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SUMMARY:Domingo tercero de Pascua
DESCRIPTION:PRIMERA LECTURA \nNosotros somos testigos de estas cosas; nosotros y el Espíritu Santo. \nLectura de los Hechos de los Apóstoles 5\, 27-32. 40b-41 \nCuando los Apóstoles fueron llevados al Sanedrín\, el Sumo Sacerdote les dijo: “Nosotros les habíamos prohibido expresamente predicar en ese Nombre\, y ustedes han llenado Jerusalén con su doctrina. ¡Así quieren hacer recaer sobre nosotros la sangre de ese hombre!” \nPedro\, junto con los Apóstoles\, respondió: “Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres. El Dios de nuestros padres ha resucitado a Jesús\, al que ustedes hicieron morir suspendiéndolo del patíbulo. A Él\, Dios lo exaltó con su poder\, haciéndolo Jefe y Salvador\, a fin de conceder a Israel la conversión y el perdón de los pecados. \nNosotros somos testigos de estas cosas\, nosotros y el Espíritu Santo que Dios ha enviado a los que le obedecen”. \nDespués de hacerlos azotar\, les prohibieron hablar en el nombre de Jesús y los soltaron. Los Apóstoles\, por su parte\, salieron del Sanedrín\, dichosos de haber sido considerados dignos de padecer por el Nombre de Jesús. \nSALMO RESPONSORIAL    29\,2. 4-6. 1l-12a. 13b \nR/. Yo te glorifico\, Señor\, porque Tú me libraste. \nYo te glorifico\, Señor\, porqué Tú me libraste y no quisiste que mis enemigos se rieran de mí. Tú\, Señor\, me levantaste del Abismo y me hiciste revivir\, cuando estaba entre los que bajan al sepulcro. \nCanten al Señor\, sus fieles; den gracias a su santo Nombre\, porque su enojo dura un instante\, y su bondad\, toda la vida: si por la noche se derraman lágrimas\, por la mañana renace la alegría. \n“Escucha\, Señor\, ten piedad de mí; ven a ayudarme\, Señor”. Tú convertiste mi lamento en júbilo. ¡Señor\, Dios mío\, te daré gracias eternamente! \nSEGUNDA LECTURA \nEl Cordero que ha sido inmolado es digno de recibir el poder y la riqueza. \nLectura del libro del Apocalipsis   5\,11-14 \nYo\, Juan\, oí la voz de una multitud de Ángeles que estaban alrededor del trono\, de los Seres Vivientes y de los Ancianos. Su número se contaba por miles y millones\, y exclamaban con voz potente: \n“El Cordero que ha sido inmolado es digno de recibir el poder y la riqueza\, la sabiduría\, la fuerza y el honor\, la gloria y la alabanza”. \nTambién oí que todas las criaturas que están en el cielo\, sobre la tierra\, debajo de ella y en el mar\, y todo lo que hay en ellos\, decían: \n“Al que está sentado sobre el trono y al Cordero\, alabanza\, honor\, gloria y poder\, por los siglos de los siglos”. \nLos cuatro Seres Vivientes decían: “¡Amén!”\, y los Ancianos se postraron en actitud de adoración. \n\nEVANGELIO\n\nACLAMACIÓN AL EVANGELIO \nAleluya. \nResucitó Cristo\, que creó todas las cosas y tuvo misericordia de su pueblo. Aleluya. \nEVANGELIO \nJesús se acercó\, tomó el pan y se lo dio\, e hizo lo mismo con el pescado. \n+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan 21\, 1-19 \nJesús resucitado se apareció otra vez a los discípulos a orillas del mar de Tiberíades. \nSucedió así: estaban juntos Simón Pedro\, Tomás\, llamado el Mellizo\, Natanael\, el de Caná de Galilea\, los hijos de Zebedeo y otros dos discípulos. \nSimón Pedro les dijo: “Voy a pescar”. Ellos le respondieron: \n“Vamos también nosotros”. \nSalieron y subieron a la barca. Pero esa noche no pescaron nada. Al amanecer\, Jesús estaba en la orilla\, aunque los discípulos no sabían que era él. Jesús les dijo: “Muchachos\, ¿tienen algo para comer?” \nEllos respondieron: “No”. \nÉl les dijo: “Tiren la red a la derecha de la barca y encontrarán”. Ellos la tiraron y se llenó tanto de peces que no podían arrastrarla. El discípulo al que Jesús amaba dijo a Pedro: “¡Es el Señor!” \nCuando Simón Pedro oyó que era el Señor\, se ciñó la túnica\, que era lo único que llevaba puesto\, y se tiró al agua. Los otros discípulos fueron en la barca\, arrastrando la red con los peces\, porque estaban sólo a unos cien metros de la orilla. \nAl bajar a tierra vieron que había fuego preparado\, un pescado sobre las brasas y pan. Jesús les dijo: “Traigan algunos de los pescados que acaban de sacar”. \nSimón Pedro subió a la barca y sacó la red a tierra\, llena de peces grandes: eran ciento cincuenta y tres y\, a pesar de ser tantos\, la red no se rompió. Jesús les dijo: “Vengan a comer”. \nNinguno de los discípulos se atrevía a preguntarle: “¿Quién eres?”\, porque sabían que era el Señor. Jesús se acercó\, tomó el pan y se lo dio\, e hizo lo mismo con el pescado. \nÉsta fue la tercera vez que Jesús resucitado se apareció a sus discípulos. \nDespués de comer\, Jesús dijo a Simón Pedro: “Simón\, hijo de Juan\, ¿me amas más que éstos?” \nÉl le respondió: “Si\, Señor\, Tú sabes que te quiero”. Jesús le dijo: “Apacienta mis corderos”. \nLe volvió a decir por segunda vez: “Simón\, hijo de Juan\, ¿me amas?” \nÉl le respondió: “Sí\, Señor\, sabes que te quiero”. \nJesús le dijo: “Apacienta mis ovejas”. \nLe preguntó por tercera vez: “Simón\, hijo de Juan\, ¿me quieres?” \nPedro se entristeció de que por tercera vez le preguntara si lo quería\, y le dijo: “Señor\, Tú lo sabes todo; sabes que te quiero”. \nJesús le dijo: “Apacienta mis ovejas. \nTe aseguro que cuando eras joven\, tú mismo te vestías e ibas a donde querías. Pero cuando seas viejo\, extenderás tus brazos\, y otro te atará y te llevará a donde no quieras”. \nDe esta manera\, indicaba con qué muerte Pedro debía glorificar a Dios. Y después de hablar así\, le dijo: “Sígueme”. \nCredo  \nOración Universal \nInvoquemos\, amados hermanos\, a Cristo\, triunfador del pecado y de la muerte\, que siempre intercede por nosotros: \nPara que Cristo\, el Señor\, atraiga hacia sí el corazón de los fieles y fortalezca sus voluntades\, de manera que busquen los bienes de allá arriba\, donde él está sentado a la derecha de Dios\, roguemos al Señor. \nPara que Cristo\, amo supremo de la creación\, haga que todos los pueblos gocen abundantemente de la paz que en sus apariciones otorgó a los discípulos\, roguemos al Señor. \nPara que Cristo\, el destructor de la muerte y el médico de toda enfermedad\, se compadezca de los débiles y desdichados y aleje del mundo el hambre\, las guerras y todos los males\, roguemos al Señor. \nPara que Cristo\, el Señor\, salve y bendiga nuestra parroquia (comunidad)\, y conceda la paz\, la alegría y el descanso en las fatigas a los que hoy nos hemos reunido aquí para celebrar su triunfo\, roguemos al Señor. \nAcrecienta\, en nosotros\, Padre misericordioso\, la luz de la fe\, para que en los signos sacramentales sepamos reconocer siempre a tu Hijo\, que se manifiesta constantemente a nosotros\, sus discípulos\, y haz que\, llenos del Espíritu Santo\, proclamemos con valentía ante los hombres que Cristo es el Señor. Él\, que vive y reina\, inmortal y glorioso\, por los siglos de los siglos. \n\nLa reflexión del padre Adalberto Sierra \nLa pesca\, uno de los oficios artesanales más antiguos de la humanidad\, consiste en sacar los peces de su medio vital con el fin de alimentarse. Entre los guerreros\, llegó a convertirse en metáfora militar\, como se constata en Hab 1\,14-17. Jesús recurre a dicha metáfora cuando invita a unos a seguirlo\, con la promesa de hacerlos «pescadores de hombres». Pero él utiliza esta metáfora con tres notables diferencias:\n• La «pesca» de pueblos era violenta\, y los condenaba al dominio\, al despojo y a la humillación; la misión\, en cambio\, conquista pueblos con amor para liberarlos y dignificarlos.\n• La pesca de peces los extrae del agua\, su medio vital\, para matarlos; la pesca «de hombres» que él propone los saca del «mundo»\, en el que están muriendo\, para salvarlos.\n• La pesca de «hombres» tiene un horizonte universal\, no se trata\, por tanto\, de la prevalencia de un pueblo sobre otro\, sino de la unificación de todos los pueblos de la tierra. \nJn 21\,1-14).\nEl espacio en el que se desarrolla la acción descrita a continuación es designado por su nombre pagano («mar de Tiberíades»). Al darle el nombre de «mar» al lago\, el narrador sugiere el éxodo liberador y salvador; ese es el sentido que tiene la «pesca» en ese ámbito pagano.\nSe mencionan siete discípulos\, número que connota una totalidad heterogénea y universal\, ya no Doce\, número que connotaría solo a Israel.\n«Simón» (nombre) «Pedro» (sobrenombre) toma la iniciativa de ir a «pescar»\, y sus compañeros lo apoyan. La mención de los dos nombres es significativa. «Simón»\, el que escucha\, evoca que Jesús los envió a la misión (cf. 20\,21); «Pedro»\, el testarudo\, olvida que la misión se realiza con el impulso del Espíritu Santo (cf. 20\,22)\, o sea\, del amor universal del Padre\, que iguala a todos los seres humanos. Por eso\, esa «pesca» resulta infructuosa. Están en «la noche»\, es decir\, en la tiniebla\, sin Jesús\, que es la luz. Y esa «tiniebla» inutiliza su «pesca» proselitista\, ya que\, al no estar guiados por el amor universal\, solo pretenden ganar prosélitos\, no hacer discípulos de Jesús.\nLa luz ilumina cuando aparece Jesús. La noche se vuelve amanecer\, despunta un nuevo día. Y él tomó la iniciativa de preguntarles por el fruto de su esforzado trabajo («Muchachos\, ¿tienen algo para acompañar el pan?»)\, pero la seca respuesta negativa de ellos dejó patente su desaliento y su fracaso. Él les dio una indicación: echar la red «al lado derecho de la barca». En lenguaje figurado\, esto significa comprometer al grupo entero\, a su comunidad («barca»)\, en una tarea de creación\, liberación y salvación («derecha»). La «mano» es símbolo de la actividad; en relación con Dios\, se refiere a las obras de su «diestra victoriosa» (Isa 41\,10)\, que son la creación\, la liberación y la salvación. La pesca resultó abundante y llamativa: «no tenían en absoluto fuerzas para tirar de (la red)\, dada la muchedumbre de los peces».\nEl discípulo predilecto de Jesús\, a partir de los acontecimientos\, identificó a su Señor. Y Simón Pedro realizó entonces dos acciones:\n• Se ató la prenda de encima a la cintura. Recuerda así la acción de Jesús cuando se ató el paño a la cintura para significar su disposición de servir hasta la muerte. Pedro no había adoptado esa actitud\, y por eso no produjo frutos la misión que se realizó por iniciativa suya. Ahora se muestra dispuesto a servir siguiendo el ejemplo de Jesús\, y lo manifiesta con ese primer gesto.\n• Se tiró al mar. Recuerda así que Jesús le había lavado los pies en señal de su entrega servicial. Ahora él –que había rechazado esa actitud de Jesús–\, con esta inmersión en el agua (como un «bautismo») manifiesta su disposición de entregar su vida en el servicio\, al estilo de Jesús\, incluso afrontando la forma de muerte más cruel para los judíos\, la muerte por ahogamiento.\nPor el momento\, Jesús no reacciona ante estas manifestaciones de Pedro. Lo que importa ahora es el encuentro con el grupo y lo que este encuentro significa para todos.\nCuando los discípulos llegaron a la orilla\, se encontraron con que él les tenía preparado de comer pescado y pan. Él no necesitaba que ellos le trajeran algo para poder ofrecerles. Sin embargo\, les pidió que aportaran los peces que habían recogido en la pesca que habían hecho siguiendo sus indicaciones. De nuevo\, Simón Pedro tomó la iniciativa y arrastró la red repleta de peces\, cuyo tamaño ahora se señala (eran «grandes»\, alusión a hombres adultos: cf. 6\,10) y cuyo número se reporta: ciento cincuenta y tres (50×3 + 3). «Cincuenta» es\, en el Antiguo Testamento\, el número de miembros de las comunidades de profetas (cf. 2Rey 2\,7.16.17)\, hombres del Espíritu (cf. 6\,10); en eso consiste su adultez\, en su disponibilidad al Espíritu Santo. Esa disponibilidad al Espíritu se verifica en su aptitud y determinación de vivir y testimoniar el amor universal del Padre.\n«Tres» es el número de la totalidad homogénea\, totalidad que aquí suma y multiplica. Esta doble función recuerda la bendición de Dios cuando creó la vida: «crezcan\, multiplíquense» (Gén 1\,27). La bendición de Dios\, que es la totalidad absoluta\, por el don de su Espíritu\, a través de la misión les da crecimiento y multiplicidad a las comunidades cristianas. La misión tiene dos frutos\, uno interno\, su crecimiento\, el otro externo\, su multiplicación; en la medida en que realiza la misión según las indicaciones de Jesús\, la comunidad «crece»\, es decir\, se afianza en el amor y\, al mismo tiempo\, se «multiplica» por la formación de nuevas comunidades de discípulos. La «pesca»\, pues\, no busca su sola multiplicación (eso sería proselitismo) sino también crecer en el amor.\nAl llegar los discípulos hasta él\, Jesús los invita a «almorzar». Hacía poco rato se había dicho que acababa de amanecer y que el trayecto que había entre el sitio donde pescaron y el lugar en donde estaba Jesús era de aproximadamente unos cien metros. Esto significa que los datos cronológicos tienen un valor teológico. En efecto\, el paso del amanecer al mediodía indica que los discípulos han venido avanzando en claridad\, y ahora están en el momento de la plena luz\, en el cenit de la revelación\, cuando Jesús es tan patente que ninguno duda que sea él. Por eso\, a ninguno de ellos se le ocurre preguntarle quién es él. Y él repite el mismo gesto que cuando le repartió los panes y los peces a la multitud\, para a continuación hablarle del pan de la vida eterna. \nEl fracaso del grupo cuando emprende la misión por iniciativa de «Simón Pedro» tiene un punto favorable\, que implica escucha («Simón»)\, y otro censurable\, la desvinculación de Jesús («Pedro»). «Pedro» negó a Jesús porque él no satisfizo sus expectativas mesiánicas. Esa desvinculación\, que ocasiona su fracaso\, consiste en una actitud proselitista\, es decir\, el afán de conseguir adeptos\, o reclutar nuevos miembros. Nunca debe ser esa la motivación de la misión. La escucha verdadera de las palabras de Jesús se da cuando la misión se dirige a las «muchedumbres» que sufren y les ofrece una alternativa restauradora\, liberadora y salvadora.\nEn este relato\, el «mar» simboliza la historia\, y la «playa» simboliza la meta. Jesús está ya en la meta y\, desde allí potencia la labor de los suyos. Al llegar\, ellos ven que Jesús les tiene preparado el alimento\, pero les pide que presenten el fruto de su labor antes de comer lo que él mismo les ha preparado. La eucaristía es\, a la vez\, punto de partida y meta de llegada de la misión\, hasta que se convierte en nuestra meta definitiva\, en el banquete del reino del Padre. Es bueno tener esto presente al irnos «en paz» (cf. Jn 20\,19.21)\, luego de la celebración eucarística. \nDespués de resucitar\, Jesús se les apareció a sus discípulos dos veces consecutivas con el fin de capacitarlos para la misión y enviarlos. De hecho\, como lo mostró la segunda aparición\, el primer obstáculo que había que salvar estaba dentro de la comunidad: la negativa a creer.\nEste domingo presenta dos momentos de la misión\, la fase inicial\, bajo la figura de la pesca\, y la fase siguiente\, bajo la figura del pastoreo. La primera se refiere a la convocación de las personas a la nueva creación; la segunda\, a su proceso de liberación y salvación en el nuevo éxodo. \nJn 21\,1-19.\nLa misión es una propuesta de vida y convivencia que dimana de la experiencia del Señor vivo y presente en medio de los suyos\, que es quien los envía\, por eso exige la relación de amor con él.\n1. La pesca.\nComo propuesta de vida\, la misión «saca» del «mundo» para llevar a la plenitud de la vida. Es lo contrario del proselitismo\, que recluta gente en favor de una causa\, no a favor de la gente misma.\nEl tiempo es del resucitado; el espacio es el mundo (nombre pagano del «mar»\, clave de éxodo). Los discípulos son siete\, como setenta –se decía– eran las naciones (paganas) del mundo.\n«Simón Pedro» toma la iniciativa de la misión («me voy a pescar»)\, los otros se van con él\, pero el resultado es nulo. Están en la «noche»\, en la «tiniebla»\, sin Jesús. La luz brilla cuando Jesús se aparece; la noche se vuelve mañana. Él les pregunta si tienen algo para acompañar el pan; la seca respuesta («no») indica el desaliento y el fracaso de ellos. Esa iniciativa sin Jesús es proselitista y no obtiene fruto\, no da para «acompañar el pan»\, no hace crecer la comunidad eucarística.\nJesús toma la dirección de la misión con una indicación: echar la red a la derecha de la barca. La (mano) «derecha» simboliza la actividad; la «diestra» de Dios connota sus obras de amor creador\, liberador y salvador. Jesús los invitó\, pues\, a empeñarse todos en una propuesta de renovación\, liberación y salvación. La cantidad de peces («muchedumbre») hace referencia a los excluidos de la sociedad judía (cf. 5\,3: «muchedumbre de los enfermos»). Jesús les indicó que se enfocaran\, ante todo\, en los excluidos de las sociedades humanas. Así la misión resulta fructuosa.\nEl discípulo predilecto identificó al Señor por su obra\, y se lo comunicó a «Pedro»\, y este se ató la prenda de encima a la cintura\, acordándose de que Jesús se ató el paño a la cintura para mostrar su disposición a servir hasta la muerte (cf. 13\,4); Pedro estaba «desnudo» porque no mostraba esa actitud\, y por eso la misión que él emprendió no produjo fruto. Además\, se lanzó al mar\, en alusión al lavatorio de los pies al que se había opuesto (cf. 13\,6-7). Con esta inmersión quiere mostrar su disposición a servir con la entrega de su propia vida.\nEn la orilla\, Jesús les ha preparado de comer (pescado y pan) y\, no obstante\, les pregunta por los peces que ellos han pescado\, que son «grandes» (hombres adultos: cf. 6\,10) y en número de 153 (50×3 + 3). «Cincuenta» es el número de los miembros de las comunidades de profetas (cf. 1Rey 18\,4.13; 2 Rey 2\,7)\, hombres adultos disponibles al Espíritu. «Tres» –a la vez multiplicador y sumando–\, es símbolo de una totalidad homogénea; representa la acción de Dios\, por quien las comunidades crecen y se multiplican (cf. Gén 1\,22: bendición de Dios).\nJesús los invita a «almorzar»\, lo que sugiere que ya han llegado a la plenitud de la luz (mediodía)\, cuando Jesús es tan patente que no hay duda de que es él en persona. Y repite el gesto de cuando repartió los panes y los peces. Ese no fue un «signo» (σημεῖον) de poder\, como los atribuidos a Moisés en su condición de «siervo» del Señor (cf. Éxo 10\,1-2)\, sino un signo de amor (cf. 6\,2)\, que Jesús realiza en el nuevo éxodo en su condición de «Hijo» de Dios. Luego de la repartición de los panes\, Jesús habló de sí mismo como pan de vida que sustituye el maná y lleva el éxodo a su plena realización por la resurrección. Así da a entender que la vida entregada no se pierde\, sino que crece y se multiplica. La pesca conduce a la eucaristía\, fuente de vida.\n2. El pastoreo.\nComo propuesta de convivencia\, la misión realiza el «éxodo» hacia la tierra prometida. Implica el apacentamiento y el pastoreo en busca del crecimiento humano de las personas en comunidad.\n«Después de almorzar»\, la atención se centra en la comunidad («corderos»\, «ovejas»)\, y el asunto gira en torno a la relación con Jesús. El diálogo entre Jesús y Simón muestra que el «mandamiento nuevo» es el valor fundamental\, cuyo significado en función de la convivencia hay que establecer. Son tres preguntas\, cada una de las cuales hace avanzar a Simón en la comprensión de lo que le exige Jesús. Hay dos pares de verbos («querer» y «amar»\, y «apacentar» y «pastorear»)\, y un par de sustantivos («corderos» y «ovejas»).\nEn la primera pregunta Jesús señala a Simón como insigne discípulo de Juan («el hijo de Juan») el Bautista\, y le pregunta si él declara que lo ama más que los otros (cf. 13\,36-38). Simón evita compararse con los demás\, se remite al conocimiento que de él tiene Jesús y afirma que lo quiere. «Amar» a alguien es identificarse con él; «quererlo» es ser su amigo. Jesús le confía apacentar sus corderos\, o sea\, darles el alimento\, que es el don de sí mismo (cf. Jn 6\,48). Los «corderos» son los más desvalidos del rebaño. Esto implica el «signo» a favor de los débiles (cf. 6\,2).\nEn la segunda pregunta\, Jesús insiste en señalar a Simón como destacado discípulo de Juan\, y le pregunta si lo ama\, sin compararse con otros\, y Simón responde igual que a la primera pregunta. Jesús le confía el pastoreo de sus ovejas. «Pastorear» implica «sacar» las ovejas y «caminar delante de ellas» (cf. 10\,4)\, guiarlas con la entrega de la propia vida. «Ovejas» se refiere a los adultos del rebaño (cf. 21\,11: «peces grandes»). El éxodo hace crecer.\nPero «la tercera vez»\, sin dejar de señalar a Simón como adepto de Juan\, Jesús cambia el verbo\, y le pregunta que si lo «quiere». Esto le recuerda su traición\, y Pedro se entristece. Así que ahora se remite al conocimiento universal que tiene Jesús\, lo conoce mejor que lo que él se conoce a sí mismo (cf. Jn 13\,38). Y Jesús combina los dos encargos anteriores («apacienta mis ovejas»).\nSimón ha llegado a la madurez y ya no está al vaivén de sus caprichos juveniles. Morirá también crucificado\, de acuerdo con su condición de seguidor de Jesús\, y así manifestará la gloria de Dios. \nLa «pesca» atrae\, el pastoreo «lleva». Son las dos primeras fases de la misión\, que consisten en la ardorosa proclamación del primer anuncio\, que inicialmente «saca» a los hombres del «mundo»\, y en la perseverante marcha del nuevo éxodo hacia la nueva tierra prometida\, el reino de Dios\, que los conduce del «mundo» al «hogar» del Padre celestial.\nLa eucaristía es\, a la vez\, punto de partida y meta de llegada de la misión. Al llegar a ella\, llevamos el servicio de amor que hemos realizado con nuestra pesca; al partir de ella\, vamos a construir la comunidad con nuestra entrega de amor y\, apoyados en ella\, a lanzar de nuevo nuestras redes «a la derecha de la barca»\, en favor de los excluidos del mundo. Hasta el día en que definitivamente nos quedaremos con Jesús «en la playa». Mientras tanto\, nos vamos «en paz» (cf. Jn 20\,21).
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SUMMARY:Lunes de la tercera semana de Pascua
DESCRIPTION:PRIMERA LECTURA \nNo encontraban argumentos frente a la sabiduría y al espíritu que se manifestaba en su palabra. \nLectura de los Hechos de los Apóstoles     6\, 8-15 \nEsteban\, lleno de gracia y de poder\, hacía grandes prodigios y signos en el pueblo. \nAlgunos miembros de la sinagoga llamada “de los Libertos”\, como también otros\, originarios de Cirene\, de Alejandría\, de Cilicia y de la provincia de Asia\, se presentaron para discutir con él. Pero como no encontraban argumentos\, frente a la sabiduría y al espíritu que se manifestaba en su palabra\, sobornaron a unos hombres para que dijeran que le habían oído blasfemar contra Moisés y contra Dios. Así consiguieron excitar al pueblo\, a los ancianos y a los escribas\, y llegando de improviso\, lo arrestaron y lo llevaron ante el Sanedrín. \nEntonces presentaron falsos testigos\, que declararon: “Este hombre no hace otra cosa que hablar contra este Lugar santo y contra la Ley. Nosotros le hemos oído decir que Jesús de Nazaret destruirá este Lugar y cambiará las costumbres que nos ha transmitido Moisés”. \nEn ese momento\, los que estaban sentados en el Sanedrín tenían los ojos clavados en él y vieron que el rostro de Esteban parecía el de un ángel. \nSALMO RESPONSORIAL   118\, 23-24. 26-27. 29-30 \nR/. ¡Feliz el que sigue la ley del Señor! \nAunque los poderosos se confabulen contra mí\, yo meditaré tus preceptos. Porque tus prescripciones son todo mi deleite\, y tus preceptos\, mis consejeros. \nTe expuse mi conducta y Tú me escuchaste: enséñame tus preceptos. Instrúyeme en el camino de tus leyes\, y yo meditaré tus maravillas. \nApártame del camino de la mentira\, y dame la gracia de conocer tu ley. Elegí el camino de la verdad\, puse tus decretos delante de mí. \n\nEVANGELIO\n\nACLAMACIÓN AL EVANGELIO     Mt 4\, 4b \nAleluya. \nEl hombre no vive solamente de pan\, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios. Aleluya. \nEVANGELIO \nTrabajen\, no por el alimento perecedero\, sino por el que permanece hasta la vida eterna. \n+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan    6\, 22-29 \nDespués que Jesús alimentó a unos cinco mil hombres\, sus discípulos lo vieron caminando sobre el agua. Al día siguiente\, la multitud que se había quedado en la otra orilla vio que Jesús no había subido con sus discípulos en la única barca que había allí\, sino que ellos habían partido solos. \nMientras tanto\, unas barcas de Tiberíades atracaron cerca del lugar donde habían comido el pan\, después que el Señor pronunció la acción de gracias. \nCuando la multitud se dio cuenta de que Jesús y sus discípulos no estaban en el lugar donde el Señor había multiplicado los panes\, subieron a las barcas y fueron a Cafarnaúm en busca de Jesús. Al encontrarlo en la otra orilla\, le preguntaron\, “Maestro\, ¿cuándo llegaste?” \nJesús les respondió: “Les aseguro que ustedes me buscan\, no porque vieron signos\, sino porque han comido pan hasta saciarse. Trabajen\, no por el alimento perecedero\, sino por el que permanece hasta la Vida eterna\, el que les dará el Hijo del hombre; porque es Él a quien Dios\, el Padre\, marcó con su sello”. \nEllos le preguntaron: “¿Qué debemos hacer para realizar las obras de Dios?” \nJesús les respondió: “La obra de Dios es que ustedes crean en Aquél que Él ha enviado”. \nLa reflexión del padre Adalberto Sierra \nEl mensaje de esta semana nos guía en la búsqueda de «la tierra prometida»\, o sea\, la construcción de la nueva sociedad\, que es el reino de Dios en la historia de la humanidad.\nLa fe no es principalmente una operación intelectual\, sino\, ante todo\, una decisión personal que compromete la vida entera. Su objeto es la adhesión a la persona de Jesús para secundar su obra guiados interiormente por su Espíritu. Esa obra es siempre una «nueva creación» y un «éxodo» liberador y salvador. La fe tiene repercusiones en la vida y en la convivencia humanas como fruto de la identificación con Jesús. El ideal es ser testigos personales del Señor\, como Esteban.\nAl explicar las narraciones que nos transmiten los evangelistas y los demás escritores del Nuevo Testamento\, hay que preguntarse por la intención de los mismos. Primero\, si vino Jesús a realizar obras de carácter extraordinario para convencernos de su condición divina; segundo\, si vino a comunicarles sus «poderes» a unos cuantos mortales\, para asombro de los otros. O si vino con la misión de impulsar el desarrollo humano de todo el hombre y de todos los hombres. \n1. Primera lectura (Hch 6\,8-15).\nEsteban\, lleno de «gracia» (χάρις) y de «fuerza» (δύναμις)\, realiza las mismas obras que antes se les han atribuido a los apóstoles (cf. Hch 5\,12)\, indicio de que se igualan los dos grupos. «Gracia» es el amor gratuito de Dios; «fuerza» es la vida que procede del Espíritu Santo. Decir que Esteban realiza «señales y prodigios» evoca el éxodo (las acciones atribuidas a Moisés)\, pero –en su caso– fuera de la institución judía\, o sea\, invita a liberarse de la sumisión al sistema religioso judío que rechazó y condenó a Jesús. Pero Esteban encontró la oposición de parte de algunos judíos que habían sido esclavos en Roma y que ahora tenían su propia sinagoga en Jerusalén. Eran todos judíos helenistas\, procedentes de todas partes del mundo\, pero leales a ese sistema religioso por no haberle dado su adhesión a Jesús. Estos se irritaron contra Esteban y discutían con él.\nPodría conjeturarse que Esteban\, por ser helenista\, hubiera pertenecido a esa sinagoga\, y que esa fuera la razón de su oposición\, ya que es claro que la oposición a los «signos y prodigios» de los apóstoles (cf. 5\,12) provino de las autoridades judías\, en tanto que la provocada contra Esteban se origina entre otros helenistas como él que vivían en Jerusalén procedentes de la Diáspora. Eso se explica porque en el siglo I los judíos de la Diáspora debían demostrar su lealtad mostrando su compromiso con la Ley ante las autoridades judías. Esteban les incomoda por aparecer desleal.\nEsteban no se defendió\, sino que habló inspirado por el Espíritu Santo\, y por eso no lo pudieron condenar. Fiel a lo que dijo Jesús (cf. Lc 21\,15)\, Esteban no se resguardó\, sino que se dejó llevar por el Espíritu Santo\, es decir\, profetizó; y su profecía resultó irrebatible. Así que tuvieron que recurrir al soborno y a la invención de falsos testigos que hicieron circular rumores entre la gente. Organizaron un motín y presentaron a Esteban con falsas acusaciones ante el Consejo. Este proceso se parece al que hicieron contra Jesús. En el manejo de intrigas\, mentira y violencia\, los acusadores de Esteban se muestran eficientes. Ahora la acusación es que «no para de hablar» en contra del templo y de la Ley. Esteban\, como Jesús (cf. Lc 23\,9)\, guarda silencio. Pero cuando lo acusan de estar hablando contra el templo\, todos se dan cuenta de que Esteban es un enviado de Dios («vieron su rostro como el rostro de un ángel»)\, como los profetas\, y que\, por tanto\, es inocente. Esteban es un «hijo» de Dios («ángel»). \n2. Evangelio (Jn 6\,22-29).\nLa multitud «al otro lado del mar» deduce la deserción de los discípulos. Ella\, por lo contrario\, había permanecido en el mismo lugar\, y ahora busca a Jesús con la intención de prolongar la situación del día anterior. Como Jesús no está\, y solo había una barca\, la solución la ofrecen unos botes de «paganos» (provenientes de Tiberíades)\, que llegaron al sitio «en donde habían comido el pan cuando el Señor pronunció la acción de gracias». Véase la conexión entre «comer el pan» y la «acción de gracias» (εὐχαριστέω): la abundancia del pan está ligada al amor generoso de Dios –no a su poder–\, amor que todos habían prolongado al compartir. La «acción de gracias» es una bendición a la que los participantes responden «amén». Al haberlo hecho\, aceptaron la bendición que Jesús pronunció y procedieron en consecuencia; reconocieron que el pan es don del Padre para todos sus hijos\, e hicieron mesa común para compartir como hermanos el don divino.\nPor primera vez\, la multitud se dirige a Jesús\, y llamándolo «Maestro». Jesús deja sin respuesta la pregunta de cómo llegó allí y responde al deseo de encontrarlo. No han percibido la «señal» de amor que les dio\, ni han deducido sus exigencias; se han quedado en la mera satisfacción material sin ahondar en su causa. Es cierto que el alimento sustenta la vida\, pero es necesario garantizarla definitivamente. El ser humano no debe conformarse con una vida mediocre y fugaz; necesita aspirar a la vida plena y definitiva\, la que se alimenta de otro modo\, y les habla de un alimento que da vida definitiva. Este lo dará él en su calidad de «el Hijo del Hombre»\, el hombre según el proyecto divino\, sellado por el Padre con su Espíritu. Y como el pan material llega a la mesa por el trabajo\, este pan exige el compromiso del hombre («trabajen»). Es decir\, hay que decidirse a amar (sentido del «sello» del Espíritu).\nSin embargo\, la multitud ve el pan\, pero no el amor que hizo posible su abundancia; ve a Jesús\, pero no percibe el Espíritu que habita en él. Considera que las exigencias de Dios son meramente legales; no vislumbra una amorosa relación personal con él.\nPor eso\, la gente se plantea el compromiso que le exige Jesús en términos de Ley. Le preguntan por «las obras» que Dios les pide realizar a cambio de ese alimento\, pensando en mandamientos. Y él les resume todo en una sola «obra»: la adhesión personal a él como enviado de Dios. Esta adhesión implica la identificación con él\, fiarse de él y seguirlo\, porque él es el modelo de hombre realizado y pleno. Así destaca el carácter de relación personal que tiene la fe a la que él se refiere. \nEntre tantos modelos humanos que nos propone el «mundo»\, escoger a Jesús como el nuestro es la prueba de fe en él. De poco vale «creer» en Jesús si reducimos ese «creer» a la aceptación de un listado de enunciados de carácter doctrinal o de exigencias de tipo moral\, si él mismo no es el ideal humano que nos inspira ni la meta que queremos alcanzar.\nLa verdadera fe se realiza en la asimilación de su Espíritu Santo\, de su vida\, de tal modo que nos apropiemos de ella para llegar a ser como él. Ese es el sentido del «nuevo nacimiento»\, el que se da en el bautismo por la acción interior del Espíritu Santo. Lo que la teología posterior llamará «el carácter»\, es el «sello» característico del seguidor de Jesús: el amor entregado hasta el don total de sí mismo para darle vida a la humanidad. Esto solo puede proceder del Espíritu Santo que le da vida nueva («nacer de nuevo») al cristiano\, seguidor de Jesús.\nEste es también el sentido profundo de la comunión eucarística\, por la que aceptamos la vida entera de Jesús. En eso consiste «el sacramento de nuestra fe»\, es decir\, el «secreto» (μυστήριον\, sacramentum) de nuestra adhesión a Jesús.
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SUMMARY:Martes de la tercera semana de Pascua / La Exaltación de la Santa Cruz
DESCRIPTION:PRIMERA LECTURA \nCuando alguien era mordido\, miraba hacia la serpiente de bronce y quedaba sano. \nLectura del libro de los Números 21\, 4b-9  \nEn el camino por el desierto\, el pueblo perdió la paciencia y comenzó a hablar contra Dios y contra Moisés: “¿Por qué nos hicieron salir de Egipto para hacernos morir en el desierto? ¡Aquí no hay pan ni agua\, y ya estamos hartos de esta comida miserable!”  \nEntonces el Señor envió contra el pueblo unas serpientes abrasadoras\, que mordieron a la gente\, y así murieron muchos israelitas. \nEl pueblo acudió a Moisés y le dijo: “Hemos pecado hablando contra el Señor y contra ti. Intercede delante del Señor\, para que aleje de nosotros esas serpientes”. \nMoisés intercedió por el pueblo\, y el Señor le dijo: “Fabrica una serpiente abrasadora y colócala sobre un mástil. Y todo el que haya sido mordido\, al mirarla\, quedará sano”. \nMoisés hizo una serpiente de bronce y la puso sobre un mástil. Y cuando alguien era mordido por una serpiente\, miraba hacia la serpiente de bronce y quedaba sano. \nSALMO RESPONSORIAL 77\, 1-2. 34-38 \nR/. No olviden las proezas del Señor. \nPueblo mío\, escucha mi enseñanza\, presta atención a las palabras de mi boca: yo voy a recitar un poema\, a revelar enigmas del pasado. \nCuando los hacía morir\, lo buscaban y se volvían a Él ansiosamente: recordaban que Dios era su Roca\, y el Altísimo\, su libertador. \nPero lo elogiaban de labios para afuera y mentían con sus lenguas; su corazón no era sincero con Él y no eran fieles a su alianza. \nEl Señor\, que es compasivo\, los perdonaba en lugar de exterminarlos; una y otra vez reprimió su enojo y no dio rienda suelta a su furor. \nSEGUNDA LECTURA  \nSe anonadó a sí mismo. Por eso\, Dios lo exaltó. \nLectura de la carta del Apóstol san Pablo a los cristianos de Filipos 2\, 6-11  \nJesucristo\, que era de condición divina\, no consideró esta igualdad con Dios como algo que debía guardar celosamente: al contrario\, se anonadó a sí mismo\, tomando la condición de servidor y haciéndose semejante a los hombres. Y presentándose con aspecto humano\, se humilló hasta aceptar por obediencia la muerte y muerte de cruz. \nPor eso\, Dios lo exaltó y le dio el Nom­bre que está sobre todo nombre\, para que al nombre de Jesús\, se doble toda rodilla en el cielo\, en la tierra y en los abismos\, y toda lengua proclame para gloria de Dios Padre: “Jesucristo es el Señor”. \n\nEVANGELIO\n\nACLAMACIÓN AL EVANGELIO  \nAleluya. \nTe adoramos\, Cristo\, y te bendecimos\, porque con tu cruz has redimido al mundo. Aleluya. \nEVANGELIO  \nEs necesario que el Hijo del hombre sea levantado en alto. \n+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan 3\, 13-17  \nJesús dijo: \n“Nadie ha subido al cielo\, sino el que descendió del cielo\, el Hijo del hombre que está en el cielo. De la misma manera que Moisés levantó en alto la serpiente en el desierto\, también es necesario que el Hijo del hombre sea levantado en alto\, para que todos los que creen en Él tengan Vida eterna. Sí\, Dios amó tanto al mundo\, que entregó a su Hijo único para que todo el que cree en Él no muera\, sino que tenga Vida eterna. Porque Dios no envió a su Hijo para juzgar al mundo\, sino para que el mundo se salve por Él”. \nLa reflexión del padre Adalberto Sierra \nEsta fiesta se originó en la dedicación de la basílica que se erigió en Jerusalén para mostrarle al pueblo la cruz en la que murió Jesús. Hoy se toma como un motivo para reflexionar en el hecho de que Jesús murió en la cruz\, y en lo que este hecho significa para los suyos.\nLa cruz\, como patíbulo\, es de origen persa; los romanos la importaron como instrumento para ejecutar a los esclavos rebeldes y a los antisociales. El hecho de «levantar» al condenado a muerte tenia la finalidad de exhibirlo públicamente como «ajusticiado» y proponerlo como advertencia\, con el fin de que sirviera de escarmiento tanto a los esclavos como a los criminales\, y lograr así que desistieran de sus intenciones rebeldes o criminales. Era un instrumento de represión. \n1. Primera lectura (Nm 21\,4b-9).\nPara comprender mejor este relato hay que tener en cuenta que en hebreo se da un parentesco entre «serpiente» (נָחָשׁ) y «bronce» (נְחֺשֶׁת נְחוּשׇׁה) con el verbo «adivinar» (נחשׁ). Y también hay que recordar que la «rebelión» en el Antiguo Testamento no significa oponer resistencia a una tiranía\, sino resistirse a la oportunidad que el Señor brinda para alcanzar la libertad.\nEl pueblo rescatado se desanima\, siente extenuante el camino y se da a difamar la liberación de que está siendo objeto. En vez de un camino de vida\, ve un lazo de muerte\, el maná le parece miserable. Esto describe la situación de quienes ansían la libertad\, pero no están dispuestos a su conquista\, sino que pretenden alcanzarla sin esfuerzo alguno de su parte.\nEl autor atribuye a Dios la consecuencia de la maledicencia del pueblo: surgen entre el pueblo «las serpientes\, los serafines» (literalmente: הַנְּחָשׂים הַשְּׂרָפִם)\, que eran seres mitológicos de origen egipcio\, representados como serpientes con alas\, que adornaban el trono del faraón. O sea\, la maledicencia genera el pánico supersticioso de que los dioses protectores del faraón van a hacer fracasar el éxodo del Señor. Este miedo entraña desconfianza (falta de fe); temen que los dioses tutelares del faraón sean más fuertes que el Señor que los sacó del dominio egipcio.\nPor eso\, muchos «mueren» (caen en el engaño) y desisten del éxodo. La mentira supersticiosa se apodera de quienes le dan crédito\, y estos son sus primeras víctimas. Sin poder alguno\, dado que no son seres reales\, las «serpientes» dominan la situación\, generan caos\, envenenan a muchos de los rescatados de la servidumbre y los someten de nuevo con el mismo temor a la muerte con el que antes habían sido dominados en Egipto. Crearon su propio enemigo y se le rindieron.\nCuando el pueblo reconoce su pecado y recurre a la intercesión de Moisés\, el Señor le indica que haga para sí un serafín (שָׁרָף) y lo coloque en un palo\, para que todo el que sea mordido viva al verlo. Moisés\, sin embargo\, hace una serpiente (נָחָשׁ) de bronce\, que cumple ese cometido. Aquí de lo que se trata es de enfrentar (ver) el propio miedo con fe en el Señor y confianza en la guía de Moisés. Esto le dará vida al pueblo. Y lo que era causa de muerte\, por esa fe y esa confianza\, se vuelve ocasión de vida. La «serpiente de bronce» (instrumento de superstición) puesta en alto pasa de ser un objeto de temor a convertirse en oportunidad para reconocer que el Señor que ha liberado a los israelitas del poder del faraón los salva (les de vida) en cualquier lugar. \n2. Evangelio (Jn 3\,13-17).\n«Subir al cielo para quedarse» es un modo de expresar el logro definitivo de la condición divina con la aceptación de Dios. «Haber bajado del cielo» expresa la adquisición inicial de la condición divina gracias al nacimiento «de arriba» (y «de nuevo») por la libre acción del Espíritu Santo. Esa condición divina\, que el ser humano pretendió usurpar por asalto\, instigado por la serpiente (cf. Gen 3\,1-5) está al alcance\, amorosamente ofrecida por Dios a través del «Hijo del Hombre»\, o sea\, por medio del «hombre por excelencia»\, que no es una figura de poder\, sino expresión de la generosa entrega total de sí mismo. La condición divina se logra por esa entrega de amor.\nDicha entrega contradice nuestros razonamientos y sentimientos egoístas. Por eso\, «el Hijo del Hombre» es propuesto como Moisés propuso la «serpiente» en el desierto\, para que quien haga de su entrega el programa de su propia vida derrote el miedo a la muerte y descubra el camino de la vida plena y definitiva («eterna»). Jesús\, «levantado» en la cruz como signo del poder para matar que tiene «el mundo»\, pero «levantado» mucho más alto\, hasta el cielo\, como signo de la capacidad vivificadora propia del Padre\, es un desafío a la fe. Quien le dé su libre adhesión verá que esa entrega hasta la muerte no termina en el fracaso\, sino en la más resonante victoria.\n«Dios es amor» (1Jn 4\,7.16)\, y demuestra ese amor con la entrega de su Hijo\, que es como darse a sí mismo. para que el que lo acepte tenga vida y no perezca. Así\, la fe consiste en aceptar a ese Dios que se entrega por medio de su Hijo y como él. Esta aceptación entraña un cambio\, una conversión. No se trata de un Dios que sentencie y condene\, sino del Dios que en Jesús ofrece la oportunidad de salvarse. Adviértase que se lee: «para que el mundo por él se salve» (v. 17). El «mundo» –la humanidad\, en este caso– no es un objeto pasivo sino agente activo de su propia salvación. Por eso\, aunque Dios tiene un designio universal de salvación\, el mundo tiene la responsabilidad (capacidad de respuesta) para salvarse. Y la respuesta hay que darla al «Hijo del Hombre» levantado en alto\, crucificado. \nLa muerte de Jesús en la cruz significa dos cosas diametralmente opuestas:\n1. Para los verdugos de Jesús:\n• En el caso de los judíos. Implica que él murió como maldito de Dios\, porque así estaba escrito en la Ley de Moisés: «Maldito el que cuelga de un leño» (Deu 21\,23)\n• En el caso de los romanos. Según sus propias leyes\, Jesús murió como un antisocial que había sido vendido a precio de esclavo. Declararse a su favor era un estigma.\n2. Para los seguidores de Jesús:\n• La muerte de Jesús es cumplimiento del mandamiento del Padre (cf. Jn 10\,18) para rescatarnos de la maldición (cf. Gal 3\,13-14). En este horizonte de comprensión\, la cruz es consecuencia de la coherencia de Jesús: fue crucificado por ser fiel al amor del Padre para liberar a los esclavos.\n• La cruz de Jesús\, aunque los judíos la consideren un escándalo\, y los paganos una locura (cf. 1Cor 1\,23)\, para nosotros es portento y sabiduría de Dios (cf. 1Cor 1\,24)\, de la cual nos gloriamos (cf. Gal 6\,14a). No nos avergüenza adorar a Jesús crucificado; él nos hizo justos y nos dio vida.\nEn la cruz del Mesías nosotros estamos muertos para el mundo\, y el mundo está muerto para nosotros (cf. Ga 6\,14b). Esto quiere decir que\, al portar una cruz en el pecho\, como solemos hacer con frecuencia\, declaramos públicamente que ni somos cómplices de la injusticia (pecado) del mundo ni queremos llegar a serlo. Definitivamente\, la injusticia no es opción nuestra.\nLa celebración de la eucaristía recuerda y actualiza el sacrificio de la cruz. En ella aprendemos a enfrentar nuestro miedo supersticioso a la muerte. Cada vez que comemos con Jesús\, renovamos nuestro compromiso de solidaridad con él tanto en la vida como en la muerte\, y escuchamos ahí su invitación: «quien quiera venirse conmigo\, reniegue de sí mismo\, cargue su cruz\, y sígame» (Mc 8\,34). La cruz implica desprecio de la muerte y testimonio de fe en el Dios vivo y salvador.
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SUMMARY:Miércoles de la tercera semana de Pascua / San Felipe y Santiago\, apóstoles
DESCRIPTION:PRIMERA LECTURA \nEl Señor se apareció a Santiago y a todos los apóstoles. \nLectura de la primera carta del Apóstol san Pablo a los cristianos de Corinto   15\, 1-8 \nHermanos: \nLes recuerdo la Buena Noticia que yo les he predicado\, que ustedes han recibido y a la cual permanecen fieles. Por ella son salvados\, si la conservan tal como yo se la anuncié; de lo contrario\, habrán creído en vano. \nLes he transmitido en primer lugar\, lo que yo mismo recibí: Cristo murió por nuestros pecados\, conforme a la Escritura. Fue sepultado y resucitó al tercer día\, de acuerdo con la Escritura. Se apareció a Cefas y después a los Doce. Luego se apareció a más de quinientos hermanos al mismo tiempo\, la mayor parte de los cuales vive aún\, y algunos han muerto. \nAdemás\, se apareció a Santiago y a todos los Apóstoles. Por último\, se me apareció también a mí\, que soy como el fruto de un aborto. \nSALMO RESPONSORIAL. Sal. 18\, 2-5. \nR/. Resuena su eco por toda la tierra. \nEl cielo proclama la gloria de Dios y el firmamento anuncia la obra de sus manos; un día transmite al otro este mensaje y las noches se van dando la noticia. \nSin hablar\, sin pronunciar palabras\, sin que se escuche su voz\, resuena su eco por toda la tierra y su lenguaje\, hasta los confines del mundo. \n\nEVANGELIO\n\nACLAMACIÓN AL EVANGELIO   Jn. 14\, 6b. 9c \nAleluya.  \n“Yo soy el Camino\, la Verdad y la Vida. Felipe\, el que me ha visto ha visto al Padre”\, dice el Señor. Aleluya. \nEVANGELIO \nHace tanto tiempo que estoy con ustedes\, ¿y todavía no me conocen? \n+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan 14\, 6-14 \nA la Hora de pasar de este mundo al Padre\, Jesús dijo a Tomás: \n“Yo soy el Camino\, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre\, sino por mí. Si ustedes me conocen\, conocerán también a mi Padre. Ya desde ahora lo conocen y lo han visto”. \nFelipe le dijo: “Señor\, muéstranos al Padre y eso nos basta”. Jesús le respondió: “Felipe\, hace tanto tiempo que estoy con ustedes\, ¿y todavía no me conocen? El que me ha visto\, ha visto al Padre. ¿Cómo dices: Muéstranos al Padre”? ¿No crees que Yo estoy en el Padre y que el Padre está en mí? Las palabras que digo no son mías: el Padre que habita en mí es el que hace las obras.  Créanme: Yo estoy en el Padre y el Padre está en mí. Créanlo\, al menos\, por las obras. Les aseguro que el que cree en mí hará también las obras que Yo hago\, y aún mayores\, porque Yo me voy al Padre. Y Yo haré todo lo que ustedes pidan en mi Nombre\, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si ustedes me piden algo en mi Nombre\, Yo lo haré”. \nLa reflexión del padre Adalberto Sierra \nFelipe de Betsaida (Φίλλιπος: «amigo de los caballos») es uno de esos discípulos de «la periferia»: su pueblo es fronterizo\, y su nombre griego habla de una familia algo distante de la religiosidad oficial. Fue llamado directamente por Jesús (cf. Jn 1\,43)\, y necesitó un largo proceso para aceptar su auténtica calidad mesiánica. Jesús lo puso a prueba para que superara las categorías del dinero (cf. Jn 6\,5). Cuando los griegos pidieron ver a Jesús\, él no supo manejar la cuestión\, y se apoyó en Tomás (cf. Jn 12\,20-22). Todavía en la Cena parece no comprender que el Padre está en Jesús (cf. Jn 14\,8-10). Esto muestra el fuerte influjo del Antiguo Testamento sobre Felipe.\nSantiago (Ἰάκωβος\, יַעֲקֺב) es un nombre que evoluciona del hebreo al griego y al español pasando a través del latín (sant-: «sanctus»; Iacob\, Iacobus: Jacobo)\, y toma la forma actual. Se conjetura que este nombre sea apócope de יַעֲקֺבְאֶל («Dios protege»)\, aunque hay etimologías populares (cf. Gén 25\,26; 27\,36). Es el nombre del pariente del Señor que se convirtió en jefe de la Iglesia de Jerusalén después de la resurrección del Señor. Su nombre hebreo habla de una familia apegada a la tradición de los mayores. Aunque el apóstol Pablo lo considera apóstol\, no está en la lista de los Doce\, como tampoco lo está el mismo Pablo. \n1. Primera lectura (1Cor 15\,1-8).\nSi la comunidad cristiana es testigo del Señor resucitado\, el apóstol lo debe ser con mayor razón.\na) La buena noticia del apóstol es:\n• Anunciada como tal (τὸ εὐαγγέλιον ὅ εὐηγγελισάμην). Los corintios la recibieron así del grupo.\n• Acogida. La comunidad resultante es manifestación patente del eco que la palabra encontró.\n• Guardada. El apóstol da fe de que la comunidad se mantiene en ella después de aceptarla.\n• Salvadora. Y esa buena noticia ha producido una nueva vida y una nueva convivencia en ellos.\nb) Su contenido es:\n• Que el Mesías murió por los pecados\, es decir\, a causa de la injusticia de los hombres\, no por una arbitraria disposición de Dios.\n• Que fue sepultado y que resucitó. La sepultura certifica que realmente murió; la resurrección le pone fin a la situación de muerte.\n• Que se apareció. Las apariciones dejan testigos que certifican con su vida que Jesús está vivo\, y ellas fundamentan su misión\nc) Las apariciones:\n• A Pedro. Según la tradición lucana\, el primero de los Doce al que se le apareció (cf. Lc 24\,34).\n• A los Doce. Nombre del grupo que representaba a Israel\, ahora numéricamente reducido a 11.\n• A más de 500. Algunos suponen que Pablo se refiere aquí al acontecimiento de Pentecostés.\n• A Santiago. El pariente del Señor\, que no aparece entre sus seguidores antes de la resurrección.\n• Al resto de los apóstoles. Lucas y Pablo no circunscriben el título de «apóstol» a los Doce.\n• A Pablo mismo.\nLa lista de seis (trátese de personas o grupos) es incompleta. Deja abierta la posibilidad de nuevas apariciones del resucitado. Pero queda claro que la condición de «apóstol» (misionero) exige dos requisitos que sobrepasan el ámbito apologético y la acreditación institucional:\n• La experiencia del Señor resucitado\, o sea\, el encuentro personal con Jesús como viviente que ha vencido la muerte\, hecho que lo convierte en testigo del Señor.\n• El anuncio de la buena noticia\, o sea\, el testimonio personal de esa buena noticia y de su efecto\, para lo cual está suficientemente calificado por dicha experiencia.\nEl apóstol presenta las apariciones como una gracia concedida\, no como mérito adquirido. \n2. Evangelio (Jn 14\,6-14).\nJesús declara ser el camino\, la verdad y la vida del hombre que pretende llegar al Padre. Se trata de que\, para realizar el viejo anhelo de «ser como Dios»\, solo existe una manera\, y consiste en asemejarse a él como Hijo. Y esta identificación con el Padre se verifica por medio de obras que responden a las exigencias del amor\, obras que hablan más claro que las palabras (cf. Jn 10\,38).\n1. Jesús y el Padre.\nLa declaración de Jesús deja entrever que\, por él ser «el camino\, la verdad y la vida» que relacionan con el Padre\, conocerlo a él es conocer al Padre (cf. Jn 12\,45). El Padre se ha hecho visible por medio de su Hijo; ellos se revelan uno al otro: el Padre revela al Hijo y el Hijo revela al Padre. Esta revelación se hace:\n• Por las exigencias (τά ῥήματα) que él propone con su mensaje (ὁ λόγος).\n• Por las obras (τά ἔργα) que el Padre realiza por medio de él.\n2. Felipe: la pregunta por el Padre.\nLa petición de Felipe disocia al Padre del Hijo. Jesús vuelve a insistir en la identificación. Quien conoce al Hijo conoce al Padre; por consiguiente\, ya debieran conocer al Padre\, porque conocen al Hijo. Felipe\, hablando en nombre de los demás\, delata que no se fía de Jesús como personero del Padre. Por eso Jesús pregunta claramente: «¿No crees que yo estoy identificado con el Padre y el Padre conmigo?». De ser así\, el problema es de otro orden\, es falta de fe.\nEl mensaje de Jesús («las exigencias que yo propongo») es mensaje del Padre\, de modo que\, al no darle crédito a su mensaje\, le niegan crédito al Padre.\n3. El criterio de las obras.\nLa importancia de las obras es decisiva\, pero también en ellas se confirma la identificación entre el Hijo y el Padre (cf. Jn 5\,19-20). Aceptando la identificación del Hijo con el Padre por la unidad de vida entre ambos (el Espíritu)\, las obras conducen a la fe. Y la fe realizará esas mismas obras\, y las multiplicará en la medida en que se multiplique el grupo de los creyentes («hará obras como las mías e incluso mayores»)\, porque tiene a favor suyo estos apoyos:\n• La glorificación de Jesús («me voy al Padre»): la condición humana de Jesús se realiza a plenitud al asumir él la plena condición divina. Jesús\, el Hombre-Dios\, estará en el cielo junto al Padre\, y este hecho lo constituye en intercesor privilegiado de la humanidad.\n• La oración de la comunidad «en unión conmigo» (literalmente: «en nombre mío»). Él comparte la condición del Padre\, es Dios con él y como él; por eso\, él responde («yo lo haré») la oración hecha en solidaridad con él\, pues dispone de todo lo del Padre como propio.\nAsí\, la gloria del Padre (el Espíritu) se revela en el Hijo. Jesús afirma que revelar al Padre con las propias obras lleva a ser discípulos suyos e hijos del Padre y a actuar como él\, con su gloria\, es decir\, con la fuerza de su Espíritu\, haciendo uso de su libertad y de su condición divina. \nEl apóstol\, testigo del Señor resucitado\, se convierte en visibilidad del Padre por su testimonio y sus obras como las de Jesús\, y porque la comunidad apostólica\, unida al Señor en la oración\, se identifica con él como él con el Padre\, de modo que\, así como el Padre escuchó siempre e hizo lo que Jesús le pidió\, así él escuchará lo que la comunidad pida para cumplir la misión\, y lo hará. La afirmación fundamental consiste en que el Espíritu Santo crea una unidad de vida y de propósito entre Jesús y el Padre\, y que esta unidad se reproduce entre Jesús y su discípulo. Esto significa que el apóstol no es un funcionario calificado\, sino un testigo experto\, es decir\, alguien que\, por haber tenido experiencia personal del Señor resucitado\, puede dar testimonio de él.\nLa celebración de la eucaristía resulta ser ocasión propicia para identificarnos con Jesús como comunidad apostólica y pedir en unión con él (en su «nombre») la realización del designio del Padre\, así como lo aprendimos de él en la oración del padrenuestro que recitamos en la misma
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SUMMARY:Jueves de la tercera semana de Pascua
DESCRIPTION:PRIMERA LECTURA \nAquí hay agua\, ¿qué me impide ser bautizado? \nLectura de los Hechos de los Apóstoles   8\, 26-40 \nEl Ángel del Señor dijo a Felipe: “Levántate y ve hacia el sur\, por el camino que baja de Jerusalén a Gaza: es un camino desierto”. Él se levantó y partió. \nUn eunuco etíope\, ministro del tesoro y alto funcionario de Candace\, la reina de Etiopía\, había ido en peregrinación a Jerusalén y se volvía\, sentado en su carruaje\, leyendo al profeta Isaías. \nEl Espíritu dijo a Felipe: “Acércate y camina junto a su carro”. \nFelipe se acercó y\, al oír que leía al profeta Isaías\, le preguntó: “¿Comprendes lo que estás leyendo?” \nÉl respondió: “¿Cómo lo puedo entender\, si nadie me lo explica?” \nEntonces le pidió a Felipe que subiera y se sentara junto a él. \nEl pasaje de la Escritura que estaba leyendo era el siguiente: “Como oveja fue llevado al matadero; y como cordero que no se queja ante el que lo esquila\, así él no abrió la boca. \nEn su humillación\, le fue negada la justicia. \n¿Quién podrá hablar de su descendencia\, ya que su vida es arrancada de la tierra?” \nEl etíope preguntó a Felipe: “Dime\, por favor\, ¿de quién dice esto el Profeta? ¿De sí mismo o de algún otro?” \nEntonces Felipe tomó la palabra y\, comenzando por este texto de la Escritura\, le anunció la Buena Noticia de Jesús. \nSiguiendo su camino\, llegaron a un lugar donde había agua\, y el etíope dijo: “Aquí hay agua\, ¿qué me impide ser bautizado?” Y ordenó que detuvieran el carro; ambos descendieron hasta el agua\, y Felipe lo bautizó. \nCuando salieron del agua\, el Espíritu del Señor arrebató a Felipe\, y el etíope no lo vio más\, pero seguía gozoso su camino. \nFelipe se encontró en Azoto\, y en todas las ciudades por donde pasaba iba anunciando la Buena Noticia\, hasta que llegó a Cesarea. \nSALMO RESPONSORIAL   65\, 8-9. 16-17. 20 \nR/. ¡Aclame al Señor toda la tierra! \nBendigan\, pueblos\, a nuestro Dios\, hagan oír bien alto su alabanza: Él nos concedió la vida y no dejó que vacilaran nuestros pies. \nLos que temen al Señor\, vengan a escuchar\, yo les contaré lo que hizo por mí: apenas mi boca clamó hacia Él\, mi lengua comenzó a alabarlo. \nBendito sea Dios\, que no rechazó mi oración ni apartó de mí su misericordia. ¡Bendigan\, pueblos\, a nuestro Dios! \n\nEVANGELIO\n\nACLAMACIÓN AL EVANGELIO   Jn 6\, 51 \nAleluya.  \n“Yo soy el pan vivo bajado del cielo. El que coma de este pan vivirá eternamente”\, dice el Señor. Aleluya. \nEVANGELIO \nYo soy el pan vivo bajado del cielo. \n+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan   6\, 44-51 \nJesús dijo a la gente: Nadie puede venir a mí\, si no lo atrae el Padre que me envió; y Yo lo resucitaré en el último día. Está escrito en el libro de los Profetas: “Todos serán instruidos por Dios”. Todo el que oyó al Padre y recibe su enseñanza viene a mí. \nNadie ha visto nunca al Padre\, sino el que viene de Dios: sólo Él ha visto al Padre. Les aseguro que el que cree tiene Vida eterna. Yo soy el pan de Vida. \nSus padres\, en el desierto\, comieron el maná y murieron. \nPero éste es el pan que desciende del cielo\, para que aquél que lo coma no muera. Yo soy el pan vivo bajado del cielo. El que coma de este pan vivirá eternamente\, y el pan que Yo daré es mi carne para la Vida del mundo. \nLa reflexión del padre Adalberto Sierra \nEn el mensaje de hoy y en el de mañana se da un salto de diecisiete versículos que se resumen a continuación. Antes de Felipe\, Samaría tenía otro líder\, Simón el mago\, un personaje que tenía abobada («pasmada») a la vecindad dándoselas de mucho («Grande»). En 8\,12 se dice de modo explícito que la gente le daba fe a Felipe\, no se menciona la fe a Jesús. Felipe bautizó masas\, pero no hubo efusión del Espíritu. Simón recibió el bautismo así\, sin haberse convertido.\nLos de la Iglesia de lengua hebrea tomaron cartas en el asunto enviando a Pedro y a Juan. Estos oraron por ellos (pidieron la bendición de Dios sobre los que habían roto con su pasado: cf. Hch 4\,24-31) y les impusieron las manos (personalizaron la adhesión de cada uno a Jesús). Se corrigió el fenómeno de masas propiciado por Felipe. Pero Simón interpretó todo esto en clave de magia\, porque él no había roto con sus antiguos valores; por eso\, pretendió hacerse a ese «poder» –así lo entendió él– con dinero. Pedro lo conminó y él se arrepintió con llanto\, como el mismo Pedro lo había hecho\, y se convirtió.\nHay que preguntarse por qué Jesús tiene más admiradores que seguidores\, por qué resulta más fácil alabarlo que seguirlo\, y a qué se debe que sea más recurrente verlo como Hijo de Dios que como el Hijo del Hombre. \n1. Primera lectura (Hch 8\,26-40).\nLucas le da una nueva entidad a la antigua figura del «Ángel del Señor». Ahora representa a Jesús resucitado que\, al encontrarse una persona prisionera\, la «saca» de su encierro y la conduce a su éxodo personal. Cuando ya esa persona está abierta\, disponible a la gracia de Dios\, interviene el Espíritu del Señor. Y entonces llama a Jesús por su nombre\, acentuando su acción salvadora. La expresión «ángel del Señor» (מַלְאַךְ יְהוָה: ἄγγελος κυρίου) denota al mismo Señor en cuanto libera y protege al justo y le hace justicia frente al opresor (cf. 12\,7.23); era una manera de decir que la reivindicación del justo constituye la ruina de su opresor. Sin embargo\, en este libro esta figura muestra la victoria de Jesús sobre la muerte y sobre toda forma de dominio de los seres humanos.\nPor eso\, ante el desconcierto que padece Felipe\, el Ángel del Señor lo llama a levantarse de su postración y a dirigirse hacia el sur\, a Gaza («Tesoro»). El tesoro es un negro (otra raza) etíope (otro pueblo) eunuco (sin progenie ni futuro) que quiere encontrar en la Escritura judía respuesta a sus inquietudes. Como ya Felipe está abierto\, el Espíritu le habla y Felipe responde «corriendo». Entabla un diálogo con el eunuco a partir de lo que se refiere a Jesús en dicha Escritura (cf. Lc 24\,27.44). Habla del Mesías rechazado y de la razón de su rechazo. Mostrando libertad para citar la Escritura (cf. Lc 4\,18-19)\, suprime el versículo que hablaba del «perdón de los pecados de su pueblo»\, porque el perdón que se ofrece en Jesús no se limita a Israel (cf. Lc 24\,47). Ahora Felipe no anuncia «al Mesías» (v. 5)\, sino «la buena noticia de Jesús».\nEl bautismo del eunuco transforma la vida de ambos. El códice Beza lee así: «El Espíritu del Señor bajó sobre el eunuco y el Ángel del Señor arrebató a Felipe». El eunuco ya es cristiano\, y su vida estéril cobra fecundidad. Un pueblo muerto\, sin esperanza\, tiene despejado su futuro\, es un verdadero tesoro. Felipe va a parar a una ciudad totalmente pagana (Azoto) y allí funda una comunidad de la que recibiremos noticias más adelante (cf. 21\,8). Y de este modo termina aquí el aprendizaje del evangelizador Felipe. Ha completado su éxodo personal. \n2. Evangelio (Jn 6\,44-51).\nEl leccionario omite los versículos 41-43\, en donde se muestra el obstáculo que los sometidos al régimen oponen a la fe en Jesús: su condición humana. Ellos no son capaces de descubrir por sus obras de amor el Espíritu de Dios que habita en él y que lo hace presencia de Dios.\nJesús se desentiende de la crítica y de la polémica\, pero les denuncia la razón de su renuencia a creer: solo quien deja que el Padre lo encamine hacia Jesús llega a creer en él. Es decir\, solo quien concibe a Dios como «Padre» (fuente de vida) da su adhesión a Jesús. De otro modo\, podría ser un simpatizante (en el mejor de los casos) o un opositor\, pero nunca un adherente. Si su actividad a favor de los débiles y excluidos no los interpela\, ni siquiera en Dios están creyendo.\nLos fariseos sostenían la doctrina de la resurrección\, pero como consecuencia de la observancia de la Ley\, y la entendían y explicaban como un retorno a la vida anterior a la muerte. Jesús dice que la resurrección es fruto de la fe en él\, y que se deriva del Espíritu que él ofrece y da.\nReformula y corrige la afirmación de los profetas (cf. Isa 54\,13 y también Jer 31\,33-34):\n• El que enseña es el Padre\, no –como dice Isaías– «el Señor» (יהוה).\n• Los discípulos son «todos» (la humanidad)\, no solo los israelitas.\n• Lo que el Padre enseña es a creer en Jesús\, no a observar la Ley.\nEl Padre no selecciona a unos privilegiados\, se dirige a todos. Todo el que aspira a la plenitud de vida (realización\, felicidad) e impulsa en otros esta misma aspiración\, aprende de él. Al Padre no se lo puede conocer directamente\, pero Jesús es su más cabal explicación (cf. Jn 1\,18).\nEl que le da su adhesión a Jesús se hace hijo de Dios como él y posee ya la vida definitiva. Ahora él se contrapone al maná\, no por su origen\, sino por su efecto: el maná no evitó que murieran los que lo comieron. También se contrapone a la Ley\, porque ella no da la vida eterna\, es él quien conduce a la «tierra prometida»\, al cielo. Se contrapone\, por último\, al cordero pascual: él es «el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo»\, cuya sangre (el Espíritu) libera de raíz\, y de verdad\, al ser humano. Pero es su «carne» (su realidad humana histórica) la que da el acceso al Espíritu y a la libertad interior que de él procede. Por eso\, ahora iguala el pan con su carne\, para significar que la humanidad tendrá vida verdadera en la medida en que asimile la realidad humana del Hijo del Hombre\, mortal y sujeta a penalidades y al rechazo\, pero verdadero «alimento». \nLa auténtica evangelización es doblemente liberadora: rompe las cadenas del evangelizador y del evangelizado. Y es también doblemente salvadora: infunde vida plena en el evangelizado y en el evangelizador. Jesús «saca» de las prisiones mentales\, permite así la apertura al Espíritu Santo\, y ambos\, Jesús y el Espíritu\, conducen a la experiencia de salvación compartida. La obra liberadora de Jesús (el nuevo «éxodo») toma el puesto de la preparación del camino del Señor que antes de la predicación de la buena noticia se le asignó a Juan Bautista.\nEs necesario evitar cierta idealización de Jesús que induce a un «pietismo» inocuo y socialmente irrelevante. Jesús es Dios como el Padre –ciertamente–\, pero el culto que ambos esperan («con espíritu y verdad»\, o sea\, con amor leal) no consiste en un ritual ceremonioso sino en la praxis del mismo amor servicial que él demostró (cf. Jn 13\,15.34). La celebración de la eucaristía tiene rito y ceremonia\, pero la eucaristía es más que eso\, es «memorial» del Señor. Quedarnos en la precisión del ritual o en la belleza del ceremonial sería traicionar la memoria del Señor. Hay que volver a la vida ordinaria con el impulso de la vida eterna que dimana del Señor resucitado.
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SUMMARY:Viernes de la tercera semana de Pascua
DESCRIPTION:PRIMERA LECTURA \nEs un instrumento elegido por mí para llevar mi Nombre a todas las naciones. \nLectura de los Hechos de los Apóstoles  9\, 1-20 \nSaulo\, que respiraba amenazas de muerte contra los discípulos del Señor\, se presentó al Sumo Sacerdote y le pidió cartas para las sinagogas de Damasco\, a fin de traer encadenados a Jerusalén a los seguidores del Camino del Señor que encontrara\, hombres o mujeres. \nY mientras iba caminando\, al acercarse a Damasco\, una luz que venía del cielo lo envolvió de improviso con su resplandor. Y cayendo en tierra\, oyó una voz que le decía: “Saulo\, Saulo\, ¿por qué me persigues?” \nÉl preguntó: “¿Quién eres Tú\, Señor?” \n“Yo soy Jesús\, a quien tú persigues”\, le respondió la voz. “Ahora levántate\, y entra en la ciudad: allí te dirán qué debes hacer”. \nLos que lo acompañaban quedaron sin palabra\, porque oían la voz\, pero no veían a nadie. Saulo se levantó del suelo y\, aunque tenía los ojos abiertos\, no veía nada. Lo tomaron de la mano y lo llevaron a Damasco. Allí estuvo tres días sin ver\, y sin comer ni beber. \nVivía entonces en Damasco un discípulo llamado Ananías\, a quien el Señor dijo en una visión: “¡Ananías!” \nÉl respondió: “Aquí estoy\, Señor”. \nEl Señor le dijo: “Ve a la calle llamada Recta\, y busca en casa de Judas a un tal Saulo de Tarso. Él está orando\, y ha visto en una visión a un hombre llamado Ananías\, que entraba y le imponía las manos para devolverle la vista”. \nAnanías respondió: “Señor\, oí decir a muchos que este hombre hizo un gran daño a tus santos en Jerusalén. Y ahora está aquí con plenos poderes de los jefes de los sacerdotes para llevar presos a todos los que invocan tu Nombre”. \nEl Señor le respondió: “Ve a buscarlo\, porque es un instrumento elegido por mí para llevar mi Nombre a todas las naciones\, a los reyes y al pueblo de Israel. Yo le haré ver cuánto tendrá que padecer por mi Nombre”. \nAnanías fue a la casa\, le impuso las manos y le dijo: “Saulo\, hermano mío\, el Señor Jesús -el mismo que se te apareció en el camino- me envió a ti para que recobres la vista y quedes lleno del Espíritu Santo”. \nEn ese momento\, cayeron de sus ojos una especie de escamas y recobró la vista. Se levantó y fue bautizado.  Después comió algo y recobró sus fuerzas. \nSaulo permaneció algunos días con los discípulos que vivían en Damasco\, y luego comenzó a predicar en las sinagogas que Jesús es el Hijo de Dios. \nSALMO RESPONSORIAL    116\, 1. 2 \nR/. ¡Vayan por el mundo y anuncien el Evangelio! \n¡Alaben al Señor\, todas las naciones\, glorifíquenlo\, todos los pueblos! \nPorque es inquebrantable su amor por nosotros\, y su fidelidad permanece para siempre. \n\nEVANGELIO\n\nACLAMACIÓN AL EVANGELIO       Jn 6\, 56 \nAleluya \n“El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y Yo en él”\, dice el Señor. Aleluya. \nEVANGELIO \nMi carne es la verdadera comida\, y mi sangre\, la verdadera bebida. \n+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan    6\, 51-59 \nJesús dijo a los judíos: \n“Yo soy el pan vivo bajado del cielo. \nEl que coma de este pan vivirá eternamente\, y el pan que Yo daré es mi carne para la Vida del mundo”. \nLos judíos discutían entre sí\, diciendo: “¿Cómo este hombre puede darnos a comer su carne?” \nJesús les respondió: \n“Les aseguro que si no comen la carne del Hijo del hombre y no beben su sangre\, no tendrán Vida en ustedes. \nEl que come mi carne y bebe mi sangre tiene Vida eterna\, y Yo lo resucitaré en el último día. Porque mi carne es la verdadera comida y mi sangre\, la verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y Yo en él. \nAsí como Yo\, que he sido enviado por el Padre que tiene Vida\, vivo por el Padre\, de la misma manera\, el que me come vivirá por mí. \nEste es el pan bajado del cielo; no como el que comieron sus padres y murieron. El que coma de este pan vivirá eternamente”. \nJesús enseñaba todo esto en la sinagoga de Cafarnaúm. \nLa reflexión del padre Adalberto Sierra \nEn el mensaje de hoy y en el de mañana se da un salto de diecisiete versículos que se resumen a continuación. Antes de Felipe\, Samaría tenía otro líder\, Simón el mago\, un personaje que tenía abobada («pasmada») a la vecindad dándoselas de mucho («Grande»). En 8\,12 se dice de modo explícito que la gente le daba fe a Felipe\, no se menciona la fe a Jesús. Felipe bautizó masas\, pero no hubo efusión del Espíritu. Simón recibió el bautismo así\, sin haberse convertido.\nLos de la Iglesia de lengua hebrea tomaron cartas en el asunto enviando a Pedro y a Juan. Estos oraron por ellos (pidieron la bendición de Dios sobre los que habían roto con su pasado: cf. Hch 4\,24-31) y les impusieron las manos (personalizaron la adhesión de cada uno a Jesús). Se corrigió el fenómeno de masas propiciado por Felipe. Pero Simón interpretó todo esto en clave de magia\, porque él no había roto con sus antiguos valores; por eso\, pretendió hacerse a ese «poder» –así lo entendió él– con dinero. Pedro lo conminó y él se arrepintió con llanto\, como el mismo Pedro lo había hecho\, y se convirtió.\nHay que preguntarse por qué Jesús tiene más admiradores que seguidores\, por qué resulta más fácil alabarlo que seguirlo\, y a qué se debe que sea más recurrente verlo como Hijo de Dios que como el Hijo del Hombre. \n1. Primera lectura (Hch 8\,26-40).\nLucas le da una nueva entidad a la antigua figura del «Ángel del Señor». Ahora representa a Jesús resucitado que\, al encontrarse una persona prisionera\, la «saca» de su encierro y la conduce a su éxodo personal. Cuando ya esa persona está abierta\, disponible a la gracia de Dios\, interviene el Espíritu del Señor. Y entonces llama a Jesús por su nombre\, acentuando su acción salvadora. La expresión «ángel del Señor» (מַלְאַךְ יְהוָה: ἄγγελος κυρίου) denota al mismo Señor en cuanto libera y protege al justo y le hace justicia frente al opresor (cf. 12\,7.23); era una manera de decir que la reivindicación del justo constituye la ruina de su opresor. Sin embargo\, en este libro esta figura muestra la victoria de Jesús sobre la muerte y sobre toda forma de dominio de los seres humanos.\nPor eso\, ante el desconcierto que padece Felipe\, el Ángel del Señor lo llama a levantarse de su postración y a dirigirse hacia el sur\, a Gaza («Tesoro»). El tesoro es un negro (otra raza) etíope (otro pueblo) eunuco (sin progenie ni futuro) que quiere encontrar en la Escritura judía respuesta a sus inquietudes. Como ya Felipe está abierto\, el Espíritu le habla y Felipe responde «corriendo». Entabla un diálogo con el eunuco a partir de lo que se refiere a Jesús en dicha Escritura (cf. Lc 24\,27.44). Habla del Mesías rechazado y de la razón de su rechazo. Mostrando libertad para citar la Escritura (cf. Lc 4\,18-19)\, suprime el versículo que hablaba del «perdón de los pecados de su pueblo»\, porque el perdón que se ofrece en Jesús no se limita a Israel (cf. Lc 24\,47). Ahora Felipe no anuncia «al Mesías» (v. 5)\, sino «la buena noticia de Jesús».\nEl bautismo del eunuco transforma la vida de ambos. El códice Beza lee así: «El Espíritu del Señor bajó sobre el eunuco y el Ángel del Señor arrebató a Felipe». El eunuco ya es cristiano\, y su vida estéril cobra fecundidad. Un pueblo muerto\, sin esperanza\, tiene despejado su futuro\, es un verdadero tesoro. Felipe va a parar a una ciudad totalmente pagana (Azoto) y allí funda una comunidad de la que recibiremos noticias más adelante (cf. 21\,8). Y de este modo termina aquí el aprendizaje del evangelizador Felipe. Ha completado su éxodo personal. \n2. Evangelio (Jn 6\,44-51).\nEl leccionario omite los versículos 41-43\, en donde se muestra el obstáculo que los sometidos al régimen oponen a la fe en Jesús: su condición humana. Ellos no son capaces de descubrir por sus obras de amor el Espíritu de Dios que habita en él y que lo hace presencia de Dios.\nJesús se desentiende de la crítica y de la polémica\, pero les denuncia la razón de su renuencia a creer: solo quien deja que el Padre lo encamine hacia Jesús llega a creer en él. Es decir\, solo quien concibe a Dios como «Padre» (fuente de vida) da su adhesión a Jesús. De otro modo\, podría ser un simpatizante (en el mejor de los casos) o un opositor\, pero nunca un adherente. Si su actividad a favor de los débiles y excluidos no los interpela\, ni siquiera en Dios están creyendo.\nLos fariseos sostenían la doctrina de la resurrección\, pero como consecuencia de la observancia de la Ley\, y la entendían y explicaban como un retorno a la vida anterior a la muerte. Jesús dice que la resurrección es fruto de la fe en él\, y que se deriva del Espíritu que él ofrece y da.\nReformula y corrige la afirmación de los profetas (cf. Isa 54\,13 y también Jer 31\,33-34):\n• El que enseña es el Padre\, no –como dice Isaías– «el Señor» (יהוה).\n• Los discípulos son «todos» (la humanidad)\, no solo los israelitas.\n• Lo que el Padre enseña es a creer en Jesús\, no a observar la Ley.\nEl Padre no selecciona a unos privilegiados\, se dirige a todos. Todo el que aspira a la plenitud de vida (realización\, felicidad) e impulsa en otros esta misma aspiración\, aprende de él. Al Padre no se lo puede conocer directamente\, pero Jesús es su más cabal explicación (cf. Jn 1\,18).\nEl que le da su adhesión a Jesús se hace hijo de Dios como él y posee ya la vida definitiva. Ahora él se contrapone al maná\, no por su origen\, sino por su efecto: el maná no evitó que murieran los que lo comieron. También se contrapone a la Ley\, porque ella no da la vida eterna\, es él quien conduce a la «tierra prometida»\, al cielo. Se contrapone\, por último\, al cordero pascual: él es «el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo»\, cuya sangre (el Espíritu) libera de raíz\, y de verdad\, al ser humano. Pero es su «carne» (su realidad humana histórica) la que da el acceso al Espíritu y a la libertad interior que de él procede. Por eso\, ahora iguala el pan con su carne\, para significar que la humanidad tendrá vida verdadera en la medida en que asimile la realidad humana del Hijo del Hombre\, mortal y sujeta a penalidades y al rechazo\, pero verdadero «alimento». \nLa auténtica evangelización es doblemente liberadora: rompe las cadenas del evangelizador y del evangelizado. Y es también doblemente salvadora: infunde vida plena en el evangelizado y en el evangelizador. Jesús «saca» de las prisiones mentales\, permite así la apertura al Espíritu Santo\, y ambos\, Jesús y el Espíritu\, conducen a la experiencia de salvación compartida. La obra liberadora de Jesús (el nuevo «éxodo») toma el puesto de la preparación del camino del Señor que antes de la predicación de la buena noticia se le asignó a Juan Bautista.\nEs necesario evitar cierta idealización de Jesús que induce a un «pietismo» inocuo y socialmente irrelevante. Jesús es Dios como el Padre –ciertamente–\, pero el culto que ambos esperan («con espíritu y verdad»\, o sea\, con amor leal) no consiste en un ritual ceremonioso sino en la praxis del mismo amor servicial que él demostró (cf. Jn 13\,15.34). La celebración de la eucaristía tiene rito y ceremonia\, pero la eucaristía es más que eso\, es «memorial» del Señor. Quedarnos en la precisión del ritual o en la belleza del ceremonial sería traicionar la memoria del Señor. Hay que volver a la vida ordinaria con el impulso de la vida eterna que dimana del Señor resucitado.
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SUMMARY:Sábado de la tercera semana de Pascua
DESCRIPTION:PRIMERA LECTURA \nLa Iglesia crecía en número\, asistida por el Espíritu Santo. \nLectura de los Hechos de los Apóstoles   9\, 31-42 \nLa Iglesia gozaba de paz en toda Judea\, Galilea y Samaría. Se iba consolidando\, vivía en el temor del Señor y crecía en número\, asistida por el Espíritu Santo. \nPedro\, en una gira por todas las ciudades\, visitó también a los santos que vivían en Lida. Allí encontró a un paralítico llamado Eneas\, que estaba postrado en cama desde hacía ocho años. \nPedro le dijo: “Eneas\, Jesucristo te devuelve la salud: levántate\, y arregla tú mismo la cama”. Él se levantó enseguida\, y al verlo\, todos los habitantes de Lida y de la llanura de Sarón se convirtieron al Señor. \nEntre los discípulos de Jope había una mujer llamada Tabitá\, que quiere decir “gacela”. Pasaba su vida haciendo el bien y repartía abundantes limosnas. Pero en esos días se enfermó y murió.  Después de haberla lavado\, la colocaron en la habitación de arriba. \nComo Lida está cerca de Jope\, los discípulos\, enterados de que Pedro estaba allí\, enviaron a dos hombres para pedirle: “No tardes en venir a nosotros”. Pedro salió enseguida con ellos. Apenas llegó\, lo llevaron a la habitación de arriba. Todas las viudas lo rodearon y\, llorando\, le mostraban las túnicas y los abrigos que les había hecho Tabitá cuando vivía con ellas. \nPedro hizo salir a todos afuera\, se puso de rodillas y comenzó a orar. Volviéndose luego hacia el cadáver\, dijo: “Tabitá\, levántate”. Ella abrió los ojos y\, al ver a Pedro\, se incorporó. Él la tomó de la mano y la hizo levantar. Llamó entonces a los hermanos y a las viudas\, y se la devolvió con vida. \nLa noticia se extendió por toda la ciudad de Jope\, y muchos creyeron en el Señor. \nSALMO RESPONSORIAL    115\, 12-17 \nR/. ¿Con qué pagaré al Señor todo el bien que me hizo? \n¿Con qué pagaré al Señor todo el bien que me hizo? Alzaré la copa de la salvación e invocaré el Nombre del Señor. \nCumpliré mis votos al Señor\, en presencia de todo su pueblo. ¡Qué penosa es para el Señor la muerte de sus amigos! \nYo\, Señor\, soy tu servidor\, tu servidor\, lo mismo que mi madre: por eso rompiste mis cadenas. Te ofreceré un sacrificio de alabanza\, e invocaré el Nombre del Señor. \n\nEVANGELIO\n\nACLAMACIÓN AL EVANGELIO    Cf. Jn 6\, 63c. 68c \nAleluya. \nTus palabras\, Señor\, son Espíritu y Vida: Tú tienes palabras de Vida eterna. Aleluya. \nEVANGELIO \n¿A quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna. \n+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan    6\, 60-69 \nDespués de escuchar la enseñanza de Jesús\, muchos de sus discípulos decían: “¡Es duro este lenguaje! ¿Quién puede escucharlo?” \nJesús\, sabiendo lo que sus discípulos murmuraban\, les dijo: “¿Esto los escandaliza? ¿Qué pasará\, entonces\, cuando vean al Hijo del hombre subir donde estaba antes? \nEl Espíritu es el que da Vida\, la carne de nada sirve. Las palabras que les dije son Espíritu y Vida. Pero hay entre ustedes algunos que no creen”. \nEn efecto\, Jesús sabía desde el primer momento quiénes eran los que no creían y quién era el que lo iba a entregar. \nY agregó: “Por eso les he dicho que nadie puede venir a mí\, si el Padre no se lo concede”. \nDesde ese momento\, muchos de sus discípulos se alejaron de Él y dejaron de acompañarlo. \nJesús preguntó entonces a los Doce: “¿También ustedes quieren irse?” \nSimón Pedro le respondió: “Señor\, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de Vida eterna. Nosotros hemos creído y sabemos que eres el Santo de Dios”. \nLa reflexión del padre Adalberto Sierra \nDespués de la conversión de Saulo\, se ocupa Lucas de la conversión de Pedro. Este comienza con un proceso de cambio de mentalidad para convertirse al Señor\, proceso que había previsto y anunciado Jesús (cf. Lc 22\,31-32). La conversión de Pedro responde a la oración de Jesús\, que quiere obtener que la testarudez y el espíritu nacionalista del discípulo no dominen por sobre su adhesión al maestro. También en la conversión\, el amor del Señor nos precede.\nHay que preguntarse si es lícito creer en Jesús de la manera que cada uno escoja\, si se puede creer en su mensaje sin imitar su conducta\, si es verdad que se pueden realizar sus obras sin sentirse vinculado por su mensaje. Esto es particularmente urgente cuando se introducen en las iglesias las diversas formas de individualismo que vienen a romper la unidad querida por el Señor para los suyos (cf. Jn 17\,11-12.21-23)\, individualismos que promueven los cultos de personalidades al precio de desfigurar la realidad de Jesús\, desvirtuar el amor del Espíritu Santo y adulterar el don de la buena noticia… y con la connivencia de las mismas comunidades (cf. 2Cor 11\,4). \n1. Primera lectura (Hch 9\,31-42).\nPedro\, como apóstol que es\, recorre las comunidades en una especie de visita de inspección\, de un lado a otro\, para ver cómo están esas comunidades. El relato nos presenta una visión global y el estado particular de tres de ellas (totalidad homogénea).\n1.0. Visión general de las comunidades.\nLa situación característica de las jóvenes iglesias se describe con estos tres rasgos:\na. La conversión de Saulo trae paz a todas las comunidades\, porque cesó la persecución.\nb. El respeto (φόβος) al Señor las confirma y las conduce fieles (por el camino del Señor).\nc. El aliento (παράκλησις: ánimo) del Espíritu Santo las fortalece y las hace multiplicarse.\nEn ese trasfondo\, se narra la visita de «Pedro» a algunas iglesias\, en concreto las de Lida\, en Judea (40 km al noroeste de Jerusalén) y Jafa (a 16 km de Lida)\, puerto principal que servía a Jerusalén.\n1.1. La comunidad de Lida.\nRepresentada por Eneas (Αἰνέας: «siempre joven»)\, estaba paralizada\, sin iniciativa ni creatividad\, desde hacía «ocho años». El número «ocho» hace referencia al mundo futuro: desde que recibió el Espíritu\, la nueva vida. La parálisis es símbolo de la rigidez espiritual que se opone a la libertad espiritual. Pese a haber recibido la buena noticia y haberle dado su adhesión a Jesús\, que entraña el don del Espíritu\, la comunidad está postrada\, en una situación muy grave. Pedro le recuerda la vida que le ha dado «el Señor Jesús Mesías»\, al incorporarlo a la comunidad de los «santos» (o sea\, los liberados salvados) y que\, por eso\, no tiene sentido que siga postrado («levántate»)\, sino que está en capacidad de integrarse a la asamblea eucarística («pon la mesa para ti mismo»).\nPero Pedro no logra llevar la comunidad a la mesa del banquete del reino de Dios. Eneas «se levantó»\, pero no puso la mesa. Esto significa que todavía la comunidad no se abre a la inclusión universal (la admisión de los paganos). Hay una conversión masiva\, pero ella resulta insuficiente. Ahora se entiende más claro lo del «servicio a las mesas» (6\,2) que se relegó en Jerusalén.\n1.2. La comunidad de Jafa.\nRepresentada por Tabita (griego: Ταβιθά; arameo: טַבְיְתָא: «Gacela») nombre que sugiere vigor\, vitalidad. Se caracteriza por sus buenas obras y sus limosnas. Los dos nombres (griego y arameo) sugieren que era una comunidad mixta (judíos de origen griego y judíos autóctonos)\, pero que se limitaba a las obras de la piedad judía. La comunidad cristiana necesita más que eso para vivir. Se enferma y muere. La «sala de arriba» (cf. Hch 1\,13 con Lc 24\,53) se refiere a la mentalidad y las actitudes religiosas. Pedro «se levantó» para acudir al llamado\, y procedió a hacer como Jesús\, pero sin tocarla\, ya que temía quedar legalmente impuro. A Jesús eso no le importó (cf. Lc 8\,54). La reacción es lenta. Ella abrió los ojos y se incorporó; entonces Pedro le dio la mano\, la levantó y la devolvió viva. Y muchos de Jafa\, en vista de esta apertura\, creyeron en el Señor.\n(1.3. La comunidad de Simón).\nOmitida por el leccionario\, la tercera de las comunidades\, la de Simón\, no tiene problemas (él es «curtidor»\, y no le inquieta la impureza legal). Y allí Pedro hace un «retiro espiritual». Esta es una comunidad «junto al mar» (cf. 10\,6)\, es decir\, misionera «ad gentes»\, desvinculada de la Ley. Pero en ella no hay «enfermos» ni «muertos». Es una comunidad espiritualmente sana. Eso es lo que pone pensativo a Simón (ahora no se lo llama «Pedro»)\, que está a la «escucha» del Espíritu. \n2. Evangelio (Jn 6\,60-69).\nLa explicación de las metáforas ha dado a conocer que Jesús no hablaba de una realidad idílica\, sino que descubrió a todos el sentido profundo de la fe en él. Por eso ahora la crítica se traslada al grupo de discípulos: juzgan «insoportable» lo que Jesús ha planteado. La metáfora del pan les pareció a todos entendible y aceptable\, porque la entendieron como la propuesta de una doctrina. Cuando él habló de «la carne del Hijo del Hombre»\, todos se desconcertaron\, porque ahora le entendían literalmente. Él explicó que se trata de asimilar su realidad humana y divina («carne»: mortalidad; «sangre»: inmortalidad) para resucitar\, pero ellos consideraron demasiado tener que amar como él exige. Entonces\, Jesús les pregunta:\n• ¿Esto les causa «escándalo» (tropiezo)?\n• ¿Y si lo vieran «subir» (resucitar)?\nY les explica de nuevo la metáfora de la sangre: «Es el Espíritu quien da vida». La sola realidad humana (a la cual tanto se apegan ellos)\, sin el Espíritu\, no basta. Es preciso que la «carne» esté animada por el Espíritu. Y las exigencias que él les ha explicado son eso: espíritu y vida. Él no busca gloria humana ni la promete. Por eso sabe que no todos ellos creen\, porque no renuncian a sus ambiciones de poder\, y consideran que Jesús pide mucho cuando invita a renunciar a ellas.\nJesús no idealiza al grupo; muchos están en el grupo sin comulgar con él. Sabe que uno lo va a entregar. El Padre concede el Espíritu en el encuentro con el Hijo. Pero muchos sólo aceptan el líder que piensan ver\, no al Hijo. Por eso muchos lo abandonan. Jesús está dispuesto a quedarse solo\, pero no a renunciar a su fidelidad al designio del Padre. Por eso les pregunta a los Doce si quieren ellos también marcharse. «Simón Pedro» («Simón»: el que escucha; «Pedro»: el testarudo) toma la vocería del grupo y reconoce que lejos de Jesús no hay esperanza:\n• Sus exigencias son inseparables de su persona\, se aceptan o se rechazan juntas.\n• La fe dada a él («hemos creído») lleva a un saber («y sabemos») que es certeza.\n• Él es «el Consagrado de Dios»\, o sea\, el sellado o ungido con el Espíritu Santo. \nLa auténtica fe cristiana une de manera inseparable:\n• El amor a Jesús: la relación personal y comunitaria de amistad con él\, vivida y testimoniada por los sacramentos.\n• El compromiso con Jesús: la imitación de su identificación con el Padre\, dando vida con obras a toda la humanidad.\n• La fidelidad al mensaje de Jesús: hacer de sus exigencias de amor el propio criterio de juicio y la norma de conducta.\nLa eucaristía no se reduce a un bello símbolo de carácter religioso\, es «el sacramento de nuestra fe». Mucho más que una celebración\, ella sintetiza el culto cristiano\, donde se autentica nuestra adhesión a Jesús. La mera celebración podría ser «religiosa»\, pero irrelevante. Lo verdaderamente importante es su carácter sacramental\, es decir\, la forma como ella se traduce en un constante compromiso personal de vida entregada.
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SUMMARY:Domingo cuarto de Pascua
DESCRIPTION:PRIMERA LECTURA \nNos dirigimos ahora a los paganos. \nLectura de los Hechos de los Apóstoles  13\, 14. 43-52 \nEn aquellos días: \nPablo y Bernabé continuaron su viaje\, y de Perge fueron a Antioquía de Pisidia. El sábado entraron en la sinagoga y se sentaron. \nCuando se disolvió la asamblea\, muchos judíos y prosélitos que adoraban a Dios siguieron a Pablo y a Bernabé. Estos conversaban con ellos\, exhortándolos a permanecer fieles a la gracia de Dios. \nCasi toda la ciudad se reunió el sábado siguiente para escuchar la Palabra de Dios. Al ver esa multitud\, los judíos se llenaron de envidia y con injurias contradecían las palabras de Pablo. \nEntonces Pablo y Bernabé\, con gran firmeza\, dijeron: \n“A ustedes debíamos anunciar en primer lugar la Palabra del Señor\, pero ya que la rechazan y no se consideran dignos de la Vida eterna\, nos dirigimos ahora a los paganos. Así nos ha ordenado el Señor: \n“Yo te he establecido para ser la luz de las naciones\, para llevar la salvación hasta los confines de la tierra””. \nAl oír esto\, los paganos\, llenos de alegría\, alabaron la Palabra de Dios\, y todos los que estaban destinados a la Vida eterna abrazaron la fe. Así la Palabra del Señor se iba extendiendo por toda la región. \nPero los judíos instigaron a unas mujeres piadosas que pertenecían a la aristocracia y a los principales de la ciudad\, provocando una persecución contra Pablo y Bernabé\, y los echaron de su territorio. Estos\, sacudiendo el polvo de sus pies en señal de protesta contra ellos\, se dirigieron a Iconio. \nLos discípulos\, por su parte\, quedaron llenos de alegría y del Espíritu Santo. \nSALMO RESPONSORIAL 99\, 1b-3.5 \nR/. Somos su pueblo y ovejas de su rebaño. \nAclame al Señor toda la tierra\, sirvan al Señor con alegría\, lleguen hasta Él con cantos jubilosos. \nReconozcan que el Señor es Dios: Él nos hizo y a Él pertenecemos; somos su pueblo y ovejas de su rebaño. \n¡Qué bueno es el Señor! Su misericordia permanece para siempre\, y su fidelidad por todas las generaciones. \nSEGUNDA LECTURA \nEl Cordero será su pastor y los conducirá hacia los manantiales de agua viva. \nLectura del libro del Apocalipsis 7\, 9. 14b-17 \nYo\, Juan\, vi una enorme muchedumbre\, imposible de contar\, formada por gente de todas las naciones\, familias\, pueblos y lenguas. Estaban de pie ante el trono y delante del Cordero\, vestidos con túnicas blancas; llevaban palmas en la mano. \nY uno de los Ancianos me dijo: “Éstos son los que vienen de la gran tribulación; ellos han lavado sus vestiduras y las han blanqueado en la sangre del Cordero. Por eso están delante del trono de Dios y le rinden culto día y noche en su Templo. \nEl que está sentado en el trono extenderá su carpa sobre ellos: nunca más padecerán hambre ni sed\, ni serán agobiados por el sol o el calor. Porque el Cordero que está en medio del trono será su Pastor y los conducirá hacia los manantiales de agua viva. Y Dios secará toda lágrima de sus ojos”. \n\nEVANGELIO\n\nACLAMACIÓN AL EVANGELIO Jn 10\, 14 \nAleluya. \n“Yo soy el buen Pastor: conozco a mis ovejas\, y mis ovejas me conocen a mí”\, dice el Señor. Aleluya. \nEVANGELIO \nYo doy Vida eterna a mis ovejas. \n+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan 10\,27-30 \nJesús dijo: \nMis ovejas escuchan mi voz\, Yo las conozco y ellas me siguen. Yo les doy Vida eterna: ellas no perecerán jamás y nadie las arrebatará de mis manos. \nMi Padre\, que me las ha dado\, es superior a todos y nadie puede arrebatar nada de las manos de mi Padre. El Padre y Yo somos una sola cosa. \nCredo  \nOración Universal \nLevantemos\, hermanos\, nuestros ojos a Cristo\, obispo y pastor de nuestras almas\, y pongamos en sus manos\, con toda confianza\, las necesidades de los hombres: \nPara que los obispos\, presbíteros y diáconos apacienten santamente a los pueblos que tienen encomendados\, roguemos al Señor. \nPara que la paz que Jesucristo concedió a los discípulos arraigue con fuerza en nuestro mundo\, y se alejen de las naciones el odio y las guerras\, roguemos al Señor. \nPara que los enfermos\, los pobres y todos los que sufren encuentren en Cristo resucitado luz y esperanza\, roguemos al Señor. \nPara que Dios derrame en las familias cristianas el espíritu de piedad y de renuncia a lo mundano\, de manera que germinen abundantes vocaciones al ministerio eclesial\, roguemos al Señor. \nDios\, nuestro\, fuente de gozo y de paz\, que has concedido a tu Hijo el poder y la realeza sobre los hombres y los pueblos\, escucha nuestra oración y sostennos con la fuerza de tu Espíritu\, para que nunca nos separemos de nuestro pastor\, que nos conducirá hacia fuentes de aguas vivas\, y que vive y reina\, inmortal y glorioso\, por los siglos de los siglos. \nLa reflexión del padre Adalberto Sierra \nPor medio de las metáforas del «pastor» y las «ovejas»\, Jesús se refiere a la relación entre él y los suyos. La figura del «pastor» entraña las tareas del pastoreo (conducción) y el apacentamiento (la alimentación) de las «ovejas»\, lo cual implica afecto\, atención y custodia de las mismas. La figura colectiva de «las ovejas» entraña la condición comunitaria (convivencia)\, el reconocimiento y la aceptación del pastor como tal\, y la confianza en él.\nJesús retoma estas metáforas del Antiguo Testamento (cf. Eze 34)\, en las que se describe al Señor Dios como el pastor (cf. Isa 40\,11) que contiende con los que figuran como pastores del pueblo\, pero dispersan y extravían las ovejas (cf. Jer 23\,1-8). Él se propone como la alternativa de Dios a los que se presentan como dirigentes con autoridad divina\, pero oprimen y explotan el pueblo.\nLos dirigentes del tiempo de Jesús se mostraban exasperados porque él no les daba pretexto para proceder en contra suya. Por eso lo incitaron a que abiertamente se declarara «el Mesías»\, título que Jesús nunca usó para no dar pie a la sospecha que ellos abrigaban de que él buscaba poder político (cf. Jn 10\,22-24). Este relato refiere el último enfrentamiento de ellos con Jesús. \nJn 10\,27-30.\nJesús ha dejado claro que la fe en él parte del reconocimiento de que sus «obras» son las de Dios. Ese reconocimiento lleva implícita la aceptación de que Jesús cumple las promesas de Dios. El que ha experimentado que Jesús libera y salva (cf. 10\,9-10) es quien puede declararse «oveja» de su rebaño\, es decir\, darle su adhesión; quien no le presta esa adhesión es porque no ha vivido ni la libertad ni la vida que proceden de él\, es decir\, no es «oveja» suya (cf. 10\,26).\nCada uno de los cuatro versículos que componen este breve texto contiene tres elementos que se refieren a la propuesta de Jesús como pastor puesto por el Padre para el bien de las ovejas.\n1. Las ovejas y el pastor (v. 27).\nDescribe las ovejas en relación con el pastor con tres rasgos\, de los cuales el central (la relación de amor) es el que les da origen a los otros dos (la fe y el seguimiento):\na) «Mis ovejas escuchan mi voz». El mensaje de Jesús\, que es liberador y salvador\, es aceptado y provoca la adhesión de fe a él. Las otras «voces» son intimidatorias o generan desconfianza\, por eso no las escuchan; en cambio\, la voz de Jesús inspira confianza.\nb) «…yo las conozco». En el centro está la afirmación del amor del pastor a las ovejas\, amor que tiene dos características: la intimidad y el carácter nupcial (sentido de «conocer»). Así manifiesta Jesús que vino a crear una alianza de amor con los que escuchen su voz.\nc) «…y ellas me siguen». Escuchar y ser objeto de amor conduce al seguimiento. Jesús incide en la conducta individual y social de sus adherentes\, quienes recorren el mismo camino que él\, con el propósito de responder a su propuesta y lograr su plena realización.\n2. El pastor y las ovejas (v. 28).\nAhora invierte los términos y se refiere a la relación del pastor con las ovejas\, también con tres rasgos\, de los cuales es central la garantía de que no se perderán.\na) «…yo les doy vida eterna». A quienes lo escuchan\, responden a su amor y lo siguen\, Jesús les da el Espíritu Santo\, que es la plenitud de la vida del Padre\, comunicado sin medida y por amor. Esto indica que él satisface totalmente los anhelos de vida del ser humano.\nb) «…no se perderán jamás». La «perdición» es lo opuesto a la «salvación»; si esta es vida\, aquella es muerte. Jesús asegura que la vida que él comunica a los suyos es de tal calidad que nunca van a perecer\, están completamente al seguro y protegidos de la muerte.\nc) «…ni nadie las arrancará de mi mano». La imagen tiene fuerza en su expresión\, pero no afirma que él es superior en poder\, sino que su obra creadora\, liberadora y salvadora se realizará porque corresponde al designio de Dios y responde al anhelo del hombre.\n3. El Padre y el rebaño (v. 29).\nJesús es pastor por dos razones\, porque el Padre lo constituyó como tal\, y porque le dio el grupo de adherentes y seguidores atrayéndolos hacia él.\na) «…lo que me ha entregado mi Padre». El Padre resulta atractivo como tal para todo el que lo acepta como fuente de vida y de realización; él atrae hacia Jesús\, y así el grupo que se acerca a él constituye un don que el Padre le confía para que él le dé vida eterna.\nb) «…es lo más importante». Tanto para el Padre como –por supuesto– para el Hijo importa por encima de todo la humanidad nueva que se está creando y que el Padre le ha entregado al Hijo. Esta es la razón fundamental por la que el Padre nos «dio» su Hijo.\nc) «…nadie puede arrancar nada de la mano del Padre». El Padre manifiesta su propósito creador\, liberador y salvador a través del compromiso del Hijo; por eso\, la plena realización humana está «en las manos del Padre» como en las del Hijo\, y nadie la frustrará.\n4. El Padre y el Hijo-Pastor (v. 30).\nSegún la sintaxis griega\, en el centro de este versículo está el Padre («Yo y el Padre somos uno»). Al traducirlo al español usual\, se pierde esa perspectiva.\na) «Yo». Dado que el Padre es invisible\, su visibilidad se da en el Hijo. Ver al Hijo es ver al Padre. Por eso\, la afirmación de Jesús resulta provocadora\, porque él no dice que él es como Dios\, sino que el Padre es como él\, que si él da vida es porque Dios es Padre.\nb) «…y el Padre». El meollo del asunto está en la relación entre Dios y Jesús\, que es paternidad-filiación\, o sea\, que Jesús vive por el Padre\, y que el Padre lo ha «marcado» con el Espíritu Santo. No se trata de un representante plenipotenciario\, sino de su Hijo.\nc) «…somos uno». Esto significa que el Espíritu los identifica al uno con el otro\, y que no existe nada ni nadie por encima de ellos\, que las obras de Jesús son del Padre\, que lo opuesto a Jesús se opone al Padre\, y que quien está con Jesús está con el Padre.\nEn resumen\, las ovejas escuchan y siguen al pastor libremente\, este las conoce y las ama dándoles vida\, el Padre las confía al Hijo como su valor más preciado\, y ambos las protegen con amor. \nSer «ovejas» de Jesús es otra manera de señalar a sus seguidores como aquellos que le dan fe y lo siguen\, que de él reciben el Espíritu y la seguridad de realizarse como personas\, y que constituyen el bien más precioso tanto para el Padre como para el Hijo. Del mismo modo\, ser Jesús nuestro «pastor» significa que él entabla con nosotros una relación de amor para conducirnos a la plenitud de la vida\, con la certeza de que en nosotros se realizará el designio glorioso del Padre.\nEn este domingo\, todas las comunidades católicas ven a Jesús\, el pastor modelo\, en los ministros ordenados\, aprendices del pastor modelo\, y oran para que en la Iglesia abunden santos ministros ordenados\, obispos\, presbíteros y diáconos\, que hagan presente al pastor modelo. Que Jesús en la eucaristía nos haga sentir su amor que da vida tanto a los ministros ordenados como a los que se forman para serlo\, y a todos los otros miembros de la Iglesia\, en particular a las comunidades de vida consagrada. Todos somos sus ovejas porque escuchamos su voz y lo seguimos.
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SUMMARY:Lunes de la cuarta semana de Pascua
DESCRIPTION:PRIMERA LECTURA \nTambién a los paganos ha concedido Dios el don de la conversión que conduce a la vida. \nLectura de los Hechos de los Apóstoles     11\, 1-18 \nLos Apóstoles y los hermanos de Judea se enteraron de que también los paganos habían recibido la Palabra de Dios. Y cuando Pedro regresó a Jerusalén\, los creyentes de origen judío lo interpelaron\, diciéndole: “¿Cómo entraste en la casa de gente no judía y comiste con ellos?” \nPedro comenzó a contarles detalladamente lo que había sucedido: “Yo estaba orando en la ciudad de Jope\, cuando caí en éxtasis y tuve una visión. Vi que bajaba del cielo algo parecido a un gran mantel\, sostenido de sus cuatro puntas\, que vino hasta mí. Lo miré atentamente y vi que había en él cuadrúpedos\, animales salvajes\, reptiles y aves. \nY oí una voz que me dijo: ‘Vamos\, Pedro\, mata y come’. ‘De ninguna manera\, Señor\, respondí\, yo nunca he comido nada manchado ni impuro’. Por segunda vez\, oí la voz del cielo que me dijo: ‘No consideres manchado lo que Dios purificó’.  Esto se repitió tres veces\, y luego\, todo fue llevado otra vez al cielo. \nEn ese momento\, se presentaron en la casa donde estábamos tres hombres que habían sido enviados desde Cesarea para buscarme. El Espíritu Santo me ordenó que fuera con ellos sin dudar. Me acompañaron también los seis hermanos aquí presentes y llegamos a la casa de aquel hombre. Este nos contó en qué forma se le había aparecido un ángel\, diciéndole: ‘Envía a alguien a Jope\, a buscar a Simón\, llamado Pedro. Él te anunciará un mensaje de salvación para ti y para toda tu familia’. \nApenas comencé a hablar\, el Espíritu Santo descendió sobre ellos\, como lo hizo al principio sobre nosotros. Me acordé entonces de la Palabra del Señor: “Juan bautizó con agua\, pero ustedes serán bautizados en el Espíritu Santo”.  Por lo tanto\, si Dios les dio a ellos la misma gracia que a nosotros\, por haber creído en el Señor Jesucristo\, ¿cómo podía yo oponerme a Dios?” \nDespués de escuchar estas palabras\, se tranquilizaron y alabaron a Dios\, diciendo: “También a los paganos ha concedido Dios el don de la conversión que conduce a la Vida”. \nSALMO RESPONSORIAL    41\, 2-3; 42\, 3- 4 \nR/. ¡Mi alma tiene sed de ti\, Dios viviente! \nComo la cierva sedienta busca las corrientes de agua\, así mi alma suspira por ti\, mi Dios. Mi alma tiene sed de Dios\, del Dios viviente: ¿Cuándo iré a contemplar el rostro de Dios? \nEnvíame tu luz y tu verdad: que ellas me encaminen y me guíen a tu santa Montaña\, hasta el lugar donde habitas. \nY llegaré al altar de Dios\, el Dios que es la alegría de mi vida; y te daré gracias con la cítara\, Señor\, Dios mío. \n\nEVANGELIO\n\nACLAMACIÓN AL EVANGELIO     Jn 10\, 14 \nAleluya.  \n“Yo soy el buen Pastor: conozco a mis ovejas\, y mis ovejas me conocen a mí”\, dice el Señor. Aleluya. \nEVANGELIO \nYo soy la puerta de las ovejas. \n+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan    10\, 1-10 \nJesús dijo a los fariseos: \n“Les aseguro que el que no entra por la puerta en el corral de las ovejas\, sino trepando por otro lado\, es un ladrón y un asaltante. El que entra por la puerta es el pastor de las ovejas. El guardián le abre y las ovejas escuchan su voz. Él llama a cada una por su nombre y las hace salir. Cuando ha sacado a todas las suyas\, va delante de ellas y las ovejas lo siguen\, porque conocen su voz.  Nunca seguirán a un extraño\, sino que huirán de él\, porque no conocen su voz”. \nJesús les hizo esta comparación\, pero ellos no comprendieron lo que les quería decir. \nEntonces Jesús prosiguió: “Les aseguro que Yo soy la puerta de las ovejas.  Todos aquéllos que han venido antes de mí son ladrones y asaltantes\, pero las ovejas no los han escuchado. Yo soy la puerta. \nEl que entra por mí se salvará; podrá entrar y salir\, y encontrará su alimento.  El ladrón no viene sino para robar\, matar y destruir. \nPero Yo he venido para que las ovejas tengan Vida\, y la tengan en abundancia”. \nLa reflexión del padre Adalberto Sierra \nEsta semana revela la significación más profunda del «éxodo» del Mesías. «Dios es Espíritu» (Jn 4\,24)\, es fuerza de vida que busca darse. La misión del Hijo (cf. Jn 3\,16-17) y la del Valedor o Espíritu Santo (cf. Jn 14\,26) muestran ese deseo de autocomunicación de Dios. El «éxodo» del Mesías no solo revela a un Dios que sale de sí mismo\, sino que impulsa al hombre a actuar igual.\nLa conversión es visible\, pero para apreciarla hay que estar libre de prevenciones y prejuicios. A la comunidad de Jerusalén le cuesta admitir la conversión de los paganos porque sigue creyendo en los prejuicios de lo puro y lo impuro\, y continúa prevenida contra ellos.\nEl capítulo 10 del evangelio de Juan se distribuye en dos grandes partes:\n1. La relación de Jesús con el pueblo (cf. vv. 1-21).\n2. Su relación con la institución judía (cf. vv. 22-42).\nEn la primera parte recurre a tres pares de metáforas:\n• Para referirse a sí mismo: «la puerta» y «el pastor».\n• Para referirse al pueblo: «las ovejas» y «mis ovejas».\n• Para referirse a los dirigentes: «ladrones» y «bandidos».\nEn los primeros 10 versículos explica la metáfora de la puerta. \n1. Primera lectura (Hch 11\,1-18).\nDamos un salto largo. De 9\,20 a 11\,1. En seguida de 9\,20\, el leccionario omitió 9\,21-30. Y ahora omite íntegramente el capítulo 10. En resumen:\n• 9\, 21-30. Saulo pasó de «afirmar» que Jesús es el Hijo de Dios a «demostrar» que Jesús es el Mesías. Ese sesgo polémico le trajo persecuciones y tuvo que huir y refugiarse en Tarso.\n• 9\,31-42(43). Pedro visitó las comunidades de Judea y encontró en ellas dificultades que hicieron que se cuestionara seriamente. Este cuestionamiento lo hizo en la comunidad de Simón.\n• 10\,1-48. Descripción del sentido del interrogante interno de Pedro\, y primer paso del mismo hacia su plena conversión. Es el primer anuncio hacia «los confines de la tierra» (cf. 1\,8)\nPedro se ha convertido. De ser «piedra»-testarudo\, pasó a ser «piedra»-firme en la fe. Ahora debe responsabilizarse del hecho de haber admitido a los paganos a la fe sin hacerlos circuncidar\, es decir\, ya puede «confirmar» a sus hermanos (cf. Lc 22\,32). A la comunidad parece no interesarle que Dios haya acogido y admitido a los paganos\, sino que Pedro ha violado la Ley. Él se refirió a la visión que tuvo en casa de Simón\, omitiendo lo que pudiera no ser del agrado de sus oyentes (por ejemplo\, que sintió «hambre» o insatisfacción)\, pero haciendo ver que no procedió solo\, sino en comunidad\, y en acatamiento a instrucciones de Dios. Explicó que el don del Espíritu indica la iniciativa de Dios. De este modo logró que todos se calmaran\, que aceptaran el designio libre de Dios y que lo alabaran\, aunque todavía no admitieran que Dios también ha otorgado el Espíritu Santo a los paganos. Falta mucho para que reconozcan el amor universal del Padre y la igualdad fundamental de los hijos de Dios.\nEl grupo de circuncisos acepta a medias la intervención divina: reconocen que Dios les concedió a los paganos «el arrepentimiento (ἡ μετάνοια) que lleva a la vida»\, pero no ven la «conversión» (ἡἐπιστροφή)\, que los condujo a la fe. \nJn 10\,1-10.\nEl «recinto» (αὐλή)\, o «atrio» de las ovejas no equivale al «redil» (μάνδρα: cf. 2Sam 7\,8); se refiere al templo y\, en sentido más amplio\, a la institución político-religiosa judía. Quien no llega a ella por «la puerta»\, sino por asalto («trepando») es un ladrón y un bandido. Por la puerta entra solo el pastor\, y con todo derecho a hacerlo. Él viene con un mensaje que es liberador\, no explotador («ladrones») ni violento («bandidos»). Por eso obtiene reconocimiento («le abre el portero») y su palabra-mensaje logra audiencia en las ovejas («oyen su voz»).\nSu relación con las ovejas es personal\, no de masa («las llama por su nombre»)\, liberadora («las saca» de la institución que las oprime)\, y comprometida\, no obliga\, las precede con el testimonio coherente de libertad («camina delante de ellas»). El «extraño» (foráneo) ni es libre ni las invita a vivir en libertad\, por eso las ovejas «huirán de él» (por temor)\, porque no se fían de su mensaje («no conocen la voz de los extraños»). Así descalifica a los dirigentes\, deslegitima su liderazgo y explica el fracaso de la antigua alianza. Pero ellos no parecen entenderlo.\nEntonces\, él se aplica la metáfora de la puerta. El único acceso legítimo al pueblo debe ser según su estilo. Las otras dirigencias son explotación y opresión: ladrones y bandidos. Estas dos figuras tienen sus nombres propios en el evangelio: Judas es «ladrón»\, y Barrabás es «bandido». Por eso está disperso el pueblo\, porque no hay dirigente confiable a quien seguir. Al principio\, se refirió a la «puerta» de la antigua alianza; ahora\, a la nueva relación de «las ovejas» con Dios a través de él. Solo poniéndose al servicio del pueblo como él\, es decir\, adoptando la misma actitud\, pueden los hombres ejercer una conducción legítima. En el presente\, todos los dirigentes de Israel hacen uso del despojo y del dominio\, y por eso la sociedad israelita ha fracasado («las ovejas no han hecho caso»). Nótese que Jesús solo generaliza la doble categoría de «ladrones y bandidos» a los dirigentes del presente («son»); no a todos los del pasado.\nComo «puerta»\, él libera al hombre de la muerte. El dirigente que se porte como él es libre y abre espacio a la libertad («entrar y salir») y conduce a la vida («quedará a salvo… encontrará pastos»). Igual sucede con las ovejas. Él da acceso al mundo nuevo\, a la tierra prometida\, a la tierra de la libertad. Jesús le da\, además\, libertad de acción al hombre\, porque lo hace dueño de sí mismo y de sus actos. «Encontrará pastos» cumple su promesa de saciar definitivamente a quien crea en él. Tales «pastos» se identifican con el pan\, que es el don que él hace de sí mismo.\nEn contraste\, «el ladrón» –que subsume al «bandido»– roba\, sacrifica y destruye. Jesús tiene un solo propósito: colmar de vida al ser humano. El verbo «sacrificar» denuncia que el robo y la destrucción se hacen abusivamente en nombre de Dios (alusión al culto explotador y opresor). Su misión\, de parte de Dios\, consiste en lo contrario: conducir a la humanidad al disfrute de la plenitud de la vida\, lo que entraña el goce de la libertad\, el logro de la felicidad. \n2. Evangelio (Jn 10\,11-18). Ciclo A.\nDespués de distinguir el pastor de sus falsificaciones («ladrones y bandidos»)\, Jesús se presenta como «el modelo de pastor» (ὁ ποιμήν ὁ καλός)\, no como uno más de la serie. Y se caracteriza porque él se entrega a sí mismo por las ovejas. Esta «entrega» abarca su existencia entera dedicada a dar dignidad y libertad a la humanidad; y en eso consiste su amor (cf. 13\,12-15.34).\nSe distingue ahora del «asalariado» en que este tampoco es pastor ni tiene relación de pertenencia con las ovejas\, pues\, como lo que le importa es el salario\, cuando viene el peligro se desentiende de las ovejas y se da a la fuga. El principal apego del «asalariado» es su propia vida –y\, por eso\, al dinero–\, carece de la disposición para entregarse\, porque solo se ama a sí mismo.\nLa figura del «lobo» representa el depredador natural de las ovejas\, y se identifica con el Enemigo de Dios y del hombre. El cometido del lobo es «arrebatar» (en vez de entregarse) y «dispersar» (en vez de unir): pone «las ovejas» en fuga («huirán de él»). Esta dispersión de las ovejas alude a la desperdigada que les atribuyó el profeta a los «pastores» de su tiempo (cf. Eze 34\,5-6). El asalariado\, apremiado por sus intereses mezquinos\, provoca la dispersión.\nJesús\, como «pastor modelo»\, entabla con la comunidad («las ovejas») una relación de amor como la que él tiene con el Padre (comunión en el Espíritu)\, que es amor universal\, incluyente\, abierto a «otras ovejas»\, no judías\, a las cuales él piensa integrar. Ese amor es el que lo mueve a entregarse por las ovejas. Y eso es lo que lo mantiene unido al Padre en el Espíritu\, su entrega permanente para dar vida\, porque se atiene al «mandamiento» del Padre: entregar libremente su vida. Dado que el Espíritu lo hace partícipe del señorío divino\, él es libre para darse\, libre para amar. \nCuando «la puerta de la fe» (Hch 14\,27) se abre a los paganos\, la Iglesia se muestra «católica»\, es decir\, universal\, en coherencia con el amor universal de Dios. Este es un aprendizaje necesario y exigente\, pero es el único modo de cumplir la misión de anunciar la buena noticia «a todas las naciones». Esta misión exige cambiar la obstinación fanática por la firme fidelidad al Señor\, que dio testimonio del amor del Padre\, incluso a riesgo de su propia vida. «Pedro» se revela discípulo de Jesús cuando abandona su terquedad nacionalista y se deja conducir por el Espíritu para llevarles la buena noticia también a los paganos.\nQue Jesús sea la puerta significa que él abre para todos\, opresores y oprimidos\, la posibilidad de una vida libre\, plenamente feliz\, plenamente realizada\, en nombre de Dios. Esa posibilidad queda siempre abierta para todo el que acepta a Jesús por la fe y se compromete a seguirlo.\nLa libertad interior es absolutamente necesaria para ser «señor» de sí mismo y para entregarse a los demás. Mientras subsistan ataduras interiores\, la libertad de opción está cautiva\, y la libertad de acción solo dará una falsa impresión de libertad. El «asalariado» es prisionero de su apego al dinero. Por eso cede al miedo. Ese es solo un ejemplo de falta de libertad interior.\nLos prejuicios ideológicos también son ejemplo de falta de libertad interior. Por eso no arrancaba la misión. Cuando se dio cuenta\, Pedro rompió barreras y se abrió así a la misión universal.\nEn la celebración de la eucaristía debemos verificar que entramos y salimos por la puerta para llevar siempre vida libre\, y conducir a los hombres a esos pastos que Jesús promete
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SUMMARY:Martes de la cuarta semana de Pascua
DESCRIPTION:PRIMERA LECTURA \nTambién anunciaron a los paganos al Señor Jesús. \nLectura de los Hechos de los Apóstoles     11\, 19-26 \nLos que se habían dispersado durante la persecución que se desató a causa de Esteban\, llegaron hasta Fenicia\, Chipre y Antioquía\, y anunciaban la Palabra únicamente a los judíos. Sin embargo\, había entre ellos algunos hombres originarios de Chipre y de Cirene que\, al llegar a Antioquía\, también anunciaron a los paganos la Buena Noticia del Señor Jesús. La mano del Señor los acompañaba y muchos creyeron y se convirtieron. \nAl enterarse de esto\, la Iglesia de Jerusalén envió a Bernabé a Antioquía. Cuando llegó y vio la gracia que Dios les había concedido\, él se alegró mucho y exhortaba a todos a permanecer fieles al Señor con un corazón firme. Bernabé era un hombre bondadoso\, lleno del Espíritu Santo y de mucha fe. Y una gran multitud adhirió al Señor. \nEntonces partió hacia Tarso en busca de Saulo\, y cuando lo encontró\, lo llevó a Antioquía. Ambos vivieron todo un año en esa Iglesia y enseñaron a mucha gente. Y fue en Antioquía donde por primera vez los discípulos recibieron el nombre de “cristianos”. \nSALMO RESPONSORIAL   86\, 1-7 \nR/. ¡Alaben al Señor\, todas las naciones! \n¡Ésta es la ciudad que fundó el Señor sobre las santas Montañas! Él ama las puertas de Sión más que a todas las moradas de Jacob. Cosas admirables se dicen de ti\, Ciudad de Dios. \n“Contaré a Egipto y a Babilonia entre aquéllos que me conocen; filisteos\, tirios y etíopes han nacido en ella”. Así se hablará de Sión: “Éste\, y también aquél\, han nacido en ella\, y el Altísimo en persona la ha fundado”. \nAl registrar a los pueblos\, el Señor escribirá: “Éste ha nacido en ella”. Y todos cantarán\, mientras danzan: “Todas mis fuentes de vida están en ti”. \n\nEVANGELIO\n\nACLAMACIÓN AL EVANGELIO       Jn 10\, 27 \nAleluya.  \n“Mis ovejas escuchan mi voz\, Yo las conozco y ellas me siguen”\, dice el Señor. Aleluya. \nEVANGELIO \nEl Padre y Yo somos una sola cosa. \n+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan    10\, 22-30 \nSe celebraba en Jerusalén la fiesta de la Dedicación. Era invierno\, y Jesús se paseaba por el Templo\, en el Pórtico de Salomón. \nLos judíos lo rodearon y le preguntaron: “¿Hasta cuándo nos tendrás en suspenso? Si eres el Mesías\, dilo abiertamente”. Jesús les respondió: “Ya se los dije\, pero ustedes no lo creen. Las obras que hago en nombre de mi Padre dan testimonio de mí\, pero ustedes no creen\, porque no son de mis ovejas. \nMis ovejas escuchan mi voz\, Yo las conozco y ellas me siguen. Yo les doy Vida eterna: ellas no perecerán jamás y nadie las arrebatará de mis manos. \nMi Padre\, que me las ha dado\, es superior a todos y nadie puede arrebatar nada de las manos de mi Padre. \nEl Padre y Yo somos una sola cosa”. \nLa reflexión del padre Adalberto Sierra \nPasar de Judea a Samaría para llevar la buena noticia fue\, indudablemente\, un gran paso; y se dio a raíz de la persecución. Pasar del ámbito judío (la sinagoga) al ámbito pagano es un gigantesco paso que entraña la apertura universal y el cumplimiento de la misión encargada por Jesús.\nDesde los años sesenta del siglo XX\, cuando se propuso la «teología de la liberación»\, surgieron dos corrientes extrañas a la misma\, ambas falsificaciones:\n• Una\, en la línea del mesianismo de los letrados judíos\, que presentaba a Jesús como caudillo de masas\, comprometido en un proyecto de simple carácter sociopolítico\, casi sin relación alguna con el designio amoroso del Padre.\n• Otra\, en la línea de un espiritualismo religioso (no espiritualidad cristiana) de carácter mágico-supersticioso\, que hizo de la historia un escenario parecido al de los «bosques encantados» que aparecen en los cuentos de brujerías.\nSi preguntamos cuál es la línea ortodoxa\, Jesús nos da la respuesta con sencilla claridad. \n1. Primera lectura (Hch 11\,19-26).\nLa muerte de Esteban y la feroz persecución que se desató a raíz de ella\, produjo una oleada de evangelización. Después vino la conversión de Felipe\, quien terminó abriéndose a los paganos. Enseguida\, se produjo la conversión de Saulo\, quien aceptó a Jesús y el universalismo cristiano. Luego\, sucedió la conversión de Pedro\, quien en la casa de Simón comprendió que el verdadero problema de las comunidades era su falta de apertura universal\, hasta cuando Dios le hizo ver que la doctrina de lo puro y lo impuro –verdadero obstáculo para la evangelización del mundo pagano– era cosa humana\, no divina. Pedro verificó esto en casa de Cornelio y lo compartió con sus hermanos.\nAhora Lucas vuelve a la persecución que se desató por la muerte de Esteban. En concreto\, los perseguidos llegan a Fenicia (el actual Líbano)\, a Chipre (a través del mar: el éxodo) y a Antioquía (capital del Oriente)\, pero limitándose solo a los judíos. Hasta que algunos\, de Chipre y de Cirene (la actual Libia)\, tomaron la iniciativa de evangelizar a los no judíos (paganos) «dándoles la buena noticia del Señor Jesús». Prescindieron del Antiguo Testamento\, ya que sus nuevos destinatarios no tenían tradición israelita\, y les anunciaron el evangelio («la buena noticia del Señor»). La fuerza del Señor (el Espíritu Santo) los apoyó\, y por eso los paganos se convirtieron al Señor (Jesús). Es un acontecimiento totalmente nuevo y\, seguramente\, desconcertante.\nEl hecho de que se creen comunidades en el nombre de Jesús alarma a los de Jerusalén. Enviaron a Bernabé\, no en misión oficial (porque fue solo)\, sino como inspector\, para que luego rindiera informe a los de Jerusalén. Bernabé\, al discernir aquella generosidad de Dios\, se alegró mucho y exhortó a la gente a perseverar en la fe\, «unidos al Señor con firme propósito». Prevaleció en él el discernimiento espiritual sobre el encargo que le fue dado como inspector.\nEste comportamiento se debió a que Bernabé era un hombre bondadoso\, lleno de Espíritu Santo y fiel. Su condición de «hombre bondadoso» –hombre de bien– le permitió percibir\, ante todo\, los signos de vida\, lo positivo de la nueva realidad. Su plenitud de Espíritu Santo le permitió ver en ese hecho la manifestación del amor universal del Padre; la experiencia del Espíritu le permitió discernir la presencia y la acción del mismo. Y su plenitud de fe le permitió ver la coherencia de estos hechos con el mensaje de Jesús. La fe se expresó en fidelidad al designio de Dios revelado a través de Jesús. La calidad humana de Bernabé\, su experiencia del Espíritu Santo como amor universal del Padre\, y su voluntad de ser fiel al Señor permitieron dar este paso con seguridad.\nPor este aval suyo\, «una considerable multitud» de paganos se adhirió al Señor. Luego\, salió para Tarso en busca de Saulo\, que era maestro\, para completar el equipo de servicio. Por el hecho de ser una comunidad formada solo por paganos\, allí es donde por primera vez a los discípulos los conocen por su verdadera identidad: «cristianos». Ya no son identificados como una secta judía. \n2. Evangelio (Jn 10\,22-30).\nEs la fiesta de la dedicación del templo construido por Herodes. Es la última vez que está Jesús en dicho lugar. Aclara el tipo de mesianismo que él se atribuye y se declara el consagrado por el Padre\, el nuevo santuario en donde resplandece la gloria divina.\nEl «invierno» (cf. Cant 2\,11-13) indica que Jerusalén es ámbito de muerte. Por otro lado\, nombrar a Salomón recuerda que las promesas y advertencias de Dios a la casa de David\, el ungido\, siguen vigentes: si son infieles a la alianza con él\, el templo será destruido (cf. 2Cro 7\,11-22).\nSin embargo\, los dirigentes\, que quieren matarlo\, acusan a Jesús de no dejarlos vivir. Darle vida al pueblo oprimido por ellos es quitársela a ellos\, porque viven a costa del pueblo. Quieren que Jesús declare ser el Mesías\, pero él no usará ese título\, dada la connotación política que ellos le atribuyen. El mesianismo nacionalista que los dirigentes le inculcan al pueblo –y que responde a sus ambiciones de dominio\, no a las promesas de Dios– niega el amor universal. Jesús les afirma que –sin usar el título– se ha declarado Enviado de Dios. Y prueba de ello son sus obras\, las que tanto malestar les han causado a ellos.\nEs que para reconocerlo Mesías se hace necesario reconocer que la obra de Dios es creadora\, liberadora y salvadora. Por consiguiente\, él solo se acredita con esas obras\, y no con credenciales jurídicas o escriturarias. Su mesianismo no es un asunto de tipo legal o académico\, es la realidad de la obra de Dios en la historia humana. Mesías es el que restaura el orden creado\, da libertad e infunde vida nueva; pero ellos no creen porque no son «ovejas» suyas (no escuchan su mensaje liberador ni lo siguen a él). Por no haber tenido la experiencia personal de su amor (viven como masa)\, no han experimentado su protección\, no saben lo que significa estar en sus manos\, que es lo mismo que estar en las manos del Padre\, es decir\, tener la garantía de su plena realización. Tampoco saben lo importante que es el ser humano para el Hijo y para el Padre\, los cuales\, como son uno\, están identificados en el empeño por lograr la plena realización humana. \nLa universalidad del amor de Dios y la consecuente índole incluyente de la evangelización\, tienen un innegable impacto social\, cultural y político que replantea las relaciones de convivencia de las sociedades humanas. El hecho de que la obra de Dios no se confunda con una opción política\, con un sistema económico o con una definida organización social no significa que sea «neutral»\, o irrelevante; al contrario\, se sitúa por encima de los partidismos para procurar el bien universal.\nMesías es el que –de hecho– hace libre de toda opresión. Los dirigentes explotadores no quieren acreditar a Jesús porque las obras de él desacreditan las de ellos. Como «son ladrones y bandidos» (Jn 10\,8)\, roban\, sacrifican y destruyen (cf. Jn 10\,10). Jesús\, como Mesías\, no respalda\, ni legitima ni sacraliza su poder\, lo desautoriza.\nPor eso\, no es coherente que discípulos de Jesús\, que públicamente «comulgan» (se hacen uno) con él\, apoyen un sistema social explotador u opresor. Sea que explote y oprima con doctrinas que se disfrazan de religiosas\, sea que lo haga expoliando de sus bienes a la gente\, privándola del disfrute de su libertad\, o haciéndola sentir indigna\, culpable y desechable. La comunión con Jesús nos confiere «autoridad» (ἐξουσία) para inspirar\, estimular e impulsar el desarrollo humano de los otros; jamás nos otorgará «poder» (κράτος) para reprimir la libertad de nuestros semejantes\, y mucho menos para suprimirla en nombre de Dios.
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SUMMARY:Miércoles de la cuarta semana de Pascua
DESCRIPTION:PRIMERA LECTURA \nResérvame a Saulo y a Bernabé. \nLectura de los Hechos de los Apóstoles    12\, 24—-13\, 5 \nLa Palabra de Dios se difundía incesantemente. Bernabé y Saulo\, una vez cumplida su misión\, volvieron de Jerusalén a Antioquía\, llevando consigo a Juan\, llamado Marcos. \nEn la Iglesia de Antioquía había profetas y doctores\, entre los cuales estaban Bernabé y Simeón\, llamado el Negro\, Lucio de Cirene\, Manahén\, amigo de infancia del tetrarca Herodes\, y Saulo. \nUn día\, mientras celebraban el culto del Señor y ayunaban\, el Espíritu Santo les dijo: “Resérvenme a Saulo y a Bernabé para la obra a la cual los he llamado”. \nEllos\, después de haber ayunado y orado\, les impusieron las manos y los despidieron. \nSaulo y Bernabé\, enviados por el Espíritu Santo\, fueron a Seleucia y de allí se embarcaron para Chipre. Al llegar a Salamina anunciaron la Palabra de Dios en las sinagogas de los judíos\, y Juan colaboraba con ellos. \nSALMO RESPONSORIAL    66\, 2-3. 5-6. 8 \nR/. ¡Que los pueblos te den gracias\, Señor! \nEl Señor tenga piedad y nos bendiga\, haga brillar su rostro sobre nosotros\, para que en la tierra se reconozca su dominio\, y su victoria entre las naciones. \nQue todos los pueblos te den gracias. Que canten de alegría las naciones\, porque gobiernas a los pueblos con justicia y guías a las naciones de la tierra. \n¡Que los pueblos te den gracias\, Señor\, que todos los pueblos te den gracias! Que Dios nos bendiga\, y lo teman todos los confines de la tierra. \n\nEVANGELIO\n\nACLAMACIÓN AL EVANGELIO    Jn 8\, 12 \nAleluya.  \n“Yo soy la luz del mundo; el que me sigue tendrá la luz de la Vida”\, dice el Señor. Aleluya. \nEVANGELIO \nYo soy la luz y he venido al mundo. \n+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan   12\, 44-50 \nJesús exclamó: El que cree en mí\, en realidad no cree en mí\, sino en Aquél que me envió. Y el que me ve ve al que me envió. Yo soy la luz\, y he venido al mundo para que todo el que crea en mí no permanezca en las tinieblas. \nAl que escucha mis palabras y no las cumple\, Yo no lo juzgo\, porque no vine a juzgar al mundo\, sino a salvar al mundo. El que me rechaza y no recibe mis palabras\, ya tiene quien lo juzgue: la palabra que Yo he anunciado es la que lo juzgará en el último día. \nPorque Yo no hablé por mí mismo: el Padre que me ha enviado me ordenó lo que debía decir y anunciar; y Yo sé que su mandato es Vida eterna. Las palabras que digo\, las digo como el Padre me lo ordenó. \nLa reflexión del padre Adalberto Sierra \nEl «éxodo» del Padre es diferente del nuestro. Él sale de sí mismo en virtud de su libertad para darse por amor; nosotros salimos de nosotros mismos liberados por el Espíritu Santo para amar como el Padre siguiendo a Jesús. Nuestra libertad de amar es recibida; la del Padre\, propia de él.\nLa aceptación de los alcances que tiene la universalidad («catolicidad») de la misión no es intuitiva ni espontánea\, sino fruto de un largo proceso de apertura al Espíritu de Jesús\, a veces en notoria oposición a la educación y a la cultura de los misioneros. En este caso\, la resistencia espiritual (o psicológica) se manifiesta con fuerza en Pablo\, de quien Lucas se ocupa en adelante y cuyo caso de conversión va a ilustrar para que quede como lección para las generaciones futuras.\nPara verificar que uno ha aceptado la invitación de Jesús\, hay que comenzar preguntándose si esto es algo tan íntimo y personal que pertenece en exclusiva al ámbito subjetivo\, o si hay hechos objetivos que identifican al seguidor del Señor. Jesús proporciona unos criterios:\n• La aceptación del Padre como Dios\, que se traduce en la conducta propia de un «hijo» suyo.\n• La adhesión a él\, que saca de la «tiniebla» y se manifiesta en un diferente modo de pensar.\n• La aceptación libre de sus exigencias\, que muestra una persona comprometida con su obra.\n• La afirmación del origen divino del mensaje que él propone\, guardándolo con total fidelidad. \n1. Primera lectura (Hch 12\,24-13\,5a).\nConcluye la primera parte del libro de los Hechos con la noticia de que\, a raíz de la conversión de Pedro\, el mensaje de Dios se extiende universalmente. Y ahora Bernabé y Saulo\, después de entregar la colecta (cf. 11\,27-30) se regresan de Jerusalén (aunque parece que Lucas sugiere que solo Bernabé deja Jerusalén atrás)\, en compañía de Juan Marcos\, el evangelista.\nLa comunidad de Antioquía representa muy bien la Iglesia cristiana. Su constitución incluye un grupo mixto de tres profetas:\n• Bernabé. Su nombre era José\, chipriota de origen; su sobrenombre\, arameo (hebreo: Barsabá).\n• Simeón el Negro\, nombre arameo y sobrenombre latino; de raza negra y de origen africano.\n• Lucio\, natural de Cirene; nombre de origen latino.\nY dos maestros:\n• Manaén\, nombre hebreo\, criado con Herodes Agripa.\n• Saulo\, judío nacido en Tarso\, ciudadano romano. Nombre hebreo (Saúl) en su forma griega.\nEl uso del verbo griego λειτουργέω\, que Lc refiere al culto judío (cf. Lc 1\,23: λειτουτγία)\, sugiere que el Espíritu Santo interrumpe un culto de esa naturaleza («ayunando»: cf. Lc 5\,33-35) para urgirlos a la misión. De la lista\, escoge al primero de los profetas (Bernabé) y al último de los maestros (Saulo)\, y con esta escogencia indica cuáles son los dos componentes esenciales de la misión (anuncio y enseñanza)\, dándole la prioridad al anuncio respecto de la enseñanza (nombra primero a Bernabé y después a Saulo). Y urge a la iglesia enviarlos a la «obra» a la que los destinó\, obra que consiste en «abrirles a los paganos la puerta de la fe» (14\,26-27). A pesar de esto\, la comunidad insiste en ese culto\, para después orar y hacer lo que le indicó el Espíritu Santo. La imposición de las manos sugiere el compromiso de todos en la misión. El hecho de «dejarlos ir» (en vez de «enviarlos») sugiere que la comunidad se desprende de sus dos miembros fundadores para realizar la misión\, lo que implica su propio aporte a la misma.\nDicha misión mezclará en lo sucesivo judaísmo y cristianismo\, hasta cuando la comunidad perfile plenamente su identidad «cristiana». Aunque los misioneros llevan a «Juan» (sin el sobrenombre «Marcos») como garante\, solo se dirigen a los judíos\, con todo y estar en tierras de paganos. \n2. Evangelio (Jn 12\,44-50).\nEsta es la última declaración pública de Jesús\, según Jn. En adelante hablará a los discípulos o a sus interrogadores\, en privado. El meollo de dicha declaración es el origen divino de su mensaje.\nPor boca de Jesús grita la Sabiduría (cf. Prv 1\,21-22) para sacudir la conciencia humana. Es una exhortación sin determinación de espacio ni de destinatarios\, abierta a todos los seres humanos. Aceptarlo a él es aceptar al Padre que lo envió\, y no para sentenciar al mundo\, sino para que el mundo se salve por él (cf. 3\,17); verlo a él es ver al Padre que lo envió a realizar sus obras (cf. 14\,9-11). Él y el Padre se identifican\, pues su persona y su actividad explican quién es el Padre. Él es luz del mundo\, porque saca a la humanidad del dominio de «la tiniebla»\, o sea\, del «mundo» injusto\, que es enemigo de Dios y del hombre (en este caso\, es el sistema ideológico religioso y político judío). La adhesión a él saca de la zona de la tiniebla. Él realiza un éxodo espiritual.\nSus exigencias son de libre aceptación\, porque son exigencias de amor\, y toda respuesta al amor tiene que ser libre. Él no condena\, sino que salva. Cuando uno lo rechaza rehusándose a dichas exigencias\, la sentencia en su contra proviene de haber rechazado el mensaje que le dio pie para salvarse. Porque quien se niega a amar se perjudica a sí mismo. Este «juicio» se verificará «en el último día»\, expresión que significa dos cosas:\n• «El último día» de la vida terrena de Jesús\, cuando él dé la prueba del amor más grande; en aquel momento no habrá manera de justificar el rechazo de su persona o sus obras\, ni de declarar irrealizable el amor que él ha demostrado y propuesto.\n• «El último día» de la propia vida terrena\, cuando cada uno enfrente el hecho de haber realizado o impedido en sí mismo el designio divino al haberse negado a lograr su propia plenitud humana\, pese a haber visto ese designio realizado en Jesús.\nEn efecto\, el mensaje que él propone no es invención humana\, sino un encargo del Padre. Jesús cumple así lo prometido en Deu 18\,18; él ha recibido un mandamiento de Dios\, que sustituye los anteriores\, y que se hace concreto en su misión de dar vida (cf. 10\,17). Este mandamiento es recíproco del que él propone a sus discípulos. Y el mandamiento\, de uno u otro modo\, es vida definitiva. Él es fiel al Padre\, por lo tanto\, no hay otro camino de acceso al Padre distinto de él. Moisés prometía larga vida (cf. Deu 32\,46-47); Jesús\, vida eterna.\nÉl es la plena revelación de Dios (cf. 1\,18). Toda idea\, doctrina o «teoría» respecto de Dios que sea incompatible con Jesús es falsa en la medida en que se dé esa incompatibilidad. Esto incluye también el mensaje del Antiguo Testamento. Optar por él es vital; cada uno queda en libertad de aceptar o de rechazar a Jesús\, pero a sabiendas de que el rechazo implica la propia frustración\, perdición o muerte. \nLa universalidad del amor de Dios es universalidad de la oferta del perdón liberador y del amor salvador. Ese amor universal es gratuito y fiel. Así es su perdón\, y así es su salvación.\nLa salvación es gratuita\, pero no es superflua. El mensaje que Jesús encarna y anuncia\, con obras y palabras\, es oferta y promesa de salvación. Sin embargo\, es urgente tomar conciencia de que hay que darle una respuesta libre\, generosa y total. No darle respuesta –que sería lo mismo que oponer resistencia a su persona\, a su obra o a su mensaje–\, significa malograrse uno mismo y perderse definitivamente. Esta no-respuesta se puede dar a veces bajo el disfraz de una respuesta a medias. Por eso Jesús «grita»\, para advertir que ese autoengaño es siempre posible.\nPodríamos celebrar la eucaristía y comer del pan partido con sentimientos religiosos\, pero sin la decisión de fe. Eso sería defraudarnos. Escuchemos el grito de advertencia de Jesús.
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SUMMARY:Jueves de la cuarta semana de Pascua
DESCRIPTION:PRIMERA LECTURA \nDe la descendencia de David\, Dios hizo surgir un Salvador\, que es Jesús. \nLectura de los Hechos de los Apóstoles  13\, 13-25 \nDesde Pafos\, donde se embarcaron\, Pablo y sus compañeros llegaron a Perge de Panfilia. Juan Marcos se separó y volvió a Jerusalén\, pero ellos continuaron su viaje\, y de Perge fueron a Antioquía de Pisidia. \nEl sábado entraron en la sinagoga y se sentaron. Después de la lectura de la Ley y de los Profetas\, los jefes de la sinagoga les mandaron a decir: “Hermanos\, si tienen que dirigir al pueblo alguna exhortación\, pueden hablar”. \nEntonces Pablo se levantó y\, pidiendo silencio con un gesto\, dijo: “Escúchenme\, israelitas y todos los que temen a Dios. El Dios de este Pueblo\, el Dios de Israel\, eligió a nuestros padres y los convirtió en un gran Pueblo\, cuando todavía vivían como extranjeros en Egipto. Luego\, con el poder de su brazo\, los hizo salir de allí y los cuidó durante cuarenta años en el desierto. Después\, en el país de Canaán\, destruyó a siete naciones y les dio en posesión sus tierras\, al cabo de unos cuatrocientos cincuenta años. A continuación\, les dio Jueces hasta el profeta Samuel. \nPero ellos pidieron un rey y Dios le dio a Saúl\, hijo de Quis\, de la tribu de Benjamín\, por espacio de cuarenta años. Y cuando Dios desechó a Saúl\, les suscitó como rey a David\, de quien dio este testimonio: “He encontrado en David\, el hijo de Jesé\, a un hombre conforme a mi corazón que cumplirá siempre mi voluntad”. \nDe la descendencia de David\, como lo había prometido\, Dios hizo surgir para Israel un Salvador\, que es Jesús. Como preparación a su venida\, Juan Bautista había predicado un bautismo de penitencia a todo el pueblo de Israel. Y al final de su carrera\, Juan decía: “Yo no soy el que ustedes creen\, pero sepan que después de mí viene Aquél a quien yo no soy digno de desatar las sandalias””. \nSALMO RESPONSORIAL   88\, 2-3. 21-22. 25. 27 \nR/. ¡Cantaré eternamente tu amor\, Señor! \nCantaré eternamente el amor del Señor\, proclamaré tu fidelidad por todas las generaciones. Porque Tú has dicho: “Mi amor se mantendrá eternamente\, mi fidelidad está afianzada en el cielo”. \n“Encontré a David\, mi servidor\, y lo ungí con el óleo sagrado\, para que mi mano esté siempre con él y mi brazo lo haga poderoso”. \nMi fidelidad y mi amor lo acompañarán\, su poder crecerá a causa de mi Nombre: Él me dirá: “Tú eres mi padre\, mi Dios\, mi Roca salvadora”. \n\nEVANGELIO\n\nACLAMACIÓN AL EVANGELIO    Cf. Apoc 1\, 5ab \nAleluya.  \nJesucristo\, eres el Testigo fiel\, el Primero que resucitó de entre los muertos; nos amaste y nos purificaste de nuestros pecados\, por medio de tu sangre. Aleluya. \nEVANGELIO \nEl que reciba al que Yo envíe me recibe a mí. \n+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan    13\, 16-20 \nAntes de la fiesta de Pascua\, Jesús lavó los pies a sus discípulos\, y les dijo: “Les aseguro que el servidor no es más grande que su señor\, ni el enviado más grande que el que lo envía. \nUstedes serán felices si\, sabiendo estas cosas\, las practican. No lo digo por todos ustedes; Yo conozco a los que he elegido.  Pero es necesario que se cumpla la Escritura que dice: “El que comparte mi pan se volvió contra mí”. \nLes digo esto desde ahora\, antes que suceda\, para que cuando suceda\, crean que Yo Soy. \nLes aseguro que el que reciba al que Yo envíe me recibe a mí\, y el que me recibe\, recibe al que me envió”. \nLa reflexión del padre Adalberto Sierra \nLa misión tiene un marcado carácter de «éxodo» por cuanto el misionero «sale» de sí mismo para dar testimonio del amor generoso de Dios\, y sale de su familia\, de su patria y de su cultura para abrirse a los demás\, lo que implica la aceptación de estos como iguales.\nLa prelación de la «exhortación» (anuncio) con respecto de la «enseñanza» (catequesis) no es una cuestión académica\, sino vital para la misión. Primero tiene que haber el anuncio explícito de «la palabra del Señor»\, es decir\, el mensaje de Jesús (kerigma)\, que es la tarea del «profeta»\, y después se dará su ilustración a la luz de las Escrituras\, es decir\, la enseñanza (catequesis)\, que es la tarea del «maestro». El grupo misionero ideal que constituyó el Espíritu Santo está constituido por un profeta (Bernabé) y por un maestro (Saulo).\nHay que determinar cómo conjugar la libertad cristiana con el seguimiento del Señor\, ya que él no faculta a sus discípulos para actuar de cualquier modo; hay un vínculo que es preciso respetar. No basta con ser piadoso\, Jesús espera de sus discípulos un compromiso más que simplemente religioso. Por otro lado\, dado que va en nombre del Señor el discípulo tiene derecho a saber qué puede esperar de los destinatarios del mensaje que se le ha confiado. \n1. Primera lectura (Hch 13\,13-25).\nSaulo cambió su nombre hebreo por el nombre latino «Pablo» (cf. 13\,6-12) De llevar el nombre del rey famoso por su alta estatura (cf. 1Sam 9\,2)\, para significar su vínculo como «siervo del Mesías Jesús» (cf. Rom 1\,1)\, pasó a adoptar ese nombre\, que significa «pequeño» («paulus»). No obstante\, aquí aparece arrebatándole a Bernabé el liderazgo del grupo\, contra lo dispuesto por el Espíritu Santo. Él\, aunque es maestro\, encabeza el grupo («Pablo y sus compañeros»\, quitándole protagonismo a Bernabé\, que es el profeta. Por eso\, Juan (Marcos) se separó del grupo\, porque la enseñanza (o instrucción) va a versar sobre las Escrituras (el Antiguo Testamento)\, en donde no hay cabida para «la palabra del Señor» (el evangelio). Y Pablo se dirigió a la sinagoga.\nAl «tomar asiento»\, indican su intención de participar en la homilía\, derecho que tenían como judíos adultos que eran. Al ser invitados a «exhortar»\, era de esperar que lo hiciera Bernabé\, el exhortador\, pero Pablo se adelantó. El hecho de reclamar atención con la mano sugiere que en la sinagoga hubo un barullo de extrañeza por la presencia de esos extraños. El discurso de Pablo en la sinagoga de Antioquía de Pisidia va dirigido a los «israelitas y adeptos»\, lo que indica cierta apertura. La primera parte del mismo resume la historia del pueblo desde Egipto hasta David\, sin mencionar a Abraham\, ni a Moisés ni a Josué\, y presenta a Jesús como sucesor de David (cf. Lc 20\,41-44: Jesús niega ser «hijo» o sucesor de David)\, omitiendo también la promesa hecha a Abraham. Según Pablo\, de la descendencia de David «Dios sacó para Israel un salvador». Como referencia de Jesús\, él recurrió al testimonio de Juan Bautista\, en su condición de precursor del Mesías –en vez de apelar a todo «lo que se refería a él en toda la Escritura» (cf. Lc 24\,27.44)–\, quien lo presentó como el esposo\, el que venía a realizar la alianza de Israel con Dios.\nPor lo pronto\, se puede ver que Pablo pierde de vista el horizonte universal. \n2. Evangelio (Jn 13\,16-20).\nEste texto presenta dos afirmaciones de carácter solemne; tienen la misma frase inicial (Ἀμήν ἀμήνλέγω ὑμῖν: «les aseguro») en las que Jesús se refiere:\n• A la relación personal y grupal de los discípulos con él\, en su calidad de maestro.\n• A la relación de cualquier ser humano con él y con Dios a través de sus enviados.\nEn la primera se extiende más –como es obvio– porque la calidad del mensajero determina la reacción de los destinatarios ante el mensaje. Además\, es importante tener en cuenta que ambas afirmaciones se dan en el contexto de la cena\, en donde él les lavó los pies a sus discípulos.\n1. La relación de los discípulos con él.\nJesús cita un proverbio conocido (cf. Mt 10\,25)\, que hay que entender bien. Ha declarado que los discípulos son sus «amigos» (iguales)\, por eso se descarta que el proverbio tenga la intención de llamarlos «siervos». Lo que él pretende es fijarse en la segunda parte del mismo («… ni el enviado mayor que el que lo envía») para hacerles ver la temeridad y la arrogancia que significaría apartarse ellos de su línea de conducta. Eso sería muy irresponsable (no responder)\, porque no basta entenderlo\, hay que ponerlo en práctica. Y esta puesta en práctica no es mero cumplimiento de un deber\, sino el logro de la propia realización («dichosos»). La plenitud de la vida radica en el amor; el discípulo debe tener claro que no será feliz dominando\, sino amando\, no generando desigualdades entre las personas\, sino buscando la igualdad. Por eso alude al traidor\, para que ellos sepan que\, pese a ser consciente de la traición\, él fue voluntariamente a la muerte\, sabiendo que el enemigo podría estar camuflado entre los amigos. Así deberían ellos deducir la calidad de su amor y también conocer el amor gratuito del Padre\, del cual él es enviado (Mesías o Ungido).\n2. La acogida de los discípulos.\nLa acogida del enviado implica también la aceptación del mensaje. Como este no consiste en meras palabras\, porque el mensaje lo encarna el mensajero\, y como el mensajero no se aparta de la línea del que lo envió\, el discípulo –con su actitud de solidaridad y servicio– da su mensaje entregándose él mismo a darle libertad y vida a todo ser humano. Esta actividad dista tanto del poderío despótico como del asistencialismo romántico\, porque cuestiona toda convivencia social inequitativa e injusta a riesgo de las propias seguridades y\, a veces\, al precio de la propia vida. Pero el discípulo es consciente de que lleva la presencia de Jesús y la del Padre. Esto es un honor\, ciertamente\, pero\, ante todo\, consiste en su identificación vital con Jesús\, su obra\, su mensaje\, y con su Padre. (cf. 12\,44-50; 14\,1-14). El discípulo no debe esperar para sí un destino diferente del destino del Señor Jesús\, que lo envió. \nLa misión consiste en presentar a Jesús y establecer la relación con él. Después –y en función de esa presentación y de la consiguiente relación– viene la instrucción que permite ahondar en esa experiencia\, para ayudar a comprender sus alcances y a derivar sus consecuencias.\nEl discípulo goza de la libertad que le da el Espíritu Santo para amar como Jesús. Esa es su línea de fidelidad y su ruta de felicidad. El amor del Enviado y Consagrado de Dios –sellado con el Espíritu– está en función de la liberación y salvación de la humanidad. Esta doble tarea se ha de realizar en un «mundo» que esclaviza a las personas y se empeña en extinguir en ellas la aspiración a la plenitud de la vida. Para cumplir esa misión\, el discípulo debe despertar\, o apoyar\, en todos los hombres la aspiración a una vida más plena\, y ofrecerles a todos la vida que propone Jesús y la convivencia en el Espíritu Santo. Esta propuesta es eficaz si el discípulo:\n• Mantiene su unión con el Señor que lo envía\, fiel a su Espíritu Santo.\n• Se acerca a todo ser humano para avivar sus ansias de libertad y vida.\n• «Saca» del «mundo» a los hombres para llevarlos al reino de Dios.\nEsta tarea es tan exigente como la del mismo Señor\, y tiene iguales requisitos. Por eso recibimos el Espíritu del Señor\, y nos nutrimos con su cuerpo y sangre. La comunión eucarística es fuerza para la fidelidad en la misión.
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SUMMARY:Viernes de la cuarta semana de Pascua
DESCRIPTION:PRIMERA LECTURA \nDios cumplió la promesa resucitando a Jesús. \nLectura de los Hechos de los Apóstoles    13\, 26-33 \nHabiendo llegado Pablo a Antioquía de Pisidia\, decía en la sinagoga: “Hermanos\, este mensaje de salvación está dirigido a ustedes: los descendientes de Abraham y los que temen a Dios. En efecto\, la gente de Jerusalén y sus jefes no reconocieron a Jesús\, ni entendieron las palabras de los profetas que se leen cada sábado\, pero las cumplieron sin saberlo\, condenando a Jesús. \nAunque no encontraron nada en Él que mereciera la muerte\, pidieron a Pilato que lo condenara. Después de cumplir todo lo que estaba escrito de Él\, lo bajaron del patíbulo y lo pusieron en el sepulcro. \nPero Dios lo resucitó de entre los muertos y durante un tiempo se apareció a los que habían subido con Él de Galilea a Jerusalén\, los mismos que ahora son sus testigos delante del pueblo. \nY nosotros les anunciamos a ustedes esta Buena Noticia: la promesa que Dios hizo a nuestros padres\, fue cumplida por Él en favor de sus hijos\, que somos nosotros\, resucitando a Jesús\, como está escrito en el salmo segundo: “Tú eres mi Hijo; Yo te he engendrado hoy””. \nSALMO RESPONSORIAL   2\, 6-12a \nR/. ¡Tú eres mi hijo\, Yo te he engendrado hoy! \n“Yo mismo establecí a mi Rey en Sión\, mi santa Montaña”. Voy a proclamar el decreto del Señor: Él me ha dicho: “Tú eres mi hijo\, Yo te he engendrado hoy”. \n“Pídeme\, y te daré las naciones como herencia\, y como propiedad\, los confines de la tierra. Los quebrarás con un cetro de hierro\, los destrozarás como a un vaso de arcilla”. \nPor eso\, reyes\, sean prudentes; aprendan\, gobernantes de la tierra. Sirvan al Señor con temor; temblando\, ríndanle homenaje. \n\nEVANGELIO\n\n  \nACLAMACIÓN AL EVANGELIO       Jn 14\, 6 \nAleluya.  \n“Yo soy el Camino\, y la Verdad y la Vida.  Nadie va al Padre\, sino por mí”\, dice el Señor. Aleluya. \nEVANGELIO \nYo soy el Camino\, la Verdad y la Vida. \n+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan    14\, 1-6 \nA la Hora de pasar de este mundo al Padre\, Jesús dijo a sus discípulos: “No se inquieten. \nCrean en Dios y crean también en mí. En la Casa de mi Padre hay muchas habitaciones; si no fuera así\, ¿les habría dicho a ustedes que voy a prepararles un lugar? \nY cuando haya ido y les haya preparado un lugar\, volveré otra vez para llevarlos conmigo\, a fin de que donde Yo esté\, estén también ustedes. \nYa conocen el camino del lugar adonde voy”. \nTomás le dijo: “Señor\, no sabemos adónde vas. ¿Cómo vamos a conocer el camino?” \nJesús le respondió: \n“Yo soy el Camino\, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre\, sino por mí”. \nLa reflexión del padre Adalberto Sierra \nEl paso de Jesús por su muerte cruenta evoca el paso del Mar Rojo; su entrada en la gloria del Padre\, el ingreso en la tierra prometida. Ahora nos corresponde a los suyos «salir» del mundo\, pasar a través del «desierto» (la historia humana) y llegar a la misma meta que él. Este «éxodo» lo realiza cada uno al salir de sí mismo\, sin miedo de amar como él\, al encuentro de los demás.\nHoy como ayer\, frente a los innegables fenómenos de exclusión social\, afirmar la universalidad de la buena noticia constituye un acto de valor\, un triunfo del amor sobre el miedo. Cuanto más se justifican y legitiman las exclusiones –con argumentos que ofuscan las mentes– tanta mayor fe en Jesús necesita el evangelizador para proclamar el amor universal de Dios. Convertirse del particularismo al universalismo –del ancestral nacionalismo a la apertura «a las naciones»– exigió tiempo\, porque no se trataba simplemente de superar prejuicios\, sino de aprender a pensar y a sentir como Jesús\, es decir\, a dejarse conducir por su Espíritu Santo a través de la historia.\nEl amor de Jesús es reflejo del amor del Padre: universal\, gratuito y fiel. El discípulo de Jesús se empeña en vivir este amor en «el mundo»\, que es excluyente\, mezquino y voluble\, como son sus intereses. El testigo de Jesús requiere lucidez y valentía\, pero\, sobre todo\, ese mismo amor para salvar a sus propios adversarios y enemigos sin dejarse convencer de odiarlos para corresponder\, así\, a su rechazo. El testigo de Jesús no se siente ganador con la perdición de sus enemigos\, sino con el hecho de que estos lleguen a ser sus hermanos. \n1. Primera lectura (Hch 13\,26-33).\nSegunda parte del discurso de Pablo (13\,26-37). Recalca a quiénes se dirige: a los «descendientes de Abraham» y a los «prosélitos». Los seguidores de Jesús («nosotros») son los destinatarios del mensaje de Dios –según él– porque Israel rechazó al Mesías. Primera acusación: no reconocieron al Mesías\, y al condenarlo cumplieron las profecías que leen cada sábado; segunda acusación: a pesar de no encontrarlo culpable\, pidieron al gobernador pagano (Pilato) que lo ejecutara; tercera acusación: lo condenaron a morir entre «malhechores» a los ojos del mundo pagano («en la cruz»: cf. Lc 23\,33)\, y como un «maldito de Dios» a la vista del pueblo judío («colgado de un madero»: cf. Deu 21\,22-23). Pero Dios lo resucitó\, reivindicándolo y anulando así la condena y la pena. Y esta inequívoca intervención divina –solo Dios resucita muertos– es el testimonio fundamental a favor de Jesús\, aunque no el único. Siguiendo el procedimiento rabínico\, Pablo propone otros testimonios\, estos de carácter humano\, que certifican dicha actuación divina y sus consecuencias.\nPrimer testimonio: él se apareció «durante muchos días» (que equivalen a los «cuarenta días» de 1\,3)\, de lo cual existen testigos: sus discípulos\, los que subieron con él desde Galilea a Jerusalén. Segundo testimonio: el anuncio de la buena noticia de que la promesa hecha a los antepasados la ha cumplido Dios a sus herederos («los padres… sus hijos») al resucitar a Jesús de la muerte. Tercer testimonio: la Escritura (Sal 2\,7-8) –de la cual solo cita el comienzo\, por ser un texto muy conocido por sus oyentes– testifica que el Señor llama «hijo mío» a «su Ungido»\, cuya generación declara «hoy» (Pablo la refiere a la resurrección)\, y le ofrece «en herencia las naciones de la tierra\, en posesión los confines del mundo»\, que es el reino del Hijo.\nO sea\, que corrige lo que había dicho antes: Jesús no es ya «un salvador para Israel» (v.23)\, sino un salvador universal. Aunque haya entrado primero en una sinagoga judía\, Pablo afirma en ella el universalismo cristiano. \n2. Evangelio (Jn 14\,1-6).\nJesús siempre camina delante\, y los suyos lo siguen libremente (cf. 6\,2; 10\,4). Pero esto también se verifica cuando se trata de ir tras él a la definitiva tierra prometida. Al aproximarse su partida\, él la anuncia y ellos se inquietan\, pero él los tranquiliza. Esta «partida» tiene dos perspectivas:\n• El evangelista se refiere a su muerte\, que culminará en su resurrección (su «marcha» al Padre)\, la cual\, en la perspectiva de Jesús\, entraña su glorificación.\n• La celebración del tiempo pascual la refiere a su glorificación\, y –en particular– a su ascensión al cielo y al envío del Espíritu Santo (Pentecostés).\nPara tranquilidad de los suyos\, Jesús les explica:\n• Mientras permanezcan unidos a él\, también permanecerán unidos con Dios.\n• La relación con Dios es familiar\, por eso él les habla del «hogar de mi Padre».\n• El Padre quiere tener muchos hijos; Jesús no ha hablado de un Dios excluyente.\n• Su partida tiene carácter preparatorio: «un lugar» como el suyo para los suyos.\n• Él volverá a «acoger» a los suyos a fin de que compartan su condición divina.\nPara alcanzar la misma meta que él\, los suyos han de realizar su mismo éxodo\, salir del «mundo»\, y recorrer el mismo camino\, que es él. Pero los discípulos no captan todavía cuál es el destino ni cuál el camino. Suponen que la muerte es el final del camino. Jesús les explica que:\n• Él es el «camino». Con esto les indica que el discipulado es dinámico\, progresivo\, no estático. Seguirlo es empeñarse en ese proceso de crecimiento continuo en el amor\, «hasta el fin» (13\,1). El discípulo es siempre alguien en seguimiento\, y para seguir a Jesús hay que caminar tras él.\n• Él es la «verdad». Se refiere a que la gran verdad de Dios es su inmenso amor\, y él es quien revela esa verdad. El discípulo está invitado a aceptar esta revelación y a dar testimonio de esa misma verdad con su propia entrega de amor\, identificándose con Jesús en su forma de amar.\n• Él es la «vida». El contenido de la verdad es la vida (cf. 1\,4)\, es decir\, el amor comunica vida\, y «vida desbordante» (cf. 10\,10). Esta vida es\, a la vez\, la verdad y la tarea del discípulo. No hay verdad si no hay comunicación de vida. La verdad que transmite el discípulo es el Espíritu Santo.\nEste es el único itinerario para llegar al Padre. El discípulo lo vive de un modo consciente\, por eso puede amar con el «amor más grande» (15\,13). No se trata de un saber esotérico\, sino de una vida vivida. Los demás lo harán en la medida en que estén dispuestos a realizar en sí mismos el designio de Dios\, que consiste en el logro de su propia plenitud humana (cf. 1\,6-9; 3\,19-21; 7\,17). \nLa apertura universal es característica del amor de Dios. Los cristianos no son seres huraños que le hacen mala cara al mundo\, como reprochándole sus pecados o reprobando su existencia. Las comunidades cristianas no son fortalezas de refugio para rechazar\, sino espacios de convivencia abierta u «hospitales de campaña»\, como ha repetido con notable insistencia el papa Francisco\, donde puedan llegar y encontrar acogida los que se sientan desamparados\, heridos y excluidos.\nA partir de las palabras de Jesús surge una luz de esperanza y de confianza. Para salvar la propia vida hay que darla\, sin temor a perderla\, como lo hace él\, como lo hace el Padre. Surge también una certeza: la ortodoxia (la fidelidad a la verdad) no radica en el aferramiento a unas ideas\, sino en esa inquebrantable voluntad de dar vida en la entrega de sí mismo\, siguiendo los pasos («el camino») de Jesús. Y es claro que buscar la propia felicidad por el camino de Jesús no conduce al egocentrismo\, sino al generoso\, espontáneo y fiel don de sí mismo para darles vida a los demás.\nComulgar con Jesús es empeñarse en ser hijo de Dios como él\, buscando así la propia realización. La comunión es\, al mismo tiempo\, abrazo feliz e impulso a una mayor felicidad
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SUMMARY:Sábado de la cuarta semana de Pascua / San Matías apóstol
DESCRIPTION:PRIMERA LECTURA \nLa elección cayó sobre Matías\, que fue agregado a los once apóstoles. \nLectura de los Hechos de los Apóstoles 1\, 15-17. 20-26  \nDespués de la Ascensión del Señor\, Pedro se puso de pie en medio de los hermanos – los que estaban reunidos eran alrededor de ciento veinte personas-y dijo: \n“Hermanos\, era necesario que se cumpliera la Escritura en la que el Espíritu Santo\, por boca de David\, habla de Judas\, que fue el jefe de los que apresaron a Jesús. Él era uno de los nuestros y había recibido su parte en nuestro ministerio. En el libro de los Salmos está escrito: “Que su casa quede desierta y nadie la habite”. Y más adelante: “Que otro ocupe su cargo”. \nEs necesario que uno de los que han estado en nuestra compañía durante todo el tiempo que el Señor Jesús permaneció con nosotros\, desde el bautismo de Juan hasta el día de la Ascensión\, sea constituido junto con nosotros testigo de su resurrección”. \nSe propusieron dos: José\, llamado Barsabás\, de sobrenombre el Justo\, y Matías. Y oraron así: “Señor\, Tú que conoces los corazones de todos\, muéstranos a cuál de los dos elegiste para desempeñar el ministerio del apostolado\, dejado por Judas al irse al lugar que le correspondía”. \nEcharon suertes\, y la elección cayó sobre Matías\, que fue agregado a los once Apóstoles. \nSALMO RESPONSORIAL 112\, 1-8 \nR/. El Señor lo hizo sentar entre los nobles de su pueblo.  \nAlaben\, servidores del Señor\, alaben el Nombre del Señor. Bendito sea el Nombre del Señor\, desde ahora y para siempre. \nDesde la salida del sol hasta su ocaso\, sea alabado el Nombre del Señor. El Señor está sobre todas las naciones\, su gloria se eleva sobre el cielo. \n¿Quién es como el Señor\, nuestro Dios\, que tiene su morada en las alturas\, y se inclina para contemplar el cielo y la tierra? \nÉl levanta del polvo al desvalido\, alza al pobre de su miseria\, para hacerlo sentar entre los nobles\, entre los nobles de su pueblo. \n\nEVANGELIO\n\nACLAMACIÓN AL EVANGELIO Cf. Jn 15\, 16 \nAleluya.  \n“Yo los elegí del mundo\, para que vayan y den fruto\, y ese fruto sea duradero”\, dice el Señor. Aleluya. \nEVANGELIO \nNo son ustedes los que me eligieron a mí sino Yo el que los elegí a ustedes.  \n+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan 15\, 9-17  \nA la Hora de pasar de este mundo al Padre\, Jesús dijo a sus discípulos: \nComo el Padre me amó\, también Yo los he amado a ustedes. Permanezcan en mi amor. Si cumplen mis mandamientos\, permanecerán en mi amor\, como Yo cumplí los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor. Les he dicho esto para que mi gozo sea el de ustedes\, y ese gozo sea perfecto. Éste es mi mandamiento: Ámense los unos a los otros\, como Yo los he amado. No hay amor más grande que dar la vida por los amigos. Ustedes son mis amigos si hacen los que Yo les mando. Ya no los llamo servidores\, porque el servidor ignora lo que hace su señor; Yo los llamo amigos\, porque les he dado a conocer todo lo que oí de mi Padre. No son ustedes los que me eligieron a mí\, sino Yo el que los elegí a ustedes\, y los destiné para que vayan y den fruto\, y ese fruto sea duradero. Así todo lo que pidan al Padre en mi Nombre\, Él se lo concederá. Lo que Yo les mando es que se amen los unos a los otros. \nLa reflexión del padre Adalberto Sierra \nEl nombre Matías (מַתִּתְיָה) es diminutivo de Mateo\, y significa también «regalo de Dios». No hay otra mención de él fuera de esta de Hch 1\,23.26. Indudablemente\, es uno de los cristianos de la primera generación. Fue elegido para ocupar el cargo –no el puesto– del que desertó Judas\, pero su nombre no se vuelve a mencionar después. Según la tradición\, su tumba está en Alemania. \n1. Primera lectura (Hch 1\,15-17.20-26).\nLa comunidad\, en número de 120 (múltiplo de 12\, cifra de Israel)\, está reunida «con un mismo propósito»: completar el número de 12 y seguir representando a Israel y perpetuar de ese modo su pretendido privilegio nacional. Sin razón alguna\, porque la infundada expectativa de un «reino para Israel» (1\,6) sumada a la traición de Judas y al rechazo de Jesús delante de Herodes por parte del pueblo –que optó por Barrabás\, sedicioso y asesino (cf. Lc 23\,13-25)–\, habían dejado sin razón de ser el papel histórico de Israel. Pedro quiso evitar que se introdujeran en el grupo los que no habían sido discípulos de Jesús; por eso –contrariando lo dicho por el Maestro\, que les indicó mantenerse quietos (cf. Lc 24\,49: «siéntense»; 1\,4)–\, «se puso en pie» y propuso elegir un reemplazo de Judas.\nEn el fondo\, Pedro quería impedir que los «hermanos» (ἀδελφοί: connacionales o parientes) de Jesús\, que\, por sus prejuicios nacionales\, nunca fueron discípulos suyos (cf. Lc 8\,19.20)\, ahora reclamaran como propia la «herencia» del Mesías por ser de la misma familia de David\, como si se tratara de un bien familiar del que se sentían legítimos herederos.\nRecurre a un salmo para explicar que el puesto de Judas queda desierto\, pero que su cargo debe ocuparlo otro. Es decir\, no se trata de suplir el «puesto»\, sabido que dicho puesto es un «campo de sangre»\, adquirido con el precio de la traición (cf. 1\,18-19\, omitidos) sino de buscar quien se apersone del «cargo» de evangelizador\, abandonado por Judas. Sin nombrar\, pues\, un duodécimo apóstol\, dejarían vacío el puesto de Judas\, y le cerrarían el paso a quienes quieren su cargo. El que elijan tendrá que suplir –de algún modo– lo que Judas tenía que hacer. Entre las condiciones que Pedro pone\, descarta a los recién venidos\, incluidos los parientes del Señor. En efecto\, esas condiciones son: ser compañero de Jesús desde su bautismo por Juan Bautista\, compañero del grupo que anduvo con Jesús hasta la ascensión\, y testigo de su resurrección –no del resucitado; aún falta claridad–. Pedro\, no queriendo contrariar la indicación de Jesús\, pero intentando evitar la restauración del grupo de los Doce\, encuentra una fórmula para obviar ambas cosas.\nPropuestos dos hombres: uno con tres nombres (José\, Barnabas\, Justo) y Matías\, es claro que el primero aparece más calificado:\n• José («Dios añada») es el nombre del patriarca que en Egipto fue modelo de todo Israelita justo.\n• Barnabas (variante: Barsabas)\, nombre arameo (בַּר נְבוּאָה): «hijo de la profecía»\, o «exhortador».\n• Justo\, por apodo\, sobrenombre que viene del latín (Iustus) transcrito al griego (Ἰοῦστος). Este apodo es indicio de la buena reputación de que gozaba entre los paganos.\nCon una oración veterotestamentaria en su corte\, y con un procedimiento ajeno al proceder de Jesús (él eligió a los 12 «movido por el Espíritu Santo»: Hch 1\,2)\, «votaron» por Matías\, porque José Bernabé era de origen helenista (cf. 4\,36). No abrieron el grupo a la universalidad que Jesús quería\, dado que –como no habían recibido el Espíritu Santo– carecían del discernimiento para hacerlo. Matías no volverá a ser nombrado. El silencio de Lucas al respecto es elocuente.\nFinalmente\, el jefe de la Iglesia de Jerusalén terminará siendo Santiago\, el pariente del Señor\, que nunca fue discípulo de Jesús\, y al cual Pedro pretendía cerrarle el paso. Aparte de la rectitud personal de Matías –que nunca se cuestiona– este relato se refiere a la idoneidad para el «cargo» que Judas abandonó\, y hace ver que la elección de Matías se debió a prejuicios nacionalistas y no a discernimiento espiritual. No se trata de decidir si Matías era apto o no\, puesto que llenaba los requisitos puestos por Pedro\, sino de que fuera el señalado por el Espíritu para ese «cargo». El grupo necesitaba abrirse a los paganos\, y en su afán de autoconservación no solo se cerraron a los que no llenaban los requisitos\, sino que también lo hicieron al que podía sacarlos del encierro.\nDespués\, el Espíritu Santo elegirá a Bernabé (cf. Hch 13\,1-2). \n2. Evangelio (Jn 15\,9-17).\nLos seguidores de Jesús\, para serlo de verdad\, han de cumplir unos requisitos básicos que resaltan en el mensaje que se proclama hoy:\n1. Comparten con él el mismo Espíritu como vínculo de amor que él ha tenido con su Padre. El Espíritu garantiza la unidad en el amor y\, por consiguiente\, tanto la concordia como la eficacia.\n2. Se atienen a las exigencias de ese amor para conservar su identidad y lograr su plena realización. La coherencia entre «el mandamiento» y «los mandamientos» asegura la fidelidad de cada uno.\n3. Procuran alcanzar la excelencia en el amor (el «amor más grande»)\, como corresponde a los hombres libres\, que asumen sus compromisos con espontaneidad\, no obligados ni de mala gana.\n4. Mantienen su relación con la misión a la que los destina Jesús mediante el triple propósito de:\n• Vivir en permanente éxodo\, en ruptura con el mundo injusto («…para que se marchen»).\n• Crecer personalmente y fundar comunidades de gente evangelizada («…produzcan fruto»).\n• Dar permanente continuidad a la obra de Jesús\, el reino de Dios («…y su fruto dure»).\n5. Tienen la seguridad de que\, en la medida en que realicen la misión de Jesús\, contarán con el apoyo irrestricto del Padre. Esto precisa el sentido cristiano de la oración y su carácter misionero.\nLa condición básica\, por tanto\, es permanecer fieles a ese amor suyo\, no a cualquier amor. Y ese amor se les transmite a través del Espíritu Santo que procede del Padre a través del Hijo. Ahora\, la fidelidad al «mandamiento» (cf. 10\,18; 13\,34) se expresa en la capacidad de dar respuesta a las necesidades de la humanidad («los mandamientos»: v. 10). Esa fidelidad genera felicidad. \nEl propósito de Pedro al promover la elección del que asumiera el cargo de Judas era garantizar que\, cuando llegara el Espíritu Santo\, el grupo estuviera legítimamente constituido y representara a Israel para hacerse cargo de la obra del Mesías\, sin recurso alguno a sus parientes de sangre.\nEn ocasiones tomamos en la iglesia\, en todos los niveles\, decisiones desafortunadas\, no con mala intención\, sino por falta del apropiado discernimiento: sea que se trate de un acento doctrinal\, de una opción pastoral\, de la unción\, el nombramiento o el envío de un ministro\, etc.\, decisiones tomadas a veces colegiadamente\, a veces singularmente. Dichas decisiones no derivan su acierto de la mayoría de los votos que las respalden\, o de la autoridad institucional de quienes las tomen\, sino de su conformidad con el Espíritu Santo. No necesariamente serán decisiones dañinas –no se sugiere que la elección de Matías hubiese sido nociva para la Iglesia–\, pero sí pueden implicar inoperancia o ineficacia\, lo que sí sugiere el silencio respecto de Matías. Seguramente\, Matías era un buen discípulo del Señor\, y buen representante de la primera generación de cristianos\, de cuya fidelidad no existe duda\, pero no el indicado para la responsabilidad que le impusieron solo para cerrar las puertas de la Iglesia y oponerse a la apertura universal\, apertura que correspondía al expreso designio de Jesús y a la manifiesta inspiración del Espíritu Santo.\nLa eucaristía nos da la capacidad de ser uno con Jesús\, para actuar en unión de propósito con él\, por su Espíritu\, de manera que estemos dispuestos a realizar el designio divino\, y no el nuestro.
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SUMMARY:Domingo quinto de Pascua
DESCRIPTION:PRIMERA LECTURA \nContaron a la Iglesia todo lo que Dios había hecho con ellos. \nLectura de los Hechos de los Apóstoles  14\, 21b-27 \nPablo y Bernabé volvieron a Listra\, a Iconio y a Antioquía de Pisidia. Confortaron a sus discípulos y los exhortaron a perseverar en la fe\, recordándoles que es necesario pasar por muchas tribulaciones para entrar en el Reino de Dios. \nEn cada comunidad establecieron presbíteros\, y con oración y ayuno\, los encomendaron al Señor en el que habían creído. \nAtravesaron Pisidia y llegaron a Panfilia. Luego anunciaron la Palabra en Perge y descendieron a Atalía. Allí se embarcaron para Antioquía\, donde habían sido encomendados a la gracia de Dios para realizar la misión que acababan de cumplir. \nA su llegada\, convocaron a los miembros de la Iglesia y les contaron todo lo que Dios había hecho con ellos y cómo había abierto la puerta de la fe a los paganos. \nSALMO RESPONSORIAL   144\, 8-13a \nR/. Bendeciré tu Nombre eternamente\, Dios mío\, el único Rey. \nEl Señor es bondadoso y compasivo\, lento para enojarse y de gran misericordia; el Señor es bueno con todos y tiene compasión de todas sus criaturas. \nQue todas tus obras te den gracias\, Señor\, y tus fieles te bendigan; que anuncien la gloria de tu reino y proclamen tu poder. \nAsí manifestarán a los hombres tu fuerza y el glorioso esplendor de tu reino: tu reino es un reino eterno\, y tu dominio permanece para siempre. \nSEGUNDA LECTURA \nDios secará todas sus lágrimas. \nLectura del libro del Apocalipsis   21\, 1-5a \nYo\, Juan\, vi un cielo nuevo y una tierra nueva\, porque el primer cielo y la primera tierra desaparecieron\, y el mar ya no existe más. \nVi la Ciudad santa\, la nueva Jerusalén\, que descendía del cielo y venía de Dios\, embellecida como una novia preparada para recibir a su esposo. \nY oí una voz potente que decía desde el trono: “Ésta es la morada de Dios entre los hombres: Él habitará con ellos\, ellos serán su pueblo\, y el mismo Dios será con ellos su propio Dios. Él secará todas sus lágrimas\, y no habrá más muerte\, ni pena\, ni queja\, ni dolor\, porque todo lo de antes pasó”. \nY el que estaba sentado en el trono dijo: “Yo hago nuevas todas las cosas”. \n\nEVANGELIO\n\nACLAMACIÓN AL EVANGELIO Jn 13\,34 \nAleluya. \n“Les doy un mandamiento nuevo: ámense los unos a los otros\, como Yo los he amado”\, dice el Señor. Aleluya. \nEVANGELIO \nLes doy un mandamiento nuevo: ámense unos a otros. \n+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan 13\, 31-33a. 34-35 \nDurante la Última Cena\, después que Judas salió\, Jesús dijo: \nAhora el Hijo del hombre ha sido glorificado y Dios ha sido glorificado en Él. \nSi Dios ha sido glorificado en Él\, también lo glorificará en sí mismo\, y lo hará muy pronto. Hijos míos\, ya no estaré mucho tiempo con ustedes. Les doy un mandamiento nuevo: ámense los unos a los otros. Así como Yo los he amado\, ámense también ustedes los unos a los otros. \nEn esto todos reconocerán que ustedes son mis discípulos: en el amor que se tengan los unos a los otros. \nCredo  \nOración de los fieles \nInvoquemos a Cristo\, camino\, verdad y vida\, y\, como pueblo sacerdotal\, pidámosle por las necesidades de todo el mundo: \nPara que Cristo\, esposo de la Iglesia\, llene de alegría pascual a todos los que se han consagrado a la extensión de su reino\, roguemos al Señor. \nPara que Cristo\, piedra angular del edificio\, ilumine con el anuncio evangélico a los pueblos que aún desconocen la buena nueva de la resurrección\, roguemos al Señor. \nPara que Cristo\, estrella luciente de la mañana\, seque las lágrimas de los que lloran y aleje el dolor y las penas de los que sufren\, roguemos al Señor. \nPara que Cristo\, testigo fidedigno y veraz\, nos conceda ser\, con nuestra alegría evangélica\, sal y luz para los hombres que desconocen la victoria de la resurrección\, roguemos al Señor. \nDios nuestro\, que\, en tu Hijo Jesucristo\, has hecho que todo sea nuevo\, escucha nuestra oración y haz que asumamos\, como distintivo de nuestra vida\, el mandamiento del amor\, y que te amemos a ti y a los hermanos como tú nos has amado\, para que el mundo te conozca a ti y a tu Hijo Jesucristo. Él\, que vive y reina\, inmortal y glorioso\, por los siglos de los siglos. \nLa reflexión del padre Adalberto Sierra \nEl mensaje de este domingo nos recuerda dos realidades íntimamente ligadas: la «gloria de Dios» y el «mandamiento nuevo».\nEn relación con la «gloria de Dios»\, hay que distinguir entre «ver» la gloria de Dios y «dar» gloria a Dios. El mensaje de este día se refiere a lo primero: la gloria de Dios se hace visible.\nEn relación con el «mandamiento nuevo»\, hay que advertir que se trata de una nueva realidad\, o sea\, no es un mandamiento más\, sino uno que toma el puesto de los anteriores y los sustituye. \nJn 13\,31-33a.34-35.\nEl escenario en donde Jesús pronunció estas palabras es la cena pascual\, después de que Judas salió del grupo. Sin embargo\, con el afán de no atenuar el carácter pascual\, el leccionario omite la segunda parte del versículo 33\, que constata la incapacidad de los discípulos para seguir a Jesús en la muerte\, porque no entienden ni comparten su entrega de amor.\n1. La manifestación de la gloria de Dios.\nEl término «gloria» (δόξα) tiene la misma connotación que su equivalente hebreo (כָּבוֹד): pesado\, importante\, riqueza y esplendor. Jesús se refiere a dos formas de manifestarse la gloria de Dios\, la primera hacia el pasado\, la segunda hacia el futuro. Ambas están en relación con él.\n«Acaba de manifestarse la gloria del Hijo del Hombre y\, por su medio\, la de Dios». La relación con el pasado está conectada con Judas. Ante la incomprensión de sus discípulos\, Jesús se puso en las manos del traidor con el propósito de salvarlo. Judas se afianzó en la decisión de entregarlo a sus enemigos y abandonó el grupo alejándose de Jesús e internándose en la tiniebla. Con ese gesto\, entregándose a sí mismo\, Jesús manifestó el incomparable amor de Dios al poner su vida en manos de la humanidad pecadora. La gloria de Dios consiste en su amor que da vida\, gloria que manifestó Jesús al entregarse por amor para darle vida la humanidad. En este momento\, esa «gloria» no se relaciona con la cruz\, sino con la vida antedicha de Jesús\, dedicada al servicio.\n«Por su medio\, Dios va a manifestar su gloria\, y va a manifestarla muy pronto». La relación con el futuro sugiere la próxima muerte de Jesús en la cruz\, en donde la manifestación de la gloria de Dios alcanzará una altura insuperable\, y consistirá en la demostración del «amor más grande» (Jn 15\,13)\, que se revelará cuando Jesús entregue su vida como testigo del amor del Padre\, y cuando comunique ese mismo amor a la humanidad por el don de su Espíritu (cf. Jn 19\,30)\, para que el ser humano conozca personalmente ese amor y llegue a ser capaz de amar con el mismo amor con el que Dios lo ama\, un amor universal\, para justos e injustos\, amigos y enemigos\, cercanos y lejanos. En la cruz se dará la gran manifestación de esa «gloria» (cf. Jn 19\,33-35).\n2. El mandamiento nuevo.\nJesús contrapone los mandamientos de la antigua alianza a los mandamientos de la nueva. Los primeros son exigencias exteriores de la Ley; los segundos\, exigencias interiores del Espíritu. El mandamiento es «nuevo» y\, además\, característico del discípulo.\nCon palabras cargadas de intenso afecto\, Jesús les anuncia a sus discípulos su próxima muerte\, lo cual le da carácter de «testamento» al «mandamiento nuevo».\n«Les doy un mandamiento nuevo\, que se amen unos a otros…». El mandamiento se los da a sus discípulos\, lo que indica que es como el «estatuto» que los constituye como su comunidad. No es posible llevarlo a la práctica sin la comunidad\, así como tampoco es posible pertenecer a la comunidad sin llevarlo a la práctica. En cuanto «mandamiento»\, no es imposición\, es exigencia interior de vida y de convivencia que él propone a personas libres\, quienes lo aceptan porque quieren seguirlo. Y es «nuevo»\, además\, por tres razones. Primera\, porque la medida del amor es la misma que Jesús manifiesta: «igual que yo los he amado»; se supera la antigua medida: «como a ti mismo» (Lev 19\,18). Segunda\, porque la exigencia de amor no se hace en relación con Dios\, sino con el otro ser humano; se trata de entregarse al otro para darle vida\, no de entregarse a Dios («ámense unos a otros»). Esto entraña amar «igual» que Jesús y\, en definitiva\, «igual» que Dios\, para lo cual se requiere la identificación con Jesús y con Dios\, identificación que otorga el Espíritu Santo. Gracias a él «conocemos» y damos a «conocer» el amor de Dios. Y tercera\, por su alcance: no se trata del «prójimo» –entendido como vecino\, connacional o correligionario–\, sino de «todos»; el amor mutuo es «distintivo»\, no «discriminador»\, porque está en función de la misión universal. Ha de ser signo de que la nueva humanidad es posible.\n«En esto conocerán todos que ustedes son discípulos míos…». Este amor es inocultable\, visible\, porque es de hecho innegable. La comunidad no se da a conocer por una doctrina\, ni por algún atributo de los que caracterizan las sociedades del mundo –poder\, riqueza\, prestigio–\, sino por un empeño personal y comunitario de ofrecer a cada ser humano dignidad\, libertad y alegría\, es decir\, por su afán de infundir vida; esta es su tarjeta de presentación\, su carta de identidad. Tiene el propósito de mostrar con hechos el mensaje que pregona. Este mensaje tiene una destinación universal («todos»)\, por eso está desvinculado de cualquier determinación cultural\, para que esté al alcance de todos los seres humanos sin condiciones indebidas. El culto puede ser inculturado\, lo mismo que lo son las costumbres e incluso las leyes. Los usos políticos\, las normas sociales y los sistemas económicos\, tan vinculados a las culturas\, encontrarán en el amor el criterio que les indicará si están al servicio del ser humano o no\, es decir\, si favorecen o impiden el amor. Y en ese caso\, tendrán que optar entre el amor o la inhumanidad. No habrá alternativa. Es necesario recalcar la relación entre este amor y el Espíritu Santo\, vínculo entre el Padre\, el Hijo y los suyos. \nDespués de tantos siglos de escuchar y anunciar que el rasgo identificador del cristianismo es el amor\, los hechos de amor debieran pulular en toda la tierra. Pero parece que ha habido un cierto desplazamiento de acento\, despojando el amor cada vez más de su referencia a Jesús y dándole un sentido mucho más «aceptable» a los frívolos gustos del «mundo».\nLos diversos géneros musicales\, las letras y las artes plásticas\, así como la economía y la política\, parecen haber adoptado el lenguaje del amor como una «estrategia de venta» o un muy efectivo instrumento de persuasión. Lo más desconcertante es que esas mismas realidades\, asumidas y cultivadas por cristianos\, a menudo no se constituyen en alternativa\, sino que se han impregnado de un romanticismo sentimental que reduce el amor a un sentimiento\, y así presentan incluso el amor de Dios y de Jesucristo\, casi sin alusión a la cruz del Señor. Por eso\, cuando se trata de dar gloria a Dios se piensa sobre todo en instrumentos musicales y en arreglos florales\, más que en la implantación de la justicia o en la erradicación de la violencia.\nLas comunidades cristianas –que se congregan «el octavo día» para celebrar la victoria del Señor resucitado– no pueden olvidar que\, desde la primera pascua\, el Señor Jesús se manifiesta en sus asambleas mostrándoles «las manos y el costado» (Jn 20\,20)\, como signo de que la victoria no es un golpe de suerte ni un alarde de poder\, sino fruto del amor comprometido y demostrado con obras («manos») hasta la entrega total de sí mismo para manifestar el amor de Dios («costado»). Este es el amor que distingue a los seguidores de Jesús y que revela la gloria del Padre.
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SUMMARY:Lunes de la quinta semana de Pascua
DESCRIPTION:PRIMERA LECTURA \nHemos venido a anunciarles que deben abandonar esos ídolos para convertirse al Dios viviente. \nLectura de los Hechos de los Apóstoles      14\, 5-18 \nLos paganos y los judíos de Iconio\, dirigidos por sus jefes\, intentaron maltratar y apedrear a Pablo y Bernabé. Éstos\, al enterarse\, huyeron a Listra y a Derbe\, ciudades de Licaonia\, y a sus alrededores; y allí anunciaron la Buena Noticia. \nHabía en Listra un hombre que tenía las piernas paralizadas. Como era tullido de nacimiento\, nunca había podido caminar\, y sentado\, escuchaba hablar a Pablo. Éste\, mirándolo fijamente\, vio que tenía la fe necesaria para ser sanado\, y le dijo en voz alta: “Levántate\, y permanece erguido sobre tus pies”. Él se levantó de un salto y comenzó a caminar. \nAl ver lo que Pablo acababa de hacer\, la multitud comenzó a gritar en dialecto licaonio: “Los dioses han descendido hasta nosotros en forma humana”\, y daban a Bernabé el nombre de Júpiter\, y a Pablo el de Mercurio porque era el que llevaba la palabra. El sacerdote del templo de Júpiter\, que estaba a la entrada de la ciudad\, trajo al atrio unos toros adornados de guirnaldas y\, junto con la multitud\, se disponía a sacrificarlos. \nCuando los apóstoles Pablo y Bernabé se enteraron de esto\, rasgaron sus vestiduras y se precipitaron en medio de la muchedumbre\, gritando: “Amigos\, ¿qué están haciendo?  Nosotros somos seres humanos como ustedes\, y hemos venido a anunciarles que deben abandonar esos ídolos para convertirse al Dios viviente que hizo el cielo y la tierra\, el mar y todo lo que hay en ellos. \nEn los tiempos pasados\, Él permitió que las naciones siguieran sus propios caminos.  Sin embargo\, nunca dejó de dar testimonio de sí mismo\, prodigando sus beneficios\, enviando desde el cielo lluvias y estaciones fecundas\, dando el alimento y llenando de alegría los corazones”. Pero a pesar de todo lo que dijeron\, les costó mucho impedir que la multitud les ofreciera un sacrificio. \nSALMO RESPONSORIAL    113 B\, 1-4. 15-16 \nR/. ¡Glorifica tu Nombre\, Señor! \nNo nos glorifiques a nosotros\, Señor: glorifica solamente a tu Nombre\, por tu amor y tu fidelidad. ¿Por qué han de decir las naciones: “¿Dónde está su Dios?” \nNuestro Dios está en el cielo y en la tierra\, Él hace todo lo que quiere. Los ídolos\, en cambio\, son plata y oro\, obra de las manos de los hombres. \nSean bendecidos por el Señor\, que hizo el cielo y la tierra. El cielo pertenece al Señor\, y la tierra la entregó a los hombres. \n\nEVANGELIO\n\nACLAMACIÓN AL EVANGELIO      Jn 14\, 26 \nAleluya.  \nEl Espíritu Santo les enseñará todo; les recordará todo lo que Yo les he dicho. Aleluya. \nEVANGELIO \nEl Paráclito que el Padre enviará les enseñará todo. \n+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan    14\, 21-26 \nA la Hora de pasar de este mundo al Padre\, Jesús dijo a sus discípulos: “El que recibe mis mandamientos y los cumple\, ése es el que me ama; y el que me ama será amado por mi Padre\, y Yo lo amaré y me manifestaré a él”. \nJudas -no el Iscariote- le dijo: “Señor\, ¿por qué te vas a manifestar a nosotros y no al mundo?” \nJesús le respondió: “El que me ama será fiel a mi palabra\, y mi Padre lo amará; iremos a él y habitaremos en él. \nEl que no me ama no es fiel a mis palabras. La palabra que ustedes oyeron no es mía\, sino del Padre que me envió. \nYo les digo estas cosas mientras permanezco con ustedes. Pero el Paráclito\, el Espíritu Santo\, que el Padre enviará en mi Nombre\, les enseñará todo y les recordará lo que les he dicho”. \nLa reflexión del padre Adalberto Sierra \nLa nueva vida del hombre nuevo carece de espectáculo y tiene mucho de cotidiano. Esto podría decepcionar a quien tenga expectativas triunfalistas\, pero Dios actúa desde dentro\, por amor\, no desde fuera\, porque le interesa más el ser que las apariencias.\nPablo es un hombre culto e inteligente\, pero tiene una idea preconcebida\, que\, si logra convertir una comunidad judía entera de una ciudad importante\, esa sería su carta de presentación para la conversión de ambos mundos\, el judío y el pagano. Él considera que la conversión del mundo pagano pasa por la conversión del mundo judío. De ahí su reiterado y fallido intento.\nHay que preguntarse cómo realizar las «obras» de Dios en favor de la humanidad y cuáles serían las señales características de que tales «obras» están bien hechas; también\, si es posible hacer mal las «obras» de Dios\, y en qué consistiría esto. El mensaje de este día nos ayudará a dilucidarlo\, ya que el asunto reviste importancia capital\, porque está en juego la autenticidad del amor. \n1. Primera lectura (Hch 14\,5-18).\nLos misioneros volvieron a «la sinagoga de los judíos»\, pero esta vez se formó una comunidad mixta\, que resultó asediada por los otros judíos y por paganos. El Señor apoyó la valentía de los apóstoles con «señales y prodigios» (obras creadoras\, liberadoras y salvadoras: cf. 2\,43; 5\,12); así ratificó el anuncio del mensaje universal y la formación de comunidades abiertas. Esto generó una gran división: «unos estaban por los judíos y otros por los apóstoles» (14\,4). Distinguir por primera vez entre «los judíos» y «los apóstoles» implica que los «enviados» de Jesús se perfilan como diferentes\, justamente por esa apertura universal. «Apóstoles» no significa ya «los Doce»\, dado que con la denominación «apóstoles» se designan aquí Bernabé y Pablo (cf. 13\,49-52).\nLa misión en Iconio se completa de forma accidentada. Los judíos se separaron de los apóstoles\, Pablo y Bernabé\, pero pretendieron concitar fuerzas contra ellos para apedrearlos\, como ya había sucedido con Esteban. Al darse cuenta\, ellos se retiraron a Licaonia\, a otras localidades («Listra y Derbe y la comarca circundante») –siguiendo las instrucciones de Jesús (cf. Lc 9\,5; 10\,10)– a anunciar allí la buena noticia. En estas no había sinagogas\, estaban en medio pagano.\nEn Listra\, el paganismo se les presentó bajo la figura de un individuo desde siempre paralítico\, sin libertad de movimiento\, incapaz de hacer su propio camino\, parecido al judaísmo. Recuérdese el caso del paralítico ante la puerta «Hermosa» del templo de Jerusalén: el culto judío paralizaba el pueblo (cf. 3\,1-10). Igual está el mundo pagano\, en un estado lamentable a causa de su culto religioso. Pero este está completamente solo\, en tanto que el paralítico judío contaba con ayuda. Lucas da a entender las cosas a su manera: Pablo habló en griego\, la gente hablaba en licaonio. No obstante\, Pablo actuó de forma claramente liberadora. Pero\, al no haber comprensión –habla una lengua que ellos no entienden\, ellos hablan una lengua que Pablo y Bernabé no entienden–\, se trata de una acción que no implicó la ruptura total con los cultos paganos\, por lo que la gente elaboró un sincretismo religioso y produjo un «culto de personalidades» que Pablo y Bernabé a duras penas lograron conjurar. Sin embargo\, la «catequesis» que hicieron (vv. 15-17) fue de corte judío (cf. Exo 20\,3-5.11; Sal 146\,6; 147\,8; Jer 5\,24)\, tratando de establecer un puente entre estos pueblos ajenos a la tradición judía y el anuncio de Jesús («buena noticia»: v. 15) que ellos hacían. \n2. Evangelio (Jn 14\,21-26).\nJesús declara en qué consiste amarlo a él: en apropiarse de las exigencias que él ha formulado («mis mandamientos») y cumplirlas libremente. Sus exigencias (las llama «mandamientos» con el fin de oponerlas a los de la Ley) concretan lo que significa amar como él (cf. 13\,34). Quien acepte y viva esas exigencias le responde a Jesús con un amor personal\, y va a experimentar el amor del Padre\, que es la fuerza del Espíritu Santo\, porque él es el que capacita para amar de ese modo; y experimentará también el amor de Jesús\, porque entonces\, por experiencia del Espíritu\, podrá tener la revelación de Jesús en su condición de «Hijo» del Padre.\nJudas\, como «judío»\, le manifiesta cierta decepción porque esperaba que Jesús se manifestara al «mundo» haciéndole sentir su poder\, no que se manifestara apenas a los discípulos que lo siguen. Pero Jesús les explica que la revelación del Padre y del Hijo se da por la experiencia del amor (el Espíritu Santo)\, y no por imposición del poder. Solo quien corra el riesgo de la fe y se decida a amar como él podrá verificar en su vida la presencia y la actividad del Padre; si no lo hace\, si no ama\, deja entender que no se atiene a esas exigencias\, y que\, en el fondo\, rechaza al Padre que envió a Jesús. Es decir\, quien no ha hecho la debida ruptura con su cultura no cambia sus valores y espera que Dios satisfaga sus expectativas. En cambio\, cuando el hombre se «convierte»\, asume como suyo el designio del Padre –haciéndose hijo somo Jesús– y alcanza su plenitud realizando ese designio; si no lo hace\, entonces se aparta del designio divino y frustra su propia vida. Amar a Jesús rebasa la mera afectividad y se expresa en la efectividad del compromiso («el que no me ama no cumple mis palabras»)\, justamente porque aceptar su mensaje es escuchar al Padre.\nJesús hace ver la diferencia de épocas. Su presencia histórica («mientras estoy con ustedes») deja conocer el mensaje del Padre\, mensaje que el discípulo ha de comprobar por sí mismo corriendo el riesgo de la fe. Posteriormente\, en el futuro sucesivo («el Espíritu Santo\, que enviará el Padre por mi medio»)\, tanto por la experiencia personal del amor como por su actividad a través de los profetas cristianos\, el Espíritu Santo va a acompañar a los discípulos durante su travesía por el camino hacia el Padre. El Espíritu vendrá por medio de Jesús\, el Señor crucificado y glorificado (cf. 7\,37-39)\, para que ellos se vayan compenetrando con él e identificándose con su vida y con su conducta. Él se encargará de mantener la Iglesia en la fidelidad al mensaje de su Señor. \nLa evangelización tiene un destino universal –porque universal es el amor de Dios–\, y se realiza mediante obras y palabras íntimamente ligadas. Las obras muestran la «mano» de Dios\, pero son susceptibles de diferentes interpretaciones. Por eso se requieren las palabras (el mensaje de Jesús) para interpretar las obras. El evangelizador necesita asegurarse de que está hablando claramente el lenguaje de aquel a quien le anuncia la buena noticia. Y esto no es mera cuestión de idiomas\, es sintonía espiritual. Por eso es tan importante la llamada «inculturación» de la buena noticia.\nLas «obras» de Dios manifiestan que él es «Padre»; por tanto\, comunican vida. Las exhibiciones de poder no infunden vida\, sino duda (como en el caso del paralítico de Listra) y\, en la gente que no ha cambiado su mentalidad supersticiosa\, puede dar pie a cultos de personalidades e idolatrías. Esas «obras» exigen\, ante todo\, un compromiso personal con el Señor que se concreta en las exigencias de su amor. Es claro que Jesús no va a avasallar el «mundo» con jactancia de poder\, sino que quiere invitarlo\, con sus obras de amor y de vida\, a transformarse desde dentro\, pero libremente\, abriéndose al Espíritu.\nEn la medida en que los seguidores del Señor sintonicemos con él en este propósito daremos el testimonio misionero que él nos encargó (cf. Hch 1\,8). Comer el pan eucarístico es aceptarlo a él y acoger la potencia de amor de su Espíritu\, para infundir vida a través de nuestro amor. Solo así habrá salvación.
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SUMMARY:Martes de la quinta semana de Pascua
DESCRIPTION:PRIMERA LECTURA \nContaron a la Iglesia todo lo que Dios había hecho con ellos. \nLectura de los Hechos de los Apóstoles    14\, 19-28 \nAlgunos judíos de Antioquía y de Iconio vinieron a Listra y lograron convencer a la multitud.  Entonces apedrearon a Pablo y\, creyéndolo muerto\, lo arrastraron fuera de la ciudad. Pero él se levantó y\, rodeado de sus discípulos\, regresó a la ciudad. \nAl día siguiente\, partió con Bernabé rumbo a Derbe. Después de haber evangelizado esta ciudad y haber hecho numerosos discípulos\, volvieron a Listra\, a Iconio y a Antioquía de Pisidia.  Confortaron a sus discípulos y los exhortaron a perseverar en la fe\, recordándoles que es necesario pasar por muchas tribulaciones para entrar en el Reino de Dios. \nEn cada comunidad establecieron presbíteros y\, con oración y ayuno\, los encomendaron al Señor en el que habían creído. \nAtravesaron Pisidia y llegaron a Panfilia. Luego anunciaron la Palabra en Perge y descendieron a Atalía. Allí se embarcaron para Antioquía\, donde habían sido encomendados a la gracia de Dios para realizar la misión que acababan de cumplir. \nA su llegada\, convocaron a los miembros de la Iglesia y les contaron todo lo que Dios había hecho con ellos y cómo había abierto la puerta de la fe a los paganos.  Después permanecieron largo tiempo con los discípulos. \nSALMO RESPONSORIAL    144\, 10-13ab. 21 \nR/. ¡Que tus fieles manifiesten tu gloria\, Señor! \nQue todas tus obras te den gracias\, Señor\, y tus fieles te bendigan; que anuncien la gloria de tu reino y proclamen tu poder. \nAsí manifestarán a los hombres tu fuerza y el glorioso esplendor de tu reino: tu reino es un reino eterno\, y tu dominio permanece para siempre. \nMi boca proclamará la alabanza del Señor: que todos los vivientes bendigan su santo Nombre. Que tus amigos manifiesten la gloria de tu reino\, desde ahora y para siempre. \n\nEVANGELIO\n\nACLAMACIÓN AL EVANGELIO     Cf. Lc 24\, 46. 26 \nAleluya.  \nEl Mesías debía sufrir\, y resucitar de entre los muertos para entrar en su gloria. Aleluya. \nEVANGELIO \nMi paz les doy. \n+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan    14\, 27-31a \nA la Hora de pasar de este mundo al Padre\, Jesús dijo a sus discípulos: Les dejo la paz\, les doy mi paz\, pero no como la da el mundo. ¡No se inquieten ni teman! Me han oído decir: “Me voy y volveré a ustedes”. Si me amaran\, se alegrarían de que vuelva junto al Padre\, porque el Padre es más grande que Yo. Les he dicho esto antes que suceda\, para que cuando se cumpla\, ustedes crean. Ya no hablaré mucho más con ustedes\, porque está por llegar el Príncipe de este mundo: él nada puede hacer contra mí\, pero es necesario que el mundo sepa que Yo amo al Padre y obro como Él me ha ordenado. \nLa reflexión del padre Adalberto Sierra \nLa vida nueva\, precisamente por ser «nueva»\, es inédita\, en cierto sentido impredecible\, por eso requiere apertura de parte del seguidor de Jesús. No se trata de repetir vidas anteriores\, sino de experimentar una vida tan satisfactoria que no puede confinarse en esta existencia terrena.\nLa misión prosigue entre aciertos y desaciertos\, y\, entre tanto\, Pablo va definiendo poco a poco su identidad cristiana. Ahora\, rechazado por los judíos\, se abre un poco más a los paganos\, y esa apertura suya les facilita a los paganos el acceso a la fe en la buena noticia destinada a ellos.\nAl despedirse de sus discípulos\, Jesús les deja la paz. Es lo usual en hebreo: el deseo de la paz de quien llega (cf. Jue 6\,23)\, o de quien despide a otro (cf. Exo 4\,18)\, o también de quien se despide de otros. La expresión hecha «paz les dejo» (εἰρήνηνἀφίημιὑμῖν) equivale al modismo español «dejar saludes». Así también «dar la paz» es lo mismo que «dar los buenos días»\, o sea\, desear la paz o una buena jornada. \n1. Primera lectura (Hch 14\,19-28).\nAntioquía distaba unos 160 kilómetros de Listra. Era un viaje de varios días\, a pie. La persecución contra Pablo por parte de los judíos fanáticos continúa porque estos no le perdonan el hecho de haber admitido a los paganos sin exigirles la circuncisión y el cumplimiento de la ley de Moisés. Como ellos residían en el país\, conocían mejor a sus habitantes\, e hicieron uso del conocimiento que tenían para convencerlos de que Pablo y Bernabé eran farsantes. Levantaron a pedradas a Pablo dentro de la ciudad. La costumbre era hacerlo fuera de la ciudad\, para que esta no quedara «impura»\, pero\, como era una ciudad pagana\, de suyo era considerada impura. Luego arrastraron a Pablo fuera de la ciudad y rompieron toda relación con él\, «dándolo por muerto». Pero al abrigo del afecto de los discípulos de origen pagano\, él revivió en la comunidad cristiana que se formó en Listra. En adelante\, Pablo no existe para los judíos; está «muerto» para ellos. Pero ellos no lo están para él\, la ruptura no es bilateral\, sino unilateral. Él volverá a buscarlos.\nPablo sigue tomando el liderazgo del grupo («salió con Bernabé para Derbe»). Allí no hay judíos\, ni sinagoga\, pero tampoco templo pagano. Los cultos religiosos han sido un obstáculo serio para la causa del evangelio (cf. Jerusalén y Listra). En Derbe «anunciaron la buena noticia» y formaron una nueva comunidad (ganaron «numerosos discípulos»). Lucas no dice cómo anunciaron ni cuál fue el contenido del anuncio\, pero la exhortación que dan a su paso por Listra e Iconio de regreso a Antioquía sugiere que se trata del «reino de Dios»\, es decir\, de la nueva sociedad humana que Dios quiere crear. Esa exhortación deja ver la actividad propia de Bernabé: es la primera vez que en la misión se habla del «reino de Dios». Les explican que el cambio de esta sociedad humana a la que Dios quiere («el reino de Dios») es un proceso arduo y exigente e implica incomprensión incluso de parte de familiares y conciudadanos. Y los exhortan a «perseverar en la fe» de que van a lograrlo.\nLa hostilidad de los judíos ya no existe\, porque ellos ya no lo consideran un judío\, sino extraño.\nLa organización de las comunidades utiliza una terminología conocida (πρεσβυτέρους) y le asigna otro contenido\, ya que con ese término no designan a «senadores»\, sino a «encargados» (cargo honorífico)\, como un pequeño colegio de responsables que se encarga de cuidar esa comunidad. Dan por concluida esta primera misión en el lugar de origen\, la Iglesia de Antioquía\, a la que le informan sobre su experiencia de la gracia de Dios y sobre la receptividad de los paganos a la buena noticia\, a los cuales el Señor –por medio de ellos– les abrió «la puerta de la fe». \n2. Evangelio (Jn 14\,27-31a).\nEsta no es solo la despedida de Jesús\, es también la partida de sus discípulos\, a quienes él invita a abandonar «el mundo».\n2.1. La despedida de Jesús.\nEl saludo ordinario y protocolario cobra una nueva significación: no desea una paz cualquiera\, sino la suya; tampoco se despide como todo el mundo\, porque él no se ausentará del todo. Por eso\, quiere asegurarles tranquilidad y conjurar todo temor. Su partida no es sin retorno. Además\, él se va al Padre\, y aunque sea a través de la muerte\, la ida al Padre no significa un fracaso\, sino su plena realización\, lo cual debería alegrar a los discípulos. El Padre\, fuente de toda vida\, es más que el Hijo\, porque él lo engendró\, porque él lo consagró y lo envió\, porque todo lo que él tiene se lo ha dado el Padre. Una vez anunció la traición para que ellos no abrigaran dudas sobre la voluntariedad de su muerte y de la magnitud del amor con el cual entregaba su vida; ahora les anuncia su retorno para que se afiance su fe en el triunfo definitivo de la vida.\n2.2. El éxodo fuera del «mundo».\nEs inminente el enfrentamiento con «el jefe de este mundo». Él se refiere al poder establecido\, responsable de la injusticia que reina en el orden social\, el sistema religioso-político judío. Jesús no está sometido a él\, ni este tiene facultad moral para detenerlo\, juzgarlo o condenarlo. Pero lo va a enfrentar haciendo uso del anti poder\, es decir\, no con violencia\, sino con el amor del Padre\, ese que ama a los enemigos\, y que deja al desnudo la inhumanidad del poder\, su hipocresía y su capacidad mortífera. Su muerte será el testimonio del amor del Padre y de la coherencia de Jesús; pero también del engaño y de la violencia del «mundo». Por eso\, la exhortación de Jesús a sus discípulos («¡levántense\, vámonos de aquí!») no es una invitación a la fuga\, sino la manifestación de que existe otro ámbito en donde se puede lograr la vida plena que el mundo no permite. Esta exhortación es un desafío al «mundo» injusto\, denuncia de su injusticia\, anuncio del reino nuevo en donde se puede vivir plenamente. Y la comunidad de los discípulos anhela ser partícipe de esa salida\, de ese éxodo\, viviendo en continua «salida» de toda situación injusta. \nLa «salida» del discípulo de Jesús comienza por la salida de sí mismo. El ser humano se encuentra prisionero de sus miedos\, sus prejuicios y sus odios. Estas cautividades lo mueven a excluir de su trato a otros seres humanos\, limitando su capacidad de manifestar el amor universal de Dios. Si no salimos de nuestros temores\, de nuestras antipatías y de nuestras enemistades\, el freno a la evangelización estará siempre dentro de nosotros mismos\, aunque nos esforcemos por explicarlo como indisposición o rechazo por parte de nuestros interlocutores.\nLa muerte de Jesús no es tragedia ni es derrota. Derrotado sale el mundo que lo mata\, porque\, al ejecutar a un inocente\, deja al descubierto su innegable culpa. Jesús se va al Padre\, al hogar donde es posible la vida feliz que la tiniebla del mundo inútilmente pretende sofocar. Y así abre para los suyos el camino que lleva hasta el Padre\, el camino del éxodo final. Es esencial a la vida cristiana esa salida continua del «mundo»\, que consiste en el distanciamiento permanente de toda forma de injusticia\, sin violencia\, sin recurso alguno a las armas del poder que reprime la libertad y asfixia la vida.\nPor eso la eucaristía\, el banquete de la vida\, nos despide en paz\, en la paz de Jesús\, porque cada vez que celebramos su cena nos invita el Señor a levantarnos para irnos del «mundo»\, o sea\, salir de la injusticia y caminar en busca del amor que sobrepasa toda justicia.
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SUMMARY:Miércoles de la quinta semana de Pascua
DESCRIPTION:PRIMERA LECTURA \nSe decidió que subieran a Jerusalén para tratar esta cuestión con los Apóstoles y los presbíteros. \nLectura de los Hechos de los Apóstoles    15\, 1-6 \nAlgunas personas venidas de Judea enseñaban a los hermanos que si no se hacían circuncidar según el rito establecido por Moisés\, no podían salvarse. \nA raíz de esto\, se produjo una agitación: Pablo y Bernabé discutieron vivamente con ellos\, y por fin\, se decidió que ambos\, junto con algunos otros de ellos\, subieran a Jerusalén para tratar esta cuestión con los Apóstoles y los presbíteros. \nLos que habían sido enviados por la Iglesia partieron y atravesaron Fenicia y Samaría\, contando detalladamente la conversión de los paganos. Esto causó una gran alegría a todos los hermanos. \nCuando llegaron a Jerusalén\, fueron bien recibidos por la Iglesia\, por los Apóstoles y los presbíteros\, y relataron todo lo que Dios había hecho con ellos. \nPero se levantaron algunos miembros de la secta de los fariseos que habían abrazado la fe\, y dijeron que era necesario circuncidar a los paganos convertidos y obligarlos a observar la ley de Moisés. \nLos Apóstoles y los presbíteros se reunieron para deliberar sobre este asunto. \nSALMO RESPONSORIAL    121\, 1-5 \nR. ¡Vamos con alegría a la Casa del Señor! \n¡Qué alegría cuando me dijeron: “Vamos a la Casa del Señor”! Nuestros pies ya están pisando tus umbrales\, Jerusalén. \nJerusalén\, que fuiste construida como ciudad bien compacta y armoniosa. Allí suben las tribus\, las tribus del Señor. \nSegún es norma en Israel para celebrar el nombre del Señor. Porque allí está el trono de la justicia\, el trono de la casa de David. \n\nEVANGELIO\n\nACLAMACIÓN AL EVANGELIO      Jn 15\, 4a. 5b \nAleluya.  \n“Permanezcan en mí\, como Yo permanezco en ustedes. El que permanece en mí da mucho fruto”\, dice el Señor. Aleluya. \nEVANGELIO \nEl que permanece en mí\, y Yo en él\, da mucho fruto. \n+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan   15\, 1-8 \nA la Hora de pasar de este mundo al Padre\, Jesús dijo a sus discípulos: Yo soy la verdadera vid y mi Padre es el viñador. Él corta todos mis sarmientos que no dan fruto; al que da fruto\, lo poda para que dé más todavía.  Ustedes ya están limpios por la palabra que Yo les anuncié. \nPermanezcan en mí\, como Yo permanezco en ustedes. Así como el sarmiento no puede dar fruto si no permanece en la vid\, tampoco ustedes\, si no permanecen en mí. Yo soy la vid\, ustedes los sarmientos. \nEl que permanece en mí\, y Yo en él\, da mucho fruto\, porque separados de mí\, nada pueden hacer. Pero el que no permanece en mí\, es como el sarmiento que se tira y se seca; después se recoge\, se arroja al fuego y arde.  Si ustedes permanecen en mí y mis palabras permanecen en ustedes\, pidan lo que quieran y lo obtendrán. \nLa gloria de mi Padre consiste en que ustedes den fruto abundante\, y así sean mis discípulos. \n\nLa reflexión del padre Adalberto Sierra\nLa estrechez de horizonte\, debida a la educación y a la cultura\, obstaculiza la visión y la búsqueda del ideal de Jesús. La fe cristiana no está atada a ningún culto anterior ni a ninguna cultura previa\, porque ella genera un culto propio y transforma en su raíz las culturas. Esta apertura radical es la que hace posible la alegría de ver cómo nuevos pueblos\, lenguas y culturas dan fe a la buena noticia del Señor\, porque ese hecho muestra la universalidad y la eficacia del amor de Dios.\nA dónde lleva ese éxodo al cual Jesús invitó a sus discípulos\, es un interrogante que tiene una respuesta sugerente en el evangelio: a la comunidad cristiana\, germen de la humanidad del futuro\, que está «fuera» del «mundo»\, no en sentido local\, sino espiritual. La comunidad se presenta\, así\, como la nueva tierra prometida que da respuesta al anhelo humano de una alternativa al mundo injusto. Jesús recurre a una metáfora (la vid y los sarmientos)\, la desarrolla y la convierte en una alegoría\, logrando así una vivaz explicación. \n1. Primera lectura (Hch 15\,1-6).\nLuego de la prolongada y grata estancia de Pablo y Bernabé en Antioquía\, donde no se dice que enseñaran\, sino simplemente se indica que convivieron «con los discípulos»\, es decir\, disfrutaron la vida en comunidad (14\,28)\, aconteció la llegada de «unos que habían bajado de Judea» (15\,1)\, los que\, visiblemente\, llegaron a perturbar la paz de la comunidad.\nEsos discípulos de origen judío y muy apegados a sus tradiciones se muestran en desacuerdo con la admisión de los paganos sin exigirles la circuncisión y la observancia de la Ley de Moisés. No se los llama «cristianos»\, porque estos no han renunciado a su exclusivismo. Los «cristianos» de Antioquía sienten una fuerte presión con esa exigencia de circuncidarse (incorporarse al pueblo judío) y someterse a la Ley de Moisés.\nPablo y Bernabé\, cada uno por su lado\, defienden la apertura a los paganos. La animadversión se dirige ante todo contra Pablo\, que es considerado el gran traidor. La determinación es que los dos suban a «consultar» en Jerusalén (el códice Beza dice que deben subir a ser juzgados). Esto deberá hacerse «con algunos más de ellos» ante «los apóstoles y los responsables (πρεσβυτέρους)». La comunidad de Antioquía financió ese viaje de «consulta» («juicio»). Pero la delegación no dio muestras de afán por llegar a Jerusalén. Primero visitó a los cristianos de Fenicia (que engloba Galilea) y Samaría\, a quienes les habló de la conversión de los paganos\, de lo cual ellos –también «paganos»– se alegraron mucho.\nPero en Jerusalén fueron más cautelosos\, solo notificaron «lo que Dios había hecho con ellos»\, sin hacer referencia a la exención de los paganos de observar la Ley de Moisés. Fueron recibidos por «la comunidad\, los apóstoles y los responsables»; y no hubo manifestación alguna de alegría. El espíritu fariseo\, que ya se había metido en la comunidad\, exige que los paganos se hagan judíos (se circunciden) y que observen la Ley de Moisés\, porque –según ellos– no basta con que crean en Jesús para heredar la promesa de salvación.\nEn ese clima polarizado se realiza el examen de tan trascendental cuestión para el futuro de la misión. Sutilmente\, Lucas deja ver una anomalía: la recepción estuvo a cargo de la comunidad\, de los apóstoles y de los responsables. Pero el examen del asunto solo lo harán «los apóstoles» –encabezados por Pedro– y «los responsables» –encabezados por Santiago–\, sin la participación de «la comunidad». En definitiva\, se enfrentan dos pareceres: el de «los apóstoles»\, los que habían recibido el Espíritu Santo\, y el de los «responsables» o «ancianos» (πρεσβύτεροι)\, funcionarios con cargos administrativos (no confundir con los actuales «presbíteros» de la Iglesia). Se advierte que los dos grupos son distintos: los «apóstoles» estarán representados por Pedro; los «ancianos»\, por Santiago. La comunidad se limitará a aprobar la posterior resolución ejecutiva (cf. v. 22). \n2. Evangelio (Jn 15\,1-8).\nEn el AT «la vid» («viña») era símbolo del pueblo de Dios. Al decir que él es la vid «verdadera» da a entender que Israel ya no es el pueblo de Dios\, y que el pueblo verdadero deriva de él su existencia\, no de una raza ni de una institución\, sino de la unión vital con él (fe). Y esto es así por decisión del Padre. Así que a quien no produzca los mismos «frutos» que él\, el Padre no lo reconoce («lo corta»: corta esa relación)\, y al que los produzca\, el Padre lo «limpia» a fin de que produzca más. Lo que «limpia» es el mensaje de Jesús. Por eso\, la condición para producir fruto es la permanente unión con él\, así como el sarmiento unido a la vid produce fruto. El «fruto» es a la vez metáfora: a) del crecimiento personal y comunitario –internamente– y b) de la expansión de la comunidad –hacia su exterior–\, o sea\, la vida\, la convivencia y la misión universal. La unión es recíproca: Jesús da su vida y el grupo produce fruto; sin él\, no habrá amor verdadero al ser humano\, ni tampoco se daría el auténtico fruto\, porque solo él comunica el Espíritu Santo\, que los habilita para crecer en lo personal y comunitario y expandirse en perspectiva universal.\nLo dicho en relación con el Padre vale en relación con Jesús («Yo soy la vid…»). Entre ellos («sarmientos») y él («vid») circula una misma vida (savia: Espíritu)\, que produce «mucho fruto». Quien se salga de esa comunidad de vida\, muere («se seca»)\, sentencia contra sí mismo («fuego») y se destruye («arder»). Tras una muerte en vida\, termina en la muerte definitiva. La fidelidad a Jesús y a sus exigencias de amor tiene como garantía el compromiso de Jesús con los suyos a favor de la humanidad. Al pedir\, hacen reconocimiento de que la vida-Espíritu procede de él\, y buscan estrechar más la unión de la comunidad con él. Están identificados con él en la realización del designio del Padre\, por eso su apoyo es irrestricto («pidan lo que quieran»). Esta actividad a favor de la humanidad\, como la de Jesús\, manifiesta visiblemente la gloria (el amor-Espíritu) del Padre. La gloria del Padre no es un elogio dirigido a él\, sino el amor a la humanidad. \nEl fruto maduro de la obra de Jesús son los hombres nuevos y la nueva humanidad\, es decir\, los que han nacido de nuevo\, del agua y del Espíritu\, y han formado comunidades en las que desde ya se vive el reinado de Dios Padre. Ese hecho\, sobrehumano y sencillo\, marca un giro en la historia: Dios interviene para recrear el mundo\, liberarlo y salvarlo por medio de Jesús. En eso consiste la misión que el Padre le encargó y que él les confió a los suyos (cf. Jn 20\,21; Hch 1\,8).\nEsta es la alternativa de Jesús al mundo opresor: comunidades de amor unidas a él\, que\, con la fuerza de su Espíritu van produciendo nuevas comunidades de la misma naturaleza (los gajos de uvas de la vid son una metáfora apropiada de las nuevas comunidades cristianas). Esto es posible en la medida en que crece el discípulo en el amor universal y se da a todos\, como su maestro.\nPor eso es necesario ir superando el particularismo excluyente que se atrinchera a menudo en las comunidades con ingeniosos pretextos para justificar la auto referencialidad y el encierro en sus estrechos confines. Lo que nos hace «católicos» no es el uso de un adjetivo –a veces con ánimo sectario– sino la efectiva apertura que da testimonio del amor universal del Padre.\nLa eucaristía nos comunica la vida del Señor para que nosotros crezcamos y maduremos en la misión\, produciendo nuevas comunidades de gente unida a Jesús por el mismo Espíritu-amor.
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SUMMARY:Jueves de la quinta semana de Pascua
DESCRIPTION:PRIMERA LECTURA \nConsidero que no se debe inquietar a los paganos que se convierten a Dios. \nLectura de los Hechos de los Apóstoles    15\, 7-21 \nAl cabo de una prolongada discusión\, Pedro se levantó y dijo a los Apóstoles y presbíteros: “Hermanos\, ustedes saben que Dios\, desde los primeros días\, me eligió entre todos ustedes para anunciar a los paganos la Palabra del Evangelio\, a fin de que ellos abracen la fe. Y Dios\, que conoce los corazones\, dio testimonio en favor de ellos\, enviándoles el Espíritu Santo\, lo mismo que a nosotros. Él no hizo ninguna distinción entre ellos y nosotros\, y los purificó por medio de la fe. \n¿Por qué ahora ustedes tientan a Dios\, pretendiendo imponer a los discípulos un yugo que ni nuestros padres ni nosotros pudimos soportar? Por el contrario\, creemos que tanto ellos como nosotros somos salvados por la gracia del Señor Jesús”. \nDespués\, toda la asamblea hizo silencio para oír a Bernabé y a Pablo\, que comenzaron a relatar los signos y prodigios que Dios había realizado entre los paganos por intermedio de ellos. \nCuando dejaron de hablar\, Santiago tomó la palabra\, diciendo: “Hermanos\, les ruego que me escuchen: Simón les ha expuesto cómo Dios dispuso desde el principio elegir entre las naciones paganas un Pueblo consagrado a su Nombre. Con esto concuerdan las palabras de los profetas que dicen: “Después de esto\, Yo volveré y levantaré la choza derruida de David; restauraré sus ruinas y la reconstruiré\, para que el resto de los hombres busque al Señor\, lo mismo que todas las naciones que llevan mi Nombre”. Así dice el Señor\, que da a conocer estas cosas desde la eternidad. \nPor eso considero que no se debe inquietar a los paganos que se convierten a Dios\, sino que solamente se les debe escribir\, pidiéndoles que se abstengan de lo que está contaminado por los ídolos\, de las uniones ilegales\, de la carne de animales muertos sin desangrar y de la sangre. Desde hace muchísimo tiempo\, en efecto\, Moisés tiene en cada ciudad sus predicadores que leen la Ley en la sinagoga todos los sábados”. \nSALMO RESPONSORIAL     95\, 1-3. 10 \nR/. ¡Anuncien las maravillas del Señor! \nCanten al Señor un canto nuevo\, cante al Señor toda la tierra; canten al Señor\, bendigan su Nombre. \nDía tras día\, proclamen su victoria. Anuncien su gloria entre las naciones\, y sus maravillas entre los pueblos. \nDigan entre las naciones: “¡El Señor reina! El mundo está firme y no vacilará. El Señor juzgará a los pueblos con rectitud”. \n\nEVANGELIO\n\nACLAMACIÓN AL EVANGELIO   Jn 10\, 27 \nAleluya.  \n“Mis ovejas escuchan mi voz\, Yo las conozco y ellas me siguen”\, dice el Señor. Aleluya. \nEVANGELIO \nPermanezcan en mi amor\, para que el gozo de ustedes sea perfecto. \n+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan      15\, 9-11 \nA la Hora de pasar de este mundo al Padre\, Jesús dijo a sus discípulos: Como el Padre me amó\, también Yo los he amado a ustedes. Permanezcan en mi amor. \nSi cumplen mis mandamientos\, permanecerán en mi amor\, como Yo cumplí los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor. \nLes he dicho esto para que mi gozo sea el de ustedes\, y ese gozo sea perfecto. \nLa reflexión del padre Adalberto Sierra \nLa vida en el Espíritu está destinada a producir fruto\, y el primero de ellos es el crecimiento del discípulo en cuanto tal\, seguido del crecimiento de la comunidad de discípulos en cuanto ámbito desde donde se da testimonio del amor cristiano. Pero la comunidad no está replegada sobre sí\, sino dirigida a la humanidad; por eso\, el fruto se completa en la misión.\nJesús no nos dejó una Iglesia hecha\, sino en camino. Esto significa que él marcha delante de los suyos\, pero que sus «ovejas» lo escuchan y lo siguen con plena libertad. La historia humana es dinámica\, y las realidades de los pueblos son diversas\, por eso el seguimiento no es rutinario ni monótono\, al contrario\, es tan variado como la vida misma. Y es ahí donde los discípulos hemos de tomar decisiones –dejándonos guiar por el Espíritu de Jesús– para atestiguar el amor de Dios.\nLa metáfora desarrollada de la vid y los sarmientos se concreta en la relación de amor entre Jesús y los suyos\, amor que da vida\, y vida definitiva\, porque se trata del Espíritu de Dios\, que lleva al hombre a su propia plenitud y felicidad\, porque lo hace hijo y heredero de Dios. Plenitud que se logra siguiendo a Jesús; felicidad que consiste en el don total de sí para llenarse de Dios. \n1. Primera lectura (Hch 15\,7-21).\nLa acción de «examinar» (ἰδεῖνπερί) acometida por «los apóstoles» y «los responsables» derivó en una discusión acalorada. Entonces se produjeron tres intervenciones destacadas:\n1. La intervención de «Pedro»\nPedro (ya «piedra» firme de la fe) tomó la palabra en medio del desacuerdo general y\, «animado por el Espíritu Santo» –según el códice Beza–\, recordó a todos lo que pasó en la casa de Cornelio\, a donde él no quería ir\, porque este era pagano y él consideraba que los paganos eran «impuros». Pero Dios se adelantó a darles el Espíritu Santo a Cornelio y a su familia\, con lo cual inutilizó la reticencia de Pedro y demostró que no hace diferencias entre judíos y paganos\, a quienes iguala mediante la fe en Jesús. Luego\, expresó que sería temerario («tentar a Dios») pretender imponer a los paganos una Ley que ni ellos ni los antepasados pudieron cumplir. El Espíritu de Jesús les trazó el camino «desde la primera época» (Hch 15\,7) y no es lícito abandonarlo. Toda la asamblea quedó bien impresionada y guardó silencio\, incluso los «responsables»\, según el códice Beza.\n2. La intervención de Bernabé y Pablo.\nDespués de que Pedro hubo hablado\, la asamblea guardó silencio para escuchar a Bernabé y a Pablo (en ese orden)\, quienes hablaron de los hechos: «les contaron cuántas señales prodigiosas había realizado Dios por su medio entre los paganos». Los hasta ahora sentados en el banquillo de los acusados dan testimonio de la obra de Dios. La expresión «señales y prodigios» o «señales prodigiosas» se usa en el Antiguo Testamento para referirse a las acciones liberadoras de Moisés contra los egipcios. Lucas la utiliza cambiándole el sentido: no se trata de acciones de poder\, sino de manifestaciones del amor liberador y salvador del Espíritu Santo. Los otros evangelistas usan esa expresión en sentido negativo\, como obras de los falsos profetas. Si Pedro se refirió a lo que era voluntad explícita del Señor\, Bernabé y Pablo mostraron su inequívoca actuación.\n3. La intervención de Santiago.\nApenas terminaron ellos\, tomó la palabra el jefe de los «responsables». Comenzó reclamando la atención de todos\, como quien tiene autoridad\, y apelando a «Simeón» (cf. Sir 50\,1-24) adujo varios dichos de profetas (LXX cf. Jer 12\,15; Amo 9\,11-12; Isa 65\,21) en apoyo a lo dicho por Simeón; luego cambió sutilmente las palabras de Pedro para neutralizar su alcance y volver a los cauces del nacionalismo judío (cf. Sir 1\,9-10; 24\,7-8.12; 51\,12). Se centró en la restauración de la monarquía de David y en la salvación de las naciones paganas a través de Israel –no lo mismo que Israel–\, pero no se atrevió a imponer la circuncisión\, aunque hizo unas exigencias para dejar claro que los paganos sí debían subordinarse a Israel y\, en cierto modo\, depender de ese pueblo. \n2. Evangelio (Jn 15\,9-11).\nLa demostración del amor del Padre al Hijo se verificó cuando le dio su Espíritu en plenitud (cf. 1\,14.32); también el Hijo les demuestra su amor a sus discípulos por el don del mismo Espíritu Santo (cf. 1\,16; 7\,39). El Espíritu infunde la vida feliz que él comparte con los suyos\, y en la que los invita a permanecer\, para lo cual no hay más opción que cumplir sus mandamientos\, así como él permanece en el amor del Padre cumpliendo sus mandamientos. Hasta ahora había hablado de «un» solo mandamiento:\n• «Este es el mandamiento que recibí de mi Padre» (10\,18). Se refiere con este al don de su vida y a su resurrección\, mandamiento por el cual el Padre le demuestra su amor igualándolo a él.\n• «Les doy un mandamiento nuevo…». Se refiere al amor mutuo\, igual al suyo por los discípulos. Así como el Padre lo hace Hijo\, él hace de ellos hermanos suyos e hijos de Dios (cf. 20\,17).\nAl expresarse ahora en plural («mandamientos»)\, les hace ver que el amor reviste muchas formas y tiene variadas exigencias\, según las circunstancias y necesidades de aquellos a quienes se dirige. O sea\, que se trata de un amor concreto\, no de un amor abstracto. No se puede separar el amor a Jesús del amor a los otros. Y no se puede desvincular el amor a las personas de su vida concreta.\nLa realización humana no consiste en el cumplimiento de deberes. El objetivo del Padre y de Jesús es que los discípulos sean tan felices como ellos. Por eso declara que sus exigencias tienden a que ellos compartan su alegría para que lleguen al colmo de la propia. Dicha alegría es doble:\n• El fruto del propio crecimiento los lleva a disfrutar la satisfacción de una vida en realización continua; la práctica del amor renueva la experiencia interior del amor del Padre\, de la presencia y el influjo del Espíritu\, y del seguimiento de Jesús en la amistad. El amor así experimentado les permite la alegría de «ser como Dios»\, conociendo lo que conduce a ser feliz (cf. Gen 3\,5).\n• El fruto que produce el discípulo al crear nuevas comunidades de vida\, de alegría\, libertad y amor expande la comunidad\, incrementa el número de los liberados y salvados\, y eso constituye gozo para el discípulo\, que comparte la alegría de su Señor. Así se alegran ambos\, tanto los que anuncian el mensaje como los que lo reciben\, lo viven y testimonian (cf. 4\,36; 1Jn 1\,1-4). \nMantener la «catolicidad» de la Iglesia es sinónimo de permanecer en la universalidad del amor de Dios. Lo contrario significa caer en particularismos ajenos y contrarios a la buena noticia de Jesús. Desde la primera época\, la Iglesia ha sentido esa llamada del Señor y se ha esmerado por responderle con fidelidad. Y así ha de continuar a lo largo de toda la historia.\nJesús no formó un grupo cerrado\, sino una comunidad abierta\, que se goza en la experiencia de amor que vive cada uno de sus miembros\, y en la expansión de esa experiencia para compartirla con el resto de la humanidad. La exclusión o la indiferencia son totalmente ajenas al amor que Jesús recibe de parte del Padre\, el mismo que él infunde a sus seguidores. Por eso\, la comunidad es «católica» en el más genuino sentido del término\, testigo del amor universal del Padre como lo fue Jesús para judíos y paganos.\nEl pan eucarístico que Jesús parte y reparte entre «ustedes» (la comunidad local) no puede ser separado de la «sangre derramada por todos» (la humanidad entera).
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DESCRIPTION:PRIMERA LECTURA \nEl Espíritu Santo\, y nosotros mismos\, hemos decidido no imponerles ninguna carga más que las indispensables. \nLectura de los Hechos de los Apóstoles   15\, 22-31 \nEn aquellos días\, los Apóstoles\, los presbíteros y la Iglesia entera\, decidieron elegir a algunos de ellos y enviarlos a Antioquía con Pablo y Bernabé. Eligieron a Judas\, llamado Barsabás\, y a Silas\, hombres eminentes entre los hermanos\, y les encomendaron llevar la siguiente carta: “Los Apóstoles y los presbíteros saludamos fraternalmente a los hermanos de origen pagano\, que están en Antioquía\, en Siria y en Cilicia. Habiéndonos enterado de que algunos de los nuestros\, sin mandato de nuestra parte\, han sembrado entre ustedes la inquietud y provocado el desconcierto\, hemos decidido de común acuerdo elegir a unos delegados y enviárselos junto con nuestros queridos Bernabé y Pablo\, los cuales han consagrado su vida al Nombre de nuestro Señor Jesucristo. Por eso les enviamos a Judas y a Silas\, quienes les transmitirán de viva voz este mismo mensaje. \nEl Espíritu Santo\, y nosotros mismos\, hemos decidido no imponerles ninguna carga más que las indispensables\, a saber: que se abstengan de la carne inmolada a los ídolos\, de la sangre\, de la carne de animales muertos sin desangrar y de las uniones ilegales. Harán bien en cumplir todo esto. Adiós”. \nLos delegados\, después de ser despedidos\, descendieron a Antioquía donde convocaron a la asamblea y le entregaron la carta. Ésta fue leída y todos se alegraron por el aliento que les daba. \nSALMO RESPONSORIAL    56\, 8-12 \nR/. ¡Te alabaré en medio de los pueblos\, Señor! \nMi corazón está firme\, Dios mío\, mi corazón está firme. Voy a cantar al son de instrumentos: ¡despierta\, alma mía! \n¡Despierten\, arpa y cítara\, para que yo despierte a la aurora! Te alabaré en medio de los pueblos\, Señor\, te cantaré entre las naciones. \nTu misericordia se eleva hasta el cielo y tu fidelidad hasta las nubes. ¡Levántate\, Dios\, por encima del cielo\, y que tu gloria cubra toda la tierra! \n\nEVANGELIO\n\nACLAMACIÓN AL EVANGELIO        Jn 15\, 15b \nAleluya.  \n“Yo los llamo amigos\, porque les he dado a conocer todo lo que oí de mi Padre”\, dice el Señor. Aleluya. \nEVANGELIO \nLo que Yo les mando es que se amen los unos a los otros. \n+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan    15\, 12-17 \nA la Hora de pasar de este mundo al Padre\, Jesús dijo a sus discípulos: Éste es mi mandamiento: Ámense los unos a los otros\, como Yo los he amado. \nNo hay amor más grande que dar la vida por los amigos. \nUstedes son mis amigos si hacen lo que Yo les mando. \nYa no los llamo servidores\, porque el servidor ignora lo que hace su señor; Yo los llamo amigos\, porque les he dado a conocer todo lo que oí de mi Padre. \nNo son ustedes los que me eligieron a mí\, sino Yo el que los elegí a ustedes\, y los destiné para que vayan y den fruto\, y ese fruto sea duradero. \nAsí todo lo que pidan al Padre en mi Nombre\, Él se los concederá. Lo que Yo les mando es que se amen los unos a los otros. \nLa reflexión del padre Adalberto Sierra \nLa vida en el Espíritu se da en «comunidad»\, no simplemente en «sociedad». La mera asociación o coexistencia es insuficiente para la relación que el Espíritu Santo establece entre los seguidores de Jesús. El cristiano\, aun sintiéndose ciudadano del mundo y separándose de todo nacionalismo excluyente\, es más que «ciudadano». Es hermano universal con Jesús\, hijo del Padre que quiere que todos los seres humanos sean sus hijos y hereden la vida que él posee.\nLa misión se realiza en proporción a la libre docilidad del cristiano al Espíritu Santo. Un aspecto muy importante en esta docilidad al Espíritu Santo es la fidelidad al mensaje de Jesús\, que en las comunidades se perpetúa sobre todo por la actividad de los profetas.\nSin el amor que brota del Espíritu Santo\, la comunidad cristiana sería imposible\, y la misión un sueño irrealizable. Por esto\, el Espíritu es el «alma» de la Iglesia y de la misión. Él crea y renueva las condiciones para que la obra de Jesús se prolongue tanto en el tiempo como en el espacio. \n1. Primera lectura (Hch 15\,22-31).\nHay una primera manifestación de unanimidad: los apóstoles\, los responsables («presbíteros») y «la entera comunidad» deciden nombrar a dos de entre ellos: a Judas Barsabá y a Silas. «Barsabá» es apodo\, y puede significar «hijo del anciano (presbítero)» o «hijo del sábado»; pero el códice Beza lo llama «Barrabás»\, que significa «hijo del Padre». «Silas» es apócope de «Silvanus»\, nombre latino usado para designar al dios de las selvas. Son comisionados para viajar a Antioquía\, con Pablo y Bernabé –nuevamente Pablo a la cabeza\, indicio de sesgo judaizante–\, a llevar una carta con el acuerdo logrado entre los «apóstoles»\, con Pedro a la cabeza\, y los «presbíteros»\, dirigidos por Santiago. Reaparece la «comunidad entera» (ὅλη ἡ ἐκκλεσία) como partícipe del acuerdo que formuló Santiago en su calidad de jefe del grupo de «responsables» y como heredero del Mesías en razón de su pertenencia a la familia de David por parentesco de sangre (cf. 15\,19-21)\, aunque la carta la encabezan los apóstoles\, en razón del prestigio que todavía conservan. Los miembros de la comunidad elegidos para viajar con Pablo y Bernabé eran servidores en la misma.\nLa carta se dirige solo a los paganos convertidos a la fe\, en la provincia que el sumo sacerdote reclamaba como su jurisdicción –de la que Santiago se siente heredero– y desautoriza a los que han ido a perturbar las comunidades de origen pagano\, acredita como legados a Judas y a Silas\, y apoya dicha delegación con el respaldo de los «queridos» Bernabé y Pablo. El códice alejandrino escribe «nuestros queridos…»; el códice Beza\, «sus queridos…».\nAhora no se habla de «unanimidad»\, indicio de que lo que sigue es una fórmula de compromiso. De todos modos\, hay tres garantías:\n• La carta escrita.\n• La delegación formal.\n• El respaldo de los apóstoles.\nLa carta comienza con una excusa\, y desautoriza a los perturbadores. El contenido de la decisión («…hemos decidido\, el Espíritu Santo y nosotros») es como un ajuste logrado entre los apóstoles –guiados por el Espíritu Santo– y los presbíteros –dirigidos por Santiago– que convienen esto:\n• «No imponer más cargas» (opinión de Pedro\, guiado por el Espíritu Santo)\,\n• «…que las indispensables» (opinión de Santiago y de los «presbíteros»). Renunciaron a exigir la circuncisión y la observancia de la Ley\, pero exigieron que se reconozca la superioridad de Israel.\nEs evidente que la imposición de esas «cargas» de la Ley –por mínimas que fueran– contradicen la libertad que da el Espíritu Santo y reducen a los paganos al estatus de extranjeros por fuera de Judea (en realidad lo eran)\, pero subordinados a los judíos\, desigualdad nunca querida por Jesús.\nSe abre paso el judeocristianismo. Al final de la carta\, el códice alejandrino dice: «Harán bien en guardarse de todo eso. ¡Salud!»\, en tanto que el códice Beza dice: «Guarden con cuidado todo eso\, y déjense llevar por el Espíritu». En esta última versión se expresa mayor libertad. \n2. Evangelio (Jn 15\,12-17).\nEl amor\, que es la esencia de la relación de Jesús con los suyos\, se convierte en el fundamento de la misión. Si faltara la comunidad de amor mutuo\, la misión no sería viable\, pues no habría alternativa al mundo injusto. Se trata de amor entre «amigos» (iguales)\, y con la disposición de dar el máximo («amor más grande»)\, que es la medida de Jesús («igual que yo los he amado»). Es «mandamiento» en la línea del «mandamiento» del Padre a Jesús (cf. 10\,18)\, es decir\, lo que él le enseñó y que Jesús\, en su calidad de Hijo\, libremente quiere imitar por admiración y amor.\nJesús es el centro del grupo\, pero está en el mismo como «amigo»\, lo cual entraña:\n• Igualdad: los eleva a su nivel. Al lavarles los pies\, les reconoció la condición de «señores»\, sin dejar de ser él «el Señor». Él es libre y los hace igualmente libres. Por eso pueden ser sus amigos.\n• Confianza: todo es común. Sin dejar de ser «el Maestro»\, al comunicarles lo que le oyó al Padre (el amor universal) los faculta para comunicarlo ellos también. Ellos serán servidores como él.\n• Libertad: cada uno decide. Ser amigo de Jesús no es una imposición\, porque el amor nunca lo es. Se trata de una decisión propia. Si aceptan su propuesta\, serán libres para amar como lo es él.\n• Compromiso: hay una tarea común. Ellos no lo buscaron a él para que él les asignara una tarea\, sino que él los eligió para hacerlos partícipes del Espíritu y así compartieran con él su misión.\nPor eso\, el amor («lo que yo les mando») no es optativo\, es condición indispensable; la confianza ha de ser total\, porque la elección es gratuita y la tarea es un empeño personal y comunitario.\nCon Jesús no se trabaja como obrero asalariado\, sino como obrero propietario y personalmente interesado en el éxito de la misión. La tarea consiste en:\n• Ponerse en camino: se trata del éxodo personal y comunitario fuera del mundo y hacia la tierra prometida\, que es la comunidad de los hermanos-amigos y hacia el «mundo».\n• Producir fruto: fundar comunidades de amor fraterno\, de gente que conviva digna\, libre y feliz\, que con su amor (obras de libertad y vida) le dé gloria o culto al Padre.\n• Fruto duradero: comunidades felices\, que satisfacen los anhelos de vida de sus miembros\, y van proponiendo en el mundo la alternativa de convivencia de Jesús. \nAl profundizar la metáfora del fruto de la vid\, advertimos que se trata de:\n• Racimos: metáfora de una comunidad de vida (no frutos aislados).\n• Uvas dulces: metáfora de felicidad (no uvas agrias o amargas: cf. Isa 5\,2).\n• Productoras de vino: símbolo del amor nupcial (Cant 1\,2; 4\,10: amor de la alianza).\nEn la eucaristía presentamos el vino que nos dio Dios\, «fruto de la vid y del trabajo del hombre»\, que será el signo sacramental de la sangre (Espíritu) del Señor\, derramada para el perdón de los pecados de todos. Esa sangre circula a través de nosotros y no debe detenerse en nosotros\, ya que está destinada a todos.\nOrdinariamente\, se escucha que «la sangre de Cristo tiene poder»\, y esto hay que entenderlo en la perspectiva del Nuevo Testamento. En este\, el término «poder» (κράτος) nunca se predica del Jesús histórico (evangelios)\, pero sí del Señor resucitado. Sin embargo\, en este caso\, se refiere a su capacidad de dar vida\, de anular la muerte\, no a una supuesta licencia para imponerse sobre los demás. La «sangre» de Cristo es el Espíritu Santo\, que no domina\, pero que sí infunde libertad y la vida indestructible del Señor resucitado\, vida a la cual nos abrimos de corazón con el «amén» con el que celebramos y comemos el pan de la eucaristía. \n 
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SUMMARY:Sábado de la quinta semana de Pascua
DESCRIPTION:PRIMERA LECTURA \nVen hasta Macedonia y ayúdanos. \nLectura de los Hechos de los Apóstoles    16\, 1-10 \nPablo llegó a Derbe y más tarde a Listra\, donde había un discípulo llamado Timoteo\, hijo de una judía convertida a la fe y de padre pagano. Timoteo gozaba de buena fama entre los hermanos de Listra y de Iconio. Pablo quería llevarlo consigo\, y por eso lo hizo circuncidar en consideración a los judíos que había allí\, ya que todo el mundo sabía que su padre era pagano. \nPor las ciudades donde pasaban\, transmitían las decisiones tomadas en Jerusalén por los Apóstoles y los presbíteros\, recomendando que las observaran. Así\, las Iglesias se consolidaban en la fe\, y su número crecía día tras día. \nComo el Espíritu Santo les había impedido anunciar la Palabra en la provincia de Asia\, atravesaron Frigia y la región de Galacia. Cuando llegaron a los límites de Misia\, trataron de entrar en Bitinia\, pero el Espíritu de Jesús no se lo permitió. Pasaron entonces por Misia y descendieron a Tróade. \nDurante la noche\, Pablo tuvo una visión. Vio a un macedonio de pie\, que le rogaba: “Ven hasta Macedonia y ayúdanos”. Apenas tuvo esa visión\, tratamos de partir para Macedonia\, convencidos de que Dios nos llamaba para que la evangelizáramos. \nSALMO RESPONSORIAL    99\, 1b-3. 5 \nR/. ¡Aclame al Señor toda la tierra! \nAclame al Señor toda la tierra\, sirvan al Señor con alegría\, lleguen hasta Él con cantos jubilosos. \nReconozcan que el Señor es Dios: Él nos hizo y a Él pertenecemos; somos su pueblo y ovejas de su rebaño. \n¡Qué bueno es el Señor! Su misericordia permanece para siempre\, y su fidelidad por todas las generaciones. \n\nEVANGELIO\n\nACLAMACIÓN AL EVANGELIO     Col 3\, 1 \nAleluya.  \nYa que ustedes han resucitado con Cristo\, busquen los bienes del cielo donde Cristo está sentado a la derecha de Dios. Aleluya. \nEVANGELIO \nUstedes no son del mundo\, sino que Yo los elegí y los saqué de él. \n+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan       15\, 18-21 \nA la Hora de pasar de este mundo al Padre\, Jesús dijo a sus discípulos: Si el mundo los odia\, sepan que antes me ha odiado a mí. Si ustedes fueran del mundo\, el mundo los amaría como cosa suya. Pero como no son del mundo\, sino que Yo los elegí y los saqué de él\, el mundo los odia. \nAcuérdense de lo que les dije: el servidor no es más grande que su señor. Si me persiguieron a mí\, también los perseguirán a ustedes; si fueron fieles a mi palabra\, también serán fieles a la de ustedes. \nPero los tratarán así a causa de mi Nombre\, porque no conocen al que me envió. \n\nLa reflexión del padre Adalberto Sierra \nLa vida de la comunidad cristiana no se desenvuelve en un entorno idílico. Al amor que se vive en su interior se opone siempre el odio del «mundo» exterior\, «mundo» al cual ella se le propone como alternativa de vida y de convivencia.\nCuando\, a pesar de lo inequívoco del mensaje de Jesús\, los discípulos admiten elementos ajenos al mismo\, se genera un sincretismo que\, aunque inicialmente se mostrara exitoso\, a la larga se revela perjudicial para la misión. La carta remitida por «los apóstoles» («el Espíritu Santo») y los «responsables» («nosotros»: la Ley) abrió las puertas a cierto sincretismo\, y eso alentó el acento judeocristiano que Pablo inconscientemente quería imprimirle a la misión.\nCuando la comunidad se presenta como alternativa\, el «mundo» se lo cobra como se lo cobró al Señor. Pero no siempre el «mundo» actuará desde fuera; a veces se infiltra y ataca desde dentro\, valiéndose de «falsos hermanos» (2Cor 11\,26). Lo cierto es que siempre se opone a la vida y a la expansión de la comunidad. Así que la enemistad del «mundo» es signo de la fidelidad al Señor. \n1. Primera lectura (Hch 16\,1-10).\nDespués de entregar la carta a los cristianos convertidos del paganismo residentes en Antioquía\, Judas y Silas\, que eran profetas\, los alentaron largamente hasta cuando fueron despedidos en paz (cordialmente) para que regresaran a Jerusalén. Pablo y Bernabé (Pablo dirige) se detuvieron en Antioquía para enseñar (actividad de Pablo) y a anunciar (actividad de Bernabé). Pablo asumió la dirección de la misión urgiendo a Bernabé a volver a visitar las comunidades. Su intención\, no confesada\, es insistir en las prescripciones de los «responsables» de Jerusalén. Por eso\, cuando Bernabé insiste en llevar consigo a Juan Marcos (es decir\, en darle prioridad al evangelio)\, Pablo\, que se sintió desautorizado cuando Marcos lo dejó en Panfilia a causa de su sesgo nacionalista\, se rehusó a llevarlo\, y se separó de Bernabé. Bernabé y Marcos se fueron por mar a Chipre (por donde había comenzado la misión)\, y Pablo escogió a Silas como compañero profeta\, en lugar de Bernabé. Se deshizo el equipo creado por el Espíritu Santo. Pablo y Silas\, encomendados por los hermanos (que no vieron con buenos ojos esa separación)\, se dirigieron a las comunidades de Siria y Cilicia a insistir en el contenido disciplinar de la carta (cf. 15\,30-41\, omitido). Siguen a continuación dos episodios\, uno equívoco y otro inequívoco.\n1. Pablo complaciente.\nEn la segunda parte de la misión\, Lucas pone también un personaje real y representativo; en este caso\, «cierto discípulo de nombre Timoteo»\, de madre judía y padre pagano\, el apropiado para representar a las comunidades judeo-paganas de Derbe\, de donde era oriundo\, Listra e Iconio. El matrimonio del que nació es ilegítimo\, según la Ley de Moisés; por tanto\, son comunidades bastante libres con respecto de la Ley. Más adelante se da a entender que el padre de Timoteo había muerto\, indicio metafórico de que tampoco se guiaban por las costumbres paganas. Pero Pablo lo hace circuncidar para congraciarse con los judíos y tender un puente hacia ellos. Esta es una nueva táctica suya. Pablo extiende la obligación de «los decretos» más allá de lo debido\, ya que practica la circuncisión entre los cristianos de nacionalidad extranjera.\n2. El Espíritu y la misión.\nLa táctica de Pablo tuvo relativo éxito: las comunidades se afianzaron en el credo judeocristiano\, y nuevos judíos se incorporaron a ellas. Pero el Espíritu Santo (por medio de los profetas) se opuso a la difusión de ese mensaje en la provincia de Asia. Intentaron irse hacia Bitinia\, pero el Espíritu de Jesús tampoco lo consintió. La primera mención del Espíritu (calificado de «Santo»)\, refiere esa oposición al amor universal de Dios; la segunda (al determinarlo como «de Jesús»)\, a la praxis histórica de Jesús\, como revelación de ese amor de Dios. No es viable la misión como Pablo la está conduciendo. En esta perplejidad («noche»)\, Pablo experimenta\, la guía del Señor: un macedonio le pide que vaya a esa tierra a ayudarles con el mensaje de Jesús a los paganos. En este momento surge un grupo junto a Pablo («nosotros») que se presenta como señal de que la orientación de la misión procede del Espíritu Santo. Y cuando este grupo esté ausente\, será señal de que Pablo procede sin atenerse a la guía del Espíritu de Jesús. \n2. Evangelio (Jn 15\,18-21).\nEl sistema de poder y su (amplio o reducido) círculo de influencia\, cualquiera que sea su índole (política\, económica\, religiosa o cultural)\, siempre odia a Jesús (cf. 7\,7) como también odia la luz\, porque esta denuncia su manera perversa de obrar en contra de la humanidad (cf. 3\,20). Es que el «mundo» favorece a quien comparte sus valores y detesta a quien no los comparte; y como es mentiroso y homicida (cf. 8\,44)\, ser simpatizante suyo es ser su cómplice\, y negarse a ser su cómplice es librarse de su dominio\, lo cual implica la denuncia de su perversidad. Como Jesús saca a los suyos del «mundo»\, por eso ese «mundo» los odia igual que odió a Jesús.\nDe nuevo recurre al dicho que les citó (13\,16)\, pero ahora se fija en la primera parte del mismo\, para indicarles que la persecución del «mundo» es consecuencia del servicio a la humanidad. Por su conducta\, el mundo no los reconoce como suyos (no le «pertenecen»\, sino que los presenta a todas luces como vinculados a Jesús («yo los saqué del mundo»). Esta sustracción del «mundo» es atracción a él\, y los pone en la misma situación que él ante el «mundo»:\n• Si el «mundo» lo ha perseguido a él\, también perseguirá a los suyos. Motivo de tal persecución es la divergencia de intereses: los discípulos de Jesús manifiestan interés por la vida de todos\, los seguidores del «mundo» solo trabajan sus mezquinos intereses individuales o de grupo.\n• Si ha vigilado su mensaje\, también va a vigilar el de los suyos (obsérvese que el leccionario –a veces– traduce el verbo griego (τηρέω) por «guardar»\, que es su primera acepción\, pero «vigilar»\, la segunda\, es la que mejor se ajusta a este contexto hostil).\nEsa hostilidad del «mundo» tiene doble motivación:\n• Porque los discípulos son fieles seguidores de Jesús.\n• Porque el mundo se niega a reconocer al (Padre) que envió a Jesús.\nLos dirigentes del «mundo» se resisten a aceptar un Dios a favor de la libertad y la vida humanas. \nHay una actitud errada\, a veces inspirada en el deseo de atraer\, que consiste en «contemporizar» con el «mundo»\, entendiendo por «mundo» cualquier sistema de vida o de convivencia proclive a la injusticia. Esta actitud se ha dado siempre\, y seguirá dándose\, en la medida de la frivolidad o intrascendencia de la fe. Cuanto más definida y robusta sea la fe\, tanta menor cabida tendrán los sincretismos complacientes que permiten la infiltración del «mundo» en la Iglesia.\nEl discípulo de Jesús tiene bien claro que «el que ama al mundo no lleva dentro de sí el amor del Padre» (1Jn 2\,15; cf. Stg 4\,4). No es posible ser cómplice del «mundo» y permanecer fiel a Jesús. Por otro lado\, tampoco es posible ser fiel a Jesús y\, al mismo tiempo\, gozar de la aceptación del «mundo». Romper con ese «mundo» es exponerse a su sospecha y a su solapada o manifiesta persecución. El discípulo solo tiene una seguridad: haber optado por Jesús es haberse hecho solidario con él tanto en la vida como en la convivencia\, tanto en la acogida como en el rechazo.\nY esa opción se renueva cada vez que el discípulo –en la celebración eucarística– come su cuerpo y bebe su sangre: «cada vez que comemos de este pan y bebemos de este cáliz anunciamos tu muerte\, Señor\, hasta que vuelvas» (cf. 1Cor 11\,26).
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SUMMARY:Domingo sexto de Pascua
DESCRIPTION:PRIMERA LECTURA \nEl Espíritu Santo\, y nosotros mismos\, hemos decidido no imponerles ninguna carga más que las indispensables. \nLectura de los Hechos de los Apóstoles  15\, 1-2. 22-29 \nAlgunas personas venidas de Judea a Antioquía enseñaban a los hermanos que si no se hacían circuncidar según el rito establecido por Moisés\, no podían salvarse. A raíz de esto\, se produjo una agitación: Pablo y Bernabé discutieron vivamente con ellos\, y por fin\, se decidió que ambos\, junto con algunos otros\, subieran a Jerusalén para tratar esta cuestión con los Apóstoles y los presbíteros. \nEntonces los Apóstoles\, los presbíteros y la Iglesia entera\, decidieron elegir a algunos de ellos y enviarlos a Antioquía con Pablo y Bernabé. Eligieron a Judas\, llamado Barsabás\, y a Silas\, hombres eminentes entre los hermanos\, y les encomendaron llevar la siguiente carta: \n“Los Apóstoles y los presbíteros saludamos fraternalmente a los hermanos de origen pagano\, que están en Antioquía\, en Siria y en Cilicia. Habiéndonos enterado de que algunos de los nuestros\, sin mandato de nuestra parte\, han sembrado entre ustedes la inquietud y provocado el desconcierto\, hemos decidido de común acuerdo elegir a unos delegados y enviárselos junto con nuestros queridos Bernabé y Pablo\, los cuales han consagrado su vida al nombre de nuestro Señor Jesucristo. Por eso les enviamos a Judas y a Silas\, quienes les transmitirán de viva voz este mismo mensaje. \nEl Espíritu Santo\, y nosotros mismos\, hemos decidido no imponerles ninguna carga más que las indispensables\, a saber: que se abstengan de la carne inmolada a los ídolos\, de la sangre\, de la carne de animales muertos sin desangrar y de las uniones ilegales. Harán bien en cumplir todo esto. Adiós”. \nSALMO RESPONSORIAL    66\, 2-3. 5-6. 8 \nR/. ¡Que los pueblos te den gracias\, Señor! \nEl Señor tenga piedad y nos bendiga\, haga brillar su rostro sobre nosotros\, para que en la tierra se reconozca su dominio\, y su victoria entre las naciones. \nQue todos los pueblos te den gracias. Que canten de alegría las naciones\, porque gobiernas a los pueblos con justicia y guías a las naciones de la tierra. \n¡Que los pueblos te den gracias\, Señor\, que todos los pueblos te den gracias! Que Dios nos bendiga\, y lo teman todos los confines de la tierra. \nSEGUNDA LECTURA \nMe mostró la ciudad santa\, que descendía del cielo. \nLectura del libro del Apocalipsis   21\, 10-14. 22-23 \nEl Ángel me llevó en espíritu a una montaña de enorme altura\, y me mostró la Ciudad santa\, Jerusalén\, que descendía del cielo y venía de Dios. La gloria de Dios estaba en ella y resplandecía como la más preciosa de las perlas\, como una piedra de jaspe cristalino. \nEstaba rodeada por una muralla de gran altura que tenía doce puertas: sobre ellas había doce ángeles y estaban escritos los nombres de las doce tribus de Israel. Tres puertas miraban al este\, otras tres al norte\, tres al sur\, y tres al oeste. La muralla de la Ciudad se asentaba sobre doce cimientos\, y cada uno de ellos tenía el nombre de uno de los doce Apóstoles del Cordero. \nNo vi ningún templo en la Ciudad\, porque su Templo es el Señor Dios todopoderoso y el Cordero. Y la Ciudad no necesita la luz del sol ni de la luna\, ya que la gloria de Dios la ilumina\, y su lámpara es el Cordero. \n\nEVANGELIO\n\nACLAMACIÓN AL EVANGELIO   Jn 14\, 23 \nAleluya. \n“El que me ama será fiel a mi palabra\, y mi Padre lo amará e iremos a él”\, dice el Señor. Aleluya. \nEVANGELIO \nEl Espíritu Santo le recordará lo que les he dicho. \n+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan 14\, 23-29 \nDurante la Última Cena\, Jesús dijo a sus discípulos: \nEl que me ama será fiel a mi palabra\, y mi Padre lo amará; iremos a él y habitaremos en él. \nEl que no me ama no es fiel a mis palabras. La palabra que ustedes oyeron no es mía\, sino del Padre que me envió. \nYo les digo estas cosas mientras permanezco con ustedes. Pero el Paráclito\, el Espíritu Santo\, que el Padre enviará en mi Nombre\, les enseñará todo y les recordará lo que les he dicho. \nLes dejo la paz\, les doy mi paz\, pero no como la da el mundo. ¡No se inquieten ni teman! Me han oído decir: \n“Me voy y volveré a ustedes”. Si me amaran\, se alegrarían de que vuelva junto al Padre\, porque el Padre es más grande que Yo. Les he dicho esto antes que suceda\, para que cuando se cumpla\, ustedes crean. \nCredo  \nOración de los fieles \nUnidos a Cristo\, que intercede siempre por nosotros\, elevemos\, hermanos\, nuestras súplicas al Padre: \nPara que el que estaba muerto y ahora vive por los siglos de los siglos conceda a la Iglesia ser\, con firmeza y valentía\, testimonio perseverante de su resurrección\, roguemos al Señor. \nPara que el resucitado\, que dio a los apóstoles su paz\, quiera concederla también en abundancia a todos los pueblos\, roguemos al Señor. \nPara que el vencedor de la muerte transforme los sufrimientos de los enfermos\, de los moribundos y de todos los que sufren en aquella alegría que nunca nadie les podrá quitar\, roguemos al Señor. \nPara que el que tiene las llaves de la muerte y de su reino nos conceda celebrar un día su resurrección con los ángeles y los santos en su reino\, roguemos al Señor. \nDios nuestro\, que has prometido hacer morada en aquel que escucha tu palabra y la guarda\, escucha nuestra oración y envíanos el Espíritu Santo\, para que nos recuerde constantemente todo lo que Cristo ha dicho y enseñado y nos haga capaces de dar testimonio de ello con nuestras obras y palabras. Por Jesucristo\, tu Hijo\, que vive y reina\, inmortal y glorioso\, por los siglos de los siglos. \nLa reflexión del padre Adalberto Sierra \nLa nueva relación de Dios con la humanidad se realiza por amor y con fuerza de vida\, no con «poder»; y con honra y gloria\, no con «espectáculo». Esto necesitamos entenderlo los discípulos de Jesús para anunciarlo en todos los tiempos. La condición indispensable del amor es la libertad de los que se aman\, libertad que es imposible en una relación de poder\, que implica dominación y sumisión. La gloria de Dios se reveló en la entrega que Jesús hizo de sí mismo\, llegando incluso hasta la deshonra de la cruz\, para manifestar el inmenso amor de Dios por la humanidad.\nEsta relación se mantiene incluso después de la resurrección del Señor. Jesús venció el pecado y la muerte\, pero esa victoria suya no significa un desastre para la humanidad\, ni siquiera para los pecadores\, sino que él les ofrece a todos la oportunidad de participar de su triunfo. \nJn 14\,23-29.\nEn el evangelio de este domingo\, Jesús se refiere\, primero\, a su venida con el Padre\, y\, enseguida\, a la venida del Espíritu Santo. Estas dos venidas están en función de dos partidas: la de Jesús al Padre\, y la de los discípulos a la misión.\n1. La venida del Padre y del Hijo.\nAnte la exteriorización de extrañeza y hasta decepción de un discípulo\, porque Jesús no anuncia una manifestación avasalladora suya frente al mundo\, sino una venida íntima a individuos\, Jesús explica que esa manifestación suya al hombre está condicionada por dos requisitos\, el amor a él y el compromiso con su mensaje. El «mundo» no cumple tales requisitos. La transformación del «mundo» en reino de Dios no se hará por imposición\, porque esa transformación no es verdadera ni\, mucho menos\, duradera. Tendrá que ser libre y por amor\, o no será. Y esta es una decisión personal\, no un hecho masivo. Por eso\, la manifestación del resucitado es a personas libres que respondan individualmente al amor que él propone y del cual da testimonio.\nLa manifestación del Padre depende del amor y de la fe efectiva en el Hijo. El Padre responde a ese amor y a esa fe demostrando su amor\, es decir\, infundiendo su Espíritu en todo el que ama a Jesús y cumple su mensaje. Y esta manifestación consiste en la «venida» de ambos\, del Padre y del Hijo\, con carácter permanente\, a la vida del que ama y cree. El amor manifestado en el don del Espíritu Santo es respuesta al amor del creyente. Por eso\, porque se trata de un diálogo libre de amor\, cuando no existe amor ni compromiso de fe\, hay rechazo de Jesús y del Padre que lo envió\, y eso impide que Jesús se manifieste al «mundo»\, porque este se resiste a las obras de amor de Jesús y\, por eso\, no acepta su mensaje de renovación\, liberación y salvación.\nEn su permanencia histórica con los discípulos\, Jesús ha expuesto el designio del Padre\, designio que ellos tendrán que ir profundizando y comprendiendo en el futuro. Así diferencia dos épocas\, antes de la resurrección («mientras estoy con ustedes») y después de la resurrección\, cuando será la demostración del amor del Padre y su venida y presencia permanente en el creyente.\n2. La venida del Espíritu Santo.\nAntes había hablado de una demostración de amor por parte del Padre\, que consiste en el don del Espíritu Santo\, pero como amor demostrado. Ahora se refiere al envío del Espíritu Santo de parte del Padre\, esta vez como amor comunicado\, es decir\, la infusión del Espíritu Santo como capacidad de vivir como Dios. Lo primero permite conocer el amor del Padre; lo segundo\, amar como ama el Padre\, es decir\, vivir como hijo de Dios\, del mismo modo que Jesús.\nPrimero llama al Espíritu «paráclito»\, término que procede de la transcripción latina de la palabra griega que usa el evangelista (παράκλητος). En español se traduce mejor con el término «valedor»\, derivado de un verbo latino («valere») que significa «ser fuerte»\, o «estar sano» o «tener valor»\, y se usa para designar la persona que con su presencia e influjo ayuda a otra. Designa también una imagen tomada de la agricultura: se llamaba «paráclito» a la vara que se ponía como apoyo a las plantas trepadoras para que no se arrastraran ni se dañaran sus frutos. Esta imagen presenta al Espíritu como eficaz amparo\, amigo entrañable\, de absoluta confianza y solícito protector.\nDespués lo llama Espíritu Santo. «Espíritu» es Dios en cuanto amor vivificador. «Santo»\, porque pertenece a la esfera divina e introduce en ella: es «santo» y «santificador»\, porque saca al hombre del mundo perverso y lo traslada al ámbito divino. En cuanto «santo»\, consagra\, es decir\, destina al hombre a ser de Dios\, destinación que se da por la experiencia y la praxis del amor divino.\nEl Espíritu Santo no se anuncia a sí mismo ni trae un mensaje distinto del de Jesús; él es quien recuerda y actualiza en las comunidades el mensaje de Jesús y sus exigencias por medio de los profetas. Es decir\, el mensaje del Espíritu Santo es el mismo de Jesús\, que es el mensaje de Dios. No hay ruptura alguna en el paso de la época histórica de Jesús a su época gloriosa.\n3. Las partidas de Jesús y los suyos.\nLa despedida de Jesús no es como la de todo el mundo\, porque él no se ausentará del todo. Por eso quiere asegurarles tranquilidad a los suyos\, y conjurarles todo temor. Su ida no es sin retorno. Además\, él se marcha al Padre\, y aunque sea a través de la muerte\, su partida al Padre no significa un fracaso\, sino su plena realización\, y esto debería alegrar a los discípulos. El Padre es la fuente de toda vida\, y es más que Jesús porque él lo engendró\, porque él lo consagró y lo envió\, porque todo lo que él tiene se lo ha dado el Padre. Aquí no se trata de establecer jerarquía\, porque para Jesús la condición de «hijo» crea igualdad\, y así se entendía entonces (cf. 5\,18; 10\,35).\nPor otro lado\, los discípulos harán su «éxodo»\, su propia salida del mundo\, invitados por Jesús (cf. Jn 14\,31: «¡Levántense\, vámonos de aquí!») guiados en este itinerario espiritual por el Espíritu Santo\, que los remitirá siempre a Jesús recordándoles el mensaje que él les expuso. Aunque el Padre los ha sacado del mundo (cf. 17\,6)\, también ellos están de «partida»\, y en esta travesía cada uno es como una nueva «Tienda del encuentro»\, en donde se harán presentes el Padre y el Hijo por la fuerza de vida y la acción «santificadora» del Espíritu Santo en cada uno de ellos. También la muerte del discípulo será una despedida de paz. \nLa presencia de Dios en el mundo no se realiza con portentos espectaculares\, sino en lo ordinario de la vida\, en la cotidianidad donde los discípulos dan testimonio de su amor realizando las obras de Jesús\, y certifican su fe siendo fieles al mensaje renovador\, liberador y salvador del resucitado. El Padre\, primero\, les manifiesta su amor a los discípulos con el don interior del Espíritu Santo\, o sea\, haciéndolos también hijos. Ambos\, el Padre y el Hijo\, hacen de cada discípulo un templo en el cual se manifiesta su gloria\, que es el Espíritu Santo\, fuerza de vida y de amor. Este Espíritu es el «valedor» porque apoya el crecimiento del discípulo\, y es el maestro interior\, porque enseña «todo» a los discípulos recordándoles íntegramente el mensaje de Jesús.\nQue nuestras asambleas eucarísticas dominicales sean ocasiones particulares en las cuales demos testimonio de que Dios habita en medio de nosotros y manifestemos que nos mantenemos fieles a su mensaje\, y que\, ayudados por el Espíritu Santo\, lo vamos realizando a lo largo de la historia. \nSegún Juan\, la oración de Jesús momentos antes de partir al huerto donde lo tomaron prisionero\, se compone de una introducción (17\,1-5)\, un ruego por los discípulos de su época (vv. 6-19) y otro por sus futuros discípulos (vv. 20-23)\, y la conclusión (vv. 24-26). El texto que se lee en este domingo abarca las dos últimas partes.\nEl ruego de Jesús por los futuros discípulos cobra actualidad en todos los tiempos. Teniendo en cuenta la circunstancia de esta oración\, que es su éxodo de este mundo hacia el Padre\, se pueden determinar dos inquietudes de Jesús en esta oración: el ser y el quehacer de sus discípulos. Toda la eficacia de la misión depende de la autenticidad de su condición de discípulos. \nJn 17\,20-26.\nLa segunda parte de la oración insiste en el ruego porque «todos sean uno» y muestra el don de la gloria como factor de esa unidad. La conclusión expresa al Padre el querer de su Hijo y señala la diferencia entre él y los suyos\, por un lado\, y el «mundo»\, por el otro.\n1. Oración por los futuros discípulos.\nLa oración establece una conexión entre los discípulos de la época de Jesús y los de las épocas posteriores a través de su mensaje. Esto indica que él prevé la continuación de su obra\, y que esa prolongación en la historia y en la geografía tendrá como fundamento el mensaje. Ese mensaje es del Padre (cf. 17\,6.14)\, pero también de Jesús (cf. 8\,31.51)\, y ahora él dice que el mensaje es de los discípulos (cf. 14\,20; 17\,20). Habla de mucho más que de una convicción\, o de una lección académica aprendida: ellos se han apropiado del mensaje y lo entregan por del don de sí mismos\, que es la única forma de transmitir el mensaje del amor. La proclamación del mensaje provocará la adhesión de otros a Jesús.\nJesús pide «que todos sean uno». Esta petición implica dos cosas: la unidad de sus adherentes y la condición para esa unidad. Se trata de una unidad íntima y profunda en el ser\, que él compara a la que existe entre él y su Padre («como tú\, Padre\, estás en mí y yo en ti»)\, y para lograrla tiene que haber algo en común entre nosotros como lo hay entre él y el Padre. «Uno» no es solamente unidad\, también es unicidad; y «uno» –en este sentido– es atributo exclusivo de Dios: «El Señor\, nuestro Dios\, es solamente uno» (Deu 6\,4). La unidad se convierte así en identificación con Dios para poder mostrarlo siendo testigos de Jesús. Solo así el mundo creerá que Jesús es Enviado de Dios. El mensaje y la persona de Jesús solo se hacen accesibles por la identificación con él.\nPor eso Jesús se refiere a la comunicación a sus discípulos de la «gloria» que él recibió del Padre. Lo que hay de común entre los discípulos\, así como entre el Padre y el Hijo\, es la «gloria»\, o sea\, el Espíritu Santo. Él es el factor de la unidad entre los discípulos y de la unidad del conjunto de los discípulos («lo que me has entregado»: cf. 10\,29; 17\,11s) con el Padre y el Hijo. Jesús es el perfeccionador de esa unidad e identificación: «yo en ellos y tú en mí\, para que ellos se realicen en la unidad». Y esa unidad-compenetración tiene como fruto final la eficacia de la misión: «y así conozca el mundo que tú me enviaste y que les has demostrado a ellos tu amor como me lo has demostrado a mí» (cf. 15\,9). La fe en Jesús y el don del Espíritu dependen de esto.\n2. El Hijo\, el mundo y los discípulos.\nPara concluir su oración\, Jesús\, a partir del hecho de que sus discípulos no pertenecen al mundo\, como tampoco él (cf. 17\,16)\, manifiesta su libertad de Hijo identificado con el Padre en el ser y en el quehacer y expresa un deseo («quiero») pues su designio coincide con el del Padre y\, por eso\, el Padre le concederá lo que él pida (cf. 14\,12-14). Su petición es a favor del conjunto de los suyos: «… quiero que ellos –lo que me has entregado– estén conmigo donde yo estoy». Esto de estar con él significa heredar la plena condición divina después de la muerte (cf. 14\,3) y\, ya desde esta historia\, participar de la condición de hijos de Dios (cf. 1\,12s). Esto corresponde totalmente al designio divino (cf. 6\,39-40); por eso Jesús formula su deseo con tanta libertad\, porque está en sintonía con el Padre. La contemplación de su gloria (cf. 1\,14) consiste en la experiencia de su amor y en la capacidad de corresponder al mismo\, es decir\, se trata de que reciban el Espíritu Santo como «demostración» del amor del Padre y\, al mismo tiempo\, puedan transmitir ese mismo Espíritu con su propia capacidad de amar como «comunicación» de Dios a los demás. Así se realiza el designio que el Padre había concebido desde «antes que existiera el mundo».\nEl mundo\, por haberse cerrado a la luz y por haber rechazado las obras de amor de Jesús\, no ha conocido ese amor ni ha permitido la realización de ese designio. Pero Jesús sí\, y sus discípulos también\, porque –a través de las obras– conocieron a Jesús como el Enviado del Padre\, el Dios de la vida\, que se complace en la vida de los seres humanos. Ahora\, el «Padre justo» va a honrar a los que han seguido a Jesús y han colaborado con él a despecho de la muerte (cf. 12\,25-26). Jesús es el primero\, pero la misma honra y la misma gloria están destinadas a todo lo que el Padre le ha entregado («la vida eterna»\, cf. 17\,1-3).\nEl conocimiento del Padre como tal («les he dado a conocer tu nombre») es una experiencia de carácter dinámico\, nunca concluida\, ya que la insondable profundidad del amor divino está más allá de todo cálculo; por eso\, la revelación continúa («les daré a conocer») de modo que la gloria de Dios –su inmenso amor– se manifieste de manera a la vez asombrosa e incomprensible en la cruz de Jesús. Allí\, por el don del Espíritu\, será posible que esa unidad-identificación entre él y el Padre se verifique en los discípulos\, de modo que sea total la unión de ellos con él y el Padre. \nDios manifiesta su amor dándose para infundir su propia vida en el ser humano («vida eterna»). Por eso\, primero da a su Hijo\, para que en él lo conozcamos y nos adhiramos a él por medio del Hijo. Esa adhesión de fe al Hijo permite la comunicación del Espíritu Santo\, para que el hombre pueda sintonizar plenamente con el Dios que se revela en Jesús. Esa comunicación del Espíritu Santo crea entre los creyentes un vínculo de amor que los identifica con Dios y les permite amar como él\, es decir\, actuar comunicando vida a través de sus acciones\, imitando las obras de Jesús.\nEsa «comunión» de los creyentes entre sí\, de ellos –como un todo– con Jesús\, y de todos con el Padre a través del mismo Espíritu\, es lo que hace posible que el mundo se abra a la fe en Jesús como enviado del Padre\, y en la comunidad como testigo del amor de Dios.\nMás que una unidad funcional u operativa\, las comunidades cristianas tienen necesidad de esta comunión íntima\, que no busca provocar admiración\, sino fe en Jesús a través del testimonio de su mensaje hecho carne\, hecho vida\, en seres humanos comunes cuya única particularidad es el hecho de haber creído en él\, haberse «salido» del «mundo» y estar construyendo la unidad. Esta es la unidad que la eucaristía fortalece y que las comunidades celebran cada domingo.
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SUMMARY:Lunes de la sexta semana de Pascua
DESCRIPTION:PRIMERA LECTURA \nEl Señor le tocó el corazón para que aceptara las palabras de Pablo. \nLectura de los Hechos de los Apóstoles   16\, 11-15 \nEn aquellos días\, nos embarcamos en Tróade y fuimos derecho a Samotracia\, y al día siguiente a Neápolis. De allí fuimos a Filipos\, ciudad importante de esta región de Macedonia y colonia romana. \nPasamos algunos días en esta ciudad\, y el sábado nos dirigimos a las afueras de la misma\, a un lugar que estaba a orillas del río\, donde suponíamos que se hacía oración. Nos sentamos y dirigimos la palabra a las mujeres que se habían reunido allí. \nEstaba escuchando una de ellas\, llamada Lidia\, negociante en púrpura\, de la ciudad de Tiatira\, que adoraba a Dios. El Señor le tocó el corazón para que aceptara las palabras de Pablo.  Después de bautizarse\, junto con su familia\, nos pidió: “Si ustedes consideran que he creído verdaderamente en el Señor\, vengan a alojarse en mi casa”; y nos obligó a hacerlo. \nSALMO RESPONSORIAL    149\, 1-6a. 9b \nR/. ¡El Señor ama a su pueblo! \nCanten al Señor un canto nuevo\, resuene su alabanza en la asamblea de los fieles; que Israel se alegre por su Creador y los hijos de Sión se regocijen por su Rey. \nCelebren su Nombre con danzas\, cántenle con el tambor y la cítara\, porque el Señor tiene predilección por su pueblo y corona con el triunfo a los humildes. \nQue los fieles se alegren por su gloria y canten jubilosos en sus fiestas. Glorifiquen a Dios con sus gargantas; ésta es la victoria de todos sus fieles. \n\nEVANGELIO\n\nACLAMACIÓN AL EVANGELIO    Jn 15\, 26b. 27a \nAleluya. \n“El Espíritu de la Verdad dará testimonio de mí\, y ustedes también dan testimonio”\, dice el Señor. Aleluya. \nEVANGELIO \nEl Espíritu de la verdad dará testimonio de mí. \n+ Evangelio de nuestro señor Jesucristo según san Juan      15\, 26—16\, 4 \nA la Hora de pasar de este mundo al Padre\, Jesús dijo a sus discípulos: Cuando venga el Paráclito que Yo les enviaré desde el Padre\, el Espíritu de la Verdad que proviene del Padre\, Él dará testimonio de mí. \nY ustedes también dan testimonio\, porque están conmigo desde el principio. Les he dicho esto para que no se escandalicen. \nSerán echados de las sinagogas\, más aún\, llegará la hora en que los mismos que les den muerte pensarán que tributan culto a Dios. Y los tratarán así porque no han conocido ni al Padre ni a mí. \nLes he advertido esto para que cuando llegue esa hora\, recuerden que ya lo había dicho. \nNo les dije estas cosas desde el principio\, porque Yo estaba con ustedes. \nLa reflexión del padre Adalberto Sierra \nJesús va a explicarles a sus discípulos cómo el Espíritu Santo los va a ayudar en la misión\, y cuáles serán los adversarios internos y externos que se les opondrán en su labor de mensajeros suyos.\nEl primer obstáculo que debe superar el evangelizador es el particularismo excluyente. Este se anida y fortalece en el «corazón»\, y de allí es de donde Pablo ha de expulsarlo. Por medio de los profetas de las comunidades\, el Espíritu Santo (del Padre) impidió la misión en «la provincia de Asia» (Hch 16\,6) y\, del mismo modo\, el Espíritu de Jesús se opuso a la misión en Bitinia (cf. Hch 16\,7); a la primera\, por ser contraria al amor universal de Dios («Santo»)\, y a la segunda\, por ser incongruente con la praxis histórica de Jesús.\nEl Valedor\, «el Espíritu de la verdad» (Jn 14\,17)\, es «el Espíritu Santo» (Jn 14\,26) que asegura siempre a la comunidad la experiencia del amor del Padre y del Hijo\, y es también el que mantiene a los discípulos –individual y comunitariamente– en el amor a Jesús y\, por él\, al Padre (cf. Jn 14\,20). También él es el que los sostiene en el testimonio misionero que han de dar en el mundo (cf. Jn 15\,26-27). Sin el Espíritu no hay relación con Jesús ni con el Padre\, ni verdadera misión. \n1. Primera lectura (Hch 16\,10b-15).\nEn el códice Beza se lee: «cuando él (Pablo) se despertó\, …» dando a entender así que Pablo tenía constantemente esa visión del macedonio\, pero que no le daba importancia\, porque no interpretaba su significado. Y\, continúa el códice Beza: «nos refirió la visión…» –obsérvese el pronombre «nosotros»– «y nosotros entendimos que debíamos salir de inmediato para Macedonia\, porque Dios nos había llamado a nosotros a darles la buena noticia». La «visión» se dirige a Pablo; la misión se le confía al grupo. El hecho de que «cierto varón macedonio» (v. 9) equivalga a «Dios» (v. 10) lleva a la deducción de que este «cierto varón macedonio» es Jesús que los llama desde ese mismo pueblo\, como encarnado en esa realidad.\nInterpretada la visión\, el grupo salió para Macedonia y se fue directo a Filipos. Era una ciudad pagana\, sin notable presencia judía (no había sinagoga)\, pero tenía relieve en la organización del imperio romano. El sábado\, en vez de permanecer quietos\, salieron de la ciudad a buscar un lugar de oración. El grupo «nosotros» se dedicó a unas mujeres paganas que llegaron a ellos. Es importante que se trate de mujeres\, porque con ellas no se podía constituir una sinagoga. El tono de este grupo es cristiano\, ya que el grupo «nosotros» es profético\, y propone el mensaje de Jesús. Entre tanto Pablo se concentró en cierta asiática que representa a los paganos simpatizantes del judaísmo. Era de Tiatira\, no de Filipos\, comerciante de mercancías de alto costo\, y con residencia también en Filipos. El Señor intervino para que ella entendiera de qué le hablaba Pablo (quiere librarlo del fracaso)\, porque ella no entendía. Esta se bautizó «con toda su casa» (no se dice que recibieron el Espíritu Santo). Su bautismo la integra más al mundo judío que a la comunidad de los discípulos de Jesús. Es una conversión incompleta\, por lo que el grupo «nosotros» manifiesta cierta reticencia\, y ella «suplicó» insistentemente ser reconocida mediante el hecho de alojarse en su casa como demostración de que la juzgan «fiel al Señor» (el códice Beza dice «fiel a Dios»\, al Dios de Israel). Su insistente súplica indica que al principio el grupo no había aceptado. El grupo «nosotros» se resistía para evitar que la población los identificara como judíos. Pero finalmente ella los presionó. El Señor reconoce y rescata la buena fe de Pablo\, pero al mismo tiempo le va indicando\, por medio del grupo «nosotros»\, cuándo se desvía la misión. \n2. Evangelio (Jn 15\,26-16\,4a).\nEl Paráclito se llama ahora «Espíritu de la verdad». Se trata\, ante todo\, de la verdad de Dios\, que es su amor inmenso por toda la humanidad. Jesús recibe continuamente ese Espíritu como flujo de fuerza y vida que procede del Padre. El Espíritu es Dios mismo\, que se comunica liberando y dando vida (cf. 8\,32; 6\,63). Por eso es «la verdad» de Dios. La misión del Espíritu dentro de la comunidad es dar testimonio de Jesús\, y también los discípulos han de dar testimonio de Jesús ante el mundo\, precisamente porque han estado con él «desde el principio». Esto de estar con él «desde el principio» significa que los discípulos son testigos de la vida entera de Jesús\, desde su actuación histórica hasta la que realiza después de resucitado. Es decir\, no separan el Jesús de la historia del Jesús de la gloria. Dicho de otro modo\, no desvinculan el compromiso histórico de Jesús de la gloria celestial que ahora ostenta\, no desligan su cruz de su resurrección. Tanto del Espíritu como de los discípulos se dice que dan testimonio. El testimonio es\, a la vez\, el mensaje del amor universal de Dios y las obras de libertad y vida que lo concretan.\nHay un hecho que los discípulos deben enfrentar decididamente: la institución religiosa judía (la «sinagoga») se va a venir contra ellos y los va a atacar. Como dichas instituciones le rinden culto a una falsa representación de Dios\, se figuran que quitándole la vida a los demás están honrando el dios que se idearon. Jesús les hace ver que eso sucede precisamente porque los que defienden dichas instituciones no conocen al Padre ni tampoco lo conocen a él. Es decir\, son religiosas\, pero no creyentes; sostienen un sistema de creencias y prácticas heredadas\, pero no se basan en una verdadera experiencia de Dios; realizan acciones de piedad y de culto\, pero se han cerrado a al conocimiento del Padre que Jesús transmite cuando da testimonio de su amor.\nEsas instituciones tendrán su «hora»\, o sea\, su momento de sembrar terror y destruir vidas\, en contraste con la «hora» de Jesús\, que es la de dar vida a toda la humanidad por el don del Espíritu. La advertencia de Jesús tiene como finalidad alertar a los suyos para que recuerden que eso estaba previsto\, puesto que lo mismo había acontecido con él; que él no se los había dicho desde antes porque entonces los protegía de las insidias de las autoridades religiosas\, pero de este momento en adelante ellos solamente tendrán que apoyarse en la fuerza interior de amor que les comunica el Espíritu Santo del Padre. \nAquí encontramos una razón de por qué prosperan los grupos y los movimientos que proponen devociones que prometen y no comprometen\, que no son netamente cristianos\, que proponen incluso visiones distorsionadas de Dios\, de Jesús o de la buena noticia: el Señor nunca quiebra la caña rajada\, y por eso no elimina esos grupos. Pero «nosotros» tenemos la responsabilidad de ser testigos del amor universal que nos identifica como «cristianos».\nDebemos insistir una vez más en diferenciar el testimonio de la publicidad y de la propaganda. No es lo mismo hacerle publicidad o propaganda a Jesús que dar testimonio de él. El testimonio implica la ayuda del Espíritu Santo y por consiguiente la fuerza de amor que procede de él. La publicidad y la propaganda solo necesitan eficaces técnicas de mercadeo. Solamente quien ama al estilo de Jesús da testimonio de él. Y ese testimonio implica «guardar su mensaje»\, es decir\, el compromiso de dar\, entregar o dedicar su existencia a procurar libertad y vida a la humanidad. Desde luego\, este testimonio suscita la oposición de quienes sienten amenazados sus intereses con dicha labor. Y surge entonces la persecución\, incluso disfrazada con vestiduras religiosas. El discípulo cuenta con la fuerza interior del Espíritu Santo para sobreponerse a esa persecución.
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SUMMARY:Martes de la sexta semana de Pascua
DESCRIPTION:PRIMERA LECTURA \nCree en el Señor Jesús y te salvarás\, tú y toda tu familia. \nLectura de los Hechos de los Apóstoles     16\, 22-34 \nEn Filipos\, la multitud se amotinó contra Pablo y Silas\, y los magistrados les hicieron arrancar la ropa y ordenaron que los azotaran. Después de haberlos golpeado despiadadamente\, los encerraron en la prisión\, ordenando al carcelero que los vigilara con mucho cuidado. Habiendo recibido esta orden\, el carcelero los encerró en una celda interior y les sujetó los pies en el cepo. \nCerca de la medianoche\, Pablo y Silas oraban y cantaban las alabanzas de Dios\, mientras los otros prisioneros los escuchaban. De pronto\, la tierra comenzó a temblar tan violentamente que se conmovieron los cimientos de la cárcel y\, en un instante\, todas las puertas se abrieron y las cadenas de los prisioneros se soltaron. El carcelero se despertó sobresaltado y\, al ver abiertas las puertas de la prisión\, desenvainó su espada con la intención de matarse\, creyendo que los prisioneros se habían escapado. Pero Pablo le gritó: “No te hagas ningún mal\, estamos todos aquí”. \nEl carcelero pidió unas antorchas\, entró precipitadamente en la celda y\, temblando\, se echó a los pies de Pablo y de Silas. Luego los hizo salir y les preguntó: “Señores\, ¿qué debo hacer para alcanzar la salvación?” \nEllos le respondieron: “Cree en el Señor Jesús y te salvarás\, tú y toda tu familia”. \nEn seguida le anunciaron la Palabra del Señor\, a él y a todos los de su casa. A esa misma hora de la noche\, el carcelero los atendió y curó sus llagas. Inmediatamente después\, fue bautizado junto con toda su familia. Luego los hizo subir a su casa y preparó la mesa para festejar con los suyos la alegría de haber creído en Dios. \nSALMO RESPONSORIAL    137\, 1-3. 7c-8 \nR/. ¡Tu derecha me salva\, Señor! \nTe doy gracias\, Señor\, de todo corazón\, te cantaré en presencia de los ángeles. Me postraré ante tu santo Templo y daré gracias a tu Nombre. \nDaré gracias a tu Nombre por tu amor y tu fidelidad\, porque tu promesa ha superado tu renombre. Me respondiste cada vez que te invoqué y aumentaste la fuerza de mi alma. \nTu derecha me salva. El Señor lo hará todo por mí. Tu amor es eterno\, Señor\, ¡no abandones la obra de tus manos! \n\nEVANGELIO\n\nACLAMACIÓN AL EVANGELIO     Cf. Jn 16\, 7. 13 \nAleluya.  \n“Les enviaré el Espíritu de la Verdad; Él les hará conocer toda la verdad”\, dice el Señor. Aleluya. \nEVANGELIO \nSi no me voy\, el Paráclito no vendrá a ustedes. \n+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan    16\, 5-11 \nA la Hora de pasar de este mundo al Padre\, Jesús dijo a sus discípulos: Ahora me voy al que me envió\, y ninguno de ustedes me pregunta: “¿A dónde vas?” Pero al decirles esto\, ustedes se han entristecido. \nSin embargo\, les digo la verdad: les conviene que Yo me vaya\, porque si no me voy\, el Paráclito no vendrá a ustedes. \nPero si me voy\, se lo enviaré. \nY cuando Él venga\, probará al mundo dónde está el pecado\, dónde está la justicia y cuál es el juicio. \nEl pecado está en no haber creído en mí.  La justicia\, en que Yo me voy al Padre y ustedes ya no me verán. \nY el juicio\, en que el Príncipe de este mundo ya ha sido condenado. \nLa reflexión del padre Adalberto Sierra \nEl testimonio del amor universal del Padre\, que los discípulos damos con la fuerza del «Espíritu de Jesús»\, es buena noticia para los excluidos\, pero no para los excluyentes. La actitud de quien es movido por el Espíritu «valedor» es siempre positiva en relación con todos; es impensable de su parte el rechazo o el odio\, porque es alternativa a esas dolorosas realidades\, pero la injusticia del «mundo» rechaza con mentira y con violencia a quienes considera que desacreditan sus obras.\nSalir de los encierros particularistas nos hace «uno» con el Señor y les muestra a los alejados un rostro aceptable de nuestra misión. Es claro\, el fracaso de los proyectos misioneros debería llevar a evaluarlos para verificar que su frustración pudo deberse a que eran conatos proselitistas\, y por esa razón no produjeron el fruto que se esperaba. La misión bien encaminada es «exitosa».\nEs misión de discípulos de Jesús ser sus testigos en el «mundo». Y también han de ser testigos de cargo contra el «mundo». Esto se debe a que\, al dar testimonio del amor del Padre\, que es universal\, ponen al descubierto la farsa y la perversidad de las relaciones que entabla el «mundo»\, a veces dándoles el nombre de «amor». En esta misión cuentan con el apoyo del Espíritu. \n1. Primera lectura (Hch 16\,22-34).\nOtra vez van al lugar de oración. El grupo «nosotros» se topa con «cierta esclava» (un personaje representativo: «cierta») que personifica la clase oprimida de la sociedad pagana («esclava»)\, y que intuye una esperanza de vida mejor («espíritu de adivinación»); esos esclavos constituían la base de la economía de la sociedad pagana (mano de obra gratis). La actitud judaizante de Pablo –que involucra al profeta Silas\, su compañero– ignora los anhelos de liberación de dichos oprimidos paganos (la «esclava»)\, en contraste con el grupo del Espíritu («nosotros»: «estos hombres»)\, que alienta la esperanza de esos oprimidos. Pablo se irrita ante la expectativa de los oprimidos\, porque ella entorpece sus planes de dar prelación a los judíos\, por eso silencia a los esclavos. Entonces desaparece el grupo del Espíritu («nosotros»). Los dueños de los esclavos\, con el respaldo de la multitud\, acusan a Pablo y a Silas de hacer proselitismo judío (cf. 16\,16-21: omitido).\nEsta multitud que se alborota corresponde a la de los esclavos que se han sentido reducidos por Pablo al silencio\, excluidos del mensaje liberador de la buena noticia «en nombre de Jesús Mesías» (16\,18). En efecto\, ellos identificaban al grupo del Espíritu como los portadores del mensaje\, no a Pablo\, y esto fastidió a Pablo y los mandó callar. Ahora Pablo y Silas quedan entre dos fuegos: por un lado\, los dueños de los esclavos los consideran contrarios a sus intereses; por el otro\, los esclavos los consideran contrarios a sus esperanzas de dignificación y libertad. Por esta razón los conducen a las autoridades paganas con la acusación de incitar a costumbres ajenas al imperio\, y en vista de la furia de la muchedumbre\, y para reprimirla\, los magistrados actuaron rápidamente y con toda la drasticidad posible\, sin que siquiera mediara un juicio. Pablo se proponía centrarse en el grupo judío\, en tanto que los esclavos optaron por el mensaje universalista del grupo que se dejaba guiar por el Espíritu («nosotros»).\nLos paganos se exasperaron\, los despojaron de su ropa (su dignidad)\, los molieron a palos y los metieron «en la cárcel» (la pérdida de libertad exterior)\, «en la mazmorra» (la prisión subterránea: la soledad en la que los aísla esa mentalidad)\, donde sujetaron sus pies «en el cepo» (pérdida de libertad interior). Orando y alabando a Dios\, en la «media noche» (alusión al éxodo liberador) se abrieron a su amor universal\, y este amor sacudió los cimientos de dicha cárcel y los liberó de su encierro y de sus cadenas (cf. 4\,31). El carcelero\, pensando que ya no había esperanzas para él ni para los sometidos del régimen pagano –porque si Pablo quedaba libre seguiría silenciando la esperanza de los sometidos–\, decidió suicidarse\, pero Pablo se lo impidió haciéndole ver que estaban ahí\, y que no debía temer. El carcelero recuperó la esperanza y preguntó qué hacer para lograr esa vida a la que aspiraba («salvarme»). Entonces aceptaron al carcelero pagano sin ponerle otra condición distinta de la fe «en el Señor Jesús» (ninguna mención de la Ley\, solo «el mensaje del Señor») ni a él ni a los de su misma condición («los de tu casa»). Así crean una comunidad de neto origen pagano y con claro sello cristiano (bautismo y eucaristía). Esto contribuye a que los misioneros perfilen su identidad cristiana y recobren el carácter universal de la misión. \n2. Evangelio (Jn 16\,5-11).\nJesús se refiere a su muerte y al fruto de la misma\, que es el don del Espíritu. Los discípulos han de entenderlos bien\, tanto su muerte como el don del Espíritu\, sin dejarse cegar por la «tiniebla». La muerte suele ser comprendida como un final desastroso\, un verdadero fracaso. El Espíritu\, a pesar de haberlo experimentado\, les resulta desconocido en su ser y en su quehacer.\n2.1. La muerte de Jesús.\nCada vez que él se refiere a su partida sus discípulos reaccionan con la vieja mentalidad. Piensan que está claro lo que eso significa\, y no le preguntan a qué se refiere\, porque se llenan de tristeza pensando que él habla de lo mismo que ellos entienden. Más incomprensible les resulta entender que Jesús les diga que su partida es conveniente para ellos\, porque será así como vendrá a ellos el «Valedor» (ὁ παράκλητος). «Valedor» es el amigo o compañero que\, con su presencia e influjo anima y estimula a otro en la realización de sus tareas\, en el cumplimiento de su misión\, o en su desempeño en la convivencia social. En algunas regiones de América Latina se usa la apócope «vale» («mi vale») para designarlo. La presencia física de Jesús debe ser sucedida por la presencia interior del Espíritu\, para que los discípulos puedan crecer. Por eso les conviene su partida. Así ellos\, animados interiormente\, tomarán iniciativas que los harán madurar como discípulos.\n2.2. El juicio contra el «mundo».\nEl Espíritu Santo a través del carisma de profecía de los discípulos descubrirá la perversidad del «mundo» (el sistema de convivencia injusto animado por valores contrarios al reino de Dios):\n• El «pecado del mundo» consiste en su oposición sistemática a la vida por la mentira («tiniebla») que ofusca la razón y por la represión\, la opresión y la supresión de la vida humana.\n• La «justicia» de Jesús quedará manifiesta cuando el Padre lo acoja\, lo reivindique y respalde su mensaje\, su vida y su obra en la tierra\, y él estará fuera del alcance del mundo asesino.\n• La «sentencia» contra el mundo será evidente con la condena de su «jefe» (el círculo de poder que condenó a Jesús). Los discípulos verán claro que ese «mundo» ha sido reprobado por Dios. \nLos discípulos han de amar el mundo que es creación de Dios. Pero deben resistirse al «mundo» que es creación de «los hombres». El primero\, que se identifica con la creación y la humanidad\, es bueno; el segundo\, que se identifica con el orden social injusto\, es perverso y asesino.\nEl «mundo» de «los hombres» juzga a los discípulos como lo hizo con Jesús\, pero ellos\, por amor a la humanidad\, se apoyan en su Valedor\, el Espíritu del Señor\, para ser jueces de ese «mundo»\, y así salvar la humanidad\, el mundo al cual Dios le demostró su amor dándole su Hijo\, para que ese mundo\, por la opción de fe\, se salve por medio del Hijo (cf. Jn 3\,16).\nEse don del Hijo\, conmemorado en la eucaristía\, es\, a la vez\, experiencia y compromiso de amor para quienes la celebramos.
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SUMMARY:Miércoles de la sexta semana de Pascua / San Beda\, el Venerable\, presbítero y doctor de la Iglesia
DESCRIPTION:PRIMERA LECTURA \nVengo a anunciarles eso que adoran sin conocer. \nLectura de los Hechos de los Apóstoles  17\, 15. 22—18\, 1 \nLos que acompañaban a Pablo lo condujeron hasta Atenas\, y luego volvieron con la orden de que Silas y Timoteo se reunieran con él lo más pronto posible. \nPablo\, de pie\, en medio del Aréopago\, dijo: “Atenienses\, veo que ustedes son\, desde todo punto de vista\, los más religiosos de todos los hombres. En efecto\, mientras me paseaba mirando los monumentos sagrados que ustedes tienen\, encontré entre otras cosas un altar con esta inscripción: “Al dios desconocido”.  Ahora\, yo vengo a anunciarles eso que ustedes adoran sin conocer. \nEl Dios que ha hecho el mundo y todo lo que hay en él no habita en templos hechos por manos de hombre\, porque es el Señor del cielo y de la tierra.  Tampoco puede ser servido por manos humanas como si tuviera necesidad de algo\, ya que Él da a todos la vida\, el aliento y todas las cosas. \nÉl hizo salir de un solo principio a todo el género humano para que habite sobre toda la tierra\, y señaló de antemano a cada pueblo sus épocas y sus fronteras\, para que ellos busquen a Dios\, aunque sea a tientas\, y puedan encontrarlo. Porque en realidad\, Él no está lejos de cada uno de nosotros. En efecto\, en Él vivimos\, nos movemos y existimos\, como muy bien lo dijeron algunos poetas de ustedes: “Nosotros somos también de su raza”. \nY si nosotros somos de la raza de Dios\, no debemos creer que la divinidad es semejante al oro\, la plata o la piedra\, trabajados por el arte y el genio del hombre. \nPero ha llegado el momento en que Dios\, pasando por alto el tiempo de la ignorancia\, manda a todos los hombres\, en todas partes\, que se arrepientan. Porque Él ha establecido un día para juzgar al universo con justicia\, por medio de un Hombre que Él ha destinado y acreditado delante de todos\, haciéndolo resucitar de entre los muertos”. \nAl oír las palabras “resurrección de los muertos”\, unos se burlaban y otros decían: “Otro día te oiremos hablar sobre esto”. Así fue cómo Pablo se alejó de ellos. \nSin embargo\, algunos lo siguieron y abrazaron la fe. Entre ellos\, estaban Dionisio el Areopagita\, una mujer llamada Dámaris y algunos otros. \nDespués de esto\, Pablo dejó Atenas y fue a Corinto. \nSALMO RESPONSORIAL    148\, 1-2. 11-14 \nR/. ¡Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria! \nAlaben al Señor desde el cielo\, alábenlo en las alturas; alábenlo\, todos sus ángeles\, alábenlo\, todos sus ejércitos. \nLos reyes de la tierra y todas las naciones\, los príncipes y los gobernantes de la tierra; los ancianos\, los jóvenes y los niños\, alaben el Nombre del Señor. \nAlaben el Nombre del Señor. Porque sólo su Nombre es sublime; su majestad está sobre el cielo y la tierra\, y Él exalta la fuerza de su pueblo. \n¡A Él\, la alabanza de todos sus fieles\, y de Israel\, el pueblo de sus amigos! \n\nEVANGELIO\n\nACLAMACIÓN AL EVANGELIO      Jn 14\, 16 \nAleluya.  \n“Yo rogaré al Padre\, y Él les dará otro Paráclito para que esté siempre con ustedes”\, dice el Señor. Aleluya. \nEVANGELIO \nEl Espíritu de la verdad les hará conocer toda la verdad. \n+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan   16\, 12-15 \nA la Hora de pasar de este mundo al Padre\, Jesús dijo a sus discípulos: Todavía tengo muchas cosas que decirles\, pero ustedes no las pueden comprender ahora. Cuando venga el Espíritu de la Verdad\, Él los introducirá en toda la verdad\, porque no hablará por sí mismo\, sino que dirá lo que ha oído y les anunciará lo que irá sucediendo. Él me glorificará\, porque recibirá de lo mío y se lo anunciará a ustedes. Todo lo que es del Padre es mío. Por eso les digo: “Recibirá de lo mío y se lo anunciará a ustedes”. \nLa reflexión del padre Adalberto Sierra \nEl amplio espectro del pensamiento y de las ciencias debe ser mirado por el creyente con honda simpatía\, porque muestra\, al mismo tiempo\, la madurez humana y la insondable sabiduría divina. La humanidad solo mirará con hostilidad la falsificación de la fe\, esa que se opone a la razón en nombre de Dios\, oposición artificiosa e ilegítima\, totalmente ajena al mensaje de la fe cristiana.\nLa vida cristiana\, aunque es perfectamente compatible con la razón humana\, desborda la razón y hasta la espolea. El mensaje de la buena noticia debe conservar su carácter «provocador» para la razón humana y para los pensadores de la sociedad. De alguna manera\, la vida cristiana tiene la tarea de estimular la sociedad humana a superar sus límites y a dirigirse siempre más allá. Esto lo entendió Pablo después de su fracaso en Atenas (cf. 1Cor 1\,18-31).\nDe diversos modos\, la humanidad se pregunta siempre por el sentido de la historia. Y se ha dado diversas respuestas\, desde la atribución de los acontecimientos al caos o al azar\, pasando por la explicación de un destino irracional y caprichoso\, hasta llegar a la desesperación por perplejidad\, o al optimismo por mayor o menor confianza. Para los discípulos de Jesús\, la historia encuentra sentido en él: «mediante él existió todo\, sin él no existió cosa alguna de lo que existe» (Jn 1\,3)\, o\, como explica el apóstol\, «por medio de él se creó el universo celeste y terrestre\, lo visible y lo invisible…» (Col 1\,16-17). Por eso\, seguir a Jesús es mucho más que seguir a un líder; es haber encontrado «el camino» que conduce a la plena realización\, tanto individual como colectiva. \n1. Primera lectura (Hch 17\,15.22–18\,1).\nRealizada la liberación espiritual\, siguió el proceso jurídico de excarcelación\, donde Pablo y Silas se declararon «ciudadanos romanos»\, lo que implicó un avance de su conciencia respecto de su misión entre los paganos\, pero regresaron a la comunidad nacionalista (cf. 16\,35-40\, omitido).\nNo evangelizaron en Anfípolis ni en Apolonia\, porque se dirigieron a Tesalónica\, en donde había sinagoga. Y allí Pablo se puso a «polemizar» (cambio de táctica) con los judíos. Logró convencer a algunos judíos\, a gran número de griegos adictos al judaísmo y a no pocas mujeres pudientes e influyentes. Los otros judíos reaccionaron invocando una acusación de sedición política y solo los pusieron en libertad con tráfico de influencias. De Tesalónica los sacaron «de noche» (alusión al éxodo) a Berea\, donde también había sinagoga. Allí hubo nuevos adherentes: judíos\, griegos\, señoras distinguidas y hombres. Los judíos de Tesalónica supieron que Pablo judaizaba en Berea y se fueron allí a agitar a la gente. Los hermanos hicieron que Pablo saliera solo (Timoteo y Silas se quedaron) y lo condujeron hasta Atenas\, donde lo dejaron en espera de Silas y Timoteo. El Códice Beza añade un nuevo impedimento: «Pasó bordeando Tesalia\, pues se le había impedido predicarles el mensaje» (17\,15). Luego de que sus compañeros Silas y Timoteo lo abandonaran y que los de Berea lo condujeran hasta el mar\, poniéndolo en la ruta a Roma\, Pablo tomó la ruta opuesta (atravesar Tesalia para dirigirse al sur)\, pero de nuevo Dios (sugerido por la voz pasiva) se le opuso (cf. 16\,6-7). No se salta los impedimentos puestos por el Espíritu\, Jesús\, Dios\, pero sí los rodea. Al no poder detenerse en Tesalia\, lo llevaron a Atenas. Allí prosiguió discutiendo con judíos\, con adictos al judaísmo y con atenienses del común. Los filósofos estoicos (sirios) lo vieron como un propagandista de dioses extranjeros\, y los epicúreos (atenienses) lo vieron como un charlatán (cf. 17\,1-21).\nLo condujeron al areópago y él pronunció un discurso de corte apologético intentando ganarse la benevolencia del auditorio. Su exhortación fue la enmienda urgida con una amenaza de juicio. Cuando habló de la «resurrección» (no del resucitado) dio paso al escepticismo del auditorio y lo dejaron solo. Quedó una comunidad pequeña\, con un cierto nivel intelectual\, pero él abandonó Atenas. Por primera vez abandonó un lugar sin que se hubiera dado persecución o presión por parte de los paganos ni de los judíos. Y se fue a Corinto. Atenas fue para él un fracaso. \n2. Evangelio (Jn 16\,12-15).\nLos alcances del mensaje del amor universal se dilatan tanto en extensión como en profundidad. Los discípulos aún «no pueden» determinarlos. De hecho\, nunca podrán\, porque en cada época descubrirán esos alcances en las nuevas situaciones que deberán afrontar. Pero también en este campo está prevista la presencia y la ayuda del Espíritu. Gracias a él\, los discípulos nunca serán inferiores a los desafíos de la historia. Por eso\, ahora Jesús lo llama «el Espíritu de la verdad»\, en el doble sentido que el término «verdad» tiene en este evangelio: la verdad liberadora (cf. 8\,31) y la verdad salvadora o vivificadora (cf. 1\,14)\, ambos en clave de fidelidad; esta manifestación del Espíritu tiene el futuro como horizonte.\n2.1. El Espíritu como guía.\nEl Espíritu va guiando a los discípulos «en la verdad toda» (ἐν τῇ ἀληθείᾳ πάσῃ)\, o sea\, él siempre pone a su disposición la plenitud del amor liberador y salvador de Dios; en cualquier época los discípulos están capacitados para amar como Jesús\, «hasta el fin» (cf. 13\,1)\, pero la percepción de los discípulos es progresiva\, en la medida en que estén dispuestos a entregarse\, amando igual que su maestro (cf. 13\,36).\n2.2. El Espíritu de Jesús.\nPor eso\, el Espíritu «no hablará por su cuenta\, sino que les comunicará cada cosa que le digan»; esto significa que la referencia de los oráculos del Espíritu\, y\, por lo mismo\, del amor expresado en obras será siempre la persona histórica de Jesús. Sería arrogante y fraudulento por parte del discípulo desvincularse de la línea de Jesús (cf. 13\,12-17)\, o invocar la inspiración del Espíritu Santo como motivación para hacerlo.\n2.3. El Espíritu como intérprete.\nAsí\, el Espíritu irá guiando a los discípulos en el transcurso de la historia: «él les interpretará lo que vaya viniendo»\, es decir\, desentrañará el sentido de los hechos que se van desencadenando a partir de la muerte y glorificación de Jesús. Para el discípulo es claro que la historia tiene una dinámica: todo lo que siga la línea de Jesús tiene el apoyo de Dios y garantía de permanencia; lo que no\, está condenado a malograrse\, porque carece de consistencia. Así interpreta el Espíritu la historia a la luz del misterio de Jesús. \nLa historia no es un mero teatro de acontecimientos más o menos hilvanados\, más o menos justificables; es la intersección entre el amor inmenso de Dios y la libertad de los seres humanos. Es el ámbito en donde la humanidad\, como tal\, busca su propia realización. Búsqueda a veces fallida\, a menudo exitosa\, causante de muerte\, partera de vida\, pero nunca dada por concluida. Los discípulos de Jesús la vemos como el escenario en donde se verifica el misterio de la vida\, pasión\, muerte y glorificación del maestro. En ella estamos comprometidos a vivir ese misterio cumpliendo la misma misión que el maestro\, y aprendiendo de nuestros errores y fracasos que es arrogancia desviarse del camino\, que es él; y de nuestros sudores y lágrimas que él es la garantía de la vida. El amor universal del Padre nos lleva por el camino de nuestra realización\, en tanto que el exclusivismo conduce siempre al aislamiento. Si el evangelizador se quedara solo\, antes de culpar a los destinatarios del mensaje\, debería examinarse en el amor universal.\nEn la eucaristía sintetizamos ese sentido cristiano de la historia. En ella vivimos la escucha de la palabra del Señor y juzgamos nosotros mismos si la hemos acogido o rechazado; esto nos lleva a determinar por nosotros mismos si estábamos o no preparados para la venida del Señor\, venida que se realiza en el sacramento.
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SUMMARY:Jueves de la sexta semana de Pascua  / San Felipe Neri\, presbítero
DESCRIPTION:PRIMERA LECTURA \nPablo se alojó en su casa y trabajaba con ellos; discutía en la sinagoga. \nLectura de los Hechos de los Apóstoles  18\, 1-8 \nPablo dejó Atenas y fue a Corinto. Allí encontró a un judío llamado Aquila\, originario del Ponto\, que acababa de llegar de Italia con su mujer Priscila\, a raíz de un edicto de Claudio que obligaba a todos los judíos a salir de Roma. Pablo fue a verlos\, y como ejercía el mismo oficio\, se alojó en su casa y trabajaba con ellos haciendo tiendas de campaña. Todos los sábados\, Pablo discutía en la sinagoga y trataba de persuadir tanto a los judíos como a los paganos. \nCuando Silas y Timoteo llegaron de Macedonia\, Pablo se dedicó por entero a la predicación de la Palabra\, dando testimonio a los judíos de que Jesús es el Mesías.  Pero como ellos lo contradecían y lo injuriaban\, sacudió su manto en señal de protesta\, diciendo: “Que la sangre de ustedes caiga sobre sus cabezas.  Yo soy inocente de eso; en adelante me dedicaré a los paganos”. \nEntonces\, alejándose de allí\, fue a la casa de un tal Ticio Justo\, uno de los que adoraban a Dios y cuya casa lindaba con la sinagoga. Crispo\, el jefe de la sinagoga\, creyó en el Señor\, junto con toda su familia. También muchos habitantes de Corinto\, que habían escuchado a Pablo\, abrazaron la fe y se hicieron bautizar. \nSALMO RESPONSORIAL   97\, 1-4 \nR/. ¡El Señor reveló su victoria a las naciones! \nCanten al Señor un canto nuevo\, porque Él hizo maravillas: su mano derecha y su santo brazo le obtuvieron la victoria. \nEl Señor manifestó su victoria\, reveló su justicia a los ojos de las naciones: se acordó de su amor y su fidelidad en favor del pueblo de Israel. \nLos confines de la tierra han contemplado el triunfo de nuestro Dios. Aclame al Señor toda la tierra\, prorrumpan en cantos jubilosos. \n\nEVANGELIO\n\nACLAMACIÓN AL EVANGELIO      Cf.  Jn 14\, 18 \nAleluya. \n“No los dejaré huérfanos; me voy y volveré a ustedes\, y se alegrará su corazón”\, dice el Señor. Aleluya. \nEVANGELIO \nUstedes estarán tristes\, pero esa tristeza se convertirá en gozo. \n+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan   16\, 16-20 \nA la Hora de pasar de este mundo al Padre\, Jesús dijo a sus discípulos: “Dentro de poco\, ya no me verán\, y poco después\, me volverán a ver”. \nEntonces algunos de sus discípulos comentaban entre sí: “¿Qué significa esto que nos dice: “Dentro de poco ya no me verán\, y poco después\, me volverán a ver”? ¿Y qué significa: “Yo me voy al Padre”?” Decían: “¿Qué es este poco de tiempo? No entendemos lo que quiere decir”. \nJesús se dio cuenta de que deseaban interrogarlo y les dijo: “Ustedes se preguntan entre sí qué significan mis palabras: “Dentro de poco\, ya no me verán\, y poco después\, me volverán a ver”. \nLes aseguro que ustedes van a llorar y se van a lamentar; el mundo\, en cambio\, se alegrará. \nUstedes estarán tristes\, pero esa tristeza se convertirá en gozo”. \nLa reflexión del padre Adalberto Sierra \nEl Espíritu Santo\, el «otro valedor» que el Padre nos envía por medio de Jesús\, es significado en el Nuevo Testamento por la «sangre» de Jesús\, que «se derrama» (cf. Mc 14\,24; Hch 2\,17.18.33) también en cumplimiento de «la promesa» de libertad y vida hecha por el Padre (cf. Lc 24\,49). Y así como la sangre no es visible desde el exterior de la persona\, el Espíritu\, aunque no se nombre\, está siempre presente en la vida del discípulo y de su comunidad y en la misión que realizan.\nNo es lo mismo adherirse a una persona que adherirse a unas convicciones. Hablar convencido no equivale a hablar con objetividad. Las «convicciones» pueden arraigarse en la mentalidad de la persona hasta el punto de limitarla en su razonamiento. La fe genera convicciones\, pero no se subordina a ellas. La fe cristiana es adhesión incondicional a la persona de Jesús; las convicciones que de ella se deriven pueden contribuir a vivir esa adhesión. El apóstol Pablo tenía convicciones derivadas de su anterior fe religiosa\, y estas se interponían con frecuencia entre él y su adhesión a la persona\, la obra y el mensaje de Jesús. Esto es indicio de que su fe cristiana aún no es madura.\nLa bina muerte-resurrección de Jesús\, ausencia y retorno\, se convierte\, por así decirlo\, en el ritmo de vida de la Iglesia. A lo largo de su éxodo\, habrá momentos en los que sentirá gravitar sobre sí tanto la muerte del Señor como el abandono que se siente por su ausencia; los habrá también de experiencias de vida\, alegría y gozo\, en los cuales no podrá dudar de su presencia bienhechora. \n1. Primera lectura (Hch 18\,1-8).\nPablo\, decepcionado\, abandonó Atenas y se dirigió a Corinto. Se vinculó a una comunidad judía\, el matrimonio formado por Áquila («cierto judío») y Priscila\, ambos con nombre latino\, pero no se dice que ellos fueran discípulos\, sino que fueron forzados a abandonar la capital del imperio. Pablo volvió a la sinagoga a polemizar con los judíos y a intentar convencer a los griegos. Al llegar Silas y Timoteo\, dejó de «polemizar» y se dedicó a «predicar»\, pero se restringió a los judíos. Esa polémica\, que había tenido origen en Filipos\, Tesalónica y Berea\, no había sido del agrado de los dos\, Silas y Timoteo\, por esa razón cambió de táctica apenas llegaron estos.\nLa mayor dificultad reside en que Pablo\, como «maestro»\, intenta convencer a los judíos de que acepten un Mesías que ellos no están dispuestos a aceptar; primero\, un Mesías fracasado (aunque les hablara de la resurrección)\, y segundo\, un Mesías universal (que echaba por tierra el privilegio de Israel y contradecía su nacionalismo). Por muchos argumentos de la Escritura que aportara\, Pablo no lograba la unanimidad de los judíos\, que era lo que él quería. El presupuesto de Pablo era inconveniente: si una comunidad judía se convirtiera en pleno y tomara el liderazgo de la fe en Jesús\, los paganos quedarían subordinados a Israel\, y entonces la universalidad de Jesús como salvador quedaba cuestionada\, y desmentida la igualdad de todos los hombres delante de Dios. En vista del rechazo rotundo de los judíos\, tras una amenazante advertencia\, Pablo declara (por segunda vez) que se va con los paganos. Pero no lo cumple por completo. Se dirige a los paganos («Ticio Justo»\, nombre latino)\, que era «simpatizante del judaísmo\, cuya casa estaba al lado de la sinagoga». En la forma como Lucas lo expresa\, indica que esto constituye un pequeño paso\, pero la conversión del jefe de la sinagoga genera todavía ambigüedad («Crispo\, el jefe de la sinagoga\, creyó en el Señor con toda su familia») al lado de la de muchos paganos\, naturales de Corinto; en bloque\, esto es algo positivo\, aunque la verdad es que Pablo se distancia poco de la sinagoga. Y –de nuevo– hay bautismo solo en agua\, sin efusión del Espíritu Santo (cf. 16\,15.33). \n2. Evangelio (Jn 16\,16-20).\nTres veces se repite la frase «dentro de poco dejarán de verme\, pero poco más tarde me verán aparecer»\, lo cual resalta su importancia en este relato. Hay que señalar que esta acción de «ver» se indica aquí con dos verbos griegos distintos\, aunque afines:\n• «Dentro de poco\, ya no me verán (θεωρέω)»: reconocer\, contemplar. Denota percepción física.\n• «… poco más tarde me volverán a ver (ὀράω)»: ver\, experimentar. Denota una visión no física.\nDos verbos y dos épocas diferentes. Jesús quiere señalar la diferente relación que se da entre la «visión» que los discípulos tienen de él en la época que termina y la que comenzará (cf. 14\,19).\nLa muerte cercana de Jesús producirá su ausencia\, que será breve\, porque él volverá a estar con ellos\, aunque de un modo diferente (ver diferencia entre ὀράω y θεωρέω). Pero los discípulos no logran entender que su ausencia temporal es necesaria para su nueva presencia\, que será posible gracias al Espíritu\, el «otro valedor» que el mundo no «percibe» (θεωρέω: 14\,17). Ese desconcierto de ellos se manifiesta en la triple repetición (y casi cuádruple: vv. 16-19) de la misma frase.\nJesús advierte su desconcierto y repite sus palabras como queriendo fijarlas en la memoria de sus discípulos. Conserva la diferencia entre «ver» y «aparecer»: la presencia será diferente\, pero real. Para explicar lo que su ausencia significará en el grupo de sus discípulos\, se vale ahora de otros dos verbos que describen el profundo dolor que ellos van a experimentar:\n• «Llorar» (κλαίω): es el duelo que se hace por un muerto\, un dolor que es imposible ocultar.\n• «Lamentarse» (θρηνέω): es la expresión exterior y pública del luto hecho manifiesto\, visible.\nPor lo contrario\, «el mundo se alegrará». El sistema injusto celebra su triunfo sobre los discípulos y el dolor que les inflige. La crucifixión y la muerte de Jesús serán el triunfo del «mundo»\, por su carácter de ignominia y destrucción. Pero ese triunfo está condenado al fracaso definitivo.\nFinalmente\, la tristeza de los discípulos «se convertirá en alegría». Alegría que es muy distinta de la del «mundo»: este se alegra con el dolor y la muerte; ellos\, en cambio\, por la vida que supera la muerte. Esta inversión se dará a consecuencia de la nueva y definitiva presencia de Jesús. Eso significa que la alegría por la salvación (el triunfo de la vida) proviene del Espíritu Santo\, que es la manifestación del amor del Padre y de Jesús (cf. 15\,9-11)\, alegría que colmará a los discípulos incluso desde ahora\, mientras están en ese «mundo» (cf. 17\,13). \nLa ausencia de Jesús\, que la comunidad experimenta como abandono\, puede ser sentida en los ratos de persecución\, incomprensión y exclusión que maltraten a los suyos en diferentes épocas de la vida. Pero esa ausencia será fugaz\, el Señor volverá a manifestarse\, podrá ser visto por los suyos\, y la alegría de su presencia los confirmará una y otra vez en el triunfo de la vida sobre la muerte\, del amor sobre el odio\, de la justicia sobre la injusticia.\nEs preciso fijar este dato en la memoria\, recordarlo siempre\, para no desanimarse ni darse por vencido en los momentos de adversidad. Siempre habrá que recordar que la «hora» del triunfo del «mundo» es fugaz\, porque carece de consistencia propia\, se apoya en la «tiniebla»\, es decir\, en la ofuscación de la mente humana a causa de la mentira. En cambio\, la «hora» del triunfo de Jesús tiene carácter de eternidad\, porque se apoya en la «luz»\, o sea\, en la experiencia de la vida victoriosa del Señor resucitado\, que es promesa cierta y de seguro cumplimiento.\nLa celebración eucarística confirma la presencia del Señor entre los suyos\, y fortalece cada vez más la certeza de la ruina del «mundo» y del éxito del reino de Dios. La victoria está asegurada.
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SUMMARY:Viernes de la sexta semana de Pascua / San Agustín de Cantorbery\, obispo
DESCRIPTION:PRIMERA LECTURA \nEn esta ciudad hay un pueblo numeroso que me está reservado. \nLectura de los Hechos de los Apóstoles  18\, 9-18 \nUna noche\, el Señor dijo a Pablo en una visión: “No temas. Sigue predicando y no te calles. Yo estoy contigo. Nadie pondrá la mano sobre ti para dañarte\, porque en esta ciudad hay un pueblo numeroso que me está reservado”. Pablo se radicó allí un año y medio\, enseñando la Palabra de Dios. \nDurante el gobierno del procónsul Galión en Acaya\, los judíos se confabularon contra Pablo y lo condujeron ante el tribunal\, diciendo: “Este hombre induce a la gente a que adore a Dios de una manera contraria a la Ley”. \nPablo estaba por hablar\, cuando Galión dijo a los judíos: “Si se tratara de algún crimen o de algún delito grave\, sería razonable que los atendiera. Pero tratándose de discusiones sobre palabras y nombres\, y sobre la Ley judía\, el asunto les concierne a ustedes; yo no quiero ser juez en estas cosas”. Y los hizo salir del tribunal. \nEntonces todos se apoderaron de Sóstenes\, el jefe de la sinagoga\, y lo golpearon ante el tribunal. Pero a Galión todo esto lo tuvo sin cuidado. \nPablo permaneció todavía un cierto tiempo en Corinto. Después se despidió de sus hermanos y se embarcó hacia Siria en compañía de Priscila y de Aquila. En Cencreas\, a raíz de un voto que había hecho\, se hizo cortar el cabello. \nSALMO RESPONSORIAL   46\, 2-7 \nR/. ¡El Señor es el Rey de toda la tierra! \nAplaudan\, todos los pueblos\, aclamen al Señor con gritos de alegría; porque el Señor\, el Altísimo\, es temible\, es el soberano de toda la tierra. \nÉl puso a los pueblos bajo nuestro yugo\, y a las naciones bajo nuestros pies; Él eligió para nosotros una herencia\, que es el orgullo de Jacob\, su predilecto. \nEl Señor asciende entre aclamaciones\, asciende al sonido de trompetas. Canten\, canten a nuestro Dios\, canten\, canten a nuestro Rey. \n\nEVANGELIO\n\nACLAMACIÓN AL EVANGELIO       Cf. Lc 24\, 46. 26 \nAleluya. \nEl Mesías debía sufrir\, y resucitar de entre los muertos\, para entrar en su gloria. Aleluya. \nEVANGELIO \nUstedes tendrán una alegría que nadie les podrá quitar. \n+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan   16\, 20-23a \nA la Hora de pasar de este mundo al Padre\, Jesús dijo a sus discípulos: Les aseguro que ustedes van a llorar y se van a lamentar; el mundo\, en cambio\, se alegrará. \nUstedes estarán tristes\, pero esa tristeza se convertirá en gozo. \nLa mujer\, cuando va a dar a luz\, siente angustia porque le llegó la hora; pero cuando nace el niño\, se olvida de su dolor\, por la alegría que siente al ver que ha venido un hombre al mundo. También ustedes ahora están tristes\, pero Yo los volveré a ver\, y tendrán una alegría que nadie les podrá quitar. \nAquel día no me harán más preguntas. \nLa reflexión del padre Adalberto Sierra \n«El Espíritu de la verdad» (Jn 14\,17) nos guía «en la verdad toda» (Jn 16\,13) porque paso a paso\, en el seguimiento de Jesús\, nos va haciendo conocer cada vez mejor el amor que el Padre tiene por cada uno y\, por lo mismo\, la capacidad de amar que nos infunde; pero\, además\, desarrolla en nosotros la más asombrosa libertad y la más feliz experiencia de vida y convivencia. La verdad del Padre\, su amor universal\, revela en el Espíritu toda su capacidad de recrear\, liberar y salvar.\nSi la fe cristiana es adhesión personal a Jesús y compromiso con su obra en fidelidad a su mensaje\, esta íntima unión genera con él tal solidaridad de destino que todo lo que acontece en él acontece también en sus discípulos. Cuando\, por arrogancia\, el discípulo se desvía de la misión\, el Señor no lo respalda; pero si se desvía por impedimentos inadvertidos\, el Señor lo ayuda a que enderece el rumbo de su actividad y logre la claridad respecto del mensaje y del compromiso consiguiente. Eso es lo que Lucas muestra que sucede con Pablo y con cualquier discípulo. Así lo explica Jesús.\nNo obstante\, invocar el nombre de Jesús no es suficiente\, hay que proceder en unión con él y en fidelidad a su mensaje. La existencia terrena y el triunfo sobre la muerte constituyen las notas de lo que significa estar con Jesús «desde el principio»; no es una condición cronológica\, sino de integralidad. Por eso\, Jesús invita a los suyos a asociarse a los trabajos de su entrega para que así puedan tomar parte en el disfrute de su gloria; no de otro modo se puede hacer historia y llegar a la vida eterna\, la nueva tierra prometida. \n1. Primera lectura (Hch 18\,9-18).\nEl distanciamiento de Pablo con respecto de los judíos no fue total\, ya que instaló su escuela en la casa de Ticio Justo\, un pagano simpatizante del judaísmo\, al lado de la sinagoga. Pero esto es ya un paso en la línea correcta\, y esa pequeña apertura permite la intervención del Señor.\nPablo está perplejo («noche»)\, pero el Señor no lo abandona\, le concede una visión. La «visión» es una experiencia interior de la persona. En medio de su confusión por los fracasos continuos («noche») que ha tenido en la misión\, el Señor le manifiesta su apoyo\, le asegura su protección\, y le anuncia la fecundidad del trabajo en Corinto. Jesús resucitado no desconoce los desaciertos de Pablo\, pero tampoco lo descalifica por ellos. Lo invita a no temer el fracaso\, a no abandonar la ciudad\, y a confiar en su ayuda. En Corinto el Señor tiene «un pueblo numeroso». «Pueblo» es una categoría que los israelitas reclamaban en exclusiva. Ahora\, el Señor le dice que los paganos son también pueblo suyo. No obstante ser Corinto una ciudad de costumbres inmorales\, Pablo entiende que donde haya gente sedienta de dignidad\, libertad y vida allí puede encontrar acogida el mensaje del Señor. Por eso\, la iglesia de Corinto comenzó con los excluidos (cf. 1Cor 1\,26ss).\nPablo permanece allí enseñando (enseñar es lo suyo) «el mensaje de Dios» durante año y medio. Es su estancia más prolongada hasta ahora. Tiempo suficiente para dejar una comunidad firme en la fe. Según el códice Beza\, si enseñara «el mensaje del Señor» estaría hablando de Jesús; pero si enseña «el mensaje de Dios»\, está inculcando el judaísmo\, aunque enseñando que Jesús es el Mesías. Por eso lo acusan de hereje ante las autoridades del imperio\, las cuales desestiman dicha acusación como un asunto sin importancia. El paganismo salió a defender a Pablo. Así se cumple la promesa del Señor: Pablo no sufre daño alguno\, y la comunidad sigue. Según el códice Beza\, los paganos protestan contra el nuevo jefe de la sinagoga por la persecución de este contra Pablo\, reclamando así su derecho a oír el mensaje de Pablo. Y Galión\, al fingir no ver\, se hace partícipe de ese ataque que\, aunque él sabe que es ilegal\, deja que ocurra porque también él es un pagano interesado en el mensaje de Pablo.\nEste hecho\, sin embargo\, causó una honda conmoción en Pablo. Aunque tuvo la libertad interior y exterior para dedicarse a la comunidad el tiempo que bastaba para dejarla bien constituida\, «se embarcó para Siria acompañado de Priscila y Áquila»\, tras hacer una manifestación de duelo por haber sido rechazado por ellos («se afeitó la cabeza»). \n2. Evangelio (Jn 16\,20-23a).\nEl «mundo» se alegra por la tristeza de los discípulos de Jesús\, tristeza debida a la letal actividad del «mundo». Sin embargo\, ahora Jesús va más lejos: no solo afirma que la tristeza será pasajera\, sino que se trocará en alegría. Y compara el dolor de los discípulos con los dolores de una mujer en trance de parto\, a punto de dar a luz. Esta comparación contrasta el dolor que se soporta con la esperanza de una vida nueva\, y relativiza el dolor\, que es pasajero\, haciendo ver que la vida que se anuncia tiene un amplio pronóstico de duración. De este modo quiere Jesús invitar a los suyos a comprender que la nueva humanidad es fruto de un amor que supera el dolor.\nLa figura de «la mujer» representa a toda la humanidad; Jesús se remonta hasta Eva\, «la madre de todos los que viven» (Gén 3\,20)\, y anuncia así una nueva creación por medio de su dolor y el dolor de sus discípulos. La persecución del «mundo» concreta los dolores del parto de la nueva humanidad\, el precio del surgimiento de un hombre nuevo. Su misión y la de sus discípulos es la de asegurar el futuro de la humanidad –no como simple conservación\, sino como superación de sí misma– mediante la propia entrega\, dando testimonio del amor universal del Padre.\nSu muerte equivale al dolor del parto\, y su resurrección\, al nacimiento del nuevo hombre. Es decir\, la resurrección no va a suprimir la condición humana\, sino que la va a conducir hasta su culminación. Al hablar del parto\, con mezcla de dolor y de alegría\, se refiere\, por un lado\, a su muerte-resurrección\, y\, por el otro\, a la tristeza-alegría de sus discípulos\, ya que su persecución y su muerte serán prenda de alegría y vida perdurable.\nLa comunidad se gozará siempre con la presencia viva de su Señor resucitado. Una vez tenga la experiencia de su resurrección y compruebe el triunfo de la vida\, nada la afligirá definitivamente. Cuando el «día» del Señor llegue\, todas las dudas de los discípulos quedarán despejadas. Esta experiencia aclarará la totalidad de sus interrogantes. \nLa vida terrena\, la muerte física y la vida futura (resurrección) de Jesús son la «norma» de vida\, muerte y resurrección para todos y para cada uno de sus discípulos. Nuestra existencia terrena plasma nuestro compromiso de realizar «las obras» del Padre; nuestra muerte física señala el final exitoso de ese compromiso\, llevado fielmente «hasta la muerte» (incluso violenta y deshonrosa); y nuestra resurrección es su «éxito» (éxodo\, salida) natural\, como queda ya demostrado en Jesús y se verificará con seguridad en nosotros. O sea\, la nueva humanidad ya es un hecho. Nosotros nos declaramos testigos con nuestra existencia unida a la de Jesús; no lo vemos con claridad a causa de los sinsabores que nos produce el «mundo»\, pero lo creemos con firmeza porque estar unidos por la fe con Jesús nos da la experiencia del Espíritu Santo. Esta experiencia consiste no solo en el amor que él infunde «en nuestros corazones» (cf. Rom 5\,5)\, sino también por el amor que el mismo Espíritu realiza «entre nosotros» (cf. 1Jn 4\,16-17).\nNuestra unión con el Señor resucitado y nuestra comunión fraterna se van fortaleciendo con la comunión en el pan partido y repartido para ser compartido.
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SUMMARY:Sábado de la sexta semana de Pascua
DESCRIPTION:PRIMERA LECTURA \nApolo demostraba por medio de las Escrituras que Jesús es el Mesías. \nLectura de los Hechos de los Apóstoles    18\, 23-28 \nDespués de haber permanecido un tiempo en Antioquía\, Pablo partió de nuevo y recorrió sucesivamente la región de Galacia y la Frigia\, animando a todos los discípulos. \nUn judío llamado Apolo\, originario de Alejandría\, había llegado a Éfeso. Era un hombre elocuente y versado en las Escrituras. Había sido iniciado en el Camino del Señor y\, lleno de fervor\, exponía y enseñaba con precisión lo que se refiere a Jesús\, aunque no conocía otro bautismo más que el de Juan Bautista. \nComenzó a hablar con decisión en la sinagoga. Después de oírlo\, Priscila y Aquila lo llevaron con ellos y le explicaron más exactamente el Camino de Dios. Como él pensaba ir a Acaya\, los hermanos lo alentaron\, y escribieron a los discípulos para que lo recibieran de la mejor manera posible. \nDesde que llegó a Corinto fue de gran ayuda\, por la gracia de Dios\, para aquéllos que habían abrazado la fe\, porque refutaba vigorosamente a los judíos en público\, demostrando por medio de las Escrituras que Jesús es el Mesías. \nSALMO RESPONSORIAL    46\, 2-3. 8-10 \nR/. ¡El Señor es el Rey de toda la tierra! \nAplaudan\, todos los pueblos\, aclamen al Señor con gritos de alegría; porque el Señor\, el Altísimo\, es temible\, es el soberano de toda la tierra. \nEl Señor es el Rey de toda la tierra\, cántenle un hermoso himno. El Señor reina sobre las naciones\, el Señor se sienta en su trono sagrado. \nLos nobles de los pueblos se reúnen con el pueblo del Dios de Abraham: del Señor son los poderosos de la tierra\, y Él se ha elevado inmensamente. \n\nEVANGELIO\n\nACLAMACIÓN AL EVANGELIO     Jn 16\, 28 \nAleluya. \nSalí del Padre y vine al mundo. Ahora dejo el mundo y voy al Padre. Aleluya. \nEVANGELIO \nEl Padre los ama\, porque ustedes me aman y han creído. \n+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan   16\, 23b-28 \nA la Hora de pasar de este mundo al Padre\, Jesús dijo a sus discípulos: Les aseguro que todo lo que pidan al Padre en mi Nombre\, Él se lo concederá. \nHasta ahora\, no han pedido nada en mi Nombre. Pidan y recibirán\, y tendrán una alegría que será perfecta. \nLes he dicho todo esto por medio de parábolas. Llega la hora en que ya no les hablaré por medio de parábolas\, sino que les hablaré claramente del Padre. Aquel día ustedes pedirán en mi Nombre; y no será necesario que Yo ruegue al Padre por ustedes\, ya que Él mismo los ama\, porque ustedes me aman y han creído que Yo vengo de Dios. Salí del Padre y vine al mundo. \nAhora dejo el mundo y voy al Padre. \nLa reflexión del padre Adalberto Sierra \nEl Espíritu es «Santo» por proceder del «Padre Santo» (Jn 17\,11) y por introducir en la esfera divina («santificador»).\nUna de las tentaciones que menos se reconoce es la de hacer a un lado el designio de Dios para realizar uno propio. Jesús insiste en que él bajó del cielo para realizar el designio del que lo envió\, no uno propio y diferente. A veces\, la educación que uno recibe desde la infancia\, y el influjo de la propia cultura\, pueden inducirlo a realizar el propio designio pensando –incluso de buena fe– que este es el de Dios. Por gracia\, si perseveramos abiertos al Espíritu del Señor\, podremos hacer el discernimiento que nos permita «salir» de ese inconsciente error y convertirnos.\nEn la práctica\, ser «hijo» de Dios no es un título de superioridad\, ni un privilegio excluyente. Es una realidad que implica un serio compromiso. A menudo se acude a la condición de «hijo(s) del rey» aduciéndola como justificación para reclamar prerrogativas indebidas. Esto no es válido desde la perspectiva de Jesús. La condición de «hijo de Dios» compromete a realizar las «obras» del Padre\, es decir\, ensanchar y profundizar la libertad y la vida de todos los seres humanos. \n1. Primera lectura (Hch 18\, 23-28).\nDespués de varios días\, Pablo deja Corinto y se va a Siria en compañía de la pareja judía (Silas y Timoteo no figuran). Se afeitó la cabeza en señal de duelo\, prueba de que aún está descontento por su experiencia de fracaso; por eso\, en Cencreas\, el puerto de Corinto en el Mar Egeo\, tomó dirección al oriente (a Jerusalén)\, pesaroso por la resistencia de los judíos\, y con la esperanza de encontrar simpatizantes del judaísmo. Al llegar a Éfeso\, viaje que el Espíritu había impedido en otra ocasión\, dejó la pareja y se fue solo a la sinagoga a discutir. Él sabía que el Espíritu se opuso a esa misión en Asia\, por eso se despidió insistiendo que Dios se la autorizara. El códice Beza explica que él considera que el designio divino es que él celebre la próxima pascua cristiana en Ίηροσόλυμα (nombre pagano de Jerusalén). Fue directo a saludar a la iglesia (de Jerusalén\, la de Santiago) y luego bajó a Antioquía de donde salió para Galacia y Frigia visitando y animando a los discípulos (cf. 18\, 18-23: omitido).\nLa segunda fase de la misión terminó\, pues\, con el recorrido por etapas que hizo Pablo\, solo\, en la región de Galacia y Frigia.\nLa tercera fase de la misión\, en Asia\, comenzó de forma extraña. Un discípulo de Juan Bautista\, llamado Apolo\, conocedor de la figura histórica de Jesús\, versado en las Escrituras judías y hábil retórico\, que había sido instruido en el camino del Señor\, habló con entusiasmo y propiedad sobre Jesús\, pero sin conocer el bautismo con Espíritu Santo. Priscila y Áquila (¡ella primero!) le explicaron con mayor exactitud el camino del Señor (el códice Beza dice: «el camino de Dios»: el mensaje del Antiguo Testamento). Pasó a Grecia con apoyo de la comunidad y la aceptación de los griegos (el códice Beza precisa que eran corintios\, pero no dice que fueran cristianos)\, y ayudó a los creyentes que Pablo había dejado\, refutando a los judíos y demostrándoles que Jesús es el Mesías. Sin embargo\, su aporte se redujo a la polémica con los judíos de si Jesús es o no es «el Mesías»\, cuando es más importante para los paganos que Jesús es «el Señor». En este sentido\, la presencia de Apolo enciende la polémica\, pero implica un paso atrás\, pues\, en vez de ahondar en la fe\, la atención se desvía a la apologética. No obstante\, lo más destacado de este episodio es el hecho de entender que se puede hablar de Jesús\, incluso con elocuencia y entusiasmo\, sin ser cristiano\, es decir\, por mera ilustración doctrinal\, sin haberle dado la adhesión personal de fe. \n2. Evangelio (Jn 16\,23b-28).\nJesús declara enfáticamente (repetición de Ἀμήν) que los suyos tienen acceso al Padre de modo libre y pleno\, ya que por estar unidos con él (por el Espíritu) ellos son también hijos\, y el amor paternal divino los abraza. Pero Jesús no es un mediador en el sentido convencional\, interpuesto entre Dios y la humanidad como su vocero y protector. En efecto\, su mediación:\n• No establece distancia con respecto del Padre\, sino que conduce a él.\n• No nos representa ante el Padre\, sino que nos une íntimamente con él.\n• No nos granjea el favor divino\, sino que nos lo transmite y garantiza.\nPor eso\, la oración hecha «en comunión con él» (literalmente: «en mi nombre») no es «palanca» para obtener algo del Padre\, es garantía de estar en plena sintonía con el designio divino (la vida desbordante: cf. 10\,10). Y de ahí deriva ella su indudable eficacia. Esta oración solo será posible cuando los discípulos reciban el Espíritu Santo\, que crea esa sintonía. A pesar de la oposición y la persecución\, vivirán la alegría de ser hijos de Dios.\nJesús reconoce que es imposible hablar de Dios y sus misterios sin metáforas. A pesar de esto\, llegará el día en que él les comunicará el Espíritu Santo\, les transmitirá su propia experiencia del Padre\, y entonces las metáforas las usarán ellos para transmitir su experiencia personal.\nEse día habrá comunión plena entre él y sus discípulos\, y la oración de ellos con él será unánime. Jesús no se interpone entre el Padre y los discípulos\, garantiza que la unión se dé; de hecho\, el Padre trata a los discípulos como amigos («el Padre los quiere»\, φιλεῖ: amor de amistad). Es falsa la imagen de un Dios inflexible y un Jesús intermediario y componedor. El Padre y el Hijo son amigos nuestros; los «amigos» no nos someten\, nos hacen libres y nos sirven (cf. 15\,15). En tanto que el «amor» entraña gratuidad\, la «amistad» entraña reciprocidad. Si el ser humano no responde\, no hay relación (cf. 13\,6-8). Jesús resume su itinerario («del Padre hasta el Padre»)\, y así como el suyo es el que el Padre le propone a todo ser humano. \nLucas nos lleva a un punto extremo e inquietante: se puede conferenciar sobre Jesús y su calidad mesiánica sin ser cristiano\, apoyándose en la mera razón\, en la capacidad de persuasión y en el recurso a la Escritura\, excluyendo la gracia de Dios (el Espíritu Santo)\, y lograr un ruidoso éxito. Esto explica la popularidad de ciertos «predicadores» aparentemente «ungidos»\, que arrastran muchedumbres con elocuencia de palabras\, pero que no comprometen con la causa del Señor.\nSer «hijo» de Dios y ser «amigo» suyo es una realidad a simple vista asombrosa. La condición de hijo entraña el don de un amor gratuito (ἀγαπάω) que salva; y la condición de amigo\, una relación de igualdad (φιλέω) que libera. El hijo es igual a su padre en el ser y el quehacer; el amigo comparte sus designios con el amigo y participa de sus tareas con el afán de ayudarle y servir libremente. Entre humanos\, esto nada tiene de extraordinario. Pero entre Dios y el hombre\, sin Jesús de por medio\, es inconcebible. De él nos corresponde aprender a ser hijos y amigos de Dios\, así como amigos de todo ser humano. Si no lo tenemos en cuenta\, esas realidades se nos desdibujan.\nLa eucaristía es oportunidad de unirnos a Jesús para identificarnos con él\, a fin de aprender de él. Pero este aprendizaje no es teórico\, sino vivencial\, por la unión íntima que el Espíritu realiza entre Jesús y nosotros. Con «los de fuera» seguirán siendo necesarias las metáforas; los de dentro\, los que reciban el Espíritu\, ya no necesitarán de ellas\, porque tendrán la experiencia directa de ese Dios Padre inefable\, amoroso y amigo incondicional de toda la humanidad.
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SUMMARY:Domingo séptimo de Pascua / La Ascensión del Señor
DESCRIPTION:PRIMERA LECTURA \nLo vieron elevarse. \nLectura de los Hechos de los Apóstoles   1\, 1-11 \nEn mi primer Libro\, querido Teófilo\, me referí a todo lo que hizo y enseñó Jesús\, desde el comienzo\, hasta el día en que subió al cielo\, después de haber dado\, por medio del Espíritu Santo\, sus últimas instrucciones a los Apóstoles que había elegido. \nDespués de su Pasión\, Jesús se manifestó a ellos dándoles numerosas pruebas de que vivía\, y durante cuarenta días se les apareció y les habló del Reino de Dios. \nEn una ocasión\, mientras estaba comiendo con ellos\, les recomendó que no se alejaran de Jerusalén y esperaran la promesa del Padre: “La promesa\, les dijo\, que yo les he anunciado. Porque Juan bautizó con agua\, pero ustedes serán bautizados en el Espíritu Santo\, dentro de pocos días”. \nLos que estaban reunidos le preguntaron: “Señor\, ¿es ahora cuando vas a restaurar el reino de Israel?” \nÉl les respondió: “No les corresponde a ustedes conocer el tiempo y el momento que el Padre ha establecido con su propia autoridad. Pero recibirán la fuerza del Espíritu Santo que descenderá sobre ustedes\, y serán mis testigos en Jerusalén\, en toda Judea y Samaria\, y hasta los confines de la tierra”. \nDicho esto\, los Apóstoles lo vieron elevarse\, y una nube lo ocultó de la vista de ellos. Como permanecían con la mirada puesta en el cielo mientras Jesús subía\, se les aparecieron dos hombres vestidos de blanco\, que les dijeron: “Hombres de Galilea\, ¿por qué siguen mirando al cielo? Este Jesús que les ha sido quitado y fue elevado al cielo\, vendrá de la misma manera que lo han visto partir”. \nSALMO RESPONSORIAL   46\, 2-3. 6-9 \nR/. El Señor asciende entre aclamaciones. \nAplaudan\, todos los pueblos\, aclamen al Señor con gritos de alegría; porque el Señor\, el Altísimo\, es temible\, es el soberano de toda la tierra. \nEl Señor asciende entre aclamaciones\, asciende al sonido de trompetas. Canten\, canten a nuestro Dios\, canten\, canten a nuestro Rey. \nEl Señor es el Rey de toda la tierra\, cántenle un hermoso himno. El Señor reina sobre las naciones el Señor se sienta en su trono sagrado. \nSEGUNDA LECTURA \nLo hizo sentar a su derecha en el cielo. \nLectura de la carta del Apóstol san Pablo a los cristianos de Éfeso  1\, 17-23 \nHermanos: \nQue el Dios de nuestro Señor Jesucristo\, el Padre de la gloria\, les conceda un espíritu de sabiduría y de revelación que les permita conocerlo verdaderamente. Que Él ilumine sus corazones\, para que ustedes puedan valorar la esperanza a la que han sido llamados\, los tesoros de gloria que encierra su herencia entre los santos\, y la extraordinaria grandeza del poder con que Él obra en nosotros\, los creyentes\, por la eficacia de su fuerza. \nÉste es el mismo poder que Dios manifestó en Cristo\, cuando lo resucitó de entre los muertos y lo hizo sentar a su derecha en el cielo\, elevándolo por encima de todo Principado\, Potestad\, Poder y Dominación\, y de cualquier otra dignidad que pueda mencionarse tanto en este mundo como en el futuro. \nÉl puso todas las cosas bajo sus pies y lo constituyó\, por encima de todo\, Cabeza de la Iglesia\, que es su Cuerpo y la Plenitud de Aquél que llena completamente todas las cosas. \n\nEVANGELIO\n\nACLAMACIÓN AL EVANGELIO   Mt 28\, 19a. 20b \nAleluya. \n“Vayan\, y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos. Yo estaré siempre con ustedes hasta el fin del mundo”\, dice el Señor. Aleluya. \nEVANGELIO \nMientras los bendecía\, fue llevado al cielo. \n+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 24\, 46-53 \nJesús dijo a sus discípulos: \n“Así está escrito: el Mesías debía sufrir y resucitar de entre los muertos al tercer día\, y comenzando por Jerusalén\, en su Nombre debía predicarse a todas las naciones la conversión para el perdón de los pecados. Ustedes son testigos de todo esto. Y Yo les enviaré lo que mi Padre les ha prometido. Permanezcan en la ciudad\, hasta que sean revestidos con la fuerza que viene de lo alto”. \nDespués Jesús los llevó hasta las proximidades de Betania y\, elevando sus manos\, los bendijo. Mientras los bendecía\, se separó de ellos y fue llevado al cielo. \nLos discípulos\, que se habían postrado delante de Él\, volvieron a Jerusalén con gran alegría\, y permanecían continuamente en el Templo alabando a Dios. \nCredo  \nOración de los fieles \nPongamos\, hermanos\, nuestra mirada en Jesús\, nuestro gran sacerdote\, que ha atravesado el cielo para interceder por nosotros\, y pidámosle por las necesidades de todos los hombres: \nPara que Cristo\, desde el trono de su gloria\, venga en ayuda de su Iglesia\, que lucha en medio de las dificultades del mundo\, y no permita que sus fieles se dejen cautivar por los bienes de la tierra\, roguemos al Señor. \nPara que Jesús\, el Señor\, que prometió que\, al ser elevado sobre la tierra\, atraería a todos hacia sí\, revele su nombre a los hombres que aún no lo conocen\, roguemos al Señor. \nPara que el Señor\, que con su triunfo ha glorificado nuestra carne colocándola cerca de Dios Padre\, llene de esperanza a los que sufren enfermedades en el cuerpo o angustias en el espíritu\, roguemos al Señor. \nPara que el Señor\, elevado al cielo\, nos envíe el Espíritu Santo\, para que nos enseñe a amar los bienes de arriba y a no dejarnos cautivar por las cosas de la tierra\, roguemos al Señor. \nDios\, Padre todopoderoso\, que has resucitado a Cristo\, tu Hijo\, y lo has hecho Señor del universo\, reconoce la voz de tu amado en las oraciones de la Iglesia y concédenos lo que\, con fe\, te hemos pedido. Por Jesucristo\, tu Hijo\, que vive y reina\, inmortal y glorioso\, por los siglos de los siglos. \nLa reflexión del padre Adalberto Sierra \nLa «Ascensión» del Señor al cielo es otra forma de expresar que él\, «que\, por línea carnal\, nació de la estirpe de David y\, por la línea del Espíritu Santificador\, fue constituido Hijo de Dios en plena fuerza a partir de su resurrección de la muerte» (Rom 1\,3s)\, mostró finalmente hasta dónde llevará Dios a quien siga el mismo camino de su Hijo\, a sentarlo «a su derecha en el cielo» (cf. Efe 1\,20)\, es decir\, hacerlo partícipe privilegiado de su misma condición divina.\n«Ascender» es una acción a menudo asociada a la traslación de abajo hacia arriba\, pero «ascenso» se relaciona más a menudo con la adquisición de una categoría superior. La Ascensión del Señor se entiende en esta última perspectiva\, como el hecho de que Jesús asumió la condición humana y la elevó a la categoría divina. \nLc 24\,46-53.\nLa Ascensión del Señor\, como su resurrección y Pentecostés\, están relacionadas con la misión. El relato de la Ascensión según Lucas se refiere a la formación de los discípulos para la misión por parte de Jesús\, al «éxodo» al que él los dirige como pionero\, y a la reacción inicial de ellos.\n1. Formación para la misión.\nDespués de llamarlos para ser «pescadores de hombres vivos» (5\,10)\, Jesús los fue formando en el seguimiento\, que incluyó la prueba de la cruz (cf. 18\,31-34); y\, con la fuerza del Espíritu Santo\, como Señor resucitado\, los hizo testigos suyos y los envió a la misión (cf. Hch 1\,8).\nLa formación para la misión consiste en lo siguiente:\nPrimero\, Jesús les abre el entendimiento para que comprendan la Escritura. Las expectativas del pueblo\, y también de los discípulos\, no coincidían con la promesa de Dios (cf. 24\,19-24). Jesús les hizo ver cuál era la diferencia explicándoles «lo que se refería a él en toda la Escritura» (24\,27). Esto era lo que «tenía que cumplirse» (24\,44)\, no aquello que no se refiriera a él. La vida\, muerte y resurrección del Señor son la clave para entender la Escritura (cf. 24\,26-27).\nEn segundo lugar\, los envía a anunciar la buena noticia\, tarea que tiene dos aspectos:\n• Una labor preparatoria\, semejante a la de Juan el Bautista\, que es a la vez exigencia de enmienda y anuncio del perdón de los pecados. Juan exigía la enmienda como condición para el perdón de los pecados; los discípulos habrán de exigirla por sí misma\, porque la injusticia (el «pecado») es rechazo del don de Dios; y\, además\, porque Dios ofrece una amnistía\, que es perdón ilimitado.\n• Un testimonio personal de él y de sus acciones («todo esto»)\, a todas las naciones de la tierra. Comenzando por Jerusalén\, capital de la nación judía\, que ahora queda igualada a las demás\, el anuncio universal de la buena noticia concreta la promesa de hacerlos pescadores «de hombres vivos». Se trata de construir el reino de Dios\, en donde la humanidad sacie sus ansias de vivir.\nEn tercer lugar\, los refiere a la promesa hecha a Abraham:\n• Él va a enviar sobre ellos la Promesa del Padre\, el Espíritu Santo (cf. Hch 1\,4-5). Este envío precederá la misión de los discípulos\, les dará libertad para amar y les comunicará la vida divina.\n• Ellos habrán de revestirse de «la fuerza de lo alto» (la que procede de Dios: cf. 1\,35). Por eso\, permanecerán (καθίζω) en «la ciudad» hasta tanto la reciban. La misión es iniciativa divina.\n2. La ascensión del Señor.\nInmediatamente antes de su ascensión\, él los impulsó al éxodo: de Jerusalén a Betania. Los «sacó» (ἐξήγαγεν) de la institución judía para encaminarlos a su comunidad\, la nueva tierra prometida\, figurada por Betania («Casa del pobre»). Así quedan distinguidos dos ámbitos: «Jerusalén»\, en el sentido religioso-político (Ἰερουσαλήμ)\, distinta de «la ciudad» (Ἱεροσόλυμα)\, que carece de toda connotación religioso-política\, y Betania\, que es la comunidad de los discípulos de Jesús. Solo es posible pertenecer a uno de esos dos ámbitos\, no a ambos a la vez\, y el discípulo lo sabe. Desde ahora\, los discípulos van a dar testimonio de la persona\, la obra y el mensaje de Jesús a todas las naciones\, «empezando por Jerusalén (Ἰερουσαλήμ)»\, la institución religioso-política que rechazó a Jesús\, lo condenó y ejecutó la condena a muerte «colgándolo de un madero» (Hch 5\,30).\nNótense dos acciones simultáneas: la bendición y la ascensión. La bendición es comunicación de vida\, el don del Espíritu Santo\, que va a ser detalladamente narrado en el acontecimiento de Pentecostés. La ascensión es presentada en forma activa y pasiva. Activamente\, «él se separó de ellos»; esto sugiere una acción emprendida por Jesús. Pasivamente\, «fue ascendido al cielo»\, que sugiere una acción de Dios. En esto se nota una diferencia con Elías\, quien fue agraciado pasivo de la acción de Dios (cf. 2Rey 2\,9-11). Jesús asciende y es ascendido\, lo cual muestra su libertad de Hijo y su total identificación con el designio de su Padre. En este relato\, el evangelista Lucas presenta en un solo día los tres acontecimientos\, resurrección\, ascensión y don del Espíritu. En su segundo libro los separará para explicarlos con mayor detalle.\n3. Primera reacción de los discípulos.\nTres hechos llaman la atención al respecto en este final del Evangelio:\n• La postración de los discípulos ante Jesús. Significa el reconocimiento de la categoría divina de Jesús\, o su identificación con Dios por parte de ellos y\, por eso\, la aceptación de que Dios es tal como lo reveló Jesús. Esto implica también la admisión de que el cumplimiento de la promesa de Dios a Abraham se produjo según lo anunciado por Jesús y que\, por tanto\, la interpretación que él dio de la Escritura es completamente confiable.\n• El retorno de los mismos a Jerusalén (Ἰερουσαλήμ). En contraste con lo anterior\, los discípulos vuelven a la institución que rechazó a Jesús\, justamente el ámbito del que Jesús los había sacado\, lo que deja entender que ellos no han medido el alcance de su adhesión a Jesús como Señor\, que su apego a las tradiciones religiosas de su pueblo sobrevive\, y que ellos no son conscientes de la ruptura que la fe en Jesús les exige con respecto de los valores culturales de su pueblo.\n• La permanencia de los discípulos en el templo. En contraste con la afirmación de Jesús\, según la cual los dirigentes de la institución religiosa representada por el templo lo habían «convertido en una cueva de bandidos»\, los discípulos no perciben la contradicción que significa su apego al templo\, y por eso consideran que es válido pretender dar culto a Dios manteniéndose vinculados al ideario y las prácticas de dicha institución.\nLa adhesión de fe a Jesús\, el reconocimiento del mismo como Mesías de Dios e igual a Dios\, la aceptación de él como auténtico revelador del Padre y ejecutor de la obra de Dios y\, por tanto\, del cumplimiento de la promesa\, no son suficientes. Aún hace falta un largo trecho para que se dé su plena conversión a Jesús (cf. 22\,31-32). \nPara nosotros es muy importante celebrar la Ascensión del Señor con la trascendencia que tiene este misterio. Jesús\, ascendido al cielo\, a la diestra del Padre\, está por encima de todos\, es cierto. Pero este reconocimiento de su exaltación debe manifestarse en que nosotros hagamos el éxodo que él comenzó y abandonemos los valores del mundo que lo crucificó\, incluidos sus valores religiosos\, para adherirnos sólo a los valores de la buena noticia de Jesús.\nSi nos conformamos sólo con «ir a misa» los domingos\, pero durante la semana no hacemos ese éxodo y no rompemos con los valores del «mundo»\, haremos de la fe cristiana un fenómeno intrascendente. Si completamos el éxodo y\, por la comunión eucarística\, nos identificamos con él y encarnamos sus valores\, haremos de la fe cristiana un hecho social relevante.
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DESCRIPTION:PRIMERA LECTURA \nCuando abrazaron la fe\, ¿recibieron el Espíritu Santo? \nLectura de los Hechos de los Apóstoles    19\, 1-8 \nMientras Apolo permanecía en Corinto\, Pablo atravesando la región interior\, llegó a Éfeso. Allí encontró a algunos discípulos y les preguntó: “Cuando ustedes abrazaron la fe\, ¿recibieron el Espíritu Santo?” \nEllos le dijeron: “Ni siquiera hemos oído decir que hay un Espíritu Santo”. \n“Entonces\, ¿qué bautismo recibieron?”\, les preguntó Pablo. “El de Juan Bautista”\, respondieron. \nPablo les dijo: “Juan bautizaba con el bautismo de penitencia\, diciendo al pueblo que creyera en el que vendría después de él\, es decir\, en Jesús”. \nAl oír estas palabras\, ellos se hicieron bautizar en el Nombre del Señor Jesús. Pablo les impuso las manos\, y descendió sobre ellos el Espíritu Santo. Entonces comenzaron a hablar en distintas lenguas y a profetizar. Eran en total unos doce hombres. \nPablo fue luego a la sinagoga y durante tres meses predicó abiertamente\, hablando sobre el Reino de Dios y tratando de persuadir a los oyentes. \nSALMO RESPONSORIAL  67\, 2-5ac. 6-7ab \nR. ¡Pueblos de la tierra\, canten al Señor! \n¡Se alza el Señor!  Sus enemigos se dispersan y sus adversarios huyen delante de Él. Tú los disipas como se disipa el humo; como se derrite la cera ante el fuego\, así desaparecen los impíos delante del Señor. \nLos justos se regocijan\, gritan de gozo delante del Señor y se llenan de alegría. ¡Canten al Señor\, entonen un himno a su Nombre! Su Nombre es “el Señor”. \nEl Señor en su santa Morada es padre de los huérfanos y defensor de las viudas: Él instala en un hogar a los solitarios y hace salir con felicidad a los cautivos. \n\nEVANGELIO\n\nACLAMACIÓN AL EVANGELIO      Col 3\, 1 \nAleluya. \nYa que ustedes han resucitado con Cristo\, busquen los bienes del cielo donde Cristo está sentado a la derecha de Dios. Aleluya. \nEVANGELIO \nTengan valor: Yo he vencido al mundo. \n+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan     16\, 29-33 \nA la Hora de pasar de este mundo al Padre\, los discípulos le dijeron a Jesús: “Por fin hablas claro y sin parábolas. Ahora conocemos que Tú lo sabes todo y no hace falta hacerte preguntas. Por eso creemos que Tú has salido de Dios”. \nJesús les respondió: “¿Ahora creen? Se acerca la hora\, y ya ha llegado\, en que ustedes se dispersarán cada uno por su lado\, y me dejarán solo. \nPero no\, no estoy solo\, porque el Padre está conmigo. Les digo esto para que encuentren la paz en mí. En el mundo tendrán que sufrir; pero tengan valor: Yo he vencido al mundo”. \nLa reflexión del padre Adalberto Sierra \nEsta semana está dedicada a preparar el gran efecto de Pentecostés: la unidad. El ser humano\, a pesar de que siente que vivir exige convivir\, no siempre asume esa exigencia. A menudo vemos que la discordia amenaza la concordia. Jesús hace ver que la unidad brota del amor\, y que el odio y el miedo provocan la dispersión y la desunión. El Espíritu Santo es la fuerza de la unidad.\nLa misión en fidelidad al Espíritu Santo se identifica con la fidelidad a Jesús «desde el principio»\, es decir\, al Jesús de la historia y al Señor de la gloria. Renunciar a nuestros proyectos para realizar el designio de Dios no es anulación de nosotros mismos\, sino un acto de confianza –en el fondo\, de fe– con la seguridad de que el Señor nos indica lo más pertinente y conveniente para nosotros mismos y para los demás. Dicha fidelidad no nos exime de discernir ni nos garantiza decisiones siempre acertadas\, pero nos conduce «en la verdad completa» en medio de nuestras vacilaciones.\nHay que precisar qué quiere decir el evangelista al afirmar que nuestra fe vence el mundo\, porque no se trata de triunfalismo cristiano. No es congruente entender nuestra confrontación con «el mundo» como una «guerra santa». No hay campo para un fanatismo religioso de cuño cristiano. Eso constituiría «sacrificios a demonios» (cf. 1Cor 10\,18-22)\, sería como estar «endemoniado». \n1. Primera lectura (Hch 19\,1-8).\nEl códice Beza encabeza de un modo distinto este relato: «Aunque Pablo quería\, según su propio deseo\, ir a Ἰηροσόλυμα (nombre pagano de Jerusalén)\, el Espíritu Santo le dijo que regresara a Asia…». La misión que antes se le había impedido ahora se le indica (para que no vaya a Jerusalén). La capital de la provincia de Asia era Éfeso. Ahora aprueba el Señor que vaya allí. Pablo había declarado estar dispuesto a volver con la aprobación de Dios (cf. 18\, 21: «si Dios quiere\, volveré por aquí»). En Éfeso encuentra (quizás en la sinagoga) un grupo de discípulos que ya habían recibido el influjo de Apolo\, Áquila y Priscila. Pero\, de hecho\, son discípulos de Juan\, pues sólo conocen su bautismo (en agua). Cuando Pablo les pregunta por su experiencia del Espíritu Santo (bautismo con Espíritu Santo)\, declaran no tener ni idea de ello. Pablo explica la diferencia entre uno y otro bautismo\, y esto lleva a los discípulos a bautizarse para vincularse a Jesús como Señor (el códice Beza añade «Mesías»\, dejando entrever que la instrucción de Apolo al respecto había sido deficiente). Todo lo que sucede y se comenta muestra un ambiente judío.\nPablo «les impuso las manos» (es decir\, actuó en ellos y a su favor) y el don del Espíritu se dio de inmediato con dos manifestaciones: hablar en lenguas y profetizar. Hablar en lenguas entraña la apertura universal; profetizar\, la edificación de dicha comunidad. No obstante\, el grupo queda establecido sobre una base judaica («Pero eran todos los varones como doce»: traducción literal del v. 7). El número 12 y el término «varón» connotan la mentalidad judía. Por eso no sorprende ver a Pablo en la sinagoga\, pero sí llama la atención que ahora hable del reinado de Dios\, lo que se refiere a la condición mesiánica de Jesús\, que ni Apolo ni Áquila y Priscila les habían explicado. Sigue Pablo dirigiéndose a los judíos\, ahora con una cierta claridad en cuanto a su fe cristiana\, aunque todavía utiliza el tono polémico\, si bien lo hace con un recurso ligeramente matizado («intentaba persuadirlos»). \n2. Evangelio (Jn 16\,29-33).\nLo que Jesús había anunciado para «ese día» futuro en que les daría el Espíritu\, lo interpretan sus discípulos como hecho ya cumplido. Consideran que se trata de un saber académico\, no de un conocimiento experimental. Dicen que ya Jesús habla claro\, y declaran con admiración saber que él lo sabe todo\, hasta las preguntas que ellos le quieren hacer; ellos piensan en la pregunta que iban a hacerle y él se les adelantó a respondérsela: la pregunta acerca del sentido de su afirmación «dentro de poco dejarán de verme\, pero poco más tarde me verán aparecer» (cf. 16\,19); es decir\, ellos suponen que él sabe tanto que las preguntas resultan innecesarias\, porque las conoce de antemano y las responde sin necesidad de que se las formulen. Basándose en esta suposición\, afirman creer que él viene de Dios. Se les olvida el criterio que Jesús les había dado para creer: las obras (cf. 5\,36; 10\,38;14\,11)\, no el saber\, y mucho menos el que le atribuyen.\nJesús pone en duda esa supuesta fe\, basada en un presunto saber adivinatorio de su parte. Y les anuncia la hora de la deserción. Será la cruz la que ponga a prueba su fe. En el momento de esa dura prueba\, ellos huirán y se dispersarán dejándolo solo. Pero\, en realidad\, serán ellos quienes se quedarán solos\, ya que él contará con la solidaridad del Padre. Esto significa que el Padre lo respalda\, y que ellos\, al abandonarlo\, también se quedan sin el Padre. Lo que autentica la calidad de la fe no es el saber\, sino la fidelidad al designio del Padre.\nEn conclusión\, lo que Jesús les ha dicho tiene la finalidad de tranquilizarlos\, que tengan paz en él\, porque la persecución del «mundo» será inevitable en la medida en que ellos sean fieles a él. Pero necesitan tener claro que el vencedor es Jesús y el «mundo» es el vencido\, porque el amor siempre triunfará sobre el odio. Es preciso que verifiquen por experiencia que la victoria sobre el «mundo» consiste en superar el odio con el amor\, y que allí es donde la fe tiene su verdadero fundamento\, y así es como ella muestra toda su eficacia. En tanto los discípulos permanezcan fieles\, verán ese triunfo y comprobarán el fracaso del «mundo».\nJesús les presenta el «mundo» como un cerco que cada vez se estrecha y los oprime más (θλῖψις: «apretura»)\, presionándolos de muchas formas para apartarlos de él. Pero cuanto más arrecie la persecución más clara es la desesperación del mundo. La fidelidad de los discípulos\, así como es manifestación de la fuerza del Espíritu en ellos\, también exaspera al «mundo»\, que recurre a sus procedimientos de muerte\, pero ellos han de tener presente que Jesús venció el «mundo»\, y que sus sindicaciones\, amenazas y persecuciones son estertores y espasmos de moribundo. \nPese a que Pablo saca a los efesios del estado de discípulos de Juan para convertirlos en discípulos de Jesús\, todavía queda mucho por hacer para que lleguen a ser auténticos cristianos. El apego a las tradiciones nacionales bloquea la vocación universal de la fe cristiana\, no de manera culpable\, sino inconsciente.\nLa adhesión a Jesús no puede basarse en otra cosa distinta del amor humanamente inexplicable que él demostró muriendo en la cruz. Sin la aceptación fiel de ese amor\, los saberes teóricos o las opiniones académicas son ilusiones que impiden la verdadera fe y pueden inducir al engaño de imaginarse uno que cree en él\, cuando\, en realidad\, solo maneja conjeturas.\nLa victoria del cristiano contra «el mundo» no consiste en enfrentar el mundo con sus armas y derrotarlo\, sino en mostrar que los valores que el mundo defiende son inconsistentes y fracasan por sí solos\, en tanto que los valores que Jesús encarna y propone tienen el respaldo del Padre y\, por eso\, están destinados a perdurar.\nEn la vida eucarística experimentamos la presencia activa de Jesús\, quien nos infunde su Espíritu para que venzamos el odio por la fuerza del amor. Vemos la eficacia de ese amor que nos da paz en medio de la animadversión\, y con alegría comprobamos que con Jesús aprendemos a triunfar sin herir ni matar. Esa es la victoria de Jesús sobre el «mundo».
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