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Unos 800 niños y adolescentes que forman parte de la Infancia y Adolescencia Misionera en toda la Diócesis de Sincelejo dieron hoy testimonio público de que la reconciliación y la paz es un compromiso todos, incluyéndolos a ellos.

Por eso se encontraron y reunieron como hermanos en la fe al participar de la XXXV Jornada Diocesana de Infancia y Adolescencia Misionera, que tuvo lugar en el polideportivo del Colegio Nuestra Señora de las Mercedes, en Sincelejo.

Vistiendo sus insignias de la Infancia Misionera, como pañoletas, botones y carnés, así como el Santo Rosario de las misiones, estos jóvenes misioneros de nuestra Iglesia se encontraron con Cristo al celebrar la Eucaristía y compartir dinámicas, juegos, dramatizados y muestras culturales.

Monseñor José Clavijo Méndez, obispo de Sincelejo, desde su convalecencia en Medellín, expresó su alegría porque tantos niños de nuestra Iglesia particular estén unidos al Señor a través de la misión.

“Queridos niños, padre Julio, queridos asesores de Infancia y Adolescencia Misionera. Les habla su obispo, monseñor José Clavijo Méndez. Estoy en recuperación de una cirugía en Medellín, y por este motivo no puedo estar presente en esta mañana tan importante para las misiones y para la Infancia Misionera. Un abrazo a cada uno de los niños, a cada uno de los grupos, a cada una de las parroquias. Qué alegría me da saber que están reunidos, que tienen amor por la misión de la Iglesia, que quieren crecer como misioneros para el servicio de nuestra Iglesia, no solo en la Diócesis, sino en el mundo entero. Me alegra muchísimo, me duele no poder estar con ustedes, no poder celebrar con ustedes la Eucaristía, pero así lo ha querido el Señor. Sientan que los tengo en mi corazón y que son para mi muy valiosos, queridos niños. Y por eso: ¡de los niños del mundo, siempre amigos! El Señor los bendiga, buena jornada para todos, buen regreso a sus parroquias, buen trabajo durante el año. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.”

Un largo camino en la Infancia Misionera

Entre los muchos ejemplos del trabajo de las parroquias y comunidades para que los niños conozcan el amor de Dios a través de su experiencia en la Infancia Misionera, se destaca el de las Hermanas Misioneras de la Esperanza, con sede en el barrio Botero, en el norte de Sincelejo.

La hermana Aura Alicia Cruz, integrante de esa comunidad, contó que son cerca de dos décadas de servicio a la Infancia y de la mano de la Parroquia Espíritu Santo se les enseña a los niños que la reconciliación y la paz nos llevan a Dios.

“Invitamos a los padres a que lleven a sus hijos a las diferentes infancias de la Diócesis. No les nieguen la oportunidad de hacer una escuela con Jesús. Esa es la Infancia Misionera: una escuela con Jesús donde se aprenden los valores humanos y cristianos, y sobre todo, a ser misioneros como Jesús”.

Entre los frutos de su trabajo está el testimonio de Angélica González, laica de la Parroquia Espíritu Santo. Ella lleva doce años en la Infancia Misionera, de la cual es asesora, pero para llegar hasta allí empezó desde pequeña. Fue niña jefe y es hoy la encargada de guiar a los niños y presentarles a Jesús como su amigo y modelo a seguir.

“Ha sido una experiencia edificante. He tenido presente siempre el respeto, la responsabilidad y, sobre todo, el amor que se debe tener a Jesucristo y a los demás. He vivido a Jesús siendo buen ejemplo, sirviéndole a la sociedad, a los niños más necesitados, siguiendo siempre su Palabra”.

El padre Julio Herrera Mendoza, delegado episcopal para las Obras Misionales Pontificas en nuestra Diócesis y vicario de la Catedral, agradeció a cada delegación que se hizo presente procedente de lugares apartados de nuestra Iglesia e invitó a todos a no olvidarnos de expresar el amor de Jesús.

 

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