado no se reduce a una mera convicción\, se traduce también en una firme decisión de anunciar a todos «la buena noticia del reinado de Dios» (8\,1).\nAsí también ha de ser en nosotros la fe que esta noche celebramos con júbilo\, y con renovado ardor proclamamos a los cuatro vientos. La eucaristía nos da la fuerza del resucitado para llevar este mensaje sin que nos lo impidan ni las resistencias de sus destinatarios ni sus impedimentos interiores para entenderlo.
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DESCRIPTION:PRIMERA LECTURA \nComimos y bebimos con Él\, después de su resurrección. \nLectura de los Hechos de los Apóstoles  10\, 34a. 37-43 \nPedro\, tomando la palabra\, dijo: “Ustedes ya saben qué ha ocurrido en toda Judea\, comenzando por Galilea\, después del bautismo que predicaba Juan: cómo Dios ungió a Jesús de Nazaret con el Espíritu Santo\, llenándolo de poder. Él pasó haciendo el bien y sanando a todos los que habían caído en poder del demonio\, porque Dios estaba con Él. \nNosotros somos testigos de todo lo que hizo en el país de los judíos y en Jerusalén. Y ellos lo mataron\, suspendiéndolo de un patíbulo. Pero Dios lo resucitó al tercer día y le concedió que se manifestara\, no a todo el pueblo\, sino a testigos elegidos de antemano por Dios: a nosotros\, que comimos y bebimos con Él\, después de su resurrección. \nY nos envió a predicar al pueblo\, y a atestiguar que Él fue constituido por Dios Juez de vivos y muertos. Todos los profetas dan testimonio de Él\, declarando que los que creen en Él reciben el perdón de los pecados\, en virtud de su Nombre”. \nSALMO RESPONSORIAL  117\, 1-2. 16-17. 22-23 \nR/. Este es el día que hizo el Señor: alegrémonos y regocijémonos en él. \n¡Den gracias al Señor\, porque es bueno\, porque es eterno su amor! Que lo diga el pueblo de Israel: ¡es eterno su amor! \nLa mano del Señor es sublime\, la mano del Señor hace proezas. No\, no moriré: viviré para publicar lo que hizo el Señor. \nLa piedra que desecharon los constructores es ahora la piedra angular. Esto ha sido hecho por el Señor y es admirable a nuestros ojos. \nSEGUNDA LECTURA \nBusquen los bienes del cielo\, donde está Cristo. \nLectura de la carta del Apóstol san Pablo a los cristianos de Colosas  3\, 1-4 \nHermanos: \nYa que ustedes han resucitado con Cristo\, busquen los bienes del cielo donde Cristo está sentado a la derecha de Dios. Tengan el pensamiento puesto en las cosas celestiales y no en las de la tierra. Porque ustedes están muertos\, y su vida está desde ahora oculta con Cristo en Dios. Cuando se manifieste Cristo\, que es la vida de ustedes\, entonces ustedes también aparecerán con Él\, llenos de gloria. \nSECUENCIA \nCristianos\, ofrezcamos al Cordero pascual nuestro sacrificio de alabanza. El Cordero ha redimido a las ovejas: Cristo\, el inocente\, reconcilió a los pecadores con el Padre. \nLa muerte y la vida se enfrentaron en un duelo admirable: el Rey de la vida estuvo muerto\, y ahora vive. \nDinos\, María Magdalena\, ¿qué viste en el camino? He visto el sepulcro del Cristo viviente y la gloria del Señor resucitado. \nHe visto a los ángeles\, testigos del milagro\, he visto el sudario y las vestiduras. Ha resucitado Cristo\, mi esperanza\, y precederá a los discípulos en Galilea. \nSabemos que Cristo resucitó realmente; Tú\, Rey victorioso\, ten piedad de nosotros. \n\nEVANGELIO\n\nACLAMACIÓN AL EVANGELIO  1Cor. 5\, 7b-8a \nAleluya. \nCristo\, nuestra Pascua\, ha sido inmolado. Celebremos\, entonces\, nuestra Pascua. Aleluya. \nEVANGELIO \nÉl debía resucitar de entre los muertos. \n+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan  20\, 1-9 \nEl primer día de la semana\, de madrugada\, cuando todavía estaba oscuro\, María Magdalena fue al sepulcro y vio que la piedra había sido sacada. Corrió al encuentro de Simón Pedro y del otro discípulo al que Jesús amaba\, y les dijo: “Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto”. \nPedro y el otro discípulo salieron y fueron al sepulcro. Corrían los dos juntos\, pero el otro discípulo corrió más rápidamente que Pedro y llegó antes. Asomándose al sepulcro\, vio las vendas en el suelo\, aunque no entró. Después llegó Simón Pedro\, que lo seguía\, y entró en el sepulcro; vio las vendas en el suelo\, y también el sudario que había cubierto su cabeza; este no estaba con las vendas\, sino enrollado en un lugar aparte. Luego entró el otro discípulo\, que había llegado antes al sepulcro: Él también vio y creyó. Todavía no habían comprendido que\, según la Escritura\, Él debía resucitar de entre los muertos. \nDonde se celebre Misa vespertina\, también puede leerse el siguiente Evangelio \nLo reconocieron al partir el pan. \n+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 24\, 13-35 \nEl primer día de la semana\, dos de los discípulos iban a un pequeño pueblo llamado Emaús\, situado a unos diez kilómetros de Jerusalén. En el camino hablaban sobre lo que había ocurrido. \nMientras conversaban y discutían\, el mismo Jesús se acercó y siguió caminando con ellos. Pero algo impedía que sus ojos lo reconocieran. Él les dijo: “¿Qué comentaban por el camino?” \nEllos se detuvieron\, con el semblante triste\, y uno de ellos\, llamado Cleofás\, le respondió: “¡Tú eres el único forastero en Jerusalén que ignora lo que pasó en estos días!” \n“¿Qué cosa?”\, les preguntó. \nEllos respondieron: “Lo referente a Jesús\, el Nazareno\, que fue un profeta poderoso en obras y en palabras delante de Dios y de todo el pueblo\, y cómo nuestros sumos sacerdotes y nuestros jefes lo entregaron para ser condenado a muerte y lo crucificaron. Nosotros esperábamos que fuera Él quien librara a Israel. Pero a todo esto ya van tres días que sucedieron estas cosas. Es verdad que algunas mujeres que están con nosotros nos han desconcertado: ellas fueron de madrugada al sepulcro y al no hallar el cuerpo de Jesús\, volvieron diciendo que se les habían aparecido unos ángeles\, asegurándoles que Él está vivo. Algunos de los nuestros fueron al sepulcro y lo encontraron todo como las mujeres habían dicho. Pero a Él no lo vieron”. \nJesús les dijo: “¡Hombres duros de entendimiento\, cómo les cuesta creer todo lo que anunciaron los profetas! ¿No era necesario que el Mesías soportara esos sufrimientos para entrar en su gloria?” Y comenzando por Moisés y continuando con todos los profetas\, les interpretó en todas las Escrituras lo que se refería a Él. \nCuando llegaron cerca del pueblo adonde iban\, Jesús hizo ademán de seguir adelante. Pero ellos le insistieron: “Quédate con nosotros\, porque ya es tarde y el día se acaba”. \nÉl entró y se quedó con ellos. Y estando a la mesa\, tomó el pan y pronunció la bendición; luego lo partió y se lo dio. Entonces los ojos de los discípulos se abrieron y lo reconocieron\, pero Él había desaparecido de su vista. \nY se decían: “¿No ardía acaso nuestro corazón\, mientras nos hablaba en el camino y nos explicaba las Escrituras?” \nEn ese mismo momento\, se pusieron en camino y regresaron a Jerusalén. \nAllí encontraron reunidos a los Once y a los demás que estaban con ellos\, y estos les dijeron: “Es verdad\, ¡el Señor ha resucitado y se apareció a Simón!”. \nEllos\, por su parte\, contaron lo que les había pasado en el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan. \nLa reflexión del padre Adalberto Sierra \nLa expresión «vivir en una burbuja»\, aplicada a las personas\, denota un aislamiento y\, al mismo tiempo\, el hecho de estar inmerso en una visión distorsionada de la realidad. El cuarto evangelio llama «tiniebla» a la «burbuja» en la que están quienes se valen del temor a la muerte para dominar\, y quienes\, por temor a la muerte\, malgastan su vida sometidos como esclavos. De la muerte no tenemos experiencia directa\, así que lo que digamos de ella es muy conjetural y cuestionable. Si abrimos la mente y ponemos en duda todo lo que pensamos acerca de la muerte\, a partir de la experiencia de que el temor a la misma ha favorecido los intereses de los tiranos\, estaremos en condiciones de captar el mensaje de la buena noticia de Jesús. La «tiniebla» es una ideología de dominación\, distorsiona la realidad de la vida –de la cual sí tenemos experiencia personal– y se vale del temor que inspira el hecho de morir para inculcar el miedo a la muerte. Todo eso se viene abajo cuando Jesús nos muestra que la muerte física no suprime la vida que procede de él. \nJn 20\,1-10.\nEl relato del cuarto evangelio comienza indicando una triple determinación temporal. La primera alude al primer día de la creación (cf. Gén1\,3-5)\, pero la segunda y la tercera\, cotejadas entre sí\, parecen contradictorias. El narrador quiere mostrar que el hecho es en sí desconcertante.\nEn efecto\, dice el texto: «El día primero de la semana\, rayada el alba\, estando todavía en tinieblas\, María Magdalena fue al sepulcro y vio la losa quitada…». Esa expresión «el día primero de la semana» (literalmente: «el día uno de la semana») alude a Gén 1\,5 («día uno»)\, cuando Dios creó la luz y separó la luz de la tiniebla\, momento que señala el paso del no-ser al ser. Aquí se refiere concretamente al paso de la muerte a la vida. Este paso se sugiere también al decir que la losa del sepulcro estaba retirada\, es decir\, que había sido removida la frontera entre la vida y la muerte\, entre los vivos y los muertos. Supuesto que la muerte es un hecho\, su puesta en duda sorprende.\nSuena incongruente que\, «rayada el alba»\, María esté «todavía en tinieblas». Pero la contradicción es otra\, no del narrador\, ni temporal. Juan quiere decir que\, en tanto que Jesús ya había resucitado (la luz del alba)\, María Magdalena seguía dominada por la idea de que la muerte era irremediable («todavía en tinieblas»). María Magdalena todavía no tiene clara su fe.\nLa muerte de Jesús había dispersado a sus discípulos. María Magdalena se apresuró a ver –por un lado– a Simón Pedro y –por otro– al discípulo predilecto de Jesús para darles una noticia que no le consta: «Se han llevado al Señor del sepulcro y no sabemos dónde lo han puesto». Transmite la confusión propia de quien está «en tinieblas»; y obviamente esta noticia suya repercute en los dos destinatarios: salió primero Simón Pedro\, por su lado\, y luego el otro discípulo\, por el suyo\, en dirección al sepulcro. Corrían simultáneamente pero el otro discípulo –no por joven sino por estar impulsado por el amor– se adelantó y llegó primero al sepulcro. Al llegar observó que los lienzos estaban doblados\, como hace quien se ha levantado de la cama y la ha arreglado. Pero solamente se asomó\, no entró\, para permitir que Simón Pedro entrara primero\, como gesto de aceptación y reconciliación\, después de que Pedro por tres veces hubiera negado a Jesús.\nEste vio los lienzos puestos\, pero observó el sudario con el que le habían cubierto la cabeza: no estaba doblado con los lienzos sino aparte enrollado hacia determinado lugar. «El lugar» (ὁ τόπος) designa en este evangelio el templo. Por tanto\, esto indica que el sudario –con el cual quisieron velar el rostro de Jesús– ahora amenaza de muerte a la institución que lo condenó a morir. Dado que el sudario tapa el rostro de la persona\, se entiende como el velo que la hace desaparecer. La muerte de Jesús significó la autodestrucción de la institución que lo condenó\, porque ella perdió su razón de ser al rechazarlo\, en tanto que él fue reivindicado por Dios. La resurrección de Jesús implica no solo su reivindicación\, sino la descalificación de quienes lo juzgaron y condenaron a muerte. Al resucitarlo\, Dios –único que podría hacerlo– anuló el juicio\, revocó la sentencia\, dejó sin efecto la pena de muerte proferida contra él\, y condenó los dos sistemas que procedieron en su contra acusándolo de antisocial (romanos) y de «maldito de Dios» (judíos: cf. Deu 21\,23).\nEl discípulo predilecto entró y\, al observar todo\, llegó a una conclusión de fe: creyó que Jesús había resucitado. Ambos seguían sin entender que Jesús tenía que resucitar de la muerte; ahora este discípulo lo ha entendido. Esta fe ilumina el entendimiento del discípulo\, quien interpreta el texto de la Escritura al que Jesús había aludido antes (cf. 16\,16-22): «¡Vivirán tus muertos\, tus cadáveres se alzarán\, despertarán jubilosos los que habitan en el polvo! Porque tu rocío es rocío de luz\, y la tierra de las sombras parirá. Anda\, pueblo mío\, entra en tus aposentos y cierra por dentro la puerta; escóndete un breve instante mientras pasa la cólera.» (Isa 26\,19-20). En dicho oráculo\, el profeta anuncia «la ira» (reprobación) del Señor respecto de los opresores del pueblo que está bajo su protección. El «castigo» (consecuencia de la injusticia) afectará a esos opresores (cf. Éxo 12\,22-23)\, en tanto que la sangre inicuamente derramada será reivindicada. Es decir\, ese oráculo sirve para presentar la resurrección en clave de éxodo\, Jesús pasó el «mar» de la muerte\, en tanto que sus verdugos experimentarán el mismo fracaso de las tropas del antiguo Faraón.\nLa fe aquí aparece como fruto de la permanencia del amor. La amistad indeclinable entre Jesús y el discípulo amado impide la ruptura de esa relación con pretexto de la muerte. El encuentro con el Señor resucitado se da en la fidelidad del amor.\nLuego\, cada uno regresa a su propia casa. Los discípulos se habían dispersado tras la muerte de Jesús\, y la dispersión continúa. \nJesús ciertamente murió\, pero no es un cadáver del cual cualquiera puede disponer. La vida de Jesús continúa\, y ahora anima la vida de sus discípulos. Pero\, además\, su vida incide también en la convivencia social y determina el futuro de la historia y de las sociedades humanas. Todo lo que esté construido sobre la justicia tiene garantía de futuro. En cambio\, lo que esté construido sobre la injusticia terminará labrando su propio fracaso.\nConsecuencias de la resurrección de Jesús:\n• Ante todo\, genera la fe\, que consiste en salir de la «burbuja» de la tiniebla para adherirse a Jesús\, secundar su obra liberadora y anunciar su mensaje de salvación.\n• Además\, cambia la vida personal. El discípulo predilecto comprende que una vida nueva ha comenzado para Jesús\, y también él comienza esa vida nueva.\n• Igualmente\, cambia la convivencia social. El discípulo predilecto comprende que la institución que asesinó a Jesús ahora está\, por sí misma\, condenada a desaparecer.\n• Y\, por último\, genera la misión\, porque la tarea del discípulo es proponer un mundo alternativo al mundo injusto\, el mundo nuevo y definitivo: el reino de Dios.\nEsas consecuencias son libres decisiones de los hombres\, no fatalidades impuestas por Dios.\nMantener la fidelidad al Señor no consiste en sostener una doctrina ni en persistir en un trabajo\, por mucho que esa doctrina sea verdadera y ese trabajo provechoso. Consiste en permanecer en comunión con él sin que exista la presencia física\, animados por el amor que su Espíritu infunde en nosotros. Al comulgar nos hacemos solidarios con el Señor resucitado y nos comprometemos con él a cambiar nuestra vida personal y nuestra convivencia social.
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DESCRIPTION:PRIMERA LECTURA \nA este Jesús\, Dios lo resucitó\, y todos nosotros somos testigos. \nLectura de los Hechos de los Apóstoles   2\, 14. 22-33 \nEl día de Pentecostés\, Pedro poniéndose de pie con los Once\, levantó la voz y dijo: \n“Hombres de Judea y todos los que habitan en Jerusalén\, presten atención\, porque voy a explicarles lo que ha sucedido. \nA Jesús de Nazaret\, el hombre que Dios acreditó ante ustedes realizando por su intermedio los milagros\, prodigios y signos que todos conocen\, a ese hombre que había sido entregado conforme al plan y a la previsión de Dios\, ustedes lo hicieron morir\, clavándolo en la cruz por medio de los infieles. Pero Dios lo resucitó\, librándolo de las angustias de la muerte\, porque no era posible que ella tuviera dominio sobre Él. \nEn efecto\, refiriéndose a Él\, dijo David: \n“Veía sin cesar al Señor delante de mí\, porque Él está a mi derecha para que yo no vacile. Por eso se alegra mi corazón y mi lengua canta llena de gozo. También mi cuerpo descansará en la esperanza\, porque Tú no entregarás mi alma al Abismo\, ni dejarás que tu servidor sufra la corrupción. Tú me has hecho conocer los caminos de la vida y me llenarás de gozo en tu presencia. \nHermanos\, permítanme decirles con toda franqueza que el patriarca David murió y fue sepultado\, y su tumba se conserva entre nosotros hasta el día de hoy. Pero como él era profeta\, sabía que Dios le había jurado que un descendiente suyo se sentaría en su trono. \nPor eso previó y anunció la resurrección del Mesías\, cuando dijo que “no fue entregado al Abismo ni su cuerpo sufrió la corrupción”. A este Jesús\, Dios lo resucitó\, y todos nosotros somos testigos. Exaltado por el poder de Dios\, Él recibió del Padre el Espíritu Santo prometido\, y lo ha comunicado como ustedes ven y oyen”. \nSALMO RESPONSORIAL  15\, 1-2a. 5. 7-11 \nR/. Protégeme\, Dios mío\, porque me refugio en ti. \nProtégeme\, Dios mío\, porque me refugio en ti. Yo digo al Señor: “Señor\, Tú eres mi bien”. El Señor es la parte de mi herencia y mi cáliz\, ¡Tú decides mi suerte! \nBendeciré al Señor que me aconseja\, ¡hasta de noche me instruye mi conciencia! Tengo siempre presente al Señor: Él está a mi lado\, nunca vacilaré. \nPor eso mi corazón se alegra\, se regocijan mis entrañas y todo mi ser descansa seguro: porque no me entregarás a la Muerte ni dejarás que tu amigo vea el sepulcro. \nMe harás conocer el camino de la vida\, saciándome de gozo en tu presencia\, de felicidad eterna a tu derecha. \n\nEVANGELIO\n\nACLAMACIÓN AL EVANGELIO  Sal 117\, 24 \nAleluya. \nÉste es el día que hizo el Señor: alegrémonos y regocijémonos en él. Aleluya. \nEVANGELIO \nAvisen a mis hermanos que vayan a Galilea\, y allí me verán. \n+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo   28\, 8-15 \nLas mujeres\, que habían ido al sepulcro\, después de oír el anuncio del Ángel\, se alejaron rápidamente de allí\, atemorizadas pero llenas de alegría\, y fueron a dar la noticia a los discípulos. \nDe pronto\, Jesús salió a su encuentro y las saludó\, diciendo: \n“Alégrense”. Ellas se acercaron y\, abrazándole los pies\, se postraron delante de Él. Y Jesús les dijo: “No teman; avisen a mis hermanos que vayan a Galilea\, y allí me verán”. \nMientras ellas se alejaban\, algunos guardias fueron a la ciudad para contar a los sumos sacerdotes todo lo que había sucedido. \nÉstos se reunieron con los ancianos y\, de común acuerdo\, dieron a los soldados una gran cantidad de dinero\, con esta consigna: \n“Digan así: “Sus discípulos vinieron durante la noche y robaron su cuerpo\, mientras dormíamos”. Si el asunto llega a oídos del gobernador\, nosotros nos encargaremos de apaciguarlo y de evitarles a ustedes cualquier contratiempo”. \nEllos recibieron el dinero y cumplieron la consigna. Esta versión se ha difundido entre los judíos hasta el día de hoy. \nLa reflexión del padre Adalberto Sierra \nLa Octava de Pascua es\, propiamente hablando\, el período de las apariciones de Jesús a los suyos. Ni el sepulcro vacío\, ni el testimonio de la Escritura\, ni el anuncio de los mensajeros bastaron para que los discípulos creyeran que Jesús había resucitado. Por eso\, ahora él se manifiesta en persona y se da a conocer como viviente.\nEsto indica claramente que la experiencia personal del resucitado es insustituible\, que la fe se da a la persona del resucitado\, y no a la doctrina de la resurrección. Por la fe en el resucitado\, afirma el cristiano la doctrina de la resurrección\, pero ella sola no basta para suscitar la fe del cristiano. Por consiguiente\, el cristiano es testigo del resucitado\, no de la resurrección\, aunque\, por fe en el resucitado\, proponga su esperanza en la resurrección.\nLas dos lecturas propuestas para el tiempo de Pascua no tienen entre sí la misma relación que hay entre las dos lecturas del tiempo de Adviento\, o las del tiempo de Cuaresma. Por eso\, aunque en la homilía se puede intentar relacionarlas –ejercicio\, a veces\, más dialéctico que pastoral– se puede hacer la homilía centrando el mensaje en una de ellas un año y en la otra el año siguiente. \n1. Primera lectura (Hch 2\,14.22-33).\nHay que tener en cuenta que Lucas no llama aquí al apóstol por su nombre («Simón»)\, sino por su sobrenombre –«Pedro»\, indicio de que actúa obstinadamente–\, y que tampoco dice aquí que Pedro hable inspirado por el Espíritu Santo\, lo que implica una actitud crítica ante sus palabras.\nLa postura que adoptan Pedro y los Once\, «de pie»\, es la de testigos de la defensa (cf. 7\,55s)\, los que certifican a favor de los acusados de ebriedad –en este caso\, los que han recibido el don del Espíritu–. El leccionario omite la primera parte de su discurso\, dirigida al auditorio universal (vv. 14b-21) y salta a la segunda\, dirigida solo al auditorio judío (vv. 22-35).\nEn la primera parte se había dirigido a los «judíos y todos los residentes en Jerusalén» (2\,14b)\, es decir\, a los «hombres devotos de todas las naciones que hay bajo el cielo» (2\,5) y explicó que el don del Espíritu cumplía la promesa (cf. 2\,33) que había hecho el Señor de derramar su Espíritu «sobre todo mortal» para propiciar así la salvación de todos (cf. 2\,17-21).\nPedro presenta a Jesús en una perspectiva nacionalista\, aludiendo a su parentesco con Jesé\, padre de David (Nazoreo: Ναζωραῖος)\, y aludiendo a sus «proezas» (δύναμις) y sus «prodigios» (τέρας)\, en alusión a Moisés\, perspectiva que da por conocida de parte de su auditorio. Atribuye la muerte de Jesús a un designio divino\, ejecutado por los judíos y por paganos\, pero asigna exclusivamente a Dios su resurrección\, quien cumple así la promesa hecha a David. Pedro se presenta\, junto con los Once\, como testigo de la resurrección\, y declara que Jesús\, el comunicador del Espíritu\, lo recibió después de la resurrección\, y que después de la misma fue constituido Mesías (vv. 35-36: omitidos). Esto no se compagina con la figura de Jesús contenida en el evangelio de Lucas.\nPedro restringe el don universal del Espíritu (v. 39)\, así como la actividad liberadora de Jesús (v. 22); exculpa al pueblo de su responsabilidad en la muerte de Jesús (v. 23) y da a entender que su condición mesiánica solo se conoció después de su muerte (cf. Lc 9\,20\, que no concuerda). Él afirma ser testigo de la resurrección\, en tanto que Jesús los había designado testigos de su persona (cf. 1\,8). Lucas señala así que los obstáculos a la proclamación de la buena noticia son\, ante todo\, internos. Pero\, al mismo tiempo\, genera la expectativa de cómo se resolverá este asunto. \n2. Evangelio (Mt 28\,8-15).\nLas mujeres\, que fueron las primeras en conocer la noticia\, se marcharon del sepulcro con miedo y alegría\, y a toda prisa\, con el propósito de anunciar la buena noticia a los discípulos. Pero esa mezcla de miedo y alegría no es la apropiada para anunciar la buena noticia. Su alegría se debe a la noticia de que Jesús está vivo; su miedo\, a que ellas\, en el fondo\, presienten que el privilegio de Israel se haya derrumbado con la muerte de Jesús y su resurrección. Los jefes del pueblo\, que lo enjuiciaron y lo hicieron condenar a morir crucificado\, han quedado desacreditados. Por eso\, Jesús les sale al paso\, él quiere conjurarles ese miedo. Las invita a la alegría recordando aquellas palabras que él había pronunciado al final de las bienaventuranzas para cuando se presentara el tiempo de la persecución: «alégrense y regocíjense\, que Dios les va a dar una gran recompensa» (Mt 5\,12). La «recompensa» es la vida que supera la muerte y que se hace presente en Jesús. Ni siquiera en la situación más extrema tiene cabida el miedo en la vida cristiana. Ellas reaccionaron manifestando la superación del miedo: salvaron la distancia entre ellas y él (que era más espiritual que física: «se acercaron»)\, se declararon discípulas suyas («le abrazaron los pies») y le hicieron el mismo reconocimiento que los magos paganos (cf. 2\,11: «le rindieron homenaje»).\nEn realidad\, Dios no rechazó a Israel\, rechazó el nacionalismo excluyente que se opuso al amor universal\, y que fue la razón última por la que crucificaron a Jesús; no tienen razones para temer. Su resurrección es únicamente motivo de alegría\, no de miedo; el resucitado no es amenaza para nadie. Por eso\, Jesús les insiste: «no tengan miedo». Y confirma la cita que los ángeles les habían dado a todos para encontrarse con él en Galilea. Esta cita en Galilea significa que los discípulos deben hacer el mismo camino que recorrió Jesús anunciando el reinado de Dios y construyendo su reino. O sea\, hay que volver al principio\, hay que volver a evangelizar con la propia vida\, con hechos y palabras.\nEl camino del anuncio\, sin embargo\, estará amenazado por una confabulación de poderosos. Se observa simultaneidad entre el hecho de marcharse las mujeres a reportarles a los discípulos ese encuentro con Jesús y el de acudir los de la guardia a los sumos sacerdotes a reportarles todo lo sucedido. Las máximas autoridades religiosas continúan a la cabeza de la oposición al reinado de Dios (cf. 11\,12). En confabulación con los senadores\, se aseguran la complicidad de los soldados romanos\, los inducen a mentir y les garantizan la complicidad de las autoridades civiles paganas\, a las cuales se sienten en capacidad de corromper. Los sumos sacerdotes y los senadores siguen recurriendo al dinero para oponerse a la buena noticia e igualándose con el poder civil pagano. \nSolo después de su muerte\, cuando entregó el Espíritu\, Jesús llama «hermanos» a sus discípulos\, porque el Espíritu está disponible para ellos\, y\, por lo mismo\, pueden ser hijos de Dios. También ahora están en condiciones de asociarse a su misión de Hijo\, y por eso en capacidad de anunciar la buena noticia. Pero es necesario que tengan un encuentro personal con él. Y ese encuentro sólo será posible en la medida en que ellos se comprometan con la misión y la emprendan como él la realizó desde el principio. El encuentro con Jesús resucitado se da en la praxis de un amor tan comprometido como el suyo con la causa de las víctimas de la injusticia (el «pecado»). Hay que aprender a ser\, al mismo tiempo\, «cautos como serpientes e ingenuos como palomas» (Mt 10\,16)\, porque el reinado de Dios encontrará siempre oposición en el poder corruptor del dinero.\nRecibir a Jesús en la eucaristía nos compromete a realizar la misión en comunión con él\, y es allí («en Galilea»)\, dando vida\, en donde vamos a tener el encuentro\, la experiencia viva y personal con el Señor resucitado.
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SUMMARY:Martes de la octava de Pascua
DESCRIPTION:PRIMERA LECTURA \nConviértanse y háganse bautizar en el Nombre de Jesucristo. \nLectura de los Hechos de los Apóstoles  2\, 36-41 \nEl día de Pentecostés\, Pedro dijo a los judíos: \n“Todo el pueblo de Israel debe reconocer que a ese Jesús que ustedes crucificaron\, Dios lo ha hecho Señor y Mesías”. \nAl oír estas cosas\, todos se conmovieron profundamente\, y dijeron a Pedro y a los otros Apóstoles: “Hermanos\, ¿qué debemos hacer?” \nPedro les respondió: “Que cada uno de ustedes se convierta y se haga bautizar en el Nombre de Jesucristo para que les sean perdonados los pecados\, y así recibirán el don del Espíritu Santo. Porque la promesa ha sido hecha a ustedes y a sus hijos\, y a todos aquéllos que están lejos: a cuantos el Señor\, nuestro Dios\, quiera llamar”. \nY con muchos otros argumentos les daba testimonio y los exhortaba a que se pusieran a salvo de esta generación perversa. \nLos que recibieron su palabra se hicieron bautizar; y ese día se unieron a ellos alrededor de tres mil. \nSALMO RESPONSORIAL  32\, 4-5. 18-20. 22 \nR/. La tierra está llena del amor del Señor. \nLa palabra del Señor es recta y Él obra siempre con lealtad; Él ama la justicia y el derecho\, y la tierra está llena de su amor. \nLos ojos del Señor están fijos sobre sus fieles\, sobre los que esperan en su misericordia\, para librar sus vidas de la muerte y sustentarlos en el tiempo de indigencia. \nNuestra alma espera en el Señor; Él es nuestra ayuda y nuestro escudo. Señor\, que tu amor descienda sobre nosotros\, conforme a la esperanza que tenemos en Ti \n\nEVANGELIO\n\nACLAMACIÓN AL EVANGELIO   Sal 117\, 24 \nAleluya. \nEste es el día que hizo el Señor: alegrémonos y regocijémonos en él. Aleluya. \nEVANGELIO \nHe visto al Señor y me ha dicho estas palabras. \n+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan   20\, 11-18 \nMaría se había quedado afuera\, llorando junto al sepulcro. Mientras lloraba\, se asomó al sepulcro y vio a dos ángeles vestidos de blanco\, sentados uno a la cabecera y otro a los pies del lugar donde había sido puesto el cuerpo de Jesús. Ellos le dijeron: \n“Mujer\, ¿por qué lloras?” \nMaría respondió: “Porque se han llevado a mi Señor y no sé dónde lo han puesto”. \nAl decir esto se dio vuelta y vio a Jesús\, que estaba allí\, pero no lo reconoció. \nJesús le preguntó: “Mujer\, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas?” Ella\, pensando que era el cuidador del huerto\, le respondió: \n“Señor\, si tú lo has llevado\, dime dónde lo has puesto y yo iré a buscarlo”. \nJesús le dijo: “¡María!” \nElla lo reconoció y le dijo en hebreo: “¡Raboní!”\, es decir\, “¡Maestro!” Jesús le dijo: “No me retengas\, porque todavía no he subido al Padre. Ve a decir a mis hermanos: “Subo a mi Padre y Padre de ustedes; a mi Dios y Dios de ustedes””. \nMaría Magdalena\, fue a anunciar a los discípulos que había visto al Señor y que Él le había dicho esas palabras.} \nLa reflexión del padre Adalberto Sierra \nLa vida de fe es un proceso que hay que completar. Al principio\, la predicación de los discípulos\, influida por la mentalidad legalista de la piedad farisea\, era de tipo moralizante\, como la de Juan Bautista (exigencia de enmienda y de bautismo con agua para perdón de los pecados)\, razón por la cual solo producía adhesiones cuantitativas\, pero no la prometida efusión del Espíritu Santo.\nEl evangelista describe cómo pasa un discípulo de «la tiniebla» de la muerte a la «luz de la vida»\, cómo vence el temor a la muerte para dar fe a Jesús resucitado: no por la profesión de una teoría\, sino por la praxis del amor; no por el saber especulativo\, sino por el encuentro vivo y personal con el Señor resucitado. \n1. Primera lectura (Hch 2\,14a.36-41).\nSegún la secuencia descrita por Pedro\, Jesús primero subió al cielo\, después Dios lo sentó a su derecha\, y finalmente lo constituyó Señor y Mesías. Esta secuencia no concuerda con lo narrado por Lucas en su Evangelio. Se aprecia\, pues\, una diferencia entre Lucas como narrador y Pedro\, como personaje de su obra. Así Lucas permite que Pedro se exprese. En Lc 9\,20 Pedro lo había declarado «Mesías de Dios»\, pero su muerte en la cruz dio al traste con su esperanza mesiánica nacionalista; ahora revive dicha esperanza\, y con ella su nacionalismo. La sola bajada del Espíritu no ha cambiado su mentalidad\, que aparece oscilando entre la universalidad de la promesa y su restricción al solo pueblo de Israel. Esta oscilación marca su personal proceso de conversión.\nEl auditorio reacciona compungido y le pregunta qué tienen que hacer\, en alusión a la pregunta que le hicieron a Juan Bautista las multitudes judías\, los excluidos de Israel y los foráneos (cf. Lc 3\,11.12.14). Pedro se sitúa en el horizonte mental del precursor: exige arrepentimiento-enmienda y bautismo con agua para el perdón de los pecados\, prometiendo por esto el don del Espíritu Santo. Es una visión sincretista del mensaje: se supone que se adhieren a Jesús por ese bautismo de enmienda\, pero que no van a recibir enseguida el Espíritu por esa adhesión\, sino en un futuro indeterminado. No obstante\, los ciento veinte sí habían recibido el Espíritu Santo sin tal requisito (cf. 1\,15; 2\,1-4). Lucas muestra que Pedro todavía no tiene clara la experiencia vivida.\nSin embargo\, al hablar del Espíritu Santo\, vuelve a la promesa para los israelitas y para todos los paganos. La exhortación a ponerse a salvo de «esta generación malvada» (cf. Deu 32\,5; Lc 3\,7) se refiere ahora la sociedad judía\, sugiriendo que esta no entrará en la tierra prometida. Según esto\, el amor del Espíritu vence la resistencia interior de Pedro\, este vuelve al anuncio original y asume de nuevo la causa de Jesús: los excluidos de la tierra. La promesa se concreta ahora en el don del Espíritu Santo\, anuncio con el que Pedro retoma las palabras de Jesús (cf. Lc 24\,49).\nHay una aceptación masiva de «sus palabras» y de su propuesta de bautismo en agua\, pero no se constata la prometida efusión del Espíritu Santo. La tarea resulta realizada a medias. Sin efusión del Espíritu Santo\, no hay amor universal –es decir\, sintonía con Jesús–\, sino «arrepentimiento» de sus pecados. Esto los deja en la situación en la que los entregó Juan Bautista. No hay fe\, sino\, a duras penas religión. Por eso Lucas no dice que creyeron\, sino que «aceptaron sus palabras». \n2. Evangelio (Jn 20\,11-18).\nMaría permanece triste junto al sepulcro y no aparenta tener consuelo. A pesar de que sabe que Jesús no está en el sepulcro\, insiste en permanecer junto al mismo. Y muy a pesar de que Jesús advirtió que su muerte causaría una breve tristeza pero que él volvería\, para darles una alegría que nadie les podría arrebatar\, María Magdalena persiste en su propósito de encontrarlo junto al sepulcro. Ella necesita recorrer el camino desde la «tiniebla» de la muerte hasta la luz de la vida.\n• Los «ángeles»\, o sea\, los mensajeros del cielo\, con su vestimenta («blanco»: victoria y gloria) y su postura («sentados»: posesionados del que fuera espacio de la muerte) buscan hacerla tomar conciencia de que su llanto carece de sentido. Pero ella insiste\, porque está buscando un cadáver y no a un viviente. La «tiniebla» la ofusca\, desvía su búsqueda e impide su encuentro con Jesús.\n• Hay un primer movimiento de María –incompleto: «se volvió hacia atrás»– que le permite ver a Jesús vivo\, de pie\, resucitado\, pero\, como ella busca un muerto\, no lo identifica\, no lo logra ver. El dominio que sobre ella ejerce «la tiniebla» es tal que «viendo no ve»\, y por eso no puede dar el paso de la fe ni beneficiarse de la acción restauradora de Jesús (cf. Jn 12\,39-40).\n• Sólo después de que Jesús pronuncia su nombre\, ella da la vuelta completa (se «convierte»)\, es decir\, le da la espalda al sepulcro\, y se produce el encuentro entre ella y él. Esto significa que para poder ver a Jesús resucitado e identificarlo como tal\, es necesario convertirse a él mediante un encuentro personal (por nombre propio)\, cara a cara\, con él\, encuentro que se produce a medida que se «sale» de la esfera de la tiniebla y reconoce a Jesús como su Señor (רַבּוּנִי: «Señor mío»)\, tratamiento que le daban los discípulos al maestro (equivalencia que propone Juan) y la esposa a su esposo\, posible alusión a María como discípula modelo y en alianza de amor con Jesús.\nUna vez realizado el encuentro\, todavía María debe superar otro obstáculo. Lo reconoce como su «Maestro»–«esposo»\, y entonces ella se abraza a él. Pero Jesús le dice que lo suelte\, que aún no es la hora del abrazo definitivo\, porque este abrazo definitivo será en la casa del Padre. Ahora le toca a ella salir a la misión\, que comienza por anunciar la buena noticia a los hermanos\, hijos del mismo Padre (por tener el mismo Espíritu) y creyentes del mismo Dios\, el Dios de la vida. Hay que advertir que Jesús se refiere primero al Padre y después a Dios. Esto significa que su comunidad solamente reconoce como Dios al que ha conocido como Padre a través de su Señor\, Jesús\, el que le da vida por el don del Espíritu.\nMaría sale a cumplir el encargo\, pero aún no se nos dice cuál fue la reacción de los destinatarios a su testimonio y a su mensaje; eso queda en suspenso. \nPor segunda vez se constata que ni el sepulcro vacío\, ni el testimonio de las Escrituras (en el episodio anterior)\, ni el mensaje de los enviados («los ángeles»)\, les dan motivos suficientes para creer en la resurrección del Señor. Tampoco es la aparición en sí\, sino el encuentro por nombre propio\, o sea\, personalmente\, el que lleva a la experiencia del Señor resucitado. Dicho en otros términos\, se trata de encontrarse con una persona y no de convencerse de una idea. Perdemos nuestros esfuerzos los evangelizadores cuando pretendemos convencer a otros de la resurrección del Señor. Lo que hay que procurar es el encuentro con el Señor resucitado. En otras palabras\, no somos propagandistas de la resurrección\, sino testigos del resucitado.\nDe ahí el valor que tiene la eucaristía como banquete (comunitario) sacramental (memorial) del Señor resucitado. Es la celebración de la comunidad formada por los que tenemos la experiencia de que Jesús vive\, y la actualización en la vida personal y comunitaria del compromiso por amor con su obra en fidelidad a su mensaje. Realidades que en él se dan cita: su persona\, su obra y su mensaje\, porque «la Palabra se hizo hombre» (Jn 1\,14).\nY la comunión eucarística es nuestro encuentro con el Señor resucitado para cualificar nuestro testimonio y renovar nuestra misión.
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SUMMARY:Miércoles de la octava de Pascua
DESCRIPTION:PRIMERA LECTURA \nTe doy lo que tengo; en el Nombre de Jesús\, levántate y camina. \nLectura de los Hechos de los Apóstoles   3\, 1-10 \nEn una ocasión\, Pedro y Juan subían al Templo para la oración de la tarde. Allí encontraron a un paralítico de nacimiento\, que ponían diariamente junto a la puerta del Templo llamada “la Hermosa”\, para pedir limosna a los que entraban. Cuando él vio a Pedro y a Juan entrar en el Templo\, les pidió una limosna. \nEntonces Pedro\, fijando la mirada en él\, lo mismo que Juan\, le dijo: “Míranos”. \nEl hombre los miró fijamente esperando que le dieran algo. Pedro le dijo: “No tengo plata ni oro\, pero te doy lo que tengo: en el Nombre de Jesucristo de Nazaret\, levántate y camina”. Y tomándolo de la mano derecha\, lo levantó; de inmediato\, se le fortalecieron los pies y los tobillos. \nDando un salto\, se puso de pie y comenzó a caminar; y entró con ellos en el Templo\, caminando\, saltando y glorificando a Dios. Toda la gente lo vio caminar y alabar a Dios. Reconocieron que era el mendigo que pedía limosna sentado a la puerta del Templo llamada “la Hermosa”\, y quedaron asombrados y llenos de admiración por lo que le había sucedido. \nSALMO RESPONSORIAL   104\, 1-4. 6-9 \nR/. Alégrense los que buscan al Señor. \n¡Den gracias al Señor\, invoquen su Nombre\, hagan conocer entre los pueblos sus proezas; canten al Señor con instrumentos musicales\, pregonen todas sus maravillas! \n¡Gloríense en su santo Nombre\, alégrense los que buscan al Señor! ¡Recurran al Señor y a su poder\, busquen constantemente su rostro! \nDescendientes de Abraham\, su servidor\, hijos de Jacob\, su elegido: el Señor es nuestro Dios\, en toda la tierra rigen sus decretos. \nÉl se acuerda eternamente de su alianza\, de la palabra que dio por mil generaciones\, del pacto que selló con Abraham\, del juramento que hizo a Isaac. \n\nEVANGELIO\n\nACLAMACIÓN AL EVANGELIO Sal 117\, 24 \nAleluya. \nÉste es el día que hizo el Señor: alegrémonos y regocijémonos en él. Aleluya. \nEVANGELIO \nL e reconocieron al partir el pan. \n+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas   24\, 13-35 \nEl primer día de la semana\, dos de los discípulos iban a un pequeño pueblo llamado Emaús\, situado a unos diez kilómetros de Jerusalén. En el camino hablaban sobre lo que había ocurrido. \nMientras conversaban y discutían\, el mismo Jesús se acercó y siguió caminando con ellos. Pero algo impedía que sus ojos lo reconocieran. Él les dijo: “¿Qué comentaban por el camino?” \nEllos se detuvieron\, con el semblante triste\, y uno de ellos\, llamado Cleofás\, le respondió: “¡Tú eres el único forastero en Jerusalén que ignora lo que pasó en estos días!” \n“¿Qué cosa?”\, les preguntó. \nEllos respondieron: “Lo referente a Jesús\, el Nazareno\, que fue un profeta poderoso en obras y en palabras delante de Dios y de todo el pueblo\, y cómo nuestros sumos sacerdotes y nuestros jefes lo entregaron para ser condenado a muerte y lo crucificaron. Nosotros esperábamos que fuera Él quien librara a Israel. Pero a todo esto ya van tres días que sucedieron estas cosas. Es verdad que algunas mujeres que están con nosotros nos han desconcertado: ellas fueron de madrugada alsepulcro y al no hallar el cuerpo de Jesús\, volvieron diciendo que se les habían aparecido unos ángeles\, asegurándoles que Él está vivo. Algunos de los nuestros fueron al sepulcro y encontraron todo como las mujeres habían dicho. Pero a Él no lo vieron”. \nJesús les dijo: “¡Hombres duros de entendimiento\, cómo les cuesta creer todo lo que anunciaron los profetas! ¿No era necesario que el Mesías soportara esos sufrimientos para entrar en su gloria?” Y comenzando por Moisés y continuando con todos los profetas\, les interpretó en todas las Escrituras lo que se refería a Él. \nCuando llegaron cerca del pueblo adonde iban\, Jesús hizo ademán de seguir adelante. Pero ellos le insistieron: “Quédate con nosotros\, porque ya es tarde y el día se acaba”. \nÉl entró y se quedó con ellos. Y estando a la mesa\, tomó el pan y pronunció la bendición; luego lo partió y se lo dio. Entonces los ojos de los discípulos se abrieron y lo reconocieron\, pero Él había desaparecido de su vista. Y se decían: “¿No ardía acaso nuestro corazón\, mientras nos hablaba en el camino y nos explicaba las Escrituras?” \nEn ese mismo momento\, se pusieron en camino y regresaron a Jerusalén. Allí encontraron reunidos a los Once y a los demás que estaban con ellos\, y éstos les dijeron: “Es verdad\, ¡el Señor ha resucitado y se apareció a Simón!” \nEllos\, por su parte\, contaron lo que les había pasado en el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan \nLa reflexión del padre Adalberto Sierra
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SUMMARY:Jueves de la octava de Pascua
DESCRIPTION:PRIMERA LECTURA \nUstedes mataran al autor de la vida\, pero Dios lo resucitó de entre los muertos. \nLectura de los Hechos de los Apóstoles   3\, 11-26 \nComo el paralítico que había sido sanado no soltaba a Pedro y a Juan\, todo el pueblo\, lleno de asombro\, corrió hacia ellos\, que estaban en el pórtico de Salomón. \nAl ver esto\, Pedro dijo al pueblo: “Israelitas\, ¿de qué se asombran? ¿Por qué nos miran así\, como si fuera por nuestro poder o por nuestra santidad\, que hemos hecho caminar a este hombre? El Dios de Abraham\, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob\, el Dios de nuestros padres\, glorificó a su servidor Jesús\, a quien ustedes entregaron\, renegando de Él delante de Pilato\, cuando éste había resuelto ponerlo en libertad. Ustedes renegaron del Santo y del Justo\, y pidiendo como una gracia la liberación de un homicida\, mataron al autor de la vida. Pero Dios lo resucitó de entre los muertos\, de lo cual nosotros somos testigos. \nPor haber creído en su Nombre\, ese mismo Nombre ha devuelto la fuerza al que ustedes ven y conocen. Esta fe que proviene de Él\, es la que lo ha sanado completamente\, como ustedes pueden comprobar. Ahora bien\, hermanos\, yo sé que ustedes obraron por ignorancia\, lo mismo que sus jefes. Pero así\, Dios cumplió lo que había anunciado por medio de todos los profetas: que su Mesías debía padecer. \nPor lo tanto\, hagan penitencia y conviértanse\, para que sus pecados sean perdonados. Así el Señor les concederá el tiempo del consuelo y enviará a Jesús\, el Mesías destinado para ustedes. Él debe permanecer en el cielo hasta el momento de la restauración universal\, que Dios anunció antiguamente por medio de sus santos profetas. \nMoisés\, en efecto\, dijo: “El Señor Dios suscitará para ustedes\, de entre sus hermanos\, un profeta semejante a mí\, y ustedes obedecerán a todo lo que él les diga. El que no escuche a ese profeta será excluido del pueblo”. Y todos los profetas que han hablado a partir de Samuel\, anunciaron también estos días. \nUstedes son los herederos de los profetas y de la Alianza que Dios hizo con sus antepasados\, cuando dijo a Abraham: \n“En tu descendencia serán bendecidos todos los pueblos de la tierra. Ante todo para ustedes Dios resucitó a su Servidor\, y lo envió para bendecirlos y para que cada uno se aparte de sus iniquidades”. \nSALMO RESPONSORIAL   8\, 2a. 5-9 \nR/. ¡Señor\, nuestro Dios\, qué admirable es tu Nombre en toda la tierra! \nAl ver el cielo\, obra de tus manos\, la luna y las estrellas que has creado: ¿qué es el hombre para que pienses en él\, el ser humano para que lo cuides? \nLo hiciste poco inferior a los ángeles\, lo coronaste de gloria y esplendor; le diste dominio sobre la obra de tus manos\, todo lo pusiste bajo sus pies. \nTodos los rebaños y ganados\, y hasta los animales salvajes; las aves del cielo\, los peces del mar y cuanto surca los senderos de las aguas. \n\nEVANGELIO\n\nACLAMACIÓN AL EVANGELIO Sal 117\, 24 \nAleluya. \nEste es el día que hizo el Señor: alegrémonos y regocijémonos en él. Aleluya. \nEVANGELIO \nEstaba escrito: el Mesías debía sufrir y resucitar de entre los muertos al tercer día. \n+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas   24\, 35-48 \nLos discípulos\, que retornaron de Emaús a Jerusalén\, contaron lo que les había pasado en el camino y cómo habían reconocido a Jesús al partir el pan. \nTodavía estaban hablando de esto\, cuando Jesús se apareció en medio de ellos y les dijo: “La paz esté con ustedes”. \nAtónitos y llenos de temor\, creían ver un espíritu\, pero Jesús les preguntó: “¿Por qué están turbados y se les presentan esas dudas? \nMiren mis manos y mis pies\, soy yo mismo. Tóquenme y vean. Un espíritu no tiene carne ni huesos\, como ven que yo tengo”. \nY diciendo esto\, les mostró sus manos y sus pies. Era tal la alegría y la admiración de los discípulos\, que se resistían a creer. Pero Jesús les preguntó: “¿Tienen aquí algo para comer?” Ellos le presentaron un trozo de pescado asado; Él lo tomó y lo comió delante de todos. \nDespués les dijo: “Cuando todavía estaba con ustedes\, Yo les decía: Es necesario que se cumpla todo lo que está escrito de mí en la Ley de Moisés\, en los Profetas y en los Salmos”. \nEntonces les abrió la inteligencia para que pudieran comprender las Escrituras\, y añadió: “Así estaba escrito: el Mesías debía sufrir y resucitar de entre los muertos al tercer día\, y comenzando por Jerusalén\, en su Nombre debía predicarse a todas las naciones la conversión para el perdón de los pecados. Ustedes son testigos de todo esto”. \nLa reflexión del padre Adalberto Sierra
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SUMMARY:Viernes de la octava de Pascua
DESCRIPTION:PRIMERA LECTURA \nNo existe otro Nombre por el cual podamos salvarnos. \nLectura de los Hechos de los Apóstoles 4\, 1-12 \nMientras los Apóstoles hablaban al pueblo\, se presentaron ante ellos los sacerdotes\, el jefe de los guardias del Templo y los saduceos\, irritados de que predicaran y anunciaran al pueblo la resurrección de los muertos cumplida en la persona de Jesús. Estos detuvieron a los Apóstoles y los encarcelaron hasta el día siguiente\, porque ya era tarde. \nMuchos de los que habían escuchado la Palabra abrazaron la fe\, y así el número de creyentes\, contando sólo los hombres\, se elevó a unos cinco mil. \nAl día siguiente\, se reunieron en Jerusalén los jefes de los judíos\, los ancianos y los escribas\, con Anás\, el Sumo Sacerdote\, Caifás\, Juan\, Alejandro y todos los miembros de las familias de los sumos sacerdotes. Hicieron comparecer a los Apóstoles y los interrogaron: \n“¿Con qué poder o en nombre de quién ustedes hicieron eso?” \nPedro\, lleno del Espíritu Santo\, dijo: “Jefes del pueblo y ancianos\, ya que hoy se nos pide cuenta del bien que hicimos a un enfermo y de cómo fue sanado\, sepan ustedes y todo el pueblo de Israel: este hombre está aquí sano delante de ustedes por el nombre de nuestro Señor Jesucristo de Nazaret\, al que ustedes crucificaron y Dios resucitó de entre los muertos. Él es la piedra que ustedes\, los constructores\, han rechazado\, y ha llegado a ser la piedra angular. Porque en ningún otro existe la salvación\, ni hay bajo el cielo otro Nombre dado a los hombres\, por el cual podamos salvarnos”. \nSalmo responsorial   117\, 1-2. 4. 22-27a \nR/. ¡Den gracias al Señor porque es bueno\, porque es eterno su amor! \nQue lo diga el pueblo de Israel: ¡es eterno su amor! Que lo digan los que temen al Señor: ¡es eterno su amor! \nLa piedra que desecharon los constructores es ahora la piedra angular. Esto ha sido hecho por el Señor y es admirable a nuestros ojos. Este es el día que hizo el Señor: alegrémonos y regocijémonos en él. \nSálvanos\, Señor\, asegúranos la prosperidad. ¡Bendito el que viene en nombre del Señor! Nosotros los bendecimos desde la Casa del Señor: el Señor es Dios\, y Él nos ilumina. \n\nEVANGELIO\n\nACLAMACIÓN AL EVANGELIO  Sal 117\, 24 \nAleluya. \nÉste es el día que hizo el Señor: alegrémonos y regocijémonos en él. Aleluya. \nEVANGELIO \nJesús se acercó\, tomó el pan y se los dio\, e hizo lo mismo con el pescado. \n+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan   21\, 1-14 \nJesús se apareció otra vez a los discípulos a orillas del mar de Tiberíades. \nSucedió así: estaban juntos Simón Pedro\, Tomás\, llamado el Mellizo\, Natanael\, el de Caná de Galilea\, los hijos de Zebedeo y otros dos discípulos. \nSimón Pedro les dijo: “Voy a pescar”. \nEllos le respondieron: “Vamos también nosotros”. Salieron y subieron a la barca. Pero esa noche no pescaron nada. \nAl amanecer\, Jesús estaba en la orilla\, aunque los discípulos no sabían que era Él. Jesús les dijo: “Muchachos\, ¿tienen algo para comer?” \nEllos respondieron: “No”. \nÉl les dijo: “Tiren la red a la derecha de la barca y encontrarán”. Ellos la tiraron y se llenó tanto de peces que no podían arrastrarla. El discípulo al que Jesús amaba dijo a Pedro: “¡Es el Señor!” \nCuando Simón Pedro oyó que era el Señor\, se ciñó la túnica\, que era lo único que llevaba puesto\, y se tiró al agua. Los otros discípulos fueron en la barca\, arrastrando la red con los peces\, porque estaban sólo a unos cien metros de la orilla. \nAl bajar a tierra vieron que había fuego preparado\, un pescado sobre las brasas y pan. Jesús les dijo: “Traigan algunos de los pescados que acaban de sacar”. \nSimón Pedro subió a la barca y sacó la red a tierra\, llena de peces grandes: eran ciento cincuenta y tres y\, a pesar de ser tantos\, la red no se rompió. Jesús les dijo: “Vengan a comer”. \nNinguno de los discípulos se atrevía a preguntarle: “¿Quién eres?”\, porque sabían que era el Señor. Jesús se acercó\, tomó el pan y se lo dio\, e hizo lo mismo con el pescado. \nEsta fue la tercera vez que Jesús resucitado se apareció a sus discípulos. \nLa reflexión del padre Adalberto Sierra
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SUMMARY:Sábado de la octava de Pascua
DESCRIPTION:PRIMERA LECTURA \nNo podemos callar lo que hemos visto y oído. \nLectura de los Hechos de los Apóstoles   4\, 13-21  \nLos miembros del Sanedrín estaban asombrados de la seguridad con que Pedro y Juan hablaban\, a pesar de ser personas poco instruidas y sin cultura. Reconocieron que eran los que habían acompañado a Jesús\, pero no podían replicarles nada\, porque el hombre que había sido sanado estaba de pie\, al lado de ellos. \nEntonces les ordenaron salir del Sanedrín y comenzaron a deliberar\, diciendo: “¿Qué haremos con estos hombres? Porque no podemos negar que han realizado un signo bien patente\, que es notorio para todos los habitantes de Jerusalén. A fin de evitar que la cosa se divulgue más entre el pueblo\, debemos amenazarlos\, para que de ahora en adelante no hablen de ese Nombre”. \nLos llamaron y les prohibieron terminantemente que dijeran una sola palabra o enseñaran en el Nombre de Jesús. Pedro y Juan les respondieron: “Juzguen si está bien a los ojos del Señor que les obedezcamos a ustedes antes que a Dios. Nosotros no podemos callar lo que hemos visto y oído”. \nDespués de amenazarlos nuevamente\, los dejaron en libertad\, ya que no sabían cómo castigarlos\, por temor al pueblo que alababa a Dios al ver lo que había sucedido. \nSALMO RESPONSORIAL   117\, 1. 14-16. 18-21 \nR/. Te doy gracias\, Señor\, porque me escuchaste. \n¡Den gracias al Señor\, porque es bueno\, porque es eterno su amor! El Señor es mi fuerza y mi protección; Él fue mi salvación. Un grito de alegría y de victoria resuena en las carpas de los justos. \n“La mano del Señor hace proezas\, la mano del Señor es sublime\, la mano del Señor hace proezas”. El Señor me castigó duramente\, pero no me entregó a la muerte. \n“Abran las puertas de la justicia y entraré para dar gracias al Señor”. “Esta es la puerta del Señor: sólo los justos entran por ella”. Yo te doy gracias porque me escuchaste y fuiste mi salvación. \n\nEVANGELIO\n\nACLAMACIÓN AL EVANGELIO  Sal 117\, 24 \nAleluya. \nÉste es el día que hizo el Señor: alegrémonos y regocijémonos en él. Aleluya. \nEVANGELIO \nVayan por el mundo\, anuncien la Buena Noticia. \n+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos   16\, 9-15 \nJesús\, que había resucitado a la mañana del primer día de la semana\, se apareció primero a María Magdalena\, aquélla de quien había echado siete demonios. Ella fue a contarlo a los que siempre lo habían acompañado\, que estaban afligidos y lloraban. Cuando la oyeron decir que Jesús estaba vivo y que lo había visto\, no le creyeron. \nDespués\, se mostró con otro aspecto a dos de ellos\, que iban caminando hacia un poblado. Y ellos fueron a anunciarlo a los demás\, pero tampoco les creyeron. \nEnseguida\, se apareció a los Once\, mientras estaban comiendo\, y les reprochó su incredulidad y su obstinación porque no habían creído a quienes lo habían visto resucitado. Entonces les dijo: “Vayan por todo el mundo\, anuncien la Buena Noticia a toda la creación”. \nLa reflexión del padre Adalberto Sierra
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SUMMARY:Domingo Segundo de Pascua
DESCRIPTION:PRIMERA LECTURA \nAumentaba cada vez más el número de los que creían en el Señor\, tanto hombres como \nmujeres. \nLectura de los Hechos de los Apóstoles 5\, 12-16 \nLos Apóstoles hacían muchos signos y prodigios en el pueblo. Todos solían congregarse unidos en un mismo espíritu\, bajo el pórtico de Salomón\, pero ningún otro se atrevía a unirse al grupo de los Apóstoles\, aunque el pueblo hablaba muy bien de ellos. \nAumentaba cada vez más el número de los que creían en el Señor\, tanto hombres como mujeres. Y hasta sacaban a los enfermos a las calles\, poniéndolos en catres y camillas\, para que cuando Pedro pasara\, por lo menos su sombra cubriera a alguno de ellos. La multitud acudía también de las ciudades vecinas a Jerusalén\, trayendo enfermos o poseídos por espíritus impuros\, y todos quedaban sanados. \nSALMO RESPONSORIAL  117\, 2-4. 22-27a \nR/. ¡Den gracias al Señor\, porque es bueno\, porque es eterno su amor! \nQue lo diga el pueblo de Israel: ¡es eterno su amor! Que lo diga la familia de Aarón: ¡es eterno su amor! Que lo digan los que temen al Señor: ¡es eterno su amor! \nLa piedra que desecharon los constructores es ahora la piedra angular. Esto ha sido hecho por el Señor y es admirable a nuestros ojos. Este es el día que hizo el Señor: alegrémonos y regocijémonos en él. \nSálvanos\, Señor\, asegúranos la prosperidad. ¡Bendito el que viene en nombre del Señor! Nosotros los bendecimos desde la Casa del Señor: el Señor es Dios\, y Él nos ilumina. \nSEGUNDA LECTURA \nEstuve muerto\, pero ahora vivo para siempre. \nLectura del libro del Apocalipsis 1\, 9-11a. 12-13. 17-19 \nYo\, Juan\, hermano de ustedes\, con quienes comparto las tribulaciones\, el Reino y la espera perseverante en Jesús\, estaba en la isla de Patmos\, a causa de la Palabra de Dios y del testimonio de Jesús. El Día del Señor fui arrebatado por el Espíritu y oí detrás de mí una voz fuerte como una trompeta\, que decía: “Escribe en un libro lo que ahora vas a ver\, y mándalo a las siete iglesias que están en Asia”. \nMe di vuelta para ver de quién era esa voz que me hablaba\, y vi siete candelabros de oro\, y en medio de ellos\, a alguien semejante a un Hijo de hombre\, revestido de una larga túnica que estaba ceñida a su pecho con una faja de oro. \nAl ver esto\, caí a sus pies\, como muerto\, pero él\, tocándome con su mano derecha\, me dijo: “No temas: Yo soy el Primero y el Ultimo\, el Viviente. Estuve muerto\, pero ahora vivo para siempre y tengo la llave de la Muerte y del Abismo. Escribe lo que has visto\, lo que sucede ahora y lo que sucederá en el futuro”. \n\nEVANGELIO\n\nACLAMACIÓN AL EVANGELIO Jn 20\, 29 \nAleluya. \nAhora crees\, Tomás\, porque me has visto. ¡Felices los que creen sin haber visto!\, dice el Señor. Aleluya. \nEVANGELIO \nOcho días más tarde\, apareció Jesús. \n+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan   20\, 19-31 \nAl atardecer del primer día de la semana\, los discípulos se encontraban con las puertas cerradas por temor a los judíos. Entonces llegó Jesús y poniéndose en medio de ellos\, les dijo: “¡La paz esté con ustedes!” \nMientras decía esto\, les mostró sus manos y su costado. Los discípulos se llenaron de alegría cuando vieron al Señor. \nJesús les dijo de nuevo: \n“¡La paz esté con ustedes! \nComo el Padre me envió a mí\, Yo también los envío a ustedes”. \nAl decirles esto\, sopló sobre ellos y añadió: \n“Reciban el Espíritu Santo. Los pecados serán perdonados a los que ustedes se los perdonen\, y serán retenidos a los que ustedes se los retengan”. \nTomás\, uno de los Doce\, de sobrenombre el Mellizo\, no estaba con ellos cuando llegó Jesús. Los otros discípulos le dijeron: “¡Hemos visto al Señor!” \nÉl les respondió: “Si no veo la marca de los clavos en sus manos\, si no pongo el dedo en el lugar de los clavos y la mano en su costado\, no lo creeré”. \nOcho días más tarde\, estaban de nuevo los discípulos reunidos en la casa\, y estaba con ellos Tomás. Entonces apareció Jesús\, estando cerradas las puertas\, se puso en medio de ellos y les dijo: “¡La paz esté con ustedes!” \nLuego dijo a Tomás: “Trae aquí tu dedo: aquí están mis manos. Acerca tu mano: Métela en mi costado. En adelante no seas incrédulo\, sino hombre de fe”. \nTomás respondió: \n“¡Señor mío y Dios mío!” Jesús le dijo: “Ahora crees\, porque me has visto. ¡Felices los que creen sin haber visto!” \nJesús realizó además muchos otros signos en presencia de sus discípulos\, que no se encuentran relatados en este Libro. Estos han sido escritos para que ustedes crean que Jesús es el Mesías\, el Hijo de Dios\, y creyendo\, tengan Vida en su Nombre. \nLa reflexión del padre Adalberto Sierra
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SUMMARY:Lunes de la segunda semana de Pascua
DESCRIPTION:PRIMERA LECTURA \nLos saluda mi hijo Marcos. \nLectura de la primera Carta del Apóstol san Pedro 5\, 5b-14 \nQueridos hermanos: \nQue cada uno se revista de sentimientos de humildad para con los demás\, porque “Dios se opone a los orgullosos y da su gracia a los humildes”. Humíllense bajo la poderosa mano de Dios\, para que Él los eleve en el momento oportuno. Descarguen en Él todas sus inquietudes\, ya que Él se ocupa de ustedes. \nSean sobrios y estén siempre alerta\, porque su enemigo\, el diablo\, ronda como un león rugiente\, buscando a quien devorar. \nResístanlo firmes en la fe\, sabiendo que sus hermanos dispersos por el mundo padecen los mismos sufrimientos que ustedes. El Dios de toda gracia\, que nos ha llamado a su gloria eterna en Cristo Jesús\, después que hayáis padecido un poco\, los restablecerá y confirmará\, los hará fuertes e inconmovibles. ¡A Él sea la gloria y el poder eternamente! Amén. \nLes escribo estas breves palabras por medio de Silvano\, a quien considero un hermano fiel\, para exhortarlos y atestiguar que ésta es la verdadera gracia de Dios: permanezcan adheridos a ella. \nLa Iglesia de Babilonia\, que ha sido elegida como ustedes\, los saluda\, lo mismo que mi hijo Marcos. Salúdense los unos a los otros con un beso de amor fraternal. \nQue descienda la paz sobre todos ustedes\, los que están unidos a Cristo. \nSALMO RESPONSORIAL 88\, 2-3. 6-7. 16-17 \nR/. ¡Cantaré eternamente la misericordia del Señor! \nCantaré eternamente el amor del Señor\, proclamaré tu fidelidad por todas las generaciones. Porque tú has dicho: Mi amor se mantendrá eternamente\, mi fidelidad está afianzada en el cielo. \nEl cielo celebre tus maravillas\, Señor\, y tu fidelidad en la asamblea de los santos\, porque\, ¿quién es comparable al Señor en las alturas? ¿Quién es como el Señor entre los hijos de Dios? \n¡Feliz el pueblo que sabe aclamarte! Ellos caminarán a la luz de tu rostro; se alegrarán sin cesar en tu Nombre\, serán exaltados a causa de tu justicia. \n\nEVANGELIO\n\nACLAMACIÓN AL EVANGELIO  1Cor 1\, 23a. 24 \nAleluya. \nNosotros predicamos a un Cristo crucificado\, fuerza y sabiduría de Dios. Aleluya \nEVANGELIO \nAnuncien el Evangelio a toda la creación. \n+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos  16\, 15-20 \nJesús resucitado se apareció a los Once y les dijo: \n“Vayan por todo el mundo\, anuncien la Buena Noticia a toda la creación. El que crea y se bautice\, se salvará. El que no crea\, se condenará. \nY estos prodigios acompañarán a los que crean: arrojarán a los demonios en mi Nombre y hablarán nuevas lenguas; podrán tomar a las serpientes con sus manos\, y si beben un veneno mortal\, no les hará ningún daño; impondrán las manos sobre a los enfermos y los sanarán”. \nDespués de decirles esto\, el Señor Jesús fue llevado al cielo y está sentado a la derecha de Dios. \nEllos fueron a predicar por todas partes\, y el Señor los asistía y confirmaba su palabra con los milagros que la acompañaban. \nLa reflexión del padre Adalberto Sierra
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SUMMARY:Martes de la segunda semana de Pascua
DESCRIPTION:PRIMERA LECTURA \nUn solo corazón y una sola alma. \nLectura de los Hechos de los Apóstoles    4\, 32-37 \nLa multitud de los creyentes tenía un solo corazón y una sola alma. Nadie consideraba sus bienes como propios\, sino que todo era común entre ellos. \nLos Apóstoles daban testimonio con mucho poder de la resurrección del Señor Jesús y gozaban de gran estima. \nNinguno padecía necesidad\, porque todos los que poseían tierras o casas las vendían y ponían el dinero a disposición de los Apóstoles\, para que se distribuyera a cada uno según sus necesidades. \nY así José\, llamado por los Apóstoles Bernabé -que quiere decir hijo del consuelo-\, un levita nacido en Chipre que poseía un campo\, lo vendió\, y puso el dinero a disposición de los Apóstoles. \nSALMO RESPONSORIAL     92\, 1-2. 5 \nR/. ¡Reina el Señor\, revestido de majestad! \n¡Reina el Señor\, revestido de majestad! El Señor se ha revestido\, se ha ceñido de poder. El mundo está firmemente establecido: ¡no se moverá jamás! \nTu trono está firme desde siempre\, Tú existes desde la eternidad. Tus testimonios\, Señor\, son dignos de fe\, la santidad embellece tu Casa a lo largo de los tiempos. \n\nEVANGELIO\n\nACLAMACIÓN AL EVANGELIO   Jn 3\, 14-15 \nAleluya. \nEs necesario que el Hijo del hombre sea levantado en alto\, para que todos los que creen en Él tengan Vida eterna. Aleluya. \nEVANGELIO \nNadie ha subido al cielo\, sino el que descendió del cielo\, el Hijo del hombre. \n+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan   3\, 7b-15 \nJesús dijo a Nicodemo: \n“Ustedes tienen que renacer de lo alto. El viento sopla donde quiere: tú oyes su voz\, pero no sabes de dónde viene ni a dónde va. Lo mismo sucede con todo el que ha nacido del Espíritu”. \n“¿Cómo es posible todo esto?”\, le volvió a preguntar Nicodemo. \nJesús le respondió: “¿Tú\, que eres maestro en Israel\, no sabes estas cosas? \nTe aseguro que nosotros hablamos de lo que sabemos y damos testimonio de lo que hemos visto\, pero ustedes no aceptan nuestro testimonio. Si no creen cuando les hablo de las cosas de la tierra\, ¿cómo creerán cuando les hable de las cosas del cielo? Nadie ha subido al cielo\, sino el que descendió del cielo\, el Hijo del hombre que está en el cielo. \nDe la misma manera que Moisés levantó en alto la serpiente en el desierto\, también es necesario que el Hijo del hombre sea levantado en alto\, para que todos los que creen en Él tengan Vida eterna”. \nLa reflexión del padre Adalberto Sierra
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SUMMARY:Miércoles de la segunda semana de Pascua
DESCRIPTION:PRIMERA LECTURA \nLos hombres que ustedes arrestaron están en el Templo y enseñan al pueblo. \nLectura de los Hechos de los Apóstoles    5\, 17-26 \nEl Sumo Sacerdote con todos sus partidarios\, los de la secta de los saduceos\, llenos de envidia\, hicieron arrestar a los Apóstoles y los enviaron a la prisión pública. \nPero durante la noche\, el Ángel del Señor abrió las puertas de la prisión y los hizo salir. Luego les dijo: “Vayan al Templo y anuncien al pueblo todo lo que se refiere a esta nueva Vida”. Los Apóstoles\, obedeciendo la orden\, entraron en el Templo en las primeras horas del día\, y se pusieron a enseñar. \nEntre tanto\, llegaron el Sumo Sacerdote y sus partidarios\, convocaron al Sanedrín y a todo el Senado del pueblo de Israel\, y mandaron a buscarlos a la cárcel. Cuando llegaron los guardias a la prisión\, no los encontraron. \nEntonces volvieron y dijeron: “Encontramos la prisión cuidadosamente cerrada y a los centinelas de guardia junto a las puertas\, pero cuando las abrimos\, no había nadie adentro”. \nAl oír esto\, el jefe del Templo y los sumos sacerdotes quedaron perplejos y no podían explicarse qué había sucedido. En ese momento llegó uno\, diciendo: “Los hombres que ustedes arrestaron\, están en el Templo y enseñan al pueblo”. \nEl jefe de la guardia salió con sus hombres y trajeron a los Apóstoles\, pero sin violencia\, por temor de ser apedreados por el pueblo. \nSALMO RESPONSORIAL    33\, 2-9 \nR/. El Señor escucha al pobre que lo invoca. \nBendeciré al Señor en todo tiempo\, su alabanza estará siempre en mis labios. Mi alma se gloría en el Señor: que lo oigan los humildes y se alegren. \nGlorifiquen conmigo al Señor\, alabemos su Nombre todos juntos. Busqué al Señor: Él me respondió y me libró de todos mis temores. \nMiren hacia Él y quedarán resplandecientes\, y sus rostros no se avergonzarán. Este pobre hombre invocó al Señor: Él lo escuchó y lo salvó de sus angustias. \nEl Ángel del Señor acampa en torno de sus fieles\, y los libra. ¡Gusten y vean qué bueno es el Señor! ¡Felices los que en Él se refugian! \n\nEVANGELIO\n\nACLAMACIÓN AL EVANGELIO    Jn 3\, 16 \nAleluya. \nDios amó tanto al mundo\, que entregó a su Hijo único; todo el que cree en Él tiene Vida eterna. Aleluya. \nEVANGELIO \nDios envió a su Hijo para que el mundo se salve por Él. \n+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan  3\, 16-21 \nDijo Jesús: \nDios amó tanto al mundo\, que entregó a su Hijo único para que todo el que cree en Él no muera\, sino que tenga Vida eterna. \nPorque Dios no envió a su Hijo para juzgar al mundo\, sino para que el mundo se salve por Él. El que cree en Él no es condenado\, el que no cree ya está condenado\, porque no ha creído en el Nombre del Hijo único de Dios. \nEn esto consiste el juicio: la luz vino al mundo\, y los hombres prefirieron las tinieblas a la luz\, porque sus obras eran malas. \nTodo el que obra mal odia la luz y no se acerca a ella\, por temor de que sus obras sean descubiertas. \nEn cambio\, el que obra conforme a la verdad se acerca a la luz\, para que se ponga de manifiesto que sus obras han sido hechas en Dios. \nLa reflexión del padre Adalberto Sierra \nLos acontecimientos que estamos meditando en el libro de los Hechos de los Apóstoles se narran en el trasfondo del éxodo. Es la pascua de la Iglesia. Los sumos sacerdotes\, cual nuevos faraones\, meten en la cárcel a todos los apóstoles\, pero el Ángel del Señor los libera. En este libro\, la figura del Ángel del Señor asume unos rasgos muy definidos. En el Antiguo Testamento\, se refiere a la presencia y actividad liberadora del Señor\, nombre que ahora se reserva casi en exclusiva a Jesús (excepto cuando se citan o aluden textos del Antiguo Testamento)\, en tanto que a Dios se lo llama así («Dios»)\, o se le da el nombre cristiano de Padre.\nEl amor de Dios\, y\, por tanto\, el amor del cristiano\, no es un sentimentalismo fácil y romántico\, sino una relación comprometida y constructiva cuya finalidad consiste en la salvación de aquellos a quienes se ama. El amor de Dios es salvador. Amar es salvar\, y salvar es infundir vida. \n1. Primera lectura (Hch 5\,17-26).\nLa «rabia» del partido saduceo\, al cual pertenecen en su gran mayoría los sumos sacerdotes y los senadores\, toma nota de la ruptura de la comunidad con el culto del templo\, y esto los alarma. Por eso apresan a los apóstoles delante de la gente\, con el propósito de amedrentar\, pero el Ángel del Señor\, como en Egipto\, los rescata en aquella «noche». En el libro de los Hechos\, este «Ángel del Señor» (el «mensajero» del Dios del éxodo) se identifica con Jesús en su aspecto liberador. La figura del Antiguo Testamento se interpreta a la luz de Jesús. Cuando va a subrayar su aspecto salvador\, el libro usa su nombre propio («Jesús»: el Señor salva). El Ángel del Señor los envía de nuevo a cumplir la misión ante «el pueblo» (es decir\, Israel)\, que debe comenzar por Jerusalén (cf. Lc 24\,47-48) y que se ha de cumplir íntegramente. La liberación de la que han sido objeto es para que estén disponibles para la misión. Este paso («pascua») lo indica el libro contrastando la «noche» de la cárcel con el «alba» cuando ellos «se pusieron a enseñar».\nLa acción represiva pierde su efecto ante la obra interiormente liberadora del «Ángel del Señor» (Jesús). Aunque la «cárcel» permanece\, y el calabozo sigue siendo un reclusorio que atemoriza\, a los guardias les sorprende que los «presos» sigan libres y haciendo uso público de su libertad. El aparato represivo ha perdido su poder sobre los liberados por Jesús\, el «Ángel del Señor».\nLos apóstoles\, como antaño Moisés\, deben explicarle al pueblo «este modo de vida»\, es decir\, la liberación que acontece por medio de Jesús. El sumo sacerdote junto con su partido convoca «el Consejo\, a saber\, el Senado en pleno». Esta doble designación (Consejo\, Senado) alude al grupo de ancianos (γερουσία) que asistía a Moisés. Los actuales ancianos se oponen a la obra liberadora que apoyaron los antiguos. Los que antes se sentían libres y con capacidad de encarcelar\, fueron presa del despiste; los que estaban presos\, en cambio\, fueron liberados y cooperan con el Dios del éxodo. Ya no hay prisión que pueda retenerlos. Dios ha invalidado la cárcel de los dirigentes (el miedo). De las acciones\, los apóstoles han pasado a la enseñanza sobre Jesús. El pueblo se pone de su parte y se debilita el poder de los dirigentes asesinos. Aunque los apóstoles todavía no hacen pleno uso de su libertad\, Dios interviene para liberarlos con el fin de que ellos cooperen con él en la realización de su designio.\nYa los guardias tienen que tomar precauciones («sin emplear la fuerza»)\, porque les causa temor el respaldo que el pueblo les da a los misioneros. \n2. Evangelio (Jn 3\,16-21).\n«Dios es amor» (1Jn 4\,7.16)\, y demuestra ese amor con el don de su Hijo\, que es como darse a sí mismo\, para que el que lo acepte tenga vida y no perezca. La fe consiste en aceptar a ese Dios que se entrega por medio de Jesús y como él. Esta aceptación implica un cambio\, una conversión. No se trata de un Dios que sentencia y condena\, sino del Dios que en Jesús ofrece la oportunidad de salvarse. Nótese que dice: «para que el mundo por él se salve» (v. 17). El mundo (en este caso\, la humanidad) no es un objeto pasivo sino agente activo de su propia salvación. Por eso\, aunque Dios tiene un designio universal de salvación\, el mundo es responsable de salvarse. Se perciben así dos actitudes: el que le da su adhesión a Jesús y el que no.\n• La condición de «Hijo único de Dios» (ὅτι μὴπεπίστευκεν εἰς τὸ ὄνομα τοῦ μονογενοῦς υἱοῦ τοῦ θεοῦ\, lit.: «por no haber creído en el nombre del Hijo único de Dios») vale por «hijo amado» (cf. Gén 22\,2). Negar la adhesión de fe a Jesús es dar sentencia contra sí mismo\, renunciar a la posibilidad de vida plena que él ofrece. Eso es cerrarse al amor manifestado por Dios mediante este hijo singular. Esta es la opción de «los hombres»\, los que no se dejan guiar por el Espíritu\, sino por «la tiniebla» –la ideología embustera–\, por ser partidarios del «pecado del mundo» –la injusticia de la sociedad perversa–\, que mata. Su actuación es «perversa»\, por eso detestan la luz\, es decir\, a Jesús\, porque él denuncia la perversidad de sus obras.\n• En cambio\, el que tiene una conducta favorable a la vida humana\, da su adhesión de fe a Jesús y se exime de toda sentencia; eso es practicar la «lealtad» (ἀλήθεια\, lit.: «la verdad»)\, o sea\, el amor leal/fiel\, como él. Por eso\, le da su adhesión a Jesús\, no teme acercarse a él\, pues sus actuaciones son coherentes con esa adhesión al Señor\, que es su modelo de vida\, y no tiene que avergonzarse de sus obras\, porque se inspira en él. Aquí se aprecia claro que la adhesión a la persona\, la obra y el mensaje de Jesús está preparada y precedida al optar por la «lealtad». El que está de parte de la verdad y de la justicia muestra una actitud favorable a la vida humana\, a la realización humana\, y\, por eso\, se siente atraído por Jesús y se acerca a él\, porque encuentra en él la confirmación de su opción. Jesús responde a sus anhelos\, y se le ofrece como su mejor aliado para realizarlos.\nResaltan las características fundamentales del amor de Dios: universalidad\, gratuidad y fidelidad. Jesús es el revelador de este amor (cf. 1\,17-18)\, a la vez antiguo y nuevo (cf. 1Jn 1\,7-8). \nPara hacer eficaz la misión que Dios quiere confiarnos\, es necesario tomar en serio el señorío de Jesucristo y asumirlo. Esto no consiste en someterse a él\, sino en aprender la libertad del Hijo del Hombre\, la que procede del Espíritu\, es decir\, la libertad para amar. Esta libertad implica la opción de ser «hijo de Dios» como Jesús. En el fondo\, significa cumplir el viejo sueño de «ser como Dios» (cf. Gén 3\,5).\nLa adhesión de fe a Jesús como el Hijo único del Padre resulta ser opción de fe en el ser humano\, tal como este se revela en Jesús. Él es «el Hombre»\, la máxima expresión de humanidad. Es el Hombre-Dios\, en quien el Padre señala el modelo humano\, el ideal que todo ser humano acepta como propuesta para alcanzar así su propia plenitud humana. En él se encuentra la libertad que todo ser humano requiere para realizarse y amar sin ataduras egoístas ni miedos.\nPor eso\, cuando en la comunión eucarística lo recibimos con un entusiasmado «amén» (término hebreo de la misma raíz que «fe»)\, nos abrazamos a él con el propósito cada día más firme de ser felices como él.
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SUMMARY:Jueves de la segunda semana de Pascua
DESCRIPTION:PRIMERA LECTURA \nNosotros somos testigos de estas cosas; nosotros y el Espíritu Santo. \nLectura de los Hechos de los Apóstoles   5\, 27-33 \nLos guardias hicieron comparecer a los Apóstoles ante el Sanedrín\, y el Sumo Sacerdote les dijo: “Nosotros les habíamos prohibido expresamente predicar en ese Nombre\, y ustedes han llenado Jerusalén con su doctrina. ¡Así quieren hacer recaer sobre nosotros la sangre de ese hombre!” \nPedro\, junto con los Apóstoles\, respondió: “Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres. El Dios de nuestros padres ha resucitado a Jesús\, al que ustedes hicieron morir suspendiéndolo del patíbulo. A Él\, Dios lo exaltó con su poder\, haciéndolo Jefe y Salvador\, a fin de conceder a Israel la conversión y el perdón de los pecados.  Nosotros somos testigos de estas cosas\, nosotros y el Espíritu Santo que Dios ha enviado a los que le obedecen”. \nAl oír estas palabras\, ellos se enfurecieron y querían matarlos. \nSALMO RESPONSORIAL    33\, 2. 9. 17-20 \nR/. El Señor escucha al pobre que lo invoca. \nBendeciré al Señor en todo tiempo\, su alabanza estará siempre en mis labios. ¡Gusten y vean qué bueno es el Señor! ¡Felices los que en Él se refugian! \nEl Señor rechaza a los que hacen el mal para borrar su recuerdo de la tierra. Cuando ellos claman\, el Señor los escucha y los libra de todas sus angustias. \nEl Señor está cerca del que sufre y salva a los que están abatidos. El justo padece muchos males\, pero el Señor lo libra de ellos. \n\nEVANGELIO\n\nACLAMACIÓN AL EVANGELIO   Jn 20\, 29 \n“Ahora crees\, Tomás\, porque me has visto. ¡Felices los que creen sin haber visto!”\, dice el Señor.  Aleluya. \nEVANGELIO \nEl Padre ama al Hijo y ha puesto todo en sus manos. \n+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan   3\, 31-36 \nHablando acerca de Jesús\, Juan Bautista dijo: \nEl que viene de lo alto está por encima de todos. El que es de la tierra pertenece a la tierra y habla de la tierra. \nEl que vino del cielo está por encima de todo. Él da testimonio de lo que ha visto y oído\, pero nadie recibe su testimonio. \nEl que recibe su testimonio certifica que Dios es veraz. El que Dios envió dice las palabras de Dios\, porque Dios le da el Espíritu sin medida. El Padre ama al Hijo y ha puesto todo en sus manos. \nEl que cree en el Hijo tiene Vida eterna. El que se niega a creer en el Hijo no verá la Vida\, sino que la ira de Dios pesa sobre él. \nLa reflexión del padre Adalberto Sierra \nTodavía muchos cristianos equiparan el Nuevo Testamento al Antiguo\, porque no han tomado conciencia de la enorme diferencia que hay entre la Ley y el Espíritu de Jesús. Pero esto no se resuelve con una discusión académica\, sino con la experiencia de fe. Ser cristiano es mucho más que saber\, es vivir y conocer por experiencia el seguimiento de Jesús. Al principio\, los discípulos de Jesús oscilaban entre su experiencia del Señor y las tradiciones en las que fueron educados en la sinagoga; por eso se observan en ellos ambigüedades que poco a poco se irán aclarando.\nEl cumplimiento de la promesa de Dios sorprende\, y también exige apertura. La Ley de Moisés era anuncio profético de dicha promesa. Los profetas se basaron en su experiencia y expresaron esa experiencia con imágenes\, figuras\, metáforas\, tratando de hacerla inteligible. Quedarse en la «letra» de sus escritos\, sin abrirse al «espíritu» de sus oráculos\, encerraba la promesa en estrechos límites de comprensión. Por eso\, cuando el cumplimiento desborda las expectativas\, algunos\, en nombre de la Ley\, se resisten a aceptar tanto derroche de generosidad. \n1. Primera lectura (Hch 5\,27-33).\nEl Ángel del Señor mandó a los apóstoles que\, «de pie» (como testigos)\, le hablaran al pueblo en el templo sobre todo lo referente a «este modo de vida». Ahora\, «de pie»\, son acusados por el sacerdote ante el Consejo de desobedecer a Dios (porque no les obedecen a ellos). Sin saberlo y sin proponérselo\, los acusadores testifican que los apóstoles han cumplido la primera parte de la misión que les confió Jesús (llamado a la enmienda y la conversión\, comenzando por Jerusalén: Lc 24\,47). El Consejo entiende que los apóstoles responsabilizan a sus integrantes\, los senadores y sumos sacerdotes\, de la muerte violenta de Jesús\, al cual los apóstoles declaran inocente. Esta denuncia\, sin embargo\, no provoca una reacción de enmienda de su parte –que consistiría en\, por lo menos\, arrepentirse de haberlo entregado a la muerte– ni tampoco adhesión a la persona de Jesús –que sería la fe en él–; el sumo sacerdote descarta de plano ambas cosas.\nPedro se hace vocero del grupo. Nótese que Lucas no dice que Pedro tomó la palabra «lleno del Espíritu Santo». Ese Dios que el sacerdote invoca fue precisamente el que resucitó al Jesús que ellos condenaron a morir como un maldito de Dios («colgándolo de un madero»: cf. Deu 21\,23); además\, lo exaltó como Jefe y Salvador en favor de Israel. Según esta presentación\, Pedro afirma que la resurrección es prácticamente una entronización en la que Jesús es constituido Mesías\, lo que de algún modo oscurece la misión histórica de Jesús o\, por lo menos\, justifica el hecho de que no lo hayan reconocido como tal antes de su resurrección.\nDe nuevo\, Pedro pierde de vista aquí que este mensaje es para todas las naciones (cf. Lc 24\,47). De todos modos –afirma–\, Dios solo les da el Espíritu Santo a quienes libremente le obedecen (πειθαρχέω); si ellos\, los apóstoles\, lo recibieron\, en tanto que los sacerdotes no\, queda claro que quienes así obedecen a Dios son los apóstoles\, no los sumos sacerdotes. Así que los testigos a favor de Jesús son los Once («nosotros») y el Espíritu Santo\, o sea\, muchos más de los que exige la Ley de Moisés («dos o tres»). El Espíritu Santo aparece como ratificación del testimonio que dan los apóstoles.\nPor eso los sacerdotes quieren darles muerte a los apóstoles. El que no obedece a Dios mata al hombre (ellos mataron a Jesús); el que le obedece recibe el Espíritu Santo (posee la vida eterna y la comunica). La inocencia de Jesús y los suyos se demuestra porque dan vida. \n2. Evangelio (Jn 3\,31-36).\nEl evangelista hace una confrontación entre Moisés y Jesús en función de sus respectivos papeles en el designio de Dios. Por eso no los señala por sus nombres propios (no se dirime un asunto personal)\, sino por la función que desempeñan\, o sea\, lo que son y lo que hacen al cumplir cada uno su misión\, Moisés como «amigo» de Dios\, Jesús como su Hijo:\n2.1. «El que viene de arriba» es Jesús. De él afirma que:\n• Está por encima de todos. Él es el valor de referencia\, «por encima» incluso de la Ley mosaica.\n• Da testimonio de lo que ha visto y oído. Por ser «el Hijo»\, su testimonio tiene plena autoridad.\n• Su testimonio resulta del todo inaceptable para aquellos que se encierran en la letra de la Ley.\n• Quien lo acepta certifica la fidelidad de Dios a su promesa\, admitiendo que esta era el Espíritu.\n2.2. «El que es de la tierra» es Moisés. De él afirma que:\n• Es de la tierra\, es decir\, está condicionado por el espacio y el tiempo en que vive.\n• Se define a sí mismo en los límites de una perspectiva sociocultural determinada.\n• Habla desde la tierra\, condicionado por esa perspectiva histórica y sociocultural.\n2.3. Balance de la confrontación:\n• El que viene de arriba revela mejor las exigencias de Dios que todos los que son «de la tierra».\n• El que viene de arriba «da testimonio»\, en tanto que el que es de la tierra simplemente «habla».\nEl enviado de Dios\, «el que viene de arriba»)\, propone las «exigencias» (τὰ ῥήματα) de Dios\, en oposición a los «mandamientos» de Moisés: estos se redujeron a ser mero requerimiento exterior; las propuestas de Jesús\, en cambio\, comunican el Espíritu de Dios\, y este imprime un dinamismo interior de amor y de vida que capacita para cumplir libre y gozosamente las exigencias de Dios. Jesús no es uno más de la larga serie de los enviados de Dios\, él es su «Hijo»\, en cuya actividad autónoma y soberana («manos») se manifiesta el mismo Dios. Por tanto\, darle adhesión a él es optar por la realización plena («vida eterna») de sí mismo; no escucharlo es privarse de la propia felicidad\, ser un réprobo de Dios («la cólera o reprobación de Dios queda sobre él»). \nMoisés tuvo un encargo divino\, sí\, pero en función del que había de venir. Era preciso tener en cuenta que:\n• Ese encargo era provisional\, pasajero.\n• Su mensaje\, incompleto\, parcial.\n• Su horizonte\, limitado\, situado.\nMoisés estuvo condicionado por la época\, la geografía y la cultura en las que vivió. Jesús no. Por eso\, en el prólogo\, el evangelista afirma:\n• «La Ley se dio por medio de Moisés; el amor y la lealtad han existido por medio de Jesús\, Mesías» (Jn 1\,17). Jesús infunde el Espíritu.\n• «A la divinidad nadie jamás la ha visto; un Hijo único\, Dios\, el que está de cara al Padre\, él ha sido la explicación» (Jn 1\,18). Jesús está «por encima de todos».\nEsto hay que tenerlo presente a la hora de recibir la comunión eucarística. Cuando comulgamos nos hacemos solidarios con Jesús\, porque él nos da la vida eterna.\nNota. A modo de información\, la frase «hay que obedecer a Dios antes que a los hombres»\, que el códice vaticano (B) atribuye a Pedro\, el códice Beza (D) la atribuye al sacerdote. Según el códice B\, Pedro arguye que Dios se expresa por medio de Jesús\, y los sumos sacerdotes son «los hombres». Por eso los apóstoles siguen las instrucciones de Jesús y no las de los sacerdotes. Según el códice D\, los sacerdotes pretenden que se les obedezca a ellos\, porque ellos representan a Dios. Pretensión a la que Pedro se opone con dos argumentos:\n1. Dios (el que ellos invocan\, «el Dios de nuestros antepasados») resucitó a Jesús (a quien ellos condenaron como maldito de Dios «colgándolo de un madero»).\n2. Dios da el Espíritu Santo a los que le obedecen y los hace testigos de todo lo que concierne al resucitado; los sacerdotes ni tienen el Espíritu ni son testigos de Jesús.
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SUMMARY:Viernes de la segunda semana de Pascua
DESCRIPTION:PRIMERA LECTURA \nSalieron dichosos\, de haber sido considerados dignos de padecer por el Nombre de Jesús. \nLectura de los Hechos de los Apóstoles    5\, 34-42 \nUn fariseo\, llamado Gamaliel\, que era doctor de la Ley\, respetado por todo el pueblo\, se levantó en medio del Sanedrín. Después de hacer salir por un momento a los Apóstoles\, dijo a los del Sanedrín: \n“Israelitas\, cuídense bien de lo que van a hacer con esos hombres. Hace poco apareció Teudas\, que pretendía ser un personaje\, y lo siguieron unos cuatrocientos hombres; sin embargo\, lo mataron\, sus partidarios se dispersaron\, y ya no queda nada. \nDespués de él\, en la época del censo\, apareció Judas de Galilea\, que también arrastró mucha gente: igualmente murió\, y todos sus partidarios se dispersaron. Por eso\, ahora les digo: No se metan con esos hombres y déjenlos en paz\, porque si lo que ellos intentan hacer viene de los hombres\, se destruirá por sí mismo\, pero si verdaderamente viene de Dios\, ustedes no podrán destruirlos y correrán el riesgo de embarcarse en una lucha contra Dios”. \nLos del Sanedrín siguieron su consejo: llamaron a los Apóstoles\, y después de hacerlos azotar\, les prohibieron hablar en el Nombre de Jesús y los soltaron. \nLos Apóstoles\, por su parte\, salieron del Sanedrín\, dichosos de haber sido considerados dignos de padecer por el Nombre de Jesús. Y todos los días\, tanto en el Templo como en las casas\, no cesaban de enseñar y de anunciar la Buena Noticia de Cristo Jesús. \nSALMO RESPONSORIAL    26\, 1. 4. 13-14 \nR/. El Señor es mi luz y mi salvación. \nEl Señor es mi luz y mi salvación\, ¿a quién temeré? El Señor es el baluarte de mi vida\, ¿ante quién temblaré? \nUna sola cosa he pedido al Señor\, y esto es lo que quiero: vivir en la Casa del Señor todos los días de mi vida\, para gozar de la dulzura del Señor y contemplar su Templo. \nYo creo que contemplaré la bondad del Señor en la tierra de los vivientes. Espera en el Señor y sé fuerte; ten valor y espera en el Señor. \n\nEVANGELIO\n\nACLAMACIÓN AL EVANGELIO     Mt 4\, 4b \nAleluya. \nEl hombre no vive solamente de pan\, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios. Aleluya. \nEVANGELIO \nDistribuyó a los que estaban sentados\, dándoles todo lo que quisieron. \n+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan   6\, 1-15 \nJesús atravesó el mar de Galilea\, llamado Tiberíades. Lo seguía una gran multitud\, al ver los signos que hacía sanando a los enfermos. Jesús subió a la montaña y se sentó allí con sus discípulos. Se acercaba la Pascua\, la fiesta de los judíos. \nAl levantar los ojos\, Jesús vio que una gran multitud acudía a Él y dijo a Felipe: “¿Dónde compraremos pan para darles de comer?” \nÉl decía esto para ponerlo a prueba\, porque sabía bien lo que iba a hacer. \nFelipe le respondió: “Doscientos denarios no bastarían para que cada uno pudiera comer un pedazo de pan”. \nUno de sus discípulos\, Andrés\, el hermano de Simón Pedro\, le dijo: “Aquí hay un niño que tiene cinco panes de cebada y dos pescados\, pero ¿qué es esto para tanta gente?” \nJesús le respondió: “Háganlos sentar”. \nHabía mucho pasto en ese lugar. Todos se sentaron y eran uno cinco mil hombres. Jesús tomó los panes\, dio gracias y los distribuyó a los que estaban sentados. Lo mismo hizo con los pescados\, dándoles todo lo que quisieron. \nCuando todos quedaron satisfechos\, Jesús dijo a sus discípulos: “Recojan los pedazos que sobran\, para que no se pierda nada”. Los recogieron y llenaron doce canastas con los pedazos que sobraron de los cinco panes de cebada. \nAl ver el signo que Jesús acababa de hacer\, la gente decía: “Éste es\, verdaderamente\, el Profeta que debe venir al mundo”. \nJesús\, sabiendo que querían apoderarse de Él para hacerlo rey\, se retiró otra vez solo a la montaña. \nLa reflexión del padre Adalberto Sierra \nEn algún momento hay que plantearse la pregunta de cómo salirse del «mundo» (el sistema social injusto) para vivir en «el reino de Dios» la libertad de los hijos\, cómo podemos pasar del reino de las tinieblas a «la luz de la vida» (cf. Jn 8\,12). Jesús ofrece un éxodo superior al de Moisés\, pero –en la lectura que hoy presenta el libro de los Hechos de los Apóstoles– este transita entre la hostilidad abierta de los enemigos y una aparente alianza con amistades «estratégicas». El apoyo de los fariseos no es necesariamente un acuerdo en lo fundamental\, puede ser una maña de su parte para manipular la naciente Iglesia\, quizás con el secreto propósito de recuperarla para sí.\nEl nuevo éxodo genera autonomía e independencia. El reino de Dios es una realidad distinta del «mundo» que es opresor\, explotador y excluyente. Los seguidores de Jesús no solo manifiestan simpatía por la causa de los débiles\, requieren creatividad para imaginar y realizar el orden nuevo de forma coherente con el amor universal que proponen y testimonian. \n1. Primera lectura (Hch 5\,34-42).\nDespués de la arremetida del partido saduceo contra los apóstoles\, ahora interviene el partido fariseo a su favor. Gamaliel recuerda hechos pasados para recomendarle al Sanedrín que no se precipite. Quizás simpatiza con la enseñanza de los apóstoles sobre la resurrección\, pero también lo mueve su convicción de que los hechos deben darse por sí mismos según el querer de Dios. Además\, Pedro habló del arrepentimiento y del perdón de los pecados (sin mencionar el nombre de Jesús: cf. Lc 24\,47) y se refirió solo a Israel\, o sea\, dejó vacíos que permitieron que Gamaliel se sintiera identificado con ellos en esos puntos\, y por eso intervino a su favor.\nLas sublevaciones nacionalistas fracasaron. Si Teudas se presentó como el Mesías y Judas afirmó la realeza de Dios sobre Israel\, pero ambos fracasaron\, los apóstoles que presentan a Jesús como Mesías y anuncian el reinado de Dios pueden también fracasar o –si Dios está de su parte– tener éxito («éxodo»). Los dirigentes perciben a los apóstoles como un grupo nacionalista. El consejo de Gamaliel es que los dejen y esperen: si ellos son eso\, fracasarán; si no\, el Sanedrín se expone a resistirse a Dios. Escuchan a medias: los dejan en libertad\, pero los azotan para poder justificar su detención y el interrogatorio. Pero\, de hecho\, ya están tolerados por las autoridades.\nLos apóstoles se alegran de haber sido ultrajados por proclamar a Jesús y se dedican a una doble actividad: enseñar y evangelizar (primera aparición de este verbo en Hch)\, tanto en público (en el templo) como en privado (en las casas). El contenido de su mensaje («la buena noticia de que Jesús es el Mesías») resulta ambigua\, pero es cierto que han roto con el templo como institución. Culmina así la primera parte del itinerario determinado por Jesús a los apóstoles (cf. 1\,8: «…en Jerusalén…»). Con altibajos\, ellos van creciendo como «apóstoles» (misioneros) y van perfilando su identidad como cristianos. Jesús no les dejó un modelo preestablecido\, sino su Espíritu. Ellos van creando y puliendo su propio estilo de ser cristianos. \n2. Evangelio (Jn 6\,1-15).\nEste relato plasma el deseo de Jesús de sacar el pueblo de la opresión para llevarlo a la libertad.\n1. El nuevo éxodo.\nJesús toma la iniciativa\, atraviesa el mar. Su «éxodo» es abierto a los israelitas y a los paganos\, lo que se expresa con la doble denominación del lugar: «mar de Galilea (de Tiberíades)»; además\, la gran multitud lo sigue\, él no la empuja; sus «señales»\, a diferencia de las de Moisés\, son acciones a favor de los débiles (obras de amor) y no en contra de los poderosos (signos de mayor poder).\n2. La subida al monte.\nEn primer lugar\, a diferencia de la subida de Moisés al «monte»\, que tiene sus restricciones en lo que se refiere a sus acompañantes (cf. Éxo 24\,1-2.9-14)\, Jesús sube con sus discípulos\, se sienta y se queda allí con ellos. En segundo lugar\, es importante tomar nota de la ocasión en la que se dan los hechos: el narrador señala el contexto de Pascua; es la fiesta de la liberación\, lo que sitúa este acontecimiento en contexto de «éxodo» (salida de la esclavitud).\n3. La crisis y su solución.\nY surge enseguida una inquietud: cómo saciar el ansia de vida de las multitudes. Lo primero que se observa es la incapacidad del reino del dinero para dar respuesta a esta inquietud. Por otro lado\, los discípulos de Jesús están dispuestos\, pero al mismo tiempo hay entre ellos desaliento: la tarea parece que los desborda. Entonces se abre paso una indicación de Jesús que hace pasar las masas («multitudes») a personas («esos hombres»). Por allí comienzan la solución de la crisis y el éxodo\, por avivar la conciencia de dignidad y libertad en las personas.\n4. El pan sobreabundante.\nEl narrador hace notar la causa y el efecto de dicha decisión de Jesús. Al señalar que «aquellos hombres» eran adultos (ἄνδρες) y «como 5000»\, da a entender que se trata de grupos análogos a los de las comunidades de profetas de las cuales habla el segundo libro de los reyes\, o sea\, son hombres disponibles para el Espíritu Santo. Y en esto radica su adultez. La bendición indica que Dios es el dador de vida\, y de una vida para compartir\, porque es el dador de los alimentos. El hecho de que todos queden saciados y que se recojan los excedentes indica que se trata de una comunidad al mismo tiempo responsable y sostenible\, y que Jesús quiere garantizar su futuro.\n5. La frustración del éxodo.\nDespués de ser «hombres adultos»\, disponibles para el Espíritu Santo\, vuelven a ser simplemente «hombres»\, personas\, por su errada comprensión de Jesús\, la cual manifiestan intentando hacerlo rey al estilo de los reyes paganos. Quieren que Jesús se haga cargo de todos\, que les procure el alimento (la salvación/vida) desentendiéndose ellos del signo que él les mostró: que el amor se manifiesta en el don de sí y en la voluntad de compartir lo propio\, y que este amor es el que hace abundar el pan y la vida. Por eso\, retorna al monte\, como invitándolos a volver a empezar. \nEl mayor desafío del «éxodo» cristiano consiste en estar en el «mundo» sin asimilarse al mismo. Lo primero es necesario para cumplir la misión; lo segundo\, para ser alternativa al «mundo». En algunas circunstancias esto puede ser más difícil que en otras. En el caso de una persecución es más fácil definir fronteras. Resulta más difícil cuando hay que colaborar en causas más o menos comunes –por ejemplo\, en el trabajo por la justicia y la paz– en las que hay que marcar diferentes acentos y en las cuales es posible la manipulación a favor de intereses extraños y hasta contrarios. A veces\, el ropaje religioso puede ser como una «carnada» en anzuelo para sacar a los cristianos de su comunidad y ponerlos al servicio del «mundo»\, sus valores y sus agentes.\nLa comunidad de Jesús se independiza de la tiranía del dinero («comprar»\, «vender») mediante la personalización y el amor\, que da la verdadera libertad. Así\, las personas se vuelven desprendidas\, generosas y solidarias\, lo que les permite «partir el pan» y saciar el hambre. A diario renovamos el gesto de Jesús para ir comprendiendo que en «el sacramento de nuestra fe» está la clave de la nueva convivencia social humana. El pan que partimos\, repartimos y compartimos es «señal» de nuestra aceptación de la propuesta de Jesús\, aceptación que manifestamos diciendo «amén». En cada celebración eucarística profetizamos la sociedad que queremos y que nos comprometemos a construir con la gracia del Espíritu del Señor (el amor universal)
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DESCRIPTION:PRIMERA LECTURA \nEligieron a siete hombres llenos del Espíritu Santo. \nLectura de los Hechos de los Apóstoles   6\, 1-7 \nEn aquellos días\, como el número de discípulos aumentaba\, los helenistas comenzaron a murmurar contra los hebreos porque se desatendía a sus viudas en la distribución diaria de los alimentos. \nEntonces los Doce convocaron a todos los discípulos y les dijeron: “No es justo que descuidemos el ministerio de la Palabra de Dios para ocuparnos de servir las mesas. Es preferible\, hermanos\, que busquen entre ustedes a siete hombres de buena fama\, llenos del Espíritu Santo y de sabiduría\, y nosotros les encargaremos esta tarea. De esa manera\, podremos dedicarnos a la oración y al ministerio de la Palabra”. \nLa asamblea aprobó esta propuesta y eligieron a Esteban\, hombre lleno de fe y del Espíritu Santo\, a Felipe y a Prócoro\, a Nicanor y a Timón\, a Pármenas y a Nicolás\, prosélito de Antioquía. Los presentaron a los Apóstoles\, y éstos\, después de orar\, les impusieron las manos. \nAsí la Palabra de Dios se extendía cada vez más\, el número de discípulos aumentaba considerablemente en Jerusalén y muchos sacerdotes abrazaban la fe. \nSALMO RESPONSORIAL    32\, 1-2. 4-5. 18-19 \nR/. ¡Que tu amor descienda sobre nosotros\, Señor! \nAclamen\, justos\, al Señor: es propio de los buenos alabarlo. Alaben al Señor con la cítara\, toquen en su honor el arpa de diez cuerdas. \nPorque la palabra del Señor es recta y Él obra siempre con lealtad; Él ama la justicia y el derecho\, y la tierra está llena de su amor. \nLos ojos del Señor están fijos sobre sus fieles\, sobre los que esperan en su misericordia\, para librar sus vidas de la muerte y sustentarlos en el tiempo de indigencia. \n\nEVANGELIO\n\nACLAMACIÓN AL EVANGELIO \nAleluya. \nResucitó Cristo\, que creó todas las cosas y tuvo misericordia de su pueblo. Aleluya. \nEVANGELIO \nVieron a Jesús caminando sobre el agua. \n+ Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo según san Juan    6\, 16-21 \nAl atardecer de ese mismo día\, en que Jesús había multiplicado los panes\, los discípulos bajaron a la orilla del mar y se embarcaron\, para dirigirse a Cafarnaúm\, que está en la otra orilla. Ya era de noche y Jesús aún no se había reunido con ellos. El mar estaba agitado\, porque soplaba un fuerte viento. \nCuando habían remado unos cinco kilómetros\, vieron a Jesús acercarse a la barca caminando sobre el agua\, y tuvieron miedo. Él les dijo: “Soy Yo\, no teman”. \nEllos quisieron subirlo a la barca\, pero ésta tocó tierra enseguida en el lugar adonde iban. \nLa reflexión del padre Adalberto Sierra \nEl éxodo tiene una exigencia muy tajante\, el abandono de «Jerusalén» (cf. Lc 24\,47-48; Hch 1\,8)\, que es el centro de la religión judía\, para dirigirse a todas las naciones\, pasando por la hereje Samaría y alcanzando los confines de la tierra. Pero hay que insistir en que el entendido de este envío no es tanto la migración geográfica cuanto la apertura a toda la humanidad y\, por tanto\, el alejamiento de todo particularismo. La misión cristiana se distancia de todo lo que sea exclusión de las personas o de los pueblos\, sea cual fuere la razón que se invoque para excluir.\nEl nuevo «éxodo» no es local (de Egipto a Palestina)\, sino espiritual (del «mundo» al «reino de Dios»)\, es decir\, se trata de pasar de una convivencia social basada en intereses de índole egoísta\, que dan lugar a la injusticia\, a una convivencia humana basada en el amor. Supuesto que Jesús encabeza el nuevo y definitivo éxodo\, se impone la pregunta de cuál es su actitud respecto de los que se resisten a este éxodo. Es sabido que los que se rebelaron contra el éxodo encabezado por Moisés quedaron tendidos en el desierto. Surge\, entonces\, el interrogante de si reacciona Jesús de modo semejante\, o diferente. \n1. Primera lectura (Hch 6\,1-7).\nEl crecimiento numérico de la comunidad agudiza la exclusión de los ya excluidos (las viudas helenistas) y urge la búsqueda de una solución. Esa exclusión se había insinuado en la elección del sustituto de Judas: José Barsabá (o Bernabé)\, calificado como «Justo»\, fue descartado por ser chipriota (cf. 4\,36)\, y Matías\, por ser autóctono\, fue escogido (cf. 1\,23). La expresión «servir en las mesas» (διακονεῖν τραπέζαις) se refiere a la praxis administrativa; la «mesa» era el banco desde donde se prestaba un servicio institucional\, como el de los cambistas. Lo que alegan «los Doce» (denominación anacrónica\, para diferenciar a los autóctonos de los nacidos en el extranjero) es que no es correcto desatender el mensaje por prestar un servicio administrativo. Esa oposición entre el servicio de la palabra y el servicio de las mesas no está de acuerdo con la visión de Jesús (cf. Lc 22\,14-27). No hay oposición entre administración y evangelización. Dicho servicio «en la mesa» implica la traducción coherente del mensaje que se anuncia\, ya sea mediante el don de sí mismo (cf. Lc 22\,14-19)\, o mediante la construcción del reino de Dios a través de relaciones de fraternidad en la igualdad (cf. Lc 22\,24-30).\nLos dos grupos\, los «Doce» y los «Siete»\, recuerdan los Doce y los Setenta (o setenta y dos)\, los de origen judío y los de origen samaritano-pagano. La elección de los Siete corre por cuenta de los discípulos de origen griego («escojan ustedes…»: v.3; «eligieron…»: v. 5).\nLos elegidos para representar a los no-judíos superan los requisitos propuestos por los Doce: se trata de un discernimiento espiritual\, como Jesús los eligió a ellos\, no de una votación al azar\, como ellos escogieron a Matías (cf. 1\,2.26 con 6\,3). Los electores demuestran plena apertura al conformar el grupo; todos tienen nombres griegos\, y Nicolás ni siquiera era judío de nacimiento\, sino un prosélito. Su nombre significa «vencedor del pueblo (λαός)»\, referido al pueblo de Israel; es decir\, él supera los estrechos límites del nacionalismo israelita. Estos resultan más efectivos que lo que esperaban los Doce. Con ellos surge una nueva forma de vivir la Iglesia\, universal.\nTodo crecimiento implica nuevas exigencias y nuevos riesgos. Los sacerdotes eran numerosos\, pobres y también excluidos\, eran el bajo clero; los sumos sacerdotes constituían la aristocracia y tenían el control del templo. El bajo clero se adhiere a la comunidad cristiana en busca de salida a su situación. El hecho de que los helenistas se hubiesen deslindado de los de lengua hebrea les abre el camino a los sectores más apegados al judaísmo para abrazar la nueva fe cristiana. \n2. Evangelio (Jn 6\,16-21).\nJesús sube al monte\, pero esta vez sin acompañantes. Los discípulos esperan hasta que anochece y\, como no sucede la esperada manifestación mesiánica de poder\, deciden abandonarlo\, volver a la sociedad judía\, desandar el éxodo. La bajada de los discípulos al mar implica que desandan el camino andado tras Jesús\, deshacen el éxodo; ya no van tras él. La barca en la que se montan no es de ellos ni tampoco es de Jesús («una barca»\, indeterminada). Esto se explica porque «los había cogido la tiniebla». Eso significa que la ideología del poder se adueñó de sus mentes\, como las serpientes («los serafines») en el desierto (cf. Núm 21\,4-9) llevaron a los israelitas a temer el fracaso del éxodo. Sea que confíen en él\, o que le teman\, el poder es el gran obstáculo al éxodo.\nLas circunstancias ahora no eran en absoluto favorables: Jesús no estaba con el grupo\, el viento (ἄνεμος) soplaba (πνέω) fuerte\, y el mar estaba agitado. El mar\, inestable e indomable\, aparece como imagen de la historia\, pero los discípulos están tan decepcionados que se aventuran a irse mar adentro\, y de noche\, hacia la sociedad que habían dejado por seguir a Jesús.\nAsí que esta es la situación que enfrenta el grupo sin Jesús:\n• Está dominado por «la tiniebla» (la ideología del poder) que de nuevo lo subyuga. La alternativa es clara: o Jesús\, o «el mundo». Decepcionados de Jesús\, regresan al «mundo» del que salieron.\n• Se encuentra a merced del mal «espíritu» (el «viento») que anima su conducta. La «tiniebla» los ofusca y los devuelve a la corriente idolátrica que frustra el éxodo y los hace infieles a Dios.\n• Se siente amenazado por la hostilidad del «mar» (la historia) que quiere reasumir. La humanidad reacciona violentamente ante la ideología («tiniebla») del poder que amenaza la vida humana.\nJesús\, sin embargo\, no los abandona. Por encima del caos les manifiesta su amor divino (cf. Job 9\,8: caminar sobre el mar es atributo divino). Por no comprender ese amor\, ellos reaccionan con miedo (miedo es lo que inspira el poder)\, entonces Jesús revela esa misma condición divina ahora con palabras: «soy yo» (Éxo 3\,14)\, el Dios liberador y salvador. Solo así reaccionan positivamente: intentan recogerlo\, o sea\, le renuevan su adhesión. Así cesan sus temores y llegan a «la tierra». La aceptación de Jesús los lleva al reino\, «la tierra» de libertad y vida prometida a Abraham. \nSegún el códice Beza\, los Siete serán los responsables de que de ahora en adelante se conozca el mensaje del Señor (ὁ λόγος του κυρίου)\, es decir\, la buena noticia de Jesús. En cambio\, según el códice Alejandrino (B)\, ellos divulgarán «el mensaje de Dios» (ο λόγος του Θεού)\, es decir\, la interpretación de las Escrituras para explicar lo que ellas enseñan sobre el Mesías. Cuanto más universal («católica») sea la Iglesia\, tanto más divulgará la buena noticia de Jesús; cuanto menos lo sea\, tanto más se regresará a la Ley.\nJesús no obliga a ser libre\, ni tampoco abandona a quienes se resisten a serlo. No deja sumidos en la «tiniebla» a los que esperan que los problemas sociales se resolverán con el recurso al poder. Su amor insiste una y otra vez\, con hechos y palabras\, hasta cuando le den su adhesión los que confían en el poder. Muchos discípulos han abandonado al Señor en busca de esas muestras de poder que ilusionan una búsqueda equivocada\, pero legítima\, y que solo él puede llevar a feliz término a través del éxodo que él propone. Hay que preguntarse cuál tendencia prevalece hoy: la sincretista\, o la propiamente cristiana. La eucaristía sigue siendo la alternativa al poder: darse\, entregarse\, en vez de poseer y dominar. Jesús nos es dado\, y nos da el amor que nos hace capaces de ser libres y generosos\, de desprendernos de nosotros mismos para darnos como él
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