Comparte

Loading

LA HUMILDAD DE NUESTRO REY, EL MISTERIO DE NUESTRA REDENCIÓN: CAMINAR CON CRISTO HASTA LA CRUZ.

Hermanos, con total reverencia iniciamos hoy el gran acontecimiento de amor de Dios por su pueblo… la Semana Santa, cumbre del año litúrgico, umbral sagrado donde el tiempo se nos abre al misterio de la redención.

Hoy no celebramos simplemente un recuerdo, hoy entramos con Jesús en Jerusalén, hoy aclamamos a Cristo como nuestro Rey: “Hosanna al hijo de David”, pero también por otro lado escuchamos en la pasión: “¡crucifícalo!”,  somo ese mismo pueblo pero con un corazón cambiante, un corazón que se hace duro y blando a la vez, un corazón que tiene contrastes y matices como el evangelio que escuchamos, un corazón que aclama a Dios, pero que también lo abandona, un corazón que se acerca pero también se aleja, este evangelio nos invita a mirar nuestro corazón pero también el corazón de Dios…

En la entrada “triunfante” de Jesús vemos que él no se deja llevar por la emoción del momento, sabe que la gloria humana es pasajera, que los aplausos cambian, pero su misión permanece, este contraste no es solo una historia es también un espejo de nuestra propia vida, cuantas veces también nosotros aclamamos a Dios cuando todo va bien, pero dudamos, nos alejamos o nos olvidamos de Él cuando nos llega la cruz. Seguimos a cristo en esa entrada triunfal mientras no nos incomode, mientras no nos exija, mientras no nos pide cargar con su cruz, hoy el verdadero discípulo no es el que más grite “Hosanna”, el que mejor rece, el que mejor hable cuando le pasan un micrófono para iniciar la oración, el que se ponga la camándula más grande o bonita, el que se haga adelante en la eucaristía, el que ponga ojos de extrema meditación (ojos de cordero degollado) …  el verdadero discípulo es el que permanece fiel hasta el final.

Este evangelio nos muestra muchas actitudes humanas: judas que traiciona a Jesús por unas cuantas monedas, pedro que grita y promete fidelidad, pero lo niega en la adversidad, los discípulos que huyen, Pilato que se lava las manos, la multitud que sabiendo quien es Jesús y elige a Barrabás. Y quizá podríamos pensar: “¡que terrible esa gente!” si somos sinceros creo que allí estamos nosotros también; nosotros traicionamos cuando elegimos el pecado, negamos a Jesús cuando nos da vergüenza vivir nuestra fe, huimos cuando algo se vuelve difícil, nos lavamos las manos ante las injusticias del mundo y elegimos lo fácil en lugar de lo verdadero.

Jesús nos enseña que no reina del poder sino desde la entrega, que no se vence con fuerza sino con amor, en la cruz no hay una derrota, hay una redención que no discrimina, cada herida de Cristo habla de un amor que llega hasta el extremo. Ante los ojos del mundo vemos que la cruz se vuelve en el fracaso pero ante los ojos de Dios, es la victoria, porque allí es donde el odio es vencido por el amor, el pecado es vencido por la misericordia, la muerte es vencida por la vida, en este año para los religiosos y las religiosas concepcionistas se nos da un año de gracia y nos recuerda a Santa Beatriz de Silva y a San Francisco de Asís, ambos celebrados en jubileo Beatriz por sus 50 años de canonización y Francisco por sus 800 años de su tránsito.

Hoy estos dos grandes santos nos recuerdan un camino hacia la santidad Santa Beatriz una mujer profundamente enamorada de Dios lo cual hizo que ella no viviera la pasión como una espectadora más, sino que la vivió desde el corazón, su vida fue: silencio, oración, contemplación y fidelidad en lo escondido, como María, como los santos ella aprendió a “permanecer”, mientras muchos abandonaban a Cristo por fiestas, placeres y riquezas ella presentaba a Dios esas almas que se quedaban, Nuestra Santa Madre Beatriz nos enseña que:  no basta solo con admirar a Cristo… hay que permanecer con el hasta el final; permanecer cuando cuesta, cuando duele y sobre todo cuando no lo entendemos.

El seráfico padre San Francisco nos enseñó a abrazar la cruz, este pequeño fraile no solo contemplo la cruz… sino que la abrazo y la hizo suya, tan suya que el señor le permitió experimentar esos dolores de la cruz en carne propia, Francisco observo una verdad de la humanidad hacia Dios cuando nos dijo: “el amor no es amado” por eso el quiso amar más, ser el más pequeño, amar a toda la creación. San Francisco nos enseña que la cruz no es un castigo es un camino que nos transforma, que quien abraza la cruz con Cristo descubre la verdadera alegría de ser hijo de Dios…

Hermanos, esta celebración nos coloca ante una decisión, no basta solo con escuchar, no basta solo con emocionarse, no basta solo de venir con ramos a la iglesia y batirlos, hoy nos debemos preguntar: ¿caminamos con cristo?  O ¿es solo una semana santa más?, ¿vamos a permanecer? O ¿vamos a huir?, ¿soy como Judas que finge amar y besa al Maestro para entregarlo, para traicionarlo? ¿soy como Pilato que me lavo las manos para no asumir mi responsabilidad, dejando que condenen o condenando yo mismo a las personas? ¿soy como aquel gentío que no sabía si se trataba de una reunión religiosa, de un juicio, de un circo, y que elige a Barrabas? ¿soy como pedro que ante la dificultad y el miedo negó a su amigo Jesús?… ¿Dónde está mi corazón? ¿cómo me idéntico? Estas preguntas deben resonar esta semana en nuestro corazón…

Esta semana santa no puede pasar como cualquier otra, es una oportunidad de gracia, donde el Señor nos invita a confesarnos, orar con más devoción, guardar silencio interior, acompañar los oficios y a renunciar a todo lo que nos aleja de Él. No vivíamos esta semana santa como espectadores, vivámosla desde adentro acompañando de cerca al protagonista que se dio por nosotros.

Que, en este domingo de ramos, en este doble año jubilar de Santa Beatriz de Silva y de San Francisco de Asís, el Señor nos llama a una fe autentica, que no seamos cristianos de aplausos sino de fidelidad, que no pasemos del “hosanna” al “Crucifícalo”, sino del “hosanna” a una entrega total, que caminemos con Cristo esta semana Santa… para resucitar con Él en la gloria.

Reverendo padre. Johan Sebastian Carvajal. OIC

Concepcionista Franciscano.

 

Tags: , , , ,