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SUMMARY:Miércoles de la séptima semana de Pascua / San Justino\, mártir
DESCRIPTION:PRIMERA LECTURA \nLos encomiendo al Señor\, que tiene poder para construir el edificio y darles la parte de la herencia. \nLectura de los Hechos de los Apóstoles    20\, 28-38 \nPablo decía a los presbíteros de la Iglesia de Éfeso: \n“Velen por ustedes\, y por todo el rebaño sobre el cual el Espíritu Santo los ha constituido guardianes para apacentar a la Iglesia de Dios\, que Él adquirió al precio de su propia sangre. Yo sé que después de mi partida se introducirán entre ustedes lobos rapaces que no perdonarán al rebaño. Y aun de entre ustedes mismos\, surgirán hombres que tratarán de arrastrar a los discípulos con doctrinas perniciosas. \nVelen\, entonces\, y recuerden que durante tres años\, de noche y de día\, no he cesado de aconsejar con lágrimas a cada uno de ustedes. \nAhora los encomiendo al Señor y a la Palabra de su gracia\, que tiene poder para construir el edificio y darles la parte de la herencia que les corresponde\, con todos los que han sido santificados. \nEn cuanto a mí\, no he deseado ni plata ni oro ni los bienes de nadie. Ustedes saben que con mis propias manos he atendido a mis necesidades y a las de mis compañeros. De todas las maneras posibles\, les he mostrado que así\, trabajando duramente\, se debe ayudar a los débiles\, y que es preciso recordar las palabras del Señor Jesús: “La felicidad está más en dar que en recibir”. \nDespués de decirles esto\, se arrodilló y oró junto a ellos. Todos se pusieron a llorar\, abrazaron a Pablo y lo besaron afectuosamente\, apenados sobre todo porque les había dicho que ya no volverían a verlo. Después lo acompañaron hasta el barco. \nSALMO RESPONSORIAL      67\, 29-30. 33-36c \nR/. ¡Pueblos de la tierra\, canten al Señor! \nTu Dios ha desplegado tu poder: ¡sé fuerte\, Dios\, Tú que has actuado por nosotros! A causa de tu Templo\, que está en Jerusalén\, los reyes te presentarán tributo. \n¡Canten al Señor\, reinos de la tierra\, entonen un himno al Señor\, al que cabalga por el cielo\, por el cielo antiquísimo! \nÉl hace oír su voz poderosa\, ¡reconozcan el poder del Señor! Su majestad brilla sobre Israel y su poder\, sobre las nubes. \n\nEVANGELIO\n\nACLAMACIÓN AL EVANGELIO    Cf. Jn 17\, 17ba \nAleluya. \nTu palabra\, Señor\, es la Verdad; conságranos en la verdad. Aleluya. \nEVANGELIO \nQue sean uno\, como nosotros. \n+Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan    17\, 1b. 11b-19 \nA la Hora de pasar de este mundo al Padre\, Jesús levantó los ojos al cielo\, y oró diciendo: \nPadre santo\, cuídalos en tu Nombre que me diste para que sean uno\, como nosotros. \nMientras estaba con ellos\, Yo los cuidaba en tu Nombre que me diste; los protegía y no se perdió ninguno de ellos\, excepto el que debía perderse\, para que se cumpliera la Escritura.  Pero ahora voy a ti\, y digo esto estando en el mundo\, para que mi gozo sea el de ellos y su gozo sea perfecto. \nYo les comuniqué tu palabra\, y el mundo los odió porque ellos no son del mundo\, como tampoco Yo soy del mundo. No te pido que los saques del mundo\, sino que los preserves del Maligno. \nEllos no son del mundo\, como tampoco Yo soy del mundo. Conságralos en la verdad: tu palabra es verdad. \nAsí como Tú me enviaste al mundo\, Yo también los envío al mundo. Por ellos me consagro\, para que también ellos sean consagrados en la verdad. \nLa reflexión del padre Adalberto Sierra \nPara realizar el designio de Dios y cumplir cabalmente la misión no es suficiente con ostentar el currículo de persona decente y honrada; tampoco bastan el trabajo esforzado y la disposición a darlo todo\, incluso la propia vida (cf. 1Cor 13\,3). Es necesaria la apertura al Espíritu Santo por encima de los propios planes\, por muy generosos que estos le parezcan a uno mismo\, para dar la genuina adhesión al designio de Dios. Muchos esfuerzos apostólicos son vanos por eso.\nLa unidad de la que habla Jesús en el evangelio de Juan no es un concepto abstracto. De hecho\, él la formula de manera concreta\, concreción que se expresa en la lengua griega con el género neutro (τόἕν). Esta unidad\, a su vez\, se compone de unicidades («un solo rebaño\, un solo pastor»: 10\,16)\, como la unidad que se da entre varón y mujer (cf. Gen 2\,24: «… los dos una sola carne»). Dios es «uno» (Deu 6\,4)\, su Hijo es «Unigénito» (1\,18) y los dos son «uno» (10\,30). Así también «los hijos de Dios» (11\,52). El agente de esta unidad es el Espíritu Santo\, que procede del Padre (cf. 15\,25) y del Hijo muerto y resucitado (cf. 7\,37-39; 20\,22).\nEl evangelista expresa qué espera Jesús de sus discípulos y qué le pide al Padre para ellos:\n• Espera que ese «uno» que el Padre le dio (cf. 5\,37.39; 10\,29) rompa con los valores del mundo y sea «uno» como lo son Jesús y el Padre.\n• Pide que los consagre\, como a él –con el don del Espíritu Santo– para que ellos se consagren\, como él\, al prolongar en el mundo su misión regeneradora\, liberadora y salvadora. \n1. Primera lectura (Hch 20\,28-38).\nEn realidad\, la tercera parte del discurso de Pablo la reparte el leccionario entre ayer y hoy. Ayer se leyeron los versículos 25-27 y hoy se comienza con los versículos 28-31. A diferencia de la de Corinto\, la comunidad de Éfeso está estructurada a la manera judía. El grupo del Espíritu Santo («nosotros») continúa ausente de la escena.\nProseguimos la tercera parte del discurso\, en la que Pablo se despide de la comunidad. Declara él su seguridad de no volver a Asia\, su inocencia con respecto del futuro de todos porque ha anunciado íntegro del proyecto de Dios. Primero pone el «rebaño» en manos de los responsables\, a quienes el Espíritu Santo ha puesto como guardianes y pastores. En el v. 28\, el «textus receptus» habla de «la Iglesia de Dios»\, en tanto que el Códice Beza –más coherentemente– se refiere a «la Iglesia del Señor»\, permitiendo entender más claramente la mención de «su propia sangre» en relación con Jesús. Enseguida\, pensando en la posibilidad de los falsos profetas («lobos»)\, Pablo decide hacerles recomendaciones a dichos pastores\, previniéndolos contra estos falsos profetas\, tanto de fuera como de dentro.\nEn la cuarta parte encomienda la comunidad a Dios\, que puede garantizar su futuro. Como está haciendo una colecta\, manifiesta carecer de ambiciones de riquezas\, y exhorta al trabajo solidario y bienhechor citando un «dicho» de Jesús («Hay más dicha en dar que en recibir»)\, dicho que no figura en los escritos de los evangelistas\, pero pese a esto es considerado por los estudiosos como auténtico del Señor (cf. v. 35).\nPor último\, Pablo se despide muy emotivamente\, pero no hay reacción alguna por parte de los responsables de la comunidad de Éfeso\, la comunidad cuyos profetas se oponían a ese viaje de Pablo a Jerusalén. Es como si los «responsables» de la comunidad de Éfeso no estuvieran allí\, lo mismo que tampoco se percibe la presencia del grupo del Espíritu («nosotros»). La impresión que queda es que hay mucha efusión del sentimiento\, pero casi ningún discernimiento espiritual. No hay quien se oponga a que Pablo haga ese viaje que el Espíritu Santo\, por medio de profetas cristianos\, ha venido desaconsejando. Pablo insiste en realizar la misión a su manera y no según le indica el Espíritu. Por eso aparece sin el apoyo de la comunidad\, que se muestra con la ausencia del grupo del Espíritu («nosotros»). \n2. Evangelio (Jn 17\,11b-19).\nEl Padre\, santo y santificador\, por medio del Espíritu saca a los discípulos del mundo y los une a sí mismo para introducirlos en su reino\, en donde forman un todo por la unidad en el amor\, como la de Jesús con él\, ellos dan testimonio de la alternativa de Jesús.\nMientras Jesús estaba con ellos\, él los mantuvo unidos al Padre. Solo uno se resistió al amor y se perdió. Pero\, cuando él parta\, ellos requerirán un apoyo\, y ese se los dará la alegría de Jesús\, que es la alegría del fruto (cf. 15\,11: la maduración personal y la formación de comunidades de fe)\, o sea\, la dicha de ver realizado el designio divino en la historia humana\, dicha que los encamina a su realización personal\, y conduce la historia a su meta.\nJesús ruega por ellos porque\, tras haber escuchado y aceptado su mensaje\, se han «salido» del mundo\, y\, por eso\, el mundo los odia. Pero esta «salida» (éxodo) no es local\, sino espiritual; ellos permanecen en el mundo\, y están acechados por él y expuestos a su influjo. Ese influjo los puede pervertir\, por eso ahora él llama «el Perverso» (ὁ πονηρός) al que antes había sido llamado «el Enemigo» (13\,2)\, «Satanás» (13\,27)\, el que inspira el modo de actuar propio del mundo. Ceder a la ambición egoísta encaminaría a los discípulos a volverse cómplices del «pecado del mundo» (opresión\, explotación y humillación del hombre). Sería convertirse en traidores como Judas.\nTanto él como los suyos han roto con el mundo para convertirse en alternativa. Por eso le pide al Padre que los «consagre» (o santifique) como lo consagró a él para la misión (cf. 10\,36). Y tal consagración se realiza por el Espíritu Santo y santificador\, que consagra en la «verdad» (o en la realidad) misma de Dios\, que es su amor universal\, gratuito y fiel. Cada discípulo lleva a término su consagración\, como él lo hace\, por la entrega libre de sí mismo hasta la muerte\, muerte que hace visible el Espíritu («la gloria») y hace posible la consagración de los discípulos. \nLa «santidad» cristiana consiste en una «consagración» que se manifiesta de dos maneras:\n1. Por la fe dada a Jesús\, el ser humano acepta el amor de Dios manifestado en la cruz\, «se deja» amar y perdonar por ese amor\, y\, en respuesta a esa aceptación\, el Padre y el Hijo le manifiestan su amor dándole el Espíritu Santo. Así el ser humano «entra» en la esfera divina (en «el reino de Dios»)\, es decir\, es «consagrado» por el Padre\, quien lo hace «hijo» como Jesús\, y así comienza a vivir y a convivir de una manera radicalmente nueva\, impulsado por el Espíritu Santo.\n2. Esa vida nueva que impulsa a convivir también de una nueva manera\, no se detiene en el mero respeto por los otros\, sino que «se da» a sí mismo con la libertad de amar que desata el Espíritu. Y entonces el ser humano desarrolla su libertad siendo cada vez más desprendido y generoso en sus relaciones de convivencia\, dedicando su vida al servicio de los demás\, es decir\, «se consagra» al servicio de la humanidad amando como Jesús. Y así es como se configura con él.\nJesús le pide al Padre que capacite a los discípulos con el don del Espíritu para que ellos realicen y prolonguen en el mundo su entrega de amor. Ese es el «sacrificio» de Cristo y de la comunidad cristiana. Esto es lo que conmemoramos en la celebración de la eucaristía\, y es a lo que cada uno se compromete comiendo del pan y bebiendo de la copa a la mesa del Señor.
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SUMMARY:Jueves de la séptima semana de Pascua / Santos Marcelino y Pedro\, mártires
DESCRIPTION:PRIMERA LECTURA \nTendrás que dar testimonio de mí\, también en Roma. \nLectura de los Hechos de los Apóstoles  22\, 30; 23\, 6-11 \nQueriendo saber con exactitud de qué acusaban los judíos a Pablo\, el tribuno mandó quitarle las cadenas\, y convocando a los sumos sacerdotes y a todo el Sanedrín\, hizo comparecer a Pablo delante de ellos. \nPablo\, sabiendo que había dos partidos\, el de los saduceos y el de los fariseos\, exclamó en medio del Sanedrín: “Hermanos\, yo soy fariseo\, hijo de fariseos\, y ahora me están juzgando a causa de nuestra esperanza en la resurrección de los muertos”. \nApenas pronunció estas palabras\, surgió una disputa entre fariseos y saduceos\, y la asamblea se dividió. Porque los saduceos niegan la resurrección y la existencia de los ángeles y de los espíritus; los fariseos\, por el contrario\, admiten una y otra cosa. \nSe produjo un griterío\, y algunos escribas del partido de los fariseos se pusieron de pie y protestaron enérgicamente: “Nosotros no encontramos nada de malo en este hombre. ¿Y si le hubiera hablado algún espíritu o un ángel … ?” \nComo la disputa se hacía cada vez más violenta\, el tribuno\, temiendo por la integridad de Pablo\, mandó descender a los soldados para que lo sacaran de allí y lo llevaran de nuevo a la fortaleza. \nA la noche siguiente\, el Señor se apareció a Pablo y le dijo: “Ánimo\, así como has dado testimonio de mí en Jerusalén\, también tendrás que darlo en Roma”. \nSALMO RESPONSORIAL      15\, 1-2a. 5. 7-11 \nR/. ¡Protégeme\, Dios mío\, porque me refugio en ti! \nProtégeme\, Dios mío\, porque me refugio en ti.  Yo digo al Señor: “Señor\, Tú eres mi bien”. El Señor es la parte de mi herencia y mi cáliz\, ¡Tú decides mi suerte! \nBendeciré al Señor que me aconseja\, ¡hasta de noche me instruye mi conciencia! Tengo siempre presente al Señor: Él está a mi lado\, nunca vacilaré. \nPor eso mi corazón se alegra\, se regocijan mis entrañas y todo mi ser descansa seguro: porque no me entregarás a la Muerte ni dejarás que tu amigo vea el sepulcro. \nMe harás conocer el camino de la vida\, saciándome de gozo en tu presencia\, de felicidad eterna a tu derecha. \n\nEVANGELIO\n\nACLAMACIÓN AL EVANGELIO    Jn 17\, 21 \nAleluya.  \n“Que todos sean uno\, como Tú\, Padre\, estás en mí y Yo en ti\, para que el mundo crea que Tú me enviaste”\, dice el Señor. Aleluya. \nEVANGELIO \nQue sean perfectamente uno. \n+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan     17\, 1b. 20-26 \nA la Hora de pasar de este mundo al Padre\, Jesús levantó los ojos al cielo\, y oró diciendo: \nPadre santo\, no ruego solamente por ellos\, sino también por los que\, gracias a su palabra\, creerán en mí. \nQue todos sean uno: como Tú\, Padre\, estás en mí y Yo en ti\, que también ellos sean uno en nosotros\, para que el mundo crea que Tú me enviaste. \nYo les he dado la gloria que Tú me diste\, para que sean uno\, como nosotros somos uno -Yo en ellos y Tú en mí- para que sean perfectamente uno y el mundo conozca que Tú me has enviado\, y que los has amado a ellos como me amaste a mí. \nPadre\, quiero que los que Tú me diste estén conmigo donde Yo esté\, para que contemplen la gloria que me has dado\, porque ya me amabas antes de la creación del mundo. \nPadre justo\, el mundo no te ha conocido\, pero Yo te conocí\, y ellos reconocieron que Tú me enviaste. \nLes di a conocer tu Nombre\, y se lo seguiré dando a conocer\, para que el amor con que Tú me amaste esté en ellos\, y Yo también esté en ellos. \nLa reflexión del padre Adalberto Sierra \nCuando se dijo que «el Señor nuestro Dios es solamente uno» (hebreo\, אֶחָד; griego\, εἷς: Deu 6\,4)\, no solo se declaró la unicidad de Dios\, sino también su contraposición a los ídolos (los pueblos paganos eran politeístas); así que ese atributo afirma también la «verdad» de Dios\, «verdad» que se manifiesta en su fidelidad a sus promesas\, las cuales se concretan en el don del Espíritu Santo por medio de Jesús crucificado y resucitado (cf. Jn 7\,39). Que los discípulos también sean «uno» con el Padre y con el Hijo –y como el Padre con el Hijo– explica que el Espíritu Santo resida en la comunidad y desde ella se manifieste como irradiación de la gloria del Padre y del Hijo.\n1. Desenlace de los planes de Pablo.\n• Suspicacia de los judeocristianos en su contra.\n• Retorno de Pablo al judaísmo fariseo.\n• Ocultación de su condición de discípulo de Jesús.\n2. Final de la oración de Jesús.\n• Petición de Jesús por sus discípulos del futuro: la unidad-identificación\, según el modelo de la que se da entre él y el Padre\, es sello inconfundible del designio divino.\n• La fe del mundo (la humanidad) en él como enviado de Dios\, y en el amor del Padre: fruto de esa unidad-identificación de los discípulos en el Espíritu («gloria»).\n• Conclusión: pide al Padre\, que es justo y que hace justo al hombre\, que les dé a sus discípulos la experiencia de su amor como desde siempre se la ha dado a él. \n1. Primera lectura (Hch 22\,30; 23\,6-11).\nLlegamos al nudo de la cuestión. Lucas plantea la ida de Pablo a Jerusalén en paralelo antitético con la subida de Jesús a esa misma ciudad. Jesús hizo tres avisos de que iba a padecer en manos de sus enemigos\, porque así cumplía él el designio del Padre\, que consiste en entregarse para dar testimonio del amor divino (cf. Lc 9\,22.44s; 18\,31-33); Pablo\, en cambio\, recibió tres avisos de parte del Espíritu Santo para que no subiera a Jerusalén\, porque eso no correspondía al designio de Dios (cf. 20\,23; 21\,4.10s).\nNo obstante\, él subió\, y al llegar a esa ciudad fue recibido con cierta displicencia\, debido a su predicación algo distante de la Ley. Santiago y los responsables («presbíteros») de la iglesia local le informaron que había muchos «creyentes» entre los judíos\, pero que todos seguían siendo fervientes partidarios de la Ley; al mismo tiempo le advirtieron que todos estaban informados de que Pablo –según decían los judíos en el extranjero– enseñaba a los judíos a renegar de Moisés y de la Ley\, diciendo que no se circuncidaran ni circuncidaran a sus hijos\, ni observaran las tradiciones heredadas de los mayores. Se percibe la amenaza de que todos se iban a enterar de eso apenas se supiera que él estaba en Jerusalén. Así que le propusieron aparecer como judío observante apadrinando a unos judíos que iban a hacer voto de nazireato y que pagara los costos del voto. Pablo se quebrantó\, cedió a esa propuesta y desvió el dinero de la colecta que había hecho para los pobres de la Iglesia de Jerusalén destinándolo al costoso ritual de purificación en el templo. Pero esto no arrojó el resultado esperado.\nApenas lo identificaron en el templo\, lo acusaron de haber introducido paganos a ese lugar\, cosa que no era cierta\, aunque él hubiera andado en compañía de extranjeros (cristianos) en la ciudad. Lo arrestaron y lo condujeron a un cuartel\, donde él se declaró vecino de Tarso y judío\, y solicitó permiso para hablarles a los judíos\, hacer su «defensa» (contra lo indicado por Jesús: cf. Lc 12\,11; 21\,14). Primero\, se declaró judío\, narró su conversión\, y\, después\, se declaró judío y fariseo\, y reclamó que lo juzgaran como fariseo. Él quería lograr la conversión masiva de los judíos –que Jesús no había logrado–\, pero la verdad es que se mostró muy inferior al maestro: primero imitó la arrogancia de Pedro\, y luego renegó de su condición de cristiano. Y así como la triple negación de Pedro recibió en respuesta la mirada compasiva del Señor (cf. Lc 22\,61-62)\, a la triple negación de Pablo acude el Señor en su ayuda animándolo\, para que declare en Roma lo mismo que declaró en Jerusalén: el mandato que él le dio de dirigirse a los paganos (cf. 22\,17-18.21). \n2. Evangelio (Jn 17\,20-26).\nSeguro de que su obra perdurará\, Jesús pide enseguida por sus futuros discípulos\, los que le van a dar su adhesión a él a través del mensaje de los discípulos. Y aquí se observa una clave de esa continuación: la apropiación del mensaje. No se puede prolongar la obra de Jesús sin apropiarse del mensaje que él transmite.\n• Originalmente\, el mensaje se presenta como propio del Padre (cf. 6\,7).\n• Jesús se lo apropia encarnándolo para transmitirlo («mi mensaje»: 14\,23).\n• Los discípulos lo proponen como suyo propio («su mensaje»: 17\,20).\nLa asimilación y apropiación del mensaje es una experiencia que se transmite con la identificación del testigo mismo. No es una simple doctrina que se aprende y luego se enseña teóricamente.\n2.1. Para que el mundo crea…\nLa unidad es a la vez expresión de la fe de los discípulos que muestran en ella la unidad entre el Padre y el Hijo y expresión del amor que produce esa unidad. Dios no se hace manifiesto por la formulación de una doctrina\, sino por la comprobación de la unidad entre los discípulos de Jesús. Esa unidad es la que puede provocar la fe de la humanidad en Jesús como enviado de Dios. La fe\, pues\, es una adhesión a su persona en razón del firme vínculo de amor entre los discípulos.\n2.2. Para que el mundo conozca…\nLa «gloria» que él recibe del Padre (cf. 1\,14) los hace uno; esa misma gloria\, al perfeccionar esa unidad entre los discípulos\, sirve para que el mundo conozca por experiencia la raíz de dicha unidad: el amor del Padre a Jesús y a los discípulos. La gloria y el amor se intercambian porque son una misma realidad. El Espíritu Santo manifiesta la gloria de Dios infundiendo el amor en el corazón de los discípulos y haciéndolos capaces de amar como el Padre y él los aman (cf. 15\,9).\nFinalmente\, la oración concluye con la formulación de su deseo con la libertad propia del Hijo. «Estar con él» denota que hereden con él la misma condición de hijos; «contemplar su gloria» es experimentar su amor y amar como él. Así ellos podrán ser presencia suya en el mundo a favor de la humanidad de todos los tiempos. \nLa evangelización pretende unir en un solo pueblo de Dios a todas las naciones de la tierra. Esta unidad se logra por la manifestación de la gloria de Dios\, que se da en la vida\, en la obra y en el mensaje de Jesús\, y que se prolonga por los discípulos que viven el mandamiento nuevo a fin de que todos conozcan lo que significa ser discípulo de Jesús (cf. Jn 13\,31-32.34-35). No se trata de un burdo proselitismo para ganar adeptos a cualquier precio\, incluso al precio de renunciar a la propia identidad como discípulo del Señor\, diluyéndose en un sincretismo complaciente.\nLa comunidad cristiana será el nuevo santuario\, y ella es responsable de que se realice el designio de Dios a lo largo de la historia y en lo ancho de la tierra. Los discípulos han de dar testimonio de un Dios que es generoso y total don de sí mismo\, para hacerlo creíble.\nEn la celebración de la eucaristía cada comunidad de discípulos experimenta vivamente ese don y se compromete con libertad y alegría a prolongarlo incesantemente en el espacio y en el tiempo. La unidad entre sus miembros es decisiva para la efectividad de ese testimonio
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SUMMARY:Viernes de la séptima semana de Pascua / San Carlos Lwanga y compañeros\, mártires
DESCRIPTION:PRIMERA LECTURA \nJesús que murió y que Pablo asegura que vive. \nLectura de los Hechos de los Apóstoles     25\, 13b-21 \nEl rey Agripa y Berenice llegaron a Cesarea y fueron a saludar a Festo. Como ellos permanecieron varios días\, Festo expuso al rey el caso de Pablo\, diciéndole: \n“Félix ha dejado a un prisionero\, y durante mi estadía en Jerusalén\, los sumos sacerdotes y los ancianos de los judíos\, presentaron quejas pidiendo su condena. Yo les respondí que los romanos no tienen la costumbre de entregar a un hombre antes de enfrentarlo con sus acusadores y darle la oportunidad de defenderse. \nEllos vinieron aquí\, y sin ninguna demora\, me senté en el tribunal e hice comparecer a ese hombre al día siguiente. Pero cuando se presentaron los acusadores\, éstos no alegaron contra él ninguno de los cargos que yo sospechaba. Lo que había entre ellos eran no sé qué discusiones sobre su religión\, y sobre un tal Jesús que murió y que Pablo asegura que vive. \nNo sabiendo bien qué partido tomar en un asunto de esta índole le pregunté a Pablo si quería ir a Jerusalén para ser juzgado allí. Pero como éste apeló al juicio de Su Majestad imperial\, yo ordené que lo dejaran bajo custodia hasta que lo enviara al Emperador”. \nSALMO RESPONSORIAL    102\, 1-2. 11-12. 19-20ab \nR/. ¡El Señor tiene su trono en el cielo! \nBendice al Señor\, alma mía\, que todo mi ser bendiga a su santo Nombre; bendice al Señor\, alma mía\, y nunca olvides sus beneficios. \nCuanto se alza el cielo sobre la tierra\, así de inmenso es su amor por los que lo temen; cuanto dista el oriente del occidente\, así aparta de nosotros nuestros pecados. \nEl Señor puso su trono en el cielo\, y su realeza gobierna el universo. ¡Bendigan al Señor\, todos sus ángeles\, los fuertes guerreros que cumplen sus órdenes! \n\nEVANGELIO\n\nACLAMACIÓN AL EVANGELIO     Jn 14\, 26 \nAleluya. \nEl Espíritu Santo les enseñará todo y les recordará lo que les he dicho. Aleluya. \nEVANGELIO \nApacienta mis corderos\, apacienta mis ovejas. \n+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan   21\, 1. 15-19 \nHabiéndose aparecido Jesús resucitado a sus discípulos\, después de comer\, Jesús dijo a Simón Pedro: “Simón\, hijo de Juan\, ¿me amas más que éstos?” \nÉl le respondió: “Sí\, Señor\, Tú sabes que te quiero”. \nJesús le dijo: “Apacienta mis corderos”. \nLe volvió a decir por segunda vez: “Simón\, hijo de Juan\, ¿me amas?” \nÉl le respondió: “Sí\, Señor\, sabes que te quiero”. Jesús le dijo: “Apacienta mis ovejas”. \nLe preguntó por tercera vez: “Simón\, hijo de Juan\, ¿me quieres?” \nPedro se entristeció de que por tercera vez le preguntara si lo quería\, y le dijo: “Señor\, Tú lo sabes todo; sabes que te quiero”. \nJesús le dijo: “Apacienta mis ovejas. \nTe aseguro que cuando eras joven\, tú mismo te vestías e ibas a donde querías. Pero cuando seas viejo\, extenderás tus brazos\, y otro te atará y te llevará a donde no quieras”. \nDe esta manera\, indicaba con qué muerte Pedro debía glorificar a Dios. Y después de hablar así\, le dijo: “Sígueme”. \nLa reflexión del padre Adalberto Sierra \nLas familias de los reyes eran de costumbres sexuales nada convencionales. Herodes Antipas ya había tomado por esposa a la mujer de su hermano Filipo (cf. Lc 3\,1.19)\, ahora Herodes Agripa\, biznieto de Herodes el Grande (cf. Lc 1\,5) tomó por mujer a su hermana Berenice. Este es aquel ante quien Pablo expone su defensa. El discernimiento del designio de Dios se hace a menudo en circunstancias aparentemente adversas\, que\, por contraste\, permiten ver con mayor claridad. Eso es lo que acontece con Pablo.\nLa unidad del discípulo con Jesús y con el Padre requiere la sintonía espiritual\, es decir\, «la unidad que crea el Espíritu» (Efe 4\,3)\, el amor\, que se manifiesta de dos modos: identificación y entrega. Cuando Jesús dice: «yo y el Padre somos uno» (Jn 10\,30) se refiere a la identificación del Hijo en relación con su Padre (cf. Jn 5\,19-20); y cuando dice: «yo estoy en el Padre y el Padre en mí» (Jn 14\,10)\, aludiendo a su mensaje y a sus obras\, se refiere a la entrega del Padre a través de su Hijo. Ese mismo amor une al discípulo con Jesús\, su Maestro. \n1. Primera lectura (Hch 25\, 13b-21).\nComo los judíos intentaban matar a Pablo\, el comandante romano Lisias lo sacó de Jerusalén y lo llevó a Cesarea\, sede de la máxima autoridad romana en Judea\, y allí se prosiguió el juicio en contra de Pablo\, que fue retenido en la cárcel por el gobernador Félix\, y luego por Porcio Festo\, «para congraciarse con los judíos». Acorralado\, Pablo apeló al César (cf. 23\,12-25\,12\, omitido).\nPablo ha venido tomando conciencia\, cada vez con más claridad\, de que su misión es evangelizar a los paganos\, y que son ellos los que lo van a librar de la hostilidad de los suyos. Esto es lo que significa su apelación al César: pone la suerte de la misión en manos de los paganos. Cuando\, en ocasión de sus cumpleaños\, el rey Agripa y Berenice fueron a felicitar al gobernador\, este expuso el caso de Pablo al rey. Hay que notar la forma como Festo sintetiza el asunto:\n1. Se trataba de controversias judías acerca de su propia religión (que es la misma de Agripa y de su hermana-esposa Berenice). Además de señalar el aspecto polémico\, el término que utiliza para «religión» (griego δεισιδαιμονία)\, que significa «temor a los demonios»\, revela la concepción que el gobernador romano tiene de la religión.\n2. «Un tal Jesús que había muerto\, pero que Pablo insistía en que estaba vivo». A ojos del pagano\, Jesús no aparece en primer lugar\, sino la «religión». No resalta el énfasis en el testimonio a favor de la persona de Jesús\, sino en la disputa sobre el hecho de la resurrección. El gobernador quedó perdido en semejante discusión\, indicio de que no recibió claramente el mensaje. Por lo mismo\, la fe se le hizo completamente inaccesible.\n3. En razón de su perplejidad\, Festo decidió darle al asunto el manejo judicial que consideraba de su competencia\, y\, en ese mismo plano\, Pablo optó por el manejo jurídico según las leyes del imperio y\, como ciudadano romano (distanciándose de la Ley y de su pueblo)\, y apeló al César\, a lo que tenía derecho como ciudadano. Y así estaban las cosas hasta la visita de Herodes. \n2. Evangelio (Jn 21\,1a.15-19).\nDespués de la comida juntos\, que significa la cena eucarística\, Jesús entabla un diálogo con Pedro para curarlo de su afán protagonista\, de su concepción del Mesías\, y de su modo de entender la salvación. Así lo capacita para el seguimiento y para la evangelización y la pastoral. La misión no depende de iniciativas más o menos espontáneas y de cálculos humanos\, sino de la adhesión por amor a Jesús y de la fidelidad a él como amigo (igual)\, en un constante proceso de identificación.\nJesús lo llama Simón de Juan: él era discípulo de Juan\, había roto con la sociedad judía\, pero no prestó oídos al testimonio de Juan respecto de Jesús. Él estaba dispuesto a aceptar un Mesías de poder\, no de amor\, y por eso renegó de Jesús cuando vio que él se entregó a servir hasta dar su vida por todos. Él pretendía descollar en medio del grupo\, ahora Jesús lo enfrenta con su propia actitud delante de los demás. Pedro sabe que no puede mantener esa actitud\, porque fue el único que lo negó. Él reconoce que su pretensión de singularidad carece de todo fundamento.\nJesús le pregunta si lo ama (ἀγαπάω)\, y él le responde que lo quiere (φιλέω): se declara su amigo. Jesús le propone una prueba: procurar la vida de los demás\, comenzando por los más pequeños («corderos»). Es importante señalar que Jesús lo encarga de sus corderos\, sin limitación de época (cf. 10\,16). Esto equivale a pescar echando la red a la derecha de la barca (cf. 21\,6).\nLa segunda vez\, le repite y concreta la pregunta –porque ya no lo compara con los otros– y la respuesta de Pedro es la misma: se declara su amigo y se remite a su saber. Ahora varía la prueba que Jesús le propone: «pastorear» significa dar la vida por sus «ovejas»\, refiriéndose a los adultos\, tanto de Israel como de otros pueblos (como los «peces grandes»: cf. 21\,11). Así debe superar el miedo a la muerte y el nacionalismo excluyente.\nLa tercera vez\, Jesús asume las palabras de Pedro y le pregunta «¿me quieres»? Él se entristece\, porque ser su amigo significa renunciar al concepto del Mesías de poder\, al afán de superioridad\, y a la salvación forzada (cf. 13\,6-10). Esta es la primera vez que se usa el sobrenombre «Pedro» en este episodio\, indicio de que la obstinación de Simón está en juego. Él admite que Jesús lo conoce mejor que lo que él se conoce a sí mismo (cf. 2\,24-25)\, y que Jesús sabe que lo quiere. La prueba que Jesús le propone ahora es una síntesis de las dos anteriores: «apacienta»\, de la primera\, y «mis ovejas»\, de la segunda; de esta forma\, los abarca a todos.\nFinalmente\, le anuncia que dará su vida en la cruz («extenderás los brazos»); y entonces\, sabiendo que eso es lo que le espera\, tendrá que renunciar a todo afán de protagonismo\, aceptar al Mesías entregado y comprobar que la salvación no es por la vía del poder\, sino por la entrega de amor. Su vida terrena concluirá con un suplicio impuesto\, que él aceptará como Jesús aceptó el suyo (cf. 12\,33). Así resplandecerá en él la gloria de Dios.\nAhora está listo para el seguimiento (cf. 13\,36). Y Jesús lo invita: «Sígueme». \nDos interrogantes\, para examinar nuestra «pesca» por la transmisión del mensaje:\n1. ¿Es transmisión de una religión plagada de temores a unos supuestos «dioses» («demonios») que reclaman sacrificios humanos? Eso legitimaría los fanatismos de cuño religioso.\n2. ¿Es divulgación de una doctrina de la cual habría que convencer a los demás y cuya custodia exigiría sometimiento sin análisis? Eso legitimaría la pasividad que despersonaliza.\nDos más\, para examinar nuestra «pastoral»\, por el apacentamiento y el pastoreo:\n1. ¿Tiene como fundamento el amor a Jesús\, Mesías crucificado y resucitado?\, ¿o es una iniciativa individual o grupal desvinculada del Señor\, de su obra o de su mensaje?\n2. ¿Privilegia a los últimos («corderos») con el propósito de llevarlos a su plena madurez\, y busca el pleno desarrollo de todos\, como manifestación de amor al Señor y de amistad con él?\nTambién a nosotros\, en la eucaristía\, el Señor quiere capacitarnos para el auténtico discipulado\, para el auténtico seguimiento. Abandonando todo afán de protagonismo\, aceptando al Mesías entregado\, y dedicándonos a salvar\, es decir\, a dar vida por amor\, y no a dominar\, realizaremos nuestra misión como fruto de nuestra comunión con el Señor.
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SUMMARY:Sábado de la séptima semana de Pascua
DESCRIPTION:PRIMERA LECTURA \nVivió en Roma\, predicando el Reino de Dios. \nLectura de los Hechos de los Apóstoles  28\, 16-20. 30-31 \nCuando llegamos a Roma\, Pablo recibió autorización para alojarse en una casa particular con un soldado que lo custodiara. \nTres días después convocó a los judíos principales\, y cuando se reunieron les dijo: “Hermanos\, sin haber hecho nada contra el pueblo ni contra las costumbres de nuestros padres\, fui arrestado en Jerusalén y puesto en manos de los romanos. Después de interrogarme\, quisieron dejarme en libertad\, porque no encontraban en mí nada que mereciera la muerte; pero ante la oposición de los judíos\, me vi obligado a apelar al Emperador\, sin querer por esto acusar en nada a mi pueblo. Por eso he querido verlos y hablarles\, ya que a causa de la esperanza de Israel llevo estas cadenas”. \nPablo vivió dos años enteros por sus propios medios\, recibiendo a todos los que querían verlo\, proclamando el Reino de Dios\, y enseñando con toda libertad y sin encontrar ningún obstáculo\, lo concerniente al Señor Jesucristo. \nSALMO RESPONSORIAL    10\, 4-5. 7 \nR/. ¡Los que son rectos verán tu rostro\, Señor! \nEl Señor está en su santo Templo\, el Señor tiene su trono en el cielo. Sus ojos observan el mundo\, sus pupilas examinan a los hombres. \nEl Señor examina al justo y al culpable\, y odia al que ama la violencia. Porque el Señor es justo y ama la justicia\, y los que son rectos verán su rostro. \n\nEVANGELIO\n\nACLAMACIÓN AL EVANGELIO      Cf. Jn 16\, 7. 13 \nAleluya. \n“Les enviaré el Espíritu de la verdad; Él les hará conocer toda la verdad”\, dice el Señor. Aleluya. \nEVANGELIO \nEste mismo discípulo ha escrito estas cosas\, y su testimonio es verdadero. \n+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan     21\, 19-25 \nJesús resucitado había anunciado con qué muerte Pedro debía glorificar a Dios. \nPedro\, volviéndose\, vio que lo seguía el discípulo al que Jesús amaba\, el mismo que durante la Cena se había reclinado sobre Jesús y le había preguntado: “Señor\, ¿quién es el que te va a entregar?” \nCuando Pedro lo vio\, preguntó a Jesús: “Señor\, ¿y que será de éste?” \nJesús le respondió: “Si Yo quiero que él quede hasta mi venida\, ¿qué te importa? Tú sígueme”. \nEntonces se divulgó entre los hermanos el rumor de que aquel discípulo no moriría\, pero Jesús no había dicho a Pedro: “Él no morirá”\, sino: “Si yo quiero que él quede hasta mi venida\, ¿qué te importa?” \nEste mismo discípulo es el que da testimonio de estas cosas y el que las ha escrito\, y sabemos que su testimonio es verdadero. \nJesús hizo también muchas otras cosas. Si se las relatara detalladamente\, pienso que no bastaría todo el mundo para contener los libros que se escribirían. \nLa reflexión del padre Adalberto Sierra \nFinalmente\, llegamos con Lucas a la culminación del proceso de conversión de Pablo\, y damos por terminada su narración. El libro muestra cómo se expandió la buena noticia por el mundo hasta entonces conocido y con una apertura universal. Nos deja la sensación de que\, cuando hay buena fe\, aunque haya inconscientes resistencias internas al Espíritu Santo\, el Señor Jesús jamás abandona a los suyos. Él completa la buena «obra» que comenzó.\nJesús conduce a Pedro hasta la disposición del auténtico seguimiento\, tras un lento y tormentoso proceso por parte del discípulo\, que desde el principio fue reconocido por el maestro como un hombre obstinado (cf. Jn 1\,42). Jesús transforma la obstinación en firmeza y fidelidad. Así nos permite esperar la reacción positiva de los que inicialmente pueden parecer recalcitrantes. Y\, ante todo\, nos asegura que el Señor es paciente y comprensivo también con nosotros\, sus testigos.\nLa unidad del discípulo con Jesús se manifiesta\, también\, en el hecho de caminar juntos\, recorrer el mismo «camino»\, que es Jesús en persona (cf. 14\,6). Él es «el camino» porque\, al entregar el Espíritu comunica la verdad liberadora del Padre (cf. 8\,32) y su amor salvador (cf. 3\,16)\, dando así testimonio de que él cumple la promesa del Padre\, cumplimiento que el discípulo prolonga. \n1. Primera lectura (Hch 28\,16-20.30-31).\nCon el fin de quedar bien\, Festo desfiguró los hechos ante el rey Agripa\, pero\, de paso\, dejó ver el rechazo generalizado de Pablo por parte de sus connacionales. También él afirmó la inocencia de Pablo (cf. 23\,29; 26\,26s con Lc 23\,4). Ante Agripa\, Pablo ensayó su tercera apología (cf. 22\,1; 24\,10) y relató por tercera vez su vocación y su misión. Al final del juicio\, quedó patente su inocencia\, pero\, de todos modos\, había que conducirlo a Roma\, porque él así lo había pedido. Luego vino la narración de su viaje a Roma (cf. 25\,21-28\,15\, omitido).\nA su llegada a Roma\, salió de escena definitivamente el grupo del Espíritu («nosotros») como lo había hecho antes el ángel liberador con respecto de Pedro (cf. Hch 12\,10). Pablo mandó llamar a los jefes judíos e intentó ganárselos para la causa de Cristo\, que él presentó como «la esperanza de Israel». Es de lamentar que el leccionario omita el clímax de la reunión\, los vv. 25-28\, donde Pablo constató que los judíos no querían convertirse al Señor\, reconoció que el Espíritu Santo tenía razón\, y declaró –por tercera y última vez– que\, ahora sí\, se dirigiría a los paganos. Llegado a este punto\, Pablo había realizado su conversión y podía predicar ya libre de sus propias ataduras interiores. Sin forzar su libertad\, la gracia de Dios y su experiencia humana lo llevaron a rectificar.\nEntonces Lucas da por terminada su narración. Este hecho de abrirse a anunciar universalmente la buena noticia señala el logro de aquella semejanza con la condición propia del Padre propuesta por Jesús (cf. Lc 6\,36). La realización del cristiano\, lejos de encerrarlo en sí mismo en la búsqueda narcisista de una idealizada perfección moral individual\, consiste más bien en abrirse a los demás con el amor universal del Padre. \n2. Evangelio (Jn 21\,20-25).\nPedro va a comenzar el seguimiento del Señor. Él le había preguntado a Jesús por su destino\, y por qué Jesús no lo consideraba todavía apto para seguirlo\, aunque le asegurara que\, al final\, iba a seguirlo. Sin embargo\, Pedro no esperó explicación por parte de Jesús\, sino que temerariamente declaró delante de todos que él estaba dispuesto a entregar su vida por Jesús (cf. 13\,36-38). Así era Pedro\, irreflexivo e impulsivo. Y así no se puede seguir a Jesús\, porque el seguimiento no es cuestión de mero entusiasmo voluntarista\, sino de compromiso adulto y responsable. Pedro aún no llenaba los requisitos\, porque no había entendido que Jesús no requiere del sacrificio de sus seguidores\, sino que es él quien se entrega por ellos. Ahora\, llegó el momento.\n«Al volverse» –para comenzar desde el principio ese seguimiento–\, Pedro repara en el discípulo que había seguido a Jesús «desde el principio»\, es decir\, desde cuando él comenzó su ministerio público (cf. 1\,35-40; 8\,25; 15\,27; 16\,4). Se trata del discípulo predilecto\, el que ha tenido acceso a los más íntimos secretos del maestro\, y de lo cual Pedro ya tiene constancia (cf. 13\,23-26). Y Pedro se pregunta –y le pregunta a Jesús– cuál debe ser su relación con el discípulo que desde el principio ha estado tan cerca del Maestro.\nLa respuesta de Jesús («Si quiero que permanezca mientras sigo viniendo\, ¿a ti que te importa? Tú sígueme a mí») es muy esclarecedora:\n• Es voluntad de Jesús que siempre exista en la comunidad la figura del discípulo predilecto (ἐάναὐτὸν θέλω μένειν: «si quiero que permanezca») como testimonio del auténtico seguimiento.\n• Jesús mismo prolonga su presencia en la comunidad manifestándose en ella de manera reiterada y permanente (ἕως ἔρχομαι: «mientras vengo»\, o «mientras sigo viniendo»: cf. 16\,16-22).\n• La presencia permanente de la figura del discípulo predilecto no es incumbencia de Pedro ni de cualquier otro seguidor (τί πρὸς σέ; «¿a ti qué te importa?»)\, es disposición del Señor.\n• De hecho\, todo seguidor es discípulo de Jesús\, y cada uno ha de realizar su propio seguimiento teniendo por modelo solo a Jesús (σύ μοι ἀκολούθει: «tú sígueme a mí»)\, rostro del Padre.\nEl discípulo predilecto no es un individuo privilegiado\, sino un hermano entre los hermanos. Ser discípulo predilecto es una posibilidad abierta a cada uno de los discípulos\, no exclusiva de uno solo entre todos. Por eso\, Jesús reitera que es disposición suya que siempre exista esta figura\, y afirma que todo discípulo dispone de libertad para seguirlo tan de cerca como cada uno lo decida\, porque cada uno recorre de manera personal ese «camino» (cf. 14\,6) que es él.\nEse discípulo es un testigo\, el que da fe con su vida de la vida de Jesús. Pero lo que está escrito en el evangelio es el mínimo que podría decirse respecto de la obra que Jesús realizó en la historia\, sobre todo\, teniendo en cuenta que esa obra se prolonga en el tiempo y se expande en el espacio después de su resurrección (cf. 14\,12). La comunidad depositaria de su escrito –hoy cualquier comunidad cristiana– reconoce en dicho discípulo el testimonio permanente y siempre actual de la fe\, la vida y la fidelidad propias del auténtico seguidor de Jesús.\nSin embargo\, el documento escrito no basta para conocer a Jesús\, este remite de nuevo a él. \nLos testigos de la fe en Jesús tienen un mensaje de estímulo que resulta alentador para todas las generaciones de cristianos. Desde la fe pura e incondicional de la Virgen María\, pasando por una fe apegada a la tradición\, como la de Pablo\, o tan desapegada de la tradición que desdibuja la imagen del Mesías\, como la de Pedro\, cada uno realizará su propio proceso de seguimiento en circunstancias muy personales. Eso sí\, cada uno sigue al Señor. Su testimonio puede ser\, y de hecho lo es\, inspirador y reconfortante para los otros discípulos\, pero\, sin lugar a dudas\, su signo característico es señalar en dirección a Jesús como el «camino» que hay que seguir.\nLos santos que venera la Iglesia son eso\, testigos que señalan el «camino». Unos más cercanos al Señor que los otros (por ejemplo\, los mártires)\, pero todos testigos. Y los habrá a lo largo de la historia\, porque así lo quiere el Señor. En la celebración de la eucaristía\, a menudo\, hacemos memoria de ellos\, para que nos sirvan de estímulo\, de inspiración y de apoyo para seguir a Jesús\, cuya vida nos nutre en el sacramento y nos da fuerza para que podamos recorrer «el camino»\, que es Jesús\, hacia el Padre\, en cuyo hogar hay cabida para multitudes.
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SUMMARY:Domingo de Pentecostés  Solemnidad
DESCRIPTION:LITURGIA DE LA PALABRA\n\nMisa vespertina de la Vigilia \nPRIMERA LECTURA \nDerramaré mi espíritu sobre sobre todos los hombres. \nLectura de la profecía de Joel                       3\, 1-5 \nAsí habla el Señor: \n“Yo derramaré mi espíritu sobre todos los hombres: sus hijos y sus hijas profetizarán\, sus ancianos tendrán sueños proféticos y sus jóvenes verán visiones. También sobre los esclavos y las esclavas derramaré mi espíritu en aquellos días. Haré prodigios en el cielo y en la tierra: sangre\, fuego y columnas de humo. El sol se convertirá en tinieblas y la luna en sangre\, antes que llegue el Día del Señor\, día grande y terrible\, \nEntonces\, todo el que invoque el Nombre del Señor se salvará\, porque sobre el monte Sión y en Jerusalén se encontrará refugio\, como lo ha dicho el Señor\, y entre los sobrevivientes estarán los que llame el Señor”. \nSALMO RESPONSORIAL           103\, 1-2a. 24. 27-28 29bc-30 \nR/. Señor\, envía tu Espíritu y renueva la faz de la tierra. \nBendice al Señor\, alma mía: ¡Señor\, Dios mío\, que grande eres! Estás vestido de esplendor y majestad y te envuelves con un manto de luz. \nBendice al Señor alma mía: ¡Qué variadas son tus obras\, Señor! ¡Todo los hiciste con sabiduría\, la tierra está llena de tus criaturas! \nTodos esperan de ti que les des la comida a su tiempo: se la das\, y ellos la recogen; abres tu mano\, y quedan saciados. \nSi les quitas el aliento\, expiran y vuelven al polvo. Si envías tu aliento\, son creados\, y renuevas la superficie de la tierra. \nSEGUNDA LECTURA \nEl Espíritu intercede con gemidos inefables. \nLectura de la carta del Apóstol san Pablo a los cristianos de Roma 8\, 22-27 \nHermanos: \nSabemos que la creación entera\, hasta el presente\, gime y sufre dolores de parto. Y no solo ella: también nosotros\, que poseemos las primicias del Espíritu\, gemimos interiormente anhelando la filiación adoptiva\, la redención de nuestro cuerpo. Porque solamente en esperanza estamos salvados. Ahora bien\, cuando se ve lo que se espera\, ya no se espera más: ¿acaso se puede esperar lo que se ve? En cambio\, si esperamos lo que no vemos\, lo esperamos con constancia. \nIgualmente\, el mismo Espíritu viene en ayuda de nuestra debilidad porque no sabemos orar como es debido; pero el Espíritu intercede con gemidos inefables. Y el que sondea los corazones conoce el deseo del Espíritu y sabe que su intercesión en favor de los santos está de acuerdo con la voluntad divina. \nMisa del día \nPRIMERA LECTURA \nTodos quedaron llenos del Espíritu Santo\, y comenzaron a hablar. \nLectura de los Hechos de los Apóstoles   2\, 1-11 \nAl llegar el día de Pentecostés\, estaban todos reunidos en el mismo lugar. De pronto\, vino del cielo un ruido\, semejante a una fuerte ráfaga de viento\, que resonó en toda la casa donde se encontraban. Entonces vieron aparecer unas lenguas como de fuego\, que descendieron por separado sobre cada uno de ellos. Todos quedaron llenos del Espíritu Santo\, y comenzaron a hablar en distintas lenguas\, según el Espíritu les permitía expresarse. \nHabía en Jerusalén judíos piadosos\, venidos de todas las naciones del mundo. Al oírse este ruido\, se congregó la multitud y se llenó de asombro\, porque cada uno los oía hablar en su propia lengua. Con gran admiración y estupor decían: \n“¿Acaso estos hombres que hablan no son todos galileos? ¿Cómo es que cada uno de nosotros los oye en su propia lengua? Partos\, medos y elamitas\, los que habitamos en la Mesopotamia o en la misma Judea\, en Capadocia\, en el Ponto y en Asia Menor\, en Frigia y Panfilia\, en Egipto\, en la Libia Cirenaica\, los peregrinos de Roma\, judíos y prosélitos\, cretenses y árabes\, todos los oímos proclamar en nuestras lenguas las maravillas de Dios”. \nSALMO RESPONSORIAL   103\, 1ab. 24ac. 29b-31. 34 \nR/. Señor envía tu Espíritu y renueva la faz de la tierra. \nBendice al Señor\, alma mía: ¡Señor\, Dios mío\, qué grande eres! ¡Qué variadas son tus obras\, Señor! ¡La tierra está llena de tus criaturas! \nSi les quitas el aliento\, expiran y vuelven al polvo. Si envías tu aliento\, son creados\, y renuevas la superficie de la tierra. \n¡Gloria al Señor para siempre\, alégrese el Señor por sus obras! Que mi canto le sea agradable\, y yo me alegraré en el Señor. \nSEGUNDA LECTURA \nTodos hemos sido bautizados en un solo Espíritu para formar un solo Cuerpo. \nLectura de la primera carta del Apóstol san Pablo a los cristianos de Corinto 12\, 3b-7. 12-13 \nHermanos: \nNadie puede decir: “Jesús es el Señor”\, si no está impulsado por el Espíritu Santo. \nCiertamente\, hay diversidad de dones\, pero todos proceden del mismo Espíritu. Hay diversidad de ministerios\, pero un solo Señor. Hay diversidad de actividades\, pero es el mismo Dios el que realiza todo en todos. En cada uno\, el Espíritu se manifiesta para el bien común. \nAsí como el cuerpo tiene muchos miembros\, y sin embargo\, es uno\, y estos miembros\, a pesar de ser muchos\, no forman sino un solo cuerpo\, así también sucede con Cristo. Porque todos hemos sido bautizados en un solo Espíritu para formar un solo Cuerpo -judíos y griegos\, esclavos y hombres libres- y todos hemos bebido de un mismo Espíritu. \nSecuencia \nVen\, Espíritu Santo\, y envía desde el cielo un rayo de tu luz. \nVen\, Padre de los pobres\, ven a darnos tus dones\, ven a darnos tu luz. \nConsolador lleno de bondad\, dulce huésped del alma suave alivio de los hombres. \nTú eres descanso en el trabajo\, templanza de las pasiones\, alegría en nuestro llanto. \nPenetra con tu santa luz en lo más íntimo del corazón de tus fieles. \nSin tu ayuda divina no hay nada en el hombre\, nada que sea inocente. \nLava nuestras manchas\, riega nuestra aridez\, sana nuestras heridas. \nSuaviza nuestra dureza\, elimina con tu calor nuestra frialdad\, corrige nuestros desvíos. \nConcede a tus fieles\, que confían en Ti\, tus siete dones sagrados. \nPremia nuestra virtud\, salva nuestras almas\, danos la eterna alegría. \n\nEVANGELIO\n\nMisa vespertina de la Vigilia \nACLAMACIÓN AL EVANGELIO \nAleluya. Ven\, Espíritu Santo\, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor. Aleluya. \nEVANGELIO \nBrotarán manantiales de agua viva. \n+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan   7\, 37-39 \nEl último día de la fiesta de las Chozas\, que era el más solemne\, Jesús\, poniéndose de pie\, exclamó: “El que tenga sed\, venga a mí; y beba el que cree en mí”. \nComo dice la Escritura: “De sus entrañas brotarán manantiales de agua viva”. Él se refería al Espíritu que debían recibir los que creyeran en Él. Porque el Espíritu no había sido dado todavía\, ya que Jesús aún no había sido glorificado. \nMisa del día \nACLAMACIÓN AL EVANGELIO \nAleluya. \nVen\, Espíritu Santo\, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor. Aleluya. \nEVANGELIO \nComo el Padre me envió a mí\, yo también los envío a ustedes: Reciban el Espíritu Santo. \n+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan 20\, 19-23 \nAl atardecer del primer día de la semana\, los discípulos se encontraban con las puertas cerradas por temor a los judíos. Entonces llegó Jesús y poniéndose en medio de ellos\, les dijo: “¡La paz esté con ustedes!” \nMientras decía esto\, les mostró sus manos y su costado. Los discípulos se llenaron de alegría cuando vieron al Señor. \nJesús les dijo de nuevo: “¡La paz esté con ustedes! \nComo el Padre me envió a mí\, Yo también los envío a ustedes”. \nAl decirles esto\, sopló sobre ellos y añadió: \n“Reciban el Espíritu Santo. Los pecados serán perdonados a los que ustedes se los perdonen\, y serán retenidos a los que ustedes se los retengan”. \nCredo \nOración de los fieles \nOremos\, hermanos\, e invoquemos a Cristo\, que\, entronizado a la diestra de Dios\, ha recibido del Padre el Espíritu Santo prometido\, y pidámosle que lo derrame sobre la Iglesia y sobre todo el mundo: \nOremos a Cristo\, el buen pastor de la Iglesia\, que nos mereció la efusión del Espíritu Santo\, y pidámosle que sean iluminados por este mismo Espíritu el papa Francisco\, nuestro obispo N. y todos los demás pastores de la Iglesia\, a fin de que conduzcan su grey por las sendas de la salvación. \nPidamos también al Señor resucitado\, que envió su Espíritu en forma de lenguas para destruir la división de Babel\, que congregue en la unidad y conceda la paz a todos los pueblos y naciones del mundo. \nSupliquemos al vencedor de la muerte que envíe el Consolador a los que sufren\, para que encuentren fuerza y consuelo en la contemplación del misterio pascual\, y les dé la firme esperanza de que están llamados a la resurrección y a la felicidad de su reino. \nPidamos al Hijo de Dios\, que desde el Padre nos ha enviado el Espíritu Santo\, que este mismo Espíritu nos recuerde constantemente sus palabras y nos dé la fuerza que necesitamos para dar testimonio de él hasta los confines del mundo. \nTerminemos nuestra oración pidiendo al mismo Espíritu que resucitó a Cristo de entre los muertos\, que permanezca en nosotros y nos disponga así para ser piedras vivas del templo eterno de Dios. \nEscucha\, Señor\, las oraciones de tu pueblo y haz que quienes nos disponemos a clausurar\, con la solemnidad de hoy\, las fiestas pascuales\, renovados y fortalecidos por tu Espíritu\, vivamos continuamente la novedad pascual y lleguemos también a las fiestas de la Pascua eterna. Por Jesucristo\, tu Hijo\, que vive y reina\, inmortal y glorioso\, por los siglos de los siglos. \n\nLITURGIA EUCARÍSTICA\n(Ver Ordinario de la Misa)\n  \n\nMisa vespertina de la Vigilia \nORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS \nPadre santo\, derrama la bendición de tu Espíritu sobre estas ofrendas y\, por ellas\, concede a tu Iglesia aquel amor que manifieste al mundo entero la realidad del misterio de la salvación. Por Jesucristo\, nuestro Señor. \nANTÍFONA DE COMUNIÓN       Jn 7\, 37 \nEl último día de la fiesta\, Jesús\, poniéndose de pie\, exclamó: el que tenga sed que venga a mí y beba. Aleluya. \nORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN \nSeñor Dios\, que esta eucaristía nos alcance el mismo fervor del Espíritu que inflamó el corazón de los Apóstoles de tu Hijo. Que vive y reina por los siglos de los siglos. \nMisa del día \nORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS  \nSeñor y Dios nuestro\, concédenos\, según la promesa de tu Hijo\, que el Espíritu Santo nos revele con más claridad el misterio de este sacrificio y nos manifieste toda su verdad. Por Jesucristo\, nuestro Señor. \nPREFACIO  \nEn verdad es justo y necesario\, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar\, Señor\, Padre santo\, Dios todopoderoso y eterno.  \nPara llevar a su plenitud el misterio pascual\, enviaste hoy el Espíritu Santo sobre aquellos que habías adoptado como hijos\, haciéndolos partícipes de la vida de tu Hijo Único; el mismo Espíritu que\, al nacer la Iglesia\, dio a todos los pueblos el conocimiento del Dios verdadero y unió a las diversas lenguas en la confesión de una sola fe.  \nPor eso\, con esta efusión del gozo pascual\, el mundo entero desborda de alegría y también los coros celestiales cantan un himno a tu gloria\, diciendo sin cesar:  \nSanto\, Santo\, Santo … \nAntífona de comunión         Hech 2\, 4. 11  \nTodos quedaron llenos del Espíritu Santo\, y proclamaban las maravillas de Dios. Aleluya. \nORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN  \nSeñor Dios\, que concedes a tu Iglesia los bienes del cielo\, conserva en ella la gracia que le has dado\, para que el Espíritu Santo sea siempre nuestra fuerza y esta eucaristía nos sirva para la salvación eterna. Por Jesucristo\, nuestro Señor. \nLa reflexión del padre Adalberto Sierra \nEl Espíritu Santo es don del Señor crucificado y resucitado. Por eso\, se conecta esta solemnidad con el día de Pascua leyendo el mismo evangelio (primera opción). No se trata de una celebración individual del Espíritu Santo\, sino de la realización en plenitud de la obra renovadora\, liberadora y salvadora de Dios a través de la vida\, la obra y el mensaje de Jesús. Pedagógicamente\, la Iglesia celebra este misterio como desplegándolo en acontecimientos sucesivos con el único propósito de facilitar su comprensión y apropiación por parte de todos y cada uno de sus miembros.\nTambién hay la opción de proponer el mismo misterio con otros textos del cuarto evangelio\, que nos presentan igualmente al Espíritu Santo en relación con el discípulo que forma la nueva sociedad humana y\, por la misión\, se responsabiliza de llevar la historia a su plenitud más allá de tiempo. El Espíritu es «otro Valedor» como Jesús\, pero distinto de él\, porque su relación con el discípulo es ahora interior y trasciende el espacio y el tiempo\, aunque actúe dentro de ambos. Y también es «El Espíritu de la Verdad»\, que da testimonio de Jesús en la historia y hace sus testigos a los discípulos\, capacitándolos para interpretarla y para conducirla a su meta.\nPentecostés es el don del Espíritu Santo\, que capacita a las comunidades cristianas para su salida misionera con la fuerza del amor universal\, gratuito y fiel del Padre que Jesús manifestó. \nJn 20\,19-23 (Ciclos A\, B y C).\nEl don del Espíritu culmina la obra de Jesús para que se cumplan la promesa y el designio del Padre. Su objetivo es crear un hombre nuevo y una nueva sociedad. El Espíritu Santo acompaña y sostiene con su influjo al discípulo de Jesús\, renueva todo recordando la obra y el mensaje de Jesús\, suscita testigos e interpreta la historia a medida que los acontecimientos se van sucediendo.\n1. El hombre nuevo.\nEntre el desconcierto por la muerte de Jesús en la cruz y la experiencia de su resurrección\, media un período de incertidumbre\, cargado del temor a la muerte que infunden los que crucificaron a Jesús. Sus discípulos se sienten desamparados y desprotegidos\, con una angustiosa sensación de abandono y vulnerabilidad\, literalmente sitiados por su propio miedo a los dirigentes.\nLa inesperada presentación de Jesús en el centro del grupo\, con la misma cercanía a cada uno\, no solo les anuncia\, sino que les trae la paz. Lo que tanta paz les produce es ver que «las manos» de Jesús\, clavadas como infames en la cuz\, declarando así malditas sus obras (cf. Deu 21\,23) por parte de las autoridades judías\, y subversivas y antisociales por parte de las autoridades romanas\, esas manos están vivas y libres. Dios ha reivindicado las manos de Jesús y respaldado sus obras. Además\, del «costado» de Jesús\, que en una innecesaria muestra de odio fue traspasado\, pero del cual salió sangre y agua –ambas manifestaciones del Espíritu como don de amor universal– está fluyendo siempre el «agua que salta dando vida definitiva» (4\,14)\, y la sangre que es «verdadera bebida» (6\,55)\, amor ofrecido y disponible para todos. Dios insiste en su amor a la humanidad y no amenaza a quienes lo rechazaron crucificando o abandonando a Jesús. Esas manifestaciones de amor les devuelven la paz y los colman de la alegría definitiva (cf. 16\,22).\n2. La nueva sociedad.\nEl «mundo» ha sido vencido por él. La injusticia\, el odio y la muerte no pronunciaron la última palabra. La victoria sobre el mundo abre una nueva esperanza para todas las sociedades humanas. Por eso les reitera el saludo de paz\, porque ellos\, con él\, forman la sociedad alternativa al mundo\, alternativa a la mentira y la exclusión\, al odio y la violencia.\nJesús había pedido al Padre que su comunidad compartiera con él la condición filial y participara de la misma gloria que él\, el Espíritu Santo (cf. 17\,24). Ahora\, dando por escuchado y concedido ese deseo\, los considera iguales a él y en capacidad de adelantar en la tierra la misma misión que el Padre le encargó a él. Hasta antes de la resurrección y del don del Espíritu los ha considerado sus «amigos» (15\,15)\, pero después de haber entregado el Espíritu en la cruz (cf. 19\,30) y haber manifestado su gloria (cf. 17\,1; 19\,31-37)\, puede llamarlos sus «hermanos»\, hijos del mismo Padre (cf. 20\,17). La nueva humanidad ya es un hecho\, ya es posible nacer «de arriba»\, «de nuevo»\, para «entrar en el reino de Dios» (cf. 3\,3.5-8). El ingreso al reino los constituye sus ciudadanos en el «mundo»\, pero están en el «mundo» sin pertenecer al «mundo»; fueron sacados del «mundo» por el Padre (cf. 17\,6)\, y Jesús les confía una misión en él (cf. 17\,18.21.23).\n3. La misión.\nLa expresiva acción de Jesús al soplar evoca la creación del primer hombre (cf. Gen 2\,7) y sugiere que Jesús resucitado crea una nueva raza humana. Es el hombre libre y feliz. Eso significa la paz con la que Jesús saluda de nuevo a sus discípulos.\nEl hombre-carne\, sujeto a sus impulsos\, pasó a ser el hombre sujeto a la Ley\, y este al hombre-espíritu (cf. 1\,17; 3\,6). Esto se expresa aquí con el paso de la opresión del miedo –de todos los miedos– al disfrute de la alegría\, y de la sensación de desamparo e inseguridad a la experiencia de compañía y protección. Por otro lado\, la condición de hijos que ahora disfrutan también los discípulos entraña la libertad\, que en este caso es la más amplia y profunda de todas\, la libertad para amar. Esa es la característica fundamental del que ha nacido del Espíritu (cf. 3\,8).\nEl hombre nuevo y la nueva comunidad tienen la tarea de ir renovando a los individuos y sus sociedades mediante su ruptura con la injusticia («el pecado del mundo») y su incorporación a la nueva sociedad que crea Jesús. A los discípulos y sus comunidades les toca la misma misión que el Padre le confió a Jesús: entregarse por amor para crear hombres nuevos y nuevas comunidades humanas. La comunidad de los discípulos tiene que anunciar con gozo quiénes dejaron atrás «el pecado del mundo»\, y denunciar con valentía quiénes siguen atados a ese orden injusto. Y esto no lo hace solo de palabras\, sino constituyendo comunidades alternativas al mundo: universales\, abiertas a todo ser humano\, sin exclusiones\, donde se verifique el amor cristiano. \nJn 14\,15-16.23b-26 (opcional para el ciclo C).\nSegún explica Jesús\, la experiencia del Valedor tiene su origen en el compromiso de los discípulos con él a favor de la humanidad. La vivencia del mensaje será cada vez más consciente y profunda en los discípulos que lo han acogido gracias a la presencia y a la actividad del Valedor en ellos.\n1. Jesús\, el Padre los discípulos y el Valedor.\nEsta es la primera vez que Jesús se refiere al amor de sus discípulos a él\, y lo hace formulando una relación de causa a efecto entre el amor a él y el amor a los demás. Amarlo a él es «cumplir los mandamientos míos». No se trata de los mandamientos de la Ley mosaica\, sino de los suyos. Esto se entiende al verificar que el mandamiento suyo\, nuevo\, único y distintivo de sus discípulos (cf. 13\,34; 15\,12) se despliega en «los mandamientos» suyos\, que son las exigencias concretas del amor mutuo. Este amor se expresa de dos formas: en la identificación de propósito de quienes se aman\, y en la entrega de cada uno al otro. El que ama a Jesús se identifica con él en su interés por servir a la humanidad\, como lo hace él; de este modo\, el «mandamiento» no consiste en una imposición exterior\, sino en un impulso interior que brota del deseo de imitar a Jesús. Pero\, en lo que se refiere a la entrega\, Jesús no reclama la reciprocidad\, o sea\, no pide que así como él se entrega por los demás los demás se entreguen por él\, sino que\, también en este caso\, la entrega de sí mismo la dirija su discípulo a los demás\, no a él. Esto significa que el amor a Jesús no crea una relación cerrada\, sino necesariamente abierta a los demás\, totalmente incluyente.\nEn reciprocidad a esa entrega a los demás\, Jesús promete rogarle al Padre que dé a sus discípulos «otro Valedor». El ruego (ἐρωτάω) implica la petición de un don de tal importancia que amerita la consulta. Se pondera de ese modo lo rogado\, que es «otro Valedor». Jesús es designado como «Valedor» (παράκλητος: 1Jn 2\,1)\, y ninguno más\, fuera del Espíritu. Así que solo se conocen dos Valedores; pero uno no sustituye al otro\, sino que tienen «misiones» distintas en relación con los destinatarios. La presencia física de Jesús es histórica\, temporal (cf. 12\,8); la del Espíritu será de carácter permanente («siempre»). El Espíritu\, como Jesús\, procede del Padre\, pero el Espíritu es respuesta del Padre a un ruego de Jesús en favor de sus discípulos en tanto estos se comprometen a cumplir los mandamientos de Jesús\, es decir\, a entregarse a los demás como lo hace él.\n2. El discípulo\, el Padre\, Jesús y el Valedor.\nDiscípulo de Jesús es aquel que manifiesta su amor a Jesús por la aceptación de su mensaje de amor identificándose con él en el propósito de dar vida entregando la propia. No hay discipulado masivo\, sino personal\, porque la relación de amor es personal; tampoco hay manifestaciones de poder avasallador para abrumar a los que se resistan a creer\, sino manifestación de amor de parte del Padre\, que da su Hijo (cf. 3\,16) e infunde el Espíritu como don de sí (cf. 4\,10). Y en vez de su presencia simbólica en un lugar determinado\, concede su presencia viva y permanente en el corazón del que ama a Jesús cumpliendo su mensaje.\nLo contrario\, es decir\, no cumplir el mensaje de Jesús\, implica rechazar al Padre y privarse de la experiencia de su amor liberador y salvador\, o sea\, abstenerse de la experiencia del Espíritu. La experiencia de Dios no se impone por poder\, porque eso anularía la libertad y deshumanizaría al ser humano; se propone para que\, al aceptarla\, el ser humano haga uso de su libertad y obtenga por su propia decisión la vida que procede del Padre.\nJesús diferencia las dos épocas\, la de su presencia física y la de su presencia espiritual. Lo que él les enseñó a los discípulos durante su vida terrena deberán tenerlo en cuenta una vez él se haya marchado físicamente\, porque no habrá ruptura en el mensaje (cf. 16\,4); su presencia espiritual se ampliará y ahondará cuando llegue el Espíritu\, porque la manifestación del amor es la entrega de una herencia indivisible (cf. 16\,12-15).\nEl Espíritu Santo Valedor lo envía el Padre por medio de Jesús. No hay otro camino de acceso al don del Padre que a través de la realidad humana glorificada de Jesús (cf. 4\,10.14; 6\,35.53.63; 7\,37-39; 20\,22). Esa realidad humana es esencial en el proyecto divino (cf. 1\,14)\, porque Dios quiere llegar al ser humano a través de lo humano\, y el camino para llegar al Padre es el hombre Jesús (cf. 14\,6-7). El Espíritu Santo –a través de los profetas– estará «siempre»\, con los discípulos\, enseñándoles todo y recordándoles todo lo que Jesús les expuso en los días de su vida histórica. \nCada vez que el Señor resucitado se encuentra con nosotros\, nos renueva y nos envía a renovar las sociedades humanas. Tenemos la misión de constituirnos en alternativa de vida y convivencia con la fuerza del Espíritu Santo. Jesús lo hizo\, y quiere seguir haciéndolo por medio de nosotros. No somos enviados a hacerle oposición al mundo\, sino a ser alternativa a él. Nuestra misión es eminentemente positiva y propositiva\, no meramente reactiva\, ni mucho menos condenatoria.\nRecibimos el Espíritu Santo como misioneros activos\, no como beneficiarios pasivos. El mundo sentirá la presencia del Espíritu en nosotros y en nuestras comunidades en la medida de nuestra capacidad de mostrarnos como alternativa de vida y de convivencia. Con alegría\, mostremos ser hombres nuevos y formemos verdaderas comunidades que vivan el reinado de Dios y propongan su reino a toda la humanidad.\nNuestras asambleas eucarísticas dominicales han de ser testimonio profético ante el mundo. Por un lado\, anunciando la victoria de la vida sobre la muerte y del amor sobre el odio celebrando con gozo la resurrección del Señor. Por el otro\, mostrando la fuerza reconciliadora del Espíritu de Pentecostés\, que realiza la admirable unidad de los dispares dispersos cuando nos reunimos sin distingos de clases o estratos sociales\, más allá de partidismos\, para partir juntos y compartir el mismo pan\, la misma fe\, el mismo amor\, la misma esperanza y entendiéndonos en el lenguaje del amor universal.
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SUMMARY:Lunes de la décima semana del tiempo ordinario - María\, Madre de la Iglesia
DESCRIPTION:PRIMERA LECTURA \nSe dedicaban a la oración en compañía de María\, la madre de Jesús. \nLectura de los Hechos de los Apóstoles        1\, 12-14 \nDespués que Jesús subió al cielo\, los Apóstoles regresaron del monte de los Olivos a Jerusalén: la distancia entre ambos sitios es la que está permitida recorrer en día sábado. Cuando llegaron a la ciudad\, subieron\, a la sala donde solían reunirse. Eran Pedro\, Juan\, Santiago\, Andrés\, Felipe y Tomás\, Bartolomé\, Mateo\, Santiago\, hijo de Alfeo\, Simón el Zelote y Judas\, hijo de Santiago. Todos ellos\, íntimamente unidos\, se dedicaban a la oración\, en compañía de algunas mujeres\, de María\, la madre de Jesús\, y de sus hermanos. \nSALMO RESPONSORIAL Jdt 13\, 18bcde. 19 \nR./ ¡Tú eres el honor de nuestra raza!  \nQue el Dios altísimo te bendiga\, hija mía\, más que a todas las mujeres de la tierra; y bendito sea el Señor Dios\, creador del cielo y de la tierra. \nNunca olvidarán los hombres la confianza que has demostrado y siempre recordarán el poder de Dios. \n\nEVANGELIO\n\nACLAMACIÓN AL EVANGELIO \nAleluya \n¡Eres feliz\, santa Virgen María\, y digna de toda alabanza; de ti nació el sol de la justicia\, Cristo\, nuestro Dios! Aleluya. \nEVANGELIO \nAquí tienes a tu hijo. Aquí tienes a tu madre. \n+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan   19\, 25-27 \nJunto a la cruz de Jesús\, estaba su madre y la hermana de su madre\, María\, mujer de Cleofás\, y María Magdalena. Al ver a su madre y cerca de ella al discípulo a quien Él amaba\, Jesús le dijo: “Mujer\, aquí tienes a tu hijo”. Luego dijo al discípulo: “Aquí tienes a tu madre”. Y desde aquella Hora\, el discípulo la recibió como suya. \nLa reflexión del padre Adalberto Sierra \nAsociar la maternidad de María al ser de la Iglesia significa explicitar el papel que la madre del Señor tiene en relación con la comunidad de su Hijo. Es preciso tomar nota de las formas como María es mencionada en los evangelios\, menciones que son bastante sugestivas:\n• «María\, la madre de Jesús». Se dan su nombre propio y su papel maternal. Se refiere a la persona histórica en su relación con el Jesús histórico. Su mención en Hch 1\,14 tiene esa función.\n• «La madre de Jesús» (o «su madre»). Se indica la función maternal sin dar un nombre personal. Se refiere\, ante todo\, al pueblo de Israel en cuanto origen étnico de Jesús\, visto como «madre».\n• «La madre del Señor». Con o sin indicación del nombre propio. Se refiere a María como madre del Mesías y figura de la Iglesia. El título de Jesús glorioso («Señor») no admite ambigüedades.\nEn el evangelio de Mateo\, la madre de Jesús «el Mesías» (cf. 1\,16.18) personifica la comunidad cristiana en su adhesión de fe («virgen»)\, y reina-madre de Jesús en el lugar donde se encuentra él en su condición de «rey» (cf. 2\,11: «la casa»). En el de Marcos solo aparece en su vínculo con el Jesús histórico (y de forma despectiva)\, en un pasaje en donde se excluye su vínculo con José\, y se lo vincula con otros parientes de los que se afirma que lo «desprecian» (cf. 6\,3). En Lucas\, aparece como figura de la Iglesia (cf. 1-2). En Juan\, es figura del Israel fiel y\, finalmente\, entregada como «madre» de la comunidad cristiana\, figurada en el discípulo amado (cf. 19\,25-27). Dejamos aparte las menciones en Juan de «la madre» o «su madre» sin indicación de su nombre propio. \n1. Primera lectura (Gén 3\,9-15.20).\nHay tres actores en el relato: Dios\, protagonista\, el hombre (varón y mujer) y la serpiente. Dios es llamado «el Señor»\, nombre de quien sacó a Israel de Egipto. Actúa como juez que establece las responsabilidades y fija sanciones. El hombre (varón y mujer) siente temor\, pues se descubrió desnudo\, y por eso se esconde de Dios; pero los que antes eran «una sola carne» y «no sentían vergüenza» por su desnudez ahora están avergonzados\, divididos y enfrentados.\nEl Señor establece que el temor\, la ocultación y la vergüenza tienen una sola explicación\, haber «comido» del árbol prohibido\, es decir\, haber hecho caso omiso de la advertencia que él les hizo. Cada miembro de la pareja rehúye su responsabilidad\, hasta cuando la mujer denuncia que fue «la serpiente» la causante del fatal engaño. «Serpiente» (נָחָשׁ) suena semejante a «vaticinio» (נַחַשׁ)\, lo que sugiere que la «serpiente» representa el falso profeta\, de boca ponzoñosa\, y que priva de la vida a quien acepta sus mentirosas palabras (así aparece en Mt 23\,33).\nLa serpiente es «maldita entre las bestias» (las «bestias» representan a los opresores)\, arrastrarse sobre el vientre es más que reptar\, así como morder el polvo\, ambas expresiones son metáfora de perenne derrota (cf. Miq 7\,17). Así que la hostilidad entre los falsos profetas y sus discípulos\, de un lado\, y la mujer y su descendencia (la humanidad)\, del otro\, se resuelve a favor de la mujer y su descendencia. El nombre de «la mujer» es Vitalidad; su prevalencia está más que asegurada. \n1. Primera lectura (Hch 1\,12-14).\nAntes de su ascensión\, Jesús les encargó a los discípulos no alejarse de la ciudad y esperar a que se cumpliera la promesa del Padre\, el don del Espíritu Santo. Pero\, después de la ascensión\, ellos regresaron a Jerusalén. Hay que observar: Jesús les indicó no alejarse de Ἱεροσόλυμα (nombre civil)\, pero ellos volvieron a Ἱερουσαλήμ (nombre religioso)\, «la distancia que se permite caminar un día sábado». Con esto Lucas quiere subrayar que ellos siguen apegados a los ideales patrios\, a pesar de que Jesús resucitó y que así fue respaldado por el Padre\, en contra de las autoridades que lo sentenciaron y ejecutaron. Y regresaron al Templo («la sala de arriba\, donde vivían»).\nHay tres grupos: los Once\, las mujeres y María\, y los parientes de Jesús. Los Once han seguido a Jesús\, pero\, como Judas lo traicionó\, el grupo quedó incompleto y ya no representa al pueblo de Israel. Las mujeres han venido acompañándolo y apoyándolo después de haber sido «curadas» por él (cf. Lc 8\,1-3)\, son las mismas «mujeres que lo habían acompañado desde Galilea»\, que se mantuvieron a distancia de la cruz\, «viendo aquello» (cf. Lc 23\,49); ellas mismas presenciaron la sepultura del cuerpo de Jesús y guardaron el reposo sabático (cf. Lc 23\,55-56). Por último\, ellas\, pasado el sábado\, fueron al sepulcro a embalsamar el cuerpo de Jesús\, y se encontraron con los «dos hombres con vestiduras refulgentes» (Moisés y Elías: la Ley y los Profetas) que les dieron la buena noticia de la resurrección\, noticia que ellas anunciaron «a los Once y a los demás» (cf. Lc 24\,1-10). Entre ellas\, la única que tiene nombre es «María\, la madre de Jesús»\, que no aparece en las listas anteriores\, porque ella es la «bendita entre las mujeres» (cf. Lc 1\,42)\, la «dichosa por haber creído» que llegará a cumplirse lo que le han dicho de parte del Señor (Lc 1\,45).\nEsa fe es la que distingue entre todos a «la madre de mi Señor» (Lc 1\,43). \n2. Evangelio (Jn 19\,25-34).\nEl texto presenta de dos formas la comunidad cristiana\, y de tres la figura de María.\nMaría es presentada como «la madre de Jesús»\, «hermana de María Magdalena e hija de Cleofás» y\, finalmente\, «la madre». En cambio\, la comunidad cristiana aparece primero en figura femenina («María Magdalena»)\, y después en figura masculina (el «discípulo predilecto»).\nPor ser «madre de Jesús» está con él junto a la cruz. Su solidaridad con el crucificado supera los temores y la vergüenza que sentían los cercanos a este tipo de condenados a muerte. El vínculo de la maternidad es inquebrantable. Tiene una historia: por ser «la (hija) de Cleofás» y hermana de «María Magdalena»\, se entronca con su pueblo\, al cual representa\, con vínculos de solidaridad. Como (hija) de Cleofás (Clopás: κλέος πατρός\, קלוֹפָא)\, es «de origen noble»; en cuanto «hermana» de María Magdalena\, participa en igualdad de condiciones de la misma pertenencia al pueblo.\nEsa fidelidad la acredita como «la madre» (cf. Gén 3\,20; Jn 19\,26)\, es decir\, la remite a la primera creación y la refiere a «la mujer» (cf. Gén 3\,15; 19\,26) que sigue en permanente hostilidad con la serpiente\, la que por sus dolores y sufrimientos (cf. Gén 3\,16) da a luz un nuevo hombre para el mundo (cf. 16\,21). Así\, ahora se remonta a la «mujer» que es «madre de todos los que viven» (Gén 3\,20)\, pero aquí se trata del estreno de una nueva creación: la nueva humanidad (cf. 1\,13).\nFinalmente\, el mutuo encargo\, a la «mujer» y al «discípulo predilecto» abre el horizonte a cierto tipo inusitado de maternidad: se trata de una maternidad y de una filiación aceptadas en razón de la propuesta de Jesús en la cruz y que se verifica por la acción del Espíritu. La «mujer-madre» aceptó al «discípulo predilecto» (discípulo modelo) como hijo\, y este «la acogió en su casa» como su madre. Esto acontece «desde aquella hora»\, la hora anunciada primero a su madre (cf. Jn 2\,4)\, la hora de entregar el Espíritu como herencia del Padre para la nueva humanidad (cf. Jn 19\,30). \nLa maternidad eclesial de María supera los vínculos de la carne y de la sangre para abrirse a una nueva generación\, a una nueva familia\, a una nueva relación. Por la acción del Espíritu Santo en ella\, comienza en sus entrañas la nueva humanidad\, personificada por Jesús\, y así ella se abre a la nueva maternidad\, que se da gracias a la fe. La maternidad de María no es «según la carne»\, sino «por obra del Espíritu Santo»\, es decir\, no biológica\, sino espiritual.\nEsa es la maternidad de la Iglesia\, que se da por la fe en la buena noticia anunciada y aceptada\, por el amor que engendra nuevos hijos nacidos «de agua y de Espíritu» (Jn 3\,5)\, o sea\, el hombre-espíritu (cf. Jn 3\,6)\, por los sacramentos\, que manifiestan públicamente esa fe\, y por el pastoreo amoroso que ejerce en favor de los discípulos predilectos que el Señor le confía.\nEn la celebración de la eucaristía el rostro materno de María se identifica con el de la Iglesia al «dar a luz» a Jesús en el sacramento del pan «para que el mundo viva» (cf. Jn 6\,51).
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SUMMARY:Martes de la décima semana del tiempo ordinario
DESCRIPTION:PRIMERA LECTURA \nEl tarro de harina no se agotó\, conforme a la palabra que había pronunciado el Señor por medio de Elías. \nLectura del primer libro de los Reyes     17\, 7-16 \nEn aquellos días\, se secó el torrente del que bebía el profeta Elías porque no había llovido en la región. Entonces la palabra del Señor llegó al profeta Elías en estos términos: “Ve a Sarepta\, que pertenece a Sidón\, y establécete allí; ahí Yo he ordenado a una viuda que te provea de alimento”. \nÉl partió y se fue a Sarepta. Al llegar a la entrada de la ciudad\, vio a una viuda que estaba juntando leña. La llamó y le dijo: “Por favor\, tráeme en un jarro un poco de agua para beber”. Mientras ella lo iba a buscar\, la llamó y le dijo: “Tráeme también en la mano un pedazo de pan\,”. \nPero ella respondió: “¡Por la vida del Señor\, tu Dios! No tengo pan cocido\, sino sólo un puñado de harina en el tarro y un poco de aceite en el frasco. Apenas recoja un manojo de leña\, entraré a preparar un pan para mí y para mi hijo; lo comeremos\, y luego moriremos”. \nElías le dijo: “No temas. Ve a hacer lo que has dicho\, pero antes prepárame con eso una pequeña galleta y tráemela; para ti y para tu hijo lo harás después. \nPorque así habla el Señor\, el Dios de Israel: “El tarro de harina no se agotará ni el frasco de aceite se vaciará\, hasta el día en que el Señor haga llover sobre la superficie del suelo””. \nElla se fue e hizo lo que le había dicho Elías\, y comieron ella\, él y su hijo\, durante un tiempo. El tarro de harina no se agotó ni se vació el frasco de aceite\, conforme a la palabra que había pronunciado el Señor por medio de Elías. \nSALMO RESPONSORIAL…4\, 2-5. 7-8 \nR/. ¡Muéstranos\, Señor\, la luz de tu rostro! \nRespóndeme cuando te invoco\, Dios\, mi defensor\, Tú\, que en la angustia me diste un desahogo: ten piedad de mí y escucha mi oración. Y ustedes\, señores\, ¿hasta cuándo ultrajarán al que es mi Gloria\, amarán lo que es falso y buscarán lo engañoso? \nSepan que el Señor hizo maravillas por su amigo: Él me escucha siempre que lo invoco. Tiemblen\, y no pequen más; reflexionen en sus lechos y guarden silencio. \nHay muchos que preguntan: “¿Quién nos mostrará la felicidad\, si la luz de tu rostro\, Señor\, se ha alejado de nosotros?” Pero Tú has puesto en mi corazón más alegría que cuando abundan el trigo y el vino. \n\nEVANGELIO\n\nACLAMACIÓN AL EVANGELIO    Mt 5\, 16 \nAleluya. \nAsí debe brillar ante los ojos de los hombres la luz que hay en ustedes\, a fin de que los hombres vean sus buenas obras y glorifiquen al Padre que está en el cielo. Aleluya. \nEVANGELIO \nUstedes son la luz del mundo. \n+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo   5\, 13-16 \nJesús dijo a sus discípulos: \nUstedes son la sal de la tierra. Pero si la sal pierde su sabor ¿con qué se la volverá a salar? Ya no sirve para nada\, sino para ser tirada y pisada por los hombres. \nUstedes son la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad situada en la cima de una montaña. Y no se enciende una lámpara para meterla debajo de un cajón\, sino que se la pone sobre el candelero para que ilumine a todos los que están en la casa. \nAsí debe brillar ante los ojos de los hombres la luz que hay en ustedes\, a fin de que ellos vean sus buenas obras y glorifiquen a su Padre que está en el cielo. \nLa reflexión del padre Adalberto Sierra \nLa misión que el Señor le encarga al profeta Elías tiene presentes estos elementos: un rey que ha renunciado a su fe por cuestiones de conveniencia: las buenas relaciones con su vecino\, el rey de Tiro\, casándose con su hija\, y las relaciones comerciales entre los dos pueblos\, lo cual garantizaba su prosperidad personal y nacional\, le brindaba mayor estabilidad y afianzaba su poder real. Pero cada uno tiene sus intereses. En realidad\, el matrimonio no lo decidieron Ajab y Jezabel\, sino los padres de ambos\, Omrí e Ittobaal. Omrí le dio a Samaría talla de capital de primer orden\, y logró detener la desintegración del Reino del Norte (los asirios llamaban a Israel «el país de Omrí»)\, se granjeó con matrimonios buenas relaciones con Judá y Fenicia\, contuvo el ímpetu conquistador del rey de Aram\, reconquistó Transjordania y redujo a vasallaje a Moab.\nPero Ittobaal había sido sacerdote de Baal\, y su hija Jezabel se propuso convertir a los israelitas al culto de Baal (cf. 1Rey 18\,4; 19\,1-2; 2Rey 9\,22)\, lo que implicaba la supresión de la fe israelita.\nUna vieja creencia israelita suponía que la frontera entre el bien y el mal coincidía con los límites de su territorio. Pero este relato hace ver que dicha frontera pasa a través de cada ser humano. La viuda pagana resulta tener más fe que el rey y los israelitas juntos: le cree a Dios y a su profeta. El triunfalismo denominacional no tiene justificación delante de Dios. \n1Rey 17\,7-16.\nLa sequía alcanzó el refugio del profeta. Esto implica un segundo paso en el proceso\, no un revés para el profeta\, y mucho menos para el Señor. La fórmula de transición temporal utilizada por el narrador (מִקֵץ יָמִים\, lit.: «…al cabo de días») sugiere el paso de una etapa a otra\, ya prevista (cf. Gén 4\,3; 2Sam 14\,26; Jer 13\,6). Vuelve el relato a su lógica narrativa. Si cesó la lluvia\, era lógico que se tenía que secar el torrente. Pero el Señor tiene otra alternativa\, y ahora entre los paganos.\nEsta nueva etapa se señala por la repetición de la introducción a la primera locución del Señor a Elías (cf. vv. 2.8\, lit.: «…y vino la palabra del Señor a él diciendo»\, וֵיְהִי דְבַר יְהוָה אֵלָיו לֵאמֹר:). Envía a Elías hasta Fenicia\, más al norte todavía\, a casa de una viuda de Sarepta (hoy Sarafán)\, que está cerca de la costa mediterránea\, 15 km al sur de Sidón. El hecho de que el Señor le informe que él encargará a una viuda de suministrarle el alimento confirma que lo acontecido estaba previsto y que los hechos se desarrollan de acuerdo con lo planeado. Elías deberá «levantarse» y alejarse aún más de la tierra de Israel para adentrarse en tierra pagana. La acción de «levantarse» enfatiza la de «irse». Todavía no se ha alejado lo suficiente.\nY allí\, más allá de Tiro\, se desarrolla la siguiente escena:\n• Apenas entra\, Elías se encuentra con una viuda que recogía leña (pobre) y le solicita un gesto de hospitalidad\, el mínimo: que le dé un jarro de agua. Teniendo en cuenta el valor que tenía en aquella región el agua\, y dada la sequía imperante\, la solicitud hecha implicaba pedir mucho.\n• La respuesta positiva de ella anima a Elías a pedirle alimento. Las condiciones personales de la viuda (su pobreza)\, sumadas a la escasez provocada por la sequía\, convierten en pretensión esta última petición. Así trata él de determinar si ella es la que el Señor escogió para que lo atendiera.\n• La viuda lo identifica como israelita. Es probable que en el entorno fuera conocida la exigencia de los israelitas en cuanto al trato con extranjeros y a la calidad de los alimentos. Por eso\, le jura por «el Señor tu Dios»\, y eso es otra señal: ella reconoce al Señor o\, por lo menos\, lo respeta.\n• Ella declara su extrema pobreza. Afirma carecer de «una galleta» («pan» designa el alimento de base; «galleta»\, el modo de hornear el pan común). Le informa que su único haber («un puñado de harina y un poquito de aceite») serán lo último que ella y su hijo comerán antes de morir.\n• Para ella no hay más porvenir que su muerte y la de su único hijo\, quien hasta ahora no se había mencionado\, y de quien nada más se dice. Ellos representan a los desposeídos y oprimidos de la sociedad de la época. Ahora se les suma Elías\, el «extranjero» la otra categoría de los excluidos.\n• Elías pone a prueba la calidad humana de la viuda apelando a la hospitalidad\, que incluso con los extranjeros era considerada una ley sagrada: le pide que le dé atención prioritaria\, como si le hiciera más gravosa su situación\, prefiriendo la vida de un extranjero a la suya y la de su hijo.\n• Eso significa pedir demasiado\, pero Elías le infunde confianza invitándola a no dejarse arrastrar por el temor. Se asegura de tranquilizarla\, y le hace una promesa de abundancia en nombre del Señor «Dios de Israel»\, al cual ella anteriormente se había referido con evidente respeto.\n• La viuda fenicia se abre a la palabra del Señor por boca de Elías y lo manifiesta de forma heroica (un acto de fe en el Dios extranjero\, y uno de solidaridad con un extranjero desconocido) y actúa en consecuencia. Ella solo se ha atenido a la palabra\, los israelitas habían visto las acciones.\n• Su fe –manifestada en su desprendimiento y en su generosidad al compartir– atrae la bendición del Señor que crea abundancia y suficiencia. Hay aquí una especie de repetición del episodio del maná para esta mujer que no dudó en poner por obra lo dicho por el profeta del Señor.\n• Según el texto griego\, al principio del versículo 16 aparecería nuevamente la fórmula temporal de transición «por mucho tiempo» (ἀπὸ τῆς ἡμέραςταύτης)\, equivalente de la señalada antes en el texto hebreo (מִקֵץ יָמִים: v. 7)\, dando por terminado este episodio y abriéndose a otro.\nLa promesa del Señor\, declarada por boca del profeta\, se cumplió cabalmente\, y solo requirió de parte de la viuda una actitud de confianza en «el Dios de Israel». La repetición de las palabras de la promesa tiene por objeto afirmar enfáticamente que el Señor cumple lo que dice. Este hecho es tanto más notable cuanto que las viudas y los huérfanos eran los excluidos de la sociedad de la época (cf. Isa 1\,23; 10\,2); despojados como estaban del jefe de familia\, solo vivían de limosnas\, las cuales escaseaban en períodos de hambruna\, como es el caso presente. \nEl tratamiento de la idolatría requiere de una comprensión nueva. La exclusión es un problema dehumanidad y no de liderazgo. Por eso\, el pensamiento social cristiano la maneja mejor que los ideólogos de la economía\, los estrategas de la política y los teóricos de la ley\, del derecho y de la moral. Se necesitacorazón de carne (humano) en vez de un corazón de piedra (duro\, insensible). El profeta encuentra fe en donde esperaba encontrar idolatría; y halló idolatría en donde él debería haber encontrado fe. Él entra en ese mundo extraño con respeto\, porque el Señor lo envió allá\, no porque así lo hubiera aprendido de sus mayores. Por eso\, no llega imponiendo\, sino pidiendo favores\, y propone delicadamente su fe.\nHay que replantear la evangelización\, porque no podemos ir con ínfulas de superioridad a llevar el mensaje de la fraternidad. Resultaría incoherente y contraproducente. La promesa de la vida ha de hacerse en clave de promoción de la vida\, no con exigencias de sumisión.\nCuanta más calidad tenga el don\, más humildad exige su donación. Eso se aprende en la mesa eucarística\, en la que el Señor está como servidor entregándose para dar vida\, y vida eterna.
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SUMMARY:Miércoles de la décima semana del tiempo ordinario
DESCRIPTION:PRIMERA LECTURA \nQue este pueblo reconozca que Tú\, Señor\, eres Dios\, y que le has cambiado el corazón. \nLectura del primer libro de los Reyes    18\, 20-39 \nEl rey Ajab mandó buscar a todos los israelitas y reunió a los profetas de Baal sobre el monte Carmelo. Elías se acercó a todo el pueblo y dijo: “¿Hasta cuándo van a andar rengueando de las dos piernas? Si el Señor es Dios\, síganlo; si es Baal\, síganlo a él”. Pero el pueblo no le respondió ni una palabra. \nLuego Elías dijo al pueblo: “Como profeta del Señor\, he quedado yo solo\, mientras que los profetas de Baal son cuatrocientos cincuenta. Traigamos dos novillos; que ellos se elijan uno\, que lo despedacen y lo pongan sobre la leña\, pero sin prender fuego. Yo haré lo mismo con el otro novillo: lo pondré sobre la leña y tampoco prenderé fuego. Ustedes invocarán el nombre de su dios y yo invocaré el nombre del Señor: el dios que responda enviando fuego\, ése es Dios”. \nTodo el pueblo respondió diciendo: “¡Está bien!” \nElías dijo a los profetas de Baal: “Elíjanse un novillo y prepárenlo ustedes primero\, ya que son los más numerosos; luego invoquen el nombre de su dios\, pero no prendan fuego”. Ellos tomaron el novillo que se les había dado\, lo prepararon e invocaron el nombre de Baal desde la mañana hasta el mediodía\, diciendo: “¡Respóndenos\, Baal!” Pero no se oyó ninguna voz ni nadie que respondiera. Mientras tanto\, danzaban junto al altar que habían hecho. \nAl mediodía\, Elías empezó a burlarse de ellos\, diciendo: “¡Griten bien fuerte\, porque es un dios! Pero estará ocupado\, o ausente\, o se habrá ido de viaje. A lo mejor está dormido y se despierta”. \nEllos gritaron a voz en cuello y\, según su costumbre\, se hacían incisiones con cuchillos y punzones\, hasta chorrear sangre. Y una vez pasado el mediodía\, se entregaron al delirio profético hasta la hora en que se ofrece la oblación. Pero no se oyó ninguna voz\, ni hubo nadie que respondiera o prestara atención. \nEntonces Elías dijo a todo el pueblo: “¡Acérquense a mí!” Todo el pueblo se acercó a él\, y él restauró el altar del Señor que había sido demolido: tomó doce piedras\, conforme al número de los hijos de Jacob\, a quien el Señor había dirigido su palabra\, diciéndole: “Te llamarás Israel”\, y con esas piedras erigió un altar al nombre del Señor. Alrededor del altar hizo una zanja\, como un surco para dos medidas de semilla. Luego dispuso la leña\, despedazó el novillo y lo colocó sobre la leña. Después dijo: “Llenen de agua cuatro cántaros y derrámenla sobre el holocausto y sobre la leña”. Así lo hicieron. Él añadió: “Otra vez”. Lo hicieron por segunda vez\, y él insistió: “Una vez más”. Lo hicieron por tercera vez. El agua corrió alrededor del altar\, y hasta la zanja se llenó de agua. \nA la hora en que se ofrece la oblación\, el profeta Elías se adelantó y dijo: “¡Señor\, Dios de Abraham\, de Isaac y de Israel!  Que hoy se sepa que Tú eres Dios en Israel\, que yo soy tu servidor y que por orden tuya hice todas estas cosas. Respóndeme\, Señor\, respóndeme\, para que este pueblo reconozca que Tú\, Señor\, eres Dios\, y que eres Tú el que les ha cambiado el corazón”. \nEntonces cayó el fuego del Señor: abrasó el holocausto\, la leña\, las piedras y la tierra\, y secó el agua de la zanja. \nAl ver esto\, todo el pueblo cayó con el rostro en tierra y dijo: “¡El Señor es Dios! ¡El Señor es Dios!” \nSALMO RESPONSORIAL   15\, 1-2a. 5. 8. 11 \nR/. ¡Protégeme\, Dios mío\, porque me refugio en ti! \nProtégeme\, Dios mío\, porque me refugio en ti. Yo digo al Señor: “Señor\, Tú eres mi bien”. \nEl Señor es la parte de mi herencia y mi cáliz\, ¡Tú decides mi suerte! Tengo siempre presente al Señor: Él está a mi lado\, nunca vacilaré. \nMe harás conocer el camino de la vida\, saciándome de gozo en tu presencia\, de felicidad eterna a tu derecha. \n\nEVANGELIO\n\nACLAMACIÓN AL EVANGELIO      Sal 24\, 4b. 5a \nAleluya. \nSeñor\, enséñame tus senderos\, guíame por el camino de tu fidelidad. Aleluya. \nEVANGELIO \nNo he venido a abolir\, sino a dar cumplimiento. \n+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 5\, 17-19 \nJesús dijo a sus discípulos: \nNo piensen que vine para abolir la Ley o los Profetas: Yo no he venido a abolir\, sino a dar cumplimiento. Les aseguro que no quedarán ni una i ni una coma de la Ley\, sin cumplirse\, antes que desaparezcan el cielo y la tierra. \nEl que no cumpla el más pequeño de estos mandamientos\, y enseñe a los otros a hacer lo mismo\, será considerado el menor en el Reino de los Cielos. En cambio\, el que los cumpla y enseñe\, será considerado grande en el Reino de los Cielos. \nLa reflexión del padre Adalberto Sierra \nLa fe de la viuda de Sarepta tenía que superar todavía una muy dura prueba. En aquella época se pensaba que la muerte del hijo único de una viuda significaba que Dios castigaba a la viuda con particular severidad. Y esto es justamente lo que enseguida se narra: «Después de estos hechos\, cayó enfermo el hijo de la dueña de la casa\, tan gravemente enfermo que murió». Mencionar la «casa» implica decir que la familia se queda sin futuro con la muerte de ese hijo. Por eso\, la viuda reaccionó sintiéndose castigada por sus pecados. La intervención de Elías no solo lo acreditará como profeta\, sino que dejará claro que el Señor no la estaba castigando. De esta manera cierra el autor la narración dejando en Sarepta una viuda convencida de que Elías es un profeta\, y que la palabra del Señor\, por su boca\, se cumple. Más creyente que los israelitas (cf. 17\,17-24).\nEl profeta encara la idolatría con energía y decisión. El narrador se complace en la ponderación de su actitud hasta dejar en la penumbra el hecho histórico\, dado su afán por exaltar la obra de Elías\, que\, en su momento\, fue decisiva para que el pueblo recuperara el rumbo perdido por la confusión que provocó la complicidad del rey Ajab con la idolatría de su esposa Jezabel. \n1Rey 18\,20-39.\nTranscurrió un tiempo indeterminado\, pero largo («Pasó mucho tiempo»: וַיֶהִי יָמִים רַבִּים). Hacía ya tres años Elías había anunciado la sequía de varios años (cf. 17\,1). Esta duración se contaría a partir del cómputo de la falta de lluvias en la primavera y en el otoño (el año comenzaba el mes de octubre)\, nuevamente faltaron en la primavera y luego en el otoño siguientes\, para finalmente caer en la primavera del siguiente año. El Señor envió a Elías al rey Ajab para anunciarle que él iba a enviar la lluvia. Ya habían fracasado los ruegos a Baal para que lloviera. Un funcionario del rey\, Abdías\, fiel al Señor\, había protegido a los profetas a espaldas de Jezabel; fue el que primero se encontró con Elías\, y este lo envió a avisarle a Ajab. Cuando se encontraron Elías le propuso un encuentro entre él y todos los sacerdotes de Baal\, mantenidos por Jezabel (cf. 18.1-19).\nAjab citó en el monte Carmelo al pueblo y a los 450 profetas de Baal. Elías enfrentó a la gente preguntándole hasta cuándo estarían oscilando entre el Señor y Baal («¿Hasta cuándo cojearán sobre dos muletas?». El verbo «cojear» (פסח) usado más adelante para describir la danza ritual de los sacerdotes de Baal (cf. v. 26) sugiere que Elías les pregunta hasta cuándo van a mantener ese sincretismo religioso dándoles culto alternativamente al Señor y a Baal. Al no obtener respuesta\, quizá por miedo a la venganza del rey y de Jezabel\, Elías propuso un desafío: ofrecer un sacrificio sin fuego\, y el que respondiera con fuego sería considerado como el verdadero Dios. El pueblo lo aceptó. Esto significa que el Dios verdadero se acreditará por sí mismo.\nEl autor recurre a una fina ironía para ridiculizar el culto a Baal. Elías les cedió el primer turno a los sacerdotes de Baal\, por ser el grupo más numeroso. Ellos comenzaron su ritual y clamaron a Baal el día entero. Los comentarios de Elías apuntan a su concepción antropomórfica de Baal y a lo que ellos enseñaban de él\, según las leyendas que circulaban en Tiro. Se decía que Baal:\n• Era mercader y viajero (emprendía prolongados viajes de negocios) como sus adoradores.\n• Periódicamente estaba ausente o dormido\, y cuyo despertar se celebraba con ritos festivos.\n• Anualmente moría\, y en su honor se celebraba un rito como el que se describe en el v. 28.\nFinalmente\, entraron en trance –quizás a causa del desangre– y así comenzaron a vaticinar. Pero todo resultó infructuoso. No hubo respuesta alguna de Baal. Y eran más de las tres de la tarde.\nLlegado el turno de Elías\, convocó al pueblo\, restauró el altar que había sido demolido por los adictos a Baal. «Doce piedras» –pese a la división del pueblo en dos reinos– para recordarle al pueblo que su alianza había sido con el Señor (cf. Éxo 24\,4; Jos 4\,2-5; Gén 32\,29; 35\,10). Empapó con doce cántaros de agua el altar\, la leña y la víctima hasta llenar la zanja. Así quiso enfatizar la potencia de Dios\, afirmar su fe\, y descartar una posible combustión espontánea.\nSin drama ni espectáculos\, él oró al «Señor\, Dios de Abraham\, Isaac e Israel» evocando la alianza\, y pidió:\n• Que Ajab\, Jezabel y los profetas de Baal reconozcan que el Señor es Dios de Israel\, y que Baal y los suyos no tienen cabida en su tierra.\n• Que quede claro que él es servidor del Señor\, y que ha actuado por orden suya\, descalificando así la pretensión profética de los adoradores de Baal.\n• Que el pueblo «sepa» (compruebe) la verdad del Señor como Dios\, y «conozca» (experimente) que él es quien cambiará sus «corazones» (mentalidad y sentimientos).\nLa respuesta del Señor fue instantánea\, contundente y sin palabras\, solo con hechos innegables. La expresión «fuego del Señor» alude al relámpago (cf. Núm 11\,13; Lev 9\,24; Jue 6\,21). El pueblo no tuvo más alternativa que reconocer que el Señor es «el» (único) Dios. Los tres elementos que intervienen en el relato –el agua\, el monte y el fuego– evocan salida de Egipto y la alianza en el Sinaí. Los cinco elementos consumidos por el fuego del Señor –el novillo\, la leña\, las piedras\, la tierra y el agua– resaltan el dominio del Señor sobre la naturaleza entera\, lo que le atribuían a su dios los profetas de Baal. Por último\, hay que contrastar la brevedad y sencillez de la oración de Elías en comparación con la prolongada y sufrida súplica de los profetas de Baal.\nLa aclamación del pueblo suena como un eco del significado del nombre del profeta (אֵלִיָּהוּ: «El Señor es nuestro Dios»). Esto significa que el Señor sí les cambió su corazón.\nEl escabroso e incómodo versículo 40\, omitido por el leccionario y que se refiere a la ejecución de los 450 profetas de Baal\, es uno de los tres casos tipificados por la legislación deuteronómica (cf. Deu 13). Se trata del tercer caso (cf. vv.13-19)\, penado con el degüello\, pena cuya ejecución\, históricamente improbable\, es mera advertencia. \nJesús anunció que la predicación de la buena noticia desprestigiaría los ídolos de los pueblos (cf. Mc 13\,24). Pero la tarea del cristiano es positiva:\n• No lucha en contra de los ídolos ni de sus adoradores. Por su amor a la humanidad\, el cristiano da testimonio del amor universal del Padre y propone a Jesús como modelo de hombre realizado: el Hijo del Hombre. Y los deja en libertad de escoger.\n• No intenta someter y dominar personas\, poniéndolas al servicio de un ser poderoso y exigente\, sino de servir y mostrar el rostro del Dios que sirve a los seres humanos para que ellos alcancen su propia realización.\n• No busca exterminar religiones y culturas haciendo «tierra arrasada» de todo lugar que pise. Él ofrece respuesta a los grandes interrogantes que se hacen las culturas\, lo mismo que las religiones\, o sea\, el sentido de la vida humana\, la convivencia social\, y la supervivencia personal.\nAsí\, el desprestigio de los ídolos apunta a lo esencial: ofrecer a las personas y las sociedades una alternativa de vida y convivencia para que\, libremente\, se desliguen de los falsos valores que las deshumanizan y les impiden vivir y convivir felices. Y esto lo celebramos en la eucaristía: el amor universal manifestado en la vida «entregada» de Jesús\, la liberación del pecado para ser servidores de los demás\, y el banquete de salvación con el que soñamos y anticipamos un mundo nuevo.
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SUMMARY:Jueves de la décima semana del tiempo ordinario - Jesucristo\, sumo y eterno sacerdote
DESCRIPTION:PRIMERA LECTURA \nMediante una sola oblación\, Él ha perfeccionado para siempre a los que santifica. \nLectura de la carta a los Hebreos 10\, 12-23 \nCristo\, después de haber ofrecido por los pecados un único Sacrificio\, se sentó para siempre a la derecha de Dios\, donde espera que sus enemigos sean puestos debajo de sus pies. Y así\, mediante una sola oblación\, Él ha perfeccionado para siempre a los que santifica. \nEl Espíritu Santo atestigua todo esto\, después de haber anunciado: \n“Ésta es la Alianza que haré con ellos después de aquellos días\, dice el Señor: Yo pondré mis leyes en su corazón y las grabaré en su conciencia\, y no me acordaré más de sus pecados ni de sus iniquidades”. \nY si los pecados están perdonados\, ya no hay necesidad de ofrecer por ellos ninguna oblación. \nPor lo tanto\, hermanos\, tenemos plena seguridad de que podemos entrar en el Santuario por la sangre de Jesús\, siguiendo el camino nuevo y viviente que Él nos abrió a través del velo del Templo\, que es su carne. También tenemos un Sumo Sacerdote insigne al frente de la casa de Dios. Acerquémonos\, entonces\, con un corazón sincero y lleno de fe\, purificados interiormente de toda mala conciencia y con el cuerpo lavado por el agua pura. \nMantengamos firmemente la confesión de nuestra esperanza\, porque Aquél que ha hecho la promesa es fiel. \nSALMO RESPONSORIAL 39\, 6ab. 9bc. 10. 11ab \nR/. ¡Aquí estoy\, Señor\, para hacer tu voluntad! \n¡Cuántas maravillas has realizado\, Señor\, Dios mío! Yo amo\, Dios mío\, tu voluntad\, y tu ley está en mi corazón. \nProclamé gozosamente tu justicia en la gran asamblea; no\, no mantuve cerrados mis labios\, Tú lo sabes\, Señor. \nNo escondí tu justicia dentro de mí\, proclamé tu fidelidad y tu salvación. \n\nEVANGELIO\n\nAleluya Is 42\, 1 \nAleluya. \nÉste es mi servidor a quien yo sostengo\, mi elegido\, en quien se complace mi alma. Yo he puesto mi espíritu sobre él para que lleve el derecho a las naciones. Aleluya. \nEVANGELIO \nHagan esto en memoria mía. \n+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 22\, 14-20 \nLlegada la Hora de pasar de este mundo a su Padre\, Jesús se sentó a la mesa con los Apóstoles y les dijo: \n“He deseado ardientemente comer esta Pascua con ustedes antes de mi Pasión\, porque les aseguro que ya no la comeré más hasta que llegue a su pleno cumplimiento en el Reino de Dios”. \nY tomando una copa\, dio gracias y dijo: “Tomen y compártanla entre ustedes. Porque les aseguro que desde ahora no beberé más del fruto de la vid hasta que llegue el Reino de Dios”. \nLuego tomó el pan\, dio gracias\, lo partió y lo dio a sus discípulos\, diciendo: “Esto es mi Cuerpo\, que se entrega por ustedes. Hagan esto en memoria mía”. Después de la cena\, hizo lo mismo con la copa\, diciendo: “Esta copa es la Nueva Alianza sellada con mi Sangre\, que se derrama por ustedes.”. \nLa reflexión del padre Adalberto Sierra \nEl versículo 40\, omitido por el leccionario\, remite a una bárbara costumbre de guerra de aquella época: los vencidos en la guerra eran ejecutados por el vencedor. En esta «guerra» entre el Señor y Baal\, los soldados («profetas») de Baal corren la suerte de los vencidos a manos del general en jefe (Elías) de las tropas del Señor. En lenguaje bélico\, se dejó constancia de quién había vencido. Moisés había dejado una dura prescripción al respecto: él se refirió a los «profetas o videntes de sueños» con intención de desviar el pueblo del culto al Señor. En realidad\, no se trataba de mera cuestión ritual; en el fondo\, estaba la rivalidad entre el Señor\, el Dios de Israel\, que liberaba a los esclavos y los salvaba\, en oposición a los ídolos de los pueblos\, que servían para legitimar a los reyes paganos\, los cuales oprimían\, explotaban y humillaban a sus súbditos y también los pueblos que invadían y sometían a su dominio. Ese era el interés que estaba detrás de la insistencia de la reina Jezabel en imponer el culto a Baal en territorio israelita. Era una declaración de guerra que le habían hecho al Señor\, y el Señor respondió y mostró ser superior a Baal (cf. Deu 13\,2-6).\nDesacreditado Baal\, ahora puede volver a llover en Israel. Queda claro que Baal no es Dios\, y mucho menos señor de la lluvia. Ahora es Elías quien tiene el control\, ya que el Señor cambió el corazón del pueblo. El rey ya no lo domina\, y Jezabel no forma parte de este escenario. \n1Rey 18\,41-46.\nEs posible que la indicación que Elías le hizo a Ajab («Sube\, come y bebe») sugiera que el rey se marche a su casa a un probable banquete después de una ofrenda sacrificial; también se puede suponer que\, para pedir la lluvia\, habrían hecho un ayuno\, y que Elías envíe al rey de regreso a su vida ordinaria («a comer y a beber»)\, porque la situación se normalizó\, y\, por ese motivo\, ya viene la lluvia\, como signo de bendición del Señor. El «fuego del Señor» le ha hecho entender al profeta que la lluvia es inminente. Y él así se lo hace ver al rey. En estas palabras es notorio que Elías está suficientemente acreditado como para darle órdenes al rey\, el cual ha sido testigo mudo de los acontecimientos\, como abrumado entre el fracaso de los 450 profetas de la divinidad que adora su mujer y el plebiscito a favor de Elías por parte de la multitud.\nLa respuesta del Señor con el «fuego» implicó\, de un lado\, la aceptación de la oración de Elías y la acreditación del mismo ante el pueblo como su portavoz; de otro\, un juicio condenatorio a la idolatría y la descalificación de Baal (y de todos los ídolos); y\, finalmente\, la cesación de la sequía y\, por consiguiente\, el advenimiento de las lluvias como signo de bendición y reconciliación.\nSe puede conjeturar que la personalidad fuerte de Omrí y sus notables gestiones de gobierno se hubieran proyectado sobre su hijo Ajab moldeándolo como un rey a la vez autoritario y débil de carácter. El autor describe cómo era de influenciable el rey (cf. 20\,1-43) y cuál era el influjo que su mujer Jezabel siempre ejerció sobre él (cf. 21\,1-7). Si el autor considera que «lo de menos» fue su imitación de «los pecados de Jeroboán»\, se infiere que lo peor fue que «se casó con Jezabel\, la hija de Etbaal\, rey de los fenicios\, y dio culto y adoró a Baal» (cf. 16\,31; Deu 7\,1-6).\nElías y Ajab partieron en direcciones opuestas: el rey\, a su vida ordinaria; Elías\, a la cúspide del monte Carmelo\, donde había quedado claro que el Señor es el único Dios de Israel. A pesar de que el Señor había anunciado su disposición a conceder la bendición (la lluvia)\, Elías subió al monte\, desde donde podrá observar la subida de las nubes desde el mar\, cargadas de agua. Pero también subió a orar de un modo inusual («encorvado»)\, dando muestras de una concentración muy grande («con el rostro entre las rodillas»). Los profetas de Baal han quedado en evidencia como públicamente mentirosos. El profeta del Señor\, Elías\, parece ir constatando la respuesta del Señor a su súplica insistente; en reiteradas oportunidades («siete veces»)\, envía a su criado a verificarla. Finalmente\, el criado reporta «una nubecilla como la palma de una mano» que sube del mar. Ella basta para Elías comprender que el Señor respondió a su petición.\nEl aviso enviado a Ajab puede parecer narrativamente superfluo\, dado que ya lo había despedido (cf. v. 41)\, pero lo que pretende recalcar el autor es el control completo que Elías tiene ahora de la situación\, que se manifiesta en el hecho de influir sobre el rey\, pero para provecho del mismo.\nSe dice que las primeras lluvias de otoño pueden ser extremadamente fuertes y hasta dificultar la movilidad\, quizá también por eso Elías reitera sus advertencias al rey. Efectivamente\, la lluvia se precipitó de manera instantánea\, con ventisca y de forma torrencial.\nAjab va en carro tirado por caballos (uno o dos)\, Elías corre de a pie (otra vez se nota desventaja de su parte)\, pero Dios se revela como respaldo de su profeta\, y lo capacita para correr delante de Ajab hasta llegar primero a Yezrael (יִזְרְעֶאלׇה: «Dios siembra»\, por la gran fertilidad del valle)\, que era la segunda ciudad capital del Reino del Norte\, situada a 27 km del monte Carmelo. Elías aparece movido a impulsos del viento (רוּהַ: viento o Espíritu) de Dios\, superando así la velocidad de la carroza de Ajab. El autor atribuye esto a la mano del Señor (cf. 2Rey 3\,15)\, lo que sugiere una comunicación de fuerza vital\, que era usual en relación con los profetas (cf. Eze 1\,3; 3\,22); y no es algo inverosímil\, ya que los corredores árabes pueden cubrir distancias de hasta 160 km en un lapso de apenas dos días. Con esa carrera\, el autor quiere mostrar la precedencia del profeta por delante del rey\, o mejor\, la prelación que tiene la profecía en relación con la institución real. \nLa hora del descrédito de los ídolos es\, a la vez\, la hora de la misericordia del Señor. Entre uno y otra está la oración insistente del profeta. No es oración de intercesión por el pueblo\, porque Dios ya le demostró su favor\, sino la «oración intensa del justo» (Stg 5\,16) para que se realice el designio de Dios. En efecto\, Dios no se limita a perdonar pecados\, sino que abre un ilimitado horizonte de vida para que el ser humano se realice (sea feliz) y su convivencia social sea exitosa. El descrédito de los ídolos no significa autoafirmación prepotente del Señor\, es liberación de hombres y pueblos para la vida y la convivencia en paz o felicidad.\nA diferencia del triunfo de Elías\, que significó la perdición de los adoradores de Baal\, el triunfo del Mesías\, resucitado de la muerte\, no amenaza de muerte a nadie\, sino que ofrece la posibilidad de la vida eterna a todos los que lo acepten por la fe. El descrédito de los ídolos solo afecta a los ídolos; a los que les rinden culto\, en cambio\, los libera del engaño y les ofrece la salvación para el presente y para el futuro\, de manera definitiva. La proclamación del triunfo no equivale a una actitud triunfalista. Nada más ajeno al cristiano que la revancha o el desquite.\nLa buena noticia\, al conducirnos al Dios verdadero\, nos libera de la idolatría; y\, al conducirnos a la eucaristía\, nos permite la experiencia de salvación\, vida nueva que nos configura con Jesús\, el Hijo del Hombre\, el hombre-Dios\, para que vivamos y convivamos como hermanos.
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SUMMARY:Viernes de la décima semana del tiempo ordinario
DESCRIPTION:PRIMERA LECTURA \nQuédate de pie en la montaña\, delante del Señor. \nLectura del primer libro de los Reyes    19\, 8-9. 11-16 \nElías caminó durante cuarenta días y cuarenta noches hasta la montaña de Dios\, el Horeb. Allí entró en la gruta y pasó la noche. \nEl Señor le dijo: “Sal y quédate de pie en la montaña\, delante del Señor”. Y en ese momento el Señor pasaba. Sopló un viento huracanado que partía las montañas y resquebrajaba las rocas delante del Señor. Pero el Señor no estaba en el viento. Después del viento\, hubo un terremoto. Pero el Señor no estaba en el terremoto. Después del terremoto\, se encendió un fuego. Pero el Señor no estaba en el fuego. Después del fuego\, se oyó el rumor de una brisa suave. Al oírla\, Elías se cubrió el rostro con su manto\, salió y se quedó de pie a la entrada de la gruta. \nEntonces le llegó una voz\, que decía: “¿Qué haces aquí\, Elías?” \nEl respondió: “Me consumo de celo por el Señor\, el Dios de los ejércitos\, porque los israelitas abandonaron tu alianza\, derribaron tus altares y mataron a tus profetas con la espada. He quedado yo solo y tratan de quitarme la vida”. \nEl Señor le dijo: “Vuelve por el mismo camino\, hacia el desierto de Damasco. Cuando llegues\, ungirás a Jazael como rey de Arám. A Jehú\, hijo de Nimsí\, lo ungirás rey de Israel\, y a Eliseo\, hijo de Safat\, de Abel Mejolá\, lo ungirás profeta en lugar de ti”. \nSALMO RESPONSORIAL     26\, 7-9c. 13-14 \nR/. ¡Yo busco tu rostro\, Señor! \n¡Escucha\, Señor\, yo te invoco en alta voz\, apiádate de mí y respóndeme! Mi corazón sabe que dijiste: “Busquen mi rostro”. \nYo busco tu rostro\, Señor\, no lo apartes de mí. No alejes con ira a tu servidor\, Tú\, que eres mi ayuda. \nYo creo que contemplaré la bondad del Señor en la tierra de los vivientes. Espera en el Señor y sé fuerte; ten valor y espera en el Señor. \n\nEVANGELIO\n\nACLAMACIÓN AL EVANGELIO    Flp 2\, 15d. 16a \nAleluya. \nBrillen como rayos de luz en el mundo\, mostrando la Palabra de Vida. Aleluya. \nEVANGELIO \nEl que mira a una mujer deseándola ya cometió adulterio \n+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo    5\, 27-32 \nJesús dijo a sus discípulos: \nUstedes han oído que se dijo: “No cometerás adulterio”. Pero Yo les digo: El que mira a una mujer deseándola ya cometió adulterio con ella en su corazón. \nSi tu ojo derecho es para ti una ocasión de pecado\, arráncalo y arrójalo lejos de ti: es preferible que se pierda uno solo de tus miembros\, y no que todo tu cuerpo sea arrojado al infierno. Y si tu mano derecha es para ti una ocasión de pecado\, córtala y arrójala lejos de ti: es preferible que se pierda uno solo de tus miembros\, y no que todo tu cuerpo sea arrojado al infierno. \nTambién se dijo: “El que se divorcia de su mujer debe darle una declaración de divorcio”. Pero Yo les digo: El que se divorcia de su mujer\, excepto en caso de unión ilegal\, la expone a cometer adulterio; y el que se casa con una mujer abandonada por su marido comete adulterio. \nLa reflexión del padre Adalberto Sierra \n«El rey Ajab le contó a Jezabel lo que había hecho Elías\, y cómo había pasado a cuchillo a los profetas de Baal. Entonces Jezabel mandó a Elías este recado: “Que los dioses me castiguen si mañana a estas horas no hago contigo lo mismo que has hecho tú con cualquiera de ellos”. Elías temió y emprendió la marcha para salvar la vida». Dejó su criado en Berseba y continuó solo. Llegó a desear la muerte\, pero el Señor lo animó a continuar hasta que arribó al monte Horeb (identificado por la tradición con el monte Sinaí)\, cuarenta días y cuarenta noches después (cf. Núm 14\,33: los 40 años del pueblo en el desierto; Éxo 24\,18: 40 días y 40 noches permaneció Moisés en el monte Sinaí). El autor lo presenta en una especie de «retorno a las fuentes»\, como si con él su pueblo se encontrara con sus raíces (cf. 19\,1-8).\nEn ese viaje de retorno\, Elías experimenta la persecución\, en primer lugar\, la soledad\, el hastío\, el hambre hasta el desfallecimiento y\, finalmente\, el desafío de un camino todavía no recorrido en su totalidad\, hasta llegar a la presencia de Dios («el monte de Dios»)\, donde su vida parecerá haber alcanzado su máximo límite. Ha alcanzado el lugar en donde se reveló el verdadero Dios (cf. Éxo 3; 33\,18) mediante el fuego que no quemaba\, la misión confiada a Moisés\, la revelación del nombre divino\, el envío a los ancianos\, el anuncio del fracaso de los opresores\, la visión de la gloria del Señor. Elías fue conducido a la recuperación de la identidad del pueblo de Dios. \n1Rey 19\,9a.11-16.\nEn una determinada cueva del monte Horeb («la cueva») –que la tradición identifica con aquella en donde se pensaba que Moisés en persona se había alojado–\, el Señor se le hace el encontradizo y le pregunta qué hace allí. Se suponía que el Señor lo había enviado presentarse a Ajab para que le anunciara el envío de la lluvia (cf. 18\,1). Elías declara su ardiente celo por el Señor\, porque sus compatriotas han abandonada la alianza con él\, renunciando a darle culto y negándose a escuchar su palabra («han derruido tus altares y asesinado a tus profetas»)\, y a él mismo lo buscan con el fin de matarlo: está buscando refugio. Sin mediar petición alguna de Elías\, el Señor le anuncia que él va a pasar ante el profeta. Pero Elías deberá discernir la presencia del Señor entre un haz de opciones. El Señor que se le revela no es un Dios cualquiera. Por eso:\n• No se encuentra Dios en la violencia del «viento grande y fuerte» (רוּהַ גְדוֹלָה וְחָזָק). El «huracán» resulta ser precursor del paso del Señor\, pero no es signo de su presencia. Ese «viento» vinculado a la vida del profeta (cf. 18\,25) no constituye manifestación del Señor.\n• Tampoco en el estremecedor «terremoto» (רַעַשׁ) encontró Elías al Señor. El «terremoto» es un ruido ensordecedor\, como el que producen los cascos de los caballos de los ejércitos invasores\, y un catastrófico movimiento telúrico. Pero no manifiesta al Señor.\n• Ni tampoco en el «fuego» (אֵשָׁ) devorador se encontraba el Señor. Otro elemento ligado a Elías (cf. 18\,24.38)\, que la tradición referirá a él (cf. 2Rey 1\,10.12.14; Sir 48\,1-3 LXX) en relación con su «celo»\, por él mismo confesado. Su fogosidad no manifiesta al Señor.\n• Pero sí en la «voz de un silencio tenue» (קוֹל רְּמָמָה דַקָּה)\, y desde ella le habló el Señor. Hay una pretendida contradicción\, más perceptible en hebreo («un ruido de calma suave»: קוֹל דְּמָמָה דַקָה)\, que contrasta con el ardiente «celo» de Elías. Allí es donde está el Señor.\nEl huracán\, el temblor de tierra y el fuego\, que en Éxo 19 mostraron la presencia del Señor\, en este momento solo se entienden como signos equívocos de su paso. En el relato aparecen como precursores suyos\, pero nunca llegan a coincidir con él. El v. 11 anuncia: «¡El Señor va a pasar!». Y luego comienza a descartar que\, tras el paso del huracán\, del terremoto y del fuego\, se diera el paso del Señor. No obstante\, más adelante el Señor le dará unas instrucciones a Elías (vv. 15-17) que parecen desmentir esta experiencia del profeta\, por el escalofriante contenido de las mismas. Pero estas tratan de responder a las dos realidades que inquietan a Elías: el panorama político de Israel y Aram cambiarán –aunque con sufrimiento y muerte–\, pero él tendrá un sucesor\, Eliseo.\nElías\, de un temperamento fogoso y un espíritu impetuoso («huracán»)\, debe admitir que ni en ese celo ardiente y avasallador\, ni en la conmoción social que él provoca («terremoto») actúa el Dios de Israel\, sino en la palabra serena y pacificadora. En cambio\, el susurro de la «brisa suave» sugiere la espiritualidad de Dios y la intimidad del trato de sus profetas con él\, si bien sus acciones inciden decisivamente en la historia de «los hombres» (cf. 19\,15-17). El Señor no es como Baal\, considerado como «el dios de la tormenta»\, sino que se manifiesta a través de una acción positiva\, creadora\, liberadora y salvadora\, la cual se ha mantenido a través del resto fiel (cf. 19\,18).\nAsí que hay que volver a la realidad. Elías deberá desandar el camino y ejecutar tres acciones que muestran que la historia continúa\, pero que el designio de Dios no se frustra\, aunque los pueblos sean conducidos por perversos\, que Dios mismo conoce (cf. 1Rey 19\,17-18). De las tres acciones indicadas\, Elías solo ejecutará la última; las otras dos las ejecutará su sucesor.\n• En Damasco\, reconocer rey de Siria a Jazael\, quien asesinará a Ben Hadad (léase 2Rey 8\,7-15). Percatarse de la realidad exterior y del peligro que este rey entrañará para Israel.\n• En Israel\, ungir rey de Israel (Reino del Norte) a Jehú (léase 2Rey 9-10). Captar como un hecho la violencia interna que se disputa el poder en ese reino.\n• En Israel\, ungir como profeta y sucesor suyo a Eliseo (cf. 1Rey 19\,19-21; 2Rey 2-8). Es lo único que realmente hará Elías. Y esta es la única mención de la unción de un profeta.\nEn Damasco\, Eliseo verá que Ben Hadad tiene favorable pronóstico de vida\, pero que Jazael lo asesinará; por eso Eliseo dice que vivirá\, pero llora por lo que hará Jazael contra su pueblo\, Israel (cf. 2Rey 8\,7-15). En Ramot\, un discípulo de Eliseo ungirá rey a Jehú\, quien derrotará a Ajab\, el esposo de Jezabel\, la cual también morirá (cf. 2Rey 9\,1-10)\, y Jehú usurpará el reino para sí. \nA la doble pregunta del Señor («¿Qué haces aquí\, Elías? »: vv. 9.11)\, Elías alega su celo. Primero\, el Señor le muestra su suavidad\, luego lo enfrenta a la violencia terrestre. Elías aprenderá que la diferencia es enorme.\nEl Señor\, que se distingue de Baal\, llamado el «dios de la tormenta»\, se revela en la calma\, a pesar del huracán\, el terremoto y el fuego que anuncian el juicio de su venida. Él es el Dios que cumple su promesa de paz en medio de los vaivenes de la historia\, tanto de los paganos (Siria\, en tiempos de Jazael) como de sus escogidos (Israel\, en tiempos de Jehú). Para todos vale la voz del Señor\, que juzga a todos de igual manera. La injusticia que procede de la idolatría encuentra en él firme resistencia\, pero no violencia. La violencia la ejercen los idólatras y la replican los impíos.\nLa palabra de vida que se proclama en la eucaristía\, y que se recibe como pan de la vida eterna (Jesucristo) no procede de ímpetu avasallador alguno\, es suave brisa (Espíritu de mansedumbre) que ha de anunciar un juicio inflexible en contra de la injusticia\, pero misericordioso para quienes han sido solidarios con sus semejantes. Por eso podemos irnos en paz.
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SUMMARY:Sábado de la décima semana del tiempo ordinario - San Bernabé\, apóstol
DESCRIPTION:PRIMERA LECTURA \nEra un hombre bondadoso\, lleno del Espíritu Santo y de mucha fe. \nLectura de los Hechos de los Apóstoles  11\, 21b-26; 13\, 1-3 \nEn aquellos días\, muchos creyeron y se convirtieron. Al enterarse de esto\, la Iglesia de Jerusalén envió a Bernabé a Antioquía. Cuando llegó y vio la gracia que Dios les había concedido\, él se alegró mucho y exhortaba a todos a permanecer fieles al Señor con un corazón firme. Bernabé era un hombre bondadoso\, lleno del Espíritu Santo y de mucha fe. Y una gran multitud adhirió al Señor. \nEntonces partió hacia Tarso en busca de Saulo\, y cuando lo encontró\, lo llevó a Antioquía. Ambos vivieron todo un año en esa Iglesia y enseñaron a mucha gente. Y fue en Antioquía\, donde por primera vez los discípulos recibieron el nombre de “cristianos”. \nEn la Iglesia de Antioquía había profetas y doctores\, entre los cuales estaban Bernabé y Simeón\, llamado el Negro\, Lucio de Cirene\, Manahén\, amigo de infancia del tetrarca Herodes\, y Saulo. \nUn día\, mientras celebraban el culto del Señor y ayunaban\, el Espíritu Santo les dijo: “Resérvenme a Saulo y a Bernabé para la obra a la cual los he llamado”. \nEllos\, después de haber ayunado y orado\, les impusieron las manos y los despidieron. \nSALMO RESPONSORIAL 97\, 1-6 \nR/. El Señor reveló su justicia a las naciones. \nCanten al Señor un canto nuevo\, porque Él hizo maravillas: su mano derecha y su santo brazo le obtuvieron la victoria. \nEl Señor manifestó su victoria\, reveló su justicia a los ojos de las naciones: se acordó de su amor y su fidelidad a favor del pueblo de Israel. \nLos confines de la tierra han contemplado el triunfo de nuestro Dios. Aclame al Señor toda la tierra\, prorrumpan en cantos jubilosos. \nCanten al Señor con el arpa y al son de instrumentos musicales; con clarines y sonidos de trompeta aclamen al Señor\, que es Rey. \n\nEVANGELIO\n\nACLAMACIÓN AL EVANGELIO Mt 28\, 19a. 20b \nAleluya. \n“Vayan\, y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos. Yo estaré siempre con ustedes hasta el fin del mundo”\, dice el Señor. Aleluya. \nEVANGELIO \nUstedes han recibido gratuitamente\, den también gratuitamente. \n+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo    10\, 7-13 \nJesús envió a sus doce apóstoles\, diciéndoles: \nPor el camino\, proclamen que el Reino de los Cielos está cerca. Sanen a los enfermos\, resuciten a los muertos\, purifiquen a los leprosos\, expulsen a los demonios. Ustedes han recibido gratuitamente\, den también gratuitamente. No lleven encima oro ni plata\, ni monedas\, ni provisiones para el camino\, ni dos túnicas\, ni calzado\, ni bastón; porque el que trabaja merece su sustento. \nCuando entren en una ciudad o en un pueblo\, busquen a alguna persona respetable y permanezcan en su casa hasta el momento de partir. Al entrar en la casa\, salúdenla invocando la paz sobre ella. Si esa casa lo merece\, que la paz descienda sobre ella; pero si es indigna\, que esa paz vuelva a ustedes. \nLa reflexión del padre Adalberto Sierra \nEn los versículos 17 y 18 del capítulo 19 se supone un conflicto entre Siria e Israel y otro interno en Israel\, aunque Israel y Judá tienen vínculos amistosos (cf. 2Rey 9). El anuncio consiste en que el conflicto interno de Israel agudizará el conflicto con Siria. En efecto\, Jehú asesinará a los reyes de Israel (Jorán) y de Judá (Ocozías) y a Jezabel\, la madre de Jorán. Jehú se sentirá facultado para erradicar la idolatría y la brujería introducidas por Jezabel\, y para vengar la muerte de Nabot\, el de Yezrael. El autor da a entender que todas esas muertes son consecuencias de la idolatría. La profecía anuncia distintos «castigos»: unos a manos de paganos (Jazael)\, otros a las de Jehú\, rey de Israel\, y los otros a manos de Eliseo\, sucesor de Elías. Por otro lado\, quedarán «siete mil en Israel»\, cifra simbólica de totalidad\, referida a la integridad o fidelidad de ese resto que él cuidará durante las desgracias previstas en el anuncio del versículo anterior.\nLa noción de «resto» –aplicada a un grupo que el Señor se compromete a cuidar– aparece en tres contextos: en tiempos de apostasía\, que son los que permanecen fieles a su fe (cf. 18\,21-22)\, en tiempos de persecución\, que son los que permanecen leales al Señor (cf. 18\,13)\, y en tiempos de «castigo»\, que son los que no padecen las consecuencias de la apostasía y la deserción\, porque el Señor los protege y cuida de ellos (cf. 19\,18). En este último caso\, se refiere concretamente a los que no incurrieron en actos manifiestos de adoración ritual a los ídolos: genuflexiones (cf. 1Rey 8\,54; Isa 45\,23; Dan 6\,11) y besos (cf. Ose 13\,2; Job 13\,2). \n1Rey 19\,19-21.\nLa vocación de Eliseo hay que entenderla a la luz del repetido lamento de Elías porque se había quedado solo como profeta del Señor (cf. 19\,10.14)\, lamento con el cual él manifestaba su temor de que no hubiera en adelante quien llamara al pueblo a volver a la alianza con el Señor. El Señor lo envió a «ungir» a Eliseo como sucesor suyo\, única vez que se dice esto de la consagración de un profeta (cf. 19\,16)\, y que se realiza sin unción convencional alguna (untar con aceite).\nEl encuentro entre Elías y Eliseo (אֱלִישַׁע: «Dios es mi salvación») aunque parezca casual\, estaba ya indicado por el Señor\, por lo que el verbo «encontrar» se ha de entender cono resultado de la búsqueda diligente de Elías para cumplir el encargo del Señor (cf. 19\,16).\nElías encuentra a Eliseo en lo suyo\, «arando»\, y esto permite deducir que era agricultor. El dato de que tenía «doce yuntas» señala\, de un lado\, su fortaleza física y su relativa juventud (él estaba tras la duodécima)\, y\, del otro\, su capacidad económica\, lo que también permite inferir que era propietario del campo que cultivaba\, o que\, al menos\, era la propiedad familiar. Que las yuntas fueran «doce» autoriza a asociarlo con las doce tribus del pueblo\, y esta asociación pone su misión en función de la alianza del Señor con el pueblo\, aunque ahora ese pueblo esté dividido.\nLa acción inicial del profeta en relación con Eliseo («pasó a su lado») implica el acercamiento y la libertad. Elías se le aproximó a Eliseo\, pero no se le impuso. El hecho de seguir caminando le dejó espacio para la reciprocidad. El gesto de Elías («le echó el manto encima») se entiende desde la cultura hebrea\, en la que «el manto» posee varios significados. Aquí se especifica que se trata de una capa de piel (אַדֶּרֶת)\, la traducción griega precisa que es un manto de piel de oveja (μηλωτή)\, dato importante\, porque los profetas se distinguían por usar mantos peludos (cf. 2Rey 1\,8; Zac 13\,4). Echar el propio manto sobre alguien era como asociar ambos destinos (cf. Eze 16\,8; Rut 3\,9). En este caso\, implica la investidura de Eliseo como profeta\, asociado así a Elías. No se trata de una «unción» convencional\, pero el hecho de asociar su vinculación a Elías con el rasgo que identificaba a los profetas (la consagración por el Espíritu del Señor) permite deducir que dicha «unción» –que ya estaba anunciada– se realizó de un modo no convencional (no con aceite\, sino con el Espíritu que animaba a Elías) y que es esto lo que significa el hecho de que Elías cubriera con su manto a Eliseo: lo llamó a ser profeta para cuidar «las ovejas» del Señor.\nLa primera reacción de Eliseo («corrió tras Elías») implica una ruptura inicial\, la de su actividad («dejando los bueyes»)\, lo que significa la aceptación inmediata de la investidura de la que acababa de ser objeto. Es decir\, Eliseo acepta cambiar de actividad\, pasar de agricultor –y seguramente pastor– a profeta con Elías y como él\, y dispuesto a comenzar su iniciación. Dado que el narrador no explica la razón de ser de esta pronta y decidida respuesta de Eliseo\, hay que suponer que el Señor que lo señaló ya lo había predispuesto\, y solo necesitaba la invitación para aceptarla. Por más que el Señor se valiera de Elías para hacerle la propuesta\, él lo dispuso para aceptarla.\nAceptación que se confirma y profundiza con la solicitud que él le hizo a Elías («déjame decirles adiós a mis padres»)\, lo cual implicó una ruptura más decisiva\, parecida a la del matrimonio (cf. Gén 2\,24)\, y que expresaba el modo como entendió él su asociación a Elías como profeta («luego vuelvo y te sigo»). Llama la atención el verbo «besar» (נשׁק) en labios de Eliseo\, en contraste con el beso de los idólatras\, renuentes a darle culto al Señor (cf. 19\,18). La despedida de su familia no implica dilación de su respuesta. Hasta este momento\, todo se ha hecho con libertad\, y Elías ratificó que así debía seguir siendo («Vete\, pero vuelve. ¿Quién te lo impide?»).\nEn un nuevo gesto\, que expresa el carácter irrevocable de su decisión (cf. 1Sam 6\,14; 2Sam 24\,19-25)\, Eliseo mostró por tercera vez su radical ruptura con la vida que había llevado hasta entonces: ofreció en sacrificio la yunta de bueyes\, coció la carne con los aperos encendidos\, «y convidó a su gente»\, su clan y sus vecinos\, dándole así carácter público a su nueva vida. Dejó atrás una vida familiar de cierta placidez y comodidad para aceptar un llamado del Señor. Y se puso al servicio de Elías en calidad de aprendiz de profeta. Eliseo será «ayudante» (שׁרת) y sucesor de Elías como Josué lo fue de Moisés (cf. Núm 11\,28). \nEl llamado del Señor se verifica en momentos de crisis nacional e internacional. La idolatría era a la vez causa y efecto de la descomposición social. Elías persistió en su fidelidad incluso a pesar de sí mismo\, porque se sentía desalentado y sin fuerzas para seguir reclamando en nombre de la alianza con el Señor\, alianza que al pueblo parecía importarle poco\, o nada\, debido a la presión que sobre él ejercían los gobernantes. El Señor le regala un compañero y sucesor\, pero Elías ha de llamarlo y marchar delante de él. Así\, aunque pareciera impensable\, se renovó la alianza.\nEsto invita a no desalentarse ante la escasez de agentes de evangelización y de pastoral\, o de las llamadas «crisis vocacionales» en las iglesias. Aunque el texto no lo insinúe siquiera\, es de esperar que Elías y Eliseo se conocieran antes de ese encuentro; en efecto\, el Señor le habla a Elías de él como de alguien conocido\, en su encuentro no hay necesidad de presentación alguna\, y Eliseo reacciona ante el gesto de Elías sin extrañeza. Un ministerio tan intenso y trascendental como el de Elías no permitía que este pasara desapercibido ante sus propios conciudadanos. Esto anima a realizar con renovado entusiasmo la pastoral vocacional. \nCuando Jesús envió por primera vez a los Doce\, les delimitó el campo de la misión\, no porque él tuviera una óptica nacionalista\, sino porque ellos eran incapaces de asumir su óptica y asimilar su mensaje\, que eran universales como el amor del Padre. Jesús tuvo en cuenta sus prejuicios. A él le interesaba que los discípulos asimilaran el mensaje para que pudieran apropiarse de la misión y llevarla a cabo con total libertad\, no por imposición.\nLa misión universal –libre de prejuicios y de condicionamientos legales– corrió por cuenta de los nacidos fuera de Judea\, más allá del mar (Chipre y Cirene). En Antioquía de Siria les proponen la buena noticia a los paganos\, el Señor apoya esta iniciativa y la noticia llega a Jerusalén.\nEl anuncio de la fe a los samaritanos les pareció tolerable a los dirigentes\, y por eso enviaron una delegación oficial (dos apóstoles: Hch 8\,14); pero en esta ocasión envían solo a Bernabé\, muestra de reticencia e incertidumbre ante esa iniciativa. Este cumple exitosamente su misión. \n1. Primera lectura (Hch 11\,21b-26).\nUn hecho a primera vista desastroso («la persecución provocada por lo de Esteban») provocó el desplazamiento de los discípulos no nacidos en Judea (cf. 8\,1b) que fueron llegando a Fenicia\, Chipre y Antioquía\, pero solo proponían el mensaje a los helenistas como ellos. Uno de los Siete\, Nicolás\, era de Antioquía (cf. 6\,6); de Chipre eran Bernabé (cf. 4\,36) y Mnasón (cf. 21\,16)\, y de Cirene\, Lucio (cf. 13\,1). Algunos de ellos les propusieron el mensaje «a los griegos» (cf. 11\,19s).\nLa adhesión de los paganos al Señor se le atribuye al apoyo que les da «la fuerza del Señor» (el Espíritu Santo) a estos osados evangelizadores\, porque su apertura responde al designio de Dios. La iglesia de Jerusalén se debate entre aceptar o rechazar a los paganos\, aunque Pedro manifiesta cierta libertad frente a este asunto (cf. 11\,1-3)\, incluso visitando comunidades fuera de Palestina (cf. Gál 2\,11)\, así como había visitado las de Samaría (cf. 2\,14-15) y Lida (cf. 9\,32).\nBernabé discierne y «ve» la gracia de Dios\, se alegra con esta sorpresa suya\, y –haciendo honor a su nombre– se puso a exhortar a todos a que siguieran firmemente unidos al Señor. No exige la circuncisión ni la afiliación a la religión judía; le basta la «gracia de Dios»\, que es el don del Espíritu Santo. Bernabé\, movido por el mismo Espíritu\, viene a ser providencial porque es:\n• «Un hombre de bien» (ἀνὴρ ἀγαθὸς)\, rasgo que pondera su calidad humana (es un hombre de aceptación generalizada). Esto es lo que significa el sobrenombre latino «Iustus» («Justo»: 1\,13).\n• «Lleno de Espíritu Santo» (πλήρης πνεύματος ἁγίου)\, rasgo que pondera su permanente calidad cristiana («lleno del amor de Dios»). Es la misma plenitud que se predicó de Esteban (cf. 6\,6).\n• «Y (lleno) de fe» (…καὶ πίστεως)\, rasgo que pondera su permanente fidelidad al Señor\, lo cual lo hace confiable en sus actuaciones (un discípulo de verdad)\, también como Esteban (cf. 6\,6).\nEstos rasgos oportunos de Bernabé potencian la labor comenzada y facilitan que se produzcan nuevas conversiones al Señor. Por medio de él\, el Espíritu Santo apoya eficazmente esta iniciativa de la evangelización de los paganos. \n2. Evangelio (Mt 10\,7-13).\nLa primera misión a la que Jesús envió a sus discípulos\, en territorio judío\, hace ver que la misión universal requiere de una disposición que ellos todavía no tienen. Pero esta también se da en el éxodo cristiano\, en el «camino del Señor» (3\,3): «Haciendo camino proclamen diciendo…» (10\,7). Solo si se transita ese camino resulta posible:\n• Proclamar la inminencia del reinado de Dios. Por mucho que los judíos hubieran esperado este anuncio\, se necesitan testigos vivos de la nueva realidad para que ella les resulte creíble. No basta la mera religiosidad que se agota en el culto ceremonial sin compromiso; se requieren hambre y sed de justicia («enmiéndense») y\, sobre todo\, se requiere la fe en la buena noticia (cf. 4\,17).\n• Poner fin eficazmente a los males de los individuos y las sociedades que estaban «enfermos»\, o sea\, personas y comunidades cuyas vidas y convivencias habían menguado a consecuencia de sus «pecados» (cf. 1\,21)\, es decir\, a consecuencia de sus mentiras y sus violencias\, y a raíz de su falta de fe necesaria para garantizar la integración de los excluidos (cf. 8\,10.26).\n• Infundirles nueva vida a los «muertos» en vida a causa del pecado\, es decir\, revivir la esperanza del pueblo que vivía una situación desesperada\, semejante a la del destierro\, pueblo que se sentía como un cementerio expuesto\, sometido a la infamia y condenado a la impureza legal (cf. Eze 37\,1-13). Será como sacarlos de sus sepulcros y librarlos de la humillación (cf. Eze 37\,12-14).\n• Integrar a los excluidos\, y –en particular– a las víctimas de exclusión religiosa\, los «leprosos»\, que eran el caso paradigmático y más cruel de dicha exclusión. En particular\, este encargo pone de presente que la exclusión religiosa contradice el amor universal de Dios (cf. 8\,2-4).\n• Erradicar el odio fanático e idolátrico\, sobre todo el que aduce motivaciones de índole religiosa para agredir a los seres humanos. Usa el nombre de los ídolos a los que los paganos les ofrecían sacrificios humanos («demonios») para designar esa particular forma de violencia pública.\nSi el amor de Dios es universal\, también es gratuito. No hay que condicionarlo a requisito alguno\, mucho menos al dinero. Por eso\, el don gratuitamente recibido gratuitamente se transmite.\nDesde luego\, este anuncio hace algunas exigencias básicas al evangelizador:\n• Descartar todo afán de lucro («piezas de oro\, plata o bronce»): enumera monedas desde las más valiosas a las menos.\n• Comportarse dignamente y no presentarse ante los hombres como mendicantes itinerantes («alforja para el camino»).\n• No llegar vestidos de superioridad («llevar dos túnicas»)\, ni calzados como ricos (ὑποδήματα; los pobres se calzaban con σανδάλια)\, ni revestidos de poder (ῥάβδος\, en el sentido de «cetro» o de «vara para golpear»).\nComo constructor de la nueva sociedad (el reino de Dios)\, así como procura el bien de los demás tiene derecho a que otros cuiden de su vida («su sustento»).\nEsta evangelización implica también una «metodología»:\n• Ante todo\, humanidad. De entrada\, hay que saludar\, desear la paz (felicidad).\n• Cuando se da la acogida\, el anuncio de la nueva noticia transmite esa dicha\, que se hace efectiva en los destinatarios.\n• Cuando no hay acogida\, el misionero no se frustra\, sabe tolerar y conserva la alegría de la buena noticia que porta.\n• En este último caso\, el rechazo\, señal de ruptura\, es una conducta realmente pagana (sea judío o extranjero) y esto se hace constar con un gesto como el que usaban los judíos al abandonar un país pagano. Ahora el verdadero «pagano» es quien rechaza la buena noticia. Y esta conducta es más censurable que la de las ciudades que eran paradigma de corrupción (Sodoma y Gomorra). \nBernabé es presentado como hombre genuino y como cristiano cabal y muy comprometido con la causa del Señor. Estas características suyas avalan y potencian la misión proponiéndolo como colaborador eficaz de la obra de Dios. El futuro de la misión depende mucho del compromiso humano y cristiano de los evangelizadores. Bernabé es\, a la vez\, un testigo y un intercesor para nosotros. Las exigencias de la misión plantean las calidades del evangelizador. No se evangeliza «de oficio»\, sino por vocación y con el testimonio de la propia vida. La «imposición de manos» (cf. Hch 13\,3) se queda sin eco cuando el evangelizador no es testigo. El testimonio entraña esa configuración permanente y progresiva con Jesús a través de su Espíritu\, que nos lleva a adoptar su misma metodología.\nRecordarlo en nuestra celebración eucarística nos estimula a seguir al Señor\, porque resulta claro que –parafraseando a san Agustín– lo que pudo Bernabé también nosotros lo podemos.
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SUMMARY:Solemnidad de la Santísima Trinidad
DESCRIPTION:PRIMERA LECTURA \nAntes de los orígenes de la tierra\, la Sabiduría ya había nacido. \nLectura del libro de los Proverbios   8\, 22-31 \nDice la Sabiduría de Dios: \nEl Señor me creó como primicia de sus caminos\, antes de sus obras\, desde siempre. \nYo fui formada desde la eternidad\, desde el comienzo\, antes de los orígenes de la tierra. \nYo nací cuando no existían los abismos\, cuando no había fuentes de aguas caudalosas. \nAntes que fueran cimentadas las montañas\, antes que las colinas\, yo nací\, cuando Él no había hecho aún la tierra ni los espacios ni los primeros elementos del mundo. \nCuando Él afianzaba el cielo\, yo estaba allí; cuando trazaba el horizonte sobre el océano\, cuando condensaba las nubes en lo alto\, cuando infundía poder a las fuentes del océano\, cuando fijaba su límite al mar para que sus aguas no desbordaran\, cuando afirmaba los cimientos de la tierra\, yo estaba a su lado como un hijo querido y lo deleitaba día tras día\, recreándome delante de Él en todo tiempo\, recreándome sobre la faz de la tierra\, y mi delicia era estar con los hijos de los hombres. \nSALMO RESPONSORIAL   8\, 4-9 \nR/. ¡Señor\, nuestro Dios\, qué admirable es tu Nombre en toda la tierra! \nAl ver el cielo\, obra de tus manos\, la luna y las estrellas que has creado: ¿qué es el hombre para que pienses en él\, el ser humano para que lo cuides? \nLo hiciste poco inferior a los ángeles\, lo coronaste de gloria y esplendor; le diste dominio sobre la obra de tus manos\, todo lo pusiste bajo sus pies. \nTodos los rebaños y ganados\, y hasta los animales salvajes; las aves del cielo\, los peces del mar y cuanto surca los senderos de las aguas. \nSEGUNDA LECTURA \nCon Dios\, por medio de Cristo\, en el amor derramado por el Espíritu. \nLectura de la carta del Apóstol san Pablo a los cristianos de Roma   5\, 1-5 \nHermanos: \nJustificados por la fe\, estamos en paz con Dios\, por medio de nuestro Señor Jesucristo. Por Él hemos alcanzado\, mediante la fe\, la gracia en la que estamos afianzados\, y por Él nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios. \nMás aún\, nos gloriamos hasta de las mismas tribulaciones\, porque sabemos que la tribulación produce la constancia; la constancia\, la virtud probada; la virtud probada\, la esperanza. \nY la esperanza no quedará defraudada\, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo\, que nos ha sido dado. \n\nEVANGELIO\n\nACLAMACIÓN AL EVANGELIO   Cf. Apoc 1\, 8 \nAleluya. \nGloria al Padre\, y al Hijo\, y al Espíritu Santo\, al Dios que es\, que era y que viene. Aleluya. \nEVANGELIO \nTodo lo que es del Padre es mío. El Espíritu recibirá de lo mío y se lo anunciará a ustedes. \n+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan 16\, 12-15 \nDurante la Última Cena\, Jesús dijo a sus discípulos: \nTodavía tengo muchas cosas que decirles\, pero ustedes no las pueden comprender ahora. Cuando venga el Espíritu de la Verdad\, Él los introducirá en toda la verdad\, porque no hablará por sí mismo\, sino que dirá lo que ha oído y les anunciará lo que irá sucediendo. Él me glorificará\, porque recibirá de lo mío y se lo anunciará a ustedes. Todo lo que es del Padre es mío. Por eso les digo: Recibirá de lo mío y se lo anunciará a ustedes. \nCredo  \nOración de los fieles \nOremos\, hermanos\, a Dios\, Padre entrañable\, que por Jesucristo nos ha revelado su amor y que escucha complacido los gemidos inefables con que el Espíritu intercede por nosotros: \nPara que Dios Padre\, Creador todopoderoso del universo\, lleve el mundo a su plenitud y haga nacer aquel cielo nuevo y aquella la tierra nueva que nos ha prometido\, en la que la humanidad entera encontrará la felicidad y podrá contemplar su faz gloriosa\, roguemos al Señor. \nPara que el Hijo Unigénito de Dios\, que se hizo hombre para desposarse con la Iglesia\, infunda en ella un amor semejante al suyo\, como corresponde a su condición de esposa amada\, roguemos al Señor. \nPara que el Espíritu del Señor\, que enriquece al mundo con sus dones\, sea padre para los pobres\, consuelo para los tristes\, salud para los enfermos y fuerza para los decaídos\, roguemos al Señor. \nPara que los que conocemos el misterio de la vida íntima de Dios\, uno en tres Personas\, tengamos celo para anunciarlo a quienes lo desconocen a fin de que también ellos encuentren gozo y descanso en Dios\, que se nos ha revelado como Padre\, Hijo y Espíritu Santo\, roguemos al Señor. \nQue te glorifique\, Dios nuestro\, tu Iglesia\, al contemplar el misterio de tu sabiduría con la que has creado y configurado el mundo; tú\, por medio de Jesucristo\, nos has justificado y en tu Espíritu Santo nos has santificado\, escucha la oración de tu pueblo y haz que alcancemos el conocimiento de la verdad plena y te adoremos\, a ti\, que eres amor\, verdad y vida. Por Jesucristo\, nuestro Señor. \nLa reflexión del padre Adalberto Sierra \nEl término español «misterio» viene del latín (mysterium) como transcripción de una palabra griega (μυστήριον)\, y corresponde a un término hebreo y arameo (רָז) que significa «secreto». Pero en la Biblia se trata de un secreto «escondido» con la intención de que fuera «revelado»; en la lengua griega\, en cambio\, se usaba para designar un «secreto» que debía ser silenciado.\nLa razón por la cual el «misterio» de Dios permanecía secreto no obedece a la intención de Dios\, sino a la incapacidad del ser humano para recibirlo. Y esta incapacidad se debe a que los secretos de Dios no son verdades abstractas\, sino verdades vitales. Es decir\, solo viviéndolos será posible conocerlos\, ya que su conocimiento es experimental\, no teórico.\nEn este ciclo litúrgico\, el misterio de la Santísima Trinidad se revela como el secreto que dinamiza la historia y permite interpretar el sentido de los acontecimientos que la jalonan. Tal comprensión del misterio lo sitúa en la vida ordinaria del creyente\, e incluso de la humanidad\, y desmiente así la idea de que se trata de una especulación teológica sin relevancia concreta. \nJn 16\,12-15.\nLa revelación que el Hijo hace del Padre es básica y suficiente\, pero de alcances impensados. El Espíritu Santo se encarga de guiar a los discípulos de Jesús en la comprensión de esos alcances y en el discernimiento de los diversos hechos que marcan tendencia en cada época.\n1. El mensaje de Jesús.\nJesús se identifica con el mensaje\, él es la Palabra de Dios en figura humana: «la Palabra se hizo hombre…». En él «habla» el Padre a la humanidad y manifiesta su gloria; por él infunde el Padre su amor (el Espíritu) a «toda carne». El mensaje del Padre es una persona\, un ser humano lleno del Espíritu Santo (cf. 1\,14.16; 17\,2). «El que viene del cielo\, de lo que ha visto en persona y ha oído\, de eso da testimonio…» (3\,32.33). Lo que él tiene que decirle a la humanidad acerca del Padre y de su amor es «mucho». Pero la capacidad de amar de los discípulos es aún inmadura (cf. 13\,7.33.36-38)\, y no pueden con las consecuencias de ese amor; podrán cuando maduren y estén dispuestos a amar «hasta el fin» (13\,1)\, entregándose como Jesús (cf. 21\,15-19). No se trata de ineptitud intelectual para entender una doctrina\, es incapacidad vital para amar con la misma entrega generosa de Jesús. En eso consiste la inmadurez que ellos necesitan superar.\n2. La labor del Espíritu.\nLa llegada del «Espíritu de la verdad» será el impulso decisivo para ese proceso de maduración: «Cuando llegue él\, el Espíritu de la verdad\, los irá guiando en la verdad toda». Obsérvese que usa el adjetivo demostrativo masculino singular «aquél» (ἐκεῖνος)para referirse al Espíritu (πνεῦμα)\, que en griego se designa con un sustantivo neutro; esto enfatiza el carácter personal del Espíritu. Al llamarlo «Espíritu de la verdad» lo relaciona con la «verdad» de Dios\, que es su amor fiel. Esa denominación hace referencia a la revelación de la gloria de Dios en Jesús\, «plenitud de amor y lealtad» (1\,14). El Espíritu\, así como el «Hijo único»\, revela la «gloria» del Padre manifestando el mismo amor leal\, o fiel. Ese amor es insondable\, pero la comunidad irá comprendiendo cuáles son sus alcances porque el Espíritu siempre la conducirá «en la verdad toda»\, pues las exigencias de Dios «comunican el Espíritu sin medida» (cf. 3\,34). El Espíritu no propondrá otro mensaje distinto del de Jesús («no hablará por su cuenta»)\, reiterará la propuesta de Jesús\, es decir\, el amor universal\, gratuito y fiel (la «gloria») del Padre que Jesús reveló.\nConcretamente\, el Espíritu les comunicará a los discípulos «cada cosa que le digan». Así como él se refiere sin cesar al Padre que lo envió\, el Espíritu reenvía al Hijo\, que es «la Palabra» del Padre. Esta insistencia pone el énfasis en que el mensaje del Padre es único\, y ha sido comunicado de una vez para siempre en Jesús. El Espíritu lo reitera\, lo enseña y lo recuerda (cf. 14\,24-26).\nPero también el mensaje tiene validez permanente\, por lo que tendrá aplicación en los sucesos del futuro\, que irrumpirán como realidades nuevas de las cuales los discípulos necesitarán tanto explicación como interpretación. El Espíritu les dará discernimiento para valorar los hechos que se vayan dando y los ayudará a relacionarlos con el designio de Dios. Esto significa que el Espíritu será guía a lo largo de la historia –cuya clave de lectura es la vida\, pasión\, muerte y resurrección de Jesús– para que ellos también puedan\, como su maestro\, manifestar la gloria de Dios en favor de la humanidad\, con sus obras de renovación\, liberación y salvación.\n3. El Espíritu y Jesús.\nLa relación del Espíritu con Jesús se realiza en el testimonio que él da de Jesús para que los suyos puedan ser también sus testigos (cf. 15\,26-27) y le denuncien al mundo su pecado\, la inocencia de Jesús y la condena del poder que gobierna el mundo (cf. 16\,8-11). El Espíritu manifestará la gloria de Jesús en sintonía con el Padre (cf. 13\,31-32). Él develará el sentido de la historia humana en todos los tiempos cuando les interprete los acontecimientos de la historia\, porque se remitirá a la historia de Jesús («tomará de lo mío») y\, en concreto\, al amor que este manifestó entregando su vida para dar libertad y vida a la humanidad. Así entenderán la oposición de los poderes del mundo. «Manifestará mi gloria» es dar la experiencia viva del amor manifestado por Jesús en su entrega y es iluminarles lo que esa entrega de Jesús exigirá en las nuevas situaciones que vivirán las sucesivas generaciones de discípulos en el futuro.\n4. Jesús\, el Padre y el Espíritu.\nJesús\, como heredero universal del Padre\, posee en común con él la gloria que el mismo Padre le comunicó\, es decir\, el amor leal\, el Espíritu (cf. 1\,14). El Espíritu es\, a la vez\, don del Padre a su Hijo\, y es don del Hijo a la humanidad en nombre del Padre (cf. 15\,26). Por eso\, el Espíritu toma de lo de Jesús para darles a los discípulos la interpretación de los tiempos. Esto significa que esa interpretación de la historia se cifra en concretar ese impulso de darse\, como Jesús\, para estimular y potenciar la realización del ser humano en la línea del proyecto del Padre\, es decir\, ayudar a cada ser humano a convertirse en hijo de Dios según el modelo ya realizado en Jesús. Al entregarse como Jesús\, el discípulo comprende y asume la historia. \nEl misterio de la Santísima Trinidad es una experiencia de vida que se da en el seguimiento de Jesús con la fuerza interior del Espíritu Santo para realizar en sí mismo el ideal de hijo de Dios. La misión se deriva de esa experiencia\, y consiste en conducir a la humanidad del mundo al reino de Dios para que disfrute de la plenitud de la vida que está en el Padre. La condición para vivir y transmitir esa experiencia es la aceptación íntegra de Jesús\, el Hijo lleno del Espíritu\, es decir\, el Hombre Dios. No se puede separar a Jesús del Padre y del Espíritu para reducirlo a una mera figura histórica\, un hombre extraordinario y ejemplar\, cuya vida resulta simplemente inspiradora. Tampoco se lo puede desvincular de su historia y ensalzarlo en una condición gloriosa desligada de su realidad humana\, como un ideal desencarnado y anodino\, ajeno a todo compromiso social.\nLa comunión eucarística nos presenta un signo material y nos refiere a una experiencia espiritual. La comunión con el Hijo nos hace hijos del Padre y templos del Espíritu\, y esta presencia de la Santísima Trinidad en nosotros nos compromete a transformar el mundo en reino de Dios. \n 
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SUMMARY:Lunes de la undécima semana del tiempo ordinario - San Antonio de Padua\, presbítero y doctor de la Iglesia
DESCRIPTION:PRIMERA LECTURA \nNabot fue apedreado y murió. \nLectura del primer libro de los Reyes 21\, 1-19 \nNabot\, el izreelita\, tenía una viña en lzreel\, al lado del palacio de Ajab\, rey de Samaría. Ajab dijo a Nabot: “Dame tu viña para hacerme una huerta\, ya que está justo al lado de mi casa. Yo te daré a cambio una viña mejor o\, si prefieres\, te pagaré su valor en dinero”. \nPero Nabot respondió a Ajab: “¡El Señor me libre de cederte la herencia de mis padres!” \nAjab se fue a su casa malhumorado y muy irritado por lo que le había dicho Nabot\, el izreelita: “No te daré la herencia de mis padres”. Se tiró en su lecho\, dio vuelta la cara y no quiso probar bocado. \nEntonces fue a verlo su esposa Jezabel y le preguntó: “¿Por qué estás tan malhumorado y no comes nada?” \nÉl le dijo: “Porque le hablé a Nabot\, el izreelita\, y le propuse: “Véndeme tu viña o\, si quieres\, te daré otra a cambio”. Pero él respondió: “No te daré mi viña” ”. \nSu esposa Jezabel le dijo: “¿Así ejerces tú la realeza sobre Israel? ¡Levántate\, come y alégrate! ¡Yo te daré la viña de Nabot\, el izreelita!” \nEnseguida escribió una carta en nombre de Ajab\, la selló con el sello del rey y la envió a los ancianos y a los notables de la ciudad\, conciudadanos de Nabot. En esa carta escribió: “Proclamen un ayuno y en la asamblea del pueblo hagan sentar a Nabot en primera fila. Hagan sentar enfrente a dos malvados\, que atestigüen contra él\, diciendo: “Tú has maldecido a Dios y al rey”. Luego sáquenlo afuera y mátenlo a pedradas”. \nLos hombres de la ciudad\, los ancianos y notables\, conciudadanos de Nabot\, obraron de acuerdo con lo que les había mandado Jezabel\, según lo que estaba escrito en la carta que les había enviado. Proclamaron un ayuno e hicieron sentar a Nabot en primera fila. En seguida llegaron dos malvados que se le sentaron enfrente y atestiguaron contra él diciendo: “Nabot ha maldecido a Dios y al rey”. Entonces lo sacaron fuera de la ciudad y lo mataron a pedradas. Y mandaron decir a Jezabel: “Nabot fue apedreado y murió”. \nCuando Jezabel se enteró de que Nabot había sido matado a pedradas\, dijo a Ajab: “Ya puedes tomar posesión de la viña de Nabot\, ésa que él se negaba a venderte\, porque Nabot ya no vive: está muerto”. \nApenas oyó Ajab que Nabot estaba muerto\, bajó a la viña de Nabot\, el izreelita\, para tomar posesión de ella. \nEntonces la palabra del Señor llegó a Elías\, el tisbita\, en estos términos: “Baja al encuentro de Ajab\, rey de Israel en Samaría. \nAhora está en la viña de Nabot: ha bajado allí para tomar posesión de ella. Tú le dirás: Así habla el Señor: ¡Has cometido un homicidio\, y encima te apropias de lo ajeno! Por eso\, así habla el Señor: En el mismo sitio donde los perros lamieron la sangre de Nabot\, allí también lamerán tu sangre”. \nSALMO RESPONSORIAL    5\, 2-3a. 5-7 \nR/. ¡Atiende a mis gemidos\, Señor! \nSeñor\, escucha mis palabras\, atiende a mis gemidos; oye mi clamor\, mi Rey y mi Dios. \nTú no eres un Dios que ama la maldad; ningún impío será tu huésped\, ni los orgullosos podrán resistir delante de tu mirada. \nTú detestas a los que hacen el mal y destruyes a los mentirosos. ¡Al hombre sanguinario y traicionero lo abomina el Señor! \n\nEVANGELIO\n\nACLAMACIÓN AL EVANGELIO   Sal 118\, 105 \nAleluya. \nTu palabra es una lámpara para mis pasos y una luz en mi camino. Aleluya. \nEVANGELIO \nYo les digo que no hagan frente al que les hace mal. \n+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo    5\, 38-42 \nJesús dijo a sus discípulos: \nUstedes han oído que se dijo: “Ojo por ojo y diente por diente”. Pero Yo les digo que no hagan frente al que les hace mal: al contrario\, si alguien te da una bofetada en la mejilla derecha\, preséntale también la otra. Al que quiere hacerte un juicio para quitarte la túnica\, déjale también el manto; y si te exige que lo acompañes un kilómetro\, camina dos con él. \nDa al que te pide\, y no le vuelvas la espalda al que quiere pedirte algo prestado. \nLa reflexión del padre Adalberto Sierra \nEn el capítulo 20\, desaparece Elías. Se narra un conflicto bélico continuado entre Siria e Israel. Ben Hadad\, rey de Siria\, con sus vasallos\, pretendía tomarse Samaría. Primero exigió las riquezas de Ajab\, rey de Israel («dame tu plata y tu oro»). Este se declaró vencido\, pero luego Ben Hadad le exigió también sus mujeres y sus hijos (en calidad de rehenes)\, lo que aprovechó Ajab con el fin de obtener respaldo de su pueblo\, incluso de un profeta espontáneo\, que le aconsejó aniquilar el ejército enemigo. Pero Ajab solo quería debilitar a Siria sin acabarla\, porque le serviría como barrera de contención contra Asiria\, así que\, después de vencer a Ben Hadad\, decidió firmar con él un pacto comercial\, cosa que el profeta censuró\, advirtiéndole lo caro que le costaría.\nLa idolatría\, para los profetas\, es mucho más que un mero asunto cultual. Porque el Señor (יהוה)\, el Dios de Israel\, es libre y liberador\, es vivo y salvador\, en tanto que los ídolos son instrumentos inertes al servicio de los intereses mezquinos de los reyes y poderosos de las naciones paganas. El relato siguiente muestra los alcances de la idolatría en esta perspectiva. Y ayuda a comprender la difícil tarea del profeta en un ambiente idólatra que posa de religioso y piadoso. \n1Rey 21\,1-16.\nLos personajes: Nabot de Yezrael\, el rey Ajab y su mujer Jezabel. El título «rey de Samaría» junto al de «rey de Israel» hace énfasis en la condición de propietario. El rey es propietario de Samaría y dueño de una suntuosa residencia en Yezrael. El narrador se refiere a un palacio (הֵיכָל) distinto del palacio en Samaría\, donde residía «el rey de Samaría» (cf. 2Rey 1\,3). No obstante\, la codicia de Ajab es tan caprichosa como insaciable.\nLa negativa de Nabot no es mero apego sentimental a la tierra. Dado que la tierra había sido don del Señor a Israel\, y cada familia recibió «en suerte» su terreno –lo cual le atribuía también una intervención al Señor–\, la custodia celosa de la tierra implicaba mucho para el israelita piadoso y sincero. Esta fidelidad estaba respaldada por la costumbre y gozaba de protección legal. Ni el rey mismo podía expropiar la tierra ni forzar su enajenación (cf. Deu 19\,14; Núm 27\,7-11; Jer 32\,6-15; Eze 46\,18; Rut 4\,9). Así\, pues\, la renuencia de Nabot significa mucho más:\n• Es fidelidad a la responsabilidad que el Señor le confió a su tribu cuando sorteó el país entre las tribus de Israel (cf. Núm 36\,7; Lev 25\,13). O sea\, es celosa lealtad a la alianza con el Señor.\n• Es garantía de su libertad. El título del rey se basaba en el de Nabot. Recibir del rey cualquier terreno lo pondría a depender del rey\, o de otro. Es decir\, Nabot está afirmando su autonomía.\n• Ese retazo de tierra contenía a menudo las tumbas de sus antepasados (cf. 2\,34). Enajenar esa propiedad equivalía a desvincularse de sus antepasados\, lo que sería una impiedad de su parte.\nAsí\, pues\, Nabot rechaza la propuesta del rey como algo que raya en la blasfemia y en el sacrilegio. El consiguiente disgusto del rey\, y la forma como lo manifiesta\, deja ver el hombre autoritario y débil que era\, condición que aprovecha su mujer Jezabel. Se entera de la situación\, le censura su debilidad al rey\, lo anima a restarle importancia al asunto y le promete al rey satisfacer su antojo.\nJezabel –de origen fenicio\, no israelita–\, no comprendía que en Israel la realeza no fuera absoluta\, que por encima del rey estuviera el derecho de Nabot\, y que\, por encima del derecho\, como fiel garante del mismo\, estuviera el Señor. Ella le plantea al rey el asunto en otra perspectiva:\n• El rey es el que manda en Israel (como se da en Fenicia: la idolatría del poder).\n• La satisfacción del rey está por encima de cualquier derecho tribal (egolatría).\n• La codicia del rey debe ser satisfecha a como dé lugar (idolatría de la riqueza).\nQuien realmente gobierna en Israel es la reina. Dispone arbitrariamente del nombre del rey y de sus sellos –en cierta medida\, lo suplanta– para dirigirse a los concejales («ancianos») y notables de Yezrael. Los «ancianos» (cabezas de familia) eran el consejo de gobierno local; los «notables»\, eran el grupo de los propietarios influyentes. Los convoca a urdir una conspiración contra Nabot.\nAbusa del poder\, manipula la justicia\, le quita la vida a un inocente\, y roba. Y usa como pretexto el prestigio de Dios –llamado אֱלֺהִים por Jezabel\, porque el nombre del Dios de Israel\, יהוה\, no se presta para esa injusticia– y del rey. Se asegura de darle ropaje religioso a este crimen\, poniendo la religiosidad israelita al servicio de sus sórdidos intereses políticos. Primero\, indica un «ayuno»\, expresión de luto y dolor; enseguida\, señala al que debe ser presentado como causante del luto que afligiría a los dirigentes locales\, Nabot; a continuación\, ordena que se busquen como testigos de cargo contra Nabot «dos hijos de indignidad»; por último\, indica el cargo: maldecir a Dios y al rey (cf. Éxo 22\,27; Isa 8\,21). Este modo de pensar y proceder da una idea de cómo manejaban las naciones paganas las relaciones de poder con sus respectivos pueblos y por qué inicialmente hubo resistencia a que Israel se constituyera en monarquía «como se hace en todas las naciones» (1Sam 8\,5)\, ya que esto significaba rechazar al Señor como rey (cf. 1Sam 8\,7) e implicaba «servir a otros dioses» (cf. 1Sam 8\,8) y someterse a reyes déspotas y arbitrarios (cf. 1Sam 8\,11-18).\nSu macabro plan se ejecutó al pie de la letra. Nabot (quizás junto con sus hijos) fue conducido fuera de la ciudad para matarlo acullá y lejos de su viña; así esta quedó disponible para el primero que la fuera a ocupar y a tomar posesión de la misma. Esto se le informó sumisamente a Jezabel. Y esta le dio la noticia al rey\, quien se apresuró a tomar posesión de la viña de Nabot. El rey fue cómplice pasivo de las maquinaciones de su mujer\, y se nota que estaba al tanto de ellas. \nLa idolatría desarrolla capacidad para el engaño sin mostrarse. Jezabel se busca el modo de hacer prevalecer sus valores políticos apareciendo como defensora de Dios (no del Señor) y del rey de Israel\, que también comparte con ella los valores que favorecen la idolatría y perjudican el bien de su propio pueblo. Él no se percata de que ella lo manipula. La excesiva complacencia del rey hacia la reina desborda la relación conyugal para repercutir en las relaciones sociales y políticas: hay injusticia en el pueblo\, y este está a punto de ser absorbido por Fenicia; pero también resulta perjudicial para las relaciones del pueblo con el Señor que lo rescató de la esclavitud en Egipto: está induciéndolo a la idolatría. No es cuestión de afectos\, hay muchos valores en riesgo.\nLos cristianos debemos discernir todo y quedarnos sólo con lo que de verdad es coherente con nuestra fe. No todos los que invocan el santo nombre de Dios tienen la misma escala de valores del Evangelio. A veces\, invocando el nombre de Jesús\, se traicionan la causa del Evangelio y el anuncio del reino de Dios. A menudo en nombre de Jesús se codician riquezas\, se ambiciona un poder político opresor y explotador\, y se apetecen honores\, rangos y privilegios con los que se crean desigualdades y se cometen injusticias entre quienes debieran convivir como hermanos.\nLa celebración de la eucaristía exige dicha fraternidad y es escuela de convivencia para el pueblo de Dios. Comulgar con el Señor es romper con toda idolatría\, y también negarse a ser cómplice de la injusticia\, cualquiera que sea la forma que la idolatría asuma en la sociedad. \n 
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SUMMARY:Martes de la undécima semana del tiempo ordinario
DESCRIPTION:PRIMERA LECTURA \nHas hecho pecar a Israel. \nLectura del primer libro de los Reyes  21\, 17-29 \nDespués que murió Nabot\, la palabra del Señor llegó a Elías\, el tisbita\, en estos términos: “Baja al encuentro de Ajab\, rey de Israel en Samaría. Ahora está en la viña de Nabot: ha bajado allí para tomar posesión de ella. Tú le dirás: Así habla el Señor: ¡Has cometido un homicidio\, y encima te apropias de lo ajeno! Por eso\, así habla el Señor: En el mismo sitio donde los perros lamieron la sangre de Nabot\, allí también lamerán tu sangre”. \nAjab respondió a Elías: “¡Me has sorprendido\, enemigo mío!” “Sí\, repuso Elías\, te he sorprendido\, porque te has prestado a hacer lo que es malo a los ojos de Señor. Yo voy a atraer la desgracia sobre ti: barreré hasta tus últimos restos y extirparé a todos los varones de la familia de Ajab\, esclavos o libres en Israel. Dejaré tu casa como la de Jeroboám\, hijo de Nebat\, y como la de Basá\, hijo de Ajías\, porque has provocado mi indignación y has hecho pecar a Israel. Y el Señor también ha hablado contra Jezabel\, diciendo: Los perros devorarán la carne de Jezabel en la parcela de lzreel. Al de la familia de Ajab que muera en la ciudad se lo comerán los perros\, y al que muera en despoblado se lo comerán los pájaros del cielo”. \nNo hubo realmente nadie que se haya prestado como Ajab para hacer lo que es malo a los ojos del Señor\, instigado por su esposa Jezabel. El cometió las peores abominaciones\, yendo detrás de los ídolos\, como lo habían hecho los amorreos que el Señor había desposeído delante de los israelitas. \nCuando Ajab oyó aquellas palabras\, rasgó sus vestiduras\, se puso un sayal sobre su carne\, y ayunó. Se acostaba con el sayal y andaba taciturno. Entonces la palabra del Señor llegó a Elías\, el tisbita\, en estos términos: “¿Has visto cómo Ajab se ha humillado delante de mí? Porque se ha humillado delante de mí\, no atraeré la desgracia mientras él viva\, sino que la haré venir sobre su casa en tiempos de su hijo”. \nSALMO RESPONSORIAL     50\, 3-6a. 11. 16 \nR/. ¡Ten piedad\, Señor\, porque hemos pecado! \n¡Ten piedad de mí\, Señor\, por tu bondad\, por tu gran compasión\, borra mis faltas! ¡Lávame totalmente de mi culpa y purifícame de mi pecado! \nPorque yo reconozco mis faltas y mi pecado está siempre ante mí. Contra ti\, contra ti solo pequé e hice lo que es malo a tus ojos. \nAparta tu vista de mis pecados y borra todas mis culpas. ¡Líbrame de la muerte\, Dios\, salvador mío\, y mi lengua anunciará tu justicia! \n\nEVANGELIO\n\nACLAMACIÓN AL EVANGELIO    Jn 13\, 34 \nAleluya. \n“Les doy un mandamiento nuevo: ámense los unos a los otros\, así como Yo los he amado”\, dice el Señor. Aleluya. \nEVANGELIO \nAmen a sus enemigos. \n+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo   5\, 43-48 \nJesús dijo a sus discípulos: \nUstedes han oído que se dijo: “Amarás a tu prójimo” y odiarás a tu enemigo. Pero Yo les digo: Amen a sus enemigos\, rueguen por sus perseguidores; así serán hijos del Padre que está en el cielo\, porque Él hace salir el sol sobre malos y buenos y hace caer la lluvia sobre justos e injustos. \nSi ustedes aman solamente a quienes los aman\, ¿qué recompensa merecen? ¿No hacen lo mismo los publicanos? Y si saludan solamente a sus hermanos\, ¿qué hacen de extraordinario? ¿No hacen lo mismo los paganos? \nPor lo tanto\, sean perfectos como es perfecto el Padre que está en el cielo. \nLa reflexión del padre Adalberto Sierra \nLa reacción del Señor ante la muerte de Nabot no se hace esperar. El rey Ajab y su mujer han provocado la «cólera» del Señor\, es decir\, su enérgica reprobación de la felonía que acaban de cometer. Por «cólera del Señor» se entienden dos realidades: su inflexible censura de la injusticia\, y las consecuencias que produce dicha injusticia en quienes la cometen. Esto último se expresa generalmente en términos de «castigo»; es decir\, las secuelas de la injusticia se interpretan como castigo de Dios. Esa interpretación se debe al escaso desarrollo que tiene todavía el concepto de responsabilidad humana.\nMuchos autores han hecho notar las semejanzas entre este pasaje y el de la muerte de Urías\, el hitita\, por instigación de David (cf. 2Sam 12). El adulterio de David equivale a la idolatría del rey Ajab (inducido por su mujer); el leal e inocente Urías está aquí representado por el fiel y piadoso Nabot; y así como el pecado de David es denunciado por el profeta Natán\, el crimen de Ajab es denunciado por el profeta Elías; la prórroga concedida a David también se le concede a Ajab; el «castigo» alcanzará a los hijos de los reyes injustos. Pero también señalan diferencias: Elías no es profeta cortesano\, como Natán\, sino opositor del rey Ajab y su corte; Natán sigue ejerciendo su cargo\, en tanto que Elías es llamado «enemigo» por Ajab; la dinastía de David tiene una garantía previa\, y por eso sobrevive\, en tanto que la de Ajab es «barrida». Un hecho sí queda establecido en ambos relatos: el Señor interviene en favor del débil denunciando el atropello del poderoso.\nLa mayor parte de los estudiosos está de acuerdo en que los vv. 23-24.25-26 son verosímilmente adiciones posteriores a la primera redacción del relato. \n1Rey 21\,17-29.\nLa muerte de Nabot tiene aún otra connotación. Habida cuenta de lo dicho por el profeta Isaías («La viña del Señor de los ejércitos es la casa de Israel»: 5\,7)\, la renuencia de Nabot a entregarle su viña al rey\, y por él a Jezabel\, entraña su fidelidad al Señor\, al impedir que la heredad del Señor pasara a manos impías\, y también lealtad a su pueblo\, al resistirse a los igualmente denunciados insaciables acaparadores de terrenos (Isa 5\,8).\nAlgunos autores del siglo XX afirmaron que el derecho consuetudinario vigente en Galilea en la época de Jesús establecía que\, cuando el dueño de una propiedad desaparecía sin dejar herederos\, la propiedad pasaba a manos de quien primero llegase a ocuparla. Y entendieron que esta fue la razón por la que Jezabel urgió a Ajab a ocupar la viña\, y este se apresuró a hacerlo (cf. 21\,15-16)\, pero también esa fue la razón por la que Elías lo sorprendió en ese acto de posesión.\nEl Señor tomó la iniciativa y envió a Elías a denunciarle su crimen a Ajab\, asesino y ladrón\, y a anunciarle su «castigo»\, es decir los resultados de sus actos. El rey reaccionó llamando «enemigo mío» a Elías\, pero no se atrevió a negar su delito. El profeta le reprochó haberse «vendido»\, y le anunció lo que sería su «castigo»:\n• Primero\, le anunció una muerte semejante a la de Nabot. El cronista posterior\, sin importarle que los hechos se dieran en distintos lugares\, relata que Ajab fue herido de muerte por un soldado cualquiera –lo que es ignominioso para un rey (cf.22\,34)–\, que «los perros lamieron su sangre» y que unas prostitutas se lavaron con su sangre\, mezclando la sangre real con su sangre menstrual –lo cual se considera un atroz insulto a la memoria del rey (cf. 22\,38)–. En resumen\, el rey tuvo una muerte más deshonrosa que la que Jezabel\, con la venia real\, había urdido contra Nabot.\nA ese anuncio de una muerte semejante a la de Nabot\, el rey respondió desafiante\, y el profeta lo apostrofó como cómplice de la reina por haberse vendido «haciendo lo que el Señor reprueba» (21\,20). Enseguida\, le anunció dos «castigos» más\, uno contra su familia y el otro contra su casa:\n• Se quedará sin descendencia\, pues habrá una gran mortandad masculina\, tanto de libres como de esclavos (cf. 1Sam 25\,22; 1Rey 14\,10)\, lo cual implica la aniquilación de la fuerza de combate\, ya sea entre los soldados del reino (libres)\, como entre los incondicionales de la familia (esclavos). Esto significaba la aniquilación\, al menos parcial\, de la transmisión de la vida (varones).\n• Jezabel y los demás partidarios de Ajab sufrirán el mismo castigo (cf. 2Rey 9\,30-37). La «casa»\, es decir\, la dinastía\, por culpa de Ajab\, sufrirá una muerte afrentosa como las de las casas de los reyes Jeroboam (cf. 15\,29) y Basá (cf. 16\,11)\, cuyos descendientes fueron exterminados: «los que mueran en poblado\, los devorarán los perros\, y a los que mueran en descampado los devorarán las aves del cielo». La razón de esa sentencia\, según Elías\, la idolatría que él impulsó con su mujer Jezabel. Por eso\, se añade el anuncio de la muerte de Jezabel. Los vv. 25-26 ponderan la culpa del rey y de la reina comparándolos con los amorreos (los «cananeos»).\nAjab dio muestras de arrepentimiento al rasgar sus vestiduras\, vestirse de sayal\, hacer ayuno y mostrarse taciturno. Este arrepentimiento del rey lo libró personalmente\, pero tanto su mujer como su descendencia prolongaron las mismas acciones\, sin arrepentirse\, y por eso a estos ese «castigo» los alcanzará.\nEn otras oportunidades\, la historia de los reyes deja constancia de que el Señor difiere o evita el «castigo» que los reyes se procuraron con sus maldades en atención a alguna buena acción hecha antes o después de la falta\, o al arrepentimiento manifiesto de los mismos (cf. 11\,12; 2Rey 20\,17-19; 22\,18-20). Esto revela un tratamiento diferente –hoy diríamos «personalizado»– de la falta\, lo que establece una diferencia importante entre quienes tenían una alianza con el Señor y los que estaban sometidos al «destino» que se notificaba en las religiones paganas. No se trata de una relación implacable de causa a efecto; el amor del Señor introduce una variable\, incluso en el caso de los «pecadores» (cf. Ose 14\,2-9; Jer 3\,12-15)\, porque él sabe perdonar.\nPor eso\, no es sorprendente que el Señor se fije –antes que el profeta– en las manifestaciones de arrepentimiento del rey y llame la atención de Elías sobre esas manifestaciones\, para notificarle que él ha decidido perdonar al rey. No obstante\, el daño hecho tendrá sus repercusiones sobre la casa real y sobre la entera casa de Israel. \nEl Señor es siempre inflexible ante la injusticia\, pero flexible ante el arrepentimiento. La idolatría se adueña del corazón humano y lo induce a cometer homicidios\, robos y humillación en contra de sus semejantes. El Señor reprueba esos crímenes\, pero\, si el hombre se arrepiente y corrige\, él no le niega su perdón.\nSiempre tendremos una oportunidad de cambio y enmienda delante del Señor. No hay razón para desesperar a causa de la gravedad de nuestros pecados; ni tampoco para desesperar a causa de los pecados de los otros.\nEl Señor mantiene abiertos sus brazos y permanece dispuesto a acogernos. Esa es la experiencia que\, como pecadores\, tenemos del amor del Señor. Lo que él no tolera es la farsa de aparentar el bien obrando el mal\, ni el descaro de llamar bueno a lo que es malo\, o viceversa.\nY eso lo tenemos presente en la celebración de la eucaristía. Antes de recibirla\, reconocemos que no podemos alegar méritos para ello\, que nos acercamos a comer del pan de vida en calidad de pecadores arrepentidos y perdonados. No nos sentimos mejores que los que no comulgan\, sino agraciados por un amor que nos fue revelado\, que aceptamos\, que nos liberó de nuestro pecado y que nos está salvando. Por eso nos resulta tan fácil perdonar.
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SUMMARY:Miércoles de la undécima semana del tiempo ordinario
DESCRIPTION:PRIMERA LECTURA \nUn carro de fuego los separó y Elías subió al cielo. \nLectura del segundo libro de los Reyes     2\, 1. 6-14 \nEsto es lo que sucedió cuando el Señor arrebató a Elías y lo hizo subir al cielo en el torbellino. \nElías y Eliseo partieron de Guilgal\, y Elías le dijo: “Quédate aquí\, porque el Señor me ha enviado al Jordán”. Pero Eliseo respondió: “Juro por la vida del Señor y por tu propia vida que no te dejaré”. Y se fueron los dos. \nCincuenta hombres de la comunidad de profetas fueron y se pararon enfrente\, a una cierta distancia\, mientras los dos estaban de pie a la orilla del Jordán. Elías se quitó el manto\, lo enrolló y golpeó las aguas. Éstas se dividieron hacia uno y otro lado\, y así pasaron los dos por el suelo seco. Cuando cruzaban\, Elías dijo a Eliseo: “Pide lo que quieres que haga por ti antes de que sea separado de tu lado”. \nEliseo respondió: “¡Ah\, si pudiera recibir las dos terceras partes de tu espíritu!” \n“¡No es nada fácil lo que pides!\, dijo Elías; si me ves cuando yo sea separado de tu lado\, lo obtendrás; de lo contrario\, no será así”. \nY mientras iban conversando por el camino\, un carro de fuego\, con caballos también de fuego\, los separó a uno del otro\, y Elías subió al cielo en el torbellino. \nAl ver esto\, Eliseo gritó: “¡Padre mío! ¡Padre mío! ¡Carro de Israel y su caballería!” Y cuando no lo vio más\, tomó sus vestiduras y las rasgó en dos pedazos. Luego recogió el manto que se le había caído a Elías de encima\, se volvió y se detuvo al borde del Jordán. \nDespués\, con el manto que se le había caído a Elías\, golpeó las aguas\, pero éstas no se dividieron. Entonces dijo: “¿Dónde está el Señor\, el Dios de Elías?” Él golpeó otra vez las aguas; éstas se dividieron hacia uno y otro lado\, y Eliseo cruzó. \nSALMO RESPONSORIAL    30\, 20-21. 24 \nR/. ¡Sean fuertes los que esperan en el Señor! \n¡Qué grande es tu bondad\, Señor!  Tú la reservas para tus fieles; y la brindas a los que se refugian en ti\, en la presencia de todos. \nTú los ocultas al amparo de tu rostro de las intrigas de los hombres; y los escondes en tu Tienda de campaña\, lejos de las lenguas pendencieras. \nAmen al Señor\, todos sus fieles\, porque Él protege a los que son leales y castiga con severidad a los soberbios. ¡Sean fuertes los que esperan en el Señor! \n\nEVANGELIO\n\nACLAMACIÓN AL EVANGELIO      Jn 14\, 23 \nAleluya. \n“El que me ama será fiel a mi palabra\, y mi Padre lo amará e iremos a él”\, dice el Señor. Aleluya. \nEVANGELIO \nTu Padre\, que ve en lo secreto\, te recompensará. \n+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo   6\, 1-6. 16-18 \nJesús dijo a sus discípulos: \nTengan cuidado de no practicar su justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos: de lo contrario\, no recibirán ninguna recompensa del Padre de ustedes que está en el cielo. Por lo tanto\, cuando des limosna\, no lo vayas pregonando delante de ti\, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles\, para ser honrados por los hombres. Les aseguro que ellos ya tienen su recompensa. \nCuando tú des limosna\, que tu mano izquierda ignore lo que hace la derecha\, para que tu limosna quede en secreto; y tu Padre\, que ve en lo secreto\, te recompensará. \nCuando ustedes oren\, no hagan como los hipócritas: a ellos les gusta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles\, para ser vistos por los hombres. Les aseguro que ellos ya tienen su recompensa. \nTú\, en cambio\, cuando ores\, retírate a tu habitación\, cierra la puerta y ora a tu Padre que está en lo secreto; y tu Padre\, que ve en lo secreto\, te recompensará. \nCuando ustedes ayunen\, no pongan cara triste\, como hacen los hipócritas\, que desfiguran su rostro para que los hombres noten que ayunan. Les aseguro que con eso\, ya han recibido su recompensa. \nTú\, en cambio\, cuando ayunes\, perfuma tu cabeza y lava tu rostro\, para que tu ayuno no sea conocido por los hombres\, sino por tu Padre que está en lo secreto; y tu Padre\, que ve en lo secreto\, te recompensará. \nLa reflexión del padre Adalberto Sierra \nLos profetas tenían la misión de anunciar el mensaje del Señor al individuo para que adecuara su vida al designio divino\, y al pueblo para que enrutara su convivencia y su historia al cumplimiento de las promesas de libertad («tierra») y vida («descendencia») que el Señor les había hecho. Pero surgieron falsos profetas que –deseosos de ganar la aprobación de los gobernantes y el prestigio como profetas–\, con falsas inspiraciones extraviaron a los individuos y desviaron el pueblo. Esto fue lo que condujo a Ajab a la ruina definitiva (cf. 1Rey 22\,1-21).\nPor último\, Ajab murió en el campo de batalla guerreando contra los sirios o «arameos» (cf. 1Rey 22\,29-40). Lo sucedió Ocozías\, su hijo\, que «hizo lo que el Señor reprueba\, imitando a su padre y a su madre» (1Rey 22\,53). Este murió y lo sucedió Jorán\, su hermano (cf. 2Rey 1\,17). En su tiempo\, surgió el profeta Eliseo (אֱלִישָׁע: «Dios es mi salvación»).\nEste es un momento coyuntural; el profeta insignia de Israel parte después de cumplida la misión que se le encargara; él personalmente puede darse por satisfecho\, pero el pueblo necesita seguir contando con ese servicio\, y hay que asegurar la continuidad de la misión con diferente enviado. El Señor provee esa continuidad sin que se note su presencia y su actividad\, pero ambas pueden ser identificadas a partir del signo de siempre: el éxodo liberador. Comenzamos ahora la lectura del llamado «segundo libro de los reyes». \n2Rey 2\,1.6-14.\nEl «ciclo de Eliseo» comienza en el capítulo 2 del segundo rollo («libro»\, decimos nosotros) con una datación a la vez puntual e imprecisa: «Cuando el Señor iba a arrebatar a Elías al cielo en el torbellino» (2Rey 2\,1). La localización («Guilgal») tiene un homónimo cerca de Afec\, hacia el Mar Mediterráneo\, en la llanura de Sarón (cf. Jos 12\,23)\, y otro que queda junto al río Jordán (cf. Jos 4\,19ss); esta otra localidad está cerca de Betel\, a unos 11 kilómetros al noroeste. El viaje va desde el Norte hacia el Sur\, de allí al suroriente\, y de allí al Oriente\, atravesando el Jordán.\nFiel discípulo y sucesor legítimo de Elías en el ministerio profético\, Eliseo aparece como jefe de una corporación de profetas que se agrupan en comunidades de a 50. La desaparición de Elías se da después de pasar por tres (la totalidad) de dichas comunidades y de atravesar el Río Jordán; sin embargo\, ellas apenas serán testigos del hecho y de la sucesión en beneficio de Eliseo.\nElías intentó por tres veces separarse de Eliseo (2\,2.4.6)\, pero este se resistió. Esta resistencia se debe posiblemente al hecho de que Eliseo tiene clara conciencia de su vinculación a Elías como sucesor suyo (cf. 1Rey 19\,16.19-21) y que\, por tanto\, los une un mismo destino. Pero\, además\, el hecho de que Eliseo se declare enterado de lo que va a ocurrir (cf. 2\,3.5) sugiere que pretende recibir su herencia cuando llegue el momento. De hecho\, al menos entre los profetas\, la cercana separación del maestro y el discípulo por disposición del Señor es plenamente conocida.\nSin embargo\, parece un secreto a voces. La expresión «los hijos de los profetas» es una forma de referirse a los mismos en cuanto comunidad y discípulos; todos ellos aparecen en relación con Eliseo; ellos no consideran a Elías como su «señor» (אָדוֹן)\, sino como «señor» de Eliseo (vv. 3.5). La expresión «el Señor (יהוה) toma a tu señor (אָדוֹן) de sobre tu cabeza (מֵעַל רֹאשֶׁךָ)» se entiende mejor traduciéndola –como Luis Alonso Schökel– «el Señor te va a dejar hoy sin maestro y jefe». Los profetas de Betel y los de Jericó le comunicaron a Eliseo que el Señor se llevaría a Elías; era algo conocido por todos\, y Eliseo declaró que también él estaba informado. La reiteración de la orden de «callar» (vv. 3.5) implica mantener una inactividad que no altere el curso de los hechos (cf. 1Rey 22\,3; 2Rey 7\,9); Eliseo quiere impedir que los profetas se opongan a lo que viene.\nLa insistencia de Elías en que Eliseo se quedara\, porque el Señor lo enviaba –solo\, se entiende– a determinados lugares apunta a que el destino de Elías es suyo\, personal\, y que Eliseo tenía otro destino. Betel (cf. Gén 12\,8; 13\,3; 28\,10-22; 35\,1-15)\, Jericó (cf. Jos 3\,16; 6) y el paso del Jordán (cf. Jos 3–4) están en relación con la promesa de la tierra. Es notoria la inversión de Jericó con respecto del Jordán\, inversión que parece significar que Elías\, después de tomar posesión de la tierra como adorador del Señor («Betel») desanda el camino en dirección hacia fuera de la tierra prometida. De momento\, esto queda como una insinuación pendiente de explicación\, pero basta con la comparación que se hace de él con Moisés y Josué. Elías\, que estuvo en el Horeb-Sinaí\, como Moisés\, ahora pasa el Jordán de modo parecido a Josué\, aunque en sentido contrario.\nInvita a Eliseo a formular un deseo\, y este pide dos tercios de su espíritu\, o sea\, la herencia del primogénito. Quiere ser reconocido como el principal heredero de Elías\, cosa difícil\, porque el espíritu profético no se hereda\, se recibe del Señor. Elías condiciona la realización de ese deseo al hecho de verlo partir. Si él logra ver la acción de Dios\, oculta a los demás ojos humanos\, será señal de que el Señor le reveló sus designios y le dio su Espíritu. Son separados por un carro de fuego que era tirado por caballos de fuego\, símbolo de la potencia salvadora del Señor\, invisible al simple mortal (cf. 2Rey 6\,14-17). Eliseo se despide con dolor de su maestro\, al mismo tiempo que proclama que la fuerza invencible del pueblo reside en sus profetas («carros y caballería de Israel»). La tempestad y la tormenta son símbolos clásicos de las manifestaciones visibles de Dios (cf. Isa 29\,6; Jer 23\,19; 25\,32; Eze 1\,4; Nah 1\,3).\nEl papel que juega el manto de Elías es doble: como símbolo de su persona\, es el vehículo para transmitirle a Eliseo su herencia (cf. 1Rey 19\,19); y\, como sustituto de la vara con la que Moisés abrió las aguas\, lo hace apto para proseguir el éxodo. Legitima\, por decirlo así\, a Eliseo como el sucesor de Elías en la línea de Moisés (cf. Deu 18\,15). Y así lo ven los otros profetas. \nEl pueblo de Dios siempre tendrá la voz de los profetas. En el Antiguo Testamento\, según la experiencia que en la época se tenía de Dios (el Dios del éxodo); en el Nuevo Testamento\, según la definitiva experiencia de Dios a través de Jesús y del Espíritu Santo (el Dios Padre). El papel del profeta es insustituible. Su experiencia de Dios a través de Jesús y del Espíritu Santo lo hace apto para dar el mensaje que transforma la persona y su convivencia: el hombre nuevo y la nueva sociedad\, es decir\, el hijo de Dios y el reino de Dios.\nLos profetas del Nuevo Testamento se distinguen\, en el plano práctico\, por sus «frutos» (cf. Mt 7\,15-20); en cuanto al mensaje\, por su referencia a la realidad histórica de Jesús (cf. 1Jn 4\,2-3); y\, en cuanto a su visión de la sociedad y de la historia\, por su testimonio del reinado y del reino de Dios (cf. Lc 24\,45-49).\nEsta novedad se actualiza en la celebración de la eucaristía\, en la cual renovamos nuestra decisión de seguir a Jesús\, y él nos invita a seguirlo construyendo relaciones de convivencia fraternal. El profeta de la nueva alianza da su mensaje a través del testimonio personal y comunitario\, más que a través de meras palabras. Las comunidades cristianas son parte de este pueblo de profetas que anuncia la buena noticia con su testimonio de vida y de convivencia en el amor.
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DESCRIPTION:PRIMERA LECTURA \nCuando Elías fue llevado en un torbellino\, Eliseo quedó lleno de su espíritu. \nLectura del libro del Eclesiástico    48\, 1-14 \nEl profeta Elías surgió como un fuego\, su palabra quemaba como una antorcha. \nÉl atrajo el hambre sobre ellos y con su celo los diezmó. \nPor la palabra del Señor\, cerró el cielo\, y también hizo caer tres veces fuego de lo alto. ¡Qué glorioso te hiciste\, Elías\, con tus prodigios! \n¿Quién puede jactarse de ser igual a ti? \nTú despertaste a un hombre de la muerte y de la morada de los muertos\, por la palabra del Altísimo. \nTú precipitaste a reyes en la ruina y arrojaste de su lecho a hombres insignes; tú escuchaste un reproche en el Sinaí y en el Horeb una sentencia de condenación; tú ungiste reyes para ejercer la venganza y profetas para ser tus sucesores; tú fuiste arrebatado en un torbellino de fuego por un carro con caballos de fuego. \nDe ti está escrito que en los castigos futuros aplacarás la ira antes que estalle\, para hacer volver el corazón de los padres hacia los hijos y restablecer las tribus de Jacob. \n¡Felices los que te verán y los que se durmieron en el amor\, porque también nosotros poseeremos la vida! \nCuando Elías fue llevado en un torbellino\, Eliseo quedó lleno de su espíritu. \nDurante su vida ningún jefe lo hizo temblar\, y nadie pudo someterlo. \nNada era demasiado difícil para él y hasta en la tumba profetizó su cuerpo. \nEn su vida\, hizo prodigios y en su muerte\, realizó obras admirables. \nSALMO RESPONSORIAL    96\, 1-7 \nR/. ¡Alégrense\, justos\, en el Señor! \n¡El Señor reina! Alégrese la tierra\, regocíjense las islas incontables. Nubes y Tinieblas lo rodean\, la Justicia y el Derecho son la base de su trono. \nUn fuego avanza ante Él y abrasa a los enemigos a su paso; sus relámpagos iluminan el mundo; al verlo\, la tierra se estremece. \nLas montañas se derriten como cera delante del Señor\, que es el dueño de toda la tierra. Los cielos proclaman su justicia y todos los pueblos contemplan su gloria. \nSe avergüenzan los que sirven a los ídolos\, los que se glorían en dioses falsos; todos los dioses se postran ante Él. ¡Alégrense\, justos\, en el Señor! \n\nEVANGELIO\n\nACLAMACIÓN AL EVANGELIO      Rom 8\, 15bc \nAleluya. \nHan recibido el espíritu de hijos adoptivos\, que nos hace llamar a Dios ¡Abbá!\, es decir\, ¡Padre! Aleluya. \nEVANGELIO \nUstedes oren de esta manera. \n+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo   6\, 7-15 \nJesús dijo a sus discípulos: \nCuando oren\, no hablen mucho\, como hacen los paganos: ellos creen que por mucho hablar serán escuchados. No hagan como ellos\, porque el Padre que está en el cielo sabe bien qué es lo que les hace falta\, antes de que se lo pidan. \nUstedes oren de esta manera: \nPadre nuestro\, \nque estás en el cielo\, \nsantificado sea tu Nombre\, que venga tu Reino\, \nque se haga tu voluntad \nen la tierra como en el cielo. \nDanos hoy nuestro pan de cada día. \nPerdona nuestras ofensas\, \ncomo nosotros perdonamos a los que nos han ofendido. \nNo nos dejes caer en la tentación\, sino líbranos del mal. \nSi perdonan sus faltas a los demás\, el Padre que está en el cielo también los perdonará a ustedes. Pero si no perdonan a los demás\, tampoco el Padre los perdonará a ustedes. \nLa reflexión del padre Adalberto Sierra \nPara cerrar definitivamente el ciclo del profeta Elías\, el leccionario salta al libro del Eclesiástico (o Sirácida)\, en la parte donde hace elogio de los antepasados\, como discípulos de la sabiduría. En este texto se menciona la sucesión de Eliseo como fiel continuador de la obra de su antecesor\, y por eso resulta apropiado para hacer la transición del uno al otro.\nEl autor evoca las vidas de los dos profetas resaltando lo que considera la lección más pertinente de sus respectivas misiones\, a partir del reinado de Jeroboam –«no se pronuncie su nombre» (Sir 47\,23)– «hasta que fueron arrojados de su país» (48\,15)\, alusión a la deportación de los israelitas a Asiria\, es decir\, de los habitantes destacados del Reino del Norte (cf. 2Rey 17\,23). Esa lección consiste en que los que se apartan de los caminos del Señor se encaminan a su propia destrucción\, sea como individuos\, sea como nación. Las figuras de los dos profetas se yerguen como fieles testigos del respeto a Dios –en contraposición a los reyes de Israel\, embriagados de poder– en una época en la que\, a juicio del autor\, solo «algunos reyes obraron rectamente\, otros cometieron crímenes monstruosos» (48\,16).\nEl texto completo abarca desde 47\,23e hasta 48\,16. Al ministerio de Elías se refiere de manera explícita desde 47\,23e hasta 48\,12a; al de Eliseo\, en 48\,12b-16. La lectura de hoy omite 48\,16. \nSir 48\,1-15.\nEnumera rasgos y acciones de Elías en función de su tenaz oposición al culto a los ídolos:\n• Rasgo característico suyo: «profeta como un fuego» (אֵשׁ\, πῦρ: fuego de juicio). El texto hebreo conservado dice únicamente: «Hasta que surgió un profeta parecido al fuego». La ausencia de su nombre aquí tendría la intención de resaltar la metáfora del «fuego»\, como si ese fuera su nombre propio\, lo cual le da relieve al hecho de que él vino a ponerle freno al abuso y al atropello.\n• Característica de su palabra: quemaba como antorcha (juicio insobornable). Sus oráculos eran «como un horno encendido» (texto hebreo)\, metáfora que completa la anterior: el juicio tenía la intención de depurar el pueblo –como el horno que refina el oro– sin complacencias\, con el solo propósito de conducir al pueblo a la fidelidad en su alianza con el Señor.\n• Acciones suyas: a) Provocar el hambre; «quebrar el bastón de pan» (hebreo)\, imagen que implica hacer sentir la insatisfacción que dejaba la idolatría\, pues no colmaba las ansias de vida del pueblo. b) «Con su celo» diezmar la población; «reducir con su celo» (hebreo)\, imagen que se refiere a la distinción entre idólatras y fieles: los verdaderos miembros del pueblo son pocos.\n• Acciones atribuidas a su palabra fogosa: a) Cerrar el cielo (negar la lluvia o bendición)\, recuerda el oráculo dirigido al rey Ajab\, para que viera que Baal no era el que daba la lluvia (cf. 1Rey 17\,1). Siendo el agua un elemento vital\, el acento recae en significar que la vida es don del «Dios vivo». b) Hacer caer rayos (juicio condenatorio)\, alusión al sacrificio en el Carmelo (cf. 1Rey 18\,38) y a sus juicios respecto de los funcionarios del rey (cf. 2Rey 1\,10.12.14). La metáfora del rayo como «fuego (enviado) del cielo»\, por su efecto aniquilador\, expresa un juicio divino de condenación.\nLa gloria («imponencia»: hebreo) del profeta es incomparable en razón de sus «prodigios»:\n• Despertó un cadáver de la muerte. Se refiere al falso juicio que supuestamente condenaría a la viuda que lo acogió en su casa a perder su único hijo como castigo por sus faltas\, juicio que él desvirtuó\, mostrando que el Señor es Dios de vida y acreditándose él (cf. 1Rey 17\,17-24).\n• Destronó a reyes y poderosos. Este es el caso inverso: Elías declara la muerte de reyes y la ruina de gente notable. Estas palabras parecen aludir al anuncio de la muerte del idólatra rey Ocozías\, que consultaba a Baal (cf. 2Rey 1\,2-8). No es claro a qué se refiere con la ruina de los otros.\n• Escuchó los reproches de Dios. Cuando el Señor le notificó a Elías que siete mil hombres eran fieles a él\, contradijo a Elías\, quien había afirmado que\, como creyente\, se había quedado solo\, y también le reprochó haberse desanimado pensando que era el único fiel al Señor.\n• Garantizó la continuidad de la historia. Ungió a quien ejecutara el castigo (hebreo): se refiere a las «unciones» (cf. 1Rey 19\,15-16) de Jazael por manos de Eliseo (cf. 2Rey 8\,7-15)\, la de Jehú por las de un discípulo de Eliseo (cf. 2Rey 9\,1-13)\, y a la de Eliseo como sucesor suyo\, directamente por él mismo (cf. 1Rey 19\,19-21). Por medio de Eliseo\, prolongó su acción después de irse.\nPor esas acciones\, Dios lo recompensó:\n• Le salvó la vida al final de sus días. El texto hebreo explicita que fue arrebatado «a la altura\, al cielo»\, mención omitida por el texto griego por comprensibles razones ideológicas. Aunque esta «elevación» se predica de Enoc (cf. Gén 5\,24) y del Siervo del Señor (cf. Isa 53\,8)\, la omisión del destino («la altura» o «el cielo») tiene el ánimo de no chocar con la mentalidad del mundo griego.\n• Le asignó una misión para el futuro: restaurar el pueblo de Dios antes de que estalle su cólera y se desate su furor y reconciliar la tradición con la novedad («padres con hijos»). Se supone que el juicio alcanzará las generaciones futuras; la infidelidad permanecerá en forma de ruptura entre generaciones que habrá que resolver para reconciliar a los israelitas divididos en dos reinos.\nDeclara dichoso a quien lo vea antes de morir\, posible alusión a Eliseo\, quien vio su partida\, por don del Señor\, y recibió en herencia el espíritu de profecía\, y de quien se ocupa a continuación.\nDe Eliseo afirma que:\n• Él recibió del Señor el mismo espíritu de profecía que Elías\, constituido su legítimo sucesor.\n• No se doblegó ante los poderosos; lo mismo que Elías\, Eliseo no fue complaciente con ellos.\n• Nada le era demasiado difícil\, por eso le devolvió la vida al hijo de la sunamita (cf. 2Rey 4\,34).\n• Vivo realizó maravillas y muerto obras admirables; tanto vivo como muerto glorificó al Señor.\nPero el balance final no es muy alentador:\n• El pueblo no se enmendó ni abandonó la idolatría\, se alió con el rey de Asiria (cf. 2Rey 16\,7).\n• Pero fueron deportados cuando se rebelaron contra su aliado\, el rey de asiria (cf. 2Rey 17\,5-6).\n• Aunque algunos reyes obraron rectamente y agradaron a Dios\, la mayoría acreció los pecados.\nLa historia de los habitantes del Reino del Norte se terminó con su deportación. \nLa actividad del profeta a menudo da la impresión de siembra inútil. Parece pérdida de energías y de tiempo llevar un mensaje en apariencia destinado al rechazo. Pero es el mensaje de un Dios que\, como padre\, educa a sus hijos rebeldes. La tozudez de los profetas pretende mostrar:\n• La fidelidad de Dios. Su amor jamás se cansa\, siempre insiste en dar vida.\n• La compasión de Dios. Los extravíos del individuo o del pueblo le importan.\n• La misericordia de Dios. Si él no ayuda a la humanidad\, esta se pierde.\nEl profeta\, por medio del Espíritu Santo\, sintoniza con Dios y se compromete de por vida a dar testimonio de su amor fiel\, compasivo y misericordioso. La humanidad formuló la evolución de todo como una teoría científica\, pero no se da cuenta de que su particular evolución no es como la del resto de la creación\, porque debe asumirla con libertad y convicción. Por eso envía el Señor a los profetas\, para invitar a individuos y sociedades a responsabilizarse de su propia evolución.\nSer «sal de la tierra» y «luz del mundo» entraña el honor de llevar esa exhortación con nuestro propio testimonio de vida y de convivencia. Y la eucaristía estimula y fortalece esa vocación.
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SUMMARY:Viernes de la undécima semana del tiempo ordinario - Del Sagrado Corazón de Jesús
DESCRIPTION:PRIMERA LECTURA \nUngieron a Joás y todos aclamaron: “¡Viva el rey!” \nLectura del segundo libro de los Reyes   11\, 1-4. 9-18. 20 \nAtalía\, la madre de Ocozías\, al ver que había muerto su hijo\, empezó a exterminar a todo el linaje real. Pero Josebá\, hija del rey Jorám y hermana de Ocozías\, tomó a Joás\, hijo de Ocozías\, lo sacó secretamente de en medio de los hijos del rey que iban a ser masacrados\, y lo puso con su nodriza en la sala que servía de dormitorio. Así lo ocultó a los ojos de Atalía y no lo mataron. Él estuvo con ella en la Casa del Señor\, oculto durante seis años\, mientras Atalía reinaba sobre el país. \nEl séptimo año\, Iehoiadá mandó buscar a los centuriones de la región de Caria y de la guardia\, y los hizo comparecer ante él en la Casa del Señor. Hizo con ellos un pacto\, comprometiéndolos bajo juramento\, y les mostró al hijo del rey. \nLos centuriones ejecutaron exactamente todo lo que les había ordenado el sacerdote Iehoiadá. Cada uno de ellos tomó a sus hombres -los que entraban de servicio y los que eran relevados el día sábado- y se presentaron ante el sacerdote Iehoiadá. El sacerdote entregó a los centuriones las lanzas y los escudos del rey David que estaban en la Casa del Señor. Los guardias se apostaron\, cada uno con sus armas en la mano\, desde el lado sur hasta el lado norte de la Casa\, delante del altar y delante de la Casa\, para formar un círculo alrededor del rey. Entonces Iehoiadá hizo salir al hijo del rey y le impuso la diadema y el Testimonio. Se lo constituyó rey\, se lo ungió\, y todos aplaudieron\, aclamando: “¡Viva el rey!” \nAtalía oyó el griterío de la gente que corría\, y se dirigió a la Casa del Señor\, donde estaba el pueblo. Y al ver al rey de pie sobre el estrado\, como era costumbre\, a los jefes y las trompetas junto al rey\, y a todo el pueblo del país que estaba de fiesta y tocaba las trompetas\, rasgó sus vestiduras y gritó: “¡Traición!” Entonces el sacerdote Iehoiadá impartió órdenes a los centuriones encargados de la tropa\, diciéndoles: “¡Háganla salir de entre las filas! Si alguien la sigue\, que sea pasado al filo de la espada”. Porque el sacerdote había dicho: “Que no la maten en la Casa del Señor”. La llevaron a empujones\, y por el camino de la entrada de los Caballos llegó a la casa del rey; allí la mataron. \nIehoiadá selló la alianza entre el Señor\, el rey y el pueblo\, comprometiéndose éste a ser el pueblo del Señor; y también selló una alianza entre el rey y el pueblo. Luego\, todo el pueblo del país se dirigió al templo de Baal\, lo derribó y destrozó por completo sus altares y sus imágenes. Y a Matán\, el sacerdote de Baal\, lo mataron delante de los altares. \nEl sacerdote estableció puestos de guardia en la Casa del Señor. \nToda la gente del país se alegró y la ciudad permaneció en calma. A Atalía la habían pasado al filo de la espada en la casa del rey. \nSALMO RESPONSORIAL   131\, 11-14. 17-18 \nR/. El Señor hizo de Sión su Morada. \nEl Señor hizo un juramento a David\, una firme promesa\, de la que no se retractará: “Yo pondré sobre tu trono a uno de tus descendientes. \nSi tus descendientes observan mi alianza y los preceptos que Yo les enseñaré\, también se sentarán sus hijos en tu trono para siempre”. \nPorque el Señor eligió a Sión\, y la deseó para que fuera su Morada. “Éste es mi Reposo para siempre; aquí habitaré\, porque lo he deseado. \nAllí haré germinar el poder de David: Yo preparé una lámpara para mi Ungido. Cubriré de vergüenza a sus enemigos\, y su insignia real florecerá sobre Él”. \n\nEVANGELIO\n\nACLAMACIÓN AL EVANGELIO     Mt 5\, 3 \nAleluya. \nFelices los que tienen alma de pobres\, porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos. Aleluya. \nEVANGELIO \nAllí donde esté tu tesoro\, estará tu corazón. \n+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo     6\, 19-23 \nJesús dijo a sus discípulos: \nNo acumulen tesoros en la tierra\, donde la polilla y la herrumbre los consumen\, y los ladrones perforan las paredes y los roban. Acumulen\, en cambio\, tesoros en el cielo\, donde no hay polilla ni herrumbre que los consuma\, ni ladrones que perforen y roben.  Allí donde esté tu tesoro\, estará también tu corazón. \nLa lámpara del cuerpo es el ojo. Si tu ojo está sano\, todo tu cuerpo estará iluminado. Pero si tu ojo está enfermo\, todo tu cuerpo estará en tinieblas. Si la luz que hay en ti se oscurece\, ¡cuánta oscuridad habrá! \nLa reflexión del padre Adalberto Sierra \nEl relato nos sitúa en el Reino del Sur\, en Judá. Atalía\, hija de Ajab\, rey de Israel (o del Reino del Norte) estaba casada con Jorán\, rey de Judá. Jehú mató al rey de Israel y al rey de Judá\, y su propósito –a juzgar por los hechos– era unificar bajo su corona los dos reinos. Atalía intenta exterminar a los herederos de Jorán y asegurarse para ella la corona de Judá e impedir la maniobra de Jehú. De lograr su cometido\, se acabaría la estirpe del rey David\, portadora de la promesa\, y esto tenía una enorme carga simbólica para el Reino del Sur en su relación con el Señor.\nLa narración íntegra de los hechos que hoy nos ocupan presenta dos aspectos de dichos hechos: uno (2Rey 11\,1-12.18b-20)\, del que hoy se lee un resumen\, tiene por protagonistas al sacerdote Yehoyadá y al ejército en la sublevación contra Atalía\, y en la destitución y deposición de esta; el otro (2Rey 11\,13-18a)\, acentúa las intervenciones populares en la consecución de los mismos objetivos. Es muy probable que el autor tenga la intención de mostrar hasta qué punto y de qué modo preservó el Señor la dinastía («la casa») de David\, según su promesa\, intervención que no se observa en las dinastías del Norte. Esto tiene el propósito de afirmar la fidelidad del Señor. \n2Rey 11\,1-4.9-18.20.\nAtalía era nieta de Omrí e hija de Ajab –reyes de Israel– y había sido dada en matrimonio al rey Jorán\, hijo de Josafat. A la muerte de Jorán\, subió al trono de Judá en Jerusalén su hijo Ocozías. Atalía quedó como reina madre. Cuando Jehú hizo matar a Jorán\, rey de Israel\, y a Ocozías\, rey de Judá (cf. 9\,21-29)\, Atalía vio su oportunidad para asumir la realeza en Judá\, pero entendió que primero tendría que eliminar a sus posibles contendores\, los descendientes de David. Así que se dio a la tarea de exterminar a todos los legítimos herederos del trono\, imitando la violencia de Jezabel y la crueldad de la que había hecho alarde Jehú.\nYehoshebá (Josebá)\, hija del rey Jorán\, hermana de Ocozías y esposa del sacerdote Yehoyadá (o Joadá)\, jefe del sacerdocio en Jerusalén\, escondió en el templo durante seis años a Joás\, hijo del rey Ocozías\, descendiente de David\, y sobrino suyo\, y así lo libró de ser asesinado por Atalía\, quien reinó en Judá entre 841 y 835. La corta edad del niño se deduce por el hecho de que hubo que esconderlo junto con su «nodriza»\, probablemente una esclava que lo amamantaba en lugar (o en ausencia) de su propia madre. Escondido «en el dormitorio»\, seguramente un lugar anexo al templo\, en alguna de las cámaras del mismo (cf. 1Rey 6\,5).\nEl séptimo año (835)\, el sacerdote Yehoyadá puso en marcha su plan de restaurar la monarquía davídica:\n• La guardia personal del rey\, formada por mercenarios carios (originarios de Asia Menor) y los guardias\, juraron lealtad al rey\, que les fue presentado. La guardia personal del rey estaba formada por esos mercenarios extranjeros y por los corredores (cf. 1Sam 22\,7; 1Rey 14\, 27). En tiempos de David\, los carios\, los quereteos y los peleteos (cf. 2Sam 8\,18; 15\,18; 1Rey 1\,38) tuvieron un papel semejante en el momento de la entronización de Salomón.\n• Estableció tres anillos de seguridad para impedir cualquier intrusión y realizó la ceremonia de coronación. El primer anillo estaba conformado por la tercera parte de la guardia semanal\, cuyo servicio comenzaba el sábado –precisamente el día escogido para la proclamación de Joás como rey–\, encargado de custodiar el palacio real; el segundo\, conformado por otra tercera parte de la fuerza\, fue destinado a la Puerta del Fundamento (cf. 2Cro 23\,5)\, lugar no del todo identificado; el último tercio fue destinado a la Puerta de los Corredores (v. 19) con la misión de controlar el acceso por el lado del templo. El rey debía estar permanentemente escoltado\, protegido. Este fue ungido y entronizado con las insignias de David\, que se guardaban en el templo.\nCuando Atalía se informó y reaccionó\, esto era un hecho cumplido\, y la multitud enardecida ya aclamaba al nuevo rey. Ella protestó inútilmente. Por escrúpulos religiosos\, el sacerdote impidió que la asesinaran en el templo\, pero\, una vez fuera de este\, la ejecutaron. Con la muerte de Atalía se cumple el juicio de Dios sobre la casa de Ajab por boca de Elías (cf. 1Rey 21\,20-22).\nLa coronación de Joás como rey tuvo los siguientes efectos:\n• La restauración de la monarquía davídica y\, por consiguiente\, de la alianza de Dios con el rey y el pueblo\, y de estos con Dios. Por eso se dice que «Yehoyadá selló el pacto entre el Señor y el rey y el pueblo\, para que este fuera el pueblo del Señor» (v. 17\, omitido). Esa fórmula caracteriza la alianza del Señor con Israel en el Monte Horeb (cf. Deu 4\,20; 7\,6; 14\,2; Jer 11\,4).\n• La demolición del templo de Baal\, la destrucción de sus estatuas y la muerte de su sacerdote\, respaldado por Atalía. Este hecho confirma dos realidades: los ídolos eran usados por los jefes de los gobiernos para someter los pueblos a su arbitrio; y este pueblo\, destruyendo el templo de Baal\, derribando sus imágenes y suprimiendo su culto\, se siente liberado.\n• El comienzo de una etapa de «alegría» para el país y de tranquilidad para la ciudad. El problema de la idolatría había sido superado una vez más. La reiteración de que la muerte de Atalía ocurrió fuera del templo tiene la importancia de señalar que el templo no ha sido legalmente profanado\, como habría ocurrido si hubiera habido allí un homicidio (cf. Núm 19\,11-16; 2Rey 1\,39-40).\nFinalmente\, la ceremonia concluye con un movimiento masivo: los centuriones\, los carios y los corredores\, así como también la multitud\, bajaron del templo al palacio real llevando al rey y lo condujeron hasta el palacio\, en donde Joás se sentó sobre el trono. Esta sesión en el trono sirve para expresar que el rey asume el poder real (cf. 1Rey 1\,48; 16\,11). \nEsta lucha por el poder\, incluso cuando se trata de la recuperación del trono de David\, usurpado con violencia y sevicia\, resulta hiriente a la sensibilidad de los seguidores de Jesús. Para el pueblo de Israel significa mucho este hecho\, pues les garantiza la continuidad de la familia real\, que era portadora de la promesa.\nEstos hechos se enmarcan dentro de un concepto restringido de la promesa de Dios:\n• La promesa se concibe limitadamente: en términos de descendencia\, longevidad y tierra\, en vez de ser oportunidad para crecer en libertad y para convivir.\n• Está condicionada a la fidelidad a la alianza con el Señor que sacó a Israel de Egipto. Sin dicha fidelidad\, se puede hablar de una grave ruptura de la alianza.\n• Está vinculada al linaje de Abraham y\, después de este\, al de David. Por eso la preocupación por la pureza de la sangre y la repulsión a mezclarse con los otros pueblos.\nEso explica –no justifica– el irrestricto apego de los israelitas a su tierra\, a la Ley de Moisés y a sus prohibiciones sexuales. Pero los excesos muestran que algo estaba mal.\nEl nacimiento virginal de Jesús deshace el prejuicio del linaje biológico\, el don del Espíritu Santo eleva la promesa a un rango por encima del cual no hay otro\, y la universalidad del amor de Dios abre el horizonte a toda la humanidad\, sin que ningún pueblo resulte perjudicado.\nEsto es lo que los discípulos de Jesús hemos de testimoniar viviendo juntos la propuesta de las bienaventuranzas. Y esto es lo que la luz y la fuerza que dimanan de la eucaristía nos impulsan a construir. Somos depositarios de una alianza nueva y de mayor valor (cf. Heb 8\,6.13).
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SUMMARY:Sábado de la undécima semana del tiempo ordinario
DESCRIPTION:PRIMERA LECTURA \nZacarías\, al que asesinaron entre el santuario y el altar. \nLectura del segundo libro de las Crónicas     24\, 17-25 \nDespués de la muerte de Iehoiadá\, los jefes de Judá fueron a postrarse delante del rey\, y éste se dejó llevar por sus palabras. Entonces abandonaron la Casa del Señor\, el Dios de sus padres\, y rindieron culto a los postes sagrados y a los ídolos. Por este pecado\, se desató la indignación del Señor contra Judá y Jerusalén. Les envió profetas que dieron testimonio contra ellos\, para que se convirtieran al Señor\, pero no quisieron escucharlos. \nEl espíritu de Dios revistió a Zacarías\, hijo del sacerdote Iehoiadá\, y éste se presentó delante del pueblo y les dijo: “Así habla Dios: ¿Por qué quebrantan los mandamientos del Señor?  Así no conseguirán nada. ¡Por haber abandonado al Señor\, Él los abandonará a ustedes!” \nEllos se confabularon contra él\, y por orden del rey lo apedrearon en el atrio de la Casa del Señor. El rey Joás no se acordó de la fidelidad que le había profesado Iehoiadá\, padre de Zacarías\, e hizo matar a su hijo\, el cual exclamó al morir: “¡Que el Señor vea esto y les pida cuenta!” \nAl comenzar el año\, el ejército de los arameos subió a combatir contra Joás. Invadieron Judá y Jerusalén\, ejecutaron a todos los jefes que había en el pueblo\, y enviaron el botín al rey de Damasco. Aunque el ejército de Arám había venido con pocos hombres\, el Señor entregó en sus manos a un ejército mucho más numeroso\, por haberlo abandonado a Él\, el Dios de sus padres. De esta manera\, los arameos hicieron justicia con Joás\, y cuando se fueron\, lo dejaron gravemente enfermo. \nSus servidores tramaron una conspiración contra él para vengar la sangre del hijo del sacerdote Iehoiadá\, y lo mataron cuando estaba en su lecho. Así murió\, y fue sepultado en la Ciudad de David\, pero no en el sepulcro de los reyes. \nSALMO RESPONSORIAL      88\, 4-5. 29-35 \nR/. El Señor asegura su amor eternamente. \nYo sellé una Alianza con mi elegido\, hice este juramento a David\, mi servidor: “Estableceré tu descendencia para siempre\, mantendré tu trono por todas las generaciones”. \nLe aseguraré mi amor eternamente\, y mi Alianza será estable para él; le daré una descendencia eterna y un trono duradero como el cielo. \nSi sus hijos abandonan mi enseñanza y no proceden de acuerdo con mis juicios; si profanan mis preceptos y no observan mis mandamientos\, castigaré sus rebeldías con la vara y sus culpas\, con el látigo. \nPero a él no le retiraré mi amor ni desmentiré mi fidelidad; no quebrantaré mi Alianza ni cambiaré lo que salió de mis labios. \n\nEVANGELIO\n\nACLAMACIÓN AL EVANGELIO  2Cor 8\, 9 \nAleluya. \nJesucristo\, siendo rico\, se hizo pobre por nosotros\, a fin de enriquecernos con su pobreza. Aleluya. \nEVANGELIO \nNo se inquieten por el día de mañana. \n+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo     6\, 24-34 \nDijo Jesús a sus discípulos: \nNadie puede servir a dos señores\, porque aborrecerá a uno y amará al otro\, o bien\, se interesará por el primero y menospreciará al segundo. No se puede servir a Dios y al Dinero. \nPor eso les digo: No se inquieten por su vida\, pensando qué van a comer o qué van a beber\, ni por su cuerpo\, pensando con qué se van a vestir. ¿No vale acaso más la vida que la comida y el cuerpo más que el vestido? \nMiren los pájaros del cielo: ellos no siembran ni cosechan\, ni acumulan en graneros y\, sin embargo\, el Padre que está en el cielo los alimenta. ¿No valen ustedes acaso más que ellos? ¿Quién de ustedes\, por mucho que se inquiete\, puede añadir un solo instante al tiempo de su vida? \n¿Y por qué se inquietan por el vestido? Miren los lirios del campo\, cómo van creciendo sin fatigarse ni tejer. Yo les aseguro que ni Salomón\, en el esplendor de su gloria\, se vistió como uno de ellos.  Si Dios viste así la hierba de los campos\, que hoy existe y mañana será echada al fuego\, ¡cuánto más hará por ustedes\, hombres de poca fe! \nNo se inquieten entonces\, diciendo: “¿Qué comeremos\, qué beberemos\, o con qué nos vestiremos?” Son los paganos los que van detrás de estas cosas. El Padre que está en el cielo sabe bien que ustedes las necesitan. \nBusquen primero el Reino de Dios y su justicia\, y todo lo demás se les dará por añadidura. No se inquieten por el día de mañana; el mañana se inquietará por sí mismo. A cada día le basta su aflicción. \nLa reflexión del padre Adalberto Sierra \n 
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SUMMARY:Solemnidad del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo
DESCRIPTION:PRIMERA LECTURA \nOfreció pan y vino. \nLectura del libro del Génesis   14\, 18-20 \nEn aquellos días: \nMelquisedec\, rey de Salém\, que era sacerdote de Dios\, el Altísimo\, hizo traer pan y vino\, y bendijo a Abrám\, diciendo: \n“¡Bendito sea Abrám de parte de Dios\, el Altísimo\, creador del cielo y de la tierra! ¡Bendito sea Dios\, el Altísimo\, que entregó a tus enemigos en tus manos!” \nY Abrám le dio el diezmo de todo. \nSALMO RESPONSORIAL  109\, 1-4 \nR/. Tú eres Sacerdote para siempre\, a la manera de Melquisedec. \nDijo el Señor a mi señor: “Siéntate a mi derecha\, mientras Yo pongo a tus enemigos como estrado de tus pies”. \nEl Señor extenderá el poder de tu cetro: “¡Domina desde Sión\, en medio de tus enemigos!” \n“Tú eres príncipe desde tu nacimiento\, con esplendor de santidad; Yo mismo te engendré como rocío\, desde el seno de la aurora”. \nEl Señor lo ha jurado y no se retractará: “Tú eres sacerdote para siempre\, a la manera de Melquisedec”. \nSEGUNDA LECTURA \nSiempre que lo coman y beban proclamarán la muerte del Señor. \nLectura de la primera carta del Apóstol san Pablo a los cristianos de Corinto 11\, 23-26 \nHermanos: \nLo que yo recibí del Señor\, y a mi vez les he transmitido\, es lo siguiente: El Señor Jesús\, la noche en que fue entregado\, tomó el pan\, dio gracias\, lo partió y dijo: “Esto es mi Cuerpo\, que se entrega por ustedes. Hagan esto en memoria mía”. \nDe la misma manera\, después de cenar\, tomó la copa\, diciendo: “Esta copa es la Nueva Alianza que se sella con mi Sangre. Siempre que la beban\, háganlo en memoria mía”. \nY así\, siempre que coman este pan y beban esta copa\, proclamarán la muerte del Señor hasta que Él vuelva. \nSecuencia \nGlorifica\, Sión\, a tu Salvador\, aclama con himnos y cantos a tu Jefe y tu Pastor. \nGlorifícalo cuanto puedas\, porque Él está sobre todo elogio y nunca lo glorificarás bastante. \nEl motivo de alabanza que hoy se nos propone es el pan que da la vida. \nEl mismo pan que en la Cena Cristo entregó a los Doce\, congregados como hermanos. \nAlabemos ese pan con entusiasmo\, alabémoslo con alegría\, que resuene nuestro júbilo ferviente. \nPorque hoy celebramos el día en que se renueva la institución de este sagrado banquete. \nEn esta mesa del nuevo Rey\, la Pascua de la nueva alianza pone fin a la Pascua antigua. \nEl nuevo rito sustituye al viejo\, las sombras se disipan ante la verdad\, la luz ahuyenta las tinieblas. \nLo que Cristo hizo en la Cena\, mandó que se repitiera en memoria de su amor. \nInstruidos con su enseñanza\, consagramos el pan y el vino para el sacrificio de la salvación. \nEs verdad de fe para los cristianos que el pan se convierte en la carne\, y el vino\, en la sangre de Cristo. \nLo que no comprendes y no ves es atestiguado por la fe\, por encima del orden natural. \nBajo la forma del pan y del vino\, que son signos solamente\, se ocultan preciosas realidades. \nSu carne es comida\, y su sangre\, bebida\, pero bajo cada uno de estos signos\, está Cristo todo entero. \nSe lo recibe íntegramente\, sin que nadie pueda dividirlo ni quebrarlo ni partirlo. \nLo recibe uno\, lo reciben mil\, tanto éstos como aquél\, sin que nadie pueda consumirlo. \nEs vida para unos y muerte para otros. Buenos y malos\, todos lo reciben\, pero con diverso resultado. \nEs muerte para los pecadores y vida para los justos; mira cómo un mismo alimento tiene efectos tan contrarios. \nCuando se parte la hostia\, no vaciles: recuerda que en cada fragmento está Cristo todo entero. La realidad permanece intacta\, sólo se parten los signos\, y Cristo no queda disminuido\, ni en su ser ni en su medida. \nÉste es el pan de los ángeles\, convertido en alimento de los hombres peregrinos: es el verdadero pan de los hijos\, que no debe tirarse a los perros. \nVarios signos lo anunciaron: el sacrificio de Isaac\, la inmolación del Cordero pascual y el maná que comieron nuestros padres. \nJesús\, buen Pastor\, pan verdadero\, ten piedad de nosotros: apaciéntanos y cuídanos; permítenos contemplar los bienes eternos en la tierra de los vivientes. \nTú\, que lo sabes y lo puedes todo\, Tú\, que nos alimentas en este mundo\, conviértenos en tus comensales del cielo\, en tus coherederos y amigos\, junto con todos los santos. \n\nEVANGELIO\n\nACLAMACIÓN AL EVANGELIO   Jn 6\, 51 \nAleluya. \n“Yo soy el pan vivo bajado del cielo. El que coma de este pan vivirá eternamente”\, dice el Señor. Aleluya. \nEVANGELIO \nTodos comieron hasta saciarse. \n+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 9\, 11b-17 \nJesús habló a la multitud acerca del Reino de Dios y devolvió la salud a los que tenían necesidad de ser sanados. \nAl caer la tarde\, se acercaron los Doce y le dijeron: “Despide a la multitud\, para que vayan a los pueblos y caseríos de los alrededores en busca de albergue y alimento\, porque estamos en un lugar desierto”. \nÉl les respondió: “Denles de comer ustedes mismos”. Pero ellos dijeron: “No tenemos más que cinco panes y dos pescados\, a no ser que vayamos nosotros a comprar alimentos para toda esta gente”. \nPorque eran alrededor de cinco mil hombres. \nEntonces Jesús les dijo a sus discípulos: “Háganlos sentar en grupos de alrededor de cincuenta personas”. Y ellos hicieron sentar a todos. \nJesús tomó los cinco panes y los dos pescados y\, levantando los ojos al cielo\, pronunció sobre ellos la bendición\, los partió y los fue entregando a sus discípulos para que se los sirvieran a la multitud. Todos comieron hasta saciarse y con lo que sobró se llenaron doce canastas. \nCredo  \nOración de los fieles. \nAntes de disponer la mesa santa donde el Señor hará nuevamente presente su tránsito pascual que salva a todos los hombres\, elevemos nuestras súplicas a Dios Padre con la plena confianza de ser escuchados: \nPara que los obispos y presbíteros cuando presidan la celebración eucarística\, vivan tan plenamente identificados con el Señor\, que el pueblo vea en ellos la imagen viva de Cristo\, que preside a quienes se han reunido en su nombre\, roguemos al Señor. \nPara que pronto llegue el día en que todos los cristianos celebremos la eucaristía en la unidad de una sola Iglesia y todos los hombres\, de un extremo al otro del mundo\, ofrezcan el sacrificio del Cuerpo y la Sangre de Cristo\, roguemos al Señor. \nPara que los fieles que se encuentran a las puertas de la muerte dejen este mundo llenos de paz y\, confiando en las promesas del Señor y fortalecidos con el Cuerpo de Cristo\, lleguen al reino de la felicidad y de la vida\, roguemos al Señor. \nPara que el Señor fortalezca constantemente nuestra fe y acreciente nuestro amor\, a fin de que adoremos siempre en espíritu y verdad a Cristo realmente presente en el admirable sacramento de la Eucaristía\, roguemos al Señor. \nDios nuestro\, siempre fiel a tus promesas\, que alimentas a tu pueblo con amor\, escucha nuestras oraciones y acrecienta en nosotros el deseo de saciarnos de ti\, fuente inagotable de todo bien; y haz que\, fortalecidos con el sacramento del Cuerpo y la Sangre de Cristo\, avancemos por la senda de nuestra vida hasta llegar a la asamblea de los santos y allí participemos eternamente en el banquete de tus elegidos. Por Jesucristo\, nuestro Señor. \nLa reflexión del padre Adalberto Sierra \nEsta solemnidad se celebra con un énfasis distinto en cada uno de los tres ciclos del año litúrgico:\n• En el Ciclo A: el signo del cuerpo\, bajo el símbolo del pan.\n• En el Ciclo B: el signo de la sangre\, bajo el símbolo del vino.\n• En este Ciclo C: el signo de reino de Dios\, bajo el símbolo del banquete.\nJesús envió a los Doce «a proclamar el reinado de Dios» (Lc 9\,2)\, pero ellos no se atuvieron a las indicaciones que él les dio (cf. Lc 9\,6) y esto provocó una enorme confusión. Herodes\, agente del poder político\, recibió un mensaje equívoco porque los comentarios de la opinión pública eran erráticos. La presunta resurrección de Juan debía de atemorizarlo\, pero él se tranquilizaba a sí mismo pensando que la muerte era irreversible; la aparición de Elías\, el fustigador del ejercicio ilegítimo del poder\, no le inquieta\, como tampoco la posibilidad de que resurja un profeta como los antiguos\, todos críticos frente al poder político. Él se siente seguro por su capacidad de matar. Lo único que lograron los Doce fue provocar la curiosidad del tetrarca Herodes (cf. Lc 9\,1-9). \nLc 9\,11b-17.\nJesús quiso enderezar las cosas y se propuso reunir aparte a los Doce para corregir su concepción. Por eso\, se los llevó a Betsaida («lugar de la pesca»: cf. 9\,10)\, para recordarles así su vocación (cf. 5\,10). Pero las multitudes que lo seguían a él lo buscaron hasta encontrarlo. Y entonces él cambió de planes: acogió las multitudes y les expuso abiertamente su mensaje sobre el reinado de Dios. Con ese mensaje «dejó sanos a los que tenían necesidad de cuidados»\, es decir\, liberó y reintegró a las multitudes desorientadas. Aparte de los Doce\, queda ahora con Jesús una multitud. Y ahora el evangelista explica el modo como interactúan esos dos grupos.\n1. Los Doce.\nLa multitud no los seguía a ellos\, sino a Jesús. Y el día empezó a declinar\, la luz se ensombreció\, cuando los Doce\, que estaban retirados\, se le acercaron para pedirle que despidiera la multitud y la devolviera «a las aldeas» (la sociedad fanática y excluyente) «a buscar techo y comida»\, con el pretexto de que estaban en un lugar «desierto»\, aunque ese fuera el ámbito del éxodo.\nJesús quiso que se sintieran responsables de la multitud\, pero ellos sólo se mostraron propensos a remitir la multitud a la sociedad pagana\, «las aldeas y cortijos de alrededor»\, pues se encontraban ya en territorio extranjero. Ya no les interesaba «darle de comer» a la multitud porque esta no compartía su nacionalismo fanático\, puesto que Jesús la dejó sana (ἰᾶτο) con su mensaje. Estaban dispuestos a alimentar la multitud si ella se mostraba inclinada a compartir sus ideales (cf. 9\,6).\nConsideran los Doce que los recursos de que disponen son insuficientes\, porque son limitados. La cantidad aludida –«cinco panes y dos peces»– supone una totalidad heterogénea (5+2=7)\, que se relaciona con la creación del mundo en siete días (cf. Gén 2\,2). No advierten que Jesús restaura la creación con su mensaje del reinado de Dios (cf. 9\,11)\, es decir\, que Dios reina como Padre satisfaciendo las expectativas de vida de sus creaturas y abriendo su mano para saciarlas con sus bienes (cf. Sal 104\,27-28). No ven viable la propuesta de «dar» que hace Jesús; la única alternativa que se les ocurre es la de «comprar». Pero ni siquiera en eso se muestran interesados.\n2. La multitud.\nLos Doce hablaban con desdén de la multitud («el pueblo este»: v. 13)\, poniendo así en discusión su pertenencia a Israel\, en tanto que ellos se sienten sus dignos representantes. Esta multitud ya había aparecido antes\, junto a los Doce\, representada por las tres «mujeres… y otras muchas que les ayudaban con sus bienes» (8\,1-3). Ellas pusieron sus pertenencias al servicio de todos\, pero ellos no se muestran dispuestos a compartir sus «cinco panes y dos peces».\nAl decir que «eran como cinco mil hombres adultos»\, el evangelista compara la multitud con las comunidades de profetas\, disponibles al Espíritu del Señor (cf. 1Rey 18\,4.13; 2Rey 2\,7). «Cinco mil» (50×100) tiene relación con los «cinco panes» y con los «grupos de cincuenta». Cinco alude a la Ley (Pentateuco)\, que es sustituida por el Espíritu (Pentecostés) que lleva a los hombres a su adultez (cf. Hch 4\,4). Los «dos peces» evocan los grupos misioneros «de dos en dos» (10\,1) y la misión misma\, la «pesca» (cf. 5\,10; 9\,10: «Betsaida»).\nPor eso\, Jesús les indica a los Doce que hagan que los hombres adultos «se reclinen» (κατακλίνω) para comer «en grupos de cincuenta». Este verbo «reclinarse» es exclusivo de Lucas en el Nuevo Testamento\, y él lo refiere solo a las comidas en las que Jesús participa\, relacionadas todas ellas con el reino de Dios (cf. 7\,35; 9\,14.15; 14\,8; 24\,30). Nótese que son los Doce los encargados de hacer que la gente se recline y de indicarle que formen grupos de «cincuenta» comensales. Son ellos quienes deben tomar conciencia de que la multitud también está invitada al banquete del reino porque se muestra decidida a amar movida por el Espíritu\, y dispuesta a la misión. Así les enseña Jesús el verdadero valor de esa multitud.\n3. Jesús.\nDesde el principio\, Jesús hizo ver que el solo anuncio de la buena noticia (cf. 9\,6) no basta para evangelizar. El mensaje del reinado de Dios se muestra efectivo cuando restaura la creación (cf. 9\,11) poniendo los bienes creados al servicio de la humanidad. Si no es así\, el anuncio de la buena noticia se puede convertir en una ideología supersticiosa o meramente religiosa (cf. 9\,7-9). Para darle vida al pueblo\, es necesario que vayan unidos la palabra y el pan. Y esto solo puede hacerse cuando se reconoce y se hace efectiva la dignidad del pueblo\, que es lo que da a entender eso de invitarlos a la misma mesa como personas adultas\, dignas de ser amadas y capaces de amar.\nEnseguida\, Jesús tomó las provisiones de los Doce y las relacionó con el Padre Creador –origen de toda creatura– y con su designio de amor («alzó la mirada al cielo»); se las agradeció como dones suyos para sus hijos («los bendijo»)\, les dio el destino que el Creador les asignó haciéndolas llegar a los hijos («los repartió»)\, y encargó a los Doce de compartirlas con la multitud. Este gesto es también enseñanza para la multitud que\, al pronunciar el amén a la bendición\, muestra que lo entiende\, lo acoge y lo imita\, porque ya estaba habituada a hacerlo (cf. 8\,3). Todos se saciaron\, y al hacerlo experimentaron la dicha del reino (cf. 6\,21); los «colmó de bienes» (cf. 1\,53)\, desbordó para todo el pueblo («doce cestos»). \nLa celebración del Cuerpo y de la Sangre del Señor\, lejos de ser un mero hecho folclórico o una simple expresión de religiosidad\, es proclamación del reino de Dios con la palabra y el pan\, esto es\, con el banquete en el que todos somos invitados como iguales a compartir el amor generoso del Padre Creador y a darle gracias por las bendiciones que nos dio para compartir.\nLa eucaristía es signo y anuncio del reino de Dios. Ella es la escuela en la que se forma el discípulo de Jesús. En ella aprende a ser incluyente y solidario\, y a compartir con los demás. En ella muestra el mundo nuevo que pretende construir. Por eso nunca podemos disociar la eucaristía de nuestra convivencia social. Lo propio del discípulo de Jesús es invitar a muchos al banquete de la vida. Esto es lo que hace que nuestra presencia en el mundo sea una luz que ilumina las sociedades humanas. Así cobra pleno sentido la exclamación: «¡Bendito y alabado sea Jesús en el Santísimo Sacramento del altar!».
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SUMMARY:Lunes de la duodécima semana del tiempo ordinario  De los Santos Ángeles
DESCRIPTION:PRIMERA LECTURA \nEl Señor arrojó a Israel lejos de su presencia. \nLectura del segundo libro de los Reyes    17\, 5-8. 13-15a. 18 \nSalmanasar\, rey de Asiria\, invadió todo el país\, subió contra Samaría y la sitió durante tres años. En el noveno año de Oseas\, el rey de Asiria conquistó Samaría y deportó a los israelitas a Asiria. Los estableció en Jalaj y sobre el Jabor\, río de Gozán\, y en las ciudades de Media. \nEsto sucedió porque los israelitas pecaron contra el Señor\, su Dios\, que los había hecho subir del país de Egipto\, librándolos del poder del Faraón\, rey de Egipto\, y porque habían venerado a otros dioses. Ellos imitaron las costumbres de las naciones que el Señor había desposeído delante de los israelitas\, y las que habían introducido los reyes de Israel. \nEl Señor había advertido solemnemente a Israel y a Judá por medio de todos los profetas y videntes\, diciendo: “Vuelvan de su mala conducta y observen mis mandamientos y mis preceptos\, conforme a toda la Ley que prescribí a sus padres y que transmití por medio de mis servidores los profetas”. \nPero ellos no escucharon\, y se obstinaron como sus padres\, que no creyeron en el Señor\, su Dios. Rechazaron sus preceptos y la alianza que el Señor había hecho con sus padres\, sin tener en cuenta sus advertencias. \nEl Señor se irritó tanto contra Israel\, que lo arrojó lejos de su presencia. Sólo quedó la tribu de Judá. \nSALMO RESPONSORIAL     59\, 3-5. 12-14 \nR/. ¡Sálvanos con tu poder\, respóndenos\, Señor! \n¡Tú nos has rechazado\, Señor\, nos has deshecho! Estabas irritado: ¡vuélvete a nosotros! Hiciste temblar la tierra\, la agrietaste: repara sus grietas\, porque se desmorona. \nImpusiste a tu pueblo una dura prueba\, nos hiciste beber un vino embriagador. Tú\, Señor\, nos has rechazado y ya no sales con nuestro ejército. \nDanos tu ayuda contra el adversario\, porque es inútil el auxilio de los hombres. Con Dios alcanzaremos la victoria y Él aplastará a nuestros enemigos. \n\nEVANGELIO\n\nACLAMACIÓN AL EVANGELIO      Heb 4\,12 \nAleluya. \nLa Palabra de Dios es viva y eficaz; discierne los pensamientos y las intenciones del corazón. Aleluya. \nEVANGELIO \nSaca primero la viga de tu ojo. \n+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo    7\, 1-5 \nJesús dijo a sus discípulos: \nNo juzguen\, para no ser juzgados. Porque con el criterio con que ustedes juzguen se los juzgará\, y la medida con que midan se usará para ustedes. \n¿Por qué te fijas en la paja que está en el ojo de tu hermano y no adviertes la viga que está en el tuyo? ¿Cómo puedes decirle a tu hermano: “Deja que te saque la paja de tu ojo”\, si hay una viga en el tuyo? Hipócrita\, saca primero la viga de tu ojo\, y entonces verás claro para sacar la paja del ojo de tu hermano.
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SUMMARY:Martes de la duodécima semana del tiempo ordinario  San Luis Gonzaga\, religioso
DESCRIPTION:PRIMERA LECTURA \nYo protegeré a esta ciudad para salvarla\, por mi honor y el de David. \nLectura del segundo libro de los Reyes   19\, 9b-11. 14-21. 31-35a. 36 \nSenaquerib envió de nuevo mensajeros a Ezequías para decirle: “Hablen así a Ezequías\, rey de Judá: Que no te engañe tu Dios\, en quien confías\, haciéndote pensar que Jerusalén no será entregada en manos del rey de Asiria. Tú has oído\, seguramente\, lo que hicieron los reyes de Asiria a todos los países\, al consagrarlos al exterminio total. ¿Y tú te vas a librar?” \nEzequías tomó la carta de la mano de los mensajeros y la leyó. Después subió a la Casa del Señor\, la desplegó delante del Señor y oró\, diciendo: “Señor de los ejércitos\, Dios de Israel\, que tienes tu trono sobre los querubines: Tú solo eres el Dios de todos los reinos de la tierra\, Tú has hecho el cielo y la tierra. Inclina tu oído\, Señor\, y escucha; abre tus ojos\, Señor\, y mira. Escucha las palabras que Senaquerib ha mandado decir\, para insultar al Dios viviente. Es verdad\, Señor\, que los reyes de Asiria han arrasado todas las naciones y sus territorios. Ellos han arrojado sus dioses al fuego\, porque no son dioses\, sino obra de las manos del hombre\, nada más que madera y piedra. Por eso los hicieron desaparecer. Pero ahora\, Señor\, Dios nuestro\, ¡sálvanos de su mano\, y que todos los reinos de la tierra reconozcan que Tú solo\, Señor\, eres Dios!” \nIsaías\, hijo de Amós\, mandó a decir a Ezequías: “Así habla el Señor\, Dios de Israel: Tú me has dirigido una súplica acerca de Senaquerib\, rey de Asiria\, y yo la he escuchado. Ésta es la palabra que el Señor ha pronunciado contra él: Te desprecia\, se burla de ti\, la virgen hija de Sión; a tus espaldas mueve la cabeza la hija de Jerusalén. \nPorque de Jerusalén saldrá un resto\, y del monte Sión\, algunos sobrevivientes. El celo del Señor de los ejércitos hará todo esto. \nPor eso\, así habla el Señor acerca del rey de Asiria: Él no entrará en esta ciudad\, ni le lanzará una flecha; no la enfrentará con el escudo\, ni le levantará contra ella un terraplén. Se volverá por el mismo camino\, sin entrar en esta ciudad -oráculo del Señor-. Yo protegeré a esta ciudad para salvarla\, por mi honor y el de David\, mi servidor”. \nAquella misma noche\, el Ángel del Señor salió e hirió en el campamento de los asirios a ciento ochenta y cinco mil hombres. Entonces Senaquerib\, rey de Asiria\, levantó el campamento\, emprendió el regreso y se quedó en Nínive. \nSALMO RESPONSORIAL    47\, 2-4. 10-11 \nR/. El Señor afianzó para siempre su Ciudad. \nEl Señor es grande y digno de alabanza\, en la Ciudad de nuestro Dios. Su santa Montaña\, la altura más hermosa\, es la alegría de toda la tierra. \nLa Montaña de Sión\, la Morada de Dios\, es la Ciudad del gran Rey: el Señor se manifestó como un baluarte en medio de sus palacios. \nNosotros evocamos tu misericordia en medio de tu Templo\, Señor. Tu alabanza\, lo mismo que tu renombre\, llega hasta los confines de la tierra; tu derecha está llena de justicia. \n\nEVANGELIO\n\nACLAMACIÓN AL EVANGELIO       Jn 8\, 12 \nAleluya. \n“Yo soy la luz del mundo; el que me sigue tendrá la luz de la Vida”\, dice el Señor. Aleluya. \nEVANGELIO \nTodo lo que deseen que los demás hagan por ustedes\, háganlo por ellos. \n+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo   7\, 6. 12-14 \nJesús dijo a sus discípulos: \nNo den las cosas sagradas a los perros\, ni arrojen sus perlas a los cerdos\, no sea que las pisoteen y después se vuelvan contra ustedes para destrozarlos. \nTodo lo que deseen que los demás hagan por ustedes\, háganlo por ellos: en esto consiste la Ley y los Profetas. \nEntren por la puerta estrecha\, porque es ancha la puerta y espacioso el camino que lleva a la perdición\, y son muchos los que van por allí. Pero es angosta la puerta y estrecho el camino que lleva a la Vida\, y son pocos los que lo encuentran.
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SUMMARY:Miércoles de la decimosegunda semana del tiempo ordinario  San Paulino de Nola\, obispo
DESCRIPTION:PRIMERA LECTURA \nEl rey leyó al pueblo las palabras del libro de la Alianza hallado en la Casa del Señor y selló delante del Señor la alianza. \nLectura del segundo libro de los Reyes   22\, 8. 10-13; 23\, 1-3 \nEl sumo sacerdote Jilquías dijo al secretario Safán: “He encontrado el libro de la Ley en la Casa del Señor”. \nJilquías entregó el libro a Safán\, y éste lo leyó. \nLuego el secretario Safán anunció al rey: “Jilquías\, el sacerdote\, me ha dado un libro”. Y Safán lo leyó delante del rey. \nCuando el rey oyó las palabras del libro de la Ley\, rasgó sus vestiduras\, y dio esta orden a Jilquías\, el sacerdote\, a Ajicám\, hijo de Safán\, a Acbor\, hijo de Miqueas\, a Safán\, el secretario\, y a Asaías\, el servidor del rey: “Vayan a consultar al Señor por mí\, por todo el pueblo y por todo Judá\, acerca de las palabras de este libro que ha sido encontrado. Porque es grande el furor del Señor que se ha encendido contra nosotros\, ya que nuestros padres no han obedecido a las palabras de este libro y no han obrado conforme a todo lo que está escrito en él”. \nEl rey mandó que se reunieran junto a él todos los ancianos de Judá y de Jerusalén. Luego subió a la Casa del Señor\, acompañado de todos los hombres de Judá y de todos los habitantes de Jerusalén -los sacerdotes\, los profetas y todo el pueblo\, desde el más pequeño al más grande-\, y les leyó todas las palabras del libro de la Alianza\, que había sido hallado en la Casa del Señor. \nDespués\, de pie sobre el estrado\, el rey selló delante del Señor la alianza que obliga a seguir al Señor y a observar sus mandamientos\, sus testimonios y sus preceptos\, de todo corazón y con toda el alma\, cumpliendo las palabras de esta alianza escritas en aquel libro. Y todo el pueblo se comprometió en la alianza. \nSALMO RESPONSORIAL      118\, 33-36. 39-40 \nR/. ¡Muéstrame el camino de tus preceptos\, Señor! \nMuéstrame\, Señor\, el camino de tus preceptos\, y yo los cumpliré a la perfección. Instrúyeme\, para que observe tu ley y la cumpla de todo corazón. \nCondúceme por la senda de tus mandamientos\, porque en ella tengo puesta mi alegría. Inclina mi corazón hacia tus prescripciones y no hacia la codicia. \nAparta de mí el oprobio que temo\, porque tus juicios son benignos. Yo deseo tus mandamientos: vivifícame por tu justicia. \n\nEVANGELIO\n\nACLAMACIÓN AL EVANGELIO     Jn 15\, 4a. 5b \nAleluya. \n“Permanezcan en mí\, como Yo permanezco en ustedes. El que permanece en mí da mucho fruto”\, dice el Señor. Aleluya. \nEVANGELIO \nPor sus frutos los reconocerán. \n+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo    7\, 15-20 \nJesús dijo a sus discípulos: \nTengan cuidado de los falsos profetas\, que se presentan cubiertos con pieles de ovejas\, pero por dentro son lobos rapaces. Por sus frutos los reconocerán. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos o higos de los cardos? Así\, todo árbol bueno produce frutos buenos y todo árbol malo produce frutos malos. Un árbol bueno no puede producir frutos malos\, ni un árbol malo\, producir frutos buenos. \nAl árbol que no produce frutos buenos se lo corta y se lo arroja al fuego. Por sus frutos\, entonces\, ustedes los reconocerán.
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SUMMARY:Jueves de la decimosegunda semana del tiempo ordinario  Nacimiento de san Juan Bautista
DESCRIPTION:PRIMERA LECTURA \nYo te destino a ser la luz de las naciones \nLectura del libro de Isaías 49\, 1-6 \n¡Escúchenme\, costas lejanas\, presten atención\, pueblos remotos! \nEl Señor me llamó desde el vientre materno\, desde del vientre de mi madre pronunció mi nombre. Él hizo de mi boca una espada afilada\, me ocultó  a la sombra de su mano; hizo de mí una flecha punzante\, me escondió en su aljaba. Él me dijo: “Tú eres mi Servidor\, Israel\, por ti Yo me glorificaré”. Pero yo dije: “En vano me fatigué\, para nada\, inútilmente\, he gastado mi fuerza”. Sin embargo\, mi derecho está junto al Señor y mi retribución\, junto a mi Dios. Y ahora\, ha hablado el Señor\, el que me formó desde el vientre materno para que yo sea su Servidor\, para hacer que Jacob vuelva a Él y se le reúna Israel. \nYo soy valioso a los ojos del Señor y mi Dios ha sido mi fortaleza. \nÉl dice: “Es demasiado poco que seas mi Servidor para restaurar a las tribus de Jacob y hacer volver a los sobrevivientes de Israel; Yo te destino a ser la luz de las naciones\, para que llegue mi salvación hasta los confines de la tierra”. \nSALMO RESPONSORIAL   138\, 1-3. 13-15 \nR/. Te doy gracias porque fui formado de manera tan admirable. \nSeñor\, Tú me sondeas y me conoces Tú sabes si me siento o me levanto; de lejos percibes lo que pienso\, te das cuenta si camino o si descanso\, y todos mis pasos te son familiares. \nTú creaste mis entrañas\, me plasmaste en el seno de mi madre: te doy gracias porque fui formado de manera tan admirable. ¡Qué maravillosas son tus obras! \nTú conocías hasta el fondo de mi alma y nada de mi ser se te ocultaba\, cuando yo era formado en lo secreto\, cuando era tejido en lo profundo de la tierra. \nSEGUNDA LECTURA \nJuan había predicado como preparación a la venida de Cristo. \nLectura de los Hechos de los Apóstoles   13\, 22-26 \nEn la sinagoga de Antioquía de Pisidia\, Pablo decía: \n“Dios suscitó para nuestros padres como rey a David\, de quien dio este testimonio: “He encontrado en David\, el hijo de Jesé\, a un hombre conforme a mi corazón\, que cumplirá siempre mi voluntad”. De la descendencia de David\, como lo había prometido\, Dios hizo surgir para Israel un salvador\, que es Jesús. \nComo preparación a su venida\, Juan Bautista había predicado un bautismo de penitencia a todo el pueblo de Israel. Y al final de su carrera\, Juan decía: “Yo no soy el que ustedes creen\, pero sepan que después de mí viene Aquél a quien yo no soy digno de desatar las sandalias”. \nHermanos\, este mensaje de salvación está dirigido a ustedes: los descendientes de Abraham y los que temen a Dios”. \n\nEVANGELIO\n\nACLAMACIÓN AL EVANGELIO Cf. Lc  1\, 76 \nAleluya. \nTú\, niño\, serás llamado Profeta del Altísimo\, irás delante del Señor preparando sus caminos. Aleluya. \nEVANGELIO \nSu nombre es Juan. \n+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 1\, 57-66. 80 \nCuando llegó el tiempo en que Isabel debía ser madre\, dio a luz un hijo. Al enterarse sus vecinos y parientes de la gran misericordia con que Dios la había tratado\, se alegraban con ella. \nA los ocho días\, se reunieron para circuncidar al niño\, y querían llamarlo Zacarías\, como su padre; pero la madre dijo: “No\, debe llamarse Juan”. \nEllos le decían: “No hay nadie en tu familia que lleve ese nombre”. \nEntonces preguntaron por señas al padre qué nombre quería que le pusieran. Éste pidió una pizarra y escribió: “Su nombre es Juan”. \nTodos quedaron admirados. Y en ese mismo momento\, Zacarías recuperó el habla y comenzó a alabar a Dios. \nEste acontecimiento produjo una gran impresión entre la gente de los alrededores\, y se lo comentaba en toda la región montañosa de Judea. Todos los que se enteraron guardaban este recuerdo en su corazón y se decían: “¿Que llegará a ser este niño?” Porque la mano del Señor estaba con él. \nEl niño iba creciendo y se fortalecía en su espíritu; y vivió en lugares desiertos hasta el día en que se manifestó a Israel. \nCredo  \nOración de los fieles \nImploremos humildemente a Dios Padre\, que ha manifestado su misericordia para con el mundo enviando a Juan Bautista como precursor de Jesucristo\, y pidámosle por todos los hombres: \nPara que la Iglesia de Dios anuncie a Cristo con tal coraje que los hombres se conviertan y crean en él\, roguemos al Señor. \nPara que el pueblo de Israel\, escuchando la voz de Juan y de todos sus profetas\, llegue a reconocer a Cristo como su Mesías y Salvador de todos\, roguemos al Señor. \nPara que quienes viven esclavizados por el pecado encuentren en su camino una voz que los llame a la conversión\, roguemos al Señor. \nPara que nosotros sigamos a Cristo con la misma fidelidad con que Juan lo precedió\, roguemos al Señor. \nBendice\, Padre de misericordia\, a tu pueblo\, y\, puesto que pone su confianza en la intercesión de san Juan Bautista\, concédele todo lo que te ha pedido con fe.  Por Jesucristo\, nuestro Señor.
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SUMMARY:Viernes de la duodécima semana del tiempo ordinario  Solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús
DESCRIPTION:PRIMERA LECTURA \nYo mismo apacentaré mis ovejas y las llevaré a descansar. \nLectura de la profecía de Ezequiel   34\, 11-16 \nAsí habla el Señor: \n¡Aquí estoy Yo! Yo mismo voy a buscar mi rebaño y me ocuparé de él. Como el pastor se ocupa de su rebaño cuando está en medio de sus ovejas dispersas\, así me ocuparé de mis ovejas y las libraré de todos los lugares donde se habían dispersado\, en un día de nubes y tinieblas. Las sacaré de entre los pueblos\, las reuniré de entre las naciones\, las traeré a su propio suelo y las apacentaré sobre las montañas de Israel\, en los cauces de los torrentes y en todos los poblados del país. Las apacentaré en buenos pastizales y su lugar de pastoreo estará en las montañas altas de Israel. Allí descansarán en un buen lugar de pastoreo\, y se alimentarán con ricos pastos sobre las montañas de Israel. \nYo mismo apacentaré a mis ovejas y las llevaré a descansar -oráculo del Señor-. Buscaré a la oveja perdida\, haré volver a la descarriada\, vendaré a la herida y sanaré a la enferma\, pero exterminaré a la que está gorda y robusta. Yo las apacentaré con justicia. \nSALMO RESPONSORIAL  22\, 1-6 \nR/. El Señor es mi pastor nada me puede faltar. \nEl Señor es mi pastor\, nada me puede faltar. Él me hace descansar en verdes praderas\, me conduce a las aguas tranquilas y repara mis fuerzas. \nMe guía por el recto sendero\, por amor de su Nombre. Aunque cruce por oscuras quebradas\, no temeré ningún mal\, porque Tú estás conmigo: tu vara y tu bastón me infunden confianza. \nTú preparas ante mí una mesa\, frente a mis enemigos; unges con óleo mi cabeza y mi copa rebosa. \nTu bondad y tu gracia me acompañan a lo largo de mi vida; y habitaré en la Casa del Señor\, por muy largo tiempo. \nSEGUNDA LECTURA \nLa prueba de que Dios nos ama. \nLectura de la carta del Apóstol san Pablo a los cristianos de Roma  5\, 5b-11 \nHermanos: \nEl amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo\, que nos ha sido dado. En efecto\, cuando todavía éramos débiles\, Cristo\, en el tiempo señalado\, murió por los pecadores. \nDifícilmente se encuentra alguien que dé su vida por un hombre justo; tal vez alguno sea capaz de morir por un bienhechor. Pero la prueba de que Dios nos ama es que Cristo murió por nosotros cuando todavía éramos pecadores. Y ahora que estamos justificados por su sangre\, con mayor razón seremos librados por Él de la ira de Dios. \nPorque si siendo enemigos\, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo\, mucho más ahora que estamos reconciliados\, seremos salvados por su vida. \nY esto no es todo: nosotros nos gloriamos en Dios\, por medio de nuestro Señor Jesucristo\, por quien desde ahora hemos recibido la reconciliación. \n\nEVANGELIO\n\nACLAMACIÓN AL EVANGELIO Mt 11\, 29ab \nAleluya. \nCarguen sobre ustedes mi yugo y aprendan de mí\, porque soy paciente y humilde de corazón. Aleluya. \nEVANGELIO \nAlégrense conmigo\, porque encontré la oveja que se me había perdido. \n+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas 15\, 3-7 \nJesús dijo a los fariseos y a los escribas esta parábola: \nSi alguien tiene cien ovejas y pierde una\, ¿no deja acaso las noventa y nueve en el campo y va a buscar la que se había perdido\, hasta encontrarla? Y cuando la encuentra\, la carga sobre sus hombros\, lleno de alegría\, y al llegar a su casa llama a sus amigos y vecinos\, y les dice: “Alégrense conmigo\, porque encontré la oveja que se me había perdido”. \nLes aseguro que\, de la misma manera\, habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta\, que por noventa y nueve justos que no necesitan convertirse. \nCredo.  \nOración de los fieles. \nOremos\, hermanos\, al Señor\, nuestro Dios\, que reveló su nombre en la zarza\, su majestad en el fuego y la tempestad\, y su amor en su Hijo Jesucristo\, y pidámosle por las necesidades de todos los hombres: \nPara que el Señor purifique y santifique sin cesar a su Iglesia con el agua y la sangre que brotaron de su corazón\, roguemos al Señor. \nPara que el Señor\, rey y centro de todos los corazones\, atraiga a sí a los que aún lo desconocen y a los que\, habiendo experimentado su amor\, se han alejado de él\, roguemos al Señor. \nPara que Cristo alivie con su amor los sufrimientos de quienes han experimentado la decepción de los amores humanos y de los que se sienten rechazados o traicionados en el amor\, roguemos al Señor. \nPara que Dios nos conceda encontrar descanso en el corazón de su Hijo\, abierto por la lanza del soldado\, roguemos al Señor. \nDios nuestro\, pastor bueno\, que manifiestas tu omnipotencia perdonando y compadeciéndote\, reúne a los pueblos que se desperdigaron en el día de los nubarrones y de la oscuridad y renuévalos con la fuerza de aquel amor que brota del corazón de tu Hijo\, para que sea grande la alegría y la fiesta en la asamblea de tus elegidos. Por Jesucristo\, nuestro Señor.
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SUMMARY:Sábado de la duodécima semana del tiempo ordinario  Corazón Inmaculado de María
DESCRIPTION:PRIMERA LECTURA \nDesbordo de alegría en el Señor \nLectura del libro de Isaías  61\, 9-11 \nLa descendencia de mi pueblo será conocida entre las naciones\, y sus vástagos\, en medio de los pueblos: todos los que los vean\, reconocerán que son la estirpe bendecida por el Señor. Yo desbordo de alegría en el Señor\, mi alma se regocija en mi Dios. Porque Él me vistió con las vestiduras de la salvación y me envolvió con el manto de la justicia\, como un esposo que se ajusta la diadema y como una esposa que se adorna con sus joyas. \nPorque así como la tierra da sus brotes y un jardín hace germinar lo sembrado\, así el Señor hará germinar la justicia y la alabanza ante todas las naciones. \nSALMO RESPONSORIAL  1Sam 2\, 1. 4-8d \nR/. ¡Mi corazón se regocija en el Señor! \nMi corazón se regocija en el Señor\, tengo la frente erguida gracias a mi Dios. Mi boca se ríe de mis enemigos\, porque tu salvación me ha llenado de alegría. \nEl arco de los valientes se ha quebrado\, y los vacilantes se ciñen de vigor; los satisfechos se contratan por un pedazo de pan\, y los hambrientos dejan de fatigarse; la mujer estéril da a luz siete veces\, y la madre de muchos hijos se marchita. \nEl Señor da la muerte y la vida\, hunde en el Abismo y levanta de él. El Señor da la pobreza y la riqueza\, humilla y también enaltece. \nÉl levanta del polvo al desvalido y alza al pobre de la miseria\, para hacerlos sentar con los príncipes y darles en herencia un trono de gloria. \n\nEVANGELIO\n\nACLAMACIÓN AL EVANGELIO  Cf. Lc 2\, 19 \nAleluya. Feliz la Virgen María\, que conservaba la Palabra de Dios y la meditaba en su corazón. Aleluya. \nEVANGELIO \nConservaba estas cosas en el corazón. \n+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas  2\, 41-51 \nLos padres de Jesús iban todos los años a Jerusalén en la fiesta de la Pascua. Cuando el niño cumplió doce años\, subieron como de costumbre\, y acabada la fiesta\, María y José regresaron\, pero Jesús permaneció en Jerusalén sin que ellos se dieran cuenta. Creyendo que estaba en la caravana\, caminaron todo un día y después comenzaron a buscarlo entre los parientes y conocidos. Como no lo encontraron\, volvieron a Jerusalén en busca de Él. \nAl tercer día\, lo hallaron en el Templo en medio de los doctores de la Ley\, escuchándolos y haciéndoles preguntas. Y todos los que lo oían estaban asombrados de su inteligencia y sus respuestas. \nAl verlo\, sus padres quedaron maravillados y su madre le dijo: \n“Hijo mío\, ¿por qué nos has hecho esto? Piensa que tu padre y yo te buscábamos angustiados”. \nJesús les respondió: “¿Por qué me buscaban? ¿No sabían que Yo debo ocuparme de los asuntos de mi Padre?” Ellos no entendieron lo que les decía. \nÉl regresó con sus padres a Nazaret y vivía sujeto a ellos. Su madre conservaba estas cosas en su corazón.
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SUMMARY:Domingo decimotercero del tiempo ordinario
DESCRIPTION:PRIMERA LECTURA \nEliseo partió y fue detrás de Elías. \nLectura del primer libro de los Reyes 19\, 16b. 19-21 \nEl Señor dijo a Elías: “A Eliseo\, hijo de Safat\, de Abel Mejolá\, lo ungirás profeta en lugar de ti”. \nElías partió y encontró a Eliseo\, hijo de Safat\, que estaba arando. Delante de él había doce yuntas de bueyes\, y él iba con la última. Elías pasó cerca de él y le echó encima su manto. \nEliseo dejó sus bueyes\, corrió detrás de Elías y dijo: “Déjame besar a mi padre y a mi madre; luego te seguiré”. \nElías le respondió: “Sí\, puedes ir. ¿Qué hice yo para impedírtelo?” \nEliseo dio media vuelta\, tomó la yunta de bueyes y los inmoló. Luego\, con los arneses de los bueyes\, asó la carne y se la dio a su gente para que comieran. Después partió\, fue detrás de Elías y se puso a su servicio. \nSALMO RESPONSORIAL   15\, 1-2a. 5. 7-11 \nR/. Señor\, Tú eres la parte de mi herencia. \nProtégeme\, Dios mío\, porque me refugio en ti. Yo digo al Señor: “Señor\, Tú eres mi bien”. El Señor es la parte de mi herencia y mi cáliz\, ¡Tú decides mi suerte! \nBendeciré al Señor que me aconseja\, ¡hasta de noche me instruye mi conciencia! Tengo siempre presente al Señor: Él está a mi lado\, nunca vacilaré. \nPor eso mi corazón se alegra\, se regocijan mis entrañas y todo mi ser descansa seguro: porque no me entregarás a la muerte ni dejarás que tu amigo vea el sepulcro. \nMe harás conocer el camino de la vida\, saciándome de gozo en tu presencia\, de felicidad eterna a tu derecha. \nSEGUNDA LECTURA \nUstedes han sido llamados para vivir en libertad. \nLectura de la carta del Apóstol san Pablo a los cristianos de Galacia 5\, 1. 13-18 \nHermanos: \nÉsta es la libertad que nos ha dado Cristo. Manténganse firmes para no caer de nuevo bajo el yugo de la esclavitud. \nUstedes\, hermanos\, han sido llamados para vivir en libertad\, pero procuren que esta libertad no sea un pretexto para satisfacer los deseos carnales: háganse más bien servidores los unos de los otros\, por medio del amor. Porque toda la Ley está resumida plenamente en este precepto: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. \nPero si ustedes se están mordiendo y devorando mutuamente\, tengan cuidado porque terminarán destruyéndose los unos a los otros. \nYo los exhorto a que se dejen conducir por el Espíritu de Dios\, y así no serán arrastrados por los deseos de la carne. Porque la carne desea contra el espíritu y el espíritu contra la carne. Ambos luchan entre sí\, y por eso\, ustedes no pueden hacer todo el bien que quieren. Pero si están animados por el Espíritu\, ya no están sometidos a la Ley. \n\nEVANGELIO\n\nACLAMACIÓN AL EVANGELIO 1Sam 3\, 9; Jn 6\, 68c \nAleluya. \nHabla\, Señor\, porque tu servidor escucha; Tú tienes palabras de Vida eterna. Aleluya. \nEVANGELIO \nSe encaminó decididamente hacia Jerusalén. Te seguiré adonde vayas. \n+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas  9\, 51-62 \nCuando estaba por cumplirse el tiempo de su elevación al cielo\, Jesús se encaminó decididamente hacia Jerusalén y envió mensajeros delante de Él. Ellos partieron y entraron en un pueblo de Samaría para prepararle alojamiento. Pero no lo recibieron porque se dirigía a Jerusalén. \nCuando sus discípulos Santiago y Juan vieron esto\, le dijeron: “Señor\, ¿quieres que mandemos caer fuego del cielo para consumirlos?” Pero Él se dio vuelta y los reprendió. Y se fueron a otro pueblo. \nMientras iban caminando\, alguien le dijo a Jesús: “¡Te seguiré adonde vayas!” \nJesús le respondió: “Los zorros tienen sus cuevas y las aves del cielo sus nidos\, pero el Hijo del hombre no tiene dónde reclinar la cabeza”. \nY dijo a otro: “Sígueme”. Él respondió: “Señor\, permíteme que vaya primero a enterrar a mi padre”. Pero Jesús le respondió: “Deja que los muertos entierren a sus muertos; tú ve a anunciar el Reino de Dios”. \nOtro le dijo: “Te seguiré\, Señor\, pero permíteme antes despedirme de los míos”. Jesús le respondió: “El que ha puesto la mano en el arado y mira hacia atrás\, no sirve para el Reino de Dios”. \nCredo \nOración de los fieles \nPidamos\, hermanos\, al Señor que escuche nuestras oraciones\, para que podamos alegrarnos al recibir su ayuda: \nPor los ministros de la Iglesia que han consagrado su vida al Señor y por todos los pueblos que adoran al Dios verdadero\, roguemos a Cristo\, el Señor. \nPara que el tiempo sea bueno y todos podamos gozar de una naturaleza limpia en la bella sucesión de las diversas estaciones\, roguemos al Dios que con sabiduría gobierna al mundo. \nPor los que son víctimas de la debilidad humana\, del espíritu de odio o de envidia o de los otros vicios del mundo\, roguemos al Redentor misericordioso. \nEncomendémonos mutuamente al Señor\, pongamos toda nuestra existencia en sus manos y oremos con confianza al autor y guardián de todo lo que tenemos y poseemos. \nDios nuestro\, que nos has convocado para celebrar tus sacramentos\, escucha nuestras oraciones y mantén nuestra libertad con la fuerza y la suavidad de tu amor\, para que nunca disminuya nuestra fidelidad a Cristo en el generoso servicio a nuestros hermanos. Por Jesucristo\, nuestro Señor.
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SUMMARY:Lunes de la decimotercera semana del tiempo ordinario
DESCRIPTION:PRIMERA LECTURA \nPisotean contra el polvo de la tierra la cabeza de los débiles. \nLectura de la profecía de Amós   2\, 6-10. 13-16 \nAsí habla el Señor: \nPor tres crímenes de Israel\, y por cuatro\, no revocaré mi sentencia. \nPorque ellos venden al justo por dinero y al pobre por un par de sandalias; pisotean sobre el polvo de la tierra la cabeza de los débiles y desvían el camino de los humildes; el hijo y el padre tienen relaciones con la misma joven\, profanando así mi santo Nombre; se tienden sobre ropas tomadas en prenda\, al lado de cualquier altar\, y beben en la Casa de su Dios el vino confiscado injustamente… \n¡Y pensar que Yo destruí ante ellos al amorreo\, cuya altura era igual a la de los cedros y que era fuerte como las encinas: arranqué su fruto por arriba y sus raíces por debajo! \nY a ustedes\, los hice subir del país de Egipto y los conduje cuarenta años por el desierto\, para que tomaran en posesión el país del amorreo. \nPor eso\, Yo los voy a aplastar\, como aplasta un carro cargado de gavillas. \nEl hombre veloz no tendrá escapatoria\, el fuerte no podrá valerse de su fuerza ni el valiente salvará su vida; el arquero no resistirá\, el de piernas ágiles no escapará\, el jinete no salvará su vida\, y el más valeroso entre los valientes huirá desnudo aquel día. \nSALMO RESPONSORIAL     49\, 16b-23 \nR/. ¡El justo gozará la salvación de Dios! \n¿Cómo te atreves a pregonar mis mandamientos y a mencionar mi Alianza con tu boca\, tú\, que aborreces toda enseñanza y te despreocupas de mis palabras? \nSi ves a un ladrón\, tratas de emularlo; haces causa común con los adúlteros; hablas mal sin ningún reparo y tramas engaños con tu lengua. \nTe sientas a conversar contra tu hermano\, deshonras al hijo de tu propia madre. Haces esto\, ¿y Yo me voy a callar? ¿Piensas acaso que soy como tú? Te acusaré y te argüiré cara a cara. \nEntiendan bien esto\, los que olvidan a Dios\, no sea que Yo los destruya sin remedio. El que ofrece sacrificios de alabanza me honra de verdad. \n\nEVANGELIO\n\nACLAMACIÓN AL EVANGELIO     Cf. Sal 94\, 8a.7d \nAleluya. \nNo endurezcan su corazón\, sino escuchen la voz del Señor. Aleluya. \nEVANGELIO \nSígueme. \n+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo    8\, 18-22 \nAl verse rodeado por la multitud\, Jesús mandó a sus discípulos que cruzaran a la otra orilla. Entonces se aproximó un escriba y le dijo: “Maestro\, te seguiré adonde vayas”. \nJesús le respondió: “Los zorros tienen sus cuevas y las aves del cielo sus nidos; pero el Hijo del hombre no tiene dónde reclinar la cabeza”. \nOtro de sus discípulos le dijo: “Señor\, permíteme que vaya antes a enterrar a mi padre”. \nPero Jesús le respondió: “Sígueme\, y deja que los muertos entierren a sus muertos”.
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SUMMARY:Martes de la decimotercera semana del tiempo ordinario
DESCRIPTION:PRIMERA LECTURA \nEl Señor ha hablado\, ¿quién no profetizará? \nLectura de la profecía de Amós    3\, 1-8; 4\, 11-12 \nEscuchen esta palabra que el Señor pronuncia contra ustedes\, israelitas\, contra toda la familia que Yo hice subir del país de Egipto. \nSólo a ustedes los elegí entre todas las familias de la tierra; por eso les haré rendir cuenta de todas sus iniquidades. ¿Van juntos dos hombres sin haberse puesto de acuerdo? ¿Ruge el león en la selva sin tener una presa? ¿Alza la voz el cachorro desde su guarida sin haber cazado nada? ¿Cae el pájaro a tierra sobre una trampa\, si no hay un cebo? ¿Salta la trampa del suelo sin haber atrapado nada? ¿Suena la trompeta en una ciudad sin que el pueblo se alarme? ¿Sucede una desgracia en la ciudad sin que el Señor la provoque? \nPorque el Señor no hace nada sin revelar su secreto a sus servidores los profetas. El león ha rugido: ¿quién no temerá? El Señor ha hablado: ¿quién no profetizará? \nYo les envié una catástrofe como la de Sodoma y Gomorra\, y ustedes fueron como un tizón salvado del incendio\, ¡pero ustedes no han vuelto a mí! Por eso\, mira cómo voy a tratarte\, Israel; y ya que te voy a tratar así\, prepárate a enfrentarte con tu Dios\, Israel. \nSALMO RESPONSORIAL   5\, 5-8 \nR/. ¡Guíame por tu justicia\, Señor! \nTú no eres un Dios que ama la maldad; ningún impío será tu huésped\, ni los orgullosos podrán resistir delante de tu mirada. \nTú detestas a los que hacen el mal y destruyes a los mentirosos. ¡Al hombre sanguinario y traicionero lo abomina el Señor! \nPero yo\, por tu inmensa bondad\, llego hasta tu Casa\, y me postro ante tu santo Templo con profundo temor. \n\nEVANGELIO\n\nACLAMACIÓN AL EVANGELIO      Sal 129\, 5 \nAleluya. \nEspero en el Señor y confío en su palabra. Aleluya. \nEVANGELIO \nLevantándose\, increpó al viento y al mar y sobrevino una gran calma. \n+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo    8\, 23-27 \nJesús subió a la barca y sus discípulos lo siguieron. De pronto se desató en el mar una tormenta tan grande\, que las olas cubrían la barca. Mientras tanto\, Jesús dormía. Acercándose a Él\, sus discípulos lo despertaron\, diciéndole: “¡Sálvanos\, Señor\, nos hundimos!” \nÉl les respondió: “¿Por qué tienen miedo\, hombres de poca fe?” Y levantándose\, increpó al viento y al mar\, y sobrevino una gran calma. \nLos hombres se decían entonces\, llenos de admiración: “¿Quién es éste\, que hasta el viento y el mar le obedecen?”
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SUMMARY:Miércoles de la decimotercera semana del tiempo ordinario Santos  Pedro y Pablo\, apóstoles
DESCRIPTION:PRIMERA LECTURA \nAhora sé que realmente el Señor me libró de las manos de Herodes. \nLectura de los Hechos de los Apóstoles  12\, 1-11 \nEl rey Herodes hizo arrestar a algunos miembros de la Iglesia para maltratarlos. Mandó ejecutar a Santiago\, hermano de Juan\, y al ver que esto agradaba a los judíos\, también hizo arrestar a Pedro. Eran los días de «los panes Ácimos». \nDespués de arrestarlo\, lo hizo encarcelar\, poniéndolo bajo la custodia de cuatro relevos de guardia\, de cuatro soldados cada uno. Su intención era hacerlo comparecer ante el pueblo después de la Pascua. Mientras Pedro estaba bajo custodia en la prisión\, la Iglesia no cesaba de orar a Dios por él. \nLa noche anterior al día en que Herodes pensaba hacerlo comparecer\, Pedro dormía entre los soldados\, atado con dos cadenas\, y los otros centinelas vigilaban la puerta de la prisión. \nDe pronto\, apareció el Ángel del Señor y una luz resplandeció en el calabozo. El Ángel sacudió a Pedro y lo hizo levantar\, diciéndole: «¡Levántate rápido!» Entonces las cadenas se le cayeron de las manos. \nEl Ángel le dijo: «Tienes que ponerte el cinturón y las sandalias» y Pedro lo hizo. Después le dijo: «Cúbrete con el manto y sígueme». \nPedro salió y lo seguía; no se daba cuenta de que era cierto lo que estaba sucediendo por intervención del Ángel\, sino que creía tener una visión. \nPasaron así el primero y el segundo puesto de guardia\, y llegaron a la puerta de hierro que daba a la ciudad. La puerta se abrió sola delante de ellos. Salieron y anduvieron hasta el extremo de una calle\, y en seguida el Ángel se alejó de él. \nPedro\, volviendo en sí\, dijo: «Ahora sé que realmente el Señor envió a su Ángel y me libró de las manos de Herodes y de todo cuanto esperaba el pueblo judío». \nSALMO RESPONSORIAL 33\, 2-9 \nR/. El Señor me libró de todos mis temores.  \nBendeciré al Señor en todo tiempo\, su alabanza estará siempre en mis labios. Mi alma se gloría en el Señor: que lo oigan los humildes y se alegren. \nGlorifiquen conmigo al Señor\, alabemos su Nombre todos juntos. Busqué al Señor: Él me respondió y me libró de todos mis temores. \nMiren hacia Él y quedarán resplandecientes\, y sus rostros no se avergonzarán. Este pobre hombre invocó al Señor: Él lo escuchó y lo salvó de sus angustias. \nEl Ángel del Señor acampa en torno de sus fieles\, y los libra. ¡Gusten y vean qué bueno es el Señor! ¡Felices los que en Él se refugian! \nSEGUNDA LECTURA \nEstá preparada para mí la corona de justicia. \nLectura de la segunda carta del Apóstol san Pablo a Timoteo 4\, 6-8. 17-18 \nQuerido hijo: \nYa estoy a punto de ser derramado como una libación\, y el momento de mi partida se aproxima: he peleado hasta el fin el buen combate\, concluí mi carrera\, conservé la fe. Y ya está preparada para mí la corona de justicia\, que el Señor\, como justo Juez\, me dará en ese Día\, y no solamente a mí\, sino a todos los que hayan aguardado con amor su manifestación. \nPero el Señor estuvo a mi lado\, dándome fuerzas\, para que el mensaje fuera proclamado por mi intermedio y llegara a oídos de todos los paganos. Así fui librado de la boca del león. \nEl Señor me librará de todo mal y me preservará hasta que entre en su Reino celestial. ¡A Él sea la gloria por los siglos de los siglos! Amén. \n\nEVANGELIO\n\nACLAMACIÓN AL EVANGELIO Mt 16\, 18 \nAleluya. \nTú eres Pedro\, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia\, y el poder de la muerte no prevalecerá contra ella. Aleluya. \nEVANGELIO \nTú eres Pedro\, y te daré las llaves del Reino de los Cielos. \n+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo   16\, 13-19 \nAl llegar a la región de Cesarea de Filipo\, Jesús preguntó a sus discípulos: «¿Qué dice la gente sobre el Hijo del hombre? ¿Quién dicen que es?» \nEllos le respondieron: «Unos dicen que es Juan el Bautista; otros\, Elías; y otros\, Jeremías o alguno de los profetas». \n«Y ustedes\, les preguntó\, ¿quién dicen que soy?» \nTomando la palabra\, Simón Pedro respondió: «Tú eres el Mesías\, el Hijo de Dios vivo». \nY Jesús le dijo: «Feliz de ti\, Simón\, hijo de Jonás\, porque esto no te lo ha revelado ni la carne ni la sangre\, sino mi Padre que está en el cielo. Y Yo te digo: Tú eres Pedro\, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia\, y el poder de la muerte no prevalecerá contra ella. Yo te daré las llaves del Reino de los Cielos. Todo lo que ates en la tierra\, quedará atado en el cielo\, y todo lo que desates en la tierra\, quedará desatado en el cielo».
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SUMMARY:Jueves de la decimotercera semana del tiempo ordinario
DESCRIPTION:PRIMERA LECTURA \nVe a profetizar a mi pueblo. \nLectura de la profecía de Amós    7\, 10-17 \nAmasías\, el sacerdote de Betel\, mandó a decir a Jeroboám\, rey de Israel: “Amós conspira contra ti en medio de la casa de Israel; el país ya no puede tolerar todas sus palabras.  Porque él anda diciendo: ‘Jeroboám morirá por la espada e Israel irá al cautiverio lejos de su país’”. \nDespués\, Amasías dijo a Amós: “Vete de aquí\, vidente\, refúgiate en el país de Judá\, gánate allí la vida y profetiza allí. Pero no vuelvas a profetizar en Betel\, porque éste es un santuario del rey\, un templo del reino”. \nAmós respondió a Amasías: “Yo no soy profeta\, ni hijo de profetas\, sino pastor y cultivador de sicomoros; pero el Señor me sacó de detrás del rebaño y me dijo: ‘Ve a profetizar a mi pueblo Israel’. Y ahora\, escucha la palabra del Señor. \nTú dices: ‘No profetices contra Israel\, no vaticines contra la casa de Isaac’. Por eso\, dice el Señor: ‘Tu mujer se prostituirá en plena ciudad\, tus hijos y tus hijas caerán bajo la espada; tu suelo será repartido con la cuerda\, tú mismo morirás en tierra impura e Israel irá al cautiverio lejos de su país’”. \nSALMO RESPONSORIAL   18\, 8-11 \nR/. Los juicios del Señor son la verdad. \nLa ley del Señor es perfecta\, reconforta el alma; el testimonio del Señor es verdadero\, da sabiduría al simple. \nLos preceptos del Señor son rectos\, alegran el corazón; los mandamientos del Señor son claros\, iluminan los ojos. \nLa palabra del Señor es pura\, permanece para siempre; los juicios del Señor son la verdad\, enteramente justos. \nSon más atrayentes que el oro\, que el oro más fino; más dulces que la miel\, más que el jugo del panal. \n\nEVANGELIO\n\nACLAMACIÓN AL EVANGELIO     2Cor 5\, 19 \nAleluya. \nDios estaba en Cristo\, reconciliando al mundo consigo\, confiándonos la palabra de la reconciliación. Aleluya. \nEVANGELIO \nGlorificaban a Dios por haber dado semejante poder a los hombres. \n+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo   9\, 1-8 \nJesús subió a la barca\, atravesó el lago y regresó a su ciudad. Entonces le presentaron a un paralítico tendido en una camilla. Al ver la fe de esos hombres\, Jesús dijo al paralítico: “Ten confianza\, hijo\, tus pecados te son perdonados”. \nAlgunos escribas pensaron: “Este hombre blasfema”. \nJesús\, leyendo sus pensamientos\, les dijo: “¿Por qué piensan mal? ¿Qué es más fácil decir: ‘Tus pecados te son perdonados’\, o ‘Levántate y camina’? Para que ustedes sepan que el Hijo del hombre tiene sobre la tierra el poder de perdonar los pecados -dijo al paralítico- levántate\, toma tu camilla y vete a tu casa”. \nÉl se levantó y se fue a su casa. \nAl ver esto\, la multitud quedó atemorizada y glorificaba a Dios por haber dado semejante poder a los hombres.
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